IMG-LOGO

Lista de cine

Las 100 mejores películas sobre el mundo laboral, las empresas, el emprendimiento y las condiciones del trabajador

El cine, casi desde sus orígenes, ha tenido conciencia social, mostrando el mundo laboral, las condiciones de los trabajadores y el emprendimiento. Las películas sobre esta temática son innumerables.

Seleccionamos aquí más de un centenar, y podemos asegurar que se trata de una lista muy "currada". No obstante, si te has puesto al tajo de estudiarla, y echas alguna en falta, dínoslo escribiendo a decine21@decine21.com

Las 100 mejores películas sobre el mundo laboral, las empresas, el emprendimiento y las condiciones del trabajador
(2019) | 100 min. | Drama Tráiler
Las tribulaciones de la familia Turner, el matrimonio y dos hijos, un adolescente conflictivo con inclinaciones artísticas, la otra una tierna niña que sufre por las crecientes tensiones que desgarran el hogar. Y es que con una situación económica precaria, Ricky y Abbie, víctimas involuntarias de la crisis financiera de 2008, se dejan el alma a la hora de traer el jornal a casa, y no pueden prestar a su prole toda la atención que quisieran. El primero ha comenzado a trabajar en una empresa de mensajería como repartidor de paquetes, lo que supone empeñarse hasta las cejas para disponer de una furgoneta, y andar corriendo de un lado para otro para cumplir con los plazos de entrega. Mientras que ella, que ejerce de cuidadora de enfermos y discapacitados, muchos ancianos, ha tenido que renunciar a su automóvil. De modo que le toca desplazarse en autobús para atender a personas en situación de dependencia, a las que muchas veces falta un cariño que ella comportándose como si fuera su propia madre. Nueva muestra de cine social donde repiten colaboración el director Ken Loach y el guionista Paul Laverty. Con actores no profesionales muy convincentes, ponen el dedo en la llaga de una sociedad progresivamente deshumanizada, en que el trabajo esclaviza, con condiciones laborales a menudo indignas, que degradan y ponen en peligro lo que debería ser un oasis de paz y descanso al final de la jornada, el hogar familiar. La denuncia es oportuna, porque tiene una base real, pero no se logra sortear una sensación de que se cargan las tintas, con un efecto “bola de nieve” donde las dificultades y desgracias se acumulan de modo que se antoja excesivo, y con un personaje concreto, el jefe de Ricky, algo caricaturesco por su falta de consideración hacia sus empleados en la búsqueda de la máxima eficiencia. En cualquier caso, Loach y Laverty demuestran una gran habilidad narrativa, creando secuencias de gran calado dramático, que logran conmover, e introduciendo momentos en que se apunta lo que podría ser una feliz convivencia familiar en condiciones normales -la noche del sábado con emergencia felizmente resuelta, o la jornada laboral compartida por el padre y la niña casi como si fuera un juego–, o la humanidad de una paciente o un compañero de trabajo que trata de ayudar.
6/10
(2011) | 109 min. | Thriller | Drama
En la sucursal neoyorquina de un potente banco de inversión internacional despiden a gran parte de la plantilla debido a unos drásticos recortes. Antes de marcharse, un trabajador veterano le comunica a un joven analista de riesgos el trabajo que estaba realizando. Cuando le da el archivo también le dice “ten cuidado”. Éste, presa de la curiosidad, se quedará por la noche para echar un vistazo al material y lo que ve le deja espantado. En resumidas cuentas constata que el valor de los paquetes de activos de la empresa es en realidad nulo, de modo que el agujero real sería mayor que el propio valor bursátil de toda la empresa... Avisados, lo gerifaltes del banco tendrán que tomar decisiones durante la noche. Sorprendente debut del director J.C. Chandor, quien se lanza al ruedo con una película realmente arriesgada, que apunta al mundo empresarial y más directamente a la crisis financiera mundial que se inició por 2007. No es muy difícil emparejar las similitudes de la empresa del film con el holding Lehman Brothers y su quiebra