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Lista de cine

Las mejores películas de robots

Siempre han llamado la atención, y aunque la mayor parte de veces son personajes secundarios, han acabado robando la película. Los robots han fascinado a los espectadores desde el cine mudo.

Algunas veces pueden ser valiosos aliados, pero en ocasiones han acabado asesinando a tripulaciones enteras de vuelos espaciales. Aunque a lo largo de los años se han estrenado muchos títulos más, hemos escogido los más redondos. No hemos ordenado la lista de mayor a menor en función de su calidad. El orden es meramente aleatorio.

robots

(2019) | 113 min. | Ciencia ficción | Thriller | Drama
Futuro distópico. En un recinto cerrado –se supone que el exterior está altamente contaminado–, un robot, Madre, está al cargo de un programa para evitar la extinción de la especie humana. En un espacio acondicionado se albergan numerosos embriones, de los que escoge uno, al que cría amorosamente, y a la que llama Hija. Con un sofisticado software, buena alimentación y ejercicio, va creciendo hasta convertirse en una espabilada adolescente. Un día se escuchan unos ruidos del exterior: una desconocida, herida de bala, pide ayuda; y le produce terror ver a Madre, pues según ella el exterior está ocupado por androides –bulldozers los denomina– semejantes al robot, y muy belicosos. Película de ciencia ficción australiana, que constituye una agradable sorpresa. Tiene detrás a dos desconocidos, los coguionistas Grant Sputore y Michael Lloyd Green, el primero ejerciendo además de director. Sabe crear una adecuada atmósfera de suspense, jugando la carta de la ambigüedad acerca de si Madre está ocultando datos de la realidad a Hija, de un modo que hace evocar en más de un momento a la computadora HAL 9000 de 2001, una odisea del espacio, también por esa especie de ojo central que desprende una luz, aquí verdosa en vez de roja. En la trama se da una vuelta de tuerca a la idea de unos robots que pueden mostrar más humanidad que unos seres humanos embrutecidos y con una gran capacidad autodestructiva. Y se insiste en la necesidad de contar con una familia, y más específicamente con una figura materna, para poder tener un crecimiento sano y una buena educación. En el apartado de producción se nota que se ha sabido aprovecha muy bien un presupuesto seguramente ajustado, con un diseño del robot protagonista muy apañado. Pone voz a madre Rose Byrne, y compone un personaje difícil por antipático Hilary Swank, mientras que la recién llegada Clara Rugaard aguanta el tipo sobradamente estando en pantalla casi todo el tiempo.
6/10
(2016) | 98 min. | Ciencia ficción | Thriller Tráiler
Lee Weathers, ejecutiva de riesgos de una corporación especializada en arreglar cualquier tipo de problemas, acude a un laboratorio donde deberá evaluar a Morgan, una joven creada artificialmente. Ésta ha tenido un arranque de furia, atacando a una de las científicas que la supervisan. Ridley Scott ejerce como productor del debut en el largometraje de Jake Scott, que también sigue sus pasos como realizador, al igual que su medio hermana Jordan (Cracks). Construye un notable relato de ciencia ficción en torno a la ética de la biotecnología, tema central de la gran obra maestra de su padre, Blade Runner, con la que comparte algunos elementos. Y aunque como cabe suponer no llega a la altura, el chico apunta maneras. Con una ambientación fría, el film tiene un montaje dinámico, por lo que aprovecha muy bien un guión correcto de Seth W. Owen, que estuvo en la Black List, que recopila los mejores libretos no producidos. Además, cuenta con un reparto coral de lujo, en el que destacan Kate Mara y la inquietante Anya Taylor-Joy (La bruja), que llevan el  mayor peso de la película.
6/10
Año 2016. Una fuerza policial de robots patrulla las calles de Sudáfrica. Deon Wilson, ingeniero de la empresa que ha desarrollado estos modelos, inventa un sistema de inteligencia artificial, que probará en una unidad que ha sufrido un percance durante un tiroteo. Pero le asaltan unos criminales callejeros necesitados de dinero que se quedarán con el androide, al que bautizan como Chappie. Tercer trabajo del sudafricano Neill Blompkamp, que vuelve a situar la acción en su natal Joburg (como se ve en la cinta, palabra coloquial para referirse a Johannesburgo), como en District 9, tras el paréntesis de Elysium. De nuevo hace gala de su puesta en escena realista, cercana al documental, donde los efectos digitales quedan muy bien integrados, aunque su estética recuerda demasiado a sus trabajos anteriores, lo que le quita frescura a la cinta. Este cruce entre Robocop y las peripecias del desertor mecánico de Cortocircuito apunta alguna idea interesante, como la relación entre el protagonista, Chappie, y su creador, donde se esbozan en cierto modo reflexiones sobre la fugacidad de la existencia y la libertad. También logran la atención del espectador las secuencias del robot con su madre adoptiva, interpretada por la debutante Yo-Landi Visser, cantante junto al también presente en el film Ninja del grupo sudafricano Die Antwoord. Pero el libreto, coescrito por el propio Blomkamp con Terri Tatchell, su coguionista habitual, navega sin rumbo a la hora de plantear la “humanidad” superior de Chappie a la de muchos que se autodenominan seres humanos, cayendo incluso en la contradicción a la hora de hablar de inteligencia artificial, conciencia y máquinas; se nota sobre todo en el desenlace, y en el desdibujamiento de la mayoría de personajes. Todo esto influye en las interpretaciones, pues salvo la citada Visser, el resto no sabe bien por dónde tirar, por ejemplo en el caso del que le ha tocado a Hugh Jackman, pues aunque se intuye cierta justificación de sus actos, acaba siendo un villano estereotipado, mientras que el de Dev Patel resulta demasiado ingenuo, y ni siquiera acierta la publicitada a los cuatro vientos Sigourney Weaver, en su escasa presencia en pantalla.
