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Lista de cine

Las mejores películas de pianistas

Han pasado por la pantalla numerosos maestros del piano. A la hora de escoger las mejores películas sobre estos músicos, nos hemos decantado sobre todo por aquellas en las que tienen un papel protagonista. Algunas son auténticos clásicos del cine.

Las mejores películas de pianistas
(2018) | 105 min. | Drama | Musical Tráiler
Un joven toca el piano en una estación de París. Cuando termina la pieza se le acerca un hombre, Pierre, director del conservatorio de París, que ha escuchado boquiabierto su ejecución en medio del bullicio de la estación. Le recomienda que le llame, pues ve en él un increíble talento. Pero Mathieu Malinski, que así se llama el chaval, es reacio al ofrecimiento. Si embargo, acabará en el conservatorio de rebote, haciendo horas de limpieza para cumplir con el trabajo social impuesto por un delito de robo. El francés Ludovic Bernard escribe y dirige una de esas películas que indaga en el potencial oculto en tantas personas, en su capacidad excepcional de generar belleza. En este caso, Mathieu (Jules Benchetrit) es un virtuoso del piano, un joven que sin una educación especial posee un talento casi innato para trasladar un volcán de emociones a las teclas. Prácticamente se transporta cuando fluye la música hacia sus dedos. Criado en una familia sin padre, con escasos recursos económicos y con amistades poco deseables, Malinski no ha tenido oportunidades para hacer brillar su don y su humilde procedencia ha hecho mella en su carácter, se ha vuelto desconfiado, orgulloso y arisco, de modo que carece de confianza en sí mismo, esa misma confianza que rebosa en Pierre y en su estricta profesora, la condesa. De modo que en el campo docente estará la paciencia, la autoridad, la mano izquierda para ir guiando al aprendiz hasta la explosión de su talento. La clase de piano es una película optimista, algunos dirán que demasiado, pero la emoción que genera en algunas de sus escenas es genuina, especialmente cuando están de por medio Liszt o Rachmaninoff. Es cierto que la historia se desarrolla por un itinerario que cualquier espectador podría trazar con los ojos cerrados, ese final corriendo por las calles de París, o que su esquema es muy tópico (chaval desfavorecido, profesor, conflicto, triunfo), aunque también hay escenas formidables, como la del encuentro nocturno con el piano. Y se echa en falta información de los personajes (en la madre, en Mathieu, en la esposa de Pierre), pero en conjunto es una película correcta, agradable en todo momento, que empuja a buscar lo mejor de sí mismo, a perseverar en el intento y a aceptar la ayuda que se nos presta. El trío de actores protagonistas está muy bien, especialmente los veteranos, Lambert Wilson y Kristin Scott Thomas, que encarnan a profesores capaces de jugarse su prestigio por lo que creen.
6/10
(2002) | 150 min. | Drama Tráiler
Que la guerra es un completo horror, lo sabe todo hijo de vecino. Pero sin duda que hay horrores y horrores, y el que le toca padecer a la familia Szpilman es de los que hacen época. Al estallido de la Segunda Guerra Mundial y la consiguiente ocupación de Polonia por los nazis, sigue la insidiosa persecución de los judíos. Y el gran crimen de Wladyslaw Szpilman y sus padres y hermanos, que viven en Varsovia, no es otro que el de ser judíos. Aunque Wladyslaw es un pianista de prestigio, esto no le libra ni a él ni a los suyos de lo que comienzan siendo vejaciones, sigue con el ghetto y el asesinato indiscriminado, y llega hasta a la amenaza de “la solución final”, o sea, el holocausto. Una narración clásica, que funciona, basada en rigurosos hechos reales, narrados por Wladyslaw Szpilman en sus memorias. A pesar de que el territorio del holocausto está más que trillado por el cine (con esa esa obra maestra de Spielberg, La lista de Schindler, como magnífico fruto), Roman Polanski hace una aportación original. Curiosamente, lo que da su enorme personalidad al film es el desapasionamiento, el esfuerzo por ofrecer el punto de vista de Szpilman sin aspavientos innecesarios, confiando en la fuerza de su tragedia, del horror de que es involuntario testigo y protagonista. Hay más acierto en este film que en Rebelión en Polonia de Jon Avnet que, al poner el acento en la resistencia judía en el guetto, distorsiona ligeramente el conjunto de los hechos; o que en Amén de Costa-Gavras, intento nada disimulado de culpabilizar a la Iglesia por el holocausto. Polanski gradúa la presentación de los elementos de la historia, sabe hacerla crecer en interés. Define