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Lista de cine

Las mejores películas de astronautas y viajes espaciales

Hace 50 años el hombre llegó a la Luna. Asombrosamente, no existía ninguna película sobre el tema, hasta que llegó "El primer hombre". Con tal ocasión ofrecemos esta lista de las mejores películas sobre astronautas y viajes espaciales, muchas basadas en hechos reales, o con muchas dosis de verosimilitud.

Esperemos que el aniversario redondo del Apolo XI propicie más películas apasionantes, y sobre todo, que en el mundo real, se reanude la aventura espacial, nos espera el universo entero.

Las mejores películas de astronautas y viajes espaciales
(2019) | 93 min. | Histórico | Documental Tráiler
Apasionante documental sobre la primera misión espacial tripulada con destino a la luna, producida con motivo del 50 aniversario de la histórica gesta, una de las más grandes jamás realizadas por el hombre. La llegada del Apolo 11 al satélite terrestre se produjo el 20 de julio de 1969, después de más de 195 horas de viaje por el espacio. La exitosa misión duró en total 8 días, desde el 16 de julio hasta el 24 de julio, cuando los astronautas Neil Armstrong, Michael Collins y Edwin Aldrin amerizaron sanos y salvos en el Océano Pacífico. Acababa (o comenzaba, según se mire) así la carrera espacial impulsada por el ya entonces fallecido presidente norteamericano John Fitzgerald Kennedy y Estados Unidos ganaba el pulso a la URSS al ser los primeros en colocar su bandera en la superficie lunar. Lo más impactante de esta película es que no parece en ningún momento un documental elaborado en 2019. Parece historia pura, un trozo del pasado que se vive en el presente. Se trata de la cuarta película del director Todd Douglas Miller y de su tercer documental. Para su realización ha accedido a un material extraordinariamente novedoso, procedente de la NASA y filmado en los momentos en que tuvieron lugar los hechos y –esto es lo más fascinante– se incluyen numerosos minutos de lo que captaban las diferentes cámaras del Apolo 11 instaladas en los dos módulos que lo componían, el Columbia y el Eagle, este último destinado a alunizar, así como las tomadas por los propios astronautas. Las imágenes que vemos son sobrecogedoras, hipnóticas, de un realismo inaudito, tanto que son las mismas que se vieron en directo en las oficinas de la NASA y el sonido es el de entonces, el que procedía de los astronautas y de los técnicos que guiaban el viaje, que hacían una y otra vez todo tipo de comprobaciones. Escuchamos al presidente Nixon conversar con Armstrong y también la célebre frase de éste: “Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad”. Para acrecentar este sumo realismo Todd Douglas Miller no ha incluido material “extra”, es decir, distinto del rodado entonces, e incluso la voz del narrador es la de aquella época. Nada nos trae a la actualidad. Parece que su única licencia ha sido la inclusión de algunas imágenes del Apolo 8 en lugar del Apolo 11 en los momentos de la propulsión inicial. Se entiende que la labor de Miller ha sido principalmente la criba y la selección del material original entre las más de 11.000 horas de película grabadas por las cámaras y una posterior labor de montaje verdaderamente encomiable. El resultado es fascinante, asombroso de principio a fin y la sensación del espectador es que ha sido trasladado a ese momento de agosto de finales de los sesenta. Por supuesto, viendo estas imágenes es difícil dudar de la veracidad de la hazaña espacial (por más que haya tanta gente empeñada en ponerla en entredicho). De modo cronológico asistimos al evento, desde la cuenta atrás, con unas increíbles tomas de Cabo Cañaveral, en Florida y de las multitudes que lo presenciaron, hasta una recopilación magníficamente proporcionada de las distintas etapas de la misión: la propulsión inicial, las diferentes fases de desacoplamiento, el viaje por el espacio, la separación de los módulos, la rotaciones lunares, el perfecto alunizaje, la estancia en la luna de Armstrong y Aldrin (que duró menos de tres horas), el regreso del Eagle al módulo Columbia y el viaje de regreso hasta la Tierra, con la incertidumbre de esos críticos segundos de entrada en la atmósfera que aún hoy, cincuenta años más tarde, cortan la respiración.
