Lee Marvin
63 años ()Premios: Oscar (1), Festival de Berlín (1) Ver más
El duro del pelo blanco
Delgado y corpulento, de 1,85 metros de estatura, pelo blanco y rostro de duro, con familia vinculada al ejército, él mismo sirvió en la Marina durante la Segunda Guerra Mundial. Tras especializarse en villanos, alcanzó el estrellato con memorables papeles protagonistas, y no es de extrañar que con frecuencia estuviera vinculado a tramas de acción, western, cine bélico y del mundo del hampa.
Lamont Waltman Marvin Jr., más conocido como Lee Marvin, nació en la ciudad de Nueva York en 1924, y descansaría 63 años después, tras sufrir un ataque al corazón en Tucson, en el cementerio militar de Arlington, algo nada extraño por su servicio en la Marina Americana y más específicamente en el escenario del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, lo que le valió varias condecoraciones. Lo que no está reñido con cierta fama en sus años tempranos de indisciplinado, con peleas en la escuela y pilladas fumando a escondidas; pudo influir su dislexia temprana y lo que algunos han calificado de carácter hiperactivo, o como se dice ahora, trastorno de déficit de atención. Su hermano mayor se llamaba Robert, y él Lee, en recuerdo de un ilustre familiar que quizá a estas alturas sea víctima de la memoria histórica, el general confederado Robert E. Lee. También su padre sirvió en una guerra, la Gran Guerra, o sea, la Primera Guerra Mundial.
Lee Marvin llegó a convertirse en actor de un modo totalmente casual. Al parecer después de la guerra tenía un trabajillo de ayudante de fontanero en un teatro local neoyorquino, y uno de los actores cayó enfermo durante uno de los ensayos; no había mucho tiempo para reaccionar, y a grandes males, grandes remedios, a Lee le propusieron reemplazarlo, es de suponer que no sería un papel muy complicado. El caso es que durante una semana le pagaron 7 dólares por actuar en lugar del enfermo. La cosa le gustó, y aprovechando las ayudas para los veteranos de guerra, pudo financiar sus estudios en el American Theatre Wing en Greenwich Village. Y de aquí surgieron los primeros trabajos profesionales sobre un escenario, incluso en Broadway en 1951.
Los primeros trabajos que pudieron verse del actor para una pantalla, fueron en televisión, y totalmente mínimos, en 1950. Y en cine, ni siquiera fue acreditado por sus fugaces apariciones en ¡Esto es la marina!, de Henry Hathaway, y Teresa, de Fred Zinnemann, ambas de 1951, aunque vaya, no está mal empezar a las órdenes de estos dos grandes directores, y en la primera con dos actores tan duros casi como él, Charles Bronson y Jack Warden. En cualquier caso, su ascenso fue paulatino, con pequeños roles como el de Duelo en Silver Creek (1952), su primer trabajo con Don Siegel, luego vendría su protagonismo en Código del hampa (1964). Pero no adelantemos acontecimientos, porque antes vendría la joya del cine negro de Fritz Lang Los sobornados, con uno de sus villanos memorables, Salvaje (1953), con Marlon Brando, y Traición en Fort King, de Budd Boetticher, las tres de 1953, lo que da idea de su trabajo a destajo, 6 títulos hizo ese año. También brilló en El motín del Caine (1954), Conspiración de silencio y No serás un extraño, de 1955. En 1956 hace con Jack Palance, otro duro, y a las órdenes de Robert Aldrich, ¡Ataque!. Con el mismo director haría el clásico indiscutible Doce del patíbulo (1967) y El emperador del Norte (1973), todas con dinámica acción e incluso violencia, y compañeros de reparto adecuados, como el gran Ernest Borgnine. Además, en la pequeña pantalla se convirtió en un rostro popular gracias a la serie Ballinger de Chicago –M Squad en el original–, donde era Frank Ballinger, un detective de la policía, y que se emitió entre 1957 y 1960, superando el centenar de episodios
Por supuesto en el capítulo del western es obligatorio mencionar Tras la pista de los asesinos (1956), donde repite con Boetticher, y sobre todo El hombre que mató a Liberty Valance (1962), obra maestra sin paliativos de John Ford, donde el nombre de su personaje figura en el título, y que sirvió para empezar a imprimir la leyenda de esta gran actor que aquí era el villano perfecto. Trabajaba además de nuevo con John Wayne tras hacer Los comancheros (1961) –Wayne le describió como “un tipo maravilloso”–, y con él y con Ford volvería a unir fuerzas en la comedia irlandesa La taberna del irlandés (1963). Marvin hizo buenas migas con Ford porque compartía sus problemas con el alcohol, el amor al mar, el servicio en el ejército y puntos de vista políticos liberales, según asegura el biógrafo del director Scott Eyman. De hecho Ford le convenció sin mandarle el guión para que hiciera La taberna con esta argumentación: “¿No quieres que tus chicos se pongan morenos como bayas del bosque? ¿No te apetece pasar ochos semanas este verano en Hawai?”. Muy persuasivo, sin duda.
