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Lista de cine

Las 100 mejores películas históricas

Actualizada el 13/07/2020

Presentamos una suculenta lista de las mejores películas históricas de la historia del cine. Seguramente sea una lista muy discutida ya que hay innumerables películas que se pueden considerar históricas.

A la hora de elaborar esta lista de las mejores películas históricas hemos hecho un gran esfuerzo en varios sentidos. En primer lugar, que sean títulos de calidad y en segundo lugar la elección ha de ser muy meditada, porque ¿dónde ponemos el límite temporal de la historia? Está claro que cualquier pasado es historia, pero hay que ser razonable no eligiendo películas demasiado cercanas temporalmente. Además, hemos procurado abarcar todas las épocas y lugares que nos ha sido posible. En muchos casos, gran parte de los personajes que aparecen en los filmes son reales, pero en otro casos, a pesar de ser ficticios, pensamos que se plasma de tal modo las circunstancias históricas, el modo de vida, etcétera, que hemos osado incluirlos bajo el adjetivo “histórico” con todos los honores.

Hacemos dos presentaciones en la lista de mejores películas históricas, una primera diferencia la época a la que hace referencia el argumento de la película (Grecia, Italia siglo XIII, Napoleón, Guerra Fría, etc.) y otra ofrece todo el listado sin incluir en su apartado correspondiente.

El rigor del llamado cine histórico ha sido tradicionalmente objeto de un largo debate. Los profesionales de la Historia más exigentes suelen tumbar casi todos los filmes denominados como históricos, en cuanto detectan el mínimo detalle discordante con los datos de su ciencia. Y es que es sumamente difícil a la hora de llevar la historia a la gran pantalla no dejarse llevar por algunas licencias para hacer más digerible el contenido.

En esa línea hemos descartado filmes inspirados en leyendas inciertas (la excelente Amadeus) y desde luego aquellos títulos que dan una perspectiva demasiado contemporánea y que deforma lo narrado (El rey ArturoEl reino de los cielos…).

 