8/10
(2019) | 124 min. | Aventuras | Thriller | Drama Tráiler
Un futuro no muy lejano. Roy McBride ha seguido los pasos de su legendario padre, Clifford McBride, con su dedicación profesional como astronauta. El progenitor dedicó su vida a la búsqueda de vida extraterrestre más allá del sistema solar, pero supuestamente perdió la vida en la misión conocida como Proyecto Lima. Ahora una extrañas tormentas eléctricas están sacudiendo a la Tierra, y todo apunta a que este preocupante fenómeno tiene su origen en Saturno, el lugar donde se perdió el contacto con Clifford años atrás. De modo que encomiendan a Roy viajar a Marte, para enviar desde ahí un mensaje a su padre, en lo que es una misión ultrasecreta. Con apenas media docena de títulos, James Gray ha demostrado ser uno de esos cineastas a los que merece la pena seguir la pista. Tiene un sentido innato de la narración, y no teme tomarse su tiempo, o emplear elocuentes silencios, para contar sus historias. Aunque se inició con cintas policiales (Cuestión de sangre, La otra cara del crimen, La noche es nuestra), pronto quedó claro que le interesaba indagar en los dilemas morales y vicisitudes de las personas, lo que se vio en la cinta romántica Two Lovers, pero también en su mirada a la inmigración al nuevo mundo en El sueño de Ellis, y en la cinta aventurera de exploración de ignotas tierras en Z, la ciudad perdida. Es también el caso de Ad Astra, donde con un guión coescrito con Ethan Gross –apenas conocido por su contribución a la serie Fringe– se mueve como pez en el agua –o nave en el espacio- con una aventura galáctica de ciencia ficción, que presenta elementos que recuerdan al cine de Terrence Malick. No parece casual en tal sentido que el protagonismo recaiga en un excelente Brad Pitt, que también ejerce de productor a través de su compañía Plan B, y que hizo con Malick El árbol de la vida. La película combina sabiamente el drama colectivo –la Tierra corre peligro, el ser humano está en decadencia– con el personal –Roy es un gran profesional, pero está solo, no ha sabido formar una familia, y corre el peligro se seguir los pasos de su padre en su individualismo revestido de preocupación por el bien común–, lo que lleva a la reflexión acerca de la deshumanización de la sociedad –los astronautas que se limitan a cumplir órdenes, sin interrogarse acerca de las razones de sus actos–, y la creciente tendencia al aislamiento, algo paradójico en un mundo tan mediático, donde supuestamente son tan fáciles las comunicaciones, y que contrasta con la búsqueda casi obsesiva de vida extraterrestre. La mirada antropológica abierta a la trascendencia es rica, y gran mérito de Gray estriba en no transitar nunca por caminos tediosos: la voz en off de Roy se introduce con oportunidad y no cansa, y algunos episodios de acción –la parada en la Luna, la atención a una llamada de rescate de una nave...– se convierte en inteligente y no forzado respiro para el espectador impaciente. Pitt sabe sostener la narración, presente en casi todos los planos del film, pero se encuentra bien respaldado por el resto de los actores, claramente en roles secundarios, pero que cumplen a la perfección: Tommy Lee Jones, Liv Tyler, Ruth Negga y Donald Sutherland, los más conocidos, especialmente.
7/10
(2018) | 138 min. | Histórico | Biográfico | Drama Tráiler
El relato de la llegada del primer hombre a la Luna, narrado con talento. Por primera vez Damien Chazelle (Whiplash, La la land), no firma el guión de una película suya, éste se debe a Josh Singer, especializado en historias reales como las de El quinto poder, Spotlight y Los archivos del Pentágono. Sigue a Neil Armstrong y familia durante la década de los 60, hasta el momento en que puso el pie en la Luna. En la línea de Elegidos para la gloria, y sin desdeñar la épica de unos logros que 50 años después siguen deslumbrando, destaca un tono muy humano y realista, casi documental, con el uso de una fotografía cruda que ayuda a reflejar muy bien la época. El uso de grandes angulares, y una cámara en manos a veces flotante en las escenas familiares, las hermana con las referentes a los vuelos espaciales. Y las imágenes del paisaje lunar, casi de un blanco y negro que contrasta con lo que viene de la Tierra, sobrecogen, así como el habilidoso uso de la ausencia de sonido en ciertos planos. Aunque la música no tiene la importancia clave de los anteriores filmes de Chazelle, el cineasta vuelve a recurrir a su buen amigo y colaborador Justin Hurwitz, que se muestra muy inspirado, y nuevamente el diseño sonoro tiene mucha importancia. La trama combina sabiamente las escenas de entrenamiento y las misiones –donde se hace hincapié en los traqueteos y los estrechos espacios, aquello era como viajar en una lata de sardinas–, con los pasajes domésticos, con la esposa, niños y colegas. Y siempre incidiendo en el riesgo del oficio de astronauta, incluidas las reuniones de duelo, más frecuentes de lo deseable. Hay un gran acierto en el entero reparto, con mención especial para Ryan Gosling en el papel principal, y Claire Foy, una esposa de carácter. Pero también en los actores que encarnan a ingenieros y astronautas de la NASA, Jason Clarke, Corey Stoll, Kyle Chandler, Ciarán Hinds y compañía, o a otra esposa clave del film, Olivia Hamilton, e incluso a los niños que dan vida a los hijos de Neil y Janet.
8/10
(1983) | 117 min. | Drama
Adaptación del libro de Tom Wolfe acerca de cómo se gestó la conquista del espacio en Estados Unidos. El film sigue la pista, en tono épico, de los siete primeros astronautas americanos. Un reparto masculino impresionante y cuatro Oscar avalan la calidad de la película.
