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Biografía

Marco Beltrami

Marco Beltrami

Marco Beltrami

Filmografía
Underwater

2020 | Underwater

Un equipo de investigadores deberá luchar para sobrevivir después de que un terremoto destruya su laboratorio submarino.

Un lugar tranquilo 2

2020 | A Quiet Place: Part II

Tras los fatales acontecimientos sucedidos en la primera parte, la familia Abbot (Emily Blunt, Millicent Simmonds y Noah Jupe) debe enfrentarse a los peligros del mundo exterior mientras luchan en silencio por sobrevivir. Forzados a aventurarse en lo desconocido, pronto se dan cuenta de que las criaturas que cazan orientadas por el sonido no son la única amenaza que acecha más allá del camino de arena.

Extremadamente cruel, malvado y perverso

2019 | Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile

Nuevo acercamiento a Ted Bundy, célebre "serial killer" en Estados Unidos en los 70, condenado por el salvaje asesinato de cuarenta mujeres, aunque el número de sus víctimas, también de violencia sexual, podría aún ser mayor. Otras películas que han abordado al personaje como Ted Bundy, se caracterizan por mostrar con pelos y señales los crímenes, acercándose al gore. Y aunque ciertamente la realidad se presta a ello, el peligro es caer en el puro morbo. La película que nos ocupa tiene detrás a Joe Berlinger, conocido por sus numerosos documentales sobre el sistema legal y casos criminales, y de hecho casi a la vez ha entregado una docuserie, Conversaciones con asesinos: Las cintas de Ted Bundy, que trata el mismo tema, pero aquí sin actores. De modo que prima el rigor, tambien en la parte policial, carcelaria y judicial, y sin escamotear el horror de los asesinatos, se centra en describir el lado humano de Ted Bundy, y cómo pudo enamorarse de él Liz Kendall, madre soltera que convivió con él mucho tiempo, incluso cuando tuvo lugar su primera detención, y cuyas memorias han servido mucho para pergeñar el guión. Además se juega a la ambigüedad, la idea es que pueda flotar la sombra de una duda durante casi todo el metraje, porque Bundy sostiene en todo momento su inocencia. Quizá ahí se manipula un poco al espectador, pues las pruebas, durante el juicio, no dan la impresión de ser todo lo contundentes que debieran, pero tal vez si así fuera, se resentiría el punto de vista adoptado. Zac Efron se revela una elección muy acertada para recrear el lado encantador y seductor de Bundy, que hizo gran parte del público, incluso el femenino, creyera en su inocencia. Mientras que Lily Collins sabe encarnar a la mujer que le ha amado y quiere creerle, y a la que persigue durante años una confluencia de sentimientos difíciles de sobrellevar. Además el resto del reparto funciona muy bien, por ejemplo John Malkovich como el juez de Florida y Jim Parsons representando a la acusación.

6/10
Le Mans '66

2019 | Ford v Ferrari

Años 60. En Ford creen que están perdiendo la carrera de la imagen pública y la modernidad frente a empresas automovilísticas como Ferrari, apreciadas por los apasionados de la velocidad por su participación en prestigiosas carreras. Tras dar un paso en falso para comprar Ferrari, que atraviesa problemas económicos –Fiat se acaba llevando el coche al agua–, en Ford deciden contraatacar en el terreno en que los italianos son líderes, fichando al diseñador automovilístico Carroll Shelby, que además es el único estadounidense que ha ganado la carrera de Le Mans. Apartado del circuito por problemas de corazón, Shelby quiere contar con su amigo Ken Miles como piloto, lo que choca con la visión de los capitostes de Ford, a los que gusta tener todo bajo control, lo que no será posible si Miles maneja el volante. Película basada en hechos reales, que funciona tan maravillosamente bien como uno de los Ford GT40 que tan buen papel hicieron en Le Mans en 1966 y años sucesivos. Tras Logan, quizá su mejor película hasta la fecha, James Mangold sigue demostrando ser un sólido director, cada vez más seguro, nunca se pasa de frenada, ni acelera locamente su película hasta dejarla sin control. Firman el guion que dirige los hermanos Jez y John-Henry Butterworth, ambos avezados en libretos inspirados en hechos reales –Caza a la espía, I Feel Good, Black Mass–, junto a Jason Keller. No figura acreditado Mangold, aunque a buen seguro que ha contribuido a la forma final del libreto. El film sabe combinar la épica deportiva de la competición ­– las imágenes introducen al espectador dentro del coche, casi se siente el contacto de las ruedas sobre el asfalto y el vértigo de la velocidad–, con una mirada al mundo de la empresa a menudo fría, donde imperan los egos y la visión del “business is business”, y a las relaciones humanas, sobre todo a la amistad entre Shelby y Miles, de caracteres muy diferentes, pero también al entorno familiar del piloto. Algunas de las escenas sobresalen por su fina escritura y ejecución en imágenes. Por ejemplo, en una película en que dominan los hombres, tiene perfecta lógica la escena de la discusión con Mollie, la esposa de Miles, en que ella conduce el automóvil a lo loco, para afirmar su personalidad y el deseo de que el otro sea franco al hablar de sus planes profesionales, lo que sirve para dar poderosa presencia a Caitriona Balfe, conocida por Outlander. Los pasajes que comparten unos estupendos Christian Bale y Matt Damon están muy bien pensados y sirven para mostrar su conexión, pero también su distinta personalidad. Quizá se cargan las tintas en los ejecutivos de Ford –Leo Beebee, interpretado por Josh Lucas, se lleva la peor parte con su exagerado personaje, frente a unos medidos Lee Iacocca (Jon Bernthal) y Henry Ford II (Tracy Letts)–, pero se logra no caer en el ridículo, sino todo lo contrario, en la escena en que Shelby monta a Ford en el GT40, y la idea del helicóptero sirve para apuntalar las distintas concepciones empresariales de Ford y Ferrari.

7/10
Géminis

2019 | Gemini Man

Henry Brogan es uno de los activos secretos más importantes de Estados Unidos. Todas sus misiones se cuentan por éxitos, porque a la hora de eliminar –asesinar– a sus objetivos nadie lo hace mejor que él. Sin embargo, tras más de 70 trabajos en su haber su conciencia no puede más y le exige algo de paz, así que ha decidido retirarse. Pero justo en ese momento se entera de que ha sido manipulado en su última misión para eliminar a un bioquímico que estaba relacionado con un programa secreto de investigación promovido por su gobierno. Y pronto Brogan se convertirá en el objetivo. Película de acción medianamente entretenida, cuyo título hace clara referencia a la mitología griega, en concreto a los hijos gemelos de Zeus, Cástor y Pólux, que en el firmamento conforman la constelación Géminis, donde para siempre permanecerán unidos. Dirige con brío el director taiwanés Ang Lee, que adquirió enorme prestigio con su película Tigre & dragón y más tardé consolidó su carrera con títulos potentes –Sentido y sensibilidad, Brokeback Mountain, La vida de Pi–, en donde el aspecto visual y la originalidad eran piezas claves de la narración. En Géminis, sin embargo, la sensación es que la historia es cosa muy liviana: una vez asimilada la prometedora premisa inicial hay poco más que un simple juego del gato y el ratón, sin grandes sorpresas, aunque no por eso despeguemos los ojos de la pantalla. Esto llama la atención si consideramos que detrás del guión está David Benioff –colosal triunfador de Juego de tronos– junto a otros nombres importantes como Billy Ray (Capitán Phillips) o Darren Lemke (¡Shazam!). Con temas como la clonación y la codicia del poder, semejante terna podría haber entregado sin duda una historia más potente pero tanto el tono peliculero, como los diálogos y el desarrollo de los hechos asombran poco porque suenan a vistos, mientras que los conflictos personales tienen escasa entidad dramática, poco matizada, con personajes tan esquemáticos como el interpretado por el malo de la función, Clive Owen. El punto fuerte del film es claramente la acción, que resulta espectacular en algunas escenas, como la de la persecución por las calles de Cartagena de Indias o la del combate final en tierras americanas, en donde la versión en 3D realza de modo sobresaliente la impresión de las explosiones o el efecto de las balas trazadoras. Otros momentos fuertes, sin embargo, como la lucha cuerpo a cuerpo entre el protagonista y su némesis, derivan peligrosamente hacia el videojuego. Funciona como siempre Will Smith como absoluto rey de la función, aunque su personal desdoblamiento juvenil-digital no resulte convincente y desdibuje su ¿doble? interpretación. El universo femenino está bien representado con la inclusión de Mary Elizabeth Winstead, una actriz que derrocha naturalidad y simpatía.

5/10
Velvet Buzzsaw

2019 | Velvet Buzzsaw

El sofisticado mundo del arte moderno en Los Ángeles, poblado por una fauna variopinta, entra en ebullición cuando Josephina, una joven asociada a la célebre galerista Rhodora Haze, se topa por casualidad con el conjunto de la valiosa obra pictórica de un desconocido. El crítico de arte Morf Vandewalt bucea en el pasado de este misterioso personaje, verdadero artista maldito que sufrió una tragedia familiar, y que deseaba que su trabajo nunca tuviera difusión. Y en efecto, algo siniestro hay a su alrededor, pues comienzan a sucederse desapariciones y muertes violentas. Tercera película como director del anteriormente guionista Tony Gilroy, quien repite con dos de los actores que le dieron buena suerte en Nightcrawler, su debut tras la cámara, Jake Gyllenhaal y Rene Russo. Destila mordaz ironía frente a los vicios más frecuentes en el ambiente de las galería de arte: las ínfulas de los artistas que se creen especiales, la ambición para trepar a cualquier precio, la soberbia de quien cree que puede encumbrar o hundir una carrera, la facilidad para saltar de cama en cama, la envidia ante el éxito de otro... Aunque el film es algo reiterativo, con un estilo "diez negritos", o "juego de la oca", en que el espectador tiene la seguridad de que va a haber una nueva víctima de la maldición del artista, hay que reconocer imaginación en las soluciones visuales en que cuadros o instalaciones cobran vida para llevarse por delante al incauto de turno, un modo de abordar el asunto que recuerda a El resplandor de Stanley Kubrick. El terror es casi siempre elíptico y sugerente, con mucho fuera de campo inteligentemente usado.

6/10
Casi imposible

2019 | Long Shot

Las trayectorias de Charlotte Field, flamante Secretaria de Estado, y Fred Flarsky, periodista contestatario, vuelven a encontrarse muchos años después de que se conocieran siendo unos jovencitos, ella le hacía de niñera. Tras saber que el presidente Chambers no se presentará a la reelección, adelantará sus planes para postularse como candidata a la Casa Blanca, su idea es lograr un gran éxito con un importante acuerdo ecológico global, el trampolín perfecto que la situará como favorita. Ella es una mujer preparada y capaz, y además luce casi como una modelo de pasarela, pero sus asesores piensan que a sus discursos les falta un toque de humor. Y se lo podría proporcionar Fred, personaje desastrado y que siempre lo cuestiona todo, pero con indudable ingenio y visión de las cosas, con quien ha coincidido casualmente en una reunión social. Inesperadamente, sobre todo por parte de ella, prende la chispa del enamoramiento. Comedia gamberra, pero con elementos románticos y de sátira política, que reúne a Jonathan Levine con uno de sus actores habituales, Seth Rogen, ambos han rodado juntos 50/50 y Los tres reyes malos. El guión lo firma una pareja atípica, Dan Sterling, que ha escrito para series como South Park y The Office, y Liz Hannah, que escribió para Spielberg Los archivos del Pentágono. El resultado, de dos largas horas, funciona mejor de lo previsto, logrando que aceptemos el romance de Rogen con Charlize Theron, a priori poco creíble, y encajando un buen puñado de ideas como la posibilidad de que una mujer sea algún día presidenta de Estados Unidos. No es que se busque la credibilidad, pues todo resulta conscientemente disparatado, pero sí la coherencia, que el cambio de tono suceda sin que la cosa chirríe demasiado. Porque no faltan desde elementos zafios al estilo de los hermanos Farrelly –Algo pasa con Mary es un obvio referente, y sería digno de estudio en una tesis doctoral cómo el fijador del pelo que un día sorprendió puede dar paso ya a cualquier cosa sin que el espectador casi ni pestañee, la banalización de la masturbación prosigue–, y bromas con el consumo de drogas –más banalización– a otros más románticos, pasando por momentos al estilo El ala Oeste de la Casa Blanca, y bombardeos y todo propios de una cinta de acción, y hasta hay tiempo para una crítica mordaz donde reciben sopapos los políticos que conciben su trabajo como un espectáculo y un reparto de prebendas, el estado profundo con los millonarios que operan presionando en la sombra, o los medios de comunicación, con tendencia a frivolizar e insultar. Hay cierto ingenio en dar la vuelta a las previsiones de lo que se piensa que funcionará o no ante la opinión pública y en las encuestas, y sorprende agradablemente que se pongan en la picota los prejuicios y rechazo hacia los que piensan de modo diferente, invitando a la autocrítica. Aunque se hacen malabarismos para encajar ideas, el film intenta jugar al equilibrio a la hora de señalar que en política y en la vida en general hay que llegar a compromisos y saber ceder en lo que uno pueda ceder, a la vez que aboga por la fidelidad a los propios principios. Está bien el reparto, sobre todo la pareja protagonista, muy divertidos y con química, pero también los secundarios menos conocidos.

6/10
Historias de miedo para contar en la oscuridad

2019 | Scary Stories to Tell in the Dark

Una pequeña localidad de Estados Unidos, en 1968, cuando el ex vicepresidente republicano Richard Nixon está a punto de enfrentarse en las elecciones al demócrata Hubert Humphrey. En Halloween, la joven aspirante a escritora Stella Nicholls, y sus amigos, llevan a Ramón, emigrante mexicano que les ha salvado de unos matones, a una auténtica mansión encantada, donde se supone que una tal Sarah envenenó a varios niños. Allí, Stella encontrará un libro, donde se escriben solos relatos con final trágico que se convierten en realidad. Creador en 2016 de la serie animada Trollhunters, inspirándose en experiencias personales de su infancia y otras fuentes, Guillermo del Toro quizás se sentía en deuda con el realizador noruego André Øvredal, responsable del falso documental Trollhunter, con el que no guarda relación, salvo por la presencia de las mismas criaturas fantásticas. Es posible que por esta razón haya decidido apadrinar su segundo trabajo estadounidense (tras la interesante La autopsia de Jane Doe), en este film en el que el mexicano ejerce como productor y creador de la historia original. Parte de una serie de libros, compuestos por historias independientes de terror, de Alvin Schwartz, que publicó el primero en 1981. En realidad el punto de partida del guión sirve como excusa para ir enlazando pequeños relatos de miedo procedentes de estos volúmenes, aunque también se introducen elementos de It (aquí también los protagonistas forman una pandilla juvenil, y se despierta la nostalgia con una ambientación del pasado, en este caso sesentera) y de las películas de los 80 de Amblin presentadas por Steven Spielberg. De La noche de los muertos vivientes, que los protagonistas contemplan en un autocine en el arranque, se hereda el afán de salpicar un relato fantaterrorífico de ciertas lecturas políticas, pues de aquí se deducen sobre todo una crítica a la Guerra de Vietnam –los jóvenes de la época eran reclutados en masa para acudir al frente– y también se habla de la discriminación hacia los emigrantes mexicanos, habiéndose filmado en la era Trump. Mantiene el interés del espectador, con una buena ambientación, y algún que otro susto bien construido, como el de la criatura bajo la cama. El reparto juvenil, encabezado por Zoe Margaret Colletti (desconocida con cierta experiencia en filmes como Annie) logra dar la suficiente entidad a sus personajes como para que preocupen al espectador. Encarna a su progenitor el carismático Dean Norris, cuñado de Walter White en Breaking Bad, que tiene una presencia muy secundaria.

6/10
Un lugar tranquilo

2018 | A Quiet Place

Cuanto menos se sepa, mejor. Día 89 de una crisis global. Lee y Reagan Abbot tratan de sobrevivir con sus tres retoños, aunque parecen haberse quedado solos en la Tierra, si existen más supervivientes no los han visto. Deben tener cuidado de no producir ningún ruido, pues el más mínimo sonido atrae a unos depredadores brutales… En este contexto supone una ventaja que su hija mayor, Regan, naciera sordomuda, pues pueden comunicarse entre ellos con el lenguaje de signos. Celebérrimo en Estados Unidos por su sarcástico personaje de The Office, John Krasinski ya tenía dos películas como realizador, la poco conocida Brief Interviews with Hideous Men, y la excelente comedia dramática Los Hollar, que presagiaba que tenía por delante una prometedora carrera en esta faceta. Ahora se consagra en el campo del terror, género sobreexplotado con producciones casposas, o que abusan de las vísceras y la casquería barata, dejando sin palabras a crítica y público con uno de los pocos productos originales en este terreno en lustros. El propio autor de la cinta ha intervenido en el guión, a priori muy complicado de llevar a la pantalla, pues apenas tiene tres o cuatro diálogos, lo que quiere decir que se trata prácticamente de otra recuperación del cine mudo, al estilo de The Artist; se tienen que dar todos los datos y mantener el interés del espectador, con imágenes que apuestan por sugerir. Por ejemplo, todo lo que le ha ocurrido a la Humanidad se insinúa con unos recortes de periódico, dejando mucho espacio a la imaginación. Por otro lado, los efectos de sonido están utilizados de forma modélica para crear tensión, hasta niveles angustiosos, pues cualquier cosa que suene puede poner de los nervios al respetable. Algunos momentos, como el de los niños en el granero, serán recordadas por los aficionados. Pese a su punto de partida de producto de serie B, y a sus modestas pretensiones de entretener y poco más, incluye elementos de fábula sobre la unidad y el apoyo familiar en circunstancias extremas; en este sentido recuerda un poco a La carretera, la novela de Cormac McCarthy  llevada al cine por John Hillcoat, sobre todo su retrato alegórico del amor por los hijos, que representan la esperanza en el futuro incluso cuando todo pueda parecer perdido. Aquí pone los pelos de punta que la madre esté embarazada durante la mayor parte del metraje, pues nunca se ha visto un parto silencioso, y los bebés lloran, pero aún así se debe seguir adelante, no queda otra… Disponer únicamente de siete actores en el reparto –cuatro que tengan peso real– trae consigo el riesgo de que deben ser todos excelentes por necesidad. El propio John Krasinski realiza un buen trabajo, aunque quizás tiene más importancia su esposa en la vida real y en la ficción, Emily Blunt, y está a la altura el pequeño Noah Jupe, inolvidable amiguete con el que se enfada el protagonista de Wonder (vaya carrerón que se ha labrado en poco tiempo). Aunque quizás la revelación sea Millicent Simmonds, vista en Wonderstruck. El museo de las maravillas, una niña que realmente padece discapacidad auditiva.

8/10
Waco

2018 | Waco | Serie TV

Free Solo

2018 | Free Solo

Vibrante y sobrecogedor documental dedicado al escalador estadounidense Alex Honnold (n. 1985), especializado en trepar montañas solo y sin cuerdas. En la práctica de esta arriesgada versión del alpinismo, conocida como "escalada libre", se enfrentará al más difícil de los desafíos, la pared de casi mil metros de El Capitán, situada en el parque nacional de Yosemite, en California. El dúo de directores Jimmy Chin y Elizabeth Chai Vasarhelyi, también escaladores, logran atrapar en su documental, producido por National Geographic, todo el dramatismo y suspense de la aventura que están filmando, el riesgo de la muerte está presente en todo momento. Y aunque desde la perspectiva del protagonista se busca desdramatizarla, pues forma parte del riesgo de los objetivos que se ha autoimpuesto, la muerte no deja de ser el personaje invisible que se encuentra presente en todos los planos, la posibilidad de que ocurra una desgracia es muy real, y ahí tenemos al cámara que aparta la mirada del visor, las noticias de la muerte de otros escaladores, los comentarios de los cineastas cuando Alex no está presente, el echarse atrás de su novia Sanni, para no distraerle o condicionarle, aunque le dé todo su apoyo... Introducir en la aventura el ojo de la cámara, el "circo" que busca dar fe y registrar la proeza, tiene curiosamente un efecto contraproducente, porque introduce más presión en el protagonista en una meta ya de por sí dificil de alcanzar. La película contiene, por supuesto, imágenes hermosísimas, y momentos para temblar y morderse las uñas, en torno a la escalada. Pero el acierto de los cineastas es combinar esto con el acercamiento al personaje, hacerlo humano, dejando que explique sus motivaciones y su visión de la felicidad, proporcionando información de su background, dejando hablar a su madre, a su novia, a los colegas, que le ayudan a preparar su hazaña realizando la travesía y los distintos pasos junto a él con cuerdas, para conocer cada "arruga" de la cara de El Capitán. Todo esto ayuda a entender que Alex sube solo, pero, paradójicamente, no tan solo.

