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Lista de cine

Lista de películas de la distribuidora Diamond Films

(2021) | 0 min. | Drama | Thriller | Acción

Cinco espías internacionales (Jessica Chastain, Lupina Nyong’o, Diane Kruger, Penélope Cruz, Fang Bingbing) se unen, superando sus conflictos personales, para utilizar sus talentos y experiencia para evitar que una poderosa organización adquiera una peligrosa arma. En el camino, se convertirán en camaradas y amigas, formando un nuevo grupo cuyo nombre en clave es "355", nombre que adoptan de la primera mujer espía en la Revolución Americana.

(2018) | 102 min. | Acción | Aventuras | Drama Tráiler
Recreación de la historia real de Tami Ashcraft, a partir de su libro autobiográfico de 2002 “Red Sky in Mourning: A True Story of Love, Loss and Survival at Sea”, centrado en su dramática experiencia cuando en octubre de 1983 partió de Tahití a San Diego, en un yate de lujo, junto a Richard Sharp, su novio, porque un matrimonio de clase alta les había contratado para llevar la embarcación de vuelta a casa, ya que ellos preferían regresar en avión. Después de tres semanas de mar en calma, Tami y Richard se toparon con Raymond, tormenta tropical de categoría cuatro, que no llegó a destruir por completo la embarcación, pero que la dejó en un estado ruinoso en medio de las aguas… En busca de papeles más complejos que los de sagas para adolescentes como la iniciada con Divergente, Shailene Woodley ha producido esta cinta, cuya realización ha recaído en el islandés Baltasar Kormákur, bastante apropiado para el encargo, pues en su país rodó The Deep, en torno al hundimiento de un navío en 1984, pero también ha retratado a una comunidad pesquera en El mar, a contrabandistas que viajan en barco en Contraband, y la lucha del hombre contra la naturaleza en Everest, basada en otra tragedia real. Quizás le perjudican sus frecuentes flash-backs a los momentos felices de los protagonistas, que sacan un poco de situación al lector; el realizador no consigue mantener el dramatismo cuando regresa a las secuencias más intensas. Resultan inevitables las comparaciones con Cuando todo está perdido, con Robert Redford en solitario envuelto en una situación similar, que estaba mejor resuelta. Pero A la deriva mantiene la tensión, pese a que casi todo el metraje presenta a Woodley casi en solitario, hablando con Sam Claflin, la mitad del tiempo inconsciente, y su protagonista femenina realiza una labor encomiable. Además, cuenta con un buen trabajo del director de fotografía Robert Richardson, habitual de Oliver Stone, Martin Scorsese y Quentin Tarantino. Pese a que se basa en un suceso auténtico, bastante conocido en Estados Unidos, el film se permite alguna sorpresa, por lo que quienes la desconozcan la disfrutarán más si antes del visionado no tratan de buscar en internet qué ocurrió.
6/10
(2019) | 106 min. | Romántico | Thriller | Drama Tráiler
Tessa Young, hija modélica, lo tiene todo: educada, estudiosa, ni fuma, ni bebe. Cuando está a punto de iniciar sus estudios en WCU, la Universidad de Washington, le acompañan hasta la residencia en la que se va a instalar su novio, el estudiante de instituto Noah, y Carol, su madre, a la que no causa una buena impresión la que va a ser la compañera de cuarto de Tessa, Step, pues huele a marihuana, y tiene pinta de chica rebelde. Sus sospechas no van desencaminadas, pues acercará a la recién llegada a su amigo ‘malote’ Hardin, que pretende conquistarla por motivaciones dudosas. Hasta ahora pensábamos que subproductos para adolescentes como Crueles intenciones, Tres metros sobre el cielo o la mismísima Crepúsculo carecían de calidad. Las convierte en obras maestras esta adaptación del primero de los cuatro libros de la saga literaria de la estadounidense Anna Todd, publicado en España por Planeta en 2014, aunque en realidad nació como un relato de la aplicación para móviles Wattpad, concebido en primer lugar como un tributo a la banda juvenil One Direction, cuando la autora tenía 24 años. En línea con otras producciones juveniles recientes, sorprende la presencia de escenas de sexo, quizás no muy explícitas –no vaya a ser que la calificación por edades desaconseje la entrada a las salas al público al que va dirigida–, pero sí abundantes, y de todos los palos, también una homosexual. De hecho, la cinta recuerda por momentos al infame drama erótico 50 sombras de Grey, pues aunque la protagonista –aquí también un arquetipo de niña buena cercano al rídiculo– no se enamora de un sádico practicante de la dominación, poco le falta, ya que elige a un macarra que no la respeta demasiado, y la intimida todo el tiempo. Ella piensa que a pesar de todo le quiere, y que le puede cambiar. ¿Es éste el modelo que se quiere imponer teniendo en cuenta el problema de la violencia sexista? Resultaría amena si al menos el relato hubiera estado bien contado, con algún punto de interés, o si hubiera incluido algún número musical estilo Grease –historia muy similar de mojigata enamorada de chico gamberro, pero mucho mejor resuelta–. Acaba siendo una sucesión de lugares comunes, a los que la debutante en el largometraje Jenny Gage no logra dotar de un mínimo interés. Pese a que su trabajo no resulta desastroso, no consiguen humanizar a los protagonistas, los poco experimentados Josephine Langford (Siete deseos) y Hero Fiennes Tiffin (hijo de Martha Fiennes y por tanto sobrino de Ralph y Joseph). Por otro lado, las veteranas Selma Blair y Jennifer Beals tienen poca presencia. Como nota positiva (porque no va a ser todo malo), al menos el personaje central transmitirá al joven público la pasión por la lectura. Invita a conocer clásicos de la literatura anglosajona como “Cumbres borrascosas” y “Sentido y sensibilidad”; la segunda ha servido como fuente de inspiración para esta historia.
