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Lista de cine

Las mejores películas sobre "la caza del hombre", huidas y persecuciones

Última actualización: 30/07/2020

El instinto de supervivencia es uno de los más fuertes. Todos estamos dispuestos a pelear por sobrevivir a las circunstancias adversas. Más cuando el enemigo está perfectamente identificado y podemos esquivarlo, huyendo, cambiando de lugar, disfrazándonos o combatiendo con las mismas armas. El cine no ha sido ajeno a este tipo de historias, sino que ha creado unas cuantas memorables.

Son algunas películas que pueden describirse como de "caza del hombre", en que una persona o grupo de personas, se consideran muy poderosas e investidas de autoridad, de modo que por la fuerza bruta están dispuestos a atrapar y eliminar a quien se le ponga por delante.

Las mejores películas sobre
(2020) | 90 min. | Acción | Terror | Thriller Tráiler
Una de esas películas que admiten diversos niveles de lectura. El espectador más primario se quedará con que estamos ante una trama de “caza del hombre”, con un grupo de personajes que lucha por su propia supervivencia en un entorno hostil. Y el más sesudo se moverá entre la interpretación sesuda de la crítica a una sociedad muy polarizada, entre extremistas liberales y ultraconservadores, que se ven atrapados en la red de las teorías conspiranoicas que ellos mismos han creado, repartiendo estopa a unos y otros; y la de que, con la excusa recién mencionada, se entrega una película de intención comercial hiperviolenta, al más puro estilo Rambo, cayéndose en singulares paradojas. Al final, quizá esta sea la principal virtud del film, producción de una compañía en alza, Blumhouse: ser capaz de contentar gustos diversos con un film que, innegablemente, resulta muy entretenido, gracias a un ritmo trepidante. La narración juega en su arranque al desconcierto. En un avión de lujo viaja una serie de personajes hacia no se sabe dónde, y en su interior se desata la violencia. Por otra parte, una docena de personas que no se conocen entre sí, se despiertan en medio de un bosque con una especie de bozal, y un cajón lleno de armas. Deberán enfrentarse a un enemigo desconocido que quiere acabar con ellos, en una suerte de Juegos del hambre para adultos. ¿Estamos en Arkansas? ¿O en un país de Europa del Este? ¿Quién es el protagonista? Porque esta y aquel, que parecen los guaperas de la función, caen como moscas nada más iniciarse la partida. Sí, el film juega con esta artimaña, al más puro estilo Psicosis, hasta señalarnos con algo de claridad quién protagoniza la función. Y sin aclararnos los motivos de lo que ocurre hasta bien avanzado el metraje, de modo que el espectador puede elucubrar si esto es un experimento de ingeniería social, o si hay algo más elemental detrá de todo, el odio, la frustración y la venganza. Han armado el guion Damon Lindelof y Nick Cuse, que han dado pruebas de imaginar distopías y futuros cercanos desagradables en series como Perdidos y The Leftovers. Y dan muestras de inteligencia al no tomar partido por nadie, lo único que señalan es cómo la violencia y la crispación generan más violencia y crispación, en una espiral incontenible, donde pueden quedar atrapados inocentes que “pasaban” por ahí, y que hasta puede que tengan una hoja de servicios inmaculada sirviendo en el ejército en Afganistán. Craig Zobel ha sabido aprovechar el guion que tiene entre manos, y su gran mérito como director es que los cambios de escenario y personajes forman parte de una maquinaria muy bien engrasada. Los que amaron Kill Bill disfrutarán de la larga pelea de chicas, Betty Gilpin y Hilary Swank, primero a ritmo de música de Beethoven, singular homenaje en el 250 aniversario de su muerte, pero como tampoco hay que exagerar, luego pasamos a un chunda chunda debido a Nathan Barr.
