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Lista de cine

Las 75 mejores películas sobre la guerra civil española y alrededores

Nunca más. Es lo que nos decimos los españoles, al pensar en la guerra civil que destrozó el país entre 1936 y 1939 dejando heridas que todavía colean.

El cine ha mirado con frecuencia a la conflagración fraticida, muchas veces desde el partidismo y el ajuste de cuentas con el otro bando, algunas con el deseo de ofrecer puro drama, y otras apostando por la reconciliación. Las hay rodadas durante la guerra, durante el franquismo dentro y fuera de España, y enmarcadas ya en la democracia.

Además de las situadas directamente en los años de la guerra, hemos creído conveniente añadir otras de postguerra donde se demuestra que la sombra de esa conflagración era muy alargada: maquis, exilio, ostracismo de los vencidos...

Confíamos en que nuestros lectores vean el listado con ánimo conciliador y positivo y no se produzca una guerra de títulos ausentes y/o presentes. En cualquier caso sacamos ya la bandera blanca y la pipa de la paz.

 

Las 75 mejores películas sobre la guerra civil española y alrededores
(2017) | 116 min. | Drama
1937, en el Frente de Aragón. Lluís de Brocà, teniente republicano, llega a su nuevo destino en el pueblo donde también sirve su inseparable amigo Juli Soleràs. Éste se preocupa más que él por una amiga común de Barcelona, con la que el oficial tuvo un hijo, llevándoles comida. Por su parte, Lluís vuelca toda su atención sentimental en Carlana, criada que tuvo dos hijos no reconocidos con el terrateniente local, asesinado cruelmente por los anarquistas. Ésta le pedirá ayuda para falsificar papeles que demuestren que su señor al presentir su destino se casó con ella para garantizar el futuro de los niños… Si en su trabajo más destacado, Pan negro, de 2010, Agustí Villaronga reconstruía los duros años de la postguerra, ahora sitúa la acción en plena contienda civil española. Incierta gloria adapta la novela homónima, clásico de las letras catalanas, de Joan Sales, catalanista y comunista, pero a pesar de esto último también católico, que como consecuencia ofrece una visión más compleja y realista de lo habitual de la Guerra Civil, que desde la perspectiva republicana, reconoce los errores de su bando. Como consecuencia, el film del mallorquín resulta menos maniqueo de lo que se suele ver en las numerosas incursiones del cine español en esta temática en las últimas décadas. Aquí existe algún personaje del bando ‘rojo’ guiado por el idealismo, pero otros, más exaltados, se dejan llevar por la ira, y el odio, lo que da lugar a asesinatos, y quema de iglesias y conventos. Describe realidades poco divulgadas de los milicianos, como el fervor a la Virgen en las fiestas populares, o que pese al ateísmo y la persecución religiosa se sigue celebrando la Navidad. Agustí Villaronga tiene a su servicio a algún actor que se luce, en especial Núria Prims, con su Carlana, prototipo de los inevitables aprovechados, que en un conflicto nadan entre ambas partes, sólo preocupados por medrar. También brilla Oriol Pla, como Juli Soleràs, chiflado con corazón. El tercero con mayor peso, Marcel Borràs, realiza un loable esfuerzo, pero no acaba de estar bien explicado del todo su personaje Lluís de Brocà, que primero ignora a la madre de su hijo y a éste, luego les acoge y les adora… Tampoco tienen la misma calidad todos los secundarios, pues realiza una labor encomiable Luisa Gavasa, que aprovecha su origen aragonés, pero en cambio el gracejo natural de Fernando Esteso juega esta vez en su contra, pues rompe la tensión dramática, y no se entiende muy bien por qué se recluta a Juan Diego para un personaje que sólo aparece brevemente en dos secuencias. En suma, la irregularidad marca el conjunto, pues por un lado el responsable de Tras el cristal vuelve a mostrarse como un gran creador de atmósferas, con un personalísimo sello personal. Por otro, no logra remontar un guión al que le falta una reescritura para remendar agujeros, o evitar pasajes que no acaban de funcionar, como las metáforas equinas para explicar la pasión naciente del teniente hacia la señora, muy poco sutiles (“echa de menos al señor, porque era el único que le montaba”). Y por supuesto, la masturbación de éste, que ya no puede más, por si alguien no lo había cogido. No es el único detalle truculento, pues resulta llamativa el empeño del director en desnudar a sus personajes, venga a cuento o no.
