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Lista de cine

Lista de películas de Reino Unido

(1969) | 140 min.
James Bond sigue los pasos de su enemigo mortal, Ernst Stavro Blofeld, cuando rescata a la condesa Tracy Di Vicenzo, a punto de suicidarse. Ésta resulta ser la hija de Marc-Ange Draco, el capo más influyente del crimen organizado en Europa. Draco propone a Bond que si se casa con su hija, conseguirá que sus hombres encuentren a Blofeld. Bond acepta salir con ella, y contra todo pronóstico, se enamora sinceramente de ella. Suenan campanas de boda. Tras la marcha de Sean Connery (que volvería a la saga en Diamantes para la eternidad), los productores ficharon a George Lazenby, un modelo publicitario que jamás había ejercido como actor. Aunque Lazenby fue denostado por la crítica y el público, pues suceder a Connery era una ardua tarea, ha quedado en el recuerdo como un correcto James Bond. Además, se trata de una correcta, con una elaborada trama en la que el personaje de James Bond evoluciona, por primera y única vez. Eso sí, al público no acabó de gustarle la idea de que Bond pasará por el altar para casarse, por lo que Lazenby no llegó a rodar otra película de Bond.
5/10
(2006) | 144 min. | Acción
Nueva aventura del agente 007, con licencia para matar. Y de nuevo siguen los esfuerzos de los impulsores de la saga para adaptar un héroe con algunos rasgos ‘políticamente incorrectos’ al nuevo milenio. Lo que significa, vale, que James Bond sigue seduciendo a las mujeres, pero éstas tienen buena cabeza, y son capaces de mantener una conversación inteligente con 007, incluso dejándole con la palabra en la boca. En esta ocasión se retoma libremente “Casino Royale”, una novela de Ian Fleming que había sido llevada a la pantalla en clave paródica, en una de las dos entregas no oficiales de Bond. Tras un prólogo en blanco y negro que se diría diseñada para dejar claro que el nuevo Bond, Daniel Craig, es tan duro como el que más, la acción se traslada a África, donde hay una de esas escenas de persecución con mucha pirotecnia, de las que dejan sin resuello. Y a partir de ahí ya podemos meternos en harina: la idea es dejar sin fondos al villano de turno, que realiza crimenes terroristas por encargo. Porque Cifra tiene la mala costumbre de jugar en el casino, y por un problemas con sus acciones de bolsa, necesita urgentemente 'pasta gansa', pues en caso contrario su vida corre serio peligro. Para dejarle fuera de juego, nunca mejor dicho, Bond simula ser un experto en póker. Le ayuda un enlace francés, y su ayudante en la misión Vesper. Gracias a un guión en que ha participado el mismísimo Paul Haggis (Crash), la clásica película de acción Bond cobra más entidad (aunque tampoco exageremos), gracias a unos personajes más esbozados de lo habitual (Bond resulta ser vulnerable y capaz de amar, quién lo iba a decir), y a unos diálogos y situaciones pergeñados con ingenio. Aunque hay algún pasaje disparatado (Bond dispuesto a darse un masaje cardíaco a sí mismo), en general el film funciona. Y que la fidelidad conyugal –en sentido bastante amplio, que quede claro– resulte ser un valor en una película de 007 cabe calificarlo casi de revolucionario. Aunque tuvieramos a un Bond casado y enamorado en 007 al servicio secreto de su majestad.
6/10
(2016) | 95 min. | Drama
Londres. Un matrimonio en crisis, debido a la infidelidad de él –ex estrella de nacional de rugby– y a la consecutiva infidelidad de ella, que intenta salir de ese estado y ser feliz con sus dos hijos pequeños; otro matrimonio sin hijos que aspira a poder adoptar un bebé; un joven camello que desea salir de la delincuencia y que conoce a un actor que podría ayudarle a vivir un futuro diferente. Tres historias humanas entrelazadas, algunas mínimamente apuntadas, que pinta un panorama dramático en cuanto a la búsqueda de la felicidad y la paz en los ciudadanos del Londres contemporáneo. El director Jim O'Hanlon logra imprimir la intensidad necesaria a cada una de las tramas narrativas, que interesan por igual, gracias a una estupenda labor actoral de un reparto a medias conocido, en donde sobresalen unos fantásticos Idris Elba y Gemma Arterton. La historias, sin dejar de ser realistas, y a menudo trágicas, ofrece una visión medianamente optimista, lo cual no significa que a menudo las vidas de las personas retratadas sean plenas o perfectas, nada más lejos de la vida real.
