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Lista de cine

Lista de películas de la distribuidora Warner

(2018) | 94 min. | Histórico | Acción | Thriller | Drama
Clint Eastwood sigue su línea ascendente de contar historias esperanzadoras sobre el heroismo cotidiano de las personas corrientes, que empezó a incoar con Gran Torino, una trama de redención. Como en Sully, parte de un caso real, el valeroso comportamiento de tres amigos -Anthony Sadler, Alek Skarlatos y Spencer Stone- de turismo por Europa en agosto de 2015, y que a bordo del tren que les llevaba a París se enfrentaron a Ayoub El-Khazzani, un terrorista yihadista armado hasta los dientes, que pretendía ejecutar una matanza entre los pasajeros. Y rizando el rizo, ha querido que fueran ellos mismos, sin ninguna experiencia interpretativa previa, quienes compusieran sus propios personajes, algo que también han hecho otros pasajeros. Suena a audacia loca, pero la fórmula funciona, los tres resultan muy naturales ante la cámara. El octogenario director no se ha roto la cabeza, está claro que su objetivo no era otro que el de recordar una preciosa página de heroicidad a cargo de tipos normales, de ésas que engrandecen a los seres humanos, donde con cierto sentido providencialista, se viene a decir que hay que saber estar donde a uno le corresponde, y hacer algo, lo que haya que hacer, aunque cueste. No hay que confundir la sencillez con la simpleza, e Eastwood se inclina por la primera entregando una película tremendamente eficaz en lo que pretende. El film parte del libro que publicaron los héroes, con la ayuda de un escritor profesional, y el guión lo ha compuesto, siguiendo la línea de los actores no estelares, una completa desconocida, que responde al nombre de Dorothy Blyskal. Y el planteamiento resulta bastante minimalista, pues unos planos iniciales que nos anticipan el ataque del tren, van seguidos de flash-backs sobre la infancia de Anthony, Alek y Spencer, su entorno familiar y escolar, y el modo en que se forja la amistad. Y a esto se suma la normalidad absoluta de los días previos al atentado, en que simplemente disfrutan de sus vacaciones, en Roma, Venecia, Berlín –el punto donde se reúnen los tres– y Amsterdam. Tenemos así simplemente, pero en realidad no es poco, a unos buenos amigos pasándolo bien, gastando bromas, disfrutando del arte y la fiesta, ayudando a las personas mayores. Es la humanidad que nunca deberíamos perder, lo que nos hace buenas personas, y que nos equipa para las pruebas que depara la vida, viene a decir Eastwood, quien de nuevo, con unos sencillos mimbres, sabe filmar con poderío. Aunque el enfrentamiento con el terrorista en sí, sea breve, está rodado con gran fuerza y meticulosidad, perfectamente montado, sin artificios musicales o ralentíes que no vengan a cuento, la veteranía de un gran cineasta es un grado, y reducir al atacante y ayudar a los heridos, es todo una en esa inspirada escena.
7/10
(2010) | 95 min. | Histórico | Drama Tráiler
Recreación de los hechos históricos que tuvieron lugar en España el 23 de febrero de 1981. Aquel día por la tarde tuvo lugar un intento fallido de Golpe de Estado militar cuando un destacamento de la Guardia Civil, encabezado por el teniente coronel Antonio Tejero, irrumpió pistola en mano en el Congreso de los Diputados, en Madrid, y tomó como rehenes a todos los políticos reunidos en él con motivo de la votación del candidato a la presidencia del gobierno Leopoldo Calvo Sotelo. Los golpistas esperaron en vano durante la noche y la madrugada siguientes a que las capitanías militares de toda España secundaran el golpe, cosa que al final no sucedió, presumiblemente gracias al mensaje de repulsa que el rey difundió por la televisión. La película, estrenada con motivo del 30 aniversario de aquellos sucesos, se ve al modo de un documental y ésa es su mayor virtud pero también su peor defecto. Por un lado, hay un esfuerzo por trasladar objetivamente los hechos a la pantalla, hechos que quedan apuntalados gracias a varias grabaciones de archivo reales que aportan credibilidad a las imágenes de ficción, que contrastan con las anteriores por ser en color. Sin embargo, la puesta en escena tiene algo de montaje teatral, muchos diálogos suenan poco verosímiles y el conjunto resulta opresivo, acartonado. Quizá esto se deba a que el guión únicamente se centra en los responsables del golpe y en las reacciones de los presentes en el Palacio de la Zarzuela, todos situados en localizaciones cerradas, siempre iluminadas con luz artificial. Ese aire apolillado, recargado, por otra parte tan propio de la época, se traslada asimismo a las actuaciones, las cuales resultan a veces tremendamente tópicas en cuanto a varios personajes golpistas (especialmente Tejero y su acompañante), militares y guardias civiles que parecen tener la inteligencia de un mosquito. Salen muy bien parados, por otra parte, Adolfo Suárez y Su Majestad el Rey, heroicos y serenos a su modo. Entre los actores destacan Juan Diego, que da vida al contemporizador, dubitativo y oportunista general Alfonso Armada (entonces hombre de confianza del rey); Mariano Venancio, muy convincente como Sabino Fernández Campo; y Fernando Cayo, quien lidia bien con su difícil personaje del rey y logra resultar creíble.
