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Biografía

Joan Allen

Joan Allen

63 años

Joan Allen

Nació el 20 de Agosto de 1956 en Rochelle, Illinois, EE.UU.

Una actriz y su sueño

16 Agosto 2007

Figura del teatro de Broadway, el cine suele relegarla a papeles de mujer ejemplar, con algunas excepciones, como la política de oscuro pasado de Candidata al poder. Nominada para el Oscar en tres ocasiones, Joan Allen ha demostrado también que puede ser una secundaria de auténtico lujo en producciones como El mito de Bourne.

Los orígenes de Joan Allen (Rochelle, Illinois, 20 de agosto de 1956) no podían ser más humildes, pues la actriz es hija de gasolinero y ama de casa. Es una de esas estrellas de Hollywood que ya tienen clara su vocación desde muy jóvenes, pues desde pequeña soñaba con actuar y participaba en los montajes teatrales del instituto. “Yo siempre fui una niña buena, sin grandes problemas. El teatro me daba la oportunidad de estar triste, de ser extravagante, de estar enfadada, de ser todas esas cosas distintas”, ha explicado la actriz.

Tras estudiar interpretación en las universidades de Charleston y Macomb, decidió fundar su propio grupo teatral, Steppenwolf Theatre Company, junto a su amiguete John Malkovich, aunque ocasionalmente también actuó con ellos Gary Sinise. Obtuvieron mucho éxito de público, y Joan Allen dedicó mucho tiempo a las tablas en la primera época de su carrera, aunque también apareció en el telefilm Say Goodnight, Gracia, con Malkovich, y en la serie Hojas perennes. Debutó en el cine en 1985, con un pequeño papel en Compromising Positions, protagonizada por Susan Sarandon.

Su primera gran oportunidad en el cine se la ofreció el maestro Francis Ford Coppola, que la contrató como secundaria en Peggy Sue se casó. El cineasta italoamericano quedó tan contento con su labor, que poco después le ofreció un personaje más destacado en Tucker, un hombre y su sueño, donde bordó su interpretación de esposa modélica de Jeff Bridges, lo que a la larga fue un poco perjudicial para su carrera, pues la encasillaron en este papel. Por estas fechas también se convirtió en esposa en la vida real, al contraer matrimonio en 1990 con el también actor Peter Friedman, con quien había coincidido en la escena. En Broadway, Joan Allen se labró a lo largo de los años un inmenso prestigio, hasta que llegó a ganar el Tony por la obra ‘Burn This’. Tras encarnar a la madre de un niño prodigio del ajedrez, y esposa de Joe Mantegna, en En busca de Bobby Fischer, de Steven Zaillian, fue Pat Nixon, la esposa maquiavélica y distante de Anthony Hopkins, en Nixon, de Oliver Stone, la esposa embarazada que intenta salvar a su marido, Daniel Day-Lewis, en El crisol, adaptación de una obra de Arthur Miller, la esposa engañada de Kevin Kline en La tormenta de hielo, donde realiza uno de sus mejores trabajos, la esposa infiel de William H. Macy, en Pleasantville, y la esposa abandonada que tiene problemas con la bebida en Más allá del odio. Cambió de registro, interpretando a una doctora en la dinámica cinta de acción Cara a cara, de John Woo, y como senadora descaradamente proabortista, en Candidata al poder, donde volvió a formar equipo con Christian Slater y Jeff Bridges, sus compañeros de reparto en la citada Tucker. Desde entonces, Joan Allen ha destacado con sus interpretaciones secundarias en El diario de Noa, y sobre todo en El mito de Bourne y El ultimátum de Bourne, donde da vida a una sutil alto cargo de la CIA que supondrá una valiosa ayuda para el protagonista. “Me apetecía cambiar de género, y además encarno a una mujer que sabe de lo que está hablando y que llega a tener una posición importante dentro de la CIA”, comentó la actriz.

Joan Allen ha tenido una hija, Sadie, que también se dedica a la interpretación, con la que apareció en escena en la obra ‘The Heidi Chronicles’. Tiene pendiente de estreno el drama Bonneville, donde está acompañada de otras dos actrices maduras de primera: Jessica Lange y Kathy Bates.

