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Biografía

Santiago Racaj

Santiago Racaj

Santiago Racaj

Premios: 0 Goya (más 1 nominaciones)

Goya
2018

Nominado a 1 premio

Filmografía
El cover

2020 | El cover

Dani es un joven con un gran conflicto interior que le paraliza: ama la música, pero tiene miedo a fracasar como su padre, y sufre pensando que es uno más, como su abuelo, por lo que decide no intentarlo escondiéndose en su autenticidad. Ese verano, entre su trabajo de camarero y las noches con los amigos, conocerá a Sandra. Con ella descubrirá la lucha de los cantantes anónimos, el amor y qué significa no ser uno más.

La virgen de agosto

2019 | La virgen de agosto

Días tontos de cálido verano en Madrid. La primera quincena de agosto, que culmina con la Virgen de la Paloma el día 15. Eva, a punto de cumplir los 33 años, se ha quedado sola, un conocido le ha prestado su apartamento en el barrio de La Latina, donde a pesar del calor pulula la gente, turistas y lugareños que participan en las fiestas populares, San Cayetano y la Verbena de la Paloma. Transcurren las jornadas, lánguidas, con actividades inusuales, encuentros casuales, pequeños incidentes y ratos de asueto: seguir a una turista, entrar en el Museo Arqueológico, sentarse en una terracita, contemplar una “performance” o un concierto, acostarse y levantarse tarde. No pasa nada y pasa todo, ya sea estando de cháchara con un amigo periodista, con la vecina danesa, con los dos colegas ingleses, con un antiguo novio, con David, apoyado sospechosamente en la barandilla del viaducto de Segovia con desconocidas intenciones. Cuarto largometraje dirigido por Jonás Trueba, que en esta ocasión lo coescribe con su protagonista, Itsaso Arana, con la que ya trabajó en su anterior film, La reconquista. El cineasta demuestra coherencia en su carrera fílmica, pues vuelve a abordar la crisis existencial de jóvenes treintañeros sedientos de una felicidad que no saben cómo ni dónde encontrar, y que pasan, resignados, por fases de tanteo, encuentros y desencuentros, momentos de alegría –ese chapuzón en el río, con imágenes evocadoras de los prerrafaelitas– y de vacío rayano con el absurdo –el seguimiento a una desconocida–, e incluso de recurso a técnicas de relajación mental y conexión con las energías vitales femeninas. Trueba narra con voluntaria morosidad y largo metraje, más de dos horas, una situación reconocible para cualquiera que se queda en su vacía ciudad de origen durante la temporada estival, lo que no le impide lograr un cierto ritmo que despierta el interés, dosificando elípticamente la entrega de información acerca de qué le pasa a Eva, y una progresión en su trayectoria, en el objetivo de lograr algo parecido al equilibrio, resumido en la frase final de aceptación de su situación, que justifica el título de la película. E introduce, es algo de familia, citas cultas, como a Ralph Waldo Emerson, recomienda indirectamente libros de cine, con la inspiración al fondo citada en los créditos de “Las noches blancas” de Fiodor Dostoievski.

6/10
La vida era eso

2019 | La vida era eso

María y Verónica son dos inmigrantes españolas de diferentes generaciones que se encuentran en un hospital en Bélgica. Allí comienzan a forjar una relación de amistad e intimidad hasta que un inesperado acontecimiento llevará a María, la mayor, a emprender un viaje al sur de España en busca de la familia de Verónica. Una vez allí, María comenzará a cuestionarse sus más sólidos principios.

Love Me Not

2019 | Love Me Not

Interpretando el mito bíblico de Juan Bautista y Salomé, Love Me Not transcurre en un campamento militar en el desierto, en el contexto de una guerra contemporánea. Salomé (Ingrid García-Jonsson) es la hija de un comandante corrupto (Francesc Orella) y su mujer adúltera (Lola Dueñas), y el profeta (Oliver Laxe) está encarcelado en una cueva por sus predicciones subversivas. Como en la interpretación de Oscar Wilde, Salomé está obsesionada por el prisionero mientras todos los hombres del campamento lo están por ella.

