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Biografía

Peter Mullan

Peter Mullan

60 años

Peter Mullan

Nació el 02 de Noviembre de 1959 en Peterhead, Escocia, Reino Unido

Premios: 1 Festival de Cannes (más 2 premios)

La rabia se hizo cine

16 Noviembre 2011

La personalidad de Peter Mullan es sin duda volcánica. Cineasta determinado, la vida no parece haber sido fácil para él, y esto sin duda se refleja en su trabajo actoral y de director.

Peter Mullan nació el 2 de noviembre de 1959 en Peterhead, Escocia, Reino Unido. La suya era una familia católica humilde con ocho hermanos, en la que Peter hacía el número seis. La madre era enfermera y el padre técnico de laboratorio, y la infancia de Peter no fue feliz por culpa del alcoholismo de su progenitor. La complicada situación familiar le empujó a pasar parte de su tiempo en la calle, integrado en una pandilla, o a trabajar de “gorila” en pubs. De todos modos su vida no se torció definitivamente, y pudo acudir a la Universidad de Glasgow a estudiar historia de la economía y drama. Justo cuando iniciaba sus estudios le llegó la noticia de la muerte de su padre por un cáncer de pulmón. La época estudiantil parece que fue muy estresante, pues Mullan ha contado que sufrió un colapso nervioso, tantas horas de actividad ocupaban su día.

A Mullan le atraía la realización cinematográfica, hasta el punto de que intentó ingresar en la Escuela Nacional de Cine, pero al no lograrlo, tomó la vía alternativa de la interpretación, donde había hecho sus pinitos de adolescente en una función navideña. No debutó como actor inmediatamente, fue en 1988 cuando empezó a moverse públicamente en las tablas de un teatro. También en ese año logró algún trabajo televisivo menor, y en 1990 se estrenaba en el cine con El gran hombre, donde coincidió con Liam Neeson. Las cosas van claramente poco a poco, pero merece la pena reseñar 1991 como un año clave fílmicamente para Mullan, porque encuentra en Ken Loach un alma gemela y hace con él Riff-Raff. Obviamente es más jugoso el papel protagonista que hace con él en 1998 en Mi nombre es Joe, pues le suponer el premio al mejor actor en Cannes. Y desde luego, películas rabiosas y de denuncia que obran en su haber como Las hermanas de la Magdalena (2020) y Neds (2010) son deudoras del modo de hacer de Loach, aparte de ser muy personales, con ecos de su dura vida juvenil.

Pero no debería avanzar tan deprisa. Cuando está aún principiando su carrera profesional, en 1989, se casa con Ann Swan, con quien tiene tres hijos, aunque acabarán separándose. Mullan hará pinitos como director filmando cortos, mientras se afianza su trayectoria actoral asociándose con Danny Boyle en Tumba abierta (1994) y Trainspotting (1996). También es de suponer que le haría ilusión rodar a las órdenes de Mel Gibson la multioscarizada Braveheart (1995), pues abordaba la rebelión de su paisano escocés William Wallace contra el rey inglés Eduardo I en el siglo XIII.

Su rostro rocoso y corpulencia, junto a su fuerte carácter, le hacen idóneo para tipos con personalidad, a veces brutales. Tras jugar con las curiosas creencias de Sherlock Holmes en Un cuento de hadas (Charles Sturridge, 1997), se le ve impecable en Miss Julie (Mike Figgis, 1999), cuidada adaptación de la obra teatral de August Strindberg, y en la traslación fílmica de una novela de Thomas Hardy en El perdón (Michael Winterbottom). Le vendrá además al pelo estar en la gangsteril Criminal y decente (2000) o en el terror de Brad Anderson en Session 9 (2001).

Su debut en la dirección se produce en 1998 con Orphans, que describe la reunión de cuatro hermanas tras las muerte de su madre; el film menos conocido de Mullan como director ya da pistas del tipo de historias que le interesa contar: familiares y del ambiente en el que se ha criado, no hablará de lo que no tiene experiencia; a veces ha explicado que no es que quiera dirigir, sino que tiene que dirigir, siente esa necesidad. Y aunque tiene innegables cualidades como realizador, sus filmes son como un puñetazo en el estómago del espectador, no son desde luego de los que te alegran el día. Prueba de ello es Las hermanas de la Magdalena, que le da el León de Oro en Venecia en 2002. El film resultará terriblemente polémico por la visión sesgada y visceral que da de la Iglesia católica, al describir los abusos que sufren las huérfanas de un convento regentado por monjas. También es muy duro Neds (2010), donde el protagonista es un adolescente con familia desestructurada, no faltando extrañas escenas oníricas de tipo religioso, y un personaje de alcohólico interpetado por el propio Mullan, inspirado sin duda en su padre. Aunque el cineasta asegura que no es una historia autobiográfica, parece claro que hay mucho de Mullan y su entorno en el film.

Como actor, Mullan irá sumando papeles menores en filmes comerciales de distinto pelaje, como Hijos de los hombres (Alfonso Cuarón, 2006), La última legión (2007) y Harry Potter y las reliquias de la muerte (1ª parte) (David Yates, 2010). De modo que en 2011, veinte años después de su encuentro con Loach ha sumado dos importantes hitos en su carrera. Su papel protagonista en Tiranosaurio, terrible película de su colega actor Paddy Considine, donde encarna a un personaje que le viene al pelo, violento, cínico y de vuelta de todo, es memorable; porque pese a su brutalidad, es sin duda un ser humano. Además ha hecho con Steven Spielberg War Horse (Caballo de guerra).

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

  • Concha de Oro Neds
Filmografía
Maldita

2020 | Cursed | Serie TV

La leyenda del Rey Arturo desde un punto de vista completamente nuevo: a través de los ojos de Nimue, una adolescente con un misterioso y poderoso don.

Keepers, el misterio del faro

2018 | Keepers

Ópera prima del danés Kristoffer Nyholm, hasta ahora artífice de diversos episodios de las series The Killing y Taboo. Se ha basado en la leyenda local surgida en las islas escocesas de Flannan, en torno a tres fareros, que desaparecieron el 15 de diciembre de 1900, sin que exista ninguna pista sobre lo ocurrido. Los veteranos James –que deja temporalmente a su esposa y a sus hijos– y Thomas –que ha enviudado recientemente– se disponen a ocuparse del faro local durante seis semanas, acompañados del joven con poca experiencia Donald, huérfano al que denigran sus vecinos por considerarle un bastardo. Éste encuentra un bote salvavidas destrozado entre las rocas, que lleva a un hombre aparentemente muerto y un cofre cerrado. El tal Nyholm construye muy bien un thriller sobre la codicia que bebe claramente de El tesoro de Sierra Madre, y otros títulos sobre el tema dirigidos por el especialista John Huston. Muestra muy bien la dificultad para detener la espiral de la mentira, una vez iniciada, y consigue describir poco a poco a los personajes, aprovechando los sugerentes escenarios naturales de Escocia. El arranque –y el hecho de que se haya exhibido en Sitges– permite suponer que el relato va a derivar en elementos fantásticos, pero después trata de resultar bastante realista, lo que para un sector del público aficionado al fantaterror puede resultar decepcionante si le pilla por sorpresa. Sobra algún momento un tanto anodino, y alguna secuencia repetitiva, como suele resultar inevitable en el caso de directores primerizos. A su favor, cuenta con excelentes interpretaciones del reparto, compuesto por dos veteranos escoceses, Gerard Butler y Peter Mullan, y un inglés, el joven debutante en la pantalla grande Connor Swindells, que no desmerece del trabajo de sus compañeros. Los tres soportan la práctica totalidad del metraje casi en solitario, y consiguen plasmar bastante bien el riesgo de locura en el que puede desembocar la soledad.

6/10
Pearl

2018 | Pearl

Tres días antes de la final del Campeonato femenino internacional de Culturismo, Lea Pearl está lista para competir por el prestigioso título de Miss Heaven. Pero el pasado siempre vuelve, y su ex marido aparece con el hijo de 6 años de ambos, que ella lleva cuatro años sin ver.