anunciada en 2008 y causada por los créditos subprime. Lo que llama la atención es cómo Chandor logra armar un excelente guión con un material tan aburrido a primera vista y, ante todo, tan terriblemente simple: el film no es más que adornar la toma de una decisión empresarial. Chandor consigue atrapar como si su historia fuera un thriller de intriga, gracias a unos personajes complejos, tiburones del dinero, tan diferentes como iguales a un tiempo, creaciones espantosas de la avaricia del mercado, pero también humanos. El film, cuyo desarrollo tiene lugar en un solo día, está ambientado en oficinas nocturnas, con luces artificiales y primeros planos, con tonos azulados y fríos. Y es que ahí es donde se cuece el bacalao mundial, mientras los demás (la “gente normal”, dice un personaje) son ajenos a lo que ocurre... Chandor sabe hablar y gritar sobre el capitalismo en un mundo de cuatro paredes, y en este sentido la referencia es Wall Street, pero aquí todo es más crudo, tremendamente más real. Sus gritos son de impotencia, y de rabia (esas referencias reiteradas a las millonarias ganancia de los socios) ante el monstruo que ha creado la sociedad occidental –un mundo donde, más allá de cualquier duda ética, a la postre siempre acaba ganando el dinero (los personajes de Kevin Spacey y de Stanley Tucci lo dicen todo)–, pero cuyo sistema no hay quien lo pare. Por lo demás, hay un gran acierto de casting, con unos actores que ofrecen momentos memorables, donde se llevan la palma un terrorífico y colosal Jeremy Irons (hacía tiempo que no daba muestras de su poder en pantalla) y un agobiado y cautivador Kevin Spacey. Ambos están tan gigantescos como la crisis que sus personajes provocan. Estamos ante una película crítica y dura con el capitalismo sin escrúpulos de la sociedad moderna, cuya visión es muy triste por su cercanía a la realidad y que hará preguntarse al espectador si los humanos no nos hemos vuelto locos.
6/10
(2005) | 115 min. | Drama
En medio de un clima de crispación laboral, donde las calles han sido tomadas por los defensores de la antiglobalización y los antidisturbios, siete personas se dan cita en un gran rascacielos del Paseo de la Castellana, en pleno centro de Madrid. Es un día importante para ellas, ya que se juegan su futuro laboral. Han llegado al momento crítico, a la última prueba de selección para conseguir un puesto de alto ejecutivo. Sin embargo, lo que les espera no va a ser una entrevista u otra prueba convencional, sino el llamado Método Grönholm: los cinco hombres y las dos mujeres aspirantes al puesto son “invitados” a sentarse en torno a una mesa y a hacer lo posible para ir eliminando candidatos en un inhumano juego de envidias, ataques, bajezas y humillaciones. Se trata de que cada uno haga prevalecer sus talentos y demuestre que él es el más adecuado para el puesto. Durante un día, el despacho se convertirá en una jungla de fieras sin escrúpulos, dispuestas a pisotear a los demás con tal de llegar a lo más alto… La película es una adaptación de la obra de teatro “El método Grönholm”, escrita por Jordi Galcerán. Mateo Gil y el propio director Marcelo Piñeyro se han encargado de escribir el guión, compuesto casi exclusivamente por extensos diálogos entre los personajes. Al margen de un cierto fondo crítico y tópico contra el capitalismo de occidente, técnicamente la película resulta ser un inmejorable ejercicio de estilo, donde el encuadre y la posición de la cámara son aspectos capitales. Es imposible, en este sentido, no traer a colación la maravillosa 12 hombres sin piedad, obra maestra de Sidney Lumet, cuya acción también tiene lugar entre las cuatro paredes de un espacio cerrado. Piñeyro logra que la competitividad –a veces de una alucinante crueldad– entre los personajes no pierda nunca el interés y, salvo un inverosímil (y repugnante) desahogo sexual, el desarrollo de la trama es coherente y eficaz, pese al rebuscado desenlace. Hay que decir que los intérpretes están fantásticos en sus definidos papeles. Destacan quizás Eduard Fernández, Najwa Nimri y el divertido Ernesto Alterio.