6/10
(1990) | 73 min. | Biográfico | Drama
102 Boulevard Haussman es la dirección de la espléndida casa parisina de Marcel Proust. Son años de guerra, y la naturaleza enfermiza del escritor le obliga con frecuencia a estar postrado en la cama, y a seguir horarios poco habituales. En una de sus salidas a un concierto, queda cautivado por un cuarteto de cuerda, y de modo especial por el joven Massis, que toca la viola. De modo que les convoca a su casa a horas intempestivas para que toquen para él. Sensible acercamiento al mundo proustiano, con inteligente guión de Alan Bennett. El film recrea la atmósfera de la que surge la gran creación literaria de Proust, y pinta con delicadeza la relación entre el escritor y Celeste, su devota ama de llaves. También se apuntan con sutileza los sentimientos de Proust por Massis, y los celos que afectan a varios personajes. Resulta excelente la escena de la conversación de Proust y Celeste, donde él expresa lo que debería ser un libro para el autor y para el lector. Grandísimos trabajos interpretativos de Alan Bates, Janet McTeer y Paul Rhys.
7/10
(2000) | 101 min. | Comedia
Cruella De Vil ha salido de la cárcel tras prometer que nunca, repito, nunca, volverá a pensar en algo que tenga que ver con pieles de animales. Pero la carne es débil... de modo que Cruella va a trazar un plan de acción con el diseñador de moda Jean-Pierre Le Pelt para hacerse un magnífico abrigo de piel de dálmata. Esta divertida secuela de 101 dálmatas cuento con un reparto que rebosa talento. Además de Glenn Close, se incorpora al nuevo film Gérard Depardieu, que nos emocionó hace años con Cyrano de Bergerac. Los múltiples animales (los perros y el loro Bocazas) requirieron los servicios del entrenador especialista Gary Gero. Y además se crearon por ordenador modelos de la perrita Blanquita, cuyas manchas negras en el modelo real fueron borradas digitalmente. Por cierto que el director  Kevin Lima, frente al viejo dicho cinematográfico “nunca trabajes con animales o niños”, asegura que “volvería a hacer las dos cosas”. Pues nada, ánimo, chavalote.
4/10
(2018) | 88 min. | Thriller

Lewis (Luke Evans ) es un hombre aparentemente normal que en realidad esconde una terrible obsesión: busca vengarse de Cathy. Después de secuestrarla a plena luz del día, la encierra en una celda insonorizada y de pequeño tamaño, concretamente de 10x10, donde pretende descubrir el oscuro secreto de su pasado. Pero Cathy, protagonizada por Kelly Reilly, no tiene intención de entregarse tan fácilmente y resulta ser tan resuelta como su secuestrador.

(2002) | 134 min. | Drama
Van un egipcio, un israelí, un inglés, un yanqui, un mexicano, un francés, una iraní, un japonés, una india, un bosnio y una chica de Burkina Fasso y… No se trata del comienzo de ningún chiste, sino del elenco de 11 directores, que con 11 minutos por delante de metraje cada uno, recrean lo que les sugieren los trágicos hechos ocurridos en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001. Como sucede en todo film colectivo, hay mejores y peores segmentos. Conmueve la sencillez de la historia iraní de Samira Makhmalbaf en una escuela, o el triste viudo, Ernest Borgnine, en el corto de Sean Penn. Y resulta muy, muy divertida, la búsqueda de unos chavales en Burkina Fasso de Bin Laden, pensando en la recompensa que se ofrece por su cabeza. Más tomadura de pelo parece el clip de Alejandro González Iñárritu, casi todo él un fotograma en negro, con fogonazos de las caídas de la gente de las Torres Gemelas.
