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Lista de cine

Lista de películas de la distribuidora Avalon

(2014) | 98 min. | Drama Tráiler
Alex y Sergi viven juntos en Barcelona, y tras 7 años de convivencia han decidido al fin intentar tener un hijo. Pero a ella le surge la posibilidad de una estancia de un año en Los Ángeles que podría ser su último tren para convertirse en artista de la fotografía. Aunque a regañadientes, Sergi, que es profesor, acepta la marcha de Alex, y el paso del tiempo pasa factura a la relación: a las charlas diarias vía videoconferencia atravesadas de complicidad, siguen los roces, las incomprensiones y el resentimiento, de modo que lo que al partir era un estrecho contacto, ya no se mantiene con la misma intensa frecuencia. 10.000 km, debut en el largo del cortometrajista Carlos Marques-Marcet, fue multipremiada en el Festival de Malaga, lo que incluye la Biznaga de Oro a la mejor película. Saludada como la última sensación del cine español, puede ser equiparada a la reciente La herida de Fernando Franco en su condición de íntima “obra de cámara” que dibuja la perplejidad y desorientación de los jóvenes que tratan de ubicarse en el mundo y encontrar la felicidad. Todo aderezado con las nuevas posibilidades tecnológicas, que sólo aparentemente acortan las distancias. Sin duda que Alex y Sergi se quieren, y se guardan fidelidad, pero en la sociedad del “pensamiento líquido” pesan demasiado los deseos poco consistentes de autorrealización, los sentimientos demasiado epidérmicos -el sacrificio o la generosidad son puro humo, se desea vivirlos, pero sin saber cómo-, la falta de un proyecto vital sólido en lo referente a formar una familia, la excesiva importancia que se concede al sexo. La distancia es un problema, pero no es, evidentemente, todo el problema de su relación. Comenzar la película con un alarde de plano secuencia que incluye una larga escena de sexo, quizá sea una forma plástica de subrayar que de distancia cero se va a pasar a una distancia oceánica entre los protagonistas, pero no deja de ser una expresión de lo limitada que a veces es la mirada fílmica a lo que debe ser una relación de pareja. El que podríamos denominar tercer personaje de la película, el ordenador, permite algunas originales ideas de puesta en escena, estéticamente originales, pero a veces da la sensación de que el director se entretiene en ellas porque Alex y Sergi no dan más de sí, están estancados, ahogados en un malestar. La estrechez antropológica de la propuesta -la sensación es que Marques-Mercet, director y coguionista, no tiene una mirada existencial mucho más amplia que la de sus protagonistas, los correctos Natalia Tena y David Verdaguer- no impide que, al menos como “foto” sociológica, el film tenga interés. También como cuidado ejercicio de estilo, aunque pagando el precio de la reiteración excesiva, que se trata de aliviar con el humor, a veces algo tosco.
5/10
(2017) | 140 min. | Drama Tráiler
  Tercera película como director, del también guionista Robin Campillo, que ha colaborado en varias ocasiones con Laurent Cantet, en títulos como El empleo del tiempo y La clase, con los que comparte cierto aire realista próximo al documental. Además, como responsable de la película La resurrección de los muertos y la subsiguiente serie televisiva Les revenants, esta especie de muertos con vida que son los enfermos de sida a principios de los años 90 del pasado siglo, conectan con los zombies que habitaban las citadas obras. 120 pulsaciones por minuto describe el activismo con amplia repercusión mediática del grupo Act-Up, que en su rama de París nació en 1989. Aglutinaba sobre todo al colectivo homosexual francés que padecía el azote de la pandemia del sida, y que no deseaba quedarse de brazos cruzados ante la inoperancia de los gobernantes. Así, lejos de conformarse con reunir a un grupo de enfermos, lo que trataban era de llamar la atención de la opinión pública mediante una militancia llamativa, en manifestaciones y actos de protesta, sobre todo protestando contra los que consideraba actores ineficaces del drama, entre ellos los políticos y la industria farmacéutica, interrumpiendo actos, y desparramando sangre falsa por doquier. Nathan acaba de incorporarse a las actividades de Act-Up, y pronto se va a enamorar de Sean, uno de los miembros del grupo más combativos, sobre todo porque sabe que tiene los días contados. A pesar de sus numerosos premios, incluido el grande del jurado en Cannes, la película es irregular. Contiene momentos vigorosos, rebosantes de energía, en los momentos de protesta. Otros son reiterativos, de clara intencionalidad didáctica, las asambleas en que todos participan apasionadamente pero con orden y respetando los turnos, decidiendo posturas y actos de protesta, que retrotraen a La clase o al cine social de Ken Loach. En la película se incide en la burocracia o poca sensibilidad administrativa, denunciando la ineficacia de las campañas de prevención acerca de la enfermedad. Pero al mismo tiempo se muestra indulgente en lo relativo a la promiscuidad. Para llegar al espectador, se hace necesaria una historia personal que atrape, de modo que se dibuja el enamoramiento homosexual de Nathan y Sean con esta finalidad. Pero se nota que le mismo Campillo es consciente de esta debilidad, nos falta conocer un poco mejor el drama individual de las personas que vemos, hasta el punto de que incluye una escena en uno explica a otro quién es quién, desvelando rasgos que el espectador no puede sospechar, simplemente porque no estaban integrados en la narración. También se trata de paliar esta carencia en el tramo final, cuando el avance de la enfermedad en uno de los personajes, golpea fuerte en el ánimo de todos los que le rodean. La puesta en escena tiene fuerza, sobre todo los momentos de protestan, las escenas intimistas son convencionales. Hay alguna escena simbólica poderosa, la del río Sena sin duda es una de ellas. Los actores realizan un trabajo interpretativo convincente, sobre todo Nahuel Pérez Biscayart.  
