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Series ahora en televisión

(2020) Serie TV | 0 min. | Comedia | Drama
El locuaz Jimmy McGill puede por fin volver a ejercer la abogacía. Pero huyendo de la alargada sombra de su hermano, cambia su nombre al de Saul Goodman, y empieza a representar a delincuentes y camellos de poca monta, aunque la proximidad al mundo del narcotráfico y a la familia Salamanca, le puede enredar en asuntos más complicados. Y aunque se empeña en mantener la relación con Kim Wexler, esta se debate entre su deseo de seguir la senda marrullera de su pareja, y la constatación de lo eficaz que puede llegar a ser. Entretanto, el lacónico Mike Ehrmantraut sigue sirviendo a los señores del tráfico de drogas, lo que no parece casar muy bien con su papel de cariñoso abuelo, que cuida de su nieto cuando la madre, viuda, de su hijo, le pide el favor de ocuparse de ella, le pesa la conciencia por sus conexiones con el mundo criminal. Quinta temporada de la magnífica serie Better Call Saul, el spin-off de Breaking Bad, creado por Vince Gilligan y Peter Gould. La trama se va acercando cada vez más a la época en que conocimos a Walter White, y los fragmentos en blanco y negro a la huida posterior de Jimmy-Saul con falsas identidades. Y ahonda en los personajes con momentos de gran fuerza. De modo que vemos el anhelo de Jimmy por compartir su vida con Kim en una gran mansión, pero también lo difícil que le es al primero evitar ocurrencias como la de ofrecer descuentos a sus potenciales clientes criminales, y a la segunda decidir entre cortar o no las amarras que le unen al otro. En los primeros capítulos se encuentra muy presente la idea de la esquizofrenia o doble vida en que se mueven los personajes. Es el caso de Jimmy, Kim y Mike, pero también el de Nacho Varga, que trata de ganarse la confianza de Lalo Salamanca, para informar de los movimientos de la familia a Gustavo Fring. La acción audaz por parte de Nacho de recuperar una remesa de droga, a punto de ser incautada por la policía, da pie a un intenso momento de suspense, que convive con la mirada incrédula de Lalo. Y no faltan los momentos divertidos, repletos de ingenio, como el de Jimmy-Saul quedándose colgado en el ascensor de los juzgados con la fiscal que lleva los casos de varios de sus clientes. De nuevo el reparto –Bob Odenkirk, Jonathan Banks, Rhea Seehorn, Patrick Fabian, Michael Mando, Tony Dalton, Giancarlo Esposito– está perfecto.
8/10
(2020) Serie TV | 285 min. | Deportivo | Histórico | Drama
Miniserie dramática de corte histórico, ambientada en la Inglaterra de 1879, cuando el fútbol está dando sus primeros pasos y está a punto de pasar de pasatiempo para clases acomodadas y formadas en la universidad, al pueblo llano, que disfruta con los partidos y puede olvidarse por un rato de sus problemas más acuciantes. Son sus creadores Julian Fellowes, Tony Charles, Oliver Cotton, el primero de ellos conocido por Downton Abbey, serie con la que Un juego de caballeros tiene más de un punto en común. El elitista equipo de los Old Etonians, antiguos alumnos de Eton, está capitaneado por Arthur Kinnaird, de una familia pudiente. Y le toca enfrentarse en la competición por la copa de la FA con el Darwen FC, modesto equipo de los trabajadores de una fábrica de algodón. Aquí el dueño, James Walsh, ha decidido fichar a dos jugadores profesionales escoceses, para reforzar el equipo, que serán también obreros de la fábrica, para no contravenir las reglas del juego, al menos externamente. Ellos son Fergie Suter, que quiere ayudar a su familia en Escocia, donde el padre es un borrachín que maltrata a su esposa, y Jimmy Love, que va a encontrar justamente el amor en la viuda que regenta la pensión donde se hospedan. Los enfrentamientos deportivos conviven con los dramas personales y la situación social, donde los trabajadores padecen recortes salariales, frente a empresarios que no quieren ver disminuidas sus ganancias, más por la acción de unos bancos que les aprietan las tuercas a la hora de conceder préstamos. Como se ve, la serie comparte con Downton Abbey una trama de época, y el mostrar paralelamente las vicisitudes de personas de clases social alta, con las de capas populares, que han de aprender a convivir y respetarse, a la par que se busca justicia social, los tiempos cambian. Aunque hay momentos intensos, como el de un tumulto que podría acabar en linchamiento, no alcanza el nivel del título citado, y los actores son bastante desconocidos. Pero el tema de cómo el fútbol se convirtió en deporte profesional, las peripecias de los personajes, los envites deportivos y la ambientación convierten la miniserie en una producción que merece la pena verse. Además sobresale valores como el honor, la deportividad y el hacer lo correcto, por ejemplo en relación a la maternidad, y las relaciones padres-hijos.
