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Lista de cine

Lista de películas de la distribuidora Walt Disney

(2011) | 127 min. | Ciencia ficción Tráiler
El canadiense Shawn Levy se convirtió en punto de referencia de la industria con Noche en el museo, que arrasó en las taquillas. En Acero puro continúa en el terreno del cine familiar, y de los sólidos efectos especiales, en un film de tono un poco más dramático. Adapta libremente un relato corto del maestro del género fantástico Richard Matheson, que ya dio lugar a "Steel", un recordado episodio de En los límites de la realidad que protagonizó Lee Marvin. Charlie Kenton fue un tenaz boxeador hasta que los humanos fueron reemplazados en el ring por pesados robots que se destrozan a puñetazo limpio. Desde entonces, sobrevive manejando baratos robots con los que combate por dinero en pueblos perdidos. Tras perder al último de sus púgiles destrozado por un toro con el que se enfrentaba en singular liza, Kenton se hace cargo durante un verano de Max, su hijo, al que apenas conoce pues hasta entonces ha vivido todo el tiempo con su madre, prematuramente fallecida. El chico encuentra casualmente en un vertedero de chatarra a un viejo robot concebido como sparring, que demuestra tener actitudes para el combate... Producen Acero puro nada menos que Robert Zemeckis y Steven Spielberg, que como realizador versionó a Matheson en su debut, El diablo sobre ruedas, y que se involucra de nuevo en una historia de robots, después de la saga de Transformers. Sin embargo, se trata de un producto muy diferente, que se aleja del gran espectáculo y de la destrucción masiva de edificios. Estaría más cerca de los clásicos del cine pugilístico, ya que en realidad parece una mezcla de Campeón y Rocky, con la diferencia de que los combates los realizan los robots, lo que le da cierta frescura. El todoterreno Hugh Jackman sale del paso con nota, como siempre, en un papel de perdedor muy en plan El buscavidas, y cuenta para darle la réplica con un niño actor resultón, Dakota Goyo, que fue Thor de pequeño, y que resulta convincente como chaval más maduro en muchos aspectos que su padre. También cumple el elenco femenino, encabezado por Evangeline Lilly (Kate de Perdidos) y Hope Davis, en un breve papel. Una vez más, Levy logra con Acero puro un producto atractivo y ameno para un 'target' muy amplio, con pequeñas notas sobre la responsabilidad familiar, las relaciones paternofiliales, y sobre todo la capacidad del ser humano de superarse a sí mismo. También tienen su valor sus críticas a la reconversión del deporte en espectáculo donde todo vale con tal de ganar de dinero.
6/10
(2009) | 107 min. | Romántico | Comedia | Drama
El director Greg Mottola continúa con este film por la senda de su anterior y exitosa película, Supersalidos. Porque en Adventureland la cosa va también de jovencitos, frikis, relaciones, guasa y primeros amores, si bien es cierto que, quizá al no tratarse en este caso de una producción de Judd Apatow, el grado de libertinaje de los protagonistas y las referencias sexuales son, digamos, menos chabacanas y desagradables. 1987. James es un joven que ha obtenido plaza en la Universidad de Columbia, en Nueva York, para estudiar periodismo. Sin embargo, por falta de dinero, se ve obligado a trabajar durante el verano en un parque de atracciones de la localidad, llamado "Adventureland". Ahí llegará con su aire inocente y algo victimista, y se pondrá a trabajar en las casetas de juego. Poco a poco irá conociendo a sus compañeros: Joel, un friki deprimido y taciturno; Frigo, un antiguo amigo muy chalado; Mike, el jefe de mantenimiento; la jovencita Em, por la que se sentirá pronto atraído; Bobby, el cómico jefe del parque; y Lisa P, la guapetona y vanidosa del lugar, por la que todos pierden los vientos. Aunque baje demasiadas veces al terreno escabroso de la promiscuidad entre jóvenes, el director y guionista apuesta decididamente por el romanticismo. Sus personajes están muy desorientados, sobre todo en materia amorosa, pero también existencial ("no creo en Dios, sino en el amor", tontería declarada por el desconcertado protagonista), aunque se evita a menudo encumbrar demasiado la frivolidad. En este sentido, aunque el protagonista es el "patito feo" entre sus compañeros (pues es virgen, faltaría más...), la novedad es que él no se avergüenza de ello, sino que tantea buscando el amor en medio de ese mundo destartalado. Probablemente Jesse Eisenberg (Una historia de Brooklyn) no haya sido la mejor elección para encarnar al protagonista, pues desconcierta ese aire tan poco resuelto, dubitativo y maleable, falto de química frente al sólido personaje de Em, encarnado por la joven actriz en alza Kristen Stewart (Crepúsculo). Se agradecen por lo demás, algunos divertidos gags, como el que protagoniza el divertido director del parque con el bate de béisbol (un personaje formidable) o los deprimentes gustos literarios del estrafalario Joel. Al final, estamos ante una comedia romántica medianamente agradable, muy juvenil, pero con poquito vuelo y limitada perspectiva vital.
