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Estrenos Netflix

(2020) | 125 min. | Acción | Fantástico
Andy lidera un comando de altruistas mercenarios, capaces de acometer las misiones más increíbles si creen que hay una causa justa. Por alguna misteriosa razón, la jefa había decidido la retirada, pero les piden ayuda para rescatar a un grupo de colegialas secuestradas por extremistas islámicos en Sudán del Sur. Resulta ser una trampa, y es que Andy y sus colegas Booker, Joe y Nicky comparten superpoderes especiales que les hacen inmortales, o casi. Logran escapar de la multinacional farmacéutica que quiere hacerse con el secreto de sus largas vidas, y se pondrán a la búsqueda de una nueva “soldado” con la que han contactado en sueños, y que es inmortal y no lo sabe; se trata de Nile, marine destinada en Afganistán. Adaptación de la novela gráfica de Leandro Fernández, dibujante, y Greg Rucka, guionista, el segundo también ha contribuido al libreto del film. Se trata de una cinta excesivamente larga y poco imaginativa, con mucha acción, heridas que cicatrizan solas y “resurrecciones”, un cóctel que acaba siendo cansino. En esta línea era desde luego mucho mejor la saga Los inmortales con Christopher Lambert y Sean Connery, y eso que distaba de ser una obra maestra. A pesar del carisma de Charlize Theron, y su excelente forma física, el film que nos ocupa está más cerca de la tontorrona Aeon Flux que de Mad Max: Furia en la carretera. Se le quiere dar al film un toque feminista –tiene detrás una directora, Gina Prince-Bythewood, conocida por la discretita La vida secretas de las abejas, y mandan en el reparto las mujeres, Theron y KiKi Layne–, y otro “arco iris” e intercultural –los enamorados inmortales en bandos opuestos durante las cruzadas–. Aunque es lo de menos, y que nadie espera grandes reflexiones sobre el sentido de la vida, la eternidad, el amor o el sentido del deber, en una película tontorrona de usar y tirar, de la que se nos acaba apuntando la inevitable secuela.
4/10
(2018) | 98 min. | Acción | Aventuras
A Miles le encanta montar en moto, y con su padre, aspira a convertirse en corredor profesional. Pero en las carreras no tiene el apoyo económico y de influencias con el que cuenta otro jovencito, con papá rico. Menos mal que la simpática Sara, que está en el campo del otro, le va a echar una mano, y hasta puede que salte la chispa del amor. Además, su encuentro con un perro-robot con el que está experimentando el ejército, un paso en la evolución de la popular unidad canina K9, puede que le cambie la vida. Pues de letal arma asesina, tal vez pase a tener un poquito de humanidad, por así decir. Cinta juvenil no demasiado imaginativa, escrita y dirigida por un tal Oliver Daly, debutante en el largo. La acción de las motos y el perro-robot, con los efectos visuales correspondientes, son apañados, y tiene elementos para atraer al público adolescente. Pero no deja de ser algo rutinario, y parece un tanto forzada la combinación en la trama de la cuestión de las motos con la del can mecánico.
4/10
(2019) | 123 min. | Comedia
Lars Erickssong vive en un pueblecito de Islandia, y quedó huérfano siendo niño en los 70. Triste, muy triste, le devolvió la alegría escuchar a ABBA cantar “Waterloo” en Eurovisión, y se prometió algún día competir en este popular concurso musical. Le acompaña desde la infancia en el sueño Sigrit Ericksdottir, y nunca ha tenido tiempo de confesarle su amor, pues cualquier relación romántica le distraería de la meta primordial, que el tándem Fire Saga llegue a la cima. Un cúmulo de casualidades conducirá a la pareja hasta Edimburgo representando a Islandia en Eurovisión. Ahí el representante de Rusia, Alexander Lemtov, podría acabar robando el corazón a Sigrit, y también la cantante griega Mita podría hacer lo propio con Lars. Comedia romántica con prometedor punto de partida, y que encantará a los fans de Eurovisión en su amable mirada paródica. Aunque podía haber sido mucho más divertida y redonda de lo que es. Will Ferrell, protagonista que coescribe el guion, probablemente es el gran artífice de sus muchas frases alusivas a los genitales, bastante cargantes. Algunas ideas, como la conclusión del “boat party” que posibilita que Fire Saga compita en Eurovisión obligan a suspender la incredulidad en exceso, para hacerse idea, hasta la posible existencia de los elfos, también planteada en el film, resulta más fácil de aceptar. De todos modos el film dirigido por David Dobkin (lejos ya de su esfuerzo dramático de El juez, y más cerca de títulos como El cambiazo o De boda en boda) resulta simpático, al pintar el ambiente rústico islandés, y la óptica de los dirigentes que buscan un ganador para su país, o el ambiente y coreografías típicos de Eurovisión, incluida una canción grupal, que posibilitan el cameo de muchos rostros que reconocerán los seguidores más frikis del evento musical. Hay momentos graciosos en las desastrosas actuaciones de Fire Saga, y Ferrell y Rachel McAdams resultan creíbles como peculiar pareja, al igual que el metrosexual cantante ruso interpretado por Dan Stevens. La presencia de Pierce Brosnan como huraño padre de Lars se diría un guiño a su presencia en la saga Mamma mia!, mientras que se incluyen algunos intérpretes islandeses y suecos como Jóhannes Haukur Jóhannesson, Mikael Persbrandt y Ólafur Darri Ólafsson, por aquello de que no se diga que...
