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Lista de cine

Las mejores películas sobre la Primera Guerra Mundial en el Centenario de la contienda

Se cumplen 100 años del estallido de la devastadora Primera Guerra Mundial, donde por primera vez las cifras de las muertes en una contienda alcanzaron cotas jamás imaginadas. El orden mundial cambió como resultado del conflicto, pero aquello pareció cerrado en falso, dos décadas después las armas mortíferas volverían a hacer acto de presencia en los campos de batalla.

Ofrecemos una lista con los mejores títulos sobre el tema, que demuestran que el cine puede hacer verdaderamente Historia, e impulsar ideas como la búsqueda de la paz y los deseos de una fraternidad universal.

Las mejores películas sobre la Primera Guerra Mundial en el Centenario de la contienda
(2019) | 119 min. | Bélico | Drama Tráiler
La Gran Guerra. En territorio francés, ocupado por los alemanes. El general británico Eninore encomienda a los soldados Schofield y Blake una importante misión. Deben atravesar el territorio enemigo, teóricamente despejado, para entregar a MacKenzie, comandante de otra división, una contraorden: la paralización del ataque que tenía previsto, pues en caso contrario, los mil seiscientos hombres que tiene a su cargo, incluido un hermano de Blake, caerán en una trampa y serán exterminados. En su octavo largometraje como realizador, Sam Mendes parece haber rodado la antítesis de su anterior incursión en la temática bélica. Si Jarhead, el infierno espera, de 2005, retrataba sobre todo a soldados descerebrados, que sólo pensaban en obscenidades y manifestaban poco apego a sus lazos familiares, aquí se recurre a dos protagonistas honrados, y afectuosos, que se convierten en auténticos héroes, pese a que hacer lo correcto a veces vaya en su contra. Como consecuencia, su mensaje en contra de las guerras resulta más sólido, unos jóvenes de buen corazón como sus personajes no merecen estar viviendo un auténtico infierno, pasando continuamente junto a cuerpos destrozados. Inspirado por el recuerdo de su abuelo, al que dedica el film, el propio Mendes ha escrito un guión sin fisuras junto a Krysty Wilson-Cairns –forjada en la serie Penny Dreadful, donde él ejercía como productor ejecutivo– que muestra que la Primera Guerra Mundial fue peor que la Segunda, mucho más recreada por el cine, porque aún se podían ver los ojos de los adversarios. Al estilo de La soga o Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia), el film está rodado en teoría en un único plano-secuencia. Todo indica que se ha hecho un poco de trampa, un par de momentos bien permiten haber cortado (sobre todo el desvanecimiento de uno de los soldados), pero el espectador tiene la sensación de que está viendo una cinta rodada del tirón. De hecho está acreditado como editor nada menos que Lee Smith, habitual asistente de Christopher Nolan en títulos como Dunkerque, otro de los más sobresalientes filmes del género de los últimos años, que esta vez se ha ganado a pulso el título de montador más sigiloso de la historia audiovisual. Habrá ayudado mucho a representar la función casi sin interrupciones la enorme experiencia teatral de Mendes, que triunfó como director de escena antes de pasar al cine con American Beauty, pero aún así impresiona mucho su cinta, porque no transcurre precisamente en un espacio limitado, sus personajes principales recorren toda la trinchera británica, para pasar después a campo abierto, a una aldea de la campiña, etc. Como resultado, el espectador no tiene la sensación de contemplar el relato desde fuera, sino de estar en medio de los acontecimientos, parece que los personajes pueden caminar hacia cualquier punto, y que se saldrán de un decorado, ni dejarán atrás a los extras. Resulta increíble la sincronización de intérpretes para estar siempre en el lugar justo, pero también la de aviones e incluso de ratas, y nada parece calculado, sino casual. También se supera a sí mismo otro ilustre técnico, Roger Deakins, director de fotografía habitual de los hermanos Coen, con el que casi siempre rueda también Mendes, que no sólo logra transmitir claustrofobia cuando la ocasión lo demanda, pues otras veces muestra escenas de masas, por ejemplo una carga de los soldados. En un momento de la historia del cine donde los efectos visuales por ordenador han avanzado tanto que pocas veces se consigue sorprender al espectador, Mendes deja boquiabierto a cualquiera, con más de un fragmento de pericia técnica asombrosa, como la del personaje enterrado entre rocas, el agua, el avión que se estrella, etc., donde no se adivina dónde acaban los gráficos, y empiezan a actuar actores de verdad. Otras veces uno se pregunta cómo habrá conseguido Deakins mover su cámara, para conseguir tomas inauditas. En esta coyuntura, lo tenían