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Biografía

Jeffrey Wright

Jeffrey Wright

54 años

Jeffrey Wright

Nació el 07 de Diciembre de 1965 en Washington, District of Columbia, EE.UU.
Filmografía
The Batman

2021 | The Batman

The French Dispatch

2020 | The French Dispatch

Sin tiempo para morir

2020 | No Time to Die

Bond ha dejado el servicio activo y disfruta de una vida tranquila en Jamaica, que se ve interrumpida de repente cuando aparece su antiguo amigo de la CIA Felix Leiter para pedirle ayuda. La misión de rescatar a un científico secuestrado resulta ser mucho más peligrosa de lo esperado, y conduce a Bond tras la pista de un misterioso villano armado con una nueva tecnología muy peligrosa.

Westworld (3ª temporada)

2020 | Westworld | Serie TV

Todo el día y una noche

2020 | All Day and a Night

El joven afroamericano Jahkor se presenta una noche en una casa, y la emprende a tiros con todos los que se encuentran ahí. Su motivación es desconocida, pero la autoría de varios asesinatos resulta indudable y acaba con sus huesos en prisión. Entretanto, mediante flashbacks, conocemos el crecimiento de Jahkor en una familia desestructura, donde el padre le ponía la mano encima, y aunque se supone que él y su madre le quieren, no recibe algo parecido a una buena educación. De todos modos trata de ser más o menos un buen chico, sueña con ser rapero, y hasta decide seguir con su novia y criar al niño del que está embarazada. Interminable y anodina película escrita y dirigida por Joe Robert Cole, conocido sobre todo por escribir el libreto de Black Panther. Seguramente está guiado por buenas intenciones, las de retratar lo difícil que lo tiene parte de la población negra en Estados Unidos para salir adelante, pero esto no impide que la estructura narrativa resulte caprichosa, no aporta nada al film. Hace falta ser muy paciente para soportar las dos horas de metraje. El actor en alza Jeffrey Wright tarda en asomarse a la película, lo que es una lástima.

4/10
The Laundromat: Dinero sucio

2019 | The Laundromat

Película-denuncia de las debilidades del liberalismo económico, que permite la creación de productos financieros para que los ricos sean más ricos, no evadiendo impuestos, que sería un delito, sino eludiéndolos, que viene a ser lo mismo, al menos moralmente, pero que no estaría castigado por la leyes. Para ello parte del escándalo real de los papeles de Panamá, en que el dinero de muchísimos inversores se colocaba en empresas pantalla a través del bufete de abogados, con sede en ese país, Mossack Fonseca. El esquema que utiliza el guión de Scott Z. Burns, a partir del libro de Jake Bernstein, copia el esquema de la bastante más lograda La gran apuesta –Jay Roach acertó, y repitió fórmula en la también interesante El vicio del poder–, con un relato entre surrealista y cínico, donde los narradores son los abogados Jürgen Mossack y Ramón Fonseca, interpretados por Gary Oldman y Antonio Banderas. Éstos explican con desparpajo su forma de ganar dinero, presentándose como víctimas, ellos no habrían hecho nada malo, sólo seguir las reglas que el sistema permite y tolera, y de las que gente "decente" se aprovecha sin problemas. El film, dirigido por Steven Soderbergh, está estructurado en torno a una enumeración de secretos a voces de cómo aprovechar las debilidades del capitalismo, donde los sobornos y la corrupción moral se ofrecen a la vista como una senda natural a seguir. Ello desde el arranque, en que el trágico accidente de un barco conlleva la indemnización nula para las víctimas, porque las responsabilidades habrían derivado de una empresa a otra, hasta que al final nadie se hace cargo de nada. Aunque la narración se sigue con interés, la sensación de calco de La gran apuesta, y cierto estilo descuidado, desfavorece el resultado final. Quien ayuda a elevar el interés es una sorprendente Meryl Streep, que en el último tramo del film sorprende al espectador con una inesperada pirueta interpretativa.

5/10
El jilguero

2019 | The Goldfinch

La vida de Theo Decker cambia radicalmente cuando su madre muere en un atentado mientras ambos estaban visitando un museo en Nueva York. Sin un padre que se haga cargo de él, Theo irá a vivir a casa de los Barbour, una adinerada familia metropolitana, y entrará también en contacto con un anticuario que le acogerá en su negocio. El mundo de los objetos artísticos formará así parte de su vida, más si cabe porque Theo esconde en su poder un cuadro de enorme valor artístico, El jilguero, pintado en 1654 por el holandés Carel Fabritius. Adaptación de la exitosa y voluminosa novela homónima de Donna Tartt a cargo de del irlandés John Crowley, quien anteriormente entregó la notable Brooklyn. En El jilguero explora la vida de un joven que ha tenido que pasar por multitud de sucesos traumáticos y que a duras penas consigue mantener el equilibrio, la estabilidad vital y emocional. A medida que crece su vida irá llenándose de secretos y falsedades: no es fácil conservar la inocencia de espíritu y a menudo le resulta esquiva la rectitud que busca. Y aunque las drogas puedan ser un punto de apoyo para sosegar su ánimo, es en realidad el valioso cuadro el que ejercerá de talismán en su vida, lo más íntimo de su ser. Conservar ese valioso objeto artístico es como asegurar que lo que está perdido no está perdido del todo para siempre. Tiene en contra El jilguero una cierta morosidad que no desaparece durante todo el film, casi dos horas y media. Rodada en dos tiempos, con Theo en la adolescencia y en la juventud, cuando ya está a punto de casarse, se procura un equilibrio muy estudiado de las tramas, aunque quizá la primera parte es la responsable de que cueste entrar en las cuitas del protagonista y no acabe de atrapar su historia. Quizá la parte que mejor funciona es la amistad infantil con el jovencito ruso interpretado por Finn Wolfhard (Strager Things). Desconcierta también el tono general, pues se juega algo al despiste, ¿drama? ¿thriller? ¿crimen? Al final la película es más sencilla de lo que pueda parecer y la misteriosa atmósfera adoptada acaba resultando una estrategia quizá poco consecuente. Crowley rueda eso sí con una gran elegancia y ha sabido rodearse de un reparto de altura, en donde sobresalen, además de un notable Ansel Elgort, los más veteranos Jeffrey Wright y Nicole Kidman.

5/10
Monster

2018 | Monster

The Public

2018 | The Public

Westworld (2ª temporada)

2018 | Westworld | Serie TV

Segunda temporada de la serie sugerida por la novela “Almas de metal” de Michael Crichton, y que desarrolla el matrimonio Jonathan Nolan-Lisa Joy. Arranca un tanto confusamente, a partir de esa suerte de revolución de los robots anfitriones del ambicioso parque temático Westworld, quienes en mayor o menor medida han adquirido una cierta autoconciencia,y no están dispuestos a actuar según los planes y relatos trazados por sus creadores, ingenieros y empresarios. Hay un deseo de asomarse al exterior, al mundo real, aunque no está claro en qué medida esto es el resultado de las ideas visionarias del desaparecido doctor Robert Ford, prototipo del científico que juega a ser Dios. Los primeros compases narrativos muestran los esfuerzos de la organización del parque para controlar el caos, mientras Dolores Abernathy y Maeve Millay intentan ser dueñas de su propio destino, la primera recordando confusamente que ya ha estado en ese mundo que llaman real, o la otra tratando de completar a su manera el relato con que fue programada. Bernard Lowe debe conjugar ese extraño doble rol de criatura y creador, también moviéndose en un mar de recuerdos confusos. Aunque la narración tiene algo de hipnótico, se plantean temas sugerentes –a la cuestión de la inteligencia artificial se suman ahora cuestiones como el transhumanismo y el deseo de inmortalidad acudiendo a la ciencia, otros reflejos de la deshumanización de la sociedad insatisfecha–, y se ha aligerado algo la abultada carga de violencia y sexo de la primera entrega, Westworld deja un poco de insatisfacción, por los muchos hilos narrativos que se lanzan, tan extraños y misteriosos que cuesta hacerse cargo de las motivaciones de los personajes. Nolan y Joy juegan con las limitaciones del ser humano, que se manifiestan en sus criaturas robóticas, y lo hacen con su confusión mental, la carencia de la totalidad de las respuestas, que tiene manifestaciones en sus recuerdos fragmentados; una idea que hace pensar en Memento, dirigida por Christopher Nolan a partir de un relato de su hermano, quien también participaba en el guión. La banda sonora de Ramin Djawadi, con nuevas variaciones, ayuda sobremanera a crear el particular “mood” de la serie.

6/10
Friday's Child

2018 | Friday's Child

O.G.

2018 | O.G.