4/10
(2013) | 125 min. | Drama
Tras dos décadas tratando de persuadir a Pamela Travers para llevar al cine su emblemática obra “Mary Poppins”, Walt Disney logra un principio de acuerdo con la autora, en dificultades económicas, que incluye la aprobación del guión y del reparto, entre otras exigencias. Pero la señora Travers -así le gusta que la llamen- no estampará su firma en el contrato sin antes haber viajado a California para observar sobre el terreno en que puede ir a parar la aventura cinematográfica. Será un viaje también al pasado, los tristes recuerdos de infancia en Australia que inspiraron a “Mary Poppins” se agolparán en su cabeza, conformando un muro de resistencia frente a Walt y su equipo, a la hora de dar su conformidad a las ideas sobre las que quiere cimentarse la película. Encantadora película que explica con idas y vueltas del pasado la gestación de “Mary Poppins”, la novela, y Mary Poppins, la película. Con un guión de las televisivas y poco conocidas Sue Smith y Kelly Marcel, y suaves transiciones entre presente británico-americano y pasado australiano, John Lee Hancock, que hasta ahora había demostrado ser un buen artesano a la hora de contar historias muy humanas basadas en hechos reales -The Rookie, El Álamo (2004), The Blind Side (Un sueño posible)-, logra su mejor trabajo. Llama la atención el equilibrio logrado entre las situaciones propias de comedia provocadas por el difícil carácter de Pamela, y los momentos dramáticos por un pasado no bien digerido, y al que una fantástica novela infantil había servido para practicar una suerte de exorcismo. La invitación al perdón y el deseo de no juzgar con dureza al propio progenitor son ideas hermosas que atraviesan la trama. Las piezas encajan, todo fluye con naturalidad en esta película capaz de elevar el espíritu y alimentar los sueños. Los momentos en el estudio, con los letristas y compositores presentando sus canciones, Walt entusiasmado, y Pamela poniendo sus peros, son fantásticos. Realmente Emma Thompson está pletórica dando vida a la escritora encerrada en sus inseguridades, que trata de combatir mostrando una rotundidad y una lengua afilada que le permitan guardar las distancias. Y Tom Hanks supera con nota su caracterización de Walt Disney, empresa nada sencilla al tratarse de un personaje tan conocido por sus populares apariciones en la pequeña pantalla. Todos los personajes secundarios, como el chófer de Paul Giamatti, tienen su encanto, y ninguno carece de importancia. Los tramos del pasado presentan el necesario peso específico y acaban iluminando completamente el presente en el momento adecuado, hasta explicar el inteligente e intraducible título original de la película, “Saving Mr. Banks”. Es cierto que hay momentos que da la impresión de que deberían haber sido memorables, como la reunión londinense, a los que falta un poco de chispa. Pero a cambio hay en puñado de momentos verdaderamente mágicos, entre los que no es el menor en emotividad el de la premiere de ese film ya clásico titulado Mary Poppins, hecho realidad por la tenacidad de uno de los grandes de la historia del cine.
7/10
(2019) | 128 min. | Aventuras | Fantástico Tráiler
Mientras trata de sobrevivir en las calles de Agrabah, con su inseparable mono, Abu, el ladronzuelo callejero Aladdin ayuda a una muchacha en apuros, sin saber que se trata de Jasmine, hija del sultán, que recorre las calles de incógnito por un día, harta de que por ley esté obligada a casarse con un príncipe. Convencido de que se trata de una sirvienta de la heredera del trono, el chico se colará para verla de nuevo en el palacio, pero allí le capturan los hombres de Jafar, malvado gran visir, que le liberará para entrar en la Cueva de las Maravillas, donde debe buscar una lámpara de aceite. Pese a la alta calidad media de los ‘live action’ de clásicos de animación de Walt Disney, como El libro de la selva, Cenicienta, La Bella y la Bestia y Dumbo, se esperaba poco de la reinvención de Aladdin, dirigida en 1992, por Ron Clements y John Musker. En primer lugar, los tráilers permitían presagiar lo peor, al presentar una imagen horrible de Will Smith pintado de azul, y después porque la carrera de su director, Guy Ritchie, tocó fondo con su infame Rey Arturo: la leyenda de Excalibur, su trabajo anterior. Sin embargo, resulta ser un film dinámico, colorista y muy divertido, con brillantes coreografías musicales, que no sólo recrea muy bien los elementos del original, y su mensaje que advierte de los riesgos de la codicia y defiende el amor sincero, sino que sabe introducir muy bien canciones y subtramas nuevas. Destaca el hilarante y romántico idilio del genio con Darla, sirvienta de Yasmine que no aparecía en el film anterior. Se utilizan con mucha imaginación los efectos visuales, sobre todo a la hora de recrear al genio, y en la alfombra mágica, que parece tener vida propia. En la era del MeToo, se ha añadido un toque de feminismo, pues aquí Jasmine se rebela contra la jerarquía masculina, abogando por la igualdad, como queda subrayado con el nuevo tema musical "Speechless". El film sigue siendo un revoltijo de elementos de la cultura árabe, aunque en tiempos de corrección política se impone que todo esté tratado con mucho respeto, y por supuesto, se han escogido actores étnicos. Éstos realizan un buen trabajo; destila talento y simpatía el egipcio-canadiense Mena Massoud, capaz de reflejar la picaresca de su personaje, conocido en España –salvo por el film de Disney– como Aladino. Está a su altura la británica de origen indio Naomi Scott (Jasmine), o el holandés-tunecino Marwan Kenzari, como Jafar. Pese a todo, se corona como rey de la fiesta un Will Smith que recupera su mejor forma tras años de decepciones como Focus, Cuento de invierno o After Earth. En su registro cómico, exageradísimo, el actor se mueve como pez en el agua, y logra el milagro de resistir las comparaciones con Robin Williams, que encarnó al genio en el original.
7/10
(2014) | 81 min. | Comedia Tráiler
Simpática comedia familiar, basada en los libros de Judith Viorst. Sigue a Alexander Cooper, un chaval que en vísperas de su 12º cumpleaños ha tenido un día horrible, a diferencia de sus padres y sus tres hermanos, a los que todo parece irles de maravilla, profesionalmente, con la novia soñada a punto de acudir a la fiesta de graduación, o con el papel protagonista de una función escolar de "Peter Pan". En tal tesitura, pide un deseo de cumpleaños, que los demás tengan una jornada espantosa, para que se enteren, y que él en cambio, tenga un buen día. Para su sorpresa, el deseo empieza a convertirse en realidad. La cinta que dirige Miguel Arteta, entronca con cintas como Big o Ponte en mi lugar, en que por arte de magia, las cosas suceden de un modo diferente al acostumbrado. También, en lo referente a sentirse diferente al resto de la familia, el pequeño Alexander nos puede hacer pensar en el niño Kevin de Solo en casa. En cualquier caso la sencilla trama permite orquestar un buen puñado de situaciones cómicas, algunas muy físicas, a la vez que surgen los buenos sentimientos de todos los componentes del clan Cooper, como no podía ser menos. Hay acierto en la selección de los actores adultos, la encantadora Jennifer Garner y el tronchante Steve Carell, sublime cuando trata de encandilar a unos jóvenes tipo Steve Jobs que le quieren fichar para que diseñe un videojuego. En cuanto a los poco conocidos chavales, cumplen sobradamente, especialmente Ed Oxenbould, que como Alexander debe soportar gran parte del peso narrativo de la película.