6/10
(2010) | 94 min. | Drama Tráiler
Aron Ralston es un joven al que le gustan los deportes de riesgo. Sin decir a nadie donde iba, se ha liado la manta a la cabeza y ha partido a John Blue Canyon, en Utah, un paraje rocoso increíble e inmenso, poco frecuentado. Allí disfruta de lo lindo hasta que un mal paso le hace caer por una sima, con tan escasa fortuna que su brazo queda atrapado por una roca que se diría imposible de mover. Aron pasará solo las 127 horas del título luchando por sobrevivir, y haciendo un particular examen de conciencia de lo que han dado de sí sus 25 años. El británico Danny Boyle repite con el guionista Simon Beaufoy, con quien hizo la oscarizada Slumdog Millionaire, ambos adaptan un libro del propio Aron Ralston donde cuenta su increíble peripecia. Y entrega una historia de supervivencia donde es clave el amor recordado de los seres queridos, con un sugerido sentido de la providencia al fondo, tema ya presente Slumdog..., y desde luego en Millones. Si la expresión 'luchar a brazo partido' no existiera, se diría que nació de los hechos narrados, tal es el empeño que Aron pone en salvar su vida. Aunque el metraje es escaso, apenas hora y media, el principal desafío al que se enfrenta Boyle es mantener el interés en una monosituación dentro de una grieta, esquema parecido al del título de ficción Buried (Enterrado). Ciertamente resulta algo reiterativo, y puede llegar a cansar, pero el director muestra carácter con la cámara y sus encuadres, el uso de la cámara de vídeo que lleva Aron, las escenas oníricas, casi alucinaciones, la visión de gusano desde el fondo del abismo, que permite atisbar el cielo. También la partitura musical de otro miembro del equipo Slumdog..., A.R. Rahman, ayuda. Resulta meritoria la interpretación de James Franco, que soporta todo el peso actoral de la película, los demás que aparecen son simples comparsas. Especialmente dura resulta la escena climática de la película, abordada de un modo hiperrealista no apto para todos los estómagos.
6/10
(1992) | 155 min. | Histórico | Aventuras
Esplendida Superproducción que narra la expedición y descubrimiento de America por Cristobal Colón, así como los inicios de su conquista y posterior colonización. Ridley Scott está al frente de la dirección de este film en el que destaca el esfuerzo por la reconstrucción y ambientación histórica de la España de los Reyes católicos, así como la dura vida y los peligros a los que se exponían estos descubridores y navegantes. Scott da al film un tono épico que queda resaltado por la espectacular banda sonora de Vangelis. Espléndidos vestuarios y decorados resaltados por un brillante fotografía contribuyen a dar solidez al film. Por último resaltar también un gran reparto,encabezado por Gérard Depardieu que da vida al genial Almirante, al que acompañan Sigourney Weaver como Isabel la Católica, Fernando Rey, Ángela Molina... Resalta la escena en la que Cristobal Colón pisa por primera vez la tierra de las américas, en la que Scott quiere hacer ver un paralelismo con las aventuras de los descubrimientos espaciales (en particular la llegada del hombre a la luna) que han tenido lugar en nuestro siglo.
