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Lista de cine

Las 100 mejores películas sobre la infancia

La inocencia infantil es algo que muchos adultos han perdido y quisieran recuperar. En efecto, los niños se muestran todavía no contaminados, y con una gran capacidad para admirar las cosas maravillosas que el mundo tiene que ofrecer. Muchas de las películas que incluimos en la lista hablan de la aptitud de los chicos para imaginar mil historias y vivir aventuras sin fin.

Hay también espacio para los niños prodigio, la pasión por los cuentos y la nostalgia por la infancia que se fue. Están presentes títulos que hablan de la resistencia a crecer, o del despertar brusco a la edad adulta, ya sea por las injusticias sociales, un conocimiento traumático de la sexualidad, o una familia desestructurada.

Las 100 mejores películas sobre la infancia
(2020) | 97 min. | Drama Tráiler
Delicada incursión en el mundo de la infancia a cargo de la guionista y directora Pilar Palomero (1980), que debuta en el largometraje con maestría. Elige esa difícil etapa, en los estertores de la niñez, previa al paso a la adolescencia, cuando las preguntas, las dudas y la reafirmación de la propia personalidad comienzan a salir a la luz y pugnan por encontrar su propia voz. La directora zaragozana presenta un universo femenino cercano y cotidiano a través de los ojos de su protagonista, Celia, una chica de once años y de pocas palabras, observadora y dulce, que estudia en un colegio de monjas y vive sola con su madre. Sin grandes alardes presenciamos el día a día de la pequeña, sus amistades en el colegio, especialmente con la chica nueva llegada de Barcelona; la educación religiosa que recibe por parte de las monjas; las primeras experiencias y rebeldías, como montar en moto, pintarse los labios, hablar de cosas de mayores, la curiosidad sexual, escuchar música estridente, beber alcohol, bailar en un local. Están maravillosamente mostrados numerosos instantes de la vida difíciles de definir, como esas miradas, esas medias sonrisas que lo dicen todo, las vergüenzas que asoman a la superficie, palabras a media voz, silencios. Y es el momento también de los asaltos de la curiosidad, de preguntarse si Dios existe o no, de indagar en la historia de sus padres, en la existencia de una familia ausente a la que no conoce, instantes también de enfrentamiento con los adultos, de desconcierto. Pueden apreciarse a su vez algunos detalles hoscos de una visión más bien sesgada de la educación religiosa, aunque Palomero no desprende demasiada acritud. Como se ve, pocas cosas de relieve acontecen en Las niñas, aunque por otro lado todo lo que sucede tiene una inmensa carga de realidad, la potencia de un retrato verosímil de un tiempo crítico de la vida de las niñas, de todas las niñas. Palomero narra con un oficio que se diría de años, con una sensibilidad grande y una aguda mirada hacia el detalle. La atmósfera parece salida directamente de los años 90, tan cercanos y tan lejanos ya, pero sin que exista un afán por destacar el aire retro de modo artificial. Todo el reparto es femenino y además de una correcta Natalia de Molina, destaca sobremanera la jovencita Andrea Fandos en el papel de Celia, la absoluta protagonista. Entrega un trabajo asombroso.
6/10
(2014) | 93 min. | Fantástico | Animación Tráiler
El joven Ben culpa a su hermana pequeña, Saoirse, de la desaparición de su madre, de la que recuerda especialmente que cuando era muy pequeño le cantaba canciones de leyendas tradicionales. Ambos niños viven con su padre en el faro sobre un acantilado de una pequeña isla, hasta que la abuela, preocupada por su seguridad junto al mar, se los lleva consigo a la gran ciudad. Cuando Ben escapa para buscar a su perro, al que han dejado atrás, Saoirse le sigue, lo que supone el inicio de una aventura durante la que descubrirán que la chica es un selkie, hada del mar cuyo canto puede liberar a unos seres mágicos cautivos de una bruja. Primer largometraje en solitario de Tomm Moore, tras rodar uno de los fragmentos de Kahlil Gibran's The Prophet, y codirigir con Nora Twomey la sorprendente El secreto del libro de Kells, con la que Song of the Sea guarda muchos puntos en común, sobre todo su tono, propio del realismo mágico. Aquí se ha buscado aposta un público más amplio y familiar, sin que ello implique infantilizar demasiado la historia, en el sentido de muchas producciones que confunden público infantil con falta de inteligencia. De nuevo, el cineasta echa mano de sus dibujos, aparentemente simples, pero encantadores, que se mueven mediante una animación tan sencilla como eficaz. Sus personajes destilan una enorme humanidad y originalidad, especialmente el perro de los protagonistas. En casi todos los diseños se repiten los círculos, lo que recuerda constantemente a los símbolos celtas. Basándose en fascinantes relatos del folclore que conocerán sobradamente en Irlanda, pero que se hacen completamente accesibles al público profano, Moore habla a los espectadores de cualquier edad de la pérdida de los seres queridos. Aporta una moraleja inteligente sobre la importancia de cada miembro de la familia, incluso de aquellos hermanos o hermanas que a primeras pueden provocar rechazo, o a los que se culpa muchas veces injustamente de situaciones que no han provocado. Emotiva e intensa, especialmente en su tramo final, Song of the Sea se engrandece gracias a la partitura de Bruno Coulais. De nuevo a las órdenes del realizador, también aquí le saca partido a los reconocibles sonidos de la música irlandesa.
