Barbara Sukowa
76 añosPremios: Festival de Cannes (1) Ver más
Rosa con visión
Se trata sin duda de una de las grandes actrices alemanas, y es una mujer de carácter, por lo que los personajes fuertes le van al pelo. Barbara Sukowa floreció enseguida como actriz y ha destacado trabajando con sus compatriotas Fassbender y Von Trotta, lo que no le ha impedido ser requerida por cineastas de distintas nacionalidades, lo que le ha ayudado a conformar una filmografía valiosa y variada.
Barbara Sukowa nació en 1950 en Bremen, en lo que entonces era Alemania Occidental. Creció en una familia de clase media y desde joven mostró interés por las artes escénicas. Estudió interpretación en el Max Reinhardt Seminar, entre otras instituciones. En sus primeros años como actriz, Sukowa trabajó en los principales teatros alemanes, incluyendo el Deutsches Schauspielhaus de Hamburgo y el Berliner Schaubühne, donde interpretó papeles en obras de Bertolt Brecht, Heinrich von Kleist y William Shakespeare. Su talento y presencia escénica llamaron la atención de importantes directores de cine y televisión.
Sukowa se convirtió en una de las actrices clave del Nuevo Cine Alemán, gracias a su trabajo con R.W. Fassbinder y Margarethe von Trotta, dos de los representantes más conspicuos de este movimiento renovador. Con Fassbinder hizo la ambiciosa miniserie Berlin Alexanderplatz (1980), basada en la novela de Alfred Döblin. Ella era Mieze, la joven prostituta enamorada del protagonista, Franz Biberkopf. Al año siguiente haría para el mismo director Lola, un homenaje al cine de la era de la posguerra, donde encarnaba a una cantante de cabaret que seduce a un político corrupto. Esta actuación le valió el Premio del Cine Alemán.
Aún fue más importante y dilatada su colaboración con von Trotta, se puede decir sin exagerar que la Sukowa se convirtió en su musa. Hizo con ella Las hermanas alemanas (1981), donde era Gudrun Ensslin, una militante radical de la Fracción del Ejército Rojo, lo que le valió el Premio a la Mejor Actriz en el Festival de Venecia; Rosa Luxemburg (1986), en que su interpretación de la líder socialista le otorgó un nuevo Premio del Cine Alemán y el de Mejor Actriz en Cannes; La africana (1990), historia de amores y desamores; Visión (2009), donde encarnó a la santa abadesa mística medieval Hildegard von Bingen; Hannah Arendt (2012), en que era esta filósofa que escribió sobre la banalidad del mal con motivo del nazismo y el juicio de Adolf Eichmann; y El mundo abandonado (2015), en que la indagación musical es también una forma de ahondar en las relaciones madre-hija.
Sobre su responsabilidad de encarnar a personajes históricos, comenta en entrevista con Sergio Raúl López en la revista Toma: “Encuentro muy difícil elucidar la verdad, lo que en realidad ocurrió, dado que existen tantas opiniones y escritos diferentes del mismo suceso, hay tanta información que es muy duro hacerte un juicio propio. El juicio personal era muy importante para Hannah Arendt, siempre le disgustaron quienes afirman que no son nadie para juzgar, pero cada vez más llego al punto de decirlo ante tan grande cantidad de datos. Era muy distinto en ese entonces y por supuesto hago mi juicio en las referencias que encuentro por escrito. En este caso basé la mayor de la información en lo que la propia Arendt dijo y en las cartas que escribió aunque, por supuesto, también intenté encontrar las posturas y opiniones de sus oponentes”.
Pero Sukowa ha estado en otros títulos importantes, como Europa (1991), que puso en el mapa al danés Lars von Trier, donde interpretaba a una enigmática mujer en la posguerra alemana, y, del mismo año, Voyager, en que le dirigía su compatriota Volker Schlöndorff, con Sam Shepard y Julie Delpy como compañeros de reparto. Con el canadiense David Cronenberg hizo M. Butterfly (1993), donde le acompañaba en el reparto Jeremy Irons. Tampoco ha hecho ascos a Estados Unidos y Hollywood, aunque ahí no se ha involucrado de lleno, estuvo en El siciliano (1987), de Michael Cimino, con Christopher Lambert, y Johnny Mnemonic (1995), de Robert Longo, que sería su segundo marido, antes había estado casada con Hans-Michael Rehberg. Con la polaca Agnieszka Holland hizo la interesante El tercer milagro (1999), sobre un proceso de beatificación en la Iglesia católica.
De sus películas más recientes cabe destacar el biopic Stefan Zweig: Adiós a Europa (2016), la familiar Rocca cambia el mundo (2019), donde era la abuela de la pequeña protagonista, y Air (2023), donde era secundaria de lujo en la historia empresarial de las zapatillas Nike a las que da nombre Michael Jordan.
En el mundo de las series, y más recientemente estuvo en la traslación de 12 Monkeys –antes corto y película– (2015-2018), donde era Katarina Jones, en la intrigante Servant (2020), respaldada por M. Night Shyamalan, y en Constelación (2024), otra incursión en la ciencia ficción.
Además Barbara Sukowa ha destacado como relatora en conciertos de música clásica, lo que le ha llevado a colaborar con grandes orquestas como la Filarmónica de Los Ángeles y la Orquesta de la Radio de Baviera, con textos de Arnold Schönberg, Gustav Mahler y Richard Wagner, y ha trabajado en "Pierrot Lunaire" de Schönberg con el Ensamble Moderno.
