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Biografía

Emile Hirsch

Emile Hirsch

35 años

Emile Hirsch

Nació el 13 de Marzo de 1985 en Palms, California, EE.UU.

Por la ruta del estrellato

26 Mayo 2011

Se le da bastante bien encontrar proyectos de calidad en los que demostrar su insólito nivel interpretativo. La carrera de Emile Hirsch va más que viento en popa, como un huracán arrasador.

Nacido el 13 de marzo de 1985 en Topanga (California), Emile Davenport Hirsch empezó como actor televisivo a los 8 años, cuando rodó telefilmes como Gargantúa o Houdini, donde era el famoso escapista de niño. A continuación se convirtió en una presencia habitual de series como Sabrina, cosas de brujas, NYPD Blue y hasta tuvo un personaje de dos episodios de Urgencias.

Debutó en el cine junto a Jodie Foster, como protagonista de La peligrosa vida de los Altar Boys, donde era Francis Doyle, adolescente que dibuja un cómic que reconvierte sus andanzas en un colegio católico en aventuras de superhéroes. A continuación fue uno de los estudiantes de Kevin Kline en El club de los emperadores.

Salvo porque intervino en la comedieta adolescente La vecina de al lado, que tuvo cierta repercusión, Emile Hirsch se ha esmerado desde el principio a la hora de escoger cintas de interés. Apareció en el drama sobre una familia disfuncional Héroes imaginarios, fue un surfista en Los amos de Dogtown –basada en una historia real– y encarnó a un trasunto del malogrado traficante de drogas Jesse James Hollywood, en Alpha Dog. Durante el rodaje se enamoró de su compañera de reparto Amanda Seyfried, con la que estuvo saliendo un tiempo.

Emile Hirsch despuntó de la mano de Sean Penn, que le dirigió en la notable Hacia rutas salvajes, recreación del periplo auténtico de Christopher McCandless, joven que viaja en solitario hasta el monte McKinley, en Alaska, en busca de un sentido para su existencia. Llegó a perder casi 20 kilos para el papel. Justo a continuación repitió con Penn, aunque esta vez el segundo interpretaba al protagonista de Mi nombre es Harvey Milk, mientras Hirsch fue el activista pro derechos de los homosexuales Cleve Jones.

Emile Hirsch se transformó en piloto de carreras en la superproducción Speed Racer, adaptación de la serie de animación japonesa Meteoro filmada por los hermanos Wachowski, que no tuvo la repercusión esperada. También se puso a las órdenes de Ang Lee que le convirtió en soldado que acaba de regresar de Vietnam en Destino: Woodstock.

Conscientes de su enorme capacidad interpretativa, últimamente se disputan sus servicios directores de diverso pelaje. Ha rodado Killer Joe, con el veterano William Friedkin, y The Darkest Hour, de Chris Gorak. También le ha fichado el prestigioso Oliver Stone para Savages.

Filmografía
The Comeback Trail

2020 | The Comeback Trail

Max Barber (Robert de Niro) es un codicioso productor de cine de Hollywood de serie B. Tras el fracaso de su última producción, necesita encontrar un nuevo proyecto que le permita saldar su deuda con un jefe de la mafia local (Morgan Freeman). Decide emprender la producción de una película con escenas de acción de alto riesgo, con el fin de provocar la muerte de su actor protagonista y poder cobrar así el altísimo seguro, solucionando definitivamente sus problemas económicos. El actor elegido para desempeñar el papel protagonista es Duke Montana (Tommy Lee Jones), una vieja estrella deprimida con problemas con la bebida. En definitiva, el blanco perfecto para los planes de Max. Sin embargo, los días de rodaje van transcurriendo y Max no consigue su propósito, sometiendo a Duke a retos cada vez más peligrosos. Paradójicamente, mientras Duke va sobreviviendo escena tras escena, Max, inconscientemente, está rodando la mejor película de su carrera.

Érase una vez en... Hollywood

2019 | Once Upon a Time in... Hollywood

Año 1969. Rick Dalton es un actor venido a menos, el show televisivo que protagonizaba, un western, ha sido cancelado, y tiene problemas con el alcohol. Mantiene una estrecha amistad con Cliff Booth, el especialista que le dobla en las escenas de riesgo, que ahora ejerce para él de chófer y chico de los recados. Éste le aconseja que escuche los consejos del productor Marvin Schwarzs, que le recomienda que emprenda la aventura europea de los spaghetti-western. Antes debe rodar un film como villano. Con su casa linda la del prestigioso cineasta Roman Polanski, cuya esposa, la actriz Sharon Tate, espera un bebé. Vibrante canto de amor al cine escrito y dirigido por Quentin Tarantino, es quizá su película más nostálgicamente romántica, lo que no impide la presencia de sus clásicas señas de identidad: comedia y drama intensos, y la violencia paródica, aunque más rebajada de lo habitual en él. Destacan el medido guion y los ingeniosos diálogos, con un maravilloso dominio del “tempo” narrativo y la duración de las escenas, el cineasta ha sabido corregir los desequilibrios que se advertían en su anterior film, Los odiosos ocho. No resulta exagerado afirmar además que Tarantino no teme a nada ni a nadie a la hora de arriesgar y liberarse de las cadenas de lo políticamente correcto, por ejemplo en la mirada a la contracultura, o en el sorprendente desenlace. Toda la narración está sembrada de detalles encantadores que harán la delicia de los cinéfilos, con los rodajes, los clips promocionales, la visita a las salas de cine, las fiestas de Hollywood, la ilusión de verse en pantalla, las fotos con los fans, los decorados de los grandes estudios y la irrupción de la televisión. Dentro de un reparto con mucho grandes actores en pequeños papeles, están muy bien trazados los dos principales personajes masculinos, una relación mágica, con uno a la sombra del otro. Leonardo DiCaprio hace una fabulosa interpretación como actor en declive, las escenas con la niña en el rodaje de un western poseen enorme fuerza; también desprende un brillo especial Brad Pitt, que recuerda en algunos momentos a Jeff Bridges con su sonrisa levemente irónica, son fantásticos los momentos que comparte con la menor Pussycat (Margaret Qualley), que trata de seducirle y le introduce en la comuna hippy, el otro elemento que sirve para unir a unos personajes ficticios, con el horror de la Familia Manson. Por su parte, Margot Robbie compone casi con trazos impresionistas a Sharon Tate, ilusionada con su matrimonio, su maternidad, su carrera de actriz y la posible traslación a la pantalla de “Tess, la de los d’Urberville”, la novela de Thomas Hardy.