6/10
(2001) | 156 min. | Drama Tráiler
Lujosa producción alemana que adapta un best seller escrito en 1955 por Josef Martin Bauer, que a su vez se basaba en un suceso real, la odisea que vivió el soldado alemán Clemens Forell. Durante la Segunda Guerra Mundial deja en su tierra natal, Baviera, a su mujer embarazada y a su hija de siete años. Ésta pide a la Virgen en una iglesia que su padre regrese sano y salvo; y aunque sabe que parte a la durísima campaña de Rusia, Forell promete que volverá. Pero al término de la contienda, resulta que no aparece. Forell permanece detenido en Siberia, en un campo de concentración, condenado a 25 años de trabajos forzados. Con tal de regresar junto a su familia, Forell está dispuesto a correr el riesgo de fugarse, e intentar llegar a la frontera con Turquía. Se trata de un plan completamente disparatado, porque supone recorrer a pie media Rusia, bajo gélidas temperaturas y perseguido por sus captores. Parte de la fórmula típica del cine de fugas, pero el film está especialmente bien resuelta, sobre todo por el cuidado con el que se describe al protagonista, un padre de familia católico capaz de emprender una arriesgada travesía con tal de reunirse con los suyos. Resultan especialmente atractivas las convicciones religiosas, que le permiten sobrellevar tanta penalidad, y que le conducen en una escena a entrar a una mezquita a rezar, porque no tiene una iglesia a mano. Especialmente emotivo es su encuentro con un judío, en teoría un enemigo, pues Clemens servía al III Reich. Todo ello está servido con una fotografía impecable de los impresionantes parajes de la enorme extensión que recorre el personaje.
7/10
(2004) | 108 min. | Acción
Aunque sigue amnésico, Jason Bourne ha logrado enterarse de que era un agente secreto, como James Bond, personaje con el que comparte las iniciales. Tras conseguir escapar de los secuaces de un político al que por lo visto intentó asesinar, y de sus antiguos compañeros del siniestro grupo conocido como Treadstone, Bourne se refugia en la India, con su amada Marie. Allí sufre pesadillas y tiene un fuerte sentimiento de culpa, pues intuye que pudo realizar actos terribles que ni siquiera recuerda. Para colmo de males, Kirill, un implacable asesino relacionado con su pasado reaparece y obliga a Bourne a emprender una huida por diversas ciudades europeas, en el transcurso de la cual descubrirá escalofriantes informaciones sobre actos cometidos por él. Hace dos años, el director Doug Liman sorprendía con El caso Bourne, lograda adaptación de la novela homónima de Robert Ludlum. Desde luego, era un soplo de aire fresco en un panorama cinematográfico dominado por el maniqueísmo, en el que se echaban de menos productos de intriga y acción de calidad. Lo que encontramos aquí es un personaje con dimensión humana, que se las tiene que arreglar sin sofisticados aparatos inventados, y atormentado por la culpa, pues ha sido capaz de cometer los actos más horribles, y ahora sufre sus consecuencias. Esta vez, el productor Frank Marshall mantiene a los protagonistas, y a la mayor parte del equipo técnico, pero cambia al director. Curiosamente, apuesta por el británico Paul Greengrass, autor de Domingo sangriento, un docudrama que reconstruía con realismo el tristemente célebre episodio acontecido en Irlanda del Norte. Y aunque es la primera vez que Greengrass afronta una superproducción estadounidense, lo cierto es que a la cinta le viene al pelo su estilo dinámico y realista, que recuerda a los clásicos del género de los 70, como French Connection. Destacan las persecuciones, que parecen de verdad frente a tanta influencia de los videojuegos imperante en el cine actual. Asimismo, Greengrass también es capaz de imponer un montaje frenético sin que la cinta parezca un videoclip.
7/10
(1976) | 125 min. | Thriller | Drama
Se trata, quizá, de uno de los thrillers más espeluznantes de la historia del cine. El británico John Schlesinger (Lejos del mundanal ruido, Cowboy de medianoche) se las arregló para contar una historia sobre un antiguo criminal de guerra nazi, describiendo a la perfección a los personajes en la primera mitad del film, para ponernos con el corazón en un puño en la otra mitad. La historia arranca con la muerte en accidente de automóvil del hermano del doctor Szell, un antiguo dentista de la SS conocido como ‘el ángel blanco’. El fallecido tenía depositada una fortuna en joyas en una caja de seguridad. De modo que, para recuperarlas, el doctor Szell planea la muerte de los distintos miembros de ‘La División’, un grupo gubernamental de espionaje estadounidense que le pisaba los talones. Uno de los asesinados resulta ser hermano de Babe, alguien que se prepara para correr la maratón, y que nada tiene que ver con el peligroso mundo de los servicios secretos. Pero Szell necesita saber con certeza que es segura la operación de recuperar las joyas. El film se basa en una novela de William Goldman, que él mismo adapta para la pantalla. Y contiene escenas muy impactantes, aunque quizá ninguna tan célebre como aquélla en que el pobre Babe es sometido a una tortura dental, practicada por el sádico Szell. Las interpretaciones de Dustin Hoffman, Laurence Olivier y Roy Scheider son, por supuesto, estupendas. Se cuenta la anécdota de que Hoffman, para hacer más realista el agotamiento de su personaje, se quedó una noche sin dormir, antes de presentarse en el rodaje. Cuando Olivier lo supo, le comentó: “¿Por qué no tratas de actuar, querido? Es mucho más sencillo.”
