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Lista de cine

Lista de películas de la distribuidora Paramount

(2016) | 144 min. | Acción | Thriller | Drama Tráiler
Recreación de un trágico episodio bélico que tuvo lugar durante la noche del 11 de septiembre de 2012 en Bengasi. Tras la muerte del dictador Muamar el Gadafi, Libia se encuentra en una situación delicada, en donde diversas facciones se disputan el poder. El equilibrio es muy inestable y por eso Estados Unidos mantiene una pequeña base secreta de la CIA en la ciudad costera de Bengasi, que cuenta con un grupo de soldados experimentados para salvaguardar la seguridad, no más de media docena. Los problemas vendrán cuando el embajador estadounidense acuda a un acto en la ciudad y se instale en una casa cercana. Pronto será atacado. Película vibrante, entretenida, tremendamente realista y seria. Vuelve a traer a colación las ventajas e inconvenientes del tan cacareado intervencionismo internacional norteamericano, una cuestión nada fácil de solventar. Tanto los habitantes de los países conflictivos como los propios norteamericanos dudan constantemente de esa política, más si cabe cuando se producen situaciones límite en donde hay heridos y muertos, muchísimos más –todo hay que decirlo– entre los lugareños, a menudo masas de personas sin orden ni disciplina que odian que los yanquis corten el bacalao en su tierra. El problema llega cuando se generaliza identificando al Islam con esas facciones violentas. Los hechos reales narrados en 13 horas, Los soldados secretos de Bengasi están basados en el libro escrito por Mitchell Zuckoff y cuenta con un cuidado guión de Chuck Hogan (The Town, ciudad de ladrones), el cual logra involucrar anímicamente al espectador gracias al buen dibujo que hace del personal estadounidense. En películas de este tipo, con acción y ritmo desenfrenados, es complicado a veces saber quién es quién y ese tema se amplía en este caso ya que hasta los propios soldados americanos desconocen la identidad del enemigo. Aunque presumiblemente cuentan con habitantes amigos, nunca saben si lo son de verdad, si van a traicionarles. Esto ofrece momentos de tensión, bien resueltos, verosímiles y trasladan una desasosegante sensación de desconcierto. El modo de filmar la guerra es de un realismo inusitado, y no se ahorra alguna imagen especialmente desagradable. Y aquí la atmósfera recuerda sobremanera a otras películas recientes del mismo corte bélico (en cuanto al fracaso militar estadounidense), como El único superviviente o en especial Black Hawk derribado, citada explícitamente por uno de los personajes. Desde luego es difícil mejorar la ambientación realista y la atmósfera agobiante generada en esta especie de base asediada, convertida en un nuevo El Alamo, como también comenta otro soldado. Alegra comprobar además que el director de la película, Michael Bay, sabe hacer otra cosa que películas fantásticas de Transformers. Su modo de filmar la guerra nocturna es contundente, aunque por la localización de los contendientes a veces parezca que estamos en un videojuego en manos de los norteamericanos, mientras que otras escenas (como la del ataque al coche blindado) están magníficamente rodadas. Pero no sólo se centra en la pura acción. Deja tiempo para conocer a los protagonistas, para humanizarles, especialmente a los dos soldados norteamericanos que llevan casi todo el peso anímico del film, unos perfectos John Krasinski (Silva) y James Badge Dale (Rone), quienes comentan su anhelo constante de regresar con sus familias y comparten su opinión de que están en una guerra que no entienden.
7/10
(2019) | 119 min. | Drama Tráiler
Adú, un niño de Camerún, inicia un largo viaje para llegar a España junto a su hermana mayor. En Mozambique, un activista medioambiental que trata de detener las actividades de cazadores furtivos de elefantes, tiene que hacerse cargo de su hija, enviada por su madre desde España porque ha tenido un problema de drogas. En Melilla, un joven guardia civil es procesado con otros compañeros, tras la muerte de un emigrante que trataba de saltar la valla de la frontera. Segundo largometraje del profesional con extensa experiencia en capítulos televisivos Salvador Calvo. Tras mirar a la Historia de España en 1898. Los últimos de Filipinas, ahora se centra en la realidad actual de la emigración, a través de tres historias casi paralelas, pues tienen una conexión mínima. Con ellas se pretende ilustrar las diferentes caras de la crisis migratoria: la realidad de quienes viven una situación dura en su país de origen y se lanzan a una aventura compleja con tal de buscar una nueva oportunidad, la de quienes tienen que vigilar que no entren de forma ilegal, y la de quienes han pasado del primer mundo al tercero por propia voluntad. Siempre que se mezclan relatos variopintos se obtiene un conjunto irregular. Aquí sobresale sobre todo el capítulo del pequeño camerunés, con el que resulta fácil empatizar. No se ocultan las partes más horribles del tema tratado, como los mafiosos que se lucran pero dejan a quienes transportan abandonados a su suerte a las primeras de cambio, los depredadores sexuales que tratan de aprovecharse de su situación y el riesgo de muerte. Alguna secuencia resulta especialmente dura, sobre todo la que tiene lugar en un avión. Se luce especialmente el pequeño pero prometedor Moustapha Oumarou, debutante que procede de Benin, país poco cinematográfico, pero donde nació toda una estrella, Djimon Hounsou. No alcanza la misma altura el fragmento paternofilial, salvo por el buen hacer de sus protagonistas, Luis Tosar y Anna Castillo; su desenlace no provoca la emotividad que se espera. También se resuelve de forma demasiado apresurada el fragmento sobre el guardián de la ley, si bien permite indagar en cómo se sienten quienes deben afrontar las oleadas de cientos de atacantes que no dudan en tirarles cal viva si es preciso, y muestra los efectos de las terribles concertinas.
