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Biografía

Ben Mendelsohn

Ben Mendelsohn

51 años

Ben Mendelsohn

Nació el 03 de Abril de 1969 en Melbourne, Victoria, Australia

La oveja negra

08 Abril 2019

Parece haberse especializado en personajes arrogantes, con fobia social, que se las dan de listo, y se toma como un cumplido que insistan en encomendarle villanos. Aunque tardó en despuntar en el cine internacional, Ben Mendelsohn está considerado uno de los grandes actores australianos que triunfan en Hollywood.

Nacido en la segunda ciudad más importante de Australia, Melbourne, el 3 de abril de 1969, Paul Benjamin Mendelsohn tiene como padres a Frederick, prestigioso investigador médico, y a Carole Ann, enfermera que murió cuando él todavía era un niño. La familia pasó largas temporadas en Europa antes de regresar a su país natal, cuando el chico ya tenía edad para estudiar en el instituto. Allí decidió escoger la clase de arte dramático, en principio porque pensaba que le resultaría fácil aprobar, pero enseguida se dio cuenta de que manifestaba un enorme talento para esta disciplina.

Por esta razón, decidió presentarse a pruebas, por lo que a los 15 años aparecía en la serie de éxito por aquellas latitudes Brigada especial, y a los 16 se convertía en uno de los protagonistas de otra, The Henderson Kids, junto a Kylie Minogue, que le hizo popular para el público australiano. “De joven era muy malo”, reconoce el actor. “Si he conseguido perfeccionar mi técnica ha sido a base de esfuerzo, porque quería seguir en el negocio, y si no mejoraba me echaban”.

Los medios australianos le agruparon en su momento con los talentos emergentes más sonados de su generación, entre ellos Russell Crowe, Noah Taylor y Guy Pearce. Apodaron al conjunto “el paquete de ratones”, en alusión al Rat Pack, o “paquete de ratas” de Frank Sinatra y compañía. En su temprana filmografía, destaca la coproducción con Reino Unido Sirenas, junto a Hugh Grant, y Spotswood (1992), de Mark Joffe, donde fue un joven trabajador de una fábrica de mocasines que ayudaba a un consultor (Anthony Hopkins) a encontrar qué va mal en la empresa. En Idiot Box, la caja tonta, dio vida a un joven enfadado con el mundo que se dejaba liar por su mejor amigo para cometer un atraco.

Ocasionalmente le reclutaban para interpretar a secundarios en el cine de Hollywood, en títulos como Un vaquero sin rumbo, con Tom Selleck. En los 90 se planteó mudarse allí definitivamente, llegando a compartir la pantalla con Sylvester Stallone, en Límite vertical, donde fue un temerario escalador que da pie a secuencias cómicas. Pero el film no llegó a triunfar, por lo que Ben Mendelsohn hizo las maletas para volver a casa. Allí se concentró durante mucho tiempo en el teatro y la televisión. Probó de nuevo fortuna en el terreno internacional con El nuevo mundo, de Terrence Malick, y también participó en la superproducción Australia, de su compatriota Baz Luhrmann, y en el film de ciencia ficción sin demasiada repercusión Señales del futuro.

Pero el verdadero trampolín de la carrera de Ben Mendelsohn fue la cinta gangsteril australiana Animal Kingdom, donde dio vida al inolvidable Andrew, conocido como Pope, el mayor de los hermanos Cody, enzarzados en una guerra sucia con la policía. El film contaba con otros grandes trabajos de Guy Pearce, Joel Edgerton y sobre todo Jacki Weaver, candidata al Oscar por dar vida a la abuela. Desde ese momento, se lo rifaban los mejores directores, como Andrew Dominik, que le reclamó para que fuera un delincuente, en Mátalos suavemente, junto a Brad Pitt, Christopher Nolan, que lo convirtió en el malvado empresario Daggett, con breve presencia en El caballero oscuro: La leyenda renace, o Ridley Scott, que le ofreció dar vida al virrey Hegep, en Exodus: Dioses y reyes.

De repente se ha convertido en el malvado que todo el mundo quiere tener en su película, cuando no se piensa en Christoph Waltz. Bordó este papel especialmente en Rogue One, una historia de Star Wars, spin-off en torno al robo de los planos de la Estrella de la Muerte, donde su oficial imperial, Orson Krennic, elevaba bastante el nivel. Pero también ha ejercido este rol en Ready Player One, la decepcionante Robin Hood. Forajido, héroe, leyenda, y en principio en Capitana Marvel, donde humanizó al skrull que aprovechaba sus habilidades para cambiar de forma y convertirse en jefe de Nick Furia. “Me halaga que piensen en mí para estos personajes, porque cuando crecí los villanos de las superproducciones estaban encarnados por actores de primera categoría, muchas veces ingleses. Han sido encasillados en este terreno intérpretes que tenían algo especial como Vincent Price”, comenta. Le queda uno de la saga de James Bond. “Me da miedo porque no podría superar a Michael Lonsdale, en Moonraker, que para mí ha sido el mejor de toda la franquicia”.

De vez en cuando se aparta de este arquetipo para recordar al público que se le da bien cualquier otro papel como por ejemplo el rey Jorge VI, en El instante más oscuro. Brilló especialmente como el hijo mayor y oveja negra de la familia protagonista, los Rayburn, en la serie de Netflix Bloodline, por la que ganó un Emmy y fue nominado al Globo de Oro.

Filmografía
El visitante

2020 | The Outsider | Serie TV

El asesinato de Frankie Peterson, un niño de ocho años, conmociona a una pequeña localidad. Ralph Anderson, policía encargado de la investigación, detiene al profesor de inglés y entrenador Terry Maitland, respetable miembro de la comunidad, casado y con dos hijas, pues varios testigos oculares le sitúan cubierto de sangre cerca del lugar de los hechos. Pero el acusado puede demostrar que cuando ocurrió todo estaba en un congreso literario muy lejos de allí. Adaptación para HBO en diez capítulos de la novela publicada en 2018 por Stephen King, en la que volvía a aparecer un personaje, la meticulosa investigadora Holly Gibney, de la trilogía iniciada con “Mr. Mercedes”. Con aquélla tiene en común una mayor cercanía a la literatura policiaca que al género de terror, con el que se ha hecho mundialmente famoso. Incluye tintes fantásticos, pero pocos. Además de ejercer como protagonista, Jason Bateman se ocupa de dirigir los dos primeros capítulos, con una puesta en escena clásica, y una atmósfera asfixiante que trae a la cabeza True Detective, uno de los mayores éxitos de la casa. No sólo engancha a los espectadores con el arranque, sino que después se aportan algunos giros que crean la necesidad de seguir viendo las siguientes entregas. Están bien descritos los personajes, por lo que se puede empatizar con el presunto culpable y sus familiares, traumados porque se les cuestiona, y se ha realizado la detención a la vista de todos, en medio de un partido, pero también con el investigador, sobre el que recae una gran responsabilidad, y que pese a su honestidad, y su tesón para llegar hasta el fin, teme haberse equivocado. También se habla de las inevitables posturas interesadas, en la figura de un fiscal del distrito al que le importa más la reelección que la justicia o el esclarecimiento del crimen. Se puede hablar de uno de esos repartos equilibrados. Desde luego a Bateman, conocido por títulos como Ozark o Juno, le va al pelo el rol de Maitland, por su cara de “buenazo”. Pero también se cuenta con un actor de primera categoría, Ben Mendelsohn (uno de los mejores villanos recientes de Star Wars en Rogue One), para defender al agente Anderson, y con el esforzado Bill Camp, que fue uno de los dos polis que iban a interrogar al protagonista de Joker, para encarnar al abogado defensor. Cabe esperar también un trabajo brillante de la nominada al Oscar por Harriet Cynthia Erivo, a quien le corresponde interpretar a la citada Gibney, que tiene un peso importante en la resolución de la trama, pero que en el momento de escribir esta reseña (con dos capítulos vistos), aún no ha aparecido.

