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Lista de cine

Lista de películas puntuadas con 3 en amor

(1950) | 115 min. | Drama | Romántico
Ya anciana, Amalia rememora cuando Fernando Mendoza, antiguo compañero de la Facultad de Medicina, llegó a San Esteban, el pueblo donde ella vivía. Después de trabajar codo con codo surge el amor. Por desgracia, él estaba comprometido con otra, así que decide regresar a la ciudad para terminar con la relación. Melodrama romántico, con algunas secuencias de enorme intensidad, que fue uno de los grandes éxitos de la época dorada del cine mexicano, sobre todo por la presencia de Dolores del Río, la gran estrella femenina de la época en el país azteca.
4/10
(2009) | 95 min. | Comedia | Drama | Romántico Tráiler
Notable debut en el largometraje del director Marc Webb, hasta ahora responsable de algunos videos y cortos musicales. Para hacerse un hueco en la nómina de realizadores con talento elige una comedia romántica atípica, sazonada con mucho acierto con numerosos temas musicales –que para algo es un experto en el tema– y un aire cínico de modernidad deprimente (tan propio ya del cine 'indie'), cuidadosamente estudiado, pero también fresco y eficaz. "Chico conoce chica. Él se enamora. Ella no". Así de simple reza el 'tagline' de 500 días juntos, y es justamente eso: el amor y el desamor, las cuitas provocadas por las misteriosas relaciones entre los seres humanos, difíciles sobre todo cuando no se comparten ni el mismo enfoque ni la meta a la que se dirigen. En el fondo el planteamiento viene a desentrañar dos clásicas visiones del mundo: la de los que creen en el amor, en el destino, en un porqué de la existencia; y la de los que no creen en absoluto en que la palabra amor signifique algo, la de los que opinan que todo es casualidad, mero azar sin paliativos. Tom es el joven que se enamora de Summer, una chica que conoce en su trabajo. Él es idealista, romántico, capaz de caer hechizado al primer vistazo de la mujer de sus sueños. Ella es práctica, vital, divertida y poco dada a crear fantasías de princesa. Ambos se gustan y el espectador contemplará su historia: el encuentro, los días y días que pasan juntos, las conversaciones, las miradas, las tonterías, las risas, el sexo, las riñas, las dudas, etc. Como se ve no hay nada nuevo en el horizonte, pero tanto los guionistas –también debutantes en este film– como el director se las ingenian para ofrecer un producto original, visualmente muy atractivo, con variadas secuencias excelentes. Mucho debe el resultado a la química y el buen hacer de los actores, el fantástico Joseph Gordon-Levitt (Brick) y la luminosa Zooey Deschanel (El incidente). Destaca, claro, la abrupta estructura narrativa, pues la narración no lleva un orden cronológico, sino que se presenta salteadamente dentro del amplio abanico de los 500 días del título. La cosa funciona sin más y da lugar a algunas transiciones muy cómicas, aunque en honor a la verdad tanto “capítulo-día” puede resultar un poco reiterativo. Pero felizmente Webb no se estanca en ese montaje, sino que ofrece además verdaderas audacias con la imagen y da lugar a momentos memorables, como el numerito musical –¡con dibujo animado incluido!– que expresa la emoción del enamorado, o las divertidas imágenes en que Tom se imagina soportando su sufrimiento en sesudas películas francesas o del mismísimo Ingmar Bergman. También resulta llamativo que la narración tenga un sesgo muy literario, ejemplo de lo cual es la extraordinaria secuencia de la fragmentacion de pantalla, en donde una parte de ella recoge las expectativas del protagonista y otra la realidad de los hechos. Son, en fin, grandes detalles que hacen diferente a este film romántico, cómico y dramático, de vitola decididamente independiente.
7/10
(1984) | 106 min. | Romántico | Fantástico | Comedia
Durante un crucero, un niño cae al mar y está a punto de ahogarse. Una sirena le salva la vida. Años después, esta criatura decide ir a la gran ciudad en busca de aquel joven. Al inicio de su carrera Tom Hanks explotó su talento para la comedia en títulos como éste, de Ron Howard, Oscar al mejor director por Una mente maravillosa. Y, claro la rubia Daryl Hannah se hizo famosa con su personaje, tan sexy como tierno y romántico.
