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(2020) Serie TV | 0 min. | Thriller | Drama
Segunda temporada de la serie que adapta un podcast de Gimlet Media, y que propone una trama intrigante acerca de un misterioso centro de veteranos de guerra, que supuestamente atiende su salud, aunque en realidad hace con ellos experimentos de dudosa moralidad. La sensación es que se estira el chicle, por así decir, forzando la narración. Se nota para mal la ausencia de Sam Esmail, creador de Mr. Robot, y de la carismática Julia Roberts. No, no es lo mismo Janelle Monáe y Hong Chau. La narración arranca con una mujer, Jackie, que despierta en un bote a la deriva, y parece bastante desmemoriada. Una medicina de Geist y una foto donde aparece con ropa militar le llevan a la sede de esta corporación, donde hacen experimentos con fármacos. Allí contactará con Audrey, a la que le unen inesperados lazos. La nueva directora Kyle Patrick Alvarez no demuestra mucho carisma, y la sorpresa “arco iris” es un golpe de efecto tontorrón. De modo que los elementos conspiratorios se diluyen enseguida, con una Joan Cusack que parece una caricatura de sí misma como oficial del Pentágono, y un Chris Cooper perdido por el desierto. De los personajes originales se mantiene el de Walter Cruz, al que daba vida Stephan James.
(2020) Serie TV | 100 min.
Colección de cortos nacidos con ocasión del confinamiento por la pandemia del Covid-19, dirigidos por los veteranos Fernando Colomo, Álvaro Fernández Armero, Miguel Bardem y David Marqués, más el actor debutante tras la cámara Juan Diego Botto. Son relatos sencillos, una suerte de cuentos asombrosos con algún elemento sorpresivo al final, realizados en espacios cerrados, con escasos medios y pocos personajes, y conversaciones a menudo a través de videoconferencias con el móvil y el ordenador; o sea condiciones casi "dogmáticas" tipo "voto de castidad" de Von Trier. Su oportunismo es evidente, y en todo caso se puede excusar y hasta alabar a Morena Films, por seguir estando en la brecha laboral y artística en tiempos en que el mundo ha estado bastante paralizado. En “Emparedados”, de Colomo, dos vecinos que se han conocido en los balcones se juntan en el piso de él, mientras ella le explica la sórdida historia del apartamento que el otro ha reformado; “El aprendiz”, de Bardem, es bastante flojo, cómo un asesino profesional dan clases on line a un novato; no es mucho mejor “Finlandia”, de Marqués, en que una pareja está a punto de separarse, ella va a irse a Finlandia, aunque podría haber un motivo para que sigan juntos; “Self-Tape”, de Fernández Armero, habla de la prueba de casting on line de una actriz, y la ayuda que le presta un no-profesional dará pie a la sorpresa; finalmente “Gourmet”, de Botto, es una cinta sobre la especulación, con interrogatorio policial on line y humor negro algo disparatado en el desenlace.
5/10
(2015) Serie TV | 225 min. | Thriller | Drama
Entretenida miniserie que adapta una intrigante y angustiosa novela de Harlan Coben. Describe el drama sufrido por la doctora Alice Lambert, cuando un día tirotean a su esposo, secuestran a su hijita Tara, y a ella la dejan en coma. Cuando despierta una semana después, se encuentra con la hostilidad de los suegros, que nunca vieron bien su matrimonio, y con la suspicacia de la policía, que llega a creer que ella misma ha organizado lo ocurrido. Pues unos anónimos secuestradores reclaman un millón de euros para devolver a Tara. El caso no se se va a resolver en un día ni en dos, sino que la madeja se enreda mientras transcurre el tiempo con pagos de rescate frustrados, y sórdidas organizaciones criminales de por medio, turbias organizaciones de adopción, e incluso la intervención de un antiguo amante de Alice, que trabaja para el servicio secreto. Aunque puede parecer un poco rocambolesco cómo transcurre todo, y el final no acaba de ser del todo satisfactorio, el director François Velle logra imprimir un buen rito a la narración, con buenas escenas de acción y persecuciones. Además ha contado con un plantel de actores de primera línea, encabezados por Alexandra Lamy dando vida a la torturada madre que hará lo que sea para recuperar a su hijito. El resto incluye personajes variados bien perfilados, desde fríos asesinos a tozudos policías, pasando por amigos, abogados, médicos.
