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Biografía

Michael Lonsdale

Michael Lonsdale

89 años

Michael Lonsdale

Nació el 24 de Mayo de 1931 en París, Francia

Actuar, un sacerdocio

13 Mayo 2011

Pocas carreras invitan a descubrirse el sombrero tanto como la de Michael Lonsdale. Porque es todo un actor de carácter, siempre en papeles secundarios, lo que no le ha impedido trabajar con directores legendarios en películas memorables. De dioses y hombres ha permitido a muchos espectadores descubrirle.

Michael Lonsdale, nacido como Alfred de Turris, y también conocido artísticamente como Michel Lonsdale, vio la luz por primera vez en París, Francia, el 24 de mayo de 1931. Su padre era inglés y su madre irlandesa, y pasó su infancia en Inglaterra, lo que explica que hable a la perfección francés e inglés. La coronación de su dilatada carrera de actor le ha llegado a punto de cumplir los 80 años, interpretando a un fraile en De dioses y hombres (Xavier Beauvois, 2010), extraordinaria película que le ha dado el César al mejor actor de reparto, premio para el que había estado nominado en otras dos ocasiones. Su papel de hombre de fe que atiende el dispensario de su convento en Argelia es sencillamente conmovedor. Curiosamente, no es el primer sacerdote o fraile que encarna, se trata de un papel que le ha tocado interpretar muchas veces en la pantalla, aunque nunca con un personaje de la hondura y entrega del hermano Luc. Ahí están para demostrarlo títulos como El proceso (Orson Welles, 1962), Un soplo en el corazón (Louis Malle, 1971), El nombre de la rosa (Jean-Jacques Annaud, 1986), Los fantasmas de Goya (Milos Forman, 2006), casos en que los eclesiásticos eran casi siempre unos tipos bastante siniestros.

En cualquier caso, Lonsdale ha hablado siempre con gran claridad acerca de cómo su fe católica le ha iluminado la vida, sobre todo desde que se unió al movimiento carismático en 1987. Pero antes había recorrido un largo camino que incluye la separación de sus padres, y una adolescencia en Casablanca, Marruecos. El estallido de la Segunda Guerra Mundial obligó a Lonsdale y familia a permanecer allí, lo que posibilitó que conociera, de mano de los soldados americanos, el cine de Hollywood. Entre otras películas, y parece una broma, la mítica Casablanca. Cuenta el actor que allí le impresionó conocer a un actor musulmán que le habló de Dios de un modo que podía entender, hasta el punto de que se planteó convertirse al islam. Pero su madre, católica, que se había reencontrado con la fe después de leer a Pascal, le facilitó el encuentro con un dominico, y poco a poco se reconcilió con el catolicismo. Admitía Lonsdale que “he sido un cristiano un poco tibio, que vivía egoístamente”, pero “la religión se convirtió en la parte esencial de mi vida”. Lejos de separarle de su pasión por el arte, “está íntimamente ligada a los otros dos componentes de mi vida, el cine y la pintura”. Cuando se le pregunta si la fe le ha supuesto un obstáculo en su trabajo, afirma que no, aunque desvela que rechazó trabajar en Amén de Costa-Gavras por su retrato denigratorio y falso de Pío XII; había trabajado con ese director en Sección especial (1975).

En 1947 Lonsdale se trasladó a París con intención de llegar a ser un pintor. Pero la vida le llevaría al mundo de la interpretación, y empezó a tomar clases en la escuela de Tania Balachova, de modo que debutaría en los escenarios con 24 años. Fue en una obra de Clifford Odets, en que le dirigía Raymond Rouleau, y no dejaría nunca el teatro. En el cine debutó un año después con Sucedió en Edén, y tuvo la dicha de trabajar con Orson Welles en El proceso (1962), una breve escena que recuerda haber repetido una veintena de veces. Sus papeles en cine han sido casi siempre breves, pero siempre con personajes de carácter, y en películas interesantes. Lo cierto es que repasar su filmografía es repasar una lista de grandes directores y títulos. Con Fred Zinnemann hizo Y llegó el día de la venganza (1964) y la inolvidable Chacal (1973). Con François Truffaut le hemos visto en Besos robados (1967) y La novia vestida de negro (1968). René Clair le dirigió en ¿Arde París? (1966). Ha estado en comedias como El abuelo congelado (1968), junto al inefable Louis de Fùnes.

La relación de directores célebres que han requerido sus servicios es interminable: Alain Resnais (Stavisky, 1974), Luis Buñuel (El fantasma de la libertad, 1974), Joseph Losey (Una inglesa romántica, 1975, y El otro señor Klein, 1976), Marguerite Duras (la experimental Indian Song, 1975), Wojciech Has (Las tribulaciones de Balthasar Kober, 1988), James Ivory (Lo que queda del día, 1993, y Jefferson en París, 1995), Claude Sautet (Nelly y el señor Arnaud, 1995), John Frankenheimer (Ronin, 1998)... Incluso Steven Spielberg lo reclamó para Munich (2005) y Alejandro Amenábar para Ágora (2009). Pocos títulos en los que ha estado pueden calificarse de puramente comerciales, tal vez el más claro es su participación con un Bond que no era el Sean Connery de El nombre de la rosa, sino el Roger Moore de Moonraker (1979). En la pequeña pantalla se codeó con Alec Guinness en la miniserie La gente de Smiley (1982), según la novela de John le Carré.

En la actualidad, Lonsdale rueda a las órdenes del italiano Ermanno Olmi Il villaggio di cartone, donde todo apunta a que su papel es el de un... sacerdote.

Filmografía
Los primeros, los últimos

2016 | Les premiers les derniers

Una singular película con aires apocalípticos y de western atípico, como un cruce de Wim Wenders, Ingmar Bergman y Jim Jarmusch. En un paisaje de carreteras desoladas y naves industriales en estado de abandono, Cochise y Gilou intentan dar cumplimiento a la misión de un misterioso jefe, que les ha pedido que localicen un teléfono móvil que le han robado. Al mismo tiempo, una pareja de colgados deambula por los alrededores, o un tipo que asegura ser Jesús. Bouli Lanners coprotagoniza, escribe y dirige este film existencialista, que tiene sin duda un particular "mood" que invita a mirar a las personas como seres errantes y desubicados necesitados de dar con algo que les centre. De tempo leto, puede llegar a hacerse pesado. Cuenta con nombres ilustres entre los secundarios, como Michael Lonsdale y Max von Sydow.