4/10
(2010) | 118 min. | Romántico | Drama
Adaptación de la primera novela del italiano Federico Moccia, un fenómeno de ventas, sobre todo entre el público más joven, lo que propició una segunda parte titulada “Tengo ganas de ti”. Dio lugar a una adaptación italiana, Tre metri sopra il cielo (2004), de Luca Lucini. La versión española está protagonizada por el ídolo del público más joven Mario Casas, y la dirige Fernando González Molina, que ya tiene experiencia en trabajar con el actor, pues fue el responsable de Fuga de cerebros, y de episodios de la serie que le dio a conocer, Los hombres de Paco. El argumento tiene puntos en común con Crepúsculo, pero cambiando al vampiro por un chico problemático. Babi, niña pija de buenas maneras, estudiosa y con futuro, prepara su ingreso en la universidad. Al acudir con su novio a una fiesta, se cuela, junto a su grupo de amigos brutotes, Hache, un chico macarra, motero, rudo, con antecedentes judiciales. Hache intenta que ella le haga caso, a pesar de que está acompañada, lo que deriva en que acaba arrojando a Babi a la piscina, golpes brutales al novio y destrozo del coche de su chico. Sin embargo, Babi acaba sintiéndose atraída por el joven inadaptado, con el que volverá a reencontrarse en una carrera ilegal de motos a las que Hache es aficionado. Tres metros sobre el cielo está diseñada con tiralíneas para ser un gran éxito, pues se basa en una novela conocida, el protagonista tiene tirón, y retrata a cierta juventud actual bastante reconocible. Además, cuenta con una buena factura técnica y un reparto solvente, ya que Casas es ideal para el inadaptado protagonista, le acompaña la siempre solvente María Valverde, y ambos están arropados por secundarios lo suficientemente eficaces, como Diego Martín (Pájaros de papel), Nerea Camacho (Camino), Jordi Bosch (Boca a boca), etc. Sin embargo, los personajes son arquetipos de la chica buena, y el chico ‘malote’, y la acción es predecible y sobre todo, poco creíble. El exhibicionismo de la actriz principal resulta cansino, pues resulta difícil llevar la cuenta de las veces que se queda en ropa interior, con excusa o sin ella. Aparte de todo esto, se está vendiendo a los jóvenes un elogio de la vida salvaje demasiado irreal. Una cosa es realizar un retrato simpático del ‘rebelde sin causa’ tipo James Dean, los muchachos protagonistas de Rebeldes, los mods de Quadrophenia, o el típico motero o pandillero, y otra ensalzar la figura de un delincuente como el que interpreta Mario Casas, violento, maltratador y bastante irresponsable. Las consecuencias a las que darían lugar sus acciones en la vida real no se ven en la pantalla, pues se libra ‘milagrosamente’ de un juicio por un acto tremendamente vandálico, con el testimonio de la chica que está enamorada de él, mientras que un acoso mafioso en toda regla a una profesora deriva en una pequeña riña de enamorados y ya está.
4/10
(2013) | 103 min. | Acción | Bélico Tráiler
Más de lo mismo, pero con una estructura de guión menos sólida que su predecesora 300. El desconocido Noam Murro toma el relevo a Zack Snyder y se aplica a la adaptación de “Xerxes”, novela gráfica de Frank Miller, autor también del cómic que dio pie a un film muy alabado en su día por su imaginería visual, pero que siete años después puede considerarse claramente sobrevalorado. Esta vez Persia busca venganza por la muerte de su rey Darío, y es la generala Artemisia, de origen griego pero integrada en el bando persa, quien persuade a Xerxes de que lo haga, pues su padre agonizante le suplica que no busque pelea con los griegos. Artemisia le asegura que en realidad lo que Darío esperaba es que él se convirtiera en un dios, y desafiara a sus enemigos. Sea como fuere Temístokles se afana en lograr la unidad de Grecia, aunque cada ciudad-estado va a lo suyo, y la reina Gorgo de Esparta no quiere saber nada del tema Así que ahí va el héroe ateniense y unos barcos, en clara inferioridad numérica, dispuesto a desafiar a la cruel Artemisia. Acción, mucha acción, hay en 300: El origen de un imperio. También hay voz en off, mucha y agotadora voz en off. No podemos olvidar los discursos enardecedores, varias veces se repiten, a ver si el espectador vibra con las palabras previas al combate. También, y resulta bastante ridículo, hay un encuentro sexual de Temístokles y Artemisia, supuestos enemigos mortales negociando no se sabe qué, y que terminan en algo que tal vez sea una violación mutua, o tal vez no, pero que en cualquier caso es irremediablemente grotesco. Al final queda el derroche de efectos visuales, las batallas navales, con mucho ordenador, y la abundante sangre, gore suavizado con decapitaciones y otras lindezas. Poco interés tiene el film, y muy limitados son los personajes guaperas de turno, los recién llegados Sullivan Stapleton y Eva Green, o los repetidores Lena Headey y Rodrigo Santoro.
3/10
(2015) | 95 min. | Comedia | Drama Tráiler
Daniel Guzmán, actor de series como Aquí no hay quien viva y largometrajes como Mía Sarah, ganó como director un Goya en 2003, al mejor corto, por Sueños. Debuta en la realización de un largometraje con A cambio de nada, donde también ha escrito el guión, que incluye algunos elementos autobiográficos. Darío, adolescente de un humilde barrio madrileño, no logra encajar demasiado bien la dura separación de sus padres, por lo que se está echando a perder. No sólo saca cada vez peores calificaciones, sino que empuja a su inseparable amigo y vecino Luismi por el mal camino, pues ambos roban artículos en grandes almacenes, y piezas de moto que venden al propietario de un taller de reparaciones sin muchos escrúpulos. No le faltan buenas intenciones a Guzmán, que habla de los terribles efectos de la desestructuración familiar, y de la tensa situación que se produce cuando los hijos quedan atrapados en medio de dos progenitores que se guardan rencor. Su film tiene también interés social, al hablar de chicos desfavorecidos, en un tono que trae a la mente títulos como Deprisa, deprisa, Barrio, El Bola, y en algunas secuencias los exitosos filmes del cine quinqui de los 80, como Perros callejeros, con sus delincuentes juveniles. Ha captado muy bien determinados ambientes, que Guzmán parece conocer a fondo, y personajes representativos a los que sabe encontrar aspectos positivos sin ocultar sus miserias. Le ayudan los espontáneos jóvenes Miguel Herrán y Antonio Bachiller, cuyos personajes parecen bastante naturales, sacados de la calle. Igual ocurre con Antonia Guzmán, la nonagenaria abuela del cineasta, que en un personaje que debe ser muy similar a sí misma transmite gran serenidad y resulta entrañable. Les arropan los actores de primera fila Luis Tosar, Felipe Vélez y María Miguel, con su fuerza habitual, pero a los que posiblemente por respeto, Guzmán no se ha atrevido a contener. También peca de defectos de principiante, alargándose demasiado en ocasiones, o con reiteraciones que dan al traste con algún hallazgo, por ejemplo la inexplicable pasión del dueño del taller por las canciones de Julio Iglesias, que al principio resulta hilarante, pero acaba agotando. Su principal defecto reside en que le falta sutilidad a la puesta en escena, y también cuando en la secuencia del juicio se empeña en reiterar el mensaje del film, por si alguien no lo ha captado.