5/10
(2019) | 119 min. | Bélico | Drama Tráiler
La Gran Guerra. En territorio francés, ocupado por los alemanes. El general británico Eninore encomienda a los soldados Schofield y Blake una importante misión. Deben atravesar el territorio enemigo, teóricamente despejado, para entregar a MacKenzie, comandante de otra división, una contraorden: la paralización del ataque que tenía previsto, pues en caso contrario, los mil seiscientos hombres que tiene a su cargo, incluido un hermano de Blake, caerán en una trampa y serán exterminados. En su octavo largometraje como realizador, Sam Mendes parece haber rodado la antítesis de su anterior incursión en la temática bélica. Si Jarhead, el infierno espera, de 2005, retrataba sobre todo a soldados descerebrados, que sólo pensaban en obscenidades y manifestaban poco apego a sus lazos familiares, aquí se recurre a dos protagonistas honrados, y afectuosos, que se convierten en auténticos héroes, pese a que hacer lo correcto a veces vaya en su contra. Como consecuencia, su mensaje en contra de las guerras resulta más sólido, unos jóvenes de buen corazón como sus personajes no merecen estar viviendo un auténtico infierno, pasando continuamente junto a cuerpos destrozados. Inspirado por el recuerdo de su abuelo, al que dedica el film, el propio Mendes ha escrito un guión sin fisuras junto a Krysty Wilson-Cairns –forjada en la serie Penny Dreadful, donde él ejercía como productor ejecutivo– que muestra que la Primera Guerra Mundial fue peor que la Segunda, mucho más recreada por el cine, porque aún se podían ver los ojos de los adversarios. Al estilo de La soga o Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia), el film está rodado en teoría en un único plano-secuencia. Todo indica que se ha hecho un poco de trampa, un par de momentos bien permiten haber cortado (sobre todo el desvanecimiento de uno de los soldados), pero el espectador tiene la sensación de que está viendo una cinta rodada del tirón. De hecho está acreditado como editor nada menos que Lee Smith, habitual asistente de Christopher Nolan en títulos como Dunkerque, otro de los más sobresalientes filmes del género de los últimos años, que esta vez se ha ganado a pulso el título de montador más sigiloso de la historia audiovisual. Habrá ayudado mucho a representar la función casi sin interrupciones la enorme experiencia teatral de Mendes, que triunfó como director de escena antes de pasar al cine con American Beauty, pero aún así impresiona mucho su cinta, porque no transcurre precisamente en un espacio limitado, sus personajes principales recorren toda la trinchera británica, para pasar después a campo abierto, a una aldea de la campiña, etc. Como resultado, el espectador no tiene la sensación de contemplar el relato desde fuera, sino de estar en medio de los acontecimientos, parece que los personajes pueden caminar hacia cualquier punto, y que se saldrán de un decorado, ni dejarán atrás a los extras. Resulta increíble la sincronización de intérpretes para estar siempre en el lugar justo, pero también la de aviones e incluso de ratas, y nada parece calculado, sino casual. También se supera a sí mismo otro ilustre técnico, Roger Deakins, director de fotografía habitual de los hermanos Coen, con el que casi siempre rueda también Mendes, que no sólo logra transmitir claustrofobia cuando la ocasión lo demanda, pues otras veces muestra escenas de masas, por ejemplo una carga de los soldados. En un momento de la historia del cine donde los efectos visuales por ordenador han avanzado tanto que pocas veces se consigue sorprender al espectador, Mendes deja boquiabierto a cualquiera, con más de un fragmento de pericia técnica asombrosa, como la del personaje enterrado entre rocas, el agua, el avión que se estrella, etc., donde no se adivina dónde acaban los gráficos, y empiezan a actuar actores de verdad. Otras veces uno se pregunta cómo habrá conseguido Deakins mover su cámara, para conseguir tomas inauditas. En esta coyuntura, lo tenían muy difícil los jóvenes relativamente desconocidos Dean-Charles Chapman (Juego de tronos) y George MacKay (hijo mayor de Viggo Mortensen en Captain Fantastic) para lograr empatía con sus personajes, apenas descritos, porque se pretende que sean representativos de cualquiera de los combatientes en el trágico conflicto. En caso de fracaso y que al espectador le importase poco lo que les ocurriera, todo el esfuerzo técnico no valdría para nada. Pero aprueban con nota, sobre todo MacKay, que sería un digno ganador del Oscar. Les apoyan actorazos que muestran su carisma, pero en apariciones bastante breves, que casi parecen cameos, como Colin Firth (Eninore), Benedict Cumberbatch (Mackenzie) o Mark Strong (un oficial que ofrece un importante consejo). Si Alfred Hitchcock admitió haber concebido Extraños en un tren a través de la imagen de los espectadores de un partido de tenis, mirando de izquierda a derecha la evolución de la pelota, mientras uno de ellos miraba fijamente a uno de los jugadores, 1917 tiene también un momento icónico. Un pelotón de soldados carga hacia el frente enemigo, al más puro estilo de Senderos de gloria, de Stanley Kubrick, mientras un hombre les atraviesa perpendicularmente, corriendo al otro flanco, necesitado de encontrar a quien les envía a la muerte.