bien los personajes, una familia judía de lazos muy estrechos. Y muestra cómo los acontecimientos históricos les sobrepasan: la invasión nazi, los bombardeos, la discriminación racial, que aumenta progresivamente hasta llegar al guetto y los campos. Viene entonces el punto de inflexión de la película, que conduce a una reflexión acerca de la soledad, de la capacidad de aguante del espíritu humano. Cómo se va minando la vida del alma lo muestra muy bien esa escena en que Szpilman está ensayando un posible salto suicida desde la ventana, para no caer en manos de los nazis. El piano que Szpilman no puede tocar físicamente, pero sí con la mente, habla de lo más noble que tiene el hombre, que a pesar de la crueldad y la persecución implacables es capaz de conservar. Esa segunda mitad del film es un prodigio de sensibilidad. Las escenas del protagonista entre las ruinas de la ciudad son de una fuerza enorme, parece que nos encontremos en un paisaje lunar, donde todo es piedra. Sin apenas palabras en su etapa de soledad, el desconocido y recién oscarizado Adrien Brody aguanta el peso de la narración con su mirada de animal acorralado a la que queda un resto de humanidad, que agradece las ayudas inesperadas. Magnífica resulta la aparición providencial del oficial alemán, un personaje que da un giro insospechado a la trama, y que nos recuerda lo ingenuo que resulta querer convertir la Historia en un relato de buenos y malos, o el confiar sólo en las propias fuerzas.
7/10
(1948) | 90 min. | Romántico
La joven Lisa Berndle (Joan Fontaine) está enamorada desde la niñez de su vecino Stefan Brand (Louis Jourdan), aunque nunca se lo ha dicho. Por circunstancias de la vida, ha de separarse de su gran amor, pero tres años después vuelven a reencontrarse. Maravillosa película. Uno de los grandes títulos de Max Ophüls (Madame De...) y el papel más recordado de la mítica Joan Fontaine (Rebeca). El guión está basado en la novela homónima del novelista austriaco Stefan Zweig, de tono y emoción muy similares a los de la película. Se trata de una tragedia romántica repleta de secuencias muy emotivas, con una formidable fotografía en claroscuros y unos personajes realmente extraordinarios.
10/10
(2013) | 90 min. | Thriller
El alicantino Eugenio Mira dio muestras de su talento en The Birthday, pero decepcionó bastante con su segundo trabajo, Agnosia. Ahora, recupera el fuelle con Grand Piano, una producción española rodada en inglés, con actores reconocidos internacionalmente, que aspira a tener repercusión a nivel mundial. Le produce Rodrigo Cortés, que precisamente triunfó internacionalmente con Buried (Enterrado). Si aquélla transcurre íntegramente en un ataúd, Grand Piano no se queda manca, pues a excepción de un prólogo –que se podían haber ahorrado– y el epílogo, tiene lugar a lo largo de un concierto de música clásica en Chicago. El recital supone la reaparición de Tom Selnick, un virtuoso del piano que reaparece años después de una funesta interpretación. En la partitura encuentra inquietantes mensajes de un francotirador que está apuntándole a él y a su esposa, estrella del cine que asiste al evento. Si no hace lo que le pida, apretará el gatillo... En su imitación clara del cine de Alfred Hitchcock, Grand Piano recuerda mucho a los poco originales pero amenos thrillers de Brian de Palma, sobre todo en una (excelente) secuencia en la que se llega a partir la pantalla en dos. Como el italoamericano, Mira parece inspirado en la obra del Mago del Suspense, en concreto en la célebre e inimitable secuencia concertística del final de El hombre que sabía demasiado. Pero Mira logra apabullar con sus brillantes movimientos de cámara que aportan gran dinamismo a Grand Piano a pesar de su escenario casi único. Le beneficia su enorme elegancia, recogida del autor de Con la muerte en los talones, que tiene su máxima expresión en un afortunado corte que pasa de lo que iba a ser un terrible degollamiento al arco de un violonchelo. A una altura superior a lo habitual, el “hobbit” Elijah Wood da la talla como músico con miedo escénico. También sorprende John Cusack, presente en la mayor parte del metraje únicamente con su voz, como psicópata a pesar de la enorme simpatía que habitualmente transmite este actor. Grand Piano tiene un gran mérito y podría haber sido memorable, aunque se le puede reprochar alguna pega, como que exige suspender la incredulidad ante el hecho de que un virtuoso del piano sea capaz de mandar mensajes por el móvil mientras ejecuta obras de enorme complejidad. En cualquier caso, el espectador que entre en el juego, pasará un rato agradable.
