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Lista de cine

Las 100 mejores películas sobre la supervivencia y la lucha por la vida

Hambre, sed, calor, cansancio. Nieve, hielo, largas caminatas. Animales salvajes, naturaleza hostil. Enemigos implacables, agotadoras persecuciones, presión insostenible.

Encajar la muerte del otro y la supervivencia propia. Y lo peor de todo, la soledad.

Con circunstancias como las descritas en el párrafo anterior, y sacando fuerzas de flaqueza, el ser humano ha luchado por sobrevivir. El instinto de supervivencia conduce a realizar esfuerzos y hazañas inimaginables, aunque también en ocasiones a actos de crueldad o a dejar de lado las convicciones más sagradas.

Así lo demuestra la lista que a continuación proponemos de las 100 mejores películas sobre la supervivencia y la lucha por la vida.

Las 100 mejores películas sobre la supervivencia y la lucha por la vida
(2005) | 85 min. | Documental
En el mar se desenvuelve como pez en el agua, pero en tierra su andar es torpe. ¿Por qué el pingüino debe salir del oceáno para realizar una larga marcha por un desierto blanco e inhóspito, donde se desenvuelve con dificultad? A éste y a otros interrogantes responde este maravilloso documental, de preciosas música y fotografía, inteligentemente rodado, al que se añade un toque de ficción, jugando a la humanización de los animales, para que el espectador empatice aún más con su curiosa odisea. Así, la voz en off de los animales en la versión española corresponde a Maribel Verdú y José Coronado. Y con acierto se huye de todo sentimentalismo, se nos procura ofrecer una crónica desnuda de los hechos, que alguno puede considerar hasta fría. Como explica el director del film, Luc Jacquet, “el pingüino emperador es un animal fabuloso, oceánico, grande, capaz de sumergirse a cuatrocientos metros de profundidad y permanecer en estado de apnea durante veinte minutos. Pero este animal, no se sabe por qué razón, para reproducirse tiene que pagar por todo esto viéndose obligado a andar como un penitente en plena tormenta de nieve a lo largo de kilómetros y kilómetros hasta lo más recóndito de la costa antártica, lejos del mar, para poner un huevo en el lugar menos inestable posible; obligado a ir y venir todo el invierno entre la colonia donde vive y el mar, donde está todo lo que necesita. Y, además, sólo existen unos cuarenta lugares propicios. El pingüino emperador se encuentra en la frontera de la vida.” Se trata, pues, de una lucha por la supervivencia de la especie. El rodaje de la película llevó un año, en circunstancias realmente extremas, que proporcionaron 120 horas de imágenes que tuvieron que ser intensamente trabajadas en el montaje, para ofrecer finalmente una aventura increíble.
6/10
(2004) | 121 min. | Drama
Gracias a Dios, es una constante en la historia humana que en los momentos más terribles surgen también increíbles actos de heroísmo. Y eso da esperanza. Esta película habla de que los grandes males dan lugar a grandes bienes, y lo hace con una historia real, terrible e intensa, sucedida recientemente en África durante el genocidio de Ruanda. Paul Rusesabagina es un ciudadano ruandés, de la etnia hutu, que regenta el Mille Collines, uno de los hoteles más prestigiosos de Kigali, perteneciente a la línea aérea belga Sabena. En medio de una situación social muy inestable, Paul, un tipo de buena posición social, inteligente y honesto, trabaja con empeño por mantener el orden y la calidad del servicio en su hotel, aunque ello le cueste algún pequeño soborno con las corruptas autoridades del país. Mientras tanto, la ONU se encuentra en Ruanda para mediar en el convenio de paz entre hutus y tutsis. Pero la paz nunca se hará realidad, ya que tras el asesinato del presidente estallará una tremenda guerra civil que dará lugar a uno de los peores genocidios del siglo XX. Muy pronto Paul se da cuenta del peligro que corre su propia familia, ya que su mujer es tutsi. Una noche dan comienzo los asesinatos indiscriminados por las calles; familiares y vecinos son masacrados por antiguos colegas; los tutsis caen a cientos por los machetes de los hutus. El odio es atroz e irracional. Paul conseguirá llegar hasta su hotel con su familia y allí sabrá que la ONU se desentiende del problema, mientras miles de tutsis buscan refugio en su hotel. La cercanía de los acontecimientos juega a favor en una historia de la que la mayoría de los espectadores hemos sido testigos. El director Terry George hace que sintamos la impotencia ante el genocidio y que nos impliquemos en los acontecimientos, gracias a un guión preciso, que no decae en ningún momento y que no duda en criticar duramente a las ambiguas y cobardes potencias occidentales. Resultan impagables para el resultado final, las interpretaciones de Don Cheadle y Sophie Okonedo (nominados al Oscar), que transmiten una angustia impresionante y dan lugar a momentos de un patetismo difícil de igualar. La película evita caer en exhibicionismos macabros; eso sí, la brillante y sobrecogedora escena de la carretera del río vale por sí sola para quitarle a uno el sueño durante una semana.