6/10
(2005) | 118 min. | Drama
El prestigioso director de Ciudad de Dios (2002) prueba de nuevo su valía tras las cámaras, pero esta vez con un producto más comercial y encabezado por un reparto de célebres estrellas. Y si en su anterior film había indagado en el mundo de las favelas brasileñas, ahora se mete hasta las cachas en los barriadas de Nairobi, para contar una historia de corrupción de altas esferas y con implicaciones internacionales de grave índole moral, con referencias directas a la falta de escrúpulos de las compañías farmacéuticas y a la explotación del tercer mundo. La película comienza con una muerte sangrienta. En una zona desolada del norte de Kenia encuentran el cuerpo de Tessa Quayle, una de las activistas humanitarias de mayor energía y convicción, casada con un importante diplomático de la embajada británica. Tessa ha sido asesinada mientras viajaba en compañía de un médico con el que trabajaba y todas las sospechas inducen a que ella no era completamente sincera con su marido Justin. Las más importantes personalidades del alto comisionado británico consuelan a su colega, pero Justin no entiende la causa de la muerte de Tessa y se niega a aceptar que ha sido la víctima al azar de un acto criminal. Además, el sentimiento de que su mujer le ocultaba ciertos aspectos de su vida, le empuja a investigar por su cuenta. Y aunque las consecuencias de sus pesquisas pronto se revelan peligrosas, Justin está decidido a llegar hasta el final. A partir de la novela homónima de John Le Carré, Fernando Meirelles vuelve a dar una lección de cómo narrar una historia dramática y cargarla de intensidad, al modo de un thriller. Su estilo visual resulta inconfundible, con ese vibrante manejo de la cámara y el montaje con frecuentes saltos de imagen, un modo de filmar y editar que ya dejó sello con la historia de Buscapé, el protagonista de Ciudad de Dios. Este atractivo visual corrige ciertas carencias del guión que, en aspectos clave, puede resultar en ocasiones algo esquemático. De cualquier manera, se trata de una historia intensa y atractiva, dolorosa y romántica. Las composiciones de Ralph Fiennes y Rachel Weisz son muy convincentes, y destaca también Danny Huston (Silver City) en su ambiguo personaje.
6/10
(2004) | 78 min. | Ciencia ficción
Abel y Aaron, dos ingenieros que pasan el día discutiendo sobre teoría física, inventan por casualidad un extraño aparato, mientras experimentan en el garaje de su casa. Prometedora opera prima del ingeniero y matemático Shane Carruth, que obtuvo el Premio del Jurado en Sundance. Carruth filma en tono casi documental y cotidiano, casi gris, e intenta atrapar el lado oscuro de la ciencia. Se trata de otra de esas películas de director pobre sin presupuesto, pero que a base de ilusión alcanza las carteleras de todo el mundo, en la línea de El proyecto de la bruja de Blair y El mariachi, pero con un argumento paranoico estilo Pi, de Darren Aronofsky. Dice Carruth –director, guionista y protagonista– que sólo se ha gastado 7.000 dólares, y que quería hacer un thriller intelectual. La cosa tiene su mérito, aunque las críticas han sido exageradamente buenas, y los diálogos sobre superconductores, protones, la estructura del universo y temas similares son difíciles de entender. Conviene verla más de una vez para atisbar de qué va el argumento.
6/10
(2004) | 109 min. | Comedia
A sus 51 años, Dan Foreman parece estar en su mejor momento. Gracias a sus habilidades como negociador y jefe de equipo, ha cerrado su mejor año como responsable de publicidad de Sports America, la revista para la que trabaja. La mayor de sus dos hijas, Alex, su ojito derecho, está a punto de marcharse a la Universidad de Nueva York, y además, ha recibido una inesperada y fantástica noticia: va a ser padre una vez más. Eso sí, habrá que apretarse el cinturón. Pero en éstas hace su entrada en el tablero de juego un nuevo personaje, Carter Duryea, ejecutivo de 26 años que Globecom, la multinacional que acaba de adquirir la revista, ha designado como jefe de Dan. Por su parte, Carter no es el ‘triunfador’ que parece. Acaba de romper con su novia, y carece de una familia tan unida como los Foreman. Por ello se autoinvita a cenar a la casa de éstos, y acaba iniciando una relación con Alex. Cabría esperar que el responsable de American Pie, Paul Weitz, director de este film que también ha coescrito con su hermano Chris, compusiera otra comedia en la misma línea, alocada y sin contenido. Nada más lejos de la realidad. Weitz supera incluso la calidad de la interesante Un niño grande (también sobre relaciones paterno-filiales) en una comedia que habla de los modernos conglomerados empresariales que absorben a las compañías pequeñas, el peligro de la deshumanización en las grandes corporaciones, la conciliación entre la vida laboral y la familia, la competitividad, y sobre todo, el choque generacional entre los veteranos y los jóvenes cracks que revolucionan el mundo empresarial sin atender a la experiencia de los que le preceden. Y lo hace con un estilo elegante, que entronca con comedias laborales tipo El apartamento, de Billy Wilder, o Luna nueva, de Howard Hawks. Aunque las comparaciones son odiosas, Weitz hereda de esos maestros la habilidad para lograr un tempo muy ágil, y una modélica dirección de actores. Encadenando un éxito tras otro, Dennis Quaid viene demostrando últimamente su capacidad para los papeles maduros de padre modélico. El desconocido Topher Grace está a la altura de la ocasión, y la siempre insuperable Scarlett Johansson eclipsa al resto del reparto en sus escasas escenas.
