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Lista de cine

Las mejores películas sobre la familia

Siempre que se organiza una encuesta acerca de la institución más valorada por los consultados, figura en lugar principalísimo la familia. También el cine ha prestado atención a lo que es sin duda fundamento imprescindible de la sociedad.

Ofrecemos aquí una lista con más de cien títulos, donde cabe el drama, la comedia y las aventuras para disfrutar… en familia.

Las mejores películas sobre la familia
(2017) | 113 min. | Comedia | Drama Tráiler
La tranquilidad ha regresado a la familia Hirata, después de que la abuela Tomiko abandonara la idea de divorciarse de su esposo Shuzo. Ahora se produce una separación temporal, pues la matriarca ha decidido emprender un viaje turístico al norte de Europa con sus amigas, para poder ver la aurora boreal antes de morir, mientras que el segundo aprovecha para reunirse con viejos ‘amigotes’ en el bar. Por su parte, los hijos tratan de ponerse de acuerdo sobre quién debe convencer al anciano de que deje de conducir, ya que temen que se haya convertido en un peligro público, los años no perdonan. Ignoran que está a punto de desencadenarse una pequeña tragedia. El japonés Yoji Yamada retoma a los personajes de Maravillosa familia de Tokio, aquella emotiva comedia sobre tres generaciones de un mismo clan, que vivían casi todos juntos (y que pese al título español no continuaba la trama de otro de sus filmes, Una familia de Tokio, que contaba con los mismos intérpretes protagonistas, vaya lío). Esta nueva entrega parece centrarse en las dificultades cotidianas de convivencia; el día a día puede erosionar las relaciones en el hogar, corregir el comportamiento de un pariente puede ser malinterpretado, pese a que se tengan las mejores intenciones, y pueden existir diferencias de prioridades que provoquen que a veces cada uno se vaya a su lado. Pero el octogenario realizador viene a recordar lo duro que sería separarse de los seres queridos, no importa lo que haya podido llevar a cabo una persona, nadie merece morir solo. Se percibe sutilmente en los pequeños detalles la sabiduría de alguien que ya tiene una edad, y puede hablar con autoridad de las cosas importantes de la vida, eligiendo para su mensaje un envoltorio de comedia suave, a veces un tanto exagerada y disparatada, que cae simpática. Quizás baje el ritmo en un largo encuentro entre copas, aunque después esta parte de metraje cobra su sentido. Pero a partir de un giro determinado, el tono se vuelve tragicómico, con algún tinte negro, pero que no llega a molestar, y el film gana muchos enteros. El reparto merece un diez; los actores se superan a sí mismos, ya que ahora conocen mejor a sus personajes. Vuelven a destacar Isao Hashizume y Kazuko Yoshiyuki, los ancianos, aunque se echa de menos que la segunda tuviera un poco más de papel.
7/10
(2013) | 146 min. | Drama Tráiler
En 1953 Yasujiro Ozu entregó una de sus imperecederas obras maestras, Cuentos de Tokio. 60 años después, su compatriota Yoji Yamada demuestra que en efecto su film palpitaba de cuestiones universales valederas para todos los tiempos. Describir Una familia de Tokio como un remake es en el mejor de los casos una pobre simplificación. Su realización es comparable a la revisitación que se hace en teatro de las inmortales tragedias de Shakespeare, o a las interpretaciones de las grandes sinfonías de Beethoven. Siempre se pueden y se deben abordar, con acentos nuevos, que vuelven a expresar a un nuevo público su genialidad. Una familia de Tokio sigue a un matrimonio anciano, que viaja del campo a la gran capital para visitar a sus tres hijos. El afecto entre unos y otros resulta innegable, pero pronto queda claro que la estancia de los padres supone una carga para los hijos, que tienen que atender sus quehaceres profesionales o atender a sus propios retoños. El hijo médico debe dar prioridad a sus pacientes, el carácter de la hija que regenta un salón de belleza ya no tiene la dulzura de antaño, y en cambio el hijo que tiene una ocupación más precaria y es algo tarambana es juzgado por su progenitor con excesiva dureza. A la constatación de los que cambios que ha producido el paso del tiempo se sumarán sucesos inesperados, hasta cierto punto, pues forman parte ineludible de la vida. Yoji Yamada, con su guionista habitual Emiko Hiramatsu, narra con exquisita sensibilidad la historia, dotando a sus personajes de una gran humanidad, también en sus ramalazos egoístas, o en sus debilidades, cierto mal carácter o el vicio del alcohol. Estos elementos están entreverados por muestras de generosidad y de un gran corazón, o de un mejor conocimiento del otro, lo que conduce a un mayor aprecio, al amor. Existen variaciones con respecto al original de Ozu, y lo mejor que se puede decir es que no resultan caprichosas. Hay inteligencia en reducir el número de hijos, cambiar algún aspecto de su personalidad, y adaptar a un contexto actual ciertos detalles, aquí desaparece el telón de fondo de la entonces reciente Segunda Guerra Mundial, dejando espacio a otras realidades que han marcado a la sociedad nipona, como el tsunami y Fukuyama. El milagro de este film es que consigue conmover en su extraordinaria normalidad. Se nos describe una realidad muy común, reconocible por cualquiera, y el reto es imprimir cualidades líricas, convertir en celuloide sentimientos inefables: la nostalgia, el sabor agridulce del paso del tiempo con una mezcla de sensación de vida lograda y decepción, el cariño que no se sabe cómo expresar, la apertura al descubrimiento... A tal efecto todo el reparto hace un magnífico trabajo, resulta difícil destacar a un actor sobre otro.