6/10
(1995) | 134 min. | Histórico | Drama
Reconstrucción de la dificultosa misión espacial del Apolo 13, un año después de que el hombre pusiera por primera vez el pie en la Luna. Para los norteamericanos, la misión suponía un viaje rutinario, hasta que escucharon por televisión las palabras, ya históricas: "Houston, tenemos un problema". Los astronautas Jim Lovell (Tom Hanks), Fred Haise (Bill Paxton) y Jack Swigert (Kevin Bacon) luchan por su supervivencia a 205.000 millas de distancia de la Tierra, debido a una avería en su nave. Mientras tanto, en el Control de la Misión, el director de vuelo Gene Kranz (Ed Harris) y el astronauta Ken Mattingly (Gary Sinise), al mando de la tripulación de Tierra, luchan por devolverles sanos y salvos a casa. El realizador Ron Howard (Llamaradas, Willow, Dulce hogar... ¡A veces!) dirigió correctamente al sobresaliente reparto. Lo mejor del filme es un excelente guión, que consigue mantener el suspense hasta el final.
7/10
(2017) | 111 min. | Histórico | Drama Tráiler
Notable cinta épica rusa sobre la conquista del espacio, que demuestra que el cine de héroes no es únicamente patrimonio de Hollywood. Describe de un modo minucioso que no tiene nada que envidiar a Apolo 13 la misión de reparación de la estación espacial Salyut-7, en 1985, encomendada a los ocupantes de la nave Soyuz T-13, los astronautas Vladimir Dzhanibekov y Viktor Savinykh. Son los años de la Guerra Fría, y Estados Unidos ha lanzado al espacio el transbordador Challenger, tal vez con intención de apoderarse de la tecnología soviética, no confían en que los rusos completen con éxito la misión. Y es que en efecto, desde el acoplamiento de la nave, a la reparación propiamente dicha, en condiciones de temperatura extrema, su meta parece del todo imposible, suerte tendrán si salen con vida del envite. El cine ruso reciente no tiene mucha difusión más allá de sus fronteras, sólo el que recibe premios en festivales y tiene la vitola de crítico con Vladimir Putin, logra cierto reconocimiento y se estrena en Occidente. Quizá por eso no hemos oído hablar de Klim Shipenko, que tiene en su haber otros tres largometrajes, y que en Salyut-7, logra contar esta historia real de modo muy convincente y con un orgullo patriótico nada afectado. Los efectos visuales son notables, los aspectos científicos se explican con detalle y resultan comprensibles, no se obvia el telón de fondo político, y se incide de modo emotivo en el drama humano, con las circunstancias familiares de los dos cosmonuatas, Dzhanibekov casado y con una hijita que sabe que su papá está en el cielo, y Savinykh, cuya esposa embarazada va a salir de cuentas mientras él se encuentra en el espacio. Los actores, Vladimir Vdovichenkov y Pavel Derevyanko hacen un buen trabajo interpretativo. El guión está bien armado, de modo que se alternan bien las escenas en el espacio con las de la Tierra, lo relativo a las familias y las acciones que se acometen desde el centro de control, con las necesarias comunicaciones con el espacio. El dramatismo se sabe dosificar, introduciendo algún desahogadero humorístico –el trago de alcohol para entonarse–, y mostrando los obstáculos que surgen y las ideas para afrontarlos. Algunas imágenes son muy poderosas, como el osito de peluche arrojado al tenebroso espacio.
7/10
(1968) | 139 min. | Ciencia ficción
Los albores de la humanidad. Unos monos. Un extraño monolito. La violencia como primer acto inteligente. Y de aquí saltamos... ¡al año 2001! La imagen de un hueso arrojado al aire y dando vueltas, antecede a la elipsis más amplia abordada nunca en una pantalla de cine. Millones de años han transcurrido hasta la siguiente imagen que vemos, la de la nave espacial que conduce al doctor Floyd a la Luna. El científico debe afrontar una misión muy delicada, pues cierto descubrimiento podría demostrar que no estamos solos en el universo. Kubrick escribió el guión con el novelista de ciencia ficción Arthur C. Clarke, de quien había leído el relato 'The Sentinel', origen del film. La película era audaz, pues ofrecía una explicación del origen de la humanidad con varias lecturas: la evolución, la intervención de una inteligencia superior en los diversos pasos que atraviesa el hombre... Algunos decían que era soporífera, pero lo cierto es que el film, rico y sugerente, no dejó a nadie insensible. Kubrick arrastró riesgos considerables, como el de prescindir de una voz en off que hiciera el relato más digerible para el público poco dispuesto a esforzarse. Las imágenes y la estética del film marcaron de modo decisivo el cine de ciencia ficción. Cualquier película con naves espaciales, como Alien o La guerra de las galaxias, debía mirar necesariamente el film de Kubrick. Los compases de “El Danubio azul” o la impactante música de “Así habló Zaratustra” dejaban mella en el espectador. Como lo hacía HAL, aquella computadora de la serie 9000, que se defendía con uñas y dientes de los astronautas que pretendían desconectarla.