5/10
(2019) | 147 min. | Bélico | Drama Tráiler
Película dirigida por el terceto compuesto por Aitor Arregi, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga, se trata de una película difícil a priori, de esas que por la trama de personajes encerrados no apetece mucho ir a verlas. Los directores han crecido desde Handia, que también era una película-río, la que nos ocupa llega a abarcar más de tres décadas. El punto de partida de La trinchera infinita lo tenemos en la realidad de un buen grupo de personas que permanecieron ocultas durante años, los de la guerra civil y los posteriores, para evitar represalias, primero del bando nacional, y luego del régimen franquista. Arregi, Garaño y Goenaga centran su atención en un matrimonio, Higinio y Rosa, casados hace poco y residentes en un pueblo de Andalucía. A las tropelías primero del bando republicano siguen las de los sublevados, e Higinio, que nunca estuvo muy metido en política, pero que es de los “sospechosos”, no tiene más remedio que ocultarse. Y el lugar más seguro resulta una oquedad en su propia casa, obligado encierro que esperan sea temporal, pero pasarán los días, los meses, los años... El metraje del film se acerca a las dos horas y media, tal vez excesivo, aunque pueda servir la coartada de que el espectador debe experimentar el mismo cansancio vital que los protagonistas. En cualquier caso gran mérito de los realizadores es que no decaiga el interés de su puesta en escena claustrófobica, lo que incluye una difícil fotografía en claroscuro de Javier Agirre, con planos que muchas veces son el punto de vista del encerrado Higinio. Se logra atrapar el drama que afrontan los cónyuges –gran trabajo de Antonio de la Torre y Belén Cuesta–, el amor que los sostiene, pero también un desquiciamiento compuesto de nervios destrozados y miedo, que hace que sus encuentros amorosos, mostrados muy carnalmente, tengan el sabor de la desesperación, de que quizá no puedan volver a tener otro. Y se van engarzando bien algunas peripecias –el hijo que engendran en la cautividad, el militar que quiere abusar de ella, el vecino receloso–, aunque otras están forzadas, como la de la pareja homosexual que aprovecha una ausencia de Rosa para convertir el lugar en su particular “picadero”. Tienen fuerza las escenas de persecución, y el clímax es muy emotivo, modélico en la asignatura de saber resolver una película.
7/10
(2019) | 107 min. | Histórico | Drama Tráiler
19 de julio de 1936. El capitán Barros anuncia el comienzo del alzamiento militar frente al Consistorio de Salamanca. Cerca de allí, Miguel de Unamuno trata de mantener su rutina, y pese a que su familia preferiría que se quedara en casa hasta que se tranquilizase el panorama, sale a tomar café con sus allegados, que debaten sobre lo que está ocurriendo, cuando él parece aún estar asimilándolo. Poco después, se entera de que el gobierno republicano le ha destituido de su cargo como rector vitalicio de la Universidad de la ciudad castellana. Mientras tanto, Millán-Astray anima a su viejo amigo, el general Francisco Franco, a imponerse a la Junta Militar para quedarse al mando del bando nacional, pero éste prefiere maniobrar sutilmente para evitar un paso en falso. La mejor de las tres películas basadas en hechos reales rodadas hasta el momento por Alejandro Amenábar, más reflexiva y madura que Mar adentro y Ágora, y superior a la media de los acercamientos del cine patrio a la Guerra Civil, casi siempre lastrados por el maniqueísmo y el afán propagandístico. Él mismo ha compuesto un guión esforzado, lleno de matices y detalles, junto a Alejandro Hernández, ganador del Goya por Todas las mujeres, y nominado por El autor. Se le puede reprochar que falta algo de frescura en algunos pasajes, como las conversaciones de Unamuno con su nieto, o cuando un soldado le pide un autógrafo, y hasta resultan un tanto grotescos los momentos oníricos en los que con el fin de