6/10
Capitana Marvel

2019 | Captain Marvel

Karell, valiosa combatiente del ejército de los Kree, raza alienígena enfrentada a los skrull, seres que pueden cambiar de forma. Tras recibir entrenamiento por parte de Yon-Rogg, líder de su escuadrón, acaba en una escaramuza que no acaba bien, y como consecuencia se estrella en la Tierra, perseguida por el enemigo. En nuestro planeta encontrará pistas que le ayuden a esclarecer los fogonazos que le sobrevienen de un pasado que no recuerda, y recibirá la ayuda de un humano, Nick Furia, agente de la organización SHIELD, que no entiende muy bien qué está pasando. Puesto que Elektra, de 2005, fracasó en las taquillas, más por falta de calidad que por ninguna otra razón, han tenido que pasar catorce años para que otra superheroína de Marvel tenga su propio largometraje en solitario. A rebufo del éxito de Wonder Woman, de la competencia, DC, llegan a la pantalla las peripecias del personaje, creado por el guionista Roy Thomas y el artista Gene Colan, en 1968. Supone la primera cinta de la casa que tiene al frente a una mujer, Anna Boden, que la ha codirigido y coescrito con su pareja profesional, Ryan Fleck, con quien por ejemplo había elaborado el guión del film de profesor desorientado Half Nelson, dirigida por el segundo. Geneva Robertson-Dworet (Tomb Raider) ha retocado su libreto para darle agilidad y algo de humor. Se consigue imprimir algo de frescura a lo que no deja de ser una convencional historia del género, sobre todo porque no se muestra cronológicamente el origen de la protagonista, el espectador descubre su origen al mismo tiempo que ella, que sufre de amnesia. También se ha incluido algún giro eficaz, y se le da un aire nostálgico al relato, que transcurre en los 90, con referencias a elementos de entonces como los videoclubs, cibercafés, canciones de Nirvana, etc. Por supuesto, los sofisticados efectos especiales de rigor garantizan la suficiente espectacularidad. Tiene de fondo un mensaje positivo, que ensalza el valor de la perseverancia, lo importante sería seguir adelante, levantándose después de cada caída. Su principal acierto reside en que no carga las tintas en el discurso feminista, se limita a presentar a una mujer independiente, a la que Brie Larson dota sin despeinarse de cierta humanidad, estando a su altura Samuel L. Jackson, como la versión rejuvenecida de Nick Furia, presentado con más humor del habitual, aunque parte de las carcajadas las desata Goose, el gato. Se disculpa que el ritmo sea un poco irregular, y que le falte algo de tensión, porque la Capitana Marvel resulta tan poderosa que no parece que sus adversarios estén a la altura, ni que tenga un tendón de Aquiles.

6/10
The King

2019 | The King

Enrique, o más abreviadamente, Hal, debería ser el heredero del trono de Inglaterra, pero al rey, su tiránico padre Enrique IV, no le agrada el carácter indolente y juerguista del joven, ni tampoco que desapruebe el modo que en que conduce los asuntos de estado, sin pensar nunca en las personas. Por eso ha decidido que le suceda su otro hijo, Thomas. Sin embargo los planes del moribundo monarca se torcerán, así como también la idea de Hal de llevar una vida disipada con sus amigos. A Enrique le toca inesperadamente ejercer la función real, lo que supone asunción de responsabilidades. Y con sorprendente madurez, se marca como objetivo prioritario la paz, hasta el punto de no responder a las provocaciones de Francia. Pero cuando se descubre un complot para asesinarlo de la nación vecina, Enrique no tiene otro remedio que montar una expedición de castigo, donde la diferencia de fuerzas juega en su contra. Producción de Plan B, la productora de Brad Pitt, y la segunda para Netflix con David Michôd como director, tras Máquina de guerra. Ayudado Michôd en el guion por el también actor Joel Edgerton, se marca el objetivo de ser fiel a los hechos históricos más sobresalientes de Enrique V de Inglaterra, que reinó de 1413 a 1422. Lo cual no quita para que su narración aproveche la estructura dramática ideada por William Shakespeare en la narración de las andanzas del monarca; de algún modo sigue la senda de Gabriel Axel, que quiso mostrar los hechos reales que habían dado lugar a “Hamlet” en su film La verdadera historia de Hamlet, Príncipe de Dinamarca. El inconveniente de este enfoque es que en el camino se queda la magia del poderoso texto del bardo inglés. Para entendernos, la arenga de Enrique V a sus hombres antes de la batalla de Agincourt, a pesar de que se le intenta imprimir un aire épico de gran elocuencia, palidece en la comparación con el discurso shakespereano. Además, después del hito bélico, la cinta se desinfla un tanto, con una coda acerca de quién estaba detrás de la supuesta provocación francesa a la que le falta garra, y que parece introducida para conceder importancia al único rol femenino de entidad del film. Señalado esto, hay que reconocer el enorme esfuerzo de producción del film, que sabe explicar la estrategia militar en el campo de batalla, aprovechando que el terreno se ha convertido en un lodazal, que da lugar a escenas muy vistosas, o nos presenta un sorprendente cuerpo a cuerpo entre dos combatientes ataviados de armadura, a guantazo limpio. Y hay ideas curiosas como la de imaginar a Falstaff, a quien estamos acostumbrados a ver como alguien divertido, ingenioso y frívolo, como un inesperado consejero de Enrique V, todo lo que dice respira sentido común y lealtad a su amigo convertido en rey, a pesar de haber sido antes compañero de francachelas. El joven Timothée Chalamet confirma que es uno de los actores jóvenes más prometedores del momento, a su Enrique V le concede gran dignidad; en cambio, el delfín francés de Robert Pattinson tiene un punto grotesco, aunque habrá quien disfrute con su interpretación. El film dispone de un buen reparto, con acertados secundarios, entre ellos Edgerton como Falstaff.

6/10
El glorioso caos de la vida (Babyteeth)

2019 | Babyteeth

Una comedia dramática en torno a un tema nada alegre, el del cáncer juvenil. Hay muchas maneras de enfrentarse en una familia a una situación de este tipo, pero la directora Shannon Murphy parece elegir el de dar un salto adelante a la hora de acometer una historia con tal premisa: el caos que se apodera de la vida en el hogar de los protagonistas, unos padres un tanto tronados que no saben cómo afrontar los últimos días con su única hija. Hay ternura en los ojos de la directora Shannon Murphy, habitual realizadora de series televisivas, y aunque el guión de Rita Kalnejais introduzca elementos tan extraños como la inclusión del drogadicto Moses en el hogar familiar y otras decisiones de Milla, en general se toleran bien tales caprichos por parte del espectador, y es que no se apartan de cierta verosimilitud respecto al estado de estupor y pesadilla en que se encuentran los personajes, sobre todo los dos padres, que aman profundamente a su hija y que parecen haber perdido el norte. Puede resultar chocante, eso sí, la ausencia de cualquier referencia trascendente y la superficialidad angustiante que domina toda la película, aunque no hay aquí para nada una visión fatalista de la vida, más bien se invita a vivir la existencia despreocupadamente. Lo cual no significa que el dolor desaparezca. El glorioso caos de la vida está interpretado por un reparto enteramente australiano, pero que resulta conocido en occidente. Eliza Scanlen, vista en Mujercitas y Heridas abiertas, expone magníficamente su aire de ingenuidad rebelde, con sus prontos de humor y de desesperación, que incluye también momentos entrañables, como el abrazo a la madre o la escena de interpretación al violín. Por su parte, los padres están encarnados por un desconcertado Ben Mendelsohn (Ready Player One) y una estupendísima Essie Davis (Los misteriosos asesinatos de Miss Fisher).

