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Lista de cine

Lista de películas puntuadas con 2 en lagrimas

(1988) | 104 min. | Drama
Sórdida historia real, sobre una madre de familia que se corrompe y acepta ejecutar abortos en la Francia ocupada por los nazis. Isabelle Huppert encarna a la última mujer guillotinada en Francia.
5/10
(1973) | 112 min. | Drama
Palma de Oro en Cannes, el film narra el viaje de una improbable pareja: Max (Gene Hackman), un ex convicto, que va a poner un negocio de lavado de coches; y Lionel (Al Pacino), que quiere conocer a su hijo, nacido cuando estaba en el mar.
6/10
(1960) | 90 min. | Thriller
Película costumbrista que sigue los pasos de una patrulla de policía durante una noche de servicio. Andrés Martín (Adolfo Marsillach) es un inspector de policía que realiza su servicio en un coche patrulla Z-10. Su trabajo principal se desarrolla de noche, y consiste en atender todas las llamadas urgentes. Sin embargo, el policía está atormentado por la reciente muerte de su hija, atropellada por un coche que se dio a la fuga. El guión de Pedro Masó, Antonio Vich, Vicente Coello y José María Forqué consigue mantener la tensión en todo momento, y resulta enriquecido por la impecable factura lograda por Forqué. Destacan las actuaciones de ilustres actores españoles, como Tony Leblanc y José Luis López Vázquez.
5/10
(2014) | 96 min. | Drama
A la pequeña Nojoon, su humilde familia la obliga a casarse con un hombre veinte años mayor, para no tener que alimentarla. Maltratada, su vida se vuelve insoportable, así que decide escaparse hasta un juzgado para pedir el divorcio. Por suerte, el juez parece entender su problema. Film de ficción de la realizadora yemení, residente en París, Khadija Al-Salami, especializada en documentales, casi todos sobre violaciones de derechos de la mujer. Ella misma se ha ocupado del guión, basado en su experiencia personal (fue forzada a una temprana edad a contraer matrimonio), y la de su compatriota Noyud Ali, primera niña en pedir el divorcio en Yemen, que escribió su propia autobiografía con ayuda de la periodista Delphine Minoui. Su retrato costumbrista de las zonas más desfavorecidas del país tiene gran valor, y se agradece que eluda las partes más sórdidas de la trama. Existe un loable afán de concienciación del problema, del que se ofrecen muchos matices, por lo que se entiende que se produce por la conjunción del analfabetismo, prejuicios machistas, una legislación incompleta y una mala interpretación de las tradiciones. Resulta loable su esfuerzo por componer personajes tridimensionales, pues la directora no quiere demonizar a nadie, sólo explicar la situación, y aprovecha que cuenta con actores creíbles a pesar de su falta de tablas, como en el caso de la pequeña debutante Reham Mohammed. Sin embargo, el conjunto resulta demasiado didáctico, esquemático y evidente. Con un poco de sutileza, y eliminando algunas secuencias reiterativas, su denuncia habría tenido más fuerza. 
5/10
(2007) | 77 min. | Drama | Documental
Secuela de Ten, de Abbas Kiarostami, dirigida a instancias de éste por la protagonista de ese film. En efecto, se recuperan los personajes de aquella historia de documental creativo pasados cuatro años, como indica el título de la nueva película; al principio parece que, a falta de una cuenta atrás, se va a repetir el esquema de filmar siempre en el interior de un coche; y aunque se acude a este recurso, que subraya la continuidad, la cámara es algo más libre, y acompañamos a Mania Akbari fuera del vehículo, por ejemplo al hospital donde le están tratando un cáncer. Porque aparte de mil temas que surgen en las conversaciones entre los personajes, reflejados con trazos tragicómicos, el elemento novedoso del film consiste sobre todo en la aparición de la enfermedad, que lleva al planteamiento de temas como el dolor, la muerte y la otra vida.