9/10
(1972) | 165 min. | Ciencia ficción | Drama
Adaptación de la novela de ciencia ficción del polaco Stanislaw Lem, escrita en 1961, que Andrei Tarkovsky leyó el mismo año de su publicación. El director ruso trabajó con varios borradores de guión, hasta dejar satisfecho al escritor. El bellísimo y arduo film resultante se convirtió en el favorito del director ruso para Akira Kurosawa, junto a Sacrificio. Agradaba al cineasta nipón de modo muy particular el modo tan orgánico con que Tarkovsky atrapaba con la cámara la naturaleza. Para esas primeras escenas de la película se utilizó el Preludio Coral en Fa menor de Juan Sebastian Bach, del que Tarkovsky decía que “está hecho de sonidos, pero no es de este mundo”. El film cuenta como Chris Kelvin, psicólogo, es requerido en su dacha del campo, para que acuda junto a una estación espacial situada en la órbita del planeta Solaris, cuyos tres ocupantes están sufriendo extraños fenómenos. La cosa resulta especialmente intrigante, porque existe una teoría acerca de los océanos de Solaris, que algunos estudiosos consideran como `inteligentes´, dotados de autoconciencia. Los científicos más racionalistas consideran tal idea un disparate, pero algunos visionarios –o con más apertura de mente– no descartan la idea, e incluso han creado una disciplina, la solarística, para estudiar el tema más a fondo. Cuando Kelvin llega a la estación, descubre que sus ocupantes tienen extrañas visiones. Y él mismo, viudo, empieza a ver a una mujer que se parece mucho a quien fuera su esposa. Sin duda que la historia que cuenta Tarkovsky va más allá de la ciencia ficción convencional, adentrándose en cuestiones filosóficas y antropológicas. La influencia de Stanley Kubrick y la estética de 2001, una odisea del espacio resulta clara, aunque el cineasta ponía pegas a ese film, pues le parecía demasiado plegado a ilustrar cómo sería la vida del futuro. Uno de los temas abordados es la nostalgia, que el cineasta definía como “el sentimiento de quien, viéndose cada minuto lejos de casa y de los que ama, es consciente de depender de su propio pasado de un modo inexorable, insidioso, tan difícil de sobrellevar como si fuera una enfermedad”. En esta línea, y fiel a su tendencia a usar motivos pictóricos, utilizó la tabla de Pieter Brueghel `el Viejo´ titulada `Cazadores en la nieve´, como modo de significar la añoranza por la Tierra. Y señalaría, acerca de algo tan específicamente humano, como la memoria, tema central del film: “Yo diría que se puede definir a un hombre a partir de aquello que recuerda, y de cómo lo recuerda”. También abordaría el choque y crisis humanos cuando la ciencia choca con los valores humanos y la conciencia, de modo que reacciones tan preciosas como el amor y la ternura tratan de ser reprimidas.
7/10
(2002) | 94 min. | Ciencia ficción
El doctor Chris Kelvin recibe una llamada de auxilio que proviene de la base espacial Prometheus, situada en el lejano planeta Solaris, constituido por un inmenso océano. Cuando una expedición de rescata llega al lugar, encuentra un panorama sombrío. Casi todos los miembros de la base han muerto, y los que quedan parecen haber enloquecido. Lo mismo que podría estar sucediéndole a Chris, pues se despierta junto a su mujer, fallecida unos años atrás. Esta cinta de ciencia ficción dura a lo 2001, supone la tercera colaboración entre Steven Soderbergh y George Clooney, tras Un romance muy peligroso y Ocean's Eleven. Además de escribir el guión, Soderbergh se ha encargado de la dirección de fotografía; pero ha tenido que utilizar el seudónimo de Peter Andrews, de acuerdo con las reglas de los sindicatos estadounidenses. El argumento se basa en una novela del polaco Stanislaw Lem, ya adaptada por Andrei Tarkovsky en 1972, cuya trama central describe el contacto con inteligencia extraterrestre, los esfuerzos de los humanos por comunicarse con un inmenso ser vivo al que no pueden comprender: el lago del planeta. Soderbergh se ha centrado en la historia romántica, el reencuentro del protagonista con la mujer que amaba, interpretada por Natascha McElhone (La ciudad de los fantasmas, El show de Truman). El productor ejecutivo es James Cameron, que no quiso dirigirla.
