IMG-LOGO

Biografía

Jamie Foxx

Jamie Foxx

52 años

Jamie Foxx

Nació el 13 de Diciembre de 1967 en Terrell, Texas, EE.UU.

Premios: 1 Oscar

éXXito a los cuarenta

17 Octubre 2007

Se prepara para celebrar su cuarenta cumpleaños el 13 de diciembre, a lo grande. “Me beberé cuarenta copas de todo”, ha declarado. Y es que no cabe duda de que Jamie Foxx vive su mejor momento profesional. Aunque llegó a la cima del estrellato internacional sobre ruedas, interpretando a un taxista en Collateral, justo antes de ganar el Oscar por Ray, poca gente sabe que desde mediados de los 90, Jamie Foxx es famoso en Estados Unidos, por su faceta de cómico televisivo. 

Nacido en Terrell, un pueblecito texano, hace cuatro décadas, Eric Marlon Bishop fue acogido a los siete meses, tras el dramático divorcio de sus padres, por sus abuelos. Éstos le inscribieron cuando tenía tres años en clases de piano, lo que supuso el inicio de su pasión por la música, que tuvo continuidad cuando se integró en el coro de la iglesia. En el instituto triunfaba en el equipo de fútbol americano, al tiempo que planeaba convertirse en un reputado concertista de piano. Estudió música, en la Universidad de San Diego, y en la escuela Julliard, de Nueva York. Su vida dio un vuelco por completo cuando salió con una chica que le retó a subirse al escenario en un local dedicado a la comedia, que había dedicado esa noche a los aficionados que quisieran demostrar sus habilidades. Descubrió que arrancaba carcajadas con facilidad entre los asistentes, lo que le decidió a reconvertirse en humorista. A partir de ese momento actuaba en locales, escribiéndose él mismo sus propios chistes. Se inventó el nombre artístico con el que ha llegado al estrellato, combinando el apellido de su humorista afroamericano favorito, Redd Foxx, con el nombre Jamie, que al parecer le gustó porque puede parecer también femenino. “En los locales de humor suelen actuar primero las mujeres y luego los hombres, así que el hecho de llamarme Jamie me benefició porque salía mucho más arriba en los carteles”, explica Foxx. Su talento para la risa no pasó inadvertido para los ejecutivos televisivos que le contrataron para la serie In Living Color y más tarde le dieron su propio programa: The Jamie Foxx Show.

El actor debutó en el cine con un pequeño papel en Toys, de Barry Levinson, y a continuación permaneció unos años encasillado en el género cómico, con papeles secundarios en producciones tan irregulares como La verdad sobre perros y gatos, Booty Call. Sexo sí... pero seguro y Secuestro por accidente. El gran punto de inflexión en su carrera llegó cuando Oliver Stone decidió confiar en sus posibilidades dramáticas, ofreciéndole interpretar a un jugador de fútbol americano egocéntrico, en Un domingo cualquiera. Empezaron a ofrecerle papeles más complejos y extensos, como el protagonista de Bait, un thriller de Antoine Fuqua. Especialmente memorable fue su trabajo como Bundini Brown, el amiguete que animaba a Will Smith, reconvertido en Cassius Clay, en Ali, al que gritaba desde la esquina unas frases memorables: “Vuela como una mariposa, pica como una abeja. Sus manos no pueden golpear lo que sus ojos no pueden ver...”. El director de la cinta, Michael Mann, quedó tan contento con su trabajo que le ha convertido en su actor fetiche, pues volvió a confiar en su buen hacer para interpretar a Max, el taxista que descubre que su pasajero es un asesino a sueldo (Tom Cruise), en Collateral. Su trabajo como hombre corriente obligado por las circunstancias a convertirse en un héroe era tan memorable que le valió una nominación al Oscar al mejor secundario, aunque ese mismo año el mismo Foxx tenía todas las papeletas para llevárselo en la categoría de mejor actor principal por Ray. Su milagrosa caracterización como el afamado músico ciego no dejó a nadie ninguna duda sobre quién se llevaría la estatuilla ese año. Y eso que no competía precisamente con aficionadillos, sino con los mismísimos Don Cheadle (Hotel Rwanda), Johnny Depp (Descubriendo Nunca Jamás), Leonardo DiCaprio (El aviador) y Clint Eastwood (Million Dollar Baby).

Pero Jamie Foxx no sólo triunfa en el cine. Su disco Unpredictable se situaba dos semanas después de su lanzamiento como el número uno entre los más vendidos. Sólo han encabezado las listas de música otros cuatro actores que hubieran conseguido el Oscar: Barbra Streisand, Cher, Frank Sinatra y Bing Crosby.

El actor nunca se casó, aunque tiene una hija, Corina, de una antigua relación, que vive con su madre. También ha fracasado alguna vez en el cine, con Stealth: la amenaza invisible, que no vio casi nadie, y Jarhead, el film más decepcionante de Sam Mendes. Tampoco levantó grandes pasiones Corrupción en Miami, de nuevo a las órdenes de Michael Mann, productor de La sombra del reino, que le reclutó para hacer de agente del FBI.

En la actualidad Foxx ha retomado sus estudios de música clásica, pues aprende a tocar el chelo y el violín para The Soloist, en la que le toca interpretar a un personaje real, un esquizofrénico que toca en plena calle y resulta ser un virtuoso. Echa de menos retomar su faceta humorística. “Mi agente y mi administrador prefieren que hiciera una gira musical y me advierten que es muy arriesgado, porque voy a dar al traste con todo lo que he construido como actor dramático. Pero me gusta escribir gags humorísticos y necesito mostrarle a la gente algo diferente”, explica Foxx.

Oscar
2005

Ganador de 1 premio

  • Actor principal Ray
Filmografía
Proyecto Power

2020 | Project Power

En Nueva Orleans hay un tráfico de unas píldoras muy especiales que concede poderes dignos de personajes de cómic durante cinco minutos. Lógicamente la policía trata de detener esta prácticas, sobre todo porque esta droga tan especial la usan sobre todo los malos malotes. No obstante el agente Frank logra que una de las camellos de estas pastillas, Robin –guiño, je, je, qué ingenioso, al compi de Batman–, le proporcione algunas para adquirir superpoderes temporales, al tiempo que le sirve para intentar desbaratar la organización de narcos. En su camino se cruza Art, que sabe de los orígenes del desarrollo de estas pastillas, y que hace lo imposible para liberar a su hija, que se ha visto enredada en los planes de unos poderosos criminales. Lo cierto es que la trama argumental de Mattson Tomlin para este film de la pareja Henry Joost-Ariel Schulman (las entregas 3 y 4 de Paranormal Activity, Nerve) es lo de menos, en realidad es todo una excusa para una cansina cinta de acción, con mucha fotografía nocturna, persecuciones callejeras trepidantes, peleas a troche y moche, explosiones varias y efectos visuales que suenan demasiado a “déjà vu”, y el inevitable complot de oscuras agencias gubernamentales. Poco importa tener en el reparto al ganador del Oscar Jamie Foxx, o a un actor tan competente como Joseph Gordon-Levitt, pues el margen para demostrar su calidad interpretativa es bastante escaso. Al menos Dominique Fishback puede lucirse con la supuesta improvisación de rap, quizá lo mejor del film, que sirve para subrayar que los mejores talentos son los naturales que uno va perfeccionado, incluso superando limitaciones como una posible timidez, frente a los efímeros que proporcionan unas pastillas de quita y pon.