4/10
Maestro

2014 | Maestro

Cinta inspirada por el rodaje de la última película de Eric Rohmer, El romance de Astrea y Celadón, de hecho el guión está coescrito por uno de los actores de ese film, fallecido ya como Rohmer, Jocelyn Quivrin, aunque en este caso a la temprana edad de 30 años, por un accidente de automóvil. Describe el golpe de suerte de Henri, actor de medio pelo y sin demasiada formación humanística, que ha hecho algunas series en papeles de segunda fila y poco más, pero que cae en gracia al veterano realizador Cédric Rovère, con el que ha conectado gracias a una amiga, de modo que participa en el rodaje de su nueva película, precisamente la adaptación de “L’Astrée” de Honoré d’Urfé, obra de amores bucólicos y pastoriles del siglo XVIII. Junto a un amigo se traslada al campo y ruedan con escaso presupuesto, sumergiéndose en la magia del cine, mientras Henri se siente atraída por Gloria, la actriz principal, que a su vez atrae mucho a la amiga actriz que posibilitó su participación en el film. Muestra de cine dentro del cine, Léa Fazer articula una pelìcula canto de amor al trabajo fílmico, donde se muestra el contraste entre generaciones y formas de trabajar, la preparación intelectual y cierto método frente a cierta frescura rayana con la picaresca, ahí están las bromas comparativas donde entran en el mismo saco Marlon Brando y Bruce Willis. Se trata de un film ligero, que se con agrado, deudor en parte del cine del propio Rohmer, también en la mirada a los jóvenes. El reparto está bien, incluido el veterano Michael Lonsdale que hace su composición casi sin despeinarse.

4/10
O gebo e a sombra

2012 | O gebo e a sombra

Il villaggio di cartone

2011 | Il villaggio di cartone

Da gusto ver que alguien tiene algo que contar, y que se pone a ello. El octogenario Ermanno Olmi, quien a su edad bien podía estar retirado después de entregar joyas fílmicas como El árbol de los zuecos o La leyenda del santo bebedor –en alguna ocasión ha expresado tal intención–, tiene la necesidad de interpelar al espectador, y de un modo especial al espectador europeo, ante una crisis que no es sólo económica sino que va mucho más allá. Y lo hace con Il villaggio de cartone, buen cine, magnífico cine, quizá no perfecto, pero sincero y profundo, y que viene a ser una especie de testamento cinematográfico. El sacerdote anciano interpretado por Michael Lonsdale se diría ciertamente un alter ego del cineasta. El film arranca con imágenes desoladoras. A un anciano cura se le parte el alma cuando unos operarios irrumpen en su iglesia para desmontarla: desciende el crucificado de las alturas de la nave como si la Redención hubiera quedado invalidada, embalan las distintas imágenes, se llevan el sagrario... La duda tortura al ministro sagrado, siente con frecuencia el vacío, recuerda el fuego de las tentaciones del pasado... Aunque surge la oportunidad de hacer el bien, acoger en bajo el techo del templo desnudo a un grupo de inmigrantes africanos, llegados ilegalmente por mar, que necesitan refugio. Una madre con su bebé inspira al sacerdote a cantar el “Adeste fideles”, hay simbolismo en estos desvalidos de la Tierra, ya se sabe que África es el continente de la esperanza. Pero también existe el peligro de los extremismos, por la miseria y la rabia ante el egoísmo y los miedos de Occidente. Con sobrio ascetismo y emoción contenida Olmi nos dice al final que “debemos cambiar la historia, para que la historia no nos cambie a nosotros”, cita que parece deudora de su compatriota Claudio Magris, a quien se cita explícitamente en los créditos. Lonsdale, que hizo una composición maravillosa en De dioses y hombres que le valió un César, entrega aquí otra interpretación de hombre de Dios, con nuevos y diferentes matices. También tiene un pequeño papel el holandés Rutger Hauer, que hizo con Olmi uno de sus mejores trabajos en La leyenda del santo bebedor. Olmi opta porque toda la acción transcurra en la iglesia y la casa aneja, y un callejón. Pero no hay una sensación opresiva, en su pobreza el templo es un lugar acogedor para todos, mientras alrededor el mundo se conmueve con ruido de sirenas y helicópteros, o arrecian el agua, los rayos y los truenos de una tormenta. Encontrar la casa de Dios y hacer de ella tu morada aquí, para emprender el viaje luego a la casa eterna del Padre. Meta del protagonista en medio de las vicisitudes de la vida terrena.

7/10
De dioses y hombres

2010 | Des hommes et des dieux

Conmovedora película basada en hechos reales acaecidos en 1996, el secuestro y asesinato de siete monjes cistercienses en Tibhirine, Argelia. El film sigue la vida cotidiana y pacífica de los frailes de una abadía en las montañas del Atlas, que celebran a diario la liturgia de las horas, realizan sus labores de estudio y cultivo de la tierra, y atienden a la población de la zona, mayoritariamente musulmana, en su modesto dispensario médico. Aquello es un modelo de convivencia y respeto de las creencias del otro, guiado por la caridad. Pero el clima político se está enrareciendo. Un grupo de fanáticos islámicos perpetra una matanza de obreros croatas cristianos que operaban a pocos kilómetros. Y se plantea a los monjes la disyuntiva de afrontar el peligro real de morir a manos de los violentos, o retirarse a una zona más segura. Las autoridades preferirían un decantamiento por la segunda opción, pero el abad Christian de Chergé, los padres Christophe Lebreton, Célestin Ringeard, Bruno Lemarchand y Amadée Noto, y los hermanos Luc Dochier, Paul Favre-Miville y Michel Fleury no lo tienen tan claro. Se debaten entre el amor de Cristo que les ha llevado hasta allí, la lealtad que deben a la población civil cuya vida peligraría si se fueran, y un elemental instinto de supervivencia.El francés Xavier Beauvois entrega una obra auténtica, sincera, emocionante. Sin trampa ni cartón, con un 'tempo' prodigioso, desde su primer tramo en que pone todas las piezas de la trama sobre el tablero. No hay espacio para el edulcoramiento, ni para poner el énfasis en ciertas facetas de la vida del monje, obviando otras por las razones que fueren. Vemos reflejado bien su día a día, y cómo el amor de Dios es lo que les permite seguir adelante, a tal respecto funciona a la perfección la escena en que el hermano Luc explica a una jovencita musulmana los síntomas del enamoramiento. También llama la atención cómo se reconoce la autoridad del abad, pero al tiempo la comunidad escucha todos los puntos de vista sobre lo que deben hacer, antes de tomar decisiones, ponderándolos en la oración. Lo propio de unas personas entregadas a Dios, como es el caso, sería su disposición a dar la vida si es preciso. Pero Beauvois, apoyado por un reparto excepcional -los actores convierten en reconocibles a cada monje, tarea nada sencilla-, nos pinta a personas de carne y hueso, con buenos deseos pero también atenazados por el miedo. La exposición de su parecer, y la evolución a medida que pasan los días, están muy bien perfiladas, resultan creíbles en el entrelazamiento entre su humanidad y su fe, débiles y a la vez fuertes. Lo que da pie a pasajes sublimes, en especial esa verdadera epifanía sostenida con la música de Tchaikovsky. No tiene la película de Beauvois una intencionalidad política, no se trata de un ajuste de cuentas o de una reclamación del esclarecimiento de unos hechos que continúan todavía sin resolverse. Resulta difícil, por no decir imposible, señalar a un personaje que quede en penosísimo lugar, de todos se da información justa para entenderlos. De hecho, y aunque veamos las consecuencias destructoras del odio y la manipulación de lo más sagrado, estamos por encima de todo ante una historia del triunfo del amor, muy bien narrada, una auténtica inspiración. Con toda justicia ganó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes.