Ozark (2ª temporada)

2018 | Ozark | Serie TV

Segunda temporada de la serie creada por Bill Dubuque y Mark Williams, en que se ahonda en las complicaciones vitales de la familia Byrde –el matrimonio Marty y Wendy, y los hijos adolescentes Charlotte y Jonah– tras instalarse en Ozark, Missouri, donde el progenitor, asesor financiero, trata de mantener a los suyos seguros. Marty ha salvado la vida in extremis por sus peligrosas relaciones con un cártel de la droga mexicano, asegurando que podría ayudar a blanquear su dinero. Lo que comienza a hacer invirtiendo en actividades locales varias, como una pensión con embarcadero, un club de estriptis y una funeraria. Pero la operación que verdaderamente les daría tranquilidad sería la apertura de un casino en las tierras de la ruda familia Snell, que produce opio con su cultivo de amapolas, para lo que toca ganarse a los políticos locales. A lo largo de la trama pululan los Langmore, con la curiosa relación que mantiene la dura Ruth con su padre Cade, recién salido de la cárcel, y el sensible Wyatt, que se ve atraído por Charlotte. También tenemos a Buddy Dieker, enfermo terminal que arrendó su casa a los Byrde; al agente del FBI Roy Petty, que extorsiona a Rachel, que regenta la pensión, para que grabe algo que comprometa a Marty; y nuevos personajes como la abogada del cártel Helen Pierce, el político Charles Wilker o los mafiosos de Kansas City. Tras una temporada inicial que sabía poner hábilmente la base argumental de la serie, una familia más o menos normal empujada por las circunstancias y la fatalidad al mundo criminal –tal planteamiento ha dado pie antes a la trilogía cinematográfica de El padrino, casi seminal en este aspecto, y luego han bebido de este clásico las potentes series Los Soprano, Breaking Bad y The Americans–, la que sigue se muestra un poco más torpe a la hora de plantear la evolución de los acontecimientos. La idea vertebradora es clara: Marty pondrá en marcha el casino, y cuando todo esté listo, la familia al completo podrá iniciar una nueva vida en Australia; pero, claro, la cosa no es tan sencilla. Hay momentos potentes, sin duda. Pero también una sensación de que se fuerza demasiado el encaje de las piezas del puzzle. Las muertes y cadáveres por ocultar se multiplican como si no pasara nada, y las muchas improvisaciones ante aquello que se tuerce no están bien engrasadas, véase el destino del enloquecido pastor predicando en las calles con su bebé a cuestas. De modo que se obliga en exceso a suspender la incredulidad, y es que la capacidad de Marty y Wendy para hacer frente a la adversidad resulta bastante sorprendente. En cualquier caso, está por encima de la media de las excesivas series que ocupan el actual panorama de la producción. Se maneja un montón de personajes con soltura, y debe reconocerse el esfuerzo de atar cualquier cabo suelto, aunque a veces haya demasiados. De nuevo llama la atención la crudeza de los pasajes sexuales y violentos. Y los actores están muy bien, es una de esas producciones que merecen un premio por el conjunto del reparto.

6/10
Hostiles

2017 | Hostiles

1892. Antes de licenciarse del ejército, el capitán Joseph J. Blocker es asignado para una misión sumamente desagradable para él: debe trasladar al jefe cheyenne Halcón Amarillo hasta su tierra de origen en el norte, pues se encuentra gravemente enfermo y ha pedido morir allí. Este indio fue responsable de crueldades inenarrables de las que Blocker fue testigo y sus manos torturaron y mataron a varios de sus compañeros. Al poco de comenzar el viaje se sumará a la pequeña comitiva una joven viuda que acaba de perder a su familia a manos de los indios. Extraordinario western crepuscular escrito y dirigido por Scott Cooper, un cineasta que confirma definitivamente que se ha ganado un lugar entre los más prestigiosos de la actualidad, gracias este film y a otras películas como Corazón rebelde o Black Mass. Presenta uno de esos westerns duros y realistas que adopta ese tipo de atmósfera y de hondos conflictos que en los últimos años están revitalizando un género que se niega a desaparecer. Aquí tenemos a un personaje principal magnífico, un hombre curtido en mil batallas y dolores, en sinsabores e injusticias, pero que dentro de esa piel curtida por cientos de atrocidades (también por supuesto las cometidas por él), aún conserva una humanidad de oro bruñido. Presenta el guión el viaje de redención de varias personas que geográficamente les lleva desde Nuevo Mexico hasta Montana, pero a la vez es un largo y emotivo adiós pues ejemplifica el único fin posible de una época llena de violencia y hostilidades entre blancos e indios, algo que no se arregla saldando deudas, ni reclamando justicias, pues ambos bandos saben que son culpables. Está bien resuelto el progreso interior de Blocker, así como la evolución del personaje de Rosalee Quaid, cuyas primeras apariciones en pantalla rompen el corazón. Destaca en Hostiles sin duda la falta de maniqueísmo en los caracteres, también a la hora de juzgar a blancos y pieles rojas, a la vez que se agradece una decidido, aunque costoso, rechazo del cinismo y la autocompasión, que en más de un personaje puede acabar derivando en desesperación. Visualmente la película es preciosa, aunque áspera, a un tiempo violenta y reflexiva, y expresa la odisea india con esa fotografía límpida de las grandes llanuras tan propias del western, con una ajustada banda sonora de Max Richter. Espléndido trabajo, por otra parte, del elenco de actores, encabezados por un soberbio Christian Bale, que repite trabajo con el director tras La ley del más fuerte. Al mismo nivel de calidad está la estremecedora composición de Rosamund Pike.

8/10
Ozark

2017 | Ozark | Serie TV

Marty Byrde es un brillante asesor financiero de Chicago. Es agudo, listo, sabe interpretar cifras con inteligencia. Está casado con Wendy, una mujer encantadora e vivaz, y tiene dos hijos adolescentes Charlotte y Jonah. La vida plácida de la familia va a cambiar drásticamente cuando el jefe de un cártel asesine al socio de Marty y éste salve milagrosamente la vida prometiendo un negocio seguro en la sureña y remota zona del lago Ozark, en Missouri. En realidad, se ha inventado una serie de oportunidades inmobiliarias para salvar el pellejo, pero ahora se verá obligado a blanquear allí millones de dólares si no quiere acabar en un bidón de ácido. La familia se mudará entonces a esa zona, donde la vida será muy complicada. Potente serie de Netflix que atrapa tremendamente y que resulta de lo más original. Responde al planteamiento de un hombre corriente que se ve atrapado en una situación límite y que deberá vivir al margen de la ley si no quiere morir. Mientras el FBI le pisa los talones por anteriores trapicheos económicos, ahora Marty no sólo deberá esquivarlos sino que se verá forzado a ir más allá, entrampándose aún más con negocios turbios, engaños y estafas, temeroso por lo que se les pueda sobrevenir a él y a su familia si no cumple con las expectativas. Se suma al conflicto la situación matrimonial, pues los hechos críticos han coincidido con el descubrimiento de la infidelidad de Wendy con otro hombre, por lo que la familia Byrde parece a punto de explotar. Los problemas se acentuarán en Ozark, cuando se las tengan que ver con la mafia del lugar y la delincuencia que campea por la zona. Ozark no plantea desde luego vidas ejemplares. Es además bastante descarnada y gráficamente explícita en el tratamiento de la violencia y el sexo –un leitmotiv insistente desde que Marty se hace dueño de un club de striptease, al estilo Los Soprano– y éticamente casi no hay un mísero personaje que se salve de la quema. Pero los creadores, Bill Dubuque y Mark Williams, hacen que la cosa funcione gracias a un guión muy elaborado, al retrato de la familia –peleada, en crisis, pero unida a pesar de todo– y al excelente dibujo de unos caracteres nada maniqueos, la mayoría personas complejas, muchas veces insanas, de vidas nada fáciles, que sobreviven como mejor pueden. Y que tienen en su corazón, sus dudas, sus deseos de vivir en paz, de cambiar de vida quizá, aunque no siempre sea posible. Por supuesto, entre todos ellos destacan los miembros de familia Byrde. Marty es un personaje extraordinario, y Jason Bateman sabe hacerlo atractivo, muy creíble a la hora echar mano de su rapidez mental para “vender su moto” en cualquier tipo de peliaguda situación, un talento que le saca continuamente de mortales apuros. Su mujer Wendy –colosal Laura Linney– no le va a la zaga y pronto será una némesis de Marty, capaz de cualquier manipulación interesada tras su encantadora sonrisa. La tercera en discordia es la jovencita Ruth (muy intensa Julia Garner), una chica sin escrúpulos y muy lista que procede de una familia de criminales lugareños y que inesperadamente encontrará en Marty la referencia paternal que le falta, aunque en sus planes también entre la posibilidad de asesinarle. Destaca entre el reparto también la poderosa presencia de Peter Mullan, en el papel de un violento propietario de la zona.