7/10
(2020) Serie TV | 410 min. | Acción | Thriller Tráiler
La cuarta parte de la popular serie española La casa de papel confirma lo que ya apuntaba su forzado alargamiento con la excusa del rescate de Río, atrapado por la policía, y un nuevo y audaz golpe, esta vez al Banco de España: la cosa no da para más, y sólo resiste el envite la complicidad del espectador, el gusto que puede dar a los fans el reencuentro con “viejos amigos”. La acción había quedado interrumpida en un momento muy dramático, el asalto al Banco de España en que una tanqueta de la policía recibía el impacto de un lanzamisiles portátil, con los agentes en llamas, mientras que Nairobi quedaba gravemente herida de bala, y el profesor perdía los papeles ante la aparente ejecución de su amada Lisboa, antigua inspectora de policía. Los nuevos capítulos siguen cansinamente la cada vez más inverosímil trama, con una operación quirúrgica vía internet liderada por Tokio, la nueva jefa –una Maserati en sutil expresión de Denver, Úrsula Corberó se encuentra muy a gusto con su personaje–, el derrocamiento de Palermo que quería huir asegurando su fuga con bombas, el robo del oro y los secretos de estado, la embarazadísima inspectora Sierra presionando a Lisboa, el poli Antoñanzas colaborando porque nos viene bien, etc. Mientras que los forzados flash-backs de Berlín, con boda incluida y la coral de unos monjes provocan el sonrojo de quien estas líneas escribe. Está claro que Álex Pina ha contado con la generosa financiación de Netflix, y la producción es más que vistosa, hay presupuesto para las escenas de acción. Pero los personajes, más allá de alguna frase ingeniosa, son pobres, y los recursos a traumas, complejos y presión psicológica sobrepasan lo permisible en este tipo de tramas. O sea, la cosa tiene un pase, pero la sensación es que se ha tocado fondo, y que ya a Pina le toca cerrar el kiosko y probar otras cosas.
5/10
(2019) Serie TV | 0 min. | Drama
Una serie sorprendente por lo atrevido de su contenido y forma, debida a los desconocidos Diego Blanco Albarova y Ricardo del Pozo. Hay muchas razones para valorarla, más aún teniendo en cuenta la escasez de medios y la brevedad de la narración. Por supuesto, no es fortuito el título paralelo a la conocida serie de Netflix Por trece razones y similar marco de la historia de Jota, un adolescente que encuentra en la puerta de su casa un paquete anónimo con siete cintas de casete grabadas por alguien que parece conocerle bien y que quiere revelarle a lo largo de las cintas las razones por las que ha muerto. ¿Dónde está entonces lo novedoso y lo atrevido? Pues que ya en el primer capítulo se da a conocer al espectador al misterioso remitente de las cintas: el mismo Dios. Así que esta serie de capítulos brevísimos, apenas cinco minutos cada uno de ellos, da la vuelta a la tortilla y no deja indiferente, quieres ver lo que ocurre en la siguiente grabación a la par que el protagonista. Se entrelazan así historias cotidianas de amigos, de familia, de clase, de amor, con un trasfondo que invita a pararse a pensar en el sentido de la existencia, de la realidad del ser humano desde una antropología cristiana, de la historia, del bien y del mal. Hay interpretaciones notables, especialmente la de Juan Ventas como Jota y la de Pablo Ventas como su amigo Dogo y, por supuesto, la del que representa al mismo padre de la mentira, Lucifer, que interviene directamente en uno de los capítulos.
6/10
(2020) Serie TV | 210 min. | Comedia | Drama
Una serie de tintes oscuros a pesar de su ambientación "teen", que sigue a la adolescente Sydney en una situación extrema. Su padre se ha suicidado recientemente en el sótano de su casa, y ni siquiera dejó un mensaje de despedida dando alguna explicación. Y su madre no aborda con ella el tema, solo le pide que cuide a su hermano pequeño, o que haga otras tareas domésticas. Ella, en el instituto, se siente una auténtica friki. Se da cuenta de que le gusta a un chico también algo rarito, Stanley, con el que se acaba acostando. Aunque se siente confusa en su sexualidad, porque se siente atraída por su mejor amiga, Dina, a la que acaba besando. Tantos sentimientos complejos y que se guarda para sí misma, tienen sin embargo una extraña manifestación exterior. Cuando le domina la rabia tiene superpoderes telequinésicos, con los que arroja y rompe objetos con gran violencia, como si fuera una especie de “Hilk”. Esta pintoresca y deprimente tragicomedia existencialista seriada con elementos fantásticos es obra de Jonathan Entwistle y Christy Hall, el primero conocido por The End of the F***ing World, que se mueve en la misma línea de mirar las perplejidades de los “teenagers”. De hecho, se basa también en un cómic de Charles S. Forsman. Técnicamente está bien realizada, y los jóvenes protagonistas Sophia Lillis y Wyatt Oleff componen bien sus personajes. Resulta bastante representativa de una sociedad desnortada, donde las nuevas generaciones no sólo no reciben ayuda de parte de los adultos –uno se suicida, la otra cierra los ojos, la psicóloga responde al estereotipo funcionarial que no sabe ver personas, individuos que requieren de su ayuda–, sino que se enfrentan a un mundo en que se les ha dicho que su sexualidad es algo que debe construirse ellos mismos. De modo que se ofrece una visión muy limitada de esta hermosa realidad, que aparece poco integrada en la persona, como modo de amar y darse a los demás. Resulta curioso que de nuevo una serie adolescente insista en hablar de suicidio, algo que resultó bastante polémico con otra serie de institutos, Por trece razones.
5/10
(2019) Serie TV | 325 min. | Aventuras | Fantástico
Simpática serie familiar, basada en otra de 1992, que ofrece aventuras de un modo ingenioso, que invita a la lectura a los jóvenes espectadores a los que está destinado. Sigue a Ruben Reyna, que se ha mudado con su madre Amy a casa del abuelo, que acaba de enviudar, y que regenta a una librería. En el cole estrecha lazos con los hermanos Donna y Curtis Palmer-Moreno, y con la afroamericana Chevon Redmond, que estaba muy unida a la fallecida y a su marido, casi como si fueran sus propios yayos. Empezarán a detectar extraños mensajes del “escritor fantasma”, cuya identidad desconocen, pero que les pide ayuda, llamando su atención liberando de sus libros a personajes como Alicia, el Conejo y el Sombrerero Loco, o al Mowgli de “El libro de la selva”. Con efectos visuales sencillos pero apañados, la serie sigue la línea de aventuras típica de los libros de Enid Blyton, que con tanta fortuna luego adoptó J.K. Rowling en su saga de Harry Potter. Los chicos se mueven entre el colegio y la librería del abuelo, y el sentido de lealtad y de amistad pandillera, se impone a posibles diferencias que surgen en sus aventuras.
