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Lista de cine

Las 65 mejores películas bélicas españolas (2020)

Está considerado uno de los géneros pendientes del cine español, junto con la ciencia ficción y el musical. Pero se han rodado destacadas películas bélicas a lo largo de los años, situadas en diferentes períodos históricos.

Nuestra selección omite las numerosísimas cintas sobre las consecuencias de la Guerra Civil.

Las 65 mejores películas bélicas españolas (2020)
(2017) | 90 min. | Bélico Tráiler
La capitana Varela, valiosa médico militar española destinada a Afganistán, sufre una enorme conmoción tras perder a uno de sus pacientes, un niño herido en un trágico incidente. Su nivel de estrés se elevará más cuando el helicóptero con el que acude con otros compañeros a rescatar a dos militares estadounidenses heridos vuelca al tocar tierra. Los mandos pueden organizar una misión rutinaria que les rescate sin mayor problema, pero se decide montar un operativo más complejo para trasladar de vuelta el aparato siniestrado, evitando la humillación de que el mismo sea capturado y exhibido como trofeo por los talibanes. Esto obligará a los accidentados a sobrevivir durante toda la noche en su posición… Hasta ha habido un español que ha rodado en los últimos años un western convincente, Mateo Gil, con Blackthorn, mientras que en el ámbito del terror se han estrenado trabajos sobresalientes. Por el contrario, resulta difícil encontrar un film patrio que valga la pena adscrito al género bélico, por mucho que se hayan estrenado a bombo y platillo algunos, como el irregular 1898, los últimos de Filipinas, y que incluso existe el caso de un realizador, Daniel Calparsoro, que ha incursionado en el mismo en dos ocasiones, en las esforzadas, pero al cabo decepcionantes, Invasor y Guerreros. Así las cosas, el espectador acude al visionado de Zona hostil como si se adentrara en territorio Comanche. Por eso sorprende para bien que al menos sea correcto y digno el debut en el largometraje de Adolfo Martínez, que ya había llegado lejos en el terreno de los storyboards, trabajando en superproducciones de Hollywood como Alien resurrección y El libro de la selva. Esta experiencia se nota en la imaginación visual con la que suple que su presupuesto está muy alejado del de los films estadounidenses, pese a que ha contado con 5 millones de euros (cifra superior a la media) y un importante apoyo del ejército, a lo que ha logrado sacarle tajada. Cuenta además con un reparto ajustado, en el que sobresale Ariadna Gil, que consigue que su personaje resulte creíble, pese a que el guión no ofrece demasiados datos con él, y el menos conocido pero siempre sorprendente Antonio Garrido, en el rol secundario del jocoso, pero cabal comandante Ledesma. Rodada en el desierto de Almería, como legendarios títulos protagonizados por Clint Eastwood y demás, esta reconstrucción de un hecho real logra verosimilitud (al menos para quien no sea un gran experto), pues hasta los intérpretes parecen haber recibido el entrenamiento militar básico para no hacer el ridículo. Tiene mérito que al menos por una vez no se arremeta de forma gratuita contra la patria, y que se muestren hechos de nuestros soldados indiscutiblemente heroicos… ¡que también los hay! Como curiosidad, llama la atención, al menos para los profanos, las numerosas ocasiones en las que los personajes utilizan la coletilla “con el debido respeto”, para después cuestionar las órdenes de un superior, sin parecer subversivos. El título, demasiado similar a En tierra hostil, se podría haber mejorado, pero no se deben pedir peras al olmo.
6/10
(1963) | 90 min. | Musical
Primera película que protagonizó la estrella de la canción Manolo Escobar. El cantante del mítico Porrompompero se une a un grupo de guerrilleros para combatir a los franceses durante la Guerra de la Independencia.
4/10
(1995) | 104 min. | Bélico
Historia de amor, amistad y heroísmo utópico en el seno de una sección de las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil española. El más brillante filme sobre la guerra civil, a pesar de estar dirigida por un británico. La realización y las interpretaciones son buenas, y transmiten sensación de sinceridad. Además, la visión de Ken Loach resulta bastante crítica e inteligente, a pesar de su habitual militancia política, que no le impide dar una visión cuanto menos interesante del conflicto.