7/10
El emperador de París

2018 | L'Empereur de Paris

París, siglo XIX. Tras una intensa vida de criminal y fugitivo de numerosas cárceles, gracias a la cual su nombre se ha hecho célebre en toda Francia, Vidocq ha recalado en París, en donde se gana la vida como comerciante bajo una identidad falsa. Pero será descubierto y para alcanzar el indulto comenzará a trabajar para el jefe de policía con el objetivo de dar caza a los delincuentes más peligrosos de la ciudad. Su eficacia pronto será probada. Eugène-François Vidocq (1775-1857) es una personalidad histórica que mantiene intacta su aura legendaria en la cultura francesa. Desde luego su vida es para hacer una y mil películas y sin duda ha inspirado más de un relato gótico al estilo de los de Edgar Allan Poe y su detective Dupin. Su vida fue narrada en Escándalo en París y es conocida asimismo la película Vidocq, filmada por Pitof y donde Gérard Depardieu encarnaba al protagonista. Retoma al personaje en El emperador de París el director Jean-François Richet, un cineasta que ha mostrado su talento en películas de acción como Asalto al distrito 13 o Blood Father y que aquí deja su impronta en un producto digno y entretenido, de alta factura visual. Lejos de otras visiones barrocas como la película de Pitof antes mencionada, Richet muestra un retrato realista de París y de los personajes. Se aleja de tramas fantasiosas o fantasmagóricas, tan dadas en este tipo de películas, y traza un itinerario de la aventura bastante razonable, alejado de atmósferas turbias y con cierto clasicismo, con su prólogo y su epílogo correspondientes, que enmarcan una trama policiaca, en donde más allá de deducciones o investigaciones, importan los hechos: peleas, amores, camaradería, acción policial y un poco de intriga y tanteo… Algunas escenas destacan especialmente, como el acoso a Annette en la calle o el clímax en la iglesia. Se imprime el ritmo adecuado, el guión de Éric Besnard y del propio Richet se centra en lo importante, aunque sabe cuándo ofrecer diálogos con chispa o con tensión, y la puesta en escena realista está meticulosamente cuidada, con una reconstrucción de calles y casas muy convincente. La música de Marco Beltrami, violines al viento, es notable. El Vidocq aquí mostrado es visto indudablemente con simpatía, aunque sea un tipo serio, mal encarado a menudo. Su personalidad ejerce cierto magnetismo y su estilo ético guarda parecidos razonables con los caracteres de los detectives de la novela negra del siglo XX. Vincent Cassel hace un trabajo intenso y eficiente, aunque quizá sin demasiadas aristas que lo hagan original. El resto de personajes está trabajado, desde la espabilada y dulce Annette (Freya Mavor) hasta el oponente encarnado por August Diehl. Cojea sin embargo el personaje de Madame Giverny, que parece que va a tener influencia decisiva en la trama y acaba siendo prescindible (una pena porque Olga Kurylenko pone todo su encanto para intentar remediarlo). Por el contrario, resultan a su modo fascinantes las breves apariciones de Fouché, ese político astuto y sibilino que ha pasado a la historia por saber mantener su poder quedándose siempre en segundo plano. Pocos actores podrían haberlo encarnado mejor que Fabrice Luchini.

6/10
El muñeco de nieve

2017 | The Snowman

Prólogo inquietante de familia desestructurada, con chaval siendo testigo de cómo su madre está en el catre con un hombre que no es el marido de ella, pero sí el padre de él, y que termina en tragedia, ella se ahoga hundiéndose en el hielo. Años después seguimos a un policía separado y alcohólico, Harry Hole, al que su hijo adolescente aprecia a pesar de todo. El tipo va dando tumbos, pero se interesa por un caso antiguo al que está dedicando parte de su tiempo su compañera recién llegada Katrine. La cosa coincide con otro caso, la desaparición de una mujer joven, madre de una niña con problemas matrimoniales, que parece seguir un patrón semejante al de otros casos. Decepcionante adaptación de la novela homónima de Jo Nesbø, un thriller nórdico que a priori tenía todos los elementos para ser una película de primera: un director escandinavo del nivel de Tomas Alfredson (Déjame entrar, El topo), el incomparable marco de Noruega nevada, un gran reparto encabezado por Michael Fassbender, una trama de serial killer inquietante... Hasta Martin Scorsese se había apuntado a la función -figura en los créditos como productor ejecutivo-, y su montadora habitual, Thelma Schoonmacher, se había ocupado de la edición del film. Y sin embargo... La trama resulta completamente deslavazada, con elementos sórdidos e inconexos. No entendemos por qué Harry es como es, ni a qué juega su compañera Katrina, ni los manejos del nuevo compañero de su ex, médico, ni los de un millonetis que aspira a que Oslo sea la sede de los juegos olímpicos de invierno, ni las turbias intervenciones de varios doctores, ni los mensajes anónimos que vienen acompañados por un monigote de nieve, que también aparece como un muñeco con delgaditas ramas en el mundo real, ni el suicidio de un policía con la cara de un desmejorado Val Kilmer... Es una lástima que una producción tan ambiciosa no haya podido dar lugar a un film simplemente bien armado, con una indagación mínimamente interesante acerca del drama de las familias rotas y desesperanzadas. Todo el tiempo se tiene la sensación de que esto podía haber sido algo, pero no es nada.

4/10
Logan

2017 | Logan

Sorprendente entrega de la saga mutante, la mejor de las que ha dado el cine de los X-Men de Marvel, gracias a la capacidad de James Mangold de reinventar a los personajes de Lobezno-Logan y el profesor Charles Xavier, al situarlos en un futuro próximo, el año 2019, de tintes algo apocalípticos, que retrotrae al mundo Mad Max. Vemos el mundo en decadencia, con los mutantes prácticamente desaparecidos, con Logan trabajando... ¡como conductor de limusinas para gente pintoresca! Guarda escondido a su mentor el profesor Xavier, ya nonagenario, y que sufre unos terribles ataques que exigen medicación muy bien dosificada; su idea es ahorrar dinero para ir a un sitio mejor. La aparición de una mujer mexicana con una niña que no habla, Laura, altera su vida. Resulta tener poderes especiales, y estar perseguida por una poderosa organización; y sólo por dinero, Logan aceptará llevarles a un lugar llamado Edén, donde teóricamente se refugian otros mutantes. No conviene describir mucho más de la trama. Sí hay que señalar en cambio, lo imaginativo del arranque, y las muchas sorpresas que contiene un film con formato de road-movie, donde a Logan le toca emprender su muy personal "viaje del héroe", que tal vez le ayude a reencontrarse consigo mismo y exorcizar la mucha rabia que alberga en su interior. El guión, modélico y muy bien trabado, obra de Mangold, Scott Frank y Michael Green, combina la acción trepidante, con el desarrollo de los personajes y sus relaciones, lo que incluye pasajes que son como un remanso de paz, esa familia afroamericana que acoge a Logan, Xavier y la niña en su casa por una noche, que habla de la añoranza por tener un hogar, frente a otras poderosas tendencias. La mención al western Raíces profundas no es sólo un detalle para atrapar a cinéfilos incautos, que también, por qué no, sino que es una poderosa referencia que resuena en la particular relación que va surgiendo entre el deshumanizado Logan y una niña que es niña, pero que posee poderes letales que usa sin demasiados remordimientos, aleccionada por los cómics de los X-Men, que han alimentado la leyenda mutante. Aunque por supuesto que nos movemos en un mundo de superhéroes, con Lobezno y sus garras y metaesqueleto, Xavier y sus poderes mentales, y la presencia del interesante Calibán, llama la atención el tono realista, como de serie negra, que impregna la narración, al estilo de las series televisivas de Daredevil y Luke Cage. No son tan importantes las peleas y efectos espectaculares, que los hay, como el logro de atrapar el alma de personas cansadas y a punto de rendirse, y que no obstante, encuentran causas en las que involucrarse y tal vez redimirse. Hugh Jackman y Patrick Stewart repiten con sus conocidos personajes, pero quizá nunca antes les habíamos sentido tan cercanos. Es muy expresiva también la niña Dafne Keen, una recién llegada, aunque puede ser discutible si resulta apropiado involucrarla en algunas escenas de violencia bastante inusitada para personajes de su edad.

7/10
Six

2017 | Six | Serie TV

Serie creada por el Canal Historia, con producción de los hermanos Weinstein, está desarrollada por William Broyles Jr. y David Broyles, padre e hijo, el primero ya ha escrito historias bélicas, como la de Banderas de nuestros padres. Sigue a un grupo de hombres del famoso Seal 6 del ejército estadounidense, soldados de elite que participan en operaciones especiales. Y describe con cierta crudeza las dificultades para conciliar misiones peligrosas, donde algunas decisiones son de dudosa moralidad, con el intento de llevar una vida civil más o menos normal, lo que no es fácil, sobre todo cuando el sueldo no llega para sacar adelante las necesidades de una familia. Una misión en Afganistán en 2014 para liquidar al terrorista Mittaqui se complica, y produce divisiones en uno de estos grupos de elite, cuyas razones de fondo se van aclarando a medida que avanzan los episodios. La trama tiene garra, pero a los actores les falta un hervor. Sin duda que está pegada a la actualidad, pues habla de soldados que dejan el ejército para trabajar con contratistas que pagan mejor, aunque ello les valga el calificativo de "mercenarios", y de acciones salvajes como las del grupo extremista islámico de Boko Haram en Nigeria.

5/10
Se lo llevaron: recuerdos de una niña de Camboya

2017 | First They Killed My Father: A Daughter of Cambodia Remembers

Quizá la más madura de las películas dirigidas por la más conocida como actriz Angelina Jolie, que firma el guión con la camboyana Loung Ung. Se suma a la lista de filmes valiosos que describen el genocidio de Camboya, entre los que se cuentan Los gritos del silencio y La imagen perdida. Precisamente el director de la segunda, Rithy Panh, figura com productor. Describe la experiencia de Loung Ung en la década de los setenta del pasado siglo, cuando era una niña, y el poder en su país fue tomado por los kémeres rojos, que pretendían instaurar un utópico comunismo en que los vínculos familiares y los rasgos que definen al individuo concreto debían quedar disueltos, por el bien del pueblo. Los efectos fueron, como es sabido por los libros de historia, devastadores. Toda la peripecia es vista a través de los ojos de Loung Ung niña, muy bien interpretada por la expresiva Sareum Srey Moch. La narración es sencilla, de trazos casi impresionistas. A imágenes de noticiarios de la época, en que se describe la guerra de Vietnam, la posición de Nixon y los bombardeos de Camboya, sigue el estallido revolucionario de los kémeres, y el modo en que afecta a la familia Ung, que debe simular ser de clase obrera, cualquier oficio intelectual se identifica con parasitismo burgués que debe ser eliminado. Y vemos planos muy elaborados de la deportación, miles de refugiados, el modo en que la familia se va desintegrando, aunque siempre con la esperanza de reunirse algún día, el entrenamiento y adoctrinamiento como niños de la guerra, etcétera. La directora es por supuesto alguien muy sensible con los temas de la guerra y el sufrimiento de la población civil especialmente, como lo muestra su filmografía tras la cámara, sobre todo En tierra de sangre y miel e Invencible, su papel de embajadora de Naciones Unidas para ayudar a los refugiados, y la adopción como hijo de un niño camboyano. Esa implicación personal se nota en la película, y aunque el relato sea quizá algo simple, hace mella en el espectador, las imágenes tienen fuerza, y el tremendo drama del pisoteamiento de los derechos de las personas queda bien recogido.

6/10
Matilda

2017 | Matilda

Turn: Espías de Washington (4ª temporada)

2017 | Turn: Washington's Spies | Serie TV

Última temporada de la historia de la red de espías que, al servicio de George Washington (Ian Kahn), propiciaron en buena parte el éxito de la campaña del Ejército Continental contra las tropas inglesas del rey Jorge III. Estamos ahora en los momentos decisivos de la contienda. Abraham Woodhulll (Jamie Bell) ya cuenta con su padre, el juez Richard Woodhull (Kevin McNally) en el bando rebelde y ambos planean nuevos enfoques para la lucha; el teniente Caleb Brewster (Daniel Henshall) es capturado y su vida penderá de un hilo cuando el traidor Arnold (Owain Yeoman) le ponga en manos del sanguinario Capitán Simcoe (Samuel Roukin); mientras, Ben Tallmadge (Seth Numrich) urde la manera de mantener la red a salvo, con la ayuda de Anna Strong (Heather Lind) y de Mary Wooddhull (Meegan Warner), que ahora se encuentra en el campamento de Washington. Muchas idas y venidas tiene esta intrigante y final temporada de la fabulosa serie de AMC sobre la Revolución Norteamericana. Habrá muertes dolorosas, grandes sacrificios y actos heroicos, grandezas y mezquindades, mientras la trama va enriqueciéndose con cada hilo narrativo. Es elogiable el modo en que se van atando todos los cabos, hasta llegar al equilibrado final, que quiere ser una declaración de intenciones acerca de la naturaleza del ser humano, no tanto de los hechos sino de las almas, que es donde se libra la gran batalla entre el bien y el mal. Los actores están, como siempre, espléndidos.

8/10
Ben-Hur (2016)

2016 | Ben-Hur (2016)

Una historia que merece volver a ser contada, como antes lo hicieron Fred Niblo y William Wyler en las versiones más logradas. Se equivocan los que consideran que no debería haber sido revisitada. Sigue a Judah Ben-Hur, príncipe judío, y a su hermano adoptivo Messala Severus de origen romano manchado por una traición a Julio César. Coetános de Jesús de Nazaret, se han criado juntos y son amigos del alma. Pero el destino les va a separar. Pesa el pasado en Messala, que se alista en el ejército romano para lograr la riqueza que antaño tuvo su familia; y volverá convertido en oficial y segundo de Poncio Pilato, decidido a terminar con la rebelión de los zelotes. Cuando no logra la cooperación de Ben-Hur, un grave incidente le empuja a encerrar a toda la familia de su antiguo amigo, y a mandar a éste a galeras. Los años pasan y... Lew Wallace se hizo famoso con esta "historia de los tiempos de Cristo" que ha inspirado a tantas generaciones, y ahora es el ruso Timur Bekmambetov, conocido por títulos de acción no memorables (Guardianes de la noche, Wanted), quien se apresta a hacerlo, con un guión construido por dos hombres que han acometido antes títulos muy humanos de corte épico: John Ridley (Doce años de esclavitud) y Keith R. Clarke (Camino a la libertad). El resultado es más que digno, con momentos conmovedores, personajes sólidos, espectáculo y fuerza interior. Con respecto a otras adaptaciones existen cambios, que pueden agradar más o menos. Algunos funcionan bien, como el estrechamiento de los lazos que unían a los dos amigos protagonistas, o son razonables, las variaciones en el incidente desde el terrado que desencadena el odio y la enemistad. Se logra prescindir del padre adoptivo de Ben-Hur sin que la cosa chirríe, pero en cambio cuesta creerse el traslado de la carrera de cuadrigas a Jerusalén (si al menos se tratara de Cesarea), y hacerla coincidir casi con la Pascua (o eso parece deducirse de cómo se encadena la cosa con la crucifixión de Jesús). Bekmambetov acierta en no querer competir con las cuadrigas del pasado, su carrera dura menos, homenajea a Wyler y Yakima Canutt, y apunta algún elemento novedoso, pero sin la pretensión tonta de hacerse el original. Y a los momentos en el mar les da un aire claustrofóbico, una opción inteligente y diferente, que le permite ofrecer lo justo de la batalla naval. El reparto funciona, el hecho de que Jack Huston y Toby Kebbell no sean muy conocidos, ayuda a no distraerse. Lo contrario que pasa con Morgan Freeman, como empresario en las carreras, pese a su poderosa voz, y vaya error, las rastas que le han puesto. Y Nazanin Boniadi encaja como esposa de Ben-Hur y seguidor de Jesús. Aunque su presencia en metraje es parecida, aquí vemos el rostro de Jesús y escuchamos sus palabras (un correcto Rodrigo Santoro), aunque probablemente es un error inventar algunas, teniendo el evangelio con las que sí son bien conocidas y han conmovido a lo largo de la historia a tantos. De todos modos se agradece el riesgo, por ejemplo en las pedradas que recibe, algo que, salvo error, no habíamos visto antes, aunque en las escrituras se dice que en ocasiones la chusma buscaba lapidarlo. El final puede que se precipite un tanto, pero sigue siendo tan inspirador como lo fue antes y lo será, muy probablemente, o al menos eso es de desear, en el futuro.

6/10
Dioses de Egipto

2016 | Gods of Egypt

El dios Horus se prepara para la ceremonia en la que sucederá a su padre, Ra, como rey de Egipto. Pero antes, su malévolo tío Seth frustra sus pretensiones, pues usurpa el trono tras asesinar a su hermano Ra, mientras que a Horus le arranca los ojos y le condena al exilio. El caído en desgracia recibirá la ayuda de un mortal, Bek, que espera a cambio que pueda resucitar a Zaya, su amada. Dirigió El cuervo, que obtuvo una enorme repercusión, publicitada por la trágica muerte en pleno rodaje de Brandon Lee, pero después ni Dark City, ni Yo, robot, ni mucho menos Señales del futuro alcanzaron el éxito que se esperaba. Esto ha dejado al realizador Alex Proyas fuera de juego durante bastante tiempo. Siete años después de su último trabajo, regresa con una superproducción que de nuevo se ha estrellado en taquillas. Además, el film ha levantado cierta polémica, por su reparto mayoritariamente blanco, y ha obtenido en general unas críticas pésimas. Se le puede achacar su ingenuidad argumental, algunos giros delirantes, la poca originalidad, su abuso de los decorados y personajes digitales, y unos diseños que tienen un aire pasado de rosca. Y sobre todo que fracase la mayor parte del reparto, quizás porque la mayoría de los actores de primera fila que lo componen no dan con el tono, pretenden tomarse en serio lo indefendible. Ocurre con el joven Brenton Thwaites (Bek), Nikolaj Coster-Waldau (Horus), el actor fetiche del realizador, Rufus Sewell (sicario de Seth), y sobre todo con un Geoffrey Rush que provoca vergüenza ajena, con una caracterización barata como el dios Ra. Sólo consigue resultar eficaz en todo caso Gerard Butler, en un registro desenfadado como el villano Seth. Sin embargo, se agradece que a ratos se tome con humor sus propias carencias y excesos, y que recupere el tono del péplum y de filmes como Furia de Titanes, esta vez con dioses egipcios, como su título indica. Si no se tienen grandes expectativas funciona como entretenimiento ligero para toda la familia. Y por mucho que no sea una obra maestra, su narrativa tradicional logra mejores resultados que el caos argumental de otros títulos que se estrenan más o menos al mismo tiempo, como Warcraft. El origen y Ninja Turtles, que sin embargo no han sido tan vapuleados por los especialistas.

