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Lista de cine

Las mejores películas de científicos e inventores reales

Saben a poco. Con la cantidad de ellos que han cambiado el mundo, parece que sus peripecias, poco proclives a la acción, no seducen del todo al Séptimo Arte. Aún así, existe un buen puñado de vibrantes películas que retratan a científicos reales, apasionados de sus investigaciones.

Lógicamente también hemos incluido inventores que con sus creaciones han contribuido a hacer de este mundo un lugar un poco mejor.

Las mejores películas de científicos e inventores reales
(2016) | 95 min. | Romántico | Biográfico | Drama Tráiler
El matrimonio entre Pierre y Marie Curie es feliz. Acaban de tener su segundo hijo y se aman de veras. Además, lo emocional y lo intelectual se funden a la perfección ya que han triunfado en el campo científico, hasta el punto de ganar el Premio Nobel. Pero entonces, Pierre muere y salir adelante para Marie se hace cada vez más difícil. No es ni la primera ni la segunda vez que el mundo del cine centra su atención en Marie Curie (1867-1934). Desde el clásico hollywoodiense Madame Curie, protagonizado por Greer Garson, hasta la francesa Los méritos de Marie Curie, con Isabelle Huppert en el papel principal, por citar sólo dos ejemplos, la historia de esta científica ha supuesto siempre un modelo del genio femenino en una época en que el mundo intelectual estaba dominado por los hombres. Con razón el cine y la televisión vuelven una y otra vez a contar las hazañas de esta mujer eminente, la primera persona que recibió dos Premios Nobel, en Física y en Química. Pero la vida de Marie Curie no fue un camino de rosas. Al menos así lo da entender con contundencia la directora Marie Noelle (La mujer del anarquista) en su primera película en solitario, tras la muerte de su marido Peter Sehr cuatro años atrás. La directora francesa afincada en Alemania entrega un biopic casi enteramente envuelto en tristeza, ya que se centra principalmente en los años en que la protagonista, ya convertida en una celebridad mundial, ha de sufrir la repentina pérdida de su esposo, el desprecio de la academia francesa, las dudas sobre su trabajo y sobre todo el acoso de la opinión pública por su relación adúltera con su colega Paul Langevin. Salvo en contadas ocasiones –la más relevante quizá cuando Curie coincide en un congreso con Albert Einstein–, Noelle carga la mano en una recreación pesarosa de la existencia en donde hay poco espacio para la alegría. Formalmente la película está cuidada, sobre todo en el aspecto fotográfico y en el uso de la luz y los claroscuros, lo cual aporta ese típico ambiente de principios de siglo, algo rancio y opresivo, al tiempo que transmite una atmósfera poco respirable en connivencia con el alma de los personajes, una sensación acentuada por esos espacios cerrados del mísero laboratorio, en donde Marie Curie hizo sus descubrimientos. La actriz Karolina Gruszka hace un convincente trabajo protagonista, pero aunque está presente en casi todos los planos su personaje siempre se mantiene distante, en el fondo desconocida, un enfoque que la directora quizá haya equivocado. Tampoco empatizamos mucho con el amante, Langevin, demasiado colateral, mientras que sí tienen mayor credibilidad las iniciales apariciones de Charles Berling como Pierre Curie, papel que vuelve a repetir tras el film de 1977.
5/10
(1943) | 124 min. | Biográfico
Etapa de la vida de la científica polaca Marie Curie que tras casarse con Pierre Curie, inician juntos experimentos en su laboratorio, alcanzando fama mundial por lograr aislar dos nuevos elementos químicos: el polonio y el radio. Ganó el Premio Nobel de Física en 1903 pero años después, Pierre murió trágicamente al ser atropellado por un camión. Marie Curie prosiguió sus investigaciones, asumiendo, además, la cátedra de su marido en la Universidad. Años más tarde recibió el Premio Nobel de Química. Siete nominaciones a los Oscar, obtuvo este film, incluyendo película, actriz y actor, entre otros. Mervyn LeRoy (Mujercitas, Soy un fugitivo) reemplazó en la dirección a Albert Lewin, que iba a llevar la batuta del film en un primer momento.