6/10
(2020) Serie TV | 610 min. | Romántico | Ciencia ficción | Drama
Entretenida serie de ciencia ficción coreana, que especula con un futuro muy próximo en que una compañía ha desarrollado un sistema de inteligencia artificial muy sofisticado, un asistente personal en forma de holograma, al que sólo puede ver su usuario con una gafas especiales. La presentación del nuevo producto es un éxito, pero despierta la codicia de otras compañías, de modo que la ejecutiva responsable de Holo logra esconder in extremis el prototipo, cuando se lo quería robar, en el bolso de una joven desconocida, la asocial Han So-yeon. Han no acaba de llevarse bien con la gente, lo que incluye a sus compañeros de trabajo, porque tienen una discapacidad que no ha confesado a nadie, la prosopagnosia o desorden de reconocimiento facial, no reconoce a la gente por sus rostros, sólo los distingue por la voz. Ahora, gracias a las gafas, va a conocer a Holo, que le va a ayudar a desenvolverse en la vida, también en su vida amorosa, pues su jefe le hace tilín, y puede que los sentimientos sean mutuos. El éxito en los Oscar de Parásitos ha despertado el apetito por conocer la producción audiovisual coreana, y Holo Love es una buena muestra de la diversidad temática que pueden abordar. Esta serie de Netflix especula con inteligencia acerca de cómo la tecnología nos está cambiando la vida, a través de algo que se parece mucho a una comedia romántica, aunque aderezado con elementos de intriga. Quizá, como pasa tantas series, la trama se estira en excesos, y el formato de una película habría sido más adecuado. Pero tiene encanto la relación de Han son el holograma, que más tarde resulta tener el mismo aspecto que su creador, de personalidad no tan encantadora. Está muy bien la pareja protagonista, Yoon Hyun-min y Ko Sung-hee, el primero en su doble papel, y la otra como la discapacitada que se va sintiendo cada vez más segura.
6/10
(2019) Serie TV | 360 min. | Romántico | Drama
Adaptación de una novela inacabada de Jane Austen, lo que se nota, ya que esta miniserie de Andrew Davies tiene que imaginar un posible desarrollo de la misma, y porque se opta por introducir elementos feministas, de diferencia social y sobre racismo, donde se juega a compatibilizar “rabiosa actualidad” con “no traicionar (demasiado)” el espíritu de la autora. El resultado es bastante desigual, aunque quizá complacerá a los que no sean demasiado puristas; los otros echarán en falta la agudeza característica de Austen a la hora de retratar la naturaleza humana, y sobre todo el alma femenina. La trama arranca con el accidente que sufre el carruaje donde viajan Thomas y Mary Parker, y el auxilio que les presta Charlotte Heywood, la mayor de una familia de once hermanos. Tan agradecidos quedan por su ayuda que Thomas, tras hablarles de su proyecto de impulsar un moderno balneario en Sanditon con la ayuda de la acaudalada viuda lady Denham, invitan a Charlotte a pasar el verano con ellos. Se trata de una excitante aventura, donde conocerá a los hermanos de Thomas, el expansivo Arthur, casado, y el adusto Sidney, soltero, con rasgos del Darcy de “Orgullo y prejuicio”. Charlotte es testigo de cómo los parientes pobres de lady Denham ambicionan heredar su fortuna, o del revuelo que produce la llegada de la mulata y rica heredera miss Lambe, con la que trabará amistad. La producción está cuidada, y tiene detrás a especialistas como Charles Sturridge dirigiendo algunos episodios. Se siguen con agrado las relaciones entre los personajes y los choques de sus caracteres, tratando de mostrar ingenio en los diálogos, con la precipitación en los juicios, y el triunfo de amor, característicos de la ficción austeneana. Pero el conjunto se resiente de cierta falta de sutileza en la “actualización” de ciertos elementos, y por decisiones discutibles, como las conversaciones de contenido sexual, en que se habla incluso de masturbación, algo que no casa mucho con el romanticismo que el espectador podría esperar. El reparto está compuesto por actores de larga experiencia televisiva, tocando soportar el protagonismo a Rose Williams.