6/10
(2020) Serie TV | 463 min. | Drama
Shaker Heights es una impoluta zona residencial de Cleveland, donde se supone que sus moradores llevan una vida casi perfecta. Elena Richardson, blanca y rubita, casada con Bill y madre de cuatro hijos que rondan la adolescencia, se las arregla además para trabajar en un periódico local. Intenta mantener una buena relación con todos, aunque le cuesta conectar con Izzy, que está sufriendo algo parecido al bullying. Y tiene un club de libro con sus amigas, donde hacen lecturas tan “atrevidas” como “Los monólogos de la vagina”. Al lugar llega la afroamericana Mia Warren, madre soltera de Pearl, artista e independiente, con un pasado oscuro, no ha desvelado nunca a su hija las circunstancias de su nacimiento, quién es su padre. Elena, guiada por su buen corazón, alquila una casa a Mia en muy buenas condiciones, y Pearl empieza a frecuentar la amistad de Moody, uno de los hijos de la casera. Adaptación de la novela homónima de Celeste Ng. Al menos en su versión en forma de miniserie, no resulta excesivamente sutil en su dibujo de personajes y situaciones, y en su mirada a prejucios y diferencias sociales parece seguir los pasos de otras producciones donde domina el punto de vista femenino, como Mujeres desesperadas o Big Little Lies. El desarrollo corre a cargo de Liz Tigelaar, responsable de Una vida inesperada. La idea de fondo es que bajo la superficie de una vida idílica, arden pequeños fuegos de frustración y engaños capaces de chamuscar a cualquiera, una imagen que tiene su reflejo físico en los primeros compases, cuando vemos que la preciosa casa de los Richardson ha sido pasto de las llamas, y se nos explica acudiendo al flash-back a lo largo de los capítulos cómo se ha llegado a tal situación. Hay algo de impostado en el dibujo de las típicas discusiones madre-hija, y en el deseo de las primeras por modelar a las segundas, sin respetarlas lo suficiente como personas libres. Aunque con innegables valores de producción, y reparto con competentes actores, tanto los ya veteranos Reese Witherspoon, Kerry Washington, Joshua Jackson y Rosemarie DeWitt, como los jovencitos y más desconocidos Lexi Underwood, Jade Pettyjohn y compañía, no puede evitarse la caída en el cliché y en los estereotipos con momentos muy de culebrón y casi risibles. Se lleva la palma todo lo relativo al bebé chino entregado en adopción, pero no le andan a la zaga las dificultades de Izzy para sobrellevar el acoso escolar en que sus “compis” la tachan de bollera.
5/10
(2020) Serie TV | 315 min. | Ciencia ficción | Comedia
Original sátira distópica de ciencia ficción creada por Greg Daniels, que ha trabajado en series más o menos vitriólicas como Los Simspon, The Office, Parks and Recreation y Space Force. Se diría inspirada por el capítulo “San Junípero” de la serie de advertencia ante el futuro Black Mirror. Año 2033. El joven programador Nathan Brown sufre un accidente de automóvil, y su espectacular y frívola novia Ingrid le propone que, en vez de morir y afrontar un futuro incierto en que no se sabe si hay cielo o qué después de esta vida, utilice los servicios de una empresa tecnológica para ser subido a la nube de Lake View, una especie de paraíso virtual al que ella acudirá también cuando le llegue su hora. Acepta, y debe acostumbrarse con un avatar a un estilo de vida muy artificial, en que puede comunicarse virtualmente con Ingrid, y hasta tener relaciones íntimas con ella si se pone un traje especial. Además le asiste una informática, Nora Antony, su ángel en la jerga de la empresa, que empieza a enamorarse de él, aunque en la vida real tiene citas recurriendo a una app. Daniels demuestra ingenio al desarrollar la serie, jugando con la intriga de que Nathan tal vez fue asesinado por oscuras razones, aunque sobre todo domina el tono alocado y algo frívolo, pero que da qué pensar acerca de las existencias insulsas que podemos llevar, agarrándonos al clavo ardiendo de las adicciones de todo tipo, especialmente las sexuales, que fácilmente se convierten en “obsexiones”. Apunta la idea de cómo todos tenemos instalada la idea de vivir después de la muerte, contraponiendo lo artificial con esa esperanza religiosa de la todos tenemos algún tipo de experiencia. Aunque no ahonda en la idea, quizá minusvalorando la capacidad crítica del espectador, se agradece que entre bromas –algunas muy ingeniosas– y veras, deslice ideas para la reflexión de quien quiera detectarlas, como la de que el amor verdadero es lo que da sentido al devenir humano. La serie saca partido a los abundantes entornos virtuales creados para la ocasión, en lo que se diría tecnología de videojuego. Y apuesta por un reparto de completos desconocidos, que resulta ser bastante solvente, entre los que destacan sobre todo el quinteto compuesto por Andy Allo, Robbie Amell, Kevin Bigley, Allegra Edwards y Zainab Johnson.
6/10
(2020) Serie TV | 410 min. | Drama
Dura e impactante miniserie basada en el libro libro "CeroCeroCero. Cómo la cocaína gobierna el mundo" del especialista en mafia y narcotráfico Roberto Saviano, del que se llevó con éxito al cine Gomorra. El título alude a una droga purísima, o sea, libre de impurezas, cuya presencia sería cero, pero también parece una referencia al nihilismo de las personas que se meten en este “negocio”, que ignoran el valor de palabras como “corazón” y “amor”, e incluso de las “leyes”, para ellos cómo máximo existen unas “reglas” según las cuales toca moverse para asegurar la supervivencia y la prosperidad económica. Sigue la pista a los distintos actores del mundo de la droga, vendedores en Monterrey, México, intermediarios que transportan la mercancía, y compradores en Gioia Tauro, en la Calabria italiana. También se presta atención a las fuerzas policiales y al ejército en México, donde algunos de sus miembros acaban