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Lista de cine

Las 100 mejores comedias

El género de la comedia es tremendamente amplio. De hecho, ¿quién no se ha reído alguna vez en medio de una película de terror? Un gag puede aparecer en cualquier tipo de film, sin que éste sea específicamente una película de humor.

Sin embargo, lógicamente el género cómico está bastante definido, lo que no quita que haya muchos tipos de humor: slapstick, clásico, surrealista, irónico, sarcástico, humor negro... Tantos como directores hay que ven la vida a su modo.

Aquí se recoge una muestra que al menos buscamos que sea significativa de un género que siempre ha encantado a los espectadores y que también ha sido invariablemente definido por los cineastas como el más complicado.

Las 100 mejores comedias
(2008) | 106 min. | Comedia Tráiler
  El francés Dany Boon empieza a sonar fuera de Francia, como intérprete de títulos como Mi mejor amigo. En esta comedia ejerce como director por segunda vez, tras La casa de tus sueños, y es también guionista y actor secundario. El film ha batido el record de espectadores en Francia, donde se aprecia mejor que en ningún sitio sus chistes en torno a las diferencias entre habitantes del sur y del norte. Y sin embargo, también ha funcionado bien en otros países como Alemania. Philippe Abrams trabaja como jefe de una oficina postal al sur de Francia. Philippe quiere mudarse con su mujer y su hijo a la Riviera francesa, pero al final le envían a Bergues, una pequeña ciudad al norte del país. Los habitantes del sur tienen todo tipo de prejuicios con respecto al norte, porque piensan que allí siempre hace frío y sus habitantes tienen costumbres bárbaras. Philippe decide trasladarse él solo, y regresar a ver a los suyos los fines de semana. Una vez en su destino, descubre que sus nuevos convecinos tienen un dialecto incomprensible, pero son personas amables y el sitio es idílico. Su mujer no le cree cuando se lo cuenta, porque piensa que le oculta la verdad para ahorrarle preocupaciones. Al final acaba siguiéndole la corriente a ella, y le hace creer que lo pasa fatal. Todo va sobre ruedas hasta que la esposa decide irse con él al norte por solidaridad. El público no francófono que vea esta comedia con subtítulos o doblada –han tenido que hacer un gran esfuerzo para recrear el peculiar lenguaje ‘ch’timi’ en el doblaje español– intuirá que se está perdiendo gran parte de la comicidad, basada en los malentendidos que se producen porque los personajes del norte cambian letras, y usan vocablos extraños. Aún sin entenderlo todo, arranca sonoras carcajadas porque cuenta con un ingenioso guión con diálogos que encadenan un hallazgo tras otro. Kad Merad –el profesor de gimnasia que acaba siendo aliado del protagonista de Los chicos del coro– se revela como un cómico de lo más eficaz, y forma una memorable pareja cómica con el propio Dany Boon. El desayuno con la madre posesiva, la ronda en bicicleta del jefe con su subordinado tienen mucha gracia, así como la parte que parece una vuelta de tuerca a Dama por un día y Un gángster para un milagro (Frank Capra parece haber sido el modelo a seguir). Aunque busca ser un entretenimiento ligero, da pie a algún pequeño apunte sobre la constancia matrimonial o los riesgos de la mentira. No es de extrañar que Warner se haya apresurado a adquirir los derechos para hacer un remake, en el que Will Smith ejercerá al menos como productor. El mismo argumento adaptado a un ‘yanqui’ de Nueva York que sea trasladado a un estado del sur también podría dar mucho juego.