muy difícil los jóvenes relativamente desconocidos Dean-Charles Chapman (Juego de tronos) y George MacKay (hijo mayor de Viggo Mortensen en Captain Fantastic) para lograr empatía con sus personajes, apenas descritos, porque se pretende que sean representativos de cualquiera de los combatientes en el trágico conflicto. En caso de fracaso y que al espectador le importase poco lo que les ocurriera, todo el esfuerzo técnico no valdría para nada. Pero aprueban con nota, sobre todo MacKay, que sería un digno ganador del Oscar. Les apoyan actorazos que muestran su carisma, pero en apariciones bastante breves, que casi parecen cameos, como Colin Firth (Eninore), Benedict Cumberbatch (Mackenzie) o Mark Strong (un oficial que ofrece un importante consejo). Si Alfred Hitchcock admitió haber concebido Extraños en un tren a través de la imagen de los espectadores de un partido de tenis, mirando de izquierda a derecha la evolución de la pelota, mientras uno de ellos miraba fijamente a uno de los jugadores, 1917 tiene también un momento icónico. Un pelotón de soldados carga hacia el frente enemigo, al más puro estilo de Senderos de gloria, de Stanley Kubrick, mientras un hombre les atraviesa perpendicularmente, corriendo al otro flanco, necesitado de encontrar a quien les envía a la muerte.
8/10
(2016) | 113 min. | Drama Tráiler
Inteligente y exquisita adaptación de la novela y luego obra de teatro "L'homme que j'ai tué" de Maurice Rostand, llevada casi 75 años antes al cine por el alemán Ernst Lubitsch. Supone una auténtica obra de madurez del francés François Ozon, un cineasta importante sin duda, con joyas en su filmografía como En la casa, pero al que suele pesar en su filmografía una atmósfera malsana y perversa, y el detenimiento excesivo en la sexualidad. Aquí acierta asumiendo la historia original sin perder un ápice de personalidad, pero con sutileza y decidida capacidad de riesgo. De este modo su propuesta es mucho más universal y de largo alcance de lo que acostumbra. Ha terminado al fin la Primera Guerra Mundial, y los habitantes de los países en conflicto tratan de restañar heridas, aunque éstas siguen abiertas, demasiadas muertes, demasiado odio. A una pequeña localidad alemana llega un misterioso francés, Adrian Rivoire, que visita una tumba en el cementerio, ante la mirada vigilante y discreta de Anna, la novia del ahí recordado, Frantz Hoffmeister, muerto en combate. El recién llegado es visto con recelo los lugareños, incluido el doctor Hans, padre de Frantz, para él cualquier francés es el asesino de su hijo. Pero Adrian resulta ser un amigo de Frantz de su época parisina en la preguerra, que les trae consuelo a él, a la madre Magda, y a Anna, con sus recuerdos. La intimidad con la familia crece, es como si hubieran recuperado al hijo y novio muerto, pero algo turba a Adrian, que no parece estar en paz consigo mismo. No conviene desvelar mucho más de la trama de Frantz, que depara unas cuantas sorpresas, pues a diferencia de Samson Raphaelson y Lubitsch, Ozon y su coguionista Philippe Piazzo cambian el punto de vista y se reservan cierta información crucial, además de prolongar la narración con algunos giros inesperados y muy bien traídos, lo que procura no solo cierto suspense sino, y sobre todo, también una mayor carga de profundidad a la entera propuesta. En primer plano, por supuesto, tenemos una historia de amor truncado, una mujer por un hombre, unos padres por su hijo, junto a un posible recambio. Pero ello está trenzado con las huellas de la guerra en los vencidos y en los vencedores, lo que en el conjunto ayuda a componer un cuadro poderoso y creíble de la naturaleza humana, con sus odios y rencores, patriotismo mal entendido, celos y susceptibilidades. Resulta un interesante ejercicio comparar las versiones de Lubitsch y Ozon, por ejemplo resulta muy semejante el poderoso pasaje de Hans invitando a sus amigos a una cerveza, pero en ambos filmes hay un momento interesante, el de la confesión, sólo que los personajes que acuden al sacerdote se invierten, una curiosa variante sobre el mismo tema, acudir a un consejero espiritual en momentos de zozobra interior. La película habla de perdón, de desesperación, de poner a mal tiempo buena cara, de compasión, de segundas oportunidades, de clasismo y hasta de arte, qué bien está introducida la música y la pintura. La película cuenta con cuatro grandísimos personajes, y resulta difícil señalar a alguien como "el mejor", aunque supone una gratísima sorpresa la desconocida Paula Beer, junto al más visto Pierre Niney, y los veteranos Ernst Stötzner y Marie Gruber. La fotografía en blanco y negro de Pascal Marti, con puntuales y nada caprichosas incursiones en el color para determinadas evocaciones, es preciosa. También resulta muy adecuada la banda sonora compuesta por Philippe Rombi.