5/10
(2020) Serie TV | 360 min. | Drama Tráiler
Serie creada por el prolífico y sobrevalorado Ryan Murphy, en colaboración con Ian Brennan, con quien previamente ha trabajado en Glee, Scream Queens y The Politician. Recrea el Hollywood de la postguerra, años 50, en que los oropeles de la meca del cine ocultan mucha podredumbre y prejuicios. Ahí acuden muchos jóvenes con el sueño de brillar en la pantalla convertidos en estrellas, pero la realidad es que pocos logran descollar, y en el camino les toca pasar por un aro que puede resultar incómodo y donde se dejan el alma. La mirada tiene algo de fantasía idealizada muy exagerada versión Murphy, que quiere beber de Douglas Sirk, aunque, que quede claro, él no es Douglas Sirk. Curiosamente su modo de encarar la serie está emparentada con la reciente Érase una vez... en Hollywood, aunque las comparaciones son odiosas, y aquí Quentin Tarantino gana claramente por goleada. La serie combina personajes reales y ficticios para pintar lo que se suele denominar Hollywood Babilonia, o sea, los pecados y actitudes inconfesables en que caen esos personajes rutilantes que tanta fascinación despiertan en los que disfrutan de las películas salidas de la fábrica de sueños, que también oculta pesadillas. De modo que seguimos a Jack Castello, un recién llegado a Hollywood. Su esposa es camarera, y como lo de ser actor no es tan sencillo, acepta trabajo en una gasolinera, tapadera para que los apuestos empleados ejerzan de prostitutos con clientas talluditas, y también con hombres, se ofrece carne y pescado, como se llega a decir. Jack se indigna... un poquito, pues enseguida ve que es una interesante fuente de ingresos, y le permite hacer contactos, ventajas de practicar el sexo con Avis Amberg, la mujer de un jefazo de los estudios, Ace; y como él no quiere acostarse con hombres, logra reclutar al homosexual negro Archie Coleman, que está bastante enamorado de un tipo apuesto, grandote e ingenuo que adoptará el nombre artístico de... Rock Hudson, a instancias de su astuto agente Henry Willson, también gay. Coleman sueña con que le produzcan un guion y demostrar así que el color de la piel no importa si se tiene talento; cree en él su amigo aspirante a director Raymond Ainsley, que tiene una novia negra, Camille Washington. Ahora se trata de convencer a un estudio donde lleva la voz cantante Dick Samuels, un gay que no se atreve a salir del armario. Lo siento si me he entretenido un poco en describir personajes, y que conste que sólo he presentado la punta del iceberg. Lo hago para apuntalar la idea de que Murphy, como suele, nos presenta un culebrón en que quita importancia al planteamiento de que, para tener la oportunidad de triunfar en el mundo del cine, es poco menos que obligado pagar el peaje de acostarse con quien haga falta, lo que además no pasaría factura alguna. De modo que la otra pata de la base argumental, la reivindicación de los derechos laborales y oportunidades de los colectivos discriminados (afros y asiáticos, mujeres, gays) para hacer realidad sus sueños, pierde inevitablemente fuelle. Como es un narrador hábil, no se escatiman medios en la producción, y hay mucha vista en el reparto –con muchos personajes, algunos interpretados por actores no muy conocidos (destacan David Corenswet, Darren Criss, Laura Harrier y Patti LuPone) y otros asumidos por rostros reconocibles (como Jim Parsons de The Big Bang Theory, el actor director Rob Reiner, y otros en horas bajas como Mira Sorvino y Queen Latifah)–, la cosa da más o menos el pego, y atrapa la atención del espectador. Pero basta rascar un poco para advertir algo parecido a la impostura, que no hace justicia a la realidad hollywoodiense. Curiosa afición la de algunos a autoflagelarse y autojustificarse a la hora de proponer ficciones, todo al mismo tiempo.
5/10
(2020) Serie TV | 212 min. | Drama
Miniserie inspirada libremente en las memorias de Deborah Feldman. Sigue a Esty Shapiro, una joven criada por sus abuelos en la comunidad judía ultraortodoxa de Williamson en Brooklyn, Nueva York; su padre es alcohólico y su madre se fugó años atrás. Frisando los 18 años se verá obligada a aceptar un matrimonio concertado con Yanky. La presión del entorno familiar para que le dé descendencia alcanza tales extremos que decide fugarse a Berlín, pues podría solicitar por sus orígenes la nacionalidad alemana. Maria Schrader, conocida en su faceta de directora por otra película basada en personajes reales, Stefan Zweig: Adiós a Europa, sabe pergeñar un relato en dos tiempos que atrapa, el espectador comparte la atmósfera asfixiante en que le ha tocado crecer a Esty, y también la de persecución posterior, más la bocanada de aire fresco que supone integrarse en una comunidad artística, amigos jóvenes que quieren dedicarse a la música. De algún modo el impacto que ha producido la serie recuerda al de Único testigo, el popular thriller protagonizado por Harrison Ford, donde un policía se integraba en una comunidad amish con motivo del caso que tenía entre manos, donde un niño había sido testigo de un crimen. Aquí se juega con el choque de ambientes, mentalidades y creencias, el de la comunidad ultraortodoxa, con sus exóticas vestiduras, gorros, ropas oscuras y rizos, y el de Berlín, donde la arquitectura y decoración de la Bauhaus funcionan como contrapunto, al igual que el pelo original de Esty y sus primeros pantalones vaqueros. El equipo de guionistas y la realizadora sabían que se movían en el filo de la navaja, y que era fácil herir susceptibilidades. En tal sentido se nota que ha habido un esfuerzo por abordar con delicadeza algunos apartados, como las relaciones conyugales de Esty y Yanky, donde el desconocimiento, la torpeza y un pudor mal entendido causan dificultades, mientras, paradójicamente, se produce una auténtica invasión de su intimidad por parte de unos parientes entrometidos e impacientes. Pero no se deja de denunciar un ambiente que aproxima a algunas comunidades a las sectas, no hay una auténtica educación en libertad, lo que acaba pasando factura. Se acaba además cayendo en la hipocresía, con la idea de que la Torá “on the road” se puede vivir de otra manera; y desde luego la persecución y la amenaza no parecen casar nada bien con la supuesta buena intención de que se cumpla la voluntad de Dios para con la pareja con problemas. Schrader cuenta con un reparto estupendo, jóvenes y mayores están muy bien, se nota que la directora es también actriz y sabe dar a los actores las pautas precisas. Destaca especialmente la talentosa joven protagonista Shira Haas, que con 25 años aparenta la juventud y fragilidad que se suponen a su personaje, capaces de convivir con una fuerte personalidad y una sensibilidad artística musical que ha estado reprimida, pero que acabará aflorando en el tramo final, uno de los pasajes más logrados, en que confluyen los sentimientos de muchos personajes. En todo momento se aboga por la libertad, nadie debería imponer jamás a otro su propio criterio por la fuerza, por muy convencido que esté de hallarse en la verdad.