8/10
(2016) | 108 min. | Comedia Tráiler
A los que se atrevieron a acusar a Yoji Yamada de hacer un simple remake de Cuentos de Tokio, el clásico de Yasujiro Ozu, con su película Una familia de Tokio, el veterano cineasta japonés, en colaboración con su coguionista Emiko Hiramatsu, les demuestra lo reduccionista de tal punto de vista, pues ahora esa misma mirada superficial nos obligaría a describir Maravillosa familia de Tokio como... ¡¡un remake de Cuentos de Tokio!! Y es que de nuevo se manejan mimbres parecidos, variaciones sobre el mismo tema, para pintar con delicadeza e inteligencia la complejidad de las relaciones humanas. Aparte de que se cita explícitamente la obra maestra de Ozu. En esta ocasión tenemos a la familia Hirata: un matrimonio mayor, él, Shuzo, un poco cascarrabias e impaciente, ella, Tomiko discreta y paciente. Viven con dos hijos, uno, Konosuke, ejecutivo, les ha dado ya dos nietos, el otro, Fumie, está soltero pero está a punto de declararse a la joven que ama, una enfermera. La tercera hija, Shigeko, está casada vive en otro barrio, y discute con frecuencia con su marido. Precisamente, la dificultad de las relaciones conyugales y en pareja es el leit-motif de este nuevo film inspirado por el paradigma Ozu, pero en esta ocasión con un importante y novedoso tono de comedia, que retrotrae a los inicios de la carrera de Yamada, cuando era un habitual frecuentador del género. Porque la trama arranca con la inesperada petición de divorcio de Tomiko a su marido Shuzo, que se queda completamente descolocado, pues no es propio de ella, y la cosa parece que va muy en serio. Y aunque la idea de una ruptura sea un drama, Yamada e Hiramatsu se las arreglan para mostrar lo ridículo de algunos comportamientos, manteniendo una distancia, con mirada divertida, e hilando la narración con una facilidad deslumbrante, hasta jugando con la idea de la narrativa de ficción en un curso de escritura al que acude Tomiko. Tenemos un humor suave, que busca más la sonrisa que la risa, aunque a veces se desmelena un poco, véase ese "discreto" detective privado documentando la supuesta infidelidad de Shuzo. Y hay una gran sabiduría en la narración, que revela un hondo conocimiento del ser humano, al atrapar los pequeños detalles que pueden ir minando lo que tiempo atrás era amor ilusionado e indiscutible. Los actores están maravillosos, repitiendo como matrimonio anciano Isao Hashizume y Kazuko Yoshiyuki, entre otros de los que estaban en Una familia de Tokio.
8/10
(2006) | 101 min. | Tragicomedia
Los Hoover son cualquier cosa menos una familia normal. A no ser que 'normal' en los tiempos que corren signifique gente con serios problemas personales. Richard, el cabeza de familia, se cree un lince de los negocios, pero una de sus iniciativas puede que sea mera quimera y termine frustrándole; su esposa Sheryl es bastante equilibrada, pero las taras de los que tiene alrededor le afectan; Frank, hermano de Sheryl, homosexual estudioso de Proust con ínfulas de intelectual, está roto por dentro y ha intentado suicidarse; el abuelo, padre de Richard, tiene una mentalidad infantil y gamberra algo pasada de rosca; Dwayne, el hijo adolescente, ha hecho la promesa de no hablar hasta que ingrese en una academia de pilotos. Todos compartirán un fin de semana viajando en furgoneta con motivo de que Abigail, la hija pequeña, es finalista de un concurso de misses. Esta tragicomedia es un pequeño milagro, porque maneja material explosivo: un estupendo guión de Michael Arndt, que el matrimonio novato en la dirección de ficción, Jonathan Dayton y Valerie Faris, sabe llevar a buen puerto, sin que les estalle en las narices. Hay un delicado equilibrio a la hora de tratar temas serios –la muerte, el fracaso, la explotación infantil, la familia…– con una óptica humorística y tierna. El film retrata las miserias de los componentes del clan –atinadísimo reparto– sin aprobarlas; simplemente dice que están ahí, que todos tenemos defectos, y que al igual que esa vieja furgoneta con problemas para arrancar, debemos aprender a convivir con ellos y luchar por superarlos. Hay momentos hermosos en su emotividad, y puestos a destacar uno, el modo en que se resuelve la cabezonería de Dwayne en un momento dado, que no quiere subir a la furgoneta, resulta sobresaliente en su concepción.
