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Lista de cine

Las mejores películas sobre escritores, reales y de ficción

Actualizada el 07/07/2020

Hay muchas y muy buenas películas sobre escritores, pues el cine siempre se ha llevado muy bien con el arte de las letras y de la palabra impresa. No por casualidad antes de rodar una película es nacesario confeccionar un guión, un libreto que al menos sirva como base segura para lo que los actores han de interpretar en la pantalla. No ha sido fácil, por tanto, elegir de entre todas las posibles las mejores películas sobre escritores.

Desde luego llama la atención la cantidad de películas que hablan de la vida de escritores, sin duda alguna el oficio artístico más representado en las películas, superior al de los pintores, cineastas o músicos, por poner algunos claros ejemplos. Las películas sobre escritores son susceptibles de ser divididas en dos grandes grupos, según se trate de personajes reales o personajes inventados. Porque lógicamente muchas películas han hablado de escritores meorables pero que en realidad nunca existieron, tal es el caso por ejemplo del personaje de Barton Fink en la película homónima de los hermanos Coen o del divertidisimo y maniático Melvin Udall en Mejor... imposible, uno de los mejores papeles interpretados por Jack Nicholson.

De todas maneras, seguramente las mejores películas de escritores hagan referencia a escritores que existieron en realidad. Es lo normal, ya que las emociones que sus vidas pueden generar en el espectador serán presumiblemente más intensas y además siempre permiten a los interesados conocer mucho más las apasionantes vidas de personas que dejaron su impronta en la historia, para regocijo de los lectores, es el caso de Memorias de África o Tierras de penumbra, excepcionales acercamientos a Isak Dinesen y C.S. Lewis. Ofrecemos, por tanto, una lista primera que incluye títulos que tratan sobre la vida de autores reales de todos los tiempos, y después otra con diversos títulos que inventan personajes también apasionados por crear historias. Como siempre, la lista no está ordenada por orden de calidad ni de preferencia.

 

Escritores reales

1. Tierras de penumbra (C.S. Lewis)

2. Shakespeare enamorado (William Shakespeare)

3. La joven Jane Austen (Jane Austen)

4. El secreto de los hermanos Grimm (Wilhelm y Jacob Grimm)

5. Días sin vida (F. Scott Fitzgerald)

6. Truman Capote (Truman Capote)

7. Historia de un crimen (Truman Capote)

8. Miss Potter (Beatrix Potter)

9. Kafka (Franz Kafka)

10. Descubriendo Nunca Jamás (J.M. Barrie)

11. Vida de este chico (Tobias Wolff)

12. Antes que anochezca (Reynaldo Arenas)

13. Cervantes (Miguel de Cervantes)

14. El fabuloso Andersen (Hans Christian Andersen)

15. Tom y Viv (T.S. Eliot)

16. En el amor y en la guerra (Ernest Hemingway)

17. El secreto de Joe Gould (Joe Gould)

18. Teresa, Teresa (Santa Teresa de Jesús)

19. Julia (Lillian Hellman)

20. La Sra. Parker y el círculo vicioso (Dorothy Parker)

21. La hija de un soldado nunca llora (James Jones)

22. Un cuento de hadas (Arthur Conan Doyle)

23. Soldados de Salamina (Rafael Sánchez Mazas)

24. Canción inolvidable (George Sand)

25. Wilde (Oscar Wilde)

26. Las horas (Virginia Woolf)

27. Remando al viento (Lord Byron, Mary Shelley)

28. Diarios de la calle (varios chicos de instituto)

29. Iris (2001) (Iris Murdoch, John Bayley)

30. El diario de Ana Frank (Ana Frank)

31. Hamsun (Knut Hamsun)

32. Memorias de África (Isak Dinesen)

33. La escafandra y la mariposa (Jean-Dominique Bauby)

34. Sylvia (Sylvia Plath, Ted Hughes)

35. Vidas al límite (Arthur Rimbaud, Paul Verlaine)

36. El joven Winston (Winston Churchill)

37. Agatha (Agatha Christie)

38. Jack London (Jack London)

39. La vida de Emile Zola (Émile Zola)

40. Predilección (Charlotte Brontë, Emily Brontë, Anna Brontë)

41. Las hermanas Brontë (Charlotte Brontë, Emily Brontë, Anna Brontë)

42. Las alas del coraje (Antoine de Saint-Exupéry)

43. El hombre de Chinatown (Dashiell Hammett)

44. La noche oscura (San Juan de la Cruz)

45. Cyrano de Bergerac (Savinien de Cyrano de Bergerac)

46. Cyrano de Bergerac (1950) (Savinien de Cyrano de Bergerac)

47. Destino de caballero (Geoffrey Chaucer)

48. El hombre que pudo reinar (Rudyard Kipling)

49. Carrington (Lytton Strachey)

50. Las aventuras amorosas del joven Molière (Molière)

51. Nora (James Joyce)

52. El editor de libros (Thomas Wolfe)

53. Tolkien (J.R.R. Tolkien)

54. Cartas a Roxane (Edmond Rostand)

 

