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Lista de cine

Una selección de las mejores películas que puedes ver en HBO

Las plataformas de streaming son grandes contenedores que admiten multitud de películas. Pero ante tanto oferta es fácil perderse: uno se deja llevar por la pura novedad, o por lo que un algoritmo dice que nos va a gustar.

Por eso hemos rastreado entre las películas que a fecha 17 de marzo de 2020 ofrece HBO España, y aquí te ofrecemos una selección variada con las mejores, donde tienes algún original de la plataforma, pero también otros títulos recientes y muy pocos clásicos, es una pena que no tiren más de la amplia biblioteca de Warner, pero esto es lo que hay. ¡Que los disfrutes!

Una selección de las mejores películas que puedes ver en HBO
(1978) | 151 min. | Cómic | Acción | Aventuras | Fantástico Tráiler
¿Es un pájaro? ¿Es un avión? No, es Superman, el hombre de acero. El planeta Kripton se muere, pero un niño sobrevive gracias a que sus padres lo mandan a la Tierra. Allí crece con su familia adoptiva bajo la identidad de Clark Kent. Pronto se manifiestan sus superpoderes, que usará, por supuesto, al servicio del bien. Lo malo es que Lex Luthor, un villano que conoce su punto débil (la kriptonita), le complica la vida. Adaptación a la pantalla del clásico superhéroe de DC Comics. Christopher Reeve (antes de sufrir su desgraciada lesión) dio vida al héroe que, recordaba, “ha sido una figura muy importante en nuestra cultura. En los años 30 era un rayo de esperanza durante la Depresión. En los 40, los soldados leían en la trincheras el cómic como apoyo moral. En los 50 y 60 era un gran héroe para tiempos difíciles. Y en los 70 y 80 era una figura romántica y un amigo”. El film tiene un poco de todo: acción, amor, humor y lucha entre el bien y el mal, todo ello en dosis equilibradas. Los secundarios están muy bien, comenzando por el gran Gene Hackman, aquí en el histriónico rol de Lex Luthor.
6/10
(2001) | 152 min. | Aventuras | Fantástico
¿Qué pasa cuando vives con una familia adoptiva, los Dursley, que no te quieren demasiado? Pues puede pasar que empieces a saber quién eres realmente cuando un buen día recibes una carta de Hogwarts, una escuela de magos, que dice haberte admitido en su primer curso. Siempre que haya una lechuza persistente en entregar sus mensajes, y un gigante, el simpático Hagrid, dispuesto a echarte una mano. Una vez que Harry se hace con sus enseres de mago, acude al andén nueve y tres cuartos, y de allí parte rumbo a un mundo nuevo, donde los “profes” son magos, y donde se pueden hacer amigos estupendos como Ron y Hermione, y hasta crearte alguna que otra rivalidad con la casa de Slytherin. El film abunda en situaciones humorísticas (magnífico el sombrero seleccionador), pero también en otras dramáticas (como Harry ante el espejo que devuelve el reflejo de sus padres muertos, cuando Dumbledore le dice que “no conviene atarse a los recuerdos demasiado” sabiendo que las nostalgias paralizantes pueden ser un peligro), o de suspense sin límites (la partida de ajedrez). El secreto del éxito del film viene dado por la fidelidad que Chris Columbus (Solo en casa, Señora Doubtfire) y su guionista Steve Kloves (Jóvenes prodigiosos) guardan al libro original de J.K. Rowling, con la clásica historia de un internado, donde los chicos van mostrando sus virtudes y defectos, siempre con deseos de ir mejorando. La escritora reconoce que le encantaban las 'Crónicas de Narnia' de C.S. Lewis, aunque ella trata de ser más subliminal en los contenidos de sus historias. En cuanto al parecido con la serie 'Los cinco de Enid Blyton', dice que la diferencia principal es que ella pretende que sus personajes crezcan. A los que critican su visión optimista de la vida, lo que se refleja en sus filmes, Columbus les replica: “Puedo entender que es válido mostrar a la gente las cosas feas de este mundo, pero también pienso que hay un lugar para películas que dejen a la gente un sentido de esperanza. Si tu película no consigue eso, creo que no vale la pena hacerla.” Este hombre familiar, casado y con cuatro hijos, ha vuelto a las raíces más puras de su cine para toda la familia. Y hasta se ha trasladado a vivir a Inglaterra, y puede que acabe dirigiendo las siete películas que pueden dar los libros de Rowling. Dice haberse inspirado, a la hora de dar con el aire adecuado, en sus tempranos trabajos en Gremlins y El secreto de la pirámide.