5/10
Robin Hood

2018 | Robin Hood

El noble Robin de Locksley se enamora de Marian, muchacha de extracción humilde que se ha colado en sus cuadras para robarle un caballo, que pretende regalar a un vecino que pasará hambre porque se le ha muerto el suyo. Pese a que se casan y viven un intenso romance, deben separarse cuando el sheriff de Nottingham envía a Robin a las Cruzadas. De vuelta, descubre que este individuo sin escrúpulos le ha dado por muerto, ha requisado su castillo, y oprime al pueblo con impuestos abusivos para financiar las campañas bélicas. Para colmo de males Marian creyéndose viuda se ha buscado otro novio. El mito de Robin Hood ha sido muy bien explotado en producciones variopintas, como la vitalista e inolvidable Robin de los bosques (1938), con Errol Flynn y Olivia de Havilland, la romántica Robin y Marian (1976), con Sean Connery y Audrey Hepburn, la amena Robin Hood, príncipe de los ladrones (1991), con Kevin Costner y Mary Elizabeth Mastrantonio, y la relativamente reciente Robin Hood (2010), con Russell Crowe y Cate Blanchett. Pese a que resulta difícil darle una vuelta de tuerca al personaje para lograr una mínima frescura, recupera esta historia para contársela al público millennial el realizador Otto Bathurst, en su debut en el largometraje de cine, tras haber dirigido relevantes capítulos de series como Black Mirror y Peaky Blinders. Para distinguirse de sus precedentes se supone que se centra en la historia anterior al momento en el que el protagonista se vaya a liderar una banda de proscritos al bosque de Sherwood, aunque este origen también había sido contado por la mayoría de cintas anteriores. Además, se ha convertido al personaje en un superhéroe, tal y como mandan las modas, imitando en concreto Batman Begins. De esta forma, el arquero sería una especie de justiciero con identidad secreta, que por las mañanas asume su identidad de caballero de alta alcurnia, para mezclarse con los poderosos y enterarse de sus tejemanejes, y por las noches se oculta con una capucha, para robar el dinero que recauda su enemigo. Por un lado, se ha cuidado que los combates y persecuciones sean más oscuros y realistas que por ejemplo en la colorida versión de los años 30 (a la que se aluce con los sombreros con plumas que aparecen en una fiesta de disfraces), pero luego paradójicamente se prescinde de cualquier mínima contextualización histórica (aquí no se habla de Ricardo Corazón de León ni de Juan sin Tierra). Se establecen (muchas veces de forma exagerada) paralelismos con la actualidad. Así, las peripecias de los cruzados parecen transcurrir en el siglo XXI en Afganistán, y en sus críticas a la guerra originada como negocio por los poderosos y la demonización del islam parece que se quiere poner en solfa a Donald Trump. Incluso el maquiavélico sheriff de Nottingham llega a avisar a sus conciudadanos de que en el futuro sus enemigos se infiltrarán entre la población como inmigrantes, anticipando varios siglos antes la emigración masiva. Choca sobre todo que en esta versión se critique con bastante saña a la Iglesia, con un cardenal que parece el nuevo Darth Vader, encarnado por F. Murray Abraham que parece bajo los efectos de las drogas. Pese a todo, funciona como espectáculo de acción para consumo rápido, en gran medida por la fuerza de sus actores. A Taron Egerton le viene grande el papel, parece un Robin Hood muy joven, aunque tiene cierto carisma. Eve Hewson, hija de Bono, el cantante de U2, se confirma como un buen hallazgo para Lady Marian, haciendo olvidar por un momento a sus ilustres antecesoras, Jamie Foxx borda como cabe esperar su papel de sarraceno amigo de Robin, heredado de Morgan Freeman en el film del 91, y brilla Ben Mendelsohn, como un sheriff memorable, pues se le dan muy bien los villanos.

4/10
Ready Player One

2018 | Ready Player One

Futuro próximo distópico. En el año 2045 el mundo real no resulta demasiado atractivo, no ha habido un crecimiento sostenible, mucha gente se hacina habitando en lugares insalubres, como la barriada de Las Torres. En cambio, tecnológicamente, hay un modo de evadirse al que todo el mundo se apunta: la realidad virtual de OASIS permite sumergirse en aventuras alternativas donde puedes moverte anónimamente con un avatar adoptando cualquier identidad y disfrutar de lo lindo. El creador del invento, el visionario multimillonario James Halliday, recién fallecido, ha decidido legar el control de su compañía a quien consiga tres llaves escondidas en ese mundo virtual a modo de “huevos de pascua”, y que obligan a resolver previamente ciertos enigmas. Alguien que podría lograrlo es el joven huérfano Wade Watts, que con el avatar de Percival se mueve como pez en el agua en OASIS. Pero deberá superar los esfuerzos de Nolan Sorrento, empresario sin escrúpulos que tiene un ejército de empleados a sus órdenes tratando de hacerse con el legado de Halliday. Adaptación del best-seller homónimo de Ernest Cline, coautor del guión con Zak Penn. El primero ya demostró su pasión por La guerra de las galaxias con el libreto de Fanboys (2009), mientras que Penn, habitual guionista en películas de superhéroes, imaginó el argumento de una película con tono comparable al de la que nos ocupa, El último gran héroe (1993). Repleta la trama de guiños ochenteros, con menciones de múltiples videojuegos, pero también de películas y elementos de la cultura pop, perfectamente integrados y muchos de ellos deliciosos, que no es cuestión de destripar en estas líneas, no es de extrañar que Steven Spielberg la haya escogido para regresar al pasado como director: hacía mucho, demasiado tiempo, que el cineasta no abordaba una película de corte fantástico destinada claramente al público adolescente y juvenil, más el nostálgico de los peterpanes que se resisten a crecer, del que se nutre en parte la exitosa serie Stranger Things. El film es trepidante, no deja un momento de respiro, y en líneas generales resulta sumamente entretenido, combinando la sensación de estar montado en una montaña rusa, con las bromas y conflictos “teen”, que retrotraen a Regreso al futuro. Quizá podía haberse aligerado algo el metraje, y no apabullar tanto con las escenas de acción videoconsolera, pero ciertamente los logros visuales son espectaculares, tanto en el mundo real como en el virtual. Por otro lado funciona bien el esquema del viaje del héroe aplicado a un adolescente, Percival, con interés amoroso, Art3mis, y aliados dentro del mundo virtual, pero con los que no tiene contacto en la realidad, lo que sirve para aleccionar acerca de no dejar nunca de pisar tierra, aunque sea un “mensaje” leve -igual que la invitación a tener valor para tomar decisiones en la vida, o las advertencias ante el poder de las grandes corporaciones- en lo que sobre todo es un espectáculo palomitero. Los actores están bien, con Tye Sheridan de protagonista, bien secundada por Olivia Cook, la heroína, Ben Mendelsohn, el villano, o Mark Rylance como tecnológo soñador de aspecto realmente insólito.

7/10
La tierra de las buenas costumbres

2018 | The Land of Steady Habits

Deprimente película navideña, con protagonista, el talludito broker recién jubilado y divorciado en crisis existencial Anders Harris. Acaba de romper su matrimonio con Helen, sin que tenga muy claro por qué, y como tiene buena facha, seduce con facilidad a mujeres, aunque luego, de modo embarazoso, en la cama no se porta como un campeón. Le cuesta conectar con su hijo Preston, que tuvo problemas con las drogas, y que no consigue establecerse profesionalmente. En fechas próximas a la Navidad, recibe casi por equivocación una invitación a una fiesta que dan los vecinos de los Harris, y donde, por supuesto, se va a encontrar con su ex, que resulta tener nueva pareja, un colega que trabaja en la bolsa. Allí establece una complicidad con Charlie, el hijo de los vecinos, que acabará intoxicado tras inhalar una potente droga. Nicole Holofcener, conocida por rodar episodios televisivos de Sexo en Nueva York y A dos metros bajo tierra, y por la película Sobran las palabras, adapta una novela de Ted Thompson que ofrece una mirada tremendamente pesimista acerca de la condición humana. De hecho la traducción del título original, "The Land of the Constant Habits", no le hace completa justicia, aunque se entienda en clave irónica, se acercaría más a la realidad hablar de "costumbre reiteradas", que de alguna manera aluden a aquello de que "el hombres es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra". Pues la trama está atravesada de personajes hundidas en el fango de sus miserias, del que son incapaces de salir. Anders es un inmaduro, que no ve lo que ocurre a su alrededor, empezando por una esposa que le ha ocultado cosas, y ni él ni siquiera ha olido esa apestosa chamusquina que se expandía a su alrededor; y su incapacidad de hacer ver a Charlie que está haciendo mal con su camino por las drogas, una blandenguería galopante a la hora de intentar ayudar, resulta notable. Pero en fin, la misma parálisis vital, en distintos niveles, se detecta en el hijo capaz de arruinar a un pobre hombre que le confía todo su dinero, en la esposa que cuida su jardín pero no su familia, en un Charlie talentoso para concebir cómics, pero un inútil a la hora de tomar las riendas de su vida, en unos padre que no logran conectar, aunquen tampoco se nos den muchas explicaciones al respecto. Aunque dirigida con oficio, y con buenas interpretaciones, La tierra de las buenas costumbres no deja de exhibir una irritante indolencia, una falta de rumbo capaz de generar genuinas emociones, sólo puede interesar al espectador que se quiere ver confirmado en su cinismo, de que sólo nos queda ser como la tortuga que en el plano final, dentro de una pecera, saca la cabeza para tratar de respirar un momento aire puro, y luego volver a hundirse en las aguas turbias de su existencia.

