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Lista de cine

Las mejores películas sobre clonación, clones y experimentos y manipulación genética

Las ciencias adelantan que es una barbaridad. Sí, hemos dicho, una barbaridad. Clonación, manipulación de embriones, fabricar al hombre perfecto. Son algunas tentaciones prometeicas abordadas en muchas películas.

Ofrecemos una lista de películas sobre clones y experimentos genéticos. Una posibilidad que la ciencia permite, que ofrece dudas éticas más que razonables. Muchas películas indagan en los aspectos oscuros de una tecnología usada sin pensar en las consecuencias. Y otras prefieren indagar en sus posibilidades humorísticas, en la variedad está el gusto. Si echas en falta alguna película clónica, no dudes en avisarnos escribiendo a decine21@decine21.com

Las mejores películas sobre clonación, clones y experimentos y manipulación genética
(1978) | 123 min. | Ciencia ficción | Thriller
En Sudamérica, el doctor Mengele reúne a un grupo de jóvenes para un misterioso proyecto que devuelva el poder a los nazis. Un veterano investigador intenta detenerles. Impactante cinta de intriga del director de El planeta de los simios (1967). Laurence Olivier fue nominado a los Oscar al mejor actor.
6/10
(2000) | 123 min. | Acción | Ciencia ficción
Un futuro indeterminado pero próximo. La clonación es una realidad, y sólo la Ley del Sexto Día (en referencia al pasaje del génesis que narra la creación del hombre el día sexto) impide que se aplique a seres humanos. Adam, un experimentado piloto, se encuentra un día al regresar a casa que... alguien con su mismo rostro y corpulencia ha usurpado su lugar. A partir de ahí se ve acosado por una panda de asesinos –clónicos, por supuesto–, que no desean ver expuesto a la luz pública el maquiavélico plan que ha urdido su jefe, un empresario de nuevas tecnologías con un aire a Bill Gates. Film entretenido, mientras a uno no le dé por buscar en él grandes ideas sobre qué es el hombre, de dónde venimos y adónde vamos, y tal. Lo que se hace, con hábil sentido de la oportunidad, es tomar un tema que ha generado un enorme debate, el de la clonación. Y servir una película de acción a la mayor gloria de su protagonista, Arnold Schwarzenegger, que reparte mamporros a diestro y siniestro. La historia permite algún ingenioso gag, como la divertidísima muñeca Cindy.
5/10
(1996) | 113 min. | Comedia
¿Quién ante el exceso de trabajo y de obligaciones no ha deseado alguna vez multiplicarse? Eso es justamente lo que anhela Doug Kinney (Michael Keaton), que vive al borde de un ataque de nervios. Un trabajo estresante y una fantástica mujer (Andie MacDowell), pero demasiado absorbente, no le dejan un minuto para poder disfrutar de la vida. Pero un día se le aparece la solución en forma del Dr. Owen, un científico experto en genética. Doug decide entonces crear un doble suyo de carne y hueso. Pero los problemas se multiplicarán cuando su doble decida también visitar al doctor Owen... Entretenidísima comedia que explora en clave de humor la posibilidad de crear en el futuro clones humanos. Andie Macdowell (Cuatro bodas y un funeral, Atrapado en el tiempo, El fin de la violencia) acompaña perfectamente a un Michael Keaton (Batman, De repente, un extraño) que demuestra por cuadruplicado sus cualidades de actor.