integrando fuerzas paramilitares que libran las guerras a las órdenes de los cárteles, sicarios no muy diferentes a los “soldados” de la mafia italiana. De modo que los personajes principales están relacionados con estos escenarios. En Italia está don Minu, anciano jefe de la familia La Piana, cuyo nieto Stefano quiere hacer los negocios a su manera, según la dinámica de los nuevos tiempos, lo que lleva al enfrentamiento. En Monterrey cobra protagonismo Manuel Contreras, soldado del ejército que sirve a los hermanos Leyra, que lideran el cártel. Y luego está la familia Lynwood, sobre todo los hermanos Emma y Christ, este con una enfermedad degenerativa heredada de su madre, que se encargan de mover la mercancía de México a Italia oculta en latas de conserva de aspecto inofensivo en grandes “containers”. La serie es trepidante, con mucha acción y violencia, bien dirigida por los directores internacionales fichados al efecto, el italiano Stefano Sollima, con experiencia en el tema tratado gracias a Sicario. El día del soldado, el argentino Pablo Trapero al que acredita El Clan, y el danés Janus Metz, que dirigió un capítulo de la segunda temporada de True Detective. La serie se diría la respuesta de Amazon Prime Video al Narcos de Netflix, con la que comparte bastantes rasgos, también cierto carácter global y el respeto a los idiomas que se suponen que se hablan en los distintos sitios donde transcurre la acción, en este caso incluso Mali. Aunque está muy bien ejecutada, deja cierto mal sabor de boca por la falta de moral de los personajes, resulta imposible encontrar a alguien que mueste algo parecido a la integridad. Impacta el uso pervertido de la religión para adormecer la conciencia, y el recurso a los cerdos para deshacerse de personas incómodas. El reparto está muy bien, con muchos actores desconocidos, los que más suenan son los del ámbito anglosajón, pero incluso aquí
6/10
(2019) Serie TV | 475 min. | Fantástico | Thriller Tráiler
Peculiar serie de corte fantástico con brutales asesinatos y mucho sexo, que parece querer convertirse en la heredera de Juego de tronos. Curiosamente no se basa en ningún libro, sino en el guion para una película nunca llevado a la pantalla, que se titulaba “A Killing on Carnival Row”. La trama transcurre en un mundo imaginario, en el que los hombres han trastocado el lugar donde vivían míticas criaturas como hadas, minotauros, gnomos y centauros, abocándolos a una cruenta guerra. Los que pueden buscan refugio en la ciudad de Burge, una suerte de Londres de corte victoriano. Pero la vida no les trata bien, y no es infrecuente que las hadas deban aceptar oficios modestos, e incluso cayendo en la prostitución. Vignette Stonemoss, una hada, ha tomado este camino del exilio, aún dolida por la muerte de su amado Rycroft Philostrate. Pero descubre con estupor que éste vive en Burge, y ejerce de policía detective que trata de averiguar qué terrible mal está detrás de la muerte de varias hadas, salvajemente asesinadas. Se trata de una lujosa serie, apuesta fuerte de Amazon Prime Video, que seguramente quiere demostrar su capacidad de recrear mundos fantásticos cara a su esperada serie sobre “El Señor de los Anillos”. Sea como fuere, y reconocidos los efectivos efectos visuales y el lujoso diseño de producción, hay que decir que la trama resulta bastante anodina, y no logran emocionar las cuitas amorosos de la pareja protagonista, interpretada por Orlando Bloom y Cara Delevingne. Hay momentos gore bastante gratuitos, un afán morboso de epatar, mientras que la actitud racista de la mujer que contrata a Vignette como criada resulta bastante ridícula. Los crímenes, por supuesto, son un remedo de los de Jack el Destripador, eso que ahora se suele llamar "homenaje".
5/10
(2020) Serie TV | 450 min. | Thriller
Entretenida serie ambientada en el universo de las populares novelas de Robert Ludlum, pero con tramas creadas ex profeso. La narración transcurre en dos tiempos con continuos cambios temporales, pasando de los años 70, en plena guerra fría, a la actualidad, y siguiendo a varios personajes aparentemente inconexos. El lazo de unión es el supersecreto proyecto Treadstone, impulsado por la CIA estadounidense. Se trataba de formar mediante hipnosis y lavado de cerebro a supersoldados, que especialmente entrenados, ejecutarían todo tipo de misiones letales, con asesinatos incluidos, sin plantearse problemas morales. Bastaría un estímulo externo ideado previamente, como una nana infantil, para despertar a la “cigarra”, y que se aplicara con todas sus fuerzas a la misión asignada. En 2020 varias de estas “cigarras”, que no recuerdan nada de este entrenamiento, se ponen en modo operativo. Ahí están Doug McKenna, que trabaja en una plataforma petrolífera, o SoYun, mujer norcoreana cuyo marido trabaja en el programa nuclear. Por otra parte, un militar de Corea del Norte de alta graduación pide verse con la periodista Tara Coleman, que cayó en desgracia tras seguir la pista a una perdida cabeza nuclear de la antigua Unión Soviética. Tim Kring, conocido por ser el creador de Héroes, sabe dar nuevos bríos a la conocida trama de asesinos implacables sin memoria ideada por Ludlum, y atrapa la atención del espectador con la abundante intriga, los numerosos saltos temporales y geográficos, y las dinámicas –y bastante violentas– escenas de acción. Por supuesto, la meta principal de la serie es ofrecer un buen entretenimiento, pero también invita a reflexionar sobre los dudosos métodos de los servicios de inteligencia, cuando actúan como si estuvieran por encima del bien y del mal. Hay una apuesta por actores solventes, aunque ninguno pueda ostentar la vitola de superestrella, una decisión muy consciente. El más conocido es seguramente Jeremy Irvine, a quien Steven Spielberg dio un papel protagonista en Caballo de batalla.