6/10
(2014) | 98 min. | Drama Tráiler
Alex y Sergi viven juntos en Barcelona, y tras 7 años de convivencia han decidido al fin intentar tener un hijo. Pero a ella le surge la posibilidad de una estancia de un año en Los Ángeles que podría ser su último tren para convertirse en artista de la fotografía. Aunque a regañadientes, Sergi, que es profesor, acepta la marcha de Alex, y el paso del tiempo pasa factura a la relación: a las charlas diarias vía videoconferencia atravesadas de complicidad, siguen los roces, las incomprensiones y el resentimiento, de modo que lo que al partir era un estrecho contacto, ya no se mantiene con la misma intensa frecuencia. 10.000 km, debut en el largo del cortometrajista Carlos Marques-Marcet, fue multipremiada en el Festival de Malaga, lo que incluye la Biznaga de Oro a la mejor película. Saludada como la última sensación del cine español, puede ser equiparada a la reciente La herida de Fernando Franco en su condición de íntima “obra de cámara” que dibuja la perplejidad y desorientación de los jóvenes que tratan de ubicarse en el mundo y encontrar la felicidad. Todo aderezado con las nuevas posibilidades tecnológicas, que sólo aparentemente acortan las distancias. Sin duda que Alex y Sergi se quieren, y se guardan fidelidad, pero en la sociedad del “pensamiento líquido” pesan demasiado los deseos poco consistentes de autorrealización, los sentimientos demasiado epidérmicos -el sacrificio o la generosidad son puro humo, se desea vivirlos, pero sin saber cómo-, la falta de un proyecto vital sólido en lo referente a formar una familia, la excesiva importancia que se concede al sexo. La distancia es un problema, pero no es, evidentemente, todo el problema de su relación. Comenzar la película con un alarde de plano secuencia que incluye una larga escena de sexo, quizá sea una forma plástica de subrayar que de distancia cero se va a pasar a una distancia oceánica entre los protagonistas, pero no deja de ser una expresión de lo limitada que a veces es la mirada fílmica a lo que debe ser una relación de pareja. El que podríamos denominar tercer personaje de la película, el ordenador, permite algunas originales ideas de puesta en escena, estéticamente originales, pero a veces da la sensación de que el director se entretiene en ellas porque Alex y Sergi no dan más de sí, están estancados, ahogados en un malestar. La estrechez antropológica de la propuesta -la sensación es que Marques-Mercet, director y coguionista, no tiene una mirada existencial mucho más amplia que la de sus protagonistas, los correctos Natalia Tena y David Verdaguer- no impide que, al menos como “foto” sociológica, el film tenga interés. También como cuidado ejercicio de estilo, aunque pagando el precio de la reiteración excesiva, que se trata de aliviar con el humor, a veces algo tosco.
5/10
(2011) | 114 min. | Drama Tráiler
Ramón Salazar debutó como realizador en 2002 con la prometedora pero limitada Piedras, película coral sobre cinco mujeres muy diferentes que llegó a ser la única competidora española en el Festival de Berlín en la sección oficial, toda una hazaña para un joven que no había cumplido los 30 años. En 2005 dilapidaba el prestigio adquirido con la estrambótica 20 centímetros, musical en torno a un travesti que sufría narcolepsia. Han tenido que pasar 9 años –en los que el autor ha ejercido como guionista de 3 metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti, adaptaciones de las novelas de Federico Moccia– para que llegue a las carteleras 10.000 noches en ninguna parte, su tercer trabajo como director. Resulta un tanto complejo contar con palabras el argumento de 10.000 noches en ninguna parte. Tiene como protagonista a un joven de Madrid traumado por numerosas razones, especialmente por su compleja relación con su madre, una mujer desequilibrada con serios problemas con el alcohol, de cuyos cuidados debe hacerse cargo a caballo con su irresponsable hermana. Se evadirá de su dura realidad evocando su pasado durante el improbable reencuentro en un París onírico con una singular amiga de su infancia, de la que fue apartada por su progenitora, y con un viaje a Berlín, donde comparte piso con tres variopintos personajes, lo que le permite acabar eliminando sus tabúes sexuales. Repite como tema central las carencias afectivas, lo que ya estaba presente en la ópera prima de Salazar. Y logra algunos momentos de altura, especialmente la confesión del personaje de Najwa Nimri sobre su pasado, de enorme intensidad dramática, en gran parte por el esfuerzo de la actriz. El resto del reparto tiene nivel, sobre todo en el caso del joven Andrés Gertrúdix, como un individuo agobiado por una perturbadora suma de complejos, y la veterana Susi Sánchez, como casi siempre encarnando a la madre del protagonista, papel por el que obtuvo una candidatura al Goya a la mejor secundaria. Por su parte, Lola Dueñas vuelve a hacer creíble a una de esas excéntricas mujeres que siempre escoge. Además, el film saca provecho de uno de esos montajes a base de secuencias descontextualizadas, que parecen piezas de un rompecabezas que sólo cobran sentido en el conjunto final. 