6/10
(2015) | 108 min. | Biográfico | Drama Tráiler
La apasionante historia de un genio de las matemáticas, el indio Srinivasa Ramanujan, que sin recursos ni una educación formal, se formó de modo autodidacta en Madrás, en la segunda década del siglo XX, hasta plantear complicados teoremas y ecuaciones. Su talento natural no dejó de llamar la atención del profesor G.H. Hardy, cuando el otro le escribió enviándole parte de sus primeras investigaciones, de modo que se lo trajo al Trinity College en la elitista Universidad de Cambridge, en vísperas de la Primera Guerra Mundial. Aunque contaba con la comprensión de otro colega, Littlewood, las autoridades académicas recibieron al recién llegado con un escepticismo y unos prejuicios no exentos de connotaciones raciales. El desconocido Matt Brown escribe y dirige un film que atrapa, a partir de la biografía de Robert Kanigel. Aunque su puesta en escena no sea deslumbrante, tiene entre manos un material magnífico, al que dan alma dos actores magníficos, Dev Patel (que se dio a conocer con Slumdog Millionaire) y, sobre todo, Jeremy Irons, un actor que nunca defrauda, aunque a veces se involucre en películas que no están a la altura de su talento (por fortuna, no es el caso de la que nos ocupa). La película obra el milagro de que el interés no decaiga, con un tema de entrada tan abstracto como son las matemáticas. Lo consigue no enredándose tratando de razonar mil complejos teoremas, pero al tiempo se arriesga ofreciendo discusiones que pueden herir el ego de los implicados, y alguna sencilla explicación muy pedagógica, como la relativa a las particiones. De modo que entendemos la belleza y la pasión por los números que subyugan al piadoso Ramanujan, que encuentra en ellos a Dios, y que también encandilan al en principio ateo Hardy, que no puede dejar de reconocer algo extraordinario en esa armonía objeto de su estudio, de la que su pupilo es un estudioso asombroso. Los que se dediquen a la investigación no dejarán de vibrar con un film que recuerda que en la ciencia no basta la intuición, por muy genial que ésta sea, sino que hay cultivar también una metodología que justifique los hallazgos, que no basta simplemente enunciar. La cuestión profesional convive con la relación humana, aspecto bien trabajado. Lo que podría ser una relación de conveniencia profesor-discípulo va a crecer, gracias también a la calidad humana de Ramanujan, que lo pasa mal lejos de India, sin su esposa, que ha dejado de momento atrás, y con un mentor que se muestra demasiado frío y rigoroso. En tal sentido Littlewood, amigo de Hardy, bien interpretado por Toby Jones, hace de eficaz contrapunto que puede humanizar el trato. Todos los personajes secundarios ofrecen interés, incluido el famoso Bertrand Russell, al que da vida Jeremy Northam. Además se encajan bien en la narración las penalidades de la guerra, la delicada salud del protagonista, y lo que ocurre en la India mientras él está fuera.
7/10
(2014) | 114 min. | Histórico | Biográfico | Thriller | Drama Tráiler
El director noruego Morten Tyldum escoge una historia real para rodar su primera película en inglés, la adaptación del libro de Andrew Hodges realizada por un guionista debutante, Graham Moore. Con mucho talento y jugando en la estructura con tres tiempos narrativos, describe la contribución al desenlace de la Segunda Guerra Mundial del gran matemático y experto en computación Alan Turing, que lideró el equipo de criptógrafos de Bletchley Park en Inglaterra, responsable de romper el código de cifrado que los nazis utilizaban en sus comunicaciones con el uso de la máquina Enigma. Producen la cinta los hermanos Weinstein. Gran mérito de Moore y Tyldum es el modo en que se imbrican el presente, en que la casa de Turing sufre un asalto con robo, y de la investigación policial empiezan a asomar indicios de tareas de espionaje, pero también de posible homosexualidad; los años de la guerra, que ocupan la mayor parte del metraje, con la petulancia e insensibilidad de Turing en el trato con la personas –sus superiores y los miembros de su equipo–, pero también con su admirable genialidad; y sus años de jovencito estudiante en el internado de Sherborne en Dorset, con la afinidad que siente por un estudiante algo mayor que él, Christopher Morcom. La narración, bien apoyada por montaje, fotografía y partitura musical, fluye con un ritmo asombroso, donde se conjugan la intriga, la humanidad de los personajes, el drama