5/10
(2014) | 103 min. | Comedia | Drama Tráiler
Shawn Levy, director de Noche en el museo, aborda una comedia dramática. Ahí os quedáis se basa en un best seller de Jonathan Tropper. El propio escritor se ha encargado de la adaptación del guión. En Ahí os quedáis el mismo día en el que Judd Altman pilla in fraganti a su esposa en la cama con su jefe se entera también de la muerte de su progenitor. Tras el entierro, la madre explica a los cuatro hermanos Altman que a pesar de su ateísmo, el fallecido deseaba respetar la shivá, tradición judía que consiste en que los familiares directos permanezcan juntos siete días en la casa familiar. Sigue el esquema de películas de reuniones familiares como la reciente Agosto, y otras más lejanas en el tiempo, como Celebración, Milou en mayo, etc., aunque Ahí os quedáis también pretende recordar a comedias dramáticas como Reencuentro o Los amigos de Peter, donde variopintos personajes se vuelven a ver tras algún tiempo separados. Por desgracia, Levy abusa de un humor grosero o facilón que no acaba de funcionar, lo que impide que resulten las secuencias que deberían ser dramáticas. Jason Bateman ha demostrado su buen hacer, por ejemplo como candidato a padre adoptivo en Juno, pero en esta ocasión no encuentra el tono para su personaje protagonista, un tanto plano, por lo que acaba tendiendo a la caricatura. Más o menos le ocurre lo mismo al resto del reparto, en el que destacan nombres como Tina Fey, Rose Byrne o Adam Driver, el nuevo villano de la saga de La guerra de las galaxias. Por su parte, Jane Fonda está desaprovechada en un insulso papel de madre que guarda un secreto, aunque al menos la veterana actriz hace gala de una enorme capacidad para reírse de sí misma y sus intervenciones de cirugía estética. Ahí os quedáis muestra una familia cuyos miembros se necesitan unos a otros a pesar de su cinismo, en sintonía con la serie televisiva Los Simpson.
4/10
(2014) | 117 min. | Acción | Ciencia ficción Tráiler
Doug Liman, responsable de filmes estimulantes como El caso Bourne, primera entrega de la saga de espías, y de otros decepcionantes, como Jumper, dirige Al filo del mañana, superproducción futurista destinada a arrasar en las taquillas. Adapta libremente la novela "All You Need Is Kill", del japonés Hiroshi Sakurazaka. En Al filo del mañana, Cage, desertor de una guerra que enfrenta a la humanidad con una letal fuerza alienígena, queda atrapado en un bucle temporal, de tal forma que cada vez que muere vuelve a despertar a la misma hora. Con ayuda de Rita Vrataski, heroica combatiente que tiene la clave de lo que le está ocurriendo, tratará de aprovechar la ventaja que le da saber lo que va a suceder para detener al enemigo. Cumple sobradamente su objetivo, con secuencias de acción llamativas, sobre todo la que se repite constantemente, que viene a ser la alternativa al desembarco en playa de Omaha en Salvar al soldado Ryan, pero con monstruos del espacio exterior y armamento sofisticado. Los efectos especiales y los diseños de criaturas y máquinas de Al filo del mañana no revolucionarán el género pero son lo suficientemente eficaces. El guión de Al filo de la mañana –más inteligente y agudo de lo habitual en este tipo de blockbusters– aparece firmado por tres profesionales, entre ellos Christopher McQuarrie, oscarizado por Sospechosos habituales, y cuyo nombre parece en los últimos tiempos ligado a Tom Cruise (Jack Reacher, Valkiria). Este equipo le saca mucho jugo al punto de partida, que como Una cuestión de tiempo bebe claramente de Atrapado en el tiempo, de Harold Ramis, esta vez en clave de ciencia ficción. También se dan aquí repeticiones temporales que dan pie a ingeniosos recursos del protagonista para avanzar en su objetivo. Se aprecia el esfuerzo de Cruise por no repetirse a sí mismo, pues en esta ocasión da vida con bastante corrección a un cobarde forzado a convertirse en héroe, distanciado de sus personajes habituales. También Emily Blunt sorprende en cierta medida con un registro de mujer guerrera a priori fría y deshumanizada. Ambos están muy bien respaldados con secundarios de la talla de Brendan Gleeson (el general al mando de la operación) y Bill Paxton (un sargento que pone en vereda al personaje de Cruise).
6/10
(2016) | 120 min. | Thriller Tráiler
El parapléjico Joaquín vive solo y aparentemente amargado en un caserón, sólo le acompaña su perro, al que pronto deberá sacrificar, y mientras mata el tiempo con trabajos electrónicos en su sótano. Un día se presenta Berta con su hijita, desea alquilar el piso de la terraza, pero él prefiriría otros inquilinos, adivinamos que tal vez su estado físico se debe a un accidente donde perdió a su esposa y a un pequeño. El caso es que ella es resuelta y logra convencerle, y la presencia de las recién llegadas puede que le saque del autismo. Incluso él se muestra dispuesto a compartir con ella un secreto: el espionaje que realiza desde el sótano, pues con sofisticados métodos de escucha ha descubierto que alguien está cavando muy cerca un túnel con aviesas intenciones. Pero... El argentino Rodrigo Grande, director y guionista, cambia radicalmente de género tras las comedias amables Presos del olvido y Cuestión de principios, Al final del túnel es un thriller desasosegante, que menciona explícitamente como referente a Edgar Allan Poe, y algo hay de eso, pues tenemos la sensación de verdadera reclusión del protagonista en su casa, y espacios claustrofóbicos como el túnel del título, aunque lo cierto es que el marco de la historia es la gran ciudad de Buenos Aires. Ello se combina con una trama de robo y peculiar espionaje, de la que preferimos no dar aquí demasiados detalles, más el lado humano que invita al protagonista a recomponer de algún modo la familia que fue. Aunque el film contiene algún truco de prestidigitador que obliga al espectador a suspender en exceso su incredulidad, además de un par de excesos violentos que podían haberse obviado, en general domina la habilidad narrativa, Grande sabe dosificar la intriga e introducir algunos giros inesperados en la narración. En cambio no acaba de acertar en el uso de la partitura musical, demasiado presente, y que no siempre ayuda. Los actores están bien, el papel de parapléjico le va al pelo a Leonardo Sbaraglia, y Clara Lago exhibe un inesperado acento argentino; quizá un poco pasado de rosca está Federico Luppi como uno de los malos, en cambio Pablo Echarri convence en su brutalidad y Javier Godino en su pardillez.
