Biografías
Quentin Tarantino
Kill Bill: The Whole Bloody Affair
Filma las imágenes más impactantes y les añade una música que las eleva a categoría de arte. Sus ingeniosos diálogos harían palidecer a los escritores más sofisticados, pero sus personajes no paran de decir tacos. Su cine lo componen retazos y homenajes a películas cultas y al cine popular, pero al mismo tiempo es un cineasta bastante personal.
Natalie Wood
Uno tendía a pensar que los mitómanos exageraban al confesar enamorarse de mujeres irreales, proyectadas en una pantalla, hasta descubrir los ojazos de Natalie Wood. Por ella, cualquiera atravesaría parajes desérticos del Oeste, y se enfrentaría a los indios como Wayne, en Centauros del desierto.
Bette Davis
Gigante de la interpretación. Bette Davis supo sobreponerse a un físico que no encajaba en los estereotipados cánones de Hollywood. ¿Su secreto? Vivió cada uno de los personajes que le tocó encarnar.
Tim Burton
El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares
Los estrenos de sus películas llevan implícita siempre la misma pregunta: ¿con qué nos sorprenderá ahora? Autor de imaginación desbordante, Tim Burton es uno de los realizadores más originales y fascinantes del cine actual.
Julie Christie
Reina de la pantalla en los 60, triunfó por su fuerte personalidad, su carácter independiente y una imagen inusual a la de la típica estrella. En sus apariciones públicas, Julie Christie suele vestir de forma informal sin maquillarse, no tiene pelos en la lengua a la hora de realizar declaraciones polémicas y nunca se deja seducir por las cifras desorbitadas que le ofrecen los productores, si no le interesa el personaje de la película. Pero sobre todo, transmite una gran energía a la hora de encarnar en la pantalla a la mujer de una nueva era.
Kirsten Dunst
Su rostro es tan dulce, puro y natural como las manzanas doradas de las colinas de California. Y lleva años demostrando su madurez como actriz.
Frank Capra
Optimista a machamartillo, poeta del idealismo, paladín de los buenos sentimientos. Frank Capra fue maestro de un cine donde la frontera entre emotivo y sensiblero es muy, muy delgada.
Uma Thurman
Kill Bill: The Whole Bloody Affair
Se supone que para los actores, sobre todo para los del teatro, el color amarillo da mala suerte, porque Molière murió de amarillo. Pero Uma Thurman no dudó en ponerse el traje de ese color que llevaba Bruce Lee en El juego de la muerte. Y no le ha ido nada mal, a juzgar por la cantidad de incondicionales admiradores que han generado las dos entregas de Kill Bill. Y eso que Uma recuerda el rodaje por un motivo muy especial, que lo distingue de cualquier otro: “Nunca nos marchábamos de un decorado hasta que lo habíamos destrozado por completo”, recuerda.
Lars von Trier
Para unos es un genio, para otros es un simple manipulador de sentimientos que juega a ser el más original de la clase.
Ashley Judd
En los años 90 ascendió poco a poco los escalones de la fama. Sus armas, un rostro agraciado, una sonrisa luminosa y una gran eficacia para encarnar a mujeres de gran dureza.
Jane Fonda
Su ilustre apellido fue el trampolín. Luego se bastó ella solita para colocarse en lo más alto durante dos décadas.
Edward Norton
Tiene un don para dar gato por liebre. Le gustan los personajes que no son como parecen, esa clase de tipos con la materia gris un poco alterada.
Renée Zellweger
No es explosiva como Marilyn, pero su rostro de muñequita y su colección de mohínes la hacen igualmente adorable. Ojo, que esta chica tiene gancho.
Jim Caviezel
Podríamos destacar la profunda mirada de sus ojos azules, la expresividad de su rostro, su capacidad de trabajo y sus cualidades interpretativas. Pero lo que más llama la atención de Jim Caviezel es su coherencia a la hora de escoger papeles que transmitan valores, una forma de comportarse a contracorriente en Hollywood, donde rige más que en ningún otro sitio la moral del éxito a cualquier precio. ”No me importa hacer de malo siempre y cuando sea en una película que tenga algo que enseñar”, aclara.
Jack Black
El tipo tiene un morro que se lo pisa y disfruta como un enano haciendo calaveradas. Pero tiene talento para hacer reír, lo cual es el mejor pasaporte en estos tiempos, y si encima canta...
Patricia Clarkson
Hace pocos años nadie sabía quién era, pero el tiempo ha acabado por rendirse al descomunal talento de esta actriz que poco a poco se ha especializado en menudos pero exquisitos papeles.
Bill Murray
Si su personaje de Atrapado en el tiempo estaba condenado a vivir una y otra vez el mismo día, Bill Murray parecía atrapado en comedietas alocadas de tres al cuarto. Pero los buenos aficionados al cine saben desde hace algún tiempo que es capaz de bordar personajes excéntricos, que ha salido airoso de más de una interpretación de entidad, y que es el más aventajado de los histriónicos cómicos de Saturday Night Live. De aspecto cínico y sarcástico, es una lástima que haya tenido que sobrepasar los cincuenta para que los directores dramáticos empiecen a llamarle para papeles complejos.
Viggo Mortensen
El Señor de los Anillos: El retorno del rey
“Si con mi vida o mi muerte puedo protegeros, así lo haré”, decía Aragorn en una de las secuencias clave de El señor de los anillos. El mismo J.R.R. Tolkien no habría imaginado un tipo tan idóneo para interpretar al personaje en la pantalla como Viggo Mortensen, por entonces prácticamente un desconocido, a pesar de que había intervenido en una treintena de películas. Hizo tan bien su papel, que incluso algunos cinéfilos exaltados le perdonamos que hubiera tenido la osadía de intervenir en dos innecesarios remakes, de películas de Hitchcock, Crimen perfecto y Psicosis, ambas de 1998.