6/10
(2019) | 130 min. | Drama Tráiler
Tony Vallelonga, apodado Tony Lip, trabaja como gorila en un local de moda, que sin embargo va a cerrar unos meses por reforma. Casado, con dos hijos, anda necesitado de dinero por lo que acepta convertirse en chófer y protector del Dr. Shirley, reconocido pianista negro, que ha actuado para el presidente, a punto de iniciar una gira por el profundo sur, donde se meterá en problemas por los prejuicios raciales. Con su hermano Bobby, Peter Farrelly revolucionó la comedia americana, sobre todo con Algo pasa con Mary, muy influyente por su humor extremadamente salvaje y soez, por lo que pese a que sus autores demostraban cierto nivel, no resultaba un producto aconsejable para los paladares más sensibles. Todo lo contrario que su primer trabajo en solitario, donde abandona el tono disparatado, inspirándose en una historia real, y navegando entre varios géneros, pues sobre todo se trata de una road-movie dramática, pese a que queda espacio para algún momento de cierta comicidad, mucho más contenida. El mismo realizador firma un convincente libreto, con Nick Vallelonga, hijo del protagonista real, y un tal Brain Hayes Currie, mas experimentado como actor secundario que como guionista. Se pueden sacar similitudes con Paseando a Miss Daisy, que también desarrollaba la relación entre un conductor y su señora, pues en ambos casos se enfrentan dos personajes opuestos, con diferencias raciales, allí un afroamericano y una anciana judía. De la misma forma, guarda semejanzas con numerosos films de encuentro entre dos individuos contrapuestos, que se ayudan el uno al otro a evolucionar. Pero no se trata de una mera repetición de esquemas ya inventados, no sólo tiene personajes memorables con entidad propia, sino que trata con originalidad temas como la discriminación que se daba en un pasado no muy lejano, y la hipocresía por parte de quienes por un lado veneran al artista Shirley, virtuoso del piano, pero después ven con malos ojos que coma en los restaurantes para blancos, o que use el mismo cuarto de baño que ellos. De hecho, el libro verde aludido en el título era una guía de viajes para hombres de color, que aconsejaba sobre alojamientos que no fueran a darles problemas. Farrelly se apoya en una puesta en escena bastante clásica, casi se diría que desfasada, donde se deja trabajar al actor, sin grandes despliegues de cámara, en ese sentido a veces recuerda al cine de Clint Eastwood. Pero sobre todo saca tajada a su principal arma, dos grandes protagonistas. Viggo Mortensen se ha trabajado el acento e incluso se ha transformado físicamente para dar vida a un italoamericano de buen corazón, padre de familia modélico, pero de modales rudos, y que habla por los codos, metiendo constantemente la pata. Mahershala Ali borda a su antítesis, un tipo refinado y elegante, que se siente desarraigado, pues por su éxito sus hermanos no le aceptan. Gracias al talento de ambos, por ejemplo una secuencia aparentemente sencilla, en la que el primero recomienda al segundo comer pollo frito con las manos, se convierte en todo un manjar cinéfilo para chuparse los dedos. No eclipsan al resto del reparto, formado por actores muy bien escogidos. Se podría citar a Linda Cardellini, vecina con la que mantenía un idilio Don Draper en Mad Men, aquí convincente esposa de Tony, pero hasta los secundarios más episódicos dan bien la talla. Para leer un extenso análisis del guión de la película pincha aquí.