10.000 noches en ninguna parte intenta seguir la estela del cine de Atom Egoyan y de 21 gramos, de Alejandro González Iñárritu. Abundan las imágenes sugerentes, y se juega muy bien con lo real y lo imaginario. Sin embargo, sus aspiraciones líricas no siempre funcionan, pues en diversas ocasiones 10.000 noches en ninguna parte resulta pretenciosa y caótica. Ha comentado el propio realizador que el guión, firmado por él mismo, no estaba cerrado sino abierto a las improvisaciones de los actores, lo que suele dar buenos resultados, pero en este caso parecen haberse incluido demasiados pasajes erráticos que no se sabe muy bien adónde quieren ir a parar.  
4/10
(2016) | 95 min. | Drama
Londres. Un matrimonio en crisis, debido a la infidelidad de él –ex estrella de nacional de rugby– y a la consecutiva infidelidad de ella, que intenta salir de ese estado y ser feliz con sus dos hijos pequeños; otro matrimonio sin hijos que aspira a poder adoptar un bebé; un joven camello que desea salir de la delincuencia y que conoce a un actor que podría ayudarle a vivir un futuro diferente. Tres historias humanas entrelazadas, algunas mínimamente apuntadas, que pinta un panorama dramático en cuanto a la búsqueda de la felicidad y la paz en los ciudadanos del Londres contemporáneo. El director Jim O'Hanlon logra imprimir la intensidad necesaria a cada una de las tramas narrativas, que interesan por igual, gracias a una estupenda labor actoral de un reparto a medias conocido, en donde sobresalen unos fantásticos Idris Elba y Gemma Arterton. La historias, sin dejar de ser realistas, y a menudo trágicas, ofrece una visión medianamente optimista, lo cual no significa que a menudo las vidas de las personas retratadas sean plenas o perfectas, nada más lejos de la vida real.
6/10
(2016) | 100 min. | Drama Tráiler
La vida de Ramón parece ir a las mil maravillas. Joven, casado, con un hijo y otro en camino, es un ejecutivo experto en marketing muy bien valorado en su empresa. Pero el diagnóstico de una esclerosis múltiple le cambia la vida. Empieza a notar las limitaciones de la enfermedad, aunque logrará sobreponerse gracias al apoyo de la familia y a una meta insólita: prepararse físicamente para participar en un triatlón y hacer así un “Iron Man”. 100 metros –una alusión a la predicción hecha al protagonista, de que llegaría el momento de que sería incapaz de recorrer por sí solo esa distancia– es una película inspirada en los hechos reales vividos por Ramón Arroyo y su familia, cargada de buenas intenciones, que desea aleccionar sobre las dificultades de sobrellevar una enfermedad degenerativa, para el afectado y los que le rodean, con el propósito de transmitir esperanza. Una meta loable, y a la que la productora nunca ha sido ajena, Filmax ha producido previamente la exitosa serie televisiva sobre niños con cáncer Pulseras rojas. Marcel Barrena, guionista y director, había abordado el mundo de los enfermos que se proponen metas increíbles en el documental Mundo pequeño. Aquí reincide en el tema, pero en el terreno de la ficción, buscando combinar el dramatismo de la trama con algo de humor que permita respirar; un propósito al que ayuda la presencia en el reparto de Dani Rovira y Karra Elejalde, que vuelven a hacer de yerno y suegro tras Ocho apellidos vascos y su secuela. Curiosamente, lo que mejor funciona es la interacción de Rovira con auténticos enfermos de esclerosis, mientras recibe tratamiento, pasajes que recogen algunos de los miedos y oscuridades que se presentan. En cambio la relación con la esposa y el hijo no está demasiado desarrollada, mientras que se da demasiado juego al tencontén entre el protagonista y su suegro Manolo, muy distintos y que no se llevan bien, pero que acaban beneficiándose mutuamente de su compañía, con el segundo ejerciendo de entrenador. Toda la subtrama amorosa de Manolo, su viudez y un nuevo interés amoroso, el background de ciclista, resulta demasiado convencional y traido por los pelos. Por supuesto, el tramo final se adscribe al subgénero del drama deportivo, la competición, con la emoción consiguiente de si el protagonista logrará culminar su sueño.