7/10
(2004) | 141 min. | Aventuras | Fantástico
Harry Potter crece. La saga del niño mago también. Estrena nuevo director, el mexicano Alfonso Cuarón (Chris Columbus quedó agotado con las dos primeras entregas), aunque manteniendo al guionista Steve Kloves, y contando con el necesario "placet" de J.K. Rowling, la madre de la criatura. Tercer curso en Hogwarts. La incorporación de Harry, Hermione y compañía trae consigo una novedad. Ha escapado de prisión Sirius Black, un poderoso mago relacionado con la muerte de los padres de Harry. Las medidas de seguridad en la escuela se han extremado, sobre todo con los dementores, siniestras criaturas policiales, capaces de introducirse en la cabeza del que tienen delante, y cuyos interrogatorios mentales Harry no soporta nada bien. Como puede verse, la imaginación de Rowling depara nuevas sorpresas, y sólo presentamos la punta del iceberg. Cuarón asume el mundo de Potter, utilizando lo mejor de su capacidad de cuentacuentos (recuérdese que dirigió La princesita), y evitando el error de pasarse de listo (su fallida adaptación contemporánea de Grandes esperanzas de Dickens); apunta lo justo la entrada en la adolescencia de Harry (la rabieta con sus tíos, que le lleva a hacer magia en el mundo de los "mugles", algo archiprohibido), y da un toque un pelín más oscuro a la saga. Los personajes más mimados son Harry y Hermione entre los niños, y el profesor Lupin (estupendo David Thewlis) entre los adultos. Donde el mexicano se gana un diez es en el capítulo visual. El autobús que recoge a Harry, el sortilegio de conjurar los miedos con un pensamiento ridículo, la clase sobre el hipogrifo, el viaje en el tiempo o los terroríficos dementores, resultan deslumbrantes. También hay asombrosas transformaciones (atención al hombre lobo, o las sorpresas que depara Scabbers, la rata de Ron), y hechizos que dan pie al humor, como aquel con que Harry castiga a la tía Marge, conviertiéndola en una auténtica mujer-globo. Concretamente Cuarón se esforzó en la creación de los dementores, según explica el productor, David Heyman: “Alfonso quería que los dementores tuviesen una cualidad completamente distinta de las restantes criaturas míticas de la historia. Comenzó el proceso de diseño experimentando con movimiento a cámara lenta. Y luego reprodujo el movimiento a cámara lenta al revés, como si los dementores fueran por delante de un personaje al entrar en una habitación, en lugar de seguirlo.” Y sí, dan miedo estas criaturas, que recuerdan un poco a los Jinetes Negros de El Señor de los Anillos.
6/10
(1966) | 133 min. | Drama
¿La mejor película de Arthur Penn? Quizá, con permiso de títulos tan destacados como El milagro de Anna Sullivan y Bonnie and Clyde. El film, hijo de su época, los turbulentos años 60, se basa en una novela de Horton Foote, convertida en guión por la siempre eficaz Lillian Hellman. Historia sureña, como casi todas las escritas por Foote, arranca con la fuga de prisión de Bubber Reeves (Robert Redford), hecho que conmociona los cimientos de un pueblecito texano cuya aparente paz es pura fachada. Anna (Jane Fonda), la esposa de Bubber, anda liada con el hijo de un magnate local. Un banquero (Robert Duvall) anda preocupado con los posibles sentimientos vengativos de Bubber, mientras, pobre diablo, no es consciente de que su esposa le engaña con otro. Y a todas éstas el sheriff local (Marlon Brando) debe procurar mantener el orden, lo que no es sencillo, pues uno de los caciques locales lo considera una marioneta manejable a su antojo, hasta el punto de que no puede dejar de decirse a sí mismo "Algo habré hecho mal para que todo el mundo piense que puede comprarme". Es éste uno de esos filmes que podemos definir como ‘psicoviolentos’. Aunque se da también ciertamente una violencia ‘directa’ (la paliza que recibe Brando, al más puro estilo Peckinpah), está presente además otro tipo de violencia soterrada, de modo que una interminable tensión recorre cada minuto del metraje. Los personajes –increíble el estelar reparto, donde además de los citados Redford, Fonda, Brando, Duvall, podemos ver a Angie Dickinson, James Fox, Miriam Hopkins, E.G. Marshall...– llevan a cuestas un montón de pasiones desatadas, que son incapaces de mantener a raya, a pesar del esfuerzo por mantener las apariencias. Lujuria, avaricia, prejuicios raciales y de clase, laten a lo largo de toda la trama. Producida por Sam Spiegel, que acababa de hacer lo propio con Lawrence de Arabia, el film cuenta con una de las más inspiradas bandas sonoras compuestas por el gran John Barry.