6/10
(2010) | 98 min. | Comedia Tráiler
Tercera entrega de la especie de saga protagonizada por los Focker y los Byrnes, iniciada con Los padres de ella y continuada con Los padres de él. La siguiente película sigue el mismo esquema que las dos anteriores, con el antagonismo bufonesco entre los dos cabezas de familia, Greg Focker por un lado y su suegro Jack Byrnes, por otro. Dirige esta vez Paul Weitz, conocido por sus trabajos en Un niño grande o In Good Company. Han pasado los años y Greg Focker y su mujer Pam tienen ahora dos hijos gemelos, Henry y Samantha. Las relaciones con su suegro Jack, un ex agente de la CIA bastante paranoico, parecen haber prosperado, de modo que cuando Jack tiene un infarto decide elegir a Greg como el nuevo jefe del clan o, como él dice, "The Godfocker". Sin embargo, las cosas se tuercen cuando el suegro sospecha que su yerno tiene una aventura extramatrimonial con una jovencita de buen ver... No hay nada nuevo que reseñar en este film. Es gracioso y se deja ver. Los gags son continuos y algunos resultan, justo es admitirlo, despiporrantes, como algunas payadas de Kevin (Owen Wilson), la cena familiar o los muchos caretos y otras tonterías por el estilo. Pero también es fácil comprobar que la fórmula se agota cuando se recurre con frecuencia a chistes facilones, groseros y zafios. Los actores están en su justo lugar y Ben Stiller y Robert De Niro mantienen el tipo, aunque inevitablemente se repitan. Ocurrente resulta Dustin Hoffman y sus clases de flamenco, y funciona la entrada en escena de la guapa Jessica Alba como chica cañón ligera de cascos.
4/10
(2010) | 103 min. | Aventuras | Fantástico Tráiler
Giro radical en la carrera de M. Night Shyamalan, que aunque se mantiene en el género fantástico, renuncia a su tono adulto habitual, así como a reservarse, como hasta ahora, un papel. Por primera vez parte de un material ajeno. En concreto, el realizador adapta Avatar: The Last Airbender, una serie animada de Nickelodeon. El director de El sexto sentido la descubrió porque la seguían sus hijas, y se declara también seguidor incondicional. Airbender: El último guerrero está concebido como el inicio de una saga, y de hecho se limita a ser el arranque de la historia con final abierto. A pesar de que la serie es americana, su estética y argumento beben de las series de animación manga. Se desarrolla en un mundo dividido en cuatro reinos: Aire, Agua, Tierra y Fuego. En cada lugar, hay maestros capaces de controlar el elemento correspondiente. La Nación del Fuego trata de conquistar las otras tierras, aniquilando a todos los que se resistan. La Nación del Aire ha sido invadida, y está a punto de correr la misma suerte la del Agua. Allí, la joven maestra del agua Katara y su hermano Sokka practican tranquilamente sus técnicas cuando descubren en el hielo a un niño, Aang, que asegura ser el Avatar, personaje al que aluden las profecías. El Avatar es el único que puede controlar a los cuatro elementos, y gracias a esto podría detener el avance de la Nación del Fuego y recuperar el equilibrio... Es posible que Shyamalan haya aceptado ceñirse al juego de las superproducciones para cambiar de aires, tras las habituales críticas negativas que le han caído, sobre todo en Estados Unidos, cuando ha rodado películas muy personales de altura. Quizás ha pensado que podría complacer a Nickelodeon con una adaptación muy fiel del original, y al tiempo ofrecer reflexiones sobre la superación personal y el sacrificio. Pero en la práctica, Shyamalan no ha logrado preservar sus señas de identidad, y su película es más plana que una tabla de planchar. Sus personajes son arquetipos de héroes o malvados, sin ningún atisbo de humanidad. Hablan con frases grandilocuentes, de tebeo barato, que Tarantino podría parodiar en sus películas. Así las cosas, ningún actor consigue resultar creíble, ni siquiera Dev Patel, que tan buen sabor de boca dejó como protagonista de Slumdog Millionaire. El argumento es pueril, repetitivo, y sobre todo aburrido. Su supuesto fondo se reduce a bocanadas de misticismo oriental y new age bastante superficiales. Y lo que es más grave, fallan sus coreografías, supuestamente espectaculares, que podrían haber salvado el conjunto. Ninguna de ellas sorprende, y están filmadas en una cámara lenta que llega a resultar tediosa.