7/10
(2017) | 110 min. | Drama Tráiler
Cuando los alemanes ocupan París, los jovencísimos judíos Joseph y Maurice deben ir al colegio con una estrella de David que su madre por obligación legal les ha cosido a la ropa, lo que les convierte en víctimas de acoso escolar. Temiendo que la situación vaya a peor, su progenitor les da un poco de dinero y les obliga a escapar de casa, para tomar un tren y tratar de cruzar como sea a la Francia libre. El canadiense Christian Duguay se ha labrado como cineasta una de las carreras más insólitas de la historia, pues igual rueda cintas de Hollywood de acción, como El arte de la guerra, que fantasías de serie B como Asesinos cibernéticos, o logradas hagiografías televisivas, como Juana de Arco, Pío XII, bajo el cielo de Roma o San Agustín, sin olvidar la versión moderna de Cenicienta, en Italia, telefilm que se ha convertido en un clásico de la programación de sobremesa. Resulta imposible establecer conexiones entre sus trabajos, salvo porque siempre suele cuidar bastante la calidad. Es lo que ocurre con esta revisión del libro autobiográfico de Joseph Joffo, que poco después de convertirse en un fenómeno en Francia tras su publicación, e incorporarse a los programas escolares, conoció una adaptación cinematográfica en 1975 de la mano de Jacques Doillon. El artesano al frente juega su mejor baza, su falta de pretensiones autorales, mejorando el clásico de los 70, rodado cuando la ‘nouvelle vague’ había puesto de moda que el director-autor llamara la atención. Aquí manda la fidelidad al libro, con una puesta en escena convencional, pero que conserva el tono positivo del original. Historia iniciática sobre el paso a la madurez, con momentos emotivos, o que logran crear suspense, retrata con fidelidad la oscura época histórica gracias a un logrado diseño de producción. Los niños protagonistas sobresalen sobre el resto del elenco, donde alguna interpretación, como la de Christian Clavier, en una breve aparición como doctor, quizás resulte exagerada.
6/10
(2015) | 106 min. | Bélico | Comedia | Drama Tráiler
Un pueblecito estadounidense en los años de la Segunda Guerra Mundial. A sus 8 años Pepper Flynt Busbee, apodado ‘Little Boy’ por su pequeña estatura, vive una infancia idílica, apoyado sobre todo en la enorme conexión con su padre, James, con el que comparte aventuras en su tiempo de juegos y disfruta de los comics de su héroe, el mago Ben Eagle. Pero James debe dejarle, así como a la madre, Emma, y al hermano mayor, London, para luchar con los nipones en Filipinas. Cuando le declaran desaparecido en combate, el chico mantendrá su convicción de que su progenitor regresará, en parte gracias a los consejos del padre Oliver, que le explica que la fe mueve montañas, y que para fortificarla puede seguir una serie de pasos, entre ellos hacerse amigo del único japonés del lugar, al que todos consideran un enemigo excepto el propio sacerdote. El “Little Boy” de los directores mexicanos, Alejandro Monteverde, demostró que sin medios, sin experiencia, ni maestría técnica, podía hacer llegar su mensaje pro vida a muchos espectadores con la sólida Bella, que a pesar de su modestia triunfó a nivel internacional. Pero el lema del personaje central de su nuevo film, “tú puedes conseguirlo”, parece autobiográfico. A base de fuerza de voluntad y tenacidad ha mejorado sustancialmente en su segundo trabajo como realizador y guionista, que aborda precisamente la superación personal, y también la amistad, los lazos familiares, el lastre que supone el rencor y la necesidad de reconciliarse con el presunto enemigo, y la infancia espiritual. Pero sobre todo es un film sobre el poder de la fe, temática que aborda con complejidad, ofreciendo puntos de vista opuestos, por lo que llegará a un público más variado que su ópera prima, que convencía sobretodo a los predispuestos a ello. Sigue siendo un film optimista, pero no oculta que la vida tiene sus momentos duros y difíciles, con secuencias realmente emotivas. Continúa teniendo una tendencia sensiblera, pero ésta queda muy enmascarada por el tono de fábula infantil del relato. Técnicamente ha avanzado un enorme trecho, quizás remite a otras películas (inevitable pensar en Salvad al soldado Ryan con la visita de un enviado del ejército con malas noticias), pero sus planos han adquirido potencia, y su ambientación resulta más que sugerente en su mezcla de nostalgia con ensoñaciones infantiles. Existen dos puntos en los que Monteverde ha recorrido la distancia del niño que se convierte en adulto, en primer lugar en sus diálogos, antes demasiado explicativos, y pesados, ahora ágiles e ingeniosos. Pero sobre todo en la dirección de actores, pues ahora saca provecho del reparto de estrellas internacionales, en el que brilla Emily Watson, como la abnegada madre, pero también Ben Chaplin, como mago y héroe del niño protagonista, Michael Rapaport, un idílico progenitor, Tom Wilkinson, un razonable y eficaz sacerdote, y hasta la pequeña aparición de Eduardo Verástegui, como otro cura, mucho más torpe, resulta acertada, pues en su visión poliédrica el cineasta viene a reconocer que sí, que en la Iglesia Católica no todo puede ser acertado, aunque prevalezca una visión positiva y amable. Hasta el habitualmente histriónico cómico Kevin James funciona como pretendiente de la presunta viuda. Pero sin duda, el rey de la función es Little Boy, el sorprendente Jakob Salvati, que a pesar de su corta edad tiene una amplia experiencia sobre todo en series, pues ha llegado a intervenir en Mad Men.