5/10
(1942) | 82 min. | Drama
En el Norte de África, Mauro se incorpora a la 4ª Bandera de la Legión. Enseguida se hace muy amigo de El Grajo, el legionario más popular. Tras la muerte de un hombre, Mauro se convierte en el principal sospechoso. Antes del juicio, El Grajo decide investigar lo ocurrido por su cuenta. Drama castrense emblemático del cine de los 40, que obtuvo un enorme éxito en su momento. Juan de Orduña demuestra que es un realizador bastante solvente.
5/10
(1998) | 110 min. | Drama
Madrid, noviembre de 1936. Primeros y cruentos compases de la guerra civil. En un bombardeo la joven Carmen pierde a toda su familia. Destruida su casa, vaga sin rumbo, no sabe adónde ir. Manuel, celador del Museo del Prado y gran admirador de la obra de Goya, además de ingenuo anarquista, salva un autorretrato del maestro, el lugar no se ha librado de los efectos de un ataque, coincidente con los preparativos para trasladar las principales obras de arte a Valencia. Una y otro se encuentran en el metro, y Manuel, compadecido de Carmen, le hace hueco en la pensión que regenta su tía Flora. Aunque Manuel desea devolver el cuadro, el ambiente de represión de la retaguardia, y en general, el caos de una ciudad con los artículos de primera necesidad racionados, impiden que pueda hacerlo, de modo que se convierte en su fiel custodio. Aunque un huésped de la pensión, que opera en el mercado negro, echa el ojo al autorretrato. Aunque el tiempo pasa, y los españoles deberían ser capaces de mirar a su pasado con perspectiva histórica y sin ira, la realidad es que cuesta hacerlo, también en el cine. En el caso que nos ocupa, el director y coguionista Antonio Mercero, con su habitual colaborador Horacio Valcárcel, hacen un esfuerzo por orquestar un punto de vista equilibrado, donde se recuerda que se cometieron tropelías en uno y otro bando. Al transcurrir la mayor parte de la narración en el Madrid republicano, se abordan los registros y delaciones, y la persecución religiosa con asesinatos de sacerdotes, pero también se menciona por ejemplo la ejecución del marido de Floro en la represalia sangrienta de Badajoz, ocurrida en el lado nacional. Y se pintan situaciones típicas en tiempos de guerra, como el mercado negro y la usura, donde los que tienen negocios de almoneda se enriquecen aprovechando la penuria ajena. En esta ambiente, se propone el arte como expresión de lo imperecedero, por encima de odios e ideologías destructoras. Las intenciones son loables, pero el desarrollo de la película es irregular. Funciona bien a la hora de plantear la trama y las vicisitudes de los personajes, con buenos momentos como el del registro en que podrían encontrar el cuadro. Pero una vez se afianza la atracción amorosa entre Carmen y Manuel, no se sabe muy bien por dónde tirar, y la marcha del segundo al frente no tiene la necesaria fuerza. La presencia de niños, sobre todo Pepito, hijo de Flora, sirve para apuntar como los chavales pueden convertir en juego inocente incluso los horrores de la guerra, como cuando simulan un fusilamiento. De todos modos, la secuencia en que encuentran una bomba no está bien resuelta, su inclusión resulta bastante forzada; lo mismo cabe decir del desenlace, homenaje incluido al cuadro de los fusilamientos de mayo. Hay acierto en la definición de los personajes, con buenos trabajos de Gabino Diego y Leonor Watling, pero también de Adriana Ozores como la digna viuda –ganó el Goya a la mejor actriz de reparto–, de Luis Cuenca como el simpático abuelo Melquíades, e incluso de los que encarnan a los más villanos de la función, Héctor Colomé y Josep Maria Pou.
6/10
(2002) | 95 min. | Bélico | Drama
Daniel Calparsoro cambia los tercios a que nos tiene acostumbrados (Salto al vacío, Asfalto) y nos introduce en las vicisitudes de un grupo de soldados españoles, que hacen no se sabe bien qué en Bosnia. Con ayuda del periodista Juan Cavestany en el guión, Calparsoro se centra en los omnipresentes agobios de los protagonistas, sin ofrecer un solo momento de relajo para humanizarlos.