pero también el humor, propiciado éste en gran parte por la arrogancia en parte inconsciente del protagonista. Lo cierto es que hay un buen puñado de escenas modélicas en su concepción, y parece latir de fondo en todo el film la idea de que no sólo estamos descifrando Enigma, sino que de Turing también estamos rompiendo su código, para descubrir lo que encierra su aparente frialdad, pues en el fondo y paradójicamente es una persona hipersensible. Incluso el título original, "The Imitation Game", alusión al conocido artículo de Turing "Computing Machinery and Intelligence", tiene su subtexto a la hora de aludir a las capas con que se protege de los demás. Tienen fuerza los componentes del grupo que trabaja con Turing, la única chica del grupo –Joan Clarke, compuesta por Keira Knightley–, o el líder desbancado Hugh Alexander, Matthew Goode. También los superiores de inteligencia –el comandante Denniston, Charles Dance, que no traga al matemático, y el contacto con el gobierno Stewart Menzies, Mark Strong–, o el policía intrigado por el enigma Turing –Rory Kinnear–. Lo cierto es que ésta es una de esas películas que merece un premio a su reparto al completo, aunque por supuesto hay que destacar entre todos a Benedict Cumberbatch, que como Turing demuestra ser uno de los grandes actores del momento. El film quiere ser una reivindicación de las contribuciones científicas y patrióticas de Alan Turing, que sufrió un proceso por “indecencia y perversión sexual” en los años 50 por su condición homosexual. Algo que ya acometió en Reino Unido la mismísima reina Isabel II, que le concedió en 2013 un indulto de todos los cargos que se le imputaban. De todos modos, Tyldum tiene la inteligencia de aludir a la cuestión sin convertirla innecesariamente en “causa belli”.
7/10
(2001) | 135 min. | Drama
¿Qué no podrá bordar el neozelandés Russell Crowe? Aún se desconoce. Si en su primera nominación al Oscar se comió al carismático Al Pacino con su papel en El dilema, y en su segunda se hizo con la cotizada estatuilla encarnando al hispano Máximo en Gladiator, en la la gala de 2002 volvió a las listas por tercer año consecutivo gracias a su papel en Una mente maravillosa. El Oscar al mejor actor fue a parar a otras manos, pero Crowe fue sin duda pieza esencial del engranaje de esta película, que con 4 Oscar –película, director, actriz secundaria y guión adaptado– se convirtió en la gran triunfadora de la noche. La película es un biopic de John Forbes Nash, un joven prodigio de las matemáticas que en 1948, cuando contaba veintiún años, demostró su maestría en el manejo de los números con su elaboración de la “teoría del juego”, por la cual recibiría en 1994 el Premio Nobel de Economía. Sin embargo, un genio es un genio, y todos sabemos el mal endémico que suele acompañarles: la excentricidad. Desde sus tiempos de Princeton, Nash (Russell Crowe) se revela como un tipo huraño, sin apenas amigos, muy metido en el mundo imaginario de los problemas matemáticos. Esto no impide que logre un trabajo de prestigio en el Instituto de Tecnología de Massachussets, donde conoce a Alicia (Jennifer Connelly), quien se convierte en su esposa. Pero la vida de Nash se trastoca cuando es requerido por un tal William Parcher (Ed Harris) para descifrar mensajes en clave para un proyecto de alto secreto militar. Es justo cuando su mente comienza a hacer aguas y se le diagnostica un terrible estado de esquizofrenia. La película es una adaptación de la biografía “Una mente prodigiosa”, escrita por Sylvia Nasar y galardonada con el National Book Critics Circle de EE.UU. Ron Howard, eficaz artesano de historias populares (Willow, Apolo 13) se muestra muy solvente para trasladar a la pantalla el oscarizado guión de Akiva Goldsman (Tiempo de matar), que aborda con particular empeño los primeros años de Nash en Princeton, la relación con su mejor amigo, Charles (fantástico Paul Bettany), y la primera fase de su enfermedad, coincidente también con su relación secreta con Parcher. Una mente maravillosa es un canto a la fuerza superadora del espíritu humano. Contra viento y marea, Nash luchará por salir de su particular agujero negro gracias a la inconmensurable ayuda de su fiel esposa. Porque, aunque es cierto que hay momentos de drama y de tensión (muy logrado el acoso de Parcher al protagonista), esta película trata por encima de todo del amor, sin lugar a dudas el único poder en el mundo capaz de transformar la mente del ser humano.