7/10
(2014) | 113 min. | Aventuras | Thriller | Drama Tráiler
Un hombre que huye de la policía, arroja la cartera que buscaban al vacío, y va a parar a un camión de la basura, que la deposita en uno de los vertederos de Río de Janeiro, donde decenas de niños de las favelas se ganan la vida rebuscando entre los escombros. Acaba encontrándola el pequeño Rafael, que comparte el dinero que había en su interior con su amigo Gardo. Pronto el lugar se llena de agentes a la búsqueda de la cartera perdida, pero los chicos callan, preguntándose qué pueden tener de valioso unos papeles con números, unas fotos de un hombre con una niña, una tarjeta de lotería, una estampita de San Francisco de Asís y una llave. Con ayuda de Rato van a ir averiguándolo poco a poco, pero metiéndose en numerosos líos; por suerte les echan un cable el padre Julliard, el sacerdote que desde su pequeña iglesia hace una gran labor social, y la voluntaria Olivia. Adaptación de una novela de Andy Mulligan, convertida en guión por Richard Curtis –el cuentista de Love Actually–, y dirigida por Stephen Daldry, especialista en historias de jóvenes, piénsese en Billy Elliot y Tan fuerte, tan cerca. Muchos son los puntos de comparación que pueden establecerse para este cuento con tres chavales protagonistas que procuran hacer lo correcto, algo que han aprendido en la iglesia. Se podría hablar de un Slumdog Millionaire a la brasileña, si tomamos la referencia fílmica más reciente y obvia, o de aventuras entre Charles Dickens y Mark Twain, si nos ponemos más literarios y pensamos en pilletes de buen corazón en un contexto de pobreza y corrupción, donde se enfrentan a grandes villanos, pero cuenta también con la ayuda de personas de buen corazón. El arranque del film, es de una trepidación que deja sin aliento e intriga, está maravillosamente rodado y editado. Pero luego la narración se estanca un poco, porque las situaciones acaban siendo algo repetitivas. Los chicos se ven inmersos en una especie de juego de búsqueda del tesoro, en que deben descifrar el enigma de unos números y una llave, que conducen a otras pistas, y sufren a lo largo del metraje muchos momentos de persecución, servidos con ritmo desigual. En cualquier caso la historia atrapa por varios motivos. Los chavales, unos recien llegados –Rickson Tevez, Eduardo Luis, Gabriel Weinstein–, son muy naturales, y los secundarios angloparlantes –Martin Sheen, Rooney Mara– y brasileiros –Wagner Moura, Selton Mello– están muy bien escogidos. Además es excelente el diseño de producción, parece un sinsentido decirlo, pero con la cámara de Adriano Goldman, los vertederos resultan bellos. El recurso de los niños hablando a cámara acaba cobrando sentido, y se perdona cierta ingenuidad en los planteamientos por el carácter de fábula del film. El clímax en el cementerio responde a ese carácter de aventura contemporánea que se busca ofrecer.
6/10
(1939) | 119 min. | Aventuras | Musical
Warner relanza en DVD, en edición supersuperespecial, uno de los grandes clásicos de todos los tiempos. 4 horas de contenido extra y una copia de calidad impoluta son razón más que suficiente para revisitar este inolvidable musical, que nos recuerda que no hay lugar mejor que el propio hogar, Kansas en el caso de la pequeña Dorothy ‘Judy Garland’. Adaptación de la novela infantil, también clásica, de L. Frank Baum, escrita en 1899, el film describe las andanzas de Dorothy, una niña que vive en una granja en un triste mundo en blanco y negro, donde el único que parece entenderle es su perro Totó. Un increíble tornado (ingeniosamente recreado con efectos especiales sencillos pero eficaces) la lleva a Oz, un mundo de relucientes colores, ‘más allá del arco iris’, pero que, pronto tendrá ocasión Dorothy de comprobarlo, de ningún modo puede reemplazar a su casa. En su estancia en Oz, Dorothy hace buenos amigos, el espantapájaros, el hombre de hojalata y el león cobarde, y gracias a la amistad con la pequeña cada uno obtendrá lo que le falta para ser mejor persona. No faltan los villanos –la malvada bruja del oeste– o el descubrimiento de que las apariciencias, con demasiada frecuencia, engañan –el mago de Oz no es quien aparenta ser–. En el film trabajó un batallón de guionistas –además de los tres acreditados, Noel Langley, Florence Ryerson y E.A. Woolf, echaron una mano Arthur Freed, Herman Mankiewicz, Sid Silvers, y Ogden Nash– y fue Langley quien sugirió que los personajes de Oz tuvieran una contrapartida en el mundo real, lo que hacía más plausible que la aventura hubiera sido un sueño. También en el capítulo de la dirección hubo varios nombres implicados. Victor Fleming fue el director oficial, pero también rodaron varias escenas Richard Thorpe, George Cukor y King Vidor. El delicioso technicolor, la ingenuidad en la que colabora decisivamente una inspiradísima Judy Garland, y las inolvidables canciones ("Over the Rainbow", "Follow the Yellow Brick Road", "Youre Off to See the Wizard"… con música de Harold Arlen, letras de E.Y. Harburg y la gran voz de Garland) convierten el film en una gozosa fantasía, que resiste impertérrita el paso del tiempo, y nos invita a recorrer el camino fantástico de ladrillos amarillos.