5/10
(2010) | 141 min. | Acción
A mediados del siglo XIX Japón vive una época de paz entre los señores feudales. Sin embargo, las ascensión al poder del señor Naritsugu, hermano del Shogun del clan Akashi, puede llevar de nuevo a miles de hombres a la guerra. Naritsugu es un hombre increíblemente cruel, que mata y tortura por placer. Tras uno de sus excesos, el Sr. Doi, oficial del shogun, pedirá en secreto a Shinzaemon, experto samurái, que asesine a Naritsugu. Para enfrentarse a sus tropas, Shanzaemon contará con la ayuda de otros 12 hombres.  El japonés Takashi Miike es uno de los directores más prolíficos, prestigiosos y versátiles de su país. Desde que irrumpiera en 1999 con su durísima Audition, no ha parado de entregar películas de todo tipo, desde el puro terror (Three Extremes), la acción (Crows Zero) o incluso el musical de humor surrealista (La felicidad de los Katakuri). Ahora rinde un apoteósico homenaje al espíritu de clasicismo japonés con una película de guerreros feudales que retrotrae innegablemente a Los siete samuráis de Kurosawa, aunque en realidad es un remake de un film de 1963 dirigido por Eiichi Kudo. La puesta al día es de una gran maestría y por supuesto de un ritmo en las escenas de acción incomparable con su predecesora. El film se puede estructurar en tres partes claramente diferenciadas. Se inicia con los diálogos conspirativos contra Naritsugu, a la vez que se ofrecen escenas desagradables acerca de la crueldad y la psicopatía de este abominable personaje; seguidamente tiene lugar el viaje a lo largo de la selva emprendido por el grupo de asesinos, que pretenden enfrentarse a sus enemigos en territorio favorable y buscan su emboscada en un pequeño pueblo; y en tercer lugar tiene lugar el enfrentamiento. Esta tercera parte dejará al espectador totalmente epatado debido a su larguísima duración: casi una hora de combates entre 13 hombres contras 200, con flechas, lanzas, piedras y por supuesto katanas. En este sentido, y aunque la producción está sumamente cuidada, es muy difícil que muchas imágenes no resulten también reiterativas. Esto se debe, claro, a la propia naturaleza de las mismas –la cámara va de un samurái a otro, mientras va matando todo lo que le sale al paso–, pero también a que hay un tratamiento deficiente de los personajes. Puede decirse que sólo conocemos a seis de ellos –Shinzaemon, su sobrino Shinrouko, su discípulo Hirayama y el cazador Koyata, por un lado; y Naritsugu y su principal guardaespaldas, Hanbei, por otro–, y este handicap lleva consigo cierta falta de implicación emocional, aunque no por eso el film deje de ser muy entretenido. Por lo demás, en una película de este jaez Miike ofrece como era de esperar una visión heroica del mundo samurái, de sus convicciones y su entrega casi ciega a las órdenes de su señor, que ellos ven como su único destino. Pero el director japonés es travieso a su modo y acierta al mostrar un contrapunto muy original –y actual– con el humorístico y gamberro personaje del cazador, quien se ríe de la presuntuosidad de ese mundo de zalamerías y honorabilidad que entonces estaba cerca de extinguirse. En cuanto a los actores, hay que destacar, sin duda, al estupendo Koji Yakusho en el papel de Shinzaemon.