1. Prehistoria: En busca del fuego

2. Egipto: Tierra de faraones

3. Imperio maya: Apocalypto

4. Israel: Los diez mandamientos (1956)

5. Israel: La Pasión de Cristo

6. Grecia: Troya

7. Grecia: Alejandro el magno

8. Egipto-Roma: Cleopatra (1963)

9. Roma: Julio César

10. Roma: Espartaco

11. Roma: Yo, Claudio

12. España, siglo XI: El Cid

13. Inglaterra, siglo XII: El león en invierno

14. Inglaterra, siglo XII: Becket

15. Escocia, siglo XIII: Braveheart

16. Italia, siglo XIII: Francisco, juglar de Dios

17. Rusia, siglo XIII: Alexander Nevski

18. Rusia, siglo XIV: Andrei Rublev

19. Inglaterra, siglo XIV: Campanadas a medianoche

20. Inglaterra, siglo XIV: Enrique V (1989)

21. Francia, siglo XV: La pasión de Juana de Arco

22. Renacimiento: El tormento y el éxtasis

23. España, siglo XV: La reina Isabel en persona

24. Descubrimiento de América: 1492. La conquista del paraíso

25. España, siglo XVI: Locura de amor

26. Inglaterra, siglo XVI: La vida privada de Enrique VIII

27. Inglaterra, siglo XVI: Ana de los mil días

28. Inglaterra, siglo XVI: Un hombre para la eternidad

29. Inglaterra, siglo XVI: Elizabeth

30. América, siglo XVI: Aguirre, la cólera de Dios

31. Inglaterra, siglo XVII: Cromwell

32. Holanda, siglo XVII: La joven de la perla

33. Holanda, siglo XVII: Rembrandt

34. América, siglo XVII: El nuevo mundo

35. Francia, siglo XVIII: María Antonieta

36. Revolución francesa: La inglesa y el duque

37. Revolución francesa: Danton

38. Revolución francesa: La noche de Varennes

39. Napoleón: Napoleón

40. Napoleón: Waterloo

41. Guerras napoleónicas: Guerra y paz (1968)

42. Inglaterra, siglo XVIII: Rebelión a bordo

43. Guerra de Crimea: La carga de la brigada ligera (1936)

44. Rusia, siglo XVIII: Capricho imperial

45. América, siglo XVIII: La misión

46. América, siglo XVIII: El último mohicano

47. Independencia americana: El patriota

48. América, siglo XVIII: Tambores lejanos

49. Inglaterra, siglo XIX: Master and Commander. Al otro lado del mundo

50. Inglaterra, siglo XIX: Su majestad Mrs. Brown

51. Holanda, siglo XIX: El loco del pelo rojo

52. Baviera, siglo XIX: Ludwig (Luis II de Baviera)

53. Austria, siglo XIX: Copying Beethoven

54. América, siglo XIX: El Álamo (1960)

55. América, siglo XIX: Murieron con las botas puestas

56. Esclavitud, siglo XIX: Amistad

57. Guerra de secesión americana: Lo que el viento se llevó

58. Guerra de secesión americana: El nacimiento de una nación

59. Guerra de secesión americana: Tiempos de gloria

60. Japón, siglo XIX: El último samurái

61. África, siglo XIX: Zulú

62. Sudán, 1883: Kartum

63. Siam, siglo XIX: Ana y el rey

64. Revolución rusa: Anastasia

65. Revolución rusa: Nicolás y Alejandra

66. Revolución rusa: El acorazado Potemkin

67. Revolución rusa: Octubre

68. Revolución rusa: Rojos

69. Revolución mexicana: ¡Viva Zapata!

70. Guerra de los boxer: 55 días en Pekín

71. Revuelta árabe contra los otomanos, siglo XX: Lawrence de Arabia

72. Primera Guerra Mundial: Adiós a las armas (1932)

73. Primera Guerra Mundial: Gallipoli

74. Primera Guerra Mundial: Sin novedad en el frente

75. Primera Guerra Mundial: Senderos de gloria

76. Irlanda, siglo XX: Michael Collins

77. Depresión americana: Las uvas de la ira

78. Guerra civil española: Soldados de Salamina

79. Segunda Guerra Mundial: El día más largo

80. Segunda Guerra Mundial: Patton

81. Segunda Guerra Mundial: El hundimiento

82. Segunda Guerra Mundial: Rommel, el zorro del desierto

83. Holocausto: La lista de Schindler

84. Fundación del Estado de Israel: Éxodo

85. La era nuclear: Creadores de sombras

86. India, siglo XX: Gandhi

87. China, siglo XX: El último emperador

88. China, siglo XX: ¡Vivir!

89. China, siglo XX: Adiós a mi concubina

90. Armenia, siglo XX: Ararat

91. Guerra fría: Trece días

92. Carrera espacial: Elegidos para la gloria

93. España, siglo XX: Bienvenido Mr. Marshall

94. España, siglo XX: Los santos inocentes

95. Argentina, siglo XX: Eva Perón

96. Movimiento pro derechos civiles en EE.UU.: El largo camino a casa

97. Movimiento pro derechos civiles en EE.UU.: Arde Mississippi

98. América, siglo XX: JFK

99. Guerra de Vietnam: Apocalypse Now

100. Guerra de Vietnam: Platoon

 