8/10
(2004) | 98 min. | Tragicomedia
Singular cuento infantil, que también disfrutarán los adultos, dirigido por el británico Danny Boyle, a partir de un guión de Frank Cottrell Boyce. Cuenta la historia de Damian, un chaval de ocho años, que con su hermano Anthony de doce, y el padre viudo Ronnie, acaban de mudarse. Los tres añoran a la madre muerta, pero Damian es quien acusa más la ausencia; y para mejor sobrellevarla, mantiene animadas charlas con sus mejores amigos: los santos. Imaginación o realidad, poco importa, Damian conversa a todas horas con San Pedro, Santa Clara, los mártires de Uganda, pues anhela como ellos hacer el bien; y también porque no deja de rondarle la duda de si su propia madre habrá sido recibida en el cielo, como una santa más. En esta tesitura, una bolsa repleta de dinero, procedente de un robo, cae, literalmente, del cielo. Y Damian piensa que Dios se la manda para ayudar a los pobres. Con la dificultad de que se trata de millones de libras esterlinas, en vísperas de que Gran Bretaña adopte, al fin, el euro. O sea, que en pocos días serán papel mojado. Además, a los deseos altruistas de Damian, se opone la visión más terrenal de Anthony, quien demuestra además estar dotado de una insólita capacidad comercial. Con los mimbres de fábula moral con niño y audacias visuales poco habituales, el riesgo de caer en el ridículo es grande. De hecho, el final africano lo roza. Sin embargo Boyle logra un delicado equilibrio entre drama, magia, ternura y comedia. Incluso la opción de representación de los santos, entre lo kitsch y lo surrealista, aureolas sobres sus cabezas incluidas, funciona: no es irreverente y encaja con la inocencia de Damian, esa cualidad que nunca debería perder. Al fin y al cabo, ya se sabe, hay que hacerse niños para ingresar en la vida eterna. Los dos chavales, sobre todo el debutante Alexander Nathan Etel, están perfectos.
7/10
(2004) | 95 min. | Drama Tráiler
Año 1949. Clément Matthieu, un profesor de música con dificultades para encontrar trabajo, es contratado en un internado de chicos difíciles, donde mano dura y disciplina son las únicas consignas educativas del director Rachin. El recién llegado, un alma sensible imbuido de buena pedagogía, pondrá todo su empeño en ganarse la confianza de los chavales. No permitirá, desde luego, que le tomen el pelo. Pero procurará inculcarles lecciones de tono humano y lealtad, de no ponerles en evidencia innecesariamente, que poco a poco irán calando en ellos. También ayudará, y mucho, su empeño por formar un coro, lo que a los chicos les hará descubrir la belleza de la música, y por extensión, la del mundo que les aguarda más allá de los muros de su escuela. Para dirigir su primer largometraje, el francés Christophe Barratier se ha inspirado en "La cage aux rossignols" –o sea, 'la jaula de los ruiseñores'– de Jean Dréville, un título de 1945 que marcó su infancia. De hecho, la historia toma elementos autobiográficos, pues el director sufrió el divorcio de sus padres, y fue enviado a un internado; y es guitarrista clásico, una formación que recibió en la École Normal de Musique de París. Y el caso es que Barratier entrega un film que reconforta, acerca de la capacidad del ser humano para sobreponerse a las circunstancias más difíciles, siempre que se cuente con una mano amiga capaz de guiarte, en este caso la del entregado profesor Matthieu. Barratier y el coguionista Philippe Lopes-Curval se las arreglan para no ser maniqueos, y saben retratar a un Rachin con matices, convencido inicialmente de que los chavales son incorregibles, pero que también siente la influencia positiva de Matthieu. Ninguno de los chavales es perfecto, el director sabe mostrar los puntos que les hacen sufrir (la visita que nunca se produce de los padres, las dudas sobre el maestro que podría pretender a la madre viuda de buen ver...), y describe el caso de uno concreto, hundido casi sin remedio en un cenagal de brutalidad y delincuencia. Papel estelar en el film juega sin duda la música de Bruno Coulais, sencillamente fascinante. Los temas de la película están grabados por los Petits Chanteurs de Saint Marc en Lyon, y de hecho el solista y actor principal entre los críos, Jean-Baptiste Maunier, es uno de los chicos de ese coro. Una de las canciones, "Vois sur ton chemin", logró estar nominada al Oscar.