7/10
(2004) | 102 min. | Thriller
Trevor es un tipo con una pinta más bien rarita, que sufre insomnio y no come nunca. El resultado es un aspecto lamentable, de un rostro con grandes ojeras y un cuerpo esquelético. El caso es que Trevor trabaja en una fábrica, manejando una máquina; y sin querer él, se produce un fatal accidente por el cual un compañero pierde un brazo. Si ya era mirado con malos ojos por el resto de los obreros por su escasa sociabilidad, a partir de entonces Trevor se convierte en un paria. A todo esto se unen extrañas notas que Trevor encuentra en su apartamento, y que alimentan en él una extraña paranoia de que está inmerso en una conspiración. La detección de desconocidos que le vigilan aumenta esa sensación. La duda que se plantea el espectador es muy sencilla: ¿está el protagonista loco, o realmente alguien está jugando con él? Filmax continúa con su apuesta por producir títulos que, como Darkness, puedan explotarse en el mercado internacional. Y quizá éste es el más logrado hasta la fecha, a pesar de su atmósfera oscura, densa y espesa, que obliga al espectador a esforzarse en el visionado. La elección del director, Brad Anderson (Próxima parada Wonderland, Session 9) se revela perfecta para la creación de un clima desasosegante. El cineasta asegura haberse inspirado en filmes expresionistas, como Nosferatu y El gabinete del doctor Caligari, y desde luego, logra sorprender en el final. La presencia hispana en el film más visible es la de Aitana Sánchez-Gijón, que da vida a una camarera, y la de Roque Baños, compositor de la banda sonora. Y aunque también vemos a Jennifer Jason Leigh, el rey de la fiesta es el futuro Batman, Christian Bale.
4/10
(2001) | 156 min. | Drama Tráiler
Lujosa producción alemana que adapta un best seller escrito en 1955 por Josef Martin Bauer, que a su vez se basaba en un suceso real, la odisea que vivió el soldado alemán Clemens Forell. Durante la Segunda Guerra Mundial deja en su tierra natal, Baviera, a su mujer embarazada y a su hija de siete años. Ésta pide a la Virgen en una iglesia que su padre regrese sano y salvo; y aunque sabe que parte a la durísima campaña de Rusia, Forell promete que volverá. Pero al término de la contienda, resulta que no aparece. Forell permanece detenido en Siberia, en un campo de concentración, condenado a 25 años de trabajos forzados. Con tal de regresar junto a su familia, Forell está dispuesto a correr el riesgo de fugarse, e intentar llegar a la frontera con Turquía. Se trata de un plan completamente disparatado, porque supone recorrer a pie media Rusia, bajo gélidas temperaturas y perseguido por sus captores. Parte de la fórmula típica del cine de fugas, pero el film está especialmente bien resuelta, sobre todo por el cuidado con el que se describe al protagonista, un padre de familia católico capaz de emprender una arriesgada travesía con tal de reunirse con los suyos. Resultan especialmente atractivas las convicciones religiosas, que le permiten sobrellevar tanta penalidad, y que le conducen en una escena a entrar a una mezquita a rezar, porque no tiene una iglesia a mano. Especialmente emotivo es su encuentro con un judío, en teoría un enemigo, pues Clemens servía al III Reich. Todo ello está servido con una fotografía impecable de los impresionantes parajes de la enorme extensión que recorre el personaje.