Escritores imaginarios

1. El taller de escritura

2. El resplandor

3. Barton Fink

4. Descubriendo a Forrester

5. Misery

6. En la boca del miedo

7. Expiación

8. La ventana secreta

9. Smoke

10. Annie Hall

11. Balas sobre Broadway

12. Best-Seller

13. Cuenta conmigo

14. Dulce libertad

15. Factótum

16. La gran estafa (2006)

17. El escritor

18. La mitad oscura

19. La vida de los otros

20. Mejor... imposible

21. El turista accidental

22. Pregúntale al viento

23. El club de los poetas muertos

24. Adaptation. El ladrón de orquídeas

25. Más extraño que la ficción

26. Entre copas

27. Bajo el sol de la Toscana

28. El crepúsculo de los dioses

29. Jóvenes prodigiosos

30. La flor de mi secreto

31. State and Main

32. La huella

33. 1408

34. El pecado de Cluny Brown

35. Días sin huella

36. Antes del atardecer

37. En un lugar solitario

38. Love Actually

39. Manhattan

40. Moulin Rouge

41. Memorias de Queens

42. El borracho

43. Vivir un gran amor

44. La mancha humana

45. Todo lo demás

46. Desmontando a Harry

47. Orange County

48. Nadie conoce a nadie

49. La última vez que vi París

50. Lolita (1962)

 

