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Lista de cine

Todas las películas y series de Marvel

Hasta los años 90, Marvel no daba dinero en el cine, a diferencia de su principal competidora, DC, que había arrasado con la saga de Superman y la de Batman. Fue "Blade" la primera cinta basada en un personaje de la casa que dio dinero, y después "X-Men", en 2000 y "Spiderman", de 2002, arrasaron. Desde entonces, se estrenan varios títulos al año en los cines, y además, se han producido diversas series de éxito. Recopilamos todas las adaptaciones de Marvel en el cine. 

Todas las películas y series de Marvel
(1978) Serie TV | 692 min. | Fantástico
El doctor David Banner se expone accidentalmente a los rayos gamma. Por culpa del exceso de radiación, Banner se transforma en un gigantón verde cada vez que se enfada. Después de calmarse, vuelve a su estado original, e intenta encontrar un antídoto. Legendaria serie de finales de los setenta, que adapta las aventuras del personaje del cómic Marvel, aunque modifica sustancialmente el original. Hizo popular al culturista Lou Ferrigno, que encarnaba al increíble Hulk.
5/10
(1986) | 105 min. | Fantástico | Comedia
Howard es un pato adulto que adora la cerveza y tocar la guitarra. Una noche, un accidente le transporta hasta nuestro planeta. Allí conoce a Beverly (Lea Thompson), una joven y guapa cantante de rock que se convierte en su amiga. Sin embargo, un maligno científico le persigue y amenaza con destruir su planeta. Fantasía que adapta a la gran pantalla un exitoso cómic de la editorial Marvel, se convirtió en el más colosal fracaso de George Lucas, productor del film. Los prodigiosos efectos especiales dotan de credibilidad al simpático protagonista, pero no salvan la papeleta. En este film hizo uno de sus primeros papeles el excelente Tim Robbins (El juego de Hollywood, Cadena perpetua).
3/10
(1989) | 89 min. | Acción | Thriller | Drama
Cuando el ex agente de policía Frank Castle sufre el asesinato de toda su familia, decide no descansar hasta aniquilar a los culpables. Sobrevive escondido en las alcantarillas e irá despachando a cuantos mafiosos campean por la sociedad. Antes de que el célebre personaje de Marvel Cómics fuera interpretado por Thomas Jane y Ray Stevenson, ya se metió en la piel del violento justiciero el corpulento Dolph Lundgren, sólo cuatro años después de que saltara a la fama con Rocky IV. La película ofrece lo que se espera, un guión sencillito y bastante acción.
4/10
(1998) | 95 min. | Acción
Acción desde el minuto uno. Ritmo trepidante, música marchosa, mucha luz, mucho ruido. Así es Blade, la película que sigue la pista a este peculiar cazavampiros negro, que trata de librar al mundo de la maldición de los vampiros. Sobre todo de Deacon Frost, causante de la muerte de su madre y de que comparta algunas de las características de estos seres de las tinieblas. El cómic de Marvel ha sido adaptado a la pantalla por David S. Goyer, autor de uno de los films del género fantástico más interesante de los últimos tiempos: Dark City. El británico Stephen Norrington, procedente del mundo del videoclip, dirige la cinta. Y ha apostado por dar a Blade un "look" de semivampiro elegante, con clase: gafas oscuras, ropas negras y grises, gabardina flotante en las escenas de acción. En cambio Frost (encarnado por Stephen Dorff) es un vampiro macarra y mal afeitado, con una pinta permanente de colgado; no en vano es muy aficionado a organizar orgías vampíricas. Mucha sangre y efectos especiales salpican a este violento título, que trata de ser fiel a los dictados del cómic en que se basa. Wesley Snipes, el popular actor de color (Sol Naciente, Demolition Man, Pasajero 57) da vida con fortuna al torturado Blade. Aunque no estamos ante un film que exija grandes esfuerzos interpretativos, el actor se muestra inspirado cuando, casi al final, descubre un terrible secreto en torno a su madre. Snipes demuestra además que sus aptitudes como karateka no han perdido fuerza con los años.
6/10
(2000) | 104 min. | Cómic | Acción | Fantástico
En un mundo cada vez más revuelto, las personas un poquito diferentes, que se distinguen lo más mínimo de la aborregada masa, producen un creciente rechazo. Es lo que les sucede a los mutantes, personas que han nacido con alguna distinción genética que manifiesta en la adolescencia en forma de superpoderes. El senador Kelly de los EE.UU encabeza un movimiento que pretende limitar la libertad de los mutantes. Un atropello que combate con medios pacíficos el profesor Xavier, que guía a los mutantes “despistados” desde su escuela de jóvenes superdotados. Un punto de vista distinto tiene Magneto, que cree que la coexistencia con la gente normal resulta imposible. Hasta el punto de pretender que los mutantes dominen el planeta. Bryan Singer, que confiesa no ser un superfan de los cómics de X-Men, logra sin embargo una buena traslación de las historietas a la pantalla. El director de Sospechosos habituales y Verano de corrupción asegura que en la peli “hay temas políticos y sociológicos”, y que “trata de lo difícil que es encontrar un punto de tolerancia mutuamente beneficioso para todos los involucrados en determinado tema”. Aunque, honrado que es el hombre, reconoce también que es “una película de golpes y puñetazos”. En efecto, no faltan las buenas peleas entre héroes y villanos, servidas con buenos efectos especiales. Puestos a destacar un par de escenas, nos quedamos con el inicio (¡en un campo de concentración!) y el final (una prisión la mar de sicodélica).