4/10
(2007) | 77 min. | Drama | Documental
Secuela de Ten, de Abbas Kiarostami, dirigida a instancias de éste por la protagonista de ese film. En efecto, se recuperan los personajes de aquella historia de documental creativo pasados cuatro años, como indica el título de la nueva película; al principio parece que, a falta de una cuenta atrás, se va a repetir el esquema de filmar siempre en el interior de un coche; y aunque se acude a este recurso, que subraya la continuidad, la cámara es algo más libre, y acompañamos a Mania Akbari fuera del vehículo, por ejemplo al hospital donde le están tratando un cáncer. Porque aparte de mil temas que surgen en las conversaciones entre los personajes, reflejados con trazos tragicómicos, el elemento novedoso del film consiste sobre todo en la aparición de la enfermedad, que lleva al planteamiento de temas como el dolor, la muerte y la otra vida.
6/10
(2013) | 133 min. | Histórico | Biográfico | Drama Tráiler
Norte de los Estados Unidos. Solomon Northup es un hombre negro, casado y con dos hijos, que goza de una buena posición. Con la excusa de ofrecerle un atractivo trabajo, y aprovechando la ausencia de su familia, dos desalmados le secuestran y es vendido como esclavo. A lo largo de 12 años pasará por distintas plantaciones sureñas, sirviendo a distintos amos. No perderá la esperanza de recobrar la libertad, pero la supervivencia pasa por no mostrarse como alguien con educación, y por el dilema moral de cuál debe ser su reacción ante tremendas injusticias de las que es testigo. Formidable película, quizá el mejor drama que se ha filmado en cine sobre la esclavitud en Estados Unidos, destinado a tener el impacto que sobre el holocausto tuvo La lista de Schindler. Se basa en una historia real, que contó el propio Solomon Northup en un libro publicado en 1853. Steve McQueen (II) ha probado sobradamente sus capacidades como cineasta en Hunger –las huelgas de hambre de terroristas del IRA– y Shame –las adicciones sexuales–. Aquí se aplica con realismo en describir las penalidades de un hombre libre reducido al estado de esclavitud sin que pueda hacer nada por impedirlo, lo que supone una inmersión en el infierno de algo socialmente aceptado, disponer de las personas como si pudieran ser propiedad de alguien. Hay innegable crudeza en varios pasajes –las flagelaciones, el impuesto despojo de la intimidad...–, pero justificable y medianamente elegante. Lejos del director y de su guionista John Ridley caer en la sensiblería, o en el trazo caricaturesco del hombre blanco. Hay un esfuerzo claro por la objetividad, se procura penetrar en el punto de vista de la época sin condenas explícitas, ya sea el del propietario buena persona pero con problemas económicos, que no considera que sea labor suya cambiar las cosas; el capataz pendenciero de enorme ego; el depravado dueño de una plantación, y su no menos depravada esposa, por los celos que alimenta hacia una esclava de la que abusa el otro; los que usan del engaño para servir a sus propios fines; y los que tienen claro que no existen diferencias reales entre los blancos y los negros. Mientras que entre los esclavos las actitudes oscilan entre el extremo de la desesperación y el intento de la huida, y el de aceptación de lo que hay. McQueen demuestra maestría en la composición de muchos planos -repite colaboración con su operador habitual Sean Bobbitt-, verdaderos cuadros “pintados” con talento, podemos citar dos ejemplos sorprendentes, el de la carta que arde quedando reducida a unos rescoldos, y finalmente llevando a la oscuridad, algo en lo que casi coincide el estado anímico de su autor; o el del esclavo semiahorcado, sosteniéndose de puntillas para no ahogarse, mientras alrededor sus demás compañeros, despojados de la libertad, despliegan una inusitada actividad. El completo reparto hace un trabajo extraordinario. Incluido Brad Pitt, a quien hay que felicitar aún más por ser productor de la película, o sea, uno de los responsables de su existencia. Pero puestos a destacar a alguien, es obligado mencionar al protagonista, formidable Chiwetel Ejiofor, y Michael Fassbender, que compone a un sádico al que te puedes creer.