3/10
Cuestión de justicia

2019 | Just Mercy

Película basada en hechos reales, sigue al abogado activista de los derechos humanos Bryan Stevenson. Licenciado en Harvard y fundador de la Equal Justice Initiative, que buscaba dar asistencia legal a encarcelados sin recursos acusados de graves delitos, sobre todo afroamericanos como él, estableció su base de operaciones en Montgomery, ciudad del estado sureño de Alabama. El film coescrito y dirigido por Destin Cretton –un cineasta especialmente interesado por los temas de la integración social y la falta de oportunidades, tratados en las notables Las vidas de Grace y El castillo de cristal–, incide en los primeros pasos profesionales de Stevenson, cuando visita a varios presos que aguardan en el corredor de la muerte su ejecución. Llamará su atención de modo especial el caso de Walter McMillian, condenado a la pena capital en 1987 por el asesinato de una joven blanca: a pesar de las muchas pruebas que le situaban lejos del escenario del crimen, bastó para sentenciarle la dudosa declaración de un testigo con problemas con la justicia. Cretton maneja un sólido guion en el que ha participado su colaborador en El castillo de cristal Andrew Lanham, con quien también escribió el libreto de La cabaña. Destaca cómo se logra entregar una atinada descripción de la lucha sin cuartel por buscar justicia, aunque, como se recuerda en el vibrante alegato final, para lograrla hace falta también confiar en la misericordia y en contar con un poco de gracia. El fllm muestra cómo no faltan los obstáculos, sobre todo cuando dominan los prejuicios, también los raciales, y el afán de proteger la propia carrera por delante de cualquier otra consideración. Lo que genera falta de confianza en las víctimas –los inocentes erróneamente condenados, o culpables con serias taras mentales que no se han tenido en consideración–, que no creen que nadie quiera ayudarles. Estamos ante una narración de corte clásico, donde quizá se pueda criticar el recurso a situaciones muchas veces vistas en cine, como la clásica detención y registro abusivos por parte de la policía al conductor negro de un automóvil, o la cacerolada solidaria de los presos con el que está a punto de ser ejecutado. Pero Cretton sabe recrearlas con brillantez, y la narración se sigue con interés, al mismo tiempo que convence sin recursos facilones acerca del horror de matar a una persona, aunque sea aplicando la ley, o de lo fácilmente que se niega a alguien sin dinero una defensa digna de ese nombre. Los actores están muy bien, Michael B. Jordan da bien el tipo de "caballero sin espada" que se adentra en territorio hostil para ayudar a los demás, dándole bien la réplica Jamie Foxx como el condenado desconfiado que irá estableciendo una sólida relación con su abogado. Están muy bien seleccionados los secundarios. Merece aplauso Brie Larson por aceptar un papel poco lucido como abogada que colabora con Stevenson, y Tim Blake Nelson, evita caer en lo exagerado con su papel de preso con el rostro desfigurado.

6/10
Robin Hood

2018 | Robin Hood

El noble Robin de Locksley se enamora de Marian, muchacha de extracción humilde que se ha colado en sus cuadras para robarle un caballo, que pretende regalar a un vecino que pasará hambre porque se le ha muerto el suyo. Pese a que se casan y viven un intenso romance, deben separarse cuando el sheriff de Nottingham envía a Robin a las Cruzadas. De vuelta, descubre que este individuo sin escrúpulos le ha dado por muerto, ha requisado su castillo, y oprime al pueblo con impuestos abusivos para financiar las campañas bélicas. Para colmo de males Marian creyéndose viuda se ha buscado otro novio. El mito de Robin Hood ha sido muy bien explotado en producciones variopintas, como la vitalista e inolvidable Robin de los bosques (1938), con Errol Flynn y Olivia de Havilland, la romántica Robin y Marian (1976), con Sean Connery y Audrey Hepburn, la amena Robin Hood, príncipe de los ladrones (1991), con Kevin Costner y Mary Elizabeth Mastrantonio, y la relativamente reciente Robin Hood (2010), con Russell Crowe y Cate Blanchett. Pese a que resulta difícil darle una vuelta de tuerca al personaje para lograr una mínima frescura, recupera esta historia para contársela al público millennial el realizador Otto Bathurst, en su debut en el largometraje de cine, tras haber dirigido relevantes capítulos de series como Black Mirror y Peaky Blinders. Para distinguirse de sus precedentes se supone que se centra en la historia anterior al momento en el que el protagonista se vaya a liderar una banda de proscritos al bosque de Sherwood, aunque este origen también había sido contado por la mayoría de cintas anteriores. Además, se ha convertido al personaje en un superhéroe, tal y como mandan las modas, imitando en concreto Batman Begins. De esta forma, el arquero sería una especie de justiciero con identidad secreta, que por las mañanas asume su identidad de caballero de alta alcurnia, para mezclarse con los poderosos y enterarse de sus tejemanejes, y por las noches se oculta con una capucha, para robar el dinero que recauda su enemigo. Por un lado, se ha cuidado que los combates y persecuciones sean más oscuros y realistas que por ejemplo en la colorida versión de los años 30 (a la que se aluce con los sombreros con plumas que aparecen en una fiesta de disfraces), pero luego paradójicamente se prescinde de cualquier mínima contextualización histórica (aquí no se habla de Ricardo Corazón de León ni de Juan sin Tierra). Se establecen (muchas veces de forma exagerada) paralelismos con la actualidad. Así, las peripecias de los cruzados parecen transcurrir en el siglo XXI en Afganistán, y en sus críticas a la guerra originada como negocio por los poderosos y la demonización del islam parece que se quiere poner en solfa a Donald Trump. Incluso el maquiavélico sheriff de Nottingham llega a avisar a sus conciudadanos de que en el futuro sus enemigos se infiltrarán entre la población como inmigrantes, anticipando varios siglos antes la emigración masiva. Choca sobre todo que en esta versión se critique con bastante saña a la Iglesia, con un cardenal que parece el nuevo Darth Vader, encarnado por F. Murray Abraham que parece bajo los efectos de las drogas. Pese a todo, funciona como espectáculo de acción para consumo rápido, en gran medida por la fuerza de sus actores. A Taron Egerton le viene grande el papel, parece un Robin Hood muy joven, aunque tiene cierto carisma. Eve Hewson, hija de Bono, el cantante de U2, se confirma como un buen hallazgo para Lady Marian, haciendo olvidar por un momento a sus ilustres antecesoras, Jamie Foxx borda como cabe esperar su papel de sarraceno amigo de Robin, heredado de Morgan Freeman en el film del 91, y brilla Ben Mendelsohn, como un sheriff memorable, pues se le dan muy bien los villanos.

4/10
All-Star Weekend

2018 | All-Star Weekend

Noche de venganza

2017 | Sleepless

Las Vegas. En un encontronazo con unos narcotraficantes el turbio teniente de policía Vincent Downs y su compañero Sean, obtienen un importante alijo de cocaína, pero se ven involucrados en una serie de muertes. El golpe afecta seriamente a la mafia, pues la coca era un envío de Rubino, jefe del casino Luxus, a Novak, sanguinario mafioso cuya familia controla todas la ciudad. Rubino se ve obligado entonces a secuestrar al hijo de Downs para recuperar la droga. Entretenido thriller policiaco servido por el poco conocido director Baran Bo Odar, hasta el momento conocido sobre todo por el drama criminal Silencio de hielo. Aquí se pone al servicio de un guión procedente de una película francesa del mismo nombre, dirigida por Frédéric Jardin, versionada en este caso por Andrea Berlioff (Blood Father), que presenta una trama bastante convencional y ligerita de polis y mafiosos que se persiguen y se enfrentan en un continuo juego del ratón y el gato, donde el queso es un suculento cargamento de cocaína. La acción, narrada prácticamente en tiempo real, tiene lugar a lo largo de unas pocas horas nocturnas, en su mayor parte entre las paredes festivas de un gran casino. Mafias, polis corruptos y rehenes se dan cita así en una historia que, gracias a su ritmo y a la simpleza del planteamiento, se sigue con interés y ofrece los mínimos giros requeridos, mientras asistimos a un festival de peleas, trompazos y muertes, aunque haya que perdonar algunas secuencias poco verosímiles, véase el clímax final en el aparcamiento o el accidente en el túnel. El director suizo ha sabido eso sí escoger un reparto perfectamente adecuado, con protagonismo para un Jamie Foxx (Collateral) que es capaz de bordar este tipo de papeles de hombre desesperado que ha de hacer el pino con las orejas para salir del laberinto en donde se ha metido. Correcta aunque más limitada se muestra Michelle Monaghan (La conspiración del pánico) en su rol de policía de asuntos internos más perdida que carracuca, mientras que Scoot McNairy (Argo) aporta el perfecto retrato del psicópata criminal que exige su personaje.