sacar una lágrima al respetable se sube el volumen de la banda sonora (un trabajo aceptable del propio Amenábar, que no firmaba la partitura desde su biografía de Ramón Sampedro). Pero el realizador logra menos frialdad que en otras ocasiones en algunas secuencias, como la de Millán Astray ordenando que se cante el himno nacional para acompañar el alzamiento de la bandera rojigualda, o en el tramo final, que recrea con rigor histórico el célebre episodio del Paraninfo de la Universidad de Salamanca, del 12 de octubre de 1936, cuando el escritor pronunció la célebre frase “venceréis pero no convenceréis”. Se reivindica la independencia intelectual, defendiendo que el posicionamiento de cada uno debe ir marcado por los hechos y los resultados, no por la pasión, la adscripción incondicional a un bando contra viento y marea o el cainismo. Sobre todo, el cineasta de padre chileno y madre española ha captado la postura del emblemático autor bilbaíno –equidistante entre los radicalismos, y similar a la de muchos españoles–. Desencantado por la República, que no había traído el orden y la prosperidad esperadas, apoya un golpe militar que en principio restituiría la paz. Sin embargo, una vez que se inicia el conflicto, se cometen injusticias y actos de barbarie por ambos bandos, lo que afectó a amigos y familiares de todos los ciudadanos; además, inesperadamente Francisco Franco toma el poder absoluto del lado nacional, con planes muy distintos a los esperados. Tienen interés las conversaciones del protagonista con sus dos amigos más cercanos, donde se defienden actitudes discrepantes, pero se pone de manifiesto el valor del diálogo. En uno de ellos, Unamuno achaca a la izquierda –pese a ser éste el bando con el que simpatiza Amenábar, a tenor de sus declaraciones públicas– su supuesta superioridad moral, y su defensa apasionada de la libertad cuando después se muestra una enorme tolerancia con dictaduras terribles como la estalinista. Todo ello remite a la actualidad, cuando las posiciones siguen siendo igual de extremas; de hecho, llega a tratarse con cierta profundidad el nacionalismo, y los intentos de romper España, tema bastante contemporáneo, con una crítica a quienes atacan por este asunto a vascos y catalanes, cuando también son parte de nuestro país. A Amenábar se le dan muy bien las escenas en las que hace gala de un gran despliegue de producción, gracias a su imaginación visual, lo que deja claro desde el asalto a la Plaza Mayor de Salamanca en el arranque. Pero el film está dominado por secuencias intimistas, en las que aprovecha el talento de la totalidad del reparto. Pocas veces se ha sacado tanta tajada a Karra Elejalde, que expresa muy bien la lucha interna de Unamuno. Pero resulta encomiable la labor de los secundarios, tiene sobre todo cancha Eduard Fernández, que pinta un Millán Astray excesivo, lo que parece corresponderse con la realidad, que defiende la acción directa, frente a quienes se permiten el lujo de opinar, pero desde la distancia. Sorprende mucho la labor de Santi Prego (hasta ahora muy secundario en títulos como La sombra de la ley), un Francisco Franco de apariencia apocada, pero inteligente y maquiavélico, a quien se acusa de haber alargado innecesariamente el conflicto y hasta de agarrarse a la fe católica que profesaban su esposa y su hija conforme a sus intereses. Aunque estos tres personajes copan la mayor parte del metraje, están bien descritos algunos otros, que tienen sus propios momentos de gloria, como el general sospechoso de pertenecer a la masonería Luis Valdés Cavanilles, defendido por un magistral Tito Valverde, o Luis Zahera (el pastor protestante Atilano Coco) y hasta los femeninos, que en principio tenían menos parcela en esta historia, como Patricia López Arnaiz (María, hija de Unamuno), Nathalie Poza (esposa del alcalde de Salamanca) e incluso Mireia Rey (una Carmen Polo que ayuda a Unamuno a salir del campus).