5/10
Infierno azul

2016 | The Shallows

Un Tiburón para el nuevo milenio. Jaume Collet-Serra sigue a buen paso su exitosa carrera en Hollywood, y ahora nos ofrece un thriller terrorífico y desasosegante con escualo y chica surfista en apuros, cuyo ritmo no decae en ningún momento. Nancy es una joven estudiante de medicina, que no ha superado la muerte de su madre debido a un cáncer. A modo de terapia se ha ido a la playa solitaria y de difícil acceso en México, donde la fallecida hacía surf en su juventud, dispuesta a relajarse y a encontrarse a ella misma. Pero tras coger olas y saludar a un par de surferos, lo que se va a encontrar es a un tiburón muy enfadado que le obliga a tratar de sobrevivir a sus dentelladas en el islote pasajero que surge en medio del océano, a 200 metros de la orilla, cuando baja la marea. En apenas hora y media, y gracias a un inteligente y medido guión de Anthony Jaswinski, bien trasladado a la pantalla por el director con su habitual colaborador en la fotografía –el también español Flavio Martínez Labiano–, sufrimos con Blake Lively, que tiene el mérito de aguantar el tipo estando presente en prácticamente toda la narración, gozando al principio, sufriendo después. Los elementos que aderezan la narración –la llegada a la playa con el conductor que interpreta el camaleónico Óscar Jaenada, los dos surferos, el recurso al teléfono, cierto borracho, una gaviota, las medusas...– están muy bien introducidos, y el impactante desenlace tiene fuerza.

6/10
Turn: Espías de Washington (3ª temporada)

2016 | Turn: Washington's Spies | Serie TV

Tercera temporada acerca de la red de espías tejida por el bando de George Washington alrededor de Abraham Woodhull, alias Culper, que proporciona información crucial de los movimientos de los ingleses durante la guerra de la independencia. A medida que el conflicto avanza, los modos de hacer llegar la información se hacen más sofisticados, y los riesgos aumentan. De modo que Abraham corre el riesgo de ser entregado por su propio padre, el juez, mientras se ha establecido una inesperada conexión con una esposa a la que antes hacía poco caso; mientras que Anna Strong, aunque sigue comprometida con el bando de Washington, cada vez admira más al inglés Hewlett, todo un caballero con principios. Abraham y Hewlett encontrarán una inesperada ocasión de colaborar pensando en liquidar al asesino Simco, mientras que Robert Rogers pasa a ser aliado de conveniencia de Abraham y el americano Benedict Arnold está siendo corrompido por el dinero y el corazón gracias a las artimañas del británico John Andre. La descripción del párrafo anterior da idea de la complejidad que ha ido adquiriendo esta serie de corte histórico, muy entretenida y con buen reparto, que parte del libro de Alexander Rose. Quizá a veces se acerca al culebrón, pero es de producción impecable y sirve para pintar una faceta poco vista de la guerra de la independencia americana.

6/10
Turn: Espías de Washington (2ª temporada)

2015 | Turn: Washington's Spies | Serie TV

Segunda temporada de la serie histórica que sigue las actividades de espionaje alrededor de Abraham Woodhull (Jamie Bell) en Setautek, quien con el seudónimo de Culper proporciona información a George Washington (Ian Kahn) en la lucha contra los británicos por la independencia. Una vez asentados bien los personajes y las circunstancias, Craig Silverstein puede desarrollar bien las diversas subtramas que ocurren en 1777 y 1778, e incluso explorar ideas como la posible melancolía de Washington. También está en su mano mostrar al comandante británico Hewlett (Burn Gorman) en su lado más humano, aficionado a la astronomía, enamorado platónicamente de Anna Strong (Heather Lind), una de las espías, que demuestra una increíble fortaleza cuando es capturado por los rebeldes y tratado casi como un animal. En los diez capítulos se combina la intriga de espionaje –los mensajes escondidos en el busto del rey, la tinta invisible, la captación de agentes en Long Island, el intento de corromper a patriotas que pueden pensar que no son suficientemente considerados...–, con lo personal, los romances a varias bandas, y cómo Mary (Meegan Warner), la mujer de Abe, antepone a su familia a cualquier otro punto de vista, aun sabiendo que su marido realiza actividade clandestina que no pueden agradar a los ingleses ni a su suegro, el magistrado Richard. La trama atrapa en sus diversas ramificaciones, y cuenta con un buen reparto, donde el villano Simcoe, Samuel Roukin, resulta especialmente repulsivo.

7/10
La mujer de negro: El ángel de la muerte

2015 | The Woman in Black: Angel of Death

Daniel Radcliffe protagonizó en 2012 La mujer de negro, adaptación del terrorífico libro de Susan Hill, donde interpretaba a un abogado que a finales del XIX se trasladaba a la remota mansión de Eel Marsh, para arreglar los papeles de una anciana fallecida. La mujer de negro: el ángel de la muerte transcurre 40 años después, durante la II Guerra Mundial, y no recupera a Harry Potter, pero sí el mismo caserón, donde acuden en busca de refugio de los bombardeos nazis la joven maestra Eve Parkins, la directora de la escuela en la que trabaja, Jean Hogg, y un grupo de ocho niños evacuados que deben proteger. La presencia del grupo no tarda en despertar a la Mujer de Negro, la fuerza malévola que habita en el lugar. La primera parte supuso la resurrección del legendario sello británico especializado en terror Hammer Films. La productora también está detrás de La mujer de negro: el ángel de la muerte, que mantiene las señas de identidad de los clásicos de la compañía, sobre todo una esmerada ambientación gótica, para desarrollar una historia de fantasmas muy clásica. La absoluta desconocida Phoebe Fox apunta maneras como protagonista, y está acompañada por el eficaz Jeremy Irvine (Caballo de batalla) y un elenco de niños bastante naturales. Pero aunque se sigue con interés hasta el final, La mujer de negro: el ángel de la muerte se queda en un film de poco calado, sin muchas sorpresas, y que ni siquiera tiene secuencias realmente terroríficas.

5/10
4 Fantásticos

2015 | The Fantastic Four

Reed Richards, niño prodigio despreciado por su malvado profesor, logra crear un teletransportador con la ayuda de Ben, su mejor amigo. Al joven portento le ficha una gran empresa de desarrollo tecnológico. Allí, construye junto a otros tres genios una máquina capaz de viajar a una dimensión paralela llena de recursos energéticos que prometen salvar la tierra. El resto de la historia es de sobra conocida: accidente, superpoderes y salvar al mundo. Diez años después de su aparición en la gran pantalla, "Los 4 Fantásticos" de los comics Marvel se reinventan y vuelven a la cartelera. Esta vez lo hacen de la mano de Josh Trank, joven director que sorprendió con Chronicle y que se presentaba como ideal para relanzar una franquicia que entró con mal pie en Hollywood. Pero al contrario que en su ópera prima, donde el presupuesto se exprimió al máximo, esta cinta es un derroche sin sentido ni dirección. El gran problema del guión es la estructura del guión: la mayor parte del metraje es una introducción para un conflicto que se resuelve en apenas veinte minutos. Además, la película no encuentra su tono: ni es graciosa, ni seria. Tampoco tiene escenas de acción trepidantes. Seguro que algún problema de Trank con la productora tiene que ver, y mucho, en esta indefinición. Da la sensación de que lo que vemos en pantalla es el resultado de una lucha de egos que no satisface a nadie. El apartado visual de la película tampoco se salva: normal en su conjunto pero feo al final. Ni las escenas de acción ni el diseño del villano están a la altura de lo que se le exige al género de superhéroes. Menos mal que el reparto, joven y carismático, y el efectivo arranque de la cinta logran que Cuatro Fantásticos sólo sea un fiasco parcial. No es un completo desastre ni una verguënza, sólo una película que no funciona. Quizá por su falta de experiencia en grandes producciones, Trank, no ha sabido gestionar lo que tenía entre manos. Y es una pena. Disponía de un buen reparto y de la oportunidad de hacerse un nombre en la industria relanzando una saga muerta. No sabemos si este joven director conseguirá proyectos de calidad a partir de ahora, pero está claro que esta película siempre será un borrón en su carrera.

4/10
Hitman: Agente 47

2015 | Hitman: Agent 47

Un extraño individuo conocido como John Smith se ofrece para ayudar a Katia Litvenko, que también tiene detrás al Agente 47, un asesino implacable creado para el gobierno mediante manipulación genética por Peter, padre de la muchacha. Atormentado por su conciencia, éste último se fugó y permanece en paradero desconocido, por lo que el Sindicato, siniestra organización, removerá cielo y tierra con el fin de encontrarle y que desarrolle nuevos asesinos. Adaptación de la saga de videojuegos, que ya dio lugar en 2007 a un mediocre film dirigido por Xavier Gens. Su sustituto, el publicitario que debuta en el cine comercial Aleksander Bach, ha contado con un reparto completamente nuevo. Tropieza por segunda vez con la misma piedra, pues al igual que su predecesora fracasa por la falta de entidad del guión, homenaje poco inspirado a Terminator. Cuenta con unos personajes de cartón piedra, y unos diálogos muy simplones, que constantemente rozan el ridículo. Poco pueden hacer para remontar este lastre los protagonistas, Rupert Friend (Homeland), Hannah Ware (Shame) y un Zachary Quinto, la nueva encarnación de Spock en Star Trek, muy por debajo de otros trabajos. Consciente de los graves lastres de Hitman: Agente 47, el director trata de hilvanar secuencias de acción estilizadas, que ni resultan sorprendentes, ni mucho menos creíbles, por su poco realismo, muy en la línea de cualquier videojuego. Parece que respeta al máximo la iconografía del original, lo que no parece suficiente como para que los incondicionales del mismo salgan contentos.

4/10
Caza al asesino

2015 | The Gunman

La República Democrática del Congo. El nuevo ministro de minas podría dar al traste con los pingües beneficios que proporciona una trama de corrupción. Solución: matarlo. Lo hace un comando de francotiradores, que se ocupan supuestamente de la seguridad de una de las empresas de la zona, coordinado por Félix, un tipo que trabaja en una ONG. El ejecutor material es Terrier, que tras la operación debe desaparecer, lo que supone dejar atrás a su novia Annie, médico que realiza tareas humanitarias, y que acabará casada con Félix. Años después Terrier busca rehabilitarse trabajando en una ONG en África, pero unos tipos intentan liquidarle, y todo está ligado a su "trabajito" del pasado. Un auténtico despropósito de película, que acumula tópicos, personajes pésimamente dibujos y trucos de guión que no utilizaría el principiante menos preparado. Sorprende ver que Sean Penn, también productor y protagonista, figura además como coguionista, uno querría ser bien pensado e imaginar que ha tratado de tapar, sin éxito, los numerosos agujeros de un libreto que adapta una novela del desconocido Jean-Patrick Manchette. Y da un poco de vergüenza ajena el ejercicio de exhibicionismo muscular del actor, que muestra torso y poderosos bíceps en gran parte del metraje. El director francés Pierre Morel, que se inició con Luc Besson rodando Distrito 13, y que dio la campanada con Liam Neeson dirigiendo Venganza, se limita a rodar escenas de acción más o menos trepidante, algunas mejor resueltas que otras, como la delirante del clímax en una plaza de toros en España. Está bien que una cinta de puro entretenimiento adrenalítico trate de denunciar los abusos que se producen en África, de los que son víctimas principales los nativos. Y se agradece el enorme esfuerzo de producción donde han sumado fuerzas España, Francia y Reino Unido, incluidos actores de la talla de Penn, Javier Bardem e Idris Elba. Pero el resultado es tan inconsistente, algunas relaciones entre personajes tan absurdas –que Annie, la italiana Jasmine Trinca, aguante todo lo que aguanta a su novio y a su marido no tiene explicación posible, qué pobre retrato de mujer–, las diversas localizaciones tan caprichosas, que la película sólo puede ser calificada como tristemente fallida. 

2/10
Golpe de estado

2015 | No Escape

La familia Dwyer se traslada en avión a un país asiático, donde el padre Jack va a trabajar en una empresa de depuración de aguas. Pero justo la noche de su llegada se produce el asesinato del primer ministro y el país queda sumido en el caos más violento. A primera hora de la mañana Jack se da cuenta de que él y los demás extranjeros son objetivos de los revolucionarios, que empiezan a asesinar a mansalva. Desde ese momento Jack tendrá como obsesión escapar y poner a salvo a su familia, cosa que parece materialmente imposible. Trepidante film, modélico en su concepción “familia atrapada sin posibilidad de escapar”, que supone sin duda el mejor trabajo hasta la fecha de su guionista y director John Erick Dowdle (Así en la Tierra como en el infierno). Aunque hay una leve aunque explícita mención a la culpabilidad de occidente respecto a la situación injusta de muchos países de asiáticos, el guión ha sido depurado hasta el extremo para no perderse en berenjenales políticos, sentimentales o simplemente discursivos. Aquí hay los mínimos pespuntes –se supone que estamos ante un golpe de estado en Tailandia– para que la trama resulte absolutamente verosímil y el realismo contundente de la situación transmita la idea de que únicamente un milagro podrá salvar a esa familia de ser asesinada. El ritmo de Golpe de estado es enorme (los hechos suceden en un único día) y la puesta en escena realista, con profusión de primeros planos y cámara en movimiento (pero sin agotar) logran que la sensación angustiante no desaparezca ni un minuto del metraje. Hay escenas potentes, como la del salto al tejado o la de la motocicleta entre la masa revolucionaria. Por encima de la autoconservación, funciona además la obsesión natural de unos padres por salvar a su prole, cuestión apuntalada varias veces por Erick Dowdle. También se evita certeramente el peligro de derivar la historia hacia un film de acción al estilo agentes especiales, de modo que la inclusión del personaje interpretado por Pierce Brosnan brilla sólo lo justo. Los actores están formidables, especialmente los padres: un Owen Wilson en un papel muy alejado de sus típicas comedias, y una aterrorizada Lake Bell (El chico del millón de dólares).

7/10
Los tres reyes malos

2015 | The Night Before

Ethan (Joseph Gordon-Lewitt), Isaac (Seth Rogen) y Chris (Anthony Mackie) han sido amigos desde pequeños, y durante una década, su cita anual por Nochebuena se ha convertido en la noche de risas y desenfreno del año. Ahora que se han convertido en adultos, la tradición llega a su fin y para hacerla lo más memorable posible, se disponen a encontrar la “Nutcracka Ball”, el santo grial de las fiestas de Nochebuena.

Una historia real

2015 | True Story

Michael Finkel es uno de los reporteros mimados del New York Times, sus historias han ocupado en diez ocasiones la portada del suplemento dominical. Pero cuando sale a la luz que ha distorsionado los hechos en su último reportaje, cae en desgracia; y su esposa Jill se siente incapaz de llegar hasta él, ensimismado en su voluntario retiro en Montana. La posibilidad de estar de nuevo en el candelero se la brinda Christian Longo, un tipo acusado de haber asesinado a su esposa y a sus tres hijos pequeños, y que adoptó falsamente la identidad de Finkel en su huida a México. Una vez puesto a disposición de la justicia, la curiosidad de Finkel por Longo le lleva a visitarle en la cárcel, y en su intento por entenderle y averiguar si es inocente o culpable, ve la posibilidad de escribir un libro sobre tan pintoresco personaje, tal vez soñando en emular a Truman Capote. El novato y desconocido Rupert Goold dirige este film basado en hechos reales, a partir de un guión escrito por él mismo y basado en la obra que firmó Finkel sobre el caso Longo, y que tituló “True Story”, “Una historia verdadera”. El título original se ajusta más a las pretensiones de la película, aunque quizá a la hora de presentarla al público español ha pesado el temor de confudirla con Una historia verdadera, una de las obras maestras de David Lynch. El caso es que el film es un fascinante intento por mostrar las limitaciones a que se enfrenta el periodismo contemporáneo –y lo mismo ocurre en tantas otras disciplinas– para buscar la verdad, los hechos desnudos tal como suceden en la realidad, sin adaptarlos a la mentalidad del público, o cayendo en una mentalidad relativista –da igual A o B mientras consigamos la meta C–; Finkel no ha digerido las razones por las que ha perdido su buena estrella, y ese espejo de un falso Finkel manipulador le haces descubrir cosas feas de sí mismo, mientras intenta una especie de redención en la búsqueda de una verdad objetiva que se le escurre de las manos. El problema es que Goold tal vez peca de ambicioso, la cinta está recorrida por una extraña ambigüedad en la que no acabamos de entender las intenciones de los personajes, no nos metemos dentro de ellos. Y si quizá esto lo podemos entender en el caso de los dos Finkel, el auténtico y el falso, que se encuentran atrapados en la espiral de sus propias contradicciones, resulta un tanto extraño en el caso de Jill, una esposa que se nos antoja fría, deseamos que le suelte un par de frescas a Michael, y por eso cierta explosión de su carácter cuando el film se acerca a su final, nos resulta algo artificial. Una de las apuestas curiosas y arriesgadas de Una historia real, es la de la elección de sus dos principales protagonistas, ya que a Jonah Hill y James Franco les hemos visto compartir planos en dos comedias descerebradas como son Superfumados y Juerga hasta el fin, de un tono muy diferente al que nos ocupa. El caso es que ambos encarnan bien sus respectivos papeles, con una estudiada contención. Felicity Jones hace lo que le han dicho que debe hacer, pero a ella le toca bailar con el personaje más incómodo.

6/10
El séptimo hijo

2014 | The Seventh Son

El maestro Grégory, último representante de la mística orden de los Espectros, recorre el mundo en busca de un aprendiz. Así, acaba reclutando a Tom, séptimo hijo anunciado por una profecía, que tras apartarse de su vida en el campo debe ayudarle con sus poderes a derrocar al ejército de hechiceros de Madre Malkin. Adaptación de la novela del británico Joseph Delaney, que abre una saga compuesta de 16 títulos. Debido a la sobresaturación del género fantástico, y de franquicias juveniles, y a que se publicita como obra de los productores de 300: El origen de un imperio, puede llamar a cierto engaño. Pero aunque no inventa la pólvora, y hasta resulta un tanto liviana, no abusa de los efectos especiales, tiene un ritmo muy ágil, se nota que tiene al timón al realizador ruso Sergei Bodrov (Mongol), y cuenta con un guión lleno de elementos humorísticos y de referencias clásicas escrito por Steven Knight (Promesas del Este), que realiza una pequeña apología de las personas diferentes. No parece casual que se le haya dado el protagonismo a un ya crecido Ben Barnes, recordado por haber sido el heredero del reino de Narnia en El príncipe Caspian y La travesía del Viajero del Alba, pues El séptimo hijo se desarrolla en un mundo mágico con criaturas mitológicas que tiene cierto aire al de la saga inventada por C.S. Lewis. El actor cumple a la perfección, y tiene a su lado como maestro a Jeff Bridges, un tanto exagerado pero que no desentona, y a la gran Julianne Moore, que parece habérselo pasado en grande en su papel de la bruja Madre Malkin.

6/10
Deuda de honor

2014 | The Homesman

A Tommy Lee Jones director –que aquí también tiene protagonismo actoral– le gusta el western singular, que puede tener resonancias existenciales para sus coetáneos: lo demostró con su peculiar Los tres entierros de Melquíades Estrada, y vuelve a hacerlo con Deuda de honor, donde a primera vista lo más llamativo es el protagonismo femenino. Esto último tampoco es algo que él invente, pues filmes como Johnny Guitar, 40 pistolas, Valor de ley en sus dos versiones, o Caravana de mujeres contaban con mujeres fuertes en lo que es un género que se considera genuinamente masculino. Aquí el film sigue a la solterona Mary Bee Cuddy, que vive sola en un pueblo de Nebraska sacando adelante su granja como puede, se trata de una existencia dura, en la que le ayuda ser una persona de fe. Otras mujeres no llevan la vida en el salvaje oeste con tanta entereza como ella, hasta el punto de que tres, que han enviudado o sobrellevan otras desgracias familiares, han enloquecido. En una reunión en la iglesia, acuerdan conducirlas al este, donde podrán recibir la atención que requieren. Mary Bee asume el reto, y en la tarea le va a ayudar Briggs, un buscavidas al que salva de un linchamiento. Será un viaje largo e incómodo, donde chocan los caracteres de ambos, aunque de alguna manera cada uno aprende del otro, van convergiendo. Deuda de honor adapta una novela de Glendon Swarthout, y su visionado resulta algo incómodo, parece difícil empatizar con los dos personajes protagonistas y sus respectivos aires de superioridad, ella desde su rigidez moral, él desde su posición de hombre de mundo. Tommy Lee Jones carga las tintas en la paradójica postura de unos personajes que se muestran generosos en su innegable egocentrismo. En los duros pasajes que muestran la locura y las decisiones en que está en juego la vida de las personas, algunos muy violentos y desagradables, domina un existencialismo amargo y pesimista, una suerte de fatalismo desesperanzado cercano al absurdo. Aunque se logra cierto ritmo, también puede detectarse un cansinismo circular y reiterativo, variaciones sobre la misma idea, esto es lo que le toca al ser humano, viene a decirse. Aunque hay un puñado de actores conocidos en el film, la presencia de Meryl Streep y Hailee Steinfeld es anecdótica, los reyes de la función son el propio Lee Jones y Hilary Swank, que componen bien a sus personajes, dentro de la limitación con que están trazados.