8/10
(1984) | 113 min. | Ciencia ficción | Drama
Adaptación algo plúmbea de la poco halagüeña novela de anticipación del británico George Orwell, acerca del peligro de los estados totalitarios, ‘grandes hermanos’, dispuestos a impedir la libertad de los ciudadanos. Se estrenó justamente en el año que el novelista inmortalizó con su obra. Michael Radford no logra dar con el tono para retratar la opresión del estado, y tampoco para describir el romance prohibido. Lo más destacable es el trabajo de John Hurt.
4/10
Iain Forsyth y Jane Pollard filman un día en la vida del músico de rock Nick Cave (Warracknabeal, Australia, 1957). No es un documental al uso, puesto que las situaciones han sido creadas "ad hoc" para este retrato del artista, de tal manera que sin dejar de tener una estimable autenticidad puede hablarse con propiedad de falso documental o documental de ficción. Así, le vemos acudir a un psicólogo, grabar en un estudio, ir en coche de un lado a otro, conversar con su amigo y colega Warren Ellis, etc. Es más, el propio Nick Cave hace las veces de guionista, junto con los directores; y como buen compositor sabe hacerlo, escribe y habla con propiedad, utilizando un lenguaje rico y expresivo. No es la primera vez además que trabaja para el cine, y no sólo en el apartado de bandas sonoras, sino en el aspecto narrativo. Actor ocasional, ha sido sobre todo guionista de La propuesta, impactante y moderno western australiano dirigido por su compatriota y amigo John Hillcoat. En 20.000 días en la Tierra se nota además que Cave maneja bien los resortes narrativos del cine, como en esas secuencias en que imagina interlocutores en su coche –la cantante Kylie Minogue, el actor Ray Winstone, su ex compañero de banda Blixa Bargeld– mientras da rienda suelta a conversaciones sobre temas variados. Que Nick Cave es un tipo con una marcada personalidad no es descubrir nada nuevo. Ha triunfado en el mundo del rock desde muy joven, sobre todo con su banda Nick Cave & The Bad Seeds, creada en 1983. Su estilo es oscuro, melódicamente seco y contundente, incluso violento en su turbulento lirismo. Es una estrella con todas las de la ley, y sabe que lo es, de modo que en este documental hay mucho de ejercicio narcisista (ya el título se refiere a los días vividos por el artista), de introspección psicológica (en donde sale a relucir su pasado; las relaciones con su padre, fallecido cuando él tenía sólo 19 años; sus primeras experiencias amatorias, etc.). Visualmente estamos ante un producto poderoso, que se adentra en el mundo interior de una persona atrayente, misteriosa, pero que parece vivir auténticamente sólo cuando interpreta a su personaje de estrella, de músico idolatrado. Sin embargo, en el fondo, acaba faltando emoción en el conjunto y el meollo del documental está más vacío de lo que se preveía. Por eso, destacan los momentos puramente musicales, algunos logrados, como por ejemplo en las tomas del tema Higgs Boson Blues, rodado en estudio.
5/10
(1961) | 95 min. | Drama | Romántico
Helen Lester conoce a un joven playboy del que se enamora en tan solo 24 horas. Harta de la vida que lleva, decide romper con todo y unirse a él siguiendo los dictados de su corazón. Película basada en la novela de Stefan Zweig 'Veinticuatro horas en la vida de una mujer', una de las mejores obras del siglo XX. La libertad individual de la mujer chocaba con la estricta moralidad de una época. A pesar de ser un telefilme que no pudo superar la novela, cuenta con una siempre estupenda Ingrid Bergman, a la altura de las circunstancias.
4/10
(2002) | 117 min. | Musical
Manchester, años 70. Un presentador de televisión, inspirado por Sex Pistols, crea un sello discográfico, Factory Records. Lo que sirve para repasar esos moviditos años de sexo, drogas y música cañera. El ecléctico Michael Winterbottom (western en El perdón, drama familiar en Wonderland, adaptación literaria de Thomas Hardy en Jude, la ciencia ficción en Código 46, el alegato antibélico en Camino a Guantánamo) sorprende con otro cambio de tercio, de ritmo e imaginería envidiables, el mundo de la música con aires de documental.