6/10
(2016) | 113 min. | Aventuras Tráiler
Tras su inolvidable aventura en el País de las Maravillas, Alicia Kingsleigh es ahora una valiente capitana de barco, capaz de afrontar cualquier peligro: “Para hacer lo imposible sólo hay que creer que lo imposible es posible”, dice. Ya en tierra, sin embargo, constatará las dificultades económicas en que se encuentran ella y su madre, por culpa de que no aceptó un matrimonio con Lord Ascot, supuestamente ventajoso. En ese situación será “invitada” a atravesar un espejo de la mansión de Ascot y de repente se encontrará de nuevo en el País de las Maravillas acompañada de sus viejos amigos: la reina blanca, la liebre, los gemelos Tweedledee y Tweedledum, etc. Éstos entonces le pedirán ayuda a Alicia para salvar al sombrerero loco, que sostiene que su familia, muerta hace muchos años, está realmente viva. Para muchos Alicia en el País de las Maravillas pasa por ser una de las peores películas dirigidas por Tim Burton. No convencía la frialdad colorida de sus imágenes, adaptadas del relato de Lewis Carroll. En su favor hay que decir que el original literario es un libro verdaderamente extraño, un juego racional que resta continuamente la emoción que requerirían las aventuras de la protagonista. Seis años después llega Alicia a través del espejo, una impecable y entretenida producción con algunas diferencias importantes respecto de su predecesora. Para empezar Tim Burton da un paso atrás personal y se retira a la labores de producción, cediendo el testigo a James Bobin, hasta ahora conocido por la simpática El tour de los Muppets; y en segundo lugar la guionista Linda Woolverton deja de lado el texto original para idear una historia completamente nueva. Aunque es posible que los más puristas se sientan defraudados, lo cierto es que lo que vemos en pantalla no tiene ni una pizca del libro escrito por Carroll. Felizmente, quizás. Y es que visto que adaptar el cúmulo de situaciones rocambolescas, desconcertantes y surrealistas del texto literario era pinchar en hueso –recordemos que Woolverton escribió también la anterior película–, la guionista británica concibe una historia que, en su fondo, está en las antípodas de Carroll. El clasicismo de la aventura es patente, los conflictos comprensibles, las reacciones de los personajes normales y accesibles a todo tipo de público y, sobre todo, el guión pone en claro el objetivo que ha de perseguir la heroína, su misión es algo que no deja jamás de estar presente en una Mia Wasikowska que cuenta con una presentación modélica como intrépida capitana de barco, con un rol muy alejado de la dulce y curiosa Alicia de nuestra infancia. Esto no significa que el guión no ofrezca ideas muy “carrollianas”, como la inclusión del personaje del Tiempo (Sacha Baron Cohen) o el espectacular desenlace contrarreloj, nunca mejor dicho. Alicia a través del espejo es una trepidante película de aventuras, con el tono exótico del mundo “maravilloso” de Carroll pero esta vez sin confusión posible. La imaginería increíble ideada hace años por Burton se mantiene, al igual que los inolvidables personajes del País de las Maravillas vuelven a pulular alrededor de ella –el sombrero loco, la reina roja, la reina blanca, la liebre de marzo, el gato de Cheshire– pero ahora tan sólo como alentadores en su propósito de ayudar al sombrerero a recuperar a su familia, aunque eso implique peligrosamente retroceder hasta el pasado. Se elude en el film desviaciones de la trama principal así como la intrusión de momentos demasiado inquietantes que puedan dañar la imaginación infantil, al tiempo que se incide con fuerza en las cosas que verdaderamente importan en la vida, en primer lugar la familia –el amor del padre, de la madre–, pero también el sacrificio heroico por los amigos. Y quizá el pasado no pueda cambiarse (lo hecho, hecho está), pero siempre se puede aprender de él, perdonar o pedir perdón, y enderezar así el rumbo del futuro. Ni que decir tiene que el diseño de producción del film es absolutamente asombroso, y aunque en ciertas secuencias se abuse de técnicas digitales –los viajes con la cronosfera pueden resultar un tanto reiterativos–, los paisajes y la coloridísima ambientación están diseñados con un perfecto esmero, realzados en la versión 3D. El trabajo de los actores está ajustado: Mia Wasikowska ofrece una Alicia más cercana esta vez, mientras que el sombrerero loco tiene menos presencia con un Johnny Depp menos sobreactuado. Destaca además una más humana Helena Bonham Carter (la reina roja) y un Sacha Baron Cohen muy competente a la hora de encarnar a su difícil personaje temporal.