5/10
(2013) | 91 min. | Ciencia ficción | Thriller Tráiler
Vincent es un científico de alta tecnología, especializado en diseñar robots con inteligencia artificial. El gobierno le recluta con el fin de obtener ventajas militares y en secreto persigue la creación de una maquina perfecta para matar. Vincent, por su parte, investiga principalmente en vistas a lograr una cura para su pequeña hija, enferma de gravedad. Vincent creará por fin a Máquina, un robot de formas femeninas, imbatible como arma de combate. Pero poco a poco la Máquina parece estar adquiriendo sentimientos de afecto hacia su creador y conciencia de sus propios actos... Esforzada aunque algo fallida película de ciencia ficción, que supone el segundo largometraje como director de Caradog W. James. En general el film engancha y tiene intensidad, pero el mayor handicap es el planteamiento en donde se apoya el guión del propio James. Hay demasiadas películas que han tocado directamente la cuestión de la humanización de los robots –que en The Machine es el punto central–, con ejemplos notables como El hombre bicentenario, Inteligencia artificial, Yo, Robot o la española Eva, entre tantísimas otras. Esta particularidad exige por tanto que las historias posteriores enfoquen la cuestión desde un punto de vista original, que aporte ideas nuevas o, al menos, que sorprenda. Y eso no ocurre en este film, aunque no deje de tener interés, pues es innegable el magnetismo que tiene para el ser humano el poder de dar la vida... Sin embargo, llama la atención incluso la ligereza con que se habla casi de pasada de la conciencia del robot, del surgimiento prácticamente espontáneo de su alma, como si de un componente tecnológico más se tratara. Demasiado pobre. Todo parece ocurrir porque sí, con el único motivo de servir finalmente de vehículo para la acción. Es discutible además la ambientación opresiva elegida por Caradog W. James para narrar su historia. La mayor parte de la película se desarrolla dentro de un enorme búnker, en donde los laboratorios militares investigan con sus máquinas. Se cuenta con eficaces efectos especiales, pero la puesta en escena es oscura, premeditadamente fría, y en la narración propiamente dicha falta naturalidad cotidiana, realismo. Esas cosas no ayudan a que la emoción invada al espectador, y, pese a que se humaniza la historia con la inclusión del drama paternal de Vincent y con algunas reacciones femeninas del robot, en general la trama está un poquito embotellada y resulta esquemática (por no hablar del malvado de turno, casi de cómic barato). Visto lo cual, aunque se trata de una película estimable, lo mejor son las interpretaciones de los dos protagonistas, el atormentado Toby Stephens en el papel “frankensteiniano” de Vincent, y la robótica Caity Lotz.