8/10
(1993) | 120 min. | Drama
Ada se traslada en barco a la selva neozelandesa con su hija de nueve años. Allí se reunirá con un hombre con el que se ha casado por poderes. Éste se niega a llevarse su voluminoso piano por la selva y lo abandona en la playa. Ella intentará recuperar el instrumento, y es ayudada por un vecino amigo de los indígenas, que le permitirá tocar en su casa. Esta co-producción entre Australia, Nueva Zelanda y Francia fue uno de los grandes éxitos de taquilla del año 1993, y consagró a los tres grandes actores protagonistas: Holly Hunter, Harvey Keitel y Sam Neill. Asimismo, la magistral partitura de Michael Nyman, compositor habitual de Peter Greenaway, se convirtió en un número uno en ventas. El film se recrea en los pasajes eróticos de la pareja protagonista. Tuvo varios Oscar, dos de ellos para las actrices Holly Hunter y la jovencita Anna Paquin.
5/10
(1998) | 128 min. | Romántico | Drama
Un veterano trompetista de jazz desea vender su trompeta. Cuando la toca por última vez, antes de desprenderse de ella, el dueño del establecimiento recuerda esa música. Y viene la historia de un hombre que ha pasado toda su vida en el interior del transatlántico donde nació. Allí fue abandonado por su madre y adoptado por un maquinista, que le puso el nombre de Mil Novecientos ("Novecento") por nacer en tal año. Nuestro hombre se convirtió allí en un mítico virtuoso del piano, que hacía una música genial con la que expresaba su rico mundo interior. Cuando descubre el amor piensa en descender a tierra firme, pero... Película romántica hasta los tuétanos, es, sencillamente, una auténtica gozada. La historia atrapa el corazón de cualquier persona con un mínimo de sensibilidad, al ofrecer una hermosa metáfora sobre la soledad del artista. La música, preciosa, se debe a Ennio Morricone. El director Giuseppe Tornatore (Cinema Paradiso) concede todo su sentido a esas palabras con que empieza el film: "No estás acabado mientras tengas una buena historia y alguien a quien contársela". Escenas como el duelo entre los dos pianistas, o la composición inspirada por el amor, son sobrecogedoras. Un film a descubrir, con una magnífica interpretación de Tim Roth.
8/10
(2001) | 130 min. | Drama
Una profesora de piano. Rarita hasta decir basta. Parece modosita y tal, con aire de puritana. Pero es una sadomasoquista de armas tomar, que frecuenta espectáculos porno y a la que le chiflan las perversiones sexuales. Pero de pronto un joven alumno se empeña en seducirla. La película, morbosa hasta límites insospechados, cautivó al jurado del Festival de Cannes, que le dio el Gran Premio, además de los galardones a mejor actor (Benoît Magimel) y actriz (Isabelle Huppert).
4/10
(2006) | 85 min. | Thriller
Aunque es autor de varios largometrajes, el cine de Denis Dercourt apenas ha salido de Francia, hasta este film. El título en español es más insulso que el original, La torneuse de pages, algo así como ‘la que pasa las páginas’. Mélanie, estudiante de prácticas en el bufete del célebre abogado Fouchécourt, se ofrece para ir a la casa de los Fouchécourt, bastante apartada de la ciudad; ella podrá ocuparse de cuidar a su hijo, mientras está ausente unos días. Una vez allí, su jefe le presenta a su esposa, Ariane, una concertista de piano, que tras sufrir un atropello tiene los nervios muy alterados. Se da la circunstancia de que Mélanie recuerda bastante bien a Ariane, a quien culpa de un suceso traumático del pasado. La muchacha se gana la confianza de Ariane, y se convierte en su fiel ayudante, pasándole las páginas durante los conciertos. Pero Mélanie esconde oscuros sentimientos que le impulsan a la venganza. Así comienza este thriller de personajes vengativos, típicamente francés, por su tono realista y sus interpretaciones contenidas. Mantiene  el interés por su turbadora ambientación, lograda a base de sugerencias, sin incluir prácticamente secuencias turbias. Tanto la veterana Catherine Frot (La cena de los idiotas) como la jovencísima Déborah François (El niño), realizan buenos trabajos.
4/10
(2005) | 107 min. | Drama
Tom sigue los pasos de su padre, que se dedicaba al negocio inmobiliario, usando métodos sucios para ganar dinero rápido. Pero en realidad aspira a convertirse en pianista, como su madre. Con el fin de preparar una prueba, contrata a una mujer china, virtuosa del piano, con la que sólo puede comunicarse con la música, pues ella no sabe ni jota de francés. Romain Duris, protagonista de Una casa de locos compone un personaje inmoral, desencantado, sin perspectivas vitales, que encuentra una oportunidad de redención, a través de la música. El film recoge asuntos de actualidad, como la especulación inmobiliaria y la inmigración en Europa.