6/10
(2004) | 121 min. | Drama
En 1933, mientras estudia en Cambridge, un joven irlandés llamado Guy se enamora de la atractiva joven Gilda, entre francesa y americana, de vida y costumbres libertinas. Años después los dos se encuentran en París, y comparten piso con Mia, una española que ha huido de la guerra civil y se ha convertido en una especie de protegida de Gilda. La vida bohemia y hedonista de Gilda parece contrastar rápidamente con las preocupaciones políticas de Guy y Mia, que ven con horror la amenaza de los nazis. La situación llega a un punto tal, que ambos deciden dejar a Gilda en París e irse a luchar con los republicanos a España. Y eso que Guy sigue enamorado de Gilda… La película adopta un exagerado tono añejo, acentuado por la atmósfera apolillada, los decorados de postal antigua y los vestidos y peinados que parecen sacados de revistas de la época. Aunque el director carga algo la mano al trazar el carácter desinhibido de Gilda, de tendencia sexual ambigua, también le da rasgos interiores que aportan hondura a su exterior aparentemente frívolo. En este sentido es muy elogiable el trabajo de Charlize Theron, quien verdaderamente es el alma de la película y logra que su personaje interese. Stuart Townsend se esfuerza como él sabe, pero la verdad es que tiene poco carisma, algo parecido a lo que le ocurre a una sólo correcta Penélope Cruz.
4/10
(2005) | 106 min. | Drama
Tres generaciones conviven bajo el mismo techo. El anciano Mateo, es un hombre recio, marcado por la represión que padeció su familia en la guerra, por parte del bando nacional. Su hija Irene, mujer separada a la que la amargura ha agriado el carácter, da clases de teatro a un grupo de invidentes. Finalmente está David, hijo único de Irena, vitalista estudiante de arquitectura, muy enamorado de Clara, una cajera. Lo única nube aparente en la vida de David es el descontento de su madre, por su noviazgo. Pero un suceso trágico estrechará los lazos de los personajes por caminos inesperados. La gallega Patricia Ferreira, directora de Sé quién eres y El alquimista impaciente, entrega un drama digno y de argumento bien trabado, excepto en su desenlace algo meloso e increíble. La mejor parte corresponde a la relación entre Irene y Clara, personajes muy bien interpretados por Emma Vilarasau y Marta Etura. La evolución que sigue su relación, desde que les toca pasar largas horas juntas en el pasillo de un hospital, desprende credibilidad. En cambio, volver a los fantasmas de la guerra civil agota, y la idea no acaba de integrarse en el conjunto. Una pena, porque Fernán Gómez está como suele, es decir, inconmensurable.
6/10
(2004) | 115 min. | Drama | Thriller
Puede sorprender a primera vista que el cineasta francés Eric Rohmer aborde una historia de espías. Pero su film, una vez más, ahonda sobre todo en el espíritu humano, al plantear un inquietante interrogante: ¿se puede vivir en una permanente mentira? Es el fondo de una historia, inspirada en hechos reales, situada en el París de 1936, en vísperas del inesperado pacto germanosoviético entre Hitler y Stalin. Allí vive Fiodor, un antiguo general ruso zarista, casado con una mujer griega, pintora. Nadie tiene muy claro a qué carta juega este hombre. Se mueve en los círculos de poder, maneja información de primera mano… Pero no está nada claro a quién sirve, ni siquiera para su propia esposa, que ha hecho muy buenas migas con los vecinos, de clara ideología comunista. Cuenta Rohmer que su film “no se ajusta a las reglas del género: es una película acerca de un espía peculiar, sin alardes espectaculares, de forma deliberada, porque es un militar y se preocupa por mantener una apariencia de rigor. Yo no muestro a un espía en acción, apenas se hace una breve referencia. Por eso Triple agente se apoya más en las palabras que en la acción: es la película mía en la que más se habla.” Como referencias literarias, el director galo menciona "Los endemoniados" de Dostoievski y "El agente secreto" de Joseph Conrad.
