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Lista de cine

Las mejores películas de falsos culpables

Cuando se comete un delito o un crimen, se necesita dar con el culpable. El problema es cuando, en vez de buscar al culpable, se busca a "un" culpable, que tiene todas las papeletas de ser inocente, pero que se convierte en perfecto chivo expiatorio para poder decir "caso resuelto", que investigadores más apañados que somos.

Ofrecemos a continuación una lista de las mejores películas con falsos culpables, que ven denigrada su fama con pruebas y testigos dudosos, y deben demostrar su inocencia a toda costa ante sus acusadores. Si echas en falta algún título importante, de verdad que somos inocentes, pero háznoslo saber escribiendo a decine21@decine21.com y lo incluiremos.

Las mejores películas de falsos culpables
(2019) | 129 min. | Biográfico | Drama Tráiler
Richard Jewell sueña con formar parte de la policía, e incluso se diría que tiene cualidades naturales para ello, pero debe conformarse con trabajos como el de guardia jurado, en los que despierta suspicacias por lo que algunos consideran como exceso de celo. Podría llegar su oportunidad durante la Olimpiada de 1996 en Atlanta, en que las fuerzas de seguridad deben reforzarse. Su actuación en un atentado con bomba durante un concierto en el Centennial Park, que permite salvar muchas vidas, le convierte en héroe... por poco tiempo, pues el FBI y los medios de comunicación acaban poniéndole en el punto de mira de la opinión pública, al considerarle sospechoso principal de un ataque que ha causado dos muertos y un centenar de heridos. Formidable película de Clint Eastwood, quien a punto de cumplir 90 años demuestra una libertad creativa absoluta, rueda lo que le da la gana y sin complejos, y lo hace maravillosamente bien, sin efectismos facilones. Como viene ocurriendo en sus últimos trabajos, parte de hechos reales, y han servido de base al guion de Billy Ray el artículo “American Nightmare: The Ballad of Richard Jewell” de Marie Brenner, y el libro “The Suspect” de Kent Alexander y Kevin Salwen. Ray ha demostrado su solvencia para este tipo de relatos en sus libretos para El precio de la verdad y Capitán Phillips, entre otros, y aquí entrega un relato modélico, que a Eastwood le sirve para perfilar una historia al estilo de Sully, pero con un protagonista que más fácilmente se puede convertir en chivo expiatorio para quien busca rápidamente un culpable. En efecto, Jewell no ganaría un concurso de popularidad en redes sociales: blanco y con sobrepeso, no cuida demasiado su aspecto, y se toma tan en serio su trabajo que puede molestar a los que tiene a su alrededor; es soltero, tiene 34 años y aún vive con su madre, y le encantan las armas y la caza. Sorprende lo bien que funciona la narración, entregada al estilo clásico, y con un arriesgado protagonista, por su falta de atractivo, que le sirve al desconocido Paul Walter Hauser para entregar el trabajo de su vida, puede que no tenga otra oportunidad como esta para descollar, y es que se mimetiza con el auténtico Jewell, si comparamos una foto suya con el auténtico personaje, sería difícil acertar quién es quién. Compone muy bien a alguien corriente y moliente, algo friki y buena persona, pero gris y algo bocazas, que desea sinceramente ayudar a los demás haciendo bien su trabajo. Y funciona a la perfección la relación con su madre, también muy bien interpretada por Kathy Bates. Estamos ante una película profundamente humana, con una estructura bien armada alrededor del modo en que se tratan las personas, y el peligro de dejarse arrastrar por el orgullo y los prejuicios, ignorando la presunción de inocencia. Richard Jewell puede aguantar la presión gracias a su madre Bobi, su abogado Watson Bryant –gran trabajo de Sam Rockwell– y su ayudante Nadya, y su amigo Dan, que son un firme apoyo en las horas amargas. En cambio, quien no ve personas, sino primeras páginas en los periódicos o casos resueltos, caso de la periodista que publica de modo irresponsable una noticia, filtrada por un agente federal con aún más irresponsabilidad, puede causar daños difícilmente reparables. El film pone en la picota a la cultura del éxito, que piensa que cualquier medio sirve para triunfar, aunque se lleva a personas concretas por delante. Quizá los personajes de Olivia Wilde y Jon Hamm podían haber sido más sutiles, pero con ellos se ha querido mostrar arquetipos en una sociedad paradójica, que quiere héroes y villanos, a los que alza y vapulea con lamentable despreocupación y sin solución de continuidad. El film contiene momentos cinematográficos maravillosos, como los de los atentados, pero sobresalen dos de los interrogatorios del FBI, en que se impone la dignidad de la persona frente a los atropellos, señalados por quien hasta entonces admiraba y deseaba ser como uno de esos agentes de la ley.