Claramente desde mediados de la década de los 60 la carrera de Marvin pega un acelerón, tras Código del hampa, ya mentada, vendrá el Oscar y el Oso de Plata de Berlín por su trabajo en el western-comedia La ingenua explosiva (1965) junto a Jane Fonda; según cuenta la actriz en sus memorias, “Marvin me susurró al oído que él y yo estábamos ahí porque nos tienen contratados y les salimos baratos”, y aprendió de él a no dejarse pisotear y decir “no” cuando tocaba decirlo. Sea como fuere ya es una estrella, y se ha descubierto además su veta de comediante, que marida a la perfección con su dureza ya conocida. Pero no dejará de hacer westerns notables como Los profesionales (1966) y Monte Walsh (1970), pero también arriesgándose con el elemento musical de La leyenda de la ciudad sin nombre (1969), con Clint Eastwood como compañero de reparto.
John Boorman confiará en él para su muestra de cine negro moderno A quemarropa (1967) y la bélica que le traería sin duda recuerdos personales Infierno en el Pacífico (1968), con increíble duelo interpretativo con Toshiro Mifune, ambos van a parar a una isla y deben aprender a convivir. Boorman contó una anécdota divertida sobre el actor, ocurrida una noche en que Marvin había bebido demasiado y discutieron por las llaves del coche para volver a casa. Al final Boorman se hizo con ellas, y Marvin, enfadado, se puso encima del techo del auto. De modo que el cineasta conducía despacito hacia casa, hasta que un policía le dio el alto para indicarle “no sé si se ha dado cuenta, pero lleva a Lee Marvin encima del coche”.
Quien asocia a Marvin sólo a intensas películas de acción, debe recordar su trabajo en El repartidor de hielo (1973), que adaptaba una obra de teatro de Eugene O'Neill. Quizá su última gran película sea la bélica Uno rojo división de choque (1980), ambicioso film de Samuel Fuller, pero aún tendría tiempo de estar en el intenso thriller Gorky Park (1983), sobre unos misteriosos asesinatos que ocurren en Moscú. Tras una pálida secuela de Doce del patíbulo, cerró su filmografía en 1986 con Delta Force, donde a pesar de ser un sexagenario aguantaba el tipo como héroe de acción junto al coprotagonista Chuck Norris.
Lee Marvin estuvo casado en dos ocasiones. Con Betty Ebeling vivió entre 1952 y 1967, y le dio cuatro hijos. Tras un romance con Michelle Triola, hubo desavenencias pecuniarias que les llevaron a los tribunales, pues a pesar de convivir varios años, no se casaron. Finalmente contrajo matrimonio en 1970 con Pamela Feeley, con la que permaneció hasta su muerte.
Premios
1 premio
- Actor principal La ingenua explosiva
1 premio
- Oso de Plata al Mejor Actor La ingenua explosiva