6/10
(2016) | 86 min. | Comedia Tráiler
Desde niño Checco Zalone tuvo un sueño: ser funcionario. Para él dedicar la vida a poner sellos en un despacho era el sumum de la felicidad, y ya adulto, una vez es encargado del departamento de caza y pesca, disfruta completamente de su puesto vitalicio. Sin embargo, cuando el nuevo gobierno italiano decide reducir el número de funcionarios, le ofrecerán a Zalone una suculenta compensación económica siempre y cuando firme su dimisión. Todos lo hacen menos él: soportará cualquier cosa antes de abandonar su plaza de funcionario. Divertida. Muy divertida. Si la principal misión de una comedia es hacer reír habría que situar a Un italiano en Noruega en uno de los más altos escalafones de su género, porque el director Gennaro Nunziante y el actor Checco Zalone han dado en el clavo, y de pleno. Ambos vienen colaborando estrechamente desde 2009, año en que estrenaron Cado dalle nubi y desde entonces han firmado cuatro películas juntos, siempre bajo la dirección de Nunziante y con guión de ambos. Está claro que aquí el estilo es cien por cien Zalone –actor, guionista, compositor­–, un cómico de raza que más que interpretar –no parece especialmente bueno en este aspecto– sabe tocar a la perfección las teclas del imaginario común de la parodia, especialmente sirviéndose de los tópicos del mundo moderno. Desde luego se entiende que el film se haya convertido en uno de los más taquilleros de la historia de Italia. La idea del funcionario que se agarra a su puesto contra viento y marea es ya un caldo de cultivo magnífico para dar rienda suelta a numerosos episodios de gran comicidad, y al llevarlo al extremo funciona de modo genial la rivalidad entre Zalone y la rígida funcionaria del ministerio que pretende hacerle firmar la dimisión, interpretada con mucha eficacia por Sonia Bergamasco (La mejor juventud). Rodada con ritmo y con una puesta en escena muy sencilla, e incluso simple, cercana a la televisión, las tontorronas peripecias de Zalone siempre resultan muy cercanas e hilarantes. Aunque algunos toques de humor son levemente groseros, en general Zalone orilla bastante la zafiedad, lo cual se agradece. También la hondura de la historia es levísima y se pintan situaciones vitales frívolas, pero aquí cuenta sobre todo el humor desatado que desprende el protagonista con sus diálogos, sus miradas y su caradura, un cúmulo continuo de momentos despiporrantes que derrochan gags fáciles, directos y continuos, también con la tan socorrida explotación de las diferencias de mentalidad según la geografía.
6/10
(1998) | 112 min. | Comedia
El Nota, un hippy vago como pocos, es confundido con un multimillonario. El error sirve para que el magnate le confÍe el rescate de su mujer, secuestrada por unos indeseables de los que sólo el Nota conoce el rostro. Secuestros, confusión de identidades, tipos estrafalarios: con tales elementos los Coen han hecho películas muy distintas entre sí. Aquí orquestan un film delirante, que combina comedia, cine negro, musical, surrealismo y todo lo que se les ocurre, con la referencia literaria de Raymond Chandler. El reparto, fantástico, cuenta con todos los nombres habituales de los hermanos de Minnesota. Del reparto, destaca un pequeño cameo de uno de sus actores fetiche, John Turturro, que fue el protagonista de otro de sus éxitos, Barton Fink.