7/10
(2018) Serie TV | 946 min. | Drama
Serie médica hospitalaria inspirada en la experiencia real del doctor Eric Manheimer como director médico del neoyorquino Bellevue Hospital, que ha dejado consignada en su popular libro "Doce pacientes". Este hospital, de titularidad pública, es el más antiguo de Estados Unidos, y fue fundado en 1736. La serie transcurre en la actualidad, y se cambian las identidades del hospital, que pasa a ser el New Amsterdam, y de su nuevo director, ahora el doctor Max Goodwinn. Por supuesto, la trama recuerda a otras populares series de este subgénero dramático, como Urgencias o House. Aquí la novedad principal estriba en las enormes dimensiones del hospital, y la variedad de sus pacientes, pues al estar en Manhattan igual acoge a inmigrantes que a dignatarios de la cercana sede de la ONU. El punto de partida es la llegada de Goodwinn al New Amsterdam, recién contratado, un hombre dinámico, que siempre plantea la pregunta “¿En qué puedo ayudar?”, que considera que también deben hacerse todos los empleados del hospital, desde médicos a celadores y responsables de la limpieza. Desde el principio supone un revulsivo, pues despide a los médicos cardiólogos que han priorizado la consigna de engordar las facturas de los pacientes, antes de la que de procurar atenderlos y curarlos del mejor modo posible. Otros médicos, como Lauren Bloom, de urgencias, Iggy Frome, psiquiatra, Floyd Reynolds, cirujano cardiovascular, o Vijay Kapoor, neurólogo, con más o menos confianza y escepticismo, empatizan con la idea de mejorar el sistema y dar lo mejor de sí. Tocará lidiar con los gerentes y patronato del hospital. Además, Goodwinn debe aceptar que tiene un cáncer de garganta, hecho que no se atreve a comunicar a su mujer, con un embarazo complicado, y que ha tenido que aguantar la hiperactividad profesional de su esposo. La serie sabe combinar, como es tradicional, los problemas personales del personal sanitario, con los distintos casos de los pacientes que ingresan en el hospital. Quizá exagera un poco en la capacidad del protagonista de estar en todas partes con su pijamilla de doctor, al tanto de todo lo que ocurre en el hospital, pero es una convención de médico superdoctor que funciona. David Schulner, creador de la serie a partir del libro de Manheimer, y su equipo de directores y guionista, sabe imprimir un ritmo brioso a la narración, con los doctores moviéndose a toda velocidad por los pasillos al estilo de El ala oeste de la Casa Blanca, y acompañando la banda sonora con elementos de percusión de jazz que se revelan muy adecuados. El reparto, compuesto de actores no excesivamente conocidos a los que encabeza Ryan Eggold, cumple bien con sus papeles.
6/10
(2020) Serie TV | 845 min. | Policiaco | Drama
Entretenida serie creada por la todoterreno Verónica Fernández que combina los subgéneros judicial y policíaco. Sigue a Samuel Caronte, un ex policía que tras pasar una temporada en prisión se ha reconvertido en abogado penalista. Fue condenado injustamente, pero a cambio ha templado su carácter, sabe que hizo cosas mal, lo que propició la ruptura de su matrimonio y la renuncia a la patria potestad de su hijo adolescente. Aunque se ha ido a vivir a Gijón con su novia, queriendo dejar atrás su pasado madrileño, una amiga de la familia le pide ayuda como abogado, para que defienda a su hijo que se autoinculpado como responsable del homicidio de un hombre, en una trifulca entre hinchadas de dos equipos de fútbol rivales. Aceptar el caso supone volver a la capital, donde se topa con compañeros policías de antaño, alguno corrupto, y con miembros de su familia. También con una persistente joven, abogada, que querría poner un despacho con él, piensa que son complementarios. Aunque tiene un pase esta producción de Mediaset, asociada con Amazon –Telecinco y Prime Video la estrenan simultáneamente–, adolece de los defectos de muchas series televisivas, que prolongan la narración innecesariamente, para rellenar parrilla televisiva: capítulos de más de una hora, ritmo parsimonioso, no es lo mejor. Tiene un esquema bastante clásico, en que cada entrega presenta un nuevo caso, mientras los personajes evolucionan y hay una trama de corrupción policial de fondo que está presente todo el tiempo ayudando a la unidad. En el camino, Caronte tiene que demostrar en su entorno que ha cambiado, y ahora es mejor persona. Se nota la veteranía de Roberto Álamo, mientras otros actores más jóvenes, como Miriam Giovanelli, conocida por Velvet, tratan de aguantar el tipo.
5/10
(2019) Serie TV | 410 min. | Acción | Thriller
Vuelven las andanzas del analista de la CIA Jack Ryan, el personaje ideado por Tom Clancy e interpretado en esta serie por John Krasinski, quien rechazó un puesto de campo en Moscú ofrecido por uno de sus amigos y mentores, James Greer, para seguir en Washington con tareas más tranquilas, sentado ante la pantalla del ordenador en un escritorio. Pero en una de éstas detecta el envío ilegal a Venezuela de un cargamento, que llega hasta la jungla. Y con su amigo el senador Moreno viaja al país sudamericano, que preside despóticamente Nicolás Reyes. A su pesar, Ryan se verá envuelto en la acción tras sufrir un atentado que reclama venganza. Y le toca asociarse a una misteriosa mujer, Harriet Baumann, con la tiene una noche de sexo casual, y que resulta tener vínculos con los servicios secretos alemanes. Carlton Cuse y Graham Roland no conservan gran cosa del original de Clancy, simplemente, por así decir, "la marca Ryan", y siguen fieles a la idea de imaginar tramas pegadas a la actualidad. De modo que tras abordar el terrorismo yihadista en la anterior temporada, ahora le toca el turno al corrupto régimen venezolano, donde en un “hábil” gesto diplomático el presidente no se llama Nicolás Maduro, sino Nicolás Reyes, y tiene el rostro del actor español Jordi Mollà, que además de trabajarse el acento concede al personaje un aire burlón. Elementos de ricos minerales, empresas pantalla y marines de operaciones especiales, junto a la líder de la oposición, con marido desaparecido y que podría ganar las inminentes elecciones, además de la motivación vengadora de Ryan, vertebran la narración. Y hay que decir que el resultado resulta un tanto decepcionante. Jack Ryan es menos heroico de lo que nos gustaría, que le mueva sólo y simplemente la venganza, más una vaga idea de justicia, puede dejar insatisfecho al espectador. Además de que el desarrollo argumental no está excesivamente trabajado, los trazos son un tanto simplones, ya sea en la carrera política de Gloria Bonalde aclamada por el pueblo, como en las motivaciones de la agente Harriet, vinculada a un asesino con hija estudiante en Oxford, elementos que francamente, importan un bledo, al igual que la implicación del enlace de la CIA en Caracas, que resulta que es el ex de la embajadora, pero vamos, que este dato nada aporta la narración, y así, suma y sigue. Es una lástima, porque los valores de producción están ahí, y hay algunas escenas de acción muy trepidantes, sobre todo la persecución en los tejados de Londres, o el salto en paracaídas al océano.