Las 100 mejores películas históricas
(2004) | 156 min. | Histórico | Drama Tráiler
El director Oliver Hirschbiegel adapta fielmente el libro de su compatriota Joachim Fest, donde se narran con meticulosidad los últimos días de Hitler en su búnker de la Cancillería del Tercer Reich en Berlín, antes de suicidarse junto a su mujer Eva Braun. La película recoge el asfixiante ambiente del refugio durante los últimos días, cuando reina ya la desesperación de quienes saben que el fin es inevitable. Sólo es cuestión de días que los soviéticos alcancen el centro de la ciudad, pero Hitler se niega a capitular: en su locura cree que la victoria alemana es posible, que sus tropas no pueden fallarle… Los miembros de la cúpula militar que permanecen junto a él no saben cómo afrontar sus desvaríos, y le toleran, y le adoran, y le siguen. Pero la realidad se hace palpable tras las tambaleantes galerías del bunker, y al fin sólo hay una salida para quienes se niegan a rendirse. Por primera vez una película alemana desentraña uno de los episodios más vergonzosos y terribles de la historia de Alemania. Y lo hace de una manera excepcional a lo largo de casi tres horas que se pasan en un suspiro, gracias a un guión ajustado e intenso, sin cabos sueltos ni tramas secundarias. El espectador siente la opresión de estar bajo tierra, de presenciar el fin de un patético fracasado, un führer enfermo que se arrastra por la atmósfera gris de sus aposentos privados, enterrado en vida… Y acaba por hacerse increíble a la mente del público que esas pocas personas hundidas en su agujero hicieran lo que hicieron con el destino del mundo. Realmente excepcional es la dramatización de Bruno Ganz (es aconsejable escucharle en alemán), quien encarna a Hitler con tal énfasis que uno acaba por olvidar el verdadero rostro del dictador nazi. Una película de las que quedan para la posteridad.
8/10
(1941) | 140 min. | Western
Es uno de los grandes westerns de la historia, sobre todo por su carga heroica y legendaria. Hablamos de Murieron con las botas puestas, magnífico film protagonizado por Errol Flynn. Los amantes de la precisión histórica enseguida dirán que este film echa mucha imaginación a los hechos, que el general George A. Custer era un personaje bastante más siniestro de lo que nos pinta Raoul Walsh. Quizá, pero es el mismo tipo de invención que Shakespeare utiliza en sus vibrantes dramas históricos, como Enrique V. Se trata de libertades que los creadores se toman, confiando en que el espectador no ha de tomar todo de modo literal. El film arranca con la entrada de Custer en West Point. Todo este tramo de la historia muestra los tropiezos del recién llegado a la Academia, la camaradería y los enemigos que surgen en el camino, y el inicio del romance con Elizabeth Bacon, hija de un amigo del comandante. Durante la guerra civil, a Custer le tocará combatir contra un antiguo compañero de instrucción, Ned Sharp. Uno está en el bando de la Unión, el otro en el secesionista. Acabada la contienda, un Custer ya casado con Bacon sobrelleva mal la paz, de modo que es enviado a territorio indio, donde pacta un acuerdo ventajoso con Caballo Loco. Pero surge un problema… Su viejo rival, Sharp, está vendiendo armas a los indios. Los hechos conducirán a una batalla legendaria, donde los dos enemigos deberán luchar heroicamente contra los pieles rojas. El film fue el último de los ocho que coprotagonizó la mítica pareja Errol Flynn-Olivia de Havilland. El año anterior, habían hecho Camino de Santa Fe para Michael Curtiz, y en ese film, curiosamente era el futuro presidente Ronald Reagan quien encarnaba al general George A. Custer. Para dar vida al jefe indio, se acudió a Anthony Quinn. Se usaron 16 auténticos indios sioux, pero el resto de extras eran filipinos. Entre las muchas escenas destacables, destacan las que comparten Flynn y De Havilland, y la heroica escena final de la batalla de Little Big Horn, en la que el Séptimo de Caballería fue masacrado por los indios.
8/10
(1930) | 128 min. | Drama
Se cumplen 75 años de este clásico del cine antibélico. Producido por Universal, fue justo ganador del Oscar al mejor film. Además, el director, Lewis Milestone, se llevó la estatuilla al mejor director. Adaptación del libro homónimo de Erich Maria Remarque, la trama se sitúa en la I Guerra Mundial. Una guerra cruel, donde las batallas muchas veces fueron una auténtica carnicería; se han encargado de recordarlo títulos como Adiós a las armas (1932), Senderos de gloria, Gallipoli, Pabellón de oficiales, o Largo domingo de noviazgo. La acción transcurre en el bando alemán, y arranca con el fervor patriótico propagado en las aulas entre jóvenes estudiantes que no han cumplido los 18 años, pero que están deseando combatir por su país. El amor auténtico por su nación poco tiene que ver con la realidad que encuentran en el campo de batalla, donde la brutalidad, el horror y el miedo son compañeros habituales, por no hablar del hambre o las heridas de guerra. Se producen situaciones en que sale lo mejor de cada soldado (el compañerismo, la asistencia en la muerte), pero también hay momentos esperpénticos, como aquel en que uno de los soldados comparte un agujero en el suelo con un combatiente enemigo moribundo, cuya lengua no entiende; sólo sabe que es un ser humano con seres queridos, como él, algo que prueba la fotografía que lleva en la cartera. Sorprende la madurez de este film, casi recién iniciado el cine sonoro. Y la valentía del desenlace, nada acomodaticio. Resulta además acertado el reparto de actores desconocidos, lo que acentúa el realismo; el director buscó incluso antiguos combatientes alemanes. Sobre el tono del film da idea el prólogo de arranque, en que se dice con palabras de Remarque: “Esta historia no es una acusación ni una confesión, y aún menos una aventura, pues la muerte no es una aventura para aquellos que se enfrentan de pie a ella. Trata simplemente de una generación de hombres que, aunque escaparan de las bombas, quedaron destrozados por la guerra.”
