Biografías
Gérard Depardieu
Su rudo aspecto de hombre de Cromañón oculta una personalidad sensible a la manifestación creativa y artística. El actor no disimula una pasión por la vida unida indisolublemente a la de encarnar personajes con piel y corazón.
Hedy Lamarr
Usted tiene ojos de mujer fatal. Bien podríamos interpelar a Hedy Lamarr de este modo, parafraseando el título de una obra de Enrique Jardiel Poncela.
Michael Mann
Director, guionista, productor y operador de cámara... Michael Mann es un cineasta total que tiene una especialidad: mantener al público pegado a su asiento.
Joseph L. Mankiewicz
El cine cuenta historias, y sus protagonistas son personas. Joseph L. Mankiewicz nunca lo olvidó, ya transitara por comedia, thriller, drama, western o musical, ya ejerciera de productor, guionista, y/o director.
Judy Garland
Simboliza la alegría del primer cine sonoro y los musicales; del mundo de sueños que alegraba en los años 30 y 40 la vida de espectadores que buscaban evadirse de los problemas surgidos por la gran depresión o la guerra mundial. Pero Judy Garland les llevaba a un camino insospechado por encima del arco iris.
Sergei M. Eisenstein
Revolucionó el montaje con teorías que se estudian en las universidades de cine de todo el mundo, y él mismo las puso en práctica en películas memorables.
Burt Lancaster
Dos grandes etapas dividen la carrera de una de las mayores estrellas de todos los tiempos. En sus inicios, la irrepetible sonrisa de Burt Lancaster se convirtió en un símbolo del cine de aventuras, y aunque entonces ya resultaba convincente, al final de su carrera evolucionó a lo más alto, en papeles más complejos.
Gary Cooper
No era uno de esos actores del método con asombrosas habilidades para transformarse, ni falta que le hacía. Pues Gary Cooper combinaba su inmenso carisma con una naturalidad envidiable. se paseó por todos los géneros y Spencer Tracy dijo de él que “era mejor actor de lo que él mismo creía”.
Akira Kurosawa
El cineasta nipón decía de sí mismo: “yo menos películas igual a cero”. Tanto se entregó a la hora de hacer cine.
William Wyler
Los mejores años de nuestra vida
William Wyler. De él decía John Ford que “no se le podía persuadir de que la perfección era inalcanzable”. Siempre le acompañará la leyenda de ser el director que pedía `una toma más´.
Georges Méliès
Edison inventó la película y los hermanos Lumière las proyecciones públicas. Aspectos técnicos aparte, Méliès fue el inventor del cine concebido como gran espectáculo, y el gran pionero de los efectos especiales.
Jennifer Jones
Lo suyo fue llegar y besar al santo. O mejor, besar a la Virgen, pues su primer papel protagonista, el de la joven vidente de Lourdes en La canción de Bernadette, le valió un Oscar.
Mickey Rourke
Lo peor que le pudo suceder: convertirse en estrella. Si Ava Gardner se destruyó a base de alcohol, Mickey Rourke escogió la vía rápida de las drogas; y llegó a dejar el cine por el boxeo, disciplina que le ha desfigurado el rostro.
Jeremy Irons
Máximo representante de la ilustre escuela británica, Jeremy Irons es uno de los actores más versátiles del panorama actual. No existen rasgos comunes en sus personajes, salvo la intensidad con la que los interpreta. Pero destaca especialmente cuando le tocan personajes elegantes, que en su interior esconden turbios secretos y almas atormentadas. Se le dan especialmente bien los personajes malvados. Su modélica interpretación de Antonio, el comerciante cristiano que pide un préstamo en El mercader de Venecia, ha vuelto a poner de manifiesto que Jeremy Irons se merece un lugar destacado en el Olimpo cinematográfico.
Cate Blanchett
El curioso caso de Benjamin Button
Tolkien define a Galadriel, personaje clave de El Señor de los Anillos, como una belleza capaz de encandilar a las personas de su alrededor. Tan es así que cualquier actriz que intentara interpretar al personaje estaba condenada al fracaso... Hasta que de Australia llegó el talento encarnado en mujer.
Gregory Peck
“Dicen que hacer de malo es difícil, pero yo creo que interpretar personajes buenos lo es mucho más, porque hay que hacerlos interesantes”, dijo una vez el legendario Gregory Peck. Y sin duda que él lo conseguía, pues se le recuerda más por personajes que encarnaban la honradez y la generosidad.
Sharon Stone
¿Suerte o desgracia? La rubia actriz se hizo famosa por un cruce de piernas que apelaba a la testosterona del personal masculino. A cambio le quedó adherida la eterna etiqueta de sex-symbol, que dificulta la oferta de papeles serios.
James Cagney
El sueño de una noche de verano
Tozudos y vitalistas, con un punto ingenuo. Así fueron muchos personajes de James Cagney, actor inmenso que aborrecía el encasillamiento al que parecían abocarle sus papeles de gángster.
Marcello Mastroianni
Natural. Un tipo corriente. Federico Fellini dio con la definición del modo de trabajar de Marcello Mastroianni: “Un actor que se adapta perfectamente a lo que yo quiero de él, como un contorsionista que es capaz de adoptar cualquier postura.”
Jean Arthur
Su voz ronca le daba una fuerte personalidad que le hizo una de las favoritas de los espectadores. Jean Arthur fue como un rayo de luz y esperanza que alumbraba los corazones apesadumbrados por los problemas de la gran depresión, en los años 30.