8/10
(1957) | 85 min. | Bélico | Drama
Francia, 1916. El punto más álgido de la I Guerra Mundial. El coronel Dax participa con sus hombres en un ataque suicida contra las posiciones alemanas en Agnoc, que acaba en un rotundo fracaso. Para escarmentar a las tropas, el general Mirbeau somete a consejo de guerra a tres de los supervivientes del ataque, acusados de cobardía.  En uno de sus trabajos más redondos, Stanley Kubrick reconstruye un oscuro episodio real, recogido en una novela de Humphrey Cobb. Prohibida por el gobierno francés de la época, realiza un sentido alegato contra los horrores de la guerra, al tiempo que reflexiona sobre el idealismo, la justicia, la insubordinación y el valor de la vida humana.
9/10
(1932) | 78 min. | Drama | Romántico Tráiler
Durante la I Guerra Mundial, un militar italiano y otro estadounidense llegan a trabar una gran amistad. Poco después, el norteamericano cae herido y en el hospital donde se recupera se enamora de la enfermera que cuida de él. Las circunstancias de la guerra les obliga a separarse. La impecable realización de Frank Borzage convirtió esta adaptación de la novela de Ernest Hemingway en un clásico del cine bélico. Magníficos trabajos de dos de los galanes más solventes de la época: Gary Cooper y Adolphe Menjou.
6/10
(1957) | 146 min. | Drama | Romántico
En la I Guerra Mundial, un conductor de ambulancia estadounidense se enamora de una enfermera. Adaptación de la obra de Hemingway, que antes había protagonizado Gary Cooper en blanco y negro.  
6/10
(1931) | 95 min. | Bélico
Luis Trenker se basó en su propia novela, inspirada por la vivencia personal del conflicto y su amor a la montaña, y de hecho él asume el papel protagonista y realiza sin dobles todas las escenas de escalada y esquí. En 1931 Florian Dimai, un guía de montaña austríaco, escala en compañía de un excursionista italiano y evoca los años de la pasada guerra en los Alpes dolomitas. El emperador Francisco José llama a filas a los jóvenes tiroleses, que en 1915 irán a combatir a Galitzia. Allí ocupan posiciones de alta montaña, y forman un frente contra los italianos cuando éstos entran en la guerra. Dimai debe soportar la añoranza de su familia, cuando desde la cumbre del Col Alto puede divisar su pueblo, ocupado en ese momento por el enemigo. Karl Hartl y Luis Trenker entregan un film realista, con un estilo casi documental en muchos pasajes, pero con la novedad de mostrar un frente bélico de la Primera Guerra Mundial poco abordado en la pantalla. A aspectos conocidos de las técnicas de guerra, como el uso de la artillería y las ametralladoras, las trincheras y la tierra de nadie rodeada de alambre de espino, se suma el marco natural incomparable de los Alpes, con los desafíos de la nieva y las gélidas temperaturas, y el desplazamiento escalando y con esquís. También se muestra un modo de atacar al enemigo socavando su posición y colocando debajo explosivos, lo que da pie a “las montañas en llamas” que dan título al film. Los pasajes del pueblo, con la falsa noticia de la muerte de Florian y el reencuentro con su esposa dan pie a los momentos más emotivos de la cinta, aunque también impacta esa bala perdida que mata al compañero con el que se estaba hablando apenas unos instantes antes.