9/10
(2017) | 85 min. | Drama | Romántico
Baxter, fotógrafo, recibe un premio económico y ni corto ni perezoso se pone a regalar cosas a los más necesitados. Como quedan sólo doce días para su boda, los problemas llegan cuando la novia ve cómo el dinero va desapareciendo. Amable y romántico producto televisivo escrito y dirigido con sensibilidad por Christine Conradt. Aunque el tono es leve, el trabajo correcto del reparto lo hace llevadero, especialmente el de la rubia Ashley Jones.
4/10
(1933) | 86 min. | Drama | Comedia | Romántico
Vísperas de la fiesta nacional, en un popular barrio parisino. Anna, florista, y Jean, taxista, son dos jóvenes vecinos que se aman. Pero Pola, una antigua novia que se mueve entre malas compañías, visita a Jean en su habitación, y se produce el equívoco. Anna cree que Jean está con esa mujer; la muerte de su madre y los enredos de Pola, hacen que la grieta que se ha abierto en la pareja se agigante, y ambos no vuelven a saber el uno del otro, pues cambian de casa. Hasta que... Amable película de René Clair, que demuestra ser un genio a la hora de cambiar el tono de la película. Puede moverse en la comedia bufa -el rico borrachín-, la crítica social -la familia burguesa de padres bien pensantes-, el suspense -toda la tentativa de robo en el café donde Anna empieza a trabajar de camarera- y, por supuesto, el romanticismo. Del reparto destaca la siempre encantadora Annabella, y Paul Ollivier en el divertido rol del borracho, con momentos estelares como el del salón donde amenaza a la gente hasta con dos pistolas.
7/10
(2018) | 94 min. | Histórico | Acción | Thriller | Drama
Clint Eastwood sigue su línea ascendente de contar historias esperanzadoras sobre el heroismo cotidiano de las personas corrientes, que empezó a incoar con Gran Torino, una trama de redención. Como en Sully, parte de un caso real, el valeroso comportamiento de tres amigos -Anthony Sadler, Alek Skarlatos y Spencer Stone- de turismo por Europa en agosto de 2015, y que a bordo del tren que les llevaba a París se enfrentaron a Ayoub El-Khazzani, un terrorista yihadista armado hasta los dientes, que pretendía ejecutar una matanza entre los pasajeros. Y rizando el rizo, ha querido que fueran ellos mismos, sin ninguna experiencia interpretativa previa, quienes compusieran sus propios personajes, algo que también han hecho otros pasajeros. Suena a audacia loca, pero la fórmula funciona, los tres resultan muy naturales ante la cámara. El octogenario director no se ha roto la cabeza, está claro que su objetivo no era otro que el de recordar una preciosa página de heroicidad a cargo de tipos normales, de ésas que engrandecen a los seres humanos, donde con cierto sentido providencialista, se viene a decir que hay que saber estar donde a uno le corresponde, y hacer algo, lo que haya que hacer, aunque cueste. No hay que confundir la sencillez con la simpleza, e Eastwood se inclina por la primera entregando una película tremendamente eficaz en lo que pretende. El film parte del libro que publicaron los héroes, con la ayuda de un escritor profesional, y el guión lo ha compuesto, siguiendo la línea de los actores no estelares, una completa desconocida, que responde al nombre de Dorothy Blyskal. Y el planteamiento resulta bastante minimalista, pues unos planos iniciales que nos anticipan el ataque del tren, van seguidos de flash-backs sobre la infancia de Anthony, Alek y Spencer, su entorno familiar y escolar, y el modo en que se forja la amistad. Y a esto se suma la normalidad absoluta de los días previos al atentado, en que simplemente disfrutan de sus vacaciones, en Roma, Venecia, Berlín –el punto donde se reúnen los tres– y Amsterdam. Tenemos así simplemente, pero en realidad no es poco, a unos buenos amigos pasándolo bien, gastando bromas, disfrutando del arte y la fiesta, ayudando a las personas mayores. Es la humanidad que nunca deberíamos perder, lo que nos hace buenas personas, y que nos equipa para las pruebas que depara la vida, viene a decir Eastwood, quien de nuevo, con unos sencillos mimbres, sabe filmar con poderío. Aunque el enfrentamiento con el terrorista en sí, sea breve, está rodado con gran fuerza y meticulosidad, perfectamente montado, sin artificios musicales o ralentíes que no vengan a cuento, la veteranía de un gran cineasta es un grado, y reducir al atacante y ayudar a los heridos, es todo una en esa inspirada escena.