5/10
(2002) | 113 min. | Ciencia ficción | Terror
Un grupo de ecologistas británicos asalta un laboratorio donde se hacen experimentos con monos. ¡Craso error! Su intención era buena, liberar a los animalitos, pero no podían sospechar que se estaba experimentando con ellos un virus letal, que estimula la rabia hasta extremos insospechados. 28 días después, un tipo en coma despierta en la UCI de un hospital. No hay nadie allí, ni en las calles; el espectáculo de Londres desierto es sobrecogedor. Pronto sabrá que quedan pocos supervivientes, y que los infectados por el virus se han convertido en una especie de zombies, siempre sedientos de sangre. Aunque el trío Danny Boyle, Andrew Macdonald y Alex Garland sigue fiel a su esquema de “grupo de personas sometido a una situación límite” que ya empleó en La playa, aquí se bebe también de clásicos varios del cine fantástico, los más evidentes La noche de los muertos vivientes y El último hombre… vivo. Boyle se revela, al igual que en Trainspotting, como un director de gran sentido visual (la gota de sangre que cae por culpa de un cuervo, la esperanza en el cielo entre las ramas de un árbol, las vallas publicitarias de caras sonrientes en las calles desiertes…), y también como creador de atmósferas desasosegantes. Aquí, recurriendo al vídeo digital, que le permite una gran versatilidad, nos pone a los espectadores con el corazón en un puño.
6/10
(2007) | 99 min. | Terror
Danny Boyle insufló algo de vida al trilladísimo género de los muertos vivientes con 28 días después, de 2002. Cinco años después, el español Juan Carlos Fresnadillo ha dirigido la secuela, en su segundo largometraje, que se ha hecho mucho de rogar, puesto que han pasado seis años desde Intacto, su prometedor debut, de 2001. El propio Fresnadillo ha coescrito un guión en el que respetando la ley fundamental de las secuelas están presentes todos los elementos del original, pero más a lo grande. Y aunque no inventa la polvora, ha acertado al vertebrar la historia en torno a una familia, lo que aporta los suficientes conflictos emocionales para que se identifique el espectador y así funcionen a la perfección las secuencias de tensión y suspense. El matrimonio formado por Don y Alice logró refugiarse en una cabaña durante la plaga de zombies que asoló Gran Bretaña. Por suerte, sus hijos estaban fuera, concretamente en Estados Unidos, lo que les ha librado de la catástrofe. Cuando una horda de muertos vivientes asalta su escondrijo, Don logra escapar, pero a costa de no acudir en ayuda de su esposa, y cerrar impulsivamente la puerta de la habitación en la que ésta intenta librarse de sus agresores. 28 semanas después del inicio de la plaga, los zombies han muerto de hambre, por lo que se inicia la repoblación y los primeros ciudadanos regresan a Londres, bajo la supervisión del ejército estadounidense. Entre ellos está Don, que se reúne con sus hijos, pero se siente responsable de la muerte de Alice. Fresnadillo logra las suficientes dosis de espectacularidad, y demuestra su talento visual, con un modélico uso de la cámara en mano para darle un aire documental a secuencias como la de una vibrante persecución por la campiña inglesa al principio de la cinta. También otorga enorme verosimilitud el trabajo de actores tan brillantes como Robert Carlyle y Catherine McCormack. Por lo demás, un montaje dinámico y una sugerente ambientación permiten pasar por alto que en el fondo se nos está dando más de lo mismo, que el potencial de algunos personajes parece desaprovechado, y que algunas muestras de brutalidad se antojan exageradas, como la secuencia del helicóptero. Defectos casi imperceptibles, por otra parte, pues el espectador pasa miedo, sin necesidad de sustos baratos, lo que explica que la cinta arrasara en Estados Unidos, suceso que presagia que habrá una nueva entrega, que por lógica debería llamarse 28 meses después.
6/10
(1945) | 83 min. | Comedia | Drama

Los Robinson, una pareja británica de mediana edad, tienen previsto pasar las vacaciones en un crucero por el Mediterráneo. Cuando sus hijos se niegan a acompañarlos, deciden ir a una playa británica. Vuelven antes de lo esperado y encuentran a su hija viviendo un "matrimonio de prueba" y a su hijo teniendo una aventura con una mujer casada.