4/10
(2014) | 108 min. | Ciencia ficción | Thriller | Drama Tráiler
Alan Turing, pionero de la inteligencia artificial, sostenía que si una máquina llegaba a ser lo suficientemente avanzada, sus actuaciones difícilmente serían distinguibles de las humanas. Poco después de Descifrando Enigma, biopic del matemático británico, desembarca en las pantallas Ex Machina, un film de ciencia ficción que desarrolla sus hipótesis, en cierta medida inquietantes. El joven pero valioso programador Caleb resulta elegido para realizar una importante tarea en la megacorporación para la que trabaja. Debe trasladarse hasta la remota y sofisticada residencia de Nathan, máximo responsable de la compañía, donde evaluará mediante el test de Turing a Ava, robot dotada de la inteligencia artificial más potente jamás creada. Ex Machina supone el debut como realizador del británico Alex Garland, escritor asociado a la filmografía de su compatriota Danny Boyle, que adaptó su novela La playa, y contó con él como guionista para 28 días después y Sunshine. No sólo en esta última Garland ha destacado en el terreno de la ciencia ficción, pues también fue el responsable del libreto de la notable Nunca me abandones, que versionaba la novela de Kazuo Ishiguro. La enésima revisión del mito de Prometeo engancha desde el principio, y cuenta con una cuidada estética, sugerente en su frialdad, lo que choca con otros guionistas reconvertidos en realizadores, que descuidan la parte visual. Lo mismo sucede con el reparto, muy bien escogido. Básicamente, tres son los actores que copan la mayor parte de la función, el guatemalteco Oscar Isaac, ideal para interpretar a un despótico científico con rasgos del dr. Frankenstein, el irlandés Domhnall Gleeson, demostrando que su eficaz trabajo en títulos como Una cuestión de tiempo no han sido fruto de la casualidad, y la sueca Alicia Vinkander, protagonista femenina de Un asunto real, que aúna atractivo físico con talento. Sin embargo, Garland fracasa un poco en su terreno, el desarrollo del guión, pues se alarga demasiado en algunos fragmentos. En otras ocasiones, los giros son demasiado previsibles. Además, su discurso en torno a la hipotética superación del ser humano por la máquina, y cómo éstas podrían seducir emocionalmente, se queda finalmente en lo ya visto en otros títulos como Metropolis, Blade Runner o Her. Lo mejor, sus advertencias en torno a lo que puede hacer una empresa surgida de un revolucionario buscador, que no duda en usar para sus fines los datos que ha registrado de sus usuarios. Y que conste que el film no nombra explícitamente a nadie.
6/10
(1939) | 119 min. | Aventuras | Musical
Warner relanza en DVD, en edición supersuperespecial, uno de los grandes clásicos de todos los tiempos. 4 horas de contenido extra y una copia de calidad impoluta son razón más que suficiente para revisitar este inolvidable musical, que nos recuerda que no hay lugar mejor que el propio hogar, Kansas en el caso de la pequeña Dorothy ‘Judy Garland’. Adaptación de la novela infantil, también clásica, de L. Frank Baum, escrita en 1899, el film describe las andanzas de Dorothy, una niña que vive en una granja en un triste mundo en blanco y negro, donde el único que parece entenderle es su perro Totó. Un increíble tornado (ingeniosamente recreado con efectos especiales sencillos pero eficaces) la lleva a Oz, un mundo de relucientes colores, ‘más allá del arco iris’, pero que, pronto tendrá ocasión Dorothy de comprobarlo, de ningún modo puede reemplazar a su casa. En su estancia en Oz, Dorothy hace buenos amigos, el espantapájaros, el hombre de hojalata y el león cobarde, y gracias a la amistad con la pequeña cada uno obtendrá lo que le falta para ser mejor persona. No faltan los villanos –la malvada bruja del oeste– o el descubrimiento de que las apariciencias, con demasiada frecuencia, engañan –el mago de Oz no es quien aparenta ser–. En el film trabajó un batallón de guionistas –además de los tres acreditados, Noel Langley, Florence Ryerson y E.A. Woolf, echaron una mano Arthur Freed, Herman Mankiewicz, Sid Silvers, y Ogden Nash– y fue Langley quien sugirió que los personajes de Oz tuvieran una contrapartida en el mundo real, lo que hacía más plausible que la aventura hubiera sido un sueño. También en el capítulo de la dirección hubo varios nombres implicados. Victor Fleming fue el director oficial, pero también rodaron varias escenas Richard Thorpe, George Cukor y King Vidor. El delicioso technicolor, la ingenuidad en la que colabora decisivamente una inspiradísima Judy Garland, y las inolvidables canciones ("Over the Rainbow", "Follow the Yellow Brick Road", "Youre Off to See the Wizard"… con música de Harold Arlen, letras de E.Y. Harburg y la gran voz de Garland) convierten el film en una gozosa fantasía, que resiste impertérrita el paso del tiempo, y nos invita a recorrer el camino fantástico de ladrillos amarillos.