5/10
(2020) | 92 min. | Acción | Thriller
Entretenida cinta de acción francesa, que supone el debut en el largometraje de su director Guillaume Pierret. Las escenas de automóviles, con colisiones, persecuciones e incluso de autos en llamas, no desmerecerían de la popular saga Fast & Furious. Arranca con una secuencia adrenalítica, capaz de atrapar la atención del espectador más escéptico. En efecto, Lino y un compinche, alunizan con su auto en una tienda para robar, atravesando hasta... ¡cinco muros de cemento! Pese a todo, la cosa sale mal, porque Lino queda enredado en su coche por su cinturón de seguridad, y va a dar con sus huesos en prisión. Por suerte un policía, Charas, no ha quedado indiferente ante sus cualidades con los autos, y lo ficha para su equipo como “mecánico”, una forma de redimir su pena mejor que la de estar encerrado. Todo parece ir de perilla, pero el pobre Lino va a ser testigo del asesinato de un policía, en un caso de corrupción interna donde todas las pruebas apuntan contra el antiguo criminal. El guion de Guillaume Pierret, Alban Lenoir –este también en el rol protagonista– y Kamel Guemra se mueve dentro de los parámetros de la clásica trama de “falso culpable”, aquí con el matiz de que este “falso culpable” arrastraba mala fama por su pasado criminal. Las interpretaciones no son brillantes, pero tampoco hace mucha falta, lo que importa es un ritmo trepidante, y la confianza y desconfianza reinante entre los distintos personajes.
6/10
(2019) | 126 min. | Histórico | Thriller | Drama
Película que parte de hechos reales ocurridos en la década de los 90 del siglo XX. Ha caído el muro de Berlín. Los intentos de salir de Cuba se multiplican, los famosos balseros, la economía de la isla sufre los efectos del embargo económico, y la oposición y movimientos anticastristas se afianzan en Miami, donde se afincan los exiliados. Entre los huidos hay personas como René González, piloto que huye en una avioneta dejando atrás a su esposa Olga y a su hijita. Sus conocimientos, al igual que los de otros pilotos, atraen enseguida la atención de los grupos que se oponen a Castro, y que les invitan por amor a la patria a unirse a la causa en operaciones de vigilancia del océano. Algunas acciones, donde pueden detectarse lazos con el narcotráfico o el terrorismo –se quiere dañar la industria turística cubana–, suscitarán dudas a los que participan en ellas. Olivier Assayas no es ajeno al cine político, lo que se detecta sobre todo en Carlos, aunque su fuerte son las historias de familias como la magnífica Las horas del verano. Aquí cuenta con una historia que le permite trenzar ambos planteamientos, también con un punto de intriga, pues el espectador no avisado se llevará alguna que otra sorpresa, las cosas no son lo que parecen, y puede verse tan engañado como el personaje que interpreta estupendamente Penélope Cruz, con un trabajado acento cubano. Probablemente uno de los aciertos sobre cómo enfoca el film Assayas es no caer en el didactismo político facilón, ponerse a contar una maniquea historia de buenos y malos. Quizá está claro dónde residen sus simpatías, pero sabe tomar distancias, y capta el interés a lo largo de todo el extenso metraje, más de dos horas. Como es clásico en películas de espionaje y dobles vidas, late al fondo la pregunta de si verdaderamente existen causas por las que se debe sacrificar, no sólo la propia individualidad, sino la de la familia o la de otra personas, a las que toca pagar el alto precio de las supuestas heroicas decisiones. El film cuenta con un estupendo reparto de actores iberoamericanos, además de Cruz están Edgar Ramírez, Gael García Bernal, Wagner Moura y Ana de Armas.