5/10
(2014) | 169 min. | Ciencia ficción | Drama Tráiler
Un futuro de tintes apocalípticos, no muy lejano. Los habitantes de la Tierra han abusado de los recursos naturales, el clima ha cambiado y la mayor parte de la población ha debido reciclarse como granjeros, para producir alimentos que les permitan subsistir, enfrentados a plagas y tormentas de polvo. Es el caso de Cooper, antiguo astronauta, viudo, que vive con su anciano padre y dos jóvenes hijos, el adolescente Tom, que se siente cómodo como futuro granjero, y la niña Murph, soñadora como su padre. Unos extraños mensajes codificados de los "fantasmas", como los llama Murph, conducen a Cooper a unas instalaciones secretas de la NASA. Allí su antiguo mentor, el profesor Banks, trabaja en el proyecto Lazarus, un viaje interestelar a mundos lejanos a través de un agujero de gusano, donde tres planetas con características similares a la Tierra podrían asegurar el futuro de la humanidad. Ambiciosa cinta épica de ciencia ficción, de amplio y espectacular lienzo, dirigida por Christopher Nolan, coescrita con su hemano Jonathan, y coproducida con su esposa Emma Thomas. Plantea una situación en que existe el riesgo serio y real de que desaparezca la humanidad, y con tal premisa apunta a una historia de coraje y sacrificio, donde el protagonista Cooper, en compañía de un equipo de científicos, deja atrás a su familia en la Tierra para embarcarse en una arriesgada misión de final incierto, que puede suponer no volver a ver a los seres queridos. De este modo se juega con la dicotomía del bien común, el futuro del ser humano, frente a las obligaciones más inmediatas, que se refieren, sobre todo, a unos hijos que necesitan tener cerca a un padre que cuide de ellos. De modo que los planteamientos de responsabilidad social y de fidelidad a la vocación científica, podrían ser razones que el corazón no entiende, por lo que no aparece tan claro el lugar donde deberían depositarse las prioridades. Resulta evidente la deuda de los Nolan con 2001: Una odisea del espacio, el film bebe de esta fuente –el viaje interestelar, el robot, las instalaciones espaciales, el uso del sonido y el silencio, algunas especulaciones filosóficas...–, pero con personalidad propia, y con un deseo más consciente de entregar un gran espectáculo capaz de conectar con el gran público y dejarle boquiabierto, sin dejarle necesariamente incómodo y hasta irritado, como podía ocurrir en el caso de Stanley Kubrick. Aquí los dramas humanos son nítidos y es muy importante el concepto de familia, al estilo, salvando todas las distancias, de El árbol de la vida de Terrence Malick, film con el que comparte a una estupenda actriz, Jessica Chastain. En cuanto al "ropaje" científico, se cuida para que ideas como el viaje a grandes distancias en el espacio y el modo en que pasa el tiempo resulten verosímiles. No deberían estas líneas privar al espectador de las sorpresas que depara el film, en torno sobre todo a las ideas de supervivencia y amor, motores potentes para sobreponerse a las situaciones de peligro. Apuntemos sólo la grandeza visual de las imágenes que aporta Nolan, ya sean del espacio exterior, en línea con Gravity, ya sean las de los nuevos mundos por explorar. Aunque la duración del film se acerca a las tres horas, éstas nunca se hacen largas, hay emoción por lo que será de los protagonistas y el deseo de que la humanidad sea capaz de afrontar los desafíos que la vida le pone inevitablemente por delante. Hay un gran acierto en el reparto, donde el peso narrativo recae en un Matthew McConaughey que definitivamente ha venido para quedarse en la primera fila de los grandes actores hollywoodienses. Pero están muy bien el resto, Anne Hathaway, la citada Chastain, y el gran elenco de secundarios, desde los conocidos Michael Caine, John Lithgow, Ellen Burstyn, Wes Bentley, Topher Grace, David Oyelowo, Matt Damon y Casey Affleck, a la niña Mackenzie Foy.
8/10
(2000) | 113 min. | Ciencia ficción
Año 2020. La NASA, al fin, ha logrado colocar una nave tripulada en el planeta Marte. Pero, misteriosamente, se pierde contacto con los astronautas al poco de descubrir una extraña formación rocosa. Un nuevo vuelo tratará de aclarar las cosas. Nueva vuelta de tuerca al género de viajeros en el espacio, que ha dado títulos inolvidables como Apolo 13, El planeta de los simios (1967) o 2001: una odisea del espacio. El origen del proyecto fue la obra (no de ficción) de Robert Zubrin The Case for Mars, donde el autor, ingeniero aeronáutico, proporcionaba gran cantidad de información técnica acerca de cómo debería prepararse un vuelo con seres humanos a Marte. Uno de los aspectos en que incide el director, Brian De Palma, es en el heroísmo de los astronautas: "Son grandes exploradores. (...) Es una película muy heroica y positiva, muy en la línea de nuestros tiempos. Estamos mirando hacia el futuro, y deberíamos elevar nuestras miras". El director logra crear un sostenido suspense, aunque quizá patina un poco a la hora de mostrar a las digitales criaturas marcianas, responsables nada más ni nada menos que de la existencia de vida en la Tierra.