7/10
(2002) | 116 min. | Acción
Al igual que Sherlock y Moriarty, o Superman y Lex Luthor, Blade y los vampiros son enemigos eternos. Pero el vampirismo hace extraños compañeros de ataúd, y el famoso cazavampiros, mestizo entre hombre y Nosferatu, debe unirse a sus rivales cuando entran en escena unas extrañas criaturas, los Reaper, que como el que roba a un ladrón, chupan sangre a los humanos, pero también a los otros chupasangres. Para liquidar esta amenaza que puede acabar en poco tiempo con todos los sufridos habitantes de la Tierra, Blade se une al grupo que se ha formado para combatirlos, compuesto por Nyssa, una atractiva vampiresa guerrera y varios soldados de élite. Antes de que los X-Men y Spider-Man arrasaran en la taquilla, Blade se convirtió en el primer superhéroe de la factoría Marvel con éxito en los cines. La secuela no podía tardar, y los productores encargaron un guión al artífice de la primera parte, David S. Goyer, que ahora se lo ha trabajado muchísimo más. La realización le fue encargada al mexicano Guillermo del Toro, que encadenó este rodaje en Hollywood con el de El espinazo del diablo en nuestro país. El cineasta aportó una cuidada ambientación que bebe de fuentes tan dispares como el cómic japonés, las películas de acción de Hong Kong y el expresionismo alemán (los malos son primos del legendario Nosferatu de Murnau). Por supuesto no habría habido secuela de Blade sin el actor que parece haber nacido para darle vida, Wesley Snipes, que sigue demostrando su entrenamiento en artes marciales como el kung fu y la técnica brasileña conocida como capoeira. El reparto incluye además una sorpresa para los aficionados al cine españoles: la presencia del amiguete Santiago Segura.
5/10
(2002) | 120 min. | Acción | Aventuras | Cómic | Fantástico
Nueva York. Peter Parker es un chaval normal y corriente que vive con sus tíos en el barrio de Queens. Es aficionado a la fotografía y colabora en el periódico de su instituto. Además está secretamente enamorado de Mary Jane, una compañera de clase a la que él ve inaccesible, pese a que también es su vecina y la conoce desde hace tiempo. Su vida, por tanto, no se diferencia en nada de la de cualquier joven de su edad: clases, estudio, algún trabajo esporádico y vida familiar… Pero su rutina va a cambiar cuando accidentalmente reciba el picotazo de una araña modificada genéticamente. Peter adquirirá poderes arácnidos fabulosos: facilidad para trepar por paredes y techos, agudeza sensorial extraordinaria, rapidez de movimientos, fortaleza física y, cómo no, capacidad para tejer su propia tela de araña. Al principio verá en esas características un medio formidable de hacer dinero, pero un triste suceso le convencerá de que debe utilizar sus nuevos poderes para combatir el mal. En el otro platillo de la balanza hará contrapeso un megalómano de los negocios llamado Norman Osborn, que además es el padre de Harry, el mejor amigo de Peter en el instituto. Osborn realiza experimentos científicos para el gobierno, pero tras la negativa para poner en marcha su último proyecto decidirá experimentarlo consigo mismo. Como resultado, verá aumentada su inteligencia y su fortaleza, pero también se convertirá en un demente que pondrá en jaque a la ciudad de Nueva York. Nace así el Duende Verde, el mayor enemigo de Spider-Man. A la hora de hacer una película seguramente todos los directores se pregunten qué escondida clave han de tocar para lograr el éxito. Muchos aspectos tienen de funcionar para que la imagen de la pantalla impregne nuestras retinas durante años: historia atractiva, guión trabajado y coherente, personajes sólidos, actores eficaces… Y, sin embargo, quizá todo eso no baste para situar la película en el particular Olimpo de los espectadores. Hace falta algo más. Y si llamamos la atención sobre este aspecto es porque en los últimos tiempos hay dos ejemplos que cabe estudiar: Spider-Man y El señor de los anillos. ¿Por qué esa fascinación en los espectadores? Resulta esclarecedor que ambas películas se basen en historias previas que durante muchos años han gozado del favor de los lectores. Pero hay que añadir –y aquí está la clave misteriosa–, que es entre esos lectores fanáticos (en el buen sentido) donde hemos de buscar a los responsables de ambos proyectos cinematográficos. Antes de rodar Spider-Man, Sam Raimi era ya acérrimo seguidor del cómic de Marvel –a los 12 años sus padres le regalaron un cuadro de Spider-Man que todavía se encuentra sobre la cabecera de su cama en la casa donde creció– y por eso el proyecto le ilusionó como a un niño que estrena balón de fútbol, puso su alma en él y comunicó su entusiasmo a todo el equipo. Y eso se nota en la película. Es verdad que Spider-Man sobresale por su impresionantes efectos visuales, pero también es cierto que lo hace aún