8/10
(2004) | 121 min. | Aventuras | Animación | Comedia Tráiler
Mr. Increíble es un superhéroe que goza en el ejercicio de su trabajo, combatiendo el crimen y poniendo entre rejas a los villanos de turno. Además, su profesión le permite hacer amistades, también dotadas de superpoderes, como es el caso de Frozono, e incluso conocer a la que será su media naranja, Elastigirl, con quien se casa y tiene tres simpáticos retoños, la adolescente Violeta, el hiperactivo Dash, y Jack-Jack, un bebé. Pero vivimos tiempos mediocres, que diría Elijah, el personaje con aires de profeta de El protegido, un film que también reivindicaba a los superhéroes. El pleito que sigue al salvamento de un suicida gracias a la actuación de Mr. Increíble pone en la picota, ante la opinión pública, a los superhéroes. Nadie quiere personas que destaquen por encima de los demás, conviene medir a todos por el mismo rasero de la mediocridad. De modo que Mr. Increíble y el resto de los superhéroes son obligados a acogerse a un programa del gobierno para su reubicación en profesiones “normales”, donde no pueden desarrollar sus talentos natos. Así que Mr. Increíble pasa a convertirse en Bob Sparr, empleado de una compañía de seguros, donde sus superiores le someten a una burocracia absurda, donde no faltan prácticas poco éticas, como la de engañar a los clientes, que nuestro protagonista burla como buenamente puede. Por otro lado, los hijos son obligados a reprimir sus superpoderes, lo que no les facilita en absoluta la vida cotidiana en la escuela. Mientras el traje de Mr. Increíble empieza a apolillarse, Bob recibe una misteriosa oferta para ejercer de superhéroe en una exótica isla. Pero no puede decir nada a nadie, ni siquiera a su mujer. De nuevo, reclutado el talento de Brad Bird (El gigante de hierro), Pixar demuestra que en un film animado (en realidad, en cualquier film), lo más importante es la historia. Y a este respecto, el derroche de imaginación es sencillamente apabullante. Desde la premisa argumental, pasando por la descripción detallada de los personajes. Aparte de la citada genial familia, destacan Edna Mole, diseñadora de los trajes de superhéroes, que detesta las capas en ellos, y que homenajea a Mr. Magoo; y Síndrome, un divertido villano que sirve además para hacer una afilada crítica a los clubs de admiradores que más que fans parecen fan... áticos. Bajo la capa (con perdón, Edna) de una historia divertida, y con una acción tan trepidante que nada tiene que envidiar a las historias de James Bond (sobre todo en la parte que se desarrolla en la isla), subyacen ideas que contribuyen a un guión férreo, que fue candidato al Oscar (el film ganó dos estatuillas, como película de animación, y por el montaje sonoro). Además de esa necesidad de cultivar los propios dones, sin permitir que nadie de fuera nos los eche a perder, la película habla de la familia unida como un planteamiento necesario a la hora de enfrentarse a los grandes problemas. Y se nos muestra cómo el desempeño de los trabajos ordinarios (ser ama de casa, asesorar con su seguro a una ancianita) requiere a veces tanto o más esfuerzo que el necesario para repartir estopa a un gigantesco robot. El humor nos regala situaciones impagables, ya sea al mostrar los estropicios que puede organizar Mr. Increíble por no poder controlar siempre su fuerza, en las misiones clandestinas de Mr. Increíble y Frozono, o cuando una alucinada Elastigirl descubre que su esposo ha encargado a Edna, a sus espaldas, unos trajes de superhéroe que son realmente el último grito. En el apartado que podríamos denominar “homenajes”, lo hay, por supuesto, a todos los cómics de superhéroes, con mención especial para Los 4 Fantásticos (incluido el personaje de Frozono, y la lucha final), y a Watchmen, una creación de Alan Moore. También a Bond (en la presentación de los gadgets de vestuario, o en la seductora villana), e incluso a El retorno del jedi, en la persecución por un paisaje selvático. Por supuesto, el capítulo puramente técnico de la animación es un nuevo do de pecho de Pixar. Se trata del primer film de la compañía protagonizado por humanos, lo que obligaba a mejorar los resultados en este capítulo, que en sus anteriores filmes tenían una presencia secundaria, y estaban más descuidados. De modo que se ha trabajado a fondo el modo de reproducir los rasgos, la piel y el pelo. Pero como explica John Lasseter “cuanto más real intentes hacer algo, más posibilidades tienes de fracasar. El secreto de Brad ha sido producir algo que los espectadores ‘saben’ que no existe, algo tan estilizado que lo creerán si todo tiene coherencia.” De modo que “cuando ves actuar a los personajes y te fijas en sus ojos, sientes lo que está pasando en su alma”.