Interesante muestra del subgénero de drama carcelario, dirigido con buen pulso por una mujer especialista en documental, Madeleine Sackler. Y quizá es el verismo bien llevado uno de los aspectos que más destacan en O.G., pues los filmes que transcurren en una prisión con frecuencia sucumben a efectismos fáciles. Louis es un afroamericano, preso convicto por asesinato, que ha pasado veinte años en prisión. Dentro de pocos días saldrá en libertad condicional. Trabaja en el taller de automóviles de presidio, y sus últimos días de estancia en la cárcel coinciden con la llegada de un nuevo interno, el joven Beecher, al que de algún modo toma bajo su protección, querría que no cometiera errores como el convertirse en pieza prescindible de las bandas rivales. Con ritmo tranquilo, el film aborda cuestiones de gran interés, bien insertadas en la trama, como la de las dificultades de una reinserción social tras permanecer tanto tiempo encerrado, y las dificultades del arrepentimiento, de perdonar y aceptar el perdón, que conforman una de las mejores escenas del film, en que Louis tiene un cara a cara con la hermana del hombre al que asesinó. Jeffrey Wright interpreta muy bien al protagonista, asume muy bien su envejecimiento prematuro, su deseo de cambiar de vida, y las presiones que recibe de distintas partes –otros presos, los guardianes que quieren su colaboración para evitar enfrentamientos, las víctimas– en esos últimos días de confinamiento.

6/10
Noche de lobos

2018 | Hold the Dark

Russell Core, un experto en el comportamiento de los lobos, recibe una extraña carta procedente de una pequeña localidad de Alaska. En la misiva una mujer le pide que le ayude, pues a su hijo se lo han llevado unos lobos. Cuando Russell llega allí observará comportamientos muy extraños entre los nativos de la zona. No tiene ni pies ni cabeza el guión de este violento thriller producido por Netflix, adaptación de una novela de William Giraldi. Del todo efectista a la hora de producir inquietud (supuestamente se juega al misterio de ritos y tradiciones de las tribus del lugar), ofrece altas dosis de violencia, aparentemente sin razón alguna, por parte del psicópata encarnado por Alexander Skarsgård. El pobre Jeffrey Wright hace lo que puede con su perplejo personaje protagonista. Muy decepcionante.

3/10
Westworld

2016 | Westworld | Serie TV

Más de 40 años después de Almas de metal, donde Michael Crichton llevaba a la gran pantalla su novela sobre un parque temático que permitía viajar al lejano Oeste, con robots que convertián la experiencia en inolvidable, llega esta serie que expande la idea incorporando avances tecnológicos, y ofreciendo una visión más pesimista acerca de la naturaleza humana y la facilidad con que se deja llevar las personas por los instintos más bajos. Detrás está Jonathan Nolan, quien ya advertía acerca de los dilemas morales que plantean las nuevas tecnologías en Vigilados: Person of Interest, y que ya despegado definitivamente de su hermano Christopher ha creado la nueva serie con su esposa Lisa Joy. Entre los productores no sorprende encontrar el nombre de J.J. Abrams, no en vano su compañía se llama Bad Robot. La trama imagina un futuro en que una compañía ofrece la posibilidad de visitar el lejano Oeste en Westworld, un parque temático con un marco paisajístico amplísimo, y numerosísimos personajes encarnados por robots de ultimísima generación, cada uno de los cuales ofrece al visitante la posibilidad de vivir una gran historia. Aunque acuden familias, son más frecuentes tipos que desean vivir experiencias fuertes de sexo y violencia, acostándose con prostitutas o violando a damiselas, o descerrajando tiros sin ton ni son no sólo a facinerosos, sino a todo el que te caiga mal o te aburra. Los ingenieros que están detrás del invento, el doctor Robert Ford y Bernard Lowe, detectan anomalías en los robots, que no acaban de subsanarse en sucesivos reseteados, parece que los distintos personajes, una chica y su padre, la madame del prostíbulo, etcétera, están desarrollando la capacidad de soñar, unas reverberaciones que podrían aproximarles a los humanos. Tras los dos primeros episodios, hay que destacar el enorme esfuerzo de producción, los planteamientos un poco a los Blade Runner con sus replicantes más humanos que los humanos, y algunos dilemas y cuestiones morales, de los límites de la ciencia, la ambición, la depravación en que pueden hundirse las personas, de indudable interés. Pero resulta agotadora la insistencia sexual y sanguinolenta, con excesos que siguen la estela del hiperrealismo hasta el paroxismo.

6/10
Confirmación (Confirmation)

2016 | Confirmation

Película basada en hechos reales, acerca de las dificultades que surgieron en Estados Unidos en 1991 cuando George Bush presentó como candidato al Tribunal Supremo al afroamericano Clarence Thomas. De talante conservador, pero negro, parecía el candidato ideal para ser nominado, sin que los demócratas presentaran excesivas objeciones, pero la acusación de acoso sexual de una antigua colaboradora, Anita Hall, se convirtió en un escándalo mayúsculo, con declaraciones escabrosas ante el comité del Senado presidido por Joe Biden, emitidas por las televisiones en abierto en horas de máxima audiencia. Dirigida para HBO por otro afroamericano, Rick Famuyiwa, se trata de una tv-movie correcta pero algo convencional, como en el momento en que Anita acepta declarar ante el comité del Senado a pesar de su resistencia personal, la conciencia de que se juega su carrera. Reconstruye los hechos, con abundante material documental tomado de informativos de la época, y aunque ofrece los puntos de vista de unos y otros, late la idea de un machismo rampante entre las filas sobre todo conservadoras, que fue roto por el caso Anita Hall, que facilitaría en el futuro el acceso de la mujer al Concrego y al Senado. Las interpretaciones son contenidas, se evitan acertadamente los histrionismos.

5/10
Los juegos del hambre: Sinsajo (parte 2)

2015 | The Hunger Games: Mockingjay - Part 2

Después de sufrir el severo ataque del "alienado" Peeta, que casi acaba con su vida, Katniss se recupera de sus heridas y comprueba que el mal que aqueja a su compañero es tan profundo que quizá no se reponga nunca. Acuciada por esa idea no está dispuesta a esperar más tiempo para arremeter con toda su fuerza contra Snow, y sabedora de que para las autoridades rebeldes el Sinsajo ya ha cumplido su misión, escapará del distrito 13 para llegar al Capitolio por su cuenta. Pero un comando de soldados fieles le seguirán: entre ellos, Gale, Finnick, Boggs y también Peeta, aunque en cualquier momento podría atentar de nuevo contra Katniss. Digno colofón de las aventuras de Katniss Everdeen, basadas en la trilogía distópica ideada por Suzanne Collins. Mucho ha transcurrido desde que la inocente Katniss se enfrentó a la cruel y terrible prueba de los 74 Juegos del hambre, entretenimiento con el que el tirano presidente Snow distrae y somete al pueblo de Panem. Ahora los 13 distritos están unidos por primera vez, aunque todo el protagonismo recae sobre Katniss, quien buscará con vehemencia su particular venganza, sin atender a políticas ni estrategias. La verdad es que tras la entrega anterior –un prólogo de esta película donde aparentemente apenas ocurría nada relevante– se agradece que aquí los hechos se precipiten y se dé prioridad absoluta a la acción, obviando discursos, reuniones y la palabrería publicitaria tan presente en la saga. Tiene atractivo la entrada del comando en la ciudad, con esas trampas mortíferas que ha preparado el enemigo, al igual que el director Francis Lawrence sabe crear el clima adecuado en la angustiosa secuencia de los túneles, con imágenes que parecen salidas de Guerra Mundial Z. Pero esa primacía de la acción, bien rodada y con eficaces efectos especiales, con la línea narrativa encabezada por Katniss, deja inevitablemente de lado a muchos personajes que tenían bastante peso en los demás filmes, aquí prácticamente ausentes, como Alma Coin (Julianne Moore), Plutarch (Philip Seymour Hoffman, quien desgraciadamente falleció antes de acabar el rodaje), Haymitch (Woody Harrelson), Effie (Elizabeth Banks), etc. Es un detalle que confirma desde luego la inconveniencia de convertir la última parte de la trilogía literaria en dos películas. Ya se sabe, los intereses comerciales mandan. Como era de esperar el personaje de Katniss es el más interesante y se ve que Jennifer Lawrence ha madurado con el personaje. Aquí vuelve a tener que enfrentarse con serias dudas acerca de su cometido, y a poner en entredicho su liderazgo. Y, por supuesto, nunca está claro de qué lado se inclina y se inclinará su corazón con respecto a Gale y Peeta, una cuestión bastante tratada en el film. Por otra parte, en la línea de toda la saga Los juegos del Hambre: Sinsajo (parte 2) no es un film complaciente y optimista. Se habla explícitamente de venganza y asesinato, único móvil de la protagonista, y el mundo que se pinta no es para nada esperanzador. La historia transmite además un agridulce mensaje sobre la condición humana, siempre ávida de poder, donde el mundo de la política se muestra, una vez más, como ámbito natural de la corrupción y la mentira.