Las mejores películas sobre escritores, reales y de ficción
(2019) | 110 min. | Histórico | Biográfico | Comedia Tráiler
Un delicioso y divertido homenaje al mundo del teatro a propósito de la génesis a finales del siglo XIX de “Cyrano de Bergerac”, la obra más exitosa de la historia del teatro francés. Sorprende gratamente el talento del guionista y director parisino Alexis Michalik, que deja de lado su labor de actor, faceta en la que le habíamos visto en La banda Picasso o Atraco en familia, para debutar a lo grande tras las cámaras con una inteligente invención que denota un gran pasión por el teatro y por el mundo de la interpretación. Incluso hay una estupenda referencia al nacimiento del cinematógrafo, al que se alude como un instrumento que revolucionará el mundo del espectáculo. Estamos en 1897. Edmond Rostand, joven poeta, casado y con hijos pequeños, no acaba de hacerse un nombre en la escena francesa. Sus obras en verso son premiosas y no gustan demasiado a un público que busca sobre todo entretenimiento, pero lo peor es que Edmond está seco, sin ideas, y los apuros económicos llaman a su puerta. Sin embargo, gracias a la intervención de la gran Sarah Bernhardt el joven escritor será recibido por el prestigioso actor Constant Coquelin y ambos acordarán realizar una obra en verso, bajo tres condiciones: será una comedia, tendrá tres actos y la actriz principal ha de ser Maria Legault. Por su tono cómico y ligero, Cartas a Roxane quizá entronque más con filmes teatrales como ¡Qué ruina de función!, a pesar de que la atmósfera histórica y el estilo de la obra remita a libretos más clásicos, como los de Shakespeare in Love o Noche de reyes. Además de incluir en su homenaje a personajes históricos de la escena gala, Michalik centra su historia en la simbiosis entre la ficción y la realidad, algo no demasiado novedoso a priori, pero que él logra hacer muy convincente y es una base sólida para generar situaciones de enredo. Desde luego el proceso creativo tiene momentos de gran lucidez, como los provocados por el personaje del tabernero, realmente magnífico, una especie de filósofo, inteligente y alentador, que ejerce casi de ángel de la guarda de Rostand. Y, por supuesto, como la inspiradora y cómica escena de la terraza, que llegará a ser una de las más famosas de la obra de ficción. Como en ese caso, poco a poco situaciones reales irán dando forma a la obra inmortal. Destaca en la película el dinamismo de la trama. Aunque la película tenga una duración cercana a las dos horas, Michalik nunca aburre, evita demorarse en los ensayos del texto y prefiere situar la acción en la tramoya, entre las bambalinas de lo que le está ocurriendo al protagonista y a sus camaradas, éstos adecuadamente caracterizados. Se juega un poco al vodevil, a veces frívolo (con esa visita al burdel), pero procurando no desviarse demasiado del equilibrio del buen gusto. Memorable es el diálogo entre Rostand y Chejov en el vestíbulo de la casa de citas. El reparto es bastante coral, pero sin duda alguna destaca la composición de Thomas Solivérès, que encarna a la perfección a un protagonista sencillo y bueno, agobiado por lo que se le viene encima y que va recibiendo con estupor creciente las ideas que pueblan su imaginación. Le acompañan con gran oficio Olivier Gourmet y la joven Lucie Boujenah.
7/10
(2019) | 112 min. | Biográfico | Drama Tráiler
Acercamiento a J.R.R. Tolkien, el creador de “El Señor de los Anillos” y toda la asombrosa mitología que envuelve a la trilogía, que incluye los orígenes de ese universo, e incluso los fundamentos de las distintas lenguas de las criaturas que lo habitan. El guión de los desconocidos David Gleeson y Stephen Beresford saber escapar de las trampas que suelen acechar en el biopic, al centrar la trama en su etapa juvenil, presentando al personaje en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, en la batalla de Somme, para retrotraerle desde ahí con sus recuerdos a las vivencias que ha acumulado hasta la fecha. Lo que incluye su temprana orfandad junto a su hermano Hilary, el enamoramiento hacia Edith Bratt, huérfana también, su etapa en la exclusiva King Edward’s School de Birmingham y la camaradería con otros compañeros de mejor posición social, Robert Gilson, Christopher Wiseman y Geoffrey Smith, con los que formó el TCBS, The Tea Club and Barrovian Society, donde compartían sus cuitas, y la pasión por las distintas artes, la poesía, la pintura, la música. Como se ve, el film incluye sólo unos pocos años de la vida de John Ronald Reuel Tolkien –el escritor nacido en Sudáfrica en 1892 vivió hasta 1973–, pero la idea es mostrar el humus donde se forja su carácter y desarrolla su creatividad, partiendo de sus inclinaciones naturales –le encantan los idiomas y la poesía– y apoyándose en la experiencia que va acumulando. Aunque toda su creación de la Tierra Media no se ha plasmado aún en el papel, sí que está incipiente en los desafíos que le toca afrontar, y que son sugeridos por ejemplo en el campo de batalla, la sombra de Sauron, el célebre señor oscuro, es alargada. Cualquier conocedor de la obra de Tolkien reconocerá, en la épica de lo cotidiano de esta etapa temprana, lo que parecen semillas de las que germinarán sus ricas historias. Quizá, puestos a poner una pega, no se presta la atención debida al hondo catolicismo de Tolkien, aunque esté presente por la figura de uno de sus benefactores, el sacerdote Francis Xavier Morgan. El director finlandés Dome Karukoski, apasionado de la obra de Tolkien, toca con acierto varias teclas, que componen una armoniosa melodía sin notas discordantes. En lo referente al frente de batalla, hay un acertado tono onírico en algún pasaje, que recuerda al modo en que la infravalorada versión animada de El Señor de los Anillos de Ralph Bakshi evocaba al poder oscuro. El gusto de Tolkien por la poesía, los mitos, las lenguas, para lo que tiene talento, y por las otras bellas artes –la música de Wagner y “El Anillo de los Nibelungos”, por ejemplo–, que comparte con las personas que ama, queda bien recogido, también en la conexión que establece con uno de sus profesores –estupendo Derek Jacobi– cuando marcha a la universidad de Oxford. Pero esto sería nada si no lograra, como lo hace, la conexión humana, de almas gemelas que se profesan amor mutuo. Y aquí desarrolla muy bien la historia romántica de John y Edith –encantadores Nicholas Hoult y Lily Collins–, y la franca amistad con los componentes del TCBS, que les concede incluso el coraje necesario para sobrellevar las contrariedades.