7/10
(2005) | 120 min. | Romántico | Comedia
... Cuchillo de palo. Lo dice el refrán y a Alex Hitchens –más conocido como Hitch– le hubiera venido bien aplicarse el cuento. Él es un experto en hacer que salte la chispa entre dos extraños y por eso es conocido como “Doctor Love”, pero no es que juegue sucio exactamente: él sólo prepara el terreno, lo hace propicio y lo demás viene si ha de venir. Sin embargo, Hitch sabe por experiencia que Cupido se abre camino con facilidad asombrosa cuando las circunstancias son adecuadas. Ahora, Albert, un patoso contable, rechoncho y sin gracia, le ha pedido ayuda para enamorar nada menos que a Allegra Cole, una multimillonaria y guapísima mujer que es toda una celebridad, y que, además de ser inalcanzable, tiene a todos los hombres a sus pies... Y en esas estamos cuando –y aquí está el quid de la cuestión– el propio Hitch se enamora de Sara Melas, una periodista inteligente y atractiva que conoce en un bar. El doctor Love hará cuanto esté en su mano para retener a esa mujer, pero la cosa no va a ser fácil... Divertida comedia romántica, basada en el atractivo interpretativo del cuarteto principal, y en especial en un Will Smith –también productor de la película– que por mucho que haga productos de acción sigue sintiéndose como pez en el agua cuando da campo libre a su vena gamberra. La película juega bien a dos bandas, combinando con acierto las historias de las dos parejas y ofreciendo así mayor variedad a una temática por lo demás arquetípica. Andy Tennant (Ana y el rey, Sweet Home Alabama) tiene oficio en estas lides y sabe hacer que la película agarre, gracias a escenas bien diseñadas, con diálogos ocurrentes y "gags" bastante divertidos, a menudo muy próximos al "slapstick" del cine mudo.
6/10
(2004) | 110 min. | Tragicomedia
Agridulce historia sudamericana con reminiscencias de Aki Kaurismaki, en la que no se sabe qué es mejor, si reír o llorar. Una mujer trabaja en un modesto taller que fabrica medias y calcentines. El dueño es un tipo taciturno, de pocas palabras, egoísta. Todos los días se repite la misma rutina: ella espera a que él llegue, abre la persiana de cierre, encienden luces, ponen en marcha las máquinas... La inminente llegada del hermano de él para colocar la lápida funeraria en la tumba de la madre, muerta hace un año, exige, curioso modo de cubrir apariencias, una inesperada pantomima: él le pide a ella que simule ser su esposa el tiempo en que esté el hermano, para que parezca que lleva una vida lograda. A partir de la trama descrita, se repiten las situaciones de humor absurdo, pequeños gags tragicómicos… La película, perfecta en su sencillez, retrata bien los tipos humanos, las miserias y grandezas, del alma humana. Aunque hay humor en la narración, domina la tristeza (el hermano ausente cuando la madre enfermó, los reproches no pronunciados, el dinero que no puede ser aceptado, el jefe desconsiderado que apaga las luces sin pensar en los demás, incluso la joven pareja de luna de miel, de la que ya se escucha una primera discusión…). Y es una excelente muestra de cómo con poco dinero y buenas ideas se pueden hacer grandes cosas.