6/10
Boardwalk Empire (5ª temporada)

2014 | Boardwalk Empire | Serie TV

La temporada final de la emblemática serie gangsteril apadrinada por Martin Scorsese, y que aborda el mundo del hampa desde la óptica de Enoch "Nucky" Thompson y su actividad criminal dirigida desde Atlantic City. Estados Unidos sufre la Gran Depresión, y Nucky prepara el terreno para la inevitable derogación de la Ley Seca que convertirá la actividad de la venta de alcohol en legal. Por ello viaja a Cuba, donde con la colaboración de Sally Wheet y el apoyo de un senador corrupto espera poder traer a Estados Unidos el ron Bacardi. Su encuentro en La Habana con Lucky Luciano le hace pensar que algo se está cociendo a sus espaldas. Entretanto Chalky White cumple trabajos forzados, pero logrará fugarse. Y Margaret, la esposa de Nucky, verá comprometida su posición de secretaria en el mundo de la Bolsa cuando su jefe se pega un tiro delante de todos los empleados. A estos hilos narrativos se suman la infancia de Nucky, que apunta a cómo derivó a su dedicación delictiva, de un modo claramente deudor de El padrino II. La serie creada por Terence Winter para HBO discurre fiel a las señas de identidad de las pasadas temporadas, lo que significa magnífica recreación de la época, cuidado desarrollo de los personajes con un reparto estupendo encabezado por Steve Buscemi, intriga en las distintas subtramas, y exceso de sexo y violencia, por no decir regodeo a veces un pelín grotesco. Las novedades estriban sobre todo en la inclusión de la niñez de Nucky, que recuerda a la de Vito Corleone, y al deseo de éste ya adulto por involucrarse en nuevos negocios honrados, lo que no es tan sencillo como sería de desear.

7/10
Los juegos del hambre: Sinsajo (parte 1)

2014 | The Hunger Games: Mockingjay - Part 1

Katniss Everdeen es acogida en el distrito 13, y aleccionada por Plutarch, la presidenta Alma Coin alberga grandes esperanzas de que la joven pueda galvanizar el imparable movimiento de rebelión contra el tirano presidente Snow. Las dudas surgen en cómo puede afectarle que Peeta haya quedado atrás, prisionero de Snow. Pues éste lo exhibe en las pantallas de televisión en entrevistas conducidas por Filckerman, con mensajes equívocos y manipuladores que podrían minar la moral de Katniss. La novela con que culmina la trilogía distópica de novelas juveniles de Suzanne Collins ha sido dividida en dos partes, y aquí llega la primera entrega de "Sinsajo", de la que lo menos que puede decirse es que no defrauda. Francis Lawrence sigue describiendo un mundo oscuro, donde se muestran las masacres ejecutadas por un Snow al que no detiene ningún escrúpulo a la hora de trazarse sus objetivos. Las claves que sostienen la trama siguen siendo las de los otros filmes: una innegable madurez en la heroína Katniss, que maneja sus condiciones de liderazgo con humildad, sin que se le suban a la cabeza, y confiando más en la atención sincera a los otros, que en las armas de propaganda, los videoclips patrióticos que desea rodar Plutarch, y que sólo funcionarán sin responden de verdad a las convicciones íntimas de la protagonista. Una vez más la idea de que importan más las personas concretas que las metas abstractas funciona, porque el bien de la colectividad pasa por el bien personal de cada uno de los que sufren la tiranía de Snow; esto permite a la protagonista sacrificarse y tomar las decisiones adecuadas. Las escenas de acción funcionan muy bien, y algunos pasajes que podían haber sido convencionales, como un intento de rescate, funcionan bien por que se combinan paralelamente con otra guerra, la mediática, de innegable interés. Los actores están bien en sus personajes, casi todos arquetípicos, los veteranos Donald Sutherland, Julianne Moore y el fallecido Philip Seymour Hoffman los llenan casi con su sola y poderosa presencia. Destaca especialmente Jennifer Lawrence, que le imprime dramatismo y grandeza en sus momentos culminantes –los relativos a Peeta y Gale, o sus encuentros con las personas sufrientes–, se trata sin duda de una grandísima actriz.

6/10
Sólo los amantes sobreviven

2013 | Only Lovers Left Alive

  Una atípica historia de vampiros, como no puede ser de otra manera si viene firmada por uno de los reyes del cine independiente underground americano, Jim Jarmusch. Describe el reencuentro de los eternos enamorados Adam y Eva en la ciudad del primero, Detroit, ella ha decidido dejar Tánger porque sabe que su amado sigue dando vueltas a una de sus ideas recurrentes, el suicidio. Con siglos de existencia a sus espaldas, estos vampiros ya no van matando gente y chupándoles la sangre de la yugular, sino que compran material de primera calidad en hospitales, o acuden a otros proveedores humanos, que ignoran su particular condición. El cultivado Jarmusch ofrece un film fantasmal y lánguido, en su línea habitual, ligero aunque esté sembrado de referencias literarias y musicales que plasman sus personales gustos. Sin ser una de las siete maravillas de la humanidad, hay que reconocer en el director su habilísima realización con fotografía perpetuamente nocturna, la capacidad de manejar y combinar tonos, a veces románticos, con tintes trágicos, otras veces siguiendo planteamientos gamberros, propiciados por la aparición de Ava, la hermana de Eva, que muestra que los instintos primitivos siguen existiendo en nuestra sofisticada civilización actual, también entre los vampiros. Los actores se prestan de buen grado al juego de Jarmusch, ya sean los protagonistas, Tilda Swinton y Tom Hiddleston, o secundarios de lujo como John Hurt y Mia Wasikowska.  

6/10
The Inevitable Defeat of Mister and Pete

2013 | The Inevitable Defeat of Mister and Pete

La trama (Broken City)

2013 | Broken City

Allen Hughes dirigió con su hermano Albert la fallida Desde el infierno y la mucho más interesante El libro de Eli. La trama (Broken City) supone el primer largometraje en el que aparece acreditado como director en solitario. El guión del debutante Brian Tucker formó parte de la Lista Negra, recopilación de los guiones más brillantes que no se habían producido en Hollywood, en 2008. Billy Taggart (Mark Wahlberg), ex policía que se gana la vida como puede como detective privado, acepta trabajar para el alcalde, Nicholas Hostetler (Russell Crowe), que en plena campaña para la reelección supone que su esposa (Catherine Zeta-Jones) le está siendo infiel. Pronto, Taggart sospecha que el edil no le ha contado la historia completa. Al estilo de los clásicos de la literatura negra, y de las viejas películas del género, La trama (Broken City) despliega una trama policiaca como mera excusa para describir la parte más sórdida de una sociedad en la que nadie carece de trapos sucios. Se centra en la falta de valores que impera por norma general en la clase política, que deja en segundo plano los problemas de los ciudadanos para ocuparse de sus trapicheos. A pesar de todo esto, a La trama (Broken City) le falta la intensidad dramática y la hondura de títulos revisionistas del film noir como Fuego en el cuerpo, La última seducción o L.A. Confidential. Allen Hughes logra mantener interesado al espectador hasta el final, pero no tiene mayores ambiciones. Ha escogido a los actores más adecuados para su personaje. Sobresale Russell Crowe –el político–, aunque Catherine Zeta-Jones –la esposa– y Mark Wahlberg –el detective– cumplen con sus papeles. Los aspectos técnicos están cuidados, por ejemplo la evocadora partitura de Atticus Ross, ganador del Oscar por La red social junto con Trent Reznor, con el que también se encargó de Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres.

6/10
Los juegos del hambre: En llamas

2013 | Catching Fire

Segunda entrega de la saga iniciada con la exitosa Los juegos del hambre. Aún queda la adaptación de la última de las novelas de Suzanne Collins, Sinsajo, que según está previsto se fragmentará en dos películas. Por primera vez ha habido dos ganadores de “Los juegos del hambre”, Katniss Everdeen y Peeta Mellark, que según la tradición, inician el Tour de la Victoria, por todos los distritos, donde se encontrarán con los familiares de los caídos durante el torneo. Pero la población percibe a Katniss como una rebelde que ha desafiado con éxito al oscuro poder del Capitolio, lo que podría avivar una insurrección. Tras un intento fallido de usar a la muchacha para manipular a la opinión pública, el nuevo y maquiavélico Vigilante Jefe, Plutarch Heavensbee, le dará la solución al presidente Snow, organizar una edición del 75 aniversario de la macabra gesta, que recupere a ganadores de los años anteriores, por lo que como sólo puede ganar uno, lo más probable es que Katniss muera. El director Gary Ross, que realizó un correcto trabajo en la primera parte, cede el testigo a Francis Lawrence (Soy leyenda), que le saca partido sobre todo a la numerosa acción presente en la trama derivando en un tramo final trepidante. Los juegos del hambre: En llamas ofrece la suficiente espectacularidad como para mantener al público ensimismado, pese a que repite forzadamente el mismo esquema, con la protagonista enfrentándose de nuevo a la misma competición, cuando se suponía que no lo tendría que hacer más. Aunque está claro que su público natural son adolescentes, no se realizan concesiones fáciles a este sector, como podrían haber sido, por ejemplo, la sobredosis de diálogos empalagosos, y personajes quitándose la camisa forzadamente de Crepúsculo. Los juegos del hambre: En llamas tiene un tono más adulto incluso que el de su predecesora. A todo esto se le suma que tiene cierto interés su análisis del funcionamiento de la propaganda mediática, en concreto del poder de la televisión para mantener distraída a la población de los verdaderos problemas. Además, Los juegos del hambre: En llamas reincide sobre el sacrificio, el trabajo en equipo, la familia y la necesidad de cuestionar de forma crítica las doctrinas oficiales del poder que promueve la caja tonta. Por su parte, Jennifer Lawrence vuelve a demostrar que su capacidad interpretativa supera con mucho la media, y está bien acompañada por los jóvenes Josh Hutcherson y –en menor medida– Liam Hemsworth. De nuevo choca, quizás, que se haya recurrido a actorazos como Donald Sutherland, Woody Harrelson, Elizabeth Banks, Toby Jones o Stanley Tucci para papeles que apenas tienen presencia. Así y todo, el insuperable Philip Seymour Hoffman no necesita más que un par de secuencias breves para componer a un villano retorcido y memorable.