7/10
(2019) | 126 min. | Histórico | Drama Tráiler
El llamado “Caso Dreyfus” es uno de los hechos más vergonzantes de la historia del ejército francés, cuya repercusión fue mucho más allá de lo estrictamente militar y se extendió a todos los estamentos de la sociedad. Más de un siglo después, aquella vileza antisemita perpetrada contra un oficial del ejército, condenado injustamente, sigue siendo un perpetuo e ignominioso recordatorio de lo que hay que evitar. El cine vuelve sobre los hechos cada cierto tiempo, como puede verse en este film y en otros anteriores, como La vida de Emile Zola, Yo acuso, El caso Dreyfus o Prisioneros del honor. En El oficial y el espía el reputado Roman Polanski hace una impecable recreación histórica de los sucesos que envolvieron el caso. Se centra en la figura del teniente coronel Georges Picquart, quien tras la condena por espionaje y alta traición del Capitán Dreyfus en 1895, confinado a cadena perpetua en la remota Isla del Diablo, fue nombrado jefe de información en el ejército. En el curso de otra investigación sobre un posible espía que pasaba información militar a los alemanes, Picquart comprobó que se había acusado a Dreyfus sin pruebas y que los mandos militares se habían conducido con un claro antisemitismo contra el acusado. Desde su posición privilegiada como alto cargo del ejército, Picquart se propuso entonces sacar a la luz la verdad, aunque aquello le supusiera a él mismo el deshonor. La historia del Caso Dreyfus nunca pasará de moda porque habla de cosas que siempre estarán presentes en el mundo mientras haya seres humanos: los prejuicios, el odio, la cobardía y la injusticia contra el inocente, pero también la búsqueda de la verdad, la valentía, el heroísmo y el poder de la conciencia. Con una dirección académica pero no por eso tediosa, Polanski ofrece una trama que atrapa, basada en la novela de Robert Harris (coautor también del guión), que habla de la entereza de algunos corazones y la mezquindad de otros y de cómo un hecho aislado puede dividir a una sociedad entera y mostrar su verdadero rostro, a veces vergonzoso. El ritmo no se pierde nunca y seguimos con interés a Picquart en sus andanzas, en su misión de ir uniendo piezas y encontrar pruebas, mientras visita a unos y otros personajes, militares, abogados, amigos e incluso acudiendo al cuarto poder con literatos como Émile Zola, quien tomó serio partido por Dreyfus en su célebre artículo “Yo acuso”, desencadenante social de la crisis. La ambientación y la fotografía, casi siempre en interiores, son excelentes, así como la adecuada banda sonora de Alexandre Desplat. Y es un acierto retratar al protagonista muy alejado del maniqueísmo. Picquart no es precisamente un dechado de virtudes, como le dice con sutileza su amante (magnífica Emmanuelle Seigner), y tampoco siente una especial inclinación por el condenado Dreyfus (más bien se muestran claramente distantes en las dos escenas en que se encuentran). Pero no es eso lo relevante en El oficial y el espía: La verdad y la justicia nada tienen que ver con apreciaciones subjetivas. Todo el peso del film recae prácticamente en Jean Dujardin, que hace una composición muy correcta y oficial (por seguir con el símil militar). Está bien acompañado por un variado elenco de actores que tienen quizá escaso papel, aunque sean tan conocidos como Louis Garrel, Vincent Pérez, Mathieu Amalric o Melvil Poupaud.
7/10
(1956) | 105 min. | Thriller
El músico Manny es injustamente acusado de un atraco que no ha cometido. Cuando ingresa en prisión, su mujer se siente culpable de su encarcelamiento. Hitchcock se inspiró para esta película en una noticia de un periódico, sobre un hombre injustamente acusado de cometer un atraco, como el protagonista. No es de sus mejores películas, el maestro del suspense pero el maestro del suspense trata con imaginación su tema más recurrido: el falso culpable. Inmejorables interpretaciones de Henry Fonda y Vera Miles.
6/10
(1993) | 130 min. | Policiaco | Acción
El doctor Richard Kimble (Harrison Ford) es condenado injustamente por el asesinato de su esposa. Durante su traslado a prisión, un accidente le permite escapar. Convertido en fugitivo, se verá perseguido por un implacable agente federal (Tommy Lee Jones): Kimble debe poner todo su empeño en eludir la acción de la justicia, a la vez que trata de descubrir a los verdaderos asesinos de su esposa. Basada en la famosa serie de TV del mismo título, y dirigida por Andrew Davis, nos encontramos ante una magnífica película de acción, con imágenes memorables. Sirva de ejemplo aquella en la que el Doctor Kimble se deja caer por un embalse para huir de su infatigable perseguidor. La película tiene una espléndida puesta en escena y un buen pulso narrativo. Harrison Ford y Tommy Lee Jones hacen dos magníficas interpretaciones (Tommy Lee Jones sería premiado con el Oscar en la categoría de mejor actor secundario). La película obtuvo en total siete nominaciones al Oscar.