7/10
(2002) | 97 min. | Drama
Un tema conflictivo, el del tráfico de órganos, se aborda en Dirty Pretty Things de Stephen Frears, donde los inmigrantes aceptan proposiciones tan increíbles como la de que les quiten un riñón para obtener el anhelado pasaporte. El film sigue la pista a Okwe, un nigeriano inmigrante ilegal en Londres, que combina trabajos variopintos como los de taxista y recepcionista en un hotel de baja nota. Junto a Senay, una joven turca que también trabaja en el hotel, va a descubrir que Sneaky, su desagradable jefe, desarrolla en el lugar negocios más que turbios. Dura película de Frears, que recupera la descripción de sórdidos ambientes urbanos que le hiciera famoso en títulos como Mi hermosa lavandería y Ábrete de orejas. La novedad estriba en tratar un elemento nuevo en el paisaje, los inmigrantes y el peaje que pagan por incorporarse, es un decir, a la sociedad occidental. El director describe el film “como una historia gótica de terror, pero también se trata de un africano que vive en Londres, un tema bastante infrecuente”. En el internacional reparto podemos reconocer a la francesa Audrey “Amélie” Tautou y al español Sergi López, haciendo de malo malísimo.
4/10
(2003) | 79 min. | Terror
Daniel y Susan, un joven matrimonio que no parece estar atravesando una buena racha. Ambos toman un avión con rumbo a una isla indeterminada del Caribe, donde pasarán una jornada de submarinismo. Pero en el barco no cuentan bien cuánta gente se ha sumergido, y sus responsables zarpan dejándoles en medio del océano. Desesperados, y rodeados de tiburones, intentarán sobrevivir el máximo tiempo posible, en espera de que se den cuenta del error y acudan al rescate, antes de que sucumban a la fatiga, el hambre y el frío. Aunque el presupuesto con que contaba era mínimo, el debutante Chris Kentis logra transmitir una gran tensión, y consigue que el espectador sienta el miedo de los protagonistas, en esta sencilla película que se podría equiparar a El proyecto de la bruja de Blair, en versión acuática. Al igual que aquella está rodada con cámara digital en condiciones “amateur”, sin efectos digitales ni especialistas, lo que no impidió una buena acogida en su proyección en el pasado Festival de Sundance, donde se llevó el Premio del Público. El argumento exprime el viejo tema del hombre frente a la inmensidad de la naturaleza, y describe los cambios psicológicos de personas en una situación extrema.
6/10
(2003) | 105 min. | Documental
En 1985 dos amigos expertos escaladores, Joe Simpson y Simon Yates, se propusieron ascender la cara occidental del Siula Grande, en Los Andes peruanos. La subida, nunca realizada hasta entonces, fue bien, pero el problema, terrorífico, fue el descenso, y ambos estuvieron varias veces al borde de la muerte. Lo peor ocurrió cuando Simpson se fracturó la pierna; Yates intentó bajarle, pero en un determinado momento tuvo que tomar la dramática decisión de cortar la cuerda que los unía. Si increíble resulta que Yates lograra volver al campamento base, más asombrosa es la aventura de Simpson, que descenció como pudo por una grieta, y luego se arrastró durante días, mientras era dado por muerto.Este espeluznante documental recrea esa aventura –basada en el libro de Simpson– y ha sido realizada con actores y con los protagonistas reales. El escocés Kevin Macdonald dirige de modo emocionante, y sus impactantes imágenes llevan el relato a un terreno de epopeya muy cercano a la ficción, donde resulta vital el instinto de supervivencia. Cosechó con todo merecimiento prestigiosos galardones, entre ellos un premio BAFTA 2004.