7/10
(2010) | 108 min. | Aventuras | Fantástico Tráiler
Vibrante adaptación de las imaginativas obras de Lewis Carroll sobre el viaje de Alicia al País de las Maravillas. Tim Burton, un artista enamorado de los originales, da, a partir del guión de Linda Woolverton, su personal visión de la historia. Lo que implica el despliegue de una imaginería apabullante, que casa bien con las nuevas tecnologías del 3D, aunque sin alcanzar la altura del listón de Avatar, al fin y al cabo a James Cameron le pirran los ‘inventitos’, mientras que Burton se toma esa parte de la creación con más calma. Aunque se basa en Carroll, claro está, y se encuentran presentes sus temas y personajes, hay una mirada relativamente libre en esta incursión de Alicia, una jovencita de 18 años, al País de las Maravillas, como si fuera uno de otros tantos viajes que ha hecho antes allí, siendo niña, y que siempre ha interpretado como si fueran sueños. En esta ocasión Alicia sigue a un conejo también, pero mientras huye de la encerrona que le ha preparado su madre, para prometerla en matrimonio. Gracias a la bebida y a la comida menguará o aumentará de tamaño, para poder acceder al País de las Maravillas. Allí Alicia sabrá que se espera a una joven con su nombre, que debe enfrentarse a un tremendo monstruo, siervo de la reina de corazones. Mientras esquiva a ésta, Alicia tiene ocasión de conocer a variadas criaturas, entre ellos al excéntrico sombrerero loco. Puede ser éste uno de los títulos más comerciales de Burton, pues presenta un ritmo endiablado, y quizá huyendo del recuerdo de la versión animada de Disney, que aburría un tanto a los niños, aquí se planta hasta un duelo final, espectacular batalla climática, que retrotrae a las sagas de El Señor de los Anillos y Las Crónicas de Narnia, e incluso, por qué no mencionarla, a la reciente Avatar. Las consideraciones sobre sueño y realidad, cuál es la diferencia, o sobre las decisiones que conforman la personalidad, están ahí, pero esquemáticamente. Sobre todo Burton entrega un espectáculo visualmente brillante, donde las criaturas y escenarios digitales presentan un extraordinario fotorrealismo, de modo que los personajes ‘normales’ interaccionan con ellos perfectamente, no hay sensación de ‘engañifla’. Se juega bien al contraste entre el mundo convencional –la fiesta de pedida– y un mundo fantástico que huye de la ñoñería, de atmósfera gótica, bosques frondosos y personajes muy originales, de modo especial la reina de corazones y su ejército. Habrá que estar atentos a la protagonista, Mia Wasikowska, todo un descubrimiento, está muy natural; mientras que Johnny Depp se lo pasa en grande como el sombrerero, con un trabajo contenido lo justo.
6/10
(2015) | 116 min. | Cómic | Acción | Aventuras | Fantástico Tráiler
El doctor Hank Pym, temeroso de que sus investigaciones sobre reducción de personas y objetos, comprimiendo distancias atómicas, pudieran ser utilizadas indebidamente, se retiró asegurando que no había alcanzado resultados satisfactorios. Para pasan los años y su discípulo Darren Cross, un tipo sin demasiados escrúpulos, está muy cerca de lograr lo mismo que su mentor. Asociado con su hija Hope, Pym decide confiar en Scott Lang, un habilísimo ladrón recién salido de la cárcel, separado y con una hijita, que quiere llevar una vida honrada: enfundado en un traje muy especial, y con la inesperada complicidad de unos poderosos insectos, las hormigas, deberá llevar a cabo una misión que desbarate los planes de Cross. El universo de los superhéroes Marvel sigue expandiéndose en las pantallas de cine, y en este caso, grata sorpresa, la adaptación de “Ant Man”, personaje de cómic creado por Stan Lee, Jack Kirby y Larry Lieber, tiene su punto novedoso, no se limita a servir la habitual ración de escenas de acción y sofisticados efectos especiales. Por supuesto que ésta no falta, y además rayando la perfección técnica, sobre todo en el magnífico clímax; pero siempre ayudando a una historia bien trabada, que combina de modo muy equilibrado el abundante sentido del humor, el clasicismo de la serie B, el toque familiar con niña incluida y las típicas historias de robos sofisticados. En la apuesta por la comedia se nota la mano del propio protagonista, Paul Rudd, que también ha recibido crédito como coguionista, el actor hace el ganso de un modo muy natural, y contagia su aire de pringadillo a la banda con la que debe infiltrarse en un edificio, de la que forman parte actores como Michael Peña, o a sus socios en la aventuras, padre e hija encarnados por Michael Douglas y Evangeline Lilly. Pero no le concedamos a Rudd todo el mérito de las risas, pues en el guión también han participado Edgar Wright (Arma fatal) y Joe Cornish (Attack the Block), y que pergeñaron juntos el libreto de Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio. Se nota su aportación y el ritmo conseguido es agilísimo, además de que los golpes de humor, a veces arriesgados por su descoloque, funcionan. Por su parte, las bromas y guiños en torno a los Vengadores y resto del universo Marvel harán las delicias de los fans. Resulta curioso constatar cómo pueden funcionar personajes sencillos, cuando están bien descritos, sus escenas aportan algo, y los actores que los encarnan están bien escogidos. A este respecto, además de a los ya citados, cabe mencionar a los encargados del villano de la función, Corey Stoll, de la ex y la hija del protagonista, Judy Greer y la pequeña Abby Ryder Fortson, del nuevo papá, Bobby Cannavale, y del empresario sin escrúpulos, Martin Donovan. Hasta un director que en el pasado no había entregado películas como para tirar cohetes –lo mejor de Peyton Reed hasta la fecha era una comedia, Abajo el amor–, está a la altura del material que tiene entre manos.