5/10
Baby Driver

2017 | Baby Driver

Una sorpresa. Edgar Wright, director y guionista, ha logrado algo ciertamente increíble, una especie de milagro: un equilibrio de géneros, maridaje perfecto de acción, criminal a lo Tarantino con humanidad, romántico con un punto de inocencia, musical… No es fácil explicarlo con palabras, hay que verlo para creerlo. Baby es el apodo de un joven de aspecto aniñado, siempre con gafas de sol y auriculares con los que escucha música adecuada a la acción en la que se encuentra inmerso. De pocas palabras, parece estar en babia, pero es listo, muy listo, y capta todo lo que le dicen. Es además un mago del volante, y el misterioso Doc ejerce una extraña y misteriosa influencia, pues esta mente criminal le obliga a ejercer de conductor en los vehículos con los que planifica audaces atracos, cada vez con un equipo humano distinto. A pesar de todo Baby parece buen chico, vive con su negro y discapacitado padre adoptivo, le encanta grabar conversaciones, que colecciona con fines misteriosos, y ahorra lo que le pagan por sus “trabajos”. Acaba de conocer a una dulce camarera, Deborah, flechazo a primera vista, y sueña con una nueva vida, que sería posible tras un último golpe. El británico Wright ya había apuntado imaginativas maneras narrativas en cintas muy dinámicas y con puntos de humor, como el film que le puso en el mapa, Zombies Party, aunque incurriera en desparrames como la apocalíptica Bienvenidos al fin del mundo. Aquí da pruebas de lo que puede dar de sí su talento cuando no se deja llevar por las gracietas fáciles. Baby Driver es divertida, emocionante y muy brillante, con un ritmo asombroso, el uso de la música como columna vertebral, con la que se orquestan coreografías que incluyen persecuciones automovilísticas, carreras por las calles, o personajes simplemente moviéndose en interiores, es de matrícula de honor, decididamente la película da lo que no esperas. Además, cuenta con un reparto perfecto, están muy bien escogidos los actores: Ansel Elgort, conocido por la saga distópica juvenil Divergente, y el dramático y romántico film Bajo la misma estrella, la última Ceniciente Lily James, un Kevin Spacey al que le basta la contención para hacer a su villano memorable, los compinches de atracos Jon Hamm, Jamie Foxx, Jon Bernthal, Eiza González, cada uno con rasgos propios, el padre adoptivo y sordo en la vida real CJ Jones.

8/10
The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro

2014 | The Amazing Spider-Man 2

Sony no está dispuesta a soltar al director de la 'indie' (500) días juntos. Puesto que el 'reboot' de la saga arácnida compensó con creces el ligero pinchazo de la tercera entrega de la trilogía dirigida por Sam Raimi, la compañía le ha encargado de nuevo a Marc Webb el siguiente episodio, The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, al tiempo que, para aprovechar los derechos antes de que reviertan a Disney, se preparan diversos spin-offs, con villanos de la franquicia. En The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, Peter Parker se gradúa en el instituto, pero se siente incómodo con su novia, Gwen Stacy, pues le prometió a su padre moribundo que se mantendría alejado de ella. Tras la ruptura de la pareja, irrumpe en la ciudad Electro, convertido en supervillano por un accidente eléctrico. Mientras, Harry Osborn intenta conseguir sangre de Spider-Man para inyectársela, como posible antídoto para la enfermedad que ha heredado de su padre, el magnate Harry Osborn, que fue el Duende Verde. Debido a la saturación del género superheróico, el nivel anda muy alto. Algunos títulos lo consiguen, como Capitán América: El soldado de invierno, pero The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, estrenada pocas semanas después, no puede evitar caer en arquetipos (el tipo que se convierte en supervillano por accidente, la lucha por mantener la identidad secreta, los experimentos de una megacorporación, etc.). Al frente del equipo de guionistas se hayan Alex Kurtzman y Roberto Orci, casi siempre eficaces, a pesar de su trabajo a destajo (en los últimos tiempos combinan episodios de Sleepy Hollow y Hawai 5.0 con producciones cinematográficas como Star Trek: En la oscuridad). Pero esta vez no pueden evitar una caída de ritmo a mitad del metraje, cuando los encuentros y desencuentros de la pareja protagonista pierden interés. Este bache lastra el dramatismo que se pretende con la traca final, cuando The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro remonta más o menos. Sin embargo, en esencia contentará al respetable, pues ofrece lo esperado: efectos especiales chispeantes, secuencias de accion electrizantes e interpretaciones nada corrientes, de los siempre sorprendentes Andrew Garfield y Emma Stone, y de un exageradísimo pero solvente Jaime Foxx. The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro se centra no sólo en el "un gran poder conlleva una gran responsabilidad", tema habitual de la franquicia, sino que sobre todo reflexiona sobre la influencia del legado familiar y de las raíces en el individuo.

5/10
Cómo acabar sin tu jefe 2

2014 | Horrible Bosses 2

Hastiados de depender de un jefe, Nick, Dale y Kurt han montado su propia empresa y diseñado y patentado su propio producto. Se trata de la ducha-colega, un aparato que suelta agua y champú y que una gran empresa de exportación quiere comercializar. El dueño, Bert Hanson, les ofrece un contrato suculento pero, tras una fuerte inversión para fabricar 100.000 unidades, les dejará tirados. Desesperados y sin blanca, Nick, Dale y Kurt deciden secuestrar al hijo de Hanson y pedir un rescate. Descomunal bobada que sigue los mismos derroteros que su predecesora Cómo acabar con tu jefe, sólo que esta vez con muchas menos sorpresas y con sonadas reiteraciones, lo cual va todavía más en detrimento de su ya de por sí limitado guión. Los personajes vuelven a ser tan mastuerzos que, salvo en algún gag mínimamente eficaz, resultan cansinos y desagradables. Todo es tan penoso, tan a ras de suelo y tan tremendamente tonto que el espectador tendrá en ocasiones mucha sensación de ridículo y de pérdida de tiempo. La cosa sería de pegarse un tiro si no fuera por el esfuerzo del reparto, que intenta hacer lo que puede con proyecto tan calamitoso. Al margen del trío protagonista, destacan en Cómo acabar sin tu jefe 2 las leves apariciones de Christoph Waltz y de nuevo de Kevin Spacey, ambos quizá lo mejor de la película junto a las graciosillas imágenes de los créditos finales. Repite asimismo una hiperoperada Jennifer Aniston (que incomprensiblemente ha dado al traste con su simpática expresión facial), cuyo personaje de adicta al sexo ya no da para más. En cuanto al recién llegado Chris Pine, sobreactúa y cae gordo desde el comienzo.

3/10
Annie

2014 | Annie

Annie es una jovencita que vive junto a otras compañeras en una casa de acogida en Nueva York, bajo la supervisión de la señorita Hannigan, una horrible mujer que se comporta con sus pupilas como una auténtica bruja. Por cosas del destino se topará con el multimillonario Will Stacks, quien se encuentra en medio de su campaña electoral para convertirse en alcalde. Precisamente Annie será una oportunidad de crecer en popularidad y con ese fin decide acogerla en su hogar durante unas semanas. Pasan los días y mientras Annie sigue soñando con encontrar por fin a sus verdaderos padres, el señor Stacks empieza a coger mucho cariño a la chiquilla. La historia de Annie ha conocido varias versiones cinematográficas basadas en el musical estrenado en Broadway en 1977, inspirado a su vez en la tira cómica “Little Orphan Annie”, de Harold Gray. Quizá la más recordada fue la primera de ellas, de 1982, cuya dirección corrió a cargo del gran John Huston y fue protagonizada por Aileen Quinn. Mantuvo el nivel la adaptación televisiva rodada casi veinte años después por Rob Marshall, en el que fue su debut tras las cámaras tres años antes de triunfar en el cine con Chicago. Ahora, en esta versión el director Will Gluck (Rumores y mentiras), que se ocupa también del guión en colaboración con Aline Brosh McKenna, modifica ligeramente la trama urdida por el autor del libreto musical de 1977, manteniendo el espíritu pero añadiendo otros personajes e incluyendo elementos del siglo XXI. El resultado final, aunque no memorable, es correcto. Dentro de su exagerado clasicismo y su premisa de cuento de hadas al estilo Oliver!, la bonita historia de la huérfana Annie está bien contada y desborda el humor, la ñoñería y la ternura suficiente como para encandilar, especialmente a los más pequeños, y más aún si son niñas. Pero, al contrario que en otros musicales, no hay que buscar aquí grandes originalidades ni sorpresas en la puesta en escena, pues la trama se desarrolla sin estridencias e incluso los números musicales carecen de espectacularidad y las coreografías no parecen muy elaboradas. Por otra parte, aunque a veces la sincronización visual “cante” demasiado en el doblaje al castellano, sí son estupendas las pegadizas canciones originales de Charles Strouse y Martin Charnin, especialmente las celebérrimas “Tomorrow”, “It’s the Hard-Knock Life” o “I Think I’m Gonna Like It Here”. Y hay que celebrar la excelente voz de María Parrado en la versión española. La película destaca asimismo por su impresionante reparto, en donde sobresale sin duda una desfasada y malencarada Cameron Díaz en el secundario papel de la señorita Hannigan y, por supuesto, la pequeña Quvenzhané Wallis (Bestias del sur salvaje) acertadamente elegida para interpretar a la vivaracha y simpática Annie. El resto del reparto cumple y tienen su gracia los muchos cameos, algunos hilarantes, que aparecen a lo largo del film (Patricia Clarkson, Michael J. Fox, Ashton Kutcher, Mila Kunis, Rihanna).