7/10
(2004) | 124 min. | Acción | Drama Tráiler
Film catastrofista que aprovecha una cuestión de rabiosa actualidad: el cambio climático. Una perturbarción en la corriente del Atlántico produce una cataclismo de proporciones planetarias. Deshielo, tormentas, huracanes, que traen consigo una nueva era glacial. Nueva York es una de las ciudades afectadas, donde Sam Hall queda atrapado con unos amigos en la Biblioteca Pública. Pero papá Hall, experto climatólogo, acudirá al rescate. Estupendos efectos especiales, con la Gran Manzana inundada y cubierta de nieve, y acierto en la elección de Jake Gyllenhaal como adolescente desastrado, un poco a lo Tobey Maguire en Spider-Man, pueden anotarse en el haber de la película entregada por Roland Emmerich (Independence Day, El patriota), que círcula por los cánones clásicos del género, el esquema de mostrar a diversos personajes en peligro. Algún elemento original (los todopoderosos EE.UU. pidiendo ayuda al Tercer Mundo, la quema de libros para obtener calor) no ocultan los puntos débiles: la obcecación del padre por ir a buscar a su retoño, poco verosímil, y el modo en que se resuelve el film, donde las cosas ocurren porque sí. También resulta llamativa la ausencia de lo trascendente en una historia que nos presenta poco menos que la inminencia del fin del mundo.
6/10
(1981) | 100 min. | Aventuras Tráiler
Para la tribu prehistórica de los Ulam, el fuego es un elemento fundamental. Con su ayuda, ahuyentan a las fieras y también les sirve para calentarse. Hasta que durante un ataque de un clan rival, la llama se extingue. Deciden enviar a tres hombres de la tribu en busca de otra llama. En su primer gran éxito, el francés Jean-Jacques Annaud partió de una novela de J.H. Rosny para una realista reconstrucción de la era prehistórica. Contó con la ayuda de expertos en la época, como el zoólogo Desmond Morris o el novelista y lingüista Anthony Burgess, que se inventó el modo de comunicarse de los personajes a base de gruñidos.
6/10
(2003) | 152 min. | Drama
La guerra de secesión americana. Inman, un soldado que combate en el bando sudista, resulta herido. En la etapa de convalecencia llega a sus manos una carta de su amada Ada, hija de un clérigo, con la que apenas mantuvo dos breves conversaciones y un beso antes de partir. En esas encendidas líneas, ella le cuenta sus penas, la muerte de su padre, su práctica inutilidad a la hora de sacar adelante su granja. Y le dirige una orden imperiosa: que deje todo lo que tiene entre manos (el ejército, por tanto) y vuelva junto a ella. Conmovido, sabedor de que ese amor a primera vista es lo que da sentido a su vida, Inman emprenderá el largo camino a casa. Adaptación de la voluminosa novela de Charles Frazier, ganadora del prestigioso National Book Award americano, que muestra cómo el amor es un motor más poderoso que las guerras a la hora de que el mundo siga dando vueltas. Anthony Minghella, director y autor del guión, sabe vertebrar bien la historia, que se inicia con Inman en el frente. Los flash-backs nos permiten conocer cómo se fraguó el delicado amor entre una tímida damisela del Sur, perfecta señorita nada práctica, y un tosco granjero, al que cuesta articular más de dos palabras seguidas. Una vez cumplido este primer objetivo, Minghella narra paralelamente las penalidades de Ada para sobrevivir en su granja y las de Inman para regresar. Ella contará con la ayuda inesperada (quizá demasiado, pues la chica llega casi como llovida del cielo) de Ruby, una moza sin demasiados