5/10
(2019) | 117 min. | Ciencia ficción | Drama Tráiler
Henry Brogan es uno de los activos secretos más importantes de Estados Unidos. Todas sus misiones se cuentan por éxitos, porque a la hora de eliminar –asesinar– a sus objetivos nadie lo hace mejor que él. Sin embargo, tras más de 70 trabajos en su haber su conciencia no puede más y le exige algo de paz, así que ha decidido retirarse. Pero justo en ese momento se entera de que ha sido manipulado en su última misión para eliminar a un bioquímico que estaba relacionado con un programa secreto de investigación promovido por su gobierno. Y pronto Brogan se convertirá en el objetivo. Película de acción medianamente entretenida, cuyo título hace clara referencia a la mitología griega, en concreto a los hijos gemelos de Zeus, Cástor y Pólux, que en el firmamento conforman la constelación Géminis, donde para siempre permanecerán unidos. Dirige con brío el director taiwanés Ang Lee, que adquirió enorme prestigio con su película Tigre & dragón y más tardé consolidó su carrera con títulos potentes –Sentido y sensibilidad, Brokeback Mountain, La vida de Pi–, en donde el aspecto visual y la originalidad eran piezas claves de la narración. En Géminis, sin embargo, la sensación es que la historia es cosa muy liviana: una vez asimilada la prometedora premisa inicial hay poco más que un simple juego del gato y el ratón, sin grandes sorpresas, aunque no por eso despeguemos los ojos de la pantalla. Esto llama la atención si consideramos que detrás del guión está David Benioff –colosal triunfador de Juego de tronos– junto a otros nombres importantes como Billy Ray (Capitán Phillips) o Darren Lemke (¡Shazam!). Con temas como la clonación y la codicia del poder, semejante terna podría haber entregado sin duda una historia más potente pero tanto el tono peliculero, como los diálogos y el desarrollo de los hechos asombran poco porque suenan a vistos, mientras que los conflictos personales tienen escasa entidad dramática, poco matizada, con personajes tan esquemáticos como el interpretado por el malo de la función, Clive Owen. El punto fuerte del film es claramente la acción, que resulta espectacular en algunas escenas, como la de la persecución por las calles de Cartagena de Indias o la del combate final en tierras americanas, en donde la versión en 3D realza de modo sobresaliente la impresión de las explosiones o el efecto de las balas trazadoras. Otros momentos fuertes, sin embargo, como la lucha cuerpo a cuerpo entre el protagonista y su némesis, derivan peligrosamente hacia el videojuego. Funciona como siempre Will Smith como absoluto rey de la función, aunque su personal desdoblamiento juvenil-digital no resulte convincente y desdibuje su ¿doble? interpretación. El universo femenino está bien representado con la inclusión de Mary Elizabeth Winstead, una actriz que derrocha naturalidad y simpatía.
5/10
(2013) | 126 min. | Acción | Ciencia ficción Tráiler
Futuro distópico. En el año 2077 la Luna ha sido destruida y la Tierra sufre una contaminación nuclear, debido a una guerra alienígena que al final ganaron los humanos. Los supervivientes han debido exiliarse a otros planetas, y unos pocos elegidos quedan destinados a la Tierra controlando los drones que obtienen valiosos recursos naturales. Uno de ellos es Jack Harper, que junto a su compañera Victoria, realiza su misión después de que a los dos les borraran la memoria, una acción que se supone facilita su arduo trabajo. Mientras ella realiza las tareas asignadas desde Control de modo metódico, él empieza a cuestionarse todo y a hacerse preguntas sobre el que fuera su hogar, la Tierra. Película basada en un relato de ciencia ficción del director Joseph Kosinski, que se convertiría también en novela gráfica. Con Oblivion Kosinski demuestra que puede hacer películas más interesantes que Tron Legacy, todo lo visualmente asombrosa que se quiera, pero esencialmente hueca y tediosa. Aquí conjuga la imaginería y el diseño espectaculares con una trama medianamente entretenida y de tintes apocalípticos, que contiene guiños a La guerra de las galaxias, 2001: una odisea del espacio y Matrix, entre otros títulos, pero sin renunciar a la personalidad propia. Oblivion maneja ideas como la manipulación, la aceptación pasiva del estado de las cosas y el uso de la libertad para labrar el propio destino, con un telón de fondo de la Tierra hecha pedazos, metáfora muy presente en el cine actual para hablar de los desafíos que debemos afrontar en nuestra contemporánea sociedad. Y lo hace sin complicarse demasiado la vida, de modo que pese a paradojas y sorpresas argumentales discutibles, en el fondo tenemos una historia muy sencilla, donde quizá lo más flojo es lo relativo a los rebeldes, un grupo de personajes zarrapastrosos sin demasiado interés, véanse al desganado Morgan Freeman fumándose literalmente un puro, o a Nicolaj Coster-Waldau en plan desconfiado y tal. De modo que el rey de la función es Tom Cruise, con sus princesas Olga Kurylenko y la poco conocida Andrea Riseborough. Ahí hay espacio para hablar del amor, e incluso hacer un guiño romántico a Tú y yo en el Empire State Building.