7/10
(2003) | 90 min. | Comedia
La francesa Coline Serreau ha dirigido y escrito una continuación de su mayor éxito a escala internacional, Tres solteros y un biberón, que transcurre 18 años después, exactamente los que transcurrieron entre los rodajes de ambas cintas. Repiten los actores originales, y se incorpora al reparto la hija de la propia cineasta, la debutante Madeleine Besson. Ella es la actriz que interpreta a Marie, aquella niña adoptada por tres solterones, y que se ha convertido en toda una mujercita. Tras aprobar el examen de bachillerato, Marie abandona temporalmente a sus padres adoptivos, y se dispone a pasar el verano en el sur de Francia con su madre, que tras pasar años en Estados Unidos, ha contraido matrimonio con un californiano. Por su parte, los solteros han pasado todo este tiempo educando a la niña, y no han tenido tiempo para estabilizar sus vidas. El paso a la madurez es el tema central de esta comedia, de tono amable, y en la que cada secuencia hace referencia a la primera parte. Aunque no alcanza la frescura del original, algunos golpes de humor son muy acertados, y los personajes están llenos de humanidad.
4/10
(1983) | 90 min. | Drama
5/10
(2018) | 85 min. | Drama
1985. Adrian Lester, que trabaja como publicista en Nueva York, vuelve a casa por Navidad. Supone el reencuentro con sus padres y su hermano adolescente tras varios años de ausencia, y un auténtico shock emocional, pues le lleva a sumergirse de nuevo en un pasado del que huyó, el de una ciudad provinciana de la América profunda, lejos de las sofisticación neoyorquina, donde todo el mundo daba por hecho que se casaría con su amiga de la infancia Carly. Y en circunstancias dolorosas que no se atreve a expresar, pues la familia ignora su homosexualidad, y que está enfermo de sida. Notable cine indie estadounidense, a modo de pequeña pieza de cámara. El director de origen malayo Yen Tan alarga su corto homónimo, para entregar una historia delicada y atravesada de sentimientos, donde domina el amor entre los miembros de la familia protagonista, por encima de cualquier otra consideración sobre distintos modos de ver la vida y posibles reproches. Con inteligencia no se ha jugado la carta de la confrontación y las discusiones violentas, a la que habría sido fácil acudir para construir el drama. Se incide en cambio en la tristeza por no ser comprendido, el rechazo que se manifiesta en pequeños gestos, o la descripción de la atmósfera asfixiante en la que habría crecido Adrian, por ejemplo con el audio radiofónico incidental del sermón fustigador de un clérigo. Casi siempre se apuesta por la sutileza, aunque al final Tan no puede evitar sugerir la posible condición gay del hermano pequeño, algo completamente innecesario, y que se acerca al cliché al apuntar que el no-gusto por el deporte y la sensibilidad artística resultan sintomáticos al respecto. De todos modos tal apunte no malogra el conjunto, bastante equilibrado y que invita a la reflexión, hay que saber convivir y quererse por encima de las diferencias. Rodada en exquisito blanco y negro, una fotografía de Hutch, también coguionista, tiene el mérito de no demonizar a nadie, y con pausa y sin aspavientos atrapa las emociones que embargan a todos los personajes, empezando por el protagonista, bien interpretado por Cory Michael Smith. Están también muy bien Virginia Madsen y Michael Chiklis, los padres, con mayor clarividencia de la que se podría suponer, Jamie Chung, la novia coreana, y el joven Aidan Langford, el hermano pequeño.