3/10
(2020) | 105 min. | Romántico | Drama Tráiler
Adaptación de la segunda novela de la saga “After” de la novelista Anna Todd, autora estadounidense que hasta el momento ha firmado cinco obras sobre los mismos personajes. Protagonistas juveniles, amores hormonales y sentimientos superficiales son la receta de estas novelas que han logrado un éxito descomunal de ventas en todo el mundo. La primera de ellas fue llevada ya al cine por Jenny Gage, bajo el título After, aquí empieza todo, y ahora le llega la hora a la segunda, After: En mil pedazos, bajo la tutela de Roger Kumble (Crueles intenciones). Los mimbres para pergeñar… ¿la trama? siguen siendo idénticos y el resultado es por tanto muy similar, bastante deficiente. El argumento sigue a los dos enamorados, Tessa (Josephine Langford) y Hardin (Hero Fiennes Tiffin), después de la ruptura en que quedaron tras la primera película. Ambos están destrozados, pero el error de Hardin es difícil de perdonar. Sin embargo, se atraen el uno al otro como imanes y volverán a verse las caras inevitablemente. Tessa ha entrado además como becaria a trabajar en una editorial, en donde conocerá al estirado Trevor. Hardin, por su parte, tiene aún pendiente superar un pasado traumático como consecuencia de la ruptura de sus padres. La película es un monumento a la superficialidad, en donde los personajes se mueven únicamente por los vaivenes sentimentales y las relaciones sexuales epidérmicas, llegadas sin ton ni son y con llamativa constancia. Y no hay más en esta historia que besos, encuentros íntimos, enfados, reconciliaciones, otros enfados, otras reconciliaciones y vuelta a empezar en un circo sin fin de situaciones donde siempre los sentimientos exacerbados tienen que dominar el cotarro. También huele bastante a culebrón el modo en que familiarizan entre sí los personajes, Tessa con Trevor, Tessa con la madre de Hardin, con el jefe Vance… Deprime bastante que esta historia sea celebrada por la juventud, porque uno se pregunta hacia dónde nos llevará el futuro con semejante punto de mira. No vale que luego, entre lametón y sesión de ducha a dúo, se citen textos de Jane Austen o Emily Brönte como si esas creaciones tuvieran algo que ver con lo que sucede en pantalla. Tal mezcolanza resulta grosera y produce un cortocircuito en cualquiera que tenga algo de materia gris.
3/10
(2018) | 93 min. | Drama | Musical Tráiler
Violet Valenski es una joven adolescente de origen polaco que vive en una granja de la Isla de Wight, en Inglaterra. Disfruta con la música y quiere ser cantante, pero su vida es muy distinta de ese sueño. Vive sola con su madre, a quien ayuda en los trabajos de la granja y además gana un sueldo como camarera. Pero un día de camino a la escuela ve un anuncio de “Teen Spirit”, concurso televisivo para promesas de la música. Violet decide entonces presentarse al casting que van a hacer en la isla. El actor Max Minghella sigue la estela de su padre Anthony Minghella y se pone detrás de las cámaras por primera vez para contar una emotiva historia sobre los sueños y las ilusiones, ambientada en un programa televisivo que busca nuevos talentos para la música, al estilo de La Voz. Entronca así con películas sobre jóvenes cantantes, tales como Idol o Wild Rose. El guión, escrito también por el propio Minghella, es bastante clásico en su planteamiento –joven sin recursos, antigua estrella que le ayuda, peligros de la ambición, trampas en el camino–, pero está narrado con oficio y sin prisas, y es perfectamente convincente dentro de su previsibilidad y su potente tono optimista. Minghella tiene su fuerte en la fuerza que imprime a las imágenes y a la ambientación sonora, esta última usada como un resonante y continuo humus que habla del estado agitado del espíritu de la joven protagonista y que indudablemente genera también cierto estado de vibración en el espectador. También sabe crear originalidad en las actuaciones sobre el escenario, servidas con un ritmo estupendo y jugando con insertos pretéritos u oníricos. Acierta además el debutante al ir derecho a lo que importa y hace un magnífico uso de la elipsis en toda la narración –ocasiones ha tenido para dejarse llevar por el sentimentalismo o las situaciones forzadas–, si bien es cierto que el final abrupto quizá demandaba algo más de aire. Pero sin duda el buen resultado de Alcanzando tu sueño (Teen Spirit) se debe en gran medida a una impactante interpretación de Elle Fanning. Muestra un aplomo llamativo en los momentos más dramáticos, con ese modo tan triste, reconcentrado y solitario (incluso indolente) que tiene de mostrar su intimidad, algo que por otra parte ya conocemos de la actriz. Sin embargo, lo que más sorprende es verla cantar con un micrófono y moverse en el escenario, sobre todo en su interpretación de “Don’t Kill Me Vibe”. Minghella ha acertado aquí de pleno con su elección. El resto del reparto, con el mentor interpretado por Zlatko Buric en primer lugar, cumple.