6/10
(2010) | 126 min. | Thriller | Drama Tráiler
Thomas Craven, un maduro policía de Boston, acoge en su casa a Emma, su única hija, a la que hace tiempo que no ve. Inesperadamente sufre en la puerta del hogar un ataque brutal donde Emma se lleva la peor parte. De modo no oficial Craven investigará quién está detrás del atentado; sus compañeros de la policía creen que se trata de la venganza de un criminal relacionado con alguno de sus casos, pero nuestro hombre empieza a sumar razones que apuntan a que el ataque tenía que ver más bien con su hija, ingeniera nuclear, que trabajaba con una empresa privada, contratista de Defensa. Poderosa adaptación de una miniserie británica de los 80, a cargo del mismo director, Martin Campbell. Se trata de un trepidante thriller que supone el regreso a la interpretación de Mel Gibson tras siete años de ausencia en las pantallas. Y recuerda a algunos títulos de Gibson, como Conspiración y Rescate. Destaca el ritmo endiablado, con golpes inesperados que te descolocan, y la composición de los personajes a base de lo que se diría trazos impresionistas, sin que tengamos en ningún momento su ‘foto completa’. El guión de William Monahan y Andrew Bovell funciona, crean una incómoda sensación de que fuerzas ocultas, con la connivencia de las autoridades, ponen en peligro la vida de los ciudadanos con métodos nada ortodoxos; una tupida telaraña de intereses y falta de escrúpulos, a la que debe enfrentarse el héroe corriente y moliente en solitario, el ‘amigo’ Mel, que compone bien su personaje. No estamos ante una película de tesis –las críticas a la industria armamentísticas o la falta de ética de determinadas instancias paragubernamentales, encarnadas por el villano de Danny Huston, no dejan de ser excusas argumentales–, aunque sí se subraya la necesidad de un código moral para funcionar por la vida, en el intercambio que tiene Craven con su compañero interpretado por Jay O. Sanders. En tal sentido también proporciona un interesante contrapunto la némesis de Craven, el ‘arreglaproblemas’ Jedburgh (Ray Winstone), que empieza a cuestionarse sus acciones.
6/10
(2015) | 90 min. | Cómic | Comedia Tráiler
Adolfo no atraviesa su mejor momento. Segurata de 30 años, su novia Katia ha decidido dejarle para irse a la India, pues le considera un tipo aburrido y gris, y ella anhela un poco de aventura. Pero pronto ambos sabrán lo que son las emociones fuertes, cuando se enteran de la identidad secreta del padre de él, Anacleto, agente secreto, y no un payés charcutero. Pues su mortal enemigo, el malvado Vázquez, enterado de que Anacleto tiene un hijo, decide ir contra él, para golpearle donde más le pueda doler. Adaptación fílmica de las historietas cómicas de Anacleto creadas por Manuel Vázquez en 1964 para la editorial Bruguera, que parodiaban las películas de espías. La brevedad de las mismas no permitía una traslación estricta –aunque hay un esfuerzo en aspectos como el villano, el pitillo de Anacleto, el desierto no sabemos di del Gobi o la recreación retro y costumbrista de ministerio gris que caracteriza a la agencia de espías–, pero el guión de los televisivos Pablo Alén, Breixo Corral y Fernando Navarro, más la puesta en escena del director de Promoción fantasma, Javier Ruiz Caldera, logra un resultado bastante entretenido: al espectador se le entrega un vistoso espectáculo de acción, con toques de humorada negra. Y aunque el arranque hacía presagiar lo peor, con situaciones y porrazos tontorrones, a medida que transcurre el metraje la narración va encontrando su tono, con pasajes surrealistas verdaderamente desternillantes, como el del suero de la verdad. Funcionan bien una serie de elementos narrativos –la no-relación de padre e hijo, la ruptura de la novia, el apoyo del amigo y hermano de la novia, la actuación del jefe, la venganza del villano– y el espíritu gamberro transgresor, que no teme plantear que un perro, ¡sapristi!, pueda sufrir daños –o un humano protagonista, vaya–, que un personaje ¡fume!, u otras sorpresas que rompen el saque. Más discutible es algún detalle zafio o la violencia gore, que se dirían tributos a Torrente que no hacen recomendable el film para los más jóvenes, aunque prime otras veces el espíritu de Mortadelo. Hay que aplaudir el casting de la cinta. Son creíbles Imanol Arias y Quim Gutiérrez como padre e hijo, y Alexandra Jiménez como la novia, y tienen un rato de gracia los secundarios, sobre todo Berto Romero, el amigo, pero también Carlos Areces y Emilio Gutiérrez Caba.