5/10
The Giver

2014 | The Giver

Cinta juvenil distópica producción de Walden Media, que sigue la senda de títulos como Los juegos del hambre, El corredor del laberinto, Divergente o El juego de Ender, con resultados bastante irregulares. Adapta un libro de Lois Lowry, que toma prestados elementos de títulos clásicos como “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, o “1984” de George Orwell. Imagina un futuro en que se han erradicado los crímenes y las malas pasiones, pero pagando el precio de la libertad. Inyecciones que anulan la voluntad, familias asignadas que habitan dentro de un territorio cuyas fronteras no se pueden traspasar, y funciones perfectamente delimitadas a partir de cierta edad, conforman una sociedad aburrida, algo sugerido por la fotografía en blanco y negro, una idea ya presente por otros títulos como Pleasantville, cuando llegue el color significará que asoma la posibilidad de ejercer el libre albedrío. Para su sorpresa el joven Jonás tiene el honor de ser elegido como “guardián de la memoria”, lo que significa que será discípulo del “dador”, que le entregará los conocimientos de una sabiduría cuidadosamente guardada, pero que no es compartida por los posibles peligros que tendría que el pueblo llano “supiera”. Enseguida se da cuenta de que tiene una misión y una responsabilidad con toda la humanidad, la de devolverles la memoria y la libertad. Descrito, suena interesante. Además el film cuenta con un director, el australiano Phillip Noyce, competente artesano. Sin embargo, a pesar de las ideas visuales, o de actores de la talla de Meryl Streep, Jeff Bridges o Katie Holmes, el conjunto resulta un tanto insulso y deslavazado. Hay alguna escena dispersa lograda, y dinámicas escenas de acción de persecución. Los flash-backs, como fogonazos de memoria de lo que el hombre puede hacer con su libertad, apuntan a que el film podía haber dado mucho más de sí.

5/10
La entrega

2014 | The Drop

Adaptación de un relato corto de Dennis Lehane, cuyas novelas han dado pie a las oscuras Mystic River, Adiós pequeña adiós y Shutter Island, el guión corre a cargo del propio autor. Sigue a Bob y su primo Marv, que llevan un bar de los bajos fondos neoyorquinos, tapadera del blanqueo de dinero de la mafia chechena. Un robo a mano armada en la caja, perpetrado por tipos enmascarados, no hará gracia a los grandes capos, que no se andan por las ramas a la hora de sus expeditivos métodos violentos para dar escarmientos. El film con que debuta en Hollywood el belga Michaël R. Roskam acude a la metáfora de un cachorro de pitbull, de tierna apariencia, para mostrar a toda una galería de personajes –los dos primos, uno dicharachero, el otro callado y simplón, una sencilla camarera, su ex novio matón, un policía irónico y perspicaz...– de los que podemos hacernos de entrada una idea equivocada, nunca hay que fiarse de las primeras impresiones, nos viene a decir Roskam. La narración es ágil, y el tono decididamente oscuro. El director sabe crear en La entrega una atmósfera desasosegante, aunque cargan la violencia y el tono pesimista y desesperanzado, donde los principios morales están reducidos a la mínima expresión, y en que se nos viene a decir que todos andamos un poco “grillados”. Están muy bien los actores, Tom Hardy, el fallecido James Gandolfini y Noomi Rapace.

6/10
La conspiración de noviembre

2014 | The November Man

Peter Devereaux es un antiguo activo de la CIA, que se retiró del servicio tras una misión en Montenegro, en donde uno de sus hombres, Mason, no acató sus órdenes, lo que motivó la muerte de un niño inocente. Años después, un antiguo jefe de la Agencia, extraoficialmente, le pide ayuda para extraer a una antigua conocida, Natalia, que ha recabado en Moscú información comprometedora de un líder ruso emergente, antiguo militar, Arkady Federov. La operación vuelve a salir mal, y de nuevo Mason está en el ajo, lo que empuja a Devereaux a llegar hasta el final en lo relativo a Federov, al tiempo que ajusta cuentas con su antiguo hombre, lo que le llevará a viajar a Belgrado, en la antigua Serbia. Una película de espías a la antigua usanza, a pesar de que ya no hay guerra fría, y de que no faltan las imágenes y seguimiento por satélite, los drones y los ordenadores, tan omnipresentes en los nuevos tecnothrillers. El tema no es completamente novedoso para su director, el australiano Roger Donaldson, que casi 20 años antes rodó No hay salida. Y curiosamente cuenta con un antiguo 007 en la pantalla, Pierce Brosnan, y con una chica Bond de la última hornada, Olga Kurylenko. Sin embargo, las cuestiones políticas a que alude el film –crímenes de guerra, el enfrentamiento bélico entre Rusia y Chechenia– no dejan de ser menciones de escaso calado a la hora de dar verdadero peso a la trama. Aunque la película resulta entretenida, el resultado es bastante desigual. Conspiración de noviembre empieza bien, y más de la mitad de la cinta, sin inventar la pólvora, mantiene el interés, con un Deveraux frío e implacable, y la sensación de peligro inminente que no cesa, más persecuciones que quitan el resuello. Pero cuando empiezan algunas "sorpresas" sobre el pasado del personaje de la Kurylenko, y el punto flaco de nuestro agente Brosnan, la cosa se desinfla hasta extremos alarmantes, lo que lleva a un final de esos que se cabe describir como "final por derribo", o sea, hay que colgar el cartel de "apaga y vámonos". La verdad es que se habría agradecido un remate un poco más trabajado.

5/10
1864

2014 | 1864 | Serie TV

Ambiciosa serie televisiva danesa, concebida para su estreno en el 150 aniversario de los enfrentamientos bélicos entre Dinamarca y los prusianos del imperio austrohúngaro. Está narrada en dos tiempos, en la actualidad con un anciano recluido en su caserón y una joven obligada a realizar servicios sociales, que incluyen cuidarle; y en el pasado, con los antepasados de estos personajes, sobre todo dos hombres y una mujer, a los que separan las barreras sociales, ella es hija de familia noble, ellos de modesta condición, hijos de la servidumbre, y los que afectan de modo definitivo los acontecimientos históricos. Aunque el esfuerzo de producción de esta serie creada por Ole Bornedal es notable, se nota demasiado el "mensaje" de criminalizar a políticos y militares a los que les gustaría "jugar a los soldaditos", y las subtramas románticas tampoco son memorables. Es cierto que nunca se oculta la idea del revisionismo histórico, al plantear la serie en dos planos temporales, unode ellos  el contemporáneo. Pero lo cierto es que la conexión resulta algo forzada y distrae, y hace que miremos el pasado sin poder disfrutar de cierto tono épico o trágico, los personajes parecen tristes figuras a los que los sucesos que ocurren a su alrededor dictan su destino.

5/10
Turn: Espías de Washington

2014 | Turn: Washington's Spies | Serie TV

Serie televisiva de corte histórico situada en los años de la guerra de la independencia norteamericana, en que las tropas de George Washington combaten a los soldados del rey Jorge III de Inglaterra, que intenta mantener un poder colonial que se le está yendo de las manos. Describe la actividad de espionaje, al principio a regañadientes, llevada a cabo por Abraham Woodhull en Setauket, un enclave de Long Island cercano a Nueva York bajo dominio británico. Woodhull, hijo de un juez leal a la corona, realizaba algunas actividades de contrabando entre los contendientes, más o menos toleradas por ambas partes en tiempos de penuria, lo que le permitió realizar clandestinamente su actividad de inteligencia. La serie está muy bien ambientada, y el rigor histórico viene garantizado por la obra de Alexander Rose de que parte, y que maneja bien Craig Silverstein. Como cabe imaginar, quedan mejor parados los rebeldes que los ingleses. Ha contado con directores de prestigio en varios episodios, como Rupert Wyatt y Oliver Hirschbiegel. En el reparto destaca el protagonista, un convincente Jamie Bell.

6/10
Lobezno inmortal

2013 | The Wolverine

Hugh Jackman se convirtió en una celebridad interpretando a Lobezno, uno de los personajes más populares de Marvel Comics, en X-Men, de 2000. Lo retomó en X-Men 2, X-Men 3: La decisión final, X-Men orígenes: Lobezno, y en un pequeño cameo en X-Men: Primera Generación. También tiene previsto volver a interpretarlo en X-Men: Days of Future Past. En Lobezno inmortal, el personaje no encuentra sentido a su eterna existencia, al tiempo que se siente culpable por la muerte de su compañera mutante Jean Grey. Tras ser requerido en Japón por un antiguo conocido, ayudará a Mariko, la nieta de éste a escapar de una muerte segura. Entre Lobezno y Mariko surgirá el amor, a pesar de que ésta se ha comprometido con un ministro corrupto. Se nota que está al frente de Lobezno inmortal James Mangold, cineasta con algunos títulos de entidad en su haber, como El tren de las 3:10 y En la cuerda floja. Ofrece la espectacularidad esperada, con efectos especiales de primera fila y alguna secuencia deslumbrante, como el combate sobre los vagones de un tren a toda velocidad. Aunque prima la acción, y el ritmo es lo suficientemente dinámico, se agradece que se dedique tiempo a describir la evolución del personaje, en busca de sí mismo. A estas alturas de la película, Jackman se conoce al dedillo al personaje, por lo que como era previsible realiza un buen trabajo. Está bien secundado por un reparto en el que destacan las poco experimentadas actrices orientales Rila Fukushima y Tao Okamoto. Los apasionados de la franquicia mutante agradecerán las breves apariciones de Famke Janssen, de nuevo en la piel de la fallecida Jean Grey, en ensoñaciones. Aunque Lobezno inmortal no defrauda, ni mucho menos, quizás se le puede echar en cara falta de originalidad tras el aluvión de películas de género superheroico de los últimos años. Todo resulta excesivamente convencional, y ningún diseño o efecto especial sorprende o parece mínimamente novedoso. Los incondicionales de la franquicia X-Men no deben perderse la secuencia de 'propina' incluida en los títulos de crédito, con apariciones sorpresa de viejos conocidos.

5/10
Guerra Mundial Z

2013 | World War Z

Guerra Mundial Z adapta al cine la novela homónima de Max Brooks, hijo del cineasta Mel Brooks, publicada en 2006, que goza de gran consideración entre los apasionados del fantástico. El film ha pasado por diversas dificultades, al desbordarse el presupuesto (ha costado mucho más de lo inicialmente previsto), y alargarse el rodaje más allá de lo programado. Gerry Lane (Brad Pitt), empleado de la ONU, sobrevive con su mujer y sus hijos al advenimiento de una plaga que convierte a los contagiados en una especie de zombies violentos. Mientras su familia se queda a salvo en una embarcación militar, sus superiores envían a Lane a un viaje por diferentes ciudades, en busca de información que pueda ser útil para atajar la pandemia, que hace estragos a lo largo y ancho del globo. El film modifica radicalmente el tono documental y periodístico del libro y su carácter coral, pues está compuesto por los testimonios de numerosos personajes de diferentes puntos del planeta. Se le otorga todo el protagonismo al tal Gerry Lane, que allí se limitaba a recoger testimonios, pero ahora se convierte en un héroe activo que debe solucionar la situación. Marc Forster, capaz de salir airoso de filmes sencillos como Descubriendo Nunca Jamás (posiblemente su mejor trabajo) y superproducciones de acción al estilo de Quantum of Solace, logra un ritmo dinámico y secuencias bastante frescas a pesar de la sobreexplotación de los últimos años del subgénero zombie. Guerra Mundial Z acumula momentos de gran intensidad, como la huida inicial de la familia del protagonista, la invasión de infectados de Jerusalén, la lucha por la supervivencia en un avión, etc. Los efectos especiales están muy cuidados y evita los excesos sangrientos del cine de muertos vivientes, optando acertadamente por sugerir en lugar de mostrar. Guerra Mundial Z tiene algo de fondo, en torno a la importancia de la familia y cuenta con un gran trabajo del siempre eficiente Brad Pitt. Le rodean secundarios correctos a pesar de ser en general muy desconocidos salvo alguna excepción (Matthew Fox o David Morse intervienen en pequeños papeles). Pero se nota que es un film problemático. Tras los primeros pases de prueba, Paramount llegó a la conclusión de que el tramo final no acababa de funcionar. Se contrató a dos nuevos guionistas, Damon Lindelof, uno de los responsables de Perdidos, y Drew Goddard, que lo reescribieron, y se volvió a llamar a los actores para rodar nuevas secuencias. Se desconoce cómo acababa inicialmente Guerra Mundial Z, pero el desenlace definitivo parece metido con calzador, no acaba de funcionar, y hasta los diálogos parecen menos trabajados que los del resto del film. Se sale del cine con la sensación de que esta superproducción tiene grandes hallazgos pero podía haber dado mucho más de sí.

6/10
Snowpiercer (Rompenieves)

2013 | Snowpiercer

El mundo camina hacia el desastre. Un intento por evitar el calentamiento global ha convertido la Tierra en un planeta congelado. 17 años han pasado desde entonces, y los únicos supervivientes ocupan un tren que nunca se detiene y recorre el mundo entero, una especie de apocalíptico "arca de Noé". Y en el interior impera un tiránico sistema clasista, donde la chusma ocupa el furgón de cola, comiendo verdadera porquería, mientras que los vagones de delante los ocupa la clase dirigente, y los niños que constituyen el futuro de la humanidad. El injusto estado de cosas podría romperse si Curtis decide asumir al fin el liderazgo de una revolución contra el tirano Wilson, el dueño del tren. Pero la hora de la rebelión se diría que nunca acaba de llegar. Primera película en inglés del coreano Bong Joon-ho, director y guionista, que se inscribe en la moda contemporánea del cine con tintes apocalípticos al que él mismo no es ajeno, como demostró en The Host, sobre una criatura nacida de la contaminación radioactiva. El cineasta de ojos rasgados entrega una película dinámica, atravesada del humor bizarro que es su personal marca de fábrica, que a veces puede chocar a la mentalidad occidental. Resulta divertida Tilda Swinton en su papel de excéntrica y cobarde ministra de Wilson, y también hace acto de presencia Song Kang-ho, uno de sus actores habituales, eficaz en su laconismo. El film peca de reiterativo, y los personajes resultan algo esquemáticos, pero al menos Joon-ho se las arregla para que muera quien le parezca, no se ata a las convenciones a la hora de "decidir" quien debe sobrevivir en el mundo congelado para conceder una nueva oportunidad a la humanidad. Las escenas de acción están bien rodadas, los espacios claustrofóbicos bien aprovechados, y los distintos "universos" del tren conceden algo de variedad. La escena final tiene su encanto y concede al espectador espacio para la esperanza.

5/10
La jungla: Un buen día para morir

2013 | A Good Day to Die Hard

John McClane (Bruce Willis) recibe la noticia de que su hijo Jack (Jai Courtney) se encuentra detenido en una cárcel rusa. La cosa pinta mal y como mínimo podría caerle la perpetua. Allá irá entonces papá McClane dispuesto a sacar a su hijo de apuros. Pero el poli de Nueva York no sabe muy bien a qué se dedica su retoño y su sorpresa será mayúscula cuando compruebe que es agente de la CIA y que se encuentra en una misión para salvar de la muerte a un tal Komarov (Sebastian Koch), un millonario ruso cuya vida está en peligro porque posee información clave que podría acabar con el futuro de un importante y peligroso jerarca llamado Chagarin. Cine de palomitas. John McClane no envejece, o al menos eso da a entender esta quinta entrega de la que ya es una de las sagas más exitosas de Hollywood. Conforme han ido pasado los años (desde la lejana Jungla de cristal de 1988), el protagonista tan sólo ha perdido pelo. Mantiene su inconfundible sorna, su tozudez frente a la adversidad y su resistencia física, hasta el punto de que su cuerpo ha adquirido la característica de ser indestructible. Es inimaginable la cantidad de golpes que sufre en La Jungla: Un buen día para morir, y más inimaginable aún lo ileso que sale de cada uno de sus accidentes, explosiones, disparos, caídas al vacío, etc. El espectador ha de rendir el juicio desde la primera, hiperdestructiva y larguísima secuencia del rescate en el juzgado y la posterior huida por la autopista, si no quiere sentir un cortocircuito cerebral. Más que en ningún otro film de la saga el guión se consolida aquí como una enorme excusa para ofrecer un alocado circo de fuegos artificiales y actuaciones más propias de superhéroes que de personas de carne y hueso. Algún giro hay, y los guionistas se descuelgan con un par de diálogos de más de dos líneas con la pretensión de dar algo de juego a la tirante relación entre padre e hijo. Pero no dejan de ser simples transiciones entre el silbar de las balas y el fuego de las granadas. Porque en este fin no hay otra cosa que acción desenfrenada y hueca, y desde luego la mesura no es un concepto que maneje el director John Moore, responsable de títulos desiguales como Tras la línea enemiga o Max Payne. Ciertamente, en La Jungla: Un buen día para morir lo único que se puede decir de Moore es que rueda bien las escenas de acción. En cuanto a los personajes, hay poco que decir. La película apunta a que estamos ante un relevo generacional, cosa que ya se entrevió con su hija Lucy en La Jungla 4.0. Aquí el personaje de Mary Elizabeth Winstead tiene escasa presencia, mientras que el fornido hermano se reparte el protagonismo con su padre Bruce Willis. Lástima que el estólido Jai Courtney no parezca la mejor elección para encarnar a MacClane Jr. Su escaso sentido del humor e inexpresividad no son precisamente una prueba del buen funcionamiento de la genética. De cualquier forma es un detalle que tampoco tiene demasiada importancia y sea como fuere el último plano familiar deja abiertas las puertas para la continuidad.

4/10
Memorias de un zombie adolescente

2012 | Warm Bodies

El argumento de Memorias de un zombie adolescente viene a ser una versión libre de Romeo y Julieta. Así, R., un joven muerto viviente que se alimenta de cerebros humanos, participa en una escaramuza contra un grupo de supervivientes. Pero tras despedazar a un chico que va acompañado de su joven novia, Julie, se siente atraído por ella, y decide rescatarla de la voracidad de los otros muertos vivientes. Mientras R. y Julie tratan de sobrevivir, surgirá el amor entre ambos. El irregular Jonathan Levine (Seducción mortal) adapta la novela de Isaac Marion, que aparte de las referencias a William Shakespeare se sitúa muy en la línea de Crepúsculo, aunque cambiando los vampiros por muertos vivientes. La diferencia fundamental estriba en que Memorias de un zombie adolescente incorpora numerosos elementos humorísticos, casi todos bastante negros, pero efectivos. No faltan las buenas dosis de secuencias acarameladas que posiblemente sean la causa de que el film haya sido un tremendo éxito, en su estreno en Estados Unidos. El veterano John Malkovich, como padre de armas tomar de la protagonista, da un poco de lustre al reparto, encabezado por Nicholas Hoult (la Bestia en X-Men: Primera generación) y Teresa Palmer (El aprendiz de brujo), dos jóvenes valores un tanto insulsos. Los efectos digitales resultan un tanto rudimentarios.