8/10
Tierra de violencia

2019 | Never Grow Old

Curioso western oscuro de producción europea, transcurre en un pueblo en la ruta del Oeste hacia California. Ahí Patrick, de origen irlandés, casado y con dos niños, sale adelante como carpintero, lo que supone entre otras cosas fabricar ataúdes y ejercer de enterrador. El lugar es relativamente pacífico por la autoridad del puritano reverendo, que ha prohibido el alcohol y las malas mujeres. Pero la llegada de Dutch con unos secuaces la mar de siniestros –uno de ellos, Mudito, lleva en el bolsillo la lengua que le arrancaron los apaches–, altera la tranquilidad, y pronto reabren el saloon, dando rienda suelta a los viciones supuestamente erradicados. Escribe y dirige el film el desconocido Ivan Kavanagh, que se esmera en la ambientación, con una atractiva fotografía de claroscuro que recuerda a los cuadros de Rembrandt. Cuenta con un buen reparto de actores que han conocido tiempos mejores, como Emile Hirsch y John Cusack, que componen con laconismo a sus personajes. La idea es orillar cualquier visión idílica y legendaria del viejo Oeste, para ofrecer a cambio un cuadro violento y sucio –"no llegarás a viejo", es lo que reza el más expresivo título original–, que tal vez se acerque más a la realidad, pero al que le falta encanto.

5/10
The Outsider

2018 | The Outsider

Freaks

2018 | Freaks

Chloe es una niña que nunca sale de casa respetando las directrices impuestas por su padre, un obsesivo hombre que trata de protegerla de los peligros del exterior.

Una noche con mi exsuegro

2017 | All Nighter

Aquí todo arranca con la cena que ha organizado Ginnie para que su padre, el señor Gallo, conozca a su novio Martin. Los caracteres de ambos no pueden ser más contrapuestos: Martin es dejado y bohemio, hijo de activistas, y artista que toca el ukelele; mientras que el señor Gallo es un tipo resolutivo, acostumbrado al mando, alto ejecutivo de una importante empresa de logística. Seis meses después de la cita, los novios han roto, pero el señor Gallo se presenta en casa de Martin, pues no logra dar con el paradero de su hija, está preocupado. Ambos emprenderán la búsqueda de la joven, lo que incluye una noche disparata. Una agradable comedia gamberra, de acertado reparto –hay química entre J.K. Simmons y Emile Hirsch, que están presentes durante casi todo el metraje, y el primero especialmente hace un excelente trabajo–, aunque con algún bache narrativo. Dirige el poco conocido Gavin Wiesen, que cinco años atrás entregó otra original comedia generacional, El arte de pasar de todo. Mientras que el libreto es otro guionista con poca experiencia, Seth W. Owen, que firmó el guión de Morgan. La cinta, aunque no ahorra alguna grosería, tiene bastantes pasajes graciosos, con personajes inmaduros pasados de rosca, y la clásica evolución a crecer como personas, aunque previsible, está razonablemente bien llevada.

5/10
El soldado perdido

2017 | Feng huo fang fei

Tras el ataque de los japoneses a Pearl Harbor, Estados Unidos entre de lleno en la Segunda Guerra Mundial, y decide dar una respuesta contundente bombardeando Tokio. Uno de los aviones que participan en el ataque se estrella en China, y Jack, el piloto superviviente, es acogida por una mujer viuda, madre de una niña. Mientras los japoneses ocupantes de la zona tratan de dar con los estadounidense que se encuentran en la zona, la guerrilla china intentan prestarles ayuda. El danés Bille August, a la hora de acometer una película, es de los que se apuntan a cualquier bombardeo, y nunca mejor dicho dada la temática de la que estamos reseñando. En efecto, aparte de tramas en su universo escandinavo, como las celebradas Pelle, el conquistador o Las mejores intenciones, ha adaptado a la chilena Isabel Allende y su realismo mágico de La casa de los espíritus, y al francés Victor Hugo de Los miserables, además de contar una historia ambientada en Israel en Jerusalén, o saltar a Sudáfrica con las andanzas del guardián del preso Nelson Mandela en Sudáfrica con Adiós Bafana. Sin embargo, a la hora de viajar a China no acaba de acertar. Su film tiene interés humano, y la historia de amor, delicadamente sugerida, entre el americano y la china, permite alguna escena innegablemente emotiva. Pero la sensación de conjunto es la de una película apresuradamente armada, a la que le faltan pasajes, y que avanza a trompicones, donde no se nos prepara suficientemente para aceptar lo que vemos. Una lástima, la cosa daba para más.

5/10
La autopsia de Jane Doe

2016 | The Autopsy of Jane Doe

En un pequeño pueblo de Virginia, Tony Tilden y su hijo, Austin, ejercen como médicos forenses. Tras un día tranquilo, el sheriff les lleva el cadáver de una joven no identificada, por lo que la denominan Jane Doe. Aunque no presenta signos de violencia exterior, al abrirla para practicar la autopsia realizarán descubrimientos inauditos… Tras conseguir cierta repercusión internacional con su film fantástico rodado con cuatro perras, Trollhunter, el noruego André Øvredal ha dirigido en Reino Unido un film de presupuesto más desahogado que cuenta con dos protagonistas reconocidos en todo el mundo, Emile Hirsch y Brian Cox, que elevan el nivel con su buen hacer. El realizador sabe manejar el suspense, utiliza de forma modélica el sonido y controla muy bien el ritmo, con lo que consigue un planteamiento inquietante a pesar de la sencillez argumental, y de que la acción transcurre casi por completo en una sola localización. Pero a partir del segundo tramo, irrumpen de forma brusca elementos fantásticos antes ausentes, lo que desconcierta un poco al espectador. Desde ese momento abusa también de los sustos facilones. El conjunto se eleva por encima de la media de las producciones fantaterroríficas, pero podría haber sido más redondo, y además sus excesos sangrientos lo alejan de la mayor parte del público, pues… ¡no todo el mundo se anima a una experiencia de visionado que recuerda a asistir en primera fila a una autopsia!

4/10
Ten Thousand Saints

2015 | Ten Thousand Saints

Prince Avalanche

2013 | Prince Avalanche

Pequeña conmovedora película sobre las relaciones humanas. Aunque la visión antropológica del film escrito y dirigido por David Gordon Green -que versiona una película islandesa- pueda considerarse de limitado alcance, sobre todo en lo relativo a las relaciones afectivas y a la sexualidad, interesa la peripecia de Alvin y Prince, que comparten una temporada de trabajo codo con codo en una zona boscosa que sufrió un devastador incendio, a ellos les toca restaurar la señalización de una carretera que atraviesa el lugar. Con cierto toque minimalista, no hay mucho más que su relación, su vida lejos del mundanal ruido apenas se ve interrumpida por el paso de un anciano camionero que comparte con ellos un trago en franca camaradería, o por el encuentro con una anciana víctima del incendio. Y nos enteramos de que Alvin intercambia correspondencia con la hermana de Prince, con la que mantiene una relación, pero que la distancia hace mella en sus posibilidades de futuro; y de la frivolidad con que Prince suele mirar al mundo, que se ve puesta a prueba por una inesperada paternidad con una mujer mayor. Hay lirismo en la mirada de Gordon Green, cierto tono contemplativo que contribuye a crear un “mood” donde el espectador vive en primera persona la dicha de un trabajo en medio de la naturaleza, los momentos extáticos que brinda la amistad, y las decepciones que toca atravesar cuando uno advierte la “pasta” de que está hecho el ser humano. Paul Rudd y Emile Hirsch componen bien sus respectivos personajes.