Viaje al cuarto de una madre

2018 | Viaje al cuarto de una madre

Desde que no está su marido, a Estrella, costurera de talento ahora retirada, sólo le dan algo de vida los fugaces instantes con su hija Leonor, quizás para ver algún capítulo de una serie, si bien ella tiende a hacer sus propios planes. La muchacha se siente a disgusto en su nuevo trabajo, como planchadora en un taller textil, así que aspira a irse a Londres a trabajar como ‘au pair’, para aprender el idioma, aunque eso implique la separación temporal de su madre. Acertada ópera prima de la sevillana Celia Rico Clavellino, autora del corto Luisa no está en casa, con las luces y sombras del trabajo de una primeriza, por un lado todo parece bastante sentido, se nota que ha meditado bastante sobre lo que quería contar y que no le pilla de lejos, atención al momento en que da importante información mediante la conversación telefónica con una teleoperadora. Por otro, acusa algún problema de segmentos reiterativos (la segunda teleoperadora), de ritmo o de falta de dirección concreta del relato, que no dan al traste ni de lejos con la obra de una realizadora a la que va a haber que seguir. Explora bastante bien, con enorme sutilidad las ansias de independencia juveniles, en paralelo a la otra cara de la moneda, la perspectiva de quien se queda sola, con la dificultad añadida de ser viuda. Es una maravilla contemplar el trabajo de Lola Dueñas, que sabe imprimir como nadie la contradicción de quien por un lado no quiere que su retoño se vaya, pero que por otro desea lo mejor para ella. Está muy bien acompañada por Anna Castillo, que también refleja que para su personaje irse no resulta fácil, y por el siempre sorprendente Pedro Casablanc, pese a que le ha tocado un personaje más breve, bailarín aficionado por el que Estrella se sentirá atraída.

6/10
Querido Fotogramas

2018 | Querido Fotogramas

Ejercicio nostálgico en torno a una de las publicaciones sobre cine más emblemáticas en España, la revista "Fotogramas", que cumple 70 años. Aunque se recogen aspectos de su historia, no hay una intención de trazar la trayectoria detallada, con distintas etapas, en la línea de una investigación o tesis doctoral. Si se dan cuenta de los orígenes como empresa familiar, los cambios operados en la periodicidad, la presencia de distintos colaboradores, luego a veces escritores o cineastas de prestigios. Pero sin pretender la exhaustividad, se da más peso al recuerdo de una época dorada, donde no faltaban las tertulias interminables hablando de cine, y que dejaban obnubilados a los más jóvenes de la plantilla. Y no se entra a fondo a la presencia del grupo internacional Hachette, o la nueva era internet, incluidas las últimas polémicas sobre el cierre de la redacción en Barcelona, prescindiendo de algunos colaboradores. La cinta dirigida por el brasileño documentalista Sergio Oksman se ve con agrado, y cuenta con el testimonio de actores como José Sacristán, Marisa Paredes o Javier Bardem. Se nos explican los orígenes de secciones como el consultorio de Mr. Belvedere, con ejemplos frikis de algunas de las misivas recibidas; y algunos actores recuerdan cómo han pasado de ser simples ilusionados lectores de Fotogramas a portada de la revista. No faltan ciertos toques algo manidos, como la censura del franquismo que obliga al retoque de algunas imágenes que se consideran demasiado "frescas".