7/10
Gunpowder

2017 | Gunpowder | Serie TV

Interesante miniserie histórica, con la que debutan en la escritura de guiones dos actores, Kit Harington y Daniel West, que también se reservan sendos papeles. En concreto Harington, célebre por ser Jon Snow en Juego de tronos, asume el personaje protagonista de Robert Catesby, principal líder de la llamada Conspiración de la Pólvora, que pretendía la voladura de la Cámara de los Lores el 5 de noviembre de 1605, llevándose por delante a rey Jacobo I y a los principales dignatarios del gobierno y el parlamento. Aunque con algunas licencias relativas a los puntos en los que hay espacio para la especulación -por ejemplo, se atribuye al español Juan Fernández de Velasco, condestable de Castilla, haber informado de rumores sobre el complot, para facilitar un acuerdo de Felipe III con el monarca inglés en otras cuestiones-, se ciñe a los datos históricos. De modo que se da cuenta de la persecución que vienen sufriendo los católicos desde el reinado de Isabel I, que no se suaviza tras la subida al trono de Jacobo I, lo que da alas a las conspiraciones, una de ellas la de la pólvora, urdida por Robert Catesby, junto a Thomas Wintour, Thomas Hardy y John Wright, a los que se sumaría el célebre Guy Fawkes –el cómic de Alan Moore y la película de las Wachowski V de Vendetta, junto a la máscara de los antisistema Anonymous han alimentado la leyenda–, interpretado por Tom Cullen. Otros personajes históricos que se asoman son el superior de los jesuitas, el padre Henry Garnet –encarnado por Peter Mullan–, y el ministro del rey Robert Cecil –Mark Gatiss–. Y también el condestable al que da vida el español Pedro Casablanc. La serie es dinámica y está bien ambientada. Y se da presencia a algún personaje femenino, aunque históricamente no hayan sido relevantes, como Anne Vaux, prima de Catesby, interpretada por Liv Tyler. En lo relativo a la violencia, se cargan las tintas con escenas muy gráficas sobre las torturas, desmembramientos y mutilaciones, aunque eran prácticas comunes, y es auténtico que los conspiradores las sufrieron. Dirige los tres episodios de la serie J Blakeson, conocido sobre todo por La quinta ola.

6/10
Quarry

2016 | Quarry | Serie TV

Stonemouth

2015 | Stonemouth

Una obra ambientada en un apartado pueblo de Escocia dominado por un imperio familiar de la droga. La acción se desata cuando Callum, hijo del capo del lugar, se suicida inesperadamente en el puente de Stonemouth. Su mejor amigo, Stewart, exiliado del pueblo por sus problemas con el padre de Callum, regresa durante unos días para asistir al funeral. Allí deberá descubrir la verdad tras la muerte de su amigo.

Sunset Song

2015 | Sunset Song

Lewis Grassic Gibbon fue un escritor escocés que nació con el siglo XX y murió joven, siendo un treintañero. Periodista y escritor es autor de la trilogía de novelas “A Scots Quair”, y la primera del lote es la que da título a Sunset Song. Se trata de una mirada a la sociedad rural escocesa anterior al estallido de la Primera Guerra Mundial, sobre todo a la granja de los Guthrie, y aún más específicamente a la hija, Chris. La reflexión sobre el paso del tiempo y el entorno familiar, tantas veces opresivo, coincide con los intereses temáticos de su director y guionista, el británico Terence Davies, se reconoce al autor de Voces distantes y El largo día se acaba, que después de bucear en recuerdos personales ha adaptado a autores como John Kennedy Toole, Edith Wharton y Terence Rattigan. Aquí es Gibbon el que le ofrece la oportunidad de recrear su visión de las cosas con una preciosa fotografía de claroscuros en interiores, y muy sugerente en los exteriores, con los campos mecidos por el viento. Eso de “la canción de la puesta de sol” parece indicarnos que el día siempre se está poniendo, y que los ciclos de la vida tienden a repetirse, aunque cambien los usos sociales, y las personas puedan mejorar. El entorno atávico y opresivo lo representa Peter Mullan, el personaje del patriarca insensible que ejerce una paternidad poco responsable en casi todos los aspectos le viene al pelo. Su numerosa familia sufre las consecuencias, aunque la esposa haya aguantado lo indecible, y también el hijo mayor. Cuando una serie de avatares dejan a Chris sola al frente de la granja familiar, parece que las cosas podrían ser diferentes, existe la posibilidad de un matrimonio por amor, una maternidad más gozosa, y un trabajo mejor llevado. Pero siempre hay sucesos, como una guerra, que pueden trastocar la felicidad, y lo que deriva de ellos hay que saber encajarlo del mejor modo posible, para seguir viviendo. Davies es un cineasta sensible, capaz de sostener los planos, y recurrir al fuera de campo cuando lo considera oportuno; otras veces busca con exceso el preciosismo, también en las escenas íntimas que se diría que exigen un trato más pudoroso. Los actores están bien, aunque hay en ellos un punto de frialdad, quizá es el carácter de sus personajes. Y a pesar de los condicionamientos sociales y del destino, se quiere poner en valor la libertad, hay elecciones –de la madre de Chris, de la propia Chris, del hombre al que ésta ama y que es llamado a filas...– que permiten dirigir la propia existencia, aunque acerca de su moralidad podría discutirse bastante.

6/10
Hércules

2014 | Hercules

Hércules es un héroe de la mitología griega, hijo del dios Zeus y de la mortal Alcmene. Dotado una fuerza descomunal, es conocido por llevar a cabo los llamados 12 trabajos, hazañas guerreras encargadas por los dioses y que le aportaron la gloria de convertirse en el héroe más famoso. Esta leyenda es, al menos, la que repite a los cuatro vientos su sobrino Iolao, quien acompañado de su forzudo tío y de sus compañeros Tideo, Autólico, Anfiarao y Atalanta forman en realidad un sexteto de mercenarios que ofrecen su talento bélico a cambio de oro. Con un encargo de este tipo llega precisamente Ergenia, hija del rey tracio Cotis, quien le pide ayuda para defender a su pueblo de las hordas del malvado Reso. Allá irán entonces Hércules y sus amigos. Por un precio, claro. El director Brett Ratner es un especialista en películas de acción, como ha demostrado en la saga de Hora punta o en X-Men 3: La decisión final. Aquí ofrece un espectáculo apabullante al estilo actual, entretenido aunque no sea nada del otro mundo, con encuentros violentos y efectos visuales que siguen la línea “guerrera” comenzada por 300, aunque sin tanto regodeo en la sangre, más cerca del cine de aventuras que del género bélico. Basado en el cómic de Steve Moore, el guión es obra de Ryan Condal y Evan Spiliotopoulos, y ofrece, más que una puesta al día de los mitos griegos, la historia de seis compañeros de armas que vivirán momentos de heroísmo, traición, sufrimiento, amor, justicia y acción a raudales. Los guionistas echan el resto además no tanto en la trama argumental, sino en el dibujo de los personajes, en las relaciones entre ellos y en especial en la identidad del héroe. Hay osadía en convertir el mito de Hércules en realidad y despojarlo de su leyenda. Meterlo en la piel de un mercenario, un cuentista que se aprovecha de su fama, tiene mucho de escepticismo, pero con algunas dosis de humor y su valentía en la lucha, Ratner consigue hacer creíble al hombre para poder transformarlo después en héroe. Funciona eficazmente en el papel el forzudo Dwayne Johnson, al que tampoco se le pide que maneje el método Stanislavski, sino que de un golpetazo con su mazo se lleve por delante a media docenas de guerreros. Sus amigos, encarnados por actores poco conocidos, con excepción de Rufus Sewell, cumplen y no son meros comparsas en sus hazañas, mientras que John Hurt compone un sólido rey. Ridícula resulta sin embargo la inclusión de Irina Shayk en un papel de modelo florero que dura diez o quince segundos en total. Por lo demás, se agradece que no haya demasiada exageración en los efectos especiales y que la fotografía no convierta la aventura en un cómic psicodélico. La sinfónica banda sonora corre a cargo del español Fernando Velázquez, quien se consolida como uno de los más importantes compositores españoles del momento. 