6/10
(2005) | 136 min. | Acción | Ciencia ficción | Thriller
Año 2019. La atmósfera de la Tierra se ha vuelto irrespirable tras una guerra apocalíptica, y sólo unos supervivientes conviven en un aséptico lugar donde todos visten igual, una especie de pijamillas blancos, y llevan una vida relativamente sana pero aburrida, donde las relaciones afectivas brillan por su ausencia. La única ilusión con la que se despiertan cada día es la de ser los afortunados ganadores de un sorteo para ir a vivir a ‘La isla’, el único lugar sin contaminar del planeta. En este marco, donde el ejercicio de la sexualidad ha sido anulado, Lincoln Eco 6 y Jordan 2 Delta empiezan a sentir cierta atracción. Atracción que se verá intensificada cuando Lincoln descubra la dura realidad de que ambos son clones fabricados en laboratorio, para proporcionar órganos de repuesto a los ‘originales’, mediante una tecnología inmoral y carísima; pues entonces aparece otro instinto básico, el de supervivencia. Entretenida cinta de ciencia ficción, que dibuja una sociedad utópica con sus raíces podridas. El film plantea un futuro, que por desgracia podría estar muy próximo, en que los seres humanos, despojados de su alta dignidad, podrían convertirse en ‘productos de laboratorio’ de usar y tirar. Aunque se trata de un planteamiento oscuro e inquietante, Michael Bay (La roca, Armageddon) y su equipo de guionistas (entre los que se encuentra Alex Kurtzman y Roberto Orci, imaginativos creadores de tramas en las series Alias y Perdidos) cuidan sobre todo la acción trepidante, que asemeja al film a una ‘montaña rusa’ sin fin. Momentos como aquel en que la pareja protagonista cuelga de un letrero, o la persecución por la autopista, son de ésos que te dejan sin resuello. Ewan McGregor y Scarlett Johansson son actores con carisma, principal requisito para sus papeles, con lo que cumplen sobradamente con su cometido.
6/10
(2002) | 144 min. | Aventuras | Ciencia ficción
Anakin Skywalker está ya crecidito. Diez años han pasado desde que corriera la célebre carrera de vainas, período durante el cual ha sido adiestrado en el manejo de la fuerza por su maestro, el caballero jedi Obi-Wan Kenobi. La fuerza es poderosa en el joven Anakin, pero a la vez se nota en él una buena dosis de rebeldía. Esto se hace patente cuando debe perseguir a un misterioso personaje que atenta contra Padmé Amidala, momento en el que arriesga con valor, pero alocadamente, su vida. Para colmo, su reencuentro con Padmé toca su corazoncito. El chico se enamora perdidamente, a pesar de que los caballeros jedi deben permanecer célibes, para servir mejor al lado luminoso de la fuerza. Las amenazas de grupos separatistas están poniendo a la galaxia y su república al borde del colapso. Intrigas en el Senado, donde Padmé defiende la causa de la paz, parecen hacer inevitable la confrontación. Mientras Obi-Wan investiga una oscura trama, que está llevando a la creación de un poderoso ejército de clones, Anakin se convierte en guardaespaldas (y en algo más, el muy pillín) de Amidala. La amenaza fantasma fue uno de los filmes más esperados de los últimos tiempos. No en vano, se trataba de retomar una de las sagas míticas de la historia del cine. Por ello, por las expectativas, aunque el resultado no fue perfecto, a George Lucas se le perdonó la cosa. Pero no podía fallar una segunda vez. El cineasta lo sabía, y por ello se ha esforzado con un film más movidito y complejo, con muchísimos guiños a los incondicionales de La guerra de las galaxias. Donde vemos a Anakin deslizarse poco a poco por las oscuridades de la fuerza, conocemos un poco más del emblemático Boba Fett, y vemos a Jar Jar Binks retirado a un discreto segundo, e incluso tercer plano. Lucas hasta se arriesga con una historia de amor, a la que sólo se puede reprochar el despiste del consejo jedi, incapaces de darse cuenta de que Anakin bebe los vientos por Amidala. Y vemos en acción a los moradores de las arenas, en una escena de destrucción que tendrá su imagen reflejada en el conocido Episodio IV, ahora rebautizado como Una nueva esperanza. Por cierto que la entrada en un bareto también retrotrae a la escena del saloon de la primera película de la saga.
6/10
(2002) | 116 min. | Ciencia ficción
Al mando de la nave Enterprise, el capitán Picard se dispone a cumplir una importante misión diplomática, cuyo objetivo es negociar la paz con los Romulanos. Al llegar al planeta de estos alienígenas, Picard es recibido por su líder, el pretor Shinzon. Inexplicablemente, Shinzon es una réplica más joven del propio Picard, que quiere conocer a su antecesor. Pero pronto, Picard se da cuenta de que Shinzon les ha llevado allí para utilizarles en la guerra contra la federación. Star Trek sigue teniendo tantos seguidores que ésta es ya la décima entrega cinematográfica, cuarta desde que los personajes de La nueva generación sustituyeran a la tripulación original. En realidad, ya no tiene nada de nueva, pues hace quince años que los personajes aparecieron por primera vez en su propia serie televisiva. El nuevo episodio refleja continuamente la madurez de los personajes, lo que se nota sobre todo en el inicialmente inexperto oficial William Riker. Al principio del film, Riker se ha convertido ya en un veterano capaz de tomar el mando de su propia nave, y contrae matrimonio con otro de los personajes habituales, Deanna Troi, consejera de la nave.