4/10
(2012) | 95 min. | Bélico | Thriller
2004. Pablo, casado y con una hija pequeña, realiza labores en la unidad médica del ejército español en Irak. Cuando se trasladan tras ayudar a las víctimas de un ataque, el convoy donde viajan él y su amigo Diego, es atacado por terroristas. Conseguirán huir, pero cuando llegan a un pequeño poblado, Pablo se verá obligado a luchar contra dos hombres. Días después despertará en un hospital de La Coruña. Tiene vacíos de memoria, pero poco a poco las imágenes se aclaran y lo que ve no le gusta nada. Cuando recibe la visita de un enviado del Ministerio que le pide que firme un informe de confidencialidad sobre su misión en Irak, Pablo se niega y decide investigar los hechos por su cuenta. Tras discretas incursiones en miniseries de televisión como La ira o Inocentes, Daniel Calparsoro vuelve al largometraje y firma la que es sin duda alguna su mejor película. Si ya destacó con Guerreros, ambientada en el conflicto bosnio, con Invasor regresa al escenario bélico, esta vez en la Guerra de Irak, y demuestra que es en ese género donde mejor se desenvuelve. Ya desde las primeras imágenes el espectador se da cuenta de que está ante una producción de altura, con panorámicas y planos exteriores de gran factura, que nos trasladan al desierto oriental, en donde tendrán lugar los acontecimientos centrales que darán sentido al film. Tanto en estas secuencias, como en las que tienen lugar en La Coruña (magnífica la persecución automovilística), Calparsoro convence detrás de la cámara, sin grandes alardes, pero sin trucos que escondan la limitaciones de producción. Y cuando es necesario sabe llegar al espectador con intensos primeros planos, con insertos y flashbacks llenos de enjundia. Es cierto que hay alguna escena peor lograda, menos verosímil, como la de la pelea en la playa o la histeria violenta en el bar protagonizada por uno de los soldados. Pero son detalles que no empañan para nada la buena impresión del conjunto, muy equilibrado. Pero Invasor funciona principalmente por dos motivos, y el primero de ellos es el de que toda la trama bascula sobre la decisión moral que debe afrontar el protagonista. Las guerras llevan consigo situaciones trágicas, injustas, nada fáciles, y Calparsoro no frivoliza con eso. Ya se sabe, lo correcto no es lo más fácil, y huir de la verdad por salvar los muebles puede llevar consigo una vida entera de amargura. En este sentido el argumento trae a la memoria filmes como En el valle de Elah. Hay mucho realismo en las decisiones del protagonista y en sus consecuencias, y la película no endulza el desenlace para regocijo del respetable, pero también evita caer en la trampa del fatalismo, típica del cine español. Por otra parte, el estamento militar no queda muy bien parado en el film (véase el último plano), así como la clase política, centro a menudo de críticas por sus irresponsables decisiones. El otro aspecto por el que Invasor es una buena película es por el retrato de personajes. Es excelente la presentación del protagonista Pablo, un tipo con fondo, con personalidad propia, dispuesto a no seguir protocolos cuando ha de realizar su trabajo, que es salvar vidas en el campo de batalla. Igualmente logrado está el dibujo de su amigo Diego, leal y valiente, aunque no tenga asideros tan sólidos como su colega. Y por último destaca el contrapunto de Baza, un agente sin escrúpulos que, aunque a veces parezca salido de una película yanqui de los años 40, resulta también creíble, por su naturalidad y cierto aire chapucero muy a la española. Por supuesto, nada de esto hubiera sido posible sin un trío de actores soberbio. Alberto Ammann hace un magnífico trabajo, en la línea del que realizó en Celda 211; Antonio de la Torre está como siempre, mimetizado; y Karra Elejalde se lo pasa pipa con su agente malote, algo que él hace a la perfección. Inma Cuesta, por su parte, está convincente y sobria en su sentido papel, aunque su personaje no tenga tanto peso en la trama.