5/10
(2015) | 141 min. | Ciencia ficción | Drama Tráiler
Ridley Scott dirigió en los principios de su carrera dos clásicos de la ciencia ficción, Alien, el octavo pasajero, con ribetes de terror, y Blade Runner, emparentada con el cine negro. Mucho más recientemente, revisitó el territorio Alien con Prometheus. Aunque la historia que Marte (The Martian) sea ficción, la película tiene más de ciencia que de fantasía, pues imagina con gran realismo un futuro próximo en que gracias al programa espacial Ares de la NASA, una misión tripulada ha llegado con éxito a Marte. Una intensa tormenta de arena obliga a partir precipitadamente del planeta, y atrás queda el botánico Mark Watney, al que sus compañeros con la comandante Melissa Lewis al frente han dado por muerto a causa de un accidente. Craso error, pues Mark sobrevive, y deberá arreglárselas solo con mucho ingenio y sangre fría, manteniendo la esperanza de poder comunicar con la Tierra en algún momento, antes de que sea demasiado tarde y se agoten sus reservas de alimento y oxígeno. Sin duda estamos ante la mejor película que se ha rodado sobre el planeta rojo, cuyo desarrollo está atravesado de verosimilitud, sin que para alcanzar este logro se pague el precio de aburridas –al menos en el contexto de un film que debe ser dinámico– explicaciones científicas, las que hay están introducidas con gran habilidad. Su trama de supervivencia espacial extraterrestre la emparenta con las también muy logradas Apolo 13 y Gravity. El guión de Drew Goddard –con una carrera forjada en tramas algo fantásticas en series televisivas como Buffy, cazavampiros, Alias y Perdidos y que escribió los libretos de Monstruoso y Guerra Mundial Z–, que adapta una novela de Andy Weir, está muy bien trabado. Utiliza bien el recurso del vídeodiario que mantiene Mark para justificar su voz en off y explicar su modo de resolver los mil y un problemas que lleva aparejada su soledad en Marte. Todo el primer tramo en que contamos con un solo actor, el siempre eficaz Matt Damon, está muy bien sostenido, su dramática situación se suaviza con algún detalle de humor, y el modo en que se las ingenia para disponer de más alimentos, o buscar la comunicación con la Tierra, destila inteligencia, resulta creíble. Incluso la presencia de música disco a lo largo del metraje se introduce con sentido. Algunos riesgos, como mantener fuera de la pantalla casi todo el tiempo a gran parte del atractivo reparto, y darles paso cuando sólo la narración lo requiere, son valientemente asumidos. Con el gratificante resultado de que cuando finalmente vemos a los otros miembros de la misión, nos identificamos con sus pesares y alegrías, y con el sacrificio que exige su trabajo. Verdaderamente las piezas del puzzle encajan bien, el seguimiento de las acciones desde la NASA y el centro de control, o la presentación de la reacción mediática, tienen su justo sitio. Y se logra que cada personaje secundario despierte interés. En general, sostener la trama con la omnipresente idea de que hay que afrontar los problemas sin miedos paralizantes es algo que funciona. Hablar a estas alturas de la pericia de Ridley Scott en la puesta en escena, siendo un director con más de una veintena de títulos a sus espaldas, la gran mayoría proyectos de gran envergadura, resulta casi una “boutade”. El cineasta británico vuelve a demostrar su enorme fuerza visual, su sentido de la planificación y del montaje, empezando por la tormenta de arena del principio, y también en las escenas espaciales, el magnífico clímax que parece casi una escena de gimnasia artística más allá de las estrellas.
8/10
(1978) | 123 min. | Drama | Aventuras | Acción
Bajo amenazas, tres astronautas se ven obligados a participar en un montaje mediático sobre el primer viaje tripulado a Marte. Pero un técnico de la NASA y un periodista no se tragan el anzuelo.
6/10
(1970) | 86 min. | Comedia
Un año después de la llegada del hombre a la Luna, España no quiere quedarse atrás en la carrera espacial. De modo que, competencia de la NASA, se establece en la población de Minglanillas la SANA, que se dispone a lanzar al espacio sideral al primer astronauta español. Divertida comedia con guión de Pedro Masó y la dirección de Javier Aguirre, de lo mejorcito de eso que se suele tachar con desprecio como españolada. Tony Leblanc aporta su gracia natural, y la trama tiene divertidas ocurrencias, como la de incorporar el motor de un Seat 600 a la nave espacial. En el reparto está Francisco Cano, conocido por cierta generación de españoles como el Locomotoro del programa "Los Chiripitifláuticos".
5/10
(2015) | 97 min. | Aventuras | Animación | Comedia Tráiler