6/10
Iain Forsyth y Jane Pollard filman un día en la vida del músico de rock Nick Cave (Warracknabeal, Australia, 1957). No es un documental al uso, puesto que las situaciones han sido creadas "ad hoc" para este retrato del artista, de tal manera que sin dejar de tener una estimable autenticidad puede hablarse con propiedad de falso documental o documental de ficción. Así, le vemos acudir a un psicólogo, grabar en un estudio, ir en coche de un lado a otro, conversar con su amigo y colega Warren Ellis, etc. Es más, el propio Nick Cave hace las veces de guionista, junto con los directores; y como buen compositor sabe hacerlo, escribe y habla con propiedad, utilizando un lenguaje rico y expresivo. No es la primera vez además que trabaja para el cine, y no sólo en el apartado de bandas sonoras, sino en el aspecto narrativo. Actor ocasional, ha sido sobre todo guionista de La propuesta, impactante y moderno western australiano dirigido por su compatriota y amigo John Hillcoat. En 20.000 días en la Tierra se nota además que Cave maneja bien los resortes narrativos del cine, como en esas secuencias en que imagina interlocutores en su coche –la cantante Kylie Minogue, el actor Ray Winstone, su ex compañero de banda Blixa Bargeld– mientras da rienda suelta a conversaciones sobre temas variados. Que Nick Cave es un tipo con una marcada personalidad no es descubrir nada nuevo. Ha triunfado en el mundo del rock desde muy joven, sobre todo con su banda Nick Cave & The Bad Seeds, creada en 1983. Su estilo es oscuro, melódicamente seco y contundente, incluso violento en su turbulento lirismo. Es una estrella con todas las de la ley, y sabe que lo es, de modo que en este documental hay mucho de ejercicio narcisista (ya el título se refiere a los días vividos por el artista), de introspección psicológica (en donde sale a relucir su pasado; las relaciones con su padre, fallecido cuando él tenía sólo 19 años; sus primeras experiencias amatorias, etc.). Visualmente estamos ante un producto poderoso, que se adentra en el mundo interior de una persona atrayente, misteriosa, pero que parece vivir auténticamente sólo cuando interpreta a su personaje de estrella, de músico idolatrado. Sin embargo, en el fondo, acaba faltando emoción en el conjunto y el meollo del documental está más vacío de lo que se preveía. Por eso, destacan los momentos puramente musicales, algunos logrados, como por ejemplo en las tomas del tema Higgs Boson Blues, rodado en estudio.
5/10
(2007) | 87 min. | Drama Tráiler
Rafael es un niño de 13 años que aunque ha perdido la virginidad, nunca ha besado a una chica. Ésta es pues, su “gran meta” en la vida. En la consecución de este sueño, no juegan a su favor los granos que adornan su cara. Nueva película que pretende analizar la adolescencia exclusivamente desde el punto de vista sexual. Rafael está completamente obsesionado con la cuestión, y no piensa en otra cosa, toda su vida gira en torno al sexo.
3/10
(2012) | 91 min. | Documental
La estadounidense Alison Klayman debuta con fuerza con Ai Weiwei: Never Sorry, documental que obtuvo el Premio Especial del Jurado en el Festival de Sundance de 2012. Se centra en la figura de Ai Weiwei, artista y activista chino que adquirió notoriedad internacional cuando ejerció como asesor artístico de la construcción del Nido de Pájaro, estadio concebido para los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008, aunque posteriormente él mismo no se cansa de denunciar el uso propagandístico del evento por parte de los dirigentes comunistas. Mediante los testimonios del propio Ai Weiwei, otros artistas, galeristas, familiares y seguidores, Klayman muestra en el film sus provocadores montajes, en los que por ejemplo destruye vasijas neolíticas y pinta en una de ellas el logotipo de Coca-Cola, o llena una extensa sala de la Tate Modern londinense con un millón de reproducciones de semillas pintadas a mano. También se adentra en su vida personal, centrándose en la relación con su madre (su padre fue Al Qing, importante poeta), y el hijo de año y medio que ha tenido con una mujer distinta a su esposa. Pero sobre todo, el film se centra en su intenso activismo político, denunciando los excesos del gobierno comunista chino. Ai Weiwei: Never Sorry se abre con unas sugerentes imágenes de uno de los 40 gatos del artista, que es el único de todos ellos que ha conseguido abrir una puerta. El animal se convierte en la metáfora del individuo independiente, capaz de elegir su propio camino y de esforzarse por lograr lo imposible. Tiene gran interés todo lo relativo al uso de las redes sociales, pues Weiwei denunció a través de su blog las irregularidades que rodean la muerte de más de 1.000 niños, atrapados en frágiles edificios escolares construidos por el gobierno, a causa del terremoto que sufrió la ciudad de Sichuan, en 2009. Después de que le clausuraran el blog, Weiwei siguió adelante a través de Twitter, donde se ha convertido en una especie de guía para los ciudadanos que tratan de informarse y unirse contra las atrocidades del régimen comunista. Valioso alegato pro libertad de expresión, los momentos más escalofriantes de Ai Weiwei: Never Sorry son aquellos que se centran en la represión de la libertad de expresión por parte de las autoridades. El protagonista fue golpeado por un policía, hecho que denunció a sabiendas de que no se iba a investigar el asunto. Las secuencias finales se centran en su escalofriante detención, que tuvo lugar el 3 de abril de 2011. A lo largo de 81 días, se ignoraba su paradero y permaneció constantemente vigilado, incluso cuando dormía. Posteriormente salió en libertad condicional, imputado por evasión de impuestos, y se le ha prohibido continuar con sus denuncias, y expresarse a través de Twitter.