6/10
(2014) | 91 min. | Comedia Tráiler
Tercer largometraje del realizador y guionista francés Sébastien Betbeder, tras las poco conocidas fuera de su país Nuage y La vie lointaine, y diversos cortos y telefilmes. Arman, treintañero licenciado en Bellas Artes sin perspectivas vitales, decide reencauzar su vida, y entre otras cosas correr por el parque los sábados. El primer día, el sol no le deja ver a otra chica que también practica deporte con la que se choca. Aunque le dice que se llama Amélie, se despiden sin darse los teléfonos. Pero el destino querrá que se reencuentren... El tal Betbeder parece haber visto mucho cine de directores que cita continuamente a través del metraje (al igual que escritores y pintores), y pretende actualizar los presupuestos de la Nouvelle Vague, utilizando recursos como que los personajes hablen espontáneamente a la cámara. Consigue cierta frescura, y sus actores, los poco conocidos Vincent Macaigne, Maud Wyler y Bastien Bouillon consiguen resultar naturales. La puesta en escena parece muy rudimentaria, con grano en las escenas de noche, lo que confiere a la cinta un aspecto de filmación casera. Lejos de resultar redonda, los devaneos, a veces intrascendentes de los personajes, acaban agotando un poco, y algunas citas cultas llegan a resultar algo pedantes. Curiosamente, y aunque resultaría extraño que el director la haya visto, trae a la memoria el film español Todas las canciones hablan de mí, de Jonás Trueba, que parte de presupuestos similares. Pero 2 otoños, 3 inviernos produce cierta simpatía, pues está rodada con escaso presupuesto, apunta algunas reflexiones sobre la fugacidad de la vida, y tiene un tono amable y optimista que cae simpático.
5/10
(2004) | 130 min. | Drama | Romántico
El fascinante director oriental Wong Kar Wai vuelve a la carga, entregando una nueva película sobre las heridas del amor, que retoma a uno de los integrantes de la pareja protagonista de Deseando amar, concretamente al encarnado por Tony Leung. Es éste uno de esos filmes que exige haber visto previamente el anterior, que nos narraba la imposibilidad de un amor entre un hombre y una mujer, engañados por sus respectivos cónyuges, que estaban viviendo una aventura. Ellos iniciaban una relación empapada de amor, pero en la que su deseo más hondo era el de no caer en el mismo error que las personas que les habían traicionado. Se trataba de un amor especial, único, irrepetible, que se desarrollaba en una atmósfera como de ensueño, el Hong Kong de los años 60. Y cuya consumación podría suponer romper esa delicada y frágil situación, el final de aquello que lo hacía tan extraordinario. 2046 arranca después de la separación de tan singular pareja. Chow no puede olvidar ese “mood for love” vivido años atrás, y por ello se instala en un nuevo “mood”, un estado anímico de insatisfacción en que trata de olvidar al amor de su vida manteniendo relaciones efímeras con toda clase de mujeres; lo que le hybde en una pasión erótica que nunca sacia. El otro modo de enfrentarse a su honda tristeza es la de escribir novelas de ciencia ficción situadas en el año 2046, un homenaje al número de habitación del hotel donde solía reunirse con su amada. Esta secuela (uno duda en usar esta palabra, que parece de una minusvaloración que no es cierta a la hora de hablar de esta subyugante obra de Wong Kar Wai) resulta mucho más compleja que el film que la justifica. Nadie duda que es más atractivo un amor imposible, que la caída en una especie de limbo, el 2046, donde se mueve un hombre sufriente que es incapaz de pasar página y continuar su vida enfrentado a nuevos desafíos. Él ha decidido seguir hospedado de modo permanente en ese estado mental de 2046, incluso físicamente (buscando la mentada habitación del hotel), y vivir de un modo egoísta, encerrado en un caparazón del que sale sólo de modo esporádico (cuando echa una mano a la hija de su casero, en sus cuitas de amor), los únicos momentos en que vuelve a respirar, siquiera sea sólo un instante.
7/10
(1940) | 96 min. | Drama
Producción de los Korda que plantea el dilema moral de un tipo que ha matado accidentalmente al marido de la mujer que ama. Otro hombre es acusado de homicidio, por lo que cuenta con los 21 días del título para decidir si se entrega. Su hermano, que aspira a un importante cargo en el mundo de la justicia, la persuade para que espere ese plazo, en que el tribunal debe dictar sentencia. Es como un breve plazo de felicidad, pues está decidido a declararse culpable si el otro no es absuelto. Thriller judicial coescrito por el director, Basil Dean, y el novelista Graham Greene. Aunque en su etapa como crítico de cine Greene despotricaba de las películas de Alexander Korda, acabó siendo buen amigo suyo y escribiendo películas para él. En la que nos ocupa él fue su juez más implacable, pues escribió: "Tal vez se me pueda perdonar por llamar la atención sobre una película en la que he tenido que ver, pues lo cierto es que no puedo decir nada bueno a propósito de ella". Había en efecto algunos tópicos, y el "deus ex machina" que propicia un final feliz resulta algo disparatado. Pero también había su parte de atmósfera bien lograda -el parque de atracciones, la noche del crimen...-, y algún buen elemento de humor, como la reunión de los jueces en que cada uno confiesa algún momento en que infringió, siquiera levemente, la ley. Greene añadió algunos elementos de catolicismo -se notaba su conversión 14 años antes-, y el personaje del cura atormentado recuerda al que compuso para su obra "El poder y la gloria". Protagonizan la cinta Laurence Olivier y Vivien Leigh, que se casaron ese mismo año; Greene escribió que "les debo tantas disculpas, padecieron en los papeles estelares".