Tras el inesperado éxito de Las aventuras de Tadeo Jones –que obtuvo una impresionante recaudación en España superior a los 15 millones de euros– el equipo liderado por el director Enrique Gato y el guionista Jordi Gasull, bajo la producción de Mediaset y Telefónica, entregan cuatro años después Atrapa la bandera, un film muy meritorio llamado a convertirse en uno de los referentes de la animación española. Desde luego, la película supone un paso adelante considerable en cuanto a calidad con respecto a su precedente y todo apunta a que podemos estar ante un tándem creativo que puede dar mucho que hablar en el futuro. Mike es un intrépido chaval de doce años, al que le gusta vivir aventuras arriesgadas, junto a su amigos Amy y Marty. El padre de Mike es astronauta de la NASA y su abuelo también lo fue, aunque ahora vive retirado en una residencia y apenas mantiene contacto con su familia. Algo sucedió en el pasado que Mike no acierta a comprender. Ahora, cuando un millonario texano llamado Richard Carson decide hacer creer al mundo que la llegada a la luna del Apolo XI en 1969 fue un montaje y se descubre que desea robar la bandera que depositaron allí los norteamericanos, la NASA decide adelantarse y el padre de Mike es nombrado jefe de una nueva expedición espacial. Sin embargo, por una serie de contratiempos y casualidades serán Mike, su abuelo Frank, su amiga Amy y la mascota Igor quienes puedan malbaratar los planes del malvado Carson. Lo primero que salta a la vista en Atrapa la bandera es su “look” yanqui y su intención de ofrecer una película destinada a un público lo más internacional posible. Cualquier referencia a su país de producción, España, sencillamente no existe y los personajes, la ambientación y la historia pertenecen al imaginario del más puro cine de Hollywood. Por otro lado, la estrategia a la hora de escribir la historia y crear a los personajes es claramente el cine estadounidense, de ahí sus referencias a filmes como Space Cowboys y sus clarísimos modelos al concebir los personajes: el carácter del abuelo Frank recuerda al célebre Sr. Fredricksen de Up; la madre de Mike rememora a la Elastigirl de Los increíbles; la hermana pequeña, Tessa, resulta casi clavadita a la Boo de Monstruos S.A. o a la Agnes de Gru. Mi villano favorito... Aunque lógicamente se pueda achacar en este sentido cierta falta de originalidad, no cabe duda de que lo que ya funcionó con Tadeo Jones es un camino seguro hacia el éxito y que si se desea ofrecer un producto de calidad más vale aprender de los maestros. Y en este sentido, resulta tremendamente gracioso y audaz el homenaje que se hace al director Stanley Kubrick, un simpatiquísimo guiño para los más cinéfilos. Visualmente la película está muy cuidada y se nota que Enrique Gato y su equipo han contado con un presupuesto más holgado. Ya sólo el prólogo sitúa la calidad de la animación a buena altura, en un nivel muy superior al acostumbrado en España, pero también funciona fenomenal la larga secuencia del asalto a la residencia. Y el director se encarga de planificar con mucho esmero y sobre todo de mantener un excelente ritmo que no decae ni un minuto y que hace posible lo más importante: entretener sin pausa. Quizá, es cierto, podría haberse pulido más la gestualidad de los personajes, los matices, así como equilibrar algo más la presencia de algunos de ellos en pantalla: se echa de menos por ejemplo más protagonismo materno o mayor sentido en los gags de la hermanita Tessa. Por contra, sí se consigue que la continuada presencia de la mascota –el lagarto Igor en este caso– no resulte cargante, sino divertida, algo difícil y que suele ser un lastre en este tipo de filmes. Aunque destinada eminentemente a un público infantil, hay en la historia concebida por el también productor Jordi Gasull y el resto de los guionistas cuestiones de calado, de esas que no pasan de moda y que él guión enaltece e incorpora con optimismo. Se trata así con realismo la dificultad de las relaciones familiares, desencuentros entre padres e hijos que pueden durar toda una vida; y de ahí la importancia capital de no rendirse a la hora de luchar por la ansiada reconciliación. La amistad es otro tema clave, así como la necesidad de colaboración para llevar a cabo un objetivo común, en clara consonancia con la misión que cada uno ha de desempeñar en esta vida.
6/10
(2000) | 130 min. | Drama
Un satélite ruso se ha estropeado y podría estrellarse en la Tierra. El satélite funciona con un obsoleto sistema de guiado americano y Frank Corvin, el personaje de Eastwood, es el máximo experto en ese sistema. La NASA le necesita, y él está dispuesto a cooperar, siempre que pueda acudir a sus antiguos compinches; y los recluta, un poco al estilo de Los siete magníficos. Lo curioso es que Frank y su equipo son casi ancianos, y quizá no están para muchos trotes. Podría pensarse que los yanquis se ceban con los rusos, pero que la industria aeroespacial rusa ya no es lo que era lo demuestra la caída al mar de la estación espacial MIR hace un par de meses. La película la enmarcan un prólogo rodado en primoroso blanco y negro, y un vibrante desenlace con plano antológico en la Luna, ambos deslumbrantes. En medio discurre una historia muy clásica, con defensa a ultranza de la ancianidad, época de la vida que puede ser tan perfecta como cualquier otra. Los protagonistas padecen achaques y limitaciones, pero son jóvenes de espíritu, mantienen el eterno sueño infantil de ser astronautas. La película se demora quizá en exceso al describir el entrenamiento de los astronautas. Por otro lado, Clint Eastwood director adopta a veces un tono de comedia que no le va; John Ford habría dado un aire simpático a esas escenas, pero en manos de Clint resultan forzadas. De los cuatro astronautas talluditos, los encarnados por Eastwood y Tommy Lee Jones son los más sólidos. La única presencia femenina relevante corre a cargo de Marcia Gay Harden, ganadora de un Oscar por Pollock.