6/10
(2020) | 0 min. | Histórico | Drama

País Vasco, 1609. Los hombres de la región se han ido al mar. Ana participa en una fiesta en el bosque con otras chicas de la aldea. El juez Rostegi, encomendado por el Rey para purificar la región, las arresta y acusa de brujería. Decide hacer lo necesario para que confiesen lo que saben sobre el akelarre, ceremonia mágica durante la cual supuestamente el Diablo inicia a sus servidoras y se aparea con ellas.

(2011) | 93 min. | Drama
Los Alpes son montañas imponentes, que pueden sustituir a cualquier otra sin que la original sea demasiado echada de menos, tan magníficas son. Precisamente “Los Alpes” se autodenomina un peculiar grupo liderado por Mont Blanc, que se dedica a sustituir a personas fallecidas para consuelo de sus familiares. Así, una enfermera pretende ocupar el lugar de una joven, prometedora jugadora de tenis. A muchos sorprendió favorablemente el griego Giorgos Lanthimos con Canino, insano film sobre una familia donde los padres mantienen a sus jóvenes hijos encerrados en su casa, protegidos de los peligros del exterior; la idea era señalar que en el interior tampoco faltan esos peligros. Ahora en Alps entrega una película cortada por el mismo patrón más o menos provocador y experimental –o plúmbeo, según sensibilidades–, donde habla de carencias afectivas, alteridad, deseo de reconocimiento del otro y de adopción de señas de identidad para ser aceptado socialmente. Lo hace con su característica frialdad, perfilando personajes desesperados, casi autómatas, que se dedican a actuar como modo de supervivencia. Sin duda que Alps pretende ser una parábola de los males sociales contemporáneos, pero con un hermetismo y un enfoque que dejan al espectador fuera, creándole un malestar y un hastío irritantes, primero porque cuesta ubicarse en la narración, y luego porque una vez logrado tal objetivo, uno no encuentra ninguna propuesta o experiencia catártica medianamente constructiva, que ayude a hacer el “viaje” llevadero. Sorprende que en Venecia ganara el premio al mejor guión.
3/10
(2016) | 105 min. | Drama Tráiler
Enamorado de Laura, Carlos se plantea fugarse con ella. Por el momento, deja su carrera de Derecho para entrar a trabajar como aprendiz en una relojería. Por su parte, la muchacha debe hacer frente a la descomposición del matrimonio de sus padres. Tras siete cortometrajes, debuta en el largo Esteban Crespo, que muestra potencial talento para esto del cine, al menos cuando sus imágenes captan las conversaciones espontáneas de los adolescentes. Logra una convincente dirección de actores, sobre todo los más jóvenes, pero sólo cuando hablan con frases cortas, ya que en los pocos diálogos un poco más elaborados parecen estar recitando. Como madre de la protagonista, Natalia Tena (Osha en Juego de tronos), está desaprovechada porque su historia de desengaño amoroso maduro –que quiere servir de contrapunto al de los personajes centrales– se apunta, pero después apenas tiene presencia, mientras que el normalmente solvente Antonio Valero –progenitor de él– casi no tiene cancha. Retrata la precocidad e irresponsabilidad en las relaciones sexuales de los chicos actuales, resultado de la desorientación de sus propios padres. Por lo demás, se supone que debe mostrar la pasión del primer amor, pero sus protagonistas obsesionados por el sexo parecen la versión adolescente de los de cualquier película de Vicente Aranda. Sólo a este veterano realizador, ya fallecido, se le habría ocurrido llamar la atención como Crespo con la secuencia en la que los protagonistas hacen el amor… ¡en el hueco de un ascensor! ¡Con escafandras! No es el único momento ridículo.