6/10
(2016) | 133 min. | Aventuras | Fantástico Tráiler
Con visión preclara, J.K. Rowling se ha dado cuenta de que las andanzas de Harry Potter y demás compañeros de Hogwarts necesitaban pisar el freno, unas merecidas vacaciones, aunque no renuncie a su abordaje, recientemente lo ha hecho en una exitosa obra de teatro. Pero está claro que ese universo mágico permite otras aproximaciones, y es lo que la escritora británica acaba de hacer, partiendo de su libro homónimo, “Animales fantásticos y dónde encontrarlos”, una enciclopedia que remedaba un libro de texto que Potter manejaba durante su aprendizaje en Hogwarts. Estamos ante la primera película de lo que se anuncia como una pentalogía, cinco títulos. Y es la propia Rowling la firmante en solitario de un guión que presenta mimbres sólidos, su debut en estas lides está logrado. Corre el año 1926. Newt Scamander es un eminente zoólogo, que estudia y recoge animales fantásticos que sus colegas magos no acaban de entender, pues les tienen un miedo que les impide aproximarse a ellos con actitud abierta y científica. Acaba de llegar a Nueva York, con su maleta llena de raras criaturas, pero se le escapan unas cuantas, lo que pone muy nerviosos a los magos americanos –entre ellos uno de sus líderes, Percival Graves–, muy aprensivos frente a los nomajs –el término estadounidense para los muggles, la gente normal sin poderes mágicos–, pues hay un grupo que se autodenominan como los segundos salemitas, y que en su particular caza de brujas denuncia su perversa existencia, aunque los poderosos no les creen. Y sin embargo Newt encontrará un colaborador en Jacob Kowalski, un nomaj que trabaja en una fábrica de conservas, aunque su sueño es abrir una pastelería. También interactuarán con las hermanas Goldstein, Tina y Queenie, la primera agente de magos caída en desgracia, la otra belleza ingenua con la que Jacob tendrá una inesperada química. Mientras intentan recuperar los animales fantásticos extraviados, se desatan fuerzas oscuras, existe un poderoso mago malo, Gellert Grindelwald, en paradero desconocido. Tras la breve pausa en su habitual inmersión en el universo Rowling –cuatro títulos harrypotterianos–, que le permitió dirigir La leyenda de Tarzán, David Yates vuelve, y en principio está comprometido con la dirección de los próximos filmes de la saga. Desde luego supone un acierto iniciar un tipo de aventuras completamente nuevas, con personajes distintos, en esta ocasión mayoritariamente adultos. Y las primeras impresiones son, nunca mejor dicho, fantásticas. Eddie Redmayne compone bien a su personaje protagonista, como si hubiera tomado a su Stephen Hawking de La teoría del todo, y le hubiera dotado de un aire tímido y de sabio despistado. Y también Dan Fogler está muy bien como el nomaj Jacob, supone una novedad dar tanto peso, con un simpático punto cómico, a alguien sin poderes mágicos. También resultan interesantes las dos hermanas Goldstein, compuestas por Katherine Waterston y Alison Sudol, y el resto de secundarios funcionan bien. La trama de aventuras fantásticas es muy ágil imaginativa, y permite imbricar cuestiones como la segregación, la convivencia, el respeto a los diferentes, la importancia del conocimiento, la manipulación, el ejercicio del poder, el uso de los dones que uno posee, etcétera. Y llama poderosamente la atención el capítulo de los efectos visuales, realmente alucinantes: tanto la recreación del Nueva York de la época con gran profusión de detalles en calles, edificios y vehículos, como el realismo de animales muy peculiares, el juego que da la maleta, etcétera, un verdadero festín para los sentidos.
7/10
(2018) | 134 min. | Aventuras | Fantástico Tráiler
Segunda entrega de la saga mágica que transcurre en el mismo universo que las andanzas de Harry Potter, aunque años atrás, y que J.K. Rowling ha escrito directamente para el cine, responsabilizándose ella misma en solitario del guión. El malvado mago Grindelwald –un Johnny Depp transfigurado en una especie de Hitler albino que controla muy bien su carácter– logra escapar de la custodia de las autoridades que le tenían prisionero y se oculta en París, donde pretende convocar a todos los seres mágicos pura sangre, que deberían dominar por encima de la gente sin poderes. Por motivos de ser fiel a un pacto, Albus Dumbledore –en su versión joven le da vida un atinado Jude Law– no se enfrenta directamente a él. En cambio, Newt Scamander, pertrechado de su maleta donde caben todo tipo de animales fantásticos, y que no acaba de decidirse a tomar partido, marcha a la capital de Francia clandestinamente, sobre todo para encontrarse con Tina, una aurora a la que ama secretamente. Le ayuda en la peripecia el no-mago Jacob Kowalski, enamorado de Queenie, Allí descubren que Grindelwald trata de reclutar para su causa a Credence, un huérfano que carga con una crisis de identidad que podría ser explotada con fines malévolos. Tras la agradable sorpresa que supuso Animales fantásticos y dónde encontrarlos, las expectativas eran altas, parecía que Rowling había logrado crear una nueva saga tan potente como la que le dio justa fama. Pero esta segunda entrega, que vuelve a dirigir David Yates –está previsto que se ocupa de otras tres entregas, nada menos–, resulta bastante plúmbea, parece que todo se confía a la parafernalia de los efectos visuales, ciertamente asombrosos a ratos, pero también cansinos en otros, recuerdan demasiado a los creados para el desarrollo de videojuegos. En lo relativo a la narración, hay una subtrama acerca de nuevos personajes y sus misteriosos orígenes, que interesa poco, ya que no se dedica el tiempo necesario para desarrollarlos de modo que puedan interesar mínimamente al espectador. Mientras que los bandos que se forman entre los magos y los prejuicios de poderes, tienen un parecido demasiado obvio y poco ocurrente con los prolegómenos de la situación y la persecución racial que derivó en la Segunda Guerra Mundial, el apellido Kowalski no suena demasiado ario, para entendernos. Claramente existe una añoranza de Potter y Hogwarts, hasta el punto de que se introducen algunos flash-backs juveniles, para poder ver a Newt Scamander y compañía en los años mozos en que practicaban sus primeros hechizos, por ejemplo enfrentándose a su mayor temor. Pero esto y algunos apuntes de humor no bastan, existe una descompensación, con muchos personajes que en su sosería se convierten en meros comparsas, véase a Jacob, que en la primera entrega era un personaje ocurrente y divertido. En fin, entretendrá a los espectadores entregados, que son bastantes, pero resulta claro que la saga ha perdido fuelle en esta segunda entrega, e incluso a Eddie Redmayne se le ve despistado componiendo a su personaje, por ejemplo en la relación con su hermano.