8/10
(2017) | 113 min. | Drama Tráiler
Lograda adaptación de la popular e inspiradora novela de R.J. Palacio. Narrada igual que el libro desde el punto de vista de diversos personajes, se centra en August Pullman, más conocido como Auggie, un chaval de diez años con una rara enfermedad genética por la que tiene el rostro terriblemente deformado, y ha debido someterse a numerosas intervenciones quirúrgicas. Sus padres Nate e Isabel le han prestado sus mejores atenciones, y ella ha sacrificado su carrera profesional por cuidarle, dándole una educación escolar personalizada en casa. También ha sido duro para su hermana adolescente Via, pues Auggie es el centro de atención, de modo que sus problemas han pasado a un segundo plano. Las cosas están a punto de cambiar, porque Auggie va a empezar a ir al colegio, en un intento de que pueda llevar una vida lo más normal posible. Y aunque el atento director suaviza su llegada animando a tres alumnos a que le sirvan de guías, el cambio va a ser duro. Todo el mundo le mira como a un bicho raro, y hasta hay quien se empeña en hacerle la vida imposible. Frente a tanta tonta y frívola película de colegios e institutos, u otros enfoques altamente depresivos –viene a la cabeza la no muy aleccionadora serie televisiva Por trece razones–, Wonder cuenta una historia emotiva y positiva, con personajes y situaciones sólidamente desarrollados, y que sabe sortear en todo momento el riesgo de la ñoñería, lo que no impide que sea una película muy conmovedora. Impacta la madurez de un niño que sabe lo que es el sufrimiento pero que mantiene su alma infantil, Jacob Tremblay, el coprotagonista de La habitación, hace un magnífico trabajo, nos conmueve con su corazón de oro, y también por el modo en que sobrelleva el rechazo y los chascos –las personas decepcionan, pero hay que saber perdonar–, la ilusión que despierta su pasión por la ciencia, o lo mucho que le encanta la fiesta de Halloween o La guerra de las galaxias. Y están muy bien presentados los compañeros de clase, con las distintas actitudes, desde el desdén lindante con el bullying puro y duro, hasta la buena acogida con aspectos vergonzantes, pasando por el que tiene valor para hacer lo correcto sin importarle el qué dirán. La película tiene además el valor de saber entregar con los trazos justos la dedicación de los padres –qué bien lo hacen Owen Wilson y Julia Roberts–, la inspiración de los profesores –ese lema de “Cuando tengas que escoger entre tener razón o ser amable, escoge ser amable”– o mostrar otros momentos más o menos traumáticos a esas edades, los que atraviesa Via dejada un poco de lado, con una amiga que en plena edad de pavo ha cambiado de intereses, aunque todas las cosas hay que saber verlas desde distintas ópticas para hacerse una idea más ajustada, y esto lo hace muy bien el film. Stephen Chbosky ya demostró habilidad para reflejar problemas juveniles en la adaptación de su libro Las ventajas de ser un marginado. Aquí se basa en obra ajena, pero que sabe hacer propia bien arropados por los compañeros de libreto Steve Conrad y Jack Thorne, es notable el importante esfuerzo de condensación, que sabe atrapar con fidelidad el espíritu del original, e incorporar ideas propias muy visuales, a partir del gusto de Auggie por su casco de astronauta, y de Star Wars, aúpa Chewbacca.
