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Lista de cine

Las mejores películas para adolescentes, chicos y chicas de 12 a 18 años

Última actualización: 29/06/2020

Se consideran ya adultos, pero aún les queda mucho por andar. Se trata también de la edad del pavo, una adolescencia en que asoman el desconcierto y la rebeldía, pero también el idealismo y deseos de aportar algo al mundo.

Para chicos entre 12 y 18 años recomendamos filmes que ya tratan temas de calado, si bien enfocados a esa franja de edad. Escogemos, pues, los mejores títulos para adolescentes.

Recuerda además que también puedes consultar nuestras listas de Las mejores películas para niños y niñas de 0 a 7 años y Las mejores películas para preadolescentes, niños y niñas de 7 a 12 años.

Las mejores películas para adolescentes, chicos y chicas de 12 a 18 años
(1959) | 106 min. | Drama
Exploración del mundo de la infancia: niño con padres que se llevan mal, y que no deseaban tenerlo. Acabará en un orfanato, dando rienda suelta a su soledad. El francés François Truffaut, padre de la “nouvelle vague”, dirige su primer film, inspirado en su propias vivencias infantiles, con el emblemático personaje de Antoine Doinel.
9/10
(2015) | 95 min. | Animación Tráiler
Casi dos años han pasado desde que Pixar entregara Monstruos University. El largo tiempo transcurrido y la incursión en las secuelas hizo pensar a algunos que los tiempos de la desbordante creatividad del estudio animado habían pasado, no se podía acertar eternamente y entregar con tanta frecuencia obras maestras. Del revés viene a desmentir tal apreciación, pues se trata de una cinta enormemente imaginativa y arriesgada, que logra dar en el blanco con un guión de hierro, que aborda grandes verdades de la naturaleza humana, emociona ver cómo se aborda justamente el mundo de las emociones. De nuevo la historia, maravillosamente armada, es pilar fundamental, pero hay que aplaudir también todos los diseños, sobre todo los personajes no humanos, y el modo de representar lo onírico, el mundo de la mente, los sueños y los recuerdos, rebosante de ocurrencias bien plasmadas visualmente, incluso acudiendo a representaciones propias del arte pictórico moderno, Disney se sentiría orgulloso de ciertas ocurrencias a lo Dalí y de las menciones a Picasso. La película parte de la idea de que las acciones de las personas las guía en su interior un centro de mando, ahí operan como un equipo las emociones personificadas en Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco. Ocurre con la niña Riley, que con sus padres se muda desde Minnesota a San Francisco. Un cambio que no lleva demasiado bien –echa de menos su entorno anterior, sus padres andan agobiados porque sus enseres no llegan y por la inseguridad laboral, en clase se siente extraña y no congenia con sus compañeros...–, y la gestión de sus emociones encontradas se desequilibra por el excesivo protagonismo que suele asumir Alegría, que siempre relega a Tristeza a segundona. Lo que eran islas seguras y firmes de la personalidad de Riley –su talento para el hockey, el sentido del humor, la amistad, la honestidad...– empiezan a tambalearse, y comienza a sufrir en soledad. Pete Docter (Up, Monstruos S.A.), director y guionista secundado por compañeros como Ronaldo Del Carmen, se mueven más que nunca en el filo de la navaja, pues dar vida a lo que hay dentro de una persona, todo lo que configura su forma de ser, inteligencia y voluntad, y que le lleva a actuar, a soñar, a reír, a llorar, a consolar, parece, esta sí, de verdad, si se nos permite parafrasear a una serie y saga de películas, misión imposible. Y sin embargo, ese manojo de personajes que operan dentro de Riley –y sus semejantes, mostrados a escala menor, en otros seres humanos, como los padres–, no resultan ridículos o increíbles, sino tremendamente entrañables, y el espectador reconoce que por emociones como ésas se mueve en tantas ocasiones. Emocionar representando emociones es rizar el rizo, y aquí se logra de modo sobresaliente, conjugando la risa y el llanto, sonrisas y lágrimas, para así hablar de las cosas que importan, la familia, la amistad, los grandes ideales, el desarrollo de los talentos, que permiten superar los inevitables bajones que acompañan a la existencia humana.  
10/10
(1993) | 97 min. | Comedia
Es el famoso Día de la marmota en Punxsutawney, una pequeña ciudad de Estados Unidos. Phil Connors (Bill Murray) es un presumido periodista encargado de las noticias meteorológicas en una cadena de televisión. Como cada año, viaja para emitir su información. La misma mañana de la festividad, Phil para el despertador y se levanta malhumorado. Como es costumbre en él, se muestra antipático con cualquiera que se cruza en su camino. Todo lo contrario que su compañera Rita (Andie MacDowell), una bella y simpática periodista a quien le falta cariño. El Día de la Marmota ha pasado y cada uno regresa a la habitación de su hotel. Pero a la mañana siguiente, Phil se da cuenta de que no ha transcurrido el tiempo. El despertador vuelve a sonar a la misma hora, la radio vuelve a decir lo mismo, etc. Aturdido, se da cuenta de que está condenado a vivir siempre en el mismo día. Una película con un planteamiento muy original, que se desarrolla con agilidad. Gracias a la eficaz interpretación de Bill Murray, y a un guión audaz, esta comedia resulta muy entretenida. Uno de los papeles más atractivos de la dulce Andie MacDowell, que se dio a conocer en 1989 con Sexo, mentiras y cintas de vídeo.