5/10
El instante más oscuro

2017 | Darkest Hour

Mucho antes de la magistral Dunkerque, el realizador Joe Wright había resumido la batalla en un único –pero brillante– plano secuencia playero, en Expiación, su segundo trabajo. Después de que el film de Christopher Nolan haya reavivado el interés de la industria audiovisual por la Segunda Guerra Mundial, el británico retoma la evacuación de las tropas aliadas en la ciudad portuaria, que tiene un peso clave en este biopic del carismático primer ministro de su país durante el conflicto. El instante más oscuro llega en un momento en el que parecía tenerlo complicado por saturación, tras la excelente acogida de The Crown, donde le interpretaba un inmenso John Lithgow, y Churchill, con otra increíble transformación, esta vez por parte de Brian Cox. Sin embargo, acierta al centrarse en un momento distinto de la vida del líder británico más valorado de todos los tiempos, cuando en 1940 el parlamento fuerza la dimisión del primer ministro, Neville Chamberlain, que no ha sabido gestionar la amenaza de Adolf Hitler. Su partido se ve obligado a elegir como sustituto a Winston Churchill, desprestigiado por instigar la desastrosa batalla de Gallipoli durante la Gran Guerra, cuando ejercía como Primer Lord del Almirantazgo, pero que es el único de sus candidatos que acepta la oposición. El hombre que ha dirigido excelentes dramas de época como el citado, o Anna Karenina y Orgullo y prejuicio, demuestra que domina el género, haciendo gala de hallazgos visuales, no tan excesivos como el de la costa, pero sí los suficientes para crear tensión en una historia que transcurre en escenarios cerrados; pocas veces se ven detalles del frente, aquí estamos ante un thriller político en el que la principal guerra se libra entre el protagonista y sus rivales. Aprovecha que cuenta como colaboradores a los inspirados Bruno Delbonnel, habitual director de fotografía de los hermanos Coen y Jean-Pierre Jeunet, y Dario Marianelli, su músico de siempre. Con esto le saca gran partido al guión, absolutamente redondo, del especialista en vidas reales Anthony McCarten (La teoría del todo), que consigue meter al espectador del siglo XXI en el pensamiento de la época, cuando aún se podía llegar a pensar que Hitler podría tener clemencia con Inglaterra si se rinde a tiempo. En este contexto los políticos –a los que se da un varapalo por estar más pendientes de su silla que de otra cosa– piensan que resulta estéril plantar cara a los nazis en solitario, pues el resto de países que le hacen frente han caído o están a punto de hacerlo. Resulta impresionante el trabajo de Gary Oldman, a priori una opción nefasta para interpretar al protagonista por su absoluta falta de parecido. Pero pese a la extremada caracterización, a base de maquillaje prostético, el actor consigue resultar creíble sin perder expresividad, y sobre todo humanizar a un personaje mitificado por su peso en la historia. Estamos ante uno de esos trabajos milagrosos que se recuerdan siempre. Contra todo pronóstico, no eclipsa a los eficaces secundarios, realiza un brillante trabajo Kristin Scott Thomas, como Clemmie, la cariñosa esposa, y hasta se echan de menos más escenas de Ben Mendelsohn (brillante villano en Rogue One, una historia de Star Wars), como un Jorge VI que en principio contempla al Primer Ministro con recelo por no haberle apoyado durante la abdicación de su hermano (aquí se ofrece una versión más realista de la relación entre ambos que en El discurso del rey). Por último, Lily James sale airosa del reto de interpretar a una figura omnipresente en los últimos Churchill, la de joven secretaria que sufre la ira del mandatario, por su carácter gruñón, pero que consigue que poco a poco se dulcifique. Se articula en torno a la necesidad de reunir valor y plantar cara a las amenazas pese a que haya que realizar grandes sacrificios, cuando se corre el riesgo de fenecer. Merece un diez la secuencia capriana del metro, que difícilmente pudo ocurrir en la vida real, pero que no sólo resulta conmovedora, sino que resume muy bien lo que supuso la figura de Churchill.

8/10
Bloodline (2ª temporada)

2016 | Bloodline | Serie TV

La segunda temporada empieza con la lucha de la familia Rayburn por encubrir su crimen. Misteriosos desconocidos del pasado de Danny llegan con intenciones ocultas. El cuerpo policial se acerca a la verdad del asesinato de Danny, mientras quela paranoia y la desconfianza envenenan a la familia que hasta ahora parecía muy unida. Las mentiras se acumulan, las alianzas se rompen y las relaciones se destruyen. Sometidos a una gran presión, buenas personas se verán obligadas a hacer cosas muy perversas…

Una

2016 | Una

Una es una joven que va en busca de un hombre con el que tuvo una relación cuando ella tenía tan sólo 13 años. Tras unos años en la cárcel por abuso de menores, el hombre ha rehecho su vida y se ha casado. Pero Una dará con él en una fábrica. Una película bastante deprimente, por el tono y también por el tema de fondo, centrado en ese tipo de cuestiones turbias y malsanas que le gustan tanto a la actriz Rooney Mara (Carol). Toca el tema delicado de las relaciones sexuales de los adolescentes de modo explícito y en cómo un suceso de ese tipo puede marcar toda la vida. El guionista David Harrower pone todo su esfuerzo en los diálogos como motor de la historia, basada en su propia obra de teatro. Acompaña con empaque a la actriz Ben Mendelsohn.