4/10
Verano 1993

2017 | Verano 1993

A sus seis años, la vida de Frida cambia radicalmente cuando tras la muerte de sus padres se traslada a vivir con sus tíos, padres de otra niña, aún más pequeña. Aunque intenta seguir con sus juegos infantiles, a la angustia de que no volverá a ver a sus progenitores se suma el desconcierto por las dificultades de convivencia en un nuevo hogar, y por detalles que no logra explicarse, como el miedo de alguna madre a que sus vástagos la toquen, las críticas de la abuela a los fallecidos… Sutil ópera prima como directora y guionista de la barcelonesa Carla Simón, que se apoya en numerosos elementos autobiográficos, pues le ocurrió lo mismo que a la protagonista, en el año al que alude el título. Aborda el enfrentamiento con la muerte a una edad tempranísima con sensibilidad, sin caer en el sentimentalismo. Tampoco se abusa de los toques nostálgicos; las apariciones de Cobi o series de dibujos como D’Artacán y los 3 mosqueperros, son mínimas, pero lo suficientemente sugerentes para quienes vivieron la época. El inteligente libreto mantiene siempre el punto de vista infantil, todo se narra a base de sugerencias, pues por ejemplo no se menciona de forma directa la enfermedad de los progenitores, un virus nuevo que en ese momento hacía estragos. Se nota que la realizadora conoce muy bien lo que siente una huérfana, por ejemplo a la hora de mostrar vías de escape para la rabia de la protagonista que surgen sin explicación aparente. Algunos momentos resultan escalofriantes, porque parecen una auténtica catarsis, como si utilizara el cine para purgar sus demonios. Prodigioso el trabajo de la jovencísima Laia Artigas, que sabe mostrar de forma sorprendente el desarraigo infantil. Resulta también bastante creíble su pequeña compañera, Montse Sanz. Por su parte, Bruna Cusí (Incierta gloria) y David Verdaguer (100 metros) se han trabajado muy bien a los nuevos tutores del personaje central, que parecen saber cómo mantener la felicidad y los juegos infantiles en el hogar, pero a quienes la situación a veces les viene grande. Algún agorero ya ha vaticinado que a Carla Simón se le ha dado muy bien contar su vida, pero que ya se verá qué ocurre cuando aborde otras historias; sin embargo conviene no perderla de vista, este título la confirma como una promesa que puede dar que hablar.

6/10
No sé decir adiós

2017 | No sé decir adiós

José Luis es viudo, tiene una autoescuela en el pueblo, en Almería, donde vive con su hija Blanca, casada con Nacho y con una hija adolescente. La otra hija, Carla, trabaja en Barcelona como comercial agresiva, que aspira a crecer profesionalmente. Los primeros síntomas de un cáncer de pulmón incurable para el progenitor, propician el reencuentro familiar. La situación es dura y especialmente Carla se niega a aceptarla, frente al recurso a paliativos, ella desea otros doctores que den "soluciones". Una historia triste. Tremendamente creíble, porque la deshumanización de la sociedad avanza a grandes pasos, y el cariño, la frustración y la impotencia se dan la mano con demasiada frecuencia, faltan resortes en las personas para afrontar situaciones tan antiguas como el hombre, pues si hay algo que sabemos todos es que la muerte siempre nos alcanza, tarde o temprano. Resulta difícil calibrar si el debutante en el largo Lino Escalera es totalmente consciente del calibre de su propuesta, porque la lección que viene a extraerse de sus fotogramas es que se muere como se vive, y cuando la vida está vacía, la muerte puede convertirse en una lenta agonía sin sentido, en la que se incluyen los que siguen viviendo. El estilo del film es desabrido, las interpretaciones del trío principal, sobre todo Nathalie Poza y Juan Diego, de lacónica brusquedad, sólo Lola Dueñas ilumina un poco la oscura tragedia cotidiana, ella al menos tiene calidez y sentimientos que expresa, aunque trate a su marido en paro como a un trapo, o viva en la fantasía de ser actriz, objetivo que no parece que pueda ir más allá de la pura afición. La película se llevó 4 premios en el Festival de Málaga.