7/10
(1994) | 100 min. | Comedia
Walters es un mecánico de coches de Princeton, en el estado de Nueva Jersey. Además es muy aficionado a los experimentos científicos. Un día conoce a una bonita chica llamada Catherine (Meg Ryan), que resulta ser sobrina del científico Albert Einstein. Walters no puede menos que enamorarse con locura de ella. El problema es que Catherine está prometida desde hace tiempo con un aburrido y serio inglés. Como a Einstein no le gusta el inglés, y por el contrario le cae muy bien el simpático Walters, decide ayudar a éste para que conquiste a su sobrina. Antes deberá disuadir al inglés de sus intenciones, para lo que contará con la estimable ayuda de un grupo de alocados científicos. Una divertida comedia protagonizada por la reina de las comedias románticas de los años 90, la dulce Meg Ryan, denominada en varias ocasiones la Novia de América. Tim Robbins da vida a un joven espabilado y de buen corazón. Walter Matthau completa una interpretación divertidísima y convincente. Muy agradable para pasar un buen rato, original y repleta de situaciones tan geniales como disparatadas.
5/10
(1988) | 124 min. | Drama | Biográfico
Dianne Fossey (Sigourney Weaver) es una antropóloga con una voluntad de hierro, que decide dedicar su vida al estudio de los gorilas en su medio natural. Cuando llega a la selva africana, se encuentra con varios factores en contra que superará con personalidad y mucho trabajo, enfrentándose a desafíos que le llevarán a enormes avances en sus investigaciones. Una historia real, basada en la propia vida de Diane Fossey. La poderosa presencia de Sigourney Weaver consigue que la historia tenga una total credibilidad. Tanto los paisajes, como las escenas de la vida cotidiana de los gorilas, son espectaculares, y cautivan desde el principio al espectador. La composición musical, de Maurice Jarre, se adapta muy bien al tono de la película.
6/10
(1999) | 160 min. | Thriller
Jeffrey Wigand es jefe del departamento de investigación y desarrollo de Brown & Williamson, una importante empresa tabaquera. Como resultado de sus estudios entrega un informe que demuestra que la nicotina produce adicción. A partir de ese momento el informe desaparece de la empresa, y cuando Jeffrey revela su contenido a Lowell Bergman, célebre periodista del programa televisivo 60 minutes, su vida se convierte en un infierno, donde no faltan las amenazas. El caso acaba enfrentando al estado de Mississippi con Brown & Williamson. Esta película lleva a la pantalla hechos reales que aparecieron narrados con talento en un apasionante artículo de Marie Brenner en Vanity Fair bajo el título 'El hombre que sabía demasiado'. El film muestra unos villanos distintos a aquéllos a que nos tiene acostumbrados el cine: las grandes multinacionales, que tienen detras a personajes poco conocidos por el gran público, pero que acumulan toneladas de poder, ejercido a veces de un modo, ¿cómo diríamos?... poco ortodoxo. Se ha procurado ser muy fiel a los hechos auténticos. El Fiscal del Estado de Mississippi Michael Moore  , que llevó el caso, creyó revivir los acontecimientos al ver el detalle con que se habían reproducido los escenarios. El propio Fiscal se permitió un cameo en el film, interpretándose a sí mismo. De todos modos se advierte que el personaje de la esposa de Jeffrey es algo esquemático, con lo que sus problemas familiares pierden peso dramático. No es la primera vez que Al Pacino trabaja con el meticuloso director Michael Mann. Ambos coincidieron en el emocionante thriller Heat, donde había un duelo interpretativo de primera magnitud entre Pacino (el policía) y Robert De Niro (el ladrón). Pacino comenta que Mann es de esos “directores en los que adivinas su trabajo antes de verlo, porque sabes que están haciendo, de verdad, una película.”