más por su historia. Y es que paradójicamente las piruetas técnicas se encumbran cuando se ponen al servicio de una trama dramática que interesa. Raimi (Darkman, Un plan sencillo), apoyado magníficamente en el cómic y en el guión de David Koepp (Parque jurásico, Misión imposible), ofrece un entretenimiento soberbio, con personajes sólidos, verosímiles, que dan lugar a relaciones psicológicas muy intrincadas. Se permite además aderezar la mezcla con gags tan divertidos como el entrenamiento del protagonista, todo un logro de naturalidad narrativa. Si a todo ello sumamos el magnífico trabajo del reparto, el éxito del que hablábamos al comienzo es cosa hecha. Tobey Maguire es sencillamente la encarnación del héroe solitario a su pesar, ese tipo normal cuyas responsabilidades son a veces un plato duro de tragar (¡pobre Mary Jane!). Y a Willem Dafoe (Platoon, Arde Mississippi) habría que apuntarlo como uno de los malvados más sobresalientes de los últimos tiempos. No todos los actores hubieran pasado el corte en la esquizofrénica escena del espejo. Él no sólo aprueba holgadamente sino que además se da el gustazo de ponerte los pelos como escarpias.
7/10
(2004) Serie TV | 208 min. | Animación | Fantástico | Cómic
El verdadero nombre de Daredevil es Matt Murduckm hijo de un boxeador de segunda fila que le anima a seguir sus estudios de derecho. Dardevil es la historia de un joven muchacho llamado Matt Murduckm que, al intentar salvar a un anciano que iba a ser atropellado por un camión, sufre un accidente, y la carga de residuos químicos radioactivos que trasportaba cae sobre sus ojos, dejándole ciego. Tras el accidente, descubre que sus otros sentidos se han agudizado a niveles sobrehumanos y se compromete a perfeccionar sus nuevas habilidades. Entre otras, Murdock posee un radar que le informa de forma precisa sobre el espacio que le rodea, puede leer con los dedos el imperceptible relieve de las letras impresas de un periódico, etc. Murdock, además, aprende artes marciales, mientras acaba sus estudios de Derecho y abre un bufete de abogados con su amigo Foggy Nelson, con el que se dedica a defender inocentes. Matt toma la identidad de Daredevil y se lanza a la dura tarea de repartir justicia. El guión de este volumen corre a cargo de Kevin Smith, y fue dibujado por Joe Quesada. En este título de Marvel se puede ver cada viñeta del cómic a toda pantalla, con diálogos y sonidos.
4/10
(2003) | 128 min. | Acción | Fantástico | Cómic
Los mutantes están más perseguidos que nunca. Vistos como bichos raros, y después de un asalto sufrido en la Casa Blanca, el presidente ordena actuar contra ellos para lograr su control. Lo que no sabe es que el ataque de ese mutante anónimo fue coordinado en realidad por uno de sus asesores militares, William Stryker, con el fin de poder actuar de modo contundente contra los mutantes, a los que odia por razones muy personales. De modo que la Escuela de Jóvenes con Talento va a ser asaltada por el ejército, al tiempo que Stryker obliga al profesor Xavier a utilizar el Cerebro, para convocar a todos los mutantes y aniquilarlos. Las amenazas hacen extraños compañeros de cama, de modo que los pupilos del profesor van a colaborar con Magneto a la hora de enfrentarse a la actual amenaza. Una de las peculiaridades de esta nueva entrega de las andanzas de los X-Men es su intenso carácter coral. Hay muchísimos personajes, y todos tienen más o menos peso específico. Entre los viejos conocidos del primer film, podemos ver a Lobezno, que quizá averigüe al fin su origen, relacionado con un experimento militar con un metal llamado adiamanto (y conozca a su alter ego, la Dama Mortal); y a Tormenta, que gracias al Rondador va a descubrir que existen poderes más fuertes que la ira para luchar contra los enemigos. También repiten el profesor Xavier, Pícara (¿podrá controlar sus talentos para poder amar al Hombre de Hielo?), Cíclope, Jean Grey (con sus poderes telepáticos cada vez más descontrolados), Mística, Magneto… Y se suman personajes nuevos como Pyros, un joven que maneja el fuego como nadie, pero que parece verse atraído por el lado oscuro de los poderes mutantes, al más puro estilo Anakin Skywalker (casi se diría que este jovencito está cortado por el mismo patrón); y Rondador Nocturno, del que hablamos en otro sitio. Aunque Bryan Singer y su equipo de guionistas han echado el resto en no entregar una historia simplona, y en dar matices a los múltiples personajes, esto no es obstáculo para dejar boquiabierto en el capítulo de los efectos especiales. Además del asalto a la Casa Blanca, tenemos la liberación de Magneto de su prisión de plástico, la presa hecha añicos, la pelea de Lobezno y la Dama Mortal, las metamorfosis de Mística, el asalto de la Escuela de Genios… Vamos, que la acción no decae en ningún momento.