7/10
(2017) | 114 min. | Drama Tráiler
Verano en La Ciotat, villa portuaria de la Provenza. Un grupo de jóvenes se dan cita cada día para asistir a un curso de verano que consiste en participar de un taller literario. La intención es escribir una novela coral, que posteriormente será publicada. El taller está dirigido por una conocida novelista, Olivia Dejazet, que modera las ideas y alienta la creatividad de los participantes, entre los que hay, lógicamente algunos más motivados que otros. Más que interesante película de Laurent Cantet (Regreso a Ítaca), uno de esos cineastas a quien seducen las historias reales, humanas, que hablen de nuestras actitudes, de las ideas que nos configuran, de conflictos personales y sociales. En este caso, un curso veraniego de escritura le sirve al director para sacar a la superficie algunas características de la juventud de hoy, como su propensión al enfrentamiento, su violencia latente, los problemas de racismo a raíz de la radicalización islámica, la cultura de los videojuegos. Pero sobre todo hay un foco hacia lo que mueve a la juventud (o, mejor, a lo que no la mueve), pues los más sensibles e inteligentes acusan un tremendo nihilismo, una desidia vital que, más allá de hacerles perder el tiempo e impedirles ver un horizonte con sentido, puede ser también un peligroso terreno hacia la destrucción. Por supuesto, en El taller de escritura entra de alguna manera la catarsis que pude significar escribir, exteriorizar los propios fantasmas por medio de la creatividad. Verter las experiencias y los sentimientos en un papel puede ser un inmejorable medio para llegar a conocerse, para comprenderse y emprender la marcha. Todo esto lo cuenta Cantet casi de puntillas, poco a poco, pero con realista perfección. Por supuesto, la literatura es ficción, pero puede y debe hablar de cosas muy reales, de gente de verdad, algo que en este film aprenden tanto los alumnos como la propia profesora, maravillosa y sobriamente interpretada por Marina Foïs. En este film no es fácil definir dónde acaba la labor del guionista (en colaboración con Robin Campillo) y empieza la del director, pues Cantet amalgama su relato ajustadamente, ningún plano o escena, parecen incluidos a la ligera, todos cuentan algo y retratan a sus personajes, sobre todo al taciturno protagonista, Antoine, de una verosimilitud que asusta, notablemente interpretado por el debutante Matthieu Lucci. Film inteligente, sutil y anti superficial, de trama sencilla pero de potente carga antropológica, donde la narración se vierte de modo pausado, natural, plena de cotidianidad.
7/10
(2016) | 104 min. | Biográfico | Drama Tráiler
Año 1929, Nueva York. Dos hombres muy diferentes, casi opuestos; Maxwell Perkins, editor de Charles Scribner's Sons, sosegado, trabajador constante, generoso, de costumbres grises y rutinarias, casado y padre de cinco hijas; y Thomas Wolfe, aspirante a escritor, compulsivo, en diálogo constante y nervioso, actividad exterior agotadora, malvive en un discreto piso con una mujer que ha abandonado a su familia. Maxwell decide publicar el primer libro de Wolfe, pero antes habrán de poner en marcha un laborioso trabajo de corrección, de pulimentación, de simplificación. La razón es que el manuscrito tiene miles de páginas. Es muy difícil hacer una película en torno a la literatura, al mundo interior y creativo que hay detrás de un autor. Sin ser la séptima maravilla del mundo esta película de corte muy clásico cuenta de manera sencilla, bella y nada ampulosa el mundo de la edición tal y como era allá por los años 30 del siglo XX. Para ello el gran guionista John Logan (Gladiator, La invención de Hugo, Skyfall) se ha basado en el libro de A. Scott Berg, que narra la historia real acaecida entre los personajes. Así, logra ofrecer luz clara acerca del talento de Thomas Wolfe (1900-1938), prestigioso escritor norteamericano fallecido prematuramente, y la clave quizá es precisamente que se aleja de “argumentos literarios” para centrar el guión en su editor, Maxwell Perkins, lo que por otra parte supone un precioso homenaje a esas personas anónimas que con su trabajo callado y constante logran que millones de personas disfruten de las historias ajenas, a la vez que lidian constantemente con ese genio tan complicado –"Genius" es el título original del film–, a menudo egocéntrico y displicente, que es el caprichoso carácter del autor de éxito. Al final, El editor de libros –y no deja de ser curioso que el título castellano se refiera al otro personaje– acaba siendo una película muy humana, sencilla, sí, pero nada discursiva o pesarosa, porque en realidad trata de la amistad de dos hombres muy diversos, capaces de compenetrarse, de escucharse y de entenderse más allá de las páginas impresas. Aparte de la modélica aunque algo efectista corrección del primer capítulo, algunas otras escenas son memorables, como en la que Wolfe enseña a Maxwell a apreciar la improvisación del jazz, a abrirse a la frescura de la vida más allá de su monotonía enlatada o, como contrapartida, cuando Maxwell le explica que el oficio de escritor no tiene nada de frívolo, pues contar historias forma parte de la identidad humana. Detrás de El editor de libros se sitúa el hasta ahora desconocido Michael Grandage, que debuta en la dirección tras haber trabajado como actor secundario en diversas series de televisión y películas como La locura del rey Jorge. Su trabajo es notable y consigue transmitir una soñadora atmósfera del Nueva York de la Depresión gracias a un cuidadoso tratamiento de la luz y la