8/10
(2009) | 120 min. | Histórico | Drama Tráiler
Siglo IV. Hipatia de Alejandría, hija de Teón –el director de la Biblioteca– dirige una escuela filosófica donde imparte clases de esta disciplina, de matemáticas y de astronomía. Mujer brillante y entregada a la ciencia, por la que ha renunciado a casarse, le toca vivir una época convulsa. El imperio romano da signos de decadencia, la religión pagana va a menos, y en cambio ha surgido un pujante cristianismo, que ya no sufre la persecución de antaño. En tal tesitura la escuela de Hipatia es un remanso de paz, allí tiene estudiantes cristianos y no cristianos, y a lo que se dedican es a cultivar el saber, y a formarse para ser parte de la elite en un futuro próximo. Pero a la filósofa le han salido dos admiradores. Su discípulo y amigo Orestes, y el esclavo Davo. Alejandro Amenábar concibe su historia –basada en hechos históricos, pero con elementos de ficción– en dos actos separados por la segunda destrucción de la Biblioteca de Alejandría; de modo que la segunda parte mostraría cómo los distintos personajes alcanzan la posición que va a sellar el trágico destino de Hipatia. En términos de concepción, Ágora es una obra muy ambiciosa que no acaba de funcionar. Siguiendo los pasos de su muy admirado Stanley Kubrick en Espartaco, el director quiere conjugar una gran historia de época, con una trama dramática de personajes e ideas. Y algo chirría en la alternancia entre esos magníficos planos generales de la ciudad en todo su esplendor, perspectivas planetarias y planos cenitales, con las cuitas de Hipatia y compañía. Otro problema que presenta el guión de Amenábar y Mateo Gil es la no-evolución del personaje de Hipatia, quien permanece sabia y sin crecer durante todo el metraje, impertérrita ante los avances amorosos, lo que se trata de subsanar con la subtrama de sus estudios astronómicos, bien resuelta visualmente, pero metida un poquito ‘con calzador’, incluido el personaje de un esclavo testigo de sus descubrimientos, que se limita a asentir al entusiasmo de su ama. El director, dentro de su opción de cine comercial con contenido, sigue su línea de cuestionamiento del cristianismo, iniciada en Los otros con suavidad, y continuada de modo más agresivo en Mar adentro. Aquí recupera las formas suaves, su forma de tratar la compleja situación del cristianismo del siglo IV en Alejandría podría describirse como “mano de hierro en guante de terciopelo”. De modo que se alude a lo que puede resultar de atractivo en la fe –Cristo y sus bienaventuranzas, la caridad con los necesitados, el perdón...–, pero poniendo el foco sobre todo en lo que puede degenerar en fanatismo violento y lucha por el poder. En tal sentido queda especialmente mal parado el santo Cirilo de Alejandría. Pero también son cuestionables Orestes, con su cristianismo pragmático algo cínico, y el obispo Sinesio, que invita a Hipatia a bautizarse porque ella ya en el fondo es cristiana, aunque no crea. Por contraste, la inmaculada ciencia parece la solución a todos los problemas, la única capaz de dar acceso a la verdad. En tal sentido, se obvian las manipulaciones que pueden hacerse en nombre de ella. Es de aplaudir el esfuerzo de producción, la realización de una película de gran presupuesto y digna, algo no tan frecuente en el cine español. El propósito del diseño de producción, independientemente de alguna fantasía en el vestuario, es acentuar el realismo, también con la paleta de colores, que recuerda, y mucho, a la de La Pasión de Cristo. Incluso ese exceso de planos cenitales y miradas desde el espacio exterior parecen remitir al famoso plano de la lágrima-gota de lluvia cuando muere Jesús en la cruz, aunque con una idea completamente diferente, la de subrayar la insignificancia del ser humano frente al conjunto del universo. Toma una postura valiente Amenábar cuando apuesta por retratar a un personaje, Hipatia, que ha decidido vivir virgen por un gran ideal, su dedicación a la ciencia. En una sociedad hipersexualizada, donde tantos parecen vivir por y para el sexo, mostrar tal opción y no ridiculizarla tiene su mérito. Sobre el reparto, decir que hay un acierto en los actores, empezando por Rachel Weisz, pero que el film no se presta para su lucimiento, porque sobran ideas y faltan emociones. El que más difícil lo tiene es Max Minghella, pues su Davo evoluciona de un modo poco claro, aunque esa falta de nitidez se justifique por la confluencia de múltiples sentimientos contrapuestos.