Filmografía
La habitación

2015 | Room

Parte del desafío de una película que arranca con una situación desconcertante, que no se acaba de entender, consiste en que el director logre entregar los elementos suficientes para que el espectador comprenda en un tiempo razonable qué es lo que está viendo. El irlandés Lenny Abrahamson, que adapta una novela de Emma Donoghue convertida en guión por ella misma, tiene el mérito de afrontarlo con éxito. En efecto, seguimos a una madre y a su hijo Jack, que da la impresión de que hacen toda su vida dentro de una habitación, que no tiene más luz natural que la que entra por una claraboya. Allí comen, hacen ejercicio, juegan, ven la tele... No sabemos cómo han llegado hasta ahí, podríamos pensar que están en un refugio nuclear o algo así. Pero descubrimos que de vez en cuando les visita un tipo, el viejo Nick, que les provee de alimentos y algunos enseres. También notamos que Jack desconoce cómo es el mundo real, o la sustancia que esconden las imágenes de la pequeña pantalla, en lo que parece una variación del mito de la caverna de Platón: pues podemos llegar a creer, como en el viejo relato, que las sombras constituyen la auténtica realidad. Finalmente tenemos la convicción de que están encerrados contra su voluntad, que llevan así años, y que la madre ha trazado un plan que les permita la huida. Si algo define esta historia, que se diría libremente inspirada en el cautiverio y liberación de la austríaca Natascha Kampusch, es la sutileza, los sobreentendidos, el logro de evitar subrayados innecesarios, la elegancia ante lo que podía ser sórdido y truculento hasta el extremo. Se abordan muchas cuestiones en muy poco tiempo, y nunca dan la sensación de estar metidas con calzador. Además Abrahamson logra plasmar en imágenes de modo maravilloso el formidable contraste entre el espacio claustrofóbico de la habitación, y el mundo exterior que se diría nos vuelve la atmósfera respirable, en un momento mágico. Y apunta las dificultades de una educación en circunstancias traumáticas, se diría que el mundo avanza de modo distinto dentro y fuera de la habitación, y que pasar al otro lado lleva consigo el pago de un precio, tanto para los cautivos como para los familiares que han vivido demasiado tiempo la angustia de una inexplicable separación. También la idea de que un hijo tenido en circunstancias nada idóneas pueda darte la vida y la esperanza resulta tremendamente sugerente. El punto de vista que se nos ofrece es el de Jack, su voz en off puntúa en unos cuantos momentos el relato. El niño actor que lo interpreta, Jacob Tremblay, resulta completamente natural, qué gran trabajo, mientras que Brie Larson, que encarna a su madre, está tan estupenda como en Las vidas de Grace, donde también trataba con chavales. El resto de personajes son claramente secundarios, pero los actores que los interpretan los bordan, ya sean los más conocidos Joan Allen y William H. Macy, los abuelos del niño, u otros como Tom McCamus, el nuevo compañero de la abuela.

8/10
Un buen matrimonio

2014 | A Good Marriage

Darcy Anderson (Joan Allen), es una mujer que lleva 25 años felizmente casada con su marido Bob (Anthony LaPaglia). Su matrimonio resulta ser un camino de rosas hasta que un día la vida de Darcy da un giro por completo al descubrir un secreto oscuro de su marido: podría ser un peligroso asesino en serie.

El legado de Bourne

2012 | The Bourne Legacy

Después de que el programa de espionaje Treadstone, del que era pieza clave Jason Bourne, escandalizara a la opinión pública, las agencias secretas de Estados Unidos quieren enterrar –o al menos, “hibernar”– todos sus planes de dudosa legalidad. Uno de ellos es el programa Outcome, que ha creado agentes prácticamente superinvencibles, con su cerebro y su cuerpo hiperestimulados, aunque al precio de depender de unos fármacos. Como elefante en una cacharrería, los hombres liderados por coronel retirado Byer eliminan a todos los agentes y científicos relacionados con el programa. ¿A todos? ¡Noooo! Sobreviven el duro agente Aaron Cross y la doctora Marta Shearing, que deben emprender una vertiginosa carrera hacia delante para eludir a sus perseguidores. Cuarta entrega de la saga Bourne, El legado Bourne encaja a la perfección en la saga ideada inicialmente por el novelista Robert Ludlum, y que en cine había contado con los directores Doug Liman y Paul Greengrass, y el protagonismo de Matt Damon. Tras la renuncia de Greengrass y Damon a seguir con nuevas películas, el guionista de los anteriores filmes, Tony Gilroy, se apoya en sus hermanos, los gemelos Dan Gilroy –coguionista– y John Gilroy –editor– para lograr la deseada continuidad. Y sí, verdaderamente hace honor al título, Jason Bourne deja un legado que permite prescindir de él... o recuperarle, si un día Damon se arrepintiera de su decisión. Hay un grandísimo trabajo de producción, Frank Marshall y compañía, buen ejemplo de lo que es capaz Hollywood cuando da lo mejor de sí. Tony Gilroy había demostrado su capacidad para dirigir en Michael Clayton, y tiene suficientemente probado que las historias sobre conspiraciones gubernamentales le sientan como un guante. En El legado Bourne maneja además muy bien esa idea del olvido del “factor humano” y el sentido moral en el trabajo de algunos que se autodenominan “patriotas”, pero que tienen en muy poco la dignidad de la persona humana, los individuos pueden ser prescindibles. Quizá una asignatura pendiente de Tony era probar que podía dirigir escenas de acción, y desde luego la nota que saca en El legado Bourne es sobresaliente: el ritmo es trepidante en todo momento, con momentos tan adrenalíticos y de suspense como la caza en Alaska, la locura en el laboratorio secreto o la persecución interminable de motocicletas en Manila. Además, trucos del buen guionista, sabe introducir giros ingeniosos en los momentos adecuados, o dotar de una gran seguridad y aplomo a Cross, bien interpretado por el relevo de Damon, por así decir, Jeremy Renner. También demuestra gran nivel interpretativo Rachel Weisz, que bien podríamos definir como una Hipatia trabajando para la CIA, si se nos permite la alusión a la protagonista de Ágora, ese personaje dedicado en cuerpo y alma a la ciencia de la cinta de Alejandro Amenábar. El resto del reparto está perfectamente escogido, incluso los actores con papeles pequeños pero importantes, pensamos en Louis Ozawa Chagchien, ideal para un personaje tipo Terminator.