6/10
(2017) | 139 min. | Acción | Fantástico | Drama
El bombero Kim Ja-hong muere salvando a una niña en un aparatoso incendio. Acuden al encuentro de su alma tres guardianes, que le informan de que ha sido un ejemplo de virtud, pero aún así deberá enfrentarse como es habitual en siete juicios, que tendrán lugar en los diferentes niveles del infierno, por si hubiera cometido algún asesinato, hubiese mentido, etc. Si resulta absuelto de todas las causas, podrá reencarnarse. Pero su hermano ha fallecido también en circunstancias escabrosas, y se ha convertido en un espíritu vengativo, lo que puede suponer un problema. El realizador Kim Yong-hwa, arrasa en Corea con títulos como 200 Pounds Beauty, un musical romántico. Ahora ha vuelto a reventar las taquillas con una adaptación del cómic homónimo, diseñado para internet por Ju Ho-min. Los actores pueden resultar un poco exagerados en su registro cómico –sobre todo en el caso de Oh Dal-su y Lim Won-hee, los dos fiscales–, y el metraje se hace un poco largo, ya que aparecen las siete pruebas, una tras otra. Sin embargo, esta revisión budista del cine de Frank Capra sorprende a nivel técnico, pues aunque abusa de los escenarios creados por ordenador tiene secuencias de altura, sobre todo el arranque. Además, cae simpática, con golpes de humor que funcionan y un par de curiosas alusiones al cine de Hollywood. Pero también logra emocionar, por su reivindicación del sacrificio a favor de la familia.
6/10
(2018) | 142 min. | Acción | Fantástico | Drama
Secuela de Along with the Gods: Los dos mundos, que revalidó su éxito en Corea. La trama comienza justo a continuación de la anterior, cuando Deok-choon, Hewonmak y su líder Gang-lim, los tres guardianes que defienden a fallecidos en los siete juicios a los que se tienen que someter, se enfrentan al reto de salvar a Su-hong, hermano de su protegido anterior, que se había convertido en un espíritu vengativo. Si lo consiguen, sería su éxito número 49, lo que significa que ellos mismos se podrán reencarnar al fin, pero tendrán que hacer frente a amenazas inesperadas. Aunque se rodaron las dos cintas a la vez, lo cierto es que esta segunda parte aporta muy poco, y se tiene la sensación de que se está estirando el filón. Pese a todo, resultan vistosos algunos escenarios digitales, como la Rueda de la Indolencia, y encierra reflexiones interesantes sobre el egoísmo y la corrupción, junto a algunas meditaciones sobre el sufrimiento y el arrepentimiento que parecen más dirigidas al público budista.
(2017) | 85 min. | Terror Tráiler
El hermano gemelo de la joven Belle está en coma, por lo que su madre necesita dinero para sufragar un costoso tratamiento. Ésta decide por motivos económicos mudarse con ambos, y con su otra hija, la pequeña de la familia, a un amplio caserón, por el que piden un bajo alquiler pese a su enorme tamaño. No pregunta el motivo. Empieza a sospecharlo Belle, cuando en el instituto le aclaran que el lugar fue el escenario de un espantoso crimen, justo al mismo tiempo en que el enfermo empieza a mostrar inexplicables signos de mejoría. El inmueble situado en el 112 de Ocean Avenue, en Amityville, villa del condado de Suffolk, está considerado una de las casas malditas más peligrosas de Estados Unidos. Los sucesos paranormales acontecidos en el lugar fueron investigados por los mismísimos Ed y Lorraine Warren, que han dado lugar a la saga fílmica Expediente Warren. Aparte de inspirar la novela de Stephen King  El resplandor, lo ocurrido entre sus muros dio lugar a Terror en Amityville, pequeño clásico del terror dirigido por Stuart Rosenberg en 1979. Su éxito propició nada menos que siete secuelas y un remake, La morada del miedo, de 2005. Ahora, el especialista en terror Franck Khalfoun, responsable de títulos como Maniac, se pone al frente de un reinicio de la franquicia donde quizás lo único que aporta cierta vitalidad son las referencias metacinematográficas a las predecesoras. Por lo demás, el realizador arriesga poco, con un desarrollo muy parecido al de cualquiera de las anteriores entregas. Parece que rige la consigna de que lo que ha funcionado anteriormente no se debe cambiar, así que el desarrollo no podía ser más convencional. Por otro lado, desaprovecha la presencia de Jennifer Jason Leigh, una gran actriz que aquí parece tener poca cancha. En todo caso se puede decir a favor de la cinta que Bella Thorne, protagonista absoluta, se esfuerza –más o menos– por alejarse de las producciones de Disney que la han hecho famosa, en un intento desesperado de que de cara al futuro la tengan en cuenta para papeles variopintos.
4/10
(2018) | 91 min. | Romántico | Drama Tráiler
Katie sufre XP (Xerodermia Pigmentosa), aguda enfermedad que le impide someterse a la luz solar, pues el más mínimo rayo del astro rey podría producirle cáncer de piel. Así que se pasa la vida sin salir a la calle, pero desde la ventana se enamora de Charlie, el chico más popular del instituto, que pasa todos los días frente a su ventana. Remake del film japonés Taiyô no uta, dirigido por Norihiro Koizumi en 2006, aunque resulta muy difícil distinguirla de las adaptaciones de novelas de Nicolas Sparks, por su tono sensiblero, y sus giros folletinescos. En concreto tiene muchos puntos en común con Un paseo para recordar, de 2002, una de las primeras versiones de libros del escritor, también de amor adolescente con protagonista femenina enferma. Pese a sus evidentes defectos, el especialista en cine juvenil Scott Speer (Step Up Revolution) consigue que funcione, al menos para quien esté dispuesto a aceptar que se trata de una historia almibarada. En primer lugar porque esgrime un sano romanticismo, con apuntes positivos sobre temas como el apoyo familiar, y la amistad desprendida. Pero también por un final que logra ser emotivo, y por el carisma de la protagonista, Bella Thorne (The Babysitter), y de algunos secundarios, como los poco conocidos Quinn Shephard (la amiga inseparable) y Rob Riggle (el padrazo del personaje central). Por el contrario, no parece que vaya a tener un gran futuro el protagonista masculino, Patrick Schwarzenegger, en su papel más importante hasta la fecha. El hijo de Terminator no desentona, y al menos exhibe mayores dotes interpretativas que su célebre progenitor, pero tampoco parece que tenga cualidades para lograr el Oscar algún día.