6/10
(1968) | 99 min. | Comedia
El guateque es la película más divertida del tándem Blake Edwards-Peter Sellers. Si alguien lo duda, no tiene más que acercarse al DVD del film, que viene surtidito de extras. Apostamos pincho de tortilla y caña a que es incapaz de reprimir más de una carcajada. La trama no puede ser más sencilla. Hrundi V. Bakshi, el ser más patoso que existe sobre la faz de la Tierra, se encuentra en Hollywood, dispuesto a triunfar en la pantalla. De origen hindú, está trabajando como extra en una cara película sobre la India colonial. Después de cargarse el rodaje de la explosión de un fortín, con pérdidas colosales, es puesto de patitas en la calle, y su nombre entregado a un productor para ser colocado en una lista bien negra, y así asegurar que no vuelve a trabajar en la meca del cine. Pero la secretaria, por un error, considera que es el último nombre que el jefe ha añadido a la lista de invitados a una fiesta que da en su casa. Así que allá va nuestro hombre, feliz de haber recibido una invitación, con su perfecta sonrisa de idiota y un fuerte acento capaz de sacar de quicio a cualquiera. Nada más atravesar el umbral de la puerta, Hrundi encadena meteduras de pata una tras otra. La película se rodó a partir de un guión de apenas 60 páginas, y el planteamiento se aproxima a las viejas películas de cine mudo, y concretamente al slapstick: el diálogo es el estrictamente necesario, y en cambio tiene muchísima importancia la fisicidad y lo visual. Valgan como botón de muestra los momentos de la pérdida del zapato de Hrundi, y sus denodados esfuerzos por recuperarlo, o el desastre que organiza en el cuarto de baño, con ese rollo de papel higiénico que no acaba nunca de desenrollarse. Edwards y Sellers jugaron mucho a la improvisación, con feliz fortuna. Para el film desarrollaron un sistema que ahora es de uso común en los rodajes: el combo, un sistema de grabación de vídeo unido a la cámara, que permite hacerse una idea de cómo quedará la escena en el celuloide. Gracias a su uso, se consiguió una perfecta sincronización interna de los gags, lo que hace que 35 años después del rodaje sigamos riendo con escenas apoteósicas, como la del elefante.
7/10
(2003) | 135 min. | Romántico | Comedia
Para los amantes de las películas románticas, Richard Curtis es un viejo conocido. De su talento nacieron los guiones de Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill o El diario de Bridget Jones, sin lugar a dudas tres cumbres de la comedia romántica actual. Respecto a la Love Actually, el mismo Curtis explica que tenía demasiadas historias de amor en la cabeza y no tenía tiempo para esperar a que se filmaran todas. Así que decidió fundir todos esos guiones en uno solo y ponerse por primera vez él mismo detrás de la cámara. El resultado es un collage de diez pequeñas historias de amor protagonizadas por una variada galería de personajes cuyas vidas se entrelazan de algún modo. El experimentado guionista no comete el error de repetirse. Así somos testigos de amores entre jefes de estado y empleadas; de maridos y esposas; de hermanos y hermanas; de hijos y padres; de amistades duraderas, y, cómo no, de romances entre hombres y mujeres con situaciones vitales tan normales como distintas y originales. Las diferentes tramas son simultáneas en el tiempo y están ambientadas en los días próximos a la Navidad. A Curtis le sirve este “truco” para arrancar de sus personajes sentimientos hondos, de tal forma que, cada uno a su modo, experimente la necesidad de sincerar su corazón. Y ahora que el cine suele derivar con demasiada frecuencia hacia historias frustrantes, hay que agradecerle a Richard Curtis su talante esencialmente optimista, una declaración de principios con la que no duda en iniciar la película. Este enfoque es compatible, sin embargo, con las licencias que se toma a la hora de explicitar escenas de burda grosería, que aunque sirvan a la postre para reivindicar el amor verdadero, resultan sorprendentes en una comedia de este perfil. Para dar buen acabado a su cóctel romántico, el director cuenta con un reparto de aúpa, con muchos de los mejores actores británicos actuales. Y lo demuestran en escenas delirantes (Hugh Grant), emocionantes (Colin Firth), surrealistas (Bill Nighy), mágicas (Keira Knightley) o desgarradoras (Emma Thompson), por enumerar sólo las más emotivas. Sin duda, el mundo iría mucho mejor si se hiciesen más películas como ésta, porque después de verla dan ganas de ser bueno de verdad y brindar con champán con el amor de tu vida.