8/10
Hace mucho, mucho tiempo, en los 70, en la relativamente lejana galaxia de Hollywood, George Lucas revolucionó el cine con la saga de La guerra de las galaxias, responsable directa de que la mayor parte de películas actuales de Hollywood se dirijan hacia un público cada vez más joven. Contra todo pronóstico, y a pesar de que Lucas tuvo grandes problemas para encontrar financiación para su película, se convirtió en un gran éxito. Por eso, el cineasta aseguró a los cuatro vientos que tenía pensado que la película fuera el capítulo cuarto de una extensa saga. El tiránico Imperio domina la galaxia, a pesar de la resistencia de la Alianza Rebelde. Antes de ser capturada, la princesa Leia esconde los planos del arma principal del Imperio, la Estrella de la Muerte, en un droide que irá a parar a las manos de Luke Skywalker. Éste intentará salvar a la princesa, con ayuda del jedi Obi-Wan-Kenobi y el contrabandista Han Solo. Aunque la estética se ha quedado bastante desfasada, continúa funcionando porque recupera el espíritu de las viejas películas de aventuras, y el argumento mezcla tópicos del género, con otros sacados del cine negro, el western y las películas de aviación. Aunque hoy en día los efectos especiales parecerán ingenuos, tienen el valor de estar hechos sin recurrir al ordenador, y en su momento fueron un hito. Además, Lucas fundó con los técnicos que había reunido la empresa ILM, que hoy en día siguen siendo los números uno en su campo. El reparto combina ilustres veteranos, como Alec Guinness y Peter Cushing, con jóvenes simpáticos, como el entonces desconocido Harrison Ford y los malogrados Mark Hamill y Carrie Fisher. La filosofía de la fuerza, aún siendo algo simplona, es bastante positiva y parte de principios religiosos.
7/10
Casi 40 años después de la película original, vuelve la saga de La guerra de las galaxias, en esta ocasión por primera vez sin el concurso de George Lucas, pero con un formidable sucesor: J.J. Abrams, curtido en televisión con Alias y Perdidos, y en cine con Misión imposible y Star Trek. El resultado complacerá sin duda a los fans galácticos recalcitrantes, y captará nuevos adeptos entre las nuevas generaciones. El despertar de la fuerza narra acontecimientos posteriores a El retorno del jedi, cuando la siniestra Primera Orden ha sustituido al Imperio en el lado oscuro de la Fuerza, con un ejército más poderoso que nunca, y una alianza rebelde que hace lo que puede para hacerle frente. Rey, una joven sin familia, y Finn, un antiguo soldado imperial, con ayuda del droide BB-8, deberán intentar dar con el paradero del mítico jedi Luke Skywalker para, una vez más, salvar a la galaxia. Aletea la fuerza, como parece lógico, en esta película, que parece urdida con la idea de tomar lo mejor del film con que empezó todo en 1977, lo que puede verse como un guiño a los nostálgicos –indudablemente lo es–, pero también como una jugada inteligente, consistente en reconocer lo que subyugó a los espectadores de antaño, para entregarlo de nuevo a modo de auténtica reinvención y convenientemente dosificado. Casi podría hablarse de remake, sin haber nada peyorativo en el uso de esta expresión, para ser justos y evitar malentendidos digamos que se trata de variaciones sobre la lucha que no cesa entre el bien y el mal, con ecos de situaciones ya vistas que son lo mismo sin ser lo mismo. Firma el guión Abrams junto a Lawrence Kasdan –que participó en los libretos de El imperio contraataca y El retorno del jedi, y Michael Arndt, que estuvo en la cinta animada de Pixar Toy Story 3–, que asume y reinventa todos los elementos posibles del primer film. Abunda la acción y la aventura punteadas con golpes de humor, servidas con buenos efectos visuales en los combates entre naves espaciales, la recreación de planetas y diseño de criaturas, evitando al mismo tiempo el empacho digital de Lucas, que malogró en parte su trilogía de precuelas. Y hay espacio para las sorpresas argumentales de contenido dramático, que por supuesto, no desvelaremos en estas líneas. Están bien los ingenuos e idealistas personajes de Daisy Ridley y John Boyega, una chica guerrera y un soldado imperial converso negro que empiezan a sentir una clara atracción, más el en alza Oscar Isaac, un piloto de la alianza rebelde, y el villano de la función, buen trabajo de Adam Driver como Kylo Ren; los actores aportan juventud más el toque de mayor peso femenino y de diversidad racial. El nuevo robot BB-8 tiene encanto. Produce, por supuesto un agradable cosquilleo constatar el retorno de Han Solo, Chew, Leia y Luke, más los inefables androides que han estado en todas las películas de la saga, R2-D2 y C-3PO. Siempre da gusto ver a Max von Sydow, pero por desgracia su presencia no tiene la relevancia que han tenido veteranos como Alec Guinness, Peter Cushing o Christopher Lee en otras entregas de la saga galáctica, que en su nueva andadura promete pingües beneficios para Disney.