5/10
Olive Kitteridge

2014 | Olive Kitteridge | Serie TV

Miniserie basada en la obra homónima de Elizabeth Strout, ganadora del Pulitzter, y que en su versión televisiva tiene muchas papeletas para acaparar premios. Lo que sobre el papel consistía en un conjunto de relatos más bien independientes, con Olive Kitteridge como protagonista, en el sólido y bien estructurado guión de Jane Anderson se convierte en el amargo retrato de un matrimonio –Olive y Henry, que viven con su hijo, Christophe, en Maine–, a lo largo de 25 años. Ella es una maestra de escuela sin pelos en la lengua, siempre hiriente con los demás y que sólo ve lo negativo en las personas; lo contrario de él, farmacéutico, siempre risueño, pero que continuamente está recibiendo bofetones dialécticos de parte de su mujer. Con un reparto formidable –Frances McDormand y Richard Jenkins están sublimes–, domina un pesimismo existencial a la hora de pintar cómo determinadas actitudes vitales de las personas próximas pueden hacer un daño tremendo a cónyuges e hijos. Lo que conduce a soterradas vías de escape extramatrimoniales, a veces pura fantasía o deseos no convertidos en realidad, lo que no contribuye precisamente al equilibrio. La mirada de Strout y la directora Lisa Cholodenko –mucho mejor que en sus anteriores trabajos fílmicos –La calle de las tentaciones, Los chicos están bien– viene a ser como un puñetazo en el estómago, pues aunque en muchas actitudes pueda asistir la razón y hasta hay amor, éste se mezcla con rencores y reproches que como mínimo acaban ahogándolo, sino matándolo. La partitura musical de Carter Burwell y la fotografía de un paisaje como desangelado ayudan a crear la deseada atmósfera que invita a pensar que la vida es poco más que una broma pesada.

7/10
Cruzando el límite (Welcome to the Punch)

2013 | Welcome to the Punch

El ex-criminal Jacob Sternwood se ve forzado a regresar a Londres desde Islandia cuando su hijo se ve involucrado en un robo que sale mal. Esto sirve en bandeja al detective Max Lewinsky una última oportunidad de cazar al hombre que lleva buscando toda su vida. A medida que se enfrentan, comienzan a descubrir una conspiración en la que ambos están involucrados y a la que tendrán que hacer frente para sobrevivir.

Amanece en Edimburgo

2013 | Sunshine on Leith

Adaptación al cine de "Sunshine on Leith", de Stephen Greenhorn, que obtuvo una excelente acogida en los escenarios británicos, tras su estreno en 2007. Sigue la línea de otros musicales nostálgicos que recopilan las canciones de conocidos conjuntos musicales "jukebox", como Queen, en "We Will Rock You", o Abba, en Mamma Mia!, que también conoció su correspondenciente adaptación a la pantalla. Amanece en Edimburgo cuenta con los conocidos temas de The Proclaimers. Dos jóvenes –buenos amigos– regresan de la Guerra de Afganistán. Uno de ellos, Davy, se enamorará de Yvonne, mientras que el otro, Ally, hace lo propio con Liz, hermana del primero, a la que pretende pedir en matrimonio aprovechando la celebración de las bodas de plata de los padres de ella, sus futuros suegros. Pero una revelación del pasado está a punto de dar al traste con el matrimonio de estos últimos. Como en otros musicales, el argumento acaba resultando muy sencillo, y sirve de enlace entre las diferentes canciones, en este caso muy bien integradas. Amanece en Edimburgo despierta la nostalgia del público más veterano, que reconocerá los éxitos más pegadizos del conjunto escocés, compuesto por los gemelos Charlie y Craig Reid, entre los que se lleva la palma el legendario "I'm Gonna Be (500 Miles)", con uno de los estribillos más tarareados de la historia: "I would walk five hundred miles". El veterano Peter Mullan (que se permite hasta cantar un tema con su voz grave) destaca en un reparto bastante ajustado. El film está rodado con frescura, con coreografías sencillas pero eficaces, y cierto aire a cine social británico a lo Ken Loach, en la descripción de personajes humildes, pero con un tono amable, sólo roto por algún detalle 'gamberro'. Gira en torno a la dificultad para mantener el amor, lo que resulta complicado en un mundo globalizado en el que los traslados laborales son cada vez más frecuentes.

6/10
Top of the Lake

2012 | Top of the Lake | Serie TV

Deuda criminal

2012 | The Liability

Adam es un chico problemático y rebelde; el novio de su madre, Peter, es un impetuoso gánster que le asignará un importante trabajo: ser el conductor de su más talentoso y letal sicario. Ahora serán las 24 horas más intensas del joven inglés, llenas de asesinatos, secuestros, venganzas y tráfico sexual al lado de un frio y metódico asesino. Con la participación del nominado al Oscar Tim Roth (Reservoir Dogs), esta película mezcla intensas escenas de violencia y acción con un ligero toque sarcástico sobre los inicios de un joven en el mundo del crimen. Incluye apañadas interpretaciones del resto del reparto.

4/10
War Horse (Caballo de batalla)

2011 | War Horse

Vísperas de la Primera Guerra Mundial en Inglaterra. El tozudo Ted Narracott se empeña en comprar un caballo pura sangre para las tareas de su granja pagando un elevado precio, por una estúpida rivalidad con el terrateniente que le arrienda sus tierras. Su joven hijo Albert se ocupará de domar a Joey para lograr lo que parece imposible, que sea capaz de arar un campo. Las dificultades económicas obligarán a vender al caballo al ejército, el primer paso de un emocionante periplo para el animal, que se prolonga a lo largo de toda la contienda. Notable adaptación de la novela de Michael Morpurgo, que estaba narrada con talento desde el punto de vista del caballo del título. Steven Spielberg y sus dos guionistas Richard Curtis y Lee Hall han renunciado a intentar trasladar esta óptica a la pantalla, un desafío del que seguramente podían haber salido escaldados, lo que no obsta para que en un buen puñado de escenas Joey sea protagonista principal, y exista una clara fidelidad al original. De modo que el film sigue un enfoque más tradicional, en la línea del western Winchester 73, en que vemos cómo el caballo pasa por distintas manos que se ocupan de él, la primera de ellas y la más importante la del joven Albert. Ello permite presentar distintos escenarios y personajes donde cambia el tono, pero siempre está presente la humanidad, seres de carne y hueso con ilusiones, y que al tiempo sufren diversas penalidades: los padres sufridores, el oficial de palabra, los adolescentes obligados a alistarse, el cuidador de caballos, el abuelo que se ocupa de su nieta enferma... Hay acierto en un reparto sin grandes estrellas pero sí con grandes actores. No se hurta el horror de la guerra y el inevitable miedo, pero no hay regodeo en mostrar sus peores efectos, prevaleciendo en cambio el tono épico, la idea del cumplimiento del deber y de la lucha como “brothers in arms”, en el combate todos son hermanos aunque hayan podido tener diferencias. Ayuda mucho a la atmósfera la formidable partitura musical de John Williams. En realidad gran parte del equipo habitual de Spielberg -el director de fotografía Janusz Kaminski, el montador Michael Khan, la productora Kathleen Kennedy...- ayudan a que la ambientación sea perfecta. Hay mucha cinefilia y maravilloso clasicismo en el film de Spielberg, mucho más logrado que su otro trabajo de 2011, la tarea imposible de llevar Tintín satisfactoriamente a la pantalla grande. Enmarcan el film pasajes deudores de John Ford, el desafío en la granja del primer acto, o la escena con el sol poniéndose con que se llega al final. Pero entre medias hay guerra, mucha guerra, la maravillosa carga de la caballería, o las trincheras que nos retrotraen a Stanley Kubrick y sus Senderos de gloria. Hay momentos maravillosos, que sólo el talento de un gran cineasta sería capaz de pasar satisfactoriamente del papel a la pantalla: destaca esa versión equina de la tregua de Feliz Navidad, o aquel que no es cuestión de destripar y que podríamos calificar de “milagroso”, con un “ciego que ve” y un incrédulo que no mete las llagas en ningún costado como Santo Tomás, pero casi.