7/10
(1996) | 110 min. | Acción | Thriller
Ethan Hunt es un intrépido e inteligente agente secreto de la CIA que, durante una arriesgada misión, consigue escapar con vida de una emboscada. Pero es acusado de las muertes de sus compañeros, y debe convertirse en un proscrito. El gobierno contrata a una serie de criminales para que acabe con él, porque sabe demasiado. Pero Hunt no está dispuesto a ceder, y se propone enfrentarse a todos para desenmarañar la conspiración en la que se ha visto involucrado. Para ello contará con la estimable ayuda de una preciosa joven de armas tomar, interpretada por Emmanuelle Béart. Trepidante película de acción, basada en la famosa serie de televisión del mismo nombre, creada por Bruce Geller. La dirección de Brian de Palma es muy hábil, y consigue imprimir el ritmo preciso, sin dejarse llevar totalmente por la simple espectacularidad de algunas escenas. Tom Cruise está brillante en su papel. Muy entretenida, con alto grado de tensión, que sorprende a cada instante, como las mejores del género. Para el recuerdo queda la escena en que Hunt se descuelga en la cámara del ordenador.
6/10
(1988) | 111 min. | Drama
Desde que un matrimonio cometió un ‘pecadillo’ de juventud, poniendo una bomba en una fábrica de napalm, no tienen hogar. El hijo mayor (el malogrado River Phoenix está fantástico y fue nominado al Oscar) se rebela ante la situación.
6/10
(1969) | 134 min. | Western
1911. La era del lejano Oeste llega a su fin. Pike Bishop (William Holden) atraca un banco con su banda. Pero unos cazarrecompensas, liderados por Deke Thornton (Robert Ryan), antiguo socio de Pike, les han tendido una emboscada. Los hombres de Pike aprovechan un desfile para escudarse tras ciudadanos inocentes. La situación provoca una masacre, pero Pike y otros cuatro forajidos emprenden la huida. La obra cumbre de Sam Peckinpah, donde muestra su turbia visión de un mundo lleno de auténticos depredadores salvajes, en el que resulta difícil sobrevivir. Sus protagonistas son tipos desagradables, capaces de provocar una matanza de inocentes para abrirse camino. Pero el director es capaz de mostrar su punto de vista, y les otorga rasgos de humanidad y ciertos valores, como la lealtad. Así, el espectador llega a empatizar en mayor o menor medida con ellos, sobre todo en comparación con los siniestros cazarrecompensas a las órdenes del ferrocarril, o con el despiadado general Mapache, todos ellos inmorales.
8/10
(1973) | 110 min. | Western
Billy ‘el niño’ huye a Nuevo México de su ex compañero, el sheriff Pat Garrett. En uno de sus westerns crepusculares, lleno de contrastes entre violencia descarnada y momentos poéticos, Sam Peckinpah revisa la historia del legendario bandido Billy ‘el niño’. Describe una curiosa relación paternofilial, de amor y odio entre sus protagonistas. Cuenta con una modélica interpretación de James Coburn (Pat Garrett). También interviene el músico Bob Dylan, que compuso además la banda sonora.
7/10
(1980) | 142 min. | Comedia | Musical
Clásico de los años 80 con mayúsculas. Cuando Jake Blues (John Belushi) sale de la cárcel, él y su hermano Elwood (Dan Aykroyd) van a hacer una visita al orfanato de monjas donde pasaron su infancia. Allí se enteran de que, de no conseguir una gran suma de dinero, el orfanato tendrá que cerrar. Los dos hermanos deciden ayudar a las monjas y para ello organizan un conjunto de blues. Aunque ellos dicen que están en una "misión divina", no hacen más que ganrse enemigos por todas partes. Desternillante película de John Landis, con un guión magistral y unas actuaciones memorables, sobre todo la del desparecido John Belushi. La música, una de las bazas del film, cuenta con maravillosas actuaciones de Aretha Franklin, James Brown o Cab Calloway. Además incluye un divertido cameo del mismísimo Steven Spielberg. Un clásico de la comedia difícil de olvidar y que ha dado lugar a una segunda parte.