8/10
(2005) | 116 min. | Ciencia ficción
Cine palomitero, cine menor. Steven Spielberg entrega una gran superproducción, basada en la obra homónima de ciencia ficción de H.G. Wells, adaptada por David Koepp y Josh Friedman a un contexto contemporáneo, con ciertas licencias. La premisa básica es de una simplicidad pasmosa: por alguna razón ignota, un ejército de alienígenas ha decidido invadir nuestro planeta. Con una idea semejante, M. Night Shyamalan articuló en Señales una trama inquietante sobre la necesidad de la fe, y acerca de los peores temores que acechan y paralizan a la sociedad actual. Spielberg se queda sólo con la idea de los extraterrestres belicosos (nada que ver las visitas amistosas de E.T. y Encuentros en la tercera fase), y con una familia en apuros, aunque con problemas domésticos más convencionales. Como es típico en los filmes del director, por la situación que él mismo vivió en su infancia, tenemos una familia en descomposición. Ray Ferrier es un padre divorciado, mujeriego y poco responsable, incapaz de ganarse a sus hijos en los periodos en que se hace cargo de ellos. Pero durante un fin de semana compartido se produce la indeseada invasión, y Ray se ve obligado a salir de su caparazón… para no ir demasiado lejos. Aprenderá a ocuparse de los seres queridos más cercanos, los hijos, y poco más. Aunque uno espera de Spielberg más, no deberían buscarse tres pies al gato que vino del espacio. Su película es entretenimiento en estado puro, en la línea de Parque Jurásico, con quien comparte guionista. Se ve con agrado, y desde el punto de vista visual y de efectos especiales, el cineasta entrega escenas asombrosas, de rara perfección. Y acierta en la creación del suspense en el primer tramo del film, a través de unas tormentas con inusitado aparato eléctrico. Pero pronto opta por circunscribirse más al subgénero catastrofista que al cine de ciencia ficción: El día del mañana se nos antoja la referencia más cercana en el tiempo. Así las cosas, la narración discurre por senderos más que trillados, hasta llegar a un desenlace que sabe a poco. El reparto, con el todopoderoso Tom Cruise y la niña Dakota Fanning al frente, se limita a cumplir con sus esquemáticos personajes.
6/10
(2005) | 86 min. | Animación | Aventuras Tráiler
Rodney Copperbottom es un joven robot que pertenece a una familia humilde. Sus padres no podían proporcionarle piezas de recambio nuevas, por lo que se ha pasado toda su vida utilizando piezas de segunda mano. Y aunque vive felizmente en una pequeña localidad, sueña con convertirse en inventor. Para ello, deberá viajar a Robociudad, la gran urbe, donde vive El gran soldador, inventor e ídolo televisivo de Rodney, que opina que “un robot puede brillar sin importar de qué esté fabricado”. Y aunque a su llegada a Robociudad, Rodney se desenvuelve bastante bien con ayuda de Manivela, Piper y otros nuevos amigos, resulta que Ratchet, un ambicioso ejecutivo, ha tomado el control de la empresa fundada por El gran soldador, y cambia algunas cosas. Por ejemplo, se deja de recibir a recién llegados como Rodney, Además, se dejan de reparar piezas antiguas, que deberán ser sustituidas por modernas prótesis bastante caras. Chris Wedge y Carlos Saldanha, directores de La edad de hielo, son las mentes creadoras de Blue Sky Studios, una empresa que en la actualidad ha sido absorbida por Fox. Ahora, ambos vuelven a dirigir “a cuatro manos” esta cinta de animación que se desarrolla en un mundo habitado únicamente por robots. La premisa inicial se les ocurrió a los creadores antes de su anterior trabajo. Consiste en imaginar qué ocurriría en un mundo habitado únicamente por robots, en el que la farola concluye su jornada laboral, recoge sus cosas y se marcha cansada a su casa, o las bocas de incendio riñen a un perro que trata de orinarse sobre ellas. Destaca el aspecto visual del film, que parece una versión metálica y futurista de los años 50. No sólo los objetos, como las tostadoras o los hornos, parecen propios de esta década, sino que los robots están diseñados conforme a la imagen que se tenía en aquel tiempo de cómo serían si alguna vez existían. Técnicamente perfecta, contiene algunas secuencias memorables, sobre todo el prólogo, en el que se narra el nacimiento y la adolescencia del protagonista. Más ligera que otras películas de animación digital, como las reflexivas cintas de Pixar, lo cierto es que Robots está elaborada pensando también en el publico adulto. Éste apreciará especialmente las críticas al consumismo del mundo actual, en el que en lugar de reciclar los aparatos antiguos, los cambiamos por otros nuevos y a la obsesión desmesurada por la estética, que hace que la gente se gaste un montón de dinero para ser supuestamente más atractivos. También realiza un alegato en favor de las empresas familiares, que están desapareciendo al ser absorbidas por las grandes corporaciones. De paso, el funcionamiento de la multinacional que trata de rehacer Robociudad a su gusto, puede ser interpretado como una sutil crítica a las majors, que sobreponen su afán de ganar dinero a la creatividad en el moderno Hollywood.
7/10
(2003) | 85 min. | Ciencia ficción
Modesta pero interesante cinta de ciencia ficción, escrita y dirigida por el cineasta estadounidense de ascendencia asiática Greg Pak, que interpreta uno de los papeles principales. Se compone de cuatro historias cortas en la línea de la serie Cuentos asombrosos, o los relatos que componían Yo, robot, el libro de Isaac Asimov recientemente adaptado al cine. No se trata de ciencia ficción dura de divulgación científica, sino que se centra en el lado humano de unos robots capaces de tener sentimientos. En Mi bebé robot, una pareja que quiere adoptar un niño debe superar la prueba de cuidar a un niño mecánico. En El reparador de robots, una madre intenta conseguir una pieza de un muñeco de su hijo en coma. La máquina de amar es una romántica historia de amor entre individuos mecánicos. Por último, en Clay, un viejo escultor debe decidir si permite que graben digitalmente sus recuerdos.