8/10
(2001) | 178 min. | Aventuras | Fantástico Tráiler
Nada menos que 47 años hemos esperado los espectadores para presenciar en la gran pantalla una de las aventuras más fascinantes inventadas por la mente humana. Para los lectores de la novela, El señor de los anillos era mucho más que una historia, formaba parte del ideal de la vida, de la lucha perpetua entre el bien y el mal, una epopeya legendaria a la altura de los grandes mitos clásicos. La noticia de la filmación de una trilogía sobre la misión de Frodo y sus amigos fue sin duda una buena noticia, ya que los fans habían quedado algo desilusionados con la incompleta aunque laudable película en dibujos animados realizada en 1978 por Ralph Bakshi. La nueva versión prometía cerca de 9 horas de aventuras, tres películas correspondientes a las tres partes de la obra original. El estreno mundial de La comunidad del anillo el 19 de diciembre del pasado año se convirtió en el mayor acontecimiento cinematográfico que se recordaba en muchos años y la historia no había hecho más que empezar... Todo arranca en un territorio denominado La Comarca. Allí se celebra el cumpleaños de un hobbit llamado Bilbo (Ian Holm), en otros tiempos gran aventurero. Entre los invitados se encuentra el mago Gandalf (Ian McKellen), que sabe que Bilbo posee un extraño anillo lleno de poder encontrado en uno de sus viajes. Cuando, tras los festejos, Bilbo decide abandonar el pueblo, Gandalf le pide que se desprenda por su bien del anillo mágico. Éste pasará a manos de Frodo (Elijah Wood), el sobrino de Bilbo, quien tras recibir los consejos del mago, deberá a su vez escapar de su casa e impedir que el anillo caiga en manos de Sauron, quien lo busca con ahínco. El anillo en cuestión es de una importancia capital para el destino del mundo, su poder es incalculable y quien lo posea será el dueño de todas las conciencias. Fue forjado por el malvado Sauron, quien ahora quiere recuperarlo para sembrar el mal y reinar sobre todas las criaturas. La única manera de impedirlo es arrojar el anillo en el lugar donde fue forjado, el Monte del Destino, en la tierras de Mordor, dominio de Sauron. Allí se dirigirá Frodo, a quien en diversas etapas de su viaje se le irán uniendo otras criaturas (hobbits, hombres, enanos, elfos) hasta formar un número de nueve. La comunidad del anillo irá recorriendo la Tierra Media, un lugar lleno de sorpresas y peligros, de lugares mágicos y sórdidos y, poco a poco, Frodo irá siendo consciente de la importancia de su misión para el destino del mundo, sobre todo cuando los nueve compañeros tengan que afrontar peligros inimaginables: los repugnantes orcos, los trolls, los temibles nazgul, los peligros enterrados en las minas de Moria, el mismo poder oscuro del anillo… El director neozelandés Peter Jackson (Criaturas celestiales), fiel seguidor de la obra de Tolkien, se hizo cargo de un proyecto que contemplaba la filmación de toda la trilogía en una sola etapa. Esto, por una parte, posibilitó ajustarse al presupuesto de 270 millones de dólares, y, por otra, facilitó la unidad intrínseca de la trilogía, concebida por su creador como una única historia. El resultado es una apabullante aventura visual, rodada con una majestuosidad impresionante gracias a los grandiosos escenarios naturales de Nueva Zelanda. Batallas, persecuciones, romance, traición… Todo lo reúne esta obra filmada con la sensibilidad de quien conoce el excepcional material que tiene entre manos. Cuanta para ello en esta primera parte con un reparto encomiable, sobre todo por su adecuación a los personajes, pero de entre ellos sobresalen con fuerza Ian McKellen en el papel de Gandalf, el joven Elijah Wood en el de Frodo, y Viggo Mortensen en el del humano Aragorn, todo un seguro de vida para el pequeño hobbit portador del preciado anillo.