4/10
(2010) | 105 min. | Comedia | Thriller | Drama Tráiler
Tras cambiar completamente de aires con Los crímenes de Oxford, rodada en inglés, Álex de la Iglesia vuelve a filmar en su lengua materna, en una cinta más en su estilo habitual, marcado por el humor negro. La principal novedad es que De La Iglesia firma el guión en solitario, pues hasta ahora coescribía junto con Jorge Guerricaechevarría, que por su parte se fue a escribir Celda 211. El título hace referencia a la celebérrima canción de Raphael, aludida en la cinta. Javier vio morir cuando era pequeño a su padre, payaso de un circo que combatió del lado republicano en la Guerra Civil y posteriormente fue condenado a trabajos forzados en las obras del Valle de los Caidos. En los 70, Javier seguirá la estela de su padre, pues busca trabajo como payaso en un circo en el que formará pareja profesional con Sergio, capaz de arrancar muchas risas a los niños, pero de muy mal carácter cuando se quita la pintura, sobre todo cuando bebe. Quien paga los platos rotos es sobre todo Natalia, su novia, una bella trapecista. El recién llegado Javier se enamora hasta la médula de Natalia, a la que tiene que ver a espaldas de Sergio, que puede reaccionar de forma muy violenta si se entera... El film ha recibido dos premios de primera categoría en el Festival de Venecia, mejor director y guión, decisión que fue criticada pues se acusó al presidente del Jurado, Quentin Tarantino, de haber dado los premios a De la Iglesia por puro amiguismo. El relativo a la realización podría estar justificado, pues el cineasta se luce en la planificación de sus secuencias y rueda con un ritmo dinámico. Pero no se entiende de ninguna forma que se haya premiado el guión. En primer lugar, resulta repetitivo, pues De la Iglesia narró una historia muy parecida en Muertos de risa, donde dos cómicos mantenían una rivalidad a lo largo de los años –aunque el desencadenante no era una mujer–. Pero es que además se trata de un film vacío, con personajes extremos, pero poco creíbles, que acaba limitándose a narrar la persecución entre los dos protagonistas, enmarcada en la historia de España, y poco más. Los actores principales, Antonio de la Torre y Carlos Areces (conocido por el programa televisivo Muchachada Nui), se esfuerzan por componer unos personajes muy cambiantes, pero no consiguen que se empatice con ellos. Quizás se lucen más los numerosos secundarios, muchos de ellos habituales del cine de De la Iglesia: Terele Pávez, Santiago Segura, Sancho Gracia, Enrique Villén o Luis Varela.
4/10
(2003) | 112 min. | Bélico | Drama
Postrimerías de la guerra civil española. El bando republicano huye a la desbandada. Un grupo de milicianos conduce por un bosque a 50 prisioneros del otro bando; se dispone a fusilarlos. En la confusión de la refriega, salva la vida el escritor falangista Rafael Sánchez-Mazas. Oculto entre la maleza, un miliciano le descubre. Pero, inexplicablemente, no dispara: respeta su vida. Medio siglo después una joven escritora en crisis investiga la historia. Un artículo en un diario puede que le lleve a la novela de su vida… y a descubrir unas cuantas verdades sobre sí misma. Impecable adaptación de David Trueba de la novela de Javier Cercas. El director y guionista logra una buena conjunción entre los hechos actuales y los del pasado, e inserta bien los testimonios de protagonistas auténticos de lo que se cuenta. Un gran acierto de Trueba es mirar hacia atrás sin ira, sin revanchismos. Puede considerarse algo caprichosa la decisión de convertir al protagonista masculino de la novela en una mujer, pero resulta innegable que Ariadna Gil asume su papel con brillantez.
6/10
(2003) | 105 min. | Drama
Al comienzo de la guerra civil española en 1936, un joven pastor recoge a un hombre, dado por muerto tras un fusilamiento. En 1980 el pastor, que nunca ha podido olvidar aquellos hechos, regresa al convento donde le dejó para saber qué ha sido de él; y descubre que aún vive, y que aunque ha perdido la memoria podría tratarse de un personaje relevante del mundo artístico. El granadino Miguel Hermoso (Fugitivas) adapta la primera novela de Fernando Marías, un drama intimista y con su punto de intriga y de crítica al periodismo sensacionalista. Con una sobresaliente banda sonora de Ennio Morricone, recupera al mítico Nino Manfredi, actor italiano que triunfó en nuestro país en cintas como El verdugo. Alfredo Landa le da réplica como el tipo que se pregunta si actuó correctamente en el pasado.