7/10
(2003) | 118 min. | Comedia
Año 1989. El comunismo se derrumba, el muro que divide Berlín se viene abajo. Pero algunos no se enteran. Es el caso de Christiane Kerner, una mujer comunista de Alemania del Este. Poco antes de semejante vuelvo político y social, cayó en coma. Y unos meses después, sin saber por qué, Christiane recupera el conocimiento. Su joven hijo Alex sabe que debe evitar a su madre cualquier sobresalto, pues podría suponer una recaída. Sabiendo que ella es una comunista convencida, decide ocultarle los cambios ocurridos esos meses. Como Christiane debe guardar cama, mantendrá a toda costa la ficción de que las cosas siguen como antes, incluso con nuevos logros del paraíso socialista. Pero claro, resulta difícil conseguir productos que ya no se fabrican, y que han sido sustituidos por marcas procedentes del mundo capitalista; y los telediarios y programas televisivos son muy diferentes a los de antaño. El director alemán Wolfgang Becker articula una difícil tragicomedia. Y hace auténticos ejercicios de equilibrista para no derivar en la farsa pura y dura, terreno por el que fácilmente podía haber transitado. De este modo hay bromas, sí, como la del enorme cartelón de Coca Cola, pero se evita convertir el film en una sucesión de chistes más o menos fáciles. Porque la película tiene un contrapunto dramático: el padre ausente, que huyó a Occidente, una sombra a la que madre e hijo tienen que enfrentarse tarde o temprano (la hermana ya se cruzó con él, en una de las escenas más tristes del film); así, la reunificación alemana se convierte en metáfora del reencuentro familiar. El film nos habla además de la necesidad de aceptar la verdad de los hechos, frente a la tentación de refugiarnos en fantasías que al final acaban pasando factura.
6/10
(1964) | 120 min. | Comedia
Roger Willoughby se hace pasar por experto en pesca pero no sabe ni lo que es una caña. Lo malo es cuando una agente de prensa le invita a un torneo. El maestro Howard Hawks dirige con acierto a la divertida pareja Hudson-Prentiss. Y aunque es una película menor del director, ya les gustaría a muchos haber rodado una comedia de tal altura. Muy divertida.
6/10
(1953) | 113 min. | Romántico | Comedia
Deliciosa película dirigida por William Wyler, quintaesencia del cine romántico. La historia viene a ser una Cenicienta al revés. La princesa Ana se halla de viaje por diversos países europeos. Su último destino es Roma, donde debe atender sus deberes principescos. Lo que supone atarse a un rígido protocolo. Pero una noche, alojada en su palacio, oye la música, ve a la gente sencilla divertirse, y toma una audaz decisión: salir a la calle, convertirse en una persona normal. Su encuentro con Joe Bradley, periodista, le permite pasar un día de ensueño: tomar “gelatti”, pasear por la ciudad eterna en Vespa, acudir a una verbena… Lo que la princesa no sospecha es que Joe, en complicidad con el fotógrafo Irving, está preparando un reportaje sobre tan particular jornada de la princesa. Desde Una chica angelical, Wyler no había abordado otra comedia romántica. El guión lo firman Ian McLellan Hunter y John Dighton, pero en la historia intervino también Dalton Trumbo, entonces en la lista negra de la tristemente célebre “caza de brujas” (su crédito por el film sólo lo recibió años más tarde). El film es una delicia, con escenas memorables. La más significativa es la de la visita a “la boca de la verdad”: Joe explica a Ana, que si uno mete la mano dentro y dice una mentira, la boca se la traga. Gregory Peck en esta escena hizo algo que Audrey Hepburn no sabía que iba a hacer: al retirar la mano de la boca, se la recogió en la manga, con lo que parecía que, ciertamente, el maleficio se había cumplido. El rostro de sorpresa de Hepburn es auténtico, y el momento, verdaderamente mágico, quedó recogido para siempre en el celuloide. Otro momento importante es el encuentro con la prensa; a título anecdótico, señalar que aparecen dos periodistas españoles, corresponsales en Roma de "ABC" y "La vanguardia". Aunque Hepburn había actuado en algún film como Oro en barras. Gregory Peck le dio perfecta réplica, en un papel que habían rechazado otros actores como Cary Grant, sabedores de que la protagonista era la reina de la función. A Peck no le importó el riesgo de ser eclipsado. El tercero en discordia es un actor a quien se vio siempre en papeles secundarios, Eddie Albert, que compone al entrañable fotógrafo.