6/10
El único superviviente

2013 | Lone Survivor

Recreación de la historia real de Marcus Luttrell. Ha escrito el guión y se encarga de la realización de El único superviviente el todoterreno Peter Berg, en una línea realista y dramática más similar a su película La sombra del reino, que a Battleship, Hancock o El tesoro del Amazonas, también suyas. El único superviviente sigue el duro periplo de Luttrell, miembro del equipo de élite de los Navy SEALs, que en 2005 se internó en Afganistán con tres compañeros para cumplir la misión encubierta de eliminar a un peligroso líder talibán. Cuando han logrado localizarle, y están a punto de llevar a cabo su cometido, se les planteará un complejo dilema, que les hará debatirse entre traicionar sus principios morales o poner en peligro su misión y arriesgar sus vidas. En el que posiblemente sea su mejor trabajo, Berg adelanta en el título y al principio del film –el grueso del mismo está narrado en flash-back–, y por si alguien no conocía el hecho recreado, que éste acabó con trágicos resultados. A pesar de conocerse más o menos el final de El único superviviente, logra enorme tensión gracias a una vibrante realización que remite a Black Hawk derribado. Pero Berg no olvida que lo realmente importante reside en el elemento humano, con las suficientes ráfagas en torno a la descripción de unos personajes agobiados por un enemigo casi invisible, lo que recuerda en cierta medida al gran clásico del subgénero de los pelotones en apuros, La patrulla perdida, de John Ford. Lo consigue gracias a la ayuda de competentes actores, encabezados por Mark Wahlberg en plena forma, a quien acompaña un solvente reparto en el que brillan Ben Foster, Emile Hirsch, Taylor Kitsch, Alexander Ludwig, y a pesar de la brevedad de su papel, Eric Bana, como el oficial al mando. Quizás sobran en El único superviviente algunos innecesarios ramalazos un poco 'patrioteros', lo mismo que un largo epílogo, un tanto pesado, que presenta numerosas fotos de los auténticos protagonistas. Pero por contra, da que pensar sobre las consecuencias de las buenas acciones y la necesidad de tomar el camino recto, aunque se trate también del más complicado. El tramo final consigue resultar emotivo.

7/10
Bonnie & Clyde

2013 | Bonnie & Clyde | Serie TV

Casi 50 años después de que Arthur Penn filmara su clásico mitificador de la pareja criminal atracadora de bancos conformada por Bonnie Parker y Clyde Barrow, llega esta miniserie un tanto insípida, dirigida por el australiano Bruce Beresford. Las comparaciones son siempre odiosas, pero en este caso no hay color entre las interpretaciones de antaño a cargo de Faye Dunaway y Warren Beatty, y las entregadas por Holliday Grainger y Emile Hirsch. Mientras que fílmicamente, la realización no pasa de correcta. En cualquier caso, con la emboscada final que les cosió a tiros evocada a lo largo de varios puntos del metraje, seguimos la trayectoria de la pareja, en el caso de Clyde desde niño, cuando sus pillerías parecen más bien las típicas de un relato de Mark Twain. Pero luego ya tenemos las andanzas que crecen en crueldad, con asesinatos a sangre fría, pero a la hora de tratar de dar algún tipo de explicación a su comportamiento sociópata, no acaba de darse ninguna satisfactoria, el relato se salpica de frases tipo "era un buen chico", "era una chica maja", y de muestras de un narcisismo malsano. Sí se invita a pensar en el comportamiento de la prensa, representado por una periodista, que busca aprovechar la historia en su propio beneficio, aunque ella está siendo manipulada por Bonnie. Quizá el que más destaca en el reparto es William Hurt, que compone al agente que vuelve del retiro con intención de acabar con la carrera criminal de Bonnie y Clyde sin contemplaciones.

5/10
Volver a nacer

2012 | Venuto al mondo

Gemma, una mujer italiana ya madura, viaja junto a su hijo adolescente a Sarajevo, con motivo de una exposición fotográfica de quien fuera el amor de su vida. Se agolpan los recuerdos de su juventud, en los años de la Olimpiada de invierno, cuando le servía de guía Gojco, un lugareño, la amistad con sus amigos, componentes de lo más parecido a una alegre comuna, y el apasionado amor por Diego, un fotógrafo alegre e idealista, que parecía irradiar únicamente felicididad. Adaptación de la ambiciosa novela de Margaret Mazzantini, a cargo de la propia autora, esposa de Sergio Castellitto, director de la cinta además de intérprete de un pequeño papel. En su segundo film tras la cámara Castellitto repite con la actriz con la que debutó en No te muevas, Penélope Cruz, que hace un notable trabajo, además de que su maquillaje como mujer envejecida está muy logrado. La idea de Volver a nacer es tejer un tapiz donde se imbrique la trayectoria personal de Gemma, en la que tienen importante presencia varios hombres -su actual marido, un carabinero; su hijo adolescente; el primer esposo; el fotógrafo Diego; el guía Gojco; e incluso su padre-, con el trágico devenir de un Sarajevo castigado de modo atroz por los horrores que la guerra lleva siempre consigo. A Castellitto le queda grande el amplio lienzo que maneja en Volver a nacer, donde importan el paisaje general y el pequeño detalle. Tiene interés su esfuerzo por abordar los deseos de paternidad y maternidad a toda costa, las dificultades para aceptar lo que niega la naturaleza, y la ironía final que muestra que del horror puede salir algo hermoso. Pero los giros resultan alambicados, triples saltos mortales que no se sabe muy adónde quieren ir a parar; en cambio muchos personajes -el mismo de Castellitto o el fugaz primer marido de Gemma- y situaciones son levísimas pinceladas. Se agradecen las nobles intenciones, pero como a Angelina Jolie con En tierra de sangre y miel, da la sensación de que lo que pretende Castellitto, no le sale.