4/10
(2016) | 120 min. | Romántico | Acción | Bélico | Drama Tráiler
Marruecos, 1942. El agente Max Vartan llega a Casablanca para cumplir una misión: ejecutar al jefe de la embajada nazi. Para ello se reúne con la agente francesa Marianne Beauséjour, quien ha establecido lazos de amistad y camaradería con la alta sociedad del lugar en connivencia con la política de Vichy. Max y Marianne se harán pasar por marido y mujer, la tapadera perfecta para llevar a cabo su plan sin resultar sospechosos. Si al atractivo que poseen las historias acerca de la resistencia durante la II Guerra Mundial se añade una tonelada de romanticismo entonces la cosa promete ser un delicioso manjar para el cinéfilo. Pero hay que saber cocinarlo, de lo contrario puede atragantarse. Robert Zemeckis (Forrest Gump, Polar Express) dirige con ritmo y entrega en Aliados una película entretenida, pero no evita del todo ese peligro. Su cine se caracteriza por la perfección visual, el manejo admirable de los efectos especiales y sus historias cercanas a la fábula. Pero en este caso, esa búsqueda de la exquisitez visual no le ha hecho ningún favor, pues desde el principio se tiene la sensación de que todo es demasiado…. pulcro. El elegido diseño de producción de Gary Freeman provoca artificiosidad, sensación de irrealidad, como si el espectador estuviera justamente en un set cinematográfico. Especialmente sucede esto en las escenas exteriores de Casablanca, ciudad impoluta de calles recién barridas, de figurantes un poco de tebeo, de luces y contrastes marcados, de noches idílicas. El caso es que ese diseño milimétrico parece ser un empeño por emular con exactitud la ambientación de las películas clásicas y al final lo que se consigue es algo así como una imitación. También en el guión las referencias al mítico film de Humphrey Bogart e Ingrid Bergman son muy claras, aunque en este caso habría que olvidar a la capital francesa y optar claramente por un “siempre nos quedará Casablanca” como frase paradigmática. La película está dividida en dos partes muy distintas, tanto en sus escenarios –en Casablanca y en Londres– como en sus núcleos temáticos. Quizá funciona mejor el primer episodio, en donde se dan los primeros contactos entre los agentes, se planifica la misión, se juega eficazmente al fingimiento y al tanteo y se ofrecen buenas escenas de intriga y acción –los diferentes encuentros con oficiales nazis, el reloj de pared marcando los minutos–, al tiempo que se siembran los temas de fondo que marcarán la vida de Max y Marianne en Londres. En este segundo escenario el guión del prestigioso Steven Knight (Amazing Grace, Locke), logra mantener en vilo al espectador, pero el desarrollo es algo lineal e incluso a veces se incluyen situaciones un tanto infantiles, como la aparición en la fiesta del sospechoso nazi. Sí hay, por el contrario, escenas poderosas: el bombardeo de Londres o el ataque al carro blindado en la notable secuencia de Dieppe. Mucho se habló en su momento de este film en relación a los actores. El divorcio de Brad Pitt y Angelina Jolie fue achacado en parte al supuesto idilio que él mantuvo durante el rodaje con Marion Cotillard, algo que ésta negó rotundamente. Sea como fuere, en Aliados hay mucha química entre ellos, y Zemeckis muestra esa conexión más de una vez en el terreno sexual (con escenas de escuadra y cartabón, como la de la tormenta de arena) y también con una peregrina inclusión homosexual que suena a cuota obligada. Pero más allá del aspecto físico, sobresale sin duda el quehacer interpretativo de Brad Pitt, un actor de presencia imponente, que interioriza con intensidad los sentimientos (esa espera de la llamada) y es, él sí, totalmente creíble. Seductora pero con un papel menos matizado está Cotillard, deslumbrante durante los primeros minutos.
6/10
(2015) | 90 min. | Fantástico | Animación | Comedia Tráiler
¿Qué es norma y que es anormal? ¿Hemos convertido la anormalidad en la norma normal de nuestra vida? En torno a esta idea articula el “rarito” Charlie Kaufman su primera incursión en el terreno de la animación, una turbadora y singular historia para adultos de corte existencialista –se busca sentido a la vida, si alguien lo encuentra por favor, que avise y no lo suelte–, más audaz de planteamiento sugerente que de resultados logrados, al final su propuesta es de cortos vuelos, véase la escena acusatoria de la conferencia, o el regodeo innecesario en un encuentro sexual. De algún modo se apunta a la estela de otros directores de cine con actores de carne y hueso que incursionan en las películas animadas, como Richard Linklater con Waking Life. Sigue con la técnica de stop-motion las evoluciones de Michael Stone, un tipo en plena crisis existencial, casado y con un hijo pero insatisfecho con su vida familiar, que viaja a Cincinatti para dar una conferencia sobre técnicas de venta, tema en el que es un especialista admirado por sus colegas. Su mediocre vida, tan rutinaria como los hoteles y las personas con que se topa a diario –no encuentra ni en unos ni en otros diferencias, todo es lo mismo–, podría dar un vuelco gracias a Lisa, una chica que es una anomalía en un mundo de personas adocenadas, se trata de “alguien”, no se confunde con las masas despersonalizadas. Kauffman –destacado sobre todo como el guionista de Cómo ser John Malkovich y Adaptation, aunque dirigió Synecdoche, New York– ha buscado la colaboración de alguien familiarizado con el mundo animado, y que pudiera conectar con su peculiar cosmovisión, y el escogido ha sido el más bien desconocido Duke Johnson, que codirige con él el film. En los primeros compases de la cinta, Kauffman atrapa con trazos tragicómicos y cierto punto surrealista la vida gris y el hastío que no pueden satisfacer a nadie, pero a medida que avanza la narración aumenta el desconcierto por su idea de que todos los personajes masculinos y femeninos, a excepción de Michael y Lisa, tengan la misma voz de un actor varón: un recurso poco nítido, que seguramente quiere subrayar el riesgo de perder la libertad y conformarse con representar el papel obligatorio a que obliga el uso social, lo mismo que esas máscaras que igualan a unos y otros personajes donde se confunden los sexos. En cualquier caso, no hay una propuesta clara para alcanzar la deseada libertad, el egocentrismo y la desazón vital pesan demasiado.