7/10
(2017) | 106 min. | Histórico | Bélico | Drama Tráiler
Primera película de corte histórico de Christopher Nolan, guionista, director y productor, respaldado en la producción por su esposa Emma Thomas. Aborda la evacuación de soldados británicos atrapados en las playas francesas de Dunkerque durante la Segunda Guerra Mundial, en lo que se conoció como Operación Dinamo, que permitió el traslado de más de 300.000 hombres al Reino Unido en mayo de 1940, cruzando el canal de la Mancha. Los hechos han sido tratados en el cine con más o menos detalle, vienen al cabeza filmes como La Sra. Miniver, Fin de semana en Dunkerque o, casi contemporánea, a Dunkerque, Su mejor historia. Pero aquí la idea es recrear lo ocurrido con enorme realismo en las escenas de acción bélica, en línea con algunos de los mejores momentos de Salvar al soldado Ryan de Steven Spielberg, o Hasta el último hombre, de Mel Gibson, aunque claramente con una carga menor de violencia. Se trata pues de una verdadera y apabullante experiencia sensorial, rodada en 65 mm e IMAX en localizaciones auténticas de la playa de Dunkerque y evitando todo lo posible los efectos digitales, como a Nolan le gusta hacer. Lo que sumerge al espectador en lo allí acontecido, a través de tres hilos narrativos principales, por tierra, mar y aire, donde los protagonistas en las acciones descritas habrían estado implicados una semana, un día, una hora. Los pasajes en cada uno de estos terrenos se combinan y solapan en un dinámico montaje, que da al conjunto un aspecto, paradójicamente, de compleja simplicidad, ya se sabe que a Nolan le encanta explorar en la estructura narrativa. Verdaderamente Nolan vuelve a dar muestras de su poderío a la hora de contar historias, y esta vez lo hace con los diálogos justos, se evitan muy conscientemente las grandes parrafadas, y un reparto muy coral, donde conocemos de los distintos personajes, soldados y civiles, algunos rasgos básicos, pero de gran magnetismo emocional, sus conflictos y retos despiertan interés. De modo que el instinto de supervivencia, con manifestaciones a veces brutales, convive con el sentido del deber y las acciones heroicas, pero también con el miedo y los traumas paralizantes, nadie es perfecto. Están pues muy bien los conocidos Mark Rylance, Kenneth Branagh, Tom Hardy, Cillian Murphy, pero también el resto, Fionn Whitehead, Aneurin Barnard, Barry Keoghan, Jack Lowden… En lo visual y lo sonoro los logros son sencillamente sobresalientes. La composición de los planos en la playa, el espigón, las embarcaciones, bajo el agua, nadando, en el aire, tiene una fuerza tremenda, con los movimientos de los soldados, los aviones atacando, etcétera. Ello es posible también gracias a una arriesgada banda sonora de Hans Zimmer que integra una versión del tema "Nimrod" de Edward Elgar y convive con los ruidos de los disparos, explosiones y motores, fundiéndose con ellos, y proporcionando con tal combinación una atmósfera desasosegante, en que se diría que se escucha literalmente pasar el tiempo, tic-tac,-tic-tac, tic-tac, una sensación existencial de que la vida es un regalo, pero que puede ser breve, irse en un suspiro.
9/10
(1976) | 119 min. | Deportivo | Acción | Drama
Los suburbios de Filadelfia ven pasar a diario a Rocky Balboa. Él es un boxeador vocacional que subsiste como puede. Sin embargo, su mediocre vida va a dar un vuelco. Inesperadamente, es elegido para enfrentarse en combate al campeón mundial de peso pesado. El afán de superación, el amor de su novia y la esperanza le llevarán en volandas hacia una gloria jamás imaginada. Nunca antes la recreación del sueño americano en la gran pantalla había causado tanta conmoción. De un sencillo relato nació algo más que dos horas de magnífico entretenimiento: un popular personaje (hasta el momento incombustible sobre el ring), la recuperación de un cine que ahonda en los buenos sentimientos (Frank Capra dijo que le hubiera encantado firmar el film) y, sobre todo, la aparición estelar de Sylvester Stallone, alma mater del fenómeno, responsable del guión y protagonista. Y es que Rocky reúne todos los elementos para atraparnos en sus redes. Hay acción, romanticismo y drama. Magnífica es la puesta en escena de John G. Avildsen, demostrando sensibilidad en desnudar las motivaciones de los entrañables personajes. También resulta espectacular cuando sobre el cuadrilatero rueda, con cuatro cámaras, un combate apasionante. Todo a flor de piel, apoyado por una banda sonora imprescindible en cada uno de los fotogramas. No falta la ajustada y vibrante exaltación del mito, ese momento de laurel en el que todos quisieramos ser el héroe para dar el golpe de gracia.