3/10
(2016) | 92 min. | Romántico | Comedia | Drama
Adaptación de un relato juvenil de Jane Austen, que la propia escritora no publicó en vida. Sigue los manejos de lady Susan Vernon, una viuda con fama de seductora, que acude a Churchill, la casa de campo de su familia política. Ahí el hermano de su cuñada, Reginald DeCourcy, no tardará caer rendido a sus encantos, pese a su inicial reticencia. A la casa llega también Catherine, la hija de Susan, para la cual busca marido, y esté en el punto de mira sir James Martin, que aunque no demasiado inteligente, tiene un atractivo patrimonio. Al conocedor de la filmografía del estadounidense Whit Stillman no puede extrañarle que al fin haya acometido la adaptación de un texto de Jane Austen, pues al director de Metropolitan le encantan los retratos de personajes de la alta sociedad y/o intelectuales que destilan ingenio en sus intercambios dialógicos, un poco al estilo Woody Allen. La intención manifestada por el cineasta –"la esperanza de añadir otro volumen de Austen a la estantería de sus grandes obras de madurez, a través de la película"– resulta ambiciosa y valiente, pues da a conocer a la escritora británica en una faceta donde prevalece sobre todo el humor, muy "british" con su suave ironía, aunque se apuntan sus temas favoritos, la colisión entre la búsqueda del amor y el sentido práctico. Sin embargo el resultado no es del todo satisfactorio, quizá porque entrega un film poco cinematográfico, demasiado teatralizado con sus interiores y una cámara demasiado estática. Se puede disfrutar, el contenido reparto funciona, pero resulta algo sosita; la música está algo descompensada, y la forma de introducir a los personajes con letreros al inicio desconcierta, mirar los letreros impide fijarse bien en quién es quién.
6/10
(2010) | 113 min. | Drama | Thriller Tráiler
Tras morir su madre de una sobredosis, el joven J Cody se va a vivir con su abuela y sus tíos, que conforman un peculiar clan ligado al mundo del crimen. La intención del chico consiste en no meterse en líos y vivir su vida, pero la convivencia diaria le conduce a ser involuntario testigo de los tejemanejes de su familia, enzarzada en una guerra sucia con la policía. En una operación J es detenido e interrogado, lo que empieza a levantar suspicacias entre los suyos, que temen que les delate. La lucha por la supervivencia, el deseo de hacer lo correcto y los límites de la lealtad a su familia le ponen en una situación extremadamente complicada. Sólida película gangsteril australiana, ganadora del Gran Premio del Jurado en Sundance. El desconocido David Michôd, director y guionista, orquesta una original trama del mundo de los bajos fondos, que no se parece a sus equivalentes ingleses, italianos y estadounidenses, la cosa posee su propia idiosincrasia. La historia se cuenta desde el punto de vista de J –gran trabajo de James Frecheville, perfecto en su laconismo, que acentúa el momento en que su emoción se desborda–, ya desde el poderoso arranque que aúna mediocridad cotidiana con los estragos de cierto submundo. En efecto, lo que parece una anodina escena de madre e hijo viendo un estúpido programa televisivo, se torna en desgracia por la muerte de ella, cargada de droga hasta las cejas, sin que tal hecho conmueva a nadie. Sorprende el excelente tempo narrativo, lo bien trenzadas que están la parte familiar –la familia propiamente dicha, y la novia y sus padres–, los manejos criminales y la presión policial para que J colabore. La forma de contar es asumidamente abrupta, con una violencia seca e impactante, que deja huella aunque se use con acierto el fuera de campo. Aparte del mentado protagonista, y estando todos los actores bien, destaca la interpretación de Jacki Weaver, la abuela.
7/10
(2008) | 80 min. | Documental
Documental que supone el debut como director de Sacha Gervasi, cuyo mayor mérito hasta el momento es que coescribió el guión de La terminal, de Steven Spielberg. Gervasi ha retratado a la banda de rock canadiense Anvil, de la que fue ferviente seguidor en su juventud en los años 80. Incluso llegó a acompañarles en una gira como técnico, estrechando lazos con los músicos del grupo. Aunque por aquel entonces despertaban pasiones, y prometían convertirse en un auténtico fenómeno, los Anvil cayeron en el olvido. Más de dos décadas después, Gervasi decidió reencontrarse con ellos y descubrir qué había sido de sus vidas. Aunque varios de los integrantes de los Anvil originales han dejado el rock, los dos miembros principales de la banda, Lips (cantante) y Robb (batería), siguen intentando triunfar en el mundo de la música, a pesar de que se han convertido en cincuentones. Trabajan en empleos muy precarios, en empresas de catering o de teleoperadores. Sin embargo, dedican sus ratos libres a preparar el que será su decimotercer disco. En vacaciones, emprenden una gira por diferentes países donde todavía conservan algunos fans. Lo organiza todo Tiziana, la nueva manager de la banda, una nerviosa mujer suizo-italiana que tiene dificultades hasta para hacerse entender en inglés. La experiencia es bastante agridulce: a veces pierden el tren que tienen que coger, otras veces el tipo que les ha contratado se niega a pagarles... Anvil. El sueño de una banda de rock incluye numerosos testimonios de roqueros de renombre, como Slash (Guns N’Roses) y Lars Ulrich (Metallica). No se explican cómo los miembros de Anvil no han logrado triunfar, habiendo sido tan prometedores. Aunque los protagonistas son unos heavys de estética agresiva y pose de tipos duros, con melenas, que hacen canciones sobre Satanás, o tocan con un consolador en los escenarios, curiosamente, Sacha Gervasi logra mostrar su lado humano, y el público acaba entendiéndoles y empatizando con ellos. Son capaces de interpretar una canción sobre torturas y a continuación, expresar sin complejos su amor a la familia. El film es la historia de una gran amistad, pues Lips y Robb llevan siendo inseparables desde que eran adolescentes, y supone un excepcional documento sobre los sueños y la importancia de la perseverancia. Algunos momentos son graciosos, y otros resultan emotivos.