7/10
(2003) | 137 min. | Fantástico | Acción | Cómic
Bruce Banner es un científico que accidentalmente sufre los efectos de una radiación. A partir de ese momento, cuando tiene un arranque de ira, su entera persona se transforma en Hulk, una enorme criatura verde de fuerza descomunal. Alrededor de esta premisa, un guión ambicioso, en el que han intervenido al menos cuatro personas, trata de abarcar muchos temas: el turbio pasado familiar de Bruce Banner y la dificultad para entenderse con su ex novia Betty Ross (que permite abordar las relaciones paternofiliales y las dificultades de comunicación, un tema caro a Lee), el lado iracundo que todos escondemos (el modo de abordarlo bascula entre el psicoanálisis y su concepto de represión, y tratamientos literarios como "Dr. Jekyll y Mr. Hyde"), los experimentos genéticos, las patentes comerciales, la búsqueda de nuevas armas … Y en torno a todo ello Lee se esfuerza en mostrar los miedos personales, el desconocimiento propio, la oscuridad en la que, piensa él, se desenvuelve el común de los mortales. Un superhéroe de cómic y Ang Lee. Un icono de la cultura pop americana y el director de Comer, beber, amar y Tigre y Dragón. La combinación suena atrevida, aunque este tipo de desafíos no son ajenos al director taiwanés, que entregó una buena adaptación de Jane Austen (Sentido y sensibilidad) y una afilada radiografía del desmadre americano de los años 70 (La tormenta de hielo). Aquí, con su guionista y colaborador habitual James Schamus, se sumerge en un film con las características del típico "blockbuster" veraniego made in USA: adaptación de un tebeo popular, gran presupuesto, espectaculares efectos especiales. Pero Lee es Lee, y no se conforma con una película cualquiera. Así que ha jugado con la bonita idea de dar a Hulk resonancias de tragedia griega, insuflarle densidad dramática, con personajes algo herméticos (los padres y sus hijos, Nick Nolte y Eric Bana, Sam Elliott y Jennifer Connelly) o caricaturescos (el villano de Josh Lucas). Como pasaje de acción, destaca la pelea con los perros. La criatura verdosa creada por ILM se ha trabajado a fondo: aunque sus paseos saltarines en el desierto remiten a los videojuegos, ha habido un enorme esfuerzo por reproducir digitalmente la anatomía humana.
6/10
(2017) Serie TV | 685 min. | Cómic | Acción | Fantástico
Nueva York- Tras la violenta muerte de su familia, Frank Castle se ha convertido en un brutal justiciero, para el que todo vale con tal de aniquilar a los delincuentes. Cuando le envían una cinta con grabaciones de la Guerra de Afganistán, en donde se ve cómo se asesina y tortura a afganos por parte de un grupo estadounidense, todo el brutal pasado de Castle se actualiza; en su camino se cruzará además con la agente Madani, que también investiga la muerte de un policía de su equipo en Kandahar. Netflix concede una serie propia a The Punisher, personaje Marvel que tras varios intentos fallidos de traslado a la gran pantalla, fue aclamado cuando apareció en la segunda temporada de la serie de la plataforma Daredevil. Ofrece lo que se espera, por ejemplo reencuentros con personajes conocidos de las producciones hermanas de la casa, y aunque tarda un par de entregas en arrancar, después trae grandes dosis de acción, eso sí, más violentas de lo acostumbrado. De nuevo el protagonista vuelve a estar interpretado por Jon Bernthal, perfecto como un individuo ofuscado, lo que apasiona a los fans. Sin embargo, conforme se suceden los capítulos empieza a resultar evidente que no se aprecia ningún arco de evolución en su personaje. Así, a juzgar por los flash-backs del pasado, antes del suceso que cambió su vida ya estaba igual de loco, y posteriormente no muestra ningún signo de arrepentimiento tras masacrar a criminales. Otro punto débil reside en la falta de un villano de entidad, como Vincent D’Onofrio en la piel de Wilson Fisk, antagonista del héroe ciego, o David Tennant como Kilgrave, que se enfrenta a la protagonista de Jessica Jones. Al final todo esto acaba pesando.