3/10
(2004) | 152 min. | Biográfico | Drama
Si hay un género capaz de evidenciar las debilidades del cine a la hora de ahondar en las interioridades del ser humano, ése es el llamado biopic, historias que pretenden abarcar y hacer balance de lo que ha sido la vida de una persona real. El mayor elogio que cabe hacer de Ray es que nos lleva extraordinariamente cerca de Ray Charles Robinson (1930-2004), leyenda musical que aunó estilos tan variados como el jazz, el rythhm & blues, el gospel, el rock & roll e incluso el country. Taylor Hackford (director de Noches de sol y Prueba de vida, y productor de Cuando éramos reyes) evita entregar una serie de retazos biográficos, cosidos con más o menos esmero, gracias al sólido guión de James L. White. La historia arranca con el viaje en autobús que lleva al joven ciego negro Ray desde Florida al ambiente jazzístico de Seattle. Trama líneal ascendente de corte clásico, ayuda a conocer la limitación física del protagonista, su incipiente genio musical, las gentes de su entorno, los primeros éxitos, y la relación con la discográfica Atlantic Records, sorprendentemente humana. Los logros en su carrera artística vienen entreverados con una agitada vida personal, donde la presencia de una esposa que le quiere, Della Bea, no impide las relaciones amorosas con otras mujeres, algunas prolongadas en el tiempo, o la caída en la drogadicción. Pero lo que imprime hondura emocional a la narración de la lucha profesional y familiar de Ray son los flash-backs, que retrotraen a su infancia, Arcadia feliz pero también época de traumas: importancia esencial, en estas escenas y en otras oníricas, reviste la maravillosa figura materna de Aretha Robinson. Antes de su muerte, el propio Ray Charles dio luz verde al film. Lo que no significa que se caiga en la pura hagiografía, pues se aborda su descenso a los infiernos con sinceridad, no reñida con la elegancia. Pero sobre todo se intenta contar una historia de superación, gracias a los apoyos adecuados; la realización, una vez más, del sueño americano, con actos que redimen, como el significarse en la lucha por la igualdad racial. Jamie Foxx hace una gran caracterización del genial músico, a lo largo de todo el metraje. Y los demás actores, sin duda secundarios, están a su altura, con mención especial para la desconocida Sharon Warren, que compone una madre inolvidable.
7/10
(2010) | 94 min. | Animación | Musical Tráiler
Fernando Trueba ha dedicado a la música latina, de la que se declara incondicional, los documentales Calle 54 y El milagro de Candeal. Reincide en el tema en esta producción de dibujos animados, que concibió con el famoso diseñador Javier Mariscal, y que ambos han dirigido con la asistencia de Tono Errando, responsable de la poco conocida comedia musical La gran mentira del Rock’n’roll. Chico & Rita es un homenaje al jazz latino que cuenta la historia de un pianista de ficción, cuya historia tiene muchos puntos en común con la de las grandes figuras de este estilo musical, algunos de los cuales aparecen como secundarios. Cuando escucha en la radio un viejo tema musical, el anciano Chico rememora los años de su juventud en los años 40, antes de la llegada de Fidel Castro al poder, cuando soñaba con triunfar en el mundo de la música. Una noche acompaña a su representante y a dos extranjeras a un club de La Habana, donde queda deslumbrado por la aparición de Rita, una preciosa joven que sueña con convertirse en cantante. Ambos se enamoran, pero resulta que Chico está casado por lo que acaban separándose... La animación es limitada pero bastante eficaz, los personajes transmiten un gran encanto, los decorados de La Habana, Nueva York, París y Las Vegas están logrados, e incluso contiene una persecución rodada con un buen nivel de calidad. La banda sonora está grabada por el gran músico cubano Bebo Valdés, incluye numerosas referencias o pasan por la pantalla grandes figuras como Charlie Parker, Dizzie Gillespie y sobre todo Chano Pozo, y la reconstrucción del ambiente en el que vivieron estos míticos artistas convierte esta película en una cita interesante para melómanos y aficionados a este tipo de música. El film incluye múltiples homenajes a películas como Casablanca, critica la censura hacia la música considerada “imperialista” del régimen de Fidel Castro, y logra ir creciendo en intensidad dramática, sobre todo hacia el final. Desentonan las secuencias de sexo, pues aunque el film claramente no va dirigido al público infantil, ya tiene un tono adulto, por lo que resultan innecesarias. 