6/10
(2020) | 107 min. | Comedia | Drama
April dejó su pueblo para triunfar como bailarina en Broadway. Pero es tan egocéntrica que mete la pata a la hora de superar la prueba más importante de su vida. Resultado: no puede pagar el caro alquiler neoyorquino y debe regresar a casa con papá. Pero no por casualidad, su pueblo se llama “New Hope”, o sea, “Nueva Esperanza”. O, sea que la tremenda humillación de volver a un sitio cuyos habitantes la ven como un triunfadora, puede ser una oportunidad para algo más importante: ser mejor persona. Puede que deje de mirarse tanto el ombligo, y entrene a un grupo de chiquillas, varias sordomudas, para un concurso de baile, y hasta puede que recupere a un noviete con el que rompió “valientemente” con un mensaje de texto. Cinta amable pero bastante previsible de la desconocida directora Elissa Down, en que la protagonista descubre las cosas que verdaderamente valen la pena, frente a la pasión por la danza y la búsqueda del triunfo a toda costa. Chicos guapos –Sofia Carson, célebre por su Evie de la saga Disney de Los descendientes, y ya crecidita, y Wolfgang Novogratz–, gente de pueblo ingenua y bondadosa, coreografías que no son la bomba pero que cumplen el objetivo deseado, buenos sentimientos para un público adolescente y familiar, y hasta guiños a la diversidad en boga –el compañero de Broadway, afro y con pinta de reinona– conforman el ligero film.
5/10
(2020) | 115 min. | Drama
Descafeinada película que parece que va a ser la típica trama de periodista cubriendo una zona en conflicto –la Centroamérica de los años de Reagan y la Contra–, y se transforma en una descripción plomiza de la relación de una hija y su padre, que está relacionado con el tráfico de armas, y que no ha encajado la muerte de quien fuera su querida esposa. Todo debe confluir en conspiración de altos vuelos. Se basa en una novela de Joan Didion, que han convertido en guion el debutante Marco Villalobos y la también directora Dee Rees. Estamos ante una de esas producciones con las que Netflix puede presumir de “Originales” de calidad, y desde luego tiene un reparto de lujo, con nombres como los de Anne Hathaway, Ben Affleck, Willem Dafoe y Rosie Perez. Esto y el curioso método que tiene la plataforma de medir su audiencia –basta que un espectador vea dos minutos de metraje de un contenido, para que se considere visto–, puede explicar que figure en su recién estrenado top 10 de las películas más vistas en Netflix, pero no debería llevar a engaño a nadie, la película es completamente insípida. Pocas veces hemos visto a la Hathaway más inexpresiva, sin saber qué hacer, imposible creérsela como intrépida reportera. El gancho periodístico no es tal, por una la torpeza narrativa de unos letreros de información imposible de asimilar, y porque nos limitamos a ir viendo encuentros de la protagonista con diversos personajes que al espectador, francamente, le importan un bledo.
3/10
(2020) | 95 min. | Thriller | Drama
Primera película de ficción –aunque basada en hechos reales– de la especialista en documentales Liz Garbus, responsable de títulos como What Happened, Miss Simone?, por el que fue nominada al Oscar. Describe los esfuerzos de Mari Gilbert en mayo de 2010 para que la policía se tome en serio la desaparición de su hija prostituta Shannan, de 24 años, poco después de estar con un cliente en una urbanización privada del Estado de Nueva York, y tras hacer una llamada a urgencias que tardó cerca de una hora en ser atendida. El caso lleva al descubrimiento de los cadáveres de otras jóvenes, pero la investigación avanza torpemente. El film adapta el libro escrito por Robert Kolker, y se agradece que no se omita la responsabilidad que corresponde a cada uno, la negligencia policial, por un lado, y, al menos al final, las posibles omisiones de una madre soltera con tres hijas desbordada por un horario de trabajo que no le facilita las cosas, y por el trastorno bipolar de su hija que le llevó a entregarla a servicios sociales. La trágica muerte de la madre en 2016, por hechos que no se cuenta en el film, hacen aún más triste el caso si cabe. Aunque con una hermosa fotografía de Igor Martinovic de la playa y zonas pantanosas, que ayuda a crear la atmósfera precisa, y un buen trabajo interpretativo –Amy Ryan como madre coraje, y Gabriel Byrne como gris policía están muy bien–, sin embargo narrativamente el film resulta algo confuso. Quizá con la justificación de que el caso no se ha resuelto, y que tampoco se quiere entrar en el juego de las especulaciones, figuras como la del doctor que llamó a Mari Gilbert, y la del vecino Joe Scalise, resultan un tanto confusas, y la narración queda algo coja. También llama la atención que quite hierro a la dedicación a la prostitución, una actividad que sin duda degrada a quien la ejerce, y se presta a los abusos y adicción del que recurre a ella.
5/10
(2020) | 83 min. | Acción | Thriller
Una cinta de futuro distópico próximo. El mundo está un poco loco, loco, loco, y la gente se prepara para la resistencia en una situación de “refugiados climáticos”. Siete personas pasan un día en un paraje montañoso nevado, aprendiendo técnicas de supervivencia: poner trampas, cazar animales y desollarlos, prácticas de tiro, manejo de explosivos... Aquello casi parece un campamento de invierno para adultos. Hasta que uno de ellos muere de modo violento pero accidentalmente, y se dividen entra aquellos que quieren poner los hechos en conocimiento de la policía, y los que temen que el asunto les salpique penalmente. El desconocido cineasta canadiense Patrice Laliberté dirige y coescribe una cinta de acción con pasajes tremendamente violentos, donde se pone de manifiesto que el instinto de supervivencia hace aflorar con frecuencia el lado más oscuro del ser humano. No es memorable en absoluto. La realización es bastante convencional, los actores no son muy carismático, y el modo en que discurren las cosas es previsible y no implica al espectador emocionalmente. La típica película de relleno de Netflix.