7/10
(2018) | 118 min. | Cómic | Acción | Comedia Tráiler
Scott Lang, más conocido como Ant-MAn, permanece en arresto domiciliario tras haber colaborado en Alemania con el Capitán América, mientras el agente del FBI Jimmy Woo mantiene la esperanza de que colabore revelando el paradero del doctor Hank Pym y su hija Hope, que con su traje de superpoderes adopta la forma de La Avispa. En realidad ignora dónde se encuentran, pero ambos contactan con él cuando tiene un extraño sueño que podría ser la clave para dar con la esposa y madre Janet a la que perdieron tiempo atrás, cuando se sacrificó desafiando las leyes de la mecánica cuántica hasta adquirir el tamaño de partícula subatómica, y así evitar la explosión de un arma nuclear. Hank está desarrollando en un laboratorio, que puede ocultar dándole “tamaño bolsillo”, un túnel cuántico que podría devolverle a Janet, desaparecida durante casi 30 años. Peyton Reed sorprendió con Ant-Man, una de superhéroes Marvel que rompe un patrón de películas de tipos con poderes que empieza a ser cansino. Con esta secuela prueba que ese film no fue fruto de la casualidad, la fórmula funciona, y aquí vuelve mejorada y aumentada-reducida, según sea el caso. Lo que tiene bastante mérito cuando uno ve en los títulos de crédito que han participado hasta siete personas en la escritura del guión. Ant-Man y la avispa exhibe una trama bien armada, donde hasta tres grupos de personas muestran interés en hacerse con el túnel cuántico –el doctor, su hija y Scott; Fantasma y su protector-rival del doctor, que trata de resolver el desfase cuántico de la primera; y un grupo de mafiosos traficantes de armas–, más un cuarto y un quinto de propina, el FBI, torpes, y los componentes de la empresilla de Scott, estupendos secundarios. Y están además los núcleos familiares que pueden coincidir con los mencionados grupos o solaparse. Por lo demás, hay un ritmo trepidante en un argumento que no se para un momento, en que es vital controlar el túnel cuántico, y despistar al contrario. Y aquí dan muchísimo juego los efectos visuales, donde conviven lo grande y lo pequeño, con las imágenes de agrandamiento y encogimiento en medio de las persecuciones, que funcionan a la perfección, resulta una gozada verlas. La película es ejemplar en el uso de los efectos, que no consisten en puro embarullamiento, sino que están al servicio de la trama. También los de Fantasma, o los viajes cuánticos, que quizá a ratos quieren rendir homenaje, salvando todas las distancias, a 2001, una odisea del espacio. Un trama de este tipo, pura diversión, no exige interpretaciones memorables. De todos, todos se esmeran y parecen haber disfrutado con la función, incluso los actores más secundarios. En cualquier caso hay que destacar la escena en que Scott debe ejercer de antena de Janet, las interpretaciones de Paul Rudd, Michael Douglas y Evangeline Lilly en ese momento son fantásticas, se evita el ridículo y se ofrece cumplida diversión, una tónica, el sentido del humor, muy presente, sin empalago. Otro actor que proporciona abundantes risas es Michael Peña, prueba de la pujanza de los actores hispanos en Hollywood.
7/10
(2012) | 115 min. | Drama

Una comedia dramática sobre la familia, inspirada en una historia real y protagonizada por Chris Pine (Star Trek), quien da vida a Sam, un charlatán vendedor de unos veinte años cuyo último contrato se derrumba el día que se entera que su padre ha muerto repentinamente. Contra sus deseos, Sam deberá regresar a su hogar para encargarse de la sucesión y recobrar contacto con su distanciada familia. Mientras intenta cumplir con la última voluntad de su padre, Sam descubre un asombroso secreto que altera el curso de su vida: Sam posee una hermana de 30 años llamada Frankie (Elizabeth Banks), cuya existencia desconocía. A medida que se van conociendo, Sam se verá forzado a reconsiderar todo lo que creía saber sobre su familia y replantearse las decisiones que ha tomado en su vida.

(2013) | 92 min. | Acción | Aventuras | Animación Tráiler
Dusty es un avión cuyo destino parece ser el de vivir en el campo fumigando. Apasionado de las carreras, sueña con participar en una de ellas y ganar, lo que no parece a su alcance, por su envergadura (no es un jet precisamente) y su miedo a las alturas. Pero la pasión por el triunfo, su gran corazón y el apoyo de sus amigos puede que le ayuden a imponerse en una competición que le llevará a dar la vuelta al mundo. Estamos ante una producción de John Lasseter, que también ha participado en el argumento, pero no es una producción Pixar, es una producción Disney, o mejor dicho, Disneytoons. Las líneas entre divisiones animadas se desdibujan, más cuando el diseño de los aviones y de los muchos vehículos que pueblan esta película resultan muy semejantes a los de Cars, cinta que dirigió Lasseter. Aunque inicialmente Aviones debía haber ido directamente a DVD, los productores vieron las posibilidades de un estreno en salas de cine y decidieron conceder a la película el permiso de despegue para volar en taquilla. Ciertamente la cinta es medianamente entretenida y la animación es de gran calidad, sobre todo en las vertiginosas escenas de vuelo. Pero también se tiene la sensación de “déjà vu” en este capítulo, los diseños o las escenas de multitudes en las gradas se dirían conseguidas reciclando lo ya hecho anteriormente, o usando un software que dio buenos resultados en el pasado. Pero la principal pega que se puede poner a Aviones es a su previsible argumento, sin lugar para las sorpresas y un excesivo recurso a los clichés. El joven que va a realizar su sueño, el amigo torpe y desmemoriado, el vejete con un secreto del pasado, los malos malísimos, el amigo enamorado... Ninguno de estos personajes sorprende ni en su presentación ni en su evolución. Hasta las bromas parecen algo desmañadas y toscas. Para el director Klay Hall el film es un avance tras Campanilla y el tesoro perdido, pero la cosa podía haber dado más de sí, con un poquito más de cuidado por el detalle.