7/10
(1955) | 93 min. | Terror | Thriller | Drama
Es la única película dirigida por Charles Laughton. Al actor británico le bastó ponerse una vez tras la cámara para lograr una indiscutible obra maestra. Pero en 1955 el film no fue bien acogido, y sólo el paso de los años le concedió el mencionado estatus. La noche del cazador es un fascinante dibujo de los miedos infantiles. Ensoñación, cuento con ogros y hadas, título terrorífico y fábula moral. El film se basa en el libro de Davis Grubb, convertido en guión por James Agee; aunque según señala Mitchum en sus memorias, Laughton reescribió todo el libreto. Cuenta cómo un ladrón de bancos, padre de familia con dos hijos, los niños John y Pearl, les entrega antes de ir a la cárcel su precioso botín. El progenitor comparte celda con Harry Powell, charlatán que le sonsaca su secreto, aunque no el lugar exacto donde está el dinero. El padre muere, y Powell, bajo la capa de un predicador, se presenta a la viuda con el propósito de seducirla y hacerse con la pasta. Otro director habría servido un thriller quizá entretenido, pero rutinario y previsible. Con Laughton el relato adquiere resonancias insospechadas, casi míticas. Robert Mitchum, el reverendo, parece la maldad encarnada. Sus dedos, con las letras tatuadas que componen las palabras “hate” y “love” (odio y amor), recuerdan la lucha del bien y el mal. Su boca está llena de maldad e hipocresía, retuerce las Escrituras, usándolas a su antojo. Los niños, gracias a su inocencia, auténtico sexto sentido, advierten que Powell no es trigo limpio. Y emprenden una huida fantasmagórica en barca, en una noche de niebla donde la naturaleza parece acechar para cobrarse su presa infantil. El personaje de Mitchum tiene su contrapunto en Rachel Cooper, interpretada por la musa del pionero del cine Griffith, Lillian Gish. Ella, con el aspecto bondadoso de una benéfica hada, protege a los niños y les lee la Biblia (el pasaje de Moisés en su canastilla, que los otros niños piensan es el relato de la llegada de John y Pearl en su barca) antes de acostarse. De algún modo, con ella, los niños han encontrado un hogar, un lugar que pueden llamar “su casa”.
8/10
(2002) | 141 min. | Comedia
Steven Spielberg cineasta lo ha probado prácticamente todo. Dotado de indudable talento y dueño por méritos propios de una posición privilegiada en el paisaje hollywoodiense, puede hacer lo que se le antoje. Así se explica su decisión de dirigir esta comedia ligera de ladrón sofisticado y con encanto, que no se parece a nada de lo que había hecho antes, y que en principio estaba destinada a ser realizada por el artesano Gore Verbinski. El film parte de hechos reales, recogidos en las memorias de Frank Abagnale Jr. Este singular personaje, reconvertido con los años en agente de la oficina americana de lucha contra el fraude, llegó a figurar entre los más buscados por el FBI por sus estafas monetarias cuando era un adolescente. El hecho de que sus delitos no supusieran daño físico para las personas, unido al ingenio con que los perpetró, facilita la labor del guionista Stephen Nathanson, que alimenta una corriente de simpatía hacia Frank, aunque sin buscar disminuir la gravedad de sus acciones. Más bien presenta los elementos que pudieron empujarle por el mal camino. Entre ellos ocupa lugar principal la decepción del divorcio de sus padres, a los que tenía idealizados. El intento frustrado de una fuga imposible de Frank, ya detenido, anticipa las dificultades de su captura nada más empezar la película. Sigue entonces, en flash-back, la narración de los años locos de Frank, desde su adolescencia truncada. Y abundan las escenas de comedia, en que despliega su talento para el fingimiento; pero vemos también el atractivo que el dinero y el sexo ejercen en él, una frívola vida de playboy que, piensa, es necesaria para cumplir el proyecto de reunir a sus padres. Y cuando advierte que ellos no son lo que él quisiera, busca sin saberlo figuras paternas sustitutivas: sobre todo, su tenaz perseguidor, con quien vive un juego del ratón y el gato, y que a veces es la única persona con quien puede sincerarse. Leonardo DiCaprio resulta perfecto como el eterno adolescente, mientras Tom Hanks carga con aplomo sobre sus hombros un papel incómodo, de tipo reservado y refugiado en su trabajo.