7/10
(2002) | 110 min. | Drama Tráiler
Raffi, un joven de origen armenio, es retenido en la aduana de entrada a Canadá por un funcionario que detecta algo extraño en las latas de película y vídeos digitales que lleva consigo, y que asegura que son material adicional para un film. Comienza un interrogatorio en el que poco a poco conocemos los dramas personales de ambos. El egipcio de origen armenio Atom Egoyan relata con maestría una historia que le toca muy de cerca.
8/10
(2004) | 127 min. | Histórico | Drama Tráiler
Muchas películas abordan la vida de Jesús de Nazaret, con más o menos fortuna. Todas se han enfrentado a diversos obstáculos, en cuanto a la posible acogida del público. Está el espectador cristiano, conocedor de los hechos históricos, que alimentan además su fe: público exigente, que no va a aceptar cualquier cosa a la hora de ver representado a su Señor. Luego existe un público amplio, más o menos creyente, que cree conocer el evangelio, aunque en el fondo sólo tiene una idea vaga del mismo, quizá por recuerdos de infancia. También hay que señalar al espectador agnóstico o ateo, con frecuencia reticente a un posible intento de ‘ser evangelizado’, y que no desea dedicar un minuto a algo que huela a religioso. A la dificultad de llegar a un público tan heterogéneo, se suma otra realidad: los evangelios incluyen multitud de relatos, parábolas, milagros, enseñanzas, invectivas, viajes..., en los que intervienen numerosos personajes. Dar unidad a todo, y presentarlo atractivo y creíble, no resulta sencillo. Y de pronto, llega Mel Gibson con una idea la mar de razonable, pero que nadie había acometido hasta ahora: hacer una película vibrante y minuciosa, nada relamida, que se centre en la Pasión. Pues, ¿no son a la postre los misterios pascuales los acontecimientos centrales del cristianismo? ¿Y no rememora anualmente la Iglesia en su liturgia, en una semana que llama ‘santa’, la pasión, muerte y resurrección de Jesús? Acierta Gibson al dar con el elemento aglutinador del film: Cristo ha venido al mundo movido por el amor, para redimirlo del pecado; y acepta para ello, voluntariamente, su pasión y muerte. Tiene una misión que cumplir, con un sentido; y esos sufrimientos terribles no son un fracaso: liberan, y llevan a la resurrección. A partir de ahí, puede centrarse en la narración de las últimas 12 horas de Jesús, desde que acude con sus discípulos al huerto de Getsemaní, hasta su muerte en la cruz. Una narración que se basa sobre todo en los evangelios, seguidos con fidelidad, aunque también toma elementos de revelaciones privadas a dos monjas: la beata alemana Anna Katharina Emmerich, y la venerable española María de Ágreda. El film resulta duro, muy duro. En ese sentido, la película discurre en la misma línea que otros títulos recientes, que tratan temas importantes, descritos sin falsos pudores, como Salvar al soldado Ryan (el horror de la guerra), La lista de Schindler (el holocausto), Te doy mis ojos (la violencia doméstica), Traffic (la drogadicción y el narcotráfico)… Desde que Jesús es prendido en el huerto de los olivos, es sometido a todo tipo de vejaciones. Y el guión de Gibson y Benedict Fitzgerald, no hurta los detalles que describe el evangelio: insultos, empujones, bofetadas, salivazos… Le obligan a colocarse vestiduras ridículas, le desnudan, le azotan salvajemente, le coronan de espinas... Una increíble sesión de tortura, mostrada con realismo, pero sin regodeo. “Pienso que nos hemos acostumbrado a ver preciosos crucifijos en las paredes, y hemos olvidado lo que pasó de verdad. Me refiero a que sabemos que Jesús fue azotado, que cargó con la cruz, que los clavos le traspasaron las manos y los pies, pero raramente pensamos en lo que eso significa”, comenta Gibson. Que la violencia no es recomendable para todos los públicos, es una idea que el director introduce en el film de modo ingenioso: cuando obligan a Simón el Cirineo a cargar con la cruz, pide a su hijo que vuelva a casa, que no contemple el triste espectáculo de los condenados a muerte. La película aporta desde el principio la información clave: que todo lo padece Cristo para librar al hombre del pecado. Singularmente cuando el diablo le tienta en el huerto, diciendo que no puede pretender cargar sobre sí el peso del pecado de todos los hombres. Por otro lado, a lo largo de esas horas de suplicio, se introducen con acierto flash-backs que, además de permitir respirar al espectador, ayudan a conocer el mensaje de Jesús y el sentido de su sufrimiento: vemos que es verdadero hombre, con sentido del humor, en las escenas con su madre; que acoge al pecador arrepentido, cuando se pretende lapidar a María Magdalena; que el amor se desborda en la última cena, anticipo del sacrificio de la cruz... Gran acierto de Gibson es ofrecer la mirada de la Virgen María, muy bien interpretada por Maia Morgenstern. El espectador sufre con ella los dolores del hijo. Y a la vez, participa de su serenidad, de modo que momentos como la caída con la cruz, que retrotrae al pasado, o cuando recoge con unos lienzos la sangre de la flagelación, conmueven. El director tiene una habilidad especial para humanizar su historia. Cuando Pedro niega a su maestro, la mirada que éste le dirige –maravilloso Jim Caviezel– es más expresiva que mil discursos: una mezcla de lástima y algo de socarronería, como si dijera ‘¿no te lo había dicho?’