8/10
Siempre a tu lado. Hachiko

2009 | Hachiko: A Dog's Story

Remake de una película japonesa de 1987, Hachiko Monogatari, que a su vez se inspiraba en un caso real acontecido en la ciudad nipona de Shibuya en 1924. La acción se traslada a Estados Unidos. El film arranca en un aula donde los niños deben hacer una exposición acerca de su héroe favorito. Uno de ellos explica que él admira a Hachi, el perro de su abuelo, lo que despierta el escepticismo y las risas de sus compañeros. Lo que sigue es la historia de cómo este perro, un cachorro akita, “encuentra” en la estación a Parker, un profesor de música. Verdaderamente el animal lo escoge, y aunque la esposa de Parker es reticente a acoger al perro en caso de que no aparezca el dueño, al fin cede en su punto de vista. El can demuestra una increíble conexión con su dueño, le acompaña todos los días al tren y vuelve a casa solo, tiene actitudes de cariño y lealtad que rayan lo increíble. Esto resulta particularmente cierto cuando acontece un hecho inesperado.Algo debe tener el director sueco Lasse Hallström con los perros, que saltó a la fama internacional con Mi vida como un perro, donde la presencia canina era más bien metafórica. Aquí nos entrega una historia de karma canino, con la que seguro que ha empatizado enseguida su protagonista, el declarado budista Richard Gere. Se trata de una historia emotiva, sobre la lealtad que puede llegar a guardar un perro hacia su amo, con algunos momentos propicios para la lágrima. Tal vez resulta algo moroso y reiterativo el modo en que el director construye la especial relación entre Hachi y Parker, pero la cosa se sigue con interés. Hay acierto, además de con el encantador animal, con el personaje de la esposa, estupenda Joan Allen, y con los secundarios de la estación, la dueña de una tienda de libros, el tipo que tiene un puesto de perritos calientes, y el jefe de la estación. El tono mágico de la cinta, al que ayuda la omnipresente partitura de Jan A.P. Kaczmarek, puede retrotraer también a ¿Bailamos?, cinta remake de un título japonés que también tuvo a Gere como cabeza de cartel. Aunque puestos a comparar con filmes caninos coetáneos, donde el chucho protagonista se convierte en sorprendente elemento aglutinador de la familia, nos quedamos con Una pareja de tres.

5/10
Georgia O'Keeffe

2009 | Georgia O'Keeffe

Tv-movie que describe la relación amorosa, no exenta de dificultades, entre la pintora Georgia O'Keefe y su esposo, el fotógrafo Alfred Steiglitz. Con hermosa fotografía y dos grandes actores, Joan Allen y Jeremy Irons, dirigidos por otro actor que dirige con frecuencia, Bob Balaban, ilustra bien la dificultad de trato entre dos personas muy sensibles, que tienden a que domine el propio ego.

5/10
Death Race (La carrera de la muerte)