5/10
(2014) | 83 min. | Animación
Debido a que tiene una seria avería en su motor que le impide correr al límite, el piloto de carreras Dusty se ve empujado a cambiar de oficio también para lograr salvar el trabajo de sus amigos y la supervivencia de su añorada pista de carreras. Dusty se unirá así a un grupo de aviones que tiene como trabajo la lucha contra los incendios. Se trasladará al Parque Nacional de Piston Peak, un lugar paradisiaco, pero donde las llamas pueden en cualquier momento hacer acto de presencia. No será fácil para Dusty aprender un nuevo oficio, pero poco a poco, con la ayuda del jefe Blade Ranger y su equipo lo conseguirá. Digna secuela de Aviones, producida por Disney de nuevo bajo la supervisión de John Lasseter, alma mater de Pixar. Como en la anterior película de las aventuras de Dusty, Aviones: Equipo de rescate se incluye en un tipo de filmes dirigidos especialmente al público infantil, al contrario de lo que ocurre en otras muchas producciones animadas que pueden ser igualmente disfrutadas por adultos. Aquí los conflictos son muy sencillos, y el argumento sigue idénticos caminos a los de su predecesora: si en la película original Dusty cambiaba su trabajo de fumigador por el de avión de carreras, ahora cambia éste por el de una ocupación menos lúdica: la lucha contra incendios. Por el camino, Dusty tendrá que aprender, equivocarse, obedecer, confiar en los demás y, por supuesto, superar sus miedos para vivir momentos de heroísmo. La factura visual de Aviones: Equipo de rescate es de altura, nunca mejor dicho, con algunos planos y secuencias realmente fabulosas, como las tomas aéreas del gran incendio o las de los rápidos del río. A este precioso acabado hay que sumarle la tecnología 3D, que en este caso funciona. Sin embargo, se echan en falta momentos mágicos o sorprendentes y, en general, los personajes resultan poco carismáticos o atractivos. Los más pequeños, eso sí, sacarán variadas lecciones sobre la amistad y la valentía, aparte lógicamente de conocer la peligrosa labor que realizan los pilotos contra incendios, a quienes está dedicada la película.
5/10
(2014) | 108 min. | Animación Tráiler
Hiro Hamada es un chaval prodigio, apasionado de la tecnología, que vive en la ciudad de San Fransokyo con su tía y su hermano mayor Tadashi. Todo apunta a que estudiará brillantemente en la universidad para seguir los pasos de Tadashi como innovador inventor, pero una tragedia le convierte en un chico solitario. Hasta que Baymax, un robot sanador concebido por Tadashi, le saca de su ensimismamiento para formar equipo con la adrenalítica GoGo Tomago, el obseso de la precisión Wasabi, el genio de la química Honey Lemon y el fanboy Fred. El grupo que se convertirá en Big Hero 6 debe enfrentarse a un villano enmascarado que se ha apropiado de una de las geniales ideas de Hiro, los microbots. Las fronteras entre lo que es Pixar y lo que es Disney siguen desdibujándose, lo que queda son, a la postre, buenas historias de animación, como la que nos ocupa. Big Hero 6 destaca por su acción trepidante y una animación cada vez más apabullante en lo que a escenarios, personajes y movimientos de cámara se refiere, con el dinamismo de títulos como Bolt, Rompe Ralph y Los increíbles. A lo que se suma un rendido homenaje a Japón a través de una ciudad ficticia cuyo nombre cruza los de Tokio y San Francisco, y con personajes e ideas gracias a los cuales John Lasseter, Ed Catnull y compañía pagan su debida deuda de gratitud con el anime. Uno de los más entrañables es el robot hinchable Baymax, que hace pensar enseguida en el totémico vecino Totoro de Hayao Miyazaki. Por supuesto, también está el poco conocido cómic original de Marvel, y en tal sentido Stan Lee recibe su merecido tributo. En cualquier película es esencial la trama, los personajes y los conflictos, y afortunadamente el equipo que está detrás de Big Hero 6 –entre ellos los directores Don Hall (Winnie the Pooh) y Chris Williams (Bolt)– es bien consciente de ello. De modo que sabe ahondar en el sentido de pérdida de Hiro –la muerte forma parte de la vida–, y en el riesgo de que se malogre su talento por caer en el aislamiento, no dejarse querer por los demás, ni dar él personalmente su amor a los otros. Para poner en marcha toda esta maraña de emociones juega un papel esencial Baymax, que paradójicamente –la influencia de Totoro es innegable– presenta rasgos originalísimos, es entrañable e igual hace reír que emociona, interacciona muy bien con Hiro. Y los secundarios son estupendos, escenifican a la perfección a los clásicos geniecillos, técnicos y empresariales, de Silicon Valley y alrededores. El film está repleto de es escenas muy bien concebidas. Baste citar, a la hora de hacer las presentaciones, la pelea de robots con que arranca el film, o la presentación de productos científicos en una feria, sin duda Steve Jobs se habría sonreído al verla.