5/10
(2018) | 115 min. | Ciencia ficción | Thriller Tráiler
Lena esta triste. Bióloga experta en genética y ex soldado, y muy enamorada de Kane, su marido militar, padece la ausencia de éste desde que partió en misión secreta hace más de un año. De pronto reaparece, pero se comporta de modo extraño, y enseguida sufre un colapso y pierde el sentido. Entonces le es revelado el motivo de su ausencia: debía explorar con otros soldados una zona de exclusión en que está teniendo lugar un extraño fenómeno, auténtica aberración de la naturaleza, que supone un peligro para todo el planeta. En continua expansión, en ese lugar las células sufren extrañas mutaciones al estilo de las que producen el cáncer, y están dando lugar a híbridos de vegetales, animales y personas, verdaderos monstruos. Un grupo de científicas que incluye a Lena toma el relevo de la primera expedición, para tratar de averiguar qué está ocurriendo. Adaptación de una novela de ciencia ficción de Jeff VanderMeer, a cargo del especialista Alex Garland, que brilló en su debut tras la cámara Ex machina, y compuesto los libretos de filmes interesantes como Sunshine y Nunca me abandones. Su segundo título como director resulta estimable y sugerente, como parábola acerca de la condición humana y su tendencia a autoinfligirse daño, pero no alcanza el estado de gracia de su predecesora. Funciona razonablemente la estructura de dobles flash-backs del guión, el relato de Lena de vuelta de su segunda expedición, y los recuerdos de la feliz vida conyugal con Kane, mientras la protagonista, una correcta Natalie Portman, se adentra en el misterio. Y Garland sabe crear tensión, con escenas de sustos que demuestran cierta imaginación, y alguna sorpresa argumental, sobre todo en el desenlace. Además, el diseño visual es atractivo, sobre todo en lo relativo a los híbridos. La pega principal estriba en que la mayoría de los personajes se encuentran bastante desdibujados, y algunos momentos muy autoconscientes de solemnidad -Lena entre lucecitas estilo 2001, sin palabras, un buen rato-, que siguen la estela de títulos recientes como La llegada, están algo pasados de rosca.
6/10
(1993) | 121 min. | Aventuras | Ciencia ficción
Obra maestra del suspense, la aventura y la ciencia ficción de un especialista como Steven Spielberg. Un rico empresario (Richard Attenborough) ha llevado a cabo uno de su sueños: convertir una remota isla del Pacífico en un paraíso natural donde se dan cita todo tipo de animales prehistóricos. Esta isla, llamada Parque Jurásico, ha sido posible gracias a las más avanzadas técnicas de manipulación genética, de modo que se han podido gestar especies extinguidas hacía millones de años. Cuando un grupo de científicos visita el parque comienzan sin embargo a tener pequeños contratiempos, que con los días se convierten en una pesadilla. Entre los animales hay verdaderos asesinos, como los "velocirraptores", una especie de agilidad y agresividad increíbles. Lo que parecía una visita de placer se convierte en una carrera hacia la supervivencia. Aventura y acción sin respiro nos ofrece esta impresionante superproducción, que cuenta con tres Oscar en su haber y una música fantástica a cargo de John Williams.
6/10
(1997) | 123 min. | Aventuras | Ciencia ficción
Una expedición dirigida por Ian Malcolm (Jeff Goldblum) se dirige a una isla cercana a Jurassic Park, donde aún siguen vivos muchísimos dinosaurios. Entretenida secuela de Parque Jurásico, basada en otra novela que escribió para la ocasión el escritor Michael Crichton. Añade nuevos brochazos ecologistas y anticapitalistas, más humor y violencia, secuencias de acción más intensas y mejores efectos especiales. Lo más importante no es la entidad dramática de la trama, sino la acción y, sin duda, Spielberg consiguió uno de los más entretenidos filmes del cine reciente.