5/10
Asalto al poder

2013 | White House Down

John Cale desea fervientemente servir en la seguridad de la Casa Blanca, protegiendo al presidente. Veterano de Afganistán, separado y con una hijita, Emily, con estudios justitos, el chico se esfuerza, pero su solicitud va a ser rechazada, porque le entrevista una antigua novia. Lejos de deprimirse, trata de mantener el ánimo alto y aprovechar la ocasión para ver con Emily la Casa Blanca en la clásica visita turística. Con tan mala pata que la cosa coincide con el más terrible ataque terrorista que imaginarse pueda, donde el objetivo primero es el presidente, pieza de algo que podría suponer el principio del apocalipsis. Así que puede que no sea tan mala pata, pues Cale podría marcar la diferencia y dar una vuelta a la situación... con ayuda de su niña y del comandante en jefe, claro está. Después de su aventura shakespereana Anonymous, el director alemán más estadounidense, Roland Emmerich, vuelve adonde solía, hasta el punto de que bien podríamos subtitular este film “Independence Day 2”. En Asalto al poder ofrece un tebeo de grandes proporciones adrenalíticas, con abundantes explosiones, dosis de patriotismo, alabanzas a los presidentes pacifistas, y críticas a la industria armamentística, ellos serían los más interesados en alimentar las guerras para forrarse a su costa. A condición de no tomarse la cosa demasiado en serio, el espectador tiene en Asalto al poder una cinta entretenida, con el chico humilde que logra realizar su sueño (no creemos que sea un “spoiler” señalar que el mundo estará a salvo gracias al cachas Channing Tatum) y gana tantos ante una cría que había decidido no llamarle “papá” nunca más (no, no pensamos desvelar si cambia de idea, eso desde luego sería un “spoiler”). Emmerich maneja un guión de James Vanderbilt que, asumidos los pasajes más o menos sonrojantes, resulta medianamente coherente a la hora de introducir escenas asombrosas, como la persecución de limusinas presidenciales en los jardines de la Casa Blanca. El reparto de Asalto al poder es solvente, sobre todo James Woods, aunque el suyo y el resto de los personajes resultan bastante estereotipados, por ejemplo, con Jamie Foxx jugando a ser un clon de Obama, con gafas de pasta, para disimular un poco, o Maggie Gyllenhaal dando instrucciones con sus auriculares.

4/10
Django desencadenado

2012 | Django Unchained

1859, tiempos de esclavitud en Estados Unidos. El supuesto dentista y doctor King Schultz ejerce de cazador de recompensas, y compra la libertad de Django con la exclusiva intención de que le sirva para identificar a sus antiguos amos, perseguidos por la ley, y cuya muerte le proporcionará pingües beneficios. Pero surgirá la amistad, y Django se convierte en socio de Schultz a la hora de liquidar a forajidos y cobrar sustancias recompensas. Hasta el punto de que cuando Django le habla de su mujer Broomhilda, que aprendió alemán de su ama en una plantación, eso toca su corazoncito, de modo que acepta ayudarle para lograr la libertad de ella, aunque suponga meterse en la boca del lobo, tratar con el imprevisible Calvin Candie, experto en peleas a muerte entre esclavos negros, los llamados Mandingos. Quentin Tarantino se siente como pez en el agua buceando en la serie B, tocando los palos de todos los subgéneros, ya sea el criminal, la acción de karatekas, el terror, la blaxploitation o el cine de nazis. Ahora con Django desencadenado le toca el turno al spaghetti-western, sus muy queridos Sergio Leone, el Clint Eastwood de antaño o Sergio Corbucci, de quien toma aquí hasta el título, el tema musical y hasta un cameo, Franco Nero. Y si en Malditos bastardos podía permitirse criticar el racismo nazi, ahora convierte en objeto de su ironía y violencia paródica al esclavismo; pero que nadie espere consideraciones sesudas del guionista y director sobre el comercio con seres humanos, el eterno “chico grande” Tarantino, gamberrete donde los haya, entrega, ni más ni menos, un formidable ejercicio de estilo, aparentemente simple en su guión, aunque el libreto tenga su complejidad en el engranaje y la escritura de los diálogos, la creación de la grandilocuencia y el enfatismo, personajes operísticos conscientemente exagerados y que funcionan, entre ellos la pareja protagonista, Jamie Foxx y Christoph Waltz. Toda la parte que implica la presencia del gran villano Leonardo DiCaprio, de tensión creciente, se mueve en el filo de la navaja, y demuestra lo buen director que es Quentin Tarantino, que domina la narrativa fílmica y sabe tensar la cuerda hasta extremos insospechados, también con la curiosísima composición de Samuel L. Jackson, un personaje odioso. De modo que el espectáculo de casi tres horas en que consiste Django desencadenado se pasa en un santiamén, con pasajes surrealistas, su ensalada de violencia, sanguinolenta hasta el paroxismo, sus paradojas de negros negreros y blancos buenas personas, el romanticismo de la chica y esposa nunca olvidada, y los guiños, guiños continuos, en los títulos de crédito, en la banda sonora, en los zooms sesenteros y setenteros, en la violencia seca y cortante. ¿Madurará algún día Quentin Tarantino, como han hecho a su manera y con sus estilos, un Steven Spielberg -allí está su reflexión sobre la esclavitud en Lincoln- o los hermanos Coen? Tal vez, pero decididamente, no hoy, no con Django desencadenado.

8/10
Cómo acabar con tu jefe

2011 | Horrible Bosses

Nick está a las órdenes de un psicópata, que le hace trabajar duro para un supuesto ascenso que después no le da, le impide visitar a su abuela moribunda, e incluso le obliga a beber un vaso de whisky añejo a primera hora de la mañana. Su amigo Dale, ayudante de una dentista, es acosado sexualmente por su jefa. Y el tercer miembro del ‘grupete’, Kurt, contable de profesión, tiene como nuevo superior a un adicto a la cocaína que está a punto de soltar incontroladamente los residuos tóxicos que genera la compañía, para ahorrarse el dinero que cuesta deshacerse de ellos de forma segura. Tras una conversación en un bar de copas, y después de recibir el asesoramiento de un peligroso  ex convicto, los tres llegan a la conclusión de que deben planear el asesinato de sus respectivos jefes. Comedia concebida como vehículo de lucimiento de tres grandes estrellas de la televisión americana, menos conocidos en el resto del mundo. Se trata de Charlie Day (protagonista de la serie Colgados en Filadelfia), Jason Bateman (conocido allí sobre todo por Arrested Development) y Jason Sudeikis (uno de los cómicos de mayor éxito de los últimos años en Saturday Night Live). En gran medida sigue el patrón de ‘tres amiguetes en apuros’ de la exitosa Resacón en las Vegas, con la que comparte el recurso continuo a los chistes desagradables. La diferencia es que el guión no está tan inspirado, y que se excede en zafiedad más de lo predecible, en algún diálogo sobre pederastia e incesto de bastante mal gusto. Las situaciones y personajes son absurdos y poco creíbles, y en algunos casos funcionan por la calidad de los secundarios, como Kevin Spacey, capaz de sacar adelante ‘lo que le echen’, Jennifer Aniston, eficaz a pesar de exhibir más palmito de lo acostumbrado, Colin Farrell con un exceso de maquillaje, o el camaleónico Jamie Foxx. Son lo único que se salva en un subproducto menor, tan prescindible como la cinta Como en casa en ningún sitio, el anterior trabajo cinematográfico del realizador Seth Gordon.