5/10
(2018) | 111 min. | Drama Tráiler
Primera película hollywoodiense del belga flamenco Felix Van Groeningen, que logró sorprender en 2012 con Alabama Monroe, película con la que Beautiful Boy tiene bastantes puntos en común, una suerte de narración desestructurada, con elementos impresionistas del pasado, y el dolor de unos padres por los padecimientos de sus hijos. Basada en hechos reales, narrados en dos libros por uno de sus protagonistas, el periodista David Sheff, describe la adicción de Nic Sheff, su joven hijo, a todo tipo de drogas, y sus esfuerzos por desengancharse. Una lucha de años, donde su padre, divorciado y vuelto a casar, con dos hijos del nuevo matrimonio, presta toda su ayuda, sufriendo hasta la extenuación. La película tiene fuerza, y todo el reparto está espléndido, aunque es obligado destacar a Steve Carell y Timothée Chalamet, padre e hijo, muy convincentes, el primero en su rol de padre preocupado que se siente impotente, y el otro como drogadicto que quiere pero no puede vencer su adicción, también están muy bien Amy Ryan y Maura Tierney, aunque su presencia e importancia es menor. La inclusión en roles secundarios de Timothy Hutton como médico asesor de David –que era un hijo necesitado de ayuda al que su padre no lograba acceder en Gente corriente– y de Andre Royo como padrino del hijo que busca desengancharse –era el confidente que se movía entre camellos de The Wire–, puede interpretarse como singular subtexto del film. El principal problema del film, que no pueden ocultar esas vueltas al pasado como fogonazos, es que la trama no deja de resultar algo lineal y repetitiva, “recaída y recuperación”, se nos dice explícitamente, con lo que sólo cabe jugar con la idea de que el pozo es cada vez más profundo, y puede llegar el momento en que el enfermo no pueda salir de él. Además, se acaba tensando demasiado la cuerda de jugar la carta de la dureza, evitando los buenismos, con la sensación de que el amor y estar ahí no basta para ayudar al ser querido a vencer su dependencia de las drogas, de modo que un pasaje en que la madre del chico llama a su ex marido, con la reacción de éste, no acaba de encajar de todo en lo que hemos visto hasta ese momento.
6/10
(2018) | 102 min. | Romántico | Drama | Musical Tráiler
La acción transcurre en un país de Sudamérica no especificado, al que viaja el importante industrial japonés Katsumi Hosokawa, enviado por su gobierno para estudiar la instalación de una fábrica en ese lugar. El vicepresidente pretende agasajarle con una fiesta privada en su residencia, a la que acudirá Roxane Coss, reputada soprano estadounidense a la que Hosokawa admira desde siempre. Pero mientras ésta canta fragmentos de ópera, irrumpen en la mansión unos violentos guerrilleros. Tras unos años centrado en su labor como productor y director de algunos capítulos de la serie Mozart in the Jungle, Paul Weitz, que dirigió su mejor trabajo, Un niño grande, junto a su hermano Chris, regresa a la pantalla grande con una adaptación de la novela de Ann Patchett, de 2002. El texto, que obtuvo unas críticas muy elogiosas, se basa parcialmente en el asalto a la embajada japonesa en Perú por parte del movimiento izquierdista Túpac Amaru. Tiene a su favor un reparto encabezado por la siempre meritoria Julianne Moore, bastante creíble como diva de la ópera, con una ayudita de la soprano real Renée Fleming, que la dobla a la hora de cantar. Está rodeada por solventes actores, como Ken Watanabe (El último samurái), como Hosokawa, o Tenoch Huerta (Vacaciones en el infierno), en la piel de un comandante de los secuestradores. Se habla de temas de interés, sobre todo de la comunicación entre personas de diferentes ideologías, aunque hablen idiomas distintos, y del poder conciliador de la música. Sin embargo falta algo de tensión, y todo resulta predecible. Aunque se intenta ofrecer una perspectiva poliédrica de la situación, intentando que se entienda no sólo la angustia de las víctimas, sino las motivaciones de los captores, la mayoría de personajes resultan un tanto simplones. Por esta razón no acaban de funcionar las subtramas románticas, una que involucra a los personajes de Moore y Watanabe, y otra que enlaza al traductor con una insurgente. Está peor resuelto todavía, e incluso genera risas involuntarias, lo relativo al terrorista que tras desafinar y admitir que aspiraba a ser tenor… ¡recibe clases de canto por parte de la estrella secuestrada!