7/10
(2004) | 106 min. | Drama Tráiler
La historia de las aventuras de Peter Pan en su país de Nunca Jamás es considerada una de las cumbres de la imaginación humana; su idílica visión de la infancia perdida, de sus deseos y quimeras, junto con la huida de la responsabilidad que exige la madurez, son ideas vertebrales de una obra inmortal, considerada un hito de la literatura moderna. Cómo surgió este mundo, qué lo desencadenó, qué pensaba y sentía el escritor J.M. Barrie y, en fin, todo lo que rodeó su proceso creativo es el tema de esta sensible película dirigida por Marc Forster con exquisito refinamiento. La película comienza con un Barrie en horas bajas. Sus obras teatrales le han dado renombre y han obtenido un considerable éxito en los círculos pudientes de la Inglaterra del incipiente siglo XX, pero lleva tiempo sin inspiración y su alma se está anquilosando: necesita algo nuevo. Un día soleado, mientras se encuentra en los jardines de Kensington, halla por casualidad lo que buscaba. Se trata de la familia Llewelyn Davies: cuatro niños revoltosos y su madre, una viuda guapa y joven. James se hace amigo de ellos. Durante meses, los chavales se divierten con sus ocurrencias, sus trucos de magia, sus imaginativos juegos, y Barrie aprende a quererlos, a disfrutar de su compañía, al tiempo que algo comienza a fraguarse en su imaginación. Con el tiempo, su íntima relación con los Llewelyn Davies agudizará su crisis matrimonial y provocará habladurías, pero también fructificará en una obra inolvidable que remite a la infancia e invita a los adultos a creer de nuevo en los sueños. Forster (Monster's Ball) adapta la obra teatral “El hombre que era Peter Pan”, escrita por Allan Knee, y es sorprendente el ingenioso modo de plasmarla en imágenes. Los planos desprenden una belleza melancólica enorme, acentuada por una ambientación muy natural, gran variedad de estampas idílicas y una cálida y preciosa luminosidad. Johnny Depp, nominado al Oscar, compone un Barrie comedido y realista, pero todo el reparto está fantástico, especialmente Kate Winslet y el pequeño y expresivo Freddie Highmore. Aunque exquisita en su aspecto formal y con una deliberada y notable carga de emotividad, la película no es, sin embargo, un simple cuento de hadas: hay drama serio, conflictos afectivos profundos, una egoísta y condescendiente ruptura matrimonial, dolor y lágrimas. Es decir, mucha dosis de realidad.
7/10
(2005) | 140 min. | Aventuras Tráiler
La saga de Las crónicas de Narnia es todo un clásico de la literatura infantil en el mundo anglosajón. Los siete libros que componen la serie se habían publicado hace tiempo en España, y aunque la acogida fue aceptable, el auténtico ‘boom narniano’ ha comenzado con la excelente adaptación del primer libro que escribió C.S. Lewis (aunque no sea la primera, cronológicamente hablando), El león, la bruja y el armario. El film arranca en plena Segunda Guerra Mundial. Los aviones alemanes castigan duramente a Londres con sus bombas, hasta el punto de que la señora Pevensie decide enviar a sus cuatro retoños a una tranquila casa de campo, habitada por un viejo profesor. Peter es el mayor, y como su padre está en el frente, se siente de algún modo cabeza de familia, y responsable de sus hermanos. La segunda, Susan, tiene desarrollado vivamente su instinto maternal. Edmund, celoso de su hermano mayor, siempre anda enfurruñado. Y Lucy, la más pequeña y dulce, posee una imaginación desbordante. Por eso, cuando Lucy se esconde dentro de un armario, jugando al escondite en el enorme caserón, la gran experiencia que vive en su interior, y que cuenta luego a sus hermanos, es recibida con incredulidad. En efecto, la pequeñaja asegura que ha estado en Narnia, un mundo fantástico que vive un invierno perpetuo, y donde ha hecho buenas migas con un fauno, el señor Tumnus. Cuando los cuatro hermanos examinan el mueble, sólo descubren un armario y nada más. Pero habrá más viajes a Narnia y un montón de aventuras, como la de salvar a Narnia del poder maligno de la Bruja Blanca. Y por supuesto, conocerán al majestuoso Aslan, un león muy especial. Andrew Adamson, codirector de las dos entregas de Shrek y admirador confeso de la saga Narnia desde que era niño ha logrado un milagro. Su film no sólo es radicalmente fiel a la obra de Lewis, sino que, sin abandonar su condición de entretenimiento pensado para un público infantil, asume en más de un momento rasgos de relato épico, lo que ha ayudado al disfrute de un espectro de espectadores amplísimo. De ahí su inesperado éxito de taquilla, que ha logrado empatar y casi superar al todopoderoso Harry Potter. La trama tiene un toque de inocencia, al que ayuda mucho la pequeña Georgie Henley, la actriz que da vida a Lucy. Nos habla de la fragilidad humana a través de Edmund (estupendo, el chaval Skandar Keynes), que al sentirse desplazado por sus hermanos, busca consuelo en el lugar equivocado, o sea, al lado de la Bruja Blanca (una magnífica Tilda Swinton, que compone una auténtica ‘dama de hielo’), que le ofrece dulces que terminarán siendo muy amargos. Mientras que los dos hermanos mayores hablan de responsabilidad y madurez, un mensaje muy interesante para cierta juventud convocada a no se sabe qué absurdo macrobotellón, al que acude en tropel porque no tiene otra cosa que hacer.