tonalidad grisácea, ocre o azulada, que impregna la ciudad y sus alrededores. Esa fotografía de Ben Davis es un rasgo del film que le aporta mucha personalidad y también un punto de nostalgia por esa época donde las noticias de última hora se buscaban en periódicos y los despachos eran polvorientos y lúgubres, llenos de manuscritos, máquinas de escribir Underwood y papelajos que podían esconder verdaderas joyas literarias. Y con el reparto Grandage ha hecho a su vez un magnífico trabajo. Colin Firth y Jude Law están magníficos, si bien es cierto que llega más la seguridad y protección casi paternal del editor que la personalidad de Wolfe en la piel de Law, que puede resultar algo exagerada y cargante. Memorable está Nicole Kidman como amante sufriente de Wolfe; en un par de brillantes escenas la actriz parece haber recuperado su magnetismo. Pero a este trío principal hay que sumar otros trabajos perfectamente acoplados, naturales en la trama, como el de Laura Linney, como la paciente y cariñosa esposa de Maxwell o las apariciones puntuales de Guy Pearce (Scott Fitzgerald) o Dominic West (Hemingway), ambos espléndidos.
7/10
(2005) | 118 min. | Aventuras
Uno de los directores más originales del cine actual nos entrega esta alucinante y barroca aventura, entre cómica y siniestra, que tiene como protagonistas a dos famosos personajes del mundo de la literatura, nada más y nada menos que a William y Jacob Grimm, creadores de “Caperucita Roja”, “Hansel y Gretel” o “Blancanieves y los siete enanitos”, entre otros cuentos clásicos. Pero la mente traviesa de Terry Gilliam ha transformado a los dos hermanos alemanes en unos caraduras que, en el siglo XIX, se dedican a ir de pueblo en pueblo ofreciendo su sabiduría y sus artes para acabar con fantasmas, brujas y espíritus que aterrorizan a los lugareños. En realidad, es todo una estafa, ya que Jacob escribe cuentos con las historias que les relatan y posteriormente ambos recrean en otro pueblo esos terroríficos sucesos… Así hasta que les llaman para erradicar a los fantasmas y cobrar un dinero por sus servicios. Pero, ¿qué ocurriría si un día los acontecimientos no hubieran sido preparados por ellos? Así ocurre en un pequeño pueblo del bosque: los niños están desapareciendo y las autoridades –los franceses de Napoleón ocupan ahora el territorio– han decidido culpar a los “inocentes” hermanos Grimm. Si algo hay en este film es imaginación. Desde las primeras imágenes nos sumergimos en un mundo de fantasía, tétrico por momentos, que recoge y mezcla personajes e historias de los más variados cuentos clásicos. La atmósfera de misterio y los efectos especiales están plenamente logrados, así como varios golpes de humor. Destaca la dualidad entre los dos hermanos –Will, práctico y escéptico; Jacob, idealista y apasionado–, bien interpretados por Matt Damon y Heath Ledger. Y Jonathan Pryce, actor fetiche del director, tiene también un estimable papel.
6/10
(2004) | 123 min. | Tragicomedia
Miles no levanta cabeza desde su reciente divorcio. Deprimido por sus desgraciadas cuitas amorosas, no ayuda demasiado el hecho de que las editoriales le estén dando largas a la hora de colocar su última novela. Para colmo de males, se ha comprometido con su amigo del alma Jack, actor de medio pelo, en una excursión enológica de varios días, planteada como despedida de soltero. Lo cierto es que, a pesar de su amor por los vinos, no le apetece nada el plan, sobre todo cuando constata que Jack pretende echar una cana al aire, acostándose con toda mujer que se le ponga a tiro. Pero allá van, a la aventura. Miles conocerá a Maya, camarera y experta en caldos, que le hace tilín. Y Jack se lía y da esperanzas a la experta en vinos Stephanie, sin dar señales en ningún momento de que es un hombre comprometido. Alexander Payne es un cineasta que combina sus dotes para la comedia con su deprimente visión de la vida. Dio buena prueba de ello al narrar las andanzas del jubilado Jack Nicholson en A propósito de Schmidt, o las de la candidata a delegada Reese Whiterspoon en Election. Aquí toma una novela tragicómica de Rex Pickett como base del film, y la adaptación, hecha con Jim Taylor, le ha valido su primer Oscar. Payne dibuja con mimo a sus personajes, sabe transformar en conmovedor su innegable patetismo. El humor y cascabeleo sempiternos de Jack son huecos y lo sabemos. Reímos con sus gansadas, pero la risa se congela en parte, sabemos que va camino del fracaso si no reacciona pronto. En cuanto a Miles, uno podría creerle una persona más entera, pero rebosa fragilidad, es inseguro, le cuesta vivir con lo que hay, pasar página. Los dos actores protagonistas, Thomas Haden Church y sobre todo Paul Giamatti, están sublimes. Mientras que sus ‘compañeras de fatigas’, Sandra Oh, pero más aún Virginia Madsen, rayan en sus composiciones a gran altura.
7/10
(2004) | 106 min. | Drama Tráiler
La historia de las aventuras de Peter Pan en su país de Nunca Jamás es considerada una de las cumbres de la imaginación humana; su idílica visión de la infancia perdida, de sus deseos y quimeras, junto con la huida de la responsabilidad que exige la madurez, son ideas vertebrales de una obra inmortal, considerada un hito de la literatura moderna. Cómo surgió este mundo, qué lo desencadenó, qué pensaba y sentía el escritor J.M. Barrie y, en fin, todo lo que rodeó su proceso creativo es el tema de esta sensible película dirigida por Marc Forster con exquisito refinamiento. La película comienza con un Barrie en horas bajas. Sus obras teatrales le han dado renombre y han obtenido un considerable éxito en los círculos pudientes de la Inglaterra del incipiente siglo XX, pero lleva tiempo sin inspiración y su alma se está anquilosando: necesita algo nuevo. Un día soleado, mientras se encuentra en los jardines de Kensington, halla por casualidad lo que buscaba. Se trata de la familia Llewelyn Davies: cuatro niños revoltosos y su madre, una viuda guapa y joven. James se hace amigo de ellos. Durante meses, los chavales se divierten con sus ocurrencias, sus trucos de magia, sus