6/10
(2016) | 105 min. | Histórico | Drama Tráiler
Recreación de uno de los hechos históricos que marcaron el final del imperio español, junto a la pérdida de Cuba y Puerto Rico. El final de la colonia española de Filipinas se dilató por la resistencia en condiciones muy penosas de cincuenta hombres, conocidos como “los últimos de Filipinas”, que sufrieron un asedio de casi un año en Baler, refugiados en una iglesia. Al mando se encontraba el capitán Enrique de las Morenas, al que sucedió en el mando el teniente Martín Cerezo cuando el otro murió de enfermedad. Esta página de la historia de España ya había sido llevada al cine en 1945 por Antonio Román, con el título de Los últimos de Filipinas, justo el año en que murió el mentado teniente Martín Cerezo, con un reparto de lujo para la época, y poniendo el acento patriótico en el heroísmo de los protagonistas. En esta versión que llega siete décadas después contamos de nuevo con un conjunto actoral destacadísimo, pero conforme a los nuevos tiempos se quiere arrojar una mirada más crítica y revisionista, algo desencantada; sin negar el coraje de los personajes, pero como subrayando el absurdo de la acción, poco más que una cabezonería quijotesca casi surrealista, que no valdría la pena. Firma el irregular guión Alejandro Hernández, habitual colaborador de Manuel Martín Cuenca, quien no logra insuflar progresión o dramatismo creciente a la trama, el tiempo discurre, las condiciones empeoran, la guerra ha terminado aunque los sitiados no quieran enterarse, y punto, en algún momento deberá llegar, entre delirios febriles, disparos, entierros y treguas, el final. Mientras que el discurso político de los poderosos que usan a los pobres como carne de cañón, o las quejas sobre España, concepto discutido y discutible, resulta bastante pobre. En el ínterim se nos presentan los personajes, algunos reales, otros ficticios, quizá demasiado aislados, se echa en falta entre ellos algo parecido a la camaradería. De los auténticos resulta poco humano el empecinamiento de Martín Cerezo (Luis Tosar) en mantener la plaza, mientras el médico de Carlos Hipólito resulta bastante plano, y el detalle del opio del fraile de Karra Elejalde algo forzado; en cambio la posición del desertor está bien descrita, pues pugnan en él el deseo de salvar el pellejo con la inevitable sensación de traicionar a los suyos, para la que necesita autojustificarse incluso estentóreamente. El joven aspirante a pintor, al que da vida Álvaro Cervantes, y que proporciona de algún modo el punto de vista del espectador, desde la ingenuidad al rechazo ante lo que ocurre, debería haber dado más juego; mientras que el brutal militar de Javier Gutiérrez es puro cliché. Hay un esfuerzo de producción importante de Enrique Cerezo, con Televisión Española, Telemadrid y 13 TV, lo que se nota en la recreación de época, el esfuerzo de documentación, la fotografía de parajes naturales y abundantes escenas de acción bélica, pero Salvador Calvo, bregado en televisión, no las sirve de un modo excesivamente vibrante, el presupuesto da para lo que da. Así pues, se agradece una nueva mirada a este episodio de la Historia de España, pero el resultado no es enteramente satisfactorio.
4/10
(1945) | 99 min. | Histórico | Bélico
Reconstrucción de las hazañas de la última guarnición española que siguió resistiendo en la Guerra de Cuba, en 1898. El capitán Enrique de las Morenas y Fossi queda sitiado con una cincuentena de soldados en la iglesia de Baler, un pueblo de Filipinas, por los insurrectos. Allí resisten durante más de un año. Todo un clásico del cine español, destaca la interpretación de actores como Fernando Rey y Tony Leblanc. La canción "Yo te diré", interpretada por Nani Fernández, se hizo muy popular.
6/10
(1940) | 99 min. | Histórico | Bélico
El coronel Moscardó está al mando de un grupo de militares del bando nacional, que defienden el Alcázar de Toledo, durante la Guerra Civil. Uno de los filmes claves de la propaganda del régimen de Franco en los años 40. Dejando aparte las cuestiones políticas, lo cierto es que el realizador Augusto Genina rueda con solvencia, y hasta el realizador Michelangelo Antonioni alabó sus virtudes cinematográficas.