4/10
Rogue One: Una historia de Star Wars

2016 | Rogue One: A Star Wars Story

Primera película de la saga galáctica que no forma parte de las tres trilogías que llegarán a conformar pronto nueve episodios, aunque esta historia de Star Wars bien podría subtitularse “Episodio tres y medio”, los hechos que se narran son inmediatamente anteriores a los que muestra el film con el que George Lucas empezó todo. Corren tiempos en que domina el Imperio, y la Alianza Rebelde hace lo que buenamente puede para oponerse a sus tiránicos fines. Una de las herramientas que están desarrollando para asegurar su dominio es un arma de destrucción masiva, un destructor de planetas, la llamada Estrella de la Muerte. Contra su voluntad, el ingeniero Galen Erso está detrás del diseño, pero cuenta con que su hija Jyn, ahora toda una joven aguerrida, y a la que no ve desde que era niña, pueda proporcionar una valiosa información a los rebeldes. Pero esto pasa por hacerle llegar un mensaje a través de su viejo amigo extremista Saw Gerrera, y de que ella persuada a un grupo de variopintos personajes ­–Cassian Andor, combatiente sin escrúpulos,  el androide K-2S0, el jedi ciego Chirrut, el guerrero Bace, o el ex piloto imperial Bodhi– para hacer equipo, lo que no es tan sencillo. Gareth Edwards, el director de Monsters y Godzilla, ha sido el encargado de poner en marcha el primer spin-off cinematográfico de Star Wars, aunque se ve que la tarea de conceder independencia con respecto a los filmes originales es gradual, nada de riesgos innecesarios, sólo los justos, y siguiendo la estrategia del episodio VII hay un esfuerzo notable para que el fan acérrimo se sienta cómodo en un universo familiar, disfrutando de guiños y reconociendo personajes, armaduras de soldados, naves espaciales, etc, etc. La trama desarrollada por Chris Weitz y Tony Gilroy, a partir de las ideas de John Knoll y Gary Whitta, es relativamente sencilla y sirve para trazar ecos con otros títulos de la saga. Al igual que en El despertar de la fuerza hay una apuesta decidida por un personaje principal femenino, Jyn, encarnado por Felicity Jones, y el alimento del elemento nostalgia. También, cara a conquistar el mercado oriental, tenemos a dos personajes orientales, los chinos Donnie Yen y Jiang Wen. Pero aunque el film es entretenido, las escenas de acción acaban haciéndose un poco interminables, falta equilibrio y la música de Michael Giacchino no resiste la comparación con la de John Williams. Y aunque hay algunos detalles de humor, por los intercambios entre Jyn y K-2S0, al estilo de los que tenían la princesa Leia y Chewbacca, se echan en falta más de estos siempre agradecidos momentos de desahogo, para entendernos, el Andor de Diego Luna no es Han Solo, y las risas entre dos entrañables androides se añoran. Además, a ratos la cosa se pone algo oscura y solemne, con un reiterativo mantra sobre la fuerza, lo que no significa necesariamente momentos emotivos de verdad, aunque alguno, por suerte, hay.

6/10
Slow West

2015 | Slow West

1870. Hasta tierras del oeste norteamericano llega el joven escocés Jay Cavendish, empujado por el amor que siente por Rose Ross. Ésta es una joven que hubo de huir de Escocia acompañada por su padre, debido a la muerte de un hombre. En su camino Jay encontrará la singular ayuda del violento Silas Selleck, un bandido que le salva la vida de unos malhechores y que se presta a acompañarle en su periplo en busca de Rose. Notable debut en el largometraje del escocés John Maclean, quien ofrece un western contundente, de producción británica y neocelandesa, y que bebe sin duda de las tradiciones meridionales de tierras de Oceanía. De hecho, son notorias las conexiones narrativas con autores como Andrew Dominik y su film El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford o con John Hillcoat y su obra La propuesta. Quiere mostrar Maclean al dureza de la vida en el oeste, despojándola casi por completo de su aura legendaria, romántica, y dotándola de una inusitada violencia. En este sentido, hay un cierto fatalismo costumbrista en el panorama pintado en Slow West. La inmoralidad, el salvajismo, el asesinato vienen a mostrarse como un paso inevitable en el proceso de gestación de la nación, un modo de vida que hay que aceptar con cierto escepticismo, pues “en poco tiempo esto habrá sucedido hace mucho tiempo”, como dice un personaje. En ese lugar implacable sitúa Maclean a un alma cándida, bondadosa, la del joven Jay Cavendish, que guiado por el amor no es capaz de asimilar el ambiente de brutalidad, traición y crimen que existe a su alrededor. Una y otra vez se irá dando golpes con la dura realidad, la de un mundo sin ley, donde sólo los más fuertes y malvados están quizá llamados a sobrevivir. La presunta inevitabilidad de esa situación la irá comprobando gracias a la compañía del bandido Silas que intentará sin éxito endurecer el inocente corazón del protagonista, hasta que, digamos, el que acabe sucumbiendo sea él. Hay mucha belleza en la agreste historia que narra Maclean, un viaje que cambiará las vidas de los personajes. Apoyado en una fotografía soberbia de Robbie Ryan, ofrece planos de gran belleza, perfectamente acompañados por los acordes de las guitarras y los violines de la banda sonora de Jed Kurzel, evocadores a lo Warren Ellis. El ya crecido y larguirucho actor Kodi Smit-McPhee, conocido sobre todo por su papel en La carretera, compone aquí de modo muy convincente al jovenzuelo enamorado, mientras que la poderosa presencia de Michael Fassbender es toda una garantía para completar con eficacia el equilibrio de los dos viajeros.

6/10
Bloodline

2015 | Bloodline | Serie TV

Serie producida por Netflix, sigue las andanzas de la familia Rayburn, que se han criado en los Cayos de Florida, y donde los padres son propietarios de un "resort", donde criaron a sus cuatro hijos ya adultos. Con ocasión de un homenaje público al patriarca se  reúne todo el clan, lo que incluye al hijo mayor y oveja negra Danny, a John, casado y con dos hijos, sheriff local, la chica, Meg, con pareja estable a la que es infiel, abogada de su padre, y el iracundo y poco paciente Kevin, con problemas matrimoniales que todavía no ha comunicado a los demás. Lo que debe ser una ocasión festiva saca a luz diferencias entre unos y otros, traumas del pasado, rencores y secretos. Los hermanos Glenn y Todd A. Kessler, y Daniel Zelman, ya mostraron buena mano para aunar drama y thriller en las intrigas de abogados de Daños y perjuicios. Aquí orquestan una trama acerca del tirón de los lazos de la sangre, lo que une y lo que separa, más culebrón, en un entorno de naturaleza salvaje que atrapa. Hay afecto y aprecio entre hemanos, padres e hijos, pero también inquina abundante, y egoísmo que dificulta que cada uno haga lo correcto; a lo que se suma el misterio de un cadáver de una joven con todas las huellas de haber sido salvajemente torturada y arrojada al agua. La trama engancha, por el gran reparto, donde da gusto ver a los veteranos (Sissy Spacek, Sam Shepard) y a los de edad mediana, entre ellos Ben Mendelsohn, con su punto algo canalla de quien no puede evitar ser o parecer malo, son cosas de su carácter, y Kyle Chandler, lo mismo, pero, tal vez, en sentido contrario.

6/10
La última apuesta

2015 | Mississippi Grind

La historia de dos jugadores itinerantes (Ryan Reynolds & Ben Mendelsohn) a la búsqueda de la partida de su vida en Nueva Orleans.

Lost River

2014 | Lost River

Debut en la dirección del actor Ryan Gosling, que parece haber tenido como referentes a Nicolas Winding Refn –aunque en vez de tomar lo mejor de Drive toma el esteticismo vacuo de Sólo Dios perdona, los dos filmes protagonizados por él– y al David Lynch más contestado y críptico, el de, por ejemplo, Inland Empire. A modo de muy particular cuento terrorífico, pinta una América oscura, el reverso tenebroso del sueño que todos los habitantes de Estados Unidos desean ver cumplido. Es el país de la crisis financiera, con préstamos hipotecarios donde no se ha leído la letra pequeña, y donde el desahucio se cierne sobre una madre soltera, Billy, con dos hijos, un joven que comercia con cobre robado, lo que no gusta al mafioso que maneja el cotarro, y un crío. El lema de la reforma educativa de Bush Jr., "que no se quede detrás ningún niño" suena a broma pesada en un paisaje casi apocalíptico, con una ciudad sumergida por la construcción de un pantano y extrañas imágenes de casas ardiendo y bicis en llamas sin conductor. La madre acepta in extremis un depravado trabajo en un garito de espectáculos sadomasoquistas, regentado por el director del banco que la tiene pillada, y el hijo mayor debe apañárse con ayuda de Rat, una chica-novia con una mascota que es una rata, para zafarse de su perseguidor. Gosling, autor también del guión, firma sin duda un proyecto personal, donde se empeña a fondo en crear una atmósfera que produzca mal cuerpo en el espectador, estamos ante una pesadilla tenebrista casi siempre, sólo al principio vemos una imágenes idílicas para crear contraste, con imágenes impactantes. Pero al final, más allá del videoarte capaz de impresionar, se diría un ejercicio de estilo un tanto hueco, con una mirada antropológica algo elemental, aunque Christina Hendricks, con su expresivo rostro, logra transmitir el horror de quien está cayendo muy bajo y lo sabe.