6/10
(2002) | 90 min. | Thriller
En alta mar, un barco pesquero rescata a un joven que va en un bote a la deriva: no recuerda nada de su pasado y ha sido herido de bala; y en la muñeca lleva tatuada una cifra que podría ser de una cuenta bancaria. Confundido, comienza a investigar quién puede ser, y el número le lleva a una caja de seguridad en Zurich, que contiene un arma, varios pasaportes, mucho dinero y una dirección en París. Su nombre parece ser Jason Bourne, pero eso no le dice nada. De repente, es atacado por unos individuos especialmente entrenados para el combate, y espontáneamente descubre que él también es experto en artes marciales. En su huida se mete en el coche de una chica alemana, con la que llega a un acuerdo económico para que le lleve a París. Adaptación de la obra del novelista Robert Ludlum. A diferencia de otras películas de espías, más centradas en la acción, el cineasta Doug Liman tenía muy claro que para él lo más importante era la descripción de personajes. Hijo de un alto funcionario del gobierno que trabajaba en asuntos de Irán y Nicaragua, Liman había conocido muchos espías durante su infancia y pensaba que no se parecían a los de las películas, por lo que quería retratarlos de forma realista. Por esta razón funcionan tan bien las persecuciones y peleas, porque el espectador se implica más en lo que les sucede a los protagonistas. De hecho, son tan complejas que el director necesitaba un protagonista que además de saber interpretar estuviera en buena forma: así que pensó desde el primer momento en Matt Damon.
7/10
(2002) | 147 min. | Ciencia ficción | Thriller
Cuando en 1983 un joven Tom Cruise rodaba Risky Business conoció a Steven Spielberg y surgió entre ellos un amor a primera vista. Desde entonces, el protagonista de Top Gun buscaba un proyecto para trabajar con él. Los años pasaron como una exhalación y así hasta que en 1999 llegó a manos de Cruise una historia que le pareció fascinante y se la envió a Spielberg. Éste la leyó y quedó maravillado. Había nacido Minority Report. La película está ambientada en el año 2054, en la ciudad de Washington. El modo de impartir justicia en el planeta ha progresado considerablemente, pero por senderos peculiares y bastante sinuosos. El caso es que ahora los crímenes no se cometen, son impedidos antes de que se produzcan y las personas son encarceladas por ser criminales en potencia. La clave de esta práctica es la existencia de tres personas denominadas pre-cogs (abreviatura de pre-cognoscentes), instrumentos de la todopoderosa organización Pre-Crimen, de la que el agente John Anderton (Tom Cruise) es su principal líder. Sin embargo el departamento de Justicia piensa que en Pre-Crimen puede haber errores y que algunos inocentes han podido ser arrestados, y para investigarlo envía hasta allí al agente Danny Witwer (Colin Farrell). Anderton, por el contrario, cree fervientemente en su empresa y se refugia de la soledad en su trabajo, como si fuera un bálsamo para dolor que años atrás le produjo la pérdida de su único hijo. Pero su fe en Pre-Crimen se esfuma cuando uno de los pre-cog profetiza que en el plazo de 36 horas él mismo asesinará a una persona que ni siquiera conoce: el cazador se convierte en presa y dispone de muy poco tiempo para descubrir la verdad. Si ya desde la trilogía de Indiana Jones Steven Spielberg demostró ser un maestro en películas de acción y más tarde hizo lo propio con el drama humano en La lista de Schindler, ahora se supera a sí mismo y ofrece un trepidante thriller de ciencia ficción, asentado sobre planteamientos que remiten directamente a cuestiones filosóficas y morales. La película es mucho más que un divertimento, que lo es, y ahí reside su grandeza. Y por encima de la atmósfera a lo Blade Runner, de los encomiables efectos visuales y de un guión sin fisuras, se alza la imponente figura de Tom Cruise, un tipo que aguanta cámara como nadie y que demuestra una vez más que es un actor como la copa de un pino.