4/10
Historias de San Valentín

2010 | Valentine's Day

El español Fernando Palacios tuvo la misma idea con su comedia romántica El día de los enamorados, de 1959, que por su éxito tuvo una continuación titulada Vuelve San Valentín. Encadenaban ambos filmes las peripecias de variopintos personajes el 14 de febrero. Como esas películas no tuvieron ninguna repercusión internacional, no resulta probable que hayan sido la inspiración de esta comedia romántica de Garry Marshall, el director de Pretty Woman, que sin embargo sí parece haber tenido muy presente Love Actually, que entrecruzaba historias en torno al día de Navidad de muchos personajes, interpretados por grandes actores británicos. Historias de San Valentín repite la jugada con famosos actores americanos y sustituye Londres por Los Ángeles. Reed Bennett (Ashton Kutcher), dueño de una floristería que va a tener mucho trabajo en San Valentín (el día en que realiza más ventas), le pide a su novia, Morley (Jessica Alba), que se case con él y ésta acepta. Sin embargo, Bennett empieza a darse cuenta de que en realidad la mujer de su vida es su mejor amiga, Julia, que ha encontrado por fin a un hombre serio y responsable, el Dr. Harrison Copeland, después de numerosos desengaños con impresentables. El tal Dr. Bennett entra en la tienda de Reed y le encarga que le envíe discretamente flores a Julia, pero también a su esposa, puesto que está casado. También tienen gran importancia una mujer madura, que le cuenta un secreto del pasado a su marido, un niño que encarga en la floristería un ramo para la persona de la que está enamorado, una mujer que combina su trabajo de recepcionista-secretaria con la atención a una línea erótica, un célebre jugador de fútbol, y una capitana del ejército que vuela en avión a Los Ángeles aprovechando un permiso para encontrarse con “el hombre” de su vida. No llega a la altura de su referente británico, pues la guionista Katherine Fugate (El príncipe y yo) carece del ingenio de Richard Curtis. Así, guarda pocas sorpresas, y parece planificada con tiralíneas en su pretensión de representar a todos los rangos de edad (hay niños y jubilados), diversas minorías étnicas, y hasta una pequeña historia homosexual forzada, para contentar a todo el público. El nivel de las historias es irregular, pues algunas son un poco “facilonas”. Sin embargo, sus pequeñas y evidentes pinceladas en torno a la fidelidad, la sinceridad y el miedo al compromiso funcionan. Logra su objetivo de entretener, sobre todo por el “glamouroso” reparto, que por ejemplo reúne a Julia Roberts (la militar) con su “sobrinísima” Emma, una joven que se plantea perder la virginidad con su novio. Destaca Jennifer Garner, que le pone bastante pasión a su personaje de mujer desengañada, Anne Hathaway (la telefonista erótica) y el siempre sorprendente Jamie Foxx, como periodista deportivo forzado a hacer un reportaje sobre San Valentín. Tienen menos presencia pero demuestran su solvencia Topher Grace, Jessica Biel, Kathy Bates, Jessica Alba, Shirley MacLaine y Queen Latifah. Algunos diálogos derrochan simpatía (“si encuentras a una mujer demasiado buena para ti, cásate con ella”), y un par de referencias metacinematográficas tienen su gracia, cuando el hombre lobo que mostraba pectorales en Luna nueva, Taylor Lautner, declara que no quiere quitarse la camiseta en público porque le da vergüenza, o el momento en que la veterana Shirley MacLaine acude a una proyección de su vieja película Hot Spell.

5/10
Salidos de cuentas

2010 | Due Date

Tras el bombazo de Resacón en Las Vegas, convertida en 'blockbuster' en todo el mundo, y a la espera de la ansiada segunda parte, el mismo equipo de producción vuelve a colaborar con otra comedia disparatada con la idea de volver a 'emborracharse' de éxito. La idea tiene su gancho y para apuntalar las expectativas el nuevo film repite con el mismo director, Todd Phillips, y con la presencia de uno de los actores que más ayudaron al éxito de la gran melopea de la ciudad de los casinos. Se trata del cómico Zach Galifianakis, el marciano tipejo de la barba. Peter es un arquitecto que ha de viajar con urgencia desde Atlanta hasta Los Ángeles. El motivo es que su mujer se encuentra allí y la llegada de su primer hijo es inminente. Pero la mala fortuna va a acompañar a Peter desde el mismo momento en que se cruza en el aeropuerto con un tipo estrafalario, con una gran barba y pinta de haragán, y que viaja con un asqueroso perrito. Por una serie de vicisitudes provocadas por ese extraño viajero, el pobre de Peter será arrestado y se le negará el permiso para volar en avión. En tierra, sin alternativas posibles y con la necesidad de viajar cuanto antes, terminará por aceptar acompañar en su coche al disparatado barbudo, Ethan Trembley, que también se dirige a Los Ángeles porque quiere triunfar como actor. La película está concebida como una esperpéntica "road movie" en la que dos personajes totalmente opuestos tendrán que pasar mil y una aventuras y situaciones surrealistas. En general, funciona la idea del ejecutivo que ha de viajar con un estrambótico compañero, pesado, soez y totalmente pazguato, al que no aguanta. Pero tras el prometedor comienzo, lo cierto es que las secuencias cómicas son un poquito rebuscadas y en ocasiones escasamente imaginativas, véase el accidente de tráfico, el disparo o la pelea en la oficina postal. Otros momentos pasan mejor el corte, como la actuación de Galifianakis emulando a Corleone en El Padrino, el rescate en la frontera y alguna que otra escena más. Sin embargo, en conjunto las risas se antojan escasas para una película que no aspiraba a otra cosa. Lo mejor –es inevitable– es la presencia de Galifianakis, con un personaje que es un auténtico memo de buen corazón, que estropea todo lo que toca. Se ve que el actor está en su salsa. Sin embargo a Robert Downey Jr. se le da mucho mejor el rol de travieso al estilo de Iron Man que el de tipo serio que adopta en esta película. El resultado es que por momentos la situación se estanca, pierde toque, gracia, como si la química entre los actores fuera tan parca como la de los personajes que interpretan. También se echan en falta más minutos para la actriz Michelle Monaghan (La conspiración del pánico), que parece desaprovechada con su papel de esposa.

4/10
El solista

2009 | The Soloist

El experto en adaptaciones literarias Joe Wright salió airoso de la adaptación de Orgullo y prejuicio y Expiación, dos grandes novelas muy difíciles de llevar a la pantalla. Para su tercer largometraje, ha echado mano de un texto menos célebre, basado en una historia real. “The Soloist: A Lost Dream, an Unlikely Friendship, and the Redemptive Power of Music” recoge la relación de Steve López, columnista de Los Angeles Times, con Nathaniel Ayers, un particular indigente. El solista comienza cuando López –poco después de sufrir un aparatoso accidente de bicicleta– descubre en la calle a Ayers, y queda absolutamente sorprendido de que un vagabundo perdido demuestre un inusitado virtuosismo para tocar el violín, a pesar de que el suyo tiene sólo dos cuerdas. Tras investigar un poco su trayectoria, comprueba que fue alumno de violonchelo de un prestigioso conservatorio, y escribe en su periódico sobre él. Su trabajo conmueve tanto que incluso una profesora de música le manda al periodista un violonchelo que ya no usa, para que se lo regale al vagabundo. López le ofrece el instrumento si acepta que le internen en una casa de acogida. Además, sigue escribiendo sobre Nathaniel, y sobre la esquizofrenia que le obligó a dejar su carrera. El guión de Susannah Grant (En sus zapatos) se ha tomado ciertas libertades, pues presenta a López como un divorciado –el auténtico personaje está felizmente casado–, para que el personaje esté más solo, y necesitado de relacionarse con otro ser humano. También ha fusionado las dos hermanas que tiene en la vida real Ayers en una, para simplificar la historia. Wright rueda con dinamismo y bastante corrección y es capaz de sacar elaboradas interpretaciones a Robert Downey Jr. (el periodista en busca de temas de tirón), Jamie Foxx (como un músico esquizofrénico, muy distinto al otro músico, Ray, que le consagró junto con Collateral). No tiene malos secundarios, pues por ejemplo Catherine Keener es la ex mujer del protagonista. Y cuenta de nuevo con el talento del músico Dario Marianelli, oscarizado por Expiación, que mezcla sus temas con grandes obras de Beethoven, convirtiendo a la música en la gran protagonista. Es también un film positivo, de interés humano, que llama la atención sobre la situación de los vagabundos en las grandes ciudades, la necesidad de la amistad, y la imposibilidad de ser unos "dioses" que resuelven completamente los problemas de sus semejantes. ¿Qué le falla entonces? Aunque Wright atrae la atención del público al principio, poco a poco el film se desinfla, porque la historia no da más de sí, y no logra conmover todo lo que pretende.