5/10
(2018) | 130 min. | Thriller | Drama Tráiler
Hasta un caserío del País Vasco llegan Marc (Álvaro Cervantes) y Rebeca (Úrsula Corberó), una joven y enamorada pareja. Allí se conocieron ambos por primera vez, hace ya muchos años, y su idea es narrarse y escribir las respectivas historias de sus familias. Hablarán de la madre de ella, Macarena, y del hombre que la crió como su padre; y también de la madre de él, Nuria, que perdió a sus padres en la juventud y acabó compartiendo su vida con otra mujer, la novelista Amaia, dueña de la casa en donde ahora comienzan a escribir su historia. Octavo largometraje de ficción de Julio Medem, un director español que siempre ha atraído a parte del público y la crítica por su universo personal y su brillantez formal, pero que lleva años sin entregar un film que le sitúe de nuevo al nivel que alcanzó en sus primeros años detrás de las cámaras, cuando sorprendió con la originalidad de Vacas, La ardilla roja y Los amantes del círculo polar. Ahora, con El árbol de la sangre se queda otra vez a medio camino, sirviendo un batiburrillo de emociones, sexo, secretos y relaciones peligrosas que desprenden demasiada artificiosidad. Mantiene el director muchas constantes de su cine: identidad y folclore vasco, amores pasionales, ámbito literario y discursivo, amplios arcos temporales, reiterada carnalidad sexual, conflictos de personalidad… Algunas ideas visuales entroncan directamente con su filmografía, como esa querencia por las vacas y los toros, incluido el sesgo fantástico y surrealista. Visualmente Medem vuelve a mostrar una narrativa poderosa, con imágenes muy cuidadas que él envuelve en una marcada atmósfera de misterio apoyado en la música de Lucas Vidal, y es capaz, por ejemplo, de hacer coincidir dos líneas temporales en un mismo plano con gran naturalidad. Lamentablemente es el guión el que hace aguas. Es demasiado rebuscado, un verdadero culebrón de relaciones y acontecimientos caprichosos y dramáticos, tanto que parece como si al director le diera miedo dejar que las historias se desarrollen sin altibajos, con verosimilitud, sin buscar continuamente el golpe de efecto, el contrapunto trágico o la simple sorpresa. Con un metraje tan amplio la cosa se le va un poco de las manos y acaba agotando. Tampoco ayudan demasiado los actores, sólo correctos, aunque quizá destaque una esforzada Najwa Nimri.
4/10
(2017) | 113 min. | Acción | Thriller Tráiler
Quan Ngoc Minh es un ciudadano chino que regenta un restaurante en Londres. Será testigo directo de la muerte de su única hija en un atentado terrorista, reivindicado más tarde por componentes del IRA. Su tragedia le deja muy tocado anímicamente, pero eso no impide a Minh acudir hasta la saciedad a las autoridades policiales para exigir que se haga justicia. Harto de esperar y con la sospecha de que el viceministro de Irlanda del Norte Liam Hennessy –ex miembro del IRA– sabe más de lo que dice, marchará a Belfast para hacerle una visita. Entretenida película de Martin Campbell, un director que conoce a la perfección el oficio de hacer pasar un buen rato al respetable, como ha venido demostrando en filmes como La máscara del Zorro, Límite Vertical o Casino Royale. Ofrece aquí un thriller actual, con sus buenas dosis de acción, de drama y de cierta intriga, con implicaciones políticas que actualizan la cuestión del nacionalismo irlandés, después de 20 años de paz tras la guerra terrorista abierta entre el IRA y el gobierno británico en la isla. El guión de David Marconi (Enemigo público) toma como material base una interesante novela de Stephen Leather, quien expone el doble juego emprendido por algunos políticos de Belfast. En este sentido, hay realismo en el retrato de los personajes, modelo del cual es el viceministro interpretado sólidamente por Pierce Brosnan, personas que encarnan con sus ambiguas ideas una situación social aún inestable, en donde quedan patentes las dificultades para cicatrizar heridas y restañar los daños provocados por la violencia, así como el oportunismo propiciado por el trabajo político. También destaca en esa visión seria de El extranjero el personaje interpretado por Jackie Chan, que da muestras de estar en una forma envidiable a sus 63 años. Su composición de hombre de a pie, padre desolado hasta el extremo, le aporta un tono mucho más dramático del habitual, algo que también se comprueba en la verosimilitud de las escenas de acción y las peleas cuerpo a cuerpo.