5/10
(2006) | 119 min. | Aventuras | Fantástico | Drama Tráiler
Una viuda de la guerra española, con una hija pequeña, se ha casado con un comandante de la guardia civil en busca de seguridad. Encinta de su nuevo esposo, la familia se instala en una casa en medio del bosque, donde el comandante y sus hombres tratan de acabar con el maquis, hombres que se refugian en la montaña y que no admiten la derrota de la pasada contienda bélica. La pequeña, ajena a ese entorno de enfrentamiento político y amante de los cuentos, se internará en un misterioso mundo mágico habitado por un fauno. Éste le hace una sorprendente revelación a la niña: Ofelia es en realidad una princesa. Para poder regresar a su verdadero mundo, y recuperar su estatus real, deberá superar tres pruebas. El mexicano Guillermo del Toro dirige una sólida película, quizá la mejor que ha realizado desde Cronos (1993), donde juega a que las diferencias entre el mundo mágico y el real no son tantas: en ambos espacios hay buenos y malos, y se hacen necesarios el amor y el sacrificio para sobrevivir a la crueldad y al egoísmo. De exuberante imaginería y envidiable ritmo, choca no obstante la violencia desmedida de algún pasaje. Como en otros filmes ambientados en el franquismo, carga la tópica imagen maniquea al uso, aquí camuflada con la estructura de cuento, que hace más aceptable que los guardias civiles sean ‘malos malísimos’ y los ‘chicos’ del maquis héroes sin fisuras. De interpretaciones impecables, sobresale la parte fantástica.
7/10
(2016) | 110 min. | Histórico | Bélico | Drama Tráiler
A punto de cumplirse el 80 aniversario del bombardeo de Guernica (Gernika en euskera), durante la guerra civil española, llega esta película para recordar que aquella fue una de las primeras ocasiones en que se arrojaron bombas sobre la población civil. Aunque las víctimas no fueron numerosas –unas 160, lejos de las alcanzadas posteriormente en la Segunda Guerra Mundial, con los trágicos récords de Hiroshima y Nagasaki–, el ataque se convirtió en emblemático de cómo el horror bélico podía cebarse sobre los no combatientes, en acciones que no tenían interés táctico o estratégico, sino que se dirigían únicamente a minar la moral de enemigo. De hecho el film incide en que los bandos contendientes se convirtieron en poco menos que marionetas en manos de los totalitarismos –nazi y fascista de un lado, soviético del otro–, que ensayaron en España sus nuevas armas. Esto podía haber servido un poco para superar el habitual maniqueísmo del subgénero bélico de la guerra civil española, aunque no se acaba de lograr del todo este objetivo, la ideología sigue pesando lo suyo. Estamos ante un notable esfuerzo de producción, manejado por Koldo Serra con ciertos medios y rodado en inglés, sin duda con la sana intención de hablar de modo didáctico del bombardeo a un público internacional amplio. Pero desgraciadamente el film acaba convertido en un encadenado de clichés, por culpa de unas situaciones demasiado folletinescas y estereotipadas, por las que pululan unos personajes de cartón piedra. Todo transcurre alrededor de la oficina de prensa en Bilbao durante la guerra, donde ejerce Henry, un periodista que fue una especie de Hemingway en su día, pero que se ha convertido en un cínico que inventa sus crónicas; por ahí también anda una fotógrafa que se juega la vida cada vez que toma una instantánea. A la idealista Teresa le toca la ingrata tarea de manejar la censura informativa, aunque a la vez desea que el mundo conozca la verdad de la contienda. Un comisario político ruso la pretende románticamente, pero ella se verá atraído por Henry. Como cabe imaginar, la peripecia periodística y romántica es una excusa que debe llevarnos a las escenas del bombardeo, lo mejor del film. Pero entretanto hay momentos obvios de promoción turística, como el publirreportaje –no se nos ocurre una descripción mejor– de las escenas del País Vasco y la vida rural, con la excusa de que la oficina de prensa se lleva a los chicos de la prensa a hacer un tour: de modo que ven el árbol de Guernica, y puede disfrutar del aurresku.