8/10
(2017) | 109 min. | Aventuras | Animación | Comedia Tráiler
Pixar vuelve a demostrar su capacidad de arriesgar con sus historias animadas, tras transitar últimamente secuelas, Cars 3 y Buscando a Dory. Lo hace abordando una imaginativa trama que hunde sus raíces en la cultura mexicana, las celebraciones de recuerdo de los seres queridos el Día de Muertos. México ha sido el primer país en estrenar Coco, donde rápidamente se ha convertido en la película más taquillera de su historia. El punto de partida es una familia sobre la que pesa una ruptura matrimonial del pasado, el marido dejó a su esposa y a su hijita Coco para triunfar en el mundo de la música, con su voz, sus canciones y su guitarra. Han pasado varias generaciones, en que la familia, que ha proscrito la música, honra a todos los antepasados menos a ése. Pero el pequeño Miguel tiene talento musical, y se siente impelido a seguir el camino del que abandonó su hogar. Su mágica llegada al reino de muertos le dará una visión más completa de las cosas, un camino a la madurez. Si empezamos refiriéndonos al capítulo técnico, estamos ante un “más difícil todavía”, siguen mejorando las texturas y la concepción de los planos, unos movimientos de cámara y una iluminación que justifican plenamente la acreditación en el apartado de fotografía de Matt Aspbury y Danielle Feinberg. También es sorprendente la paleta de colores muy saturados y luminosos, con diferencias sutiles entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. Y la animación esquelética de los difuntos es definitivamente muy resultona. Pero por supuesto, en Pixar siempre se han esmerado en los guiones, tramas inspiradoras sólidamente armadas. Y en este apartado –donde están acreditados Adrian Molina, Lee Unkrich, Jason Katz y Matthew Aldrich– el resultado es sobresaliente. Se pinta un conflicto familiar que podía ser propio de un culebrón chicano, o de los viejos dramones típicos del cine mexicano, Jorge Negrete y compañía, con trauma del pasado que ha afectado al clan familiar de los Rivera, hasta el punto de que la música no se puede ni mentar, y el “traidor” ha desaparecido de las fotos de familia. Y se hace hincapié en la importancia de la unidad familiar, incluido el recuerdo a los que nos han precedido y ya descansan más o menos en paz. Es entrañable la figura de los mayores, que son reivindicados, no en vano Coco, que da título a la película, es la bisabuela de Miguel con demencia senil, y que recoge el cariño de todos los suyos, además de que es la hija del que abandonó a la familia. Y la muerte se presenta con toda naturalidad, forma parte de la vida. Están muy bien presentadas y justificadas las distintas sorpresas del guión, con múltiples y sorprendentes personajes, que ayudan a la evolución del protagonista, que sabrá encontrar el equilibrio entre el desarrollo de su don musical y el amor familiar. Hay momentos muy conmovedores, espacio para la música, el humor y la acción. También se evoca la admiración de Miguel por cantantes del pasado y viejas películas, un recurso que nos puede hacer pensar en las sagas Toy Story y Cars, y en Bolt. Quizá el guiño-homenaje-cita de Frida Khalo está un poco metido con calzador, pero funciona razonablemente, y reconoce la deuda con la artista en la imaginería del film.
9/10
(1962) | 104 min. | Comedia | Drama
Entrañable película, muy representativa de la España de los años 60, donde a pesar del desarrollismo continuaban los efectos de las carestías de postguerra, algo que notaban especialmente las familias numerosas. El film de Fernando Palacios cuenta, con mucho humor y buenos sentimientos, las vicisitudes de una numerosísima familia, los Alonso, compuesta por un matrimonio con quince hijos, a los que hay que sumar al abuelo y al padrino, graciosísimos José Isbert y José Luis López Vázquez. La cinta describe su vida cotidiana, con Carlos como arquitecto pluriempleado para traer dinero a casa –Alberto Closas prueba lo gran actor que es–, y Mercedes como madre de familia y ama de casa organizadísima –risueña Amparo Soler Leal–, dentro de lo que se puede. Los chavales abarcan todas las edades, estando los mayores, responsables y ya con sus primeros noviazgos, y los peques, que pueden ser más trastos. Los períodos de sus vidas que mejor se identifican son las vacaciones de verano, junto al mar, con la típica languidez de esas fechas, y la Navidad, que produce los momentos más emotivos, también por televisión. Resulta inolvidable la búsqueda del churumbel Chencho, perdido entre los belenes de la madrileña Plaza Mayor, que conduce a cambiar una carta a los reyes magos de un hermano, Críspulo, para pedir desinteresadamente algo tan valioso como el reencuentro fraterno.
6/10
(1996) | 95 min. | Drama
Un individuo solitario alquila a un grupo de actores para que finjan ser la familia que no tiene durante el día de su cumpleaños. Al principio existen algunas dificultades, pero poco a poco se van convirtiendo en la familia ideal. En esta inquietante reflexión sobre la soledad y la familia -su sorprendente opera prima como director y guionista-, Fernando León de Aranoa ya apuntó la riqueza narrativa, la personalidad visual y la capacidad para la dirección de actores que después fueron refrendados por los múltiples premios recibidos por su segundo trabajo, Barrio.