8/10
Redención (Tyrannosaur)

2011 | Tyrannosaur

Joseph es un tipo viudo, que bebe más de la cuenta, violento y cínico, rabioso con el mundo, capaz de acabar a patadas con la vida de su perro, en un acceso de ira bajo los efectos del alcohol. Tras una trifulca con unos jóvenes pakistaníes, se refugia en una tienda solidaria regentada por Hannah, una mujer cristiana que le promete rezar por él. Aunque le responde desabridamente, no dejan de conmoverle su sonrisa y su cariño. Va a descubrir que lo suyo no es nada comparado con los padecimientos de Hannah. Durísimo y deprimente film premiado en Sundance del actor Paddy Considine, que debuta tras la cámara en el largo con el doble papel de director y guionista. Parece ser que se inspira en alguna experiencia personal negativa, y en efecto, se diría que ha puesto el alma, por así decir, en esta amarga película. Demuestra el británico pulso narrativo, y la pareja protagonista, Peter Mullan y Olivia Colman, se muestran convincentes con sus personajes. Sin embargo en Redención (Tyrannosaur) domina un tono desesperanzado, brutal y cruel, en que sobresalen los aspectos más sórdidos del ser humano, lo que se subraya con la paleta de colores apagados con que se compone cada fotograma. De modo que la fe se demuestra insuficiente, y tampoco puedes estar seguro de hasta dónde alcanzará el apoyo de otras personas. Aunque es innegable la conexión de lo que se cuenta con el mundo real –la violencia conyugal, la bebida como refugio para huir de los problemas, la incapacidad que tienen algunos para ver personas en los demás...–, Considine se empeña en golpear fuerte todo el tiempo la sensibilidad del espectador, proporcionándole poco aire para que respire, hasta el punto de que resulta algo forzado el único desahogo que proporciona, la “fiesta” –por llamarla de algún modo– que sigue al entierro del mejor amigo de Joseph. Las opciones de redención que ofrece a Joseph resultan limitadas, y resulta difícil hacerse cargo de la situación anímica de Hannah al concluir la película; se diría que continúan perdidos en sus personales laberintos, no hay salida más allá de la resignada supervivencia. Curiosamente Considine conjuga la creación de una atmósfera tremendamente opresiva con el recurso a la elipsis, evita casi siempre lo escabroso, sugiriéndolo.

6/10
Neds

2010 | Neds

Un ned es un "non-education delincuent", nombre de jóvenes pandilleros de baja extracción social que acaban envueltos en sórdidas historias de tipo criminal. El guionista y director Peter Mullan fija su atención en el adolescente John McGill. Estamos en el Glasgow de 1973, y John es un chico sensible e inteligente que procura mantenerse alejado de las compañías problemáticas, su deseo es descollar en el instituto y estudiar una carrera universitaria. Pero las cosas no son tan sencillas. Su padre es un borracho. Tiene un hermano, Bernie, que abandonó el hogar para convertirse en matón, y de hecho John le pedirá ayuda para librarse de la presión de un chico que trata de amedrentarle. Este primer tramo del film es vigoroso, y Mullan lo lleva con habilidad, un poco al estilo Ken Loach, pintando bien ese mundo educativo rígido de los años 70. La película se le complica al fatalista Mullan desde el momento en que John ve cómo todos los elementos juegan en su contra, en su deseo de convertirse en un ciudadano de provecho. Entonces empieza a deslizarse por la pendiente que le conduce al que parecía su destino natural, la de chulito pandillero, sólo que con un punto psicótico bastante acusado y no exento de violencia. Aquí las cosas se  descontrolan, parece que él director no sepa cómo concluir su historia, su recurso a las simbólicas y leoninas imágenes finales se nos antojan truco barato de prestidigitador, que ve que se le termina el tiempo y que debe terminar su número como sea. Sobresale el trabajo del protagonista, Connor McCarron, mientras que el inconformista Mullan se ha reservado el papel de odioso padre. Resultan curiosas las oníricas imagen de John peleándose con un crucificado, que no vienen demasiado a cuento, y que obligan a preguntarse acerca de qué problema tiene con la religión quien también dirigiera Las hermanas de la Magdalena.

5/10
Harry Potter y las reliquias de la muerte (1ª parte)

2010 | Harry Potter and the Deathly Hallows: Part I

Tras la muerte de Dumbledore, y la caída de la ‘careta’ de Severus Snapes, las cosas están más oscuras que nunca, tanto en el mundo de los magos como en el de los muggles. La vida de Harry Potter corre serio peligro, y sus amigos están dispuestos a arriesgar las suyas para ponerle a salvo, pues saben que él es la única opción para derrotar a Valdemort. Con la ayuda de Hermione y Ron tratará de dar con los horrocruxes, pedazos del pasado de tan poderoso enemigo, cuya destrucción resulta vital. Serán herramientas poderosas en tan desigual combate las que Dumbledore ha legado a los tres amigos en su testamento. Séptima entrega de la saga Harry Potter en cine, y primera parte de la última novela de J.K. Rowling “Harry Potter y las reliquias de la muerte”, pues se ha tomado la decisión de extraer de ella dos películas. A estas alturas resulta evidente que la adaptación al cine tiene a una legión de incondicionales que irán a verla, los fans de los libros, pues con unos actores ya conocidos y una trama de la que es celosa guardián la propia Rowling, muy mal deberían pintar las cosas para que se produjera una deserción de estos espectadores. Y es claro que básicamente el film cumple, hay una cuidada producción y elementos para entretener y atrapar el interés, gracias a un libreto del guionista habitual Steve Kloves. En el haber del film está una atmósfera que sigue creciendo en oscuridad, con la escuela Hogwarts dejada en el baúl de los recuerdos y los protagonistas puestos seriamente a prueba. De modo especial Ron, con su complejo de inferioridad y sus celos –le gusta Hermione, pero cree que ella le desprecia a favor de Harry–, que le invitan a dejar a sus amigos en la estacada. Y hay pasajes logrados, como a añagaza de un conjuro que nos muestra a múltiples Harry Potter, para proteger al auténtico. Sin embargo, continúan los síntomas de agotamiento en la saga, que ya se detectaban en Harry Potter y el misterio del príncipe. El director David Yates da la impresión de ser un director ‘a las órdenes de lo que digan los jefes’, y no resulta muy imaginativo en el uso de la parafernalia de efectos digitales –véase la enésima persecución fílmica en autopista en sentido contrario, sin nada vibrante que aportar–, además de empantanarse en los pasajes en que los personajes se encuentran como perdidos, como si él mismo se hubiera contagiado de dicha desorientación. De modo que aburre. Tampoco ayudan los personajes fugaces, con los que resulta difícil empatizar, de modo que ciertas muertes no producen el deseado efecto dramático; concretamente una casi se nos comunica de pasada, de modo que a la mayoría del público le importará sencillamente un bledo. Curiosamente, si Ron adolece de complejo de inferioridad, los impulsores de este film parecen estar aquejados del complejo de película no-adulta. Así parece explicarse la introducción de una imagen amorosa, fantasía y tentación provocada por los celos de Ron, suavizada y transfigurada eso sí, para evitar protestas de los que no la vean demasiado adecuada para la saga.

5/10
Red Riding: 1983

2009 | Red Riding: In the Year of Our Lord 1983

Película que cierra la trilogía comenzada con Red Riding: 1974 y Red Riding: 1980. se trata de una serie de películas que adaptan las novelas truclentas de David Peace, que al parecer recrean investigaciones de casos reales en Inglaterra. En esta película la trama entronca con la primera de las películas de la serie, pues vuelven a producirse extrañas despariciones y secuestros. Como en el caso de toda la saga destaca la magnífica y realista ambientación, al mismo tiempo que se narra cómo es por dentro una investigación policial. Dirige esta entrega Anand Tucker (Tenías que ser tú) y entre el reparto hay nombres sobresalientes, como Sean Bean.