5/10
(2015) | 97 min. | Aventuras | Animación | Comedia Tráiler
Tras el inesperado éxito de Las aventuras de Tadeo Jones –que obtuvo una impresionante recaudación en España superior a los 15 millones de euros– el equipo liderado por el director Enrique Gato y el guionista Jordi Gasull, bajo la producción de Mediaset y Telefónica, entregan cuatro años después Atrapa la bandera, un film muy meritorio llamado a convertirse en uno de los referentes de la animación española. Desde luego, la película supone un paso adelante considerable en cuanto a calidad con respecto a su precedente y todo apunta a que podemos estar ante un tándem creativo que puede dar mucho que hablar en el futuro. Mike es un intrépido chaval de doce años, al que le gusta vivir aventuras arriesgadas, junto a su amigos Amy y Marty. El padre de Mike es astronauta de la NASA y su abuelo también lo fue, aunque ahora vive retirado en una residencia y apenas mantiene contacto con su familia. Algo sucedió en el pasado que Mike no acierta a comprender. Ahora, cuando un millonario texano llamado Richard Carson decide hacer creer al mundo que la llegada a la luna del Apolo XI en 1969 fue un montaje y se descubre que desea robar la bandera que depositaron allí los norteamericanos, la NASA decide adelantarse y el padre de Mike es nombrado jefe de una nueva expedición espacial. Sin embargo, por una serie de contratiempos y casualidades serán Mike, su abuelo Frank, su amiga Amy y la mascota Igor quienes puedan malbaratar los planes del malvado Carson. Lo primero que salta a la vista en Atrapa la bandera es su “look” yanqui y su intención de ofrecer una película destinada a un público lo más internacional posible. Cualquier referencia a su país de producción, España, sencillamente no existe y los personajes, la ambientación y la historia pertenecen al imaginario del más puro cine de Hollywood. Por otro lado, la estrategia a la hora de escribir la historia y crear a los personajes es claramente el cine estadounidense, de ahí sus referencias a filmes como Space Cowboys y sus clarísimos modelos al concebir los personajes: el carácter del abuelo Frank recuerda al célebre Sr. Fredricksen de Up; la madre de Mike rememora a la Elastigirl de Los increíbles; la hermana pequeña, Tessa, resulta casi clavadita a la Boo de Monstruos S.A. o a la Agnes de Gru. Mi villano favorito... Aunque lógicamente se pueda achacar en este sentido cierta falta de originalidad, no cabe duda de que lo que ya funcionó con Tadeo Jones es un camino seguro hacia el éxito y que si se desea ofrecer un producto de calidad más vale aprender de los maestros. Y en este sentido, resulta tremendamente gracioso y audaz el homenaje que se hace al director Stanley Kubrick, un simpatiquísimo guiño para los más cinéfilos. Visualmente la película está muy cuidada y se nota que Enrique Gato y su equipo han contado con un presupuesto más holgado. Ya sólo el prólogo sitúa la calidad de la animación a buena altura, en un nivel muy superior al acostumbrado en España, pero también funciona fenomenal la larga secuencia del asalto a la residencia. Y el director se encarga de planificar con mucho esmero y sobre todo de mantener un excelente ritmo que no decae ni un minuto y que hace posible lo más importante: entretener sin pausa. Quizá, es cierto, podría haberse pulido más la gestualidad de los personajes, los matices, así como equilibrar algo más la presencia de algunos de ellos en pantalla: se echa de menos por ejemplo más protagonismo materno o mayor sentido en los gags de la hermanita Tessa. Por contra, sí se consigue que la continuada presencia de la mascota –el lagarto Igor en este caso– no resulte cargante, sino divertida, algo difícil y que suele ser un lastre en este tipo de filmes. Aunque destinada eminentemente a un público infantil, hay en la historia concebida por el también productor Jordi Gasull y el resto de los guionistas cuestiones de calado, de esas que no pasan de moda y que él guión enaltece e incorpora con optimismo. Se trata así con realismo la dificultad de las relaciones familiares, desencuentros entre padres e hijos que pueden durar toda una vida; y de ahí la importancia capital de no rendirse a la hora de luchar por la ansiada reconciliación. La amistad es otro tema clave, así como la necesidad de colaboración para llevar a cabo un objetivo común, en clara consonancia con la misión que cada uno ha de desempeñar en esta vida.