2008 | Death Race

Jensen Ames es un tipo duro que pasa sus días en la cárcel por un delito que no ha cometido. Dada su experiencia como piloto de coches, es trasladado a la prisión de Isla Terminal, donde se celebra el espectáculo más sangriento del mundo. Se trata de una carrera de coches donde los competidores pelean no sólo por el triunfo, sino también por su vida. Los pilotos son peligrosos reclusos de la cárcel, que saben que el que gane cinco carreras obtendrá la libertad. La película tiene su inspiración en la cinta de los años setenta La carrera de la muerte del año 2000. Más que un remake, Death Race es una nueva visión de las carreras de coches llenas de violencia. Si en la película original ganaba el que atropellara a más personas, en ésta, cada piloto trata de matar a su rival. Lo que sí tienen en común es la visión crítica de la sociedad del momento, aunque ésta se realice de forma superficial. En el caso de Death Race, el blanco de los ataques está en los reality-shows televisivos. La carrera realizada en la cárcel es uno de los programas con más éxito en antena y cualquier excusa es buena para captar a nuevos espectadores. El programa presenta la carrera como si de un videojuego se tratase, con la diferencia de que en pantalla se están jugando la vida seres humanos. Los amantes de películas como A todo gas, disfrutarán con este título, ya que, como cabe esperar, los coches desempeñan un papel fundamental. El ritmo de las carreras es enrevesado, además de por la velocidad, por el hecho de que cada coche está dotado de varios sistemas de defensa y ataque para sobrevivir a la ronda, lo que implica que se suceden los ataques con metralletas, lanzallamas, y demás armas. Como toda película de coches que se precie, Death Race no sólo cumple con el requisito de la velocidad, sino también con el de la aparición de chicas sexys ligeras de ropa. Paul W.S. Anderson carga las tintas en el apartado violento. La película no es apta para todos los públicos y más de uno tendrá que bajar la cabeza en algún punto del film. El responsable de Resident Evil muestra un futuro oscuro lleno de maldad, reflejada no sólo en los convictos, sino también en la arpía que gobierna la prisión y que encarna Joan Allen. Aún así, hay un resquicio para la esperanza.

4/10
El ultimátum de Bourne

2007 | The Bourne Ultimatum

Perfecto colofón a la saga del desmemoriado ex asesino profesional Jason Bourne, inspirada, bastante libremente, en las novelas de Robert Ludlum. En esta ocasión Bourne va a llegar hasta el final a la hora de averiguar cómo se convirtió en agente de la CIA, dentro de un proyecto supersecreto del gobierno estadounidense; el primer eslabón de la cadena que le guiará a la verdad es un periodista de The Guardian, que está publicando en el diario londinense un reportaje sobre el caso Bourne; sus diversas averiguaciones llevarán a Bourne desde Moscú a París, Londres, Madrid, Tánger y Nueva York. De modo que la trama se convierte en una especie de increíble y vertiginosa montaña rusa, integrada por peleas, persecuciones y explosiones, con algunas “paradas de contacto humano”, momentos no precisamente de relax. En efecto, esas “paradas”, lejos de disminuir el ritmo de la cinta, contribuyen a reforzar su atmósfera desasosegante, pues casi siempre son tensas conversaciones, telefónicas o “vis-à-vis”, donde los interlocutores tratan de averiguar las intenciones del otro, al modo de una caza del ratón y el gato, donde no se sabe exactamente quién juega qué papel. Como ya hiciera en El mito de Bourne, Paul Greengrass imprime un tono realista –por así decir– a la historia, acudiendo a los recursos de documentalista que tan buenos resultados le dieron en Domingo sangriento. Lo que significa un vibrante montaje, que ayuda a hacer bueno el inteligente guión de Tony Gilroy y compañía, y un buen uso de la cámara en mano, que resulta especialmente eficaz, contra pronóstico, en los primeros planos, donde el temblequeo, más perceptible de lo normal, contribuye a aumentar el nerviosismo del espectador. Lo que significa al final un ritmo casi siempre excelente, con un manejo maestro del suspense, aunque alguno de los “pasajes humanos”, como la visita de Bourne al hermano de su novia muerta, poco aporten a no ser a la extensión de la humanidad del protagonista. A cambio, hay que reconocer que hay cierta capacidad de riesgo en el encuentro final entre Jason y su "creador", que habla de la responsabilidad de las personas en sus acciones, más allá de argumentos falaces como el de "la obediencia debida". Dentro de la eficaz intriga, subyace un claro mensaje de contenido político, que se puede resumir en un “no todo vale a la hora de combatir el terrorismo”, “hay unas reglas básicas que las personas con conciencia saben que deben respetar”. Una idea claramente patente en el enfrentamiento de los personajes de David Strathairn y Joan Allen. El reparto cumple de nuevo a la hora de encarnar a sus personajes, tanto los viejos conocidos –por supuesto Matt Damon, al que le van “al pelo” estos personajes ambiguos–, como las nuevas incorporaciones, entre las que destacan, además de la del citado Strathairn, las de Albert Finney y Paddy Considine.