6/10
(2005) | 124 min. | Drama
Terrible y desesperanzada película de Woody Allen, y una muestra al tiempo de su enorme talento. Con aire ‘british’ –quién diría que éste es un film del neoyorquino, aun estando presentes sus temas de siempre– cuenta el ascenso social y caída moral de Chris, joven de extracción humilde que se codeó con la élite del tenis mundial, y que actualmente da clases de este deporte a gente pudiente. Esto le permite introducirse en el círculo de una familia inglesa de clase alta, e incluso integrarse en ella. El problema surge cuando se encapricha de la novia americana del hijo, aspirante a actriz sin futuro. El protagonista, rendido a su belleza, se deja llevar, pero manteniendo las apariencias. Estamos ante el mejor film de la nueva etapa ‘seria’ de Allen, aunque algún pasaje se estire sin necesidad. El reparto, como es norma, está sobresaliente. En su hábil narración, el director y guionista introduce un giro contundente, perfecta maniobra de un mago del cine, al convertir un drama sobre la infidelidad en planificación fría de un crimen: Chris pretende quitar de en medio a quien hasta entonces era objeto de goce, su amante, y que se ha convertido en estorbo para su ordenado mundo perfecto. Así llega el momento cerebral, a lo Raskolnikov de "Crimen y castigo", libro expresamente citado.
7/10
(2004) | 96 min. | Documental
Curiosísimo documental, tronchante a lo largo de buena parte de su metraje, que parece tener su modelo en el protagonismo que Michael Moore asume en su conocidos trabajos. Morgan Spurlock se propone demostrar que los hábitos alimenticios de mucha gente, al comer en restaurantes de comida rápida, son perjudiciales para su salud. De modo que toma un caso emblemático, los macdonald’s, y se convierte en su propio conejillo de indias. Durante un mes se alimentará sólo a base de los menús de estos restaurantes, y hasta se pone la condición de que si el amable dependiente le pregunta si desea el menú gigante su respuesta, acompañada de una sonrisa, será afirmativa siempre. El film contiene mucho humor, y es ágil, aunque un tanto monomático, y pelín exagerado. Eso sí, Spurlock atrapa con la cámara su cambiante estado de humor, y sabe dar un inesperado tono dramático al film a medida que sus constantes médicas empeoran.
5/10
(2003) | 127 min. | Thriller Tráiler
Un tipo felizmente casado, en cuya memoria todavía perduran los recuerdos del cumpleaños de su hijito, es abatido a tiros junto a varios compañeros de trabajo cuando un chiflado irrumpe en su oficina. Un tiempo después se ve el juicio promovido por su viuda contra la todopoderosa industria armamentística, como presunta responsable subsidiaria de la matanza. Tanto la acusación como la defensa se esfuerzan por seleccionar a los ’12 hombres justos’ que puedan fallar un veredicto a su favor. Lo que no saben es que uno de ellos (John Cusack) es un embaucador, que se las ha arreglado para formar parte del jurado. Sus dotes de persuasión son tales que podría inclinar la balanza del veredicto hacia un lado o hacia otro. Y tanto le da quién gane, porque él sencillamente va a poner precio al fallo, y se lo ofrece a las dos partes litigantes. Vibrante adaptación de la novela del especialista en thrillers judiciales John Grisham, donde se ha cambiado a la industria tabaquera del original (quizá por el éxito del film El dilema y porque las tabacaleras ya han sufrido algunos varapalos en los tribunales de EE.UU.) por los fabricantes de armas. Gary Fleder, que ya tiene experiencia en filmes del género (Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto, Ni una palabra, El coleccionista de amantes), dosifica la intriga y sirve con eficacia las sorpresas del tramo final. Es modélica la secuencia de apertura, desasosegadora aunque no se ve un solo tiro; y sabe apuntar muy eficazmente las dotes de observación del personaje de Gene Hackman, que cala al taxista que le conduce en cuestión de segundos. Hay además un completo acierto en el reparto, tanto en las estrellas (Cusack, Weisz, Hackman, Hoffman) como en los personajes secundarios que integran el jurado.
6/10
(1997) | 128 min. | Acción | Thriller
Nicholas Van Orton, un ejecutivo, solitario y egoísta, que cree haberlo visto todo y está un poco cansado de la vida, recibe un curioso regalo de cumpleaños de parte de su hermano: un juego con experiencias excitantes. Poco a poco, la vida de Nicholas empieza a convertirse en una angustiosa carrera por salvar el pellejo. Tras el bombazo de la impactante Seven, el director David Fincher dirigió esta original y vibrante película, suavemente pesadillesca, con Sean Penn y Michael Douglas como hermanos.