6/10
Boardwalk Empire (4ª temporada)

2013 | Boardwalk Empire | Serie TV

Nueva entrega de los turbios negocios en el mundo del hampa de Nucky Thompson, afincado en Atlantic City, y asociado criminalmente con famosos gángsteres de Nueva York y Chicago, y dispuesto a extender sus tentáculos en Tampa, Florida. La trama transcurre en 1924, y su creador, Terence Winter, sabe desplegar los distintos hilos narrativos, creando una atractiva telaraña con múltiples derroteros. De modo que aparece una nueva mujer en la vida de Nucky, la aguerrida Sally Wheet, en Florida. Su sobrino, Ben, se mete en líos en la universidad, y la muerte de un compañero por envenenamiento puede complicar mucho las relaciones fraternales de los Thompson. Y en Harlem se van a ver las caras, en torno al Onix Club, Chalky White y el Doctor Narcisse. Tarea inútil mencionar aquí todas las subtramas que componen la compleja y ambiciosa serie Boardwalk Empire. Esta cuarta temporada confirma el cuidado puesto en su desarrollo, con personajes trabajados, así como la abundante violencia y exceso de morbo en las escenas de sexo. Los actores hacen un buen trabajo, con Steve Buscemi perfectamente anclado a su personaje, nexo de unión de las tribulaciones de todos los demás.

7/10
Código fuente

2011 | Source Code

Segundo trabajo del realizador hasta ahora especializado en ciencia ficción Duncan Jones, que dejó un buen sabor de boca a los aficionados con Moon. En esta ocasión se nota que tiene un poco más de presupuesto, lo que le ha permitido contar con un renombrado protagonista, Jake Gyllenhaal, y secundarios de cierto peso. De nuevo, Jones propone una pequeña historia de ciencia ficción que recuerda a los viejos episodios de Twilight Zone. Colter Stevens (Gyllenhaal), un piloto estadounidense que combate en la guerra de Afganistán, despierta inesperadamente en un tren de cercanías al que no sabe cómo ha llegado. Descubre que va acompañado por una mujer que le llama por otro nombre y que tiene documentación de otra persona. De repente, una explosión destruye el tren, pero Stevens no muere, sino que recupera la consciencia en una unidad de aislamiento de alta tecnología. Una militar y un científico le explican que le devolverán a la escena del atentado, 8 minutos antes de la explosión, y que en ese tiempo debe cumplir una importante misión: averiguar la identidad del terrorista que ha colocado la bomba. Código fuente viene a recordar a Atrapado en el tiempo, pero en clave de thriller. Duncan Jones le saca mucho jugo a la idea central y añade un elemento romántico que recuerda en cierta medida a Destino oculto, otra cinta de ciencia ficción que se ha gestado más o menos al mismo tiempo, donde también la historia de amor iba cobrando importancia conforme transcurría el metraje. Como pasaba en su ópera prima, cae bien su falta de pretensiones y que en lugar de recurrir a la típica sobredosis de efectos especiales –el principal mal que aqueja al género en los últimos años–, los utilice únicamente como apoyo de la historia.

6/10
Tan fuerte, tan cerca

2011 | Extremely Loud and Incredibly Close

Thomas, Linda y su hijo Oskar forman una familia muy unida, que vive en Nueva York. Oskar adora a su padre, y la unión entre ambos es completamente idílica, se compenetran a la perfección. Thomas es joyero y Oskar es un chaval muy, muy despierto, avispado como un adulto, o más si cabe. Sin embargo, un día en la vida de Oskar se convertirá para siempre en "el peor día": el 11 de septiembre de 2001. Y es que su padre estaba en una de las torres gemelas. Después de la tragedia Oskar está descolocado, no encuentra consuelo en su madre, y tan sólo su abuela, que vive al otro lado de la calle, parece tener algo de conexión con él. Mientras, el hallazgo de una misteriosa llave en el cuarto de su padre puede darle al chaval algo en que ocupar su tiempo: encontrar la cerradura correspondiente. Cada día Oskar recorrerá Nueva York con ese objetivo. Tras su brillante debut con Billy Elliot (Quiero bailar) el director británico Stephen Daldry abandonó el mundo infantil para centrarse en la vida de los adultos, con dramones tremebundos como Las horas o The Reader (El lector). Con Tan fuerte, tan cerca regresa al difícil universo de la niñez, aunque no abandona el terreno más dramático, donde mejor se mueve, y para ello adapta una novela de Jonathan Safran Foer, autor que hizo posible esa extraña joya titulada Todo está iluminado. Con la tragedia del 11-S como pesada atmósfera que lo envuelve todo, Daldry centra su discurso en la paternidad con el personaje modélico interpretada por Tom Hanks, un padre absolutamente perfecto a ojos de su hijo (y del espectador). En realidad, Daldry "usa" ese personaje para imprimir optimismo acerca de la libertad humana, al margen de amargos y supuestos predeterminismos. Las personas somos capaces de dar mucho amor, dice el film, aunque quizá no lo hayamos recibido cuando más lo necesitábamos... Daldry cala hondo además al describir la imposibilidad de nuestra limitada inteligencia para explicar sucesos que escapan a cualquier razonamiento. La metáfora de la llave se manifiesta así como un gran Macguffin que sobrevuela sobre la desesperada búsqueda del sentido de la vida, escenificada en las andanzas del pequeño Oskar. Con razón puede achacársele a Daldry que quiera conmover demasiado, que se regodee en la pesadumbre. El tema lo exige, claro, pero este enfoque sentimental deliberado "canta" excesivamente en tres escenas concretas donde la congoja se anuda en la garganta del espectador. Quizá eran necesarias o quizá no... cada cual tendrá su opinión. Las interpretaciones son buenas, verosímiles al cien por cien. El chaval debutante Thomas Horn borda su desconcierto absoluto, con esos tics verborreicos y su tozuda e insoslayable búsqueda. Y como ya hizo en Crash y The Blind Side (Un sueño posible) Sandra Bullock vuelve a demostrar que es una actriz maravillosa en el género dramático y desde luego ofrece un colofón maternal para enmarcar (quizá lo mejor del film). Menos justificada parece la nominación al Oscar del veterano y magnífico Max Von Sydow, cuyo papel, aunque muy sentido, también resulta algo plano.

6/10
Los idus de marzo

2011 | The Ides of March

Estados Unidos, elecciones presidenciales. En las primarias de los demócratas, sólo quedan dos aspirantes a candidato a presidente. Uno de ellos es el gobernador Mike Morris, para quien trabaja en la campaña con papel destacado el ambicioso joven Stephen Meyers. Un ligue con una becaria y una conversación inoportuna con el jefe de campaña del otro aspirante, en medio de la decisiva pugna por el estado de Ohio, van a colocar a Stephen en una situación muy delicada. Adaptación de la obra teatral de Beau Willimon “Farragut North”, en la que el propio autor ha participado en colaboración con George Clooney –también director y actor– y Grant Heslov. El libreto final ha logrado la única candidatura al Oscar del film. Willimon se inspiró en su experiencia durante la campaña de 2004 para el demócrata Howard Dean, y hay que reconocer que le película es todo un varapalo al cinismo que con frecuencia domina la escena política. Ritmo trepidante y diálogos bien escritos ayudan a hacer avanzar una narración que tiene un sostén fundamental en un reparto formidable, empezando por el protagonista indiscutible, Ryan Gosling, y siguiendo por los “satélites” George Clooney, Paul Giamatti, Philip Seymour Hoffman, Marisa Tomei y Evan Rachel Wood. En Los idus de marzo se pinta bien la hipocresía, el juego sucio, la “flexibilidad” de lo que se suponían unos sólidos principios, el desprecio de la vida ajena, la banalidad de ciertas relaciones amorosas... La metáfora a la que alude el título está bien traída, y permite intuir pero no desvelar por donde irá el film. Un gran acierto de Clooney es no haber hecho una película partidista. Para alguien más fácilmente identificable con los demócratas, resulta inteligente que conceda esta adscripción política a sus personajes, pues al final de lo que está hablando sobre todo es de principios en la actuación pública, para lo cual es necesario tenerlos, en primer lugar, en la vida personal, con independencia de los colores del espectro político al que uno se adscriba. En la óptica de la película no hay ingenuidad, pero tampoco se cae en el cinismo fustigado, sino que hay realismo, una constatación de cierto status quo generalizado que habría que cambiar. Lo que incluye, por supuesto, a los medios de comunicación.