4/10
(2019) | 140 min. | Histórico | Biográfico | Drama
Enrique, o más abreviadamente, Hal, debería ser el heredero del trono de Inglaterra, pero al rey, su tiránico padre Enrique IV, no le agrada el carácter indolente y juerguista del joven, ni tampoco que desapruebe el modo que en que conduce los asuntos de estado, sin pensar nunca en las personas. Por eso ha decidido que le suceda su otro hijo, Thomas. Sin embargo los planes del moribundo monarca se torcerán, así como también la idea de Hal de llevar una vida disipada con sus amigos. A Enrique le toca inesperadamente ejercer la función real, lo que supone asunción de responsabilidades. Y con sorprendente madurez, se marca como objetivo prioritario la paz, hasta el punto de no responder a las provocaciones de Francia. Pero cuando se descubre un complot para asesinarlo de la nación vecina, Enrique no tiene otro remedio que montar una expedición de castigo, donde la diferencia de fuerzas juega en su contra. Producción de Plan B, la productora de Brad Pitt, y la segunda para Netflix con David Michôd como director, tras Máquina de guerra. Ayudado Michôd en el guion por el también actor Joel Edgerton, se marca el objetivo de ser fiel a los hechos históricos más sobresalientes de Enrique V de Inglaterra, que reinó de 1413 a 1422. Lo cual no quita para que su narración aproveche la estructura dramática ideada por William Shakespeare en la narración de las andanzas del monarca; de algún modo sigue la senda de Gabriel Axel, que quiso mostrar los hechos reales que habían dado lugar a “Hamlet” en su film La verdadera historia de Hamlet, Príncipe de Dinamarca. El inconveniente de este enfoque es que en el camino se queda la magia del poderoso texto del bardo inglés. Para entendernos, la arenga de Enrique V a sus hombres antes de la batalla de Agincourt, a pesar de que se le intenta imprimir un aire épico de gran elocuencia, palidece en la comparación con el discurso shakespereano. Además, después del hito bélico, la cinta se desinfla un tanto, con una coda acerca de quién estaba detrás de la supuesta provocación francesa a la que le falta garra, y que parece introducida para conceder importancia al único rol femenino de entidad del film. Señalado esto, hay que reconocer el enorme esfuerzo de producción del film, que sabe explicar la estrategia militar en el campo de batalla, aprovechando que el terreno se ha convertido en un lodazal, que da lugar a escenas muy vistosas, o nos presenta un sorprendente cuerpo a cuerpo entre dos combatientes ataviados de armadura, a guantazo limpio. Y hay ideas curiosas como la de imaginar a Falstaff, a quien estamos acostumbrados a ver como alguien divertido, ingenioso y frívolo, como un inesperado consejero de Enrique V, todo lo que dice respira sentido común y lealtad a su amigo convertido en rey, a pesar de haber sido antes compañero de francachelas. El joven Timothée Chalamet confirma que es uno de los actores jóvenes más prometedores del momento, a su Enrique V le concede gran dignidad; en cambio, el delfín francés de Robert Pattinson tiene un punto grotesco, aunque habrá quien disfrute con su interpretación. El film dispone de un buen reparto, con acertados secundarios, entre ellos Edgerton como Falstaff.
6/10
(2019) | 97 min. | Acción | Comedia | Thriller
Una amable comedia criminal de enredo, que tiene un pase, le falta algo de chispa. Nick y Audrey Spitz cumplen quince años de matrimonio. Él, sargento de policía en Nueva York, no se atreve a explicar a su esposa que nunca ha alcanzado el puesto de inspector que asegura tener. Ella, peluquera, está harta del escaso romanticismo que muestra su esposo. Cuando está a punto de darle un cutre regalo de aniversario, Nick no tiene más remedio que improvisar y asegurar que le ha preparado un viaje a Europa. En el vuelo conocen a un rico heredero, Charles Cavendish, que les invita al yate de su adinerado tío Malcolm. Pero ya a bordo, y reunidos con un grupo de variopintos personajes, se produce un asesinato, el primero de una lista que crece y crece... Producción de Adam Sandler para su lucimiento y el de la también experta en comedia Jennifer Aniston, ambos demuestran tener buena química. La trama, asumidamente ligera, sigue los parámetros de una intriga a lo Agatha Christie con elementos de humor –sucesivos asesinatos, la posible culpabilidad del “mayordomo”, un policía francés, guiño a Poirot, interpretado por Dany Boon, una reunión para desvelar la identidad del asesino, y hasta el Orient Express–, lo que hace evocar a la divertida Un cadáver a los postres, mientras que el elemento de la pareja protagonista que conforma un equipo detectivesco algo “amateur”, retrotrae a la cinta de Woody Allen Misterioso asesinato en Manhattan. Eso sí, estos referentes son netamente superiores, las bromitas de Sandler no son siempre graciosas, sobre todo cuando quiere jugar con dobles sentidos sexuales, incluso cayendo en la reiteración; más recorrido tiene jugar con el carácter paleto de unos yanquis medios en un entorno sofisticado y lujoso en la vieja Europa. Sorprende una animada persecución automovilística, y en el telón de fondo europeo en que transcurre el film destaca la presencia de Mónaco y... ¡la española Cartagena!