5/10
(2004) | 127 min. | Cómic | Acción | Aventuras | Fantástico
Esta vez su seguro servidor, el hombre araña, se subirá literalmente por las paredes con la aparición de un peligroso supervillano: el doctor Octopus. Ésta es la identidad que toma Otto Octavius, profesor y amigo de Peter Parker, el hombre araña. Un experimento fallido de Octavius con antimateria provoca la muerte de su esposa, y que unos sofisticados brazos mecánicos inventados por él se queden adheridos a su espalda. Estos hechos conmocionan tanto al científico, que pierde la razón y se convierte en un monstruoso delincuente. Para desgracia de Spider-Man, que está intentando dejar de ser un superhéroe, porque su doble vida apenas le deja tiempo para los estudios que acaba de iniciar en la universidad, su trabajo como fotógrafo del Daily Bugle, y el tener que ejercer incluso de repartidor de pizzas para poder llegar a fin de mes. El que dijo aquello de “segundas partes nunca fueron buenas” cambió de opinión cuando fue a ver el segundo Spider-Man. A estas alturas del siglo XXI se da por supuesto que en una gran superproducción los efectos especiales serán sorprendentes, que los actores resultarán creíbles y que la película estará muy bien rodada. Aún así la película  muchas veces fracasa por culpa de un buen guión. Aquí se intenta algo más. Los productores, conscientes de que se trata del personaje estrella de Marvel, y que la franquicia puede seguir produciendo dinero durante muchos años (Sony quiere rodar seis entregas), han decidido cuidar al milímetro el guión, que básicamente gira en torno a la pesada carga que supone ser Spider-Man. Pero Peter Parker no puede dejar de serlo a la ligera, porque es consciente de la responsabilidad que supone tener la fuerza proporcional de una araña, y generar fluido arácnido, entre otras habilidades sobrehumanas. Sam Raimi, director de las dos entregas, ha sabido captar sobre todo la humanidad del personaje central, el secreto que ha hecho de Spider-Man un cómic que continúa teniendo éxito cuatro décadas después de su creación. Pero también están llenos de la misma humanidad los secundarios. Harry Osborn, hijo del Duende verde de la primera parte, ofuscado por el odio hacia Spider-Man. Jonah J. Jameson, más conocido como J.J.J., malhumorado pero en el fondo entrañable director del periódico. La tía May, hiperprotectora de su sobrino pese a que éste es un superhéroe. Y sobre todo, Mary Jane, a quien por su importancia le dedicamos su propio recuadro más abajo. Y, por supuesto, el doctor Octopus.
8/10
(2004) | 113 min. | Terror
Blade decide unirse a los Nightstalkers, un grupo de humanos cazadores de vampiros, como única solución para derrotar a Danika Talos. Esta peligrosísima vampira se ha instalado en Irak, donde no habrá armas de destrucción masiva, pero sí están los restos del mismísimo conde Drácula, al que Danika tratará de resucitar para que le ponga las pilas a Blade. Esta tercera entrega de la saga vampírica supone el debut como director de David S. Goyer, guionista de las tres partes y de Batman Begins. El avezado Goyer repite los ingredientes que hicieron triunfar a las otras dos partes: estética gótica de videojuego, ritmo de videoclip, música estruendosa y violencia salvaje. Y como está ya todo más visto que el tebeo (el personaje se inspira precisamente en un tebeo de la Marvel), Goyer le da cierta frescura apoyándose en numerosos golpes de humor.
4/10
(2005) | 96 min. | Acción | Cómic | Fantástico
Daredevil, la película, nos dio a catar, aunque fuera más bien fugazmente, al personaje malhadado de Elektra. Ahora, encarnada por la misma actriz, y con protagonistmo absoluto, vuelve la heroína, que acaba de regresar de la muerte. Pero regresar de la muerte no significa ser ajena a ella, y de hecho Elektra se ha convertido en una fría asesina profesional, que ejecuta los crímenes que le encargan sin pestañear un segundo. Pero el último trabajito que le han encomendado, matar a un padre y a su hijita, no es tan sencillo. Sobre todo porque el corazoncito de Elektra está volviendo a funcionar, la chica es humana después de todo. Rob Bowman es conocido sobre todo por la serie televisiva Expediente X. Su trayectoria en la pantalla grande, que incluye la versión fílmica de las aventuras de los agentes Scully y Mulder, no ha sido en cambio como para tirar cohetes. Aquí se aplica a la tarea de hacer atractivas las aventuras del personaje de cómic de Marvel, apoyándose en la indudable belleza de Jennifer Garner, actriz conocida por la serie Alias, y en las dotes de la chica para las escenas de acción. Como secundario de lujo, se deja ver Terence Stamp.