7/10
Cadillac Records

2008 | Cadillac Records

Una de esas películas-río que abarca un par de décadas, y cuenta los logros del sello discográfico Chess Records, nacido en Chicago, para aupar la música racial a lo largo y ancho de los Estados Unidos... y del resto del mundo. Sigue a Leonard Chess, un avispado judío de origen polaco, que detecta en 1947 el buen hacer musical de Muddy Waters y Little Walter, cuyos temas irá posicionando en lo más alto del 'hit parade'. Con el paso de los años irá sumando nombres míticos a su “gran familia” discográfica, como los de Chuck Berry que preludia el rock and roll, y los de Willie Dixon, Howlin' Wolf y Etta James. A la hora de sacar adelante sus carreras, estos artistas deberán lidiar con sus personales demonios, lo que incluye adicciones a las drogas, excesos sexuales o reacciones violentas. Darnell Martin, forjada en la televisión -ha dirigido episodios de series como Ley y orden y Anatomía de Grey-, parece haber puesto toda su alma en este film, cuyo guión firma, y que ella misma ha dirigido. Los resultados son desiguales. Se diría que su intención es presentar “la historia real” de parte de la música negra, una especie de respuesta a la ficción imaginada por Dreamgirls a partir del devenir de Motown Records. Desde luego, la reconstrucción de época es fantástica, los actores son buenos, y la música ayuda a soportar el conjunto. Pero los personajes quedan muy desdibujados, por ejemplo lo referente al matrimonio de Leonard -un correcto Adrien Brody-, o a los problemas amorosos de Muddy -buen trabajo de Jeffrey Wright; más disparatado es el dibujo de Little Walter, con la escena en que mata de un tiro a un pobre diablo, sin que tal acción suponga algo en la trama: nada se construye alrededor de esto, ni parece afectar a los personajes, lo que no dejará de sorprender al espectador. También resulta leve la aparición de Berry, sabe a poco, apenas una ligera cata de cómo era. Mientras que Beyoncé Knowles, encarnando a Etta James, se ha esforzado en sus canciones con un potente chorro de voz; la actriz cantante, que ejerce de productora ejecutiva, ha cuidado su composición, aunque también resulta algo simple el dibujo de su relación con Chess. La película está punteada por una voz en off de un narrador que, la verdad sea dicha, no se sabe muy bien a quién corresponde. El tímido intento de dar una idea de una etapa de la historia de los Estados Unidos tampoco está bien resuelto, se quiere apuntar a los avances en derechos civiles y la integración racial, a los que habría ayudado la música, cuestión que le va grande a una película que debería haberse preocupado más de aunar bien los dramas personales de sus protagonistas.

4/10
Quantum of Solace

2008 | Quantum of Solace

Continúa el preceso de humanización de Bond, James Bond, en la nueva etapa de la franquicia del agente secreto, propiciada por la incorporación de Daniel Craig a la hora de encarnar al personaje, y del trío Paul Haggis-Neal Purvis-Robert Wade en la elaboración de las tramas. La cosa arranca apenas una hora después de los acontecimientos narrados en 007 Casino Royale, con Bond roto de dolor por la muerte de Vepper, la mujer de la que se había enamorado; 007 ha vuelto a convertirse en un hombre de hielo, que sólo piensa en vengarse, lo que no hace mucha gracia a M. En cualquier caso la organización a la que se enfrenta el MI6 es superpoderosa, pues logra infiltrar agentes incluso en los propios servicios secretos británicos, que quizá sólo operen despues de años de servicio aparentemente leal. Como es de imaginar, Bond irá dando brincos de un punto a otro del planeta, para enfrentarse a una conspiración que implica a generales golpistas de Bolivia, y a millonarios empresarios del sector de la energía con aparentes preocupaciones ecológicas. En el camino se encontrará con la hermosa mujer de turno, en este caso Camille, quien comparte con 007 la motivación de la venganza. Está claro que el tándem de productores Michael G. Wilson-Barbara Broccoli se siente muy seguro del cambio de rumbo emprendido por la saga, de lo que parece un síntoma la arriesgada elección de un director improbable para el film, Marc Forster (Monster's Ball, Descubriendo Nunca Jamás, Cometas en el cielo). El realizador es consciente de que se cuenta con él para insuflar vida a los personajes, dentro de lo que permite el molde Bond, y que a la vez tiene que entregar impactantes secuencias de acción. El resultado está a la altura de lo esperable, aunque quizá cabía esperar de Foster algo más emocionante en lo que a lo dramático se refiere. Diríase que la saga de Bourne ha creado escuela, ése parece el modelo a seguir. Y junto a los toques de humanidad, tenemos esas escenas impactantes que el espectador aguarda, de entre las que sobresale la persecución por los tejados de Siena, que culmina en el interior de la cúpula de una iglesia en restauración. En el reparto, Craig sigue afianzándose como Bond humano. Para casi todos los actores, la cosa es pura diversión, desde Judi Dench, a Giancarlo Giannini, o el hispano Fernando Guillén Cuervo. Olga Kurylenko es la chica Bond para la ocasión, se diría que las pelis de la acción se la rifan (ahí están Hitman y Max Payne), y aquí, además de belleza, aporta cierto toque de fragilidad a su personaje.

6/10
W.

2008 | W.

En Nixon, Oliver Stone retrató a un presidente estadounidense marcado por la sombra de Kennedy, que había sido mucho más popular que él, y le había vencido en las elecciones. En esta ocasión lleva al cine la vida de George W. Bush, otro presidente también acomplejado –según se le muestra en el film– por otro antecesor, que en este caso es George H.W. Bush, su propio padre. Stone hace mucho hincapié en las reprimendas de Bush Sr. a su vástago, hasta el extremo de que éste llega a tener pesadillas con él. También apunta que se siente muy celoso de que su padre parezca tener como favorito a su hermano Jeb. Y explica que en parte su empecinamiento con la guerra de Irak se debe a que Bush quería derrocar a un Sadam Hussein que su padre dejó en el poder tras derrotarle y expulsar a sus tropas de Kuwait en 1991. Contra todo pronóstico, Oliver Stone desconcierta un poco porque se esperaba que el polémico director de JFK y Comandante (sobre Fidel Castro) arremetiera sin piedad contra un presidente que ha combatido de forma regular en sus declaraciones públicas. Y sorprende agradablemente que, a pesar de sus divergencias políticas, Stone no cargue radicalmente contra él, sino que hace un esfuerzo por entenderle, y por explicar sus acciones. Por curioso que parezca, presenta a Bush como un buen hombre, honesto y esforzado, a pesar de su torpeza al hablar y sus problemas con el alcohol, un error de juventud. Viene a reconocer el cineasta que Bush es un hombre de sólidos principios e ideales, religioso convencido, enamoradísimo de su mujer, que luchó con tenacidad para ser elegido gobernador de Texas, en el 94, con todo en contra suya. El punto fuerte de la cinta son los actores. Algunas caracterizaciones son asombrosas, como la de Josh Brolin, que si bien no parece tan inspirado como en No es país para viejos, se esfuerza notablemente y por momentos parece el propio Bush. Se lucen especialmente el veterano James Cromwell como su progenitor, Elizabeth Banks –Laura Bush, su esposa– y una transformada Ellen Burstyn –Barbara Bush, madre del protagonista–. Richard Dreyfuss es un convincente Dick Cheney, aunque su personaje parece tratado de modo maniqueo, pues queda como un manipulador ansioso por quedarse con el petróleo de Irak. Sorprende visualmente muchísimo Thandie Newton, que gracias a una excelente labor de los maquilladores recuerda muchísimo a su personaje, Condolezza Rice, si bien no tiene demasiado papel en la cinta. Por otra parte, alguna elección se antoja desafortunada, como en el caso de Ioan Gruffudd (Mr. Fantastico en Los 4 fantásticos) escogido para una breve interpretación de Tony Blair. Juega en contra del film el hecho de que Oliver Stone –cuyos movimientos de cámara en cintas como Wall Street eran muy brillantes– haya rodado esta con una puesta en escena muy académica, cercana al de las producciones televisivas de segunda categoría. Además, el metraje (129 minutos) se antoja excesivo para una trama que no aporta ninguna teoría de la conspiración al estilo JFK, ni ninguna novedad sustancial, sino que se limita a repasar asuntos que han ocupado las portadas de los diarios en los últimos años. Desde luego, es una obra muy menor en la filmografía del veterano director.