6/10
(2001) | 92 min. | Aventuras | Ciencia ficción
Hagamos memoria. Hace unos años el prestigioso paleontólogo Alan Grant (Sam Neill) aceptó una invitación de un industrial millonario para visitar un parque temático creado por su compañía In Gen. Jurassic Park era algo completamente nuevo, un lugar donde se habían creado dinosaurios genéticamente. Pero la visita acabó en tragedia: los depredadores prehistóricos sembraron el terror entre los turistas, muchos de los cuales resultaron muertos. Ocho años después, el Dr. Alan Grant sigue investigando los dinosaurios y aunque ha logrado desarrollar algunas teorías –como la capacidad comunicativa de los velocirraptores- sus fondos no dan para mucho y su trabajo se encuentra en la cuerda floja. Por ese motivo no le costará demasiado aceptar la invitación de sobrevolar la isla de Sorna –otro de los lugares utilizados por In Gen- para servir de guía a un matrimonio aventurero, que está dispuesto a pagar a cambio una gran cantidad de dinero. Le acompañará su discípulo más aventajado. Pero cuando, iniciado el viaje, el piloto pretende aterrizar en la isla, Grant sospecha que algo no anda bien. En realidad, el matrimonio no quiere hacer turismo, sino rescatar a su hijo desaparecido en la isla unos días antes. La fauna prehistórica se encargará de que su misión no sea nada fácil. La película recupera sin duda el nivel que alcanzó la primera entrega de Steven Spielberg, quien esta vez se ha encargado de la producción ejecutiva y ha dejado el proyecto en manos de su alumno Joe Johnston (Jumanji). El resultado es aventura de altos vuelos y mayor realismo en las escenas de acción (la de la pajarera es impresionante). Quizá el final es algo brusco y el espectador reclame mayor duración, pero poco más se puede pedir. Una de las grandes bazas del film es recuperar a Sam Neill, un actor capaz de transmitir una inquietud permanente al espectador. William H. Macy está perfecto como padre del niño y Téa Leoni compone una de sus mejores interpretaciones.
6/10
Steven Spielberg arrasó en las taquillas en 1993 con Parque Jurásico, adaptación de la novela homónima de Michael Crichton. El propio Rey Midas dirigió la secuela, El mundo perdido: Parque Jurásico 2, en 1997, pero cedió la realización a Joe Johnston en Parque Jurásico III, de 2001. Han tenido que transcurrir quince años para que llegue a las pantallas Jurassic World, la cuarta, en preparación desde hace más de una década, pero cuya producción se ha ido retrasando una y otra vez. Gray, un niño de once años, acude con su hermano mayor, Zach, a Jurassic World, un nuevo complejo con dinosaurios reconstruidos genéticamente, que se ha instalado en isla Nublar, el lugar que antaño fue la sede del accidentado Jurassic Park. Entusiasmado, el chico trata de olvidar por un momento la sospecha de que sus padres están en pleno proceso de divorcio, y disfrutar de las maravillas que le deparan las criaturas del lugar, donde trabaja su tía Claire. Mientras, Owen, un miembro del equipo del parque, revisa la seguridad alrededor de un nuevo habitante del parque, un híbrido de varias especies de aspecto mortífero gracias a los “milagros” de la genética, que contra todo pronóstico logra escapar... En Jurassic World ejerce como realizador Colin Trevorrow, que sólo tenía en su haber un largometraje de ficción, la producción independiente Seguridad no garantizada. Pero su fichaje ha sido todo un acierto, pues dosifica muy bien el suspense (se tarda mucho en ver finalmente a la criatura principal) y compone vistosas secuencias de acción con las que mantiene en vilo a los espectadores hasta el final. Algunas de ellas quedan en el recuerdo, como la de los niños en unos sofisticados vehículos esféricos, las tropas que descubren al monstruo camuflado, los protagonistas huyendo en una furgoneta, etc. Se nota mucho en esta ocasión la mano e influencia de Steven Spielberg, pues se tocan temas muy propios de su filmografía, como la desestructuración familiar o los intereses económicos, que son capaces de ignorar el riesgo de perder vidas humanas. Pero Jurassic World tiene como principal leitmotiv la imposibilidad de controlar por completo todos los detalles tanto de un macrocomplejo de ocio como de la vida personal. Funciona el reparto, en el que brillan especialmente los jóvenes Ty Simpkins y Nick Robinson, acompañados por Chris Pratt, conocido por su papel protagonista en Guardianes de la galaxia, que compone un héroe muy de film de aventuras clásico, la obsesa del trabajo y tía de los muchachos, una excepcional Bryce Dallas Howard (Manderlay), y en roles más secundarios Omar Sy (Intocable), Vincent D'Onofrio (Orson Welles en Ed Wood), Judy Greer (Los descendientes) o Irrfan Khan (el policia de Slumdog Millonaire). Michael Giacchino se muestra eficaz en la banda sonora, pero sobre todo porque le saca mucha tajada al tema central de la franquicia, que compuso John Williams.