7/10
El viaje de nuestra vida

2006 | Bonneville

Arvilla, Margene y Ca­rol son tres amigas íntimas que viven en el pueblo de Pocatello, en Idaho, y acaban de sobrepasar de una edad crítica: los 50 años. La primera acaba de perder a su marido, la segunda está felizmente casada y la tercera es viuda y un poco bala perdida. Arvilla está pasando por momentos muy duros, pues a la muerte de su marido tiene que añadir un golpe más. Su hijastra –que vive muy lejos de allí, en California– le "obliga" a darle las cenizas de su padre, pues de lo contrario se quedará con su casa de Idaho; lo malo es que Arvilla le hizo una promesa a su esposo: esparcir sus cenizas por unos lugares concretos de Estados Unidos. Las tres amigas planearán entonces realizar un audaz viaje en el precioso Bonnevile descapotable del difunto, un periplo que les llevará a cruzar varios estados a lo largo de un amplio territorio del oeste americano. La idea es llegar a tiempo al funeral y entregar las cenizas. No hay que ser muy ducho en la materia para darse cuenta de que estamos ante una película sencilla, previsible y bien intencionada. El gran atractivo del film es su estelar trío de actrices, unas espléndidas Jessica Lange y Joan Allen, y una más talludita Kathy Bates. En clave de simpática y amable 'road movie', que por su trama recuerda algo a Thelma y Louise, asistimos al crecimiento de la amistad entre las tres mujeres, a pesar de sus diferencias. El film es idílico en cuanto a los paisajes y los temas musicales, y tierno a la hora de pintar los sentimientos de los personajes. Y hay escogidos momentos pa­ra el humor y el drama.

6/10
Más allá del odio

2005 | The Upside Of Anger

Terry Wolfmeyer intenta superar la repentina ausencia de su marido. Consigue sacar adelante a sus cuatro hijas, pero acaba teniendo problemas con el alcohol. Empezará a salir del hoyo cuanto intima con Denny, su vecino, antigua estrella del béisbol. Éste se convertirá en un buen apoyo. Drama romántico, con algunos momentos humorísticos, e ingeniosos diálogos, sobre la desestructuración familiar. Algunas secuencias son intensas, como la del hospital.

5/10
El diario de Noa

2004 | The Notebook

Las novelas de Nicholas Sparks, romántico a machamartillo, han sido adaptadas antes al cine en dos ocasiones. Mensaje en una botella, de Luis Mandoki, describe el hallazgo en el mar de una botella con un mensaje, que un viudo dirige a su mujer recién fallecida; y Un paseo para recordar, de Adam Shankman, se centra en el casto amor juvenil entre un joven algo gamberro y la hija de un pastor protestante, aquejada de una enfermedad. En los tres filmes domina el amor humano, entendido como fuerza poderosa capaz de superar los obstáculos que impiden su plena realización. Pero El diario de Noa, dirigida por Nick Cassavettes (mejor director que los otros dos citados), confunde el afecto del noviazgo con pasión y sentimientos intensos, que deben ser satisfechos en la cama. La trama arranca en una residencia de ancianos, donde una mujer aquejada del mal de Alzheimer recibe la visita de un hombre que le lee el diario de Noa, donde se consigna el apasionado amor juvenil de éste por Allie. Al estilo de Tomates verdes fritos, se alternan las vicisitudes de este amor desgraciado (diferente posición social de los jóvenes, oposición de los padres de ella, separación, guerra…), con escenas de los dos ancianos, en que se alimenta la expectación sobre cómo acabará todo. Cassavettes adopta un aire de folletín, con una sublimación del amor algo empalagosa. Eso sí, lo reviste de una bonita fotografía, una impecable ambientación, y unos buenos actores, tanto los veteranos (Garner, Rowlands) como los jóvenes (Gosling, McAdams).

5/10
El mito de Bourne

2004 | The Bourne Supremacy

Aunque sigue amnésico, Jason Bourne ha logrado enterarse de que era un agente secreto, como James Bond, personaje con el que comparte las iniciales. Tras conseguir escapar de los secuaces de un político al que por lo visto intentó asesinar, y de sus antiguos compañeros del siniestro grupo conocido como Treadstone, Bourne se refugia en la India, con su amada Marie. Allí sufre pesadillas y tiene un fuerte sentimiento de culpa, pues intuye que pudo realizar actos terribles que ni siquiera recuerda. Para colmo de males, Kirill, un implacable asesino relacionado con su pasado reaparece y obliga a Bourne a emprender una huida por diversas ciudades europeas, en el transcurso de la cual descubrirá escalofriantes informaciones sobre actos cometidos por él. Hace dos años, el director Doug Liman sorprendía con El caso Bourne, lograda adaptación de la novela homónima de Robert Ludlum. Desde luego, era un soplo de aire fresco en un panorama cinematográfico dominado por el maniqueísmo, en el que se echaban de menos productos de intriga y acción de calidad. Lo que encontramos aquí es un personaje con dimensión humana, que se las tiene que arreglar sin sofisticados aparatos inventados, y atormentado por la culpa, pues ha sido capaz de cometer los actos más horribles, y ahora sufre sus consecuencias. Esta vez, el productor Frank Marshall mantiene a los protagonistas, y a la mayor parte del equipo técnico, pero cambia al director. Curiosamente, apuesta por el británico Paul Greengrass, autor de Domingo sangriento, un docudrama que reconstruía con realismo el tristemente célebre episodio acontecido en Irlanda del Norte. Y aunque es la primera vez que Greengrass afronta una superproducción estadounidense, lo cierto es que a la cinta le viene al pelo su estilo dinámico y realista, que recuerda a los clásicos del género de los 70, como French Connection. Destacan las persecuciones, que parecen de verdad frente a tanta influencia de los videojuegos imperante en el cine actual. Asimismo, Greengrass también es capaz de imponer un montaje frenético sin que la cinta parezca un videoclip.