5/10
Invasión

2007 | The Invasion

La inquietante novela de Jack Finney en que se basa este film ha sido llevada repetidas veces al cine. Gloriosamente por Don Siegel en 1956, de un modo aceptable por Philip Kaufman en 1978, y sin demasiado tino por Abel Ferrara en 1993. Ahora es el alemán Oliver Hirschbiegel quien lo intenta en su debut en Hollywood, regresando al fantástico que le dio fama (El experimento) tras su dibujo de los últimos días de Hitler en El hundimiento. Al poco de suceder una tragedia con el transbordador espacial americano, empieza a propagarse una extraña epidemia que las autoridades describen como una especie de gripe. Pero en realidad el virus que amenaza a la Tierra es algo bastante más serio. Ataca a las personas en una primera fase de inoculación, y cuando se duermen, tras una curiosa transformación, se convierten en seres muy parecidos a los robots, que se dirían carentes de libre albedrío. La psiquiatra Carol, separada y con un hijo, es una de las primeras en darse cuenta del caso. Y la gran esperanza de combatir la preocupante "enfermedad" pasa por su crío, que parece inmune al peligroso virus. La versión de Siegel de esta trama marcó una época por su condición de parábola política, en una época en que el miedo a la infiltración comunista en Estados Unidos rayaba a veces en la paranoia. Aquí esto se pierde, de modo que Hirschbiegel y su guionista, Dave Kajganich, idean una variante, de menor interés: las personas robotizadas serían muy eficaces en lograr la paz y armonía entre los hombres, pero al precio de la libertad. La película tuvo algunos problemas de rodaje, y de hecho los hermanos Wachowski reescribieron parte del guión y el director James McTeigue filmó las nuevas escenas. Algo de esto se nota en el resultado final, al que falta cohesión. Queda un título de ciencia ficción entretenido, seguramente más si no se conocen otras versiones, con algunas buenas escenas de acción, y logrados momentos de suspense. Pero lo mejor es el soberbio trabajo de esa gran actriz llamada Nicole Kidman, que se toma muy en serio su personaje de madre preocupada, y que borda las escenas en que debe simular ser una mujer robotizada, verdadera interpretación "al cuadrado"; eso sí, tiene mala suerte la chica con la ciencia ficción, pues tras el fiasco de Las mujeres perfectas, aquí está en otro film "imperfecto". Menos cancha tiene Daniel Craig, con un personaje bastante soso, con muy poca química con la Kidman.

5/10
La jungla 4.0

2007 | Live Free or Die Hard

Más difícil todavía. De nuevo John McLane vuelve a estar en el lugar y en el momento equivocados, pero, cómo no, con sus expeditivos métodos de trabajo –un hombre analógico en un mundo digital–, logrará salvar al mundo mundial, y estrechar lazos con su joven hija, en la que descubrimos la verdad de aquello de “De tal palo, tal astilla”. Quienes demuestran no estar en el lugar equivocado al retomar la saga son Fox, la productora, y el director fichado para la ocasión, Len Wiseman, el responsable de la vampírica Underworld, otra franquicia hollywoodiense. Quien era un quinceañero cuando se rodó el primer film ofrece la mejor entrega “junglera”, si se exceptúa la original. La película, por supuesto, ofrece un ritmo vertiginoso y elaboradísimas escenas de acción. Son completamente disparatadas pero, ¿qué importa? Aceptada la premisa de la suspensión de la incredulidad, se disfruta sobremanera de auténticos momentos circenses, como el enfrentamiento de la autopista o cómo derribar un helicóptero con un automóvil, o el duelo en la autopista entre un enorme camión y un caza de combate, que invitan a que “el respetable” aplauda entusiasmado las proezas del héroe. Y las escenas del caos circulatorio explotan al límite lo que ya se apuntaba en otro buen film de acción, The Italian Job. Pero los efectos especiales y las coreografías no bastan. Hay además un guión inteligente de Mark Bomback, que toma como punto de partida un artículo periodístico de John Carlin, “A Farewell to Arms” (adiós a las armas), sobre la dependencia excesiva de la tecnología en la sociedad intelectual. La trama especula sobre qué ocurriría si, con piratas informáticos, se pudieran colapsar los equipos que regulan la circulación, el suministro energético, las finanzas, la seguridad nacional… Y el telón de fondo de los miedos post 11-S refuerza el planteamiento. Además presenta a un villano de envergadura (Timothy Olyphant) ejecutando un maquiavélico plan, con oscuros propósitos no desvelados de inmediato. Mientras, McClane debe llevar a cabo una tarea sencilla antes de irse a su casa –buscar en su domicilio a un hacker y ponerlo a disposición del FBI–, pero las cosas se complican cuando un equipo de terroristas trata de eliminar a su hombre. El film es fiel al espíritu de los anteriores, también en la añoranza del héroe por la vida familiar, y en el sacrificio y la renuncia, precio que debe pagar quien tan altas cualidades posee, para enfrentarse a los villanos de turno. Hay además mucho sentido del humor –impagables el gurú informático fan de La guerra de las galaxias de Kevin Smith, la puya a Spiderman o las bromas con “la chinita”–, buenas réplicas y guiños para McClane, inmenso Bruce Willis, cuando conversa con su “protegido”, su hija, el FBI o los “malos malotes”.

7/10
007 Casino Royale

2006 | Casino Royale

Nueva aventura del agente 007, con licencia para matar. Y de nuevo siguen los esfuerzos de los impulsores de la saga para adaptar un héroe con algunos rasgos ‘políticamente incorrectos’ al nuevo milenio. Lo que significa, vale, que James Bond sigue seduciendo a las mujeres, pero éstas tienen buena cabeza, y son capaces de mantener una conversación inteligente con 007, incluso dejándole con la palabra en la boca. En esta ocasión se retoma libremente “Casino Royale”, una novela de Ian Fleming que había sido llevada a la pantalla en clave paródica, en una de las dos entregas no oficiales de Bond. Tras un prólogo en blanco y negro que se diría diseñada para dejar claro que el nuevo Bond, Daniel Craig, es tan duro como el que más, la acción se traslada a África, donde hay una de esas escenas de persecución con mucha pirotecnia, de las que dejan sin resuello. Y a partir de ahí ya podemos meternos en harina: la idea es dejar sin fondos al villano de turno, que realiza crimenes terroristas por encargo. Porque Cifra tiene la mala costumbre de jugar en el casino, y por un problemas con sus acciones de bolsa, necesita urgentemente 'pasta gansa', pues en caso contrario su vida corre serio peligro. Para dejarle fuera de juego, nunca mejor dicho, Bond simula ser un experto en póker. Le ayuda un enlace francés, y su ayudante en la misión Vesper. Gracias a un guión en que ha participado el mismísimo Paul Haggis (Crash), la clásica película de acción Bond cobra más entidad (aunque tampoco exageremos), gracias a unos personajes más esbozados de lo habitual (Bond resulta ser vulnerable y capaz de amar, quién lo iba a decir), y a unos diálogos y situaciones pergeñados con ingenio. Aunque hay algún pasaje disparatado (Bond dispuesto a darse un masaje cardíaco a sí mismo), en general el film funciona. Y que la fidelidad conyugal –en sentido bastante amplio, que quede claro– resulte ser un valor en una película de 007 cabe calificarlo casi de revolucionario. Aunque tuvieramos a un Bond casado y enamorado en 007 al servicio secreto de su majestad.

6/10
La joven del agua

2006 | Lady in the Water

Cleveland Heep se encarga del mantenimiento de un edificio, aunque no es ésa su verdadera profesión. Tipo de cara triste, instalado en la rutina, huye de su pasado a través de un trabajo que le obliga a relacionarse con los vecinos del inmueble, aunque sin verdadero trato interpersonal. Su actual preocupación es el chapoteo que se escucha por la noche en la piscina, y que atribuye a alguien que se cuela para bañarse aprovechando la oscuridad. En realidad se trata de Story, una ‘narf’ o ninfa acuática, joven de corazón puro y extraordinarias cualidades, que huye de unas terribles criaturas. Ha definido M. Night Shyamalan como un “cuento para escuchar antes de acostarse”, y eso es exactamente. Aunque fiel a su filmografía (El sexto sentido, El protegido, Señales, El bosque), esa trama le sirve para explorar los temas que le interesan, constantes que viene repitiendo en todo su cine: la fe, la incomunicación, la necesidad de ocuparse de los otros, el empleo de los propios talentos, el papel que a cada uno toca desempeñar en esta vida… De este modo, con formato de thriller, e incluso de cuento de terror, hace pensar, lo que no es poco. Sin embargo, desde el punto de vista puramente argumental, La joven del agua está menos lograda que sus otros filmes. Asegura el cineasta que llevaba tiempo dando vueltas a la idea de crear su propia mitología, al estilo de J.R.R. Tolkien, J.K. Rowling y Roald Dahl. Si es así, aún le queda mucho camino por recorrer, pues la historia de ninfas y monstruos se revela esquemática en exceso, y embarullada a la hora de inventar palabras y hechos de esas criaturas. Y el modo de presentarla –la abuela de una joven oriental conoce, por suerte, todo o casi sobre las ‘narf’– no resulta especialmente ingenioso. Por suerte, Shyamalan es un director de gran personalidad, con un mundo propio. De modo que incluso con una trama más débil de lo habitual cuenta su historia con poderío. Ayuda en el aspecto visual la fotografía de Christopher Doyle, y el diseño artístico del inmueble de Martin Childs; y el uso del sonido y la partitura de James Newton Howard contribuyen a la buscada atmósfera inquietante.