modales, pero muy trabajadora y con un corazón de oro. Pero debe soportar el acoso de un bruto pretendiente, que más que a ella lo que desea son sus tierras. Mientras él, al modo de un Ulises del siglo XIX, encontrará en su camino múltiples personajes, oráculos, ciegos y cantos de sirena. Minghella pone un especial cuidado en las transiciones entre uno y otro hilo narrativo. Una buena herramienta para ello es la música: el director la usa, no sólo como un elemento que sirve para dar paz en medio del clima bélico, sino para pasar de una historia a otra; el piano de Ada y los violines del grupo del padre de Ruby, vienen para eso al pelo. El film es el clásico título concebido para arrasar en los Oscar. De hecho, obtuvo 7 nominaciones (de las cuales materializó una, la estatuilla de Renée Zellweger), pero curiosamente, no en los apartados de película y director. El diseño de producción, fotografía, música, son apabullantes, así como el reparto, sembrado de actores de primera línea. Nicole Kidman (no nominada, quizá por su premio de Las horas el año anterior) prueba que es una de las mejores estrellas que pueblan la galaxia Hollywood, creíble en su modosito personaje y en su transformación; también Jude Law (él, sí, nominado) hace creíble un personaje parco en palabras, pero en cuyo rostro es bien visible la huella de la guerra; y René saca todo su jugo a un personaje agradecido, apoyo necesario para la heroína. El resto –Atkins, Gleeson, Hoffman, Portman, Ribisi, Shuterland, Winstone…–, secundarios de lujo, cumplen sus papeles a la perfección.
7/10
(1944) | 96 min. | Bélico | Drama
Un carguero aliado es torpedeado por un submarino alemán. Los ocho supervivientes tratan de mantenerse con vida a bordo de un bote salvavidas. Todo va bien hasta que recogen a un superviviente nazi, a punto de ahogarse, que procede del submarino que les ha hundido a ellos, que resultó alcanzado por una carga de profundidad. Debido a lo limitado del espacio, surgen tensiones entre los norteamericanos y el alemán. En su afán de experimentación, Alfred Hitchcock consiguió desarrollar una historia de intriga en un escenario minúsculo, un bote salvavidas. Tras haberse consagrado en Hollywood procedente de Inglaterra con títulos como Rebeca, el maestro del suspense consiguió una de sus mejores películas. Incluso consigue hacer su célebre aparición, a pesar de que la acción sólo se desarrolla en el bote, porque sale en una página de periódico. Esta vez, Hitchcock tomó como base un relato del gran John Steinbeck, y también una de las más desconocidas. Sin embargo, el guión se aparta mucho del texto y, puesto que está filmada durante la Segunda Guerra Mundial, se aprovechó para hacer contrapropaganda aliada. Tallulah Bankhead interpreta a la perfección a una joven rica, mientras que Walter Slezak está perfecto como el nazi recogido de las aguas.
7/10
(1985) | 108 min. | Romántico | Thriller
Para proteger a un niño amish, testigo de un asesinato, un policía se traslada a la población donde vive esta pequeña y singular comunidad religiosa. Allí trabará amistad con el chaval y conocerá las costumbres del pueblo. Con el apoyo de un guión excepcional, el más que interesante Peter Weir (El club de los poetas muertos, El show de Truman), rueda un thriller soberbio que no decae en ningún momento. Harrison Ford –en uno de sus mejores trabajos– se encuentra en su salsa, muy bien acompañado por la guapa Kelly McGillis y el sorprendente debut de Lukas Haas. Fantástica la tensión creada en la escena del asesinato.