4/10
Exodus: Dioses y reyes

2014 | Exodus: Gods and Kings

Ramsés y Moisés han sido criados como hijos del Faraón de Egipto. Y aunque éste siente un afecto natural mayor por el segundo, por sus mejores cualidades humanas, sólo el primero lo es de verdad. Cuando Ramsés sucede a su padre, el descubrimiento de que Moisés es hijo de hebreos, miembro del pueblo de Israel al que tiene esclavizado, manda a quien fuera como un hermano al exilio. Para Moisés su nueva vida en una sencilla comunidad pastoril será como una revelación, a la que se suma una auténtica teofanía, Dios le habla exponiéndole los planes que tiene para él. La historia de Moisés ha sido adaptada múltiples veces al cine y a la pequeña pantalla, con el caso extraordinario de Cecil B. DeMille, que lo hizo en dos ocasiones, siendo Los diez mandamientos de 1956, con Charlton Heston y Yul Brynner, la más popular. Ahora es Ridley Scott quien revisita el relato bíblico, básicamente fiel a sus fuentes, incluido su sentido sobrenatural y trascendente, aunque se tome también algunas licencias artísticas, como que Dios hable a Moisés con figura de niño. Estructuralmente el guión firmado por Adam Cooper, Bill Collage, Jeffrey Caine y Steven Zaillian está construido alrededor del antagonismo-rivalidad-afecto fraterno de Moisés y Ramsés, un tema con el que Ridley Scott parece haber enganchado especialmente, no en balde él estaba muy unido a su hermano Tony, también director, que se suicidó hace dos años, y a quien dedica el film. Y por otro lado, se encuentra todo el conflicto interior de Moisés, su viaje y peregrinación de autodescubrimiento, acerca de quién es y lo que debe hacer, con la especial intimidad que le une a Dios, cuyas acciones, a veces terribles, no siempre entiende o comparte, aunque se dejará ganar y guiar por la fe –frente a la tentación de confiar en su pericia militar–, para poder hacer luego lo propio con los hebreos, ejerciendo de auténtico líder. Christian Bale hace un magnífico trabajo, y su némesis, interpretado por Joel Edgerton, también entrega una gran actuación. Estos mimbres fuertes pueden afectar al hecho de que otros sean más livianos, pues algunos personajes se encuentran bastante desdibujados, apenas trazados con un par de líneas. Los que mejor logran superar este handicap son tal vez John Turturro, el Faraón padre, y María Valverde, la esposa de Moisés, el resto –Sigourney Weaver, Aaron Paul, Ben Kingsley, Hiam Abbas...–, simplemente, están ahí, con su poderosa presencia. Pero verdaderamente el capítulo en que el film se muestra verdaderamente sobresaliente es el visual, que acrecienta el carácter de epopeya de la cinta, y donde da “sopas con honda” a la reciente Noé. Ridley Scott usa bien el 3D para dar profundidad a las escenas de masas, y los efectos especiales y el diseño de producción nos sumergen de lleno en el antiguo Egipto y en el desierto, las plagas y el paso del mar Rojo son de una increíble espectacularidad, con elementos como las gaviotas en el cielo encapotado que conceden a los planos un aire muy especial. Por concepción y temática, la película de Ridley Scott que más conecta con Exodus: Dioses y reyes, es El reino de los cielos, pero el cineasta británico sale mejor parado de la empresa que nos ocupa, por la fuerza y coherencia de la historia, y por el enorme carisma de Bale, mucho mayor que el de Orlando Bloom.

7/10
Black Sea

2014 | Black Sea

Cinta de aventuras que se adscribe al subgénero de thriller con en las profundidades del mar abordo de un submarino. Sigue la expedición comandada por Robinson, que tiene bajo sus órdenes a una tripulación compuesta por anglosajones y rusos, que tratan de dar con el paradero de un U-Boat alemán hundido durante la Segunda Guerra Mundial, que transportaba un cargamento de lingotes de oro rusos, parte del acuerdo de cooperación entre Hitler y Stalin. Están financiados clandestinamente por un inversor privado, al margen de la empresa que despidió a Robinson, y de los países en litigio por los fondos marinos, Rusia y Georgia. Kevin Macdonald sabe crear la deseada atmósfera claustrofóbica, y el modo en que la avaricia y el instinto de superviviencia dictan las acciones de los distintos personajes. Quizá éstos son algo toscos y monolíticos, pero la trama se sigue con interés. En el reparto tiene el protagonismo Jude Law, que compone al típico capitán que impone su autoridad de un modo que no convence a todos.

5/10
Dos madres perfectas

2013 | Two Mothers

Adaptación de la primera de las novelas cortas que componen "Las abuelas", el texto de la premio Nobel ya fallecida Doris Lessing, que se distingue por no haber tenido demasiada suerte hasta el momento con las traslaciones de sus obras a la pantalla. Dirige Dos madres perfectas la francesa Anne Fontaine, autora de varios filmes con ideas interesantes pero que no acaban de funcionar, como Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel o Nathalie X. Dos madres perfectas tiene como personajes centrales a Lil y Roz, amigas desde la infancia con sendos hijos de la misma edad. Mientras que la primera de ellas es viuda, la otra está casada con un profesor universitario al que ofrecen un buen puesto en la lejana Sidney. Cuando éste último se ausenta, ambas mujeres inician al mismo tiempo una relación, cada una con el hijo de la otra. Repite la temática habitual en la filmografía de la directora, las mujeres que desafían a la sociedad. Ésta se esfuerza con rodar con relativa elegancia una historia sórdida que plantea una doble relación semincestuosa. Además, logra que su folletinesco punto de partida no resulte tan ridículo como podía haber sido. Pero por lo demás, todo resulta fallido en Dos madres perfectas. Aunque cuenta como protagonistas con dos actrices de excepción, Naomi Watts y Robin Wright, ninguna de ellas logra que su personaje resulte mínimamente creíble, por culpa sobre todo de un guión plúmbeo, que además, dicho sea de paso, cuenta con unos diálogos demasiado explicativos, que resultan pedantes en diversas ocasiones. Peor es el trabajo que realizan los dos jóvenes que encarnan a sus retoños, James Frecheville y Xavier Samuel, de los que la directora explota su buena presencia ante las cámaras, pero que no parecen haber recibido indicaciones de ningún tipo, hasta el punto de que realizan una interpretación insulsa, a pesar de que el primero hizo un trabajo encomiable en Animal Kingdom. Curiosamente el que fuera su tío atracador en aquélla, Ben Mendelhson, encarna aquí a su padre, convirtiéndose en el único actor que se salva mínimamente en el film. La historia no acaba de resultar creíble, por la poca humanidad con la que se presentan las acciones de los personajes, algunas no del todo claras. No se comprende por qué Roz, de la que no se han observado problemas en su matrimonio, inicia el primero de los 'affaires', mientras que tampoco resulta del todo creíble la motivación de Lil, que hace lo propio en principio por venganza ante lo sucedido. Ambas mujeres se plantean únicamente su propio hedonismo, y si acaso que alguien desde fuera pudiera no entender su comportamiento, pero nada más. Por ejemplo, el hecho de que éste afecte a su relación con otras personas cercanas no parece importarles lo más mínimo.  

3/10
Convicto

2013 | Starred Up

Eric es un criminal adolescente de conducta tan violenta que acaba siendo encerrado en una cárcel de máxima seguridad. Allí se reencontrará con su padre, que cumple condena entre esos mismos muros.