4/10
(2005) | 108 min. | Cómic | Acción | Fantástico
Reed Richards, prestigioso astronauta y científico, planea un viaje espacial para estudiar el centro de una tormenta cósmica. Cuando el gobierno recorta fondos a la investigación, Richards se ve obligado a aceptar el apoyo de Victor Von Doom, multimillonario y antiguo rival de la universidad. Una vez que éste le cede fondos suficientes, Richards inicia el vuelo espacial, para el que contará como tripulantes con su mejor amigo, el astronauta Ben Grimm, su antigua novia Susan Storm, y el hermano de ésta, el piloto John Storm. Por un error de cálculo, la estación espacial acaba engullida por una nube de radiación que produce cambios en el ADN de los tripulantes. Poco después de regresar a la Tierra, los cuatro descubren que poseen nuevas habilidades representativas de los cuatro elementos: agua, fuego, tierra y aire. El cuerpo de Richards se estira y se transforma como si fuera líquido; Sue es capaz de volverse tan invisible como el aire; John se convierte en un hombre de fuego; y Ben acaba siendo permanentemente un gigantón de piedra. Si son capaces de controlar sus poderes, podrán librar al mundo de la amenaza en ciernes de un supervillano. Tim Story, responsable de La barbería y Taxi: derrape total, adapta uno de los primeros y más conocidos comics de Stan Lee, creador de X-Men y Spiderman, y como éstos,  publicados por la editorial Marvel. Rigurosamente fiel al original, tiene el tono juvenil de los tebeos, a diferencia de otras películas de superhéroes más realistas, pero también más oscuras, como la reciente Batman Begins. Además, incorpora muchos golpes de humor y sofisticados efectos especiales. Es curioso que los responsables del film hayan apostado por jóvenes actores para el reparto. La única conocida es Jessica Alba, intérprete de Sin City y la serie Dark Angel, que aunque sólo tiene 23 años, hace creíble a su personaje, teóricamente una mujer más madura. También es meritorio el trabajo del completo desconocido Michael Chiklis, que con grandes dosis de maquillaje hace creíble a Ben Grimm, más conocido como ‘La cosa’.
5/10
(2006) | 104 min. | Cómic | Acción | Fantástico
En esta ocasión, Warren Worthington II, heredero de un imperio financiero, descubre que su hijo, Warren Worthington III, oculta un temible secreto. Resulta que el chico desarrolla unas alas similares a las de los ángeles. Pasa el tiempo, y los laboratorios farmacéuticos que pertenecen a los Worthington logran encontrar un remedio para eliminar las mutaciones genéticas. Una simple inyección convierte a un mutante en un hombre normal. El temible Magneto desconfía de las supuestas buenas intenciones de los inventores del remedio. Convencido de que los mutantes deben enfrentarse a la humanidad, Magneto piensa que es una ofensa que traten de despojar a los suyos de sus habilidades excepcionales. Por esta razón, Magneto reúne a un ejército para destruir a los inventores de la inyección, aunque topa con la oposición de los X-Men, los pupilos de Xavier, que sueñan con la convivencia pacífica entre hombres y mutantes. Al mismo tiempo, los X-Men investigan la extraña reaparición de Jean Grey, una de sus más veteranas componentes, que supuestamente murió ahogada para salvar a sus compañeros. Tercera entrega de las aventuras del profesor Xavier y sus alumnos mutantes. Brett Ratner toma el relevo, después de que el director de las anteriores, Bryan Singer, abandonara el proyecto con el fin de dirigir Superman Returns, otra película de superhéroes muy distinta. Aunque se toma muchas libertades con respecto al cómic original, Ratner realiza una digna secuela, con espectaculares enfrentamientos entre ambos bandos de mutantes, como la que transcurre en un puente, aquellas en las que Jean Grey demuestra su poder telekinético o el ataque del temible Juggernaut. Tanta acción aparece convenientemente aderezada por temas de cierto calado, que ya aparecían en las anteriores entregas de la saga, como son la discriminación, los prejuicios sociales y la falta de ética en las innovaciones científicas. El desenlace parece dar a entender que se trata del colofón final a la saga de los mutantes, aunque es necesario ver la película hasta después de los títulos de crédito, para descubrir una sorpresa final.