5/10
Morir

2017 | Morir

Luis y Marta, una pareja de vacaciones en la costa fuera de temporada. Él le comunica que padece una enfermedad terminal, no ha querido decirlo antes para no echar a perder las vacaciones. Ella quiere luchar, buscar soluciones. Él no quiere sufrir, ni decírselo a nadie. Comienza el duro proceso del empeoramiento de la salud que conduce a la muerte. Fernando Franco sigue la estela de su anterior film La herida, que le valió el Goya al mejor director novel, además de un premio especial del jurado en San Sebastián. Aunque el guión que ha coescrito con Coral Cruz parte de un relato de Arthur Schnitzler, el tono es semejante al de su primer trabajo, o sea, describe con sobriedad y parsimonia por momentos exasperantes, todo el proceso de deterioro físico y anímico de los protagonistas, el modo en que se asume el dolor y el panorama de la cercana muerte, con amor, pero en el contexto de una desoladora soledad, aun en el acompañamiento, y con la ausencia de Dios propia de una sociedad postcristiana. Llama la atención el drama de enfermo y cuidadora, con la carga que cada uno sobrelleva, en solitario, pues se oculta la grave situación a otras personas queridas, y no hay nadie en quien descansar y con quien desahogarse, aparte del o de la otra, con quien a veces se pierden los papeles, en inevitables discusiones o reproches amargos. La escena en que Marta abraza a un desconocido es bien elocuente de esta necesidad de contar con el afecto de alguien que no se tiene. Hay que reconocer a Franco que logra crear el "mood" deseado, y que los actores, con los que repite, Marian Álvarez y Andrés Gertrúdix, hacen unos buenos trabajos naturalistas, despojados de cualquier artificio, aunque a la vez tremendamente fríos. El film ayuda a mirar la muerte de frente, invita a pensar que forma parte de la vida, pero resulta desesperanzada, porque en el fondo no hay nada a lo que agarrarse, sólo queda el amor y la soledad duplicada para el que sigue vivo. En cualquier caso resulta arduo el visionado, se requiere mucha, mucha paciencia.

6/10
La reconquista

2016 | La reconquista

Una película que bebe del cine de Richard Linklater, la trilogía Antes del amanecer, más influencias del cine francés, Eric Rohmer y François Truffaut mayormente. En La reconquista Jonás Trueba, director y guionista, de pruebas de madurez como cineasta, su nombre adquiere peso específico junto a los de su padre Fernando y su tío David. El film narra el reencuentro en Madrid de Manuela y Olmos, que se amaron cuando tenían 15 años, y que han quedado 15 años después a tomar algo. Ella, recién llegada de Buenos Aires, le muestra una carta que el otro le escribió expresando sus sentimientos, y hablando de ese algo irrepetible que no entenderían los mayores, ni tampoco ellos cuando fueran mayores y hubieran pasado por tantas cosas, la experiencia de la vida, aunque deberían tratar de reavivar la vieja llama amorosa. La noche discurre hablando de todo un poco, mientras acuden al local donde el padre de Manuela da un concierto, o a un original salón de baile. El amor está en el aire, hay magia, aunque Olmos tiene novia, Clara, que le espera en casa. Son arriesgados dos quiebros narrativos que cambian el tono, cuando cada cual va para su casa, pues tenemos tiempo para asomarnos a la relación de Olmos y Clara, donde entendemos que también existe algo valioso, y de retroceder al pasado para aproximarnos a los alrededores de ese amor adolescente tan especial. Están muy bien introducidas las canciones, y la fotografía nocturna es bellísima, lo que contribuye a crear un “mood” muy especial. Los actores están muy bien, sobre todo los adultos, los desconocidos Francesco Carril e Itsano Arana, y Aura Garrido.

6/10
La mejor opción

2016 | La millor opció

Koto, un joven saharaui, necesita urgentemente un riñón y la mejor opción como donante es su madre biológica, a quien no ve desde que fue acogido en España cuando todavía era un niño. La repentina llegada de la familia es un revés para Koto, que ve como su nuevo mundo se derrumba. Alejado de las creencias y costumbres de los suyos, el joven debe enfrentarse a sus orígenes para intentar salvarse.

Los exiliados románticos

2015 | Los exiliados románticos

Tres amigos emprenden un viaje sin motivo aparente. Algunos podrían decir que se trata de quemar las últimas naves de la juventud mientras que otros hablarán de la decadencia del género masculino. Los exiliados románticos habla un poco de eso y de otras cosas no menos trascendentes, durante un trayecto largo y a la vez corto en el que los personajes van al encuentro de amores idílicos y a la vez efímeros, con la única misión de sorprenderse a sí mismos y de seguir sintiéndose vivos.