5/10
(1997) | 108 min. | Aventuras
Una diseñadora de moda, con ayuda de dos colaboradores secuestra a todos los cachorros de dálmata que han nacido en la casa de una de sus empleadas. Lograda versión en vivo y modernizada de la clásica película de animación de Walt Disney. La puesta en escena es ágil y conserva parte de la magia y el humor del original. Fue todo un éxito, de tal manera que incluso se pusieron de moda los objetos relacionados con la película. Todo el reparto está magnífico, sobre todo Glenn Close –en el papel de la malvada Cruella De Vil–, y el trabajo con animales y muñecos es de gran calidad. El resultado es un filme muy ameno y repleto en su desarrollo de abundantes valores ecológicos y familiares.
5/10
(1990) | 73 min. | Biográfico | Drama
102 Boulevard Haussman es la dirección de la espléndida casa parisina de Marcel Proust. Son años de guerra, y la naturaleza enfermiza del escritor le obliga con frecuencia a estar postrado en la cama, y a seguir horarios poco habituales. En una de sus salidas a un concierto, queda cautivado por un cuarteto de cuerda, y de modo especial por el joven Massis, que toca la viola. De modo que les convoca a su casa a horas intempestivas para que toquen para él. Sensible acercamiento al mundo proustiano, con inteligente guión de Alan Bennett. El film recrea la atmósfera de la que surge la gran creación literaria de Proust, y pinta con delicadeza la relación entre el escritor y Celeste, su devota ama de llaves. También se apuntan con sutileza los sentimientos de Proust por Massis, y los celos que afectan a varios personajes. Resulta excelente la escena de la conversación de Proust y Celeste, donde él expresa lo que debería ser un libro para el autor y para el lector. Grandísimos trabajos interpretativos de Alan Bates, Janet McTeer y Paul Rhys.
7/10
(2011) | 120 min. | Drama
La China de 1975, último año de la revolución cultural. Tenemos protagonista infantil, las once flores del título aluden a sus once años. Seguimos la vida cotidiana de este chico en una época que se nos comenta es la que fue, y que se nos invita a mirar con respeto. El padre de Wang Han es un intelectual reconvertido por la fuerza de las circunstancias, que desea que el chico desarrolle su sensibilidad artística pintando. El chaval tiene tres grandes amigos con los que vive sus pequeñas aventuras. Entre ellas la del asesinato de un guardián de la revolución que violó a una jovencita, el crimen lo ha cometido el hermano de ésta, que se oculta junto al río, donde Wang Han tiene un encontronazo con él y un secreto que ocultar. Recuerda un poco el film de Wang Xiaoshuai, de carácter autobiográfico, a Cuenta conmigo, también es una historia iniciática, de introducción a la vida adulta, el final de la inocencia, con cadáver de por medio. El director de La bicicleta de Pekín o In Love We Trust la desarrolla con habilidad, sabe presentar y desarrollar personajes y conflictos contextualizándolos, ello en una zona rural fotografiada muy bellamente, Guiyang, en la provincia de Guizhou.