6/10
(2020) Serie TV | 520 min. | Comedia | Drama | Histórico Tráiler
Catalina, princesa de Prusia perteneciente a una familia venida a menos, llega a la corte de Pedro, emperador de Rusia, para casarse con él. Está convencida de que aprenderá a amarle, y que podrá introducir ideas frescas de la ilustración, en boga en Europa, pero se topa con un ambiente tosco e ignorante, cuyo máximo exponente es el propio Pedro, personaje prepotente y tiránico al que todos le ríen sus “gracias” por miedo a sus peligrosas reacciones. No logra entenderse con las otras mujeres de la alta sociedad, que ni siquiera saben leer, aunque sí congenia con Orlov, uno de los ministros de Pedro, con el que comparte conocimiento de las ideas de Descartes, Voltaire y Diderot. También logra la complicidad de su doncella, Marial, mujer de alta alcurnia degradada y prima de uno de los popes que goza de la confianza de Pedro, de hecho fue el que propició el matrimonio con Catalina. Las diferencias de la emperatriz con su esposo acaban derivando hacia la idea de una conspiración para derrocarle y convertirse ella en la ama y señora de Rusia. Serie creada por Tony McNamara, toma hechos históricos auténticos para retorcerlos y mostrarlos con una superficial y cínica mirada moderna, que pretende ser divertida y llena de agudeza, extremo cuando menos discutible. La idea de hacer chanza a propósito de la “retrasada” Rusia de los zares, tomándose a chacota igualmente los planteamientos “modernos”, con modos de decir anacrónicos, podría haber dado juego. En algún momento me hizo pensar en Destino de caballero, aunque sea una película de corte distinto. En cualquier caso acaba dominando, sobre todo, la mirada libertina de unos personajes obsesionados por satisfacer sus pulsiones sexuales más primarias, empezando por el emperador, con sus múltiples amantes y un insistente lenguaje obsceno. El protagonismo corre a cargo de Elle Fanning, que encarna a Catalina la Grande. Y aunque es buena actriz quizá el personaje, le viene... grande. Lo que acaba no teniendo demasiada importancia, porque el enfoque de la serie no va de recrear la historia con credibilidad precisamente, lo que sirve de perfecta coartada, para el irregular y reiterativo desarrollo. Algo parecido cabe decir de Nicholas Hoult y su Pedro, el personaje es grotesco y caricaturesco, pero, claro, se trata de eso.
5/10
(2020) Serie TV | 240 min. | Drama
La casi treintañera Valeria lleva seis años casada con Adrián, fotógrafo cuya carrera no va tan bien como esperaba, y con el que lleva una existencia gris en un piso del madrileño barrio de Chueca. Pese a que lleva varios meses en paro, y a que no tiene ninguna idea para la novela que supuestamente la llevará al éxito, no se esfuerza mucho por conseguir un trabajo que le haría aparcar su sueño. Sólo llenan un poco a Valeria los encuentros con sus amigas, Lola, tan contenta por llevar una relación con un hombre casado, porque así sólo tiene momentos 'buenos' con él, y ningún quebradero de cabeza, la inocente Carmen, obsesionada con un compañero de trabajo, y Nerea, preocupada porque sus padres se enteren de su homosexualidad. En un bar, Valeria conocerá a Víctor, amigo de Lola por el que se siente tan atraída, que empezará a replantearse su matrimonio. Adaptación de la saga de novelas que Elisabet Benavent inició en 2013 con "En los zapatos de Valeria", que después tuvo tres continuaciones. Los libros han arrasado entre un público joven, ansioso de material ligero y morboso. Aquí no se incluyen secuencias muy explícitas pero abunda el sexo de todo tipo imaginable, casi parece una broma irónica que la ficción arranque mostrándonos que la protagonista tiene en casa novelas de Charlotte Brontë, o que en varios capítulos, algún personaje critique la saga Cincuenta sombras de Grey "y esas mierdas" por mala literatura, cuando se está ofreciendo un material muy similar... Se han cambiado algunos detalles, se ve que las protagonistas no eran lo suficientemente modernas, de ahí que Nerea sea ahora lesbiana, mientras que Carmen ya no es esa chica obesa con la que la autora hablaba de que lo importante es el interior, se ve que vende más una actriz delgada, razón suficiente para eliminar lo único que parecía tener el original con un mínimo de profundidad. Están al frente María López Castaño (Física o química) y la propia Benavent como supervisora, que no han realizado mucho esfuerzo para ocultar que intentan adaptar a un marco español Sexo en Nueva York, con cuatro amigas con muchos sueños que hablan todo el rato de sexo, hasta el punto de que en el arranque la protagonista luce el mismo portátil que Carrie Bradshaw. Podían haber robado bien, pero aquí nada se sostiene, sobre todo las secundarias, desdibujadas y sin ningún interés. Quiere reflejar a la juventud española, enganchada a Tinder, enviándose continuamente mensajes de whatsApp, escuchando música de moda, etc., pero todo resulta forzado, metido con calzador, se lleva la palma la secuencia en la que el 'buenorro' Victor queda deslumbrado ante la entrada de Valeria y deja abandonados a sus amigos para lanzarse a por ella. La frivolidad de esta producción es tan preocupante que incluso un espectador que no tenga una postura muy clara ante el conflicto entre taxistas y Uber se sentirá abochornado de la imagen monolítica que da de los primeros. Sin ser el nuevo Marlon Brando, Maxi Iglesias (Velvet) se salva porque parece ser el único del reparto con un mínimo de talento para no hacer el ridículo con un personaje, Víctor, mal perfilado, que ofrece consejos peregrinos a la desnortada protagonista. A Diana Gómez, secundaria en La casa de papel, le viene grande el personaje central, y sus amigas tienen un nivel amateur.