8/10
(2012) | 142 min. | Acción | Ciencia ficción | Drama
Futuro distópico. América del Norte se ha convertido en Panem, y gobernada desde Capitol, está dividida en doce distritos. Para evitar el enfrentamiento interno, las disputas se resuelven anualmente en los llamados Juegos del Hambre, donde cada distrito elige por sorteo a un chico y a una chica entre 12 y 18 años en un ejercicio de supervivencia en plena naturaleza donde unos se matan a otros, pues sólo puede haber un ganador, que será el único que quede con vida. Se trata también de un modo de entretener a la plebe. Katniss Everdeen, de 16 años, se presenta voluntaria para representar al distrito 12 en sustitución de su hermana pequeña Primrose, que tiene la mala pata de ser escogida por sorteo. Inteligente, juiciosa, hábil en la caza con el arco y las flechas, ella va a participar en los Juegos a su personal manera. Los juegos del hambre es una adaptación de la primera de las novelas de una trilogía juvenil concebida hábilmente por Suzanne Collins, y que en su traslación cinematográfica tiene todas las papeletas para convertirse en un merecido éxito entre los adolescentes. Aunque en la idea de un enfrentamiento a muerte entre adolescente se cita como referencia Battle Royale, novela, película y manga, podrían mencionarse muchas influencias, desde los mitos griegos, los juegos olímpicos y los gladiadores del circo romano, a historias de supervivencia tipo Acorralado o de la frontera, y críticas a la televisión basura de las que fue premonitoria El show de Truman. Incluso podríamos hablar de Matrix en versión adolescente. Sea como fuere, la película que dirige Gary Ross no se limita a un tonto mimetismo, sino que tiene muchas virtudes. Una, no pequeña, es la de ser tremendamente entretenida. Y otra, muy destacable, es la de invitar a los adolescentes, espectadores potenciales del film, a no caer en el adocenamiento de una sociedad aborregada que les impone ciertas reglas del juego. La protagonista, encarnada por esa magnífica actriz que es la joven Jennifer Lawrence, se esfuerza en ser dueña de su destino: se sacrifica por su hermana, desafía a los organizadores de los juegos con salidas inesperadas, y una vez es dejada a su suerte con otros 23 contendientes, “juega” con las reglas que le dicta su conciencia y no con las que le imponen desde fuera, violando su dignidad de persona. Lo que no significa que sea una insensible Rambo femenina, ella es frágil, tiene sentimientos, esta nerviosa cuando su vida se convierte en espectáculo televisivo, y le puede, y mucho, cierta inclinación maternal. Agilidad narrativa, pasajes emocionantes, buenas escenas de acción, dudas sembradas sobre ciertas inclinaciones amorosas, magnífica dirección artística... Y ello evitando la violencia desagradable, aunque sin obviarla. La maquinaria de Los juegos del hambre está montada con cariño y perfectamente engrasada –en el cuidado guión ha participado la propia novelista con Ross y Billy Ray–, y cuenta con personajes interesantes, como el mentor de Katniss, al que da vida Woody Harrelson; aunque no faltan secundarios algo esquemáticos, sin duda por falta de tiempo para perfilarlos mejor, a los que dan vida no obstante buenos actores como Donald Sutherland, Toby Jones, Stanley Tucci, Elizabeth Banks o Wes Bentley; en este sentido se repite los problemas de que adolecía la saga Harry Potter o incluso El Señor de los Anillos, echamos en falta más profundidad en esos roles.
6/10
(1955) | 84 min. | Drama
La acción se concentra en un día y comienza con una larga escena en una comisaría en que el inspector Ray (Edward Platt) se entrevista sucesivamente con tres jóvenes conflictivos y con problemas familiares, Jim Stark (James Dean), detenido por vagabundear borracho, Judy (Natalie Wood), confundida con una prostituta, y Platón (Sal Mineo), que ha matado a tiros a un cachorro. Sus vidas se complican cuando, en una carrera de coches hasta un acantilado entre Jim y Buzz (Corey Allen), el novio de Judy, éste muere. Jim, Judy y Platon se refugian en una mansión abandonada, pero cuando llegan los amigos de Buzz buscando a Jim, Platon dispara sobre ellos. El gran director Nicholas Ray consigue su primer y mayor triunfo con esta película, además de ser uno de sus trabajos más personales. Los atractivos de Rebelde sin causa son muchos: la fuerza con que Ray muestra la historia de tres adolescentes desamparados, la perfecta relación interpretativa entre James Dean y Natalie Wood, un sólido guión e inolvidables escenas, como la de la carrera de automóviles o la de la mansión abandonada, donde los tres adolescentes encuentran momentáneamente la felicidad. Fue estrenada un mes después de la muerte de James Dean, lo que le convirtió en un mito.
7/10
(1984) | 106 min. | Fantástico | Terror
En vísperas navideñas, los habitantes de un tranquilo pueblo van a verse asediados por unos destructivos monstruos gamberros. Todo comienza cuando un muchacho recibe como regalo un gracioso animalillo llamado Mowie, con el que sólo hay que respetar tres reglas: no mojarle, no someterle a la luz y, sobre todo, no darle de comer después de media noche. Cuando éstas se incumplen, de su interior comienzan a reproducirse horripilantes gremlins de comportamiento destructivo. Una sucesión de homenajes cinéfilos y bromas de todo tipo, que incluso tiene detalles cínicos como el convertir el gran sueño americano en una excavadora asesina. Exitosa producción de Steven Spielberg que se convirtió en la cuarta película más taquillera de 1984 con 148 millones de dólares de taquilla americana, dando lugar a una secuela mucho más disparatada titulada Gremlins 2: La nueva generación (1990), de nuevo dirigida por Joe Dante.
7/10
(1998) | 105 min. | Drama Tráiler
Rai, Javi, Manu. Tres chavales en un barrio de Madrid. Verano. No hay perspectiva de unas felices vacaciones. Los tres se quedan en casa, soportando la canícula madrileña. No pasa nada especial. Son amigos, pasan mucho rato juntos, charlan. Les vemos con sus frágiles familias; en trabajos eventuales, como el de "repartidor de pizzas sin moto"; en pequeñas aventuras; soñando con ganar el sorteo de un viaje a la playa. La ilusión de los tres es escapar de algunas de las perspectivas que ofrece el barrio: desempleo, droga, delincuencia, desintegración familiar. Concha de Plata en San Sebastián. 3 Goya: actriz revelación (Marieta Orozco) dirección, guión. Los premios avalan el segundo largo de Fernando León de Aranoa. Una historia ágil; unos hábiles diálogos, bien pensados, pero que saben a espontaneidad; una buenas interpretaciones. El film interesa y, como sucedía en la estupenda Familia, el director insiste en el tema de la búsqueda de la felicidad. En esta ocasión quizá, con tonos algo sombríos. La metáfora de los barrotes del puente de la M-40 (autovía de circunvalación de Madrid) es muy expresiva.