6/10
(2011) Serie TV | 180 min. | Histórico | Drama
El 11 de marzo de 2004 191 personas fueron asesinadas en los terribles atentados de los trenes de cercanías de Madrid. Esta miniserie televisiva reconstruye los hecho arrancando en el piso de Leganés de los terroristas a punto de suicidarse, para volver atrás en el tiempo y ver sus preparativos, y las evoluciones de varios viajeros normales y corrientes, a punto de subirse a un tren que va a cambiar sus vidas para siempre. Aunque se nota la falta de medios, Daniel Cebrián presenta con más o menos detalle cómo se tejió la tragedia. De todos modos, como sigue habiendo aspectos oscuros en lo sucedido, y lo que se cuenta se ciñe a la versión oficial, puede saber a poco al espectador que espera un poco más de audacia y especulación. Funcionan mejor los pasajes fríos de los preparativos del atentado que los que tratan de dar humanidad a la historia explicando alguna tragedia personal, más convencionales.
5/10
(2002) | 134 min. | Drama
Van un egipcio, un israelí, un inglés, un yanqui, un mexicano, un francés, una iraní, un japonés, una india, un bosnio y una chica de Burkina Fasso y… No se trata del comienzo de ningún chiste, sino del elenco de 11 directores, que con 11 minutos por delante de metraje cada uno, recrean lo que les sugieren los trágicos hechos ocurridos en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001. Como sucede en todo film colectivo, hay mejores y peores segmentos. Conmueve la sencillez de la historia iraní de Samira Makhmalbaf en una escuela, o el triste viudo, Ernest Borgnine, en el corto de Sean Penn. Y resulta muy, muy divertida, la búsqueda de unos chavales en Burkina Fasso de Bin Laden, pensando en la recompensa que se ofrece por su cabeza. Más tomadura de pelo parece el clip de Alejandro González Iñárritu, casi todo él un fotograma en negro, con fogonazos de las caídas de la gente de las Torres Gemelas.
6/10
(2007) | 159 min. | Thriller | Drama
Hace 50 años Sidney Lumet dirigió un intenso y dramático film judicial sobre las deliberaciones de un jurado, 12 hombres sin piedad, a partir de un argumento ideado por Reginald Rose. El resultado rozaba la perfección, por lo que su revisitación pasado medio siglo a cargo de un cineasta ruso, Nikita Mikhalkov, sonaba a capricho de director con pocas ideas, que trata de agarrarse a una trama sólida, de eficacia probada. Lo cierto es que Mikhalkov, con ayuda de sus coguionistas Vladimir Moiseyenko y Aleksandr Novototsky, conserva el esqueleto de la narración original, pero trasladando el conjunto a la situación rusa actual, que queda enriquecido con múltiples novedades en torno a los personajes. Así, básicamente, la historia es la misma. Un jurado, compuesto por doce hombres, todos varones, se retira a deliberar acerca de un caso de homicidio: un joven checheno está acusado de haber asesinado a su padrastro ruso. Inicialmente el grupo se toma su misión frívolamente, su deseo es acabar cuanto antes lo que consideran una tarea ingrata, que les roba su valioso tiempo. Todos están convencidos de la culpabilidad del encausado, pero en realidad no se han detenido a considerar las pruebas. Sólo cuando uno de ellos rompe la unanimidad, en un arranque de dignidad que le lleva a hacer la consideración elemental de que están juzgando a un ser humano, comienzan a sumergirse en un caso que no sólo es el del acusado… Aquello les obliga a mirarse dentro de sí mismos y ahondar en tantas heridas del alma no cicatrizadas. Es sorprendente lo que ha logrado Mikhalkov. Lo que parecía un artificio, situar la historia en Rusia, resulta revelador de este país. Pues se entra a considerar cómo se ha asimilado el sistema democrático, y se habla de los odios étnicos, la corrupción idiosincrática rusa, las desigualdades sociales, la desestructuración familiar… Y todo ello con enorme inteligencia, de modo que la introducción no resulta nada postiza. Todo lo contrario, sirve para indagar en el sentido trágico del pueblo ruso, con una magnífica contraposición de personajes, que sirve para trasladar la atención de unos a otros con gran naturalidad, muchas veces en soberbios duelos actorales que implican a dos o tres intérpretes. El entero reparto está sobresaliente, insufla vida ya sea al tosco taxista, al cirujano de orígenes humildes, al ‘nuevo rico’ empresario televisivo o al tipo que siembra las dudas. Pero es que Mikhalkov no sólo exhibe un alto sentido dramático, o presenta una encomiable humildad al reservarse un papel pequeño, que sólo brilla hacia el final, sino que entrega un film muy cinematográfico, de perfecta fotografía, fabuloso uso del gimnasio escolar donde está reunido el jurado, e inspirada partitura musical. Los flash-backs acerca del “background” del crimen son muy reveladores y nada torpes, con momentos tan intensos como los del acusado siendo niño bailando con unos soldados chechenos. E imágenes como la pelota de baloncesto atascada en el tablero de la canasta, del pajarillo encerrado, de la tubería vista o de esa imagen de la Virgen olvidada, son muy gráficas acerca de lo mejor y lo peor de los rusos.