8/10
(1970) | 110 min. | Western
Un tipo es abandonado por sus dos socios en el desierto. Contra todo pronóstico encuentra agua antes de morir. Y, ni corto ni perezoso, emprende un negocio para refrescar a los viajeros, mientras permanece a la espera de que un día acudan allí sus ex camaradas. A la vez se enamora de Hildy, una guapa prostituta. El gran Peckinpah muestra el fin del oeste, esta vez sin su típico tono violento, con un gran Jason Robards como cabeza de reparto. Todos los personjes tienen mucho aire de pícaros, especialmente el "predicador", un charlatán lujurioso de tomo y lomo. El aire tragicómico y desvergonzado de la historia alcanza su cénit en el sorprendente y meláncolico final.
6/10
(1997) | 128 min. | Acción | Thriller
Nicholas Van Orton, un ejecutivo, solitario y egoísta, que cree haberlo visto todo y está un poco cansado de la vida, recibe un curioso regalo de cumpleaños de parte de su hermano: un juego con experiencias excitantes. Poco a poco, la vida de Nicholas empieza a convertirse en una angustiosa carrera por salvar el pellejo. Tras el bombazo de la impactante Seven, el director David Fincher dirigió esta original y vibrante película, suavemente pesadillesca, con Sean Penn y Michael Douglas como hermanos.
6/10
(2003) | 138 min. | Aventuras
Sotavento. Foque, trinquete, bauprés. Más de un amante de los libros de aventuras, se ha sentido perdido entre términos náuticos incomprensibles, al leer novelas que transcurren en el mar. Para los que son de tierra adentro, el inicio de Master and Commander puede producir temblores. Pero la sensación dura poco. La descripción de la vida a bordo del Surprise, espléndida nave de Su Majestad Británica que surca los mares en 1805 durante las guerras napoleónicas, es un paso necesario. Gracias a él nos hacemos idea de las penalidades y hermosura de la navegación. Y estamos listos para conocer a los personajes y su misión, inspirados en la décima novela de Patrick O'Brian sobre el capitán Jack Aubrey “el afortunado”, aunque con elementos de las otras. Aubrey, capitán del Surprise, tiene órdenes de capturar el Acheron, buque insignia de la Armada Francesa; su determinación para cumplir la misión, recuerdan a la obsesión del capitán Achab por Moby Dick, aunque Aubrey revela una humanidad superior. Contrapunto a su empeño militar lo ofrece el médico de a bordo, Stephen Maturin. Buen amigo de Aubrey, la razón de que esté en el barco no estriba en su sentido marcial. Cumple un papel y está dispuesto a luchar, pero su deseo es recabar en las Islas Galápagos para estudiar la naturaleza virgen y hacer avanzar la ciencia. Los intereses de Aubrey y Maturin no son necesariamente contrapuestos, pero el rico guión pergeñado por Peter Weir y John Collee sabe crear un conflicto donde colisionan patriotismo, lealtad, cumplimiento de la palabra. El film acierta, pues, donde más importa: en la historia y los personajes. Conocemos además a otros tripulantes y entendemos su valor y sus temores. Vemos a creíbles niños guardamarinas, que empiezan a saber lo que es el mando, y a los que no debe temblar la voz cuando dan órdenes a curtidos marineros. Todo el reparto, en el que sobresalen Russell Crowe y Paul Bettany, está soberbio. Master sorprende por su clasicismo. Cuenta una historia de aventuras, donde las virtudes son nítidas y atractivas. Acostumbrados en tanta película reciente a héroes que van por libre, aquí observamos cómo cada marinero tiene su papel, la importancia de la obediencia. No hay maniqueísmo, y sí una buena delimitación de los deberes y lealtades a los que uno está, necesariamente, sometido. En tal contexto, surgen con naturalidad las miradas a lo alto, la plegaria a Dios.