6/10
(2004) | 93 min. | Comedia
Joanna y Walter son un matrimonio en crisis. Ella era una profesional triunfadora, pero de pronto la han despedido y el mundo se le ha caído encima. Para superar sus diferencias, ambos acuerdan mudarse a la idílica ciudad de Stepford, a una zona residencial luminosa, de grandes mansiones, donde los hombres son muy felices, y las mujeres siempre están guapas y bien maquilladas, lucen perpetuas sonrisas, y tienen la casa a punto en todo momento. Y a pesar de tanta aparente dicha, Joanna y otros recién llegados están con la mosca detrás de la oreja: porque ese ‘mundo feliz’ parece un poquito de plástico, se diría que hay gato encerrado. Adaptación de la inquietante novela de Ira Levin, ya llevada al cine en 1975 por Bryan Forbes, pero a la que en esta ocasión se le da un inesperado toque de comedia y crítica social. De modo que la ciencia ficción lindante con el terror prácticamente desaparecen, y el film queda en una serie de gags, algunos graciosos, en que se pretende señalar que la mujer debe evitar caer en dos posibles extremos: la dedicación hiperactiva al trabajo, que lleva a descuidar el hogar, o la entrega exclusiva a las tareas domésticas, sobre todo si el marido es incapaz de valorarla. Destaca el reparto estelar, encabezado por Nicole Kidman.
4/10
(2004) | 115 min. | Ciencia ficción
Film situado en el año 2034, basado libremente en los relatos de Isaac Asimov y en sus famosas tres leyes de la robótica: 1) Un robot no puede hacer daño a un ser humano, o por su pasividad, permitir que lo sufra. 2) Un robot debe obedecer las órdenes de un humano, a no ser que entren en conflicto con la primera ley. 3) Un robot debe autoprotegerse, a no ser que esto entre en conflicto con las otras dos leyes. La trama describe la investigación del asesinato de un conocido científico, diseñador de robots, a cargo del detective Spooner. El principal sospechoso de esa muerte es un robot, Sonny, lo que podría ser un escándalo mayúsculo, en vísperas de una comercialización masiva de androides a cargo de la empresa U.S. Robotics. La psiquiatra de robots Susan Calvin ayudará al policía en su investigación, aunque ella no deja de advertir en él una animadversión hacia los robots, que hunde sus raíces en un hecho traumático del pasado. Estupenda historia futurista, cuyas magníficas escenas de acción y efectos visuales no son obstáculo para cuidar una trama entretenida, donde las piezas encajan, y con resolución más o menos sorprendente e inquietante. No en vano dirige la película Alex Proyas, que ya nos ha dejado buenas piezas de cine fantástico en El cuervo y, sobre todo, en Dark City. Ya sólo el arranque, en que el poli (encarnado con convicción por Will Smith) persigue a un robot que ha robado, aparentemente, un bolso a una señora, es todo un alarde de ingenio, que sirve para recordar las tres leyes y la suspicacia de Spooner con los robots. El film ahonda en la idea de una humanidad cada vez más deshumanizada y solitaria, que contrasta con el robot Sonny, que empieza a presentar reacciones de auténtica persona. Y logra ser coherente en la explicación del comportamiento anómalo de los robots. La ciudad de Chicago, tal y como podría ser en el futuro, está muy bien representada, con imágenes de la ciudad conocidas a las que se añaden digitalmente edificios, como el de U.S. Robotics, o un moderno tren monorraíl.
7/10
(2004) | 80 min. | Animación
Gepetto es un inventor que vive en la ciudad de Scamboville en el año 3000. Su creación más preciada es Pinocho, un pequeño robot que anhela convertirse en un niño de verdad y al que Geppeto quiere como a su propio hijo. Pero el alcalde del pueblo, el malvado y envidioso Scamboli, está enfurecido con los éxitos del anciano inventor, cosa que éste no entiende ya que tiene una hija maravillosa. Entretanto Pinocho es muy curioso e imaginativo y sus inquietudes no tienen límites. Su compañeros de aventuras serán Spencer, un pingüino filósofo, y la adorable hada madrina Cyberina, quien está dispuesta a ayudar al simpático niño de metal en su anhelo de convertirse en humano. Tras el clamoroso éxito de El Cid, la Leyenda, el departamento de animación de Filmax ha vuelto a dar el do de pecho con esta cuidada película realizada en 3D y coproducida por Francia, España y Canadá. El guión adapta la historia original de Carlo Collodi para trasladarla audazmente al año 3000, donde los muñecos de madera han pasado a ser robots. Sorprende el brillante acabado visual al estilo Pixar, no en vano dirige el proyecto Daniel Robichaud, quien ejerció como supervisor de animación en películas como Terminator 2, El quinto elemento, Titanic, El rey Escorpión o Willard. Y aunque el argumento introduce añadidos originales –destaca la simpática presencia del pingüino Spencer–, la aventura mantiene el espíritu original, fantástico y humano, de su creador.