4/10
Salvajes, de Oliver Stone

2012 | Savages

Adaptación de una novela del descarnado Don Winslow sobre el narcotráfico mexicano, a cargo de Oliver Stone. Ambos han coescrito el guión adaptado de Salvajes con Shane Salerno, que creó con Winslow la serie UC: Undercover. O, diminutivo de Ophelia, comparte vida sexual con el botánico Ben y el ex soldado de élite Chon, que se dedican a cultivar marihuana de excelente calidad gracias a unas semillas importadas de Afganistán. Los dos intentan llevar su negocio sin enfrentarse con nadie en la medida de lo posible. Pero Elena, conocida como "La Reina", cabecilla de un cartel mexicano de la droga, desea asociarse con ellos por la fama que ha adquirido su 'hierba'. Los chicos se niegan, lo que equivale a toda una declaración de guerra. El veterano Oliver Stone vuelve a demostrar que es un maestro de la narrativa cinematográfica. Como siempre, logra que su obra tenga una factura muy rompedora y moderna, a base de intercalar alguna secuencia en blanco y negro, primerísimos primeros planos de objetos, secuencias con un montaje ultraveloz y cámara manual de vez en cuando. Hasta la banda sonora, que incluye algún rap latino de tono combativo, parece lo último de lo último. En Salvajes brilla sobre todo el secundario Benicio del Toro, como psicópata implacable que disfruta haciendo daño a sus víctimas. También cumplen otros actores de primera en interpretaciones de reparto, como John Travolta, Demián Bichir, una Salma Hayek en un registro desconocido como 'madrina' mafiosa, y un Emile Hirsch en un trabajo que sabe a poco por su brevedad. En cuanto a los roles principales, Stone se los ha dado a jóvenes actores que empiezan a despuntar, con un aceptable trabajo de Aaron Johnson (Kick-Ass. Listo para machacar) y Taylor Kitsch (Battleship), mientras que Blake Lively (Gossip Girl) se esfuerza, pero pronto queda de manifiesto que le han asignado un personaje florero. Es curioso que se compare la relación a tres bandas de los protagonistas con la que se establecía en Dos hombres y un destino, que adquiría un enorme romanticismo, mientras que ésta parece basarse en el sexo puro y duro, ya sea frío o lleno de afecto. Con una actriz menos despampanante en el papel, el 'ménage à trois' no resultaría creíble. Gran ilustrador de los mecanismos del poder, Stone había tratado este tema en el ámbito económico (Wall Street), político (JFK) y militar (Platoon). En Salvajes hace lo propio con el submundo de los carteles de la droga. El cineasta, que defiende públicamente la legalización de la marihuana, había mostrado su permisividad con las drogas en cierta medida en películas como Asesinos natos y The Doors. En Salvajes escamotea las consecuencias negativas de la adicción, mientras que la voz en off del personaje de Blake Lively no para de soltar parrafadas sobre las virtudes de la misma. La conclusión viene a ser que todo el mundo puede ser feliz salvo que se meta en líos con narcotraficantes sin escrúpulos. La 'sorpresa' del final recuerda a las secuencias más irreales de Asesinos natos, resulta un tanto decepcionante y en cierta medida da al traste con la sensación de realismo.

5/10
La hora más oscura

2011 | The Darkest Hour

Segundo trabajo como realizador de Chris Gorak, que dirigió la poco conocida En la puerta de casa, y anteriormente había sido director artístico de títulos como El club de la lucha y El hombre que nunca estuvo allí. Cuenta con el apoyo como productor del ruso Timur Bekmambetov (Guardianes de la noche). Los jóvenes Sean y Ben viajan a Moscú para ultimar un negocio de internet con Skylar, un empresario sueco. Pero éste les ha robado la idea y ni siquiera esperaba verles. Desilusionados, los chicos visitan un club nocturno de moda, donde hacen amistad con una pareja de americanas de viaje turístico, y también descubren que uno de los clientes es Skylar. En medio de la velada, la ciudad sufre la invasión de unas criaturas alienígenas que parecen ondas electromagnéticas, prácticamente invisibles, salvo porque su presencia se puede detectar mediante cualquier aparato eléctrico. Acaba siendo otra película de invasiones alienígenas, cuya única originalidad es que la trama tiene lugar en la capital rusa. La fotografía le saca mucho juego a localizaciones significativas de esta ciudad, y las imágenes de sus calles vacías, al estilo del Nueva York de Soy leyenda, resultan sugerentes. Cuenta también con un buen reparto encabezado por Emile Hirsch, Max Minghella y Olivia Thirlby, Sin embargo, desde el principio queda claro que transita por lugares comunes, y de hecho se estrena después de Skyline e Invasión a la Tierra, con las que guarda múltiples similitudes. Además, el guión es predecible, los personajes bastante planos y los diálogos desastrosos. Todo está supeditado a los efectos especiales, que si bien son aceptables, tampoco son especialmente rompedores.

4/10
Killer Joe

2011 | Killer Joe

Padre e hijo, contando con la segunda esposa del primero, contratan a un asesino a sueldo para matar a la madre de la familia, y poder cobrar el seguro y solventar así ciertas deudas. Como carecen de liquidez, aceptan la condición del asesino de un anticipo en forma de pagos sexuales que debe conceder la hija del clan, algo que ella de entrada ignora. Es la segunda vez que William Friedkin adapta una obra de teatro de Tracy Letts, tras Bug, de 2006. Mucho después de El exorcista, de 1974, cabe decir que este film tiene algo de diabólico en lo referente al deleznable pacto tramado a espaldas de una joven ingenua que ha crecido con una familia desestructurada. Según Friedkin, ella sería una Cenicienta y el asesino su inesperado príncipe encantador. Como se ve, se trata de humor salvaje y retorcido, servido aquí con descarnadísima brutalidad, lo que incluye pasajes de sexo y violencia paródicos que retrotraen al cine de Quentin Tarantino. En sus primeros pasos el film recuerda a la película que cerró la filmografía de Sidney Lumet, también con referencias al demonio, Antes que el diablo sepa que has muerto. Como en ese film, Friedkin destaca en la impecable puesta en escena y pinta a una familia, por así llamarla, en estado de putrefacción, donde cualquier cosa que pueda llamarse amor brilla por su ausencia. Emile Hirsch da vida al hijo que debe dinero por un asunto de drogas, Thomas Haden Church es el padre colgado, Juno Temple la hija que parece que vive en otro planeta, Gina Gershon la segunda esposa. Para el papel de asesino impasible y pervertido se ha contado con Matthew McConaughey, que como en Lone Star interpreta a un policía texano, en este caso de rasgos muy especiales. El adecuado reparto y el ritmo ágil, junto al buen mal rollito que suelen generar las películas tarantinescas puede agradar a cierto público entregado a este tipo de propuestas deshumanizadoras, pero no al resto. Friedkin parece dar otra vuelta de tuerca al humor negro con un final de gran guiñol, exagerado y absurdo, como tratando de clavar en el cerebro del espectador la idea de que estamos tocando fondo. Si alguien pillará esa idea, ése es otro cantar.