8/10
(2018) | 104 min. | Acción | Thriller Tráiler
Nueva cinta adrenalítica del barcelonés afincado en Hollywood Jaume Collet-Serra, que vuelve a acreditar su solvencia a la hora de crear intriga dirigiendo a su actor fetiche Liam Neeson, El pasajero es su cuarta película conjunta tras Sin identidad, Non-Stop (Sin escalas) y Una noche para sobrevivir. Maneja un guión pergeñado por dos debutantes, Byron Willinger y Philip de Blasi, a los que ha echado un cable un tercero, Ryan Engle. Sigue a un antiguo policía, Michael MacCauley, reciclado en comercial de seguros de vida, feliz padre de familia, quien sigue todos los días la rutina habitual de acudir al trabajo en tren, lo que le proporciona el conocimiento de un buen puñado de pasajeros, con los que se cruza todos los días. El mismo día en que le comunican su despido fulminante, una misteriosa mujer le aborda en el tren que le lleva de vuelta a casa, con una intrigante propuesta que podría proporcionarla la bonita suma de 100.000 dólares. La cosa no suena muy legal, y será el inicio de una espiral conspiratoria de enormes proporciones. El director español tiene la virtud de plegarse a cánones muy clásicos del thriller, con muchos guiños a conocidas películas que transcurren a bordo de trenes, donde asoman cadáveres, desaparecen personas, y todo el mundo resulta sospechoso, y la vez demostrar personalidad visual, con planos muy llamativos,como el que recorre todos los vagones del tren casi al inicio. Aunque quizá no haya aportaciones hipernovedosas al género, el ritmo es fantástico, el film es francamente entretenido. Neeson sabe encarnar al tipo corriente puesto en una situación límite, y llama la atención el fantástico reparto que ha reunido Collet-Serra, con actores muy conocidos, como los que componen el famoso matrimonio exorcista de Expediente Warren, Patrick Wilson y Vera Farmiga, al Jonathan Banks de Breaking Bad y Better Call Saul, e incluso a la española Clara Lago.
6/10
(2017) | 135 min. | Terror Tráiler
Derry, un pueblecito de Maine. Bill, joven adolescente, intenta superar la misteriosa desaparición de su hermano pequeño, Georgie, unos meses atrás. Pero es difícil. No es la primera desaparición en el pueblo, la muerte acecha. Además Bill y su pandilla son objetivo de los abusones de la zona, deben andarse con ojo. Sin embargo, lo peor son las extrañas y horribles experiencias que sufren paulatinamente los siete miembros de la pandilla. Un ser maligno con apariencia de payaso –“Eso”, lo llaman– es la causa. Adaptación de la terrorífica novela de Stephen King, ya llevada a la pantalla en forma de miniserie en 1990. En esta ocasión tras las cámaras se sitúa el argentino Andy Muschietti, que repite género tras Mamá. Ambientada en los años 80 en el típico pueblo idílico de los Estados Unidos, el trío de guionistas –que incluye algún peso pesado como Cary Fukunaga– ha tenido muy presente el precedente cinematográfico, también con los correspondientes guiños a la época, de modo que calcan algunas escenas célebres, como la de la alcantarilla –poderoso y estremecedor arranque– o la del cuarto de baño sangriento. Por contra, toda una parte de la historia –con los niños ya adultos– queda pendiente para una anunciada segunda parte. Pero sobre todo logra una buena definición de personajes, jovenzuelos adolescentes con traumáticas vivencias y situaciones personales nada reconfortantes. En este sentido llama la atención la ausencia de modelos adultos; apenas aparecen los padres y cuando lo hacen no son precisamente ejemplos de equilibrio y sana madurez, por decirlo suavemente. Visualmente el film es notable y efectivo. Muschietti moderniza además la trama original con algunos añadidos sabiamente concebidos –como la aterradora pintura “modiglianesca”– y ofrece escenas bien resueltas, aunque también es un poco agotador que las apariciones fantasmales siempre vengan acompañadas de sonidos exagerados, volumen a tope, con el objetivo de generar los sustos convenientes. Y ni que decir tiene que la irrupción de seres imaginarios en una dimensión real da lugar a todo tipo de licencias que no son precisamente coherentes. Pero ése es el juego. Sí se consigue convincentemente el difícil equilibrio entre el puro terror de los primeros compases y el film de aventuras juveniles al estilo Los Goonies hacia el que va derivando el conjunto. También es inevitable encontrar numerosas similitudes con la serie Stranger Things, acentuadas también por la presencia entre los actores de Finn Wolfhard, el chaval protagonista de la serie de Netflix. El resto del juvenil reparto está a la altura pero hay mencionar especialmente a Sophia Lillis –la única chica del grupo– y a Jeremy Ray Taylor, sin olvidar al encargado de dar vida al diabólico payaso Pennywise, Bill Skarsgård.