8/10
(1995) | 125 min. | Ciencia ficción
Año 2035. Una catátrofe enigmática ha eliminado casi a la raza humana del planeta. Los pocos supervivientes malviven en condiciones deplorables bajo tierra. La única posibilidad de salvación es hacer un viaje al pasado para erradicar el mal. Para ello, un voluntario, Cole (Bruce Willis), viajará a 1996. Allí conocerá a un joven desequilibrado (Brad Pitt) que le habla del "ejército de los 12 monos". Además una extraña visión atormenta continuamente a Cole. Conocerá también a la doctora Kathryn (Madeleine Stowe), experta en el estudio de la locura. Ella piensa que Cole es un paranoico, pero poco a poco comienza a creerle cuando se cumple todo lo que va profetizando. Espectacular inmersión en el futuro de la mano del singularísimo Terry Gilliam (El rey pescador, Brazil). La película tiene una imaginería poco común y un guión sobresaliente, todo ello con unas interpretaciones magníficas.
6/10
(2018) | 130 min. | Histórico | Bélico | Drama Tráiler
Adaptación del libro “Horse Soldiers”, de Doug Stanton, que recrea la primera operación encubierta de Estados Unidos en Afganistán, post 11-S. El capitán Mitch Nelson ha conseguido un puesto de oficina, que le permitirá estar más tiempo con su familia. Pero cuando sobrevienen los atentados que conmovieron al mundo en 2001, solicita que le manden con sus antiguos hombres al frente, para combatir a los talibanes y desmantelar la organización terrorista Al Qaeda. Al mando de once soldados deberá buscar al general Dostum, un señor de la guerra uzbeco, con el fin de ayudarle a tomar Mazar-i-Sharif, ciudad de enorme importancia estratégica. Nicolai Fuglsig, reportero gráfico nacido en Dinamarca, se inició como realizador mientras cubría la guerra de Kósovo, cuando grabó metraje del que sacó un documental de 15 minutos. Tras el poco conocido largometraje de ciencia ficción Exfil, vuelve al terreno bélico con esta producción de Jerry Bruckheimer, especializado en filmes con mucha acción, por norma general ligeros y superficiales, como Dos policías rebeldes. Esto explica que se haya puesto el énfasis en las secuencias de combate, que están resueltas con la suficiente espectacularidad, y cierto realismo, se nota que el realizador conoce cómo es una guerra. El guión, en el que está involucrado nada menos que Ted Tally, oscarizado por El silencio de los corderos, se anota algunos tantos, por ejemplo al hablar de sacrificio patriótico, en militares capaces de dejar temporalmente a sus familias para acudir a la llamada del deber. Está bien resuelta la secuencia que recurre al humor para resumir la desorientación del ejército estadounidense en suelo afgano, cuando el uzbeco llama al enemigo, en plan Gila. En España se verá con cierta simpatía y esbozando una sonrisa que nuestra Elsa Pataky, unida a Chris Hemsworth, interprete aquí a su abnegadísima esposa en la ficción. En el reparto destaca Navid Negahban, conocido como el terrorista Abu Nazir de Homeland, que dota de cierta complejidad a Dostum, movido por la venganza, y los todoterreno Michael Shannon y Michael Peña, capaces de insuflar vida a personajes poco desarrollados por el guión. Por lo demás, el citado Hemsworth parece Thor con subfusil, y el resto de secundarios están desdibujados. Desentona sobre todo Numan Acar, un mulá de opereta exageradisímo al frente de los villanos.