6/10
(2016) | 125 min. | Épico | Drama Tráiler
Una historia que merece volver a ser contada, como antes lo hicieron Fred Niblo y William Wyler en las versiones más logradas. Se equivocan los que consideran que no debería haber sido revisitada. Sigue a Judah Ben-Hur, príncipe judío, y a su hermano adoptivo Messala Severus de origen romano manchado por una traición a Julio César. Coetános de Jesús de Nazaret, se han criado juntos y son amigos del alma. Pero el destino les va a separar. Pesa el pasado en Messala, que se alista en el ejército romano para lograr la riqueza que antaño tuvo su familia; y volverá convertido en oficial y segundo de Poncio Pilato, decidido a terminar con la rebelión de los zelotes. Cuando no logra la cooperación de Ben-Hur, un grave incidente le empuja a encerrar a toda la familia de su antiguo amigo, y a mandar a éste a galeras. Los años pasan y... Lew Wallace se hizo famoso con esta "historia de los tiempos de Cristo" que ha inspirado a tantas generaciones, y ahora es el ruso Timur Bekmambetov, conocido por títulos de acción no memorables (Guardianes de la noche, Wanted), quien se apresta a hacerlo, con un guión construido por dos hombres que han acometido antes títulos muy humanos de corte épico: John Ridley (Doce años de esclavitud) y Keith R. Clarke (Camino a la libertad). El resultado es más que digno, con momentos conmovedores, personajes sólidos, espectáculo y fuerza interior. Con respecto a otras adaptaciones existen cambios, que pueden agradar más o menos. Algunos funcionan bien, como el estrechamiento de los lazos que unían a los dos amigos protagonistas, o son razonables, las variaciones en el incidente desde el terrado que desencadena el odio y la enemistad. Se logra prescindir del padre adoptivo de Ben-Hur sin que la cosa chirríe, pero en cambio cuesta creerse el traslado de la carrera de cuadrigas a Jerusalén (si al menos se tratara de Cesarea), y hacerla coincidir casi con la Pascua (o eso parece deducirse de cómo se encadena la cosa con la crucifixión de Jesús). Bekmambetov acierta en no querer competir con las cuadrigas del pasado, su carrera dura menos, homenajea a Wyler y Yakima Canutt, y apunta algún elemento novedoso, pero sin la pretensión tonta de hacerse el original. Y a los momentos en el mar les da un aire claustrofóbico, una opción inteligente y diferente, que le permite ofrecer lo justo de la batalla naval. El reparto funciona, el hecho de que Jack Huston y Toby Kebbell no sean muy conocidos, ayuda a no distraerse. Lo contrario que pasa con Morgan Freeman, como empresario en las carreras, pese a su poderosa voz, y vaya error, las rastas que le han puesto. Y Nazanin Boniadi encaja como esposa de Ben-Hur y seguidor de Jesús. Aunque su presencia en metraje es parecida, aquí vemos el rostro de Jesús y escuchamos sus palabras (un correcto Rodrigo Santoro), aunque probablemente es un error inventar algunas, teniendo el evangelio con las que sí son bien conocidas y han conmovido a lo largo de la historia a tantos. De todos modos se agradece el riesgo, por ejemplo en las pedradas que recibe, algo que, salvo error, no habíamos visto antes, aunque en las escrituras se dice que en ocasiones la chusma buscaba lapidarlo. El final puede que se precipite un tanto, pero sigue siendo tan inspirador como lo fue antes y lo será, muy probablemente, o al menos eso es de desear, en el futuro.
6/10
(2014) | 93 min. | Aventuras | Animación | Comedia Tráiler
  "¿Quién vive en la piña debajo del mar?". Cualquier padre del mundo conocerá sobradamente la respuesta: "¡Bob Esponja!". La serie que hace furor entre los niños de todo el mundo (y algún que otro adulto) ya conoció un largometraje para cines, en 2004, que seguía básicamente los patrones televisivos, pese a algún cameo real, como el del actor David Hasselhoff. Por contra, Bob Esponja: un héroe fuera del agua ofrece importantes novedades. Por culpa de un desesperado intento de Plankton para robar la receta de las cangreburger que cocina Bob Esponja, ésta parece perderse para siempre, por lo que los habitantes de Fondo de Bikini se quedan sin su alimento favorito. Para buscarla y solucionar la situación, Bob se alía con su enemigo, Plankton, y ambos se embarcan en un viaje espacio-temporal que les llevará hasta la superficie, donde se enfrentarán con un pirata que se ha quedado con la fórmula para montar su propia cadena de comida rápida. Tras un prólogo de imagen real con Antonio Banderas ofreciendo su propia versión de Jack Sparrow, incluye un largo fragmento en animación convencional que parece un episodio más de la serie. Pero después, los personajes salen a la superficie, lo que explora nuevos caminos, en el segmento donde los protagonistas se convierten en personajes creados digitalmente que interactúan con el malagueño y otros actores de carne y hueso. No alcanza las cotas de films como Paddington, de asombrosos efectos especiales, pues aquí el presupuesto es más limitado, pero resulta lo suficientemente imaginativo y fresco. En general, Bob Esponja: un héroe fuera del agua mantiene el tono surrealista, un tanto gamberro, de los orígenes televisivos del personaje, por ejemplo en una inenarrable secuencia en la que los protagonistas se encuentran con un delfín que vela por el equilibrio del universo. Abundan los homenajes cinéfilos a cintas como Mad Max 2, el guerrero de la carretera, El Planeta de los simios, y películas de superhéroes como Marvel Los Vengadores. Y aunque parezca mentira, entre el aluvión de gags alocados, también se puede entresacar alguna que otra reflexión sobre el egoísmo, que conduce al desastre, y en torno a la necesidad de trabajar en equipo, incluso con los rivales, para salvaguardar el bien común.  