5/10
(2019) | 126 min. | Histórico | Biográfico | Drama Tráiler
Película que imagina un supuesto encuentro en Roma del papa Benedicto XVI, con el cardenal de Buenos Aires Jorge Bergoglio. Éste tiene la intención de presentar su renuncia al pontífice como obispo, pero el otro le tiene reservada una sorpresa, dar paso a un nuevo Papa haciendo historia. El guionista Anthony McCarten se ha especializado en historias basadas en carismáticos personajes reales. En el haber de sus libretos figuran el científico Stephen Hawking (La teoría del todo), el primer ministro británico Winston Churchill (El instante más oscuro) y el legendario vocalista de Queen Freddie Mercury (Bohemian Rhapsody). Ahora, con el esquema de “habría podido ocurrir así”, arroja su mirada al papa Francisco y a su predecesor emérito, y el resultado combina momentos brillantes junto a otros que no lo son tanto. Desde el punto de vista de la producción, la película resulta más que notable. Realmente parece que nos movemos por las estancias vaticanas, incluido el imponente marco de la Capilla Sixtina, donde se desarrollan los dos cónclaves en que uno y otro papa acabarán siendo elegidos, con la consiguiente fumata blanca y el ritual del “habemus papam” en la Plaza de San Pedro en Roma. Y se sabe dar aire cinematográfico –mérito de Fernando Meirelles, que sin embargo nunca ha superado el vigor de la obra que le encumbró, Ciudad de Dios– a lo que podría haber sido una obra de teatro. Pero por supuestos estamos ante una historia de dos personajes, que de entrada tienen un carácter bien diferente, Joseph Ratzinger es alemán, Jorge Bergoglio argentino, y con los que se quiere jugar al contraste, para lograr intensidad dramática. Y el film está estructurado alrededor de las conversaciones que ambos mantienen, en Castelgandolfo y en el Vaticano, intensificando las diferencias. Y es aquí donde a ratos la trama resulta un tanto fallida, pues dentro de que se puede entender que hay discrepancias en la forma de entender el servicio ministerial dentro de la Iglesia, se acaba cayendo en simplismos, con el estereotipo “conservador versus progresista”, y también en la personalidad “sabio solitario en las nubes versus hombre del pueblo”. Para el que haya seguido de cerca a ambos personajes, sabrá que Ratzinger tiene muchos y buenos amigos, y que le caracteriza una dulce timidez, y que a Bergoglio el papado le cambió y le volvió inesperadamente risueño y cercano, pues antes era muy adusto. Y pretender que la renuncia de Bergoglio como obispo podía caer mal ante la opinión pública y dejar mal al Vaticano es pretender que Bergoglio era muy conocido por la gente de a pie, lo que no era el caso, incluso en Argentina. En parte estos inconvenientes los salva la interpretación de los dos protagonistas, en que sobresalen Jonathan Pryce, muy conseguido como Francisco, y Anthony Hopkins, que lo tiene más difícil, por ser un actor tan reconocible, y porque su personaje tiene menos matices. De Francisco se ofrece un background, incluso con flash-backs donde le da vida un actor más joven, Juan Minujín, pero Benedicto no tiene el mismo trato. De todos modos sería injusto no señalar que existe un esfuerzo por mantener el equilibrio, y de hacer amables a ambos personajes, como en la escena final de la final del mundial de fútbol, muy simpática. Pero la premisa del film parece clara, hay uno que se ha quedado anclado en el pasado, y que hasta se deja llevar por la vanidad, mientras que el otro está en diálogo con el mundo, y es un hombre sencillo y humilde. Se intenta que esto no sea demasiado evidente, ninguno de los dos es perfecto, pero pueden cargar los planos insistentes de miradas perplejas de Bergoglio a Ratzinger, como si se estuviera diciendo a sí mismo, “pero este hombre qué pasa, que no tiene los pies en el suelo”, o algo semejante.