8/10
(2018) | 144 min. | Cómic | Acción | Ciencia ficción | Drama Tráiler
Película de Marvel con superhéroe de origen africano -prácticamente casi todo el reparto del film lo es, además del protagonista Chadwick Boseman, están Michael B. Jordan, Lupita Nyong'o, Danai Gurira, Daniel Kaluuya, Angela Bassett y Forest Whitaker-, que engancha su trama con los acontecimientos más recientes narrados en la saga de los Vengadores, tras la muerte del rey de Wakanda en un atentado contra Naciones Unidas. Le sucede en el trono de este pequeño país teóricamente subdesarrollado -en realidad es una especie de Shangri-La, un lugar idílico que vive en armonía, con avances tecnológicos punteros gracias a los yacimientos mineros de vibranium- su hijo T'Challa, destinado por tanto a ser el poderoso Black Panther, que deberá enfrentarse a unos misteriosos villanos, que roban un utensilio de Wakanda que se exhibe en un museo de Gran Bretaña, por siniestras razones. Sorprende la entusiasta acogida de la crítica a este film en Estados Unidos, sin duda que la cuestión racial y cierta mala conciencia por las desigualdades sociales tienen que ver con ello. Lo cierto es que, siendo entretenida la trama, como casi todas las de superhéroes, resulta también algo cansina: a la postre, tenemos ideas propias de una cinta de aventuras de Tarzán con protagonismo negro en los ritos ancestrales, las tribus perdidas y las misteriosas hierbas, que sirven para apuntalar el empeño marveliano de crear una mitología de nuevo cuño a partir de problemas del mundo real, combinando rencillas y errores de familia, con los distintos modos de encarar las discriminaciones y explotación del hombre blanco. Es una lástima que el resultado no sea más brillante, pues Ryan Coogler, director y coguionista afroamericano, había dado mayores pruebas de talento en Fruitvale Station, inspirada en disturbios raciales auténticos, y en su incorporación a la saga pugilística de “El potro italiano” con Creed: La leyenda de Rocky. La mezcla de aventuras, drama y parábola política, con desahogos puntuales de humor, no acaba de funcionar. Pesan la excesiva acción, poco imaginativa, y unos efectos visuales donde se nota demasiado el recurso a la parafernalia digital. Tampoco ayuda un actor blanco, Martin Freeman, más perdido que un pulpo en un garaje como agente de la CIA descubriendo las maravillas que encierra Wakanda, lo mucho que podría aportar a la humanidad si descarta la rabia o el aislacionismo, y busca lo que une y no lo que separa, el esperanzador mensaje del film, que se agradece en tiempos de cinismo, pero que resulta demasiado obvio; en tal sentido resulta más convincente, en sus trazos caricaturescos, el villano encarnado por Andy Serkis, un actor que estamos demasiado acostumbrados a verlo con la cara de Gollum o de un simio, cuando también puede trabajar a rostro descubierto.
6/10
(2012) | 100 min. | Animación
Tras el film que peores críticas ha recibido de toda la historia de la compañía, Cars 2, ni siquiera candidata al Oscar de animación, a pesar de su innegable calidad, Pixar recupera el pulso con Brave (Indomable). Se encargan de la realización Brenda Chapman (El príncipe de Egipto) y el debutante en el largometraje Mark Andrews, que ha desempeñado diversos cargos en anteriores films de la casa, y fue uno de los realizadores del corto El hombre orquesta. También aparece acreditado como codirector Steve Purcell, hasta ahora centrado sobre todo en el campo de los videojuegos. Los tres también han formado parte del equipo de guionistas junto a Irene Mecchi (El rey león). Brave (Indomable) se ambienta en Escocia. La princesa Mérida, hija del rey Fergus, y de la reina Elinor, aprende desde pequeña a manejar el arco. Se convierte en una auténtica virtuosa, a pesar de las recomendaciones de su refinada madre, que piensa que las armas son poco apropiadas para una princesa. Siguiendo la tradición, los primogénitos de los otros tres clanes de la zona –los Macintosh, los MacGuffin y los Dingwall– competirán entre ellos por la mano de Mérida, que no entiende la obsesión de su madre por comprometerla en matrimonio. Cuando recurre a una bruja para que mediante un hechizo haga que su madre cambie, Mérida desencadenará una pequeña tragedia. Es la primera vez que los creadores de Toy Story ruedan un largometraje con protagonista absoluta femenina. Y aunque por su enorme calidad Brave (Indomable) interesará a todos los sectores del público, la disfrutarán más ellas. Posiblemente, casi todas se sientan identificadas en mayor o menor medida con la relación materno-filial de las dos protagonistas, la típica madre que pensando en lo mejor para su hija pretende que ésta siga sus pasos, y la joven rebelde por naturaleza que ve el mundo de diferente manera. La genialidad de Pixar consiste en que narra este enfrentamiento entre tradición y modernidad poniendo de manifiesto que ninguna de las dos posturas tiene la razón absoluta, ni está completamente equivocada. Ambos personajes deben evolucionar para llegar a algún tipo de entendimiento. Como viene a ser habitual en Pixar, la técnica es tan sorprendente como impecable, y esta vez se llevan la palma detalles como los bosques de Escocia, pues las localizaciones son tan espectaculares como evocadoras. Los personajes destilan encanto, sobre todo Mérida, con su melena rizada pelirroja, pero también su madre reconvertida en oso, que logra una expresividad increíble a pesar de que ha perdido la capacidad de hablar, sólo emite gruñidos. Entre los secundarios también se pueden encontrar grandes hallazgos, como los pequeños hermanos exageradamente traviesos de la protagonista, o el padre, bravucón pero de buen corazón.
7/10
(2016) | 100 min. | Animación Tráiler
Como el título sugiere, Buscando a Dory supone cambiar las tornas de Buscando a Nemo, si en este film el pez payaso Marlin buscaba angustiado a su perdido hijo Nemo, tarea en la que contaba con la ayuda de otro pez, la desmemoriada Dory, en esta ocasión son padre e hijo los que deben dar con el paradero de Dory. Ella, gracias a repentinos fogonazos en su memoria, ha recordado algunos datos clave acerca de sus padres, a los que perdió siendo una niña, al ser arrastrada por una fuerte corriente; ahora sabe que antaño vivió en la costa de California, y con la ayuda de sus amigos va a tratar de encontrar a sus progenitores. Una tarea en la que van a terminar separados, Dory es atrapada y etiquetada por unos biólogos marinos, pero por suerte su gran corazón la capacita para hacer nuevos amigos, como el pulpo Hank. Trece años después del film original, Andrew Stanton repite como director y guionista, ayudado por otros compadres de la factoría Pixar, que vuelven a demostrar la eficacia del trabajo en equipo y la búsqueda de la excelencia, aunque haya que dejar pasar el tiempo. Además, y aunque lógicamente en ese período las herramientas digitales de animación han mejorado mucho, se mantiene el encantador aspecto original de los personajes, de modo que las mejorías técnicas se notan sobre todo en la habilidad camufladora del genial pulpo Hank, todo un hallazgo de personaje, y en los pasajes fuera del agua, en el oceanográfico y en la autopista, con unas escenas de un dinamismo asombroso, de modo especial el clímax del camión. La trama sabe sacar todo el partido a la limitación de Dory, esa discapacidad consistente en sus pérdidas transitorias de memoria, que por supuesto dan pie a momentos muy divertidos, pero que también son un problema existencial que hace que al espectador se le encoja el corazón en más de un momento, empatizando con sus padres. Hay habilidad en engarzar esta secuela con el original, y de nuevo se incide en la importancia de tener un gran corazón para darse a los demás incondicionalmente, algo en lo que Dory es una campeona, y que estimula a los que tiene a su alrededor, de un modo muy claro a Marlin y a Hank. Quizá a Buscando a Dory se le puede reprochar que, a diferencia de las nuevas entregas de Toy Story, no contiene algún elemento increíblemente novedoso con respecto al original, estamos en territorio conocido, con variaciones sobre el mismo tema. Pero la experiencia de su visionado resulta una vez más una gozada, hay ritmo en la narración, bromas tronchantes, y algunos personajes secundarios muy simpáticos, aparte del pulpo Hank, están los leones marinos, un tiburón ballena, una ballena beluga, y hasta unas nutrias y un pájaro torpón, que dan mucho juego.