3/10
(2005) | 103 min. | Bélico | Drama
Un veterano de la guerra de Las Malvinas intenta suicidarse. Avisado un compañero de armas, acude al hospital donde está ingresado, y en el ínterin recuerda la compartida experiencia bélica en esa loca aventura de recuperar un territorio que Gran Bretaña sigue manteniendo como colonia: la instrucción, el fuego del enemigo, el frío, el intento de hacerse con algo de comer… Film bélico digno, donde se han cuidado con esmero las escenas de guerra. Pudo terminarse gracias a su presentación a la sección del Festival de San Sebastián ‘En construcción’, y al año siguiente, ya en sección oficial, ganó el Premio Especial del Jurado. Tristán Bauer se basa en un libro de Edgardo Esteban y Gustavo Romero Borri, que bucea en las heridas emocionales de los veteranos del conflicto. El film es algo plano, la combinación de las escenas hospitalarias y las de combate no acaba de funcionar. Se agredece el esfuerzo por ser equilibrado, pero quizá se advierte demasiado el empeño por situarse en lo políticamente correcto: denunciar los excesos de la dictadura, criticar a los mandos poco humanos, afirmar la nacionalidad argentina de las islas, criticar a los británicos… El regreso del veterano al antiguo campo de batalla, secuencia con la que culmina el film, es algo sentimental y como Gastón Pauls exhibe una inexpresividad estudiada durante casi todo el metraje, su llanto final choca y descoloca.
6/10
(1963) | 129 min. | Aventuras
Fernán González está enamorado de la infanta Sancha de Navarra, y su amor es correspondido. Pero Fernán, mata al padre de ella, el rey Sancho, en la batalla de Valdepiedra. Llegado el momento de firmar el contrato de boda, el hermano de Sancha y la reina de León le tienden una emboscada y le hacen prisionero. Un joven Espartaco Santoni interpreta al protagonista en este filme épico, de caballeros, damas y batallas. Dirigido por Javier Setó, que firmó otros títulos como Pan, amor y... Andalucía o Saeta rubia.
5/10
(1942) | 106 min. | Drama
Las dos versiones del  film cuyo guión escribió el general Franco bajo el seudónimo Jaime de Andrade. Documento histórico que permite comparar las dos caras de una misa moneda. En su argumento cuenta la vida de dos hermanos durante la guerra civil.
5/10

| min.
(1986) | 107 min. | Histórico | Drama
Reconstrucción del famoso vuelo de Franco en el Dragón Rapide. El avión trasladó al entonces general desde las Islas Canarias, donde estaba destinado, a Marruecos, en julio de 1936, al inicio de la Guerra Civil. El film indaga en las reacciones de los militares, descontentos ante graves sucesos del momento, en los días previos a la contienda. El prolífico Jaime Camino realiza un evidente esfuerzo por ceñirse a los hechos históricos. Lo mejor, la sorprendente transformación del actor Juan Diego, que encarna a Franco.
5/10
(2011) | 114 min. | Bélico | Thriller
Frente ruso durante la Segunda Guerra Mundial. España apoya a Alemania con voluntarios integrados en la llamada División Azul. Allí está el sargento Andrade, antiguo inspector de policía en la vida civil. Precisamente por su profesión los altos mandos acuden a él para resolver el asesinato de un soldado, sobre cuyo pecho aparece grabado a base de cuchillo la frase “Mira, que te mira Dios...”, inicio de una oración infantil. Ayudado por el sargento Estrada, Andrade inicia las pesquisas, mientras se suceden nuevos crímenes que permiten sospechar que podría tratarse de un caso de venganza ejecutado según perversos ritos masónicos. Gerardo Herrero es mejor productor que director. Recientemente ganó el Oscar a la mejor cinta extranjera por su producción El secreto de sus ojos, excelente film extranjero. Está claro que se le debe reconocer el mérito de levantar películas ambiciosas, de la que es muestra este film cuyo marco, la División Azul y unos crímenes misteriosos, resulta fascinante. Las primeras imágenes de unos caballos congelados en el hielo junto al cadáver del soldado asesinado despiertan grandes expectativas. El problema es que Herrero, dirigiendo, es más bien anodino. Los retratos generacionales de jóvenes desorientados en Las razones de mis amigos y El principio de Arquímedes le funcionan, pero otro tipo de historias que requieren algo más que horchata en las venas, como las de Territorio comanche o El misterio Galíndez, dejan la sensación de que daban para más. Y éste el el caso de Silencio en la nieve. La curiosidad por los crímenes del film y su posible autor se va diluyendo, sólo acaba despertando en el tramo final. No están bien definidos los personajes de Andrade y Estrada, sobre todo el primero, del que esperaríamos conocer más, su preocupación por un niño y una mujer rusas, y su pasado español, quedan en una difusa nebulosa. El director comete otros fallos casi de principiante: el modo en que el “páter” defiende el secreto de confesión resulta risible; da por hecho que el espectador sabe qué es el archiprohibido “juego de la violeta”, lo que no está tan claro y despista, pues se alude a él varias veces como algo conocido por los soldados; la tensa y casi sádica escena en que el no-avisado se entera de qué va el jueguecito quizá esté bien rodada, pero resulta descompensada y poco realista, no parece creíble que ante sesiones de ese tipo los mandos hagan la vista gorda, permitiendo la muerte de varios de sus soldados. Y en fin, la parte “romántica” con la rusa no está bien engrasada en la trama. ¿Qué queda al final en el haber del film? Tal vez el evitar estériles partidismos demasiado obvios, el innegable empaque y la creación de una intriga que a ratos interesa. Algo es algo.