10/10
Ágora

2009 | Agora

Siglo IV. Hipatia de Alejandría, hija de Teón –el director de la Biblioteca– dirige una escuela filosófica donde imparte clases de esta disciplina, de matemáticas y de astronomía. Mujer brillante y entregada a la ciencia, por la que ha renunciado a casarse, le toca vivir una época convulsa. El imperio romano da signos de decadencia, la religión pagana va a menos, y en cambio ha surgido un pujante cristianismo, que ya no sufre la persecución de antaño. En tal tesitura la escuela de Hipatia es un remanso de paz, allí tiene estudiantes cristianos y no cristianos, y a lo que se dedican es a cultivar el saber, y a formarse para ser parte de la elite en un futuro próximo. Pero a la filósofa le han salido dos admiradores. Su discípulo y amigo Orestes, y el esclavo Davo. Alejandro Amenábar concibe su historia –basada en hechos históricos, pero con elementos de ficción– en dos actos separados por la segunda destrucción de la Biblioteca de Alejandría; de modo que la segunda parte mostraría cómo los distintos personajes alcanzan la posición que va a sellar el trágico destino de Hipatia. En términos de concepción, Ágora es una obra muy ambiciosa que no acaba de funcionar. Siguiendo los pasos de su muy admirado Stanley Kubrick en Espartaco, el director quiere conjugar una gran historia de época, con una trama dramática de personajes e ideas. Y algo chirría en la alternancia entre esos magníficos planos generales de la ciudad en todo su esplendor, perspectivas planetarias y planos cenitales, con las cuitas de Hipatia y compañía. Otro problema que presenta el guión de Amenábar y Mateo Gil es la no-evolución del personaje de Hipatia, quien permanece sabia y sin crecer durante todo el metraje, impertérrita ante los avances amorosos, lo que se trata de subsanar con la subtrama de sus estudios astronómicos, bien resuelta visualmente, pero metida un poquito ‘con calzador’, incluido el personaje de un esclavo testigo de sus descubrimientos, que se limita a asentir al entusiasmo de su ama. El director, dentro de su opción de cine comercial con contenido, sigue su línea de cuestionamiento del cristianismo, iniciada en Los otros con suavidad, y continuada de modo más agresivo en Mar adentro. Aquí recupera las formas suaves, su forma de tratar la compleja situación del cristianismo del siglo IV en Alejandría podría describirse como “mano de hierro en guante de terciopelo”. De modo que se alude a lo que puede resultar de atractivo en la fe –Cristo y sus bienaventuranzas, la caridad con los necesitados, el perdón...–, pero poniendo el foco sobre todo en lo que puede degenerar en fanatismo violento y lucha por el poder. En tal sentido queda especialmente mal parado el santo Cirilo de Alejandría. Pero también son cuestionables Orestes, con su cristianismo pragmático algo cínico, y el obispo Sinesio, que invita a Hipatia a bautizarse porque ella ya en el fondo es cristiana, aunque no crea. Por contraste, la inmaculada ciencia parece la solución a todos los problemas, la única capaz de dar acceso a la verdad. En tal sentido, se obvian las manipulaciones que pueden hacerse en nombre de ella. Es de aplaudir el esfuerzo de producción, la realización de una película de gran presupuesto y digna, algo no tan frecuente en el cine español. El propósito del diseño de producción, independientemente de alguna fantasía en el vestuario, es acentuar el realismo, también con la paleta de colores, que recuerda, y mucho, a la de La Pasión de Cristo. Incluso ese exceso de planos cenitales y miradas desde el espacio exterior parecen remitir al famoso plano de la lágrima-gota de lluvia cuando muere Jesús en la cruz, aunque con una idea completamente diferente, la de subrayar la insignificancia del ser humano frente al conjunto del universo. Toma una postura valiente Amenábar cuando apuesta por retratar a un personaje, Hipatia, que ha decidido vivir virgen por un gran ideal, su dedicación a la ciencia. En una sociedad hipersexualizada, donde tantos parecen vivir por y para el sexo, mostrar tal opción y no ridiculizarla tiene su mérito. Sobre el reparto, decir que hay un acierto en los actores, empezando por Rachel Weisz, pero que el film no se presta para su lucimiento, porque sobran ideas y faltan emociones. El que más difícil lo tiene es Max Minghella, pues su Davo evoluciona de un modo poco claro, aunque esa falta de nitidez se justifique por la confluencia de múltiples sentimientos contrapuestos.

5/10
Je vais te manquer

2009 | Je vais te manquer

La cuestión humana

2007 | La question humaine

Simon es un psicólogo que trabaja para el departamento de recursos humanos de una gran multinacional. Su labor consiste en organizar “raves” y juegos de rol llevados al extremo para conseguir conocer los puntos fuertes y débiles de los trabajadores jóvenes. La vida de Simon cambia cuando uno de los altos jefes le encarga la misión de investigar al director general de la empresa, pues según él, empiezan a dudar de sus facultades mentales. El contacto con el director cambiará la vida de Simon, pues no consigue que sea una simple tarea profesional más. Una película de corte existencialista, que invita a ver en los demás y en uno mismo -las escasas relaciones afectivas del protagonista son patéticas- a personas, y no a meros números o piezas del engranaje del sistema. El desasosiego que siente el personaje principal cuando su nueva labor comienza a afectarle personalmente, queda bien reflejado en las frenéticas “raves” que organiza, unas fiestas marcadas por el ambiente discotequero más extremo, donde la música electrónica y los juegos de luces causan una fuerte impresión en el espectador, como ya demostró Alejandro González Iñárritu en Babel. Aún así, el ritmo de la película no acompaña. Es tremendamente lento, lo que choca frontalmente con el toque de thriller que se le quiere dar a la cinta. En este sentido se llevan la palma, la interpretación de un tema flamenco y de un fado, y el monólogo final del personaje de Arie Neumann, que ralentizan sobremanera la narración poniendo a prueba la paciencia del espectador.