7/10
Off the Map

2003 | Off the Map

Candidata al poder

2000 | The Contender

Así son los políticos del siglo XXI, nos dice este ácido film, donde la lucha por el poder se convierte en una auténtica pelea barriobajera. La peli expone una situación insólita en Washington: el vicepresidente ha fallecido y hay que buscar sustituto. El presidente (entonadísimo Jeff Bridges), demócrata, deja de lado al que parece sustituto ideal, honrado y hasta heroico, escogiendo a cambio a una mujer (excelente Joan Allen), ambiciosa política de raza. La confirmación del Congreso se pone cuesta arriba en una sucia campaña republicana, donde se recurre a artimañas varias para tumbar a la candidata. Divertida pero feroz crítica al pragmatismo político, donde viejas ideas como “servicio a los ciudadanos” parecen ya gastadas. Demócratas y republicanos son personajes de dudosa moralidad, que buscan sólo disfrutar de su pequeña o gran cuota de poder. Quizá por ello sorprende el vuelco que da el film hacia el final, para salvar la cara a unos por encima de otros.

6/10
Destinos cruzados

1999 | All the Rage

Llevar armas puede ser arriesgado, sobre todo cuando cualquiera puede accdeder a ellas. Siete personas desconocidas tendrán que enfrentarse a esta dura realidad. Comedia absolutamente disparatada plagada de personajes estrafalarios y paranoicos, con una puesta en escena que se ha quedado un tanto pasada de moda. Se disfruta sobre todo porque cuenta con un elenco interpretativo de primer orden, lleno de rostros conocidos.

5/10
Pleasantville

1998 | Pleasantville

David y Jennifer son dos hermanos en los años 90. Viven con su madre, divorciada. De los problemas familiares cada uno se evade a su modo. Ella, gracias a su promiscuidad sexual. Él, siguiendo en televisión la serie en blanco y negro Pleasantville, de los años 50, que presenta una vida idílica en que todo marcha bien, y donde la mayor preocupación de los personajes es saber si las tortitas de mamá no estarán demasiado hechas. Una noche los hermanos discuten por el programa que quieren ver en televisión. De modo sorprendente se ven transportados al mundo de Pleasantville: ellos pasan a ser los hijos de la familia protagonista. Pronto van a revolucionarlo todo, pues los habitantes del pueblo van a descubrir que el mundo no es, exactamente, como creían. Gary Ross, guionista y director, había escrito anteriormente Big y Dave, presidente por un día. Desde el punto de vista artístico y técnico, el film es memorable –la idea de que el color vaya haciéndose presente, poco a poco, en Pleasantville, es buena y da lugar a imágenes preciosas–; pero en el plano de las ideas (aun estando bien pensado el intento de matizar el lugar común de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”) resulta quizá algo simplista. ¿Qué hace de Pleasantville un lugar tan “horrible”? Ross lo resume en dos cuestiones: lo ignoran todo sobre el sexo y no leen libros. A esto se añade un enfrentamiento racista entre personajes en blanco y negro (los que se resisten a enfrentarse con su libertad y sentimientos) y coloreados (liberados por arte, cultura y sexualidad).

7/10
Cara a cara (1997)

1997 | Face/Off

Espectacular película de acción que además es toda una lección de interpretación de los dos actores principales. Sean Archer (John Travolta) es un agente del FBI que ha perdido a su hijo. Para hacer justicia y poder desenmascarar a un enredado criminal, cambia su rostro mediante una delicada operación por la del cruel terrorista Castor Troy (Nicolas Cage), que se encuentra en estado de coma. Pero cuando el terrorista despierta y decide adquirir la identidad externa de Archer, la vida se convierte para éste en una verdadera pesadilla. Tendrá que salvar su vida y la de su familia, que además ignora quién es él. Tanto el oscarizado Nicolas Cage (Leaving Las Vegas) como John Travolta (Pulp Fiction) demuestran por qué son dos de los actores más cotizados del momento. El director John Woo consigue una película bastante original dentro del género, capaz de mantener en vilo al espectador hasta el último momento.