6/10
Un ciudadano ejemplar

2009 | Law Abiding Citizen

Clyde está en su casa, con su mujer y su hijita, cuando sufre un brutal asalto de dos tipejos, que acaban violando y asesinando a las mujeres. A la hora de llevar el caso a los tribunales, la fiscalía de Filadelfia, representada por Nick, acepta un trata por el cual uno de los responsables será condenado a la pena capital; pero el otro saldrá mejor librado, por falta de pruebas sólo le caerán diez años de prisión. Pasado ese tiempo, cuando corresponde la ejecución del primer condenado, éste sufre una muerte horrible, alguien ha manipulado los compuestos de la inyección letal; y el otra será brutalmente despedazado. Todo apunta a que un vengativo Clyde es el culpable de los hechos, y enseguida es detenido. Pero la cosa no ha hecho más que empezar, todo es un plan maestro, no sólo de venganza, sino de toque de atención al sistema legal, que no funciona al entender de Clyde. Adrenalítico y desasosegante thriller dirigido por F. Gary Gray (The Italian Job), que llevaba cinco años sin entregar película. Se resarce el cineasta, porque su historia, escrita por Kurt Wimmer, atrapa. En parte, porque logra eso tan difícil en este tipo de filmes, que se llama 'suspensión de la incredulidad por parte del espectador'. Y sabe dosificar las necesarias 'sorpresas'. La idea es hacer razonablemente verosímil que el personaje interpretado por Gerard Butler, encarcelado en una prisión de máxima seguridad, es capaz de mover los enrevesados hilos de un plan que busca demostrar que la justicia está enredada en una burocracia que le aleja de las metas que se le suponen. En tal sentido su Clyde es un tipo inquietante, pero con el que se empatiza, al estilo de un Hannibal Lecter de El silencio de los corderos, o de los justicieros que se toman la justicia por su manos en títulos como El justiciero de la ciudad, o los más recientes La extraña que hay en ti y Al límite. Sí, hay toda una serie de películas que pintan a ciudadanos normales hartos de la sociedad actual y que explotan, también viene a la cabeza Un día de furia. El film sigue un esquema de dos antagonistas principales, el ya suficientemente descrito Clyde, y Nick, el fiscal, que en teoría es el hombre intachable, pero que también acaba saltándose las leyes incómodas, o que descuida a una familia que Clyde ya nunca podrá atender. Los actores que los encarnan están bien, tanto Butler como Jamie Foxx, en un papel más incómodo; porque lo cierto es que las simpatías del espectador se vuelven hacia el hombre al que la justicia le ha fallado, aunque el desenlace pretenda recomponer este descenso del espectador a los infiernos, restableciendo más o menos el orden de las cosas.

6/10
La sombra del reino

2007 | The Kingdom

Un escenario político post 11-S. Un terrible atentado terrorista sacude a la colonia occidental de una empresa petrolífera en Riad, Arabia Saudí, con más de cien muertos. Entre las víctimas se encuentran dos agentes del FBI. De modo que, aunque la política oficial de Estados Unidos es la de no interferir en la investigación que llevan a cabo las autoridades saudíes, el agente especial Fleury, amigo de uno de los muertos, mueve los hilos necesarios para que finalmente pueda acudir un equipo de tres hombres y una mujer a cooperar con las autoridades locales. Investigarán buscando evidencias en el escenario del crimen, tratando de superar las inevitables susceptibilidades que surgen por ambas partes. En muy poco tiempo Matthew Michael Carnahan ha logrado colocar dos guiones donde se tocan temas como Oriente Medio, el entendimiento de culturas y el terrorismo: el de este film, y el de Leones por corderos. En ambos casos demuestra sensibilidad e inteligencia al proponer temas de calado dentro de tramas capaces de interesar a un público amplio. Aquí, con la mirada más superficial, tenemos la clásica historia de investigación policial, donde uno de los motivos que impulsa a los agentes de la ley es el deseo de venganza ante una flagrante y horrorosa injusticia; pero tal historia, que por cierto pega un ingenioso quiebro bien avanzado el metraje, sirve también para pintar el choque de culturas, representado por dos hombres honrados con "backgrounds" diferentes: Fleury, el agente negro, y Ghazi, el militar que al principio hace de "niñera" de los americanos; cuando aprenden a conocerse, y ver en el otro al hombre íntegro y amante de su familia y su país, su colaboración se estrecha, también porque ha surgido algo muy parecido a la amistad. Por supuesto también hay espacio para criticar la discriminación de la mujer en el mundo árabe, o métodos como la tortura en los interrogatorios; pero también hay una contrapartida al hablar de la burocracia en el lado estadounidense, y la perpetua mirada al "qué dirán" los medios de comunicación si hacemos esto o aquello, en vez de intentar hacer, simplemente, lo correcto. Peter Berg (Friday Night Lights) sabe dotar al film de un ritmo muy ágil, maneja bien una nerviosa cámara en mano, y se luce en la emboscada de la autopista, o en el asalto a una casa nido de terroristas. El reparto se revela muy acertado, desde Jamie Foxx a una Jennifer Garner que sabe poner cara de sufridora como nadie, pasando por el siempre eficaz Chris Cooper, o los palestinos Ashraf Barhom y Ali Suliman, fichados tras su gran trabajo en Paradise Now. Respalda la producción Michael Mann, e impacta ese final en que las palabras pronunciadas en los dos bandos en contextos diferentes hablan de ese impulso primario y que ciega, de la venganza aniquiladora, que cree resolver las cosas aunque, en realidad, no resuelva nada.

6/10
Dreamgirls

2006 | Dreamgirls

Enésima revisitación libre del cuento de la Cenicienta, a cuento, nunca mejor dicho, del ascenso a la fama de las tres componentes del grupo musical “The Dreams”, que como ‘Los tres mosqueteros’, eran en realidad cuatro. El musical de Michael Bennett sobre esas jóvenes mujeres negras de humilde condición y su entorno, que llegan a lo más alto de la carrera artística pero se dejan en el camino jirones de su alma, triunfó en Broadway en 1981, con seis premios Tony y cinco años de representaciones. El libreto se debía a Tom Eyen, con la música de Henry Krieger. Acomete la adaptación y dirección cinematográficas Bill Condon, que algo sabe de llevar musicales a la pantalla tras su guión de Chicago (2002). Aquí sabe introducir bien a los personajes –el trío compuesto por Deena, Lorrell y Effie; el vendedor de autos aspirante a promotor artístico Curtis Taylor; el letrista C.C.; el triunfador cantante James ‘Thunder’ Early; y el anciano agente Marty–, y con naturalidad conduce al momento en que el mujeriego Early acepta que “The Dreamettes” –más tarde rebautizadas “The Dreams”– hagan los coros de sus canciones. De un modo sencillo, confiando en el carisma de los actores y en unas pasiones universales y muy reconocibles por cualquiera de carne y hueso, el film nos sitúa en la tesitura del deseado éxito, y del modo en qué afecta a unos y otros, el precio de la fama. Así, se retrata la ambición, que sacrifica los lazos de esa ‘familia’, la atracción amorosa que lleva a saltarse las debidas lealtades, el escapismo en la droga… Todo con cierto afecto sincero al fondo, no siempre bien manifestado, por la 'neblina' de los oropeles de esa fama que todo lo mata. Inicialmente, los números musicales tardan en llegar. Tiene uno la sensación de que el film va a introducir las canciones sólo en las actuaciones de “The Dreams” en el escenario. Pero no es así, y algunas expresan muy bien el estado anímico de los personajes. Particularmente sobresale la canción “And I Am Telling You I’m Not Going” en un momento álgido del film, donde Jennifer Hudson –debutante en el cine, y conocida por haber sido finalista en el ‘reality’ televisivo “American Idol”– está sencillamente soberbia, con una voz preciosa, llena de sentimiento, y cuya interpretación es perfectamente recogida por la cámara. La película es un completo acierto en su reparto. Bien puede decirse que Hudson es la que roba la función, tal vez por ser una desconocida, pero Beyoncé Knowles aguanta muy bien el tipo con un personaje de imagen distinta a la que suele lucir, Eddie Murphy logra conmover con su patético Early, Jamie Foxx saber cargar con un personaje antipático, y el resto (Danny Glover, los desconocidos Anika Noni Rose y Keith Robinson) está muy en su sitio.