5/10
(2010) | 107 min. | Romántico | Drama Tráiler
Ronnie, una jovencita, y su hermano pequeño Jonah, van a pasar el verano con su padre Steve en una zona playera. Ronnie nunca ha perdonado a su padre que se divorciara, y desde ese momento ha mantenido una actitud de rebeldía que se manifiesta, sobre todo, en su decisión no volver a tocar el piano, a pesar de su innegable talento musical. La convivencia le hará cambiar, así como su encuentro con Will, un guapo chico del lugar.Estamos ante una película con todos los elementos 'romanticones' que caracterizan la obra de Nicholas Sparks. En tal sentido, se trata de un vehículo ideal para preparar la transición de Miley Cyrus, de su personaje adolescente de Hannah Montana a composiciones más adultas. Sin embargo, la sensación es 'operación de ingeniería' algo precipitada. Da fe de ello el hecho de que Sparks escribió el guión del film antes que su novela, y que, según dice, siempre tuvo en mente a Cyrus. El caso es que se encuentran presentes en la trama los diversos tópicos que hemos podido ver en historias urdidas por Sparks, como las de Un paseo para recordar, El diario de Noah y Querido John: amores apasionados, enfermedades mortales, personajes insoportablemente guapos, secretos ocultos, padres que no entienden a sus hijos, hijos que no entienden a sus padres... Todo con una mirada positiva, la idea de que nadie es perfecto, y que hay que esforzarse en la comunicación, para mejorar y perdonar. El problema es que, aun aceptada la 'fórmula Sparks' -a la que se suma la excusa para introducir la canción del título, Cyrus debe cantar, faltaría más-, aquí hay torpeza manifiesta en la introducción de información para el espectador, aportada a trompicones: ahora nos enteramos de que Will pertenece a una familia de ricachones, de pronto sabemos que hubo un accidente mortal, se nos dice luego que el padre estuvo implicado en un incendio, caramba, parece que alguien estaba enfermo y se lo tenía calladito, etcétera, etcétera. Nacen unas tortuguitas, ahora toca una boda, luego un partido de voley playa para lucir tipo, de 'macarrilla' pasa Ronnie a parecer una chica bastante normal... En fin, que hay demasiadas concesiones facilonas bajo el paraguas 'esto es lo que quiere el espectador adolescente, que no es demasiado inteligente'. Sobre las interpretaciones, poco hay que decir. Es muy efectivo el niño Bobby Coleman, que con pasmosa facilidad pasa de la pura simpatía a las lágrimas que exigen los pasajes lacrimógenos. Greg Kinnear no tiene que esforzarse demasiado para resultar convincente como padre. La Cyrus está a lo que está, a procurar 'crecer' como actriz para no quedar fagocitada en un sistema que la identifica como adolescente. Y la apuesta de guaperas con proyección viene de Australia, el desconocido Liam Hemsworth, que llega con vocación de convertirse en ídolo de jovencitas admiradoras de la saga Crepúsculo y similares, a pecho descubierto como mandan los cánones actuales.
4/10
(1956) | 118 min. | Romántico | Biográfico | Drama
Eddie Duchin (Tyrone Power) es un joven y prometedor pianista que está preparado para saltar a la fama. Gracias a la ayuda de una bella mujer, Marjorie Oelrics (Kim Novak), logra alcanzar un éxito sonado. Pronto es conocido en los círculos más importantes de la esfera musical, y su nombre ya suena como uno de los grandes pianistas de música ligera. Eddie y Marjorie se enamoran y se casan. Su vida está llena de felicidad, pero la tragedia llega cuando Marjorie muere tras dar a luz a su hijo Peter. Eddie se sume en la más profunda tristeza, pero debe comenzar una intensa gira de conciertos. Le acompaña su amigo y manager Lou Sherwood (James Whitmore), que trata de sacarle a flote. Eddie decide dejar a su hijo con los tíos de Marjorie. Un tiempo después, durante los años de la guerra, Duchin tendrá que enfrentarse a los tíos de Marjorie para recuperar a su hijo. Un tremendo drama animado por un excelente fondo musical, compuesto por George Duning. Protagonizada por el malogrado Tyrone Power, que sólo vivió 44 años y le llegó la muerte dos años después de rodar esta película, en Madrid. Fue el galán más destacado de Hollywood durante la preguerra, con películas como Chicago (1937), Tierra de audaces (1939) o El signo del Zorro (1940).