7/10
(2005) | 115 min. | Drama
1914. Prolegómenos de la I Guerra Mundial, con su terrible guerra de trincheras que acabará dejando los campos de Europa sembrados de millones de cadáveres. Se acerca la Nochebuena, y los soldados de los distintos bandos se aprestan a celebrarla del mejor modo posible. En la trinchera británica, un clérigo escocés trata de reconfortar a los combatientes; un tenor alemán va a recibir la inesperada visita de su esposa, una soprano, un encuentro que encanta a las oficiales; y en el lado francés, un teniente francés que añora a los suyos, y perdió una cartera con recuerdos personales, se esfuerza por mantener la moral propia y la de sus hombres. Y de pronto, sucede una especie de milagro. El tenor canta, el pastor responde con su gaita, los soldados franceses aplauden… Y con increíble naturalidad viven una inesperada tregua, un momento de confraternización que, tal vez, podrían esforzarse en prolongar... Emotiva y sentida película de Christian Carion que, en contra de lo que podría pensarse, se basa en hechos reales. El director se las arregla en todo momento para crear emociones genuinas, alrededor de una idea muy simple: los hombres podrían entenderse, arreglar sus diferencias sin recurrir a la violencia, porque el amor pugna por salir de sus corazones. A ese respecto, la misa de gallo pone, nunca mejor dicho, la carne de gallina, como le ocurre al oficial alemán judío. La idea central, que podría considerarse elemental, está muy bien plasmada gracias a la amplia galería de personajes, la mayor parte de ellos bien definidos con unos pocos trazos. Puestos a poner peros, puede parecer algo grotesco el dibujo que se hace de los altos mandos, a los que la tropa importa poco, incapaces de mantener un diálogo sereno con sus subordinados: ni los superiores jerárquicos son necesariamente unos villanos, ni los simples soldados gente estupendísima. No obstante, se trata de un canto tan hermoso en honor a la paz, que se olvida fácilmente ese reduccionismo.
7/10
(2000) | 118 min. | Drama
Arturo Ortega ve frustrada su carrera de boxeador. Pero no hay problema, pues tiene dos retoños, Sonny y Johnny, a los que entrena duramente para que logren el título de campeón que él nunca pudo tener. Interesante film de boxeo, que tiene la peculiaridad de combinar el dibujo de un conflicto familiar con la lucha en el ring. Todo con un punto de vista hispano.
5/10
(1952) | 111 min. | Bélico | Drama
Un sargento es destinado a la compañía de un viejo rival amoroso, capitán de marines, en los años de la I Guerra Mundial. John Ford adapta bastante libremente una obra de Maxwell Anderson. Destaca Cagney. 
6/10
(1936) | 97 min. | Bélico
La guerra de trincheras de la I Guerra Mundial según el gran Howard Hawks y el novelista William Faulkner, coautor del guión. El film describe con el trasfondo bélico y varios puntos en común con La escuadrilla del amanecer, anterior trabajo de Hawks y Faulkner, un triángulo amoroso entre un oficial de gran valía, pero adicto a mezclar coñac con aspirinas, una enfermera que le atiende por lástima, y un militar recién llegado. Y aunque no faltan momentos para el heroísmo, se incide en el absurdo y el horror de toda guerra. A este respecto resulta muy eficaz el momento en que las tropas francesas detectan que los alemanes están cavando debajo de su posición para colocar explosivos. Saben que son carne de cañón, y la duda es si serán ellos los muertos, o la tropa que venga a relevarles a la mañana siguiente. La fotografía de Gregg Toland en las escenas de combate resulta memorable, y el reparto, principales y secundarios, está sublime.