6/10
La tormenta de hielo

1997 | The Ice Storm

Corrosivo dibujo de las consecuencias de la liberación sexual en las familias de la América de los 70. El oriental Ang Lee es quien sirve a los yanquis este film nada complaciente, de grandes actores. Inolvidable la escena, patética, de la fiesta.

7/10
El crisol

1996 | The Crucible

Adaptación de la obra teatral Las brujas de Salem, del reputado novelista y dramaturgo Arthur Miller, que escribió el guión para su adaptación al cine. En un principio la novela fue una gran metáfora de la llamada Caza de Brujas del senador McCarthy, consistente en la búsqueda de enemigos de Estados Unidos entre los escritores y cineastas del país. Basada en un hecho real acaecido en Massachusetts en el siglo XVII, describe una venganza amorosa que provoca un juicio por brujería. En un pequeño pueblo de Massachussetts falsas acusaciones de brujería recaen sobre inocentes víctimas, debido a que un grupo de chicas miente. La líder del grupo ha sido abandonada por su amante y pretende no parar ante nada ni ante nadie para recuperarlo. A pesar de algún exceso, la dirección y las interpretaciones poseen un fuerte vigor narrativo y su mayor mérito consiste en que enfrentan con hondura superstición y religiosidad. El dibujo de la época se tiñe de oscurantismo, y resulta sobrecogedor. El principal mérito recae en la pareja protagonista, formada por la joven Winona Ryder (Eduardo Manostijeras, La edad de la inocencia) y el camaleónico Daniel Day-Lewis, uno de los mejores actores de la década de los 90, como demostró en títulos como Una habitación con vistas, Mi pie izquierdo o En el nombre del padre.

5/10
Amor loco

1995 | Mad Love

La vida de Matt (Chris O'Donnell), un joven a punto de entrar en la universidad, sufre un vuelco cuando irrumpe en su vida Casey (Drew Barrymore), una chica algo estrafalaria de la que se enamora perdidamente. Debido a las dificultades que ponen los padres de ella en la relación, y a un diálogo poco fluído con el padre de él, se fugan en una huida hacia adelante, sin rumbo fijo. Matt deberá enfrentarse a un serio dilema, cuando descubra signos evidentes de desequilibrio mental en Casey. A Antonia Bird parece que le gustan las historias con personajes faltos de equilibrio: así lo demostró en Sacerdote, película escándalo por el denigrante dibujo que hace del sacerdocio católico. Precisamente al film que se comenta le falta, como a su personaje femenino, equilibrio. Una típica historia amorosa se convierte en un road-movie que enseguida se estanca, y al que hay que añadir episodios que nada aportan a la trama principal. Así, hasta llegar a un final escasamente convincente. La pareja protagonista se esfuerza en sus papeles, pero el resto, sobre todo los padres, se reducen a personajes algo borrosos, endebles. La directora no evita en alguna ocasión el fácil recurso al erotismo.

4/10
Nixon

1995 | Nixon

Oliver Stone (JFK, Platoon), vuelve a comprometerse políticamente con este film, que nos narra la vida de Richard Nixon, el único presidente de los Estados Unidos que se ha visto obligado a dimitir. Apasionante relato de los entresijos de la política norteamericana, Stone consigue realizar un elaborado retrato del perfil del polémico presidente, gracias sin duda a la maravillosa interpretacion de Anthony Hopkins. Ambición, desconfianza y terquedad son los rasgos que Hopkins consigue imprimir al personaje. Destacable es el ambiente de tragedia shakesperiana que domina el film, especialmete al narrarnos los últimos días de la presidencia, con el escándalo Watergate en su punto más álgido. La película obtuvo cuatro nominaciones a los Oscar.

4/10
En busca de Bobby Fischer

1993 | Searching For Bobby Fischer

Josh Waitzkin es un niño de siete años, superdotado para el ajedrez. Podría tratarse del nuevo Bobby Fischer, que fue insólito campeón en 1972. Josh es un chico normal, y le gusta jugar con los chavales de su edad. Pero su padre, periodista deportivo, se toma muy en serio el don de su hijo. Y el chico pasa de jugar con 'frikis' en el parque, a tener un profesor particular, el superexperto Pandolfini, que le pondrá el listón demasiado alto. Un film emocionante y tierno, que merece la pena en todos los sentidos. A través de la inocente mirada de un niño, el film describe la presión de sus padres y profesores para que dé lo máximo de sí mismo, y plantea además los límites de la infancia y el choque frontal del mundo de juegos de ésta, con el competitivo mundo de los adultos. Muy bien narrada, con brillantes interpretaciones y un ritmo que mantiene la tensión sin forzar al espectador. Destaca el tono épico y las virtudes del crío protagonista. 