imaginativos juegos, y Barrie aprende a quererlos, a disfrutar de su compañía, al tiempo que algo comienza a fraguarse en su imaginación. Con el tiempo, su íntima relación con los Llewelyn Davies agudizará su crisis matrimonial y provocará habladurías, pero también fructificará en una obra inolvidable que remite a la infancia e invita a los adultos a creer de nuevo en los sueños. Forster (Monster's Ball) adapta la obra teatral “El hombre que era Peter Pan”, escrita por Allan Knee, y es sorprendente el ingenioso modo de plasmarla en imágenes. Los planos desprenden una belleza melancólica enorme, acentuada por una ambientación muy natural, gran variedad de estampas idílicas y una cálida y preciosa luminosidad. Johnny Depp, nominado al Oscar, compone un Barrie comedido y realista, pero todo el reparto está fantástico, especialmente Kate Winslet y el pequeño y expresivo Freddie Highmore. Aunque exquisita en su aspecto formal y con una deliberada y notable carga de emotividad, la película no es, sin embargo, un simple cuento de hadas: hay drama serio, conflictos afectivos profundos, una egoísta y condescendiente ruptura matrimonial, dolor y lágrimas. Es decir, mucha dosis de realidad.
7/10
(2004) | 80 min. | Drama
Hace nueve años Linklater dirigió a Ethan Hawke y Julie Delpy en Antes del amanecer, una emotiva película sobre el encuentro fortuito entre dos jóvenes que viajan en tren por Europa. Jesse y Celine se enamoran, pero, tras pasar sólo unas horas juntos, se despiden en un andén con la promesa de encontrarse seis meses más tarde. Ahora Linklater retoma la historia nueve años después, y lo hace con los mismos ingredientes: Jesse y Celine, un encuentro inesperado, una ciudad, una pocas horas y mucho diálogo. Él está promocionando una novela en París. En la presentación en una librería reconoce a Celine y de repente todo vuelve a ser como entonces en Viena. Tras el estupor inicial, ambos deciden dar un paseo, pues él cuenta con algunas horas, antes de que su avión le lleve de vuelta a Nueva York. Pronto ven que su complicidad es igual de intensa que antaño, una unión increíblemente estrecha, mágica, de una sinceridad tan honda que cada uno acaba haciendo partícipe al otro de sus más ocultos deseos y dificultades a lo largo del tiempo transcurrido. Pero hablarán, sobre todo y sin pudor, del amor y del sexo, de su búsqueda de la felicidad, de por qué no cumplieron su promesa… Los continuos diálogos indagan en la necesidad de amar del ser humano, pero ya no hay idealismo: los protagonistas no son tan jóvenes, han pasado por el matrimonio, y no son felices; su encuentro es dulce y a la vez muy doloroso, porque saben que debieron agarrar aquel amor nueve años antes. Hawke y Delpy están tan naturales que uno casi supone que hablan por sí mismos. Preciosa y conmovedora la escena en que ella canta “A Waltz For a Night”.
8/10
(2002) | 114 min. | Drama
La filosofía vital de Virginia Woolf en tres tiempos y a lo largo de unas horas, a través del devenir de tres mujeres. Una de ellas es la propia escritora, retirada en su casa a las afueras de Londres en 1929, mientras escribe 'La señora Dalloway', una de sus obras emblemáticas: apática y deprimida, temerosa de la servidumbre, cuyo rostro se ilumina con la visita de su hermana y sus sobrinos. Las horas de las otras dos, a quienes influye de modo decisivo la lectura de la novela de Woolf, transcurren en 1949 y 2001: Laura Brown es una mujer casada y con un hijo, ama de casa aburrida a punto de estallar, pese a su fachada de “feliz mujer americana”; la otra, Clarissa Vaughan, tocaya de la heroína imaginaria de Woolf, vive con una mujer: se separó de su marido, prestigioso poeta enfermo de SIDA, también bisexual, y su vida se encuentra plegada a numerosos convencionalismos. El guión de David Hare adapta con fidelidad la novela de Michael Cunningham, ganadora del Premio Pulitzer. Y su puesta en escena por Stephen Daldry (Billy Elliot (Quiero bailar)) hace que la narración fílmica de tres historias paralelas, donde los ecos de una resuenan en la otra, parezca sencilla. Ello es gracias en parte a unas transiciones muy meditadas, que hacen buen uso de temas e imágenes comunes; y al trabajo interpretativo en su conjunto (todos los personajes tienen más o menos peso específico), en especial de ese trío de féminas encarnadas con poderío por Nicole Kidman, Julianne Moore y Meryl Streep. A nadie puede extrañar que la película, de factura impecable, haya acaparado nueve candidaturas a los Oscar, y que al fin Kidman se haya hecho con la preciada estatuilla a la mejor actriz.
8/10
(2003) | 112 min. | Drama
Sylvia Plath y Ted Hughes. Ella americana, él inglés, ambos poetas. Se conocen en Cambridge en 1956 y tras un rápido flechazo, se casan. Tendrán dos hijos. Pero su apasionada relación no estará exenta de negros nubarrones. El duro y deprimente film, basado en personajes reales, toma inspiración de los poemas "Ariel" (de Sylvia) y "Cartas de cumpleaños" (de Ted). Y se esfuerza en describir una relación complicada, donde pesa el éxito de él y las dificultades de ella para escribir. La infidelidad, los celos y los trastornos mentales conducirán a un duro final. Meritorio trabajo interpretativo de Gwyneth Paltrow.
4/10
(2004) | 96 min. | Terror
Al guionista (Parque Jurásico, Atrapado por su pasado, Spider-Man, Misión imposible) y director (El último escalón, El efecto dominó) David Koepp le pega adaptar una novela de Stephen King. Si acaso, extraña que no se haya puesto manos a la obra antes. Aquí parte de un material muy ‘King’, truculento, cómo no, que bascula entre el terror y el thriller: escritor deprimido, retirado en una casita solitaria, próxima a un villorrio con el clásico sheriff provinciano; no ha superado la infidelidad de su esposa, que le ha dejado por otro hombre; y para colmo de males, se presenta en su casa un paleto psicótico de Ohio, que le acusa de haberle plagiado una historia. Koepp maneja una historia algo complicada, al menos a la hora de plasmarla en imágenes, y hay que reconocerle el esfuerzo por ser muy visual, singularmente en el plano inicial y en el sorprendente final, alejado hasta cierto punto del tópico. Pero no acierta del todo a la hora de dar pistas sobre ese algo extraño que le pasa al escritor. El reparto está bien, sobre todo Johnny Depp, que lleva todo el peso de la narración, y que ha entendido a la perfección el esfuerzo del director por recrear la atmósfera en la que se mueve un novelista en horas bajas. No obstante domina una sensación de trama demasiado alargada, de que a la postre el film se reduce a un simple ‘cuento asombroso’. Al fin y al cabo se basa en una historia breve de King, "Secret Window, Secret Garden".