6/10
(2003) | 124 min. | Drama
21 gramos. La diferencia entre la vida y la muerte, lo que media entre un cuerpo animado y un cadáver. Con este título el mexicano Alejandro González Iñárritu nos habla de la fragilidad de la existencia, de los hilos tenues de nuestro devenir terreno, que pensamos controlar, pero que con enorme facilidad se parten o enredan. Al igual que hiciera en su notable debut, la muy dura Amores perros, nos cuenta tres historias. Pero su peculiar estructura de puzzle, inspirada en William Faulkner, es esta vez más complicada. De modo fragmentado, y al principio desconcertante, nos presenta a tres personajes, cuyos derroteros finalmente están muy relacionados, auténtica carambola a tres bandas. El director rueda su película en inglés, con estilo realista algo desaseado, como si fuera la vida misma, sin esfuerzos por embellecer las imágenes y con brioso montaje. Jack Jordan, preso convicto, acaba de salir de la cárcel. Allí ha abrazado el cristianismo evangelista. Está convencido del “Jesús te ama”, y desea sinceramente salir adelante, junto a su familia. Pero a las dificultades para conseguir trabajo, se suma un fatal atropello. Con su vehículo se lleva por delante al marido y dos hijitas de las hasta entonces felizmente casada Cristina Peck. Termina de completar el cuadro Paul Rivers, enfermo del corazón, necesitado de un trasplante. Y el órgano se lo va a proporcionar el difunto esposo de Cristina. González Iñárritu y su coguionista Guillermo Arriaga hablan con gravedad y sentido fatalista del destino, fuerzas incontrolables que dan al traste con nuestros proyectos. Al describir las situaciones familiares, no se conforman con lugares comunes: así, se nos habla del deteriorado matrimonio de Paul, mantenido artificialmente con mentiras y medias verdades, incluido un aborto que su esposa Mary le ocultó; de las dificultades del “volver a empezar” de Jack, la falta de confianza de la esposa; y de lo que era una vida feliz en Cristina, y que se transforma en desesperación pura y dura, retorno a la adicción a las drogas y deseo de venganza. Cada fotograma transpira rabia, amargura y nihilismo. Hay pequeñas cosas que nos hacen felices, pero duran poco. No hay sentido en el dolor, si hubiera Dios no habría permitido esto, viene a pensar el pobre Jack. La catarsis que al final alcanzan los personajes es limitada.
7/10
(2018) | 133 min. | Histórico | Thriller | Drama
Cuidada dramatización del ataque terrorista ocurrido en Noruega el 22 de julio de 2011, con un doble golpe que incluía la explosión de una furgoneta cargada de explosivos en las cercanías de la oficina del primer ministro, y la masacre a tiros de la isla de Utoya, donde un numeroso grupo de jóvenes acudía a un campamento organizado por el partido laborista en el poder. Detrás se encontraba una única persona, Anders Behring Breivik, que actuó guiado por sus ideas ultraderechistas, consideraba que el gobierno estaba vendiendo el país al multiculturalismo, una guerra que debía ser contestada golpeando donde más dolía, dañando a los que podían constituir las futuras élites de Noruega. Hubo 77 muertos, además de numerosos heridos. A pesar del título, la película no se centra únicamente en la fatídica fecha de los atentados de Breivik, sino que podemos decir que se alarga indefinidamente hasta que se dicta sentencia contra su responsable; y recoge con detalle la defensa del terrorista, la reacción gubernamental que encarga una investigación para averiguar qué ha fallado, y el modo en que sobrellevan los ataques las víctimas, representadas fundamentalmente