8/10
(1934) | 108 min. | Bélico
Producción de la UFA en los años del nazismo, destinada a elevar la autoestima nacional, pero sin caer en la propaganda de trazo grueso. Recrea con enorme realismo la guerra de trincheras en el frente occidental desde el bando alemán en 1917, con el combate en lugares como Champagne, Flandes y Cambrai. Los personajes se pintan con trazos elementales, de modo que el acento se pone en el valor de esos hombres que arriesgan la vida por su patria. Se presenta con dignidad al enemigo, ya sean los británicos, y aunque con un punto ligeramente humorístico por la diferencia de idiomas, con los franceses, que capturan a dos soldados alemanes después de haber atravesado las líneas enemigas para entregar un mensaje al alto mando. Llama la atención la calidad de los planos generales, con auténticas explosiones provocadas por la artillería, lo que permite apreciar las técnicas de creación de cortinas de fuego para permitir el avance de la infantería. Se hacen presentes los tanques, de modo especial en Cambrai, el uso de gas letal y las máscaras para evitar sus efectos, y el lanzamiento de panfletos para minar la moral del enemigo. Resulta especialmente emotiva la escena en que un soldado ha improvisado un elemental árbol de Navidad -es diciembre de 1917- y un camarada saca una armónica para tocar “Noche de paz”. Aunque la celebración navideña es interrumpida por un ataque, luego se reanudará para consolar a un soldado británico moribundo que se acuerda en ese momento de su madre. El director y coguionista Hans Zöberlein, que había combatido en la Primera Guerra Mundial, donde recibió diversas distinciones militares, adaptaba su propia novela, un best-seller que vendió más de 800.000 ejemplares y que tenía una presentación del mismísimo Adolf Hitler.
6/10
(1933) | 98 min. | Romántico | Bélico | Drama
La Rusia zarista en la época en que estalla la Primera Guerra Mundial. En un pueblecito muchos trabajadores se ganan la vida en una artesanal fábrica de zapatos. Dos de ellos, hermanos, dejan a su padre atrás para combatir en el frente oriental, y uno de ellos, muere en la lucha atenazado por el miedo. Mientras, al pequeño pueblo llega un grupo de prisioneros alemanes, y uno de los jóvenes recién llegados, también zapatero que se incorpora a la fábrica, tiene un conato de romance, como asiendo lo que el joven ruso caído no pudo completar por caer muerto en el frente. Boris Barnet, formado en el laboratorio del célebre Lev Kuleshov, ofrece su visión de la participación de Rusia en la Gran Guerra destacando el papel clave de la gente sencilla que no quiere ni entiende de guerras, frente a las autoridades a punto de ser barridas de la historia por los vientos revolucionarios. Lo hace jugando la carta del naturalismo, ofreciendo un cuadro costumbrista, e incluyendo también escenas de guerra de corte realista. El film contiene algunos momentos muy líricos, sobre todo los relacionados con el romance de una joven rusa con el soldado alemán en un banco que antes había sido ocupado por el soldado ruso caído en el frente. La intención de hermanar a las clases trabajadoras, más allá de la nacionalidad, resulta evidente pero eficaz en la escena de la paliza que recibe el soldado alemán, cuando llega la noticia del paisano muerte en el frente.
7/10
(1981) | 110 min. | Bélico | Drama
I Guerra Mundial. Dos atletas australianos marchan al frente. Alrededor de la batalla de Gallipoli, Peter Weir entrega un sólido alegato antibelicista, aprovechando de modo maestro las notas del ‘adagio’ de Albinoni. El film lanzó a la palestra a un jovencito Mel Gibson. Quién no recuerda el diálogo: "-¿Qué son tus piernas? -Muelles de acero. -¿Cómo vas a correr? -Como un leopardo".
7/10
(1969) | 144 min. | Bélico | Comedia | Musical
Sátira musical acerca de la Primera Guerra Mundial, tomada de un montaje para los escenarios del mismo nombre. Sigue a diversos miembros de una familia apellidada Smith, que se encuentra en primera línea de los sucesos más significativos del conflicto, que incluye momentos como el de la famoso tregua de Navidad. El film supuso el debut en la dirección del actor Richard Attenborough, y demostró pulso firme tras la cámara para ser un primerizo. La trama destila una ironía muy "british", e incluye alegres canciones, como la que da título al film. Resulta increíble el reparto estelar de grandes actores, casi todos en pequeños papeles.