7/10
Cuando el volcán de la isla Nublar entra en erupción, los dinosaurios resucitados del abandonado Parque Jurásico –que ahora campan a sus anchas– están condenados a volver a extinguirse. Por eso la ex gerente de las instalaciones, Claire Dearing, se ha convertido en activista, y con otros compañeros del Grupo de Protección de Dinosaurios trata de influir en que los políticos asignen fondos para salvar a las criaturas. Contacta con ella el misterioso Eli Mills, que trabaja para el moribundo potentado Benjamin Lockwood, socio de Hammond, el ya fallecido responsable de traer a estos seres de nuevo a la vida, un tipo obsesionado con su jovencísima nieta, tras la muerte en accidente de coche de su hija. Le proponen a Claire que viaje de nuevo a la ínsula, si puede ser llevando consigo a su ex novio, el cuidador Owen Grady. Su objetivo sería rescatar al máximo número de especies para ponerlas a salvo. La prueba de fuego para el español Juan Antonio Bayona, ya que se trata de su largometraje de mayor presupuesto, y tiene como padrino al gran referente de su cine, Steven Spielberg, cuyo estilo sabe imitar a la perfección, basta fijarse en una subasta iluminada al estilo de Encuentros en la tercera fase, o en las peripecias de Chris Pratt, que recuerdan a la saga de Indiana Jones. Acompañado de colaboradores habituales como el montador Bernat Vilaplana y el director de fotografía Óscar Faura, el realizador español logra una factura perfecta, luciéndose por ejemplo en el largo plano con el que ilustra una huida en uno de los vehículos esféricos vistos en la entrega anterior, o en la vibrante secuencia de la erupción. El realizador también sabe llevarse el relato a su terreno, dando importancia a la niña encarnada por la eficiente debutante Isabella Sermon, aunque por una vez no hay madre, ya que se trata de una huérfana. Tiene –eso sí– como cuidadora a Geraldine Chaplin, actriz fetiche de sus películas, de nuevo como mujer sabia, a la que conviene escuchar. Ambas están acompañadas de un estimable reparto, repitiendo en la saga Bryce Dallas Howard, el carismático Chris Pratt, y en una breve intervención el carismático Jeff Goldblum, que estuvo presente en las dos primeras entregas, las que firmó el mismo Rey Midas, otra vez como el matemático Ian Malcolm, firme seguidor de la Teoría del Caos. Por lo demás, Justice Smith, protagonista de la serie The Get Down, aporta el toque cómico, y se ha recurrido a algún actor de primera fila para dar entidad a papeles muy secundarios, como Toby Jones –subastador de dinosaurios–, James Cromwell –el millonario Lockwood–, Rafe Spall –empleado de este último que parece ocultar algo– y sobre todo la niña Isabella Sermon, pese a que no había hecho ni siquiera un spot de televisión antes de ponerse ante la cámara. Quizás no llegue al nivel de Jurassic World, la anterior entrega, pero tiene el mérito de adentrarse por caminos nuevos en la saga. Vuelve a versar sobre el hombre jugando a ser Dios, pero añade a sus predecesoras un mensaje ecológico, y  una advertencia en torno al peligro de que los intereses económicos se antepongan a las vidas humanas.
7/10
(2009) | 97 min. | Ciencia ficción | Drama | Thriller Tráiler
Prometedor debut como director de Duncan Jones, hijo del celebérrimo cantante David Bowie. El guionista es otro primerizo, Nathan Parker, que se ha basado en una historia del propio Jones. Aunque sólo ha pasado por festivales menores, como el de Edimburgo y el de Seattle, lo cierto es que allí se ha llevado algún premio, y ha obtenido una buena respuesta de la crítica. Sam es un astronauta que lleva tres años en la Luna, como supervisor de unas cosechadoras que recolectan un gas que se usa como energía en la Tierra. Una avería en un satélite le impide comunicarse en directo, aunque a veces recibe mensajes en vídeo de sus superiores o de su esposa, en los que también puede ver a su hija de tres años. Pero su única compañía real es Gerty, un robot programado para ayudarle a sobrevivir. Durante una misión de rutina, Sam sufre un accidente con el vehículo lunar... Contar más del argumento sería estropear un poco la película, que dosifica muy bien la intriga. Duncan Jones le saca mucho partido al presupuesto, ya que no ha necesitado grandes excesos, y tiene los efectos especiales justos. Tampoco se ha gastado mucho en actores, ya que salvo alguna aparición puntual de algún que otro personaje, y la voz del robot –que en la versión original pertenece a Kevin Spacey–, lo cierto es Sam Rockwell aguanta el peso de la película prácticamente en solitario, y realiza un buen trabajo. Se agradece asimismo que Moon no pretenda tener los planteamientos profundos de 2001: una odisea del espacio, ni la espectacularidad de las cintas tipo La guerra de las galaxias. Se queda en una pequeña gran cinta de género, con reflexiones más que interesantes sobre los recuerdos y la ética empresarial. La única pega es que recuerda demasiado al citado film de Kubrick, a Blade Runner y a otros títulos, por lo que le falta un poco más de entidad propia.