8/10
(1985) | 105 min. | Aventuras
Ni Sherlock Holmes fue siempre un adulto detective admirado en el mundo entero por su sagacidad, ni Watson un respetado doctor con barriga al que Holmes siempre metía en líos. Esta película cuenta la supuesta adolescencia de ambos, donde Holmes ya comenzaba a hacer de las suyas. Por una serie de circunstancias, descubren una misteriosa pirámide en el subsuelo de la ciudad. La inquietud de Holmes les llevará a investigar unos crímenes que está cometiendo una secta oriental. En el camino, Holmes se cruzará con el amor de una hermosa jovencita. Una magnífica película de aventuras que hará pasar un buen rato a cualquiera. Siempre buscando otra vuelta de tuerca, Steven Spielberg, en este caso como productor, entrega una original historia, dirigida con eficacia por Barry Levinson. Algunas escenas de acción, en las que el joven Sherlock Holmes debe sortear los peligros con su habilidad y astucia características, son muy espectaculares.
6/10
(2007) | 95 min. | Comedia | Drama Tráiler
Juno es una jovencita de dieciséis años. Un día decide tener su primera experiencia sexual con un chico del instituto, el buenazo y tranquilo Paulie. Y Juno queda embarazada. Tras desechar el aborto como alternativa, decide, con la aquiescencia de su padre y de su madrastra, dar al bebé en adopción. Para tal propósito elige a Vanessa y Mark Loring, un matrimonio joven, de buena posición económica, que anhela con ansia tener un hijo. En su anterior film, Gracias por fumar, Jason Reitman demostró tener mucho seso en la mollera al tratar un tema tan manido como el tabaco y sus peligros, sin caer en simplicidades de cara a la galería y entregar un film original y de irónico humor, crítico ante el cinismo y la hipocresía, muy lejos de la superficialidad. En su segundo film no defrauda la expectativa generada y entrega una historia entrañable y positiva, aunque se expone con un planteamiento muy serio y de indudable actualidad: las relaciones sexuales prematuras entre adolescentes. Con ese aire independiente, alegre y algo gamberro, con lenguaje procaz y situaciones peliagudas pero sin perder nunca el rumbo, Reitman habla del amor y del compromiso, y también del respeto, la libertad, y la responsabilidad ante los propios actos, cosas que nada tienen que ver con las apariencias, como lo demuestra la estupenda familia de Juno. Pero el film es realista y nada moralizante respecto a que algunas situaciones problemáticas no tienen una solución maravillosa ni pueden arreglarse con decisiones tomadas a la ligera. La galería de personajes creados por la guionista debutante Diablo Cody es muy rica. Y Reitman sabe definirlos en pantalla con una o dos pinceladas certeras, como a los padres de Juno. También hay momentos de comedia bien resueltos, como el varapalo a la enfermera de la ecografía o algunos chispeantes diálogos. Y se agradece de veras que algún “peligroso derrotero” que podría haber dado al traste con la historia esté virtuosamente esquivado, como la amistad entre Juno y Mark. Pero por encima de cualquier aspecto brilla extraordinariamente la interpretación de la menudita Ellen Page, una joven actriz que encandiló en su día en Wilby Wonderful y que luego bordó su terrorífico papel en Hard Candy. Su adolescente Juno es sencillamente magistral, entrañable, malévolamente divertida, de una mordaz inteligencia que te desarma, rápida y nada afectada. Todo un personaje.
7/10
(1981) | 111 min. | Aventuras
Un profesor de arqueología llamado Indiana Jones (Harrison Ford), combina sus clases de arqueología en la Universidad, con una agotadora actividad aventurera por todo el mundo, en busca de piezas arqueológicas de valor. En 1936, Hitler pone a un poderoso equipo en busca del Arca de la Alianza, donde fueron guardadas las Tablas de la Ley que Dios entregó a Moisés en el Monte Sinaí. Indiana recibe el difícil encargo de adelantarse a los nazis y conseguir el Arca. Pero para cumplir su misión Indi deberá correr innumerables aventuras y sortear los más increíbles peligros. Spielberg recupera con esta sensacional película el espíritu de los viejos seriales de aventuras de los años 30 y 40. Son dos horas de acción sin respiro, que se ven sin ningún esfuerzo y con mucho gusto. Se acumulan las situaciones más complicadas, de las que Indiana Jones siempre sale airoso. La emoción visual se logra a un ritmo trepidante, y se suceden a velocidad de vértigo las aventuras en la jungla sudamericana, en el desierto de El Cairo o en una base submarina nazi. Aunque la historia no es muy rica en matices, el sentido del humor es un elemento constante. En su estreno, fue una de las más taquilleras de la historia del cine. La música compuesta por John Williams es magistral.