7/10
(2007) | 114 min. | Acción | Cómic | Fantástico Tráiler
Adaptación al cine de uno de los personajes de cómic más populares de la editorial Marvel, creado en 1972 por Gary Friedich y Mike Ploog. El film sigue fielmente la historia de Johnny Blaze, el motorista fantasma original, aunque la apariencia del personaje y la estética de su moto se parece más al segundo, Danny Ketch, que en los cómics sustituyó a su antecesor a principios de los 90. Como recordarán los seguidores del cómic, Blaze es un piloto que se gana la vida realizando acrobacias con la moto. Tras enterarse de que su padre va a morir de cáncer, hace un pacto con el demonio Mefistófeles, que a cambio de su alma, le promete que se curará de la temible enfermedad. Y aunque esto sucede, el padre muere en un accidente durante el espectáculo. Mefistófeles se salda su deuda convirtiendo a Blaze en el motorista fantasma, con un aspecto satánico y obligado a obedecerle, capturando demonios deshonestos. Mark Steven Johnson comete los mismos errores que en Daredevil, su anterior película, basada en otro superhéroe de las viñetas. Sus personajes son simplones y el guión es poco verosímil (en lugar de asustarse por ver un demonio, Blaze le cree inmediatamente cuando le explica su procedencia infernal, y acepta enseguida el trato que le propone, etc.). Pero capta cierta complicidad del público, apelando al espíritu juvenil del cine de aventuras, y aporta cierto sentido del humor en algunas escenas.  Aunque Nicolas Cage, apasionado de los cómics y del personaje, realiza una interpretación un poco histriónica, el director dirige bien a los actores, sobre todo a Eva Mendes. A pesar de su tono duro, algo chulesco y pendenciero, las secuencias de acción tienen algo de frescura. Además, los efectos especiales llaman la atención, en aspectos como el rostro ígneo del personaje y secuencias como aquélla en la que el protagonista desciende de un edificio en moto.
4/10
(2007) | 156 min. | Cómic | Acción | Aventuras | Fantástico
Tercera entrega de las aventuras del hombre araña, que mantiene el alto nivel de los filmes anteriores, basados en el superhéroe del cómic de Marvel de Stan Lee y Steve Ditko. La clave del éxito, una vez más, es un guión elaborado, lo que no significa planteamientos sesudos –no es eso lo que reclama la saga Spider-Man–, sino un buen puñado de ideas capaces de vertebrar la trama, y que suponen conflictos de entidad para los protagonistas. El director Sam Raimi repite en la escritura del libreto, y a él se suman su hermano mayor Ivan Raimi, y Alvin Sargent, que ya participó en la segunda película, y que demuestra solvencia –como hizo en los filmes Luna de papel y Gente corriente– para pintar personajes normales en situaciones extraordinarias. El nuevo film arranca en una aparente situación idílica para Peter Parker y Mary Jane Watson. El primero al fin ha conseguido el favor popular de los neoyorquinos, que sencillamente le adoran; su noviazgo con Mary Jane se ha afianzado y parece que las campanas de boda pueden sonar en cualquier momento. Mientras, ella ha sido seleccionada para cantar en un multipremiado musical de Broadway. Pero la felicidad perfecta en este mundo no existe, y pronto van a surgir obstáculos a esta felicidad: Mary Jane es expulsada del musical, y se siente anulada ante la popularidad de Spider-Man; y Harry Osborn sigue culpando a Peter de la muerte de su padre. Las cosas se complican más con la aparición de nuevos supervillanos: allí están el Hombre de Arena, un delincuente común con mala fortuna en la vida, que a resultas de un experimento radioactivo ha mutado su estructura genética; y un parásito llegado del espacio exterior en un meteorito, del que nacerá Venom, que primero va a tentar a Peter Parker, que así va a descubrir su lado más oscuro, y luego a un nuevo fotógrafo del Daily Bugle. Nadie es perfecto. No estamos marcados por el destino, cada uno se lo construye con sus propias decisiones. Hay que saber reconocer los propios errores y pedir perdón. El bien existe, y el mal también, y optar por el primero sirve para labrarse una felicidad duradera. Son ideas que todos reconocemos como auténticas, porque las tenemos grabadas muy adentro. El éxito de las aventuras de este superhéroe, frente a otros quizá muy apreciados, pero no tanto, tienen que ver, y mucho, con estas nociones. A partir de ellas tenemos un guión sólido y muy dinámico, donde el encontrarnos en una tercera entrega permite un mejor desarrollo de los personajes. En la referente a las escenas de acción, si bien hay algunas más convencionales –hemos visto ya tantas secuencias de efectos visuales…–, el Hombre de Arena es todo un hallazgo, y la escena de la grúa descontrolada es de una espectacularidad increíble. La trama combina bien esos momentos trepidantes con la exploración de los rincones más oscuros del superhéroe, la tentación de la venganza, el encerrarse en uno mismo y la capacidad de redención. Hay muchos y buenos momentos para el humor –el director del Daily Bugle siempre es una buena baza, pero también están propiciados por las escenas en que Parker “se desmelena”–, pero sin que esto lleve a dejar a un lado la idea del talento, que puede ser malgastado, o no. Ya puede ser uno un gran superhéroe, que eso no le convierte en necesariamente bueno, es más, tiene bastantes posibilidades por equivocarse y optar por lo contrario. La idea de libertad es muy importante en este film, y desde luego la salvación de Harry no puede venir de ninguna manera a través de un golpe de fortuna, su inesperado estado de amnesia.