6/10
(2020) | 104 min. | Drama
Inquietante y desesperanzada mirada a los males que pueden acometer al hombre contemporáneo, que viéndose prescindible por parte de una sociedad deshumanizada, es él mismo capaz de hacer cualquier cosa para mantener su estatus social. En ese sentido, viene a ser la plasmación fílmica de la conocida afirmación del filósofo Thomas Hobbe de que "el hombre es un lobo para el hombre". Los hermanos David y Álex Pastor, directores y guionistas de Hogar, siguen las vicisitudes de Javier, un creativo publicitario de éxito que se ha quedado obsoleto, ninguna agencia quiere contar con sus servicios profesionales. Casado y con un hijo, debe renunciar a su piso de lujo en Barcelona, para trasladarse a otro más modesto, todo un símbolo de la pérdida de su posición. Incapaz de aceptar el estado de las cosas, empieza a colarse en su antigua vivienda –conserva un juego de llaves– en las horas que está desocupada, ahora vive ahí un matrimonio con una hijita. Cuando descubre que Tomás, el padre, tiene problemas con el alcohol, le sigue a una reunión de adictos, y él mismo se integra en el grupo. Poco a poco se introduce en la vida de los nuevos ocupantes de su antigua casa, mientras descuida a su familia. Hasta ahora los hermanos Pastor habían entregado filmes de tintes apocalípticos como Los últimos días y Eternal, que anticipaban el futuro a partir de males sociales muy reales hoy en día. En Hogar renuncian a sus tramas de anticipación, aunque en el fondo se mueven en el mismo terreno de la parábola al mostrar un caso extremo de desquiciamiento, propiciado por un entorno terrible que no personas en los demás. Logran un film intenso, bien realizado y con ritmo impecable, en la línea de títulos como El regalo de Joel Edgerton, en que un intruso pone patas arriba la vida más o menos tranquila de un hogar. Ciertamente hay algún recurso un pelín tramposo o forzado –el chantaje del portero de la finca, por ejemplo–, pero el conjunto es bastante notable. Sobresalen los dos actores masculinos principales, grandes Javier Gutiérrez y Mario Casas, aunque también están muy bien sus respectivas esposas en la ficción, Ruth Díaz y Bruna Cusí.
6/10
(2020) | 96 min. | Thriller
Entretenido thriller al más puro estilo de la serie B, escrito por David Golden y dirigido por Michael Scott, ambos con una dilatada experiencia en telefilmes a sus espaldas. Tiene algo de fabulilla moral sobre la avaricia, al seguir a Katie y Adam, un matrimonio con dificultades para salir adelante, ella es camarera, el trata de sacar adelante un máster. Después de un suceso violento en el restaurante donde ella trabaja, acaba aceptando el trabajo de cuidadora de un anciano encantador sin familia, que vive solo en un hermoso caserón. Su repentina muerte, y el hallazgo de dinero en un arcón, propician caer en la tentación de quedarse con esa fortuna, sin decir nada a la policía. Pero sólo han detectado la punta de un iceberg donde hay muchos secretos y mentiras del pasado que desconocen. Aunque el film abunda en clichés acerca de tipos amenazadores, la desconfianza que asoma entre Katie y Adam, el inesperado testamento, la policía suspicaz, el agente inmobiliario pesado y el empleador indignado, se disfruta porque está bien narrado y da lo que cabe esperar. Sirve para descubrir actores como la desconocida Camila Mendes, o reconocer que la veteranía es un grado, el caso de Elliott Gould.
5/10
(2018) | 98 min. | Histórico | Drama
Casablanca figura por derecho propio como una de las grandes obras maestras del Séptimo Arte. Es una película que no envejece y que ocho décadas después de terminada puede disfrutarse casi igual que el primer día. Se puede considerar como próxima al milagro, pues nadie esperaba la repercusión que tuvo, hay en ella algo inefable que cala hondo en cualquier espectador sensible. De modo que así, de entrada, una película que centre su mirada en el director del film, Michael Curtiz, durante el rodaje del mismo, cuenta casi de inmediato con la simpatía del espectador, al menos con la de quien estas líneas escribe. Y quizá esa es la principal ventaja de Curtiz, la película dirigida por el desconocido Tamas Yvan Topolanszky –se trata de su primer largo de ficción–, que algo de esas cualidades milagrosas se le contagian, respaldadas por el empaque de las imágenes en glorioso y blanco y negro, con algún apunte de colorín, rojo, azul, al estilo de lo que hizo Steven Spielberg con La lista de Schindler. Y sin embargo... sin embargo Curtiz, título de una sola palabra como Casablanca, dista mucho de ser perfecta, falla en ella la conexión emocional con el espectador. La película trata de indagar en la personalidad del director judío de origen húngaro –interpretado con aplomo por el desconocido Ferenc Lengyel–, un hombre de difícil trato en el plató, que se resiste a la presiones gubernamentales para hacer un film de propaganda según las convenciones al uso, mujeriego compulsivo, que engaña a su actual mujer e ignora a la tenía en Hungría, al tiempo que se muestra distante con una hija que trata de reconectar con él. Resulta difícil que el espectador pueda empatizar con él, y solo cierta aura de misterio, y su sincera preocupación por el posible destino de una hermana en la Europa de Hitler, lo hacen relativamente posible. El film cuenta con algunos aciertos, como el de dejar al fondo a los personajes de Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, apenas intuimos sus rostros, y poner más en primera línea a ejecutivos y guionistas, como Jack L. Warner, Hal B. Wallis y los hermanos Epstein. Y salen a colación algunos de los problemas de guion de Casablanca, y las dudas acerca de cómo debería terminar. Sin embargo lo que debía haber sido columna vertebral, la difícil relación de padre e hija, queda bastante desvaída, y no provoca excesivas emociones. También choca la crudeza de algunas escenas de sexo, que desentonan, sobre todo por contraste con la película romántica y esperanzadora por antonomasia que es Casablanca. Hay algo de contradicción paradójica a la hora de tratar de trazar paralelismos que no lo son, y que dejan un claro regusto de insatisfacción.