5/10
Michael Bay se toma vacaciones como director de la saga Transformers, lo que le sienta divinamente, porque la progresiva decadencia de los filmes basados en los juguetes de Hasbro era evidente para cualquiera con ojos en la cara. El nuevo film, que tiene detrás a Travis Knight, director de un film animado de culto, Kubo y las dos cuerdas mágicas, es muy disfrutable, palomitero puro, en la línea de las producciones de Steven Spielberg de los 80, de nuevo el Midas de Hollywood figura en los créditos como productor ejecutivo, y es de suponer que con más gusto que en las últimas entregas "transformeras". De hecho Bumblebee ha acertado con una trama bastante independiente de las anteriores escrita por la desconocida Christina Hodson, que incluso prescinde en su título de lo que se ha convertido, casi, en una palabra maldita: Transformers. Estados Unidos, los años de la presidencia de Ronald Reagan. Charlie, a punto de cumplir los 18 años, se siente a disgusto con el mundo. Añora a su padre, muerto de un infarto, con el que estaba estrechamente unido. Y no logra conectar con su padrastro, y tampoco con su madre y su hermano pequeño. Lo único que hace sus días más llevaderos es su pasión por la mecánica y los motores, que heredó de su progenitor. Precisamente por su cumpleaños logra que su tío Hank, que tiene una chatarrería con muchos coches de desguace, le deja quedarse con un Escarabajo Amarillo que se diría que nunca podrá arrancar. Contra pronóstico, ella lo logra, aunque lo más sorprendente es que se trata de un autobot, B-127, que durante la guerra desarrollada en el planeta Megatron con Optimus Prime y compañía en la resistencia, fue enviado a la Tierra. Allí, por diversos avatares, quedó desconectado y sin memoria, ahora es casi como un bebé que tiene que aprenderlo todo, y a la que Charlie bautiza como Bumblebee, o sea, Abejorro. Entretanto, malvados decepticons tratan de dar con el paradero de B-127, para ganar la guerra en su planeta. Hailee Steinfeld es perfecta por su aspecto para dar vida a esta adolescente desubicada, en un hogar desestructurado que recuerda a los de Spielberg, de hecho hay muchos guiños al cine de éste, desde el científico de John Ortiz que asegura que siempre quiso tener un encuentro con extraterrestres, a la entrañable relación que se desarrolla entre Charlie y Bumblebee, al más puro estilo E.T., el extraterrestre. El conato de romance con Memo tiene su gracia, y hay una buena combinación de acción y humor, con bastante equilibrio, se evitan afortunadamente los aburridos excesos de cacharrería. Por ejemplo Knight es consciente que son mucho más "cool" las transformaciones de automóviles y aviones en robots, que las peleas entre robots, de modo que como si fuera un mago, nos deja siempre boquiabiertos con las transformaciones del Escarabajo. Y se juega bien con el carácter tímido de Bumblebee, y su aprendizaje para comunicarse a través de las canciones, lo que sirve introducir temas de la época en que transcurre la acción, incluyendo bromas acerca de los gustos musicales. Hasta ocurrencias como el posible origen de internet, sorprenden para bien.
6/10
(2016) | 103 min. | Terror | Thriller Tráiler
Michelle abandona precipitadamente su hogar, ligera de equipaje. Ha huido de Ben, su novio o marido, con el que tuvo una fuerte discusión, tal vez con violencia. Viaja en auto de noche por solitarias carreteras, ha habido un apagón en toda la zona; de pronto, un fogonazo, como un rayo, y un accidente. Se despertará encerrada en un sótano, su salvador, el excéntrico Howard, asegura que algo ha pasado en el exterior, un ataque nuclear, o tal vez una invasión extraterrestre. No pueden salir al exterior, sólo estarían a salvo en el búnker, donde se ha refugiado un tercer personaje, Emmett. Producción inquietante de J.J. Abrams, que ha sido llevada con el mayor de los secretos, casi hasta el momento mismo de su estreno. Tiene un formato de historia sorprendente que recuerda a En los límites de la realidad, Alfred Hitchcock presenta y Cuentos asombrosos, la idea es plantear la situación descrita, para luege despistar al espectador que duda si puede haber algo de verdad en lo que asevera Howard, que tiene desde luego un punto claro de chifladura, o si estamos ante un simple psicópata de ideas retorcidas. Se trata del juego de las apariencias, en que uno no puede estar seguro de nada. El guión lo escriben dos casi-novatos en estas lides, Josh Campbell y Matthew Stuecken, y está apuntalado por Damien Chazelle, experto en crear suspense de buena ley, él es el autor de la maravillosa Whiplash, y también del libreto de Grand Piano. Aunque es una cinta muy de género, y con planteamientos más o menos previsibles –intentos de fuga, momentos de agradable convivencia, pasajes con un punto algo sádico–, el debutante en la dirección Dan Trachtenberg se las compone para crear la deseada atmósfera agobiante, y sorprende más o menos en los puntos de giro que buscan rizar el rizo. Los actores están bien: John Goodman es perfecto para tipo inquietante, recordémosle en Barton Fink, Mary Elizabeth Winstead da bien como guapa y fuerte mujer en apuros, mientras que el tercer hombre de la función, John Gallagher Jr., compone bien al tipo más o menos paleto de buen corazón.
6/10
(2011) | 120 min. | Cómic | Acción | Fantástico
Creado en 1941 por Joe Simon y Jack Kirby, no es la primera vez que el Capitán América –uno de los personajes emblemáticos de la editorial Marvel– visita las pantallas, pues tuvo su propio serial a manos de la productora Republic, en los años 40. En 1990, mucho antes de la actual moda del cine de superhéroes, fue objeto de una infame adaptación, con Matt Sallinger interpretando al protagonista, que tras su fracaso en EE.UU. en algunos países como España se editó directamente en vídeo. Steve Rogers es un joven escuchimizado, que logra entrar en el ejército, a pesar de su deficiente forma física. Durante los entrenamientos suple sus carencias atléticas a base de buena voluntad, determinación y arrojo. Un profesor responsable de un programa científico que tiene como objetivo crear un supersoldado mediante avances químicos, está convencido de que Rogers es ideal para someterse a la primera prueba, pues cree que lo importante es que el candidato sea alguien de nobles ideales, capaz de sacrificarse por los demás. El experimento sale bien, pero Rogers tendrá que enfrentarse a Cráneo Rojo, un agente nazi con planes siniestros. Veinte años después de Rocketeer, basada en un cómic sobre otro superhéroe que combatía a los nazis, Joe Johnston se encarga de la adaptación al cine de las aventuras de uno de los más famosos personajes de las viñetas estadounidenses. Este nuevo film tiene puntos en común, pues también se desarrolla en tiempos de los nazis y el protagonista se convierte en superhéroe con ayuda de la ciencia. Como en aquélla, Johnston aprovecha el encanto de mezclar la estética "retro" de la época con elementos de fantasía y cachivaches de ciencia ficción irreales. Como es habitual, el director de Jumanji y Parque Jurásico III toma como modelo el cine de Steven Spielberg, y sus peleas con nazis se inspiran en En busca del arca perdida, al tiempo que la banda sonora es de Alan Silvestri, notable discípulo de John Williams, el compositor habitual del Rey Midas. Se quita Johnston la espina de El hombre lobo, su anterior trabajo, uno de los más decepcionantes de su carrera. A pesar de su asumida ligereza, y de que resulta imposible destacar frente a tanta competencia superheroica, se trata de un film correcto, con la suficiente espectacularidad, en cuyo reparto destaca un camelónico Hugo Weaving, como el malvado Cráneo Rojo. Introduce algún acertado golpe de humor y como era de esperar, el final entronca con la próxima película de "Los Vengadores", supergrupo del que forma parte el personaje.