7/10
(2001) | 123 min. | Comedia
Rafael Belvedere regenta un restaurante, el heredado negocio familiar. Divorciado, hace lo que puede para sacar el trabajo adelante, y dedicar tiempo a su hijo. Su padre jubilado, Nino, visita cada día a su esposa, internada en una residencia, aquejada del mal de Alzheimer. Conmovido por el estado en que se encuentra, decide acceder a un deseo expresado por ella hace más de cuarenta años, y que nunca atendió: casarse por la Iglesia. Pero la cosa no es tan sencilla. Comedia de enredo, deliciosa, de "timing"perfecto, con el sabor clásico de la era dorada del género en Hollywood. Con el telón de fondo de la crisis económica argentina, asistimos a los esfuerzos de unos y otros por encontrar cierto equilibro interior, que a veces se pone muy cuesta arriba. Hay lugar para los buenos sentimientos (deseo de agradar a una enferma, los esfuerzos que conlleva atender a la familia, el tesoro de la amistad, la necesidad de poner coto a la actividad profesional...), pero servidos suavemente, sin estridencias, recubiertos de un magnífico sentido del humor. Las pegas que un sacerdote pone a la proyectada boda (la enferma no está en condiciones de prestar su consentimiento) se presentan con ponderación; a la vez se presenta la solución más adecuada en el caso que se está estudiando (la sanación de un matrimonio que ya existe) junto a un desenlace eficazmente heterodoxo, muy propio de comedia, aunque se ve venir.
7/10
(2001) | 122 min. | Romántico | Comedia
Si uno piensa que la originalidad en cine es terreno agotado, con esta película se va a llevar una sorpresa. Amelie es un maravilloso ejemplo de que hay tantas historias como modos de contar y de que la forma visual puede configurar el contenido tanto como el argumento. Amelie es una joven de veintidós años que ha tenido una infancia un tanto extraña, al amparo de unos padres más raros que un perro verde. Ahora trabaja en un bar de Montmartre cuya propietaria es una antigua jinete circense y que es frecuentado por un celoso patológico. Pero su vida rutinaria cambia de la noche a la mañana, cuando una coincidencia despierte en ella un sueño filantrópico que se convertirá en su misión en la vida: hacer felices a los demás. Una a una, las personas que la rodean irán notando su influjo: la estanquera hipocondriaca, la portera llorona, el tonto empleado de la frutería y, muy especialmente, “el hombre de cristal”, un pintor solitario que sólo es capaz de ver la realidad a través de un cuadro de Renoir. Sin embargo, algo también va a trastocar el corazón de Amelie cuando se quede prendada de Nino, un joven extraño que se dedica a coleccionar fotos desechadas en los fotomatones. El divertimento acaba de empezar. Gran parte del mérito de esta película lo tiene una chica llamada Audrey Tautou, la actriz francesa que da vida a la protagonista. Curiosamente el papel había sido pensado para Emily Watson. Sin embargo, la actriz tuvo que rechazarlo por no saber francés y estar comprometida para filmar Gosford Park. Feliz contratiempo. El rostro de Tautou es un hallazgo, con una candidez, picardía y atractivo fuera de lo común. Jean-Pierre Jeunet (Delicatessen, La ciudad de los niños perdidos, Alien Resurrección) ha filmado sin duda su película más amable y sensorial, un auténtico virtuosismo de colores, movimientos de cámara, sonido y ritmo. Y aunque siempre impera un tono de fábula "light", el guión firmado por Guillaume Laurant, colaborador habitual de Jeunet, es divertido de verdad, y algunos episodios como la vuelta al mundo del gnomo son tan desternillantes como surrealistas.