5/10
(2016) | 111 min. | Deportivo | Acción | Biográfico | Drama Tráiler
Biopic un tanto insípido del boxeador panameño Roberto Durán, conocido popularmente como “Cholo” o Manos de Piedra”. La película muestra cómo el legendario entrenador Ray Arcel interrumpe su retirada para prepararle en su búsqueda del título de campeón mundial en las categorías de peso ligero y welter. Una propuesta de su preparador Carlos Eleta que de entrada no le agrada, odia a los yanquis ya que su padre lo era, y abandonó a su madre cuando él era pequeño. La película, escrita y dirigida por por cineasta venezolano de origen polaco Jonathan Jakubowicz (Secuestro Express), va insertando en el metraje distintos flash-backs: la infancia de Durán durante la nacionalización del Canal de Panamá, cómo conoce al amor de su vida, Felicidad Iglesias, primeros combates, etc. Ello mientras sigue la trayectoria de la relación profesional entre Durán y Arcel. Le falta un hervor a la película que entrega Jakubowicz. Pese a las vistosas escenas de masas de los combates, donde se recrea el marco del Madison Square Garden, se echa en falta el tono épico que requieren las peleas del subgénero de las películas de boxeo, no se vibra ni se sufre en exceso. Edgar Ramírez, Robert De Niro, Rubén Blades, Ana de Armas, están correctos, pero tampoco se esfuerzan demasiado, porque sus personajes no tienen excesivos matices, y desde luego no hay demasiada sutileza a la hora de resaltar el “sex appeal” de la actriz de origen cubano.
5/10
(2019) | 111 min. | Drama Tráiler
Desde que era un niño prodigio, Dovidl Rappoport se ha preparado para su gran momento de debutar tocando el violín en un prestigioso escenario londinense. Pero esa gran noche de 1951 no aparece, desaparece sin dejar rastro dejando colgada a la familia que le acogió, y al que era su gran amigo, Martin Simmonds. Con un juego narrativo de flash-backs y flash-forwards, se nos cuenta la infancia de Dovidl, cuando su padre judío residente en Varsovia lo dejó a cargo de los Simmonds, que prometen respetar sus creencias religiosas. El chico tiene un gran talento, pero es de carácter difícil, y el estallido de la Segunda Guerra Mundial y el incierto destino de su familia le hacen mella. El canadiense François Girard vuelve a abordar una trama donde tiene importancia primordial la música, como lo hiciera anteriormente en El violín rojo y El coro. En esta caso adapta una novela de Norman Lebrecht, que convierte en guión Jeffrey Caine, responsable de los libretos de El jardinero fiel –otra adaptación– o Exodus: Dioses y reyes, trama judía por excelencia, la bíblica historia de Moisés y el éxodo del pueblo de Israel. Girard acierta al crear intriga, y funciona la estructura narrativa de indagación sobre el paradero de Dovidl por parte de un Martin adulto, que le lleva a viajar a lugares diversos como Varsovia y Nueva York, y los recuerdos del pasado y de cómo se forjó la amistad de los dos protagonistas. Aunque hay algún momento más forzado, o del que se habría agradecido un mejor desarrollo –las mujeres en las vidas de ambos, apenas esbozadas, el otro músico polaco que perdió la cordura–, capta la atención del espectador, y se acepta el momento-revelación que tiene lugar la noche del concierto perdido, hay que decir que a partir de ese momento la película se eleva, con grandes momentos musicales. Y dejando espacio para las ideas de rechazo y aceptación de la voluntad de Dios ante las desgracias y el sufrimiento, siempre entretejidas en la historia del holocausto, el destino terrible de tantísimos judíos en los campos de exterminio como el de Treblinka. Los actores están muy bien, tanto en la versión adulta de sus personajes –Tim Roth y Clive Owen–, como en los que interpretan su infancia y adolescencia, estos absolutos desconocidos.