7/10
(1948) | 105 min. | Aventuras | Drama Tráiler
Versión que ofreció David Lean de la genial novela del británico Charles Dickens, editada por Filmax con una copia remasterizada. Estamos ante la historia de un chaval llamado Oliver, cuya madre murió cuando él nació. Ingresado en un orfanato londinense, el chico escapará de ahí, se criará en la calle, y acabará formando parte de una banda de pilletes a cuyo frente se encuentra el avaro judío Fagin. En uno de los robos, Oliver es atrapado, pero tiene la buena fortuna de que un hombre de buena posición le adopte. Sin embargo, Fagin no está dispuesto a dejar marchar al chico así como así. David Lean atrapó a la perfección la atmósfera dickensiana, con una fotografía en blanco y negro que encaja muy bien en la historia narrada, y que recuerda a los grabados de Gustavo Doré. La pobreza y la miseria presentes en el Londres del siglo XIX se presentan con realismo, desechando cualquier intento de “embellecerlos” y ocultarlos. Ya antes había probado que Dickens no se le resistía, pues adaptó en Cadenas rotas la novela Grandes esperanzas. Para hacer este trabajo no dudó en seguir lo que consideraba básico en la adaptación de una obra preexistente: “Elige lo que quieras hacer de una novela y hazlo; si es necesario, elimina personajes.” Incluso Lean es capaz de inventar escenas no presentes en la obra original, como la del nacimiento de Oliver, al que acompaña la muerte de su madre, un arranque muy visual, donde se hacen innecesarias las palabras. Las intepretaciones que vemos en la pantalla son magistrales. Destaca el trío de delincuentes, encarnado por Robert Newton, Alec Guinness y Kay Walsh. El maquillaje que transforma a los actores es especialmente notable en el caso de Guinness. Tan villano era su personaje, que como contó Lean “fui acusado de antisemita. Nunca he sido antisemita. Sólo hice un villano judío.” La sangre llegó al río de tal forma que en Estados Unidos se cortaron veinte minutos en los que Fagin tenía el protagonismo.
8/10
(1995) | 104 min. | Aventuras | Fantástico
Hay una extraña leyenda sobre un juego de mesa. Alan Parrish es un niño normal y corriente, que vive con sus padres en una bonita casa. Un día encuentra un tablero que se despliega para convertirse en un antiguo juego de mesa. De repente, Alan desaparece tras lanzar los dados que ponen en funcionamiento a Jumanji. Sus padres dedican todos sus esfuerzos en la búsqueda de su hijo, pero es inútil. Ha pasado casi un cuarto de siglo, y dos niños acaban de instalarse con su familia en la misma casa que habitó Alan. Curioseando en el desván, encuentran el juego y deciden probarlo. Nada más tirar los dados, comienza de nuevo la aventura. Alan ha pasado todo ese tiempo dentro del juego, luchando por volver a su vida anterior. Pero los peligros que acechan en el mágico y salvaje mundo de Jumanji son numerosos. Una película de aventuras con una acción constante. Tiene un ritmo frenético que cautiva al espectador desde el principio. Los efectos especiales son espectaculares. Parece que los monos y los elefantes que salen del juego están invadiendo la pantalla. La composición musical original es del prestigioso James Horner. Cualquier niño disfrutará de lo lindo con esta película, producida por Steven Spielberg, y basada en un cuento de Chris Van Allsburg.
7/10
(2002) | 101 min. | Drama
En una aldea de Nueva Zelanda, los lugareños maoríes tratan de mantener su identidad. Koro, el viejo jefe, espera la llegada de su sustituto, un líder que deberá ser la imagen del legendario Paikea, el jinete montado sobre la ballena, fundador de su linaje. Porourangi, el primogénito de Koro, esperaba ser padre de un niño, pero éste muere en el parto, al igual que la madre. Únicamente sobrevive una hermana gemela, a quien Porourangi llama Paikea, en un acto de rebeldía. Con el paso del tiempo, Paikea, conocida como Pai, decide demostrar a su abuelo que ella es la elegida que esperaban. Por tal razón, se entrena duramente, desarrolla sus habilidades guerreras, y aprende las costumbres de su pueblo, a pesar de que su abuelo la ignora, pues no se ha planteado que el líder que busca pueda ser una mujer. Basado en una novela de la desconocida Witi Ihimaera, este lírico largometraje de la directora neozelandesa Niki Caro se convirtió en una de las sorpresas de la pasada temporada. Así lo atestiguan los premios del público en San Sebastián y Sundance, y que la joven Keisha Castle-Hughes obtuviera una nominación al Oscar a la mejor actriz, a sus trece años. Además de construir personajes muy humanos, la cinta divulga las costumbres del pueblo maorí sin hacerse pesada, y critica la pretensión de algunos padres de decidir el futuro de sus hijos. Además, critica el machismo de la sociedad que retrata, sin caer tampoco en un feminismo simplón.