6/10
(2019) | 92 min. | Histórico | Drama
Una de las mejores películas de los últimos años sobre el mundo de la política y el contexto actual facilitado por las nuevas tecnologías y el descontento social. Aborda un acontecimiento muy reciente y aún inconcluso,  la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el célebre referéndum sobre el Brexit, siguiendo los pasos del que dirigió la campaña a favor, Dominic Cummings. Con el lema "Vote Leave" y consignas como la de recuperar el control, la supuesta cifra que le cuesta semanalmente al país estar en la Unión, y el miedo a la inmigración y a la incorporación de Turquía, y tomando el pulso a la realidad social con los big data para dirigir mensajes específicos a los indignados o marginados que no suelen participar en las elecciones, se nos cuenta cómo se dio la vuelta a lo que parecía una segura victoria del "I'm In", estamos dentro de Europa. El guión de James Graham facilita la comprensión de la lucha política, mostrando a los diversos actores de los dos bandos, populistas, conservadores y laboristas, establishment, gobierno, gurús, intelectuales, burócratas, gente de la calle y tecnólogos. La dirección de Toby Haynes, conocido por dirigir capítulos de series como Black Mirror y Sherlock, resulta tremendamente ágil, y se beneficia de la interpretación de Benedict Cumberbatch, que da el tipo perfecto de personaje encantado de dar la vuelta a la tortilla, de tener una clarividencia de la que los demás carecen, aunque a la postre su modo de proceder puede llevar a su país y al mundo entero... a ninguna parte. Curiosamente el actor durante la campaña se mostró partidario de la permanencia en la UE, lo que da idea de su amplitud de miras al interpretar a alguien que logró el resultado contrario al que él deseaba. Y es que una de las virtudes del film es no demonizar al protagonista, ni tampoco convertirlo en un héroe. Hay un esfuerzo de objetividad, e incluso ese encuentro de Cummings con el jefe de la la campaña a favor de seguir en la Unión, tras verse en el metro frente a frente, tiene su magia. La cinta logra despertar un miedo y respeto a las redes sociales y los big data, pues sabe comunicar el poder de manipulación de estos medios, al dibujar la trastienda desde la que se procura marcar tendencias, aprovechando gustos e inquietudes de los indecisos que no tienen una opinión marcada sobre algunos temas. Los pasajes de los grupos que sirven para marcar estrategias electorales ayudan a entender que incluso en democracia se puede jugar e invertir lo que piensa la gente, con enorme facilidad.
7/10
(1978) | 115 min. | Romántico | Musical
John Travolta interpreta a Danny, el arrogante jefe de una pandilla de adolescentes de los años 50. Todos le conocen como un tipo duro e implacable con las chicas. Cuando regresa de sus vacaciones de verano y se reúne con sus amigos en el instituto, continúa siendo el mismo. Todo cambia cuando Sandy (Olivia Newton-John) le reconoce como su amor del verano. Pero él se hace el loco, aunque sigue enamorado de ella. Sandy se integrará en una pandilla de chicas de armas tomar, y de esta manera se enfrentará a la altanería de Danny. Una de las películas musicales míticas. John Travolta se presenta en plenas facultades, y es un derroche de energía y magnetismo. La debutante Olivia Newton-John, una estrella de la canción por entonces, realiza un atractivo papel como la ingenua enamorada de Travolta. Las canciones son excelentes, y no pierden su ritmo y su frescura con el paso de los años. Las coreografías son magníficas. Un homenaje a la época dorada del verdadero rock and roll. Nadie debe perdérsela.