6/10
(2016) | 115 min. | Biográfico | Drama Tráiler
1954. Ray Kroc es un viajante, que recorre Estados Unidos a lo largo y a lo ancho tratando de colocar sus batidoras de varias cabezas con escaso éxito. Tampoco antes le ha ido mucho mejor vendiendo vasos, mesas plegables, o el producto que le parece que puede triunfar en el mercado. Cincuentón, con una paciente esposa que soporta sus frecuentes ausencias y sus quimeras, lo que no falta es entusiasmo y constancia. Un pedido inusual, 6 batidoras que se convierten en 8, le llevan a San Bernardino, quiere conocer “in situ” a su cliente. Resultan ser dos hermanos, Dick y Mac McDonald, que han ideado una hamburguesería que tiene gran afluencia de público: el servicio es ultrarrápido, se cuida la calidad, hay mil detalles que explican la buena acogida. Ray ve una posibilidad de negocio, crear franquicias, pero los McDonald firmarán un meditado contrato, no quieren que la cosa se le vaya de las manos, conceptualmente y en lo relativo a la calidad. Feliz asociación de John Lee Hancock, director, y Robert D. Siegel, guionista, que han ido a más en sus respectivos trabajos, el segundo también probando en la dirección. Hancock ha mostrado ya su gusto en películas basadas en personajes reales y genuinamente americanas, como las notables The Blind Side (Un sueño posible) y Al encuentro de Mr. Banks, mientras que Siegel firmó para Darren Aronofsky el libreto de El luchador. El fundador es una especie de parábola sobre Estados Unidos, con un ritmo formidable, que presenta la particularidad de que McDonald’s es una marca muy real, bien conocida y familiar en el mundo entero. Funciona como entusiasmante relato de lo que puede dar de sí una buena idea de negocio, la mentalidad emprendedora que ha hecho grande a los Estados Unidos; y al mismo tiempo no se deja de señalar el lado oscuro de las aventuras capitalistas en que se dejan jirones del alma, traicionando lealtades, sacrificando principios si es que alguna vez se tuvieron, la paradoja del individualismo atroz en que todo vale, o casi, a la vez que se ofrece trabajo, oportunidades y felicidad a miles y miles de personas. Resulta irónico el descubrimiento de que un equipo ideal para el negocio es el matrimonio bien conjuntado, y que se asegure que McDonald’s es para las familias, mientras tras esa fachada su principal impulsor tiene problemas y su particular visión de la cuestión. Verdaderamente ésta es una de esas películas que deberían proyectarse en las escuelas de negocios, por su eficacia narrativa –se explican estupendamente los problemas financieros y su resolución– y el debate que puede generar. ¿Qué es lo más importante para emprender? ¿La idea, el talento, la educación, la suerte, la constancia, de todo un poco? Visualmente es brillante, se aprovechan muy bien los populares arcos de McDonald’s, y es muy gráfica la primera explicación que hacen los hermanos de su negocio, con los planos cenitales de pizarra, la estudiada coreografía del restaurante, y el momento en que acompaña Kroc al piano a la esposa de un posible futuro franquiciado, con la melodía “Pennies from the Heaven” tiene algo de mágico. El reparto está muy bien escogido. Michael Keaton da el tipo de vendedor entusiasmante, al que acecha el fracaso, pero que tiene a su favor la perseverancia, nunca se rinde. A su lado, todos los demás actores vienen a ser secundarios, pero qué bien están Nick Offerman y John Carroll Lynch como hermanos McDonald de caracteres complementarios, Laura Dern como la gris esposa, Patrick Wilson y Linda Cardellini como un matrimonio que impulsa una nueva franquicia, B.J. Novak como un astuto consultor.
7/10
(2017) | 104 min. | Comedia Tráiler
Pese a que daba pie al chiste facilón de “Malas madres, pero peor película”, la comedia que se reía de los clichés sobre esposas avispadas y modernas y maridos sosainas, arrasó sobre todo en Estados Unidos, donde este tipo de humor soez causa furor. No extraña que poco más de un año después de su estreno llegue una segunda parte de ambientación navideña, al tiempo que se prepara un spin-off dedicado a los personajes masculinos que se titulará Malos padres. Esta vez Amy, Kiki y Carla reciben la visita de sus respectivas progenitoras, lo que complica todavía más la llegada de ‘la Super Bowl de las amas de casa’, el 25 de diciembre, cuando toca comprar regalos, organizar comilonas, adornar la casa… Deciden rebelarse ante esta situación, recuperando la idea de que estas fiestas tienen que ser divertidas… sobre todo para ellas mismas. Resulta fácil identificarse con la explosión de las protagonistas; posiblemente casi todas las madres habrán pensado en alguna ocasión ‘mandarlo todo a la porra’, en los momentos de hartazgo, pese a que por norma general prevalece el cariño que les tienen a los suyos, por lo que toca sacrificarse. Así que resulta inevitable echarse unas risas con algunos gags, sobre todo los que protagoniza Kathryn Hahn, la madre más alocada, pues se trata de una eficaz cómica. También se lucen las recién llegadas abuelas, encarnadas por tres grandes actrices, Susan Sarandon, madura rebelde-roquera, cuyo personaje se llama Isis (según explica como el grupo terrorista), Cheryl Hines, esposa en Larry David, como una mujer obsesionada en estar junto a su hija, y Christine Baranski, aunque ésta repite al milímetro el papel de madre estirada y dominante de Leonard en The Big Bang Theory. Subyace esa visión tan cínica pero tan moderna de la familia a la que nunca admitirás en público adorar, pero sin la que no puedes vivir. Por desgracia, todo deriva hacia la sal gruesa, una pena porque había material de sobra para un film mejor.