7/10
(2002) | 116 min. | Drama
Xiaochun. Un adolescente que viene tocando el violín desde su más tierna infancia. Ha ganado en China numerosos premios locales, tiene talento. Su padre Lui, es un humilde cocinero, que ha puesto toda su ilusión en que su retoño llega a tocar el cielo musical. Conoce el carácter sensible del chico y su timidez, pero pondrá los medios para que el chico estudie en Pekín, en la mejor escuela de música de la ciudad, y junto a los grandes maestros. La llegada a la capital de China deslumbra a ambos. En el caso de Xiaochun se produce además el primer tirón del bello sexo, cuando conoce a una joven mayor que él, de deslumbrante belleza. El chino Chen Kaige retorna al buen cine con Together. Tras el patinazo de su aventura americana Suavemente me mata, un thriller erótico sin pies ni cabeza, acierta con la emotiva historia de un hombre y su hijo, que tiene un talento extraordinario para el violín. La primera atracción por el otro sexo, la formación con sucesivos profesores, la rivalidad al competir en un concurso, la relación paternofilial, conforman las cuerdas de esta magnífica película-violín que recuerda a En busca de Bobby Fischer, y que Kaige toca con innegable maestría.
7/10
(1987) | 147 min. | Bélico | Drama
Jim Graham es un chaval británico, hijo único, que vive con sus padres en Shanghai. Su cómoda existencia entre algodones dará un vuelco durante la II Guerra Mundial. Jim tiene 13 años y su exaltada imaginación vibra de modo especial con los aviones. Tiene varios modelos en miniatura, y no puede evitar dar botes cuando ve las aeronaves surcando el cielo. A Jim nunca le ha faltado nada, y siempre ha visto la realidad de la vida a distancia; lo dice Spielberg plásticamente con la imagen del Packard que le conduce con las ventanillas subidas, para que nada del exterior afecte a Jim. Tras el ataque japonés a Pearl Harbor, estalla el caos en la zona occidental de Shanghai. Jim se separa de sus padres, y a partir de ese momento se inicia en el juego de la supervivencia. La criada ya no le obedece, sino que le abofetea. Hay que buscar comida, los platos cocinados ya no llegan a la mesa por arte de magia. Jim se ve obligado a crecer (esa maleta de cartón, que abandonada supone el fin de la infancia), y busca la complicidad de Basie, un americano que se mueve en la actual situación como pez en el agua. Acabará, como tantos, en un campo de prisioneros. Adaptación de la obra de ribetes autobiográficos de J.G. Ballard, con guión del autor teatral Tom Stoppard. Spielberg rueda un film espectacular, gran parte rodado en Shanghai con miles de extras, con un formato 'a lo grande', muy a lo David Lean. La preciosa fotografía de Allen Daviau y la gran partitura de John Williams ayudan al empaque de un título a redescubrir.
8/10
(2002) | 107 min. | Drama
Johnny, Sarah, y sus dos hijas, Christy y Ariel. Esta familia católica, de origen irlandés, llega a Estados Unidos como turistas, aunque su intención es quedarse a vivir allí. Lo que no resulta fácil. Se instalan en un destartalado edificio de una barriada neoyorquina, donde abundan los drogadictos y demás especímenes raros, auténticos monstruos de este cuento de hadas urbano. El padre desea trabajar como actor, pero no es tan sencillo. Y conseguir unos dólares para ir tirando cuesta lo suyo. Mientras transcurren los días, las niñas sienten curiosidad por un vecino negro, que es pintor. Y en el ánimo de todos pesa la ausencia de Franky, el hermano pequeño, que murió tiempo atrás. El irlandés Jim Sheridan articula su historia a partir de recuerdos personales: él también fue emigrante en los Estados Unidos, y pudo soportar los momentos difíciles gracias a lo unido que estaba a su familia. Y le proporciona un punto de vista infantil, el de una de las niñas, que siempre lleva consigo su cámara de vídeo digital. El director de Mi pie izquierdo y En el nombre del padre logra que una mezcla explosiva (realismo y magia), funcione. De este modo entrega escenas de intenso dramatismo, como la de la feria, en que el padre se empeña en ganar a toda costa un peluche de E.T., símbolo de la añoranza de un hogar; los momentos en que es puesta a prueba la fe de los personajes; o la del desenlace, de intenso lirismo. Desentona en cambio la escena de cama, que rompe con la coherencia de mantener la mirada infantil. El reparto está estupendo, y no extrañan por tanto las nominaciones a los Oscar de Samantha Morton y Djimon Hounsou.
7/10
(1999) | 90 min. | Drama
Un niño ciego aguarda a que su padre viudo le recoja de un internado, para pasar con él las vacaciones. Pero el progenitor tiene la cabeza en otra parte: busca como sea volver a contraer matrimonio, y a su pobre crío lo oculta y se despreocupa de él, como si no fuera carne de su carne. Emotiva muestra de cine iraní, servida por el maestro Majid Majidi, que ya descolló gracias a la senbilidad poética y a la sencillez de El padre y Niños del paraíso.