6/10
Destino: Woodstock

2009 | Taking Woodstock

El Festival de Woodstock, celebrado los días 15, 16 y 17 de agosto de 1969 en White Lake, estado de Nueva York, “tres días de paz y música” que congregaron a más de medio millón de jóvenes, más los que se quedaron en el camino, se ha convertido en icono de una época política convulsa, en que Estados Unidos perdió definitivamente su inocencia y en que el movimiento hippy preconizaba aquello de “haz el amor, y no la guerra”, un deseo despreocupado e ingenuo de alcanzar cierto estado de “nirvana”, difícil de tener luego una encarnación en el mundo real. El taiwanés Ang Lee, con la colaboración de su guionista habitual James Schamus, sitúa Destino: Woodstock en ese contexto, aunque su punto de vista es el del joven Elliot Tiber, cuya intervención fue tan decisiva como inesperada para que pudiera tener lugar el evento. En efecto, las autoridades de la cercana localidad donde se iba a celebrar retiraron el permiso, y Tiber, presidente de la Cámara de Comercio de su pueblo, aprovechó la ocasión de contar con la aprobación de un evento de esa categoría, pero de diminutas dimensiones, para ofrecer el lugar a los promotores del Festival. La idea era ayudar a sacar adelante el cutre motel regentado por sus padres, pero las repercusiones serán mucho mayores, no sólo en lo que se refiere al histórico concierto, sino a las vidas personales de hijo y progenitores. Lee y Schamus intentan algo harto difícil, y no les sale del todo, pese al empaque de su producción. Pueden justificarse señalando que ellos sólo cuentan una pequeña parte de la historia, pero se esperaba una radiografía más perfecta de lo que fue Woodstock. Su visión resulta demasiado idílica y parcial, la de quien añora un espíritu que sería necesario recuperar, sin admitir su falta de sustancia. La define bastante bien la metáfora de la llegada del hombre a la Luna, acontecida un mes antes de celebrarse el Festival, y que viene a hablar de seres que se adentran en territorio desconocido, que hollan por primera vez, una aventura cuya influencia posterior en sus vidas es difícil de vaticinar; por otro lado, también existe otra lectura, la del modo de decir popular “estar en la Luna”, o sea, no enterarse. Y en efecto, ver a esos ríos de jóvenes en busca de algo, que no saben lo que es, búsqueda que les lleva a la desinhibición sexual, a revolcarse en el barro o a la experimentación con alucinógenos, parece apuntar a un desnortamiento vital. En realidad el film cuenta con un personaje principalísimo, Tiber -en un libro escrito por él se basa la película-, se nos ofrece su mirada, la del 'descubridor', parecida a la del protagonista de Casi famosos de Cameron Crowe. Lo encarna con acierto el desconocido Demetri Martin, aunque Lee y Schamus hacen algo de trampa al ofrecernos su evolución, especialmente en el descubrimiento de su homosexualidad -tema recurrente en la filmografía de Lee-, que en la realidad ya conocía previamente. A los padres, aunque tengan rasgos esquemáticos, les insuflan poderosa vida Henry Goodman e Imelda Staunton. En cuanto a los demás, no es exagerado decir que son meros comparsas, desde el tronado veterano de Vietnam encarnado por Emile Hirsch al ex marine travestido de Liev Schreiber, pasando por el jefe de la compañía teatral vanguardista Dan Fogler, o al productor musical de Jonathan Groff. Envuelve el conjunto, como es de suponer, la música que jugó papel principal en el Festival -aunque no tanto como en Woodstock, el célebre documental de Michael Wadleigh oscarizado de 1970-, pero también la banda sonora original, muy acertada, de Danny Elfman.

5/10
Speed Racer

2008 | Speed Racer

Desde pequeño, Speed Racer sueña con dedicarse a las carreras de coche, como el resto de su familia, pues su padre es diseñador de bólidos, y su hermano, Rex, un piloto de gran éxito. En lugar de concentrarse en sus exámenes, Speed sueña que su pupitre es un fórmula uno que adelanta a los demás, y espera ilusionado el momento en que suene la campana para poder irse con su hermano, que le lleva a dar vueltas por el circuito. La carrera de Rex se va al traste, al ser acusado de hacer trampas, y éste se distancia de la familia y muere en un accidente. Muchos años después, Speed debuta como piloto de carreras y demuestra su enorme talento. Royalton, dueño de una gran empresa, le ofrece una tentadora oferta para que corra para él, a pesar de que el padre de Speed siempre ha desconfiado de los grandes patrocinadores. Otro apabullante espectáculo visual de los hermanos Larry y Andy Wachowski, creadores de Matrix, que esta vez adaptan en imagen real Meteoro, una serie de carreras automovilísticas que pasa por ser la primera de animación japonesa que se emitió en España, mucho antes de que Marco buscara a su madre en Argentina. Con su extrema fidelidad al original, los hermanos ofrecen un giro radical que desconcertará a sus seguidores habituales. Han optado por un tono familiar que contrasta con la oscuridad de sus anteriores trabajos, que son Lazos ardientes, y la trilogía de Neo, Morpheo y compañía. Inspirados en las imágenes sesenteras de la serie original, los Wachowski han filmado con una estética kitsch y pop muy radical, marcada por los colores chillones y los diseños de videojuegos, que proporciona en todo momento una sensación de irrealidad. Los hermanos tienen una gran imaginación visual que propicia muchos planos potentes, que son el gran valor de la cinta. En este mundo virtual, totalmente recreado por ordenador, encajan muy bien sus personajes, idénticos a los de la serie en su sencillez, pues son todos totalmente esquemáticos: el héroe, el villano sin escrúpulos, etc. Esto da pie a interpretaciones muy poco naturalistas, algunas un poco cargantes, como la de Paulie Litt (Una chica de Jersey), que interpreta a Spritle, el hermano pequeño del protagonista, que se enfrenta con ninjas si es necesario, con la ayuda inestimable de su mascota, un mono que se comporta como un humano. Y es que la trama es premeditadamente pueril, al estilo de las series niponas para niños, donde los futbolistas realizan acrobacias sobrehumanas o los guerreros lanzan rayos con las manos, pues aquí los coches de carreras pueden ejecutar sofisticados saltos para evitar el vehículo que va a colisionar contra él. El plato fuerte son las carreras de automóviles, a las que le falta cierto suspense, quizás porque no llegan a ser creíbles, pero también por cierta confusión narrativa, muy propia del cine moderno. Subyace de la serie original un sano mensaje que critica el juego sucio, la corrupción y los intereses empresariales que a veces enturbian el deporte. También proviene de los dibujos su exaltación de los valores familiares. Estos mensajes prevalecen a pesar de que no parecen del todo sinceros, porque los diálogos tienen cierto tono paródico, como si los Wachowski, también guionistas, quisieran imitar las frases del cine de Tarantino, mucho más ingenioso que ellos.