8/10
(1987) | 147 min. | Bélico | Drama
Jim Graham es un chaval británico, hijo único, que vive con sus padres en Shanghai. Su cómoda existencia entre algodones dará un vuelco durante la II Guerra Mundial. Jim tiene 13 años y su exaltada imaginación vibra de modo especial con los aviones. Tiene varios modelos en miniatura, y no puede evitar dar botes cuando ve las aeronaves surcando el cielo. A Jim nunca le ha faltado nada, y siempre ha visto la realidad de la vida a distancia; lo dice Spielberg plásticamente con la imagen del Packard que le conduce con las ventanillas subidas, para que nada del exterior afecte a Jim. Tras el ataque japonés a Pearl Harbor, estalla el caos en la zona occidental de Shanghai. Jim se separa de sus padres, y a partir de ese momento se inicia en el juego de la supervivencia. La criada ya no le obedece, sino que le abofetea. Hay que buscar comida, los platos cocinados ya no llegan a la mesa por arte de magia. Jim se ve obligado a crecer (esa maleta de cartón, que abandonada supone el fin de la infancia), y busca la complicidad de Basie, un americano que se mueve en la actual situación como pez en el agua. Acabará, como tantos, en un campo de prisioneros. Adaptación de la obra de ribetes autobiográficos de J.G. Ballard, con guión del autor teatral Tom Stoppard. Spielberg rueda un film espectacular, gran parte rodado en Shanghai con miles de extras, con un formato 'a lo grande', muy a lo David Lean. La preciosa fotografía de Allen Daviau y la gran partitura de John Williams ayudan al empaque de un título a redescubrir.
8/10
(2002) | 113 min. | Ciencia ficción | Terror
Un grupo de ecologistas británicos asalta un laboratorio donde se hacen experimentos con monos. ¡Craso error! Su intención era buena, liberar a los animalitos, pero no podían sospechar que se estaba experimentando con ellos un virus letal, que estimula la rabia hasta extremos insospechados. 28 días después, un tipo en coma despierta en la UCI de un hospital. No hay nadie allí, ni en las calles; el espectáculo de Londres desierto es sobrecogedor. Pronto sabrá que quedan pocos supervivientes, y que los infectados por el virus se han convertido en una especie de zombies, siempre sedientos de sangre. Aunque el trío Danny Boyle, Andrew Macdonald y Alex Garland sigue fiel a su esquema de “grupo de personas sometido a una situación límite” que ya empleó en La playa, aquí se bebe también de clásicos varios del cine fantástico, los más evidentes La noche de los muertos vivientes y El último hombre… vivo. Boyle se revela, al igual que en Trainspotting, como un director de gran sentido visual (la gota de sangre que cae por culpa de un cuervo, la esperanza en el cielo entre las ramas de un árbol, las vallas publicitarias de caras sonrientes en las calles desiertes…), y también como creador de atmósferas desasosegantes. Aquí, recurriendo al vídeo digital, que le permite una gran versatilidad, nos pone a los espectadores con el corazón en un puño.
6/10
(2002) | 94 min. | Drama
A principios del siglo XX, en Australia, el gobierno puso un marcha un vergonzoso plan de limpieza étnica, y programó la desaparición de los mestizos, hijos de colonos blancos y aborígenes. Para ello, separaban a los hijos de sus familias y los reeducaban en centros de internamiento. El director australiano Phillip Noyce, que ha conseguido un inmenso prestigio en Estados Unidos con películas como Juego de patriotas, Peligro inminente y más recientemente El americano impasible, regresa a su país natal para adaptar una novela de Doris Pilkington, en la que ésta narra la historia real de su madre, arrancada de su hogar desde muy pequeña. Pero ella, emprende una huida con sus dos hermanas, aún menores, que las llevará a cruzar durante tres meses más de 2.400 kilómetros a pie por los inhóspitos desiertos australianos, perseguidas por un experto rastreador negro. Noyce consigue conmover al espectador con un estilo realista, y unas cuantas imágenes documentales al final que muestran a las auténticas protagonistas. Por su parte, Kenneth Branagh, sorprende una vez más en un papel de villano: el frío y deshumanizado Neville, oficial para la protección de los aborígenes.