7/10
Ethan Frome

1993 | Ethan Frome

Adaptación de unas de las grandes novelas de Edith Wharton, ambientada en la Nueva Inglaterra rural de principios del siglo XX. El film describe un singular triángulo. Por un lado está Ethan Frome, casado con la enferma Zeena, tremendamente aprensiva, cuyo cuidado se convierte en una actividad extenuante. La llegada al pueblo de la joven huérfana Mattie, que se pone a su servicio, es una ayuda inestimable; Ethan recupera las ganas de vivir, pero tal vez le agrade demasiado su ayudante. John Madden, antes de dar el golpe con Su majestad Mrs. Brown y, sobre todo, Shakespeare enamorado, firmó esta delicada cinta, fiel a la obra de Wharton, que indaga con estilo en los pliegues y repliegues de la naturaleza humana. El reparto es perfecto, tanto Liam Neeson como las féminas, Joan Allen y Patricia Arquette.

6/10
Recuerdos de guerra

1989 | In Country

Samantha, una adolescente, no llegó a conocer a su padre, que murió en la guerra de Vietnam. Y los veteranos, como su tío, no hablan mucho, prefieren pasar página. Ella promoverá iniciativas como un baile para honrar a los veteranos. Aunque irregular, la cinta de Norman Jewison es un sentido homenaje a los soldados que sirven a su país, y luego son olvidados injustamente cuando terminan las guerras. Protagoniza Bruce Willis, el tío de la joven "investigadora", encarnada por Emily Lloyd.

5/10
Tucker, un hombre y su sueño

1988 | Tucker: The Man and His Dream

En este film se cambiaron las tornas entre Francis Ford Coppola y George Lucas. Si antaño el primero había sido mentor del segundo, ahora, tras sus múltiples problemas financieros, el amigo Lucas apoyó esta película de Coppola, que podía leerse como una metáfora de su ilusión por crear un estudio cinematográfico utópico, donde la ley de la creatividad artística tuviera vigencia constante. En efecto, la historia real de Preston Tucker, visionario e idealista personaje que impulsó la creación de un nuevo automóvil revolucionario, chocó con los intereses de la industria establecida. El ambiente de camaradería que reinaba en torno a Tucker se supone que era muy semejante al que Coppola había intentado potenciar en Zoetrope, su estudio. Jeff Bridges da el tipo perfecto para el protagonista, optimista a machamartillo, al que nunca se le cae la sonrisa de los labios, incluso en los momentos en que parece que todo se va al garete. Con la participación en el libreto del guionista capriano Arnold Schulman (Millonario de ilusiones), toda la trama respira un tono luminoso y romántico, acentuado por la fotografía espléndida de Vittorio Storaro. Coppola, a la hora de explicar su film, aseguraba que trata "sobre las jóvenes generaciones, idealistas, gentes con ganas de cambiar las cosas y aspiraciones elevadas. (...) Se puede detener al hombre pero no a sus ideas."

6/10
Peggy Sue se casó

1986 | Peggy Sue Got Married

Peggy Sue (Kathleen Turner) es una mujer madura a la que le gustaba disfrutar de la vida. Pero en los últimos tiempos se siente infeliz. Ha decidido separarse de su marido, y se enfrenta a los siempre amargos momentos del divorcio. Se da cuenta de que quizá se casó demasiado joven y no le ha dado tiempo de vivir la vida como le hubiera gustado. Piensa en cambiar su destino de alguna manera. ¿Y si pudiera retroceder en el tiempo hasta los dorados años del instituto? De una manera fantástica, su deseo se cumple y es transportada hasta el último año de sus estudios. Tiene la oportunidad de arreglar su futuro, pero esta vez tiene que elegir mejor. Se trata de una de las películas consideradas menores en la valiosa filmografía de Coppola, donde destacan títulos como la saga de El padrino, La ley de la calle o Apocalypse Now. Una comedia desenfadada y llena de vitalidad, nostálgica acerca del tiempo, que se nos escurre entre las manos, en la que acompañan a Kathleen Turner dos principiantes, por entonces prometedores: Nicolas Cage y Jim Carrey. Su juego con el tiempo y las segundas oportunidades para cambiar las cosas retrotrae a Regreso al futuro.

6/10
Hunter

1986 | Manhunter

En 1986, el personaje de Thomas Harris asomaba a la pantalla. Pocos se enteraron. Pero el film, primera versión de El dragón rojo, se ha revalorizado con los años. Michael Mann (Heat, El dilema, Alí) firmó una versión inquietante de la historia, donde William Petersen (el forense de C.S.I.) hacía el papel de Edward Norton, Brian Cox el de Anthony Hopkins, Joan Allen el de Emily Watson, y Dennis Farina el de Harvey Keitel. La comparación de los dos filmes es un ejercicio interesantísimo, por ejemplo en la escena de la silla de ruedas ardiente.

6/10

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