4/10
(2017) | 117 min. | Terror | Thriller | Drama Tráiler
Una película con el personal sello malsano y simbólico de su director y coguionista, el griego Yorgos Lanthimos. Que puede fascinar e irritar a partes iguales, a la hora de explorar los temas de la culpa y la expiación. Aunque quizá usar la palabra “explorar” es ser generosos, más valdría decir “apuntar”, porque parece excesivo decir que esta película aborda temas como la responsabilidad profesional, el reconocimiento de los errores y la necesidad de pedir perdón y reparar por ellos. Sigue a Steve, un prestigioso cirujano, casado con una médico especialista en los ojos, Anna, y que tienen dos hijos, los adolescentes Kim y Bob. Steve tiene una misteriosa relación con otro adolescente, Martin, al que hace caros regalos, como un reloj, y al que invita a cenar a su casa. También acepta una invitación para cenar con la madre de Martin, viuda, el marido era paciente de Steve y murió en la mesa de operaciones. Pronto entendemos que Martin culpa a Steve de la muerte de su padre, y por razones ignotas, Kim y Bob empiezan a sufrir síntomas de una extraña parálisis, además de que son incapaces de digerir alimentos. Como se ve, la trama pergeñada por Lanthimos y su coguionista habitual, Efthymis Filippou, premiada en Cannes, suena “marciana”, y ciertamente lo es, en línea con su anterior filmografía, que intenta diseccionar con un estilo muy particular a una sociedad enferma, que parece incapaz de reconocer sus problemas y de afrontarlos en caso de hacerlo. De modo que la probable alegoría se ajusta a una cuidada puesta en escena donde abunda el uso de objetivos cortos y grandes angulares, con la presencia de techos opresivos y ventiladores a los techos. Y también a unos trabajos actorales conscientemente fríos y lacónicos –es lo que toca a los contenidos Colin Farrell, Nicole Kidman, Barry Keoghan, Bill Camp y compañía, que deben evitar los aspavientos a toda costa, y hablar de naderías, como el hecho de que en las comidas se reservan para el final tomar las patatas, o mostrar el correcto uso de la seda dental–, con un punto buscado de artificiosidad, en que igual se prestan a perversiones sexuales, que a reuniones sociales, encuentros a deshoras, posturitas en el lecho, avances arrastrándose por el suelo...
5/10
(2018) | 85 min. | Comedia Tráiler
Los Ángeles, a mediados de los 90. El adolescente de 13 años Steve pertenece a una familia disfuncional, formada también por su hermano, Ian –que no duda en golpearle con brutalidad–, y Dabney, la madre soltera. Necesitado de compañía, el chico acaba formando parte de una pandilla de aficionados al monopatín, todos mayores que él. Infravalorado por la crítica cuando protagonizaba comedias, casi siempre groseras, como Supersalidos, Jonah Hill dejó boquiabierto al auditorio cuando empezó a despuntar en papeles más serios, logrando incluso dos nominaciones al Oscar por El lobo de Wall Street y Moneyball, en las que salía airoso del reto de compartir la pantalla con Leonardo DiCaprio y Brad Pitt, respectivamente. Ahora, demuestra que puede tener una sólida carrera como realizador con una ópera prima que si bien dista de ser redonda, tiene numerosos puntos de interés. Por momentos parece la repuesta masculina a Lady Bird, de Greta Gerwig. A Hill se le da muy bien la reconstrucción de la década previa a la generalización de internet, y capta a la audiencia cuando habla de la necesidad de construir la propia identidad, lo que lleva a muchos jóvenes a integrarse en un grupo, en busca de una meta en la vida, pero también a imitar a su hermano, o tratar de distanciarse (al menos de cara al exterior) de sus progenitores. Sabe describir muy bien la edad del pavo, cuando los chicos se sienten obligados a ocultar sus sentimientos. Muestra con crudeza aspectos como los problemas del alcohol y las drogas, y la iniciación sexual, sin ocultar las consecuencias, pero sin juzgar ni buscar referentes morales. El film sale ganando porque tiene como protagonista a Sunny Suljic, que ya fue un ‘skater’ en una secuencia de No te preocupes, no llegará lejos a pie, de Gus Van Sant, con Hill como actor. Le secundan muy bien actores como Lucas Hedges (Manchester frente al mar), que da vida a Ian, o Katherine Waterston, la madre. Aunque la cinta está bien llevada, se echa de menos alguna secuencia memorable, y algún momento un poco más optimista.
6/10
(2019) | 109 min. | Comedia | Drama Tráiler
Destiny es una joven que entra a trabajar como stripper en un club nocturno. Allí pronto se siente utilizada por sus jefes y comprende que tiene poco poder para hacerse valer. Encontrará lo que busca gracias a Ramona, una experimentada prostituta que es la reina del baile en el lugar, capaz de camelarse a los clientes más pudientes. Ambas se harán íntimas y los negocios irán viento en popa. Hasta que llega la crisis y entonces Ramona, Destiny y otras chicas diseñarán un plan para robar a sus clientes. La directora y guionista Lorene Scafaria, que entregó la correcta Una madre imperfecta, pincha en hueso en su siguiente film, Estafadoras de Wall Street, una frívola historia en torno al mundillo de las strippers que se inspira en la historia real publicada en diciembre de 2015 por Jessica Pressler, la periodista que destapó las criminales artes con las que un grupo de estas trabajadoras de la noche desplumaron a sus clientes durante años. Es posible que el delicado material con el que juega Scafaria le haya jugado una mala pasada, pero se queda en la parafernalia banal (y venal) y está claro que el guión resulta bastante pobre y poco imaginativo, escaso de momentos de interés. Y es que estamos ante la típica película ligerita cuyo único reclamo es la cuestión del morbo sexual por mucho que se disfrace la trama de un asunto criminal. El film centra burdamente su poder de atracción en los encantos sensuales de Jennifer López, que demuestra estar en forma y que busca epatar desde su primera aparición, haciendo un descocado y largo numerito en la barra del club nocturno. Será el gancho para que la protagonista –una correcta Constance Wu– quede prendada de sus habilidades y quiera seguir sus pasos. La maestra y la aprendiz se ponen entonces en marcha y a partir de ahí la película acumula tópicos –las strippers superamigas, madres amorosas de día y prostitutas de noche, las socias delictivas tan cortitas, el simplón modus operandi, etc.– mientras que el desarrollo de una trama de entidad es inexistente. El espectador acabará agotado con tantos grititos, besitos, abracitos y escenas donde la víctima de turno cae en las redes sexuales de sus depredadoras. Hay muy poco más. Y Scafaria es reiterativa en las escenas de engaño (los numeritos privados, los clientes en el bar) y se detiene sin razón alguna en momentos anodinos que no aportan nada (esa agotadora y absurda tarde navideña), además de mostrarse torpe a la hora de estructurar su historia, lo cual lleva a desaprovechar a una actriz de peso como Julia Stiles.