7/10
(2004) | 105 min. | Drama
Paolo es un chaval la mar de salado, pero que debido a un traumático parto en que murió su madre, arrastra una minusvalía que le afecta física y mentalmente. Gianni, su padre, incapaz de afrontar la situación, le abandonó. Ahora le toca acompañarle en el momento de ser ingresado en un hospital, para hacerle algunas pruebas y someterle a rehabilitación. El hombre hace cierto esfuerzo, pero se diría que su corazón está seco, incapaz de dar amor. Cuando conoce en el centro hospitalario a Nicole, una madre que ha dedicado toda su vida a cuidar a su hija, también incapacitada, aquello será un shock. La mujer no se corta la lengua, le dice al otro lo que cree debe decirle. Y aunque Gianni no encaja bien al principio las palabras de Nicole, algo va a empezar a cambiar dentro de él. Emotiva adaptación de la novela "Nacido dos veces" de Giuseppe Pontiggia, basada en su experiencia pesonal, y rica en el abanico de temas propuestos. El film habla de responsabilidad, de saber asumir los propios deberes, sin arrugarse ante la adversidad. Un hijo con problemas puede verse como una desgracia a apartar de la vista, o afrontarla como un desafío que obliga a poner en marcha todas las energías del amor. Acierta Gianni Amelio en el realismo de la propuesta, sin concesiones al sentimentalismo barato. La película nos habla de dolor y sufrimiento, que cuando son llevados amorosamente, pueden ser inesperadamente gratificantes. Aunque quizá el gran protagonista es Paolo, un chaval inocente y luminoso, todo bondad, a pesar de sus torpes andares. Amelio describe al padre así: “Concibe la condición de su hijo como una condena sin remisión, como el agujero negro de su existencia. (…) Encontrarse a Paolo después de quince años, cuando le piden que le acompañe a un hospital berlinés, hace que el miedo asalte a Gianni; cree ser incapaz de hacerse cargo de la situación; de no estar a la altura. La película narra entonces su mutuo descubrimiento, amor, resentimiento y frágiles esperanzas.”
7/10
(2005) | 140 min. | Drama
En 1984, durante una hambruna, Israel apadrinó la operación Moisés para trasladar y acoger a miles de judíos etíopes. Un niño cristiano, empujado por su madre, es instruido para hacerse pasar por judío, hasta ser adoptado en Israel por una familia. A modo de film río, que abarca una veintena de años, seremos testigos de la vida de un joven cuyo delicado equilibrio interior lo soporta una mentira. Radu Mihaileanu, cineasta francés de origen rumano (El tren de la vida), entrega una sólida historia, narrada desde el punto de vista de Schlomo, el protagonista. Sentada la idea de que su formación cristiana era superficial, se dibujan los problemas de identidad e integración.
6/10
(1982) | 115 min. | Ciencia ficción Tráiler
Steven Spielberg no sería quien es si no hubiera rodado esta película hace 20 años. Si ya antes había sorprendido con una visión favorable de la vida más allá de la Tierra en Encuentros en la tercera fase, su siguiente película fue directamente a destrozar el mito del marciano con malas pulgas que viene a nuestro planeta para sembrar la destrucción. ¿Qué ocurriría si el extraterrestre más simpático del universo perdiera el bus de vuelta a casa? Esta pregunta dio origen a la película más personal de Steven Spielberg, de la que ahora celebramos su veinte aniversario. En el pequeño Elliott, que sufre por la reciente separación de sus padres, y que no tiene amigos de su edad, podemos ver el “alter ego” de Spielberg. También él pasó por el divorcio de sus padres, y era un muchacho solitario, que buscaba refugio en su enorme imaginación. Como el protagonista de E.T., que vive en una casa de una zona residencial y juega con sus muñecos de superhéroes. Pero lo que más anhela es un verdadero amigo y, como explica el director, “dentro de esa existencia en solitario llega un regalo de las estrellas, el mejor amigo que pudiera uno imaginar. Por supuesto, esto es algo que nunca me sucedió a mí, pero es una parte de mis fantasías. Cuando yo tenía 9 años deseaba tener un amigo que viniese de las estrellas y creciera conmigo. Y pienso que, en definitiva, de ese deseo surgió la idea de hacer E.T.” En efecto, uno de los alienígenas que están recogiendo especies de plantas en la Tierra, pierde la nave espacial que debe llevarle a casa. Elliott le descubre, y se convierte en su mejor amigo. Pero ha de ayudarle a volver con los suyos, aunque le duela la separación. Steven Spielberg dibujó de un modo inimitable el mundo infantil. Sólo a los niños les está permitido conocer la presencia de E.T., los adultos no están preparados mentalmente para ello. Para remarcar esto, el director filmó toda la película con la cámara a la altura de Elliott, y por ellos los planos están tomados como si la cámara fuera un niño. De hecho, casi nunca se ven los rostros de los adultos, que son tomados de cintura para abajo: la excepción la constituyen la madre de Elliott, y el personaje de un científico, Peter Coyote, que dice la célebre frase, que bien podía haber pronunciado Spielberg, “he estado esperando esto desde que tenía diez años”. Además, el director tomó elementos de uno de sus libros favoritos, el clásico infantil 'Peter Pan' (años más tarde dirigiría Hook, una variación sobre el tema), de James Barrie; se trata del cuento que la madre lee a la pequeña Gertie, que sabe creer en las hadas, tiene auténtica fe. Steven Spielberg encargó el guión del film a Melissa Mathison, la que fuera esposa de Harrison Ford. De hecho, el actor hizo un pequeño cameo en la película, en la escena de la escuela, aunque luego fue eliminado del metraje que se estrenó en 1982. Otro “cameo” interesante es el de Yoda, en la fiesta de Halloween, al que E.T. quiere saludar, reconociendo en el maestro jedi a uno de los suyos. También es sensacional la incomparable música de John Williams, ganadora del Oscar con todo merecimiento.
8/10