5/10
(2018) Serie TV | 425 min. | Bélico | Drama
En 1981, Wolfgang Petersen logró entregar con El submarino una excelente película bélica ambientada en la Segunda Guerra Mundial, contada desde el bando alemán, con personajes humanos y creíbles; a la par, revolucionó el subgénero de películas de submarinos, logrando un enorme realismo en las escenas bajo el mar y en el dibujo de tipos humanos. Ahora los mismos hechos, corregidos y aumentados a partir de la novela de Lothar G. Buchheim, se sirven en forma de ambiciosa serie. En efecto, junto a las vicisitudes del submarino U-612 comandado por el joven Klaus Hoffmann, hijo de un mítico oficial de la gran guerra y cuestionado por miembros de su tripulación, corre paralela una trama que transcurre en La Rochelle, base de los submarinos en la Francia ocupada, donde ejerce de traductora Simone Strasser, hermana del telegrafistas del U-612. Johannes W. Betz y Tony Saint, con ocho horas de metraje en esta primera temporada, tienen más oportunidad de desarrollar la trama y los peligros a que se enfrentan los personajes, tiene fuerza la tirantez creciente entre Hoffman y su segundo, y el pasajero que deben transportar permite reflexionar sobre los aprovechados de la guerra, que la aprovechan para llenar sus bolsillos. De todos modos, interesa mucho más lo relativo al submarino, que el hilo narrativo de la Resistencia, en que la damisela Simone se ve envuelta a su pesar en una compleja madeja, mientras trabaja para el comisario político Hagen Forster, fiel servidor del Reich, aunque con cierta humanidad. Lo cierto es que los miembros de la Resistencia se hacen antipáticos con sus acciones terroristas en las que mueren inocentes. Y la subtrama lésbica se diría introducida con el deseo de contentar a parte del público contemporáneo. Aunque la serie es entretenida, con momentos muy logrados y un reparto correcto, está desequilibrada, hay pasajes que atrapan y otros que producen tedio o resultan convencionales, como las reiterativas conversaciones y bromas soeces de los tripulantes del U-612.
6/10
(2019) Serie TV | 540 min. | Comedia | Thriller | Drama
Costa Brava. El mismo día de su boda, la inspectora de los Mossos d’Esquadra especializada en robos Lola Garay tiene que acudir a resolver un atraco, consiguiendo que el ladrón, un viejo conocido que usa una máscara de Mortadelo, se entregue. Tras la ceremonia, una serie de indicios le hacen caer en la cuenta de que no sabe nada del pasado de Juan Robles, el argentino de aires sofisticados con el que se ha casado, se supone que prestigioso galerista, pero en realidad ‘El Gato’, ladrón de obras de arte en su país natal, se supone que ya rehabilitado. Justo en ese momento, alguien roba un valioso cuadro en un museo, dejando un dibujo de un minino, habitual ‘modus operandi’ de ‘El Gato’. El conglomerado multimedia Viacom, del que forma parte Paramount, tiene los derechos de los títulos que Alfred Hitchcock rodó para esta productora, posiblemente los más conocidos. Quizás por el emotivo homenaje que Javier Olivares le dedicó al maestro del suspense en su serie más célebre, El ministerio del tiempo, la compañía ha pensado en ponerle al frente de este curioso remake por capítulos de Atrapa a un ladrón, uno de sus clásicos. El hábil guionista y showrunner mantiene el esquema de este largometraje –un falso culpable tratando de demostrar su inocencia– pero realiza cambios sustanciales, por ejemplo se sustituye la Costa Azul por la costa catalana, se ambienta el relato en la actualidad y se introducen numerosas subtramas, y personajes secundarios, como la del policía de interpol, para convertir lo que fue un largometraje en serie. Mientras que el personaje de Pablo Echarri recuerda en esencia un poco al ladrón de guante blanco que inmortalizó Cary Grant, aunque no despojaba en su pasado de valiosas joyas a ancianas, sino que se dedicaba a los museos, su pareja, encarnada por Alexandra Jiménez, al ser una profesional de un cuerpo de policía, con fuerte carácter, tiene poco que ver con la glamourosa dama interpretada por Grace Kelly. Pese a todo, tanto el argentino como la española tienen gran fuerza interpretativa, y aciertan al no seguir los senderos de sus predecesores en la gran pantalla, así que la evolución de su relación atrapa al espectador. Lo mejor, los diversos homenajes de Olivares al realizador británico, que demuestran que su trabajo le apasiona.