6/10
(1930) | 128 min. | Drama
Se cumplen 75 años de este clásico del cine antibélico. Producido por Universal, fue justo ganador del Oscar al mejor film. Además, el director, Lewis Milestone, se llevó la estatuilla al mejor director. Adaptación del libro homónimo de Erich Maria Remarque, la trama se sitúa en la I Guerra Mundial. Una guerra cruel, donde las batallas muchas veces fueron una auténtica carnicería; se han encargado de recordarlo títulos como Adiós a las armas (1932), Senderos de gloria, Gallipoli, Pabellón de oficiales, o Largo domingo de noviazgo. La acción transcurre en el bando alemán, y arranca con el fervor patriótico propagado en las aulas entre jóvenes estudiantes que no han cumplido los 18 años, pero que están deseando combatir por su país. El amor auténtico por su nación poco tiene que ver con la realidad que encuentran en el campo de batalla, donde la brutalidad, el horror y el miedo son compañeros habituales, por no hablar del hambre o las heridas de guerra. Se producen situaciones en que sale lo mejor de cada soldado (el compañerismo, la asistencia en la muerte), pero también hay momentos esperpénticos, como aquel en que uno de los soldados comparte un agujero en el suelo con un combatiente enemigo moribundo, cuya lengua no entiende; sólo sabe que es un ser humano con seres queridos, como él, algo que prueba la fotografía que lleva en la cartera. Sorprende la madurez de este film, casi recién iniciado el cine sonoro. Y la valentía del desenlace, nada acomodaticio. Resulta además acertado el reparto de actores desconocidos, lo que acentúa el realismo; el director buscó incluso antiguos combatientes alemanes. Sobre el tono del film da idea el prólogo de arranque, en que se dice con palabras de Remarque: “Esta historia no es una acusación ni una confesión, y aún menos una aventura, pues la muerte no es una aventura para aquellos que se enfrentan de pie a ella. Trata simplemente de una generación de hombres que, aunque escaparan de las bombas, quedaron destrozados por la guerra.”
7/10
(1971) | 111 min. | Drama
Joe es un muchacho que ha luchado en la Primera Guerra Mundial y se encuentra postrado en una cama de un hospital tras un ataque que le ha dejado sin vista, sin habla y con los brazos y las piernas amputados. Motivo por el cual vive en la oscuridad, con sus propios pensamientos, incapaz de comunicarse con el mundo exterior. Drama contra la guerra, donde Dalton Trumbo aprieta el corazón del espectador de un modo agobiante pues muestra la terrible situación de un joven tras tras el violento episodio en la guerra que le ha dejado de por vida en una situación lamentable. La película incide en los distintos modos de tratar a un enfermo, y más que una defensa de la eutanasia, como algunos la entiende equivocadamente, hace sobre todo un alegato antibélico donde juzga la guerra como una lacra en la historia de la humanidad, que produce casos terribles como el del protagonista, un joven enamorado que ha visto truncados sus planes de futuro. Destaca la realización del film; en color los recuerdos de Joe, y en blanco y negro su presente en el hospital. Dalton Trumbo escribió también el guión basándose en su propia novela de 1939. Violenta, desgarradora e impactante.
7/10
(1962) | 208 min. | Histórico | Aventuras | Biográfico | Drama Tráiler
“Exceptuando una brevísima introducción sólo hemos tratado sobre los dos años que pasó en el desierto… De hecho, fueron toda su vida. Espero que hayamos creado a un héroe excepcional”. Así se expresaba Sir David Lean al hablar de la mítica figura de Thomas Edward Lawrence, el joven oficial del Imperio Británico que en la Primera Guerra Mundial lideró la lucha de las tribus árabes contra los turcos. La película se centra en sus diversas relaciones con varios jefes árabes (el príncipe Feisal, Sherif Ali, Auda abi Tayi) y en las conquistas de las ciudades de Aqaba y Damasco. Ya en la introducción de que habla Lean, cuando aún Lawrence no ha recibido su misión, se revela su indomable carácter: Lawrence apaga una cerilla con los dedos con asombrosa tranquilidad, y, al imitarle, un compañero se queja: “¡maldita sea, cómo duele!”. Lawrence sonríe y le dice: “¡Por supuesto que duele!