4/10
Los fantasmas de Goya

2006 | Goya's Ghosts

Singular parábola de denuncia de los excesos en que puede incurrir el ser humano, incluso en el nombre de los ideales más sagrados, ya sea Dios, o la libertad, igualdad, fraternidad. La experiencia personal de los estados totalitarios ha marcado profundamente al checo Milos Forman, como prueban algunos títulos de su filmografía, Alguien voló sobre el nido del cuco y El escándalo de Larry Flynt mayormente. Aquí insiste en la condena de la tortura física y psicológica, y de la limitación de pensamiento y libre expresión. Le sirve para ello de excusa la España de Goya, con dos momentos bien delimitados, la caída de Carlos IV, y la invasión napoleónica a la que seguirá la restauración borbónica, en los que el pintor aragonés es observador privilegiado de la realidad del cambio de siglo. El film, financiado con capital español en su totalidad y con muy buenos técnicos hispanos en su equipo, tiene un empaque notable, como de título que desearía concurrir en los Oscar. La puesta en escena es excelente, y también el trabajo de los actores, o la visión de la creación pictórica de Goya (estupendo Stellan Skarsgård), y su presentación como alguien que vive en su nube artística, pero con capacidad de tomar el pulso a su época, aunque sea a palos. Hay que reconocer además, a Forman y a su coguionista Jean-Claude Carrière cierta apertura de mente, atrapada en el personaje de Javier Bardem, primero inquisidor implacable inconsecuente con sus ideas (la violación de una prisionera), luego adalid implacable de la revolución, que trataría de ser el reflejo de dos extremos. Pero el film tiene una pega, importante: la desgracia que acontece a la Inés compuesta por Natalie Portman, todo un lastre. Se diría que la sombra de la imprecisión histórica, que ya le afectó en Amadeus, persigue a Forman. Resulta poco verosímil, cercano a lo risible, que alguien pueda dar con sus huesos en la cárcel por el simple hecho de no ingerir carne de cerdo una noche en una posada; más en una época, casi principios del siglo XIX, en que la Inquisición ya no era lo que había sido; tampoco se entiende que la violación de fray Lorenzo carezca de los elementos traumáticos normales en un caso de esas características.

6/10
Munich

2005 | Munich

Quizá la película más arriesgada de Steven Spielberg, superior en audacia a La lista de Schindler. El cineasta utiliza como telón de fondo, fragmentado a lo largo de todo el metraje, los trágicos sucesos de las Olimpiadas de Munich de 1972, cuando un grupo terrorista palestino, Septiembre Negro, secuestró y asesinó a 11 atletas israelíes. Y coloca en primer término la respuesta de un grupo de cinco agentes, encargados por el estado de Israel de eliminar, extraoficialmente, a los autores intelectuales del atentado. Con tales elementos tenemos una película vibrante, de cámara nerviosa y estudiada frialdad, que no deja momentos de respiro. El espectador comparte el desasosiego de los personajes, su tensión es la nuestra. Y la violencia, terrible –nunca habíamos visto tanta brutalidad en un film de Spielberg–, recuerda que quitar la vida a un semejante pasa inmediata factura a ambas partes. Al arrancar el film, se nos advierte su ‘inspiración’ en los sucesos de 1972. La realidad compleja, y más si no acontece a la luz del día, es difícil de aprehender. Se queja George Jonas, autor del libro del que arranca el guión de Tony Kushner y Eric Roth, de distorsiones, como los remordimientos de Avner, líder del comando, que aplica a su modo la ley del talión. Resulta difícil juzgar sobre la precisión en hechos tan oscuros, pero Spielberg sale airoso de su meta principal: hablar de la repercusión mediática instantánea del terrorismo actual; y mostrar que la venganza justiciera, fría y fuera de la legalidad, no logra sus objetivos (la violencia no mengua, aumenta) y provoca un vacío interior en sus ejecutores que nada, tampoco la vida familiar, puede llenar. Se ha acusado injustamente al director de equiparar Septiembre Negro y Mossad: en realidad Spielberg no cuestiona el patriotismo y la sinceridad con que los protagonistas sirven a su país; ni la condición de respuesta de sus acciones: sacan el ojo y el diente al que antes hizo lo mismo. Aunque, siguiendo las citas bíblicas, sí señala que “quien a hierro mata, a hierro muere”. Hay sinceridad en el cineasta e ideas para el debate. La violencia deshumaniza, y en la discutida escena en que los agentes israelíes comparten apartamento con terroristas palestinos, plantea el riesgo de que la línea que los separa se desdibuje. Lo vemos en las discusiones del grupo israelí, estupendo reparto, o cuando un agente rechaza el detalle pudoroso de cubrir el cadáver desnudo de una asesina, algo que luego cargará su conciencia. Spielberg ha hecho una película poderosa, su dominio cinematográfico es innegable. Que su trabajo sea el definitivo sobre el terrorismo es otro cantar. No lo es, ni seguramente el director pretende tal cosa.

8/10
5x2

2004 | 5x2

El cineasta francés François Ozon (8 mujeres, Swimming Pool), especialista en rodar dramas sórdidos y con cierta tendencia a mostrar insanas conductas morales, ofrece una sufrida historia de amor caracterizada por el apetito sexual, el aburrimiento y el fracaso. Ozon estructura la historia de atrás a adelante y comienza por la escena en que Marion y Gilles se encuentran por última vez para firmar el divorcio. El título (“cinco veces dos”) hace referencia a cinco momentos destacados en la historia de amor y desamor del matrimonio. Un film desesperanzado y pelín opresivo cuya mejor baza son las interpretaciones de los dos protagonistas.

2/10
Ronin

1998 | Ronin

Una activista irlandesa reúne a un grupo de mercenarios, que deben preparar cuidadosamente un golpe. El propósito es hacerse con un maletín, de misterioso contenido. El film dibuja los caracteres de los distintos componentes del comando: gente dura, que hace pocas preguntas pero quiere estar segura de que no van a 'cagarla'. La palabra "Ronin" está relacionada con los antiguos samurais de Japón que no habían sido capaces de salvar la vida de sus señores, y eran condenados a errar como bandidos. Ahora los Ronin modernos son Robert DeNiro, estratega y ex agente de la CIA; Jean Reno, que coordina las acciones del grupo; Stellan Skarsgård, experto en equipos electrónicos, Skipp Sudduth, el conductor; y Sean Bean, especialista en armas. En su camino se cruza el irlandés Seamus (Jonathan Pryce), que también ambiciona hacerse con el maletín. O sea, un reparto de ensueño. El director John Frankenheimer filma un sólido film de acción a la vieja usanza. Ahora que los espías no tienen bloques soviético o americano a los que apuntarse, buscan otro tipo de trabajos. David Mamet (con el seudónimo de Richard Weisz) articula una trama interesante, que incluye magníficas persecuciones automovilísticas, o la emocionante secuencia en la pista de patinaje.

6/10
Don Juan (1998)

1998 | Don Juan

Adaptación de la obra de Molière, basada en el personaje mítico de don Juan Tenorio. Jacques Weber no sólo firma el guión y dirige, sino que se reserva el papel protagonista. Las pocas veces que se ha puesto tras la cámara dan idea de que el proyecto le era muy querido. El resultado es desigual. Se aprovecha que la acción transcurre junto a la costa, para ofrecer una hermosa fotografía, responsabilidad de José Luis Alcaine. La idea, que es fiel al original, es mostrar al célebre seductor que no teme ni a Dios ni al diablo, en sus diversas conquistas, asistido por su criado. El que Weber ya tenga cierta edad frente a las hermosas mujeres que son objeto de su atención sirve para subrayar la larga vida de libertino de su personaje, su limitada visión de la vida, que le ha llevado a dedicar toda su vida a la satisfacción de su placeres.