6/10
(2019) Serie TV | 425 min. | Acción | Thriller
Año 2003, algún lugar remoto de Rumanía. Una intrépida pareja orquesta un plan en la noche para irrumpir en las instalaciones de lo que parece un hospital, y llevar a una niña recién nacida, su hija. Descubiertos sufren una persecución a resultas de la cual la madre muere. Años después la adolescente Hanna vive aislada con su padre Erik en un remoto bosque, donde le ha enseñado prácticas de supervivencia y autodefensa. Pero vivir así no es natural, ella siente necesidad de saber qué hay más allá de los confines de lo que ha sido su hogar, relacionarse con otras personas, descubrir un amor más allá del filial, tener amigos. Y su padre nunca ha sido claro acerca de por qué hay una gente “mala” que quiere matarles. David Farr, que firmó con Seth Lochhead el guión de Hanna, entretenida película dirigida por el eficaz Joe Wright, expande la idea de ese film con una serie que ayuda a profundizar en los temas planteados, a la vez que ofrece un dinámico thriller, repleto de espectacular acción. Se mantiene la idea de organización secreta que manipula genéticamente a personas por nacer, para mejorar sus aptitudes y convertirlas en potenciales agentes y soldados terriblemente letales. Y se ahonda sobre todo en las necesidades afectivas y de pertenencia a una familia y a una comunidad. A tal efecto funciona muy bien la relación que Hanna establece con una chica de su edad, Sophie, de vacaciones en Marruecos con su familia, que presenta rasgos de desestructuración; lo que invita a preguntarse en qué familia hay más problemas, en la extrañísima de Hanna, con padre taciturno que desvela poco a la joven de su pasado a la vez que le proporciona una peculiar educación, o la de Sophie, con padres que se pelean constantemente e chica adolescente que va a su aire, con ganas de fiesta, ligues e insatisfacción contante. La desconocida Esme Creed-Miles toma el relevo de Saoirse Ronan como chica de aspecto frágil e inofensivo, pero que demuestra poder cuidarse ella solita tras la preparación recibida de su padre, mientras que Mireille Enos y Joel Kinnaman son los que asumen los roles que Cate Blanchett y Eric Bana hacían en el original.
7/10
(2019) Serie TV | 240 min. | Romántico | Comedia
Serie nacida al calor de la columna semana homónima del New York Times, que también había dado lugar a podcasts. Consta de ocho historias independientes –aunque en el episodio final se orquesta su unión, con imágenes de todas–, que procuran ser muestra de las diversas formas que puede cobrar el amor en nuestros días, aunque por supuesto, el amor es universal, “for all seasons”. De todos modos, se juega con la “modernidad” aludiendo a las aplicaciones de internet, o a la omnipresente apuesta por la diversidad, no puede faltar una historia de amor gay, una pareja que quiere adoptar un bebé. Por el tono y el marco neoyorquino en que transcurren, incluida la música de jazz en muchos tramos, cualquiera diría que esto es lo que esperaba Amazon cuando encargó a Woody Allen una serie para su plataforma de streaming, y no Crisis in Six Scenes, que no era otra cosa que una película cortada en seis pedazos; sea como fuere el idilio entre el cineasta neoyorquino y el gigante de Jeff Bezos ha terminado en los tribunales, el #MeToo es demasiado fuerte, y mientras Día de lluvia en Nueva York no se asoma aún a los cines de Estados Unidos, la única lluvia neoyorquina que pueden ver los abonados a Prime Video es la que se puede ver en un momento en esta serie. Como suele ocurrir con las series de episodios independientes, tenemos unas historias mejores que otras, aunque se agradezca la intención de ahondar un poco en las complejidades que subyacen en los sentimientos e inclinaciones amorosas, dentro de una visión donde convive el anhelo de un afecto perdurable con la visión, paradójica, de que las relaciones muchas veces exigen inevitablemente "prueba y error", la fidelidad no puede vivirse a cualquier precio. Las más destacables son tres de las cuatro que ha escrito y dirigido John Carney, el responsable de Once y Begin Again. Tiene su encanto ese portero que cuida de la chica a la que conoce desde niña, para que no se vaya con el hombre equivocado, y apoyándola en su maternidad; esa abogada encantadora y chispeante con la cara de Anne Hathaway, pero que tiene otro lado oculto, cosas del trastorno bipolar; o los amores que laten debajo de la entrevista que una periodista hace al creador de una aplicación informática para concertar citas románticas; es más irregular en cambio la de la pareja gay, que espera que una “sin techo” les pase a su bebé en cuanto dé a luz. Las otras cuatro entregas, son decididamente inferiores, aunque se dejan ver: las dos de Tom Hall, sobre una pareja de ligue de una noche, que estrecha lazos cuando él debe ser trasladado de urgencia al hospital, y la de una anciana que encuentra un amor de última hora; la de Sharon Horgan sobre una pareja que tiene todas las papeletas para romperse; y la de Emmy Rossum, sobre una jovencita que busca una figura paterna, pero él se cree otra cosa.