Mátalos suavemente

2012 | Killing Them Softly

Recién salido de la cárcel, Frankie se involucra en el golpe más desaconsejado de todos: asaltar una partida ilegal de póker, una acción que siempre tiene consecuencias para sus autores. Su mentor le anima asegurándole que tiene las espaldas cubiertas, pues todas las sospechas recaerán en Trattman, el organizador del juego, que ya robó en el pasado su propia partida. No cuentan con la llegada de Jackie Cogan, asesino profesional experto en poner las cosas en orden en este tipo de situaciones. El neozelandés Andrew Dominik entrega su tercer film, Mátalos suavemente, tras Chopper y El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, y de nuevo sorprende por su dominio narrativo, con escenas muy medias y buen perfilado de personajes masculinos, interpretados por un reparto maravilloso, encabezado por Brad Pitt, también productor. Dominik acude con inteligencia a actores asociados a historias gangsteriles, como Ray Liotta (Uno de los nuestros) y James Gandolfini (Los Soprano). Y a todos, incluido el cerebro gris Richard Jenkins, les regala escenas intensas, un regalo para cualquier intérprete. La idea de entregar la historia punteada por televisores donde Bush y Obama hablan de la crisis económica y los valores que han hecho grandes a los Estados Unidos resulta eficaz en su ironía, sirve para criticar la falta de principios e inmoralidad de los gángsteres del film, que también estaría presente en otros órdenes de la sociedad. Sí, el cinismo es una actitud muy presente en Mátalos suavemente, empezando por ese título que alude a lema de Cogan de matar al otro sin que se lo espera, para evitar su derrumbe, los lloriqueos que apelan a la compasión. Igualmente domina la violencia, hiperrealista y muy desagradable en algunos pasajes.

6/10
Cruce de caminos (The Place Beyond the Pines)

2012 | The Place Beyond the Pines

Luke es un experto motorista. Dejará su vida errante como empleado de un circo tras recibir la noticia de que tiene un hijo de un año. Para demostrar a la madre del crío –que mantiene una relación estable con otro hombre– que puede hacerse cargo de ellos, el desesperado Luke decide atracar bancos. Así se cruzará en su camino el policía novato Avery Cross, un hombre corriente que comprobará cómo su futuro da un vuelco debido a Luke y que verá que todo su mundo cambia alrededor cuando la corrupción policial le toque de lleno. Tras el drama Blue Valentine, el actor Ryan Gosling vuelve a confiar en la dirección de Derek Cianfrance para su siguiente película, Cruce de caminos (The Place Beyond the Pines), otro drama, aunque esta vez mejor armado, en donde el propio Cianfrance ejerce de coguionista junto a Ben Coccio y Darius Marder. La historia habla de dos hombres, situados a ambos lados de la ley, pero cuyas vidas, pecados y errores, tendrán claros paralelismos y acabarán por arrastrar a sus descendientes. Dentro de una historia dura, con terribles consecuencias, se esfuerzan los responsables por no demonizar a nadie. Un instante, una decisión, una casualidad…, pueden definir tu futuro. Nadie es totalmente responsable, nadie es malvado del todo, aunque sí que cada uno aportamos nuestro granito de libertad para decidir el siguiente paso. La estructura narrativa desconcierta un poco, pues hacia la mitad de la película ésta da un giro de 180 grados, como si empezara otra historia distinta. Cada mitad se centra en uno de los dos personajes, el delincuente Luke y el policía Avery, para después redondear el film con la inclusión de sendos vástagos. Las relaciones paternofiliales se revelan así esenciales y queda muy bien reflejada la necesidad de un modelo masculino adulto en quien apoyarse, un padre que ayude a configurar el propio carácter. Por otro lado, en la línea antimaniquea del f¡lm se muestran los comportamientos corruptos del poder, un entramado pegajoso del que resulta difícil salir, pues igual que nadie es un pecador absoluto, tampoco nadie es un santo. Son temas peliagudos, pero Cianfrance sale airoso, además de eludir el fatalismo que siempre planea sobre el horizonte. El drama funciona gracias a la concepción de unos personajes atractivos, reales, con personalidades bien trazadas y reacciones verosímiles, tanto de padres como de hijos. Sin duda alguna mucho tienen que ver las intensísimas interpretaciones, entre las cuales destaca la de Ryan Gosling, quien sabe como nadie encarnar a tipos lacónicos con una violencia latente a punto de explotar. También triunfa el más “humano” Bradley Cooper, que logra transmitir una gran vulnerabilidad detrás de esa fachada de hombre triunfador. Por su parte, los jóvenes Dane DeHaan y Emory Cohen están espléndidos.

6/10
Asesinos de élite

2011 | The Killer Elite

1980. Danny es un mercenario que quiere retirarse, y llevar una vida tranquila junto a Anne, una ranchera de la que se ha enamorado. Pero un adinerado jeque de Omán secuestra a su mentor, Hunter, que recientemente le había salvado la vida. A cambio de liberarle y de una enorme cantidad de dinero, el jeque le exige a Danny que lleve a cabo uno de sus 'trabajitos'. Se trata de asesinar a los asesinos de tres de sus cuatro hijos. El problema es que los respectivos responsables de cada muerte son hombres del SAS, el Servicio Aéreo Especial de Gran Bretaña, que tiene los hombres mejor entrenados y con menos escrúpulos del mundo. Subproducto de acción, basado en el libro "The Feather Men", de sir Ranulph Fiennes, ex miembro del SAS, que a su vez recrea hechos reales, y que provocó cierta polémica cuando se publicó por sus datos sobre los tejemanejes británicos y asesinatos encubiertos en Omán. Dirige el debutante en el largometraje Gary McKendry, hasta ahora autor del cortometraje "Everything in This Country Must". McKendry rueda muy bien las persecuciones y secuencias de acción, pero es incapaz de remontar un guión excesivamente tópico. Además, toma como modelo filmes de acción de los ochenta, y a veces parece que los está caricaturizando con diálogos 'macarras' forzados. Desaprovecha en cierta medida al reparto. Jason Statham pone la misma cara de duro habitual, y la única diferencia entre su personaje de esta cinta y el de Transporter y similares es que aquí no se ha rapado el pelo del todo. Robert De Niro aún conserva su enorme carisma, pero no se esfuerza excesivamente por interpretar. El único que destaca mínimamente en el reparto es Clive Owen, siempre eficaz, que encarna a un soldado retirado del SAS, con un ojo de cristal, capaz de las acciones más sucias para proteger a antiguos compañeros.

5/10
Bajo amenaza

2011 | Trespass

Joel Schumacher es un solvente artesano, que tras una extensa carrera, a principios de siglo aún suscitaba el interés de los amantes del cine con Tigerland, Veronica Guerin o El fantasma de la ópera (2004). Sin embargo, ha fracasado posteriormente con títulos como El número 23 y Twelve, de poco interés. En plena decadencia ha rodado un thriller con dos estrellas a la baja, Nicole Kidman y Nicolas Cage. Los dos 'Nico' interpretan a Kyle y Sarah Miller, un matrimonio de clase acomodada, con una hija, en cuya lujosa residencia irrumpen unos asaltantes dispuestos a hacer uso de la violencia con tal de llevarse todo lo que pillen. Desde el principio queda claro que esta historia con resonancias a la clásica Horas desesperadas, va a ser excesivamente convencional. Y en efecto todo se queda en una sucesión de giros predecibles en torno a los secretos que se guardan los Miller entre ellos. Schumacher administra las necesarias dosis de tensión y poco más. Los protagonistas cumplen, pero no se esfuerzan demasiado. Quizás se lo ha trabajado algo Cam Gigandet (Crepúsculo) en un papel de delincuente algo más complejo.

4/10
Animal Kingdom

2010 | Animal Kingdom

Tras morir su madre de una sobredosis, el joven J Cody se va a vivir con su abuela y sus tíos, que conforman un peculiar clan ligado al mundo del crimen. La intención del chico consiste en no meterse en líos y vivir su vida, pero la convivencia diaria le conduce a ser involuntario testigo de los tejemanejes de su familia, enzarzada en una guerra sucia con la policía. En una operación J es detenido e interrogado, lo que empieza a levantar suspicacias entre los suyos, que temen que les delate. La lucha por la supervivencia, el deseo de hacer lo correcto y los límites de la lealtad a su familia le ponen en una situación extremadamente complicada. Sólida película gangsteril australiana, ganadora del Gran Premio del Jurado en Sundance. El desconocido David Michôd, director y guionista, orquesta una original trama del mundo de los bajos fondos, que no se parece a sus equivalentes ingleses, italianos y estadounidenses, la cosa posee su propia idiosincrasia. La historia se cuenta desde el punto de vista de J –gran trabajo de James Frecheville, perfecto en su laconismo, que acentúa el momento en que su emoción se desborda–, ya desde el poderoso arranque que aúna mediocridad cotidiana con los estragos de cierto submundo. En efecto, lo que parece una anodina escena de madre e hijo viendo un estúpido programa televisivo, se torna en desgracia por la muerte de ella, cargada de droga hasta las cejas, sin que tal hecho conmueva a nadie. Sorprende el excelente tempo narrativo, lo bien trenzadas que están la parte familiar –la familia propiamente dicha, y la novia y sus padres–, los manejos criminales y la presión policial para que J colabore. La forma de contar es asumidamente abrupta, con una violencia seca e impactante, que deja huella aunque se use con acierto el fuera de campo. Aparte del mentado protagonista, y estando todos los actores bien, destaca la interpretación de Jacki Weaver, la abuela.