5/10
(1940) | 86 min. | Biográfico | Drama
Película que ha de comprenderse inexcusablemente junto a su continuación, Edison, el hombre,producida el mismo año, dirigida por Clarence Brown y con Spencer Tracy en el papel del científico. Ambas forman parte de una genial idea del productor John W. Considine Jr. para la Metro consistente en abordar el biopic sobre Edison dividiendo su vida en dos partes: la de su juventud y madurez. En El joven Edison se contó con el protagonismo de Mickey Rooney que, con su energía, mostraba a la perfección la ilusión del inventor por sus patentes, manteniendo un acertado tono de comedia. Hay que recodar que su vida daba para mucho ya que con solo diez años inició sus primeros trabajos químicos en el sótano de su casa y pasó por múltiples oficios antes de poder registrar su primera patente. Queda para el recuerdo la escena de la operación de la madre, en que el joven Edison idea un sistema de juego de luces con espejos para iluminar el improvisado quirófano.
7/10
(1940) | 107 min. | Biográfico
Siguiendo el éxito de La tragedia de Louis Pasteur, dirigida por William Dieterle en 1936, al productor John W. Considine Jr. se le ocurrió realizar una gran biografía sobre el creador de la cámara cinematográfica –entre otras casi mil patentes– Thomas Alba Edison (1847-1931), producida por la Metro Goldwyn Mayer y dividida en dos partes. La primera, con un decidido tono de comedia, fue dirigida por Norman Taurog, El joven Edison (1941), y contaba los primeros años del inventor en una vibrante interpretación de Mickey Rooney. Por su parte, Edison, el hombre entraba más en el terreno del drama, y mostraba al personaje como un hombre de prestigio, siendo esta vez Spencer Tracy el encargado de darle vida. Dicha historia original, escrita por Dore Schary y Hugo Butler, obtuvo una nominación al Oscar.
6/10
(1989) | 121 min. | Drama | Histórico
Estamos en la última fase de la Segunda Guerra Mundial. Un grupo de científicos europeos refugiados en Estados Unidos, convence al gobierno para que se vuelque en la fabricación del arma más poderosa jamás creada por el hombre: la bomba atómica. Con ella, la guerra se acabaría de una vez por todas. Pero los nazis también han comenzado sus investigaciones. El general Leslie Groves (Paul Newman) y el científico de origen alemán Robert Oppenheimer (Dwight Schultz) están al frente de este experimento, del que forma parte un reputado equipo de científicos de todo el mundo. El general Groves debe solucionar los prejuicios morales de Oppenheimer y del resto de los científicos, que son conscientes de estar utilizando su ciencia para fines destructivos. Cuenta uno de los sucesos que con más gravedad han afectado al desarrollo de la humanidad: el nacimiento de la bomba atómica. Roland Joffé imprime un ritmo atractivo, que junto a la brillante interpretación de Paul Newman, contagia al espectador. Y aunque de discurrir premioso, despierta cierto interés.