Magical Girl

2014 | Magical Girl

Carlos Vermut sorprendió con Diamond Flash, una película que estrenó directamente en internet, y que a base de viñetas y un buen pulso narrativo indagaba sobre las virtudes y defectos de la condición humana. En Magical Girl cuenta con un presupuesto más desahogado, pero en cierto sentido la idea es la misma, mirar a las personas, que nunca logran alcanzar todo lo que desean, y que atrapados en el intento de lograr lo imposible, la completa satisfacción vital, pueden acabar no sólo quemados, sino chamuscados. El padre con la hija enferma, la mujer depresiva a pesar de estar casada con un marido rico, el presidiario que sale de la cárcel, puntúan un relato con tres capítulos que deben el título a los enemigos del alma, el mundo, el demonio y la carne. La condición juguetona de la película ganadora de la Concha de Oro y el premio a la mejor dirección en San Sebastián se adivina en el título del film, y en esa primera escena en que, juego de manos, un papel desaparece. Vermut cuida sobremanera la estructura narrativa, el ritmo, los tiempos. Trata de sorprender, y llena la película de sobreentendidos. No hay que dar todo mascado, y la elipsis sirve para no mostrar lo que no se puede mostrar, sobre todo si previamente has creado una atmósfera inquietante con grandes expectativas. El laconismo de los personajes, sus frases breves pero cargadas de contenido, pueden hacer pensar en Aki Kaurismäki, un referente también para Javier Rebollo, que por cierto también acudió a José Sacristán para su reparto de El muerto y ser feliz. Como en otras películas de este corte, destacan el ingenio y las hechuras. Existe además un deseo de llamar la atención sobre el vacío existencial de la sociedad contemporánea. La pequeña broma sobra la Constitución Española, ese texto magno siempre invocado pero casi nunca leído, es un botón de muestra de la voz de alarma del director. Pero al final todo se reduce a puro fatalismo, las desgracias ocurren y poco se puede hacer para evitarlas, la entrega a los otros puede quedar reducida a pura estupidez, el amor es algo más que la obsesión por hacerse con un caro vestido de princesa de anime japonés. Y la manipulación y utilización de los otros como si fueran cosas, ya sea con armas de seducción o el chantaje, terminan de trazar un paisaje oscuro, muy oscuro.

6/10
Basilio Martín Patino. La décima carta

2014 | Basilio Martín Patino. La décima carta

Acercamiento a la figura de Basilio Martín Patino en forma documental, que su directora Virginia García del Pino concibe como "la décima carta a Berta", en alusión al emblemático film Nueve cartas a Berta. La figura del director salmantino es fundamental en el cine español, con valiosísimos títulos realizados paradójicamente con gran libertad de modo clandestino durante el franquismo. Aunque de indudable interés documental, falta un punto de emoción en el film, la capacidad de desvelar algo desconocido en el cine de Martín Patino. A veces tienen más interés las declaraciones de una entrevista inédita de los 80, que las efectuadas en 2013, aunque algunos planos del octogenario director tienen el indescriptible encanto de atrapar el alma del artista.