6/10
(2002) | 150 min. | Drama Tráiler
Que la guerra es un completo horror, lo sabe todo hijo de vecino. Pero sin duda que hay horrores y horrores, y el que le toca padecer a la familia Szpilman es de los que hacen época. Al estallido de la Segunda Guerra Mundial y la consiguiente ocupación de Polonia por los nazis, sigue la insidiosa persecución de los judíos. Y el gran crimen de Wladyslaw Szpilman y sus padres y hermanos, que viven en Varsovia, no es otro que el de ser judíos. Aunque Wladyslaw es un pianista de prestigio, esto no le libra ni a él ni a los suyos de lo que comienzan siendo vejaciones, sigue con el ghetto y el asesinato indiscriminado, y llega hasta a la amenaza de “la solución final”, o sea, el holocausto. Una narración clásica, que funciona, basada en rigurosos hechos reales, narrados por Wladyslaw Szpilman en sus memorias. A pesar de que el territorio del holocausto está más que trillado por el cine (con esa esa obra maestra de Spielberg, La lista de Schindler, como magnífico fruto), Roman Polanski hace una aportación original. Curiosamente, lo que da su enorme personalidad al film es el desapasionamiento, el esfuerzo por ofrecer el punto de vista de Szpilman sin aspavientos innecesarios, confiando en la fuerza de su tragedia, del horror de que es involuntario testigo y protagonista. Hay más acierto en este film que en Rebelión en Polonia de Jon Avnet que, al poner el acento en la resistencia judía en el guetto, distorsiona ligeramente el conjunto de los hechos; o que en Amén de Costa-Gavras, intento nada disimulado de culpabilizar a la Iglesia por el holocausto. Polanski gradúa la presentación de los elementos de la historia, sabe hacerla crecer en interés. Define bien los personajes, una familia judía de lazos muy estrechos. Y muestra cómo los acontecimientos históricos les sobrepasan: la invasión nazi, los bombardeos, la discriminación racial, que aumenta progresivamente hasta llegar al guetto y los campos. Viene entonces el punto de inflexión de la película, que conduce a una reflexión acerca de la soledad, de la capacidad de aguante del espíritu humano. Cómo se va minando la vida del alma lo muestra muy bien esa escena en que Szpilman está ensayando un posible salto suicida desde la ventana, para no caer en manos de los nazis. El piano que Szpilman no puede tocar físicamente, pero sí con la mente, habla de lo más noble que tiene el hombre, que a pesar de la crueldad y la persecución implacables es capaz de conservar. Esa segunda mitad del film es un prodigio de sensibilidad. Las escenas del protagonista entre las ruinas de la ciudad son de una fuerza enorme, parece que nos encontremos en un paisaje lunar, donde todo es piedra. Sin apenas palabras en su etapa de soledad, el desconocido y recién oscarizado Adrien Brody aguanta el peso de la narración con su mirada de animal acorralado a la que queda un resto de humanidad, que agradece las ayudas inesperadas. Magnífica resulta la aparición providencial del oficial alemán, un personaje que da un giro insospechado a la trama, y que nos recuerda lo ingenuo que resulta querer convertir la Historia en un relato de buenos y malos, o el confiar sólo en las propias fuerzas.
7/10
(2000) | 118 min. | Acción | Drama
El futuro. En Japón la violencia en las aulas está descontrolada por completo. Para solucionar el problema, el autoritario gobierno pone en marcha una dudosa iniciativa denominada Battle Royale. Cada año, una clase es elegida al azar, y sus miembros son enviados a una isla, donde deben luchar entre ellos hasta que sólo uno sobreviva. El septuagenario autor de numerosas películas de yakuzas de serie B de los 70, y responsable de las secuencias japonesas de Tora, Tora, Tora, Kinji Fukasaku, dirige esta violenta cinta de acción de bajo presupuesto, que a pesar de todo obtuvo una gran aceptación en su país de origen. Sin duda, contribuyó a este éxito que uno de los papeles principales lo interprete el popular Takeshi Kitano, director y protagonista de cintas como Hana-Bi.
4/10