6/10
(2016) | 117 min. | Aventuras | Fantástico Tráiler
Adaptación de la obra de Roald Dahl a cargo de Steven Spielberg, cuenta con un guión de Melissa Mathison, fallecida poco después de concluirlo, y que firmó el libreto de E.T., el extraterrestre. Con este film comparte la idea de cuento de amistad entre dos personas muy diferentes, una niña huérfana, Sophie, y un gigante bonachón, al que ella nombra por las iniciales BFG (pronúnciese "biefyi"), y en español sencillamente "grandullón". Además se cita expresamente a Charles Dickens como un referente. La pequeña vive en Londres en un orfanato llevado por una rígida directora, y a ella le encanta esperar despierta a la hora de las criaturas mágicas (que contrariamente a la creencia popular no sería la medianoche, sino las tres de la madrugada) y leer libros con su linterna; asomada por la fachada principal del centro, cree atisbar la mano de un... ¡gigante! Y éste la secuestra llevándosela al país de los gigantes, porque nadie debe saber de su existencia y de las de sus congéneres. Y resulta que aunque él es un gigante bonachón, los otros son todo lo contrario, y les gusta comerse a los seres humanos ("guisantes", en una broma que sólo puede entenderse en inglés), sobre todo a los niños. Así que le toca proteger a su nueva amiguita... Película familiar amable, con la que Spielberg retorna al mundo de la infancia, y más concretamente de los cuentos de hadas, tan querido por él, y que le hizo identificarse con Peter Pan, el niño que no quería crecer. Tanto la citada E.T., como Hook, le llevaron por esa dirección, con resultados notables, sobre todo con el primer título. Aquí, aunque el resultado tiene encanto, y técnicamente es de primerísima calidad, no se puede negar que el film es irregular, con momentos algo pesados, sobre todo cuando se nos describe la faceta de BFG de cazador de sueños, representados visualmente como una especie de luciérnagas. Puede que el universo de Dahl sea demasiado literario y con un sentido del humor muy particular, pero el caso es que, dejadas aparte las dos versiones fílmicas existentes de "Charlie y la fábrica de chocolate", con Johnny Depp y Gene Wilder encarnando a Willy Wonka, las otras adaptaciones no han tenido una acogida que pueda calificarse de espectacular. Aunque Mark Rylance hace un trabajo notable dando vida al gigante, su peculiar forma de hablar equivocando las palabras puede cargar un poquito. Mientras que la pequeña Ruby Barnhill, está correcta, pero no es una de esas niñas actrices que roban inmediatamente el corazón al espectador. Insistimos, visualmente la cinta es estupenda. Y merece la pena destacar las escenas del encuentro con la reina y el desayuno en el palacio real, muy, muy divertidas, con los efectos especiales al servicio de la narración, como debe ser.
6/10
(1999) | 115 min. | Ciencia ficción
Final de milenio. Neo es un profesional de la informática, que dedica todo su tiempo libre a los ordenadores. Un día le llega una extraña comunicación: tiene la oportunidad de conocer a Morpheus, un mítico personaje para cualquier cibernauta que se precie, y que le puede introducir en un mundo inesperado y cuya existencia jamás se le ocurrió imaginar. Pero basta que Morpheus intente el contacto para que Neo empiece a sufrir una persecución implacable. Nada es lo que parece. He aquí una premisa que ha inspirado con frecuencia la narración fílmica. Los hermanos Larry y Andy Wachowski (Lazos ardientes) la agarran fuerte para convertirla en marco de una inspirada trama de ciencia ficción. No es el único film reciente que maneja esta idea (piénsese en títulos como Abre los ojos, eXistenZ y, más lejano en el tiempo, Desafío total); pero Matrix sabe atornillarla aún más. Que los Wachowski jueguen con la idea de qué es realidad y qué sueño o ficción se revela muy acertado en los tiempos que corren. Tanta gente lleva una vida anodina que no es vida… Sin ideales y amores duraderos, encerrados en el caparazón del propio egoísmo, con la mente narcotizada por paraísos que se revelan limitados… ¿No nos estarán escamoteando “la buena vida”? Necesitamos la redención, y en el film el “candidato” a mesías responde al nombre de Neo. Matrix sigue una inspiración cristiana (obviamente no literal) al plantear esta redención: señales y profecías, un elegido y una misión, “milagros”, y hasta lo que podríamos llamar un “bautizo”. No falta el Judas traidor o las autoridades que quieren acabar con el elegido. Por no hablar del anagrama “Neo”, de “One”, “el Uno”. Además, se advierte de cómo, a veces, las máquinas pueden apagar el espíritu humano: no debemos olvidar la grandeza y, ¡oh, paradoja!, la pequeñez del hombre. Con lo dicho hasta ahora, el film puede parecer una elucubración mental, a la que hay que procurar asistir con la cabeza despejada. Pues bien: sí y no. Hay que fijar la atención para seguir el argumento, que depara abundantes giros y sorpresas. Pero, a la vez, los directores han sabido conjugar esa historia, sólida y bien contada, con el entretenimiento. Resulta que se puede traspasar a la gran pantalla, con acierto, la estética de los juegos de ordenador, gracias a una acción deslumbrante y un uso imaginativo de los efectos especiales… ¿Hay quién dé más?