7/10
(2019) | 136 min. | Biográfico | Drama Tráiler
Película basada en hechos reales, sigue al abogado activista de los derechos humanos Bryan Stevenson. Licenciado en Harvard y fundador de la Equal Justice Initiative, que buscaba dar asistencia legal a encarcelados sin recursos acusados de graves delitos, sobre todo afroamericanos como él, estableció su base de operaciones en Montgomery, ciudad del estado sureño de Alabama. El film coescrito y dirigido por Destin Cretton –un cineasta especialmente interesado por los temas de la integración social y la falta de oportunidades, tratados en las notables Las vidas de Grace y El castillo de cristal–, incide en los primeros pasos profesionales de Stevenson, cuando visita a varios presos que aguardan en el corredor de la muerte su ejecución. Llamará su atención de modo especial el caso de Walter McMillian, condenado a la pena capital en 1987 por el asesinato de una joven blanca: a pesar de las muchas pruebas que le situaban lejos del escenario del crimen, bastó para sentenciarle la dudosa declaración de un testigo con problemas con la justicia. Cretton maneja un sólido guion en el que ha participado su colaborador en El castillo de cristal Andrew Lanham, con quien también escribió el libreto de La cabaña. Destaca cómo se logra entregar una atinada descripción de la lucha sin cuartel por buscar justicia, aunque, como se recuerda en el vibrante alegato final, para lograrla hace falta también confiar en la misericordia y en contar con un poco de gracia. El fllm muestra cómo no faltan los obstáculos, sobre todo cuando dominan los prejuicios, también los raciales, y el afán de proteger la propia carrera por delante de cualquier otra consideración. Lo que genera falta de confianza en las víctimas –los inocentes erróneamente condenados, o culpables con serias taras mentales que no se han tenido en consideración–, que no creen que nadie quiera ayudarles. Estamos ante una narración de corte clásico, donde quizá se pueda criticar el recurso a situaciones muchas veces vistas en cine, como la clásica detención y registro abusivos por parte de la policía al conductor negro de un automóvil, o la cacerolada solidaria de los presos con el que está a punto de ser ejecutado. Pero Cretton sabe recrearlas con brillantez, y la narración se sigue con interés, al mismo tiempo que convence sin recursos facilones acerca del horror de matar a una persona, aunque sea aplicando la ley, o de lo fácilmente que se niega a alguien sin dinero una defensa digna de ese nombre. Los actores están muy bien, Michael B. Jordan da bien el tipo de "caballero sin espada" que se adentra en territorio hostil para ayudar a los demás, dándole bien la réplica Jamie Foxx como el condenado desconfiado que irá estableciendo una sólida relación con su abogado. Están muy bien seleccionados los secundarios. Merece aplauso Brie Larson por aceptar un papel poco lucido como abogada que colabora con Stevenson, y Tim Blake Nelson, evita caer en lo exagerado con su papel de preso con el rostro desfigurado.
6/10
(1994) | 142 min. | Drama
Acusado del asesinato de su mujer y su amante, Andy Dufresne es enviado a prisión de por vida. A partir de un relato de Stephen King, Frank Darabont debutó con este extraordinario drama carcelario, que huye de los efectismos para centrarse en temas como la amistad y la esperanza. Tim Robbins compone un protagonista muy humano y atractivo, y Morgan Freeman le secunda a la perfección mimetizándose en su mejor amigo entre rejas. Algunas escenas son memorables, como las de la cerveza en el tejado o el momento en que Dufresne "regala" unos momentos de música clásica a los presos. Son momentos en que la verdadera libertad humana, esa que nadie te puede quitar, grita poderosamente. Nominada para 7 Oscar, la película tuvo la desgracia de que ese año Forrest Gump lo acaparara todo.