6/10
(2009) | 110 min. | Acción | Drama Tráiler
Intenso film carcelario dirigido por Daniel Monzón (El corazón del guerrero, La caja Kovak) a partir de la novela homónima de F.P. Gandul. Monzón demuestra que es uno de los directores españoles más en forma, capaz de crear imágenes poderosas, aunque le falte un puntito para que sus películas sean redondas. Celda 211 obtuvo muy buena acogida en el Festival de Venecia, lo cual es mucho para tratarse de una producción española. Juan es un joven casado que pronto va a ser padre. Es funcionario de prisiones y está a punto de entrar a trabajar en una cárcel. Para echar un vistazo al lugar hace una primera visita de reconocimiento un día antes del día fijado. Le acompañan algunos de sus futuros compañeros. Y mientras está dentro se produce un violento motín liderado por un psicópata llamado 'Malamadre'. Por mala suerte Juan queda atrapado en el interior de la celda 211 y pronto se da cuenta de que la cárcel ha quedado en manos de los presos. Para salvar la vida sólo le queda convertirse en uno de ellos y ganar tiempo para poder escapar. Celda 211 es seguramente la mejor película de Daniel Monzón, quien ha contado para el guión con su colaborador habitual, Jorge Guerricaechevarría. La historia, de corte fatalista, critica la escasa calidad de vida de los presos y pone el dedo en la lacra de la inmoralidad de los métodos empleados por las autoridades cuando deciden que el fin justifica los medios. Pero es en la puesta en escena carcelaria en donde el fin destaca dentro del panorama del cine español. Hay buen ojo y mucho sentido del ritmo y del encuadre. Ya desde las primeras imágenes, de un realismo impresionante, el espectador queda avisado de que va a ver un drama sólido, con altas dosis de violencia. Aunque en algunos casos los caracteres están sólo esbozados, hay que reconocer un trabajado esfuerzo por definir a los diferentes personajes (Tachuela, Apache, el funcionario de interior) y, sí que funciona, y muy bien, la singular relación que se establece entre Juan y 'Malamadre'. Por contra 'cantan' un poco los tópicos del poli psicópata (un Antonio Resines muy poco inspirado) o de la inoperancia de los funcionarios (hay momentos en que su tranquila actitud resulta totalmente inverosímil), así como se echa en falta más sutileza y menos aturullamiento en la fase final de la película. De todas formas la historia atrapa y funciona. El talento de Luis Tosar, aquí algo sobreactuado, es conocido, pero es una sorpresa mayúscula el joven Alberto Ammann, quien compone un personaje perfecto. Y Roque Baños vuelve a hacer que su música influya en el resultado positivamente.
6/10
(2019) | 101 min. | Terror Tráiler
La familia Creed –el matrimonio, compuesto por el doctor Louis y su esposa Rachel, más dos niños, Ellie, a punto de cumplir 9 años, y su hermanito Gage– se muda de Boston a una casa en medio del bosque en Maine, en busca de paz y tranquilidad, un horario laboral más humano para el cabeza de familia que le permita estar más tiempo con los suyos, etc. Les acompaña Church, un lindo gatito. Descubrirán que la amplia finca que han comprado, alberga un cementerio de mascotas. Cuando el minino es atropellado por un camión y muere, los papás temen decir la verdad a Ellie, que adoraba el animal, pensando en una mentira piadosa, que al animal de escapó; pero su vecino, el huraño de buen corazón Jud ofrece a Louis otra solución: enterrarlo en un terreno indio de propiedades mágicas, gracias a lo cual revive. Pero con rasgos más que siniestros. Treinta años después de la adaptación de la novela de Stephen King con guión del propio novelista, con Mary Lambert como directora, llega una nueva versión dirigida al alimón por el desconocido dúo Kevin Kolsch-Dennis Widmyer. Aunque eficaz a la hora de dar sustos –hay pasajes que ponen los pelos de punta–, el conjunto está mal articulado, de modo que el trauma de la madre por la muerte de su hermana cuando era pequeña, el misterioso pasado de Jud, o el racionalismo irreligioso ciego e incoherente de Louis, se presentan de modo muy deslavazado. Resulta chocante ver una insólita procesión de niños con máscaras para enterrar una mascota, y que no sorprenda a nadie; o tener una casa en medio de la nada, y al lado una carretera por la que sólo pasan camiones de gran tonelaje a toda pastilla. De modo que el film adolece de desequilibrio, con momentos de estancamiento y extraños cambios de tono, y otros en que las cosas suceden demasiado deprisa, con idas y venidas a Boston, por ejemplo, de Rachel. Además, en algún momento, parece que los directores se inclinan por la humorada negra, de modo claro en el último plano. Es una pena, porque visualmente tiene algunos momentos potentes, y los directores logran crear una curiosa atmósfera de irrealidad en otros.