4/10
Jefferson en París

1995 | Jefferson in Paris

El siempre exquisito James Ivory recrea la vida de Jefferson antes de ser presidente de EE.UU.: su estancia en París en los años de la revolución, la relación que mantuvo con una esclava...

5/10
Nelly y el señor Arnaud

1995 | Nelly et Monsieur Arnaud

Nelly, una joven parisina, vive con su marido, en paro desde hace tiempo y que no se esfuerza demasiado para encontrar empleo, se pasa todo el día en casa sin hacer nada. Para llegar a fin de mes, ella realiza todo tipo de trabajos. Un día una persona mayor, el señor Arnaud, antiguo amante de una amiga suya, se ofrece a pagar sus deudas sin pedir nada a cambio. En un primer momento, ella rehusa su ayuda, pero ve la oportunidad de romper con su esposo e iniciar una nueva vida. A modo de compensación por su desinteresada ayuda, Nelly se ofrece a ayudarle a pasar al ordenador sus memorias juveniles, cuando ejerció de juez en países exóticos. Uno de los mejores filmes de Claude Sautet (Un corazón en invierno), que muestra la profundidad de los personajes, de carácter típicamente francés. El director muestra una exquisita sensibilidad para perfilar sin prisa pero sin pausa las cuitas del corazón de los dos personajes principales, con unos vaivenes amorosos creíbles que pueden llevar a transitar sendas inesperadas. Emmanuelle Béart realiza una fantástica interpretación junto a Michel Serrault y, gracias a éste y a otros trabajos, se convirtió en la actriz de moda en Francia.

7/10
Lo que queda del día

1993 | The Remains of the Day

La Segunda Guerra Mundial es inminente. Stevens (Anthony Hopkins) es un mayordomo de la mansión de Darlington Hall, entre cuyas paredes los dueños y el servicio mantienen sus vidas apartadas en una rígida interdependencia. Stevens es eficiente y está entregado a su trabajo. Ni se le ocurre pensar en lo contrario. Su mundo no va más allá de la obediencia y el protocolo. La fidelidad a su señor es absoluta, porque así ha sido educado por su padre, también mayordomo. Pero su meticulosa vida se ve turbada con la llegada de una temperamental ama de llaves, Miss Kenton (Emma Thompson). Miss Kenton esconde bajo su aspecto frío una mujer llena de ternura, que enseguida se enamora en silencio del incomunicativo Stevens. Las palabras de amor que ella espera de él, son en realidad intrascendentes comentarios de trabajo, ausentes de cualquier pasión. A la vez, en la mansión se reúnen importantes cargos del régimen alemán nazi, para negociar apoyos británicos con el rico propietario, interpretado por James Fox.  Una excelente película, basado en la novela de Kazuo Ishiguro, titulada 'Los restos del día'. El prestigioso director de películas de época James Ivory desarrolla con su habitual elegancia y sutileza un drama que encierra una tremenda carga de profundidad. Artífice de Las Bostonianas o Maurice, dirige con mano experta a dos grandes intérpretes. Hopkins realiza una actuación magistral, rellenando su complejo personaje con gestos concisos pero ligeros, sin recargas artificiales. Una película muy inteligente que en pocos años se ha convertido en un clásico.

8/10
Las tribulaciones de Balthasar Kober

1988 | Niezwykla podróz Baltazara Kobera

Película póstuma del inclasificable director polaco Wojciech Has. Adapta la novela del francés Frédérik Tristan, situada en el siglo XVI, en plena contrarreforma, y hace una peculiar mezcla de magia, alquimia y seudomisticismo a cuento de Balthasar, un tipo ingenuo, estudiante de teología, que asegura que se le aparece el mismísimo arcángel Gabriel, lo que despierta las suspicacias de sus compañeros de seminario y de un rector inquisidor.El film, que sigue la constante temática recurrente en Has del viaje, es valiosa sobre todo por su desbordante y mágica imaginería, con un inteligente uso de música y fotografía, más que por su seudoteológica y surrealista trama, de vocación hermética, casi pura excusa, aunque parezca querer atacar a la intolerancia religiosa. El conjunto tiene un punto de consciente disparate, y tan pronto se pasa de la visión idílica del amor del personaje de Rosa con su laúd, a la mirada a la culpa y el querer saber, representado por los espectros de la familia de Baltasar, o por sus compañeros de seminario, recluidos por el diablo en el infierno en una onírica secuencia.

6/10
Riviera

1987 | Riviera

Riker, ex agente del gobierno estadounidense, intenta volver a llevar una vida normal. Pero ala muerte de su padre, debe regresar al castillo que el mismo poseía, desencadenando una serie de intrigas. Episodio piloto de una serie que finalmente no se rodó. El cineasta John Frankenheimer acabó a disgusto, por lo que utilizó el recurrido pseudónimo de "Alan Smithee", en lugar de su nombre, para firmar el film.

5/10
El nombre de la rosa

1986 | Der Name Der Rose

Año 1327. En compañía de un joven e inexperto novicio, el monje Guillermo de Baskerville investiga una serie de muertes intrigantes acaecidas en una abadía Benedictina del norte de Italia. Aunque todo parece indicar que las muertes están ligadas a una de las profecias del Apocalipsis, Baskerville está convencido de que la clave del misterio se halla en la custodiada biblioteca del monasterio. Adaptación a la pantalla de la célebre novela de Umberto Eco. Tiene el atractivo de presentar una trama detectivesca en un monasterio del medievo, pero ofrece un dibujo oscurantista de la época, en que los frailes parecen, en su totalidad, gente deforme y degenerada. Destaca el trabajo de un estupendo Sean Connery, a modo de Sherlock Holmes con hábito, bien respaldado por el entonces prometedor Christian Slater, que sería el equivalente al doctor Watson.

6/10
El pacto de Berlín

1985 | The Holcroft Covenant

Noel Holcroft, arquitecto neoyorquino, recibe una herencia inesperada que procede de su padre, antiguo nazi, que le ha legado fondos del Tercer Reich que ahora se destinan a ayudar a los supervivientes de los campos de concentración. Cuando Holcroft investiga de dónde vienen esos fondos, descubrirá una conspiración relacionada con una organización neonazi. El realizador John Frankenheimer vuelve a colaborar con el guionista George Axelrod, que escribió su película El mensajero del miedo, en esta adaptación de una novela de Robert Ludlum. Destaca el trabajo de la alemana Lili Palmer, en el rol de madre de Michael Caine, que falleció poco después del rodaje.