7/10
(1939) | 110 min. | Comedia
Ernst Lubitsch dirige esta deliciosa comedia, cuyo estreno fue promocionado con la legendaria frase publicitaria "Greta ríe". Efectivamente, Greta Garbo "la Divina", famosa por sus papeles dramáticos, ríe y el resultado no puede ser más alentador, ya que estamos ante una de las comedias más entrañables y simpáticas de todos los tiempos. La acción transcurre en París. Tres emisarios soviéticos han sido enviado a cumplir una importante misión. Ante sus escasos resultados la eficaz camarada Ninotchka es enviada para ayudarlos y supervisar sus actuaciones. No obstante, los encantos del mundo capitalista son difícles de combatir... Junto a Greta Garbo, protagoniza la película en el papel de galán Melvyn Douglas. Destacan también las actuaciones de los tres actores que dan vida a los miembros de la delegación soviética. Lubitsch contó para la elaboración del guión con el dúo Charles Brackett-Billy Wilder. El film obtuvo cuatro nominaciones al Oscar, incluidas mejor película y mejor actriz. En realidad se trata de una de las mejores comedias de la historia del cine. Impagable el momento en que la protagonista se encapricha con un sombrerito.
8/10
(1993) | 102 min. | Romántico | Drama Tráiler
Pocas veces ha habido en una pantalla de cine tanta química como la que muestran tener en esta película Tom Hanks y Meg Ryan. Si existe una película romántica, ésa es Algo para recordar. Sam Baldwin (Hanks) lleva una vida solitaria y triste con su hijo, después de que la muerte de su mujer los dejara solos. Pero en Navidad, los deseos pueden convertirse en realidad. Jonah, el hijo de Sam, no quiere juguetes este año, sino una madre que les acompañe a él y a su padre. Para ello llama a un programa de radio y cuenta su historia. Al otro lado de los Estados Unidos, sus palabras son escuchadas por Annie Reed (Ryan), quien queda profundamente sobrecogida con las palabras del niño. Con una clara referencia a Tú y yo, la sensible directora Nora Ephron dirige una deliciosa cinta con Hanks y Ryan de pareja protagonista, una de las más redondas que ha dado el cine. Si le gusta el romanticismo, disfrutará como nunca con esta magnífica película, capaz de jugar con su corazón como ninguna otra. Para soñadores.
7/10
(1977) | 91 min. | Comedia
Escrita y dirigida por Woody Allen, Annie Hall narra la relación que surge entre un neurótico escritor de comedias (Woody Allen) y una joven cantante (Diane Keaton). Excelente film, considerado por muchos como la mejor película del genio neoyorquino, ofrece unos elaborados diálogos en los que no faltan las referencias a los temas preferidos por Allen: sexo, religión, la influencia paterna y, por supuesto, psiquiatras. Todo ello interpretado por un envidiable reparto; así, la pareja protagonista está acompañada por Tony Roberts, Carol Kane, Paul Simon y Christopher Walken. Como anécdota que encantará a los admiradores de la heroína de la saga de Alien, el octavo pasajero hay que señalar una brevísima aparición de unos diez segundos de Sigourney Weaver. Annie Hall fue galardonada con cuatro Oscar en las categorías de mejor película, mejor director, mejor actriz y mejor guión original. El célebre director no acudió a la ceremonia para recibir la dorada estatuilla, alegando que tenía que tocar el clarinete en su club de jazz.
8/10
(1944) | 118 min. | Comedia
En el momento en que va a salir de viaje de bodas con su esposa Elaine Harper (Priscilla Lane), el escritor Jonathan Brewster (Cary Grant) descubre que sus dos viejas y entrañables tías Abby (Josephine Hull) y Martha (Jean Adair) se dedican desde hace tiempo a envenenar ancianos solitarios que acuden a su casa para alquilar una habitación. El hermano de ellas (John Alexander), que en su locura se cree Teddy Roosevelt, entierra los cadáveres en el sótano suponiendo que construye el canal de Panamá. El problema se agrava cuando llega el hermano de Brewster, un criminal al que el doctor Einstein (Peter Lorre), ha convertido en la viva imagen del monstruo de Frankestein después de hacerle la cirugía estética. Arsénico por compasión es una obra clásica en el género de comedia negra, que se puede ver una y mil veces. Desternillante, irónica y muy fina, pone sobre el tapete la escasa distancia que hay entre la razón y la locura. Tiene un ritmo enloquecido que se extiende a las actuaciones de sus intérpretes, y una magnífica sucesión de gags que convierten esta película en la más hilarante de su director. La interpretación de un Cary Grant que trata de mantener la cordura, casi en un continuo gesto de asombro, contagia al espectador.