3/10
(2020) | 113 min. | Histórico | Drama Tráiler
Fiel recreación de las apariciones de la Virgen en Fátima a Lucia, Francisco y Jacinta, tres niños pastores de 10, 8 y 7 años, en 1917, que fueron recibidas inicialmente con escepticismo por sus familias, y las autoridades civiles y eclesiásticas. La narración de estos hechos se alterna con la entrevista que mantiene en 1989 un personaje imaginado, el escéptico profesor Nichols, con Lucia ya adulta, monja en un convento de clausura. Aunque el tema ha sido repetidamente abordado por el cine, y ha dado pie a buenas películas, como la de Rafael Gil de 1951, el acercamiento de Marco Pontecorvo, hijo del mítico Gillo Pontecorvo (La batalla de Argel), resulta emocionante y supone un acierto completo en todos sus apartados. El ritmo narrativo es agilísimo, tanto las indagaciones de 1989 como las de 1917, con el progresivo entendimiento de Nichols y sor Lucia por un lado, y las presiones tremendas que deben soportar unos niños, las más duras procedentes de su seres queridos. Y justamente cuando están viviendo una experiencia maravillosa y única con la Señora, que les invita a rezar por los pecadores, acudiendo al santo rosario. El reparto lo hace maravillosamente, empezando con los desconocidos niños –Stephanie Gil, Alejandra Howard y Jorge Lamelas–, muy naturales, y también los adultos, como Harvey Keitel, Joaquim de Almeida o Sonia Braga. No hay espacio para el acaramelamiento, o para el trazo grueso de personajes, todos son creíbles y se les trata con justicia; subtramas como la del alcalde y su esposa, con la reacción a la difusión de la noticia de las apariciones, están muy cuidadas. El cuadro es muy completo, al pintar por ejemplo el anticlericalismo que imperaba en Portugal en la época, donde la fe católica sencilla del mundo rural era vista con suspicacia por los sedicentes ilustrados, o la sangría provocada por la Gran Guerra, con la lectura de víctimas en la plaza del pueblo. Llama la atención la condición de auténtica superproducción del film, que maneja un presupuesto generoso y al que saca todo el partido: paisajes creíbles, escenas de multitudes, recreación de la época, y algunas escenas de las visiones del infierno o la guerra, o el milagro del sol, que no desmerecerían en una cinta de Marvel. Los pasajes con la Virgen, que como cualquier escena sobrenatural suponen siempre un desafío, están muy bien resueltos.
8/10
(2020) | 119 min. | Acción | Thriller Tráiler
Pese a que el título original, Greenland, hace referencia a Groenlandia, lo que se explica después, la acción comienza en Atlanta (Georgia), donde el ingeniero estructural John Garrity trata de recuperar a su familia, ya que su esposa, Allison, le ha pedido la separación, pues ha cometido un terrible error. Así que acude a su casa para celebrar el cumpleaños de Nathan, su hijo diabético de corta edad, que sigue con pasión la noticia de que el extraño cometa Clarke se aproxima hacia la Tierra, si bien en principio no supone un peligro, según los científicos. Mientras está en el supermercado con el pequeño, para comprar algunos artículos que faltan para la fiesta, John recibe en su móvil una alerta presidencial: ha sido seleccionado para tomar un vuelo que saldrá en 48 horas, y le llevará con Allison y Nathan a un lugar seguro. Tras Objetivo: Washington D.C. el realizador Ric Roman Waugh, que antes fue especialista para escenas de acción, vuelve a dirigir un film protagonizado por Gerard Butler, pero muy distinto. Parece que se ha tomado como modelo el cine catastrofista de Roland Emmerich, en concreto la trama guarda muchas similitudes con su film 2012, donde también diversos privilegiados han logrado plaza en un lugar seguro para resguardarse de un desastre inminente. Pero trae a la memoria también otros títulos como Deep Impact, en la que otro cometa chocaba contra nuestro planeta, y se pueden extraer paralelismos bíblicos con el Pueblo Elegido por Dios, al estilo de Encuentros en la Tercera fase, pero no tan bien resueltos; se nota que el tal Waugh no tiene el talento de Steven Spielberg ni de lejos. De todo esto se puede colegir que la originalidad no supone el punto más sólido del largometraje. Pero el director logra un trabajo digno, que aprovecha un guión bien compuesto por Chris Sparling, que demostró su valía como autor de Buried (Enterrado), que hace hincapié en la importancia de la unidad familiar, y se toma su tiempo en retratar a los personajes, por lo que el espectador se implica en la trama. Se estrena en cines tras la pandemia del coronavirus, lo que provoca que el público se implique más en diversas situaciones, por ejemplo con los gestos de solidaridad de algún soldado o profesional sanitario. Como cabe suponer, se cuenta con extraordinarios efectos visuales de última generación. Por suerte, éstos se usan con cabeza, sin abusar. Ni Gerard Butler ni Morena Baccarin realizan trabajos dignos de premio, pero no desentonan, y se benefician de tener al lado al expresivo niño Roger Dale Floyd. En el reparto destaca el veterano Scott Glenn, en la piel del abuelo, un viudo creyente al que imprime una gran humanidad.
6/10

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