6/10
(1993) | 100 min. | Drama
Primera entrega de la trilogía moral de los colores del realizador polaco afincado en Francia Krzysztof Kieslowski (Tres colores: Rojo, Tres colores: Blanco), dedicada a los colores de la bandera francesa. Quizá es más importante en cada una de ellas la forma que el contenido, apartado en el que Kieslowski hace auténticas maravillas. Entre los temas que trata están el destino, la nostalgia, la caridad y el dolor humano, sobre todo en esta primera entrega que, probablemente, es la mejor de todas. Julie pierde a su marido, Patrice, un compositor de éxito y a su pequeña hija Anna, en un accidente de automóvil. Ella intenta olvidar su vida anterior, pero una periodista especializada en música sospecha que ella es la autora de la obra de su marido, aunque ella lo niega. Mientras tanto, Olivier, el ayudante de su marido está enamorado de ella en silencio. El protagonismo es para la bellísima Juliette Binoche, que se convirtió en una celebridad tras esta película.
8/10
(1996) | 108 min. | Drama
La historia real de David Helfgott, un australiano superdotado para el piano, que vio truncada su carrera por un transtorno mental causado por su padre. Cuando le aceptan en una prestigiosa escuela de música de Londres, David se siente capaz de huir de su padre y arriesgarlo todo para vivir de la música. El vigoroso y peculiar realismo de la realización y las interpretaciones de este filme le convirtieron en uno de los mejores del año 96, como lo demuestran los muchos premios recibidos, entre ellos el Oscar al Mejor Actor que consiguió el extraordinario Geoffrey Rush.
6/10
(1991) | 95 min. | Drama
Una madre soltera. Su único hijo es un niño superdotado, un genio de las matemáticas. La pregunta del millón es: ¿cómo conjugar el desarrollo de su talento con el deseo de que crezca como cualquier otro niño? Jodie Foster debutó en la dirección con este emotivo drama, y lo rodó con estilo. Además se reservó el papel de la madre preocupada.
6/10
(1989) | 108 min. | Biográfico
Dennis Quaid se convirtió en el rockero Jerry Lee Lewis, biografía del escandaloso músico que quemaba el piano sobre el escenario. Se narran sus comienzos como cantante, sus éxitos y como cayó en desgracia al casarse con una adolescente de 13 años.
4/10
(1989) | 116 min. | Drama | Musical
Los hermanos Baker forman una banda de músicos que atraviesa una etapa de crisis. Cuando conocen a una atractiva cantante, le proponen integrarse en el conjunto, lo que les hace triunfar más allá de lo que habían conseguido hasta entonces. Uno de los mejores filmes musicales de los años 80, lo que se debe a los excelentes protagonistas, los hermanos Jeff y Beau Bridges, así como una extraordinaria Michelle Pfeiffer (su interpretación del tema "Makin' Whoopee" es para quitar el hipo), quien fue nominada al Oscar y se consagró como una de las mejores actrices de Hollywood.
6/10
(1952) | 120 min. | Biográfico | Drama
La vida del joven Frédéric Chopin, con el telón de fondo de una Europa convulsionada por los movimientos revolucionarios del siglo XIX. El film muestra al joven músico polaco, convencido de que con sólo el piano puede ofrecer grandes composiciones, que no es necesario contar siempre con un gran orquesta; algo en lo que se reafirma cuando asiste a un concierto de violín de Paganini.  El polaco Aleksander Ford escribe y dirige una película atravesada por un fuerte sentimiento patriótico, y donde trata de subrayar, al estilo marxista, la lucha de clases entre el animado pueblo y la rancia aristocracia; en ese sentido la opresión rusa de los zares y el combate contra ella vendría a ser otra manifestación de esa lucha de clases, una de cuyas armas en el siglo XIX es el fuerte sentimiento romántico y nacionalista. Hay una buena reconstrucción de época, y como corresponde a los años años en que se hizo el film, los del domino comunista, alguna breve pincelada anticlerical. Se echa en falta una mejor definición de los personajes, sobre todo de Chopin y de la joven Constanza, de la que se enamora.
6/10