7/10
El nuevo mundo

2005 | The New World

Aproximación nada tópica a la exploración del nuevo mundo por los ingleses. El film arranca en 1607, cuando tres barcos avistan tierra tras una larga navegación atlántica. Les empuja el deseo de prosperar, la promesa que nadie garantiza de que se harán ricos en los lugares recién descubiertos. Pero la creación del asentamiento costero de Jamestown se hace penosa, y hay miedo de tratar con los nativos. Así que encomiendan la tarea al capitán John Smith, como mejor alternativa a la de su muerte en la horca por insubordinación. Cuando se adentra en el interior con sus hombres, son atacados y sólo él sobrevive. Contra pronóstico es aceptado en un poblado, donde aprende a apreciar las costumbres indias, al tiempo que surge el amor por la joven hija del jefe powhatan, la hermosa e inteligente Pocahontas. La promesa incumplida del regreso de la expedición a Inglaterra, y la ayuda prestada a Smith por Pocahontas, traerán consecuencias imprevisibles. Me atrevería a decir que este film tiene en su contra esa cursilada animada de la Disney titulada Pocahontas, el triste precedente de Colin Farrell en una película histórica (!), la olvidable Alejandro Magno, y lo que con mirada superficial –e injusta– podría describirse como un aire a El lago azul. Por favor, prejuicios fuera. Terrence Malick saca a pasear su alma de poeta, y recrea la historia de modo pausado, con extraordinaria delicadeza, y sin caer en extremismos no deseables. Ya sólo la belleza del plano en que los indios admiran las naves recién llegadas, que tendrá su correspondencia ulterior en Inglaterra, cuando Pocahontas descubre una catedral, hablan de que la hermosura de las tierras vírgenes tiene su contrapunto en los logros de la civilización. Ciertamente, la vida de los indios tiene algo de edénico, como de tranquila vida lograda, pero quizá su modo de desenvolverse no sea muy distinto al de los habitantes de la campiña inglesa. En cuanto al contraste de nativos y exploradores, son lógicas las diferencias entre quien buscaba algo mejor y encuentra mil y una penalidades, y quien se conforma con lo que tiene. Eso sí, la crueldad en la batalla es equiparable. Acierta Malick al trenzar la historia de amor y la transición gradual de Pocahontas a los modos occidentales. Un Farrell contenido, una sorprendente y bella Q'Orianka Kilcher que tenía quince años cuando hizo el film, y un reposado Christian Bale, constituyen los tres lados de un triángulo atípico, donde se entienden bien el entusiasmo adolescente transformado por el sufrimiento en amor por esposo e hijo, el abandono por satisfacer los anhelos exploratorios, o el amor redescubierto del bondadoso viudo.

8/10
Límite vertical

2000 | Vertical Limit

Dos hermanos montañeros no han vuelto a hablarse desde la muerte de su padre en una escalada. Peter tomó entonces una decisión trágica: cortar la cuerda que les unía a los tres, para salvar su vida y la de su hermana Annie; el alto precio pagado fue la muerte de su padre . Años después coinciden casualmente en la ascensión del K2. Ella acompaña a un millonario que tiene el caprichito de subir el pico de marras. Como puede imaginarse, algo sale mal, de modo que Peter acude al rescate de la hermanita. Dice el director Martin Campbell: “Olvídate de la montaña, de la nieve... Límite vertical es un drama que podría desarrollarse en un lugar plano, y seguiría siendo un fantástico film sobre el amor, la familia y el valor.” Nosotros añadimos: ya, pero las escenas de montaña y avalanchas, que son para quitar el hipo y descargar adrenalina, no se ven en un drama cualquiera.

5/10
Sirenas (1994)

1994 | Sirens

En plenos años 30, Norman Lirdsay es un pintor controvertido por los desnudos que refleja en su obra, cosa que está mal visto en la sociedad por la relación directa que el artista establece con la religión. El pastor inglés Anthony Campion, un hombre bueno y piadoso es enviado a la casa de Lirdsay para explicarle que en su comunidad no entienden esa forma de ver el arte y que no puede seguir provocando con sus cuadros. No obstante, Campion y su esposa Estella empezarán pronto a sentirse atraídos por ese erotismo que desprende el lugar, y en la casa del pintor que vive con sus hermosas modelos. Antes de que Hugh Grant se especializara en comedias, el actor había rodado unos cuantos dramas como Remando al viento y Lo que queda del día. En Sirenas (1994), interpreta el papel de un pastor, donde Grant se encuentra algo incómodo pero que resuelve correctamente. Le acompaña Sam Neill, como el polémico pintor y una modosita Tara Fitzgerald que se deja llevar por instintos que tenía reprimidos. La cinta es evocadora y sensual, y no acierta en el mensaje que quiere transmitir pues en ocasiones, sólo muestra una serie de personajes pervertidos que se dejan llevar por sus pasiones. La modelo Elle Macpherson tiene un papel en ésta, su segunda aparición en el cine.

3/10
Spotswood

1992 | Spotswood

Wallace es un experto en modernizar y reducir costes en las fábricas. Sin embargo, su capacidad práctica se pone en peligro cuando recibe el encargo de acudir a una pequeña fábrica. Allí entra en contacto con sus trabajadores y descubre una nueva realidad más allá de las fórmulas e inventos revolucionarios que hacen que una empresa produzca más y gaste menos. Entre el reparto llama la atención de un todavía desconocido Russell Crowe y Toni Collette, que debutó en cine con este largometraje.

4/10
Mapa del sentimiento humano

1992 | Map of the Human Heart

Un anciano esquimal, hijo de padre blanco, recuerda su vida desde que, siendo niño, trabó amistad con un piloto canadiense trazador de mapa, que le llevó a un hospital en Montreal cuando estuvo aquejado de tuberculosis. Allí el chico tuvo un encuentro con la civilización que le marcó profundamente, además de que se enamoró de una chica india. Luego las vidas del esquimal, el piloto y la chica se separaron, hasta que se produce el inesperado reencuentro, en plena Segunda Guerra Mundial. El neozelandés Vincent Ward es un cineasta inclasificable, como demostró en su subyugante The Navigator. Una odisea en el tiempo. Aquí maneja de nuevo de modo deslumbrante los recursos estéticos, aunque su punto de vista resulta más deprimente, su "mapa del sentimiento humano", símbolo tomado de la profesión del cartógrafo, fija su mirada de modo excesivo en las bajezas del corazón, en lo relativo a la sexualidad y la violencia. Destaca la escena del bombardeo de Dresde.

6/10
Un vaquero sin rumbo

1990 | Quigley Down Under

Quigley es un pistolero americano que viaja a Australia con su preciado rifle. Allí cree que ha sido contratado para eliminar a perros salvajes. Sin embargo, su sorpresa será saber que sus víctimas van a ser los aborígenes de las tierras de un rico terrateniente. Quigley se negará a hacer tal trabajo, por lo que pasará de ser cazador a convertirse en presa... Entretenido western de aventuras, donde el actor Tom Selleck ofrece uno de sus trabajos más convincentes, junto al que realizó en el thriller Un hombre inocente. Aquí cambia las calles urbanas por el inmenso territorio australiano.

5/10

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