5/10
Dagobertus

1984 | Le bon roi Dagobert

Dagobertus I ha sido rey de los Francos, desde el año 629 hasta el 639. Rodeado por los bárbaros mientras atraviesa un bosque, Dagobertus hace un juramento firme. Si se salva emprenderá una larga peregrinación hacia Roma. Una vez allí pedirá indulgencia papal, por sus múltiples pecados. Una de las más desafortunadas comedias de Dino Risi (Perfume de mujer), que se basa en el humor soez. A pesar de todo, tiene algún momento divertido, gracias al buen hacer del cómico Coluche.

4/10
La gente de Smiley

1982 | Smiley's People | Serie TV

Exitosa serie televisiva de seis episodios, de una hora de duración cada uno, coescrita por uno de los maestros del género de espionaje, John le Carré. Como es costumbre en las obras de este autor, se presta mucha atención a la historia y a los caracteres y menos a la pura acción. El autor concibió la historia tras el éxito en 1979 de Calderero, sastre, soldado, espía, y para su protagonismo tuvo en mente de nuevo al gran Alec Guinness. La trama en este caso se centra en la rivalidad entre el astuto agente británico George Smiley y su antagonista Karla, que opera al otro lado del por entonces existente telón de acero. Gran factura visual, excelentes interpretaciones y cuidado guión son las cualidades del conjunto.

7/10
Enigma

1982 | Enigma

Carros de fuego

1981 | Chariots of Fire

Harold Abrahams y Eric Liddell son dos atletas extraordinarios, uno judío y otro cristiano, que han nacido para correr. Pero ambos tienen objetivos diferentes, familia e ideas distintas, aunque tanto uno como el otro quieren competir en las Olimpiadas de 1924 y ser los mejores. Admirable resulta el afán de superación de los muchachos, uno que se lo dedica a Dios y el otro que se lo toma como un orgulloso reto personal, para asegurarse su plaza en la Universidad de Cambridge. El gran productor británico David Puttnam (Los duelistas, La misión, Los gritos del silencio) dio la oportunidad de debutar en la dirección a un joven Hugh Hudson. Y éste no la desaprovechó. Se trata de una maravillosa película ganadora con todo merecimiento de cuatro Oscar, para vestuario, fotografía, guión e inolvidable banda sonora a cargo de Vangelis.

7/10
El bunker: Los últimos días de Hitler

1981 | The Bunker

Recreación de los últimos días de vida del dictador Adolf Hitler. La Segunda Guerra Mundial estaba a punto de tocar a su fin cuando el líder se refugió con algunos de sus subalternos en un búnker para protegerse de una posible invasión de Berlín. Esta película hecha para televisión cuenta con el agravante de que Anthony Hopkis interpreta al "fuhrer" nazi, un papel que pocas personas saben que también forma parte de su filmografía.

5/10
El pasaje

1979 | The Passage

Según la novela "The Perilous Passage" de Bruce Micolaysen, el propio autor se encargó de escribir el guión cinematográfico cambiando algunos elementos con respecto a su texto original. Su acción transcurre durante la Segunda Guerra Mundial, cuando un pastor vasco que habita en los Pirineos (Anthony Quinn) recibe el encargo de trasladar a España a un científico (James Mason) y su familia (Patricia Neal y Kay Lenz), que se encuentran en la Francia ocupada por los alemanes. La película es esencialmente recordada por el rol de Malcolm McDowell como el capitán von Berkow, un ser despreciable, capaz de los actos crueles más extremos, que no cejará en su empeño de perseguir a los fugitivos. A medio camino entre la genialidad y el exceso, el actor se hace el dueño de la función en todas y cada una de sus apariciones. La película fue un fracaso en taquilla, aunque resulte emocionante y vigorosa en muchos aspectos.

5/10
Moonraker

1979 | Moonraker

Esta vez, James Bond investiga la misteriosa desaparición de la nave espacial Moonraker. En California, Bond interroga a Hugo Drax, el magnate que construyó la nave. Tras seducir a Corinne, una de las empleadas de Drax, ésta revela al agente que su jefe ha robado el aparato, como parte de un misterioso plan. Poco después, Corinne es asesinada y Bond investiga el asunto con ayuda de Holly Goodhead, una agente de la CIA. Ambos son perseguidos por un viejo conocido de Bond, Tiburón, que ahora trabaja para Drax. Bond y Goodhead descubren que Drax está preparando un gas letal, para destruir todo rastro de vida en la Tierra, y convertirse en líder de los únicos supervivientes humanos, que habitarán en una gigantesca estación espacial. Tras el éxito de La guerra de las galaxias, el productor Cubby Broccoli decidió introducir elementos de ciencia ficción en la undécima entrega de la saga de 007. Fue uno de los mayores éxitos de la saga, pues atrajo al público de los grandes blockbusters, aunque los puristas de James Bond se quejaron de que estuviera llena de elementos fantásticos y cómicos. Además de escenarios exóticos, atractivas chicas Bond y una de las mejores bandas sonoras de John Barry, contiene varias de las mejores secuencias de acción de la saga: la lucha por el paracaídas, la pelea en el teleférico, la persecución de lanchas por el Amazonas, la batalla en el espacio...

6/10
La mujer zurda

1978 | Die Linkshändige Frau

Debut en la dirección del guionista Peter Handke, que adaptaba su propia novela. Handke ya había escrito para Wim Wenders El miedo del portero ante el penalti y Movimiento en falso (1975) antes de estrenarse con esta historia que narra el final de un matrimonio y cómo ambos cónyuges buscan nuevas aventuras sentimentales. Los Premios del Cine Alemán galardonaron a la película en la categoría de mejor montaje, responsabilidad de Peter Przygodda, colaborador imprescindible de directores del nuevo cine alemán como Wenders (En el curso del tiempo, 1976) y Reinhard Hauff (El cuchillo en la cabeza, 1978).

5/10
El otro señor Klein

1976 | Mr. Klein

Robert Klein es un 'bon vivant' amante de las obras de arte que reside en París. Aprovechando las leyes antisemitas del régimen de Vichy, en la Francia ocupada por los nazis, compra maravillas artísticas a bajo precio, ya que muchos judíos de buena posición andan necesitados de liquidez monetaria. Tan cómoda posición se altera cuando el propio Klein es sospechoso de ascendencia judía. Al parecer, existe otro misterioso señor Klein, que sí sería judío, y que al ver la coincidencia de apellidos ha sembrado la confusión entre las autoridades. De ser un tipo seguro de sí mismo, el Klein protagonista de nuestra historia empieza a inquietarse por su progresiva identificación con su “alter ego”. Inquietante film dirigido por Joseph Losey y producido por su protagonista, Alain Delon. Viene a ser una especie de fábula donde del inicial desapego de Robert Klein por las andanzas del tipo con que es confundido, de su actividad y previsible destino por la cuestión racial, se pasa a cierto involucramiento que se resuelve en un soberbio final, entre irónico, fatalista y lógico, en el que se vendría a decir que cuando el humanismo desaparece, todos nos convertimos en víctimas. Delon es perfecto para atrapar la frialdad progresivamente sufriente de su personaje. También se logra atrapar muy bien lo que es un estado bajo régimen policial, y el acostumbramiento a tal situación de tantos. La película ganó 3 premios Cesar, incluidos los de mejor película y director. También justamente premiada la dirección artística de Alexandre Trauner, que para la ocasión creó la colección de arte del protagonista, que contiene esculturas, y cuadros de todas las épocas, desde pintura flamenca a cubista.