. La conversación con Pilatos, el procurador romano, no tiene desperdicio, y entiendes bien las dudas de este hombre cruel, acrecentadas por las conversaciones con su esposa. Si para un actor fue especialmente duro el rodaje, ese es Caviezel. El rodaje fue en invierno, y soportó las bajas temperaturas casi desnudo en las escenas de la cruz: “No podía aguantar más de 10 minutos, y aun así sufría muchas veces hipotermia. Los músculos te tiemblan de modo tan violento que te duele, pero no puedes pararlo”, comenta. Incluso en la flagelación, uno de los que hacía de soldado romano apuntó mal y le dio en la espalda. Explica Caviezel: “No pude ni gritar. No te sale el aire porque no puedes respirar”. La película se rodó en Italia, en el estudio 5 de Cinecittà, y en la ciudad de Mattera, el mismo lugar donde Pasolini hizo El evangelio según san Mateo. El trabajo de dirección artística y fotográfico es asombroso. Caleb Deschanel, director de fotografía, de acuerdo con Gibson, tomó como referencia pictórica la obra de Caravaggio “en lo que se refiere a los rostros que usaba en sus cuadros, a la iluminación y a la composición. (...) También me inspiré en Géricault, Rafael y otros artistas.” Atrevida resulta la escena de apertura en el huerto de los olivos, con luz azulada que imita la luna y con niebla: rodada en estudio, no se ve el fondo, y da al lugar una indefinible sensación de infinitud, como de otro mundo. Precioso resulta también el plano que sigue a la muerte de Jesús: un plano cenital del Gólgota como borroso, en que vemos caer una gota de agua, el comienzo de una lluvia, pero que cabe interpretarse como una ‘lágrima’ de Dios, que llora la muerte de su hijo. Pensaba Mel en un principio estrenar su film –rodado en las lenguas originales de la época–, sin subtítulos, confiando en la fuerza de las imágenes. Al final pesó la prudencia, y se pusieron los letreros justos. Su visionado en DVD proporciona ahora, a quien lo desee, la experiencia de ver el film desnudo, sin subtítulos, para así constatar que el impacto visual basta para seguir la historia.
9/10
(1956) | 220 min. | Histórico | Drama Tráiler
Basada en las Sagradas Escrituras, narra cómo Moisés se enfrenta al faraón y consigue que deje salir a los israelitas de su esclavitud en Egipto. Los israelitas huyen, los egipcios le persiguen, Moisés abre las aguas del Mar Rojo para que se pueblo pueda atravesarlo y que después se ahoguen sus perseguidores... Así hasta llegar al dictado de las Tablas de la Ley. Entonces los israelitas adoran a un becerro de oro, y Moisés debe hacerles entrar en razón. En definitiva, una historia conocida por todos, muy bien contada. Treinta y tres años después de su primera versión, Cecil B. DeMille consigue su sueño de llevar de nuevo esta historia al cine, esta vez con sonido y color. Una película con una enorme fuerza narrativa, que se mantiene inalterable a lo largo del tiempo. Se encuentra entre las grandes producciones que han hecho grande a Hollywood. Los actores son de primera, y destacan Yul Brynner y Edward G. Robinson, en los papeles de Ramsés y Dathan, respectivamente, y, cómo no, Charlton Heston en el de Moisés. Una película muy entretenida, que se ve con gusto, repleta de escenas espectaculares. Fue nominada a siete Oscar y se llevó el de mejores efectos especiales.
7/10
(1981) | 100 min. | Aventuras Tráiler
Para la tribu prehistórica de los Ulam, el fuego es un elemento fundamental. Con su ayuda, ahuyentan a las fieras y también les sirve para calentarse. Hasta que durante un ataque de un clan rival, la llama se extingue. Deciden enviar a tres hombres de la tribu en busca de otra llama. En su primer gran éxito, el francés Jean-Jacques Annaud partió de una novela de J.H. Rosny para una realista reconstrucción de la era prehistórica. Contó con la ayuda de expertos en la época, como el zoólogo Desmond Morris o el novelista y lingüista Anthony Burgess, que se inventó el modo de comunicarse de los personajes a base de gruñidos.
6/10
(1928) | 98 min. | Drama | Histórico
Relato fiel del inicuo proceso que llevó a Juana de Arco a la hoguera. Obra maestra del cine mudo y de la historia del cine, el danés Carl Th. Dreyer atrapa el dramatismo del dilema de conciencia de la protagonista, que podría salvar la vida si se retractara de las apariciones que permitieron coronar al rey de Francia. Film muy espiritual, presenta un soberbio uso de los primeros planos, que apenas dejan ver el decorado. La Falconetti, que no volvió a hacer cine, está sobresaliente.
10/10
(2004) | 163 min. | Aventuras
Trasladar a la pantalla el extensísimo poema griego La Ilíada era una empresa verdaderamente homérica (nunca mejor dicho en este caso), pero Hollywood no conoce límites. Y es que no se trata sólo de su extensión, sino del contenido mitológico y heroico de un poema que ha sido considerado como una de las cimas de la literatura de todos los tiempos. Homero narra en ella la guerra desencadenada en el siglo XII a.C. entre griegos y troyanos, cuando Paris, príncipe de Troya, se lleva consigo a su ciudad fortificada a la bella Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta. Las fuerzas griegas comprenden varios reinos (Esparta, Micenas, Tesalia), comandados por el rey de Micenas Agamenón. Pero para derrotar a Príamo, rey de Troya, él sabe que necesita a Aquiles, rey de los Mirmidones, el único guerrero capaz de enfrentarse al temido Héctor, el más valeroso combatiente de la ciudad amurallada. Pero Aquiles detesta la arrogancia de Agamenón… Muy bien podría haberse llamado la película “La cólera de Aquiles”, porque el guión se aleja quizá peligrosamente del terreno mitológico (aquí los dioses no aparecen) para centrarse en las desavenencias entre Aquiles y su jefe. Esto no quita por supuesto para que estén presentes los temás básicos de esta historia épica, tales como la amistad, el amor, el honor y la valentía. El director Wolfgang Petersen ha logrado salir airoso de esta superproducción plagada de extras y rodar vibrantes escenas de lucha cuando entran en acción los nombres ilustres de Áyax, Odiseo (conocido también como Ulises) o Héctor, con algunos planos panorámicos extraordinarios. Brad Pitt se esfuerza por aportar a su personaje la fuerza del mito, aunque quizá le hace un flaco favor su estado perpetuamente iracundo, mientras que Eric Bana encarna con majestuosidad al honorable Héctor.