5/10
(2003) | 109 min. | Ciencia ficción
Si nos atenemos a los hechos de Terminator 2: El juicio final, el mundo está por fin a salvo, y aún queda mucho tiempo para que llegue “el día del juicio”. En efecto, un John Connor adolescente, en compañía de mamá y de un Terminator enviado desde el futuro para protegerle, lograba evitar el holocausto nuclear y la rebelión de los robots. Pero como no hay dos sin tres, en el film que nos ocupa vamos a ser testigos de que los peligros que acechan a la humanidad están lejos de haber desaparecido. El punto de partida de la tercera entrega de la saga, urdida por los guionistas John D. Brancato y Michael Ferris, es ciertamente sugestivo. Pues nos muestra a un John Connor veinteañero, que al haberse quedado sin el destino que tenía asignado –liderar la resistencia humana contra los robots–, se ha convertido en un auténtico deshecho humano. Enganchado a las drogas, sin rumbo fijo, no sabe muy bien qué hacer con su vida. Además vive sin identidad, por si las moscas, para no tener visitas sorpresas del futuro. Pero se ve que cuando alguien tiene una misión, esa misión es para siempre. Pues John Connor va a recibir desde el futuro la visita de un Terminator (con el careto de Schwarzenegger, claro está) destinado a protegerle una vez más, esta vez de una chica Terminator la mar de demoledora, como tendrá ocasión de comprobar. Aunque en realidad, la víctima potencial de la “Terminatrix” es en esta ocasión… ¡la futura esposa de John! Esta nueva amenaza hará que Connor se rehaga, y se dedique a lo suyo, que no es otra cosa que salvar al mundo. El nuevo director de la saga, Jonathan Mostow, tenía claro una cosa: “Lo que me encanta de las primeras dos películas de Terminator es que están llenas de patetismo y emoción, aderezadas con acción artística y efectos especiales, y, lo más importante de todo, es que son grandes historias”. Había que cuidar el guión, darle solidez. Asegura Mostow que “hay algo único en el personaje del Terminator, que permite tomarse la licencia de romper las escenas de suspense con algo de comedia, y luego volver al suspense. sin cortar el ritmo de la historia. Arnold tiene una fantástica habilidad para reírse de sí mismo, de una forma que el público aprecia de verdad”. En la era de internet y los ordenadores, el film muestra además que unos robots rebeldes y belicosos no son la única amenaza que pende sobre el hombre. Dando un paso más allá, advierte acerca de esa confianza algo ciega que tenemos en sofisticados programas de ordenador, que dirigen nuestras vidas sin que apenas nos demos cuenta; y que un fallo en un momento dado, puede traer consigo imprevisibles consecuencias. La película nos desvela por supuesto qué ha sido de Sarah Connor: Linda Hamilton no interviene en el film (parece que subió a la parra a la hora de fijar sus emolumentos), como tampoco lo hace Edward Furlong (le sustituye Nick Stahl, visto en En la habitación). Para la chica de Connor, se escogió a Claire Danes, a quien pudimos ver en Legítima defensa.
6/10
(2002) | 96 min. | Animación Tráiler
Imaginativa revisitación de la obra clásica por antonomasia del género de aventuras, La isla del Tesoro, de Robert Louis Stevenson, adaptada al futuro. Esta vez, el joven Jack Hawkins es un aficionado al surf galáctico, que un día conoce a un viejo pirata que le entrega el mapa del legendario botín de los mil mundos. Para encontrarlo, la capitana Amelia contrata una tripulación, y se pone al mando de un galeón solar que parte hacia el planeta donde se encuentra el tesoro. A Hawkins le ponen como ayudante del cocinero, John Silver, que esconde un siniestro plan para organizar un motín. Quinta película Disney dirigida por el dúo formado por John Musker y Ron Clements, responsables del renacimiento de la compañía, con títulos magníficos como La sirenita y Aladdín. Mezcla de animación tradicional y digital, lo más original es la estética, porque todos los elementos parecen del siglo XVIII, aunque tratados con un toque futurista. En la versión española, los temas musicales están interpretados por el popular cantante Álex Ubago, mientras que el reparto de dobladores está encabezado por Josema Yuste, componente de Martes y Trece.