9/10
(2011) | 105 min. | Thriller | Drama Tráiler
Mickey Haller es un arrogante abogado de Los Ángeles, divorciado y con una niña, cuyo particular despacho es el asiento trasero de su vehículo, un Lincoln. A través de un conocido le llega un apetitoso caso, la defensa de Louis Roulet, un joven millonario de buena familia, acusado de atacar brutalmente a una prostituta en su casa. Roulet sostiene su inocencia, le habrían tendido una trampa, y la víctima se habría dejado agredir por un cómplice para obtener una suculenta indemnización. Entretenido thriller judicial, que adapta una de las novelas del popular Michael Connelly. De alguna manera el protagonista, Matthew McConaughey, recupera las esencias de los inicios de una carrera venida a menos, la época de Tiempo de matar y Lone Star, cuando era saludado como un nuevo Paul Newman. El actor da bien el personaje, mezcla de cinismo y vulnerabilidad, que sabe que ha echado a perder su vida familiar y trata de salvar en lo que puede los muebles, y capaz de guardarse algún as en la manga, cuando su trabajo se complica. El desconocido Brad Furman dirige con buen pulso el film, y John Romano ha hecho un buen trabajo de adaptación de la novela de Connelly, deja bien atados los cabos de las numerosas sorpresas de la enredada madeja argumental y define bien a los numerosos personajes secundarios. Se trata de un buen ejemplo del artesanal cine de Hollywood, capaz de ofrecer una historia tal vez no memorable, pero sí entretenida, perfectamente realizada, y que deja buen sabor de boca. Además, la incertidumbre de cómo discurrirá la narración, está bien entrelazada con los diversos dilemas morales que plantea la película: la confidencialidad abogado-cliente, la creencia en la inocencia de quien defiendes, los agujeros del sistema legal, el deseo de tomar la justicia por la propia mano...
6/10
(1953) | 93 min. | Melodrama | Romántico
Melodrama aventurero cuya acción se desarrolla en el siglo XVIII, cuando un estudiante de medicina es injustamente confinado a una dura prisión situada en una colonia inglesa de las Antípodas. Allí será torturado sin piedad por un sádico capitán, al tiempo que una atractiva muchacha comienza a sentirse atraída por él. El trío de tan peculiares personajes está formado por un reparto de garantías, como Alan Ladd, James Mason y Patricia Medina. Buen éxito de público –aunque mal parado por la crítica– en una lujosa producción en Technicolor supervisada por Joseph Sistrom.  Adaptación de una novela de Charles Nordhoff y James Norman Hall, autores igualmente de la célebre obra "El motín de la Bounty", llevada al cine en 1935 como Rebelión a bordo.
5/10
(2010) | 107 min. | Biográfico | Drama
Kenny y Betty Anne Waters son dos hermanos que a pesar de criarse en un hogar desestructurado, han estado siempre estrechamente unidos. Él, casado y con una hija, es un poco tarambana, y con facilidad tiene problemas con la policía. Pero nada tan fuerte como la acusación de asesinar una mujer, hecho por el que es condenado, ante la incredulidad de los dos hermanos, a cadena perpetua. Pasarán los años con distintas apelaciones que se van perdiendo. Advirtiendo que poca ayuda le cabe esperar de unos abogados que creen a Kenny culpable, Betty Anne toma la determinación de estudiar la carrera de derecho, para ocuparse personalmente de la defensa de su hermano. Casada y con dos hijos, su matrimonio se va a resentir, pero ella piensa que es su deber lograr la libertad de Kenny. El actor Tony Goldwyn se ha ido labrando poco a poco una carrera como director, que incluye la realización de muchos episodios de series televisivas. Aquí maneja un guión de Pamela Grey (Música del corazón), basado en una aleccionadora historia real, sobre el amor fraternal y la confianza mutua mantenidos a lo largo del tiempo, que lleva a la protagonista a sobreponerse con constancia a mil y un obstáculos para demostrar una inocencia en la que cree firmemente. Lo que le da pie a entregar una película de corte clásico, no demasiado innovadora, pero que funciona. Es cierto que este drama judicial tiene numerosos elementos vistos en tantas películas, aquí se puede aplicar con toda propiedad aquello de que 'no hay nada nuevo bajo el sol'. Pero el guión de Grey es sólido, y presenta una sólida galería de personajes, en la que brillan las interpretaciones de Hilary Swank, Sam Rockwell y Minnie Driver, pero también, en roles más breves, Melissa Leo, Juliette Lewis, Peter Gallagher y Clea Duvall. Y junto a momentos de genuino suspense -la búsqueda de las pruebas desaparecidas-, destacan los momentos en que se despiertan las emociones -las conversaciones entre los hermanos, la amiga leal, los hijos de Betty Anne preguntándose si harían lo mismo que su madre por el otro hermano...
6/10
(1999) | 150 min. | Biográfico | Drama
Película basada en la historia real del boxeador negro Rubin “Huracán” Carter, que fue a dar con sus huesos en la cárcel por un crimen que no cometió. El film mezcla con acierto dos historias que terminan cruzándose: por un lado la del boxeador, al que da vida un estupendo Denzel Washington, justo candidato al Oscar por su interpretación; por el otro, la de un adolescente negro que pese a su humilde condición goza de una beca para sus estudios, y que descubre casualmente las memorias de Huracán, escritas en la cárcel, donde habla de su vida e inocencia. Norman Jewison, que había tratado ya la cuestión racial en dos estupendas películas (En el calor de la noche e Historia de un soldado), vuelve a las andadas en un film que profundiza en la grandeza del espíritu humano, capaz de sobreponerse a las situaciones más difíciles. Bien dirigida, la película mantiene el interés en todo momento. Puestos a hacerle algún reproche, decir que a veces tiene un tonillo didáctico algo evidente; y que los tres filántropos canadienses son unos personajes algo desdibujados, cuyas relaciones y dedicación profesional no están demasiado claras. Pero el conjunto es vibrante, con una estupenda banda sonora que hace muy buen uso de la canción que el legendario Bob Dylan dedicó a Huracán.