… El truco está en no pensar que duele”. Así retrata el director inglés a su protagonista, un tipo extraño que hacía gala de una desmedida ambición y una temeraria seguridad en sí mismo para llevar a cabo cualquier empresa. La película es el resultado de la primera colaboración entre el guionista Robert Bolt (Doctor Zhivago, La Misión) y el realizador David Lean. Bolt escribió su aventura en el desierto a partir de las memorias que el propio Lawrence narró en su libro “Los siete pilares de la sabiduría”, pero dibujó el carácter del héroe según él mismo lo concebió. Al metódico Lean tocó sacar lustre al extensísimo guión. Experto en contar historias íntimistas y en dotar a sus personajes de una enorme riqueza interior, el director de Breve encuentro hizo algo que parecía imposible: trazar con profunda meticulosidad los caracteres de los personajes y conseguir a la vez una epopeya grandiosa de las hazañas de Lawrence y de la campaña británica en Oriente Medio. La factura visual de la película es inolvidable. Es famosa la elipsis inicial en la que Lean parte del fuego de un fósforo en una habitación de El Cairo para trasladarnos al rojo sol del desierto. Las imágenes que siguen son de una belleza estremecedora, una sucesión de planos panorámicos inigualables donde vemos dos figuritas que avanzan parsimoniosas por un inmenso mar de arena. El desierto se convierte así en el eje de la película, con su hechizo, pureza –“prefiero el desierto porque es limpio”, dice Lawrence–, su inmensidad y su carácter indómito. Para interpretar al protagonista David Lean había pensado en Albert Finney, pero fue Katharine Hepburn quien aconsejó al productor Sam Spiegel que contrataran a Peter O'Toole, un actor shakespeariano de 27 años sin apenas experiencia en cine. La caracterización de O'Toole es insuperable. Su mirada azul de alimaña despreciativa dota al personaje de una ambigüedad psicológica que permanece en la memoria de todos. Nunca sabemos a ciencia cierta cómo es realmente Lawrence, y ahí está su magia. O'Toole se convertiría en estrella de modo fulgurante y seguiría fomentando ese mismo perfil enigmático en otras películas como Lord Jim o Becket. El resto del reparto es igualmente soberbio. A este respecto dijo David Lean: “En una ocasión el difunto Álex Korda me dijo: ‘Si consigues una buena historia y dos buenos personajes tienes la mitad del trabajo hecho. Si consigues tres buenos personajes tienes mucha suerte. Si consigues cuatro puedes ponerte de rodillas’. Y nosotros teníamos mucho más de cuatro”. La película logró 7 Oscar.
9/10
(1938) | 100 min. | Romántico | Tragicomedia
Una delicia de película, situada en la Alemania de entreguerras, que sigue a tres amigos, camaradas del alma, encandilados por la misma mujer, que acabará siendo la prometida de uno y amiga del resto. La crispación del ambiente político, las dificultades laborales y una enfermedad fatal afectarán a sus vidas. Frank Borzage, un cineasta romántico, contó con el único guión acreditado de otro romántico, el novelista Francis Scott Fitzgerald, que adaptó la novela de Erich Maria Remarque. El resultado transmite emoción por todos sus poros, en un feliz logro por conjugar reflexión, comedia, tragedia, y todo ello bañado por el amor. Nunca estuvo más encantadora Margaret Sullavan, y los tres amigos del título, Robert Taylor, Franchot Tone y Robert Young componen a las mil maravillas los rasgos de sus personajes.
8/10
(2001) | 134 min. | Drama
Si la cara es el espejo del alma, el teniente Adrien y sus compañeros del pabellón de oficiales del hospital de Val de Grâce la llevan clara. En 1914, en los prolegómenos de la Gran Guerra, un obús estalla junto al apuesto Adrien. Ni tiempo de disparar una bala tiene. El resto de la contienda lo va a pasar convaleciente. Su rostro y el de otros pacientes ha quedado horriblemente desfigurado. Aceptar la realidad de que su aspecto físico va a espantar a toda persona que trate de ahora en adelante, se convierte en durísima prueba. François Dupeyron, ganador de la Concha de Oro por ¿Qué es la vida?, adapta la novela homónima de Marc Dugain. Con algunos pasajes de frío academicismo, junto a otros en que se requiere un estómago a prueba de bombas, el film contiene también momentos muy hermosos, que describen los estrechos lazos que unen a los oficiales, sus crecientes deseos de vivir, y el cuidado de las enfermeras. Una de las escenas más emotivas se produce cuando los protagonistas descubren una presencia femenina en el lugar, que también sufre heridas de guerra. Al final la belleza va mucho más allá de las apariencias.
6/10
(1925) | 140 min. | Bélico | Drama
Acuciado por su novia, el joven Jim, adinerado y algo relamido, se embarca hacia Europa para participar en la Primera Guerra Mundial. Cuando actúe en el campo de batalla todo idealismo desaparecerá para convertirse en un horror. Magnífica película muda de enorme éxito en su época y marcado tono antibelicista. Gran trabajo de John Gilbert (La reina Cristina de Suecia) y maestría realizadora de un joven King Vidor (Duelo al sol), que logra atrapar con imágenes poderosas.
7/10