7/10
(1952) | 113 min. | Histórico | Biográfico | Western | Drama
Trayectoria del mítico líder revolucionario mexicano, con sus dudas una vez ‘toca’ poder. Film fruto de la colaboración de Elia Kazan y John Steinbeck, que hizo una amplia investigación del personaje. Un logro notable es el paralelismo de dos escenas, una en que el presidente Díaz marca el nombre de Zapata en una lista; y otra en que es Zapata, ya poderoso, quien señala el nombre de un cabecilla. Brando, elegido por Kazan (Zanuck quería a Tyrone Power y Steinbeck a Pedro Armendáriz), hizo una composición muy creíble. Anthony Quinn interpretó magistralmente al hermano de Zapata, por lo que recibió un Oscar al Mejor Secundario en el año 1952.
7/10
(1933) | 97 min. | Drama | Histórico | Biográfico
La vida amorosa del caprichoso monarca influyó decisivamente en el futuro de Inglaterra. El film que lanzó internacionalmente al cine inglés (gran dirección de Alexander Korda, memorable y oscarizado trabajo de Charles Laughton) ‘olvida’ a Catalina de Aragón, para centrarse en las siguientes esposas de Enrique VIII: Ana Bolena, Jane Symour, Ana de Cleves, Catalina Howard y Catalina Parr. Laughton captura con medido equilibrio la vanidad, coraje, miedos y humor del rey.
7/10
(2003) | 95 min. | Drama
Adaptación de la novela homónima de Tracy Chevalier, que imagina el posible origen del cuadro “La chica de la perla” de Vermeer. El film transcurre en la Holanda del siglo XVI, cuando la joven Griet (Scarlett Johansson) deja la casa paterna para servir en casa del pintor (Colin Firth). Es una chica educada en un estricto protestantismo, espabilada (p. ej. al regatear en el mercado), recatada y celosa de su virtud. Dentro de su escasa educación admira los cuadros del maestro, y se le adivina una sensibilidad. El mismo maestro queda cautivado por ella cuando la ve iluminada en su estudio, garabateando en una ventana empañada. Vermeer deberá conciliar los deseos de su suegra para que pinte un cuadro inspirado en la joven, para un potentado y vicioso cliente, con los celos de la esposa, que no debe saber que está trabajando en ese cuadro. Entretanto, la sirvienta empieza a salir con el hijo del carnicero. Hermosa película, pelín académica y preciosista, pero de maravillosa fotografía de Eduard Serra, que reproduce muchos cuadros de Vermeer de modo asombroso, sin caer en el empalago. Narrada a modo de cuento, con trama mínima, el film responde al enigma de por qué una joven de baja extracción social llevaría unos prociosos pendientes de perlas. El film habla del modo en que surge la inspiración, y de la tragedia íntima de Vermeer, que ya casado, encuentra un alma gemela, capaz de entender su arte, en su criada. Ella es una verdadera musa, que transmite una intensa vida interior, aunque al tiempo Vermeer es consciente de la imposibilidad de su amor por Griet. Y en ese drama se debate, como muestra bien el muy expresivo Colin Firth.
7/10
(1981) | 110 min. | Bélico | Drama
I Guerra Mundial. Dos atletas australianos marchan al frente. Alrededor de la batalla de Gallipoli, Peter Weir entrega un sólido alegato antibelicista, aprovechando de modo maestro las notas del ‘adagio’ de Albinoni. El film lanzó a la palestra a un jovencito Mel Gibson. Quién no recuerda el diálogo: "-¿Qué son tus piernas? -Muelles de acero. -¿Cómo vas a correr? -Como un leopardo".
7/10
(2003) | 154 min. | Épico | Drama
Un capitán del Séptimo de Caballería. Con un cuadernito de notas, donde hace apuntes sobre los indios. Bravo en el combate, pero desencantado y algo cínico. Que por avatares mil, va a dar con sus huesos a una idílica aldea donde conviven valientes guerreros nativos y sus familias. Allí descubre una armonía, una espiritualidad estilo New Age, insospechadas. La palabra “honor” vuelve a cobrar sentido. Se enamora de una delicada mujer, que perdió a su esposo en el combate. Las barreras idiomáticas no resultan insuperables, y más bien dan paso al humor y al esfuerzo por hacerse entender. Un niño admira al recién llegado. Entre los próceres de la aldea no faltan el jefe sabio, el guerrero brusco y belicoso, o el afable y acogedor; y todos acabarán compartiendo la amistad y admiración por el “hombre blanco”. Una voz en off nos pone al tanto, de vez en cuando, de todo… ¿Bailando con lobos? ¡No! La película que nos ocupa es El último samurái, y con certeza que ésta es la principal pega que se puede poner al film: ser un calco del título que dirigió y protagonizó Kevin Costner. Únicamente, donde dije “indios” hay que decir “japoneses”. Porque en el film de Edward Zwick, coguionista y director, no basta confirmar que se ha tomado como punto de partida un argumento más o menos universal, lo que legitimaría las similitudes con títulos clásicos; hablamos de la referencia de una película relativamente reciente, que se erige en modelo innegable. Así las cosas, las novedades estriban en que el mundo exótico en que se ve inmerso el protagonista es el Japón feudal de los samuráis, especie casi en extinción ante los avances de la modernidad. La lealtad al emperador a machamartillo –aunque sea inmaduro y pusilánime–, el harakiri –o la muerte con honor antes que la supervivencia deshonrosa–, la hospitalidad ordenada