7/10
(1962) | 129 min. | Drama Tráiler
Dijo Kubrick que prefería adaptar libros de baja calidad, para que la gente no saliera del cine diciendo que “el libro era mucho mejor”. No pensó lo mismo el productor Alan J. Pakula cuando descubrió el libro 'Matar a un ruiseñor', de Harper Lee, al poco tiempo de su publicación, y se dio cuenta de que era un excelente material que podría dar lugar a una gran película. La autora recuperaba en tono nostálgico episodios de su infancia, y de su amigo el escritor Truman Capote. Pakula y el director Robert Mulligan tuvieron la suerte de llegar a un acuerdo con la escritora justo antes de que ésta ganara el premio Pulitzer, lo que habría encarecido el precio. Pakula encargó el guión al dramaturgo Horton Foote, autor de 'The Chase', obra en que se basó La jauría humana. Cuando Pakula llevó el guión a los ejecutivos de Universal, éstos no parecían excesivamente convencidos. Por suerte, el hábil productor había conseguido que le llegara una copia del guión a Gregory Peck. Éste se sentía tan identificado con el personaje, que los estudios dieron luz verde al proyecto. Entre los miembros del reparto destaca la presencia de Robert Duvall, que debutaba en la gran pantalla. El equipo de producción organizó un casting en diferentes pueblos del sur, para encontrar a unos niños similares a los de la novela. Entre miles de candidatos seleccionaron al joven Phillip Alford (Jem), y a la niña Mary Badham (Scout), hermana de John Badham, el director de Juegos de guerra. Ambos conectaron a la perfección con Gregory Peck, lo que explica que en la pantalla éste parezca realmente un padre que se toma tiempo e interés por educar a sus hijos. “Cuando yo iba creciendo, me acordaba de las lecciones sobre la vida que me daba Gregory Peck en la película”, recordaba años después Mary Badham, que iba regularmente a jugar con los hijos de los Peck a su casa. Frente a tantos autores que se desentienden de las adaptaciones de sus obras al cine, Harper Lee estaba tan entusiasmada que decidió pasarse por el rodaje. Al propio Gregory Peck le gustaba rememorar el encuentro: “Me fijé en que la autora estaba detrás de la cámara, mirándonos actuar. Creí haber visto un brillo en sus mejillas. Me sentí satisfecho, porque parecía emocionada. Al acabar la toma, me acerqué a ella y le dije que me parecía que sus mejillas brillaban. Me dijo, entre lágrimas, que le estaba trayendo muy buenos recuerdos: ‘Es que tienes la misma barriguita que mi padre’, me explicó la escritora. Cuando vio la película montada, Harper Lee estaba tan contenta que le regaló a Gregory Peck un reloj que había pertenecido a su padre. “Me recuerdas tanto a él que quiero que lo tengas tú”, le dijo. El regalo tiene más valor, si cabe, porque según se deduce del libro y de la película, era el único objeto de valor que poseía su padre. Gregory Peck lo llevaba en el momento en que recibía de manos de la actriz Sophia Loren -su compañera en Arabesco-, el único Oscar de toda su carrera. El filme triunfaba asímismo en la categoría de guión adaptado. Gregory Peck siempre dijo que se trataba de su película favorita. El actor encarnó como nadie en la pantalla la figura paterna idealizada que todo el mundo tiene en la memoria. Enseña a sus hijos con cariño y con su propio ejemplo valiosas lecciones sobre la integridad humana, el sentido del deber, la justicia, la familia, y la importancia de vivir en comunidad y de aportar algo a la misma. Sus niños aprecian el esfuerzo, pero sólo con el paso del tiempo entenderán el verdadero legado de su padre.