6/10
(1953) | 136 min. | Drama Tráiler
Un matrimonio anciano acude a Tokio para visitar a sus hijos, uno de ellos convertido en un prestigioso médico. En su obra maestra, Ozu, uno de los directores japoneses de mayor reputación mundial, ofrece una lección de planificación cinematográfica y describe la vida de los habitantes de su país tras la Segunda Guerra Mundial. Como es habitual en su filmografía, Ozu logra momentos de gran cine, a partir de escenas puramente cotidianas. Los actores son los habituales de casi todas las películas del cineasta.
9/10
(2001) | 99 min. | Drama
Una familia feliz. El padre, la madre, los dos hijos adolescentes, chico y chica. Se llevan bien. Apenas hay conflictos. Hasta que un día… el padre, que es psicoanalista, debe acudir a ver a un paciente. No podrá salir con su hijo Andrea, que aprovechar para ir a bucear con sus amigos. Será su última inmersión. El chaval muere, y todos se derrumban. ¿Hay un sentido en esa muerte? ¿Es posible superarla? ¿Por qué tanto dolor? Surgen mil y una dudas: “si no hubiera ido a ver a ese tipo, que encima no quería nada”, “debería haber estado más tiempo con él”, “hablar más”… El italiano Nanni Moretti ganó la Palma de Oro en Cannes con este drama que habla del vacío que puede dejar la muerte. Sentimientos de culpa, dificultad para reanudar la vida ordinaria, e incluso el silencio de Dios, forman parte de una película que llega a todo espectador, y que provoca un nudo en la garganta. Hasta el desenlace, un prodigio en su simplicidad, que nos permite tomar aire tras pasar casi cien minutos con la respiración contenida.
7/10
(1999) | 104 min. | Cine social
Frank, estudiante de empresariales, regresa al hogar. Las vacaciones que empieza no van a ser tales, pues viene de prácticas al departamento de recursos humanos de una fábrica que presenta una particularidad muy especial: su padre trabaja allí como obrero. El joven viene repleto de ideales, pero pronto va a chocar con la realidad: los empresarios tienen como objetivo primordial forrarse; y algunos obreros, como su padre, aceptan las injusticias pasivamente. Laurent Cantet, director debutante (ganó el Premio de Nuevos Realizadores en San Sebastián) traza un interesante y humano cuadro social. Huyendo de la demagogia algo evidente de Ken Loach (Lloviendo piedras) pone el dedo en algunas dolorosas llagas del sistema. Y sabe humanizar a los personajes: la relación padre-hijo es conmovedora, creíble.
6/10
(2000) | 160 min. | Aventuras | Bélico
Carolina del Sur. 1776. Benjamin Martin es un viudo, padre de una numerosa prole, y dueño de una plantación. Antaño intervino en varias guerras, pero ahora lo más importante para él es su familia. Por eso, cuando en la Asamblea de Charleston se habla de luchar contra Inglaterra para lograr la ansiada independencia, Benjamin rehúsa apoyar la causa. Lo que contraría sobremanera a Gabriel, el hijo mayor, que decide ir a la guerra por su cuenta. Los hechos, que son tozudos, obligarán al propio Benjamin a replantearse su postura en la guerra de independencia. Magnífica película que, curiosamente para el tema patriótico que aborda, viene firmada por un alemán: Roland Emmerich (Independence Day, Godzilla). El director cambia completamente de género al filmar una historia de aventuras, donde al final queda claro que, para defender la propia familia, hay que luchar también por el país o la sociedad donde esa familia convive con otras muchas familias. Sin posturas patrioteras sonrojantes, Emmerich logra, gracias al medido guión de Robert Rodat (autor también del libreto de Salvar al soldado Ryan), una película emocionante, donde se conjuga el drama de los personajes (sobre todo el enfrentamiento padre-hijo, y contra el enemigo inglés), con magníficas escenas bélicas. Mel Gibson demuestra una vez más que su carisma no es casual, mientras que el el joven Heath Ledger sostiene el personaje del hijo con aplomo.
6/10
(1949) | 121 min. | Drama
A mediados de siglo XIX, cuatro hermanitas muy diferentes entre ellas (Meg, Jo, Amy y Beth) viven felices con su madre y esperando noticias de su padre que se encuentra en la guerra. Meg es la responsable hermana mayor, Jo es la rebelde que quiere ser escritora, Amy es la más presumida y amante de la pintura y la pequeña Beth es la dulce y frágil, al mismo tiempo. La película narra el paso de los años de estas muchachas, su madurez, sus preocupaciones, deseos, alegrías y tristezas. Sus vecinos y amigos siempre están al lado de estas jovencitas de gran corazón. Deliciosa película clásica protagonizada por Janet Leigh, Elizabeth Taylor, Margaret O'Brien y Peter Lawford, entre otros. El film es una adaptación de la novela de Louisa May Alcott, que ya contaba con una versión en 1933 de George Cukor con Katharine Hepburn. El film de Mervyn LeRoy con el agradable Technicolor se ha convertido en una maravillosa película. Indispensable.