5/10
(2017) | 140 min. | Drama Tráiler
  Tercera película como director, del también guionista Robin Campillo, que ha colaborado en varias ocasiones con Laurent Cantet, en títulos como El empleo del tiempo y La clase, con los que comparte cierto aire realista próximo al documental. Además, como responsable de la película La resurrección de los muertos y la subsiguiente serie televisiva Les revenants, esta especie de muertos con vida que son los enfermos de sida a principios de los años 90 del pasado siglo, conectan con los zombies que habitaban las citadas obras. 120 pulsaciones por minuto describe el activismo con amplia repercusión mediática del grupo Act-Up, que en su rama de París nació en 1989. Aglutinaba sobre todo al colectivo homosexual francés que padecía el azote de la pandemia del sida, y que no deseaba quedarse de brazos cruzados ante la inoperancia de los gobernantes. Así, lejos de conformarse con reunir a un grupo de enfermos, lo que trataban era de llamar la atención de la opinión pública mediante una militancia llamativa, en manifestaciones y actos de protesta, sobre todo protestando contra los que consideraba actores ineficaces del drama, entre ellos los políticos y la industria farmacéutica, interrumpiendo actos, y desparramando sangre falsa por doquier. Nathan acaba de incorporarse a las actividades de Act-Up, y pronto se va a enamorar de Sean, uno de los miembros del grupo más combativos, sobre todo porque sabe que tiene los días contados. A pesar de sus numerosos premios, incluido el grande del jurado en Cannes, la película es irregular. Contiene momentos vigorosos, rebosantes de energía, en los momentos de protesta. Otros son reiterativos, de clara intencionalidad didáctica, las asambleas en que todos participan apasionadamente pero con orden y respetando los turnos, decidiendo posturas y actos de protesta, que retrotraen a La clase o al cine social de Ken Loach. En la película se incide en la burocracia o poca sensibilidad administrativa, denunciando la ineficacia de las campañas de prevención acerca de la enfermedad. Pero al mismo tiempo se muestra indulgente en lo relativo a la promiscuidad. Para llegar al espectador, se hace necesaria una historia personal que atrape, de modo que se dibuja el enamoramiento homosexual de Nathan y Sean con esta finalidad. Pero se nota que le mismo Campillo es consciente de esta debilidad, nos falta conocer un poco mejor el drama individual de las personas que vemos, hasta el punto de que incluye una escena en uno explica a otro quién es quién, desvelando rasgos que el espectador no puede sospechar, simplemente porque no estaban integrados en la narración. También se trata de paliar esta carencia en el tramo final, cuando el avance de la enfermedad en uno de los personajes, golpea fuerte en el ánimo de todos los que le rodean. La puesta en escena tiene fuerza, sobre todo los momentos de protestan, las escenas intimistas son convencionales. Hay alguna escena simbólica poderosa, la del río Sena sin duda es una de ellas. Los actores realizan un trabajo interpretativo convincente, sobre todo Nahuel Pérez Biscayart.  
5/10
(2015) | 114 min. | Histórico | Drama Tráiler
Reconstrucción de la historia real de Georg Elser, carpintero de una pequeña localidad que el 8 de noviembre de 1939 colocó una bomba en una cervecería de Munich, donde tenía lugar un acto en el que participaba el mismísimo Adolf Hitler. El Führer abandonó de forma imprevista el lugar 13 minutos antes de que llegara a estallar el artefacto, causando en cambio la muerte de varios inocentes. Segundo acercamiento a la Alemania de la II Guerra Mundial (tiene previsto para el futuro un tercero), del realizador Oliver Hirschbiegel, tras la redonda El hundimiento. Puede desconcertar un poco a quien espere un film en la misma línea, pues aquí apenas aparece el líder del Tercer Reich, y también a quien conociendo las líneas del argumento pueda deducir que estamos ante un thriller centrado en el atentado, al estilo de Valkiria. Aquí el cineasta se va por otros derroteros, pues básicamente se centra en la relación entre carcelero y preso (lo que remite a su film anterior El experimento), y en el flashback que muestra las causas de la acción del protagonista, lo que da pie a mostrar el ascenso del nazismo, y sus efectos: el nacimiento de la represión y la violencia. Además de que le falta un poco de gancho, sorprende que 13 minutos para matar a Hitler caiga en los estereotipos (véanse los nazis que montan una trifulca en una taberna, que parecen malvados de opereta), cuando está dirigida precisamente por el tipo que incluso recibió críticas por haber mostrado a un Hitler demasiado humano. Pero cuenta con una cuidada recreación de la época, y un memorable trabajo de Christian Friedel, que encarna al protagonista, así como de Burghart Klaußner, el oficial nazi que le interroga.