5/10
(2014) | 98 min. | Terror
Spin-off de Expediente Warren centrado en Annabelle, uno de los hallazgos más escalofriantes del film de James Wan, que ahora ejerce como productor. El director de fotografía de la exitosa cinta, John R. Leonetti, se ocupa de la realización del que supone su tercer largometraje, tras Mortal Kombat: Aniquilación y El efecto mariposa 2, cuyos títulos hablan por sí solos. En Annabelle, John Form le regala una antigua muñeca de porcelana a Mia, su esposa embarazada, que colecciona piezas similares. Una noche, ésta sufre el ataque de la enloquecida hija de los vecinos, junto al líder de la secta satánica a la que pertenece. Aunque la policía evita una tragedia mayor, la sangre de la joven sectaria se derrama sobre la muñeca... Leonetti carece del dominio de los mecanismos del terror de Wan, y ni siquiera se luce como cabía esperar en su terreno fotográfico, pues aquí la iluminación resulta tan convencional como el resto de la película. La embarazada acosada por sectarios y las alusiones a Charles Manson recordarán inevitablemente a La semilla del diablo, pero el film trae también a la mente otros muchos títulos, como La profecía, y las numerosas cintas en las que han aparecido juguetes aterradores, como Poltergeist, Puppet Master, Juguetes asesinos, May, Muñeco diabólico, y hasta Silencio desde el mal, del propio Wan. El presupuesto no da para grandes estrellas, y ni siquiera permite recuperar a Luke Wilson y Vera Farmiga, protagonistas del original, que en este tipo de explotaciones suelen aparecer al menos en un cameo. Pero los prácticamente desconocidos Annabelle Wallis y Ward Horton realizan un esforzado trabajo. Trata de maquillar un poco la falta de un prestigioso reparto la presencia de la nominada al Oscar en 1984 Alfre Woodard, que sin embargo no logra la empatía esperada de su personaje por un problema de guión. A pesar de todo esto, lo cierto es que Annabelle cumple su objetivo de mantener enganchado al espectador, gracias a que se ciñe al esquema clásico del relato de fantasmas, inquietando por ambientación y algún susto efectivo, en lugar de excederse en truculencia. Y hasta guarda algún hallazgo interesante, como la secuencia en la que la actriz principal recoge dibujos infantiles que predicen un infortunio.
5/10
(2019) | 106 min. | Terror Tráiler
1968. El matrimonio formado por Ed y Lorraine Warren encierra a la peligrosa muñeca Annabelle, que actúa como un faro para los espíritus, en un armario de vidrio, como parte central de su colección de objetos diabólicos, que permanecen en una habitación cerrada a cal y canto de su residencia de Connecticut. Cuando un año más tarde los Warren deben viajar por uno de sus habituales casos paranormales, dejan sola a su hija de diez años, Judy, con Mary Ellen, niñera adolescente. La tragedia sobreviene cuando una amiga de ésta, Daniela, consigue entrar a hurtadillas en la sala que alberga a Annabelle y la libera de su prisión. Tercera entrega del personaje, y quinto spin-off salido de Expediente Warren, pues se tienen que contar también la decepcionante La monja, y la amena La llorona. El creador de la saga, James Wan, se mantiene como productor ejecutivo, y autor del argumento, y parece haber velado porque el debutante realizador Gary Dauberman, uno de los guionistas de It, se ajuste a los parámetros de su cine, pues éste se esfuerza en crear una atmósfera espeluznante, y en componer buenos sustos, muy al estilo clásico, sin recurrir a los excesos hemoglobínicos. Destacan el momento del piano, o el monitor con retardo, que en general no decepcionan. Se abusa de los clichés del género, pero por otro lado logra resultar refrescante al ceder el protagonismo a la hija de los Warren. Se ha acertado al reclutar para interpretarla a Mckenna Grace, a la que se recuerda como hija de Kiefer Sutherland, en Sucesor designado, y está bien respaldada, sobre todo por la prometedora Katie Sarife (Sobrenatural), que da vida a Daniela, el papel más difícil, pues trata de superar la muerte de su padre. Y por supuesto, se agradece que vuelvan a aparecer los progenitores de la protagonista, nuevamente Vera Farmiga y Patrick Wilson, que siguen llenando la pantalla. El film está dedicado a la auténtica Lorraine Warren, que falleció durante el rodaje.
6/10
(2017) | 119 min. | Terror Tráiler
Años 50. Tras la clausura del orfanato que regentaba, la hermana Charlotte logra que la acojan con varias niñas en la casa de campo perdida en ninguna parte de Samuel Mullins, fabricante de muñecas. Éste vive con su mujer, Esther, que ha sufrido un accidente, y como consecuencia no se deja ver en público. Una noche, una de las niñas descubre abierta la puerta de una habitación en la que las recién llegadas tienen prohibida la entrada. En uno de los armarios hallará una terrorífica muñeca… Precuela de Annabelle, que a su vez nació como un spin-off de Expediente Warren, centrado en una de las diabólicas posesiones que el matrimonio protagonista había recogido durante sus exorcismos, el que más llamaba la atención. El creador de la saga, James Wan, ejerce como productor ejecutivo, cediéndole la batuta de la realización a David F. Sandberg, que ya demostró su habilidad para los sobresaltos en Nunca apagues la luz. Repite como guionista Gary Dauberman, uno de los adaptadores de la exitosa It, con la que comparte que se desarrolla en el pasado, y que tiene protagonistas muy jóvenes. No añade mucho a la saga de los Warren, y pierde fuelle porque la muñeca no tiene el protagonismo que se supone. Pero genera cierta intriga, y acierta al repetir el esquema de sus antecesoras, basadas en la ambientación y los sustos, sin excesos violentos y sangrientos. Además, cuenta con un competente reparto, encabezado por secundarios de la talla de Anthony LaPaglia y Miranda Otto (aunque ésta tiene un papel muy breve), rodeados de niñas con talento.