6/10
Red Riding: 1974

2009 | Red Riding: In the Year of Our Lord 1974

Julian Jarrold (La joven Jane Austen) adapta una novela de David Peace, sobre un asesino en serie que existió realmente en Inglaterra y que atemorízo al país durante una década. Un joven periodista investiga la causa de la desaparición de tres niñas. Se trata de la adaptación de la primera novela de una tetralogía, de las cuales otras dos han sido adaptadas al cine, con lo que la saga de películas se completa con Red Riding: 1980 y Red Riding: 1983. Destaca la presencia de Andrew Garfield, quien al año siguiente saltaría a la fama gracias a La red social.

6/10
Red Riding: 1980

2009 | Red Riding: In the Year of Our Lord 1980

Segunda parte de la trilogía completada por Red Riding: 1974 y Red Riding: 1983, basada en una serie de novelas negras de David Peace, que recrea historias reales. Destaca en estas peliculas la ambientación nocturna y macilenta, propia del tema que se trata: las investigaciones de crímenes perpetrados por asesinos múltiples. Alrededor de las investigaciones, hay una serie de personajes ambiguos, corruptos, misteriosos. Este film, en concreto, está protagonizado por Paddy Considine (En América) y dirigido por James Marsh, que asombró con su documental Man on Wire. Se trata quizá de la película más conseguida de la serie.

6/10
La última legión

2007 | The Last Legion

Una de romanos, a la antigua usanza, pensada para toda la familia, y que se basa parcialmente en una obra de Valerio Manfredi. Siglo V. El niño Rómulo Augusto, a punto de ser proclamado emperador de Roma, ve cómo sus padres son asesinados por el bárbaro Odoacer. Sólo salva su vida por los augurios de Ambrosino, gracias a los cuales es enviado al exilio a la isla de Capri, la misma donde se retiró tiempo atrás el emperador Tiberio. El chico será rescatado por un grupo liderado por el general Aurelio, que se siente culpable de que cayera prisionero; forma parte de su grupo de guerreros una mujer india, de la India, Mira. El plan después pasa por ir a Britania, donde se supone aguarda la novena y última legión del imperio. Se habría agradecido un guión más trabajado y unos personajes con más matices. Pero el film cae simpático: tiene su ritmo, con la climática batalla final -que incluye antes un discurso enardecido, a lo "Enrique V"- y sus vistosas escenas de peleas. Y tiene su gracia ver a Colin Firth calzado con sandalias, a la bollywoodiense Aishwarya dar patadas a tutiplén, o a Ben Kingsley en plan Gandalf, o más bien otro mago que... El niño Thomas Sangster cumple, pese a su aspecto en exceso angelical, y como explicación al mito artúrico funciona bastante mejor que El rey Arturo.

5/10
Hijos de los hombres

2006 | Children of Men

El director mexicano Alfonso Cuarón aceptó adaptar libremente la novela de P.D. James Hijos de los hombres, atraído por su premisa: un futuro próximo, el año 2027, con una humanidad en peligro de extinción, por la infertilidad de las mujeres. Con tan sugestiva idea traza una parábola de un porvenir nada halagüeño, que presenta inquietantes similitudes con el panorama actual, de flujos migratorios y cierres de fronteras, manifestaciones de radicales y movimientos antisistema, con la deshumanización del hombre como quid de la cuestión. El film arranca con un personaje gris y tristón, requerido por su ex esposa, activista de uno de esos grupos no gubernamentales que busca, de algún modo, un mundo mejor. A regañadientes se convertirá en escolta de una mujer que, de modo inesperado, ha quedado encinta. Y ese cometido no deseado le devolverá paulatinamente la esperanza perdida. Justamente puede definirse a Cuarón como contador de cuentos: La princesita, Grandes esperanzas, Harry Potter y el prisionero de Azkaban… Hasta el sobrevalorado relato iniciático Y tu mamá también encaja en el formato ‘cuento’. Hijos de los hombres es una historia sencilla con telón de fondo apocalíptico, de hombres cansados y sin referencias que les permitan seguir con ilusión el día a día. Las lágrimas silenciosas al inicio, por la muerte violenta del hombre más joven del planeta, es un perfecto resumen de la situación, de falta de amor y aprecio por la vida. A lo que sigue el vacío vital del protagonista, lacónico y eficaz Clive Owen, y esa mirada nostálgica al mundo hippy del personaje de Michael Caine, cultivador de marihuana que se lamenta por el mundo, aunque poco haga por transformarlo. Puede tacharse el film en algún momento de reiterativo, por las numerosas escenas de persecución o de caos, pero el poderío visual del director y su operador habitual Emmanuel Lubezki es tal, que la elemental trama se sostiene. Especial mención merecen la escena en que la visión de una criatura conmueve a quienes instantes antes estaban combatiendo, aunque se trate de un sentimiento efímero; o la de la barca en la niebla.

6/10
Cargo

2006 | Cargo

Chris, joven que viaja mochila al hombro por África, huye de la policía tras cometer un pequeño robo en un mercadillo. Y decide colarse de polizón en un barco que zarpa rumbo a Marbella, con una carga de aves exóticas. Un miembro de la tripulación encuentra a Chris, que es llevado ante el capitán. Éste es un hombre carismático, que le permite quedarse a bordo a condición de que ayude en sus tareas al cocinero. Mientras desempeña su nuevo trabajo, Chris descubrirá que la bodega del navío encierra un oscuro secreto. Debut en la ficción del prestigioso documentalista británico Clive Gordon, autor de trabajos sobre los efectos de la catástrofe nuclear de Chernobyl y otros temas. El cineasta ha contado como guionista con Paul Laverty, colaborador habitual de Ken Loach, que se inspiró en artículos de prensa para escribir la historia. Aunque tiene un tono de thriller, en realidad se trata de un drama social que denuncia la oscura realidad de los que se aprovechan de la inmigración ilegal. El reparto internacional reúne al escocés Peter Mullan, al alemán Daniel Brühl y al español Luis Tosar.  

4/10
Criminal

2004 | Criminal

Rodrigo, un aspirante a timador, recibe los consejos de Richard, que lleva más años en la profesión y conoce todos los trucos. Juntos tratarán de hacerse con unas valiosas estampillas antiguas. Versión estadounidense de Nueve Reinas, producida por Section Eight, la compañía de George Clooney y Steven Soderberg  Éste último coescribe el guión bajo el seudónimo de Sam Lowry, junto con Gregory Jacobs, el debutante director de la cinta. Y prácticamente fotocopian el original, salvo porque se traslada la acción de Buenos Aires a Los Ángeles. Además, se incluyen numerosas alusiones a los problemas raciales de la ciudad, dividida en zonas, según los grupos étnicos que la habitan. 

4/10
Young Adam

2003 | Young Adam

Uno de esos filmes que dejan mal cuerpo. Glasgow, años 50. El joven Joe trabaja para un matrimonio con un hijo, que transportan mercancía en una barcaza del río. El cadáver de una mujer aparece flotando en las aguas. Quizá tras el rostro amable de Joe, que tiene una aventura con la mujer del arisco jefe, se esconda una cabeza un tanto loca. Basándose en la novela de Alexander Trocchi, David Mackenzie hace una inquietante descripción de tipos humanos y aprovecha un buen reparto: el psicópata ‘simpático’, el marido machista y borrachín, la esposa insatisfecha.

3/10
Las hermanas de la Magdalena

2002 | The Magdalene Sisters

Un orfanato regentado por unas monjas, las hermanas de la Magdalena. Como si fuera una cárcel, y aún peor, con todo tipo de abusos sexuales, violencia y vejaciones varias padecidos por las “huerfanitas”. Así plantea su duro film el británico Peter Mullan, que dice inspirarse en un caso real. Sin duda que en todas partes hay gente depravada, y la Iglesia no puede ser la excepción. Pero esto no obsta para que el director, anticatólico confeso, entregue una historia visceral, donde curas y monjas son peores que el mismísimo diablo.