7/10
(2000) | 90 min. | Drama
Película que ha acaparado los más importantes premios en España, nada menos que cuatro Goyas, entre ellos Mejor Película. Sin duda, en su primer largo como director, Achero Mañas se ha convertido en uno de los creadores españoles con mayor proyección. El Bola sigue en cierto modo la de Benito Zambrano con Solas: temática social, puesta en escena realista, actores desconocidos, y... esperanza, mucha esperanza. En este caso, Achero ha tocado uno de los temas más candentes y preocupantes de la sociedad: los malos tratos. Pablo es un chaval de doce años al que todos llaman “El bola”. Es despierto e inteligente, pero tiene problemas en su casa y eso le hace sentirse desplazado en su relación con los chicos de su edad. Hasta que un día conoce a Alfredo, un nuevo chaval de clase, y entabla con él una amistad profunda que le hará conocer otras realidades familiares. Ello le dará fuerza para afrontar su propia situación. La película aborda con contenida crudeza el mundo de la soledad infantil. El espectador presencia atónito a los estragos que produce un padre violento en el equilibrio emocional y personal de un niño. Juan José Ballesta, que da vida al protagonista, sorprende con una variedad de registros insólita para un chaval de su edad; su premio de la Academia española como Mejor Actor revelación está más que justificado. Un guión preciso y un reparto magníficamente dirigido completan una película sincera y atrevida que supone un golpe moral a la conciencia y sensibilidad de las personas.
6/10
(1972) | 164 min. | Drama
Una película épica basada en la novela de Mario Puzo, guionista de la película junto a Coppola. Cuenta la vida de la familia Corleone, que ha ascendido en la sociedad norteamericana de principios de siglo gracias a la ambición y a las agallas de su patriarca, Don Corleone (Marlon Brando). Don Corleone es uno de los jefes de las familias neoyorquinas, que ejerce un enorme poder, que llega incluso hasta las altas esferas políticas. En un mundo de corrupción, Don Corleone es también el principal defensor del viejo orden moral de la mafia. Pero las nuevas generaciones no están dispuestas a acatar sus métodos, y el padrino no tiene fuerzas para imponerse. Un impresionante retrato que sobre la mafia siciliana en Estados Unidos. En el año de su estreno fue un gran éxito en taquilla. Logra la atención del espectador en todo momento, gracias a la maestría en la dirección de Coppola, y nunca resulta aburrido aunque se vuelva a ver de modo habitual. Oscar a la mejor película, al mejor guión, y al mejor actor para Marlon Brando, que se negó a recoger como protesta contra el trato dado por el gobierno a los indios norteamericanos. La historia se cuenta de manera contundente y ágil, a pesar de que está llena de dobleces. En el reparto aparecen con fuerza algunas brillantes caras nuevas, como la de Al Pacino, James Caan o Diane Keaton. La música de Nino Rota es inolvidable. Imprescindible y genial.
9/10
(1980) | 124 min. | Drama
Los Jarretts son una familia burguesa típicamente norteamericana. El padre, interpretado por Donald Sutherland, tiene un buen sueldo, su esposa se ocupa de los labores de la casa, y su hijo, interpretado por Timothy Hutton, es un atractivo joven con un brillante futuro por delante. Pero tras esta fachada de aparente felicidad, se esconde un drama espeluznante. El hijo mayor de los Jarretts murió debido a un terrible accidente en el mar, y los problemas surgen cuando el personaje de Hutton se siente responsable de la muerte de su hermano. Se trata de un retrato de familia auténtico, fiel y sin tapujos. Fue el primer trabajo como director del gran actor Robert Redford, que consiguió un Oscar. Además, obtuvo la estatuilla como mejor película, mejor actor secundario para Timothy Hutton, y mejor adaptación. Basada en la novela de Judith Guest. Una película soberbia y contundente, que cuenta con brillantes interpretaciones. De un realismo que pone los pelos de punta.