7/10
Corrupción en Miami (2006)

2006 | Miami Vice

Michael Mann lleva al cine Corrupción en Miami, legendaria serie televisiva de los 80 en que ejerció de productor ejecutivo. El argumento es el típico de cualquier episodio de la serie que la memoria acierta a recordar. Sonny Crockett y Ricardo Tubbs, agentes de la brigada antivicio de Miami se enfrentan a una banda de narcotraficantes. Para obtener pruebas contra ellos, se hacen pasar por traficantes de armas. Una vez metido en el submundo del hampa, Sonny Crockett se enamora de Isabella, la novia de Montoya, uno de los malos (esto le suele suceder también a James Bond). El pobre Crockett se debate en un terrible dilema moral, pues si detiene a los narcos, no sabe si dejar escapar a su amada. Los del FBI se ponen nerviosos porque los de antivicio tardan demasiado, pero el duro Castillo, jefe de Crockett y Tubbs, da la cara por sus hombres. Por supuesto, Michael Mann vuelve a lucirse con el manejo de la cámara, sobre todo en los tiroteos. Pero éstos tardan en llegar, y todo es demasiado rutinario. Además, los protagonistas son esquemáticos, comparados con los personajes de otras películas de Mann, como los de El dilema, o sin ir más lejos, el asesino inquietante y el taxista bonachón de Collateral, su trabajo anterior. Don Johnson, que se hizo una gran estrella con su papel de Sonny Crockett, ha sido sustituido por un joven actor de moda, Collin Farrell, que empezó con buen pie, pero que tras criar buena fama, parece haberse echado a dormir. El siempre eficaz Jamie Foxx, que encarna a su compañero, Tubbs, tiene poco papel, así como Gong Li, musa del cine oriental. Y nuestra aportación nacional, Luis Tosar, ha aceptado un papel de cuatro escenas en las que tiene que poner cara de duro inexpresivo.

5/10
Jarhead

2005 | Jarhead

Primera Guerra del Golfo. Anthony Swofford –en cuyo libro homónimo se basa el film– es un marine del ejército estadounidense, que acude a liberar Kuwait, país recién invadido por el Irak de Sadam Hussein. Es la época previa a la Operación Tormenta del Desierto, donde dominan la inactividad y el tedio. Los soldados deben soportar un calor infernal, y la arena que se mete hasta en las orejas. Ellos desean luchar, pero el momento de pegar tiros nunca llega. De modo que se dedican a matar el tiempo, pensando en obscenidades, o gastando bromas pesadas, mientras soportan a un sargento de mano dura. El film de Sam Mendes (American Beauty, Camino a la perdición) es deudor de toda una tradición cinematográfica relativa a Vietnam –incluida la cita explícita a Apocalypse Now, título de cabecera de los marines, y a El cazador–, muy crítica con la actuación de EE.UU. fuera de su país. Y en tal sentido, poco aporta Jarhead con respecto a sus predecesores. Si acaso la mirada cínica de Mendes a los lazos afectivos y familiares, que en la línea de American Beauty, se revelan tenues. La chacota a cuento de las infidelidades de novias y esposas que han quedado en casa supera lo razonable, y se compensa poco con el ejemplo de algún militar razonablemente satisfecho en el campo familiar: sólo uno hispano de presencia fugaz parece más o menos equilibrado. Los demás son `cabezas huecas', que no saben por qué están en Irak, ni tampoco parece importarles. Esa consideración del vacío de la mayoría de los combatientes según Swofford, no va más allá: no se entra a la cuestión política, ni tampoco a cómo se podría motivar a esos soldados, hacerlos más personas. Visualmente, la película tiene algunos momentos hermosos, y pasajes surrealistas como el partido de fútbol americano jugado con máscaras antigás. Y el reparto cumple, sin exagerar. Jake Gyllenhaal no logra hacer comprensible –tal vez por culpa del guión– el par de momentos en que se `se le va la olla'.

5/10
Stealth: La amenaza invisible

2005 | Stealth

Tres pilotos del ejército estadounidense, excelentes compañeros, se dedican a probar los nuevos prototipos de caza ideados por los ingenieros del Pentágono. El último que se ha diseñado tiene una notable peculiaridad: lo conduce un sofisticado cerebro electrónico, con el que deberán formar equipo, les guste o no. Entretenido film de acción de Rob Cohen (Pánico en el túnel, xXx), cuyo principal referente para la máquina inteligente es sin duda el HAL de 2001: una odisea del espacio, la computadora que se rebelaba contra los astronautas que pretendían desconectarla. En efecto, el ordenador se pone a pensar por su cuenta, y el libreto de W.D. Richter aprovecha esta idea para jugar al contraste entre la máquina que va humanizándose y el humano (el oficial superior del trío protagonista) que se animaliza y sólo piensa en ver satisfecho su enorme ego. Excelentes efectos visuales, en el ataque a un edificio nido de terroristas, y cuando los aviones repostan combustible. Ignoramos si existen en el espacio estas gasolineras de ‘sírvase usted mismo’, pero sea como fuere, propician, nunca mejor dicho, una de las secuencias más explosivas del film. A pesar de ser un título donde prima el espectáculo, llama la atención el reparto. Ahí están el último actor oscarizado, Jamie Foxx, además del prestigioso Sam Shepard (que ha hecho de militar en títulos como Elegidos para la gloria yBlack Hawk derribado), y los fotogénicos Josh Lucas y Jessica Biel, enamorados que no se confiesan sus mutuos sentimientos.

6/10
Cómo romper con tu pareja

2004 | Breakin All The Rules

Desolado porque su prometida le abandona, Quincy Watson, que también ha perdido su empleo, escribe una carta a su novia, que le inspira para escribir un manual con consejos para romper las relaciones de noviazgo, y en contra del romanticismo. Entonces su primo y su editor le piden ayuda para romper con sus respectivas novias. Mientras les ayuda, encontrará inesperadamente el amor. Si en la reciente Hitch, el protagonista ayudaba a la gente a  encontrar el amor, en esta ocasión tenemos justamente el caso contrario. Por lo demás, la guerra de sexos es el tema central de esta comedia romántica, protagonizada por Jamie Foxx, antes de que ganara el Oscar al mejor actor por Ray.

3/10
Collateral

2004 | Collateral

Max. Un taxista que hace su turno de noche. Alimenta sueños quiméricos, como el de poner en marcha un negocio de limusinas para llevar a celebridades y hombres de negocios. Pero en realidad es un perdedor, incapaz de ir a más allá de una conversación amistosa con una hermosa e inteligente viajera, fiscal, a la que lleva en su vehículo. Incluso ante su madre enferma mantiene la ficción de que su sueño de las limusinas es ya una realidad. Tras dejar a su cliente en determinado lugar, un nuevo viajero, Vincent, aborda su vehículo. Le ofrece una importante suma de dinero para estar a su disposición toda la noche, llevándole a cinco puntos donde debe visitar a cinco personas. Hasta ahí, todo normal. Pero en realidad Vincent es un frío asesino, que con increíble despego, está ‘trabajando’ en esas visitas. Cuando Max se entera, no tiene otro remedio que cooperar a la fuerza. Podía ser un thriller convencional, relativamente ingenioso en su punto de partida, y nada más. Pero Stuart Beattie firma un guión de primera división, muy bien escrito, donde la clave es lo bien perfilados que están los personajes, que se alejan, para bien, de los estereotipos al uso. De entrada, Vincent, al que da vida Tom Cruise, es el personaje más goloso: un asesino frío, pero que se encuentra a gusto con Max, al que desea sinceramente ayudar; y aunque le presiona, desde luego, para que no ponga obstáculos en sus crímenes, le da consejos válidos para su vida personal, desempeñando el papel de mentor; e igual habla de jazz de modo exquisito, que cae en un curioso humor negro, como cuando, a la pregunta sobre de qué murió su padre, responde que lo mató cuando tenía doce años, para a continuación asegurar que ‘es broma, murió de cáncer de estómago’. Max era carne de cañón para dar pie a un personaje de lo más trillado: el de hombre corriente que, ante una situación límite, responde con heroísmo. Por supuesto que esos mimbres forman parte de él, pero Beattie sabe dibujar con muchos matices su innegable frustración, y los trucos que tiene para evadirse. A lo que se suma la interpretación de un pedazo de actor, Jamie Foxx, que si no gana el Oscar por este film, lo hará por su otra composición del año en Ray. La trama tiene emoción, y rompe el saque en más de un momento. Vemos a la policía, que empieza a pisar los talones al asesino. Las muertes acontecen a veces de modo inesperado, cuando la historia estaba adquiriendo tintes muy humanos. Vemos a Max cantando las cuarenta a su jefe, a instancias de Vincent. Alguno podría considerar exagerado ese tipo tiroteado que cae justo encima del vehículo de Max. Pero esa ‘lluvia del cielo’ se convierte también en poderoso símbolo de cómo el taxista se ha sumergido, sin comerlo ni beberlo, en una aventura que va a cambiarle la vida. Los diálogos están muy cuidados, repletos de ingenio. Y los conocimientos de Max para llegar a los puntos de destino por la ruta más corta, contrastan con su innegable torpeza a la hora de orientarse por los caminos de su vida.