7/10
(2018) | 90 min. | Documental Tráiler
“Desde que tengo memoria, siempre quise hacer una película de atracos”. Con esta declaración de principios que remeda la del arranque de Uno de los nuestros, Elías, un director de cine, explica que ha encontrado el material perfecto para hacer una película de ese género. Los atracos realizados por el llamado Robin Hood de Vallecas, a quien también conoceremos como Flako, en distintas sucursales bancarias, por el método del butrón, en los años álgidos de la crisis financiera, entre 2010 y 2013, año este último en que es detenido. El cineasta se pone en contacto epistolar con el Flako, que está en prisión, y accede a tener encuentros con él. Al principio no quiere contar nada que pueda incriminarle, pero surge una relación que deriva en algo parecido a la amistad, por elementos comunes como una paternidad recién estrenada casi a la vez, y que se prolonga durante años, hasta terminar en peculiar documental, los “apuntes” a que alude el título del film. León Siminiani articula una interesante película, que sabe enganchar combinando el elemento humano de la relación entre director y atracador, y con sus respectivas esposas y bebés, con la intriga y los detalles acerca de cómo el subsuelo urbano de Madrid, las alcantarillas, que ofrecen una inesperada plataforma para los ladrones. El cineasta evita además la posible glorificación romántica de los atracos, un meritorio equilibrio, porque utiliza imágenes de películas clásicas de robos, como Rififí o Los peces rojos, y los detalles técnicos de los robos podían invitar a ello. En cambio intenta entender los motivos, que parecen tener que ver mucho con la infancia y el pasado familiar, y no cae en la tentación de dar a los golpes una consideración social, reacción antisistema a lo 15-M que no tiene. Da idea de la decisión de jugar con las cartas boca arriba, la inclusión y ayuda para que el Flako publique un libro sobre su vida, el hecho de que veamos que se maneja un guión para sus declaraciones en la película o que se recrean conversaciones, la explicación para la máscara que lleva, o las dudas morales acerca del daño que puede hacer a la familia del atracador la realización del film. La decisión creativa desde el principio es la de ofrecer la mirada del atracador y su entorno, aunque no se escamotea señalar que los robos afectan a las víctimas, los empleados del banco retenidos como rehenes con violencia, o la recolección de alguna declaración policial. Y se siguen sus pasos, e incluso se nos lleva por unas alcantarillas sorprendentemente accesibles, los descubrimientos del director son también los del espectador.
7/10
(2018) | 142 min. | Drama Tráiler
Budapest, imperio austrohúngaro, años previos a la Primera Guerra Mundial, en que la sociedad está a punto de cambiar de modo irreversible. Llega desde Trieste la joven Irisz Leiter, que busca empleo en el salón de sombreros para damas que tiempo atrás fue propiedad de su familia. Oszkár Brill, el actual dueño, rehusa contratarla. Mientras trata de acomodarse, la decidida Irisz va de sorpresa en sorpresa. Hay oscuros secretos en torno al incendio que malogró el negocio familiar, y a un hermano cuya existencia desconocía, y que se muestra esquivo, no es tarea sencilla dar con su paradero. La muerte de un conde es una de las actividades subversivas que han comenzado a trastonar la ciudad. Mientras reuniones de, tal vez, anarquistas, apuntan a un vuelco social, aún persisten eventos como la presentación de la nueva colección de sombreros, aunque la elección de un sombrero para una princesa podría ser algo menos inocente de lo que parece, una muestra más de cierta decadencia. Tras sorprender con su singularísima mirada al holocausto judío en El hijo de Saúl, el húngaro László Nemes mantiene bastantes de las claves formales del film que le consagró, aunque para contar una historia más compleja y ambiciosa, que aunque fascinante e hipnótica, deja un regusto de insatisfacción. Porque su estilo impresionista, en que la escasa información se entrega de un modo casi casual a lo largo de la narración, hay muchos interrogantes sin respuesta, el conjunto resulta bastante críptico. De nuevo tenemos planos muy cerrados –en que el fondo de calles y personas nos permite apenas gustar el enorme esfuerzo de producción y de recreación de época–, y mucha cámara en mano, para acompañar a Irisz en su aventura emocional, en que le toca confirmar que su cambio de estatus social sólo fue un anticipo del que le tocaría vivir a todo Budapest y más allá, con el advenimiento de la Gran Guerra. Juli Jakab, a la que ya vimos en El hijo de Saúl, hace un gran trabajo actoral, muy meritorio porque a ella le toca sostener la narración, y lo hace muy bien, componiendo un personaje fuerte, con personalidad, pero que se encuentra solo y en tal sentido es frágil, sujeta a las embestidas de la historia.  