5/10
(2012) | 91 min. | Fantástico
Un magnífico espectáculo visual, concebido para ser visto en 3D, no en balde produce James Cameron, que revolución la técnica tridimensional en cine con Avatar. Sigue los pasos a Mia, una joven con aire melancólico que pasea por la noche entre las atracciones de un circo de las de toda la vida. Rehúsa pasar a ver la actuación del Aerealista, hasta que reconoce en el prospecto a un atractivo joven que ha llamado su atención. Allí sigue sus evoluciones como equilibrista, hasta que, máxima tensión, un fallo hace que se precipite en el vacío. Cae a la arena de la pista, y Mia corre en su ayuda, pero ambos son engullidos hasta aparecer en un mundo mágico, donde ella trata de dar con ese Aerealista que sin saber por qué, hace que su corazón lata más deprisa. Como su propio nombre indica, Cirque du Soleil: Mundos lejanos está concebido por Cirque du Soleil, el grupo francés que ha revolucionado el mundo circense al entregar sus espectáculos con un toque de sofisticación, donde son importantes una pequeña trama, la música y las coreografías. Si ya en un escenario son asombroso y la belleza de sus números subyuga, el formato cinematográfico posibilita ampliar el lienzo, y se nos presentan increíbles mundos fantásticos, como si estuviéramos en una nueva versión de Oz... o de Narnia, no en balde el director y guionista del film es Andrew Adamson, que firmó Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario, y su secuela, Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian. Y lo cierto es que hay imágenes muy potentes, como la del cubo minimalista, la chica de la pecera, las contorsionistas, los tubos rodantes, que casi marean. Algunas se diría que homenajean a James Cameron, con nenúfares o medusas estilo Abbyss o Avatar, o una pared de 90 grados con palitos que hace pensar en el Titanic a punto de irse al fondo del mar. Tiene gracia el inicio, que es un sentido homenaje al circo tradicional, y la música ayuda mucho, incluso con números basados en Elvis y los Beatles. Cirque du Soleil: Mundos lejanos es lo que es, no se trata de una película al uso, y hay pasajes que pueden hacerse un poquito largos. Pero en conjunto su visionado resulta una experiencia estética altamente gratificante.
6/10
(2004) | 115 min. | Thriller
Max. Un taxista que hace su turno de noche. Alimenta sueños quiméricos, como el de poner en marcha un negocio de limusinas para llevar a celebridades y hombres de negocios. Pero en realidad es un perdedor, incapaz de ir a más allá de una conversación amistosa con una hermosa e inteligente viajera, fiscal, a la que lleva en su vehículo. Incluso ante su madre enferma mantiene la ficción de que su sueño de las limusinas es ya una realidad. Tras dejar a su cliente en determinado lugar, un nuevo viajero, Vincent, aborda su vehículo. Le ofrece una importante suma de dinero para estar a su disposición toda la noche, llevándole a cinco puntos donde debe visitar a cinco personas. Hasta ahí, todo normal. Pero en realidad Vincent es un frío asesino, que con increíble despego, está ‘trabajando’ en esas visitas. Cuando Max se entera, no tiene otro remedio que cooperar a la fuerza. Podía ser un thriller convencional, relativamente ingenioso en su punto de partida, y nada más. Pero Stuart Beattie firma un guión de primera división, muy bien escrito, donde la clave es lo bien perfilados que están los personajes, que se alejan, para bien, de los estereotipos al uso. De entrada, Vincent, al que da vida Tom Cruise, es el personaje más goloso: un asesino frío, pero que se encuentra a gusto con Max, al que desea sinceramente ayudar; y aunque le presiona, desde luego, para que no ponga obstáculos en sus crímenes, le da consejos válidos para su vida personal, desempeñando el papel de mentor; e igual habla de jazz de modo exquisito, que cae en un curioso humor negro, como cuando, a la pregunta sobre de qué murió su padre, responde que lo mató cuando tenía doce años, para a continuación asegurar que ‘es broma, murió de cáncer de estómago’. Max era carne de cañón para dar pie a un personaje de lo más trillado: el de hombre corriente que, ante una situación límite, responde con heroísmo. Por supuesto que esos mimbres forman parte de él, pero Beattie sabe dibujar con muchos matices su innegable frustración, y los trucos que tiene para evadirse. A lo que se suma la interpretación de un pedazo de actor, Jamie Foxx, que si no gana el Oscar por este film, lo hará por su otra composición del año en Ray. La trama tiene emoción, y rompe el saque en más de un momento. Vemos a la policía, que empieza a pisar los talones al asesino. Las muertes acontecen a veces de modo inesperado, cuando la historia estaba adquiriendo tintes muy humanos. Vemos a Max cantando las cuarenta a su jefe, a instancias de Vincent. Alguno podría considerar exagerado ese tipo tiroteado que cae justo encima del vehículo de Max. Pero esa ‘lluvia del cielo’ se convierte también en poderoso símbolo de cómo el taxista se ha sumergido, sin comerlo ni beberlo, en una aventura que va a cambiarle la vida. Los diálogos están muy cuidados, repletos de ingenio. Y los conocimientos de Max para llegar a los puntos de destino por la ruta más corta, contrastan con su innegable torpeza a la hora de orientarse por los caminos de su vida.
7/10
(2020) | 0 min. | Comedia

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