5/10
Mi nombre es Harvey Milk

2008 | Milk

Años 70. Harvey Milk es un gris empleado de una financiera de Nueva York, que conoce al chico de su vida, el simpático Scott Smith. Tan apasionada es la relación, que Milk se muestra dispuesto a dejar su trabajo y vivir sin disimulos su homosexualidad. Así que se traslada con su pareja a San Francisco, al barrio de Castro, lugar donde confluyen otros muchos gays. Milk tomará conciencia de los problemas de la ciudad, y más específicamente de los de la gente con su misma orientación sexual. Hasta el punto de pugnar tenazmente para ser elegido concejal, en lo que supondría un hito, el primer cargo electo masculino de un homosexual confeso en Estados Unidos.Película basada en hechos reales, narrados ya en 1984 en el oscarizado documental The Times of Harvey Milk. Pasados más de veinte años, la idea es dramatizar esos hechos en una gran superproducción militante, con la doble meta no oculta de abogar por los derechos de los homosexuales y llegar a un público más amplio. El film arranca con la noticia del asesinato de Milk y de George Moscone, alcalde de San Francisco, para mostrar en flash-back los años de activismo político del primero, contados por él en una grabación magnetofónica. Gus Van Sant maneja un guión de Dustin Lance Black quien, a pesar del abundante material existente sobre Milk, prefirió documentarse de primera mano hablando con el entorno homosexual y político del personaje.El director de títulos tan brillantes como Todo por un sueño y Elephant, opta por entregar una película de hechuras clásicas, formalmente más en la línea de El indomable Will Hunting y Descubriendo a Forrester, y por supuesto muy alejada de los minoritarios títulos de temática gay Mala noche y Mi Idaho privado. En cierto momento de la cinta Milk explica que al dirigirse a un público heterosexual comienza con una broma, para romper el hielo y conectar; parafraseando al activista biografiado, cabría decir que el también homosexual Van Sant hace lo mismo, se inclina por un tratamiento estético y narrativo que no produzca rechazo en el espectador, sino que sirva, al contrario, para ganárselo. Es una aproximación didáctica, terreno que domina, y que le lleva a un enfoque donde todo se explica en términos de lucha por los derechos civiles. Recuerda en tal sentido el film a Philadelphia, aunque los tiempos cambian, y ciertos puntos de vista se defienden con menos tapujos. Van Sant evita con inteligencia el choque frontal con los que consideran inmoral el ejercicio de la homosexualidad -aunque insiste en un par de ocasiones en que nada malo hay en ello-, centrando el tiro en las discriminaciones laborales por la orientación sexual, y en mostrar a los distintos personajes como tipos humanos, con los que se puede empatizar, algo a lo que ayuda el estupendo reparto, empezando por Sean Penn.Hay un esfuerzo por no ridiculizar la posición contraria, la idea es persuadir, no ofender. En tal sentido hay que reconocer cierta honestidad en el retrato del protagonista: en su convivencia con dos compañeros sentimentales -tuvo más, de los que no se habla en el film- no se eluden los problemas, actitudes egoístas y tendencias suicidas, ni se trata de maquillar aquello como si fuera algo semejante a una familia. Para apuntalar el punto de vista del film hay ideas ingeniosas: que en un cine se proyecte La aventura del Poseidón, la historia de un barco que da un vuelco y queda boca abajo, parece una metáfora de una sociedad cuyos puntos de vista deben ser vueltos del revés; la mención a la vehemencia de los católicos conversos, que es comparada al activismo de Milk, equipara luchas diversas; la referencia a Ronald Reagan y su oposición a la Proposición 6 de discriminación laboral, muestra que son compatibles unas ideas y el rechazo de una injusticia. ¿Busca la película utilizar las luchas de entonces para acometer las de ahora? Es probable. Quizá suene a sutileza, pero que en el film se mencione dos veces a España, uno de los primeros países en legalizar el matrimonio homosexual y su derecho a la adopción, no parece casual. Serían los nuevos derechos civiles a conquistar... ¿para ser contada su obtención en otra película, dentro de otros veinte años?

6/10
Cuatro vidas

2007 | The Air I Breathe

Curiosa película acerca de las vueltas que da la vida, firmada por el director neoyorquino de origen oriental Jieho Lee. Se divide en cuatro segmentos sobre actitudes tan humanas como la felicidad, el placer, la compasión y el amor, plasmadas en un amplio grupo de personajes.La cosa arranca con Felicidad, un hombre de color de vida triste y solitaria, pero que cree poder atrapar la felicidad cuando escucha por casualidad la información de una carrera de caballos apañada; cuando apuesta por el supuesto caballo ganador, las cosas no salen como espera y se encuentra endeudado hasta las cejas; llega la angustia, pero al menos "vive la vida", y ésa va a ser la felicidad que va a conocer. Esta historia conecta con Placer, encarnado por el matón de un gángster que se encarga de cobrar deudas; dotado de un extraño don que le permite anticipar el futuro, descubrirá lo que es la Compasión, cuando su jefe decide explotar a una prometedora cantante, para saldar una deuda pendiente. Finalmente, el Amor se hace presente cuando un médico que no pudo casarse con la mujer que amaba, va a tener ocasión de demostrar que la quiere salvándole la vida con una transfusión de sangre.En cierto modo este film hecho al marge de los estudios es un ejercicio de estilo, bien rodado, tal vez en algunos momentos demasiado efectista y violento, pero que recuerda lo que nos hace humanos frente a los rasgos del hombre más animalescos. Hay un gran acierto en el reparto (qué gran selección en los Forest Whitaker, Kevin Bacon, Brendan Fraser, Andy garcía, Emile Hirsch, Sarah Michelle Gellar, Julie Delpy...) , en los diálogos sobrios, y en una declaración de principios muy atractiva sobre cómo la felicidad son los otros, o sea, consiste en saber olvidarse de uno mismo.