6/10
(2016) | 110 min. | Romántico | Drama Tráiler
Lou Clark es una joven de gran corazón, reparte bondad allá donde va. Acaba de perder su trabajo como camarera, con el que contribuía al sostenimiento de la modesta casa familiar, con unos padres en paro y una hermana que se quedó embarazada siendo una adolescente y que está criando a su hijo. Pero le surge la opción de un trabajo como cuidadora de un tetrapléjico, Will Traynor, hijo único de una familia ricachona que vive en una auténtica mansión, un castillo. Aunque Lou no tiene ninguna experiencia, y el joven sobre ruedas está amargado por su situación, es contratada. Y puede que traiga un poco de luz a ese desdichado hogar, aunque a su novio, preparador físico, no le hace la cosa mucha gracia. El film podría definirse como la versión romántica "pastelona" de Intocable; también podría verse como Downton Abbey en la actualidad y con el foco en el discapacitado. Pero sería hacer buena a esta película británica bastante torpe y de corto alcance, a la que para darle algo de dramatismo, se añade la cuestión del suicidio asistido –"muerte digna" la llaman algunos–, aunque sin el calado necesario, ni siquiera como presunta película militante. La desconocida Jojo Moyes adapta su propia novela, y otra casi primeriza, Thea Sharrock –tiene en su haber algún episodio de la serie británica ¡Llama a la comadrona!– dirige. Ambas no logran el necesario equilibrio, el conjunto está muy descompensado, y resulta muy poco creíble. Es todo excesivamente reiterativo –los esfuerzos de ella por alegrar la vida de él, el vestuario hortera de ella, el novio corriendo a todas horas y hablando de sus logros...–, y las cuestiones serias –el amor incondicional, la aceptación de las propias limitaciones, el dejar el "nido"...– se tratan con tanta levedad y sin ápice de emoción, que dejan frío al espectador, lo que tiene su mérito en una cinta tan empalagosa. Poco pueden hacer para salvar la función los actores, los guapitos pero no grandes genios de la interpretación Emilia Clarke (Juego de tronos) y Sam Claflin (Los juegos del hambre: En llamas).
4/10
(2018) | 143 min. | Cómic | Acción | Fantástico Tráiler
1985, Maine. Un farero encuentra a una mujer inconsciente arrastrada por las olas. Resultará ser Atlanna, princesa del reino submarino de Atlantis, que ha huido de un matrimonio no deseado. Con los años el amor entre el farero y la princesa les dará un hijo, Arthur. Treinta años después el rey de Atlantis, Orm, pretende reunir bajo su mando a todos los reinos submarinos, proclamarse Amo de los Océanos, y declarar la guerra al mundo terrestre. La princesa Mera, su prometida, solicitará entonces la ayuda de Arthur, el único ser que puede impedirlo. Primer largometraje que adapta las aventuras del personaje de Aquaman, que apareció por primera vez en los cómics de DC en 1941. Creado por Paul Norris y Mort Weisinger, más tarde el personaje protagonizaría sus propias historias en los años 50 y poco después se haría célebre al ser parte de la Liga de la justicia. Que el hábitat del superhéroe sea el acuático ha impedido sin duda durante muchos años un traslado convincente a la pantalla, algo que ahora es ampliamente posible gracias al dominio de los efectos especiales. Aquaman se une así a sus colegas de DC –Batman, Superman, Wonder Woman, El escuadrón suicida– para repartirse la taquilla comiquera con sus rivales de Marvel. Poco a poco las fuerzas se equilibran. El director James Wan, que hasta el momento había sobresalido en el género del terror (Saw, Expediente Warren, Insidious), aparca los sustos para ofrecer esta vez un espectáculo lleno de acción y fantasía, que da poco respiro durante las más de dos horas de metraje. Tras una leve presentación en la superficie, pronto seremos trasladados al fondo del mar en donde las conspiraciones y los enfrentamientos darán comienzo. La trama alternará entonces sin descanso escenarios terrestres –desierto del Sáhara, Sicilia– y acuáticos –Atlantis, Reino de la Fosa–, hasta la apoteósica batalla final en el fondo del océano. Quizá la primera parte del film sea la más floja, en donde se pasa rápidamente de un personaje a otro sin apenas detenernos, generando un prólogo submarino que es un batiburrillo ligero y poco claro. Los diferentes reinos del mar y sus reyes respectivos se muestran con simples brochazos e incluso los piratas de la primera escena no parecen poseer demasiada entidad. Pero el guión de David Leslie Johnson-McGoldrick y Will Beall se recompone correctamente al cabo de los minutos cuando la trama avanza por caminos más tradicionales, que retrotraen a las grandes obras épicas de la mitología: el héroe ha de cubrir varias etapas en la búsqueda del tridente de Atlan, una especie de vellocino de oro para cuya posesión hay que superar una serie de pruebas. Hay además elementos que recuerdan otros seres mitológicos, como la aparición del gigantesco Karathen, una especie de monstruoso Kraken imposible de abatir. Todo el film es un despliegue desmedido de efectos especiales. El estilo de éstos es poco realista, algo que ya podemos apreciar en la sorpresiva e inicial escena guerrera de Nicole Kidman, y que luego se constata especialmente en el ambiente submarino, en donde a ratos parece que estamos ante dibujos animados, tal es el juego de luminiscencias, reflejos de colores y cabriolas que las criaturas ejecutan en el medio líquido. Lamentablemente este aparato visual va en detrimento de la concepción de los personajes, que en general están muy pobremente perfilados. Por ejemplo, se echan de menos más escenas del entrenamiento infantil y juvenil del protagonista, de su crecimiento, de sus conflictos. Pero también ocurre eso con los demás personajes. Además, por si eso fuera poco, la espectacularidad de luces y relámpagos marinos es inversamente proporcional a la tensión y la intriga que provocan. Y también puede resultar agotador el enfrentamiento entre Orm y Aquaman, que recuerda la interminable batalla a puñetazos entre Superman y el general Zod en El hombre de acero. Quizá por eso la mejor secuencia sea la persecución en Sicilia. La banda sonora, potentísima, está muy presente, e incluye algunas versiones de canciones modernillas que dan el pego, aunque entre todas ellas destaca el tema de los créditos "Everything I Need", de Skylar Grey. Entre tanta parafernalia técnica, lógicamente las interpretaciones tienen escaso recorrido, aunque es justo afirmar que Jason Momoa cumple con creces. Es un magnífico Aquaman, una mole de músculo con un punto de humor que en general cae bien, pese a que no es precisamente un actor shakespeareano. Nicole Kidman y Amber Heard, en sus más limitados papeles también hacen un correcto trabajo.