4/10
Las sesiones

2012 | The Sessions

La polio que padeció en la infancia ha dejado en Mark O'Brien secuelas de por vida, la principal su postración en una camilla y su casi permanente conexión a un pulmón de acero en casa para poder respirar, aunque puede salir a la calle asistido por un respirador portátil. Con 38 años, sus padres ya fallecieron, pero con ayuda de un cuidador puede llevar una existencia medianamente normal, Mark es escritor y poeta, y no le faltan el optimismo, el buen humor y las ganas de vivir. No obstante se encuentra insatisfecho por no poder llevar una vida sexual por su discapacidad. Así que acude a una terapeuta, que le recomienda tener sesiones con una suplente sexual, que le guiará en un número limitado de encuentros en su búsqueda, siempre de modo profesional, aquello no será prostitución ni nada parecido. Como Mark es católico y tiene dudas sobre lo que va a hacer, acude al nuevo cura de su parroquia, que le escucha más como amigo que como pastor de su alma, pues admite desde el principio que no sabe cómo orientarle. Película basada en hechos reales, contados por el propio protagonista en un artículo periodístico. Ben Lewin, director y guionista, padeció la polio de niño, aunque su incapacidad es mucho más leve que la de Mark en Las sesiones. La historia responde a una mentalidad típica de una sociedad hipersexualizada, donde se considera que la vida sin sexo simplemente no es vida; de donde se sigue el corolario de que debe hacerse “lo que sea” para que alguien con los problemas de Mark pueda iniciarse sexualmente, el conformarse con lo que hay sería un desastre, pura frustración, aunque, paradojas, otras limitaciones, como la de no poder dar brincos y jugar al balompié, por decir un decir, no resultarían tan terribles. Lo cierto es que como narración Las sesiones presenta varios problemas. El principal es que faltan datos para entender por qué la cuestión sexual se revela tan crucial para Mark en esa etapa tardía de su vida, ya casi cuarentón, que coincide además casualmente con la aparición en su vida de un nuevo sacerdote; lo normal -más en una persona tan animosa- es que tal problema se hubiera planteado mucho antes. En cualquier caso la visión de una vida afectiva con una mujer que ofrece el film resulta estrecha de miras, más si pensamos que hablamos del “poeta” Mark, que al final busca cumplir las fantasías que se describen en un libro con la frialdad del manual de instrucciones para arrancar un ordenador; aunque añadir “romanticismo” parece poco probable, aunque sea uno de los pocos consejos sacerdotales recibidos, la palabra adecuada sería “compromiso”, imposible en el contexto que nos ocupa. Mientras que del cura se podría esperar una descripción más espiritual -vamos, que parezca lo que se supone que es-, un esfuerzo por aconsejar de verdad, y no simplemente escuchar, manifestar las propias dudas y acabar dando la opinión personal -“a mí me parece...”- basado en una elemental moral de situación; y no convertirlo simplemente en pieza de guión, el amigo que escucha y hace avanzar la historia. Por otro lado resultan tramposas las continuas bromas, juegos de palabras, incredulidad sobre lo que Mark se propone, etcétera, para hacer más simpático el sin duda penoso itinerario del protagonista; igual que la descripción de la profesión de Cheryl Cohen-Greene, aunque justo es reconocer que se apuntan los peligros que se ciernen sobre su vida familiar por lo que no deja de ser natural, la unión de sexualidad y afectividad, que apuntan al enamoramiento. Las sesiones puede ser molesta por su falta de pudor a la hora de mostrar y describir situaciones íntimas. Los actores resultan creíbles, John Hawkes en uno de esos papeles que a Hollywood le encanta premiar de discapacitado, y Helen Hunt, como la suplente sexual, personaje al que dota de ternura y “normalidad”. Menos convincente parece William H. Macy, para empezar por los pelos que luce, pero también por su interpretación de un sacerdote que aunque supuestamente buena persona, parece un poco lelo.

4/10
Golpe de efecto

2012 | Trouble with the Curve

Gus es un veterano ojeador de béisbol, con un talento natural para descubrir buenos jugadores. Pero se hace mayor, empieza a tener problemas con su vista que oculta, y hay quien piensa que debería tomar el camino de la jubilación. Viudo, tiene una única hija, Mickey, brillante abogada a un paso de lograr ser socia de su bufete. Sin embargo no es feliz, pesa en su ánimo la desconexión con su brusco progenitor, no consigue el ansiado acercamiento por mucho que lo intenta. Pasar con él unos días en Carolina del Norte, donde debe ver -es un decir, debido al problema de sus ojos- las posibilidades de un prometedor bateador, podría ser la ocasión de recuperar el tiempo perdido. Cuatro años después de protagonizar y dirigir Gran Torino, Clint Eastwood vuelve al campo de la actuación en Golpe de efecto con un papel a su medida y dos debutantes en sus respectivos campos, el guionista Randy Brown y el director Robert Lorenz, este último con una carrera largamente ligada al cineasta, como ayudante de dirección y productor en la compañía Malpaso. Lo hace con un drama deportivo donde el béisbol es importante, para empezar con el título -en el original “Trouble with the Curve”, o sea, “Problemas con los lanzamientos curvos”-, un juego de palabras que alude a las dificultades en las relaciones con los otros, sobre todo cuando se trata de cuestiones peliagudas, por no saber ponerse en su lugar y a su altura, intentar entenderles, en definitiva, y hacerse entender. En algunos aspectos la trama es políticamente incorrecta para la cultura dominante, pues exalta la veteranía frente a la juventud arrogante, las oportunidades en la tercera edad, o hace bromas con ciertas comidas que bastantes “expertos” considerarían poco saludables. De todos modos, que nadie piense que Golpe de efecto es una película autocomplaciente con la ancianidad, pues muestra cómo manías y rarezas se acentúan, y entre los jóvenes no deja de mostrar algunos muy válidos, como el hijo de la encargada del motel donde se hospedan Gus y Mickey. Pero sobre todo lo que domina en Golpe de efecto es la idea de que en esta vida, por muy modernos y tecnológicos que seamos, hay que saber ver en los demás personas. De modo que está muy bien que se pueda formar un equipo o pensar en un fichaje manejando las facilidades que dan las herramientas informáticas, de cruce de estadísticas, etcétera, pero sin olvidar que un jugador puede estar fallando por algo tan elemental como la añoranza de la familia, tener a los padres muy lejos. Una idea que también asomaba en la muy celebrada Moneyball, que no hay que ver como la otra cara de la moneda, en realidad ambas cintas coinciden en el planteamiento personalista, frente a la prepotencia despiadada que sólo busca eficacia, resultados, trepar. Es verdad que algunos elementos del entramado dramático puede resultar algo forzados, pero el conjunto de Golpe de efecto funciona muy bien gracias a unos personajes perfectamente perfilados, y a un acierto completo en el reparto. Brilla sobremanera Amy Adams como la hija, logra que nos convenzamos de que además de abogada es una experta en béisbol -de tal palo, tal astilla-, entendemos sus inseguridades con los más íntimos -su novio oficial que le mete presión, su padre que nunca quiere hablar de lo que les separa, el joven ojeador que le empieza a gustar...-, que conviven con naturalidad con su enorme desenvoltura en el bufete o en un garito nocturno, mostrándose cortante o desafiante según aconsejan las circunstancias. Y hay química en su relación con un Clint Eastwood que no tiene que esforzarse demasiado para bordarlo, y con el ojeador al que da vida Justin Timberlake, una relación bien trazada casi siempre, con cierta sutileza. Otros secundarios -John Goodman, Matthew Lillard, Robert Patrick...- dan lustre a una cinta rebosante de humanidad, que muestra con optimismo de fondo lo mejor y lo peor de jóvenes y ancianos, tema muy eastwoodiano, muy malpasiano...

6/10
La huida (Deadfall)

2012 | Deadfall

El austriaco Stefan Ruzowitzky logró distribución internacional con su terrorífico film Anatomía, y obtuvo el Oscar a la mejor película extranjera en 2008 con Los falsificadores. Aunque a continuación optó por mantenerse en suelo europeo para ocuparse de Kika superbruja y el libro de hechizos, después volvió a Hollywood (donde había rodado la desconocida All the Queen's Men) con el fin de dirigir La huida (Deadfall). En La huida (Deadfall), Addison y Liza intentan escapar con el botín que han sacado de un atraco a un casino. Después de que su coche sufra un accidente, y de asesinar a su cómplice y a un policía, deciden separarse para despistar a la policía, mientras tratan de alcanzar la frontera canadiense. Liza se une a un joven boxeador recién salido de la cárcel que va a visitar a sus padres... Aunque el planteamiento de La huida (Deadfall) sea poco original y peque de exceso de ambición, el guión del debutante Zach Dean, logra mantener más o menos el interés, centrándose en la complejidad de las relaciones familiares, y cómo éstas sobreviven a pesar de las dificultades. Elevan la calidad de lo que podía haber sido un film bastante convencional la dinámica puesta en escena de Ruzowitzky, que vuelve a demostrar su buen hacer. Y sobre todo, las brillantes interpretaciones, en especial del errático Eric Bana, al que no parece acompañarle el éxito desde que fue el villano de Star Trek, en 2009, y que aquí borda un personaje desagradable, y de Olivia Wilde, a un alto nivel. También se confirma como un buen actor Charlie Hunnam (protagonista de Hijos de la anarquía). El trío está acompañado por los lujosos secundarios Kris Kristofferson y Sissy Spacek.

6/10
No tengas miedo a la oscuridad

2011 | Don't Be Afraid of the Dark

Sally es una chiquilla introvertida, hija de padres divorciados, que debe irse a vivir con su padre Alex y la novia de éste, Kim, a un viejo caserón que están restaurando, propiedad de un famoso pintor del siglo pasado. La situación de su nueva familia no le agrada, y para colmo en el sótano oculto de la casa moran escondidas unas extrañas criaturas, que aparentemente quieren hacerse amigas de Sally, pero en realidad son maléficas y les encantan los dientes de niño. Cuando Sally quiere advertir a Alex y Kim sobre las presencia de estos “bichejos”, se topa con su incredulidad. Remake de un telefilm de 1973, coescrito y producido por el mexicano especialista en fantaterror Guillermo del Toro, y que dirige el debutante en el largo Troy Nixey. Se trata más que nada de un ejercicio de estilo, la clásica historia de casa encantada mil veces vista, en que la pequeña protagonista testigo de tremendos sucesos es tomada por mentirosa y chiflada, hasta que se llega a un punto de no-retorno. Tras un brutal prólogo de época, se pasa a hechos contemporáneos, donde los sustos son más o menos eficaces aunque algo reiterativos; curiosamente hay algún momento en que se produce más risa que miedo, y es que el ama de llaves y el jardinero responde a la perfección al tópico en su peor cara. Las criaturas, una especie de desagradables gremlins ratunos, están bien diseñados, y se juega gradualmente con su aparición. Las interpretaciones de Guy Pearce y Katie Holmes resultan bastante convencionales, aunque lo cierto es que no dan para mucho. Mientras que la niña Bailee Madison soporta bastante bien la obligación de llevar el peso de la trama.

4/10
La cosa (The Thing)

2011 | The Thing

Rodada en 1951,  El enigma de otro mundo –basada en relato de John W. Campbell Jr.– es una cinta de culto para los apasionados del cine fantástico, que la tienen entre las mejores que se rodaron por aquella época. Treinta años más tarde, John Carpenter rodó el remake,  La cosa, una de sus más redondos trabajos, con secuencias terroríficas. Curiosamente, han pasado otras tres décadas y vuelve la saga a los cines. La cosa (The Thing) es una precuela de la cinta de Carpenter, que reconstruye la historia de los miembros de la expedición noruega, que Kurt Russell y sus compañeros encontraban ya muertos o enloquecidos. En cualquier caso, la protagonista es una mujer americana, la paleontóloga Kate Lloyd, reclutada para formar parte de una expedición de científicos noruegos que ha topado con un sorprendente descubrimiento en la Antártida. Una vez allí, Kate se da cuenta de que se trata de una enorme nave extraterrestre, con una criatura que presuntamente la tripulaba, congelada en el hielo. Cuando están realizando experimentos para determinar la naturaleza de este ser, se libera del hielo y escapa. Poco después, los científicos descubren que la criatura es capaz de copiar la apariencia de cualquier organismo vivo, incluso personas como ellos mismos... Para darle más realismo al film, los productores han optado por contratar a un director holandés (no debía haber ningún noruego disponible), el debutante en el largometraje Matthijs van Heijningen Jr., que cuenta con algún noruego en el reparto, como Trond Espen Seim, pero también con actores de muy diversas nacionalidades, como el danés Ulrich Thomsen, el británico Adewale Akinnuoye-Agbaje, y la “gran estrella”, la estadounidense Mary Elizabeth Winstead (Scott Pilgrim contra el mundo). A pesar de su diversidad, en general todos los intérpretes realizan un trabajo lo suficientemente aceptable. Campbell Jr. aprovecha los mismos elementos que tenía a su disposición Carpenter para crear cierta tensión. Así, cobran un gran protagonismo los pasillos inquietantes del refugio donde habitan los protagonistas, se le saca provecho a sus dudas sobre quién será humano y quién no. El cineasta rueda una cinta eficaz, aunque prima la sensación de que todo ya se ha visto antes. Además, abusa de los efectos digitales, muy avanzados, pero aún no integrados de forma convincente en la imagen real, por lo que se echan de menos los anteriores y rudimentarios maquillajes y maquetas.

5/10
Soul Surfer

2011 | Soul Surfer

Soul Surfer es una reconstrucción de la admirable historia real de la hawaiana Bethany Hamilton, toda una celebridad en el mundillo del surf, sobre todo en Estados Unidos. Hija de surfistas que la enseñaron pronto a navegar sobre las olas, desde muy pequeña pasaba horas y horas practicando, y comenzó a participar en competiciones nacionales. Su figura ya había dado lugar al documental Heart of a Soul Surfer, de 2007. La versión dramatizada parte del libro coescrito por la propia Hamilton con otros dos autores. Aborda su periplo cuando es una atractiva adolescente de 13 años con una buena relación con su familia, de firmes convicciones cristianas, pasa horas y horas con Alana, su mejor amiga, y mantiene una intensa rivalidad en los campeonatos con la competitiva Malia Birch. Por desgracia, mientras está en el agua con su pandilla una mañana de Halloween, Bethany sufre el ataque de un tiburón que le arranca el brazo izquierdo, lo que ocasiona una gran pérdida de sangre. Aunque se salva de milagro porque sus amigos consiguen trasladarla rápido a la costa, y a pesar del intenso trauma sufrido, Bethany desea seguir adelante con su sueño de convertirse en surfista profesional... El prolífico realizador y productor ejecutivo –sobre todo televisivo– Sean McNamara (Bratz), también coguionista, tenía todas las papeletas para rodar un film convencional y plano, pues como es de rigor recoge todos los clichés del género de superación personal y triunfo ante la adversidad. Sin embargo, con Soul Surfer ha logrado una de esas películas con cierto encanto, por diversos detalles como por ejemplo que describe una sana relación entre la familia Hamilton, quizás un tanto utópica, pero bastante creíble. Se trata también el valor de la fe de la protagonista como apoyo fundamental a la hora de enfrentarse a la desgracia y seguir adelante. Precisamente su consejera espiritual en la iglesia a la que pertenece, es la que aporta la clave del film: la necesidad de abordar los problemas desde otra perspectiva más amplia para salir adelante, y la de no focalizarse en el propio yo, abriéndose a los otros, ayudando o dando ejemplo. Acierta McNamara al narrar con elegancia y contención la parte más escabrosa (el ataque del tiburón), lo que abre enormemente el espectro de espectadores potenciales, a los que podría haber echado atrás unas imágenes especialmente duras en ese sentido. Y también son dignas de mención sus elaboradas y dinámicas secuencias de surf, que contagian de la afición del personaje incluso al público que desconozca la disciplina por completo. Al parecer, la propia Hamilton ha hecho la mayoría del trabajo de doble en los momentos en los que su personaje está sobre las tablas. Funciona bien el reparto, encabezado por una correcta AnnaSophia Robb, que llamó la atención con Un puente hacia Terabithia. Sobresalen los padres, un Dennis Quaid que parece efectivamente un surfista, y una felizmente recuperada Helen Hunt, actriz con Oscar a la que no se había visto (al menos en las carteleras españolas) desde Cuando ella me encontró, también dirigida por la actriz, de 2007. Del resto del elenco de Soul Surfer se puede decir que cumple, como en el caso de la cantante country Carrie Underwood, celebérrima en Norteamérica, que si bien no deslumbra en su debut como actriz cinematográfica como la consejera religiosa, tampoco desentona. Resultan especialmente emotivos los créditos finales, que muestran imágenes reales de la auténtica Bethany Hamilton, en diversas competiciones, o ayudando a las víctimas del tsunami. Sorprende gratamente que a pesar de lo ocurrido no ha perdido la sonrisa...

6/10
Scream 4

2011 | Scream 4

Más de una década después de Scream 3, Wes Craven retoma la saga, de nuevo con Kevin Williamson como guionista. Demuestra el realizador un gran olfato comercial al combinar entre los protagonistas a los viejos protagonistas de la saga, Neve Campbell, David Arquette y Courteney Cox, con jóvenes de tirón, como Hayden Panettiere, la animadora de Héroes, y Emma Roberts, la sobrinísima de Julia Roberts, cada vez más en alza. También aparecen por ahí rostros muy conocidos como Anna Paquin, Kristen Bell o la veterana Mary McDonnell. La cinta comienza con un viejo tópico del cine de terror. Sidney Prescott vuelve a Woodsboro, su pueblo natal, diez años después, reconvertida en escritora, pues acaba de publicar un libro sobre los hechos. Allí se reencuentra con el sheriff Dewey y la periodista ya retirada Gale Weathers, que se ha convertido en su esposa, y también con su prima Jill y su tía Kate. No es necesario ser demasiado conocedor del género para predecir que volverán a ocurrir nuevos crímenes, coincidiendo con su llegada. Alguien se ha puesto la vieja máscara de Ghostface y siembra el terror persiguiendo a los jóvenes de la localidad, como a los amiguetes de la joven Jill. Recupera las reflexiones cinematográficas que tenía sobre todo la primera parte, y arremete contra la ultraviolencia que se ha impuesto en el género, sobre todo tras la saga de Saw. Además, también analiza en cierta manera la situación actual del terror, en un momento marcado por la moda de los remakes y reinicios de antiguas franquicias. Introduce mucho humor que será apreciado sobre todo por los incondicionales de este tipo de cine. Pero además, sus secuencias de suspense son lo suficientemente eficaces. Con tanta reflexión sobre las reglas del género, la acción se vuelve en cierta manera impredecible, y Craven reivindica su corona de rey de este tipo de cintas, luciéndose en secuencias de suspense eficaces, como el asesinato del chico de la cámara, o el clímax final. La disfrutarán especialmente los incondicionales de estas películas por sus múltiples referencias, aunque al resto del público le resultará lo suficientemente entretenida.

5/10
Al borde del suicidio

2011 | The Sunset Limited

Un hombre evita en el último momento que otro se suicide tirándose a las vías del metro. Desde ese instante ambos inician una intensa y profunda relación basada principalmente en numerosas discusiones de carácter ideológico.  La película, estrenada en televisión, cuenta con dos únicos actores, Samuel L. Jackson (El protegido) y Tommy Lee Jones (No es país para viejos), y ambos realizan excelentes trabajos interpretativos. Dirigida por el segundo, el film narra el encuentro entre dos hombres totalmente distintos: uno cree en Dios, el otro no, lo cual viene a marcar toda su existencia. Cada uno expone sus ideas acerca del sentido o el sinsentido de la vida, lo que merece la pena y lo que no, etc., en una interesantísima conversación dialéctica que va "in crescendo" en intensidad. El guión está escrito por el popular novelista Cormac McCarthy, autor de El consejero y las novelas en las que se basaron The Road y No es país para viejos.

6/10
En el centro de la tormenta

2010 | In the Electric Mist

La Luisiana posterior al huracán Katrina. El policía Dave Robicheaux investiga la salvaje muerte de una joven prostituta, todo apunta a que anda suelto un asesino en serie. Los hechos coinciden con un rodaje cinematográfico en la zona, que implica a celebridades, y que tiene asociado en la producción a un indeseable criminal local. Curioso film en inglés del francés Bertrand Tavernier, que adapta una novela de James Lee Burke. La protagoniza un sólido Tommy Lee Jones, que últimamente parece abonado al papel de policía cansado de enfrentarse cotidianamente a los peores horrores de que es capaz el ser humano, piénsese en No es país para viejos. En su caso tal agotamiento parece que lo intensifica el pensar qué mundo va a dejar a su hijita adoptada, de origen salvadoreño. El film, que compitió en Berlín en 2010, ha recortado metraje en la versión que aquí comentamos. Sea como fuere lo cierto es que no se trata de un film logrado, la trama avanza a veces a trompicones. Sucesos como el secuestro de la niña suenan a recurso melodramático barato, o no están bien engarzados, como es el caso de la muerte muchos años atrás de un hombre negro. Tienen cierta gracia las escenas oníricas, en que Dave habla con el espectro de un general sudista, y que intentan subrayar la vigencia de cierto espíritu caballeroso sureño, frente a la violencia atávica que nunca acaba.