6/10
Syriana

2005 | Syriana

Complejo thriller político donde los intereses económicos y políticos en torno al petróleo se enredan hasta configurar una densa trama, lo que exige al espectador que sus cinco sentidos trabajen al cien por cien. El film muestra un imaginario país de Oriente Medio, rico en 'oro negro', cuya explotación podría recaer en China. Lo que no hace gracia a las multinacionales estadounidenses del sector. Para cambiar las cosas, y dado que el jeque árabe que gobierna el país es de edad avanzada, el que le suceda uno u otro de sus hijos –uno es más fácilmente corruptible, el otro desea implantar la democracia en su nación– puede decantar la concesión petrolífera en una u otra dirección. La descripción de la actividad de la CIA, del trabajo de un analista de inversiones, padre de familia al que sacude una desgracia, y de gente 'de a pie' del país árabe, son otros elementos que completan el cuadro. El oscarizado guionista de Traffic, Stephen Gaghan, tiene afición a las tramas de contenido político y social, como demuestra su contribución a las series televisivas El abogado y Policías de Nueva York, su tratamiento del mundo del narcotráfico en la citada Traffic, del acoso a una embajada americana en Yemen en Reglas de compromiso, o la heroica resistencia tejana en El Álamo. En cambio, su debut en la dirección, La desaparición de Embry, era un curioso thriller que pasó casi inadvertido. Ahora, en su segundo largo, se apunta a lo que parece una costumbre estadounidense algo masoquista: la de la autoflagelación con ocasión o sin ella, a la hora de apuntar a la implicación de su gobierno en la consolidación de regímenes políticos injustos y autoritarios. En cualquier caso logra un título político de altura, en la tradición de filmes como Todos los hombres del presidente, que hurgan en los entresijos del poder. El reparto, muy coral, es perfecto, ninguno de los actores trata de robar la función, lo que es muy de agradecer.

7/10
Flores rotas

2005 | Broken Flowers

Original revisitación y puesta al día del mito de don Juan Tenorio. Don Johnson es un mujeriego empedernido que ha tocado fondo. Tras romper con su último ligue recibe una carta anónima de una antigua amante que le anuncia que el hijo de ambos, de 19 años, cuya existencia nunca le reveló, anda en su busca para conocerle. La noticia le deja impasible, pero su amigo y vecino Winston, detective aficionado, elabora una lista de las mujeres con las que mantuvo relación por aquella época, con sus actuales paraderos. Empieza entonces el singular viaje del ‘héroe’, con etapas en el viejo hedonismo de siempre, en el aburguesamiento, en el espiritualismo vacío y las relaciones extremas, y en la dura realidad. Con su peculiar estilo minimalista y tragicómico, Jim Jarmusch nos pinta a un hombre de alma gélida, que al fin se ve obligado a reaccionar, a asumir que sus actos tienen consecuencias, como la de un hijo, que no puede ignorar, pretender que nunca han ocurrido. El planteamiento es mera excusa, importa poco descubrir quién escribió la carta anónima como bucear en el desconcierto vital del protagonista. En ese apartado al cineasta le falta algo de contención a la hora de mostrar sus excesos, lo pasados que están de rosca. Bill Murray se revela perfecto para los propósitos del director, aunque el actor corre el riesgo de quedar encasillado en esos personajes pasmados, vistos recientemente en Lost in Translation y Life Aquatic. Y está apoyado por un excelente plantel de actrices femeninas en roles secundarios.

8/10
El mensajero del miedo

2004 | The Manchurian Candidate

1991, durante la célebre Operación Tormenta del Desierto, de la Guerra del Golfo. El sargento Raymond Shaw y el comandante Benett Marco lideran un grupo de soldados que sufre una emboscada. Ambos son capturados por el enemigo. Diez años después, Shaw es un héroe de guerra que recibe la Medalla de Honor del Congreso. Además, es un político de éxito a punto de presentarse a las elecciones para ser elegido vicepresidente.  Por su parte, Marco no recuerda exactamente lo que ocurrió en aquel desafortunado episodio, y sufre extrañas pesadillas que le hacen suponer que les lavaron el cerebro durante el cautiverio. Todo esto le hace cuestionar si Shaw fue realmente un héroe y decide investigarle. Jonathan Demme, director de El silencio de los corderos, fracasó estrepitosamente con La verdad sobre Charlie, su desmejorado remake de Charada. Ahora vuelve a actualizar un clásico del cine de los 60, que se basaba en una novela de Richard Condon. Como suele ser habitual en su filmografía, Demme crea una atmósfera opresiva, y se apoya en actores de probada solvencia. Como es de suponer, Denzel Washington, Liev Schreiber y Meryl Streep logran dar credibilidad a sus personajes, a pesar de que la trama incluye elementos algo irreales, propios del cine de ciencia ficción. Como su predecesora, la cinta es una crítica a la manipulación electoral, los intereses ocultos, y la utilización del miedo para hacerse con el poder político. Y claramente se pueden entresacar del film paralelismos intencionados con algunas maneras de la administración Bush.

6/10
Ángeles en América

2003 | Angels in America | Serie TV

El joven abogado Joe, mormón, y su esposa Harper, son un matrimonio en crisis que no sabe cómo afrontar la situación, en parte, por las dudas que tiene él respecto a su condición sexual. Ella se consuela tomando Valium, lo que le provoca alucinaciones que le ayudan a escapar de la realidad. Mientras, Roy Cohn, un reputado abogado que lleva en secreto su homosexualidad, ofrece a Joe un puesto en su bufete. Por otro lado Prior y Louis son una pareja de homosexuales que llevan como pueden la enfermedad de sida de Prior, pero para Louis es tan inaguantable la situación que decide dejarle. En estas circunstancias, un ángel mensajero que se parece mucho a la enfermera de Prior baja del cielo para ofrecerle ser un profeta en la muerte. O tal vez sea una alucinación producto de su enfermedad. Miniserie dramática-fantástica de 6 capítulos, dirigida por Mike Nichols (A propósito de Henry) que se ambienta en los 80, con el auge de la conexión sida-homosexualidad, como inquietante problema en los ambientes gays. Adapta una obra teatral de Tony Kushner, quien luego escribió para Steven Spielberg los guiones de Munich y Lincoln. Producida por HBO con generoso presupuesto, y equipo artístico y técnico de lujo, resulta bastante hija de su época por sus planteamientos ideologizados, en su esfuerzo por autojustificar a los homosexuales enfermos de sida y de ajustar cuentas con la era Reagan, incluso fustigando a los gays republicanos, que serían unos hipócritas de tomo y lomo, frente a los que viven su condición sin complejos. Introduce el elemento religioso en clave de realismo mágico pasado de rosca e incluso irreverente, con una mirada profundamente pesimista, pues presenta a un Dios que ha abandonado a los hombres a su suerte. Llama la atención el auténtico terror que tienen los enfermos a la muerte, temen el vacío que va a seguir a unas vidas bastante vacías, pero que es lo único que tienen dentro de sus estrechísimos horizontes vitales. Cuenta con actores de la talla de Al Pacino, Patrick Wilson, Mary-Louise Parker, Emma Thompson, Jeffrey Wright o Meryl Streep, algunos incluso interpretando a varios personajes, jugando con el aire mágico con que se aborda la acción. Ganó varios premios Emmy en 2004 incluyendo mejor actriz (Streep), mejor actor (Pacino), o mejor director (Nichols), y una nominación para los efectos visuales. Se nota quizá en exceso el origen teatral, con diálogos de gran brillantez formal para lucimiento de los actores.

5/10
D-Tox (Ojo asesino)

2002 | D-Tox

Hecho polvo. Así se encuentra el agente Malloy, del FBI, después de que un asesino psicópata, al que le encanta cargarse policías, haya matado a su novia. Tanto, que ha terminado hundido en el alcohol. Buscando rehacerse, Malloy acepta ingresar en un sanatorio especializado en ayudar a policías traumatizados. Allí, en un lugar aislado en medio de la nieve, hay un montón de polis luchando con sus demonios interiores. Lo que no imaginan es que el asesino va a trasladarse al lugar, para hacer de las suyas. Jim Gillespie, el director de Sé lo que hicisteis el último verano, vuelve a regalarnos un montón de sustos en el caserón donde están recluidos los policías enfermos, a medida que se topan con la muerte violenta. También incluye un poco de “psicoviolencia” en las terapias de grupo, donde los diversos agentes (incluido un musculoso Sylvester Stallone, a pesar de sus 52 años) comparten sus traumas. Stallone ha descrito el film como “un descenso a los infiernos”.