5/10
(1999) | 105 min. | Drama
Estados Unidos, años 50. Homer Hickman es un joven fascinado por la hazaña soviética de poner en órbita el satélite Sputnik. Estimulado por el evento, convence a un grupo de amigos del instituto para que se le unan en una meta: construir cohetes y lanzarlos siguiendo estrictos principios científicos. Lo que parece un juego de críos, se convierte en algo muy serio. Así lo advierte John, el algo desilusionado padre de Homer, capataz de mineros en la pequeña localidad donde reside con su familia, que esperaba que su hijo siguiera sus pasos en la mina de carbón. Joe Johnston (Jumanji, Rocketeer, Cariño, he encogido a los niños) logra su película más redonda al seguir la pista a los hechos auténticos protagonizados por un grupo de adolescentes apodados “los coheteros”. Uno de ellos, ingeniero de la NASA en la actualidad, los ha contado en un libro autobiográfico. A diferencia de tantos films recientes que retratan a adolescentes descerebrados, que sólo piensan en acostarse con el chico/chica de al lado o en acudir a fiestas topeguay, aquí hay unos chavales con personalidad, ilusiones, caídas de ánimo, secretos inconfesables, preocupación por el otro… Es la traslación a la pantalla de cómo se convierte en realidad el sueño americano, que en realidad no sólo es americano sino universal. Voluntad, coraje, espíritu de sacrificio y amor pueden y de hecho, cambian las cosas. Ello se muestra con una atmósfera que combina perfectamente nostalgia y magia, sin ñoñerías. Los cuatro actores que dan vida a los amigos son desconocidos, pero hacen su papel a las mil maravillas. Desde el líder con carisma, al empollón que vive instalado en su genialidad, pasando por el que tiene problemas con su padre alcohólico, vemos seres de carne y hueso, que interesan. Y entendemos la ilusión de una profesora (una recuperada Laura Dern) por sus alumnos, o el miedo de un padre (estupendo Chris Cooper) que conoce demasiado bien lo dura que es la vida, para creer que su hijo pueda dedicarse a algo distinto que a picar piedra. Un film estimulante, con una magnífica dirección artística y fotografía, y una banda sonora épica y vibrante, que incluye temas de los 50 tan pegadizos como Ain’t that a Same de Fats Domino.
7/10
(2009) | 108 min. | Biográfico | Drama
(1992) | 129 min. | Drama
Un chaval sufre una rara enfermedad degenerativa. ¿Habrá remedio? Los doctores dicen que no, pero el amor de unos padres puede ser muy tozudo  Así que por su cuenta se ponen a buscar un fármaco que pueda ayudar al pobre Lorenzo, que así se llama el niño. Emotiva película basada en hechos reales. El australiano George Miller abandona la trepidación de Mad Max para sumergirse en un drama humano sobre fe y coraje. Destaca Susan Sarandon como la madre inasequible al desaliento.
7/10
(2009) | 110 min. | Biográfico

Protagonizada por Christopher Lambert, Anja Kruse y Maria Pia Ruspoli, esta coproducción recorre un corto período de la vida del austriaco Gregor Mendel (1822-1884), padre de la genética moderna. Un hombre de contemplación y de acción, apasionado por su jardín. Allí hizo los más grandes descubrimientos para la ciencia de la genética, que no le fueron reconocidos hasta varias décadas después.

(2019) | 100 min. | Acción | Aventuras | Biográfico | Drama
Película inspirada en hechos reales, imagina cómo comparten viaje en globo en 1862, despegando de suelo londinense, el auténtico científico meteorólogo James Glaisher y la piloto Amelia Wren –inspirada en la francesa Sophie Blanchard–, con el objetivo de llegar a alturas nunca antes alcanzadas, y probar que resulta posible predecir el tiempo basándose en las condiciones del aire de las distintas capas de la atmósfera. Durante la peripecia rememoramos las dificultades que ha debido superar Glaisher, sus colegas no creen que la meteorología pueda ser una ciencia, y el trauma que arrastra Amelia, por la muerte de su esposo Pierre Rennes en otra arriesgada ascensión en globo. Tom Harper ha demostrado ser un competente director en series como Peaky Blinders y Guerra y paz, además de que en cine dirigió el emotivo drama sobre una cantante Wild Rose. Aquí se asocia con el bastante activo guionista Jack Thorne –suyos son los libretos de Wonder y de series como La materia oscura y The Accident– para contar una historia que sabe combinar la espectacularidad de las imágenes del viaje en globo –lo que incluye las condiciones climáticas variables que deben afrontar, y peligrosas ascensiones en el “barco” volante–, con el drama humano. La ambientación es estupenda, y sirve para dar unas pinceladas acerca de la comunidad científica de la época, dominada por los hombres, y presentar una heroína creíble, que no parece un pegote colocado ahí para simplemente complacer las corrientes feministas imperantes en la opinión pública actual. Vuelven a dar una lección de arte interpretativo la pareja Felicity Jones-Eddie Redmayne, tras su excelente trabajo en La teoría del todo. Aprovechan los contrastes de su personalidad que subraya el guion. Aunque ambos presentan un carácter decidido y emprendedor, James es tímido y tiene la mirada sosegada del científico, mientras que Amelia se muestra intrépida y extrovertida y en el comienzo del vuelo sabe mostrar su faceta de “showwoman” que el público desea, para ellos la aventura es un fantástico entretenimiento. De todos modos, se apunta la idea de que no son tan diferentes, y por ello se saben complementar, pues James se muestra tozudo en la idea de ascender, hasta extremos temerarios en exceso, mientras que ella arrastra inseguridades por la tragedia que sufrió su marido.