4/10
Repo Men

2010 | Repo Men

Primer largometraje como director de Miguel Sapochnik, hasta ahora cortometrajista y realizador de videoclips. Adapta la novela “The Repossession Mambo” de Eric Garcia, que tiene muchos puntos en común con el film Repo! The Genetic Opera, un musical con un punto de partida muy similar, aunque al parecer es todo fruto de la casualidad, y no existe ninguna conexión entre ambos trabajos. Remy y Jake son recuperadores que trabajan para The Union, empresa especializada en fabricar y colocar órganos humanos que han incrementado la esperanza de vida de las personas. El problema es que la compañía no tiene piedad con aquellos que se retrasan en sus pagos. Remy y Jack son los encargados de lidiar con estos "morosos" portadores de órganos de una forma brutal e indiscriminada. Tras un accidente en acto de servicio, Remy está a punto de morir. Para salvarle, le implantan uno de los corazones artificiales que él mismo suele recuperar, y que le quitarán si no hace frente a las letras. Podría haber dado lugar a un film futurista que reflexionase sobre lo que puede ocurrir si se perpetúa algún problema del presente, como la selección genética, en la línea de la muy superior Gattaca, por poner un ejemplo. En este caso se critica la ambición desmedida en el ámbito empresarial-tecnológico. Cuenta el film con dos grandes actores principales, Jude Law y Forest Whitaker, que salen airosos con aparente sencillez de dos personajes que sufren una evolución total. Lo malo es que el debutante realizador no da con el tono. Intenta imitar el dramatismo de Blade Runner en algunos momentos y en otras ocasiones el suspense de Minority Report, pero se queda muy lejos de sus modelos originales. Que abuse del humor negro y de la violencia explícita no ayuda a que el espectador se pueda tomar la trama en serio. Aunque los efectos especiales están bien hechos, y las secuencias de acción funcionan, carecen por completo de originalidad.

4/10
Señales del futuro

2009 | Knowing

En los años 50, en plena Guerra Fría, el cine fantástico y de ciencia ficción reflejaba el terror de la población ante la amenaza de una posible guerra nuclear. En el Nuevo Milenio, era cuestión de tiempo que el género plasmase el miedo de los ciudadanos actuales, ante cuestiones más de actualidad, como los grandes atentados tipo Torres Gemelas, o la incertidumbre económica ante la crisis. Reflexiona sobre el miedo en su último trabajo el especialista en cine fantástico Alex Proyas, que ha demostrado su talento para las atmósferas desasosegantes, y originalísimas ambientaciones, en películas como El cuervo (1994) y Yo, robot. En 1959, una profesora de primaria pide a sus alumnos que dibujen cómo creen que va a ser el futuro. Sus trabajos se meten en una cápsula que permanecerá enterrada hasta medio siglo después. Pasado ese tiempo, la cápsula se abre y su contenido es repartido entre los nuevos niños de la escuela. Caleb –uno de los chicos– recibe un papel que misteriosamente es una sucesión de cifras. El padre de Caleb, John Koestler, astrofísico viudo, descubre que estos números predicen catástrofes que han ocurrido durante todos estos años –dan la fecha, las coordenadas donde ocurrirá el suceso y el número de muertos–. Pero aún quedan tres tragedias a punto de ocurrir. ¿Será capaz Koestler de evitarlas? Aunque no deja de ser un producto un tanto convencional, el guión –obra de un quinteto en el que también está presente el propio Proyas– dosifica muy bien la intriga. El director es capaz de crear una atmósfera malsana, incluye sugerentes paralelismos bíblicos en la línea de Encuentros en la tercera fase, y aprovecha las posibilidades de los efectos especiales, de modo que las secuencias de desastres son bastante apabullantes. Sus actores no realizan grandes alardes –hace tiempo que Nicolas Cage interpreta con el piloto automático puesto–, pero tampoco desentonan. Pese a que el guión es un tanto pesimista, destaca su tratamiento del comportamiento humano ante la fatalidad. Mientras que John Koestler intenta luchar contra la adversidad hasta el final, su padre (el abuelo del niño) afronta con estoicismo lo que le depare el destino, y otro personaje, Diana Wayland (Rose Byrne) –hija de la niña que escribió los números– pierde el control y se convierte en una histérica, lo que acaba siendo la peor opción.

6/10
Almas condenadas

2009 | My Soul to Take

El veterano especialista en terror Wes Craven estuvo cinco años sin rodar un largometraje tras Vuelo nocturno. Antes de recuperar el éxito con Scream 4 en 2011, rodó en 2010 esta cinta, que sin embargo no tuvo una buena acogida ni críticas positivas. El protagonista es Adam 'Bug' Hellerman, joven estudiante de instituto que nació el día en el que en su ciudad, Riverton, murió supuestamente el Destripador, un despiadado asesino. El día en el que cumple 16 años, alguien le persigue a él y a los otros 6 chicos que también están de aniversario. Wes Craven rueda una cinta de terror protagonizada por adolescentes, que remite a sus películas Scream y Pesadilla en Elm Street. La presentación del asesino en serie en la secuencia inicial resulta impactante, y Craven dosifica la intriga, de forma que logra sorprender en algún momento. Además, se agradece cierto esfuerzo del propio Craven, también guionista, por apartarse de los tópicos del género 'slasher' (cintas de adolescentes que van muriendo a manos de un asesino). Pero la trama no tiene tirón, y los personajes resultan insulsos, de forma que el film acaba resultando aburrido. El reparto se esfuerza, sin ser memorable. Destaca la presencia como secundario de Denzel Whitaker, que no es hijo de Forest Whitaker, aunque éste interpretó a su progenitor en The Great Debaters.

4/10
The Eye (Visiones)

2008 | The Eye

Jessica Alba es Sydney Wells, una violinista ciega desde los cinco años. Su vida cambia cuando se somete a un transplante de córnea que le posibilitará recuperar la vista. El entusiasmo y esperanza iniciales dan paso al pánico cuando descubre que con sus nuevos ojos no sólo ve a las personas vivas que la rodean, lo que llena su día a día de terroríficas visiones. Esta película es el remake de una cinta homónima oriental de 2002, ejemplo del furor que ha causado en Estados Unidos el terror hecho en esos lares, lo que ha llevado a Hollywood a acometer numerosos remakes, como sucedió en el caso de The Ring. De hecho, los directores del título original, los hongkoneses Danny Pang y Oxide Pang Chun, aprovecharon el frenesí hollywoodiense por este tipo de películas para rodar en Estados Unidos The Messengers. The Eye (Visiones) es bastante fiel a la cinta original, aunque está salpicada de detallitos ‘made in Hollywood’ como la explosión final, un alarde de efectos especiales. La principal diferencia entre ambas películas es que la que nos ocupa hace un mayor hincapié en la parte dramática de la historia de Sydney Wells, mientras que la original se centra principalmente en lo terrorífico. Jessica Alba realiza un trabajo estupendo a este respecto. La actriz consigue transmitir sus miedos y angustias al espectador, dotando a su personaje de unos rasgos de los que suelen adolecer este tipo de películas. Resulta mucho más interesante el tormento psicológico que padece el personaje que los sustos puntuales –propios de las pelis de terror–, que no dan la talla.

4/10
Max Payne

2008 | Max Payne

Hollywood ha encontrado un filón en la adaptación de videojuegos a la gran pantalla. Ahí están los casos más llamativos de Tomb Raider, Resident Evil, Silent Hill o Hitman, entre otros muchos. Como se ve, la calidad cinematográfica del resultado no es que sea excesiva, por decirlo discretamente, pero el éxito de taquilla ha acompañado ordinariamente a estos productos nacidos para jugarse en la videoconsola. La película que nos ocupa, Max Payne, proviene igualmente de un videojuego, un producto de rotundo éxito que empezó a comercializarse en 2001 y que ha llegado a alcanzar la categoría de clásico en el ranking consolero. Nueva York. Max Payne es un detective de la policía, serio, con malas pulgas y traumatizado por un terrible suceso del pasado: su familia –esposa y bebé– fueron asesinados en su propia casa. Años después, el caso sigue abierto, pues el cuerpo policial no ha sido capaz de dar con los culpables. Desde aquel terrible día Max Payne vive su existencia con un único objetivo: descubrir a los asesinos. Su obsesión no repara en los "detalles" que obstaculizan su misión, cosas como el miedo, la oposición policial, el peligro o la muerte. La aparición de algunos cadáveres relacionados con una sofisticada droga química y con la aparición de extraños seres alados, dará algunas pistas al detective. Lo más destacado de la película es su ambientación tenebrosa y oscura. Los días se suceden perpetuamente nublados, desagradables, repletos de lluvia, viento, nieve, y parece que el cielo está rebosante de ceniza, como si una negrura maligna se cerniese sobre la tierra. Pero sinceramente hay poco más que llame la atención aparte de esta atmósfera que hace del mundo un lugar inhóspito e insano para vivir, un poco al estilo Constantine. Porque la trama es simple, muy simple, y los personajes son más planos que un platelminto (una clara vuelta atrás en la filmografía de Mark Wahlberg, que aquí está tan rígido como un ladrillo). Y aunque hay un intento por aportar elementos misteriosos y atractivos –alucinaciones proféticas, terroríficos seres alados, referencias a ángeles demoniacos– a la postre sólo son caprichos del guionista y no hacen otra cosa que añadir metraje y confusión a la trama. Así las cosas el resultado es bastante desastroso. Por lo demás, estamos ante un producto comercial de pura evasión, con secuencias de acción y gran carga de violencia. El director John Moore (Tras la línea enemiga) carga la mano además en efectismos técnicos provenientes directamente de la consola, como el uso de la imagen congelada y superralentizada en ciertos momentos álgidos de la acción. Pero ni eso resulta original.

3/10
En tierra hostil

2008 | The Hurt Locker

La mejor película hasta la fecha sobre la guerra de Irak. Sigue las labores cotidianas en Bagdad de tres marines estadounidenses, que conforman una unidad de artificieros especialistas en desactivar bombas. Ellos son Will, muy individualista, que parece no conocer lo que es el miedo, y ha desarmado cientos de artefactos; Sanborn, un afroamericano muy racional, que piensa que la seguridad pasa por el trabajo en equipo; y Owen, el más joven, al que el conflicto está afectando, y que recibe ayuda psicológica de un coronel médico. Sus distintas misiones sirven para ahondar más en sus personalidades: tocamos su humanidad, también en lo que se refiere a los lazos familiares, buceamos en sus temores, y llegamos a atisbar un poco el daño tremendo que hace la guerra, en primerísimo lugar a los propios combatientes.Kathryn Bigelow es una excelente directora de escenas de acción, lo que atestiguan filmes como Le llaman Bodhi, Días extraños y K-19: The Widowmaker. Aquí suma a su talento para las secuencias adrenalíticas -todas sobresalientes, con una atmósfera de tensión casi insoportable, y sin maquillar jamás el horror bélico- el manejo de un sólido guión de Mark Boal, que ya había puesto previamente su granito de arena en el libreto de En el valle de Elah. Y el resultado de tal conjunción es muy notable. Ya la secuencia de apertura es modélica para explicar en qué consiste el infierno de Bagdad: soldados patrullando por todas partes y sus inevitables bromas procaces, civiles suspicaces, el pánico ante las amenazas de bombas, la desconfianza de unos y otros... y el traje de artificiero, que parece propio de un cosmonauta, y subraya la idea de que los marines están verdaderamente en otro planeta, cuyas claves de inteligibilidad se les escapan. Otros pasajes recuerdan al western, duelo al sol en el desierto bajo un calor infernal, lo que se subraya con la partitura de Marco Beltrami y Buck Sanders, suavemente evocadora de los filmes de Sergio Leone y Ennio Morricone. Gran mérito del film es su huida constante del tópico. No estamos ante el elemental heroísmo de tantas películas bélicas. Tampoco se cae en la simple desmitificación típica de los títulos sobre Vietnam, opción seguida por Redacted de Brian de Palma o la miniserie Generation Kill. Es todo más complejo, y por ello, más creíble. Con inteligencia, se deja de lado la cuestión política -no se menciona a Bush en ningún punto del metraje-, optando por entregar hechos harto elocuentes, que permitirán al espectador sacar sus conclusiones. Como la detención de un taxista con un arma apuntándole a la cabeza, con la ironía que explica en gran parte la tragedia de la ocupación americana, de que “o era insurgente, o ha pasado a serlo”. Tampoco se cae en la tentación de mostrar a unos mandos lerdos, que no se enteran de nada. Y los protagonistas están lejos de ser unos tarados: son personas normales, auténticos camaradas, con familia, capaces de congeniar con Beckham, un chaval nativo; no desprovistos de problemas, tal vez adictos a las emociones fuertes, o su contrario, intentan evitarlas, pero ni una cosa ni otra les llena de orgullo, simplemente procuran hacer lo que mejor saben, encajar en el puzzle iraquí. El reparto es perfecto, está hecho con inteligencia. El trío de actores principales resulta bastante desconocido -genial Jeremy Renner, que compone un personaje muy poliédrico; totalmente en su sitio Anthony Mackie y Brian Geraghty-, una astuta opción, como lo es la de apuntar a nombres que suenan para papeles pequeñitos -Guy Pearce, Ralph Fiennes-.

8/10
Mesrine, parte 2: Enemigo público nº 1

2008 | L'ennemi public n°1

Segunda y última entrega de la vida del criminal Jacques Mesrine. Después de dos décadas de actos delictivos tanto en suelo francés como en distintos países como Canadá, el gobierno galo optó por darle la categoría de "enemigo público nº 1". El gángster Mesrine trajo de cabeza a las autoridades francesas durante los años setenta. Vincent Cassel está estupendo como Mesrine y su trabajo en las dos películas le sirvió para ganar el Cesar a la mejor interpretación. De nuevo domina el tono inmoral, especialmente repulsivo en la secuencia en que secuestra a un periodista al que golpea brutalmente para finalmente rematarlo de un tiro. Están especialmente logrados los momentos carcelarios, y la emboscada con que arrancaba la primera parte, aquí contada desde el punto de vista de la policía. Momentos como el encuentro de Mesrine con su hija y su padre sirven para que afloren los escasos restos de humanidad que alberga un gángster matón, que gozó de una inmerecida popularidad. Ese intento de buscar sentido o justificación a lo que hace los liga Jean-François Richet al coqueteo del gángster con grupos violentos izquierdistas, que precisamente le reprochan que no es el "Robin Hood" que pretende ser, roba a los ricos, sí, pero para seguir alimentando el sistema con su superficial vida de lujo.

6/10
Amusement. El juego del mal

2008 | Amusement

El colegio y el instituto pueden dejar una tremenda huella en algunos como se han encargado de demostrar numerosas películas. Este caso no es diferente. Tres jóvenes amigas de la infancia volverán a unir sus caminos por culpa de una sangrienta venganza planeada por uno de sus compañeros de pupitre. Típica película de terror para adolescentes sin mayor trascendencia. No le falta de casi nada: chicas guapas, violencia, un perturbado sangriento, truculentas torturas, etc.

4/10
Lo que no se ve (Invisible)

2007 | The Invisible

Nick perdió a su padre cuando era niño y vive con su distante madre en una casa lujosa, donde predomina la incomunicación y el ambiente triste. Nick es un buen estudiante y aspira a ser escritor, por lo que desea marchar a Londres para estudiar narrativa, aunque su madre se opone. En el instituto tiene en Pete a su mejor amigo, un joven de buen corazón pero experto en meterse en líos, sobre todo frente a la arisca y "matona" Annie, y sus compinches. Con esta situación, un robo en una joyería, una delación a la policía y un fatal malentendido darán lugar a un acto de trágicas consecuencias. Lástima. Lo que parece va a ser una dura película de instituto, con sus personajes marginales, sus crímenes y un logrado e inquietante aire de thriller, acaba por convertirse de repente en una especie de drama romántico-pseudosobrenatural, que si bien no desengancha del todo al espectador sí le hace perder interés por lo que ve. Esta indefinición –y el desconcierto que genera– es probablemente el gran handicap de un film que, por otra parte, apunta algún elemento interesante. David S. Goyer (Blade: Trinity) dirige con mucho oficio en el aspecto visual. Botón de muestra de su pericia es el larguísimo y espléndido plano secuencia –nada banal– con que arranca la película, de una planificación y resolución extraordinarias. Por lo demás el guión hace aguas en varios puntos, el más importante de los cuales es la incoherente relación que se establece entre Annie y Nick a lo largo del tercer acto, así como el artificioso recurso a la muerte del canario para explicar lo que sucede o la insatisfactoria información que se ofrece acerca del pasado de Annie. En cuanto a la labor del reparto, Marcia Gay Harden hace lo que puede con un personaje gris, demasiado estático emocionalmente, muy poco agradecido para lucir su talento, mientras que la desconocida Margarita Levieva corre el peligro de seguir siéndolo… En cambió, la interpretación de Justin Chatwin (La guerra de los mundos) es convincente e intensa, quizá de lo mejor de la película.

4/10
El tren de las 3:10

2007 | 3:10 to Yuma

Los aficionados al western están de enhorabuena con este magnífico remake del clásico de Delmer Daves de 1957, sobre el peculiar enfrentamiento entre un sanguinario forajido y un granjero en apuros, que en su día estuvieron interpretados por Glenn Ford y por Van Heflin. En este caso, se sitúa detrás de las cámaras James Mangold, un director de probado talento, como ha demostrado en el thriller Identidad o en el biopic En la cuerda floja, entre otros títulos. El criminal Ben Wade, autor junto a su terrible banda de decenas de robos y asesinatos, ha sido capturado. El plan de los agentes de la ley es llevarlo hasta la ciudad de Contention para posteriormente tomar el tren hasta Yuma y encerrarlo en la cárcel. Pero el camino es largo y se necesitan hombres para custodiar al reo. Se ofrece a acompañarles el granjero Dan Evans, que necesita dinero desesperadamente si no quiere perder su rancho, necesario para mantener a su mujer y a sus dos hijos. Mangold imprime a la historia –basada en un relato corto de Elmore Leonard– una notable energía, sin andarse apenas por las ramas, y logra momentos de gran tensión dramática. La violencia sigue los parámetros de los westerns más modernos, al estilo de El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford o de la película australiana La propuesta, de una sequedad brutal, aunque sin ningún tipo de ensañamiento, y con reacciones desprovistas de cualquier atmósfera romántica. Hay aquí poca belleza exterior, con lo que resulta así un western distinto, de tintes psicológicos, pleno de ritmo y con una dureza muy genuina. Y hay, claro está, un especial interés por llenar de “contenido” a los personajes, por ahondar en su interior, con el empeño de mostrar que su peligroso viaje será también un momento de aprendizaje. Es posible que queden poco claras las más íntimas motivaciones del personaje de Ben Wade (por otra parte, un tipo fascinante y manipulador), al punto que puede resultar demasiado inesperado algún cambio brusco en sus reacciones. Pero, en general, hay un cuidadoso retrato de caracteres, con individuos que resultan muy reales y convincentes. El grueso del film, por supuesto, se apoya en dos monstruos de la actuación: Bale y Crowe. Ambos realizan unas portentosas y matizadas interpretaciones, pero también es elogiable el trabajo del veterano Peter Fonda y la soberbia actuación del joven Logan Lerman. También son excelentes los acordes del compositor Marco Beltrami.

8/10
La sustituta

2007 | Vikaren

El director danés Ole Bornedal ya dejó muestras de su modo inquietante de ver el cine en filmes como El vigilante nocturno o Dina. Ahora entrega una curiosa comedia de terror, con rubita que no es exactamente lo que parece. Se trata de Vikaren, una nueva profesora que, una vez cerrada la puerta del aula, se convierte en un auténtico monstruo de maldad. Pero es que además es capaz de leer el pensamiento y parece que se quiere llevar a los alumnos a un viaje con raras intenciones... Grandes actores en el reparto.