4/10
Alí

2001 | Ali

Nueva exploración del mito viviente de Mohammed Ali, antes conocido como Cassius Clay. Michael Mann (El último mohicano, Heat, El dilema) ofrece un retrato impresionista del boxeador, en el que quizá se echan en falta sus repliegues internos. El director prefiere usar trazos suaves en su cuadro del boxeador, que al final dejan una imagen que evita la pura hagiografía, al señalar también el difícil carácter del protagonista. La idea era que la película acompañara al protagonista en la búsqueda de su propia identidad. El film se inicia en el momento en que Ali alcanza el campeonato mundial de los pesos pesados, y llega hasta el inolvidable combate que le enfrentó con George Foreman en Zaire en 1974. En el apasionante recorrido que entrega Mann, no faltan sus relaciones amorosas, que nunca acababan de cuajar, y su compromiso ideológico y religioso, incluida su asociación con Los Panteras Negras y Malcolm X. El actor Mario Van Peebles, que da vida a este personaje, compara a Ali con Gary Cooper nada menos: “No quería ser político necesariamente, pero se encontró ahí fuera, de pie, diciendo, ‘Eh, tíos, dejad de pisotearme’.” Los pasos de Ali son servidos con música e imágenes de enorme fuerza. A veces se suscitan muchos ‘por qué’ que no reciben respuesta, y que invitan a profundizar por libre en la vida del boxeador. Mann considera que Ali personificó conceptos tan importantes como el orgullo racial, el conocimiento propio, el sacrificio y la capacidad de desafiar al mundo entero. Pero como ya hiciera en El dilema, prefiere mostrar los hechos externos sin juzgarlos ni buscar motivaciones. Decisiones como hacerse musulmán o negarse a luchar en Vietnam, o los diversos fracasos sentimentales, están ahí, y son prueba de la fuerza (o debilidad) de su voluntad; pero nos faltan elementos para comprender. Eso sí, los combates están muy bien rodados (un paso adelante en el subgénero del cine de boxeo), y Will Smith compone un fantástico Ali. Resulta muy justa su nominación al Oscar; la que recibió Jon Voight por su personaje del periodista deportivo Howard Cossell quizá corresponde más al apartado de maquillaje, pues se logra un sorprendente parecido físico con el personaje real.

6/10
Hamlet (2000)

2000 | Hamlet

Revisitar o no revisitar "Hamlet". Un dilema que Michael Almereyda resuelve con brillantez. Su aproximación a Shakespeare, un hombre para todas las estaciones, adapta el original... al comienzo del tercer milenio. En Nueva York el reino de Dinamarca se transforma en una empresa multinacional. A partir de ahí el crimen y el infame matrimonio de Claudio y Gertrudis, las dudas y la fingida locura de Hamlet, los amores por Ofelia... funcionan como un perfecto mecanismo de relojería. La audacia de acercar la obra de Shakespeare a la época actual, como hicieron en su día Baz Luhrmann, Richard Loncraine o Kenneth Branagh, no es en absoluto banal. Y demuestra que los temas inmortales tratados por el genial bardo son, ciertamente, eternos. Buen Trabajo de Hawke y de quien fuera hace tiempo el actor fetiche de Lynch, Kyle MacLachlan.

6/10
Shaft

2000 | Shaft

El detective Shaft tiene lo que hay que tener. Sus métodos son algo heterodoxos, pero en un ambiente de violencia y corrupción policial hay que echar a los casos un par de narices. Es lo que hace cuando Walter, un joven rico “hijo de papá”, se carga a un negro sin ningún motivo. Mientras trata de reunir pruebas, el tipo se larga a otro país. Al cabo de dos años vuelve y Shaft le echa el guante. Pero el caso se las trae, pues la principal testigo del caso se encuentra en paradero desconocido. La película retoma el personaje del detective Shaft, un clásico del cine denominado “blackexplotation”, que dio un film innovador de Gordon Parks en 1971. Con un guión donde ha intervenido el célebre Richard Price, seguimos la investigación de un hombre sin complejos a la hora de buscar hacer justicia. Es de justicia destacar la ambientación (debida a esa gran directora artística llamada Patrizia Von Brandenstein) y el look del personaje (con ropa elegantísima de Armani).

6/10
Cabalga con el diablo

1999 | Ride With The Devil

En 1861 se libró en Estados Unidos la guerra de secesión. El film sigue el desarrollo de la contienda desde el campo sudista, a través de unos grupos guerrilleros de disciplina algo heterodoxa, conocidos como los Bushwhackers, que quiere decir algo así como los Montoneros. A un grupo de estos se unen dos jóvenes sureños, amigos desde la infancia, Jack Roedel y Jack Bull. Entre sus compañeros hay tipos impetuosos, y hasta un negro esclavo, Daniel, que sirve con lealtad a su amo. El conocimiento de una joven viuda y las batallas en que toman parte, cambiará la percepción que los jóvenes tienen del conflicto. Resulta curioso ver al taiwanés Ang Lee (Tigre & Dragón, Comer, beber, amar) dirigiendo este interesante western. Él explica que el tema le atrajo porque en la guerra civil “los yanquis ganaron no sólo el territorio sino, en cierto sentido, un modo absoluto de vida y pensamiento. (...) Cambió a todo el mundo. Todas las personas son iguales, todos tenemos el derecho a autorrealizarnos. Ése es el principio yanki. (...) Todo esto es muy moderno.”

5/10
La jirafa

1998 | Meschugge

Una anciana judía, que huyó de los nazis siendo una adolescente, siempre ha querido saber qué fue de los suyos. Cuando algunas averiguaciones parecen estar a punto de ser fructíferas, la mujer es asesinada en el pasillo de un hotel. Su hijo David está desolado, pero las circunstancias le permiten conocer a Lena, la joven que la encontró dando sus últimos estertores. Pronto ambos van a darse cuenta de que sus respectivas familias tienen tras de sí más de un secreto inconfesable. Y pugna en ellos el dilema entre salvaguardar a sus familias, o dar luz a la verdad, por muy dolorosa que sea. Seis años ha tardado este thriller, más que decente, en llegar a España, mientras tanto bodrio conoce estreno inmediato. Paciencia. Aquí, nuevamente, se encuentra presente el muy traumático hecho del holocausto y los crímenes de guerra. Los dos actores principales, Maria Schrader y Dani Levy son coguionistas, y el segundo además director, lo que da idea del grado de implicación personal de ambos en el proyecto.

4/10
En estado crítico

1997 | Critical Care

Ersnt, un joven doctor, dirige la unidad de cuidados intensivos de un importante hospital. La vida no le va mal del todo. Pero uno de sus pacientes le hace cambiar su perspectiva de las cosas. El señor Potter está en coma; técnicamente muerto. Dos hijas mantienen posturas distintas sobre lo que habría que hacer con él. Una dice que hay que desconectarle los aparatos que lo mantienen con vida artificialmente. La otra, que hay que poner todos los medios para curarle. Se diría que la postura de ambas hijas está dictada por el cariño. Nada más lejos de la realidad. Van a por su dinero, pues según cuándo muerta, la herencia irá a una u otra. Sidney Lumet (12 hombres sin piedad, La noche cae sobre Manhattan), en forma de caricatura feroz, hace una fuerte crítica a la avaricia y al encarnizamiento terapéutico practicado por algunos hospitales para "chupar" el dinero de sus pacientes. Ernst, desde una inicial postura frívola, comienza a cuestionarse cómo debe ser su cuidado de los enfermos. Le sirve como modelo una ejemplar enfermera –a la que da vida Helen Mirren–, que se preocupa con humanidad de sus pacientes. El film, a la hora de plantear cómo transcurre la muerte, apuesta por un curioso tratamiento onírico del que es protagonista Anne Bancroft como una misteriosa monja.

6/10
Basquiat

1996 | Basquiat

En 1987 el pintor Jean-Michel Basquiat se convirtió en el pintor de moda de Nueva York. Sus coloristas cuadros eran la comidilla de la intelectualidad de la Gran Manzana. Pero el éxito no duró mucho, al menos para él, que murió al año siguiente, con apenas 27 años. Su amigo y compañero de profesión Julian Schnabel debutó en el cine con este film, que quiere ser un homenaje a su memoria y a la creatividad del artista. Y aunque Schnabel consigue algunos pasajes vigorosos, bien apoyado en la dirección artística y musical, el conjunto sabe a caos y vacío, tal vez porque la connivencia de Basquiat con la droga y la frivolidad tampoco daban para más.

4/10

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