6/10
(1978) | 114 min. | Drama
Tres trabajadores de una cadena de montaje de coches deciden que su vida está vacía y trazan un plan que les libere definitivamente. Debut como realizador del "tremendista" Paul Schrader tras su tremendo éxito como guionista (Taxi Driver, Toro salvaje). Posteriormente firmaría otros títulos significativos como American Gigolo o El beso de la pantera. Está protagonizada por un trío altamente eficaz:Harvey Keitel, Richard Pryor y Yaphet Kotto.
7/10
(1975) | 179 min. | Drama | Cine social
El capitalismo salvaje de la revolución industrial según Andrzej Wajda. El film es una de las obras cumbre de la cinematografía polaca, y adapta una obra de Wladyslaw Stanislaw Reymont. La trama transcurre en Lodtz, corazón de la industria textil polaca, y describe sin tapujos las diferencias sociales y el modo inhumano en que son tratados los trabajadores. Pero sobre todo centra su atención en tres amigos acomodados y arribistas, que desean prosperar en los nuevos tiempos -donde todo cambia, para que todo siga igual, que diría Giuseppe Tomassi de Lampedusa-, poniendo en marcha una nueva fábrica. Wajda describe con enorme fuerza la falta de escrúpulos de los personajes, su dejar la moral a un lado, también en sus lances amorosos, una actitud que acabará volviéndose en su contra, pese a lo cual no escarmentarán. El film ganó la Espiga de Oro de la Seminci, y el principal premio del Festival de Moscú. El cineasta polaco hace una magnífica reconstrucción de época, entrega secuencias espectaculares como la del incendio, y no esquiva los momentos crudos, como la de la pelea junto a una maquinaria, donde uno de los contendientes acaba literalmente triturado, al igual que hace el propio capitalismo inhumano con las personas. Wajda cuenta con la vibrante partitura de Wojciech Kilar, y hace un inteligente uso de los objetivos cortos, lo que se traduce en planos generales con los personajes distanciados y cuyos brazos y rostros quedan deformados al acercarse a la cámara, un modo efectivo de hablar de la ausencia de rostro humano en el injusto sistema económico que describe.
7/10
(2003) | 101 min. | Comedia | Romántico
Los años 60. Barbara Novak es una periodista de pueblo, recién llegada a Nueva York. Acaba de escribir un libro de corte feminista, y su editora le ha conseguido una entrevista con Catcher Block, un prestigioso periodista. Pero éste es un terrible creído, además de donjuán impenitente, que cambia de chica con la misma facilidad con que se bebe un vaso de agua; y precisamente sus múltiples citas impiden que se celebre la entrevista. Un error de cálculo, pues el libro de Barbara se convierte en un best-seller, que cambia de modo radical las costumbres de la mujer estadounidense. Sus ideas de que hay que prescindir del amor, para triunfar en todos los campos, carrera y sexo incluidas, tienen una gran acogida. Hasta el ama de casa situada en el rincón más recóndito, parece ahora dotada de ideas feministas. Lo mismo ocurre con los ligues de Catcher… De modo que éste va a articular una particular venganza para probar que las tesis de Barbara son falsas: se hará pasar por un astronauta despistado, un chico formal como hay pocos, con idea de seducir a Barbara, y dar al traste con todas sus teorías de que hay que dejar el amor a un lado para conocer el éxito. Comedia romántica y alocada, con buenos sentimientos al fondo. Pues al final triunfa lo que todos sabemos: el amor del chico y la chica para toda la vida. Pero hasta llegar a la deseada meta, hay toda una carrera de obstáculos, sembrada de ingeniosos detalles de humor, y hasta de vueltas a la tortilla a la hora de identificar al engañador y al engañado. Peyton Reed, hasta ahora sólo conocido por un poco estimulante film situado en el mundo de las "cheerleaders", A por todas, capta bien el espíritu de los filmes de Rock Hudson y Doris Day, aunque hay menos ingenuidad de la de entonces, y un poquitín más de mala leche. Renée Zellweger es perfecta para componer a una chica frágil y a la vez de armas tomar; mientras que Ewan McGregor hace lo que puede para conjugar la innegable cara dura del personaje con su supuesta inocencia.