6/10
(2003) | 108 min. | Comedia
Jerry Falk (Jason Biggs) es un aspirante a escritor, que trata de abrirse camino. Su agente, Harvey (Danny DeVito), tiene tales sueños de grandeza, y exige tanto a sus representados, que se ha quedado con un solo cliente: Jerry. Por otra parte, su amigo David (Woody Allen), es una especie de mentor, que trata de darle consejos para desenvolverse en la vida. Jerry pronto se enamora de la imprevisible Amanda (Christina Ricci), con la que empieza a convivir; ella tendrá la ocurrencia de traerse a casa a su madre Paula (Stockard Channing) una temporadita. Woody Allen deja atrás el optimismo que parecía haber adquirido con títulos como Granujas de medio pelo y Un final made in Hollywood. Su último film, Todo lo demás, es una nueva indagación en el mundo de la pareja, en sus amores y desamores, egoísmos y neuras, dentro del vértigo de la atracción. Pero hay más cinismo, quizá por ser su primer proyecto concebido tras los desgraciados sucesos del 11 de septiembre, que sacudieron a su muy amada Nueva York. Aunque a ratos se estanca, Allen es siempre Allen, y da algunas pruebas de brillantez. Los momentos más hilarantes corren a su cargo, con una divertida crítica al descontrol de armas que existe en Estados Unidos.
4/10
(2003) | 113 min. | Comedia
Joven americana deprimida tras su divorcio. Su mejor amiga le hace un regalo especial: una estancia de unos días en la bella Toscana, en Italia. Tanto le gusta la cosa (la luz, el paisaje, la gente sencilla…), que toma una decisión a primera vista descabellada: comprarse una casa medio en ruinas y restaurarla. La directora Audrey Wells explora un terreno muy caro a los escritores americanos, y a veces algo manoseado: el de la gente de su país que se reeencuentra en la vieja Europa. La protagonista, encarnada por la estupenda Diane Lane, descubre de nuevo el amor, y valora más las cosas que se dan por supuestas. Especialmente le emociona ver todos los días a un ancianito que se detiene ante una imagen de la Virgen en un camino, evocando sin duda amores entrañables.
4/10
(2003) | 135 min. | Romántico | Comedia
Para los amantes de las películas románticas, Richard Curtis es un viejo conocido. De su talento nacieron los guiones de Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill o El diario de Bridget Jones, sin lugar a dudas tres cumbres de la comedia romántica actual. Respecto a la Love Actually, el mismo Curtis explica que tenía demasiadas historias de amor en la cabeza y no tenía tiempo para esperar a que se filmaran todas. Así que decidió fundir todos esos guiones en uno solo y ponerse por primera vez él mismo detrás de la cámara. El resultado es un collage de diez pequeñas historias de amor protagonizadas por una variada galería de personajes cuyas vidas se entrelazan de algún modo. El experimentado guionista no comete el error de repetirse. Así somos testigos de amores entre jefes de estado y empleadas; de maridos y esposas; de hermanos y hermanas; de hijos y padres; de amistades duraderas, y, cómo no, de romances entre hombres y mujeres con situaciones vitales tan normales como distintas y originales. Las diferentes tramas son simultáneas en el tiempo y están ambientadas en los días próximos a la Navidad. A Curtis le sirve este “truco” para arrancar de sus personajes sentimientos hondos, de tal forma que, cada uno a su modo, experimente la necesidad de sincerar su corazón. Y ahora que el cine suele derivar con demasiada frecuencia hacia historias frustrantes, hay que agradecerle a Richard Curtis su talante esencialmente optimista, una declaración de principios con la que no duda en iniciar la película. Este enfoque es compatible, sin embargo, con las licencias que se toma a la hora de explicitar escenas de burda grosería, que aunque sirvan a la postre para reivindicar el amor verdadero, resultan sorprendentes en una comedia de este perfil. Para dar buen acabado a su cóctel romántico, el director cuenta con un reparto de aúpa, con muchos de los mejores actores británicos actuales. Y lo demuestran en escenas delirantes (Hugh Grant), emocionantes (Colin Firth), surrealistas (Bill Nighy), mágicas (Keira Knightley) o desgarradoras (Emma Thompson), por enumerar sólo las más emotivas. Sin duda, el mundo iría mucho mejor si se hiciesen más películas como ésta, porque después de verla dan ganas de ser bueno de verdad y brindar con champán con el amor de tu vida.
7/10
(2003) | 106 min. | Drama
El profesor Coleman Silk tiene un gran prestigio en la universidad. Está a punto de jubilarse, sin embargo su carrera académica termina de un modo inesperado: enfrentándose a unas falsas acusaciones de racismo. Tras el improvisto varapalo, Coleman conoce a Faunia, una mujer mucho más joven que él, con la que comienza a vivir una aventura erótica que va a traerle severos problemas. El más importante tiene que ver con su propia identidad, con la sinceridad de su vida y con un secreto del pasado que atormenta su memoria una y otra vez. Junto a ello, deberá enfrentarse a la violencia del ex marido de Faunia. El reputado director Robert Benton (Kramer contra Kramer, Ni un pelo de tonto) adapta una novela de Philip Roth, prestigioso novelista estadounidense, propenso a narrar con desesperanza los sinsabores de la sociedad norteamericana. La película es una indagación acerca del sufrimiento que supone vivir en la mentira y cómo ésta acaba sin duda revolviéndose contra uno mismo. Benton rueda con estilo correcto, límpido en las escenas ambientadas en 1998, pero vertiendo una fotografía más calida cuando rescata momentos del pasado. Pero quizá lo que provoque extrañeza sean los personajes y sus vivencias: los postulados del secreto de Coleman pueden resultar fácilmente rebuscados y la expansión erótica entre él y Faunia, una mujer claramente desequilibrada, padece de falta de credibilidad. Si esto no es suficiente para alejar al espectador de sus problemáticas, se debe exclusivamente a la labor de los actores, unos Anthony Hopkins y Nicole Kidman que demuestran su talento también en proyectos desiguales, y que están estupendamente secundados por Gary Sinise, como el biógrafo de Coleman, y por Ed Harris como el violento ex marido.