6/10
(1997) | 105 min. | Ciencia ficción
Ellen Ripley murió luchando contra un Alien en la anterior entrega de la serie. Sin embargo, doscientos años después regresa como un clon, creado por un equipo de científicos con un objetivo: recuperar a la reina Alien que estaba engendrando antes de morir. Sin embargo, con ella vuelven los Aliens, que toman la nave donde la nueva Ripley ha sido engendrada. Paralelamente, una tripulación de estrafalarios piratas espaciales han llegado hasta ese lugar para robar todo lo que sea posible. Ripley se une a ellos para combatir a los depredadores espaciales, pero la huida no será fácil, ya que son demasiados. Cuarta entrega de la serie y, aun así, tiene el mérito de ser absolutamente distinta a las demás. Para ello, los productores contrataron a un mago visual, el realizador francés Jean-Pierre Jeunet, que ya había demostrado su solvencia con el éxito de Delicatessen y con el film La ciudad de los niños perdidos, uno de los títulos más caros del cine europeo. Ambos trabajos los realizó junto con su compañero Marc Caro. En esta ocasión, Jeunet salió airoso de su primer trabajo en solitario que, a pesar de conservar las señas de identidad de las anteriores entregas, tiene también el impactante estilo del francés, quien se llevó a Ron Perlman, uno de los actores de La ciudad de los niños perdidos y a Dominique Pinon (Delicatessen). El reparto vuelve a estar encabezado por Sigourney Weaver, protagonista del resto de entregas, pero esta vez incorpora a la estrella, cada vez más en alza, Winona Ryder.
6/10
(2003) | 94 min. | Ciencia ficción
En un futuro cercano, nadie puede entrar en las gigantescas megalópolis sin un permiso especial. La clonación humana está permitida, pero el Código 46 prohíbe tener hijos a las personas cuyo ADN sea similar, pues serían familiares genéticos. En tal contexto, William, un hombre casado, inspector de una compañía de seguros, va a Shanghai para investigar el caso de unos falsificadores de papeles para circular entre ciudades o salir al exterior. Pero allí se enamora de María, la supuesta falsificadora. La policía acabará acusándole de violar el Código 46. La ciencia ficción es un género ideal para las reflexiones éticas o filosóficas, pues se puede componer un guión que especule sobre los peligros a los que puede llevar en el futuro cualquier tipo de práctica actual. Blade Runner y Gattaca advertían de los riesgos de la manipulación genética. Y aunque las comparaciones son odiosas, recupera el tema el prolífico cineasta británico Michael Winterbottom, en una cinta que en principio intenta ser tan reflexiva como los títulos citados, lejos de los espectáculos de acción tipo Matrix o Star Wars. Empeñado en labrarse la filmografía más heterogénea de la historia del cine, el autor de In this World y Wonderland advierte de un aspecto inusitado de la clonación, el riesgo de mantener relaciones incestuosas sin saberlo. Prescinciendo de grandes efectos especiales, Winterbottom construye una atmósfera inquietante, y aunque el desarrollo resulta escabroso y bastante frío para tratarse de una historia de amor, abre interrogantes curiosos e interesará a los puristas del género.
5/10
(2004) | 102 min. | Drama
Se suele decir que para un padre y una madre no hay nada peor que perder un hijo. Esto es lo que les sucede a Paul y Jessie, enamorados esposos, y su pena no admite consuelo. ¿O quizá sí? Porque aparece en sus vidas el enigmático doctor Wells, que desea hacer experimentos de clonación a toda costa, y que con las técnicas que ha desarrollado podría devolverles una copia exacta de su hijo Adam. Pero quizá estén jugando con un fuego que puede terminar quemándoles. Jugar a ser Dios es la tentación más vieja del mundo. Y ya sea por la soberbia del científico que desea a toda costa demostrar que sus teorías son ciertas, o por la comprensible añoranza del ser querido muerto, el film señala lo fácil que es sucumbir a ella. Nick Hamm sabe plantear bien la historia, describir toda esta maraña de sentimientos. Pero la cosa se la va un poco de las manos al introducir elementos más propios del cine de terror y del thriller, incluidos los ‘sorprendentes’ traumas de algún personaje. El reparto está en su sitio, con un Greg Kinnear que se aleja de sus tradicionales papeles de comedia, una Rebecca Romijn-Stamos que trata de dejar atrás su imagen de objeto erótico, y un Robert De Niro que compone al médico sin despeinarse.