8/10
(1993) | 127 min. | Drama | Histórico
El irlandés Jim Sheridan (Mi pie izquierdo, El prado) convierte en película un trágico hecho real. En 1974 varias personas fueron encarceladas y luego condenadas por la colocación de una bomba en un pub londinense que causó varias víctimas. Se creyó que los llamados Cuatro de Guilford pertenecían al Ejército Republicano Irlandés (IRA), así como varios familiares de Gerry Conlon (Daniel Day-Lewis) –considerado cabecilla del atentado–, entre ellos un adolescente. Pasados quince años, fue reconocida la inocencia de los condenados. El padre de Gerry no vivió para contarlo. El suceso –que Gerry Conlon ha relatado en el libro “Proved Innocent”– conmovió a la opinión pública por la injusticia cometida. El film que recrea estos hechos también ha desatado pasiones. Algunas licencias en el guión de Sheridan y Terry George, las protestas de algunos protagonistas de la historia, una proyección especial en el Parlamento inglés... El problema de Irlanda del Norte sigue siendo una asignatura pendiente en Gran Bretaña, pese a que se vislumbren esperanzas de solución. En el aspecto estrictamente cinematográfico, estamos ante una película densa, donde se pone el acento en denunciar un sistema policial más interesado en encontrar un culpable que en descubrir la verdad. Las secuencias de los interrogatorios iniciales son estremecedoras, sobre todo porque no son tanto tortura física como psicológica. Luego la historia sigue los cauces de un duro drama carcelario –drogas, matones y aislamiento conforman el pan de cada día–, presidido por la relación entre Gerry y su padre Giuseppe. Esta relación es lo mejor del film. Ya dibujada antes de la detención –el padre es una persona de orden, el hijo un pobre ‘colgado’–, cobra nuevos matices en la carcel. A pesar de sus frecuentes disputas y sus diferentes puntos de vista –que se remontan a la niñez de Gerry– se quieren, y se irá produciendo una cierta aproximación. En ese aspecto resulta ilustrativa una secuencia muy bien concebida: la proyección en la cárcel de El padrino de Coppola, –en la que había una relación muy especial entre padre e hijo; de hecho, Sheridan muestra la escena en que don Vito expresa las esperanzas que tenía puestas en el futuro de Michael–, momento en que se produce el alejamiento definitivo entre Gerry y un miembro del IRA; algo sobre lo que Giuseppe ya había aconsejado a Gerry. Siete candidaturas a los Oscar reunió este film, entre ellas las de mejor película y director. También han sido justamente destacadas las interpretaciones: Day-Lewis demuestra últimamente ser un verdadero camaleón; pero hay que citar también al poco conocido Postlethwaite, brillante en el personaje del padre. La puesta en escena subraya con acierto la sensación claustrofóbica de estar encerrado entre cuatro paredes.
7/10
(1950) | 89 min. | Cine negro | Thriller
Dixon Steele (Humphrey Bogart) es un prestigioso guionista, cínico y con una filosofía algo escéptica ante la vida. Está atravesando una mala racha porque no encuentra la inspiración adecuada para su próximo argumento. De repente, se encuentra con que es el principal sospechoso de un misterioso asesinato. El fue la última persona que vio viva a una joven que ha aparecido muerta. Esta joven era una ferviente admiradora suya, y quería ver cómo trabajaba su escritor favorito. El detective Burd Nicolai (Frank Lovejoy), un antiguo amigo suyo, le somete a una dura presión. Dixon encuentra en Laurel Gray (Gloria Grahame), su vecina, la coartada perfecta para que la policía le deje en paz, y así pueda centrarse en su próximo guión. De manera inevitable, el amor surge entre ellos. Pero a medida que avanzan en su relación, Laurel descubre que Dixon es un tipo algo desequilibrado y violento, lo que le hace pensar que no es una locura creer que fuera el verdadero asesino de la joven. Excelente película de cine negro, protagonizada por un formidable Humphrey Bogart, que sigue alimentando con este papel su imagen de cínico y romántico a la vez. Ya había rodado El último refugio (1941), El halcón maltés (1941), Casablanca (1942), Tener y no tener (1944) y El sueño eterno (1946). Un auténtico clásico que cautiva al espectador desde el principio hasta el final. Se vio eclipsado por otras obras maestras del mismo año, como Eva al desnudo, de Mankiewick, El crepúsculo de los dioses, de Billy Wilder, o La jungla del asfalto, de John Huston. Su director, Nicholas Ray, está considerado el puente entre el cine clásico y el moderno, gracias a su personal manera de concebir el cine en películas como Johnny Guitar (1953) o Rebelde sin causa (1955).