7/10
(2007) | 92 min. | Cómic | Acción | Fantástico
Reed ‘Mr. Fantástico’ Richards y Susan ‘Mujer invisible’ Storm están a punto de casarse. Sin embargo, algo inquietante acecha sobre la ciudad y amenaza con impedir la boda, ya que extraños apagones y cambios de temperatura se están produciendo por todo el mundo. La alta cúpula estadounidense acude al jefe de "Los 4 fantásticos" –que ahora forman una especie de empresa especializada en salvar a la humanidad– para que investigue. Éste da largas al alto mando pero cuando está teniendo lugar su boda se produce un fundido de energía en la ciudad. La culpa la tiene un extraño alienígena de color plateado que a bordo de una especie de tabla de surf está produciendo cráteres por toda la corteza terrestre. La razón: el planeta Tierra va a ser destruido. Segunda película sobre los cuatro amigos con superpoderes, basada en el cómic de Marvel creado por Stan Lee (que cuenta con un divertido cameo en el film). Como en Los 4 fantásticos, el tono de esta segunda película es suave y poco tenebroso, adecuado para una mentalidad infantil y no tanto para adultos, aunque el guión incluye algunos chistes verdecillos… La historia es simple (literalmente se trata de salvar el mundo) y centra su atención en el equilibrio entre la boda de Reed y Susan, el cumplimiento de sus responsabilidades como superhéroes y la catástrofe que amenaza a la Tierra. Las escenas de acción son escasas y no demasiado espectaculares, y en su lugar se introducen otros elementos dramáticos y cómicos entre Susan y el alienígena, Mr. Fantástico y el malvado Victor Von Doom, e incluso entre el frívolo John ‘Antorcha humana’ Storm y Ben ‘La cosa’ Grimm, más amigos que nunca. En general, el film es agradable, a ratos divertido, y aunque carece de suficiente intensidad no dista demasiado del estilo del cómic original.
4/10
(2008) | 105 min. | Acción | Cómic
Tony Stark es un geniecillo desde que era un crío, cuando ganó todo tipo de premios científicos, además de licenciarse en el MIT con tan sólo 17 años. Es además el heredero de la más importante industria armamentística del planeta. Por supuesto, su principal cliente es el ejército de los Estados Unidos, y aunque lleva una vida de auténtico playboy, Tony se considera un patriota, que vende armas a "los buenos". Pero tras hacer una demostración de su nuevo misil en Afganistán, es capturado por una facción guerrillera que le insta a fabricar el misil para ellos. Tony hace como que accede, pero en realidad fabrica una prodigiosa armadura con la que logrará evadirse. De vuelta a casa, toda la concepción acerca de su negocio ha dado un giro de 180 grados. Porque se ha producido la ironía de que Tony fue hecho prisionero con sus propias armas. Nueva adaptación de un superhéroe de Marvel. El Hombre de Hierro fue creado por Stan Lee (que hace su tradicional cameo en la cinta), Jack Kirby y Don Heck en 1963, inspirados por el visionario millonario Howard Hughes; y para la ocasión, se ha actualizado el contexto en que transcurren sus andanzas. Es decir, en vez de Vietnam, tenemos a nuestro protagonista en un contexto contemporáneo, y aunque se evitar ser muy explícito, tal vez para no herir susceptibilidades, está al fondo el polvorín de Oriente Medio, con Afganistán mencionado, y unos villanos refugiados en cuevas que recuerdan a un tal Osama Bin Laden, aunque haya alguno de los malotes que habla hasta... ¡húngaro! La idea es pintar el camino a la redención del protagonista, que de despreocupado empresario de herramientas asesinas, pasa a utilizar sus conocimientos y creatividad en una búsqueda más concreta y menos manipulable de la paz en el mundo. Por supuesto, su nueva visión no sienta nada bien entre los accionistas de Stark Industries, sobre todo en su mentor Obidiah Stane, que hasta el momento había sido como un padre para Tony. También despierta dudas en los que más le aprecian, o sea, en su amigo militar James Rhodes (cuya mirada a una armadura de metal nos permite pensar por dónde irá su personaje en una futura secuela, o al menos eso harán los conocedores de la saga), y en su fiel secretaria Pepper Potts. La película es entretenida, pero no memorable. Se habría agradecido un poco más de ingenio y sentido del humor en la trama, no confiarlo todo a la parafernalia de la trepidante acción; incluso empezar con una especie de flash-back, sólo para "animar" enseguida la narración, metiendo unas pocas explosiones y tal, parece un pelín torpe, como si hubiera sido una decisión de última hora cambiar el arranque, tras uno de esos tests que tanto gustan a Hollywood. Tiene el film, por supuesto, mucha tralla, acentuada con su música, muy 'heavy metal', como reclama el férreo protagonista. Los efectos especiales de las armaduras están muy logrados, y puede adivinarse que hay una deuda con títulos como Transformers y Stealth: La amenaza invisible. Hay acierto en el casting de los secundarios (Jeff Bridges de malvado, y Gwyneth Paltrow como la eficaz Pepper), aunque algo más sosillo se nos antoja Robert Downey Jr., simplemente correcto.
5/10