6/10
(2020) | 148 min. | Cómic | Acción | Aventuras | Thriller
Adaptación de la novela gráfica de Rick Remender y Greg Tocchini, con grandes dosis de violencia. Imagina un futuro distópico en que Estados Unidos se dispone a lanzar la IPA, Iniciativa para la Paz Americana, gracias a la cual los crímenes y delitos desaparecerán de todo el país, por la ingeniosa emisión de una señal que evita en las personas acciones contrarias a la legalidad. Antes de que esto ocurra, Bricke, un criminal, se asocia con el vástago de una familia mafiosa, para dar un golpe audaz en la Casa de la Moneda. Aunque al mismo tiempo quiere vengar la muerte en la cárcel de su querido hermano Rory. El francés Olivier Megaton, colaborador en sagas de acción como Venganza y Transporter, entrega una película estilosa en su concepción visual, pero hueca, muy hueca, todo se confía a un esteticismo muy artificioso, donde tiene gran importancia la violencia y el sexo. La cinta parte de una idea usada con mejor fortuna por Stanley Kubrick en La naranja mecánica, en que se señala que no se puede arrebatar la libertad, por mucho que encadenes a una persona para que no cometa un crimen. También recuerda a las populares películas de la saga de La purga. Llama la atención la absoluta falta de valores de la trama, un nihilismo verdaderamente deprimente donde los actores dan vida a personajes sin alma.
4/10
(2020) | 101 min. | Comedia
Versiones alternativas de la misma boda, que concluye de forma distinta en función de dónde se sientan los invitados en el banquete, tras la intervención de unos niños traviesos que cambian las tarjetas que señalan dónde se sienta cada uno. El film sigue a Jack, que al haber fallecido sus padres será el encargado de llevar al altar a su hermana, Hayley, que se casa en una lujosa villa de Italia, país del novio, Roberto. A la celebración acuden entre otros la periodista Dina, a la que Jack dejó escapar y ahora se arrepiente de ello, su ex novia enojada, Amanda, y Marc, un tipo que se ha invitado a sí mismo para impedir la ceremonia, pues pretende a la novia. El británico Dean Craig, guionista de la inspirada Un funeral de muerte, debuta como realizador en el campo del largometraje con este remake de la cinta francesa Plan de table (2012), que por otro lado parece bastante influido por Atrapado en el tiempo, al repetir las mismas escenas con variaciones, y por Cuatro bodas y un funeral, pues se intenta pintar un buen número de secundarios divertidos que acuden al enlace. No llega ni de lejos al nivel de ambas. Se salvan los títulos de crédito finales (con imágenes que sugieren variaciones más divertidas del argumento), y los actores Sam Claflin y Olivia Munn, que con su carisma remontan el problema de que Jack y Dina resultan un tanto estereotipados sobre el papel. Por contra resulta llamativa la ineficacia de Freida Pinto (Amanda), que no parece muy convencida con el proyecto. No se ha explotado el elemento que podría haber dado lugar a más risas, el choque cultural entre ingleses e italianos, estos últimos desdibujados y sin apenas presencia. Por el contrario, falta elegancia en los diálogos, y abundan las secuencias mal resueltas, como el discurso improvisado de Jack, y todas en las que aparece el actor Tim Key, como Sidney, grosero invitado vestido de escocés sin serlo. Pero sobre todo, sobra que un personaje recuerde, por si alguien no la ha captado, la moraleja: que se tienen que aprovechar los giros de la vida que nos ofrece el azar.
4/10
(2020) | 104 min. | Romántico | Comedia
A Ellie le va muy bien en los estudios, pero sus compañeros apenas le hacen caso, salvo porque le encargan que les haga trabajos de clase, a cambio de dinero. El guaperas del centro, Paul, deportista con poca facilidad de palabra, le pedirá ayuda para conquistar a una chica, Aster, pero Ellie se enamora de la misma. Segundo largometraje de la estadounidense de origen asiático Alice Wu, dieciséis años después de Un amor diferente, sobre la relación entre una lesbiana y su madre. Reincide en el tema imitando la fórmula de títulos que trasladan la acción de grandes clásicos al instituto, con personajes adolescentes, como Crueles intenciones, basada en "Las amistades peligrosas", de Choderlos de Laclos, o Fuera de onda, inspirada en "Emma", de Jane Austen. Aquí se hace lo propio con "Cyrano de Bergerac", de Edmond Rostand, pero con una protagonista homosexual. En otro cambio acorde a los tiempos que corren, las cartas de amor se sustituyen por mensajes de WhatsApp. Parte de un guión con buenas réplicas, y Wu logra por momentos tensión dramática, con temas como el autodescubrimiento juvenil, o la importancia de mantener conversaciones en persona, cuando se corre el riesgo de abusar de las redes sociales. Además, se ha esforzado por dar profundidad a sus personajes, aprovechando el correcto trabajo de la protagonista, Leah Lewis, y del resto del reparto. Pero no acaban de resultar creíbles, se diría que Ellie resulta demasiado introvertida, hasta el punto de que llega a desesperar al espectador, Paul se pasa de torpe, y Ellie no deja de ser el arquetipo de aprovechada, que sale con un chico adinerado por puro interés. Esto ralentiza demasiado el ritmo, y llega a desesperar.
5/10