por Viljar Hanssen y su familia, el joven recibió cinco tiros, y además de quedar tuerto y con múltiples lesiones, tiene restos de una bala alojados en el cerebro, sin posibilidad de serle extirpados. El film sigue la estela de otros que recrean con un estilo casi documental atentados terroristas, vienen a la cabeza Elephant, inspirados en los ataques del instituto de Columbine, United 93 sobre uno de los aviones secuestrados en el 11-S, o Día de patriotas, sobre el atentado durante la maratón de Boston. Su director y guionista Paul Greengrass tiene una acreditada trayectoria en este terreno, suyas son además de la citada United 93, Bloody Sunday (Domingo sangriento) y Capitán Phillips. El cineasta imprime a la narración un ritmo brioso, donde tras el impactante arranque del atentado, consigue que el interés no decaiga cuando toca abordar aspectos más “tranquilos”, las secuelas en las víctimas, la frialdad de un asesino poseído por el fanatismo, la estrategia de la defensa que pasa inicialmente por alegar demencia. Uno de los logros a destacar es evitar deslizarse por el sentimentalismo, o por el discurso ideológico demasiado obvio. Greengrass se acerca mucho a eso tan raro llamado objetividad, y logra conmover al mostrar a la joven que se preocupa por Viljar, o por el modo en que su familia le arropa en los momentos más duros. Especialmente electrizante resulta el momento del juicio en que Viljar se encuentra frente a frente con Breivik, pasaje climático donde era muy difícil lograr un deseable equilibrio para no caer en lo que describiríamos peyorativamente como “hollywoodiense”. Todo el reparto trabaja muy bien, son actores desconocidos noruegos, aunque la película se ha rodado en inglés, buscando llegar al público internacional. Destacan Anders Danielsen Lie como el terrorista y el joven Jonas Strand Gravli, como la víctima a la que se presta más atención.
7/10
(1961) | 95 min. | Drama | Romántico
Helen Lester conoce a un joven playboy del que se enamora en tan solo 24 horas. Harta de la vida que lleva, decide romper con todo y unirse a él siguiendo los dictados de su corazón. Película basada en la novela de Stefan Zweig 'Veinticuatro horas en la vida de una mujer', una de las mejores obras del siglo XX. La libertad individual de la mujer chocaba con la estricta moralidad de una época. A pesar de ser un telefilme que no pudo superar la novela, cuenta con una siempre estupenda Ingrid Bergman, a la altura de las circunstancias.
4/10
(2000) | 103 min. | Drama
Borrachita. Así anda todo el día la buena de Sandra Bullock. Y así se presenta en la boda de su hermana, hasta el punto de que termina estrellando la limusina de los novios. Resultado: ingresa en un centro de rehabilitación. Al principio está todo el día cabreada, piensa que los otros alcohólicos son una panda de majaderos... pero poco a poco se dará cuenta de: 1) que ella es la principal majadera, y 2) que ya va siendo hora de poner un poquito de orden en la propia vida y de comenzar a pensar en los demás. Sandra Bullock es la protagonista absoluta de este drama al que no faltan unas gotas de humor. Para preparar las escenas de terapia de grupo con alcohólicos, la actriz visitó un centro de rehabilitación auténtico, y se comportó como una paciente más en una sesión de grupo: “Todo lo que se dice allí se basa en la confidencialidad, todo lo que cada uno dice. Así que me dije, ‘¿Qué puedo perder?’. Me costó dejar al grupo. Cuando empecé, me abrí y conté muchas cosas sobre mí, y tenía ganas de acabar.” Dirige el film Betty Thomas, la directora de Dr. Dolittle.