6/10
(2016) | 110 min. | Aventuras | Ciencia ficción Tráiler
Tras muchos años en estado de hibernación, Jim Preston se despierta en una astronave que le lleva a un planeta virgen donde con el resto de pasajeros formará una colonia. Pero algo ha salido mal, pues pronto se da cuenta de que está solo, el resto de compañeros sigue en sus cápsulas. Descubre que se ha adelantado 90 años, y desconoce cómo volver a dormirse. Aunque el vehículo cuenta con comodidades y robots que le sirven la comida, al cabo de un tiempo Jim se encuentra desesperado, por la soledad, por lo que baraja reanimar a Aurora Lane, una atractiva escritora, para que le haga compañía. Por desgracia, esto significa estropearle la vida, pues no hay marcha atrás… El noruego Morten Tyldum se consagró a nivel internacional con la notable Descifrando Enigma, que le supuso una candidatura al Oscar. Pero este film supone un paso atrás en su carrera, sobre todo por el guión de Jon Spaihts (Prometheus), que tiene un buen arranque, con ciertos toques de humor, que abre un abanico de posibilidades, pues podría haber dado lugar a reflexiones de altura sobre las consecuencias del aislamiento y la incomunicación. Y si no, en un ameno film de ciencia ficción. Pronto la acción se estanca de tal forma que quedan desaprovechados el magnetismo en pantalla de Chris Pratt, y los esfuerzos de Jennifer Lawrence, que en esta ocasión no da con su personaje. Pero aún más a los personajes de Michael Sheen, un camarero cibernético, Laurence Fishburne, un oficial, que no aportan nada, y sobre todo a un Andy García tan anecdótico que el espectador llega a preguntarse si se ha recortado mucho el metraje inicialmente pensado.
4/10
(1971) | 88 min. | Ciencia ficción
En el siglo XXV, THX 1138 se da cuenta de que el mundo en que vive no es tan perfecto como le han intentado hacer creer, y decide escapar. En su primer largometraje, George Lucas, creador de La guerra de las galaxias, describe una sociedad futurista oscura, del estilo de '1984', la novela de George Orwell.
6/10
(2013) | 93 min. | Ciencia ficción | Thriller | Drama Tráiler
Una expedición en el espacio exterior. La misión, comandada por el experimentado Matt Kowalski, debe incorporar un nuevo sistema de escaneado al telescopio Hubble, tarea de la que se ocupa la doctora Ryan Stone. Pero la destrucción en otra zona de un satélite obsoleto provoca una acumulación de “basura espacial”, auténticos proyectiles que provocan un accidente. Kowalski deberá idear un plan para volver con Stone sanos y salvos a la Tierra, y las posibilidades son francamente escasas. Asombrosa película dirigida por el mexicano Alfonso Cuarón, con guión coescrito junto a su hijo Jonás Cuarón. Gravity es de esos filmes que hacen buena la idea de que las películas permiten hacer vivir al espectador experiencias que nunca podrá tener en la vida real. Pues con un magnífico uso del 3D, y una recreación hiperrealista de las condiciones de los astronautas en el espacio, se tiene la auténtica sensación de estar en el espacio, contemplando la Tierra desde una óptica única, y la situación de riesgo extremo se hace propia. Cinematográficamente el film supone un verdadero alarde, momentos como el largo plano secuencia inicial que nos permite conocer el entorno de trabajo de los protagonistas resultan sencillamente alucinantes. Más allá de la pura situación de intriga y tensión -¿lograrán salvarse los protagonistas, estupendos George Clooney, y sobre todo, Sandra Bullock?-, desde la inmensidad del espacio, uno puede observar la belleza del universo, la pequeñez del ser humano, y a la vez su increíble grandeza. Quizá los problemas que uno arrastra desde la Tierra puedan cobrar entonces su verdadera dimensión, toca aceptar la existencia que nos ha tocado vivir, tejida entre la vida y la muerte, y plantearse pedir ayuda a Dios, aunque nunca se haya rezado, y confiar en esa mano que nos pueden echar desde fuera los otros.
8/10
(2009) | 97 min. | Ciencia ficción | Drama | Thriller Tráiler
Prometedor debut como director de Duncan Jones, hijo del celebérrimo cantante David Bowie. El guionista es otro primerizo, Nathan Parker, que se ha basado en una historia del propio Jones. Aunque sólo ha pasado por festivales menores, como el de Edimburgo y el de Seattle, lo cierto es que allí se ha llevado algún premio, y ha obtenido una buena respuesta de la crítica. Sam es un astronauta que lleva tres años en la Luna, como supervisor de unas cosechadoras que recolectan un gas que se usa como energía en la Tierra. Una avería en un satélite le impide comunicarse en directo, aunque a veces recibe mensajes en vídeo de sus superiores o de su esposa, en los que también puede ver a su hija de tres años. Pero su única compañía real es Gerty, un robot programado para ayudarle a sobrevivir. Durante una misión de rutina, Sam sufre un accidente con el vehículo lunar... Contar más del argumento sería estropear un poco la película, que dosifica muy bien la intriga. Duncan Jones le saca mucho partido al presupuesto, ya que no ha necesitado grandes excesos, y tiene los efectos especiales justos. Tampoco se ha gastado mucho en actores, ya que salvo alguna aparición puntual de algún que otro personaje, y la voz del robot –que en la versión original pertenece a Kevin Spacey–, lo cierto es Sam Rockwell aguanta el peso de la película prácticamente en solitario, y realiza un buen trabajo. Se agradece asimismo que Moon no pretenda tener los planteamientos profundos de 2001: una odisea del espacio, ni la espectacularidad de las cintas tipo La guerra de las galaxias. Se queda en una pequeña gran cinta de género, con reflexiones más que interesantes sobre los recuerdos y la ética empresarial. La única pega es que recuerda demasiado al citado film de Kubrick, a Blade Runner y a otros títulos, por lo que le falta un poco más de entidad propia.
6/10