4/10
La jungla 4.0

2007 | Live Free or Die Hard

Más difícil todavía. De nuevo John McLane vuelve a estar en el lugar y en el momento equivocados, pero, cómo no, con sus expeditivos métodos de trabajo –un hombre analógico en un mundo digital–, logrará salvar al mundo mundial, y estrechar lazos con su joven hija, en la que descubrimos la verdad de aquello de “De tal palo, tal astilla”. Quienes demuestran no estar en el lugar equivocado al retomar la saga son Fox, la productora, y el director fichado para la ocasión, Len Wiseman, el responsable de la vampírica Underworld, otra franquicia hollywoodiense. Quien era un quinceañero cuando se rodó el primer film ofrece la mejor entrega “junglera”, si se exceptúa la original. La película, por supuesto, ofrece un ritmo vertiginoso y elaboradísimas escenas de acción. Son completamente disparatadas pero, ¿qué importa? Aceptada la premisa de la suspensión de la incredulidad, se disfruta sobremanera de auténticos momentos circenses, como el enfrentamiento de la autopista o cómo derribar un helicóptero con un automóvil, o el duelo en la autopista entre un enorme camión y un caza de combate, que invitan a que “el respetable” aplauda entusiasmado las proezas del héroe. Y las escenas del caos circulatorio explotan al límite lo que ya se apuntaba en otro buen film de acción, The Italian Job. Pero los efectos especiales y las coreografías no bastan. Hay además un guión inteligente de Mark Bomback, que toma como punto de partida un artículo periodístico de John Carlin, “A Farewell to Arms” (adiós a las armas), sobre la dependencia excesiva de la tecnología en la sociedad intelectual. La trama especula sobre qué ocurriría si, con piratas informáticos, se pudieran colapsar los equipos que regulan la circulación, el suministro energético, las finanzas, la seguridad nacional… Y el telón de fondo de los miedos post 11-S refuerza el planteamiento. Además presenta a un villano de envergadura (Timothy Olyphant) ejecutando un maquiavélico plan, con oscuros propósitos no desvelados de inmediato. Mientras, McClane debe llevar a cabo una tarea sencilla antes de irse a su casa –buscar en su domicilio a un hacker y ponerlo a disposición del FBI–, pero las cosas se complican cuando un equipo de terroristas trata de eliminar a su hombre. El film es fiel al espíritu de los anteriores, también en la añoranza del héroe por la vida familiar, y en el sacrificio y la renuncia, precio que debe pagar quien tan altas cualidades posee, para enfrentarse a los villanos de turno. Hay además mucho sentido del humor –impagables el gurú informático fan de La guerra de las galaxias de Kevin Smith, la puya a Spiderman o las bromas con “la chinita”–, buenas réplicas y guiños para McClane, inmenso Bruce Willis, cuando conversa con su “protegido”, su hija, el FBI o los “malos malotes”.

7/10
La profecía (2006)

2006 | The Omen

Antaño había en Hollywood directores que eran maestros. También estaban los artesanos, que aportaban su indudable profesionalidad, para filmar cualquier historia. Se diría que John Moore ha inaugurado una nueva categoría: los clonadores. Tras revisitar en El vuelo del Fénix el clásico de Robert Aldrich, sin aportar apenas nada nuevo, vuelve a la carga con La profecía, de Richard Donner. No es exageración decir que el film es un calco del original, del que nadie debería hacer lecturas teológicas demasiado serias. Con el mismo guionista, David Seltzer, la idea es ofrecer sin rubor lo mismo, sólo que con mejores efectos especiales, y un sonido más inquietante, cara a las nuevas generaciones. Añadir copos de nieve a la escena del cementerio, o lluvia al encuentro en el puente, no parece el colmo de la originalidad. Por no hablar del prólogo y epílogo ‘vaticanos’, un cardenal explicando al Papa el cumplimiento de no se sabe qué profecía, y la agonía del Pontífice, algo grotescos. Sigue funcionando, claro está, la idea del Anticristo en forma de niño encantador, al que sus padres empiezan a temer. Y algunas escenas son ciertamente terroríficas, con un toque gore. Y el reparto funciona medianamente, aunque Liev Schreiber no es Gregory Peck, Mia Farrow parece tomarse su papel de niñera un poco en broma, y Pete Postlethwaite no cuadra como sacerdote iluminado.

5/10
Underworld: Evolution

2006 | Underworld: Evolution

Vampiros y hombres lobo mantienen una encarnizada guerra desde tiempos ancestrales. Representantes de ambas razas se asesinan mutuamente sin llamar la atención entre los humanos. Selene, una vampiro guerrera, ha pasado su vida combatiendo a los hombres lobo, a los que creía responsables de la muerte de su familia. Pero al final de la primera parte se enteraba de que el verdadero asesino era Viktor, el líder de su clan. Selene acababa asesinando a Viktor, y por tanto, convirtiéndose en enemiga de los demás vampiros. Perseguida por sus hermanos de sangre, Selena cuenta con la ayuda de Michael, híbrido de ser humano y hombre lobo, del que se ha enamorado, a pesar de pertenecer a razas enfrentadas. Ambos tratarán de encontrar a Marcus, el primer vampiro, a punto de despertarse de un letargo que ha durado largos años. Selene espera que Marcus entienda por qué mató a su jefe y le perdone. Len Wiseman, que debutaba con la primera parte, repite en esta secuela con un presupuesto mucho mayor. Esto se nota en secuencias tan vistosas como la del vampiro atacando una camioneta, o el prólogo que explica el origen de la guerra entre hombres lobo y vampiros. Los sofisticados efectos especiales propician creíbles transformaciones y dinámicas secuencias de acción, muy influidas por el universo de los videojuegos. Éstas remontan un guión que puede resultar lioso si no se está muy atento. Repiten también los actores de la primera parte, y se añaden algunos secundarios de lujo como el ilustre actor británico Derek Jacobi.

5/10
Captivity

2006 | Captivity

Como es bien sabido, el británico Roland Joffé dirigió dos de las grandes películas de los 80, Los gritos del silencio y La misión, ambas producidas por su compatriota David Puttnam. No les ha acompañado la suerte en su carrera por separado. Mientras que Puttnam lleva años retirado de las pantallas, Joffé ha sido relegado a subproductos indignos de su talento, situación que desgraciadamente se repite en la industria, cuando un realizador solvente tiene la mala suerte de conocer el fracaso. El cineasta ha ido de mal en peor con títulos como Creadores de sombra, La ciudad de la alegría, La letra escarlata y Vatel. Finalmente, toca fondo con esta insólita coproducción ruso-estadounidense. Jennifer, una famosa modelo de pasarela, se despierta en una habitación oscura, sin ningún recuerdo de cómo ha llegado allí. Descubre un aparato televisivo, donde se proyectan imágenes que la muestran a ella, siendo raptada por un desconocido e introducida en una furgoneta. No muy lejos de allí, los detectives Bettiger y Disantos investigan su desaparición, pero apenas tienen pistas de lo ocurrido. El punto de partida, sin ser original, podría haber dado lugar a un thriller convencional y tópico, pero efectivo, a medio camino entre El silencio de los corderos y la reciente Saw. Por desgracia, el reparto es muy irregular. Se defiende la atractiva Elisa Cuthbert, que se está encasillando tras saltar a la fama con la serie 24, siempre secuestrada por terroristas, ansiosos de presionar a su padre. Pero está secundada por actores de tercera regional, como la pareja de policías, dos tipos que en todo momento parecen a punto de echarse a reír. Lo peor es que a Joffé le han dado un guión poco verosímil, con más agujeros que un queso de gruyere, coescrito por Larry Cohen, autor del libreto de Cellular. Son tan graves los defectos, que resultaría difícil ocultarlos con secuencias de suspense, como algún realizador ha logrado en el pasado. Joffé parece poco motivado, de manera que la película va acumulando despropósitos hasta perder el tono de thriller, por falta de coherencia o por tirar de recursos fáciles. Por ejemplo, la protagonista descubre quién es el secuestrador porque ha dejado a su alcance un álbum de fotos donde aparece con sus víctimas. Un cristal al parecer tintado de negro, permite entablar una conversación, rayando letras en la pintura, lo que curiosamente se puede hacer por los dos lados. Se lleva la palma el momento en que los dos policías ven un partido en casa del supuesto culpable, y al cambiar de canal durante la publicidad descubren el circuito cerrado de televisión por el que éste vigila a la secuestrada.

2/10
Vuelo nocturno

2005 | Red Eye

Lisa Reisert es una empleada de hotel que regresa del funeral de su abuela, en un vuelo con dirección a Miami. Cuando ocupa su sitio en el avión, descubre que su compañero de asiento es Jackson, un joven al que conoció mientras esperaba para embarcar. Aunque al principio parece un tipo agradable, Jackson la amenaza con asesinar a su padre, que ha sido tomado como rehén por un matón. Resulta que Jackson tiene un plan para asesinar a un político, pero para que tenga éxito, Lisa tiene que llamar a su hotel, que es donde se aloja el tipo, para pedir a sus compañeros con alguna excusa que le cambien de habitación. Las dramáticas consecuencias del 11-S se reflejan en el cine, en varias películas de terroristas aéreos, como Plan de vuelo: desaparecida, y ésta que nos ocupa. Así que el especialista en terror Wes Craven, responsable de Pesadilla en Elm Street y Scream cambia de registro en esta película de suspense a lo Hitchcock. El guión de Carl Elisworth, procedente de series televisivas como Buffy, la cazavampiros, es sencillo, pero honesto, en la línea de la reciente Cellular. Por su parte, Craven muestra una vez más que es un correcto artesano manteniendo el suspense hasta el final. La casi desconocida Rachel McAdams (De boda en boda, El diario de Noa), muestra su buen hacer como angustiada protagonista. Por su parte, Cillian Murphy ya había demostrado su habilidad para hacer de villano en Batman Begins, donde encarnaba al Espantapájaros, y aquí demuestra su buena forma actoral. Mientras que el veterano Brian Cox logra hacer creíble un pequeño papel, interpretando al padre del protagonista.

6/10
Los tres entierros de Melquiades Estrada

2005 | The Three Burials Of Melquiades Estrada

El actor Tommy Lee Jones debuta en la dirección –y se reserva un papel protagonista– con un guión de Guillermo Arriaga (Amores perros, 21 gramos) que presenta esa estructura fragmentada, espacial y temporalmente, a la que tanto apego tiene, y que espolea el interés del espectador. El film arranca con el hallazgo del cadáver cosido a tiros de Melquiades Estrada, inmigrante ilegal mexicano que trabajaba con Pete Perkins en un rancho. La descripción de los escasos esfuerzos de las autoridades locales por esclarecer el caso se alternan con las pinceladas de la vida sin vida de Mike Norton, un patrullero de la frontera recién incorporado a su puesto. Cuando Pete resuelve por su cuenta el caso, asume una misión insólita con un punto macabro: obligar al asesino a llevar con él el cadáver de Melquiades, para que descanse en paz en suelo mexicano: un auténtico ‘viaje del héroe’, con oportunidad para la redención. Sorprende el pulso narrativo del primerizo Jones, que cuenta con eficacia lo que pretende, arranca un buen trabajo al reparto e integra el paisaje en la historia de modo notable. Su talón de aquiles es el limitado horizonte vital de sus cuidados personajes, que no llega a abrirse en exceso. Resulta asumible que Mike sea un completo cafre, que aplica mano dura a los ilegales, y para el cual su esposa es un mero objeto decorativo. Pero Pete no llega a ser el pretendido personaje ‘bigger than life’, que hará lo que sea por cumplir la última voluntad de su amigo muerto: sus limitaciones son patentes, también en sus francachelas, revestidas de falsa camaradería masculina. No obstante, el tándem Jones-Arriaga logra dotar a la historia de un patetismo conmovedor.

6/10
La maldición (Cursed)

2005 | Cursed

Durante un breve trayecto en coche con su hermano Jimmy, la joven Ellie se ve obligada a dar un “volantazo” para evitar atropellar a una criatura indefinida surgida de la oscuridad. Aunque ambos sobreviven, Jimmy y Ellie descubrirán poco después que no son los mismos, pues sus sentidos se han potenciado al máximo. Al mismo tiempo, una extraña criatura que parece ser un hombre lobo, atemoriza la ciudad con sus horribles crímenes. Reencuentro entre el especialista en cine de terror Wes Craven y el guionista Kevin Williamson, artífices de la saga Scream, uno de los mayores éxitos del cine de terror de los 90. El título no podía ser más premonitorio, pues se trata de un título maldito, cuyo rodaje estuvo lleno de complicaciones. Cuando todo el metraje estaba casi finalizado, la productora Dimension Films, descontenta con los efectos especiales, exigió rodar de nuevo la mitad de las secuencias, lo que obligó a cambiar algunos actores. Finalmente, llegó a las carteleras con dos años de retraso.  Lo que ha quedado es una cinta que si bien sucumbe a todos los territorios comunes del género, aporta  gags humorísticos muy logrados y homenajes a otras películas de hombres lobo.

4/10
xXx, estado de emergencia

2005 | xXx: State of the Union

Ése es Darius Stone, el perfecto sustituto del anterior y tristemente asesinado agente xXx, según comenta su antiguo mentor Augustus Gibbons. Darius es rápido, despiadado, amante de las emociones fuertes y con amplio historial criminal. Y Gibbons le requiere para hacer frente a una grave conspiración nacional, cuyo epicentro puede estar en las altas esferas de la Casa Blanca. Esta secuela no esconde en ningún momento sus limitadas intenciones (poco más que acción a mansalva, explosiones y luchas), pero el trabajo del virtuoso especialista Lee Tamahori (Muere otro día) es elogiable, especialmente en un par de vibrantes secuencias (la evasión de la cárcel y el espectacular desenlace en el tren). Y el reparto está plagado de caras conocidas.

2/10
Hellboy

2004 | Hellboy

Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis patrocinan un ritual pagano mediante el que el mismísimo Rasputín pretende traer a la Tierra a un demonio poderoso que les permita ganar la contienda. Algo sale mal, y sólo consiguen traer a un bebé de diablo rojo. Tras ser rescatado por el ejército aliado, será criado como un hijo por el profesor Broom. Convertido en un demonio adulto, socarrón y fumador de puros, Hellboy se hará miembro de una sociedad secreta: el Instituto para la Investigación Paranormal y de Defensa. Esta organización combate el mal y previene la llegada a nuestro mundo de otros demonios. Pero Rasputín reaparece para intentar atraer a Hellboy al lado oscuro. El cineasta mexicano Guillermo del Toro está especializado en cine fantástico, y es el autor de Cronos, Mimic y Blade 2. En esta ocasión toma por los cuernos la adaptación al cine del demoníaco personaje procedente del cómic, al que manifiesta tener un gran aprecio. Al frente de su equipo habitual, que incluye al director de fotografía Guillermo Navarro y al compositor Marco Beltrami, Del Toro logra una modélica ambientación gótica, compone eficaces secuencias de acción, y humaniza a los personajes a pesar de su carácter irreal. Al guión le falta solidez, quedándose a ratos en una acumulación de situaciones artificiosas. Se juega bien la carta del humor, pero se habría agradecido un mejor aprovechamiento del potencial dramático del personaje, con complejo de culpa porque en realidad es un demonio. De todas formas, por su alta calidad técnica apasionará a los aficionados al cómic e incondicionales del cine fantástico. Para ellos sale también a la venta la edición del coleccionista, que incluye una estatuilla de Hellboy y el Director’s Cut, un montaje distinto al que se vio en los cines.

5/10
El vuelo del Fénix (2004)

2004 | Flight of the Phoenix

Prosigue en Hollywood la falta de ideas y el recurso a filmar nuevas versiones de las películas de antaño. Le toca el turno ahora a El vuelo del Fénix (1965), un título de aventuras dirigido con oficio por Robert Aldrich en 1966. Los cinéfilos recordarán la historia de un avión accidentado en un punto ignoto del desierto, y el esfuerzo común de los supervivientes por construir un nuevo aeroplano, que les saque del apuro. Algunas de las modificaciones del film de John Moore resultan previsibles: un grupo multirracial, que incluye una mujer; mejores efectos especiales, sobre todo en la secuencia en que el aparato se estrella; más protagonismo de los nómadas, que aciertan a pasar por ahí cerca; presencia de utensilios modernos, como el teléfono móvil o una agenda electrónica. Pero curiosamente, y dentro de un film que se mueve con total fidelidad a los parámetros del modelo original, incluida la ‘sorpresa’ argumental, la gran novedad con respecto a la película de Aldrich reside en un elemento que se diría pasado de moda, nada habitual en el cine contemporáneo. Acostumbrados, sí, a filmes sembrados de insultos, maldiciones y palabras malsonantes, con tramas de venganza donde el protagonista patea el culo de sus enemigos con saña, si es que no ha descargado antes sobre ellos la munición de su arma automática, sorprende una historia donde los personajes dan las gracias por las buenas acciones acometidas por otros, se humillan y piden perdón por sus errores, y anhelan que su ayuda sea no sólo valorada sino también solicitada con un sencillo ‘por favor’. No es una mera cuestión de urbanidad o buenos modales. Se trata de humanidad, algo que se ha perdido, por desgracia, en gran parte del cine actual. Y reconforta verlo recuperado, aunque sea fugazmente y en una trama reciclada.

5/10
Yo, robot

2004 | I, Robot

Film situado en el año 2034, basado libremente en los relatos de Isaac Asimov y en sus famosas tres leyes de la robótica: 1) Un robot no puede hacer daño a un ser humano, o por su pasividad, permitir que lo sufra. 2) Un robot debe obedecer las órdenes de un humano, a no ser que entren en conflicto con la primera ley. 3) Un robot debe autoprotegerse, a no ser que esto entre en conflicto con las otras dos leyes. La trama describe la investigación del asesinato de un conocido científico, diseñador de robots, a cargo del detective Spooner. El principal sospechoso de esa muerte es un robot, Sonny, lo que podría ser un escándalo mayúsculo, en vísperas de una comercialización masiva de androides a cargo de la empresa U.S. Robotics. La psiquiatra de robots Susan Calvin ayudará al policía en su investigación, aunque ella no deja de advertir en él una animadversión hacia los robots, que hunde sus raíces en un hecho traumático del pasado. Estupenda historia futurista, cuyas magníficas escenas de acción y efectos visuales no son obstáculo para cuidar una trama entretenida, donde las piezas encajan, y con resolución más o menos sorprendente e inquietante. No en vano dirige la película Alex Proyas, que ya nos ha dejado buenas piezas de cine fantástico en El cuervo y, sobre todo, en Dark City. Ya sólo el arranque, en que el poli (encarnado con convicción por Will Smith) persigue a un robot que ha robado, aparentemente, un bolso a una señora, es todo un alarde de ingenio, que sirve para recordar las tres leyes y la suspicacia de Spooner con los robots. El film ahonda en la idea de una humanidad cada vez más deshumanizada y solitaria, que contrasta con el robot Sonny, que empieza a presentar reacciones de auténtica persona. Y logra ser coherente en la explicación del comportamiento anómalo de los robots. La ciudad de Chicago, tal y como podría ser en el futuro, está muy bien representada, con imágenes de la ciudad conocidas a las que se añaden digitalmente edificios, como el de U.S. Robotics, o un moderno tren monorraíl.