7/10
(2011) | 88 min. | Acción | Ciencia ficción | Comedia
Debut como realizador en el terreno del largometraje del británico Joe Cornish. Cuenta con la ayuda como productor ejecutivo de Edgar Wright, con quien ha colaborado en diversas ocasiones, pues Cornish ha sido actor secundario en sus películas Zombies Party y Arma fatal y ha coescrito con él y Steven Moffat el guión de Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio. Uno de los actores fetiches de Wright, Nick Frost, también presente en todas esas películas, colabora como secundario de cierto lujo. La acción tiene lugar en un peligroso barrio de Londres, donde un grupo de delincuentes juveniles de poca monta atraca a una de las vecinas, una enfermera que logra escapar y pide ayuda a la policía. De repente se desata lo que parece una lluvia de meteoritos, pero que en realidad es la llegada de unas espantosas criaturas extraterrestres que siembran el terror. La víctima del atraco se tendrá que unir a los chavales para intentar sobrevivir. El film tiene un cierto status de película de culto entre los apasionados de la serie B británicos, y poco a poco va triunfando también en otros países. Ciertamente Cornish, también autor del libreto, demuestra ser imaginativo, sobre todo a nivel visual, y le saca tajada al reducido presupuesto, pues no necesita de sofisticados efectos especiales para contar una invasión extraterrestre que en Hollywood no habrían hecho por menos de 150 millones de dólares. Puntuales golpes de humor y referencias a videojuegos punteros para ganarse al público joven disimulan que los personajes son tópicos, y que la acción se queda un tanto estancada tras el planteamiento inicial. Se queda en una opera prima prometedora.
4/10
(2015) | 78 min. | Drama Tráiler
Recreación cinematográfica de la sesión judicial sobre el llamado “Caso Bárcenas” que tuvo lugar en la Audiencia Nacional de Madrid el 15 de julio de 2013. Declaró entonces ante el juez Pablo Ruz el ex tesorero del Partido Popular Luis Bárcenas, preso en la cárcel de Soto del Real. La declaración del imputado ese día tuvo especial relevancia, puesto que por primera vez admitió la existencia de una contabilidad B en el Partido Popular. Dirigida por el debutante en el largometraje David Ilundain a partir de la obra teatral “Ruz-Bárcenas” de Jordi Casanovas, la película es, como se puede adivinar, de lo más simple. El guión recoge exclusivamente preguntas y declaraciones reales que se dijeron el día en cuestión, de modo que la ficción resulta inexistente y la historia pasa a ser prácticamente un documental. No se esconde por tanto la intención clara de remarcar machaconamente la corrupción existente durante años en las altas esferas políticas españolas y específicamente en el Partido Popular, del que se cita a numerosos militantes en situaciones poco honrosas, con nombres y apellidos. Pero lo específico del caso, de las preguntas, de los hechos concretísimos que se narran no hacen a largo plazo un favor a la película, ya que la relevan a producto de interés inevitablemente perecedero. La propuesta viene limitada por el propio formato. Rodada enteramente en un cuarto cerrado, sin luz natural, prácticamente toda la narrativa está estructurada en planos y contraplanos (un toma y daca entre los protagonistas), de vez en cuando enriquecidos con breves imágenes generales de la pequeña sala. Así las cosas, B hubiera sido un severo tostón sin el trabajo de los dos actores principales. Manolo Solo (La isla mínima) está muy convincente como el juez Ruz, pero la interpretación de Pedro Casablanc (Isabel) como Bárcenas es verdaderamente extraordinaria. Sólo con su rostro, con su perfecta dicción y su carismático tono de voz es capaz de transmitir una fuerza a las imágenes que hacen posible que se siga el transcurso de la declaración con suma atención, sin perder el hilo.
5/10
(2020) | 0 min. | Drama

Una pareja de cineastas estadounidenses se retira a la isla de Fårö, donde filmó y vivió el director sueco Ingmar Bergman, en busca de inspiración para escribir sus próximas películas. Según avanza el verano y aumenta su fascinación por los misteriosos paisajes de la isla, la frontera entre realidad y ficción no tardará en desdibujarse.