por el jefe del clan –aunque sea al hombre que arrebató la vida a un ser querido–… son reglas que primero aturden al capitán Nathan Algren para luego despertar el respeto, la admiración, e incluso la emulación. Zwick, aficionado a las historias grandes, de corte épico y heroico, Tiempos de gloria, Leyendas de pasión, En honor a la verdad y compañía, se encuentra como pez en el agua con dos horas y media de metraje, que le permiten rodar impresionantes escenas de batallas –con centenares de extras y a lo que parece, sin recurrir a efectos digitales para multiplicar el número de combatientes– magníficamente coreografíadas y acompañadas por la música de Hans Zimmer, lo mejor del film sin duda. El resto está bien llevado, Zwick sabe atrapar al espectador; aunque no deja de cargar esa visión un tanto ingenua de Oriente y la vida sencilla, frente a una civilización occidental donde resultaría poco menos que imposible encontrar el equilibrio. Tom Cruise aguanta el tipo como protagonista absoluto, aunque quizá tenga demasiado presente el modelo Costner para su personaje, incluido el punteado humorístico. Está bien apoyado por los desconocidos actores orientales (sobre todo Ken Watanabe) y el resto del reparto, que con su trabajo evitan los peligros del maniqueísmo excesivo.
6/10
(1936) | 85 min. | Biográfico | Drama
Tras morir su esposa, la pintura del artista Rembrandt van Rijn se vuelve oscura y pesimista. Después del éxito de La vida privada de Enrique VIII, los Korda y Charles Laughton volvieron a unir esfuerzos en otro film biográfico, sobre los altibajos sentimentales del genial pintor holandés a partir de 1642. Su falta de ánimo afecta a los cuadros, que no gustan a los clientes del pintor, lo que le hunde en la pobreza. Por otra parte, volverá a encontrar intereses amorosos, aunque la muerte seguirá acechando. La recreación de Amsterdam es sublime. Supone además una de las muchas colaboraciones entre Laughton y su esposa en la vida real, Elsa Lanchester.
6/10
(2003) | 138 min. | Aventuras
Sotavento. Foque, trinquete, bauprés. Más de un amante de los libros de aventuras, se ha sentido perdido entre términos náuticos incomprensibles, al leer novelas que transcurren en el mar. Para los que son de tierra adentro, el inicio de Master and Commander puede producir temblores. Pero la sensación dura poco. La descripción de la vida a bordo del Surprise, espléndida nave de Su Majestad Británica que surca los mares en 1805 durante las guerras napoleónicas, es un paso necesario. Gracias a él nos hacemos idea de las penalidades y hermosura de la navegación. Y estamos listos para conocer a los personajes y su misión, inspirados en la décima novela de Patrick O'Brian sobre el capitán Jack Aubrey “el afortunado”, aunque con elementos de las otras. Aubrey, capitán del Surprise, tiene órdenes de capturar el Acheron, buque insignia de la Armada Francesa; su determinación para cumplir la misión, recuerdan a la obsesión del capitán Achab por Moby Dick, aunque Aubrey revela una humanidad superior. Contrapunto a su empeño militar lo ofrece el médico de a bordo, Stephen Maturin. Buen amigo de Aubrey, la razón de que esté en el barco no estriba en su sentido marcial. Cumple un papel y está dispuesto a luchar, pero su deseo es recabar en las Islas Galápagos para estudiar la naturaleza virgen y hacer avanzar la ciencia. Los intereses de Aubrey y Maturin no son necesariamente contrapuestos, pero el rico guión pergeñado por Peter Weir y John Collee sabe crear un conflicto donde colisionan patriotismo, lealtad, cumplimiento de la palabra. El film acierta, pues, donde más importa: en la historia y los personajes. Conocemos además a otros tripulantes y entendemos su valor y sus temores. Vemos a creíbles niños guardamarinas, que empiezan a saber lo que es el mando, y a los que no debe temblar la voz cuando dan órdenes a curtidos marineros. Todo el reparto, en el que sobresalen Russell Crowe y Paul Bettany, está soberbio. Master sorprende por su clasicismo. Cuenta una historia de aventuras, donde las virtudes son nítidas y atractivas. Acostumbrados en tanta película reciente a héroes que van por libre, aquí observamos cómo cada marinero tiene su papel, la importancia de la obediencia. No hay maniqueísmo, y sí una buena delimitación de los deberes y lealtades a los que uno está, necesariamente, sometido. En tal contexto, surgen con naturalidad las miradas a lo alto, la plegaria a Dios.
8/10
(1960) | 184 min. | Histórico Tráiler
Espartaco. El nombre de un esclavo tracio que lideró una rebelión contra el todopoderoso imperio romano, tras huir de una escuela de gladiadores con 70 hombres en el año 73 a.C. Reunió en torno a sí a 120.000 seguidores, un auténtico desafío a Roma. Las legiones de Craso y Pompeyo se emplearon a fondo para derrotar a Espartaco y crucificar a 6.000 hombres en la vía Apia, a modo de escarmiento. Al fondo estaban las luchas intestinas en el Senado, con el creciente poder de Craso y Julio César. La historia, novelada por Howard Fast, encandiló a Kirk Douglas, que se hizo con los derechos a través de su productora Bryna Productions. El guión lo escribió Dalton Trumbo. Tanto él como Fast figuraban en la lista negra del Comité de Actividades Antiamericanas, pero Douglas decidió dar crédito a ambos en el film. El director fue inicialmente Anthony Mann, que hizo las escenas de las minas de sal. Pese a su indudable competencia, Douglas, que había rodado con Stanley Kubrick Senderos de gloria, le sustituyó sin aparente motivo. Mucho se ha especulado sobre tal decisión: se diría que Douglas creía a Kubrick más controlable. El cineasta aprovechó la oportunidad para probar que podía rodar una gran superproducción (fue la única vez que hizo un film que no era iniciativa suya); a partir de entonces hizo todo lo que quiso, con su legendaria meticulosidad. Douglas se esforzó mucho, tanto en la producción como en su papel, pero su personaje, Espartaco, era de los más desdibujados. Kubrick da muestras de su enorme fuerza visual. Las luchas en la escuela de gladiadores, con Espartaco y Draba contemplando a sus compañeros por una ranura, o las evoluciones de los ejércitos en la batalla entre esclavos y romanos, son de enorme belleza. Entre los extras de esta edición, destacan, además de los comentarios, una larga entrevista con Peter Ustinov, las escenas de entrenamiento en la escuela de gladiadores, y un documental sobre ‘Los 10 de Hollywood’.