(1968) | 0 min. | Comedia | Romántico
Rupert Street (Dudley Moore), un pianista y compositor, decide escribir un musical y casarse antes de que llegue su trigésimo cumpleaños. El único problema es que su cumpleaños es en solo seis semanas. Divertida comedia de final de los sesenta.
4/10
(2012) | 110 min. | Drama | Romántico Tráiler
La vida interconectada. Viena, Bratislava, París, Londres, Denver. La trayectoria de múltiples personajes en la sociedad global más desarrollada. Afectados por el amor y el desamor, el compromiso y la infidelidad; las oportunidades, la libertad, la toma de decisiones, el pasar página, el deseo de cambiar. Existencias circulares, donde tienen un peso decisivo las ideas que se tienen sobre el matrimonio, y las creencias religiosas. El brasileño Fernando Meirelles (Ciudad de Dios, El jardinero fiel) maneja en 360. Cruce de destinos un guión de Peter Morgan (La reina, The Damned United) que sigue el planteamiento de filmes corales -de esos en los que Robert Altman demostró ser un maestro-, inspirado en “La ronda” de Arthur Schnitzler, que ya dio pie a una obra maestra de Max Ophüls. Uno de los grandes méritos de la película es la suavidad con lo que se pasa de unos a otros personajes y sus circunstancias, no tiene uno la sensación de que sus cuitas estén artificialmente trenzadas. Los actores, grandísimo reparto, logran además componer bien a sus personajes, con apenas unos pocos trazos proporcionados por el guión de Morgan. Meirelles y Morgan evitan juzgar en 360. Cruce de destinos. En tal sentido, y aunque los temas abordados sean graves, el tono es ligero, el sentido moral pesa poco, asoma un poquito el cinismo, así es la vida y tal. Ya sean las hermanas eslovacas, una recién introducida a la prostitución, la otra testigo muda de su decisión; el esposo que ve frustrado el uso de sus servicios; la modelo que rompe su relación con un fotógrafo, que ve también que su novia le ha dejado; el padre que no ha encajado la desaparición de su hija; el agresor sexual en libertad condicional; el matón de un gángster ruso, y su esposa enamorada un dentista musulmán. Estos personajes parecen como “fichas” del gran “tablero” del mundo, y vistos en perspectiva tal vez se pierde la importancia primordial de cada uno, que no deja de ser único e irrepetible, como lo son sus libres decisiones.
6/10
(2014) Serie TV | 152 min. | Histórico | Drama
Magnífica recreación de los 37 días que precedieron al estallido de la Primera Guerra Mundial, tras el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa Sofía en Sarajevo, el 28 de junio de 1914. La serie muestra con rara perfección cómo, lo que era un magnicidio que bien podría no haber ocurrido nunca –si la pareja no hubiera visitado la ciudad en una fecha que los serbios podían ver como una provocación, o si su automóvil no se hubiera perdido–, fue la piedra que rodando ladera abajo precipitó los acontecimientos. En efecto, se logra una enorme intensidad sin mostrar campos de batalla ni nada que se le parezca, sino las bambalinas de las distintas cancillerías, sobre todo el Foreign Office británico y las reuniones del gobierno, incluidas las conversaciones con los embajadores francés y prusiano, y la cancillería prusiana. El punto de vista es el dos jóvenes funcionarios, uno británico, el otro prusiano, que terminarán luchando en las trincheras de una guerra con 10 millones de muertos. Con un ajustado guion del desconocido Mark Hayhurst, y la dirección de Justin Hardy, se logra un resultado que hace pensar en Lincoln de Steven Spielberg, por lograr atrapar la atención con conversaciones donde abunda la información sobre las razones de unos y otros: los serbios humillados, los austríacos que buscan una excusa para la guerra, Prusia dispuesta a apoyar una acción rápida que no lo será, el riesgo de los dos frentes, las posiciones de Rusia y Francia. Hay un montón de actores que hacen muy bien su papel, el que más llamará la atención de los fans es Ian McDiarmid, conocido por ser el emperador Palpatine en la saga Star Wars. No hay muchos personajes femeninos, pero destaca Sinéad Cusack, dando vida a Margot Asquith.
7/10

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