8/10
(1979) | 101 min. | Drama
Ted Kramer (Dustin Hoffman) es un hombre muy responsable totalmente absorbido por su profesión, que está algo alejado de su esposa. Se lleva una gran sorpresa cuando ella, Joanna (Meryl Streep), le comunica que ha decidido abandonarle. Además, le deja a su cargo a su hijo de seis años. Joanna lleva toda su vida pegada a Ted y cree que ha llegado el momento de vivir la vida por sí misma. En esta situación, Ted se da cuenta de que apenas conoce a su hijo, porque nunca le ha dedicado el tiempo suficiente. Aunque le cuesta un gran esfuerzo, consigue acercarse al niño. Ya acostumbrado a este nuevo orden de cosas, Joanna reaparece un año y medio después, reclamando la tutela del chaval. Un auténtico drama matrimonial, que pone sobre la mesa un tema desgraciadamente actual desde hace años: la lucha por la tutela de los hijos después de un matrimonio fracasado. Cautiva al espectador desde el primer momento gracias a un inteligente guión, escrito por el propio director, Robert Benton, basado en una novela de Avery Corman. El desarrollo de la película es sencillo, pero gracias a la prodigiosa interpretación de la pareja protagonista, alcanza un elevado tono emotivo que se acerca a lo lacrimógeno; y pone sobre el tapete la idea de que, los que suelen pagar los platos rotos del divorcio son los hijos. Hoffman y Streep consiguieron sendos Oscar por sus interpretaciones. También Oscar a la mejor película, al director y al guionista. Por lo tanto, dos para Benton.
7/10
(1999) | 100 min. | Drama
1912. La familia Winslow es una familia feliz: Arthur y Grace componen un matrimonio ya mayor, muy unido; Dickie es universitario, no demasiado brillante pero buen chico; Catherine, inteligente y defensora del voto para la mujer, acaba de prometerse; y Ronnie es un chaval que se prepara para ingresar en la Marina. Justo cuando acaba de anunciarse el compromiso de Catherine, una desagradable noticia viene a turbar la paz del hogar: Ronnie ha sido expulsado del colegio naval, acusado de robar un giro postal de 5 chelines. Convencido de la inocencia de su hijo, Arthur se embarca en un proceso judicial; su propósito, "que se haga justicia". David Mamet imprime brío cinematográfico a la obra de teatro original, introduciendo matices en cada personaje (¡qué bien está todo el reparto!) y componiendo a la perfección cada secuencia. Los diálogos son brillantísimos.La sinceridad en la relación padres-hijos es una de las cuestiones que el film pone sobre el tapete. Cuando Arthur pregunta a su hijo si ha robado ese dinero le dice: "Si me mientes, lo sabré, porque una mentira entre tú y yo no puede quedar oculta"; y una vez el chaval se ratifica en su inocencia, el padre ya no dudará en ningún momento de su sinceridad. Por otro lado, el resto de personajes se plantea conflictos de entidad: ¿hasta dónde hay que llegar por defender el propio honor?, ¿no se hace más daño aireando el caso en los tribunales y en la prensa?, ¿no será todo, al fin, simple orgullo? A medida que el caso afecta a los distintos componentes de la familia (dificultades económicas, peligro en la boda de Catherine...), los interrogantes adquieren tintes cada vez más inquietantes. Si todo la película mantiene un tono altísimo, el final es de antología. El modo de mostrar cómo concluye el caso, y hacia dónde puede discurrir la vida amorosa de Catherine es de una sensibilidad y sobriedad asombrosas.
7/10
(1997) | 115 min. | Comedia Tráiler
Año 1939. La Toscana, Italia. Guido es un hombre inocente y feliz, con alma de poeta. Le gustaría abrir una tienda de libros, pero ha de ganarse la vida como camarero. Un día conoce a Dora, la guapa maestra de un pueblo. Se enamora sin remedio de la "princesa", y comienza a cortejarla; su principal rival es un dirigente del partido fascista. Unos años más tarde, ya casados, tienen un niño. Pero un día se presentan unos soldados, y se llevan a Guido y a su hijo a un campo de concentración. Dora les sigue por amor. Una vez allí, Guido hace todos los esfuerzos que puede imaginar para que su chaval crea que se encuentran en un "campamento de verano", y que están participando en un divertido juego; el motivo, preservar la inocencia del crío de cinco años, y evitarle los previsibles traumas del horror nazi. Deliciosa. Encantadora. Todos los adjetivos resultan pobres para definir esta tierna fábula de Roberto Benigni. El director y actor italiano, que hasta la fecha presentaba en su haber comedias más o menos discretas como Johnny Palillo, El monstruo o El hijo de la Pantera Rosa, logra lo que parecía increíble: un delicado equilibrio para mostrar el horror y la tragedia del holocausto nazi, unido a un fino sentido del humor y a la ternura. A nadie se le escapa que hacer bromas sobre los campos de exterminio no es una tarea sencilla: enseguida se pueden herir sensibilidades o caer en lo grotesco. Benigni, en cambio, consigue tocar los corazones de los espectadores de todo el planeta con esta bella fábula. El film nos recuerda que, aun en las situaciones más terribles, es posible encontrar la belleza, a través del amor por los que tenemos al lado. La tradición del cine de Charles Chaplin se respira en La vida es bella; no hay que olvidar que el genial Chaplin también se tomó a chacota a Hitler en El gran dictador, y que mostró a un chaval encantador en El chico.
8/10