6/10
Hacia rutas salvajes

2007 | Into the Wild

Extraordinario y poderoso film del carismático actor y director Sean Penn, que recrea una impactante historia real. El guión escrito por el propio Penn está basado en el libro de Jon Krakauer, y supone la cuarta película de Penn como director, tras Extraño vínculo de sangre, Cruzando la oscuridad y El juramento. El archipremiado actor elige en este caso una aventura de superación, búsqueda, perdón y redención, para realizar una obra magna, de mucha mayor entidad que sus anteriores filmes. Penn se aleja asimismo de sus películas más fatalistas, porque, aunque no abandona del todo el territorio de la tragedia y su particular visión desgarrada de la existencia, recarga el film de toneladas de esperanza en el ser humano. El resultado es un film difícil de olvidar, emotivo, triste y alegre, tan bello como implacable. Pero aún contando con tan excelente material, seguramente el resultado habría sido inferior sin la ayuda de los actores, desde la adolescente Kristen Stewart hasta Catherine Keener o la colosal actuación del veterano Hal Holbrook, pasando claro está por el joven protagonista Emile Hirsch (Los amos de Dogtown), un actor con un futuro muy, pero que muy halagüeño. Y si el reparto es bueno, la dirección de actores por parte de Sean Penn se antoja absolutamente perfecta. Cuando contaba veintidós años Christopher McCandless se graduó en la Emory University y, en contra de cualquier previsión de futuro, decidió hacer algo inaudito. Dejó de lado su carrera de derecho, donó todo su dinero ahorrado (24 mil dólares) a la organización Oxfam, y emprendió un camino en solitario hacia las inmediaciones del monte McKinley, en Alaska, con el objetivo, lleno de idealismo, de encontrar el sentido y la verdad de la existencia. Durante los dos años que duró su experiencia recorrió variadísimos lugares y conoció a multitud de personas. Estamos ante un viaje espiritual, ante la particular odisea interior de un joven desesperado, desubicado interiormente, que ha perdido el norte de su existencia. Con la radicalidad del empuje juvenil decide romper con todo al no poder convivir por más tiempo con la mentira que reina a su alrededor: el engaño de sus padres y la relación con ellos, el afán de bienes materiales, las necesidades impuestas por la sociedad, etc. Chris es un magnífico estudiante, que, como el mismo dice creer, "tiene la cabeza en su sitio", y es un ávido lector de una serie de autores íntegros, radicales y valientes, escritores cuyas obras memoriza y que son sus verdaderos padres espirituales: Lev Tolstoi, Henry David Thoreau, Jack London o Boris Pasternak, entre ellos. Y un buen día Chris desaparece. Necesita nacer de nuevo, y para eso tiene que dejar atrás el pasado, incluso su nombre verdadero. Ni cartas, ni teléfono, ni dinero. Sólo lo puesto. Abandona Atlanta y emprende una vida errante hacia el oeste y luego el norte de Norteamérica, en un periplo en el que recorre miles de kilómetros durante dos años. "Antes que amor, dinero o fama, dadme la verdad", repetirá con Thoreau. El film, fantásticamente estructurado, sitúa la acción en tres tiempos y lugares distintos: la primera, la del último punto de destino de Chris en Alaska, en Fairbanks, en donde vive como un héroe de novela de Jack London, de lo poco que caza con su rifle y de la contemplación de la naturaleza; la segunda, la de las diversas etapas de su trayecto (Dakota del sur, Colorado, California, Oregón, etc.), lo cual supone un hondo y fructífero itinerario espiritual gracias a las personas con las que coincide, con las que convive, a las que ayuda; y en tercer lugar, Penn inserta momentos de incertidumbre y dolor de la familia ignota, padre y madre que lloran a su hijo desaparecido, y de la voz en off de la hermana, cómplice en el fondo del camino emprendido por su hermano. Quizá puedan achacarse algunos pequeños defectos al conjunto, como el de que todas las personas que encuentra Chris sean tan buenas, tan dispuestas a ayudarle, tan, digamos, sabias, o de que sus padres estén escasamente dibujados, pero son detalles que se pierden ante la grandiosidad del resto. Penn dirige con mano sabia y pulso narrativo notable, y la fotografía y la música ayudan a recrearse en los maravillosos paisajes de Estados Unidos. Hay muchos momentos de serena belleza, de contemplación, de autenticidad, en esta historia que remite a clásicos que van desde "La odisea" de Homero, hasta "En la carretera" de Kerouac. Sin embargo, menos importancia tiene el trayecto geográfico que el camino espiritual, porque, como en el "Walden" de Thoreau, Chris busca la verdad, la verdad desnuda, desprovista de artificios. Es como un asceta en busca de la Verdad, con mayúsculas. Por eso las conversaciones que tiene con la gente que encuentra a su paso –memorable la maravillosa relación con el anciano Ron– resultan tan claves para su iluminación interior. De todas formas, esos "pilares" del camino no impiden que, como el protagonista de Las aventuras de Jeremiah Johnson, Chris se sienta empujado obsesivamente hacia las montañas, hacia rutas salvajes, hacia el lugar ideal para encontrarse a sí mismo y entrar en la sabiduría anhelada: "La batalla culminante para matar lo falso y concluir la revolución espiritual".

8/10
Alpha Dog

2006 | Alpha Dog

Escalofriante película basada en hechos reales, que como otros títulos coetáneos –Diario de un escándalo, Juegos secretos–, dibuja una sociedad occidental enferma, que debería empezar a afrontar de una vez los graves problemas que la amenazan. Nick Cassavetes, director y guionista, recrea tomándose ciertas libertades el caso de Jesse James Hollywood, que conmocionó en 1999 a la opinión pública estadounidense. El cuadro que entrega de los adolescentes californianos y sus familias no puede ser más desolador. La cosa arranca con el enfrentamiento violento entre los jóvenes Johnny Truelove y Jake Mazursky, por una deuda relacionada con el tráfico de marihuana. Decidido a cobrar su deuda “como sea”, Johnny no tiene ocurrencia mejor que secuestrar a Zack, el hermanastro adolescente de Jack, un quinceañero que se siente sobreprotegido por sus padres. Lo que podría ser una experiencia desagradable, para Zack se convierte en una inmersión en el mundo de los adultos (?), en el que siempre quiso ingresar. Pues los “amigos” de Johnny, especialmente Frankie, lejos de maltratarle, le tratan como a un “colega”, haciendo de él uno más en sus juergas y francachelas. Pero paralelamente, en el “mundo real”, las cosas se les están complicando. Los padres de Zack han denunciado la desaparición del chico, Jake amenaza a Johnny de muerte, un abogado afirma que se enfrenta a posibilidad de cadena perpetua… Y en el horizonte asoma la posibilidad de lo que podríamos denominar “solución final”. El mayor interés de la cinta es su condición de radiografía social sin moralina, de la que salen malparados jóvenes y adultos. Los primeros viven en un artificial “mundo infeliz”, donde los alicientes que les animan responden al nombre de alcohol, sexo, droga, ropa, videojuegos, música y poco más. Su completa inmadurez les incapacita para tomar cualquier tipo de decisiones, y cuando se mueven en “terreno peligroso”, la posibilidad de “meter la pata” más todavía, es casi del cien por cien. Caso llamativo es el de Elvis, objeto de burlas de la banda de Johnny, cuyo complejo de inferioridad le convierte en carne de cañón para ejecutar la acción que ningún otro osaría acometer. Y triste, muy triste, es el caso de Zack, la víctima, que se plantea su secuestro como una “gran aventura”, de un vértigo embriagador. En la parte de los progenitores, los tenemos de dos tipos: los que se mueven ya en el mundo de la delincuencia, y que más que otra cosa reprochan a sus retoños su increíble estupidez a la hora de resolver un “problema”; y los “normales” –es un decir–, sinceramente preocupados, pero sin recursos para ganarse la confianza de sus hijos. La película cuenta con un atinado reparto –destacan entre los jóvenes Anton Yelchin y Justin Timberlake, y Sharon Stone entre los adultos– y buen ritmo, donde los interrogatorios que salpican el metraje, y los rótulos que enumeran las personas que se cruzan con el secuestrado como “Testigo 1”, “Testigo 2”, etcétera, presagian un fatal desenlace. Eso sí, la enorme crudeza con que se describe el estilo de vida vacío de los personajes –experiencias sexuales, lenguaje soez, peleas, droga…– resulta excesiva.