8/10
(1978) | 115 min. | Romántico | Musical
John Travolta interpreta a Danny, el arrogante jefe de una pandilla de adolescentes de los años 50. Todos le conocen como un tipo duro e implacable con las chicas. Cuando regresa de sus vacaciones de verano y se reúne con sus amigos en el instituto, continúa siendo el mismo. Todo cambia cuando Sandy (Olivia Newton-John) le reconoce como su amor del verano. Pero él se hace el loco, aunque sigue enamorado de ella. Sandy se integrará en una pandilla de chicas de armas tomar, y de esta manera se enfrentará a la altanería de Danny. Una de las películas musicales míticas. John Travolta se presenta en plenas facultades, y es un derroche de energía y magnetismo. La debutante Olivia Newton-John, una estrella de la canción por entonces, realiza un atractivo papel como la ingenua enamorada de Travolta. Las canciones son excelentes, y no pierden su ritmo y su frescura con el paso de los años. Las coreografías son magníficas. Un homenaje a la época dorada del verdadero rock and roll. Nadie debe perdérsela.
6/10
(1984) | 122 min. | Aventuras Tráiler
Primera entrega de lo que, debido a su éxito, constituiría después una larga saga. Nos narra las aventuras de Daniel, un muchacho recién llegado a la ciudad de los Angeles, que pronto se ve envuelto en problemas a causa de "los Cobras", una terrible pandilla de jóvenes luchadores de karate que la toma con él por salir con la antigua novia del líder de la cuadrilla. Daniel deberá recurrir al viejo maestro Miyagi, un conocedor de todas las artes marciales así como un consumado filósofo. Él le entrenará, aconsejará y ayudará para su enfrentamiento con los terribles "Cobras." Entretenido film de aventuras y luchas de artes marciales, impregnado de filosofía y sabiduría oriental, dirigido por John G. Avildsen (Rocky), y protagonizado por Ralph Macchio y Pat Morita, a quienes acompaña una jovencita Elisabeth Shue.
6/10
(1985) | 116 min. | Aventuras | Fantástico
Las aventuras de Marty McFly a través del tiempo son casi un clásico. Robert Zemeckis reinventó las travesías temporales que ya ideara H.G. Wells en su célebre novela "La máquina del tiempo", varias veces llevada al cine. Zemeckis (Forrest Gump, Lo que la verdad esconde) logra un fabuloso cóctel de acción y comedia, gracias a un guión milimétrico y a una interpretaciones meritorias de los dos actores principales: Michael J. Fox, que da vida a Marty, y Christopher Lloyd, que encarna a Doc, el loco científico amigo del protagonista. En esta primera entrega, Marty viaja a la época del Rock'n Roll para conseguir el encuentro con sus futuros padres. Inolvidable el punteo en el baile de fin de curso.
7/10
Adaptación al cine de la novela homónima escrita a los 23 años por la debutante Veronica Roth. Forma una trilogía con "Insurgente" y "Leal", por lo que la productora, Summit Entertainment, tiene en mente que Divergente inicie una nueva franquicia juvenil si le acompaña el éxito en las taquillas. La acción de Divergente transcurre en el futuro, cuando la población se ha dividido en cinco grupos: Verdad, Erudición, Cordialidad, Osadía y Abnegación. En esta última, encargada del gobierno aunque se cuestiona su honradez, se ha criado con su hermano y sus padres la joven Beatrice. Cuando ésta se dispone a pasar la prueba de aptitud que determina el clan al que pertenecerá para siempre, tiene claro que no se siente parte de los suyos, pues le atrae más Osadía, que se ocupa de la defensa y seguridad. Inesperadamente, la encargada de hacerle este test le confiesa en secreto a Beatrice que los resultados arrojan que es una 'divergente', lo que quiere decir que no encaja en ninguna de las facciones. Esto la convierte en una persona peligrosa para el gobierno, que la considera difícil de controlar... Ya la novela apareció a rebufo de la exitosa Los juegos del hambre, publicada 3 años antes, y resulta evidente que al comprar los derechos para el cine, la compañía tenía en mente repetir los mismos elementos: trilogía literaria con tirón, futuro distópico, muchacha destinada a rebelarse contra la opresión, historia de amor apasionado, joven actriz en alza como protagonista, veteranas estrellas en papeles secundarios y director de prestigio. No es la primera vez que se imita la fórmula, pues también seguía el mismo sendero The Host (La huésped), que no obtuvo el resultado previsto. Aparte de la sensación de “déjà vu” que produce Divergente, también juega en contra su excesivo metraje de 139 minutos centrados en su mayor parte en las pruebas que debe superar la protagonista para ser aceptada por su nuevo bando, tan repetitivas como premiosas. Esto le quita vigor dramático al último tramo, cuando la acción avanza y ofrece giros que ya pillan al espectador un tanto agotado. Dejando aparte estas consideraciones, lo cierto es que Divergente capta la atención del espectador. Aunque el realizador Neil Burger no llega a la altura de la más personal El ilusionista, logra una esmerada ambientación de un Chicago futurista en el que no circulan coches, y consigue cierta fuerza en secuencias claves, como en la dolorosa separación de la protagonista de sus padres, cuando no le está permitido quejarse o aferrarse al pasado. Sin llegar al nivel de la sorprendente Jennifer Lawrence en su saga del hambre, lo cierto es que Shailene Woodley, nominada al Oscar como hija de George Clooney en Los descendientes, cumple como protagonista, al igual que su partenaire, el menos conocido Theo James (Conocerás al hombre de tus sueños) y un Jay Courtney al que se le da mejor un papel desagradable que hacer de improbable hijo de Bruce Willis en La jungla, un buen día para morir. Como cabe esperar las veteranas Ashley Judd (la madre) y Kate Winslet (la malvada líder de la facción Erudición) realizan un impecable trabajo a pesar del poco espacio que tienen sus respectivos personajes. Por otro lado, Divergente aprovecha bien el tema central, la afirmación de la personalidad, por lo que conectará con el público adolescente al que mayoritariamente se dirige. Igual ocurre con sus reflexiones sobre los esfuerzos para pertenecer a un grupo, y la importancia de mantener los lazos familiares a pesar de las desavenencias de la vida.