6/10
(2007) | 95 min. | Drama
El cordobés Gerardo Olivares, director de la prometedora La gran final, ha ganado con esta película sobre la emigración africana la Espiga de Oro del Festival de Valladolid, hazaña que hasta el momento no había logrado ningún español, a pesar de que se trataba de la edición 52. El film tiene puntos en común con In This World, el estremecedor film de Michael Winterbottom, que en un estilo realista, muy cercano al documental, seguía las penalidades sufridas por un adolescente inmigrante, en su viaje de Pakistán a Gran Bretaña. Olivares ofrece valiosas imágenes testimoniales, que ha filmado con un reducido equipo de cinco personas. Con ellos ha recorrido diversas localizaciones africanas y españolas, en compañía de los tres actores protagonistas. El único con experiencia en cine es Mahamadou Alzouma, que ya había trabajado en el anterior film del director. Los otros dos son actores no profesionales, al igual que los secundarios, reclutados casi sobre la marcha por el camino. Los catorce kilómetros del título hacen referencia a la distancia que separa África de Europa. Es el tramo final para muchas personas que por regla general han recorrido un largo trayecto desde sus países de origen. Es el caso del protagonista, Buba, una joven promesa del balón que en busca de una oportunidad en el mundo del fútbol atraviesa el desierto del Teneré, desde Níger, en compañía de su hermano. En su viaje a Marruecos, donde planean subir a una patera que les lleve a España, conocerán a Violeta, otra emigrante, que ha caído en el infierno de la prostitución. El film cuenta con una prodigiosa fotografía, que deslumbra constantemente al espectador con imaginativos encuadres o evocadoras tomas del desierto. También llama significativamente la atención la memorable banda sonora, compuesta por Santi Vega, que recrea ritmos africanos. Todo ello enriquece un film que sabe escapar de sentimentalismos facilones y discursos demagógicos a la hora de analizar el tema central. En el libro ‘Memorias de África’, Karen Blixen escribió metafóricamente que en el continente africano “Dios y el diablo son la misma persona”. Partiendo de esta frase, Olivares ha retratado la parte positiva de África, con esos inigualables parajes naturales, y la gran humanidad de sus habitantes, pero también la oscura, marcada por la miseria y la corrupción. Especialmente significativo es el encuentro de los protagonistas con un tuareg que les lanza una amistosa proclama. “Más valdría más que emplearais vuestro esfuerzo y vuestro dinero en crear un negocio. El futuro está aquí en África”. Y es que por un lado, Olivares entiende a unos personajes que empujados por la miseria parten en busca de un futuro mejor, pero por otro lado el film invita a una profunda reflexión, pues también es cierto que muchos esfuerzos que dedican estos jóvenes podrían destinarse a potenciar el desarrollo del continente. La emigración es un camino hacia la felicidad que puede derivar en que algunos logren mejorar sus horribles condiciones de vida, pero muchos son los que mueren en el intento, y también provoca un inquietante efecto colateral: África se desangra. Sus habitantes salen huyendo de forma masiva. Olivares ha sabido recoger con acierto la mezquindad de los que se aprovechan de este drama humano, los mafiosos de las pateras, los policías sin escrúpulos... También está presente en el film la solidaridad de la que, salvo en lamentables excepciones aisladas, han hecho gala el pueblo y las autoridades españolas.
6/10

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