6/10
(2002) | 125 min. | Comedia
Warren Schmidt. Acaba de jubilarse de un importante puesto ejecutivo en su empresa. ¿Qué puede hacer ahora? Si se le ocurre dejarse caer por su antiguo trabajo, el jovenzuelo sustituto de turno le mirará con una cara cuyo significado bascula entre “qué pesado, ¿qué querrá éste ahora?” y “este viejito me viene ahora, ¡a mí!, a dar lecciones, ¿qué se habrá creído?”. Su esposa viene con ideas “geniales” como la comprar una caravana y recorrer a lo largo y a lo ancho los Estados Unidos. A punto de hacer ese viaje, la mujer muere: entonces Schmidt se entera de que tenía una aventura con su mejor amigo. Tal revelación le hace caer en un terrible abandono: su vida carece de alicientes, los afectos que creía auténticos le han fallado. Por si fuera poco, su hija está a punto de casarse con quien considera un perfecto imbécil. Así las cosas, el único lazo que le permite estar conectado al mundo es Ndugu Umbo, un niño africano al que ha apadrinado. Si uno lee el párrafo anterior, la conclusión que saca es que el film que nos ocupa es una auténtica tragedia. Y sin duda que en parte lo es. No obstante lo que nos entrega Alexander Payne, director de la interesante y también despiadada Election (1999), es una comedia llena de humor negro, una sátira tremenda sobre lo que puede ser una vida desprovista de significado. Ante tal situación, Payne nos pone en la tesitura de reír, por no llorar. Vemos a un hombre patético (genial Jack Nicholson, que evita caer en el histrionismo), que ha “visto” discurrir su existencia, pero que no la ha “mirado”, no la ha “vivido”, en el sentido más radical de la palabra. Sobre esto el director y coguionista –usando como hilo conductor las cartas que Schmidt escribe a su ahijado– nos regala situaciones muy divertidas, a la vez que nos hace reflexionar sobre la necesidad de contar con asideros capaces de dar sentido a la vida.
6/10
(1956) | 201 min. | Drama
Si una película define de alguna manera a Texas, el estado de “la estrella solitaria” en EE.UU., esa película es sin duda Gigante (1956). Una película tan grande como su título. Adaptación de una célebre novela de Edna Ferber, sigue las andanzas, durante casi una treintena de años, del matrimonio formado por Leslie Lynnton, una chica del Este, y Bick Benedict, un texano de pura cepa, dueño de Reata, un inmenso rancho con un número incontable de cabezas de ganado. Los dos se conocen cuando Bick ultima la compra de un caballo en el Este, y el flechazo es instantáneo. Pero también salen a la luz dos caracteres muy diferentes, y dos modos muy distintos de ver la vida. Bick está acostumbrado a gobernar su rancho como amo y señor: las mujeres pintan poco en un mundo de hombres, y los empleados de origien mexicano son empleados de segunda, apenas dignos de que se les dirija la palabra. Pero el paso del tiempo, la llegada de los hijos, y la riqueza imparable del petróleo, cambiarán su forma de ver las cosas. Con más de tres horas de metraje, George Stevens (Gunga Din, La mujer del año, El asunto del día, Un lugar en el sol, Raíces profundas, La historia más grande jamás contada) ofrece una historia nada convencional, que incluye un estudio psicológico hondo y sutil de sus personajes. Rock Hudson es el marido texano, buena persona pero cabezón, que irá madurando. Elizabeth Taylor da vida a su esposa, una mujer aguda, inteligente y cariñosa, que sabe gobernar su familia, y que sabe sopreponerse a las inevitables dificultades conyugales de todo matrimonio. James Dean, en la que sería su tercera y última película (falleció en un trágico accidente de automóvil, al día siguiente de terminar de rodar todas sus escenas), era Jett Rink, el empleado ambicioso que ha tenido que soportar la arrogancia de Bick durante años, y que por un golpe de fortuna se convierte en magnate del petróleo; pronto descubría que las riquezas no bastan si falta el amor y sobra el resentimiento. La imagen de Dean subido a una torre perforadora, empapado de petróleo, o borracho en la gran fiesta, cobran una fuerza inusitada. Así como la memorable pelea de Hudson defendiendo el derecho de unos mexicanos a tomar algo en una cafetería, o la discusión de hombres atravesada del ingenio femenino de Taylor.