7/10
(2002) | 147 min. | Ciencia ficción | Thriller
Cuando en 1983 un joven Tom Cruise rodaba Risky Business conoció a Steven Spielberg y surgió entre ellos un amor a primera vista. Desde entonces, el protagonista de Top Gun buscaba un proyecto para trabajar con él. Los años pasaron como una exhalación y así hasta que en 1999 llegó a manos de Cruise una historia que le pareció fascinante y se la envió a Spielberg. Éste la leyó y quedó maravillado. Había nacido Minority Report. La película está ambientada en el año 2054, en la ciudad de Washington. El modo de impartir justicia en el planeta ha progresado considerablemente, pero por senderos peculiares y bastante sinuosos. El caso es que ahora los crímenes no se cometen, son impedidos antes de que se produzcan y las personas son encarceladas por ser criminales en potencia. La clave de esta práctica es la existencia de tres personas denominadas pre-cogs (abreviatura de pre-cognoscentes), instrumentos de la todopoderosa organización Pre-Crimen, de la que el agente John Anderton (Tom Cruise) es su principal líder. Sin embargo el departamento de Justicia piensa que en Pre-Crimen puede haber errores y que algunos inocentes han podido ser arrestados, y para investigarlo envía hasta allí al agente Danny Witwer (Colin Farrell). Anderton, por el contrario, cree fervientemente en su empresa y se refugia de la soledad en su trabajo, como si fuera un bálsamo para dolor que años atrás le produjo la pérdida de su único hijo. Pero su fe en Pre-Crimen se esfuma cuando uno de los pre-cog profetiza que en el plazo de 36 horas él mismo asesinará a una persona que ni siquiera conoce: el cazador se convierte en presa y dispone de muy poco tiempo para descubrir la verdad. Si ya desde la trilogía de Indiana Jones Steven Spielberg demostró ser un maestro en películas de acción y más tarde hizo lo propio con el drama humano en La lista de Schindler, ahora se supera a sí mismo y ofrece un trepidante thriller de ciencia ficción, asentado sobre planteamientos que remiten directamente a cuestiones filosóficas y morales. La película es mucho más que un divertimento, que lo es, y ahí reside su grandeza. Y por encima de la atmósfera a lo Blade Runner, de los encomiables efectos visuales y de un guión sin fisuras, se alza la imponente figura de Tom Cruise, un tipo que aguanta cámara como nadie y que demuestra una vez más que es un actor como la copa de un pino.
7/10
(1927) | 153 min. | Ciencia ficción
Metrópolis es, quizá, la última gran joya del expresionismo alemán. Una película futurista, que presenta una sociedad inquietante, donde una clase privilegiada explota al resto de la humanidad. Su brillante imaginería ha fascinado a todo tipo de espectadores. La historia es sencilla, y está contada en clave mesiánica. Joh Fredersen, hijo del líder de la clase dominante en la ciudad de Metrópolis, entra en contacto por casualidad con la clase obrera. La hermosa Maria, en compañía de un grupo de niños, ha accedido a un jardín reservado a los privilegiados. Picado por la curiosidad, Joh desciende a los subterráneos de la ciudad, donde los obreros trabajan en condiciones infrahumanas poniendo a punto la maquinaria que permite que Metrópolis funcione cada día. Después de escuchar un vibrante discurso de Maria, en que recuerda a los obreros que todos los hombres son hermanos, Joh asume la función de ser nexo de unión entre dos mundos muy distintos. Pero la puesta en funcionamiento de un robot con los rasgos de Maria va a complicar mucho su tarea. Con guión de quien era entonces su esposa, Thea von Harbou, Fritz Lang rodó un film deslumbrante y moderno, que hoy sigue conservando todo su poder de fascinación. Su brillante diseño de edificios y autopistas futuristas sigue inspirando el cine de hoy, como puede verse, sin ir más lejos, en Minority Report. Los efectos especiales, como la puesta en marcha del robot y el videoteléfono, son imaginativos y conservan hoy toda su validez. La versión que ofrece Divisa es la restaurada por la Fundación Murnau, que aporta una magnífica calidad de imagen; y ofrece el montaje más aproximado a la versión que Lang estrenó originalmente en el año 1927, que ayuda a entender mucho mejor la motivación de los personajes. Cuenta con la música orquestada del momento del estreno, de Gottfried Huppert. Y gracias a los extras del film, pueden conocerse todos los detalles que rodean a su creación.