6/10
(2012) | 120 min. | Histórico | Thriller | Drama Tráiler
Argo, dirigida por Ben Affleck, es una buena película, tiene todas las papeletas para estar esta año en los Oscar. Entre los productores, además de Affleck, figura George Clooney. El film se basa en un caso real, una parte no excesivamente conocida de la crisis de los rehenes de la embajada americana en Irán, acontecida en 1979, en plena revolución del ayatollah Jomeini. Que gran parte del personal diplomático fue retenido y humillado durante cerca de un año, y que la tristemente célebre operación de “ResCarter” fue un fracaso sí suena. Pero el film se centra en seis personas que lograron salir de la legación y refugiarse en la embajada canadiense. Ante la falta de opciones para sacarles del país, un agente de la CIA alumbra la peregrina idea de simular que un equipo de cine canadiense, aliado con Hollywood, anda buscando localizaciones para una desopilante película de corte fantástico titulada precisamente “Argo”. El guión de Argo es obra del desconocido Chris Terrio, y Ben Affleck sabe dar al relato un aire setentero, lleno de emoción, pero también de las justas dosis de humor. El tempo es perfecto: la presentación al público de los antecedentes, las opciones de rescate, los preparativos, el caldeado ambiente en las calles de Teherán, las dudas de la administración Carter, la vida en la embajada canadiense... El riesgo de tomar este caso particular y dejar orillada la gran crisis de la embajada americana se sortea con éxito. Quizá el clímax es excesivo, muy peliculero y hollywoodiense, pero en general tenemos una de esas grandes producciones de las que puede enorgullecerse con razón el cine americano y con las que el espectador empatiza enseguida. El reparto es sencillamente perfecto, componen unos personajes creíbles, tanto en el mundo de los espías -el propio Affleck y Bryan Cranston...- como en el de Hollywood -John Goodman y Alan Arkin- y el diplomático -Tate Donovan, Victor Garber y Clea DuVall, entre otros-.
7/10
(2014) | 85 min. | Aventuras | Animación | Comedia Tráiler
Adaptación del álbum de las aventuras de los irreductibles galos creados para el cómic por Albert Uderzo y René Goscinny. Sigue el nuevo plan tramado por Julio César por someter al poder de Roma a la única aldea de la Galia que se le resiste, la que habitán Astérix, Obélix, Panorámix y compañía. La idea es construir unas lujosas edificaciones con tipo de comodidades, a las que pomposamente denomina "La residencia de los dioses". Allí irán de vacaciones romanos con sus familias, y este desconocido turismo puede que ayude a que los galos se acomoden a las costumbres romanas, y acaben aceptando la ocupación. El salto de la viñeta a la representación con actores de carne y hueso, o recurriendo a la animación tradicional o tridimensional, es siempre complicada, algo del encanto original se pierde en el camino, lo que se nota más cuando hablamos de un clásico como Astérix. De modo que, sí, tenemos una cinta entretenida, y hasta con alguna variación simpática, como la de la familia romana, un matrimonio con un niño, que acaba haciendo buenas migas con los galos de la aldea. Y el gag del chaval representando peleas con sus muñecos, y los padres preguntándose donde habrá aprendido tanta violencia, mientras contemplan un espectáculo de gladiadores, rezuma fina ironía acerca de progenitores que permiten que sus retoños vean en las diversas pantallas que tienen a su alcance cualquier cosa. Se puede echar uno unas risas con los aldeanos medio vencidos por el dinero romano, y los turistas que aceptan cualquier incomodidad sólo con pensar en el ruido y mal olor de Roma. Pero cuesta imaginar a Goscinny restando al César su dignidad del modo en que lo hace film, que lo convierte en villano de opereta, y tampoco el arquitecto del complejo residencial conserva la personalidad del cómic original.
5/10
(2012) | 90 min. | Terror
Oren Peli, que dio la campanada con la rentable Paranormal Activity, arropa como productor y coguionista Atrapados en Chernóbil, debut en la realización de Bradley Parker, hasta ahora supervisor de efectos especiales en títulos como Déjame entrar (Let Me in). Atrapados en Chernóbil tiene como protagonistas a los típicos jóvenes veinteañeros de vacaciones. En concreto pasan por Kiev, donde contratan los servicios de Uri, especializado en lo que él mismo denomina "turismo extremo", que les ofrece llevarles a Prípiat, la ciudad que quedó abandonada tras el estallido de uno de los reactores de la cercana central nuclear de Chernóbil. Tras comprobar que el lugar encierra sorpresas como peces que parecen haber sufrido mutaciones, unos agresivos lobos y hasta un oso, los integrantes del grupo quedan atrapados porque al regresar a su furgoneta, los cables han sido saboteados por criaturas o personas. La marca de fábrica de Oren Peli es el formato 'metraje encontrado', que consiste en mostrar imágenes supuestamente tomadas por los propios protagonistas antes de sufrir un trágico final. Pero se ha debido tener en cuenta que el subgénero está un tanto sobreexplotado, tras las sucesivas entregas de Paranormal Activity, la serie producida por Peli The River, y filmes como Monstruoso y [Rec]. Por esta razón, se ha prescindido de que uno de los personajes grabe todo lo que ocurre. Sin embargo, Atrapados en Chernóbil está filmada con un estilo supuestamente rudimentario, cercano al documental, muy similar al de estas producciones citadas. Los actores de Atrapados en Chernobil resultan lo suficientemente espontáneos, y el arranque logra transmitir cierta tensión. Pero los personajes no tienen ningún atractivo, por lo que no consigue implicar demasiado al espectador. Además, pronto se transforma en una sucesión de sustos fáciles para público impresionable. No resulta recomendable para aquéllos que busquen un relato con un mínimo de profundidad.
4/10

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