6/10
(2019) Serie TV | 380 min. | Histórico | Acción | Aventuras | Drama Tráiler
Ambiciosa serie sobre Hernán Cortés (1485-1547), producida por España y México y dirigida por Norberto López Amado de amplia trayectoria en el terreno televisivo (Tierra de lobos, El tiempo entre costuras, Mar de plástico). Sin lugar a dudas, Hernán Cortés es uno de los personajes más controvertidos de la historia, hombre de potente personalidad que para muchos es el heroico baluarte de las hazañas del imperio español allende los mares, mientras que para otros –más partidarios de la leyenda negra– encarnaría todos los males atribuidos a los conquistadores. Hernán se sitúa en un convincente equilibrio entre ambas posturas y, si acaso, se posiciona a priori más cerca de una visión heroica y ponderada de la conquista, alejado de extremismos –“la violencia no es siempre el camino”, espeta en un momento uno de sus capitanes– y siempre dispuesto a llegar a acuerdos que posibiliten la convivencia con los pueblos indígenas aunque, eso sí, siempre bajo la corona del emperador Carlos V, ante quien se sentía un completo servidor. De todas formas, nunca hay que perder de vista que hace 500 años las cosas se hacían de modo muy diferente. Huelga decir –es una obviedad– que en el siglo XVI la diplomacia a la hora de conquistar otro territorio no era una prioridad para ningún país. Contaba la fuerza. En la serie se entrevé también la ascendencia que tenía Cortés sobre sus hombres y también su paulatino acercamiento a Marina (conocida como Malinalli o Malinche), la indígena náhuatl que llegaría a ser para él más que una intérprete y consejera en cuestiones indígenas. La serie comienza con Hernán Cortés ya gobernando en Tenochtitlan, capital del imperio azteca, en donde el rey de los mexicas, Moctezuma, es retenido en su palacio. Cortés saldrá de la ciudad para combatir contra los castellanos levantados contra él a las órdenes de Pánfilo Narváez y a su vuelta en la capital se encontrará con un panorama desolador al ver las consecuencias de la llamada “Matanza del templo mayor”, cuando su lugarteniente Pedro de Alvarado decidió atacar a los dirigentes de la ciudad mientras festejaban a sus dioses, adelantándose a una posible rebelión de la cual había recibido informes por parte de sus aliados indígenas. La narración se completa y entremezcla con flasbacks que ilustran diversos episodios de la conquista de Cortés. Concebida como una serie de 8 capítulos de cerca de una hora de duración, visualmente se trata de una producción de entidad, donde vestuario, idiomas (castellano, náhuatl y maya) y escenarios naturales están bien cuidados. Cada capítulo se centra principalmente en un personaje –Olid, Bernal, Alvarado, Moctezuma, Sandoval, etc.–, cuya historia se ilustra también con hechos del pasado. Aspectos de la conquista como la presencia de la religión, la violencia o el trato carnal con las indígenas están presentes, pero sin cargar en exceso las tintas. Por lo demás, el reparto es notable, comenzando por un Óscar Jaenada que supone todo un acierto del casting. Tiene una presencia poderosa y su Hernán Cortés se aleja aparentemente de tópicos, presentado como alguien con madera de líder pero con innegables dotes de gobierno y sensibilidad. Hay también un excelente trabajo de Ishbel Bautista en el papel de Marina y destaca la presencia de secundarios de renombre, como Víctor Clavijo o Aura Garrido.
6/10
(2019) Serie TV | 640 min. | Thriller | Drama
Una serie decididamente bizarra, que es la primera creación de David Weil, y una fuerte apuesta de Amazon Prime Video por su generoso presupuesto, y por contar con actores de primera línea como Al Pacino. Cuenta además entre sus productores con Jordan Peele, que dio la sorpresa con Nosotros, una película que abordaba el racismo con una perspectiva original. Se diría que Hunters quiere seguir esa estela, abordar el holocausto y el antisemitismo con una trama diferente y desopilante, en forma de disparatado tebeo, con elementos violentos y sádicos, siguiendo una estética setentera muy próxima al “blaxploitation”. Lo que Quentin Tarantino ha sabido hacer muy bien gracias a su poderosa personalidad, en títulos como Malditos bastardos y Jackie Brown, aquí da pie a un extraño e irregular pastiche. Estamos en 1977, el año del estreno de La guerra de las galaxias y en que el asesino veraniego Sam hace estragos en Nueva York. Aunque la opinión pública lo ignora, muchos nazis se ocultan en Estados Unidos con falsas identidades, viviendo una vida placentera, y hasta conspirando para que llegue el Cuarto Reich. Pero un estrafalario grupo de cazanazis, liderado por Meyer Offerman, se dedica a localizarlos y hacer justicia, o sea, liquidarlos por su cuenta y riesgo, ya que de las instituciones oficiales no cabe esperar nada, sólo el mirar a otra parte mientras les tratan de paranoicos. El recién salido de la adolescencia Jonah Heidelbaum contempla con estupor cómo su abuela es asesinada, y tras ahondar en su pasado en los campos de exterminio, acabará integrándose en la organización gracias a su capacidad de descifrar códigos, aunque se muestre muy ingenuo y algunos miembros del grupo duden de él. Mientras, una agente del FBI afroamericana empieza a detectar que varios asesinatos tienen un nexo en común: las víctimas eran refugiados de guerra. Muchas cosas llaman la atención en Hunters. Por un lado la justificación sin ambages de la venganza, “ojo por ojo, diente por diente”, con asesinatos muy gráficos; y la desconfianza en que los jueces, la policía y los políticos hagan su trabajo, la mayoría serían corruptos, indiferentes o pasotas. Por otro lado, la insistencia en el horror nazi de un modo pintoresco: llevando sus crímenes al paroxismo, con matanzas grotescas y torturas de un masoquismo atroz, como la del ajedrez humano, dos juegos de fichas humanas con judíos, que deben matar al otro, cuando una pieza se come a la otra. Este modo gráfico de mostrar el horror corre el riesgo de trivializar la realidad, suficientemente repulsiva por sí sola, para que haya que reinventarla con ideas muy, muy siniestras, propias de una mente calenturienta. Lo que invita a interrogarse de si el afán de ser original creativamente no debería plantearse que algunos límites resulta mejor no traspasarlos. Y es que hace falta ser un genio artístico, y tener una sensibilidad ética grande, para determinadas osadías. Una mirada superficial puede pensar que está ante una obra entretenida, que rompe el saque, e identificarse con Jonah, que vendría a ser una especie de Peter Parker que va a aprender a usar con responsabilidad sus “superpoderes” no arácnicos después de la muerte de su abuelita, con un mentor adecuado. Y aunque lo anterior es cierto, hay que mirar la foto completa, y preguntarse si este enorme esfuerzo de producción, que distorsiona la realidad, merece la pena.