7/10
(2002) | 117 min. | Thriller | Drama
Años de la Depresión. Michael Sullivan es un matón de una banda de gángsters irlandeses. Reservado y concienzudo, sirve con lealtad a su jefe, el mafioso John Rooney, una figura casi paterna para él. De hecho Rooney ve más un hijo en él que en Connor, su auténtico vástago, un tipo débil, taimado y con complejos, una verdadera decepción. Pero Michael es un tipo triste. Hace lo que le encomiendan, pero se adivina que desea una vida mejor para sus hijos. Lo cual puede que no sea posible cuando su primogénito, un chaval llamado también Michael, se convierte en testigo de un crimen. La banda de Rooney trata de eliminarlo, lo que obliga a Michael padre a replantearse el sentido de su vida. Comienza una huida hacia delante, con la persecución implacable de Harlen, un asesino despiadado al que le encanta fotografiar a sus víctimas. Sam Mendes confiere a la historia original un aire de tragedia a lo Shakespeare. Las relaciones entre padres e hijos tienen una fuerza enorme, así como el peso del destino y el ejercicio de la libertad para intentar cambiarlo. Además, el director no firma la clásica película de gángsters. De algún modo parece como si el tiempo se hubiera detenido en su film, domina un cierto aire de irrealidad: hay planos claramente oníricos (los que abren y cierran el film, la gente leyendo el periódico en la estación…) y ambientes como de ensueño. Mendes explica que el “corazón del film” consiste en “dos padres en el camino de la mutua destrucción. Trata del legado que los padres dejan a sus hijos. Los mundos secretos donde habitan los padres.” Y una vez más –se nota que procede del mundo del teatro– demuestra ser un gran director de actores: Hanks, Newman, Law y Craig están sensacionales, así como el adolescente Tyler Hoechlin. No resulta habitual ver a Tom Hanks en la piel de un frío asesino, una difícil composición, firme candidata al Oscar. Para subrayar la ambigüedad moral del personaje, Sam Mendes optó por fotografiar al actor a cierta distancia. Y explica su decisión así: “Tom es un actor al que el público cree conocer muy bien. Y queríamos que tuvieran que hacer un esfuerzo para intentar penetrar en el mundo interior de los personajes, especialmente en el suyo. Quería arrastrarlos a un cierto nivel en el que no recibieran las señales acostumbradas. Así que escena tras escena Tom aparece parcialmente a oscuras, visto en el umbral de las puertas, sumergido en la sombra para luego volver a aparecer. Usamos siempre objetivos cortos y nos mantuvimos a cierta distancia de él.”
7/10
(2002) | 101 min. | Animación Tráiler
Un planeta lejano, muy lejano. Los experimentos genéticos están a la orden del día. Y a veces no dan resultados demasiado buenos. O al menos, eso parece. Pues el “Experimento 626” ha dado origen a una criatura belicosa y gamberra, siempre dispuesta a hacer la vida imposible al prójimo. ¿Qué hacer para asegurar que no da más guerra? Muy sencillo. Desterrarle a un asteroide prisión donde esté tranquilo. Pero el Gran Consejo de la Federación Galáctica no cuenta con el ingenio de la criatura, que logra escapar con una nave y se presenta en la Tierra, en pleno Hawai. Allí una niña, Lilo, le toma por un perrito un poco raro, y lo adopta con el nombre de Stitch. Y aunque la criatura está dispuesta a seguir su vocación bullanguera, gracias a Lilo aprenderá lo que es el amor, y cómo es sentirse parte de una familia. Film de animación de Disney, donde el estudio de animación rey arriesga con dibujos algo diferentes a los que nos tiene acostumbrados (un poco en la línea de El emperador y sus locuras), y con algunas escenas muy, muy dinámicas, quizá con la idea de que los chavales de hoy en día no son como los que conoció el tío Walt. Sea como fuere, los directores Chris Sanders y Dean DeBlois y su equipo de animadores han logrado un film que combina buenas dosis de comedia, con escenas tipo cartoon, con los buenos sentimientos. Pues el personaje de Lilo, una chiquilla huérfana que vive con su hermana mayor, siente cierto desarraigo, como si la suya no fuera una auténtica familia. Echa mucho de menos a sus padres, pero la llegada de Stitch va a servir para que las dos hermanas estrechen lazos. Hasta que lo suyo responda, de verdad, a la definición de familia que da la película: “Un lugar en el que nunca se deja atrás a nadie”. El film contiene múltiples referencias cinematográficas, ingeniosas e inteligentemente introducidas. Las más claras son E.T., el extraterrestre (Lilo es a Stitch lo que Elliott era al extraterrestre extraviado, incluidas la añoranza del hogar, y la familia en circunstacias especiales) y Men in Black (por la aparición de un personaje vestido de negro, que dice ser asistente social, y que bien podría ser Will Smith después de una extenuante sesión de musculación, tan grande e inmenso es el personaje).