8/10
(2008) | 152 min. | Cómic | Acción | Thriller Tráiler
El director Christopher Nolan (Londres, 1970) lleva una carrera cinematográfica fulgurante y es uno de esos raros cineastas que es adorado tanto por el público como por la crítica. Su prestigio es verdaderamente asombroso. Y es que desde su segundo film, Memento, su labor detrás de la cámara quedó encumbrada y sus posteriores películas no han hecho sino aumentar su caché, especialmente gracias a Batman Begins y al thriller "mágico" El truco final. Ahora sólo toca volver a asombrarse ante su impresionante talento, porque esta segunda película sobre el hombre murciélago supera en calidad al resto de su filmografía. Si El caballero oscuro no es una obra maestra absoluta el caso es que se le acerca bastante, y desde luego se trata seguramente de la mejor película sobre un superhéroe realizada hasta la fecha. Es la adaptación de un cómic, cierto, y en ese sentido habrá espectadores para todos los gustos, pero es de justicia afirmar que no hay fisuras en este film. Gotham está dominada por la mafia, pero el nuevo hombre fuerte de la política es el fiscal Harvey Dent (Aaron Eckhart), un tipo íntegro que se ha propuesto acabar con la criminalidad que asola la ciudad, y que además es el novio de Rachael Dewes (Maggie Gyllenhaal), la amiga de la infancia de Bruce Wayne (Christian Bale), alias Batman. Una de las mayores preocupaciones para el gobierno es la corrupción de la policía, pues prácticamente uno sólo puede fiarse del teniente Gordon (Gary Oldman), que es precisamente el mejor aliado es Batman, enemigo número uno de la mafia. Pero todo puede cambiar cuando aparece en escena Joker, un individuo siniestro y sin escrúpulos que se ofrece a la mafia para acabar con Batman. Nadie cree que ese psicópata con cara de payaso sea capaz enfrentarse con el hombre más poderosos de la ciudad. Pero están equivocados, el Joker es mucho más listo, sanguinario y peligroso de lo que parece. Una gran virtud del guión –escrito de nuevo por el equipo formado por Christopher Nolan y David S. Goyer, a quien se ha unido ahora Jonathan Nolan, hermano pequeño del director– es que mete en faena al espectador desde el primer fotograma y ya no le suelta hasta los títulos de crédito finales. No hay aquí apenas introducción, pues los personajes principales están suficientemente maduros de otros filmes como para resultar totalmente convincentes. Pero, justamente, la sabiduría narrativa de Nolan y del resto de guionistas se comprueba en las dos magníficas presentaciones de los dos nuevos personajes contrapuestos, el fiscal Dent y el Joker. Junto al guión –en verdad cuidadísimo, de una inusual variedad de giros para tratarse de la adaptación de un cómic– destaca la puesta en escena y la enorme capacidad de Nolan para crear atmósferas inquietantes. Como en Batman Begins, el ambiente de la película es tenebroso y agobiante, como corresponde a un thriller criminal de altos vuelos, y las escenas nocturnas siguen siendo la prioridad. Y Nolan logra que la tensión sea muy fuerte, con momentos de gran violencia –aunque sobre todo sugerida– y un uso sencillamente perfecto de la rítmica y desasosegante banda sonora de James Newton Howard y Hans Zimmer, siempre al servicio de la imagen. En cuanto a la acción, qué se puede decir... Es de lo mejor que se puede ver hoy en día, con momentos apoteósicos como la larga secuencia del túnel, rodada a un ritmo endiablado. Y pese a lo fácil que es aburrir cuando una película rebosa de acción por los cuatro costados, aquí la maravilla es que Nolan dice cosas, cosas muy interesantes, al tiempo que entretiene de veras. Hay en el film héroes y villanos, claro, pero sobre todo hay bien y mal, moralidad e inmoralidad, un fuerte sentido de la responsabilidad y de las propias limitaciones, la convicción de que el camino entre lo bueno y lo correcto no siempre es el mismo y tan fácil de tomar, y de que el margen que puede separarnos de la bondad o la maldad es tan fino como un papel de fumar. En conjunto, hay una emocionante visión de la épica del héroe, nada estereotipada. Además todos los personajes resultan complejos, verosímiles, muy alejados de los clichés fantásticos, a lo cual también ayuda que la ambientación de Gotham no parece provenir del cómic, sino de la realidad más pura, de cualquier metrópoli normal y moderna. Por último, todo el reparto está perfecto, equilibrado, pero es imposible no mencionar el increíble trabajo del malogrado Heath Ledger, muerto seis meses antes del estreno del film. El actor se ha ido a lo grande, entregando un testamento cinematográfico, tan excelso como triste y doloroso. Su personaje del Joker es absolutamente impactante (se recomienda escucharle en versión original), de una fuerza tan sobrecogedora que hace olvidar al mismísimo Jack Nicholson. Es con toda probabilidad la mejor interpretación de su carrera, y no sería nada raro que fuera nominado al Oscar. Sólo con la escena de su aparición en la reunión de mafiosos lo merecería.