9/10
(1980) | 87 min. | Comedia
Durante un vuelo normal, la mitad de los pasajeros y parte de la tripulación, entre ellos los dos pilotos, quedan intoxicados por un pescado en mal estado. La catástrofe está servida. Una catástrofe muy divertida. Un ex piloto de la guerra del Vietnam, que sufre fuertes alucinaciones tendrá que hacerse con los mandos. Además, el ex piloto ha subido al avión para reconciliarse con su amada, que trabaja como azafata de vuelo. Una de las películas más desternillantes de todos los tiempos, que puso de moda la comedia absurda. Parodia el cine de catástrofes que invadió Hollywood durante los años 70. Es imposible no soltar la carcajada. Cada escena provoca un gag hilarante, y los personajes son a cual más ridículo. Aunque en realidad la película es una somera tontería, y no tiene otro fin que la risa a cualquier precio, el resultado es fenomenal.
6/10
(1993) | 97 min. | Comedia
Es el famoso Día de la marmota en Punxsutawney, una pequeña ciudad de Estados Unidos. Phil Connors (Bill Murray) es un presumido periodista encargado de las noticias meteorológicas en una cadena de televisión. Como cada año, viaja para emitir su información. La misma mañana de la festividad, Phil para el despertador y se levanta malhumorado. Como es costumbre en él, se muestra antipático con cualquiera que se cruza en su camino. Todo lo contrario que su compañera Rita (Andie MacDowell), una bella y simpática periodista a quien le falta cariño. El Día de la Marmota ha pasado y cada uno regresa a la habitación de su hotel. Pero a la mañana siguiente, Phil se da cuenta de que no ha transcurrido el tiempo. El despertador vuelve a sonar a la misma hora, la radio vuelve a decir lo mismo, etc. Aturdido, se da cuenta de que está condenado a vivir siempre en el mismo día. Una película con un planteamiento muy original, que se desarrolla con agilidad. Gracias a la eficaz interpretación de Bill Murray, y a un guión audaz, esta comedia resulta muy entretenida. Uno de los papeles más atractivos de la dulce Andie MacDowell, que se dio a conocer en 1989 con Sexo, mentiras y cintas de vídeo.
8/10
(1941) | 111 min. | Comedia
Un grupo de sabios prepara una enciclopedia que abarca la totalidad de las disciplinas científicas. El encargado de lengua realiza una investigación en la calle, por lo que conoce a una bailarina que, tras meterse en un lío con una banda de mafiosos, necesita esconderse durante algún tiempo. Para ello, le solicitará al sabio irse a su centro de trabajo. Además de otros géneros como el western (Río Bravo) y el cine negro (El sueño eterno), Howard Hawks se convirtió en un maestro de la comedia gracias a títulos como La fiera de mi niña. En esta ocasión, actualizó el cuento de Blancanieves y los siete enanitos, todo un clásico con un espectacular duelo interpretativo entre Gary Cooper y Barbara Stanwyck. El guión es del maestro Billy Wilder (Con faldas y a lo loco) y uno de sus colaboradores habituales, Charles Brackett.