7/10
(2010) | 0 min. | Comedia Tráiler
Flipy es un chaval de 12 años al que un experimento transforma en adulto. Él sigue siendo el mismo niño en la edad del pavo, aunque alojado en el cuerpo de un hombre. Decide sacar partido y aprovecha la coyuntura para colarse en el campamento de verano donde es monitora su amor platónico. Película que aprovecha el tirón televisivo de Flipy, que aparece en el programa de Pablo Motos, El hormiguero. Se trata de una comedia muy, muy, muy, muy simple.
2/10
(2010) | 80 min. | Animación Tráiler
Tercera película de animación de Disney con el protagonismo de la célebre y minúscula hada compañera de Peter Pan, tras la Campanilla y Campanilla y el tesoro perdido. Al contrario que en esas dos entregas, aquí ya no aparece el mago John Lasseter como productor ejecutivo, pero el film mantiene alto el listón y ofrece un amable entretenimiento familiar. Durante su estancia de verano en Tierra Firme, Campanilla es descubierta accidentalmente mientras investiga la pequeña casa de hadas que una niña llamada Lizzy había hecho con sus propias manos. Mientras el resto de las hadas –con la insolente Vidia a la cabeza– organiza un gran operativo de rescate en medio de una feroz tormenta, Campanilla se hace muy amiga de la pequeña Lizzy, cuyo padre es un científico que apenas escucha a su hija cuando le habla de las hadas. Pero conseguir que el padre de Lizzy entre en razón puede convertirse en una aventura muy peligrosa. El film es especialmente adecuado para los más pequeños, que disfrutarán de los lindo con la aparición de todo tipo de graciosos animalitos, compañeros de Campanilla, y las aventuras que viven. Los dibujos están muy elaborados y dan mucho juego, aunque es posible que a la pequeña Lizzy le falte algo de expresividad y, no sé..., ternura quizá. De cualquier forma, acierta el director Bradley Raymond (que ya fue responsable de la primera entrega), en ofrecer dos hilos narrativos muy diferenciados: por una parte, el que acontece en la casa de campo, con Campanilla, Lizzy y los problemas con su padre; y por otro, el de la aventura con la pandilla de hadas y hados, los cuales entregan algunas escenas muy divertidas. En especial destaca la travesía por el agua en medio de la tormenta, claramente inspirada en la aparecida en Ratatouille. Y como es de esperar en una película de este tipo la música y las canciones acompañan estupendamente.
5/10
(2015) | 76 min. | Fantástico | Animación Tráiler

En la Leyenda de la bestia, Campanilla y las hadas de Disney se embarcan en una épica aventura de acción llena de sentimiento y suspense. La divertida y hábil Fawn, hada de los animales, piensa que no se debe juzgar por las apariencias y se hace amiga de una gigantesca criatura misteriosa conocida como La Bestia. Campanilla y sus amigas no están muy convencidas con esta nueva incorporación a la Hondonada de las Hadas, pero las hadas exploradoras de élite deciden capturar al monstruo antes de que destruya su hogar. Fawn deberá confiar en su instinto y hacer un acto de fe si espera convencer a las chicas de que hay que salvar a La Bestia.

(2012) | 92 min. | Animación
Aunque vive en un lugar plagado de maravillas naturales, Campanilla siempre ha soñado con atravesar un puente que lleva al Bosque de Invierno, donde está totalmente desaconsejado acudir. Reúne a sus amigas hadas (Iridessa, Fawn, Silvermist, Rosetta y Vida) para viajar hasta allí. Por el camino conocerá a Periwinkle, que acabará convirtiéndose en una más del grupo. Pero también comprenderá que las advertencias de evitar el bosque no estaban infundadas, pues encierra diversos peligros. Con Campanilla, de 2008, realizada pensando sobre todo en el mercado del DVD doméstico, Walt Disney recuperaba al inolvidable hada de Peter Pan (1953), creada por J.M. Barrie, para convertirla en protagonista de su propia franquicia animada. Siguieron Campanilla y el tesoro perdido y Campanilla y el gran rescate, todas ellas pensadas sobre todo para el público infantil, prácticamente sólo a las niñas, pues para ellos carece de atractivo. A los personajes de Campanilla: El secreto de las hadas les falta algo de encanto. Además, se nota que la animación es mucho más rudimentaria que la de las superproducciones para el cine de la compañía, pero al menos supera parcialmente a nivel técnico a las tres entregas precedentes. El film, coescrito por Ryan Rowe (Los ángeles de Charlie), al menos contiene mensajes positivos en torno a la amistad y la necesidad de aprender y explorar el mundo. Y aunque por lo general se echa de menos algo de comedia, tiene algún momento divertido, como la aclaración de si Campanilla ha estado o no enamorada de Peter Pan.
4/10

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