5/10
La herida

2013 | La herida

Ana tiene 28 años y trabaja de auxiliar en una ambulancia. No acaba de superar la ruptura con su novio, y las personas que tiene alrededor no acaban de ser conscientes de su enorme padecimiento interior. Sus padres están separados, ella vive con su madre, con la que no hay conexión. Habla con sus colegas, va a algunas fiestas, está atento a un paciente, pero... Su única forma de desahogarse es precaria: mantener un chat en internet con un desconocido, ante el que admite sus numerosos intentos de suicidio, aunque no ha sido capaz de reunir la fuerza suficiente para llevarlos a cabo hasta el final. Deprimente película del debutante Fernando Franco, que presenta con gran realismo el estado anímico de la protagonista (la esforzada Marian Álvarez, premiada en San Sebastián con la Concha de Plata), que padece sin saberlo bien un trastorno límite de la personalidad o síndrome borderline. El planteamiento del director, que coescribe el guión con Enric Rufas, consiste en meter al espectador dentro de la cabeza de Ana y hacer que de este modo sufra con ella y la comprenda. El problema es que La herida no deja ni un instante de respiro, ni es capaz de abrir mínimamente una ventanita a la esperanza, de modo que todo es dar vueltas y más vueltas a lo que se diría una situación sin salida. Ella está fatal, la gente que tiene alrededor va a lo suyo, la vida es un asquito, no hay alicientes, y poco más. Aunque pueda ser encomiable describir el estado mental extremo de quien está a punto de hacer “crack” –no infrecuente en los países opulentos en crisis de la sociedad contemporánea–, para concienciar del problema, Franco no ofrece el mejor enfoque para vender entradas y que el espectador salga mínimamente estimulado, pensando “qué bello es vivir, a pesar de todo”, o algo así. Se diría que el simple pintar un cierto estado de las cosa no es suficiente.

5/10
Los ilusos

2013 | Los ilusos

El muerto y ser feliz

2012 | El muerto y ser feliz

Javier Rebollo es un cineasta minoritario, de ésos que hacen la guerra por su cuenta. En El muerto y ser feliz ofrece una historia que conecta con La mujer sin piano, se diría cortada por el mismo patrón, un minimalismo a lo Aki Kaurismäki, aunque sin la chispa del director finés. Acompañamos durante todo el metraje de El muerto y ser feliz a Santos, un tipo con tres tumores que son garantía de muerte. A través de la enfermera de un hospital se ha hecho con las dosis necesarias de morfina para soportar el dolor y emprender un viaje en su automóvil, rumbo a ninguna parte. En cierto momento aborda su auto una mujer que le acompañará en lo que le queda de periplo vital. Desde el principio de El muerto y ser feliz escuchamos una voz en off femenina -a ratos contestada, incluso solapándose, por otra masculina- describiendo o apuntalando lo que vemos, con cierta ironía. Esta voz no deja de escucharse nunca, y agota al espectador más paciente, pienso que agotaría al mismísimo Santos de la película. Para más inri, se trata de las voces de Lola Mayo, coguionista y esposa del director, y del propio Rebollo ¿Importa un bledo saber que Santos es asesino profesional, y que no logra recordar el nombre de su primera víctima? ¿Tiene algún interés el modo en que Santos emplea sus últimas horas, su estúpido hedonismo que sólo se suaviza un poco con la pasajera inesperada encarnada por Roxana Blanco? Pienso que no, pero quizá haya un público al que la propuesta del humor del absurdo al que se presta como protagonista absoluto José Sacristán y su característica sequedad le parezca la quintaesencia de la sutileza, pues la vida es poca cosa, y se ve que está tejida de momentos ridículos y carentes de sentido.

4/10
Todas las canciones hablan de mí

2010 | Todas las canciones hablan de mí

Debut como director de largometraje de Jonás Trueba, hasta el momento guionista de Más pena que Gloria y Vete de mí –dirigidos por Víctor García León–, y de El baile de la victoria, de Fernando Trueba, su padre. La cinta del tercer miembro del clan que se lanza a la realización tiene mucho que ver con los inicios de su tío, David Trueba, que aparece en un breve cameo, en su voluntad de homenajear a François Truffaut (en La buena vida) y Woody Allen (en su guión de Los peores años de nuestra vida) adaptando (con sus limitaciones) elementos de su cine a la realidad española. De hecho, Ramiro, el protagonista está a medio camino entre el Antoine Doinel de Besos robados, y cualquier personaje interpretado por Allen. Ramiro, joven filólogo que trabaja en una librería de segunda mano, acaba de romper con su novia, Andrea, una joven arquitecta, tras seis años de relación. Aunque intenta olvidarla conociendo a otras mujeres, no deja de pensar en ella... Lo cierto es que argumentalmente el film tiene cierto interés, en su tratamiento del desconcierto afectivo, y subyace un romanticismo bastante positivo. El joven Trueba describe bien los efectos del paso del tiempo en las relaciones humanas y la frivolidad que prima en la sociedad actual. Su enfoque de las relaciones sexuales vacías, que no llevan a ninguna parte, denota cierta madurez por parte del realizador. Además el guión conjuga el drama con algunos toques de humor eficaces, y como realizador, Trueba echa mano de recursos que dan a la película cierta frescura, como personajes que recitan a la cámara, diálogos literarios, etc., que remiten claramente a la Nouvelle Vague. El problema es que todo esto se va al traste por la desastrosa labor del reparto. No sólo Trueba se muestra incapaz de dirigirlos, sino que ni siquiera los ha escogido bien, hasta el punto de que Oriol Vila es un absoluto desastre para un personaje un poco neurótico que necesitaría de un actor carismático para no resultar desesperante. Mientras que algunos secundarios como Bruno Bergonzini resultan llamativamente ineficaces, únicamente se salva Barbara Lennie.