7/10
(1990) | 124 min. | Romántico | Comedia | Thriller
Recién salido de la cárcel, Sailor se reúne con su amada Lula. Ambos emprenden un viaje por carretera, aunque la psicópata madre de Lula no aprueba la relación y contrata a un asesino para acabar con Sailor. Y no son los únicos personajes algo mal de la cabeza que pululan por el film... Atípica y salvaje historia de amor, con formato de ‘road movie’ basada en una novela de Barry Gifford, vista por el siempre personal prisma de David Lynch, plagado de situaciones absurdas y fantásticas, humor negro, violencia, sexo y planos impactantes. Palma de Oro en Cannes. Gran reparto y música de Angelo Badalamenti. Resulta impagable la interpretación de Nicolas Cage, con su sempiterna chaqueta de piel de serpiente, susurrando la canción "Love Me Tender" al oído de una joven y bella Laura Dern.
6/10
(1982) | 115 min. | Ciencia ficción Tráiler
Steven Spielberg no sería quien es si no hubiera rodado esta película hace 20 años. Si ya antes había sorprendido con una visión favorable de la vida más allá de la Tierra en Encuentros en la tercera fase, su siguiente película fue directamente a destrozar el mito del marciano con malas pulgas que viene a nuestro planeta para sembrar la destrucción. ¿Qué ocurriría si el extraterrestre más simpático del universo perdiera el bus de vuelta a casa? Esta pregunta dio origen a la película más personal de Steven Spielberg, de la que ahora celebramos su veinte aniversario. En el pequeño Elliott, que sufre por la reciente separación de sus padres, y que no tiene amigos de su edad, podemos ver el “alter ego” de Spielberg. También él pasó por el divorcio de sus padres, y era un muchacho solitario, que buscaba refugio en su enorme imaginación. Como el protagonista de E.T., que vive en una casa de una zona residencial y juega con sus muñecos de superhéroes. Pero lo que más anhela es un verdadero amigo y, como explica el director, “dentro de esa existencia en solitario llega un regalo de las estrellas, el mejor amigo que pudiera uno imaginar. Por supuesto, esto es algo que nunca me sucedió a mí, pero es una parte de mis fantasías. Cuando yo tenía 9 años deseaba tener un amigo que viniese de las estrellas y creciera conmigo. Y pienso que, en definitiva, de ese deseo surgió la idea de hacer E.T.” En efecto, uno de los alienígenas que están recogiendo especies de plantas en la Tierra, pierde la nave espacial que debe llevarle a casa. Elliott le descubre, y se convierte en su mejor amigo. Pero ha de ayudarle a volver con los suyos, aunque le duela la separación. Steven Spielberg dibujó de un modo inimitable el mundo infantil. Sólo a los niños les está permitido conocer la presencia de E.T., los adultos no están preparados mentalmente para ello. Para remarcar esto, el director filmó toda la película con la cámara a la altura de Elliott, y por ellos los planos están tomados como si la cámara fuera un niño. De hecho, casi nunca se ven los rostros de los adultos, que son tomados de cintura para abajo: la excepción la constituyen la madre de Elliott, y el personaje de un científico, Peter Coyote, que dice la célebre frase, que bien podía haber pronunciado Spielberg, “he estado esperando esto desde que tenía diez años”. Además, el director tomó elementos de uno de sus libros favoritos, el clásico infantil 'Peter Pan' (años más tarde dirigiría Hook, una variación sobre el tema), de James Barrie; se trata del cuento que la madre lee a la pequeña Gertie, que sabe creer en las hadas, tiene auténtica fe. Steven Spielberg encargó el guión del film a Melissa Mathison, la que fuera esposa de Harrison Ford. De hecho, el actor hizo un pequeño cameo en la película, en la escena de la escuela, aunque luego fue eliminado del metraje que se estrenó en 1982. Otro “cameo” interesante es el de Yoda, en la fiesta de Halloween, al que E.T. quiere saludar, reconociendo en el maestro jedi a uno de los suyos. También es sensacional la incomparable música de John Williams, ganadora del Oscar con todo merecimiento.
8/10
(1935) | 86 min. | Thriller
Mientras toma una copa en un local londinense, Richard Hannay asiste impasible al inicio de una pelea. Una chica asustada le pide ayuda, y él la lleva a su apartamento. A la mañana siguiente, ella aparece asesinada, y Richard decide poner pies en polvorosa porque la policía le cree culpable. Otro falso culpable de Hitchcock, en una obra que contienen prodigiosas secuencias de suspense. Acusado de que el guión es poco verosímil, el cineasta se defendía alegando que "esta historia puede ser inverosímil, pero no debe ser jamás banal. Es preferible que sea dramática y humana. El drama es una vida que se han eliminado los momentos aburridos ".
8/10