2/10
Session 9

2001 | Session 9

¿De dónde sacó el director Brad Anderson un escenario tan aterrador para esta película? Da tanto miedo que sorprende incluso que los protagonistas campen a sus anchas por tan siniestro lugar. Pues bien, parece ser que el manicomio donde transcurre la acción existe de verdad, y que el cineasta citado pasaba con su coche regularmente cerca de ese sitio, el Sanatorio Mental de Danvers, erguido sobre una colina, construido hacia 1860 y que en la actualidad permanecía abandonado. La planta del edificio recuerda a un murciélago con las alas abiertas como si el arquitecto hubiera sido el mismísimo conde Drácula. “Escribimos un guión basado en historias reales que habíamos escuchado sobre ese lugar”, explica Anderson. A pesar del respeto que impone la casa, y como hay que ganarse las lentejas, un grupo de cinco trabajadores acepta limpiar hasta el último rincón del lugar de residuos tóxicos. Ataviados con trajes protectores, se aventuran por los extensos y oscuros pasillos donde encontrarán evidencias de torturas a los pacientes, posesiones demoníacas y unas cintas que se utilizaban para grabar a una paciente con personalidad múltiple. Con este trabajo, Anderson demuestra que es capaz de rodar una historia completamente diferente a su estimable Próxima parada: Wonderland, una comedia romántica que merece la pena rebuscar en el videoclub. De paso, demuestra que se puede dar miedo sin necesidad de sangre a mansalva, lo que más bien suele provocar asco, y sin sofisticados efectos especiales. Contribuyen a la causa las sobrias interpretaciones de David Caruso (Prueba de vida), Peter Mullan (El perdón) y Josh Lucas (Una mente maravillosa). El intrincado argumentado puede liar al espectador, pero contribuye a reforzar el terror a lo que no se puede explicar y más o menos se aclara al final.

4/10
Criminal y decente

2000 | Ordinary Decent Criminal

Dublín. Michael Lynch es un ladrón un tanto especial. Roba a gente adinerada. Realiza unos golpes audaces. Y las autoridades, aunque le tienen enfilado, no logran reunir pruebas para acusarle. Él vive en un barrio popular, y se podría decir que es el típico hombre familiar, si no fuera porque ama a dos mujeres, hermanas. A la opinión pública le cae bien este ladrón, que gusta de las bromas para burlarse de la policía. Pero tanto va el cántaro a la fuente... Entretenida película sobre los gángsteres irlandeses, basada en un personaje real. Kevin Spacey quedó fascinado por Lynch: “Por una parte, está enfrentado con todos los aspectos del "establishment"; por otro, tiene un hondo sentido del deber, de la lealtad y la fidelidad para con la familia. Me interesó esta yuxtaposición. Me gusta interpretar personajes sobre los que el público no sabe que pensar.”

6/10
Mi nombre es Joe

2000 | My Name is Joe

Joe ha conseguido, gracias a la ayuda de Alcohólicos Anónimos, superar su problema con la bebida. Está en el paro, pero gracias a pequeñas chapuzas que salen de tanto en cuando, sobrevive. Su vida es sencilla, pero alegre. Dedica algunos esfuerzos a entrenar a un penoso equipo de fútbol, al que ayuda no sólo con el deporte, sino en sus dificultades personales. La llegada de una abnegada asistencia social le hace descubrir el amor. Lo malo es una red mafiosa que domina el barrio, y en la que se ve enredado sin quererlo. El británico Ken Loach continúa su cine social, que ha producido títulos como Lloviendo piedras o Ladybird, Ladybird. El resultado, dentro de su marcado pesimismo, tiene una gran intensidad, y recibió premios en Cannes (al mejor actor, Peter Mullan) y en Valladolid (mejor película).

5/10
El perdón

2000 | The Claim

The Kingdom Come es un pequeño y alejado pueblo minero de las montañas de California. El jefe de la población es Dillon, un irlandés seco y duro, que mantiene el orden con justicia y mano firme. Los habitantes le respetan: en realidad fue él quien tiempo atrás levantó aquella población de la nada, tras obtener la propiedad de una mina. Pero al pueblo llegarán tres personas que acabarán con la vida rutinaria y acomodaticia de Dillon: un joven trabajador de la compañía Central Pacific que estudia la posibilidad de que el ferrocarril pase por allí, y dos mujeres, madre e hija, cuya historia está inevitablemente unida al origen del pueblo. Michael Winterbottom narra un drama sin concesiones, basado en una novela de Thomas Hardy, tan gélido como las nieves perpetuas que ambientan la película. Los errores del pasado quizá nunca se borren, quizá la huella que dejaron sea inmune al paso del tiempo. El corazón humano es reacio a la humillación del perdón, a pedirlo y a otorgarlo, pero como ya dejó claro Paul Thomas Anderson en su película Magnolia, esa humildad es en realidad lo que engrandece al ser humano. Winterbottom lo dice también a su manera, pero es tan implacable que resulta brutalmente amargo. El perdón es una película magníficamente interpretada, sobria y sórdida a un tiempo, sobre la que planea también el enfrentamiento entre el áspero mundo de los pioneros, capaces de dar la vida por una onza de oro, y el avance imparable del nuevo americano moderno, a veces pragmático hasta la insensibilidad.

6/10
Miss Julie

1999 | Miss Julie

Una noble mansión y una noble familia. Una calurosa tarde de canícula veraniega, Julia, la hija del señor de la casa, se queda sola con el servicio. Está algo deprimida, pues acaba de romperse su compromiso matrimonial. Un poco bebidilla, se le suelta la lengua y empieza una larga conversación y un juego de seducción con Jean, un criado. Saffron Burrows cuelga el traje de neopreno que lucía en Deep Blue Sea, y se enfunda un amplio vestido de época para dar vida a Julie, la protagonista de la célebre obra teatral de August Strindberg. Dirigida por su marido, Mike Figgis (La versión Browning, Leaving Las Vegas), demuestra ser una buena actriz, a la que da perfecta réplica Peter Mullan (Mi nombre es Joe). La peli profundiza en la idea de que las diferencias de clase social no significan que unas personas sean muy distintas de otras.

5/10
Un cuento de hadas

1997 | Fairy Tale: A True Story

En 1917 dos niñas dijeron haber visto unas hadas; presentaron como prueba unas sugestivas fotografías. El caso armó tal revuelo entre la opinión pública que atrajo la atención del escritor Arthur Conan Doyle y del mago Harry Houdini. La película de Charles Sturridge (director de la excelente serie televisiva Retorno a Brideshead) ahonda en la sed de espiritualidad del ser humano mediante una atractiva trama fantástica. Una "joyita" a descubrir.

6/10
Trainspotting

1996 | Trainspotting

Las drogas según Danny Boyle. La voz en off de Mark con que empieza el film, propone una curiosa disyuntiva: escoger una vida rutinaria ("escoge la vida, escoge el trabajo, escoge una carrera...") o el vértigo irracional de las drogas. El trío Boyle (director)-Andrew Macdonald (productor)-John Hodge (guionista), que adapta la impactante novela del vitriólico Irvine Welsh, ofrece una visión muy descarnada de la drogadicción, donde sentido del humor y hallazgos visuales (como la célebre y alucinante escena de la taza del váter) no ocultan la sordidez del tema, y los peligros reales a donde lleva.

7/10
Braveheart

1995 | Braveheart

Siguiendo los pasos de Kevin Costner con su Bailando con lobos, Mel Gibson también recreó un drama histórico de más de dos horas de duración, protagonizado y producido por él y con un gran despliegue de medios. Asímismo, se alzó con el oscar a la mejor película en 1995. Tras su magistral debut como realizador con El hombre sin rostro, Gibson se afianzó tras las cámaras con la recreación de la vida de William Wallace, un líder escocés del siglo XIII que encabezó la rebelión contra el rey de Inglaterra Eduardo I. Wallace consiguió la unión de todos los nobles escoceses, por lo que consiguió incluso derrotar al ejército inglés en la batalla de Stirling. Tras el asesinato de su joven esposa por los ingleses, la única motivación de Wallace es la venganza. El filme contiene grandes secuencias, no sólo las relativas a la batalla, que son las más espectaculares -cientos de extras participaron en su elaboración-, sino también en el interior de la trama, de tipo romántico, lírico e incluso humorístico, de todas las cuales el realizador consigue salir con evidente soltura. La recreación que Mel Gibson ofrece de la Edad Media es realista, y da la impresión de ser una época ruda y con evidentes signos de cambio, como la creación de las universidades, por lo que el mensaje, en el fondo, es positivo.