4/10
(2002) | 104 min. | Drama
Primavera de 1938. Carol, adolescente hija de madre española y padre estadounidense, llega al pueblecito de su madre. Mientras España se deshace en una guerra fraticida (el padre combate como voluntario en las Brigadas Internacionales), madre e hija recalan en el tranquilo lugar, situado en zona nacional. Una muerte inesperada altera la vida de Carol, que trata de conservar intacta su inocencia con los amigos que hace en el pueblo, y con su abuelo. Imanol Uribe visita un pedazo de nuestra historia reciente, la guerra civil española. No hay escenas bélicas, pero sí rencores y obcecaciones ideólogicas de algunos personajes adultos. Aunque lo que más interés despierta es el dibujo que Uribe hace del mundo infantil a punto de pasar a la madurez; y cuenta para ello con un aliado excepcional, Juan José Ballesta, el niño que nos sorprendió en El Bola.
5/10
(2001) | 110 min. | Drama
Año 1944. La guerra civil española terminó hace años. ¿Seguro? En las montañas del Pirineo navarro, el maquis libra su particular batalla con el régimen de Franco. En tal contexto llega la joven Lucía a pasar una temporada a un pueblo de estas montañas. Allí descubre su primer amor, el idealista y algo ignorante herrero del pueblo. Pero también descubre la división que existe entre la gente, dos bandos irreconciliables. Y el silencio de unas personas que no se atreven a hablar, y que cuando lo hacen pueden producir las más terribles heridas en el alma. El director navarro Montxo Armendáriz (Tasio, Secretos del corazón) hurga sin miedo en nuestro pasado: “La película no trata de posicionarse o valorar los comportamientos de quienes participaron en la trágica contienda en que se sitúan los hechos que se relatan, ni pretende reabrir viejas rencillas: su finalidad es recuperar un trozo de nuestra memoria histórica y reflejarla con toda la objetividad posible.” En el reparto destacan más los veteranos que los jóvenes, unos inspirados Mercedes Sampietro y Álvaro de Luna.
5/10
(2001) | 105 min. | Terror
Años de la guerra civil española. Carlos, un chaval de doce años, es abandonado en un orfanato por su tutor. El lugar, un caserón imponente y solitario, está regentado por Carmen,una mujer (Marisa Paredes) con una pata de palo. Casares, un maduro profesor (Federico Luppi) hace extraños experimentos en su laboratorio. El conserje Jacinto (Eduardo Noriega) es un tipo peligroso temido por los críos. La extraña visión de un niño de aspecto fantasmal conmueve a Carlos: podría ser el espectro de un antiguo habitante del orfanato. La productora de Almodóvar apadrina esta película de género, que presenta un lujoso diseño de producción. Un experto en terror, el mexicano Guillermo del Toro (Cronos, Mimic) sabe rodar el film de un aire malsano y misterioso. Y asegura que en muchos pasajes “no hay palabras, sólo atmósfera densa y preñada de susurros y sombras que se escurren en la noche”. ¡Uy, qué miedo!
5/10
(1990) | 102 min. | Comedia
Loa artistas de una compañía ambulante regresan de entretener al bando republicano; son los duros años de la guerra civil española. Caen en territorio nacional y los encarcelan. Salvan el pellejo haciéndo una obra que ensalta los valores de la cruzada nacional. Comedia agridulce firmada por el maestro Carlos Saura, con dos actores que pocas veces han estado mejor. Carmen Maura fue premiada como mejor actriz en los premios europeos de cine, y Andrés Pajares demostró, contra pronóstico, que es un buen actor. El film ganó 14 premios Goya: casi nada.
4/10
(1976) | 98 min. | Drama
El estallido de la Guerra Civil española, en julio de 1936, sorprendió a muchas familias pasando sus vacaciones. Algunas familias de la burguesía barcelonesa, decidieron quedarse en sus casas de verano hasta que se solucionara el conflicto. Los niños estaban encantados, porque tenían la sensación de que las vacaciones eran eternas. Pero sus padres trataban de ocultar su angustia y su preocupación por los terribles sucesos que se estaban produciendo. Al poco tiempo, con el recrudecimiento de la guerra, las vacaciones se convierten en una lucha contra el hambre, el mercado negro y la muerte. Una nueva visión de la Guerra Civil española que, como ocurre con la mayoría de las películas españolas centradas en la guerra del 36, resulta algo pretenciosa. Cuenta con un buen reparto, sobre el que destaca Francisco Rabal.