1/10
(2019) Serie TV | 360 min. | Thriller | Drama
Tres madres de familia de un pueblo entre lagos y montañas del Distrito de los Lagos, al noreste de Inglaterra. La fisioterapeuta Roz, que tiene una niña, sufre problemas con su marido ludópata, Winston, culpable de que estén a punto de echarles de casa, así que se plantea mantener relaciones sexuales con uno de sus pacientes, que le ha ofrecido dinero a cambio. La veterinaria Lisa, con tres hijos, trabaja en la perrera, pero piensa que habría podido llegar más alto en la vida, y será infiel a su esposo, Joe. Por último, Kate, la más adinerada, tiene problemas conyugales con el problemático Guy, su pareja. El drama se desata cuando Lisa se olvida de que ha quedado en recoger de la escuela a Lucinda, hija de Kate, y la pequeña desaparece sin dejar rastro. Otra de esas miniseries británicas impecables, que se convirtió en un enorme éxito en su país en 2019. La fotografía aprovecha muy bien las localizaciones naturales, y la ambientación resulta inquietante. Está al frente Anna Symon (Mrs. Wilson), que adapta una saga de novelas de Paula Daly, cuyo planteamiento trae a la memoria Big Little Lies y Mujeres desesperadas, pues también narra las relaciones en un grupo de amigas, tomando como punto de partida un misterio. Sin olvidarse de cuidar las partes de thriller, se centra en el drama de  las protagonistas, para hablar de la doble moral, de las inevitables consecuencias de las mentiras, y de los enormes remordimientos, que se sufren si  se han cometido errores. Los personajes están descritos de forma convincente, e interpretados por un solvente reparto. Anna Friel (Lisa) y Sinead Keenan (Roz), están por encima de su otra compañera Rosalind Salazar (Kate), entre otras cosas porque tienen más oportunidades para ello. Cabe destacar también a Faye Marsay en la piel de Joanne, agente de policía, y a un miembro masculino del elenco, Alastair Mackenzie (el complejo Guy). Su título, Deep Water, puede provocar confusiones al coincidir con el un thriller también de 2020, con Ben Affleck y Ana de Armas.
6/10
(2020) Serie TV | 240 min. | Comedia
Simpática serie británica para Apple TV+, con buenas dosis de humor, que sigue a una joven pareja, Jason y Nikki, que han esperado demasiado a tener hijos, aunque lo intentan ella no se queda embarazada, y la fecundación in vitro tendría posibilidades de éxito tendentes a cero. En esta tesitura, después de dar muchas vueltas al asunto, se plantean adoptar, consideran que un hijo ayudará a su felicidad y a la solidez de la relación. Pero su primer encuentro con las agencias de adopción no puede ser más deprimente: conseguir un bebé resulta poco menos que imposible, y la opción de un niño de varios años supondría esperar al menos un año, y una dura evaluación. De todos modos, el deseo de tener un hijo es muy, muy grande. Desarrolla la serie el desconocido Andy Wolton, mientras que la dirección de los ocho episodios corre a cargo de Jim O'Hanlon, con una experiencia televisiva de más de dos décadas. Llama la atención la solidez narrativa, con el desarrollo de situaciones como el posible testimonio negativo de la ex de Jason, o meteduras de pata tronchantes, como el lanzamiento de un teléfono móvil a un lago. Funciona muy bien la química de los protagonistas principales, Rafe Spall y Esther Smith, dan el tipo perfecto de enamorados, con pequeñas discusiones creíbles, y ella con un toque risueño encantador. Además cuenta con una veterana de categoría, Imelda Staunton.
6/10
(2019) Serie TV | 365 min. | Documental
Maravillosa docuserie, que describe con pelos y señales la historia de cómo salieron adelante Disneyland, Disneyworld y el resto de parques temáticos de la compañía del ratón, que han entretenido a millones de personas de todo el mundo, haciéndoles redescubrir el alma infantil que todos albergamos en nuestro interior. Fue uno de los proyectos más ambiciosos y arriesgados de Walt Disney, que logró gran parte de su financiación gracias a su acuerdo televisivo con la ABC, por la que le surtía de programas que hacían soñar a los telespectadores, al tiempo que la cadena respaldaba Disneyland. Una mirada superficial podría considerar Disneyland y sus “hermanitos” como lugares de cartón piedra, sin otro propósito que alimentar la cuenta de resultados de Disney. Pero la serie dirigida con talento por Leslie Iwerks con guion de Mark A. Catalena nos dibuja un paisaje muy diferente y más próximo a los hechos auténticos. Vemos así en Disney a un niño grande, visionario y emprendedor, capaz de hacer realidad sus sueños. Que recrea paisajes del pasado, e imagina cómo debe ser el futuro. Que impulsa atracciones con animatronics de rara perfección, que invitan a conocer y sentirse orgullosos de la historia de Estados Unidos –los presidentes, empezando por Abraham Lincoln–, o a simplemente divertirse (se convertirán en clásicos “El crucero de la jungla”, “Los piratas del Caribe” o “La casa encantada”). Se concede mucha presencia a los artistas que conforman el equipo Imagineering, feliz término para referirse a creativos de poderosa imaginación y con conocimientos técnicos casi ingenieriles, y que explican sus logros y procedimientos, y del que forman parte muchas mujeres de increíble talento. Podemos ver así planos, croquis, maquetas, programas informáticos, máscaras, maniquíes, brazos mecánicos, etc. La narración es agilísima –en la versión original la narradora es la actriz Angela Bassett–, y se concede importancia y presencia a muchos grandes –Walt Disney, que fallece en 1966, a su hermano Roy, que se esfuerza en dar continuidad a los planes de Walt para el parque de Orlando–, y a gran número de ejecutivos y artistas de variado perfil, cada uno aportando su granito de arena.