5/10
(2020) Serie TV | 410 min. | Ciencia ficción | Drama
Singular serie de ciencia ficción, creada por Nathaniel Halpern, que ha participado en otras ficciones televisivas como Legión y Outcast. Parte del planteamiento puede hacer pensar en Interstellar, aunque estaba mas lograda la película de Christopher Nolan. La acción transcurre en la pequeña población de Mercer, en cuyo subsuelo trabaja un buen puñado de gente en las instalaciones de “El Bucle”, un experimento comandado por Russ, que permite explorar los misterios más insondables del universo. Todos los capítulos están interconectados, aunque cobran más protagonismo unos y otros personajes, ofreciendo narraciones paradójicas que invitan a preguntarse sobre la propia identidad y el sentido de la vida. Así, a una niña puede ocurrirle que su madre desaparezca de la noche a la mañana, sin dejar rastro, lo que le lleva a una búsqueda angustiosa que concluye con un sorprendente descubrimiento sobre sí misma. Dos buenos amigos pueden encontrar en el bosque una extraña esfera a modo de batiscafo, que les permite intercambiarse, estar uno dentro del cuerpo del otro, lo que les lleva a vivir temporalmente una vida ajena, que no conocían tanto como pensaban. El tiempo puede detenerse y posibilitar una historia de amor, pero que tal vez se quede en simple gratificación, dejando un regusto de amargura. Las ciencias adelantan que es una barbaridad, pero les resulta imposible evitar y explicar la muerte, y deben limitarse a reconocer la frágil condición mortal del ser humano. Hay que reconocer que los guiones de Halpern, basados en la obra con pinturas digitales de Simon Stålenhag, resultan inquietantes y sugerentes. Y los distintos directores –algunos tan prestigiosos como Mark Romanek, Jodie Foster y Andrew Stanton– saben imprimirles, con un tempo muy medido y magnífica puesta en escena, con impecable diseño visual, la atmósfera perfecta, algo a lo que ayuda, y mucho, el tema musical compuesto para la ocasión por Philip Glass, y el resto de la partitura de Paul Leonard-Morgan, a veces con reminiscencias de lo que compuso Max Richter para The Leftovers. El reparto cuenta con buenos trabajos de Jonathan Pryce –de moda por haber interpretado al Papa Francisco en Los dos papas- y Rebecca Hall como la madre que constata que un sueño recurrente puede ser algo más que un sueño. Entre los recién llegados destaca por su presencia en todos los capítulos el joven Daniel Zolghadri, que se diría abonado a la ciencia ficción, ya que apareció en Ready Player One y Fahrenheit 451. Como reproche, cabe tal vez pensar que lo que se nos cuenta tiene menos trascendencia de lo que aparenta. El tono puede ser solemne y reconcentrado, y sin duda late un humanismo de fondo, pero quizá apenas se arañan las grandes cuestiones que interesan al hombre, sobre todo en comparación con los grandes clásicos de la ciencia ficción.
6/10
(2019) Serie TV | 450 min. | Thriller
Entretenida miniserie de intriga británica, escrita por los hermanos Harry y Jack Williams, que colaboran con los directores Oliver Blackburn y Samuel Donovan, todos bregados en series televisivas como Liar. Sigue las tribulaciones de Georgia Wells, viuda prematura cuando su amado esposo Will emprende un viaje al Congo que termina en accidente aéreo sin supervivientes. Años después, con una Georgia que no levanta cabeza, surgen noticias de que Will podría estar vivo. Paralelamente seguimos las evoluciones de unos niños soldado en la selva del Congo, y los intentos de un tal Ariel Helgason por someterse a un tratamiento que le devolvería la vista, y que resulta ser un superviviente del avión siniestrado, de cuya existencia nadie sabe, y es que el accidente puede que no fuera tal, sino un atentado en toda regla. Técnicamente bien realizada, juega con flash-backs y forward-backs, y con giros sorpresivos y subtramas capaces de atrapar al espectador. Puede que la serie no sea perfecta, es uno de esos productos de factura técnica impecable, pero realizados a toda velocidad. Pero engancha razonablemente, porque sabe presentar una amplia galería de personajes, y tocar diferentes palos temáticos: la infancia que se termina antes de tiempo, la actitud cínica y mercenaria de quien sólo se mueve por dinero, el deseo de conocer la verdad, aunque duela, las dificultades que afrontan los países africanos... Kate Beckinsale sabe combinar en su personaje fortaleza y fragilidad, y está arropada por buenos secundarios como Charles Dance.
6/10
(2016) Serie TV | 160 min. | Comedia | Drama
Una peculiar tragicomedia en formato de episodios de menos de media hora, creada por su protagonista, Phoebe Waller-Bridge. Sigue a Fleabag, una especie de descarada versión posmoderna de Bridget Jones, una mujer de vuelta de todo, que se dirige con frecuencia a cámara para despotricar contra todo y contra todos, una posé cínica cuyo fundamento se irá desvelando paulatinamente. En los primeros compases vemos la incapacidad de Fleabag para amar y ser correspondida, su búsqueda compulsiva de compañía masculina, y la relación tóxica que mantiene con su hermana Claire. El humor es descarnado, y ahuyentará sin remedio a muchos espectadores atraídos por su supuesto feminismo atrevido.
5/10