6/10
(1943) | 128 min. | Drama | Aventuras
Gary Cooper interpreta a un aventurero norteamericano que, animado por una fuerte suma de dinero, se decide a apoyar al bando republicano durante la Guerra Civil española. Para ello, es ayudado por un grupo de gente curiosa, entre ellos una bonita joven interpretada por Ingrid Bergman. El romance entre Cooper y Bergman es inevitable, pero el temperamental guerrillero interpretado por Katina Paxonou, fastidia las cosas. Basada en la novela homónima de Ernest Hemingway. Está llena de emoción, poniendo en alza un heroísmo idealista, sin olvidar las conmovedoras escenas de amor. La música de Victor Young es excelente. Paxinou consiguió un Oscar al mejor papel secundario.
6/10
(1995) | 104 min. | Bélico
Historia de amor, amistad y heroísmo utópico en el seno de una sección de las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil española. El más brillante filme sobre la guerra civil, a pesar de estar dirigida por un británico. La realización y las interpretaciones son buenas, y transmiten sensación de sinceridad. Además, la visión de Ken Loach resulta bastante crítica e inteligente, a pesar de su habitual militancia política, que no le impide dar una visión cuanto menos interesante del conflicto.
5/10
(1998) | 121 min. | Comedia
Estamos en plena Guerra Civil Española. Como una forma más de estrechar lazos entre la España de Franco y la Alemania de Hitler, un equipo de cine español es invitado a los célebres estudios de la UFA en Berlín para rodar la versión alemana e hispana de un film folclórico que se titulará La niña de tus ojos. Fernando Trueba, tras sus éxitos con Belle epoque y Two Much, aborda un film que combina la comedia y drama. Con abundantes situaciones humorísticas, sigue las aventuras amorosas de los distintos componentes del grupo: el director, Blas Fontiveros (Antonio Resines), casado, mantiene un romance con su actriz principal, la encantadora Macarena Granada (una Penélope Cruz que se llevó un Goya). Julián Torralba (Jorge Sanz) es el prototipo de machito ibérico (se lía con la esposa del embajador español), que madurará cuando, al ser confundido con un gitano, sepa cómo se las gastan los nazis. Y así, cada personaje (los divertidos Jesús Bonilla, Neus Asensi, Santiago Segura, Loles León, Rosa Maria Sardá...) tiene su historia: y es que La niña de tus ojos es una película intensamente coral. Trueba caricaturiza al ministro de la propaganda nazi Joseph Goebbels (un tipo mujeriego, que pretende acostarse con Macarena), con la referencia de ese maravilloso film de Ernst Lubitsch titulado Ser o no ser. El gag del baile de Goebbels y Macarena, junto al intérprete (Miroslav Táborský, ganador del Goya al actor revelación), es, quizá, el más divertido de la película. El film triunfó la noche de entrega de los Goya, al llevarse 7 estatuillas. Curiosamente, ganó el más importante (el de mejor película), pero no los de director y guión, que los recogió un sorprendido Fernando León de Aranoa, por Barrio. El director y guionista Gonzalo Suárez, encantado con La niña de tus ojos, dijo sobre Fernando Trueba que es "un director en estado de gracia".