(2014) | 89 min. | Policiaco | Acción | Thriller
Detroit, en un futuro cercano. El barrio de Brick Mansions reúne a lo peor de la delincuencia y las drogas, de modo que las autoridades han levantado muros para aislarlo del resto de la ciudad. Damien, policía, se infiltrará en el peligroso ghetto con la idea fija de acabar con Tremaine, el capo de la droga del lugar, asesino de su padre. Tendrá como socio a un tipo peculiar, Lino, delincuente de increíble destreza física al que no le gustan precisamente los policías, pero que, sin embargo, conoce como nadie Brick Mansions y comparte enemigo común con Damien. Habitual montador de Luc Besson en películas como Colombiana o MS1: Máxima seguridad, el francés Camille Delamarre debuta como director en este adrenalítico film de acción delirante, remake norteamericano de Distrito 13, escrito por Besson junto a Bibi Naceri. La película es típica del guionista, director y productor parisino: un no parar de acción, ritmo trepidante y efectistas movimientos de cámara, recreándose cuando conviene con ralentizaciones, angulaciones, zooms, etc. Visualmente poderosa es también una película bastante plana en cuanto a la historia que nos narra, aunque resulte entretenida gracias a cierta la sorna continua, la química entre los personajes y a que apenas se puede pensar entre tanta lucha, golpe, salto, patada, pirueta mortal, etc. Llama la atención especialmente la primera y larga secuencia, rodada con gran virtuosismo, en donde vemos a un tipo capaz de aprovechar de modo alucinante el entorno urbano –ventanas, paredes, muros, escaleras– para salir victorioso de una persecución brutal en medio de un bloque de edificios que parece una cochambrosa jungla de piedra. Este modo de moverse, una especie de deporte llamado “parkour”, similar al que vimos también en Yamakasi, es verdaderamente asombroso y el actor David Belle demuestra ser un excelente acróbata. Además, funciona bien la pareja formada por él y Paul Walker, quien hace unos de sus típicos y solventes trabajos de poli infiltrado que se mueve como un pepe en medio del avispero. La película será recordada precisamente por ser la última que rodó el actor californiano, muerto en accidente de tráfico a los cuarenta años, triste suceso que es emotivamente recordado en los títulos de crédito.
4/10
(2017) | 88 min. | Drama Tráiler
Tras sus dos incursiones en el blockbuster con The Amazing Spider-Man y The Amazing Spider-Man 2: el poder de Electro, el realizador Marc Webb ha regresado a un cine más intimista con Un don excepcional, y esta cinta de iniciación amorosa juvenil, con puntos en común con (500) días juntos, su brillante debut. Tiene como protagonista a Thomas Webb, que se llama así no como referencia al director, sino que por lo visto se pretende homenajear a Charles Webb, autor de la novela en la que se basó El graduado, de temática similar, de hecho, este personaje acaba de graduarse, por lo que busca ocupación. En realidad quiere ser escritor, pero se opone su dictatorial padre, al frente de una potente editorial, que le consigue una cita con una solicitada orientadora, para asesorarle a este respecto. Mientras trata de conquistar a Mimi, la chica de sus sueños, descubre que su progenitor mantiene una aventura extraconyugal con una mujer con la que el chico también acaba liándose. Le confesará tan estrambótica historia a un enigmático vecino, un hombre maduro y desaliñado. Aborda las relaciones familiares, y la necesidad de encontrar apoyo, de abrirse a otras personas, pero los personajes resultan un poco lejanos tal y como están descritos; no ayudan los insulsos diálogos del guionista Allan Loeb (La era del rock). Les da algo de vida un ilustre plantel de actores, sobre todo roba la función Jeff Bridges, por su enorme carisma, pero están muy bien escogidos también los padres, Pierce Brosnan y Cynthia Nixon, o la amante, Kate Beckinsale, así como el joven actor principal, Callum Turner, que hasta ahora ha desarrollado su carrera como secundario. Y Webb dirige con frescura, lo que al menos logra que se visione con cierto agrado.
5/10
(2009) | 94 min. | Drama Tráiler
Una familia, compuesta por los padres y tres hijos, dos chicas y un chico. Viven en un caserón fuera de la ciudad, protegidos por gran valla. De hechos los chicos jamás han salido de casa, sus progenitores quieren protegerlos de cualquier influencia perniciosa externas, y les mantienen engañados sobre mil cuestiones. De fuera sólo entra Christine, guardia de seguridad en la fábrica del padre, que satisface las necesidades sexuales del mayor. Cuando rompa una de las reglas, trayendo una cinta de vídeo del exterior, el padre prescindirá de ella. El incesto puede ser una solución a lo que necesita su retoño. Como se ve, una cinta malsana como pocas, procedente de Grecia, que pone aún más alto el listón del mal gusto. Perversiones sexuales muy gráficas conforman la propuesta.
3/10

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