4/10
(2014) | 106 min. | Drama
Cuando en una ciudad de provincias pierde el tren que debía llevarle a París, el inspector de hacienda Marc conoce casualmente a Sylvie, una mujer que acaba de romper con su marido, con la que tras una larga conversación descubre que se complementa a la perfección. Como él tiene que partir de inmediato, ambos se citan en el Jardín de las Tullerías de la capital unos días después. Pero un problema de comunicación con unos chinos de Marc en su trabajo impide el reencuentro. Éste sigue con su vida habiendo perdido el contacto, y acaba conociendo a Sophie, de la que ignora... ¡que es hermana de Sylvie! Si el espectador está dispuesto a dejarse llevar por el caprichoso libreto y aceptar que "el mundo es un pañuelo", y que en plena era de las nuevas tecnologías los protagonistas no intercambien ni móviles, ni Facebook ni nada de nada, se emocionará con este drama que dirige Benoît Jacquot, conocido por Adiós a la reina. Recupera la temática típicamente francesa del 'amour fou', el amor loco que está a punto de llevar a los amantes a su perdición, pues trae consigo la tentación de dejarse llevar por los arrebatos emocionales y caer en la infidelidad. El realizador impregna un tono muy sobrio a una historia que en muchos momentos amenaza con caer en la comedia o en el melodrama, por ejemplo cuando la actriz principal se abraza a los pies de su esposo en plena calle. También logra un timing ajustado, varias metáforas en la línea del "tren perdido" y un academicismo ejemplar a la hora de mover la cámara, por lo que la historia funciona. Cuenta además con varios de los grandes del cine galo, capaces de elevar por momentos el nivel. A Benoît Poelvoorde le va al pelo un personaje de feo atractivo muy francés, Charlotte Gainsbourg vuelve a demostrar que trabaja bien incluso cuando se aleja de la mente perturbada de Lars Von Trier, y Chiara Mastroianni da el perfil como hermana en discordia. A pesar de la brevedad de su papel, la veterana Catherine Deneuve sobresale como madre de las chicas, que con su mirada lo dice todo.
6/10
(2010) | 118 min. | Romántico | Drama
Adaptación de la primera novela del italiano Federico Moccia, un fenómeno de ventas, sobre todo entre el público más joven, lo que propició una segunda parte titulada “Tengo ganas de ti”. Dio lugar a una adaptación italiana, Tre metri sopra il cielo (2004), de Luca Lucini. La versión española está protagonizada por el ídolo del público más joven Mario Casas, y la dirige Fernando González Molina, que ya tiene experiencia en trabajar con el actor, pues fue el responsable de Fuga de cerebros, y de episodios de la serie que le dio a conocer, Los hombres de Paco. El argumento tiene puntos en común con Crepúsculo, pero cambiando al vampiro por un chico problemático. Babi, niña pija de buenas maneras, estudiosa y con futuro, prepara su ingreso en la universidad. Al acudir con su novio a una fiesta, se cuela, junto a su grupo de amigos brutotes, Hache, un chico macarra, motero, rudo, con antecedentes judiciales. Hache intenta que ella le haga caso, a pesar de que está acompañada, lo que deriva en que acaba arrojando a Babi a la piscina, golpes brutales al novio y destrozo del coche de su chico. Sin embargo, Babi acaba sintiéndose atraída por el joven inadaptado, con el que volverá a reencontrarse en una carrera ilegal de motos a las que Hache es aficionado. Tres metros sobre el cielo está diseñada con tiralíneas para ser un gran éxito, pues se basa en una novela conocida, el protagonista tiene tirón, y retrata a cierta juventud actual bastante reconocible. Además, cuenta con una buena factura técnica y un reparto solvente, ya que Casas es ideal para el inadaptado protagonista, le acompaña la siempre solvente María Valverde, y ambos están arropados por secundarios lo suficientemente eficaces, como Diego Martín (Pájaros de papel), Nerea Camacho (Camino), Jordi Bosch (Boca a boca), etc. Sin embargo, los personajes son arquetipos de la chica buena, y el chico ‘malote’, y la acción es predecible y sobre todo, poco creíble. El exhibicionismo de la actriz principal resulta cansino, pues resulta difícil llevar la cuenta de las veces que se queda en ropa interior, con excusa o sin ella. Aparte de todo esto, se está vendiendo a los jóvenes un elogio de la vida salvaje demasiado irreal. Una cosa es realizar un retrato simpático del ‘rebelde sin causa’ tipo James Dean, los muchachos protagonistas de Rebeldes, los mods de Quadrophenia, o el típico motero o pandillero, y otra ensalzar la figura de un delincuente como el que interpreta Mario Casas, violento, maltratador y bastante irresponsable. Las consecuencias a las que darían lugar sus acciones en la vida real no se ven en la pantalla, pues se libra ‘milagrosamente’ de un juicio por un acto tremendamente vandálico, con el testimonio de la chica que está enamorada de él, mientras que un acoso mafioso en toda regla a una profesora deriva en una pequeña riña de enamorados y ya está.
4/10

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