3/10
La mujer sin piano

2009 | La mujer sin piano

El español Javier Rebollo retoma el aire cansino del que ya hacía gala en su debut en el largo, Lo que sé de Lola. La novedad de La mujer sin piano, aparte de ver a Carmen Machi más callada que de costumbre, consiste en entregar una película que se diría un remedo a la española del cine de Aki Kaurismäki, para señalar lo anodina que puede llegar a ser la vida de las personas. Eso sí, no es lo mismo ser Kaurismäki que imitar a Kaurismäki, hay una diferencia no pequeña.Rosa, depiladora profesional, vive con su marido taxista. El hijo de ambos, ya adulto, voló del 'nido' hace tiempo. Su vida es una auténtica prisión, donde la rutina ha construido sólidos barrotes, de los que se diría imposible escapar. Pero descolgar el horrible cuadro de caza que cuelga a la cabecera del lecho matrimonial nos anticipa que Rosa va a tratar de evadirse de todo eso. Cuando su marido duerme, hace la maleta y marcha a la estación de autobuses para irse a cualquier lugar, no importa dónde. Allí conoce a un joven polaco que también huye de algo. Pasarán juntos la noche y... Ritmo parsimonioso, situaciones surrealistas propias de una sociedad deshumanizada, algún momento de suave humor... Y, ¡sorpresa!, escenas de telediario con el tema de la guerra de Irak, y el presidente de entonces, Aznar, posando antes las cámaras con Bush y Blair: el 'no a la guerra' continúa, eso sí, muy adecuado, de modo surrealista. Aunque el metraje no es excesivo, la cosa cansa, la película es tan anodina como la vida misma que se quiere retratar. Y eso no es el cine, o no debería serlo. Falta emoción en esta aguda crítica a la vida vacía y a la incapacidad casi física de reaccionar. ¿Qué 'piano' le falta a la protagonista? No se nos dice, lo que no ha impedido a Rebollo ser premiado como mejor director en el Festival de Cine de San Sebastián. La ironía de la fanfarria que acompaña a algunos momentos especialmente grises apunta a que lo cotidiano es necesariamente insoportable, idea cuando menos discutible.

4/10
Lo que sé de Lola

2006 | Ce que je sais de Lola

Léon es un tipo gris, sin oficio ni beneficio, que se dedica a cuidar de su madre enferma. Especie de castrado, psicológicamente hablando, un día muere ese ser querido al que tantos esfuerzos ha dedicado. Y, como si estuviera en un tren en marcha, sigue con su vida anodina, zapeando en su televisor hasta encontrar las deseadas imágenes eróticas, curioseando a Lola, su nueva vecina, una española, e incluso embarcándose en un viaje para continuar observando ese mundo que le fascina, y en el que tan poca parte tiene… Javier Rebollo, conocido hasta el momento por sus cortometrajes, debuta en el largo metraje con una historia asumidamente cansina, que parece querer confirmar aquello de Sarte de que “vivir es una pasión inútil”. El film está bien llevado, y tiene buenos actores, pero padece el fuerte lastre de su poco atractivo, y de su asfixiante desesperanza.

4/10

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