7/10
(1959) | 214 min. | Histórico | Acción | Aventuras | Drama Tráiler
Al tiempo del paso por la Tierra de Jesús de Nazaret, un judío, Ben-Hur, sufre junto a los suyos duras pruebas que le empujan a vengarse de quien fuera su amigo, el romano Messala. Al acabar la guerra de secesión americana el general nordista Lew Wallace concibió su obra sobre un coetáneo de Jesús, esclavizado y condenado a galeras, mientras su madre y su hermana contraían la lepra en prisión. Fue tan popular que se llevó al teatro y al cine. En 1925 Fred Niblo hizo una espectacular versión muda y en 1959 fue William Wyler quien tomó el relevo. Su film ganaría 11 Oscar, incluido el de mejor película. Curiosamente, Wyler fue ayudante de dirección en el film de Niblo. A Wyler, Oscar al mejor director por tercera vez, le atraía rodar una película grandiosa, pero, acostumbrado a mimar a los personajes, sentenció: “Esta vez habrá que preocuparse de la gente”. Y fue esa mezcla de intimismo y grandiosidad la que cautivó al público. Como decía un Charlton Heston que nunca ha estado mejor, “hizo un film personal”, lo que no era nada fácil. A ello ayudó la intervención en el guión de Christopher Fry, que no sólo pergeñó unos diálogos razonables para le época descrita, sino que, según decía, vio que “la relación emocional significativa es la de amor/odio entre Messala y Ben-Hur”. Resulta un gran acierto no mostrar nunca el rostro de Jesús, a quien se ve de espaldas. Y la escena de la crucifixión, con la sangre regando la Tierra, es de una belleza inefable.
8/10
(2008) | 96 min. | Thriller
De modo completamente inesperado, la vida de Julien y su esposa Lisa da un vuelco cuando ella es arrestada por asesinato y condenada a 20 años de prisión. Ante la ineficacia del sistema legal, y el modo en que afecta la cosa a la esposa –que intenta suicidarse– y a su pequeño hijo –casi autista–, Julien empezará a trazar un improbable plan de fuga movido sólo por el amor. Entretenido thriller que juega con la situación de personas normales sometidas a condiciones límite. Tiene buen ritmo y un reparto bien escogido, encabezado por el francés Vincent Lindon (Mademoiselle Chambon) y la alemana Diane Kruger (La búsqueda). En el año 2010 Cruzando el límite tuvo su remake hollywoodiense en la más que entretenida Los próximos tres días, protagonizada por Russell Crowe.
6/10
(2010) | 122 min. | Thriller | Drama Tráiler
La pesadilla de una familia corriente. Josh, profesor universitario casado con Lara, y con un niño, Luke, ha salido a cenar con su hermano y su mujer. Han discutido, pero nada del otro mundo. Al poco de volver a casa, la policía irrumpe intempestivamente, y se lleva detenida a Lara, a la que acusan de asesinato. Y en efecto, es condenada, pues todas las pruebas apuntan a que mató a una mujer en un aparcamiento. El tiempo pasa, y las distintas apelacionas no sirven de nada. Tan desesperado está Josh, que empieza a idear un plan de fuga para Lara. Lo que implica pensar no sólo en sacarla de la cárcel, sino en el traslado de la familia al completo a otro país. Paul Haggis (Crash, En el valle de Elah) escribe y dirige un dinámico y hitchcockiano remake de la reciente película francesa Pour elle. Se trata de un angustioso thriller contado desde el punto de vista de Josh, un tipo normal, no especialmente mañoso, que convencido de la inocencia de su esposa acometerá toda clase de acciones arriesgadas para devolverle la libertad. Su motivación, claro está, es el amor, él nunca duda de la esposa, porque la conoce; lo que no quita para que Haggis siembre interrogantes en el espectador. Quizá Haggis estira demasiado la trama en la parte que se refiere a los minuciosos preparativos de la fuga, pero lo hace con la idea de dar verosimilitud a lo que cuenta, se trata de no escamotear al espectador los muchos obstáculos con que se topa Josh, bien encarnado por el siempre convincente Russell Crowe. Desde los tratos con maleantes de diversa calaña, a la mirada preocupada de los padres de Josh, el distanciamiento de Luke de su madre... Es posible que en esta ‘obsesión’ excesiva por atar cabos el director haya tenido en la cabeza Un ciudadano ejemplar, hecha el año anterior y de temática comparable –se incide también en los errores del sistema a la hora de administrar justicia–, aunque bastante menos creíble. De este modo, cuando llega el último tercio de la película, la huida pura y dura, uno puede aceptar trucos y sorpresas destinados a despistar a sus perseguidores. Desde el punto de vista de guión y realización, destaca la escena de la autopista, un alarde de concatenar máximo peligro y tensa calma. Hemos hablado ya del buen trabajo de Crowe, pero conviene subrayar el completo acierto en el resto del reparto.
6/10
(1968) | 132 min. | Drama
Yakov, un campesino judío que vive en Rusia, es acusado injustamente del cruel asesinato de un niño; no se trata de la primera muestra de antisemitismo extremo de que es objeto. Solo contará con la ayuda de un político que luchará por la verdad. Pero las autoridades de la época de Nicolás II ven que el caso se les escapa, está teniendo una gran repercusión internacional. De modo que aun sabiendo de la inocencia de Yakov, le torturan para que admita su culpabilidad, entre otras lindezas. El film obtuvo cuatro nominaciones a los Globos de Oro y una nominación a los Oscar, al mejor actor para Alan Bates. Destaca la presencia también de Dirk Bogarde, abogado defensor, y Ian Holm, implacable fiscal. Lleva la batuta John Frankenheimer (Siete días de mayo, Ronin), y el carismático Dalton Trumbo (Johnny cogió su fusil) es el encargado del guión.