6/10
(2006) | 128 min. | Thriller | Drama Tráiler
Durante la ejecución en el escenario de uno de sus trucos, el mago Robert Angier pierde la vida. Alfred Borden, otro mago, es acusado de su asesinato. Mientras aguarda su ejecución, los diarios escritos por ambos ilusionistas nos ponen en antecedentes de cómo las cosas han llegado a tal extremo. Inicialmente ambos magos realizaban sus trucos en colaboración, pero una desgracia que se cobró una vida les distanció. Desde entonces se disparó su rivalidad y su odio, de raíces más hondas que su trágico detonante. Porque cada uno aborda sus trucos de modo diferente. Alfred posee un talento innato, pero no es brillante en la puesta en escena; mientras que Robert sabe venderse mejor, logra la complicidad del público. Y es que, como explica el film, un truco tiene tres etapas, y todas son importantes: la presentación, el truco en sí, y el momento climático o prestigio, que redondea el conjunto para dejar al espectador boquiabierto. Los hermanos Christopher y Jonathan Nolan adaptan una popular y voluminosa novela de corte fantástico y de época, debida a la pluma de Christopher Priest. Y lo hacen con ingenio, aprovechando los múltiples giros y sorpresas de la historia, no en vano estamos hablando de magos. Tienen en mente el antes explicado armazón de los números de magia, pero retorciéndolo un poquito más con el recurso a los diarios, que sirve para clarificar la dramática situación del presente. Hugh Jackman y Christian Bale clavan sus papeles, ese juego de identidades y comportamientos misteriosos donde las mujeres juegan un papel más importante del que se aprecia a simple vista. Y encuentran buen apoyo en los personajes secundarios, asumidos con encomiable humildad por Michael Caine, Scarlett Johansson… Christopher Nolan sigue probando que además de consumado guionista (recuérdese su nominación al Oscar junto a su hermano por Memento), es un director muy visual. Ese plano de los sombreros en un descampado al inicio del film, que parece desconectado de la trama, cobra sentido ya bien avanzado el metraje… La puesta en escena de los trucos es realista, pero impactante. Mientras que el desenlace hace honor al título del film, es “el prestigio” de un buen mago del celuloide.
8/10
(1935) | 87 min. | Biográfico
William Dieterle (Esmeralda, la zíngara) dirigió esta película, nominada al Oscar, sobre el científico francés Louis Pasteur, que desarrolló el sistema de pasteurización, y aportó grandes conocimientos en el campo de la química. Además, descubrió las vacunas contra el virus de la rabia o el cólera. Actor (Paul Muni), guión e idea original ganaron el Oscar. Destaca la ambientación de la época, así como la música.
6/10
(1939) | 98 min. | Biográfico
Como su título original indica se trata del biopic –"estilo Hollywood", eso sí– del inventor del teléfono, el escocés Alexander Graham Bell (1847-1922), que hoy en día alucinaría con el móvil. Hay que recordar que el cine americano en aquel tiempo fue muy amigo de contar la vida de grandes científicos e inventores como fueron los casos de La tragedia de Louis Pasteur (1936), El joven Edison (1940) y Madame Curie (1943), entre otros. El gran milagro era una superproducción muy al gusto de Darryl F. Zanuck que comenzaba en el Boston de 1873 y culminaba con la invención del artilugio de las palabras tres años después. Entre medias había romance, superación personal y el juicio que se estableció entre la poderosa Western Union y Bell por los derechos de patente del invento.
6/10