9/10
(2001) | 145 min. | Ciencia ficción
¿Cuál es la verdadera naturaleza del amor? ¿Se pueden crear los afectos artificialmente? ¿Hasta qué punto? En un mundo futuro donde los robots desempeñan todo tipo de funciones, sólo falta un último eslabón que separa a las máquinas de los seres humanos: la capacidad de amar. Pero la poderosa empresa Cybertronics Manufacturing acaba de superar este obstáculo con la creación de David, un robot-niño de 12 años diseñado específicamente para desarrollar lazos afectivos. Henry y Mónica, cuyo matrimonio comienza a resquebrajarse debido a la enfermedad de su hijo –crionizado hasta que se encuentre remedio para su mal–, decidirán superar la situación “haciéndose con los servicios” de David. Tras las dudas iniciales, será sobre todo Mónica quien pretenda así llenar el vacío afectivo dejado por su hijo. Sin embargo, el desmedido cariño del niño-robot acabará por no ser asumido satisfactoriamente por la sociedad que le ha creado. Sin nadie a quien acudir, el pequeño David emprenderá un viaje para comprender de dónde procede. Spielberg toma un proyecto del gran Stanley Kubrick y ofrece una entrañable película sobre uno de los aspectos que más atrae a los científicos: el de la capacidad de crear inteligencia. Y lo hace contando su particular versión futurista de Pinocho, el muñeco que quería ser niño. Quizá pueda achacársele un metraje excesivo y una perspectiva demasiado sentimental, pero esta película es ya un monumento del género de la ciencia ficción. Muy bien ambientada –los escenarios de Rouge City son un buen ejemplo– y con notables efectos especiales, la historia de David atrapa sin embargo por su paradójica humanidad, un mérito que pertenece íntegramente a Haley Joel Osment, quien da vida al robot con una profundidad asombrosa. El guión de Spielberg y una buena galería de secundarios, entre los cuales brilla Jude Law con su papel de “Joe el gigoló”, ponen el resto.
6/10
(2000) | 106 min. | Ciencia ficción
Que el equilibrio ecológico de la Tierra anda por los suelos no es ningún secreto. Por ello el argumento de Planeta rojo no es fantasioso: una expedición urgente a Marte para lograr unas condiciones mínimas de habitabilidad del planeta. La comandante de esa misión se topará, como es lógico, con algunos problemillas. El desconocido Antony Hoffman trata de dar realismo al viaje espacial: rutina diaria, dificultades técnicas, discusiones... Hasta que se lanza por la fantasía de un agresivo robot que pierde un par de tornillos, o de unos bichejos, insectos carnívoros, estilo Starship Troopers,pero en pequeñito. La subtrama del personaje de Terence Stamp (conflicto entre ciencia, y filosofía y religión) se desinfla un tanto. Quizá los admiradores de Carrie-Anne Moss y Val Kilmer disfruten con su romance.
5/10
(1986) | 132 min. | Acción | Ciencia ficción
Una de las más dignas secuelas de los últimos tiempos, en la que James Cameron (Terminator) supo continuar la trama de la clásica Alien, el octavo pasajero, dirigida por Ridley Scott. Como tenía ante sí una ardua tarea, Cameron decidió cambiar de registro, y en lugar de tirar por una línea presidida por el terror, como en la primera parte, se decantó por la acción, con lo que consiguió una segunda parte completamente diferente y, además, se libró de las posibles críticas por no haber conseguido la tensión de su predecesora. Sigourney Weaver vuelve a realizar una correcta actuación como la Teniente Helen Ripley, tanto es así que tuvo que pasar mucho tiempo para que se librase del encasillamiento al que se vio arrastrada por esta saga. Junto a ella el actor fetiche de Cameron, Michael Biehn, protagonista de varios de sus títulos más significativos: Terminator y Abyss. La acción comienza años después de la primera parte, cuando Ripley es recogida y llevada a la Tierra. Allí intenta advertir a las autoridades de que su nave recogió a un peligroso ser alienígena en un planeta. En un principio no le hacen caso, pero después se pierde el contacto con los colonos que habitaban allí, por lo que es enviada una expedición de marines. Ripley es la única que conoce a los aliens, por lo que se ofrece para acompañar al grupo.
7/10
(1982) | 117 min. | Ciencia ficción
Los Angeles, año 2019. Rick Deckard (Harrison Ford) es un blade runner, un cazador de replicantes rebeldes. Los replicantes son robots construidos a semejanza de los humanos, más perfectos que éstos, pero sin sentimientos y, por tanto, sin recuerdos. Sus inventores no contaron con que, en su evolución genética, podrían adquirir los mismos sentimientos que los humanos. De manera que la pregunta que Deckard debe plantearse, a la vez que trata de aniquilarlos, es: ¿se han convertido los replicantes en unos seres más humanos que los propios humanos? Ridley Scott debe su magnífica reputación a esta película y a Alien, el octavo pasajero (1979), otra producción mítica de la ciencia ficción. En esta ocasión mezcla de manera particular y magistral el cine negro con el de ciencia ficción, a partir de una novela de Philip K. Dick. Construye una película muy interesante, creando una atmósfera inigualable y envolvente, que muchas películas posteriores del mismo género han tomado como referencia. Harrison Ford completa un papel sobresaliente, contagiando sus dudas y la identidad que va adquiriendo con los replicantes a los que debe cazar. La atractiva y coherente estética es fascinante. Algunos aspectos de la película, como la ligazón del ser humano a sus recuerdos, han trascendido el mundo del cine, y son estudiados por filósofos y antropólogos. Pero el film ofrece otros muchos puntos de reflexión -globalización, ética de la biotecnología, el enigma de la muerte- casi inagotables. Una obra maestra.
9/10