5/10
(2008) | 122 min. | Romántico | Fantástico Tráiler
La directora Catherine Hardwicke continúa indagando en la vida y los sentimientos de la juventud, tras sus dos logradas películas Thirteen (1999) y Los amos de Dogtown (2001). Ahora lleva a la gran pantalla la novela "Crepúsculo", la primera de una saga literaria escrita por la americana Stephenie Meyer, que en poco tiempo se ha convertido en un fenómeno editorial tanto en Estados Unidos como en otros países. Podemos estar ante el nacimiento de un mundo cinematográfico no pequeño, del estilo de los iniciados con Harry Potter y la piedra filosofal o Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario. Pero si entonces eran magos y diferentes criaturas fantásticas las que poblaban la pantalla, ahora la cosa va de vampiros. Bella Swan es una joven de diecisiete años que se ve obligada a mudarse de la casa de su madre en la cálida y seca Arizona hasta la de su padre, en el húmedo y lluvioso estado de Washington. Los comienzos en el pueblo de Forks no son fáciles, apenas conoce a nadie y su padre, a la sazón jefe de policía de la pequeña localidad, no es que sea muy comunicativo. Pero pronto el mundo de Bella cambia. Entre los alumnos hay uno que se ha fijado en ella, y también la joven ha quedado atrapada por la misteriosa y reconcentrada personalidad del compañero. Se trata del pálido Edward Cullen, cuyo atractivo también es la parte visible de un secreto bien guardado. Edward es un vampiro y tanto él como su familia poseen diversas características y habilidades en mayor o menor medida: inmortalidad, fuerza, rapidez, visión futura, telepatía, etc. Entre Bella y Edward se abre un inmenso abismo. Sin embargo, el intenso amor nacido entre ellos ya es imparable. No pueden vivir el uno sin el otro y eso les deparará numerosos peligros. Como se ve, no estamos ante una película de vampiros al uso. La razón es que se trata principalmente de una historia de amor, y no sólo eso, sino de la narración de un enamoramiento ferviente, juvenil. No hay aquí escenas sangrientas, colmillos goteantes y doncellas asesinadas. Nada de eso. Es cierto que los elementos de terror o de acción están presentes en una subtrama que introduce a unos vampiros malvados, pero también lo es que a la postre son sólo escenas que completan el verdadero núcleo de la trama: el amor imposible surgido entre Bella y Edward. Y en este aspecto cabe hacer una lectura más antropológica, pues en cómo viven su propia relación estriba la idea esencial de la película: el autodominio por amor. La directora logra magistralmente dar forma a esa difícil cuestión al establecer un bello paralelismo entre vampirismo y sexualidad. Si ya desde siempre estos dos temas han sido amplia y morbosamente relacionados, ahora se trata de darle otra vuelta de tuerca: mantener intacto (sano-puro) al ser amado. Hay que tener en cuenta, por otra parte, que el film va dirigido a un público joven, y eso se nota. En algunos momentos, se excede demasiado en los planos románticos, las imágenes idílicas y en el juego de miradas, a veces con ralentizaciones chirriantes e incluso cursis. De ese modo el amor de los protagonistas corre el riesgo de devaluarse en simple flechazo. También se nota demasiada simpleza en la definición de los personajes secundarios (los amigos del instituto, la familia Cullen, etc.) y otros están algo desaprovechados, como el padre de Bella. Está lograda en cambio la atmósfera del film, con una hermosa y sombría fotografía de los boscosos parajes de Oregón, donde se rodó la película. También es muy elogiable la interpretación de Kristen Stewart, tan joven como grandísima actriz, que encarna con mucha intensidad a la protagonista. Le secunda con corrección el menos conocido Robert Pattinson, quien sin embargo asombra con su talento musical al interpretar al piano la pieza "Bella's Lullaby", evocador tema de amor de la película compuesto por el maestro Carter Burwell.