8/10
(2003) | 112 min. | Bélico | Drama
Postrimerías de la guerra civil española. El bando republicano huye a la desbandada. Un grupo de milicianos conduce por un bosque a 50 prisioneros del otro bando; se dispone a fusilarlos. En la confusión de la refriega, salva la vida el escritor falangista Rafael Sánchez-Mazas. Oculto entre la maleza, un miliciano le descubre. Pero, inexplicablemente, no dispara: respeta su vida. Medio siglo después una joven escritora en crisis investiga la historia. Un artículo en un diario puede que le lleve a la novela de su vida… y a descubrir unas cuantas verdades sobre sí misma. Impecable adaptación de David Trueba de la novela de Javier Cercas. El director y guionista logra una buena conjunción entre los hechos actuales y los del pasado, e inserta bien los testimonios de protagonistas auténticos de lo que se cuenta. Un gran acierto de Trueba es mirar hacia atrás sin ira, sin revanchismos. Puede considerarse algo caprichosa la decisión de convertir al protagonista masculino de la novela en una mujer, pero resulta innegable que Ariadna Gil asume su papel con brillantez.
6/10
(1979) | 202 min. | Bélico
Tres años de rodaje, un tifón, la hipoteca de sus propiedades, la sustitución del protagonista Harvey Keitel por Martin Sheen, el infarto de éste, una crisis matrimonial finalmente resuelta… No es fácil distinguir las dificultades reales del rodaje de Apocalypse Now con la leyenda que le confirió aura de título maldito. Se dijo que un desequilibrado robó material rodado y lo devolvía “por entregas”, en forma de trocitos calcinados; Peter Biskind afirmó que los cadáveres del refugio de Kurtz, procedentes en teoría del instituto anatómico forense, eran en realidad cuerpos de tumbas profanadas. Eleanor Coppola, esposa de Francis, escribió en su diario: “Es horrible advertir que alguien a quien amas se adentra en el centro de sí mismo y se enfrenta a sus temores, temor al fracaso, a la muerte, a volverse loco. Hasta ahora no había podido aceptar que el hombre al que amo, mi marido, el padre de mis hijos, pudiera mentir, traicionar y ser cruel con la gente a la que quiere.” Se producía un inquietante paralelismo entre Coppola y los personajes principales de Apocalypse Now. La idea del film surgió de John Milius, al que ayudó George Lucas en un primer tratamiento. Pero cuando Coppola asumió la historia, le dio un vuelco decisivo: no sería un título bélico al uso, sino una meditación sobre la degradación del espíritu humano. Tomar como columna vertebral “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad, ayudó a dar carta de naturaleza a estas intenciones. En el libro de Conrad, el protagonista inicia un largo viaje a un África ignota, para aclarar el modo en que Kurtz explota una mina de diamantes. La búsqueda, el encuentro, el intento de comprender las motivaciones del otro, serían los mimbres con que Coppola confeccionaría su personal cesto acerca de las luces y sombras del espíritu humano. Resulta reduccionista decir que Apocalypse Now es una película sobre Vietnam. Va más allá: podría ser cualquier guerra, y podría no hablar de guerra alguna. Habla de actos humanos y sus consecuencias. De la posibilidad de hacer el bien y el mal. De las dudas y la tendencia a juzgar al otro. Coppola lo explicó con claridad: “Quería hacer un film sobre las grandes cuestiones planteadas por esta guerra (…), cuestiones vastas, filosóficas. Como el concepto de moral, del bien y del mal, que uno encuentra cada vez que trata un tema donde hay gente que cree ser muy buena, muy moral, y que hacen cosas que parece que están muy mal.” Algunos comentaristas tacharon los diálogos de ampulosos. Son los mismos que prefieren el mensaje directo del ataque de los helicópteros al son de “La Cabalgata de las Walkirias” (magnífica, sin duda) al esfuerzo intelectual que exige el discurso lúcido e incoherente (se da esta paradoja) de un coronel Kurtz envuelto en la negrura de las sombras (como don Vito Corleone en El padrino). Las reflexiones de Willard, servidas con voz en off, en que se interroga sobre su misión, acabar con Kurtz (“No podía creer que quisieran enterrar a este hombre; casi mil condecoraciones”, “Ese hombre tiene la mente clara, pero el alma deshecha”); o los intentos de Kurtz de expresar el estado de su alma, las dudas que le acometen… son esfuerzos notables por descender al abismo en que puede caer el hombre. 
8/10
(1983) | 136 min. | Histórico | Biográfico | Drama
Tras la declaración de los derechos del hombre, llega el régimen del terror. Es la paradoja de la revolución francesa, que en teoría predica ‘liberté, egalité, fraternité’, pero deja tras de sí un reguero de sangre y cabezas cortadas. El film describe la época del dominio de Robespierre, y su choque con Danton, lo que da pie a un soberbio duelo actoral entre Wojciech Pszoniak y Gérard Depardieu. El cineasta polaco Andrzej Wajda no sólo atrapa con la cámara un pedazo de historia, sino que, rodando en 1983, está ofreciendo una parábola nada velada del movimiento Solidaridad y su choque con el comunismo.
6/10