4/10
(1995) | 112 min. | Drama
Hacia 1870 un adolescente Arthur Rimbaud vivió su período creativo más rico como poeta. La cosa coincidió con su apasionada relación homosexual con Paul Verlaine, un tipo mayor y mucho más mediocre a la hora de componer versos. El film, dirigido por la polaca Agnieszka Holland y con guión del británico Christopher Hampton, incide en los aspectos más autodestructivos de la relación, que incluyen la adicción a la absenta y la locura violenta.
5/10
(2000) | 105 min. | Drama
Tercer trabajo como director de Stanley Tucci (secundario en títulos como Camino a la perdición o Sucedió en Manhattan, y responsable de Una gran noche y la inédita The Impostors), también escrita, protagonizada y producida por él. En una sutil crítica al materialismo, Tucci adapta el libro homónimo donde el periodista norteamericano Joe Mitchell relata la singular historia real de Joe Gould. Se trata de un excéntrico escritor y erudito al que el reportero conoció en los años 40, que vivía como un mendigo, rodeado de amigos bohemios. A pesar de ser licenciado por Harvard, Joe Gould prefería vivir “del aire, el amor propio, las colillas, el café de cowboy, los bocadillos de huevos fritos y el ketchup”. Además, dedicaba su vida a un curioso y ambicioso proyecto, un libro que iba a ser el más extenso de la historia. “Historia oral de nuestro tiempo” era una transcripción de relatos de la gente que había conocido en las calles, tipos en su mayoría desencantados por la obsesión con el dinero, que ha echado a perder “los viejos tiempos”. Mitchell se sentía tan fascinado por la figura de Gould que publicó un perfil sobre el personaje en The New Yorker, tras lo que el mendigo adquirió una gran popularidad.
6/10
(1988) | 121 min. | Drama
Un matrimonio, en crisis tras morir su hijo. Él, escritor de guías, anda bastante desorientado. Pero una peculiar mujer le hará pisar tierra. Lawrence Kasdan repite con la pareja William Hurt-Kathleen Turner, protagonistas de Fuego en el cuerpo. La guapa Geena Davis ganó el Oscar a la mejor actriz de reparto.
6/10
(2002) | 114 min. | Comedia
Un buen día el guionista Charlie Kaufman recibió el encargo de escribir un guión para el cine basado en "El ladrón de orquídeas", libro de Susan Orlean surgido de un artículo que ella misma escribió para The New Yorker. Narraba allí la pintoresca vida de John Laroche, que se aprovechaba de los derechos de los indios seminolas para recoger orquídeas protegidas en los pantanos. En vez de acometer una adaptación al uso, Kaufman escribió un libreto sobre sus dificultades al acometer dicho guión. El resultado es un juego de “muñecas rusas”, donde se entrelazan realidad y ficción. Kaufman, asociado de nuevo con el director Spike Jonze, entrega un film original e inclasificable, como lo era Cómo ser John Malkovich. Aunque mantiene el tono de comedia oscura, hay un alejamiento de la veta surrealista, y mayor anclaje en la realidad. Para describir el bloqueo creativo y la angustia vital, Charlie inventa a un hermano gemelo, que como él, también desea escribir para el cine. Donald es como su antítesis: seguro de sí mismo, con éxito entre las mujeres, sin ínfulas de artista. El guión comercial de Donald sobre un "serial killer", lejos en intenciones de Adaptation, tiene la ventaja de estar escrito sin aires de superioridad, con entusiasmo no exento de ingenuidad. De la historia se escapa un aire de insatisfacción, muy presente en la hornada fílmica más reciente (Las horas, Lejos del cielo, A propósito de Schmidt, Chicago (2002)…). Los personajes, descontentos con sus vidas, no saben salir del atolladero (cuando lo hacen, es una salida limitada, cuando no errónea): se refugian en sus fantasías sexuales, o buscan el estímulo de la droga. Además, Kaufman entrega un juego de espejos interesante: si el angustiado Charlie encuentra en Donald la persona que da sentido a su vida (magníficos la conversación en el pantano, “lo importante no es quién te quiere, sino a quién quieres”, y los matices que Nicolas Cage da a ambos hermanos), la aburrida Susan hace lo propio con el excéntrico John (estupendos trabajos, también, de Meryl Streep y Chris Cooper).
7/10
(2003) | 112 min. | Bélico | Drama
Postrimerías de la guerra civil española. El bando republicano huye a la desbandada. Un grupo de milicianos conduce por un bosque a 50 prisioneros del otro bando; se dispone a fusilarlos. En la confusión de la refriega, salva la vida el escritor falangista Rafael Sánchez-Mazas. Oculto entre la maleza, un miliciano le descubre. Pero, inexplicablemente, no dispara: respeta su vida. Medio siglo después una joven escritora en crisis investiga la historia. Un artículo en un diario puede que le lleve a la novela de su vida… y a descubrir unas cuantas verdades sobre sí misma. Impecable adaptación de David Trueba de la novela de Javier Cercas. El director y guionista logra una buena conjunción entre los hechos actuales y los del pasado, e inserta bien los testimonios de protagonistas auténticos de lo que se cuenta. Un gran acierto de Trueba es mirar hacia atrás sin ira, sin revanchismos. Puede considerarse algo caprichosa la decisión de convertir al protagonista masculino de la novela en una mujer, pero resulta innegable que Ariadna Gil asume su papel con brillantez.
6/10