6/10
India Song

1975 | India Song

Fantasmagórica historia urdida por Marguerite Duras, guionista y directora. Cohesiona el film la aburrida existencia de la esposa de un diplomático francés, que se ve con otros hombres. Pero la esencia de la trama la constituyen los fantasmas, como huellas de personajes, que un día estuvieron entre las paredes de un edificio. A través de voces en off conocemos las historias de unos y otros. El film es asumidamente lánguido y sensual, en cierto modo, experimental, con resultados hipnóticos.

6/10
Una inglesa romántica

1975 | The Romantic Englishwoman

Un escritor sufre bloqueo creativo. Está escribiendo una novela sobre una mujer en busca de ella misma lo que coincide con el "affaire" que su esposa ha tenido con un alemán, supuesto gran conocedor de la literatura. Tragicomedia de Joseph Losey, que contó con el dramaturgo Tom Stoppard para adaptar la obra de Thomas Wiseman. Gran trío actoral con Michael Caine, Glenda Jackson y Helmut Berger.

4/10
Sección especial

1975 | Section spéciale

Colaboración de Costa-Gavras y Jorge Semprún, con una historia ambientada en la Francia ocupada de la Segunda Guerra Mundial. Tras el asesinato de un oficial alemán, el gobierno colaboracionista debe ofrecer un grupo de chivos expiatorios a quienes responsabilizar de la acción. Un abogado trata de defenderles, aunque el veredicto parezca establecido de antemano.

6/10
Galileo (1975)

1975 | Galileo

Joseph Losey adapta el texto teatral de Bertolt Brecht sobre Galileo, figura que había tratado en un corto al principio de su carrera. Le muestra creando uno de los primeros telescopios del mundo, y defendiendo las teorías de Copérnico. Topol realiza un buen trabajo encabezando un reparto que incluye a actores de primera fila, como John Gielgud, o Michael Gough.

5/10
Stavisky

1974 | Stavisky...

Reconstrucción de la enigmática figura de Stavisky, un estafador que estuvo a punto de provocar la quiebra del Estado en la Francia de 1933. El hombre, un emigrante ruso, construyó todo un imperio en base a mentiras, empresas ficticias, fraudes, cambios de identidad y poder de convicción y seducción. Aunque en sus timos implicó a altas personalidades políticas y financieras del país, su figura se decantó más hacia el lado del héroe emprendedor que hacia el del delincuente. La película, con guión de Peter Fernández y Jorge Semprún, es una mezcla entre el cine intelectual de Resnais y el gamberro de Belmondo, en una explosiva mezcla muy criticada cuando se presentó en Cannes, ya que ciertos sectores acusaron a su director de venderse al cine comercial. En su reparto encontramos a Charles Boyer y a un joven Gérard Depardieu. Además, fue la primera banda sonora firmada por Stephen Sondheim.

6/10
Caravan to Vaccares

1974 | Caravan to Vaccares

Neil Bowman, un americano inicia un largo viaje por Europa. En su periplo conoce a Lila, una fotógrafa británica. Un terrateniente francés les contrata para un arriesgado trabajo. El poco conocido productor y director Geoffrey Reeve lleva al cine una novela de Alistair MacLean, que ya había adaptado anteriormente en el film Puppet on a Chain, su ópera prima. El resultado no es muy brillante, pero da pie al lucimiento de los actores.

4/10
El fantasma de la libertad

1974 | Le fantôme de la liberté

Catorce historias distintas, unidas a veces por personajes comunes. El argumento comienza en 1808, cuando las tropas napoleónicas asaltan Toledo. En el momento actual, unas niñas topan con un hombre, con pinta de pederasta, que les ofrece unas sospechosas postales. El padre de una de las niñas se va a la cama y es testigo de asombrosas apariciones inesperadas. Buñuel propone estrambóticas situaciones que critican las convenciones sociales y, como es habitual en su filmografía, también la religión. Filmada cuando el cineasta tenía 74 años, éste incluye muchas anécdotas entresacadas de sus propias vivencias. Destaca el episodio de la Guerra de la Independencia, con el recibimiento de los ciudadanos de Toledo a los franceses al grito de "Viva las cadenas", en alusión a que preferían al absolutista Fernando VII a ser invadidos. Al parecer, el título parece ser un homenaje descarado al Manifiesto Comunista de Marx y Engels, y a su célebre frase de apertura ("Un fantasma recorre Europa").

6/10
Chacal (1973)

1973 | The Day of the Jackal

Lograda adaptación del best-seller homónimo de Frederick Forsyth, uno de sus mayores éxitos de ventas. Recrea el atentado que sufrió el general Charles de Gaulle, a manos de un frío asesino británico conocido como El Chacal (Edward Fox), contratado por la OAS francesa. El asesino pone en jaque a la policía, que le va siguiendo la pista a pesar de que no conoce su rostro. Éste consigue pasar un rifle por la frontera, a base de ocultar sus componentes ingeniosamente en su equipaje. La realización es obra del veterano maestro Fred Zinnemann, autor de clásicos como Solo ante el peligro o Un hombre para la eternidad.

6/10
Out 1, noli me tangere

1971 | Out 1, noli me tangere

4/10
Un soplo en el corazón

1971 | Le souffle au coeur

Dijon, 1954. Una familia burguesa, los Chevalier, el matrimonio y tres hijos varones. El pequeño, Laurent, vive la confusión típica de la adolescencia, intensificada por el desorden del hogar: un padre ginecólogo, que no le presta la más mínima atención; una madre inmadura de origen italiano, de la que descubre tiene un amante; dos hermanos que le llevan a un prostíbulo a desvirgarse. El descubrimiento de una dolencia no grave, un soplo de corazón, conduce a Lauren y a su madre a un sanatorio, donde ella aprovecha para seguir su aventura amorosa, mientras él anda a la búsqueda de nuevas experiencias sexuales.Demoledora mirada de Louis Malle a la mezquina mente pequeñoburguesa, a través de los ojos de un adolescente. La carcajada familiar con que se cierra el film no puede ser más escalofriante: ¿de qué se ríen estos desgraciados, hundidos hasta las cejas en su tremendo egoísmo? Sea el prematuramente adulto Laurent, o su madre Clara, que viven una relación de tintes edípicos, o los patéticos personajes que giran a su alrededor, incluido un sacerdote con ramalazo pederasta, lo cierto es que somos testigos de sus pasiones, a las que responden de un modo que les aboca inevitablemente a la mediocridad, y puede que al abismo. El cineasta francés tiene la habilidad de reflejar las turbulencias del período adolescente -aunque las inquietudes de Laurent son exageradamente intelectuales, lee a Albert Camus con 14 años, más comprensible es su pasión por el jazz-, y compone bien a sus personajes, motivo por el cual consiguió ser nominado al Oscar al mejor guión original.