7/10
Ray

2004 | Ray

Si hay un género capaz de evidenciar las debilidades del cine a la hora de ahondar en las interioridades del ser humano, ése es el llamado biopic, historias que pretenden abarcar y hacer balance de lo que ha sido la vida de una persona real. El mayor elogio que cabe hacer de Ray es que nos lleva extraordinariamente cerca de Ray Charles Robinson (1930-2004), leyenda musical que aunó estilos tan variados como el jazz, el rythhm & blues, el gospel, el rock & roll e incluso el country. Taylor Hackford (director de Noches de sol y Prueba de vida, y productor de Cuando éramos reyes) evita entregar una serie de retazos biográficos, cosidos con más o menos esmero, gracias al sólido guión de James L. White. La historia arranca con el viaje en autobús que lleva al joven ciego negro Ray desde Florida al ambiente jazzístico de Seattle. Trama líneal ascendente de corte clásico, ayuda a conocer la limitación física del protagonista, su incipiente genio musical, las gentes de su entorno, los primeros éxitos, y la relación con la discográfica Atlantic Records, sorprendentemente humana. Los logros en su carrera artística vienen entreverados con una agitada vida personal, donde la presencia de una esposa que le quiere, Della Bea, no impide las relaciones amorosas con otras mujeres, algunas prolongadas en el tiempo, o la caída en la drogadicción. Pero lo que imprime hondura emocional a la narración de la lucha profesional y familiar de Ray son los flash-backs, que retrotraen a su infancia, Arcadia feliz pero también época de traumas: importancia esencial, en estas escenas y en otras oníricas, reviste la maravillosa figura materna de Aretha Robinson. Antes de su muerte, el propio Ray Charles dio luz verde al film. Lo que no significa que se caiga en la pura hagiografía, pues se aborda su descenso a los infiernos con sinceridad, no reñida con la elegancia. Pero sobre todo se intenta contar una historia de superación, gracias a los apoyos adecuados; la realización, una vez más, del sueño americano, con actos que redimen, como el significarse en la lucha por la igualdad racial. Jamie Foxx hace una gran caracterización del genial músico, a lo largo de todo el metraje. Y los demás actores, sin duda secundarios, están a su altura, con mención especial para la desconocida Sharon Warren, que compone una madre inolvidable.

7/10
Shade, juego de asesinos

2003 | Shade

Stevens, “The Dean”, un jugador de póker famoso entre los jóvenes aspirantes a “buscavidas” de la ciudad, se gana la vida participando en partidas ilegales de los bajos fondos de Los Ángeles. Con ayuda de dos cómplices tramará un plan para “desplumar” a un poderoso mafioso, al que retarán a una partida que intentarán amañar. Pero antes necesitan conseguir dinero para apostar con él. Stallone intenta recuperar el público perdido con este thriller sobre perdedores, para el que se ha rodeado de un reparto de auténtico lujo. Supone el debut de Damian Nieman como director y guionista.

4/10
Alí

2001 | Ali

Nueva exploración del mito viviente de Mohammed Ali, antes conocido como Cassius Clay. Michael Mann (El último mohicano, Heat, El dilema) ofrece un retrato impresionista del boxeador, en el que quizá se echan en falta sus repliegues internos. El director prefiere usar trazos suaves en su cuadro del boxeador, que al final dejan una imagen que evita la pura hagiografía, al señalar también el difícil carácter del protagonista. La idea era que la película acompañara al protagonista en la búsqueda de su propia identidad. El film se inicia en el momento en que Ali alcanza el campeonato mundial de los pesos pesados, y llega hasta el inolvidable combate que le enfrentó con George Foreman en Zaire en 1974. En el apasionante recorrido que entrega Mann, no faltan sus relaciones amorosas, que nunca acababan de cuajar, y su compromiso ideológico y religioso, incluida su asociación con Los Panteras Negras y Malcolm X. El actor Mario Van Peebles, que da vida a este personaje, compara a Ali con Gary Cooper nada menos: “No quería ser político necesariamente, pero se encontró ahí fuera, de pie, diciendo, ‘Eh, tíos, dejad de pisotearme’.” Los pasos de Ali son servidos con música e imágenes de enorme fuerza. A veces se suscitan muchos ‘por qué’ que no reciben respuesta, y que invitan a profundizar por libre en la vida del boxeador. Mann considera que Ali personificó conceptos tan importantes como el orgullo racial, el conocimiento propio, el sacrificio y la capacidad de desafiar al mundo entero. Pero como ya hiciera en El dilema, prefiere mostrar los hechos externos sin juzgarlos ni buscar motivaciones. Decisiones como hacerse musulmán o negarse a luchar en Vietnam, o los diversos fracasos sentimentales, están ahí, y son prueba de la fuerza (o debilidad) de su voluntad; pero nos faltan elementos para comprender. Eso sí, los combates están muy bien rodados (un paso adelante en el subgénero del cine de boxeo), y Will Smith compone un fantástico Ali. Resulta muy justa su nominación al Oscar; la que recibió Jon Voight por su personaje del periodista deportivo Howard Cossell quizá corresponde más al apartado de maquillaje, pues se logra un sorprendente parecido físico con el personaje real.

6/10
Bait

2000 | Bait

Oro robado y oculto. El ladrón está en la cárcel, pero en un arranque de confianza, confiesa a su compañero de celda dónde está el tesoro. Como va a salir pronto del talego, él podría recuperarlo. Lo que no sabe es que un agente del FBI, con quien negocia su libertad, quiere usarlo como cebo. Antoine Fuqua (Training Day (Día de entrenamiento)) dirige un film entretenido, que depara un par de sorpresas inesperadas.

6/10
Un domingo cualquiera

1999 | Any Given Sunday

Liga profesional de fútbol americano. Quedan lejos las dos temporadas consecutivas en que el entrenador Tony D’Amato logró el campeonato para el equipo Miami Sharks. Las derrotas se acumulan y la joven presidenta del club, heredera del cargo de su difunto padre, trata de que el equipo recupere su antiguo pulso. La oportunidad surge cuando el legendario quaterback Jack ‘Cap’ Rooney sufre una lesión. Le sustituye Willie Beamen, un quaterback de segunda fila que, ante la sorpresa general, hace un partido extraordinario. Oliver Stone se zambulle en el mundo del deporte profesional, cada vez más mercantilizado, donde sólo cuenta la victoria a cualquier precio, para obtener ingresos millonarios en publicidad, derechos de retransmisión, merchandising, etc. Las frases con que D’Amato arenga a su equipo –"En un domingo cualquiera vas a ganar o perder. La cuestión es, ¿puedes ganar o perder como un hombre?"– pierden su sentido ante unos hombres que desean brillar individualmente, y no como equipo. Ésta es la novedad de una película encuadrable en el subgénero deportivo. No faltan emocionantes partidos de resultado incierto y jugadas espectaculares, con imágenes impecables, que parecen sacadas de un campo de batalla. O momentos de la vida amorosa de los personajes. Pero lo que distingue este film de otros es que mete el dedo en una dolorosa llaga: el deporte profesional ha perdido gran parte de su romanticismo, los jugadores, el entrenador, los directivos, ya no sienten tanto los colores de su equipo como antaño.

6/10
La verdad sobre perros y gatos

1996 | The Truth About Cats And Dogs

Abby es una inteligente y espabilada veterinaria que tiene su propio programa de radio. Con problemas para mantener una relación sentimental y poco segura de sí misma, en su programa se describe como alta y rubia, cuando en realidad es bajita y morena. Un oyente se siente atraído por su fuerte personalidad e intenta tener una cita con ella. Abby se ve obligada a pedirle a su vecina Noelle, alta y rubia, que asuma su identidad, por lo que se desata una serie de enredos y de problemas. Deliciosa comedia repleta de un excelente tono agridulce, en la que tanto Uma Thurman como la más desconocida Janeane Garofalo realizan unas excelentes actuaciones. El realizador Michael Lehman aborda una versión moderna de hermoso tema de Cyrano de Bergerac, sólo que aquí, en lugar del narigudo Cyrano nos encontramos con la locutora de radio, de bella voz pero llena de complejos por su físico. La eterna cuestión de dónde radica el atractivo de las personas se afronta lejos de los parámetros de la radicalidad, y permite al espectador mantener durante hora y media la sonrisa en la boca. Un buen guión y una excelente banda sonora completan un filme elegante y divertido.

6/10
All-Star Weekend

2018 | All-Star Weekend

All-Star Weekend

2018 | All-Star Weekend

Últimos tráilers y vídeos