5/10
Sorprendente entrega de la saga mutante, la mejor de las que ha dado el cine de los X-Men de Marvel, gracias a la capacidad de James Mangold de reinventar a los personajes de Lobezno-Logan y el profesor Charles Xavier, al situarlos en un futuro próximo, el año 2019, de tintes algo apocalípticos, que retrotrae al mundo Mad Max. Vemos el mundo en decadencia, con los mutantes prácticamente desaparecidos, con Logan trabajando... ¡como conductor de limusinas para gente pintoresca! Guarda escondido a su mentor el profesor Xavier, ya nonagenario, y que sufre unos terribles ataques que exigen medicación muy bien dosificada; su idea es ahorrar dinero para ir a un sitio mejor. La aparición de una mujer mexicana con una niña que no habla, Laura, altera su vida. Resulta tener poderes especiales, y estar perseguida por una poderosa organización; y sólo por dinero, Logan aceptará llevarles a un lugar llamado Edén, donde teóricamente se refugian otros mutantes. No conviene describir mucho más de la trama. Sí hay que señalar en cambio, lo imaginativo del arranque, y las muchas sorpresas que contiene un film con formato de road-movie, donde a Logan le toca emprender su muy personal "viaje del héroe", que tal vez le ayude a reencontrarse consigo mismo y exorcizar la mucha rabia que alberga en su interior. El guión, modélico y muy bien trabado, obra de Mangold, Scott Frank y Michael Green, combina la acción trepidante, con el desarrollo de los personajes y sus relaciones, lo que incluye pasajes que son como un remanso de paz, esa familia afroamericana que acoge a Logan, Xavier y la niña en su casa por una noche, que habla de la añoranza por tener un hogar, frente a otras poderosas tendencias. La mención al western Raíces profundas no es sólo un detalle para atrapar a cinéfilos incautos, que también, por qué no, sino que es una poderosa referencia que resuena en la particular relación que va surgiendo entre el deshumanizado Logan y una niña que es niña, pero que posee poderes letales que usa sin demasiados remordimientos, aleccionada por los cómics de los X-Men, que han alimentado la leyenda mutante. Aunque por supuesto que nos movemos en un mundo de superhéroes, con Lobezno y sus garras y metaesqueleto, Xavier y sus poderes mentales, y la presencia del interesante Calibán, llama la atención el tono realista, como de serie negra, que impregna la narración, al estilo de las series televisivas de Daredevil y Luke Cage. No son tan importantes las peleas y efectos espectaculares, que los hay, como el logro de atrapar el alma de personas cansadas y a punto de rendirse, y que no obstante, encuentran causas en las que involucrarse y tal vez redimirse. Hugh Jackman y Patrick Stewart repiten con sus conocidos personajes, pero quizá nunca antes les habíamos sentido tan cercanos. Es muy expresiva también la niña Dafne Keen, una recién llegada, aunque puede ser discutible si resulta apropiado involucrarla en algunas escenas de violencia bastante inusitada para personajes de su edad.
7/10
(2010) | 97 min. | Acción | Ciencia ficción Tráiler
La franquicia basada en un popular videojuego sobre muertos vivientes sigue viva, pues el público la ha acompañado desde la primera entrega, del año 2002. En esta cuarta parte vuelve a ejercer de director Paul W.S. Anderson, que en la segunda y la tercera había seguido presente, pero como guionista y productor ejecutivo. Como es de rigor, la protagonista vuelve a ser Milla Jovovich, que repite como la sufrida Alice. En el epílogo de la entrega anterior, Alice le comunicó a Albert Wesker, ejecutivo de la corporación Umbrella que iría a por él, acompañada de varios clones de sí misma, para ajustar cuentas. Tras el enfrentamiento con Wesker, Alice recoge a Claire Redfield, una vieja conocida. Ambas recalan en Los Ángeles, totalmente invadida por hordas de afectados por el virus T, que se han convertido en zombies. Las dos mujeres logran aterrizar con su avión en la azotea de un edificio rodeado por muertos vivientes. El inmueble sirve de refugio desde hace años para un grupo de supervivientes que esperaba que las recién llegadas hubieran venido en misión de rescate para llevarles a un utópico lugar donde no ha llegado el virus.Ofrece lo que esperan los seguidores de la saga, fundamentalmente secuencias de Milla Jovovich repartiendo estopa al más puro estilo Chuck Norris, con la novedad del 3D en salas de cine convenientemente equipadas. El guión no aporta grandes novedades, pero es más resultón que el del film anterior, un poco decepcionante. Por lo demás, tiene un ritmo frenético y una sugerente ambientación sombría. Milla Jovovich tiene que hacer mayores esfuerzos físicos que interpretativos. Está acompañada por Ali Larter, de nuevo en el personaje de la entrega anterior, y Sienna Guillory, que salía en la segunda. El español Sergio Peris-Mencheta, futuro capitán Trueno, interpreta un pequeño papel.
4/10