9/10
(2001) | 112 min. | Thriller
Los once de Ocean (George Clooney) pretenden desvalijar los tres casinos más importantes de Las Vegas. En teoría es sólo un trabajo más. Pero en realidad, Danny Ocean quiere dar una lección a Terry Benedict (Andy García), que le birló a su novia Tess (Julia Roberts) mientras estuvo en la cárcel; y recuperar a su chica, claro está. Después de triunfar con Traffic, Steven Soderbergh sirve un entretenimiento de primera clase.
6/10
(2010) | 118 min. | Histórico | Drama Tráiler
Década de los 30 del pasado siglo. Reina en Inglaterra Jorge V, y soplan aires de guerra. Su segundo hijo, Albert, padece una pronunciada tartamudez desde que era niño. Los muchos expertos que han tratado de ayudarle con su problema han fracasado. Lo que no tendría demasiada importancia, de no ser por la muerte de su padre y lo poco adecuado que es David, el heredero, para asumir la función de monarca. Los avatares del destino le obligan a llevar la corona... y sus súbditos, en tiempos difíciles, necesitan oír la voz del rey. Un heterodoxo logopeda, el australiano Lionel Logue, podría ser la solución a tan reales dificultades. Formidable película dirigida por el británico Tom Hooper, que tiene a sus espaldas un magnífico currículum de películas y series televisivas basadas en personajes auténticos, ya sean regios (Elizabeth I), presidenciales (John Adams) o futboleros (The Damned United). Tiene a su disposición un guión de lujo firmado por un sorprendente David Seidler, quien hasta ahora sólo había descollado, y eso muy relativamente, con libretos de películas animadas (El rey y yo, La espada mágica. En busca de Camelot), y con uno escrito para Francis Ford Coppola, el de Tucker, un hombre y su sueño. Los hermanos Weinstein, productores, vuelven por la puerta grande a la lucha por los Oscar, y desde luego el conjunto del reparto de este film es de los mejores que se han visto en los últimos tiempos. Los personajes son magníficos y los actores que los representan les sacan todo su jugo, está increíble, sensacional, Colin Firth, pero también Geoffrey Rush, Helena Bonham Carter, Guy Pearce, Timothy Spall, Derek Jacobi, Michael Gambon, Jennifer Ehle, Anthony Andrews... Una trama basada en la relación profesor-alumno, por así decir, es algo muy visto. Caer en el tópico es muy, pero que muy fácil. Porque hay elementos que inevitablemente se repiten, ya sea el choque de caracteres, la no comprensión de lo que el profesor pretende, el no-respeto por las capacidades del alumno, etcétera. Pero Seidler y Hooper se las arreglan para sortear una y otra vez estas dificultades ascendiendo a cotas de brillantez excepcionales. Un elemento de originalidad lo introduce, obviamente, el hecho de que uno pertenezca a la realeza y el otro sea un plebeyo, y que éste, para aplicar con éxito su método, exija una relación de igualdad, e incluso de amistad. Pero la razón de que esta película sea casi un milagro no estriba sólo en eso, pues hay mil y un detalles, perfectamente cuidados, que contribuyen a reforzar lo que se cuenta. Así, podemos entender de dónde viene la inseguridad de Albert y la confianza de Lionel, aprendemos a conocer y contrastar los respectivos entornos familiares y sus distintas responsabilidades. Y hay escenas redondísimas, que producen emociones genuinas: no quisiéramos hacer el listado de las mismas, pero vale la pena destacar la de la primera consulta de Albert, la que tiene lugar en Westminster cuando ensayan la coronación y, por supuesto, la del climático discurso tras la declaración de guerra. Es muy inteligente la partitura musical, tanto los temas originales de Alexandre Desplat, como el uso de música clásica, Beethoven y su séptima sinfonía en un momento clave. Y la fotografía, con lentes cortas, y el recurso a picados y contrapicados, resulta muy apropiada para resaltar la soledad de la función real, aunque, paradójicamente, uno se encuentre en buena compañía.