7/10
(2020) Serie TV | 0 min. | Fantástico | Drama
Recuperación 35 años después de la serie antológica Cuentos asombrosos, producida nuevamente por Steven Spielberg a través de Amblin para Apple TV+. De nuevo se trata de ofrecer relatos independientes de corte fantástico y con alguna moraleja. Aunque a tenor del primer capítulo, se diría una iniciativa oportunista, hecha demasiado apresuradamente a golpe de talonario, para suministrar contenidos propios a la plataforma de Tim Cook. En "El sótano", los hermanos Sam y Jake Taylor acuden a restaurar una casa. Cuando el primero está en el sótano, en medio de una tormenta, siente unos silbidos en los oídos, y se ve transportado al pasado, donde ayuda a la damisela en apuros Evelyn Porter a tomar las riendas de su vida, no aceptando el matrimonio que le quiere imponer su madre y desarrollando su carrera de cantante. Pretendidamente feminista, este primer relato dirigido por Chris Long, responsable de episodios de The Americans y El mentalista abusa en su reiterada petición al espectador de que suspenda su incredulidad, con las tormentas que facilitan los viajes en el tiempo de modo increíble. Desarrolla el creador de Érase una vez Adam Horowitz para espectadores no muy exigentes, y cara a rellenar de contenidos su plataforma, en el caso de Apple. La segunda entrega, "La eliminatoria", confirma los peores temores acerca de la serie. Un cuentecillo celestial, sobre dos amigas afroamericanas, jovencitas atletas, una de las cuales muere atropellada por un conductor que se da a la fuga, deviene en fabulilla edulcorada LGBTI. Sosa y sin ritmo alguno, Sylvain White, también responsable de algún capítulo de The Americans, no logra conmover en ningún momento.
5/10
(2020) Serie TV | 270 min. | Fantástico | Terror | Drama
En un convento húngaro, la hermana Agatha interroga a Jonathan Harker, abogado británico que ha llegado hasta allí en un estado lamentable. Éste relata que dejó por unos días a su amada Mina con el fin de trasladarse a Transilvania, para ayudar en cuestiones de papeleo al Conde Drácula, que planea mudarse a Inglaterra. Pero éste le retiene en el castillo, donde irá perdiendo la salud poco a poco y descubrirá que otra persona también parece estar prisionera en su interior. Mark Gatiss y Steven Moffat triunfaron con Sherlock, memorable adaptación modernizada del personaje ideado por Arthur Conan Doyle. Ahora, escogen a otro de los más conocidos personajes creados a finales del siglo XIX, para otra serie producida por BBC, que sigue los mismos patrones, lo que quiere decir que parten del original literario pero introducen numerosas modificaciones, algunas muy originales, sobre todo que aquí la sangre de sus víctimas permite que el vampiro absorba los conocimientos de éste. Se han quedado con muchos elementos de las mejores versiones de la pantalla, por ejemplo con los colmillos llenos de sangre que lucía Christopher Lee en las películas producidas por la británica Hammer, el lado seductor y una apariencia muy similar a la de Frank Langella en Drácula (1979), de John Badham, el humor de El baile de los vampiros, de Roman Polanski, y la capacidad de rejuvenecimiento o el gusto por llevar gafas de sol, de Drácula, de Bram Stoker, dirigida por Francis Ford Coppola. Los responsables de la serie –culpables de la consagración de Benedict Cumberbatch– vuelven a apoyarse en actores de primera. El danés Claes Bang, que protagonizó The Square, logra no desmerecer frente a sus numerosos predecesores en la piel del vampiro transilvano, pues combina muy bien la apariencia aristocrática del personaje con su lado animal, y aporta ciertas gotas de sarcasmo que funcionan muy bien (Es usted un monstruo. Y usted abogado, nadie es perfecto). Junto a eficaces secundarios como John Heffernan (Espías desde el cielo), aquí como Harker, se corona como reina de la función Dolly Wells, hasta ahora vista en papeles muy secundarios como Woney, amiga de toda la vida en la saga de Bridget Jones, que borda a Sor Agatha, una monja sin fe y deslenguada. No acaba de funcionar la explicación de que el conde tema a los símbolos religiosos pese a su ateísmo –se ha tratado de adecuar al personaje a la moda de los tiempos que corren–. Funcionan mejor el primer capítulo, con fragmentos que provocan terror (sobre todo las partes de Harker explorando el castillo), y el segundo, que transcurre íntegramente a bordo del Demeter, el barco que ya en la novela de Stoker trasladaba al protagonista a Reino Unido, que el tercero y último, un tanto deslavazado. Pese a que parece una obra cerrada, no resultaría sorprendente que si triunfa se rueden más entregas.