9/10
(1939) | 121 min. | Drama
El senador de un estado de la costa oeste de los Estados Unidos muere de forma repentina, justo en el momento en que el Senado va a votar la aprobación para la construcción de una presa. Esta obra llenará los bolsillos del político Jim Taylor (Edward Arnold). Para sustituir al senador fallecido, se elige a toda prisa al inexperto Jefferson Smith (James Stewart), que presenta un proyecto de un campamento para niños, a construir en el terreno que ocupará la presa. Jim Taylor y otro senador, Joseph Paine (Claude Rains), elaboran un plan que implique a Jefferson en un escándalo de corrupción. Pero gracias al apoyo de su leal secretaria, Clarissa Saunders (Jean Arthur), de la que acabará enamorándose, Jefferson puede probar su inocencia y obliga a Paine a confesar la verdad. Una de las películas más conseguidas del genial Frank Capra. Conocido durante los años 30 y 40 por su maestría para elaborar una especie de fábulas morales, con una fuerte carga didáctica. Destacan El secreto de vivir (1936), Vive como quieras (1939), y Juan Nadie (1940). Se trata de una gran película con unas escenas repletas de la mejor comedia, con unas excelentes interpretaciones y un trepidante final. La escena del interminable discurso, en que Stewart no debe ceder la palabra, es fantástica. Imprescindible.
6/10
(1953) | 93 min. | Comedia
Tres jóvenes modelos unen sus sueldos para alquilar un lujoso ático. Tienen como difícil objetivo el cazar a ricos maridos. Después de varios encuentros con hombres acaudalados, descubren poco a poco que prefieren el amor al dinero. Una de ellas se enamora de un apuesto y agradable joven, pero que no tiene muchos recursos, mientras que otra consigue, finalmente, el amor de un millonario de verdad. A lo largo del film se suceden todo tipo de situaciones cómicas. Hilarante comedia repleta de antológicas secuencias de humor y con un toque romántico que le convierten en uno de los mejores filmes de Jean Negulesco (Ricas y famosas), que pasaba por ser el realizador que mejor dirigía a las actrices en Hollywood. Así lo demostró en esta ocasión con tres de los nombres más reputados: Marilyn Monroe, Lauren Bacall y Betty Grable. Asimismo consigue un ritmo muy ligero de modo que la acción se desarrolla muy rápido. La mítica Marilyn Monroe interpreta uno de los mejores papeles de su carrera (junto probablemente con el de Bus Stop), como una encantadora miope que se niega a llevar gafas en público, lo que le produce un gran complejo, a pesar de que sin ellas apenas ve, lo que da lugar a innumerables confusiones. Lauren Bacall interpreta un papel que en un principio no está alejado de aquellos de mujer fatal que le dieron la fama, en filmes como El sueño eterno o Tener y no tener, aunque en esta ocasión, tiene un fondo de buen corazón. El filme está rodado en Cinemascope.
8/10
(1960) | 105 min. | Comedia Tráiler
C.C. Baxter (Jack Lemmon) es un modesto empleado de una gran compañía de seguros que asciende de posición en la empresa por dejar su pequeño apartamento a sus jefes para sus citas eróticas. El pobre Baxter, incapaz de decir que no y apabullado por la ligereza y la prepotencia de sus jefes, se encarga incluso de reponer las bebidas y de dejarlo todo preparado para la siguiente cita. Todo cambia cuando se enamora de la bella ascensorista Fran Kubelik (Shirley MacLaine)), una chica de buen corazón que es la amante de uno de los jefes de Baxter, el señor Sheldrake. Estamos ante una de las mejores películas de todos los tiempos. El humor a veces despiadado, a lo Chaplin, con fines críticos y la creación de personajes conmovedores que, por su idealismo y su buen corazón, no encuentran su sitio en un ambiente social egoísta y ordinario, son dos de las características del cine de Billy Wilder que se aplican a El apartamento. La facilidad para la comedia de este director nacido en Viena en 1906, e instalado en Hollywood desde 1934, es innata. El apartamento tiene un innegable aire teatral, unos diálogos brillantes y ácidos, y una impresionante interpretación de Jack Lemmon. El director de origen austriaco recogió tres Oscar: como productor, como guionista y como director.
10/10