5/10
(1995) | 200 min. | Biográfico | Drama
En 1894 el ejército francés acuso de espionaje y alta traición a un capitán de origen judío, Alfred Dreyfus, que fue condenado a vivir de por vida en la Isla del Diablo. Mas tarde se comprobó que había sido acusado injustamente y que el verdadero culpable fue otro militar llamado Esterházy, hechos vieron la luz pública gracias al artículo de Émile Zola titulado "Yo acuso". Adaptación de la novela sobre el Caso Dreyfus escrita por Jean-Denis Bredin ofrecida en modo de extenso telefilm de más de tres horas de duración. El guión corre a cargo del propio director Yves Boisset y del español Jorge Semprún. La historia, ampliamente conocida, tiene fuerza y es un aviso ante los prejuicios vergonzantes que se ocultan en la sociedad.
6/10
(1991) | 90 min. | Histórico | Drama
En 1890, el judío Alfred Dreyfus se le acusó de espionaje y traición y se le condenó a vivir incomunicado en la Isla del Diablo. Poco después, el coronel Picquart perteneciente al ejército francés y jefe del contraespionaje, investigó este caso llamado ‘caso Dreyfus’ y halló la verdad, destapando asuntos de corrupción y racismo. Ken Russell dirige este drama histórico que se le acusa de falta de ritmo narrativo y de utilizar un tono inadecuado, a pesar de tener una buena historia que no aprovecha, y un buen elenco de actores como Richard Dreyfuss (Encuentros en la tercera fase, Profesor Holland) u Oliver Reed (Gladiator).
4/10
(2019) | 118 min. | Aventuras | Animación | Drama Tráiler
Revisitación de El rey león, una de las película animadas más queridas de Disney, 25 años después de ser realizada, en esta ocasión con técnicas digitales fotorrealistas aplicadas a la creación de los animales, que ya había utilizado el director, Jon Favreau, en El libro de la selva. No deja de tener guasa que figure acreditado un solo guionista, Jeff Nathanson, no ligado al film anterior, en el que hasta 29 personas eran mencionadas como participantes en el libreto. Sobre todo, cuando se sigue la trama del original casi al milímetro, incluidas por supuesto las canciones de Elton John y la partitura musical de Hans Zimmer, espléndidas. En la sabana africana, todos los animales celebran el nacimiento de Simba, un cachorro de león que será su futuro rey. Actualmente lo es su padre, Mufasa, a quien envidia el hermano de éste, Scar, que ni siquiera acude a Pride Rock a la presentación del heredero. Simba es travieso, y disfruta de su infancia en libertad con una amiga leona, Neila, y con las enseñanzas de su padre acerca del ciclo de la vida, del que todos los animales forman parte. Pero su afán de aventuras propicia la tragedia, pues se verá atrapado en un desfiladero, en peligro de ser aplastado por los animales en estampida. Le salva su padre in extremis, pero el precio es muy alto, y Scar hará que el peso de la culpa recaiga en el cachorro, que emprende el autoexilio, mientras el otro se proclama rey, rodeado de un ejército de siniestras hienas. Entretanto, Simba se rehace gracias a dos nuevos amigos, el suricato Timón y el jabalí Pumba, y la filosofía que le inculcan de la despreocupación, Hakuna matata, que mal entendida puede llevarle a la dejación de sus responsabilidades. La historia, de tintes shakespereanos, sigue siendo tan poderosa como antaño, con el trauma de Simba, un hijo que es consciente de que no ha estado a la altura de su padre, un tío, Scar, que sabe pulsar las teclas adecuadas para acentuar su sentido de la culpa, y un par de secundarios cómicos que hacen las veces de los clásicos bufones y similares que tan bien supo crear el bardo inglés. La principal pega que se puede poner a esta nueva representación es que no aporta nada nuevo, alguna variación o enfoque que ayude a subrayar alguna idea al menos. Es cierto que otras adaptaciones con actores reales acometidas por Disney de sus cintas animadas, como Dumbo, facilitan la exploración de nuevos caminos, y que da más respeto tocar algo de El rey león, pero ahí estaba el desafío, respetar el original, y hacerlo aún más grande. Existe cierto conformismo, pensar que entregar la historia con animales creados por ordenador, y que parezcan de verdad, es suficiente. Y ciertamente, hay muchos pasajes –no todos, en el arranque se notan en exceso los efectos visuales–, de un realismo asombroso, con los animales hablando, jugando y peleando con toda naturalidad, el espectador llega a aceptar que eso está sucediendo. Pero es pura tecnología, falta el alma.
6/10