5/10
(1998) | 110 min. | Drama
Madrid, noviembre de 1936. Primeros y cruentos compases de la guerra civil. En un bombardeo la joven Carmen pierde a toda su familia. Destruida su casa, vaga sin rumbo, no sabe adónde ir. Manuel, celador del Museo del Prado y gran admirador de la obra de Goya, además de ingenuo anarquista, salva un autorretrato del maestro, el lugar no se ha librado de los efectos de un ataque, coincidente con los preparativos para trasladar las principales obras de arte a Valencia. Una y otro se encuentran en el metro, y Manuel, compadecido de Carmen, le hace hueco en la pensión que regenta su tía Flora. Aunque Manuel desea devolver el cuadro, el ambiente de represión de la retaguardia, y en general, el caos de una ciudad con los artículos de primera necesidad racionados, impiden que pueda hacerlo, de modo que se convierte en su fiel custodio. Aunque un huésped de la pensión, que opera en el mercado negro, echa el ojo al autorretrato. Aunque el tiempo pasa, y los españoles deberían ser capaces de mirar a su pasado con perspectiva histórica y sin ira, la realidad es que cuesta hacerlo, también en el cine. En el caso que nos ocupa, el director y coguionista Antonio Mercero, con su habitual colaborador Horacio Valcárcel, hacen un esfuerzo por orquestar un punto de vista equilibrado, donde se recuerda que se cometieron tropelías en uno y otro bando. Al transcurrir la mayor parte de la narración en el Madrid republicano, se abordan los registros y delaciones, y la persecución religiosa con asesinatos de sacerdotes, pero también se menciona por ejemplo la ejecución del marido de Floro en la represalia sangrienta de Badajoz, ocurrida en el lado nacional. Y se pintan situaciones típicas en tiempos de guerra, como el mercado negro y la usura, donde los que tienen negocios de almoneda se enriquecen aprovechando la penuria ajena. En esta ambiente, se propone el arte como expresión de lo imperecedero, por encima de odios e ideologías destructoras. Las intenciones son loables, pero el desarrollo de la película es irregular. Funciona bien a la hora de plantear la trama y las vicisitudes de los personajes, con buenos momentos como el del registro en que podrían encontrar el cuadro. Pero una vez se afianza la atracción amorosa entre Carmen y Manuel, no se sabe muy bien por dónde tirar, y la marcha del segundo al frente no tiene la necesaria fuerza. La presencia de niños, sobre todo Pepito, hijo de Flora, sirve para apuntar como los chavales pueden convertir en juego inocente incluso los horrores de la guerra, como cuando simulan un fusilamiento. De todos modos, la secuencia en que encuentran una bomba no está bien resuelta, su inclusión resulta bastante forzada; lo mismo cabe decir del desenlace, homenaje incluido al cuadro de los fusilamientos de mayo. Hay acierto en la definición de los personajes, con buenos trabajos de Gabino Diego y Leonor Watling, pero también de Adriana Ozores como la digna viuda –ganó el Goya a la mejor actriz de reparto–, de Luis Cuenca como el simpático abuelo Melquíades, e incluso de los que encarnan a los más villanos de la función, Héctor Colomé y Josep Maria Pou.
6/10
(1999) | 95 min. | Drama
Invierno de 1935. Un pueblecito gallego. Moncho, un niño de ocho años, se incorpora a la escuela regentada por don Gregorio, un maestro republicano que procura inculcar en sus alumnos el amor por la libertad y los valores cívicos. José Luis Cuerda, con guión de Rafael Azcona, adapta y entrelaza tres relatos de Manuel Rivas, incluidos en el libro "¿Qué me quieres, amor?". Resulta muy emotiva la relación profesor-alumno, y la historia de amor platónico entre el hermano de Moncho y una chica filipina. La ambientación, fotografía y música están cuidadísimas. Fernando Fernán Gómez está perfecto. Si algún reproche cabe a la realización del film, es por su excesivo parecido con Secretos del corazón, y por su final, algo deprimente, y que no cuadra con la personalidad del simpático Moncho. ¿Afán de revanchismo por épocas pasadas, quizá?
6/10
(1964) | 116 min. | Thriller
Y llegó el día de la venganza es una curiosa cinta de Fred Zinnemann, director de soberbias películas, como De aquí a la eternidad (1953). Aquí Gregory Peck interpreta a Manuel Artiguez, un “maqui” español que, tras varios años de exilio en Francia, vuelve a su país por la inminente muerte de su madre. Se trata de la adaptación de una peculiar novela de Emeric Pressburger, a la sazón director también de extraordinarias películas, como Las zapatillas rojas o A vida o muerte.
6/10