7/10
Terminator 3. La rebelión de las máquinas

2003 | Terminator 3: Rise Of The Machines

Si nos atenemos a los hechos de Terminator 2: El juicio final, el mundo está por fin a salvo, y aún queda mucho tiempo para que llegue “el día del juicio”. En efecto, un John Connor adolescente, en compañía de mamá y de un Terminator enviado desde el futuro para protegerle, lograba evitar el holocausto nuclear y la rebelión de los robots. Pero como no hay dos sin tres, en el film que nos ocupa vamos a ser testigos de que los peligros que acechan a la humanidad están lejos de haber desaparecido. El punto de partida de la tercera entrega de la saga, urdida por los guionistas John D. Brancato y Michael Ferris, es ciertamente sugestivo. Pues nos muestra a un John Connor veinteañero, que al haberse quedado sin el destino que tenía asignado –liderar la resistencia humana contra los robots–, se ha convertido en un auténtico deshecho humano. Enganchado a las drogas, sin rumbo fijo, no sabe muy bien qué hacer con su vida. Además vive sin identidad, por si las moscas, para no tener visitas sorpresas del futuro. Pero se ve que cuando alguien tiene una misión, esa misión es para siempre. Pues John Connor va a recibir desde el futuro la visita de un Terminator (con el careto de Schwarzenegger, claro está) destinado a protegerle una vez más, esta vez de una chica Terminator la mar de demoledora, como tendrá ocasión de comprobar. Aunque en realidad, la víctima potencial de la “Terminatrix” es en esta ocasión… ¡la futura esposa de John! Esta nueva amenaza hará que Connor se rehaga, y se dedique a lo suyo, que no es otra cosa que salvar al mundo. El nuevo director de la saga, Jonathan Mostow, tenía claro una cosa: “Lo que me encanta de las primeras dos películas de Terminator es que están llenas de patetismo y emoción, aderezadas con acción artística y efectos especiales, y, lo más importante de todo, es que son grandes historias”. Había que cuidar el guión, darle solidez. Asegura Mostow que “hay algo único en el personaje del Terminator, que permite tomarse la licencia de romper las escenas de suspense con algo de comedia, y luego volver al suspense. sin cortar el ritmo de la historia. Arnold tiene una fantástica habilidad para reírse de sí mismo, de una forma que el público aprecia de verdad”. En la era de internet y los ordenadores, el film muestra además que unos robots rebeldes y belicosos no son la única amenaza que pende sobre el hombre. Dando un paso más allá, advierte acerca de esa confianza algo ciega que tenemos en sofisticados programas de ordenador, que dirigen nuestras vidas sin que apenas nos demos cuenta; y que un fallo en un momento dado, puede traer consigo imprevisibles consecuencias. La película nos desvela por supuesto qué ha sido de Sarah Connor: Linda Hamilton no interviene en el film (parece que subió a la parra a la hora de fijar sus emolumentos), como tampoco lo hace Edward Furlong (le sustituye Nick Stahl, visto en En la habitación). Para la chica de Connor, se escogió a Claire Danes, a quien pudimos ver en Legítima defensa.

6/10
Drácula II. Resurrección

2003 | Dracula II. Ascension

Un grupo de estudiantes de medicina de Nueva Orleáns encuentra el cuerpo de Drácula, el mítico vampiro. Un misterioso individuo les ofrece una sustanciosa oferta de dinero por extraerle sangre. Con eso, sus secuaces son capaces de resucitar a Drácula, ante la desesperación de los jóvenes y del padre Uffizi, un sacerdote que ha consagrado su vida a perseguir vampiros. Secuela de Drácula 2001, subproducto de serie B que contaba como productor ejecutivo con Wes Craven, creador de Scream y Pesadilla en Elm Street. Como su predecesora, adapta al siglo XXI las andanzas del vampiro inventado por Bram Stoker.

2/10
Resident Evil

2002 | Resident Evil

Clonaciones, alteraciones de ADN, etc. Sólo hace falta ojear la prensa cada día para darse cuenta de que la ambición científica no conoce límites. Esta película se une a lo que se puede considerar un subgénero, dentro de la ciencia ficción, que intenta avisarnos de los peligros de los experimentos exagerados. Es extraño encontrar una película procedente de un videojuego que se esfuerce por esbozar un argumento, en lugar de decantarse por una sucesión de fuegos de artificio a lo Tomb Raider. Y la cosa sorprende todavía más si tenemos en cuenta que el guionista y director no es otro que Paul Anderson, responsable de Mortal Kombat, tan similar a los marcianitos originales que los personajes sólo peleaban entre ellos durante todo el metraje, y aún así, apasionaron a los aficionados a la consola. No ganará el Oscar al mejor guión original, pero logra mantener en vilo a los aficionados al género con una combinación de clásicos como La noche de los muertos vivientes y Aliens, el regreso. En La Colmena, un gigantesco laboratorio de la corporación Umbrella, tiene lugar un accidente con un virus manipulado genéticamente. En algún punto de ese lugar, Alice se despierta, pero su estado de amnesia le impide recordar cómo ha llegado hasta allí. De repente, se encuentra con un grupo de militares, que investiga el suceso e intenta llegar hasta la computadora, la Reina Roja, para desconectarla. Durante esta aventura descubrirán que los empleados han muerto, aunque esto no impide que campen a sus anchas en busca de carne humana para alimentarse, cual muertos vivientes. Otros peligros acechan en el lugar, como unos demoníacos perros zombie y una extraña criatura generada por una mutación genética. Por supuesto, no falta una buena sucesión de patadas y guantazos que hará las delicias de los aficionados a la acción. Rememorando aquello de “las chicas son guerreras”, ellas son las que más “leña” reparten, especialmente la estrella de la función, Milla Jovovich, especializada en mujeres de carácter tras Juana de Arco. Le acompaña Michelle Rodríguez, a quien hemos visto atizar mamporros en Girlfight y A todo gas.

5/10
Blade II

2002 | Blade II

Al igual que Sherlock y Moriarty, o Superman y Lex Luthor, Blade y los vampiros son enemigos eternos. Pero el vampirismo hace extraños compañeros de ataúd, y el famoso cazavampiros, mestizo entre hombre y Nosferatu, debe unirse a sus rivales cuando entran en escena unas extrañas criaturas, los Reaper, que como el que roba a un ladrón, chupan sangre a los humanos, pero también a los otros chupasangres. Para liquidar esta amenaza que puede acabar en poco tiempo con todos los sufridos habitantes de la Tierra, Blade se une al grupo que se ha formado para combatirlos, compuesto por Nyssa, una atractiva vampiresa guerrera y varios soldados de élite. Antes de que los X-Men y Spider-Man arrasaran en la taquilla, Blade se convirtió en el primer superhéroe de la factoría Marvel con éxito en los cines. La secuela no podía tardar, y los productores encargaron un guión al artífice de la primera parte, David S. Goyer, que ahora se lo ha trabajado muchísimo más. La realización le fue encargada al mexicano Guillermo del Toro, que encadenó este rodaje en Hollywood con el de El espinazo del diablo en nuestro país. El cineasta aportó una cuidada ambientación que bebe de fuentes tan dispares como el cómic japonés, las películas de acción de Hong Kong y el expresionismo alemán (los malos son primos del legendario Nosferatu de Murnau). Por supuesto no habría habido secuela de Blade sin el actor que parece haber nacido para darle vida, Wesley Snipes, que sigue demostrando su entrenamiento en artes marciales como el kung fu y la técnica brasileña conocida como capoeira. El reparto incluye además una sorpresa para los aficionados al cine españoles: la presencia del amiguete Santiago Segura.

5/10
Dina

2002 | I Am Dina

Noruega, 1860. La pequeña Dina desencadena un accidente en el lavadero que acaba con la vida de su madre. Repudiada por su padre, la chica queda al cuidado de unos sirvientes. Con el tiempo se ha convertido en una inadaptada, de personalidad psicótica, atormentada por el recuerdo de su madre y obsesionada con el sexo. El danés Ole Bornedal, autor de El vigilante nocturno, dirige y coescribe esta adaptación de una novela de la autora sueca Herbjorg Wassmo. La película es típicamente nórdica, al estilo bergmaniano: densa y opresiva, triste y algo desasosegante, de fotografía majestuosa. Lo mejor, la interpretación de Maria Bonnevie, la inquietante y extraña Dina.

4/10
La peligrosa vida de los Altar Boys

2002 | The Dangerous Lives Of Altar Boys

Una escuela católica en los Estados Unidos de los años 70. Unos adolescentes malhablados y con las hormonas desatadas. En plena edad del pavo, la hermana Assumpta, directora del colegio, no sabe qué hacer para llevarles “por el buen camino”. Porque tienen salidas de auténticos gamberretes, como robar la estatua de una santa, patrona del colegio. Francis fantasea a través del mundo de cómic, convirtiendo sus vivencias en historias de superhéroes mutantes que se enfrentan a un terrible personaje, “Sor Zilla”, juego de palabras con el monstruo japonés “Godzilla”. Y se enfrenta a las cosas duras de la vida, al empezar a sentirse atraído por Margie, una chica muy mona, pero que esconde detrás una vida secreta terrible, de ninfómana y abusos sexuales. Adaptación de una novela de Chris Fuhrman, que describe el clásico desconcierto que suele acompañar en la adolescencia, en el ambiente de un colegio católico. El film muestra el empeño inútil de los adultos (mayormente sor Assumpta y el padre Casey) por llegar hasta los chicos y ayudarles. Peter Care reparte culpas en unos y otros a partes iguales, y recurre a la animación para mostrar el mundo del cómic a través del cual los chavales se evaden de la realidad. La historia es algo tremendista, su truculencia la aleja del tono de filmes que tratan el mismo tema como Cuenta conmigo. Así hasta llegar el duro final del zoo, que viene a rematar la idea de que en la vida hay que estar preparado para recibir zarpazos mortales. En el reparto de chavales destaca Kieran Culkin, que poco a poco empieza a desbancar al en su día famoso hermano Macaulay.

6/10
Nunca juegues con extraños

2001 | Joy Ride

Lewis y Fuller, dos hermanos, viajan de Colorado a Nueva Jersey. Antes de que se una a ellos Venna, una joven por la que Lewis está coladito, captan por radio la voz de un camionero con ganas de cháchara, que utiliza el alias de “Clavo oxidado”. Una broma pesadita, pesadita –uno de los hermanos simula ser una conductora preciosa, que se esconde bajo el sugerente apodo de “Caña dulce”– provoca la persecución implacable del tipo burlado, un psicópata con todas las de la ley. El diablo sobre ruedas de Steven Spielberg sigue inspirando películas. Tras la reciente Jeepers Creepers somos testigos en Nunca juegues con extraños de una nueva e inteligente variación, sobre el tema de “camionero al que nunca se ve el rostro, que agobia al pobre conductor de turno en carretera poco transitada”; la película demuestra que la fórmula todavía no está agotada. El director John Dahl explica que quiso transmitir “la sensación de estar en medio de ninguna parte”, para subrayar el estado de indefensión en que se encuentran los protagonistas. Con un reparto juvenil a la altura, el principal inconveniente del film es su inevitable aire de "déjà vu".

5/10
Mirada de ángel

2001 | Angel Eyes

Sharon es una poli dura, pero está a punto de palmarla cuando persigue a un sospechoso. Le salva la vida Catch, un misterioso desconocido. Ambos comienzan una relación que quizá les ayude a superar sus respectivas heridas: Sharon ha roto prácticamente con sus padres, disgustados por su decisión de hacerse policía; mientras que Catch arrastra consigo un trauma que trata de olvidar ayudando a los que le rodean. Luis Mandoki dirige este curioso film, singular mezcla de géneros: policíaco, romántico y drama, casi nada, amigos. El director de Cuando un hombre ama a una mujer y Nacida ayer dice que le gustó ver en el guión que “los personajes se conocen en la calle, el lugar más insólito para que la gente revele su vulnerabilidad, oculta a los extraños”. Jennifer Lopez, la protagonista, corrobora estas impresiones al decir que el film es, sencillamente, “la historia de una persona. Una mujer que da la casualidad de que es policía.”

4/10
El cuervo: Salvación

2000 | The Crow: Salvation

Alex Corvis fue hallado culpable del asesinato de su novia y posteriormente ejecutado. Desde el más allá, siguiendo la máxima de “El amor es más fuerte que la muerte”, regresa para buscar a los auténticos asesinos. Tercera entrega en cine de las aventuras góticas de "El Cuervo". Aquí la trama se enriquece con la cuestión de la corrupción policial, y con un par de personajes femeninos fuertes, a los que dan vida Kirsten Dunst y Jodi Lyn O'Keefe. En cuento al nuevo Cuervo, le pone cara el desconocido Eric Mabius.

5/10
Juego asesino

2000 | The Watcher

Joel es un agente del FBI muy deprimido. Y no es de extrañar, pues perseguir asesinos en serie es un trabajo duro. Retirado, se ve forzado a retomar su actividad cuando una vecina de su inmueble aparece asesinada. El crimen es obra de Griffin, un asesino obsesionado con Joel, que empieza a mantener con él un macabro juego: le da algunas pistas sobre sus futuras víctimas, para que se ponga las pilas y trate de impedir unos asesinatos inminentes. El director Joe Charbanic tuvo como consultor a un agente del FBI que le explicó que no es raro que un investigador sufra bajones semejantes a los que padece el protagonista de la película: la tensión que supone tratar de detener a un psicópata asesino es muy, muy grande. Charbanic no tiene más que elogios para James Spader, que hace de policía: "Nunca he visto a un actor trabajar tan a fondo su papel". El psicópata tiene la cara de Keanu Reeves, que renuncia por una vez a ser el héroe de la película. Quizá la película no ofrezca grandes sorpresas (sabemos quién es el villano desde el minuto uno), pero ofrece momentos muy trepidantes.

4/10
Scream 3

2000 | Scream 3

Estamos en Hollywood. Se está rodando Stab 3, una película basada en los terribles asesinatos del asesino de la máscara, de los cuales fue protagonista involuntaria Sidney Prescott; el sheriff Dewey trabaja como asesor técnico del film. Lo que parece una película más de las que la “fábrica de sueños” confecciona como churros se convierte en el escenario de nuevos crímenes. Allí acudirán viejos conocidos como la periodista televisiva Gale; o la mismísima Sidney, que aunque se había aislado en el campo, no puede rechazar el inevitable enfrentamiento con sus demonios interiores. Wes Craven (esta vez sin Kevin Williamson en el guión) riza el rizo con la entrega final de la trilogía Scream. La fórmula de sustos, aderezados con algún pasaje humorístico, sigue demostrando su buena forma. Craven no duda en asegurar que “se trata de una película bastante retorcida”; desde luego, el director sigue ese juego realidad-ficción que tan buenos resultados le dio en Scream 2 y Pesadilla en Elm Street.

4/10
Drácula 2001

2000 | Dracula 2000

El conde Drácula en pleno siglo XXI. Cien años ha dormido el sueño de los injustos, antes de despertar en medio de las calles degradadas por el narcotráfico y la criminalidad. Precisamente un grupo de delincuentes encuentra su ataúd, y le liberan sin querer. A partir de ese momento, y tras el desconcierto inicial, Drácula reemprende su camino de chupasangres seductor. El emblemático personaje de terror es pasado por el filtro de las postmodernidad, lo que incluye mucha música heavy, peleas a todo trapo, violencia gore y escenas fuertes de seducción. Del reparto destaca especialmente Christopher Plummer, que ejerce de cazavampiros con el mítico apellido de Van Helsing a cuestas.

3/10
The Faculty

1998 | The Faculty

Nueva película protagonizada por adolescentes de instituto. La novedad es que, en vez de historia nostálgica o de simple terror, aparece la ciencia ficción. Pues resulta que unos malvados alienígenas se proponen invadir la Tierra; y con tal propósito toman prestados los cuerpos de los "profes" del "cole". A partir de ahí una panda de chicos y chicas debe salvar al mundo, sin olvidar que cualquiera de ellos puede acabar convertido en extraterrestre. El director Robert Rodriguez, que sorprendió a medio mundo con un film hecho con cuatro cuartos (El mariachi), se pliega a las convenciones de las películas de serie B, y un logra un film bastante entretenido.

4/10
54

1998 | 54

Shane es un joven fascinado por 54, la "disco" de moda a finales de los 70 en Manhattan. Allí acuden todos los famosos en busca de música marchosa, sexo, alcohol y drogas. El día que intenta colarse comienza, de modo inesperado, su carrera como barman en el local. Su aspecto apuesto le hace muy apropiado. El chico perderá su ingenuidad, y descubrirá lo difícil que es dar con el amor. Parece que "54" fue un local muy famoso en la vida nocturna neoyorquina. Este marco real sirve para contar una historia donde una voz en off, la de Shane, ayuda a dar el adecuado tono nostálgico sobre el ritmo salvaje y escabroso de aquella discoteca. Entre los actores, Salma Hayek, y un irreconocible Mike Myers.

4/10
Mimic

1997 | Mimic

Después de Cronos, una notable muestra de cine de terror, el director mexicano Guillermo del Toro hace una nueva incursión en el género, con generoso presupuesto estadounidense. La productora Miramax de los hermanos Weinstein seguía apostando por este cine, vistos los buenos resultados de El cuervo y Scream. Nueva York. Una extraña epidemia causa estragos entre la población infantil. La doctora Susan Tyler logra detenerla gracias a unos exóticos insectos, sometidos a manipulación genética, que matan a las cucarachas que propagan la enfermedad. Años después unas misteriosas muertes coinciden con el descubrimiento de un extraño espécimen de insecto en los túneles del metro. Algo ha sobrevivido allí abajo, mutado en peligroso depredador, que mata a unos humanos que vencieron una primera batalla en el pasado, pero no la guerra. La historia cuenta con varios guionistas de prestigio, entre ellos John Sayles. El film sabe contraponer la ciencia, su pretensión de controlar y explicarlo todo, con las emociones, lo desconocido, lo trascendente si se quiere. Los experimentos de la doctora, tan exactos, contrastan con su deseo de ser madre, lo más natural del mundo. Un test de embarazo le puede decir si espera o no un niño, pero no puede darle ese niño. Por otra parte, el progreso no puede evitar la marginación, el drama de los chicos en la calle, la pobreza; ni siquiera en Manhattan. Aparte de estas reflexiones —“época de oscurantismo total”, denomina Del Toro a nuestro tiempo—, el director maneja con destreza las bazas del miedo y el suspense, sin recurrir a trampas demasiado fáciles; sobre todo en la claustrofóbica parte que transcurre en los subterráneos, que tiene muchos puntos en común con Alien, el octavo pasajero. Música siniestra, fotografía oscura, decorados inquietantes, proporcionan la atmósfera adecuada. Quizá haya exceso en lo sanguinolento y viscoso, aunque se suponga que un film de este tipo lo exige. Hay buenos actores  —sobresalen Mira Sorvino, mujer vulnerable y Charles S. Dutton, hombre sencillo de la calle—, aunque se desaprovecha a Giancarlo Giannini en su personaje de limpiabotas, y al niño que hace de su hijo.

5/10
Scream 2

1997 | Scream 2

Era inevitable una segunda parte de Scream. La buena noticia es el brillante resultado. El film se inicia con la sesión de estreno de una película basada en los sucesos que se relataban en Scream: la mayor parte de los espectadores contempla el film con la famosa máscara del asesino, que se regala a la entrada del cine. A mitad de proyección, en medio de los alaridos del público, se produce un horroroso crimen. Con este brillante comienzo Wes Craven y su guionista, el archifamoso Kevin Williamson, retoman las andanzas de la joven Sidney, el policía Dewey y la periodista Gale. Y consiguen combinar sustos continuos con un tono autoparódico, que arranca las risas del espectador. La película sirvió de plataforma de lanzamiento a Neve Campbell (Tango para tres, 54, Juegos salvajes).

5/10
Scream

1996 | Scream

Un peligroso psicópata aterroriza a los adolescentes de una pequeña población norteamericana. Con una inteligencia inusual y un macabro sentido del humor, perpetra una serie de asesinatos en serie sin que la policía pueda hacer nada para evitarlo. Todo el mundo es sospechoso de ser el misterioso asesino enmascarado. Wes Craven dirige este film, auténtico hito en el género de terror, que generó dos secuelas e inspiró al menos a una quincena de films (Sé lo que hicisteis el último verano, Destino final, Leyenda urbana.....) Un brillante grupo de jovenes y guapos actores encabeza el reparto entre los que destacan David Arquette, Neve Campbell (Juegos Salvajes), Courteney Cox y Matthew Lillard. Craven consigue, con el guión de Kevin Williamson, elaborar una renovación del género, dándole un toque que aleja a la película de los films de terror protagonizado por adolescentes de los años ochenta (Viernes 13, Pesadilla en Elm Street), a los que, sin embargo, homenajea.

6/10

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