10/10
(1997) | 115 min. | Comedia Tráiler
Año 1939. La Toscana, Italia. Guido es un hombre inocente y feliz, con alma de poeta. Le gustaría abrir una tienda de libros, pero ha de ganarse la vida como camarero. Un día conoce a Dora, la guapa maestra de un pueblo. Se enamora sin remedio de la "princesa", y comienza a cortejarla; su principal rival es un dirigente del partido fascista. Unos años más tarde, ya casados, tienen un niño. Pero un día se presentan unos soldados, y se llevan a Guido y a su hijo a un campo de concentración. Dora les sigue por amor. Una vez allí, Guido hace todos los esfuerzos que puede imaginar para que su chaval crea que se encuentran en un "campamento de verano", y que están participando en un divertido juego; el motivo, preservar la inocencia del crío de cinco años, y evitarle los previsibles traumas del horror nazi. Deliciosa. Encantadora. Todos los adjetivos resultan pobres para definir esta tierna fábula de Roberto Benigni. El director y actor italiano, que hasta la fecha presentaba en su haber comedias más o menos discretas como Johnny Palillo, El monstruo o El hijo de la Pantera Rosa, logra lo que parecía increíble: un delicado equilibrio para mostrar el horror y la tragedia del holocausto nazi, unido a un fino sentido del humor y a la ternura. A nadie se le escapa que hacer bromas sobre los campos de exterminio no es una tarea sencilla: enseguida se pueden herir sensibilidades o caer en lo grotesco. Benigni, en cambio, consigue tocar los corazones de los espectadores de todo el planeta con esta bella fábula. El film nos recuerda que, aun en las situaciones más terribles, es posible encontrar la belleza, a través del amor por los que tenemos al lado. La tradición del cine de Charles Chaplin se respira en La vida es bella; no hay que olvidar que el genial Chaplin también se tomó a chacota a Hitler en El gran dictador, y que mostró a un chaval encantador en El chico.
8/10
Verano de 1979 en un pueblecito de Ohio. Un grupo de chavales rueda una película casera de zombies con una cámara de Super 8. Joe, todo un manitas haciendo maquetas y pintando figuritas, se ocupa del sonido y los efectos especiales. Cuando su amigo Charles, el director, ficha a Alice como actriz, se pone más que contento, pues se ha enamorado de ella, es sin duda su primer amor. Una noche en que se encuentran en pleno rodaje tiene lugar un terrible accidente, que requiere la intervención del ejército. Éstos prácticamente toman el pueblo y actúan con gran secretismo, manteniendo desinformada a la policía local. Nostálgica película sobre la adolescencia, cuyo tono recuerda a títulos como Cuenta conmigo y Los goonies. La idea de abordar los rodajes caseros de películas por avispados chavales remite a la propia experiencia amateur del director y guionista, J.J. Abrams, y el productor, Steven Spielberg, y habla con cierta añoranza de una época en que los chicos eran quizá más creativos y tenían más iniciativa que en la actualidad. La trama contiene muchos de los temas clave del cine de Spielberg en los 80, lo que explica de sobras su apadrinamiento del film: familias desestructuradas en que el padre no logra conectar con el hijo, camaradería entre adolescentes y las inevitables rencillas, la fe propia de la infancia y el ingreso en la vida adulta, el anhelo de grandes amistades, la apertura al misterio, cierto sentido del humor... Hay menciones muy claras a muchos de sus filmes. El monstruo que no se deja ver gran parte del metraje remite a Tiburón y Encuentros en la tercera fase -Abrams trató el tema también en la serie Perdidos-, seres venidos del espacio aluden a E.T., el extraterrestre y Encuentros..., el asedio de la extraña criatura recuerda a los