6/10
Los amos de Dogtown

2005 | Lords of Dogtown

Historia real acontecida en los 70 en Dogtown, Venice, California, cuando tres adolescentes amantes del surf (Stacy Peralta, Tony Alva y Jay Adams, el primero de ellos autor del guión) conocen la emoción, primero de coger las olas, y luego del skateboard, al que aplican todo lo aprendido en el mar, siendo conocidos como los Z-Boys. El film sigue la trayectora de los personajes con un estilo de ‘cinéma verité’, que ya exhibió su directora Catherine Hardwicke en Thirteen. No estamos ante la típica película de cine deportivo que culmina rutinariamente con la realización del ‘sueño americano’. Más bien se nos pinta el ambiente de familias desestructuradas donde crecen los protagonistas, su goce con el deporte, que también tiene algo de escapismo, y cómo les afecta la llegada de la fama, la posibilidad de tener dinero y las chicas que se les antojan. Por supuesto no faltan las secuencias de acción, muy bien rodadas, pero Hardwide y su guionista, Peralta, se esfuerzan en perfilar a los personajes, evitando juzgar sus comportamientos. El alejamiento al seguir distintas trayectorias, y su unión en un emotivo final, se presentan de modo creíble. Paradójicamente, el film quiere contar una historia que se pretende legendaria, sin caer en los tópicas que se asocian a lo legendario. Lo que no quita para que se hiciera un gran esfuerzo por recrear la zona tal como era en los años 70, incluida la tienda de surf Zephyr o el muelle abandonado. Para el trío principal de actores, se acudió a actores con cierta experiencia, pero poco conocidos por el espectador medio: John Robinson (Elephant), Emile Hirsch (El club de los emperadores) y Victor Rasuk (Raising Víctor Vargas).

7/10
Héroes imaginarios

2004 | Imaginary Heroes

Tras una desgracia familiar, los Travis afrontan la situación de muy distinta manera. Ben, el padre, empieza a actuar como si no conociera a nadie, y Sandy, la madre, no hace más que fumar porros y desentenderse de sus dos hijos, en especial de Tim, un adolescente desorientado al que siempre han considerado la oveja negra. Más que interesante drama, de aires independientes, que expone los problemas de una familia y sus verdaderos traumas, que se irán conociendo poco a poco a lo largo de la historia. La cinta está salpicada con toques de un humor ácido que despierta la sonrisa, pero también hay otros de gran intensidad emotiva. El reparto encabezado por Jeff Daniels (Volando libre) y Sigourney Weaver (Las seductoras) está sobresaliente.

6/10
La vecina de al lado

2004 | The Girl Next Door

Matthew Kidman, adolescente trabajador y estudioso, que sería la envidia de cualquier madre, está deseando relacionarse con chicas. Danielle, su despampanante vecina, es justo lo contrario: actriz de cine porno, quiere sentar la cabeza y dedicarse a los estudios. Como “polos opuestos se atraen”, entre ambos surge el amor, pero un turbio productor reaparece para convence a Danielle de que vuelva a las andadas. Elisha Cuthbert, hija de Kiefer Sutherland en la serie 24, es la cara más conocida de esta comedieta sexual. El film abunda en chistes subidos de tono, mientras sigue la pista de unos jovencitos obsesionados por perder su virginidad.

3/10
La peligrosa vida de los Altar Boys

2002 | The Dangerous Lives Of Altar Boys

Una escuela católica en los Estados Unidos de los años 70. Unos adolescentes malhablados y con las hormonas desatadas. En plena edad del pavo, la hermana Assumpta, directora del colegio, no sabe qué hacer para llevarles “por el buen camino”. Porque tienen salidas de auténticos gamberretes, como robar la estatua de una santa, patrona del colegio. Francis fantasea a través del mundo de cómic, convirtiendo sus vivencias en historias de superhéroes mutantes que se enfrentan a un terrible personaje, “Sor Zilla”, juego de palabras con el monstruo japonés “Godzilla”. Y se enfrenta a las cosas duras de la vida, al empezar a sentirse atraído por Margie, una chica muy mona, pero que esconde detrás una vida secreta terrible, de ninfómana y abusos sexuales. Adaptación de una novela de Chris Fuhrman, que describe el clásico desconcierto que suele acompañar en la adolescencia, en el ambiente de un colegio católico. El film muestra el empeño inútil de los adultos (mayormente sor Assumpta y el padre Casey) por llegar hasta los chicos y ayudarles. Peter Care reparte culpas en unos y otros a partes iguales, y recurre a la animación para mostrar el mundo del cómic a través del cual los chavales se evaden de la realidad. La historia es algo tremendista, su truculencia la aleja del tono de filmes que tratan el mismo tema como Cuenta conmigo. Así hasta llegar el duro final del zoo, que viene a rematar la idea de que en la vida hay que estar preparado para recibir zarpazos mortales. En el reparto de chavales destaca Kieran Culkin, que poco a poco empieza a desbancar al en su día famoso hermano Macaulay.

6/10
El club de los emperadores

2002 | The Emperor's Club

William Hundert. Un profesor, ya maduro, ha sido convocado en un lujoso hotel para una reunión de antiguos alumnos suyos. Los recuerdos se agolpan en su memoria. Aquel curso del 72, en la prestigiosa escuela de St. Benedict… Un año más, logra apasionar a sus alumnos con la enseñanza de la historia de Roma. Sabe usar recursos pedagógicos para alimentar la curiosidad natural de los adolescentes: como el de hacer leer la inscripción que preside el fondo de la clase, que narra los hechos guerreros de un rey del que, en la actualidad, nadie recuerda siquiera el nombre. Puede empeñarse uno en ganar el mundo entero, pero para que las realizaciones perduren, hay que hacer algo más, salir del cascarón del propio egoísmo… Hundert lo tiene claro: no sólo enseña una asignatura; ante él hay personas, jóvenes, con toda una vida por delante, que en el futuro ocuparán posiciones importantes en la sociedad. Y tiene que moldear su carácter, ayudarles a forjar su personalidad. Pero ese curso se va a encontrar con un alumno problemático, que llega con el curso ya empezado. Se trata de Sedgewick Bell, hijo de un senador. Un chaval muy listo, pero que va a lo suyo, y sometido a una enorme presión por parte de su padre, quien no se ocupa mucho de él, pero que sí desea su triunfo social. Una película rica y sugerente, muy atractiva para los que se dedican a la enseñanza. Muestra con aires de fábula a un personaje, muy bien encarnado por Kevin Kline, con innegable vocación para la enseñanza. Pero que también tiene sus debilidades. ¿Quién no pecaría en un momento dado de injusto, al observar que su pupilo díscolo por fin empieza a tomarse interés por las cosas? Y a pesar de todo, su sentido de la justicia emerge cuando se rompen las reglas del juego. Ocurre en las emocionantes escenas del concurso de los emperadores. Michael Hoffman (Escándalo en el plató, Un día inolvidable) maneja bien el guión de Neil Tolkin, adaptación de un relato breve de Ethan Canin, "El ladrón de palacio". Quizá se echa en falta ver a los alumnos estudiando alguna cosa distinta de la historia de Roma (¿no se imparte allí ninguna otra asignatura?), el director esté un pelín desdibujado, y la historia de amor del profesor parezca demasiado leve; pero el conjunto del film funciona, un canto a la labor de la enseñanza (no siempre reconocida), donde se recuerda que hay dos tipos de éxito en la vida, de muy distinta naturaleza. Y sólo el que te deja en paz contigo mismo y con los demás, merece la pena.

6/10

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