6/10
El abuelo congelado

1969 | Hibernatus

Industrial y especialista en el campo del embalaje, Huber de Tartas es un especialista en embalaje. Vive felizmente con su esposa Edmeé y su hijo Didier, estudiante de medicina que está a punto de contraer matrimonio. Todo marcha muy bien en sus vidas, pero la aparición de un hombre, después de 65 años de hibernación en los glaciares del polo, cambia las cosas, ya que se trata del abuelo de Edmeé.

5/10
Besos robados

1968 | Baisers volés

François Truffaut recupera a su  entrañable personaje de Antoine Doinel. Tras ser licenciado del ejército prematuramente, su vida se situará entre dos búsquedas: la del amor -donde conjuga el frecuentar prostitutas con el reencuentro con Christine, y la fascinación por una mujer casado- y la del trabajo -con ocupaciones como la de vigilante en un hotelito, o la de detective privado-. Una de las grandes joyas de la "nouvelle vague", con momentos de enredo próximos al vodevil, y excelente uso de la música de Antoine Duhamel. De nuevo Doinel da el tipo de personaje lánguido y despreocupado, el indolente por antonomasia, que trata de encontrar su lugar en el mundo. Truffaut logra entregar momentos magníficos de un humor suave, y las escenas que comparten Doinel y la señora Tabard son formidables. Al cineasta francés le convenció la subtrama detectivesca cuando escuchó decir a un auténtico profesional aquello de que, en su trabajo, "estoy en el corazón del corazón humano".

7/10
La novia vestida de negro

1967 | La mariée était en noir

La más hitchcockiana de las películas dirigidas por François Truffaut, no en vano el director galo compartió con Alfred Hitchcock un célebre libro-entrevista donde quedaba clara su admiración por el mago del suspense. Basada en una novela de Cornell Woolrich, sigue los  pasos de Julie, una fría mujer que ha planificado el asesinato de cinco personas, relacionadas con la muerte accidental de su marido, de un disparo, justamente el día de su boda.Truffaut ofrece con esta historia de venganza un magnífico ejercicio de estilo, de magnífico ritmo, y repleto de guiños a su referente: desde la banda sonora de Bernard Herrmann, a las escenas de la galería de arte y la mujer que cambia su aspecto, pasando por el suspense en el palco de un teatro donde se interpreta un concierto, pasando por el cruce de un avión que despega con la protagonista y una avioneta con otro personaje al que comenzamos a seguir, el film es una sentida y muy inspirada declaración de amor al cine de Hitchcock, que prueba la maestría del director a la hora de crear suspense o de acudir a un irónico sentido del humor, muy presente en el sorprendente desenlace. También hay inteligencia a la hora de crear expectación acerca de cómo Julie ejecutará cada uno de sus crímenes; o en no dedicar apenas atención al papel de la policía, algo en lo que Truffaut siguió el consejo de su amigo Jacques Rivette. Jeanne Moreau hace un magnífico trabajo como columna vertebral de la película.

7/10
¿Arde París?

1966 | Paris brûle-t-il?

Adaptación de la novela homónima de Dominique Lapierre y Larry Collins, a cargo de un jovencito Francis Ford Coppola y del escritor Gore Vidal. Eso sí, título obliga, dirige el francés René Clément. El film transcurre en 1944, cuando París está ocupada por los nazis pero la liberación se presiente próxima. Los aliados podrían llegar pronto, la Resistencia empieza a hacerse notar, y el embajador sueco maniobra entre bambalinas. Pero pende sobre la ciudad de las luces la espada de Damocles de la orden que el general Dietrich von Choltitz ha recibido del mismísimo Adolf Hitler: quemar París si ve que la plaza está perdida. Como ocurría en El día más largo, rodada cuatro años antes, destaca el nutrido reparto superestelar, que dan vida a los muchos personajes de las distintas historias cruzadas de supervivencia y heroísmo. Y se deja notar una realización plenamente moderna, con variados movimientos de cámara y originales encuadres. El film está rodado en blanco y negro para aumentar la verosimilitud de la trama y favorecer la inclusión de insertos de imágenes reales del París de la ocupación.

6/10
Y llegó el día de la venganza

1964 | Behold A Pale Horse

Y llegó el día de la venganza es una curiosa cinta de Fred Zinnemann, director de soberbias películas, como De aquí a la eternidad (1953). Aquí Gregory Peck interpreta a Manuel Artiguez, un “maqui” español que, tras varios años de exilio en Francia, vuelve a su país por la inminente muerte de su madre. Se trata de la adaptación de una peculiar novela de Emeric Pressburger, a la sazón director también de extraordinarias películas, como Las zapatillas rojas o A vida o muerte.

6/10
El crimen se paga

1962 | Le crime ne paie pas

Extenso film franco-italiano consistente en cuatro segmentos diferentes. En uno de ellos una condesa sabe que su amante la engaña y prepara entonces su muerte, pero enterado el amante decide vengarse... En el segundo narra cómo un diputado socialista se ve envuelto en una trama que implica a su mujer. En en tercer segmento una mujer mata a su marido y también a su amante para largarse con un tercero... Y, por último, se nos cuenta una curiosa historia sobre cómo lograr el crimen perfecto. Lo mejor de esta extensa película, seguramente demasiada larga, es el reparto, en donde destacan nombres como el de Danielle Darrieux (Madame de...), Philippe Noiret (Cinema Paradiso) o Louis de Funès (La gran juerga).

4/10
El proceso

1962 | Le procès

Adaptación de la celebérrima novela de Franz Kafka. Describe las tribulaciones de un pobre oficinista, Joseph K., que es detenido por la policía debido a un crimen terrible que nunca se especifica, y del que K. no tiene ninguna conciencia. Orson Welles atrapa el alucinante y absurdo proceso judicial al que es sometido el protagonista, un Anthony Perkins que dos años antes había saboreado las mieles de la gloria gracias a Psicosis. Destaca la tenebrista fotografía en blanco y negro de Edmond Richard, que convierte la película en algo muy próximo a un título de terror.

7/10
Les portes claquent

1960 | Les portes claquent

Las tribulaciones de André, un tipo rodeado de mujeres –su esposa, dos hijas respondonas, una suegra en busca de amor– amén de un hijo que realiza curiosos experimentos químicos. Lo que da pie al enredo. En el film destaca una jovencísima Catherine Deneuve.

4/10

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