6/10
(2020) Serie TV | 845 min. | Policiaco | Drama
Entretenida serie creada por la todoterreno Verónica Fernández que combina los subgéneros judicial y policíaco. Sigue a Samuel Caronte, un ex policía que tras pasar una temporada en prisión se ha reconvertido en abogado penalista. Fue condenado injustamente, pero a cambio ha templado su carácter, sabe que hizo cosas mal, lo que propició la ruptura de su matrimonio y la renuncia a la patria potestad de su hijo adolescente. Aunque se ha ido a vivir a Gijón con su novia, queriendo dejar atrás su pasado madrileño, una amiga de la familia le pide ayuda como abogado, para que defienda a su hijo que se autoinculpado como responsable del homicidio de un hombre, en una trifulca entre hinchadas de dos equipos de fútbol rivales. Aceptar el caso supone volver a la capital, donde se topa con compañeros policías de antaño, alguno corrupto, y con miembros de su familia. También con una persistente joven, abogada, que querría poner un despacho con él, piensa que son complementarios. Aunque tiene un pase esta producción de Mediaset, asociada con Amazon –Telecinco y Prime Video la estrenan simultáneamente–, adolece de los defectos de muchas series televisivas, que prolongan la narración innecesariamente, para rellenar parrilla televisiva: capítulos de más de una hora, ritmo parsimonioso, no es lo mejor. Tiene un esquema bastante clásico, en que cada entrega presenta un nuevo caso, mientras los personajes evolucionan y hay una trama de corrupción policial de fondo que está presente todo el tiempo ayudando a la unidad. En el camino, Caronte tiene que demostrar en su entorno que ha cambiado, y ahora es mejor persona. Se nota la veteranía de Roberto Álamo, mientras otros actores más jóvenes, como Miriam Giovanelli, conocida por Velvet, tratan de aguantar el tipo.
5/10
(2020) Serie TV | 240 min. | Ciencia ficción | Thriller | Drama
Entretenida serie belga de corte apocalíptico y con elementos de cuento aleccionador, que recuerda en sus planteamientos a Perdidos, donde también había un avión. Pero en Into the Night, el avión vendría a jugar el papel de la isla, por así decir. Está desarrollada por Jason George. La trama arranca en el aeropuerto internacional de Bruselas, donde la tripulación y varios pasajeros están a punto de embarcar en un vuelo rumbo a Rusia. De pronto Terenzio, un hombre armado, militar de la OTAN, acelera el despegue por una amenaza inminente de la que se ha enterado casi por casualidad. Se ha producido un extraño fenómeno solar a partir del cual, cualquier persona que sea tocada por los cálidos rayos del astro rey, morirá. La única forma de conservar la vida es emprender el vuelo hacia el oeste, o sea, hacia la noche y la oscuridad. Toca hacer escalas y repostar, mientras tratan de pensar qué lugar, un búnker o algo así en las profundidades de la Tierra, puede resultar un lugar seguro. Con final abierto para permitir nuevas temporadas, los seis capítulos que componen esta primera entrega de Into the Night toman el título de distintos personajes, y a todos les vemos en distintas situaciones íntimas –a veces bastante gráficas– definitorias de su búsqueda casi desesperada de amor. De modo que como ocurría en Perdidos, se nos ofrecen elementos del pasado de cada uno, que necesitan reparación, pasar página. Así tenemos a la antigua militar Sylvie, que piensa en el suicidio tras la muerte de su amado por un cáncer; al piloto Mathieu, con un matrimonio infeliz, y un lío con una azafata que ha quedado en tierra, embarazada de su hijo; al estoico turco Ayaz, que oculta una vida delictiva; al experto en seguridad Rik, muy pío pero inseguro; a la joven indolente influencer Inés; al mecánico Jakub; a la rusa que viaja con su hijo enfermo; o a la cuidadora africana Zara. La cinta sabe combinar la intriga de la amenaza y las complicaciones para afrontarla, con el desarrollo de los personajes y la profundización en sus secretos y traumas. Se basa en los prolegómenos de “The Old Axolotl”, una novela del polaco especializado en ciencia ficción Jacek Dukaj, donde está claro que hay materia para las próximas entregas. Cuenta con un reparto internacional muy bien escogido, y que al no ser actores conocidos, se esmeran en la oportunidad que les ofrece la serie para destacar.
6/10
(2020) Serie TV | 400 min. | Acción | Comedia | Thriller
Entretenida serie juvenil de aventuras, creada por los gemelos Jonas y Josh Pate –que están detrás de otras producciones televisivas como Aquarius– y la novelista Shannon Burke, que se diría que bebe del espíritu de las novelas de Huckleberry Finn, o más cercanas en el tiempo, las de Los Cinco y Los Tres Investigadores. Eso sí, con un toque menos ingenuo, los protagonistas le dan con profusión a la cerveza, y no de jengibre precisamente, o juegan de modo insensato con armas de fuego. Sigue a cuatro amigos, tres chicos, John B, JJ y Pope, y una chica, Kie, cerca de la mayoría de edad y que se autodenominan los Pogues, de modesta condición social, muy diferentes a los pijos Kooks. Viven en los Outer Banks, o sea, los Bancos Externos, una zona costera con historia en Carolina del Norte. Tras un huracán que deja algunos destrozos, como la caída del tendido eléctrico, y navegando en una embarcación, encuentran otra nave hundida, con una misteriosa llave que les lleva un motel. Van a hacer hallazgos relativos a la extraña desaparición del padre de John B, que podría llevarles a un tesoro. Aunque entretanto se tienen que enfrentar a unos traficantes locales, al acoso de unos policías que se llevan extraños tejemanejes, y por supuesto a los Kooks, entre los que está Sarah, que se debate entre la relación con su novio Topper, y cierta atracción por el Pogue John B. El planteamiento atrapa, con una trama sembrada de elementos intrigantes, mientras se van desarrollando los personajes y sus relaciones, también entre bandas rivales, con amores a lo Romeo y Julieta. Quizá abusa de persecuciones y acechos a los chavales parapetados en escondites varios, un recurso que se repite en exceso. Los jovencitos y desconocidos actores cumplen.
6/10