5/10
(2004) | 131 min. | Aventuras Tráiler
Que uno de los temas de mayor predicamento en el cine es la búsqueda de tesoros es cosa bien conocida, pero también es cierto que pocas películas en los últimos años han abordado este argumento de modo tan directo y entretenido como La búsqueda. Cuenta con todos los resortes que uno demanda en este tipo de aventuras: el intrépido buscador, el amigo estrafalario y lumbreras, la chica guapa en apuros, el malo malísimo que intenta llegar antes que nadie, las pistas que se van despejando una a una, un poco de comedia y mucho, mucho de acción. Estamos ante una feliz mezcla de producción de altos vuelos –con la factoría de Jerry Bruckheirmer a la cabeza– y de cine familiar de calidad, gracias a la sabia mano de Jon Turteltaub, un verdadero especialista en estas lides, como ya demostró en sus comedias Elegidos para el triunfo, Mientras dormías o The Kid. La familia Gates ha vivido obsesionada durante varias generaciones con un antiguo tesoro que se remonta a la época de los caballeros templarios. Uno de sus antepasados recibió la primera pista de su existencia, y, ahora, el último eslabón de la familia es Ben, quien obsesionado con la historia que le contó su abuelo dedica su vida a la búsqueda del famoso botín. Tras años de investigaciones ha encontrado una pista fiable. Sin embargo, le resulta imposible dar el siguiente paso, ya que le lleva directamente al documento mejor custodiado de Estados Unidos: la Declaración de Independencia. Ahí hubiera acabado la aventura de Ben, si no llega a enterarse de que su peor enemigo, el traidor Ian Howe, pretende robar el famoso documento redactado por los Padres de América. Ahora, la única posibilidad de recuperar el mayor tesoro nacional de Estados Unidos es que Ben se adelante a su enemigo. Si por algo destaca esta película es por ser un entretenimiento puro. Su argumento y su desarrollo bebe mucho de la reina del género, En busca del arca perdida, pero esta vez la novedad recae en ambientar la historia en plena urbe moderna. Turteltaub logra con eficacia convertir la selva y el desierto en las calles de Washington, Filadelfia y Nueva York, cuyos edificios, iglesias, y subterráneos adquieren una nueva y misteriosa identidad, y acaban por convertirse en mundos inexplorados, cuya magia se oculta bajo el tráfago ordinario de la vida metropolitana. A esto se une una eficaz dirección de actores, todos ellos con caracteres muy definidos, aunque hay que destacar al escéptico padre de Ben (estupendo Jon Voight) y al manitas Riley (Justin Bartha), un verdadero acierto. Destaca también la impecable fotografía de Caleb Deschanel, el aspecto casi esotérico de la investigación (secretos templarios, símbolos masones, cementerios y tumbas), tan de moda hoy en día, y el trepidante ritmo de algunas escenas, como la persecución por tejados, calles y parques de la ciudad.
7/10
El jovencito Thomas es elevado en un montacargas hasta El Claro, un limitado espacio exterior al aire libre, cuya única posible salida sería a través de un complicado laberinto habitado por extrañas criaturas depredadoras. Le tocará convivir con otros jóvenes, sólo varones, que como él subieron a través de la caja hasta ese lugar sin memoria, lo única que recuerdan, pasado algún tiempo, son sus nombres. Thomas descubre que sus compañeros son muy cautelosos a la hora de afrontar los peligros que les acechan, pero él tiene madera de líder, y frente a la pasividad propugnada por algunos, él comienza a tomar decisiones que suponen un riesgo claro para su vida, y tal vez para la de los otros. Continúa la moda de adaptar novelas juveniles que vaticinan un complicado futuro distópico, tras las películas Los juegos del hambre y Divergente, o crear “ex novo” en la misma dirección, véase la serie televisiva Los 100. Con mimbres como los de la novela de referencia sobre jóvenes que lo tiene difícil para convivir juntos en un lugar aislado ­–la novela del Nobel William Golding “El señor de las moscas”–, o el referente de los misterios de la isla en Perdidos, el debutante en el largometraje Wes Ball se apresta a adaptar las populares novelas de James Dashner, publicadas por primera vez en 2009. El film es entretenido, logra crear una atmósfera de tensión y miedo, por los peligros que acechan y la incómoda ignorancia de los personajes, compartida con los espectadores, acerca de lo que realmente está ocurriendo, unos y otros no saben por qué pasa lo que pasa. En algunos momentos la cinta se acerca al género de terror, también por ciertos pasajes violentos no aptos para todos los paladares. Visualmente la cinta es impactante, pero algunos momentos de acción son algo confusos y videocliperos, aturullan demasiado. La idea principal que propugna El corredor del laberinto, muy adecuada para la sociedad actual, tan acomodaticia y pasiva, es la de qué actitud se debe adoptar ante las dificultades y problemas que hay que resolver en la vida. En los extremos, se puede aceptar el estado de las cosas, esto es lo que hay, y adaptarse; o bien, propugnar un cambio radical para alcanzar una solución; y en medio hay bastantes posibles posturas, según uno esté dispuesto a arriesgar –quizá temerariamente– o adoptar una actitud prudente –que podría lindar con la cobardía–. Hay una decisión de no recurrir a actores de caché demasiado alto, tenemos jóvenes guaperas más o menos resultones como al protagonista, Dylan O’Brien, al que sólo conocerán los fans de la serie Teen Wolf. Los secundarios funcionan razonablemente –siempre resulta agradable ver a Patricia Clarkson, aunque sabe a poco su presencia–, pero se saca poca tajada a la llegada al lugar de una chica, que debería revolucionar al gallinero, podría uno pensar, y que encarna una sosita Kaya Scodelario.
6/10