5/10
(1951) | 106 min. | Histórico | Drama
Tras la revuelta de los comuneros en Castilla en época de Carlos V, son ejecutados Padilla, Bravo y Maldonado. María de Pachecho, la mujer de Padilla, no se quedará de brazos cruzados, y junto a su hijo planea venganza.Cuidada producción histórica de Cifesa. Juan de Orduña adapta la obra teatral de Francisco Villaespesa, con un reparto encabezado por Alfredo Mayo y Amparo Rivelles.
5/10
(2005) | 147 min. | Aventuras
Adaptación de las aventuras del célebre personaje creado por el escritor Arturo Pérez-Reverte. Se ha realizado un enorme esfuerzo de producción para recrear aquella época en que España era un imperio que empezaba a mostrar sus primeros signos de decadencia. La ambientación es perfecta, se pintan bien las circunstancias políticas, aunque quizá llama la atención la presencia folclórica de algún elemento –Velázquez, por ejemplo–, o la escasa presencia de la religión católica –la religión es algo más que la Inquisición–. No obstante, el solo hecho de abordar una ambiciosa película de aventuras y época, merece un aplauso a Antonio Cardenal y sus socios por su arriesgada apuesta, poco frecuente en España. Dicho esto, hay que decir que el film no acaba de funcionar. Agustín Díaz Yanes ha tomado la decisión de usar elementos de todas las novelas de Pérez-Reverte, con la intención de abarcar la vida completa del capitán Diego Alatriste. Esto da al film un carácter episódico, como de ir avanzando a salto de mata, de escenario en escenario, introduciendo muchos personajes, demasiados. ¿Realmente es necesario sacar medio minuto a Pilar Bardem caracterizada de monja? Quizá habría sido más inteligente seguir la opción de Peter Weir en Master and Commander. Al otro lado del mundo al abordar la saga del capitán Jack Aubrey, creación de Patrick O´Brian; o sea, centrarse en una novela, y tomar si acaso elementos puntuales de otras; pues al film de Díaz Yanes le falta una meta, un lugar al que llegar y que el espectador aguarde con impaciencia. En su modestia, funciona mejor El maestro de esgrima que este film. Destaca el esfuerzo de Viggo Mortensen, Aragorn en El Señor de los Anillos, por hablar un castellano adecuado a su personaje; y sabe darle un aire sombrío, aunque el guión no explique qué le mueve, a no ser que sea el simple afán de aventuras, la camaradería, el ir tirando con su amante actriz, o esa suerte de `hijo´ que es Íñigo de Balboa. El reparto de secundarios está muy bien pensado, aunque destacan Javier Cámara (el primer encuentro del conde duque de Olivares con Alatriste es magnífico, tal vez lo mejor del film), Juan Echanove (que da vida a un desengañado Quevedo), Antonio Dechent y Eduard Fernández (compinches de Alatriste); las féminas tienen menos cancha, se mire como se mire (estamos en un mundo de hombres, y el papel de Elena Anaya no se acaba de entender) e incluso Blanca Portillo, increíble la capacidad camaleónica de esta mujer, tiene una presencia menor, como… Fray Emilio Bocanegra, un hombre evidentemente. Las escenas de acción y de muchedumbres están conseguidas, y destaca la de apertura, de asalto a un puesto moviéndose por el agua, entre la niebla de una noche de luna de atmósfera azulada, que recuerda, y mucho, a la escena del huerto de los olivos en La Pasión de Cristo.
4/10