7/10
(2002) | 103 min. | Drama
La historia real de un tipo que simulaba tener un empleo maravilloso ante su familia y amigos, ha inspirado dos películas francesas: El empleo del tiempo y El adversario. Ésta es la versión hispana, donde José Coronado es el pobre infeliz protagonista, cuya vida es una ficción, no existe. El film muestra cómo una pequeña mentira puede producir el efecto “bola de nieve”, donde una falsedad se suma a otra hasta formar una maraña difícil de desenredar.
6/10
(2001) | 94 min. | Comedia | Drama
Vidas por aquí, vidas por allá. Un abogado joven y triunfador; una joven limpiadora; el frustrado jefe de una compañía de seguros; un egocéntrico profesor universitario… Y más, más gente, junto a lo que ha sido y lo que podría haber sido de sus vidas, amores y desamores incluidos, si no hubiera ocurrido tal o cual cosa. Jill Sprecher ya sorprendió con la estupenda Esperando la hora, película coescrita, como ésta, con su hermana Karen. Aquí vuelve a demostrar su agudeza a la hora de captar tipos humanos diversos y sus relaciones. Las habilidad de las chicas Sprecher es dibujar personajes y situaciones creíbles, y demostrar que, a pesar de que existen hechos incontrolables en nuestras vidas, lo que sí está al alcance de todos es repartir amor, regalar una sonrisa. Lo demuestra sobre todo ese empleado de mediana edad, injustamente despedido de su empresa, y al que los sucesos contrarios no logran borrarle la sonrisa que habitualmente adorna su rostro. Cuenta Jill que se ha basado en un hecho que le ocurrió a ella: La película, coral, ofrece magníficos trabajos de los actores. Entre los conocidos destacan Matthew McConaughey, John Turturro, Amy Irving y Alan Arkin.
7/10
(2002) | 113 min. | Drama Tráiler
Una ciudad portuaria innombrada, en Galicia. Tiempos de recesión. Los astilleros que daban trabajo a un buen número de gente han cerrado. Un grupo de amigos se vio afectado. Uno de ellos se apaña bastante bien regentando un bar. Otro trabaja de guardia jurado. El resto ha pasado a engrosar las listas de parados. Y con ese panorama a cuestas sobreviven y se reúnen con frecuencia en el bar, y allí ríen y lloran, tratan de llevar la situación lo mejor posible. Lo que a veces no es fácil. Fernando León de Aranoa maneja junto a Ignacio del Moral un guión aparentemente invertebrado, con diálogos plenos de naturalidad, dichos por un reparto perfecto, en el que destaca Javier Bardem, uno de los grandes del actual cine español. Y consigue transmitir emociones sencillas con enorme fuerza. Como el mismo León decía recientemente, hablando de sus hábitos de espectador, (“Veo de todo, producciones de fuera, de aquí. Al final, con lo que me quedo, es con la sensación de que me han echado un poco de luz sobre algo, sobre la vida, sobre el amor, la sociedad... Me gusta la sensación de montaña rusa en el cine, sentarme y que me manejen.”), él procura hacer lo mismo contando historias con las que el espectador conecta inmediatamente. Apenas ocurre nada en esta película galardonada con 5 Goyas, incluidos los de mejor película, director y actor principal. Pero tras la aparente levedad de una vida cotidiana y reconocible se nos habla de los rígidos mecanismos de una sociedad insolidaria, incapaz de dar trabajo a las personas de cierta edad, que socava los lazos más sagrados, que aboca a los más débiles a la salida en falso. Nadie tiene la culpa y todos tienen la culpa. La falta de ocupación laboral se revela mal gravísimo, no sólo por las carencias económicas que comporta, sino porque el hombre que no trabaja deja de ser hombre: su dignidad se ve gravemente afectada. Elevando la reflexión, se llega a decir que “Dios no cree en los hombres”. Esa culpabilización divina conduce sin remedio a la desesperación. Evita León los didactismos fáciles que llevan a condenar a personas e instituciones, pero deja su film un regusto de amargura y derrotismo, como si el actual estado de cosas fuera inalterable. Al final queda sólo un vago sentido de la lealtad para jugarlo todo a la carta de la supervivencia.
6/10