8/10
Tumba abierta

1994 | Shallow Grave

Juliet, David y Alex son tres amigos que se van a vivir los tres juntos a un piso de solteros. Un día, Hugo, uno de sus compañeros aparece muerto en la cama, víctima de una sobredosis y deja en el piso una maleta llena de dinero. Los chicos, lejos de avisar a la policía, deciden deshacerse del cadáver y repartirse el botín. Humor negro en esta cinta de Danny Boyle, protagonizada por Ewan McGregor, que destacaría dos años después con el mismo director en Trainspotting. Buen ritmo y variedad de géneros dentro de la película, pues hay humor, algo de thriller, suspense... y unos protagonistas algo descerebrados que urdirán una macabra solución.

5/10
Riff-Raff

1990 | Riff-Raff

Un joven obrero de una empresa de la construcción vive un romance con una cantante adicta a las drogas, en el mundo marginal de Londres. Comedia social “estilo Loach”, que ganó merecidamente el Premio de la Crítica en Cannes.

6/10
Neds

2010 | Neds

Un ned es un "non-education delincuent", nombre de jóvenes pandilleros de baja extracción social que acaban envueltos en sórdidas historias de tipo criminal. El guionista y director Peter Mullan fija su atención en el adolescente John McGill. Estamos en el Glasgow de 1973, y John es un chico sensible e inteligente que procura mantenerse alejado de las compañías problemáticas, su deseo es descollar en el instituto y estudiar una carrera universitaria. Pero las cosas no son tan sencillas. Su padre es un borracho. Tiene un hermano, Bernie, que abandonó el hogar para convertirse en matón, y de hecho John le pedirá ayuda para librarse de la presión de un chico que trata de amedrentarle. Este primer tramo del film es vigoroso, y Mullan lo lleva con habilidad, un poco al estilo Ken Loach, pintando bien ese mundo educativo rígido de los años 70. La película se le complica al fatalista Mullan desde el momento en que John ve cómo todos los elementos juegan en su contra, en su deseo de convertirse en un ciudadano de provecho. Entonces empieza a deslizarse por la pendiente que le conduce al que parecía su destino natural, la de chulito pandillero, sólo que con un punto psicótico bastante acusado y no exento de violencia. Aquí las cosas se  descontrolan, parece que él director no sepa cómo concluir su historia, su recurso a las simbólicas y leoninas imágenes finales se nos antojan truco barato de prestidigitador, que ve que se le termina el tiempo y que debe terminar su número como sea. Sobresale el trabajo del protagonista, Connor McCarron, mientras que el inconformista Mullan se ha reservado el papel de odioso padre. Resultan curiosas las oníricas imagen de John peleándose con un crucificado, que no vienen demasiado a cuento, y que obligan a preguntarse acerca de qué problema tiene con la religión quien también dirigiera Las hermanas de la Magdalena.

5/10
Las hermanas de la Magdalena

2002 | The Magdalene Sisters

Un orfanato regentado por unas monjas, las hermanas de la Magdalena. Como si fuera una cárcel, y aún peor, con todo tipo de abusos sexuales, violencia y vejaciones varias padecidos por las “huerfanitas”. Así plantea su duro film el británico Peter Mullan, que dice inspirarse en un caso real. Sin duda que en todas partes hay gente depravada, y la Iglesia no puede ser la excepción. Pero esto no obsta para que el director, anticatólico confeso, entregue una historia visceral, donde curas y monjas son peores que el mismísimo diablo.

2/10
Orphans

1998 | Orphans

Cuatro hermanos (tres hombres y una mujer) se reúne con motivo de la muerte de su madre en Glasgow y salen a la luz sus problemas con un humor muy oscuro, a lo largo de una larga noche previa al entierro, donde no se sabe si es mejor reír o llorar, las muchas miserias familiares. El film supuso el debut en el largo como guionista y director de Peter Mullan. Están presentes las claves de amargura y ambiente católico algo asfixiante, al estilo "Las cenizas de Ángela", que desarrollaría de modo más brutal en Las hermanas de la Magdalena. Mullan demuestra cierto dominio en la puesta en escena, y hay escenas inspirada como la del breve flash-back de la tormenta con la madre, tierna, una constante que ya no reaparece apenas en el film, optando en cambio por momentos salvajes como la del tipo del pub cuyo trasero se convierte en improvisada diana.

4/10
Neds

2010 | Neds

Un ned es un "non-education delincuent", nombre de jóvenes pandilleros de baja extracción social que acaban envueltos en sórdidas historias de tipo criminal. El guionista y director Peter Mullan fija su atención en el adolescente John McGill. Estamos en el Glasgow de 1973, y John es un chico sensible e inteligente que procura mantenerse alejado de las compañías problemáticas, su deseo es descollar en el instituto y estudiar una carrera universitaria. Pero las cosas no son tan sencillas. Su padre es un borracho. Tiene un hermano, Bernie, que abandonó el hogar para convertirse en matón, y de hecho John le pedirá ayuda para librarse de la presión de un chico que trata de amedrentarle. Este primer tramo del film es vigoroso, y Mullan lo lleva con habilidad, un poco al estilo Ken Loach, pintando bien ese mundo educativo rígido de los años 70. La película se le complica al fatalista Mullan desde el momento en que John ve cómo todos los elementos juegan en su contra, en su deseo de convertirse en un ciudadano de provecho. Entonces empieza a deslizarse por la pendiente que le conduce al que parecía su destino natural, la de chulito pandillero, sólo que con un punto psicótico bastante acusado y no exento de violencia. Aquí las cosas se  descontrolan, parece que él director no sepa cómo concluir su historia, su recurso a las simbólicas y leoninas imágenes finales se nos antojan truco barato de prestidigitador, que ve que se le termina el tiempo y que debe terminar su número como sea. Sobresale el trabajo del protagonista, Connor McCarron, mientras que el inconformista Mullan se ha reservado el papel de odioso padre. Resultan curiosas las oníricas imagen de John peleándose con un crucificado, que no vienen demasiado a cuento, y que obligan a preguntarse acerca de qué problema tiene con la religión quien también dirigiera Las hermanas de la Magdalena.

5/10
Las hermanas de la Magdalena

2002 | The Magdalene Sisters

Un orfanato regentado por unas monjas, las hermanas de la Magdalena. Como si fuera una cárcel, y aún peor, con todo tipo de abusos sexuales, violencia y vejaciones varias padecidos por las “huerfanitas”. Así plantea su duro film el británico Peter Mullan, que dice inspirarse en un caso real. Sin duda que en todas partes hay gente depravada, y la Iglesia no puede ser la excepción. Pero esto no obsta para que el director, anticatólico confeso, entregue una historia visceral, donde curas y monjas son peores que el mismísimo diablo.

2/10
Orphans

1998 | Orphans

Cuatro hermanos (tres hombres y una mujer) se reúne con motivo de la muerte de su madre en Glasgow y salen a la luz sus problemas con un humor muy oscuro, a lo largo de una larga noche previa al entierro, donde no se sabe si es mejor reír o llorar, las muchas miserias familiares. El film supuso el debut en el largo como guionista y director de Peter Mullan. Están presentes las claves de amargura y ambiente católico algo asfixiante, al estilo "Las cenizas de Ángela", que desarrollaría de modo más brutal en Las hermanas de la Magdalena. Mullan demuestra cierto dominio en la puesta en escena, y hay escenas inspirada como la del breve flash-back de la tormenta con la madre, tierna, una constante que ya no reaparece apenas en el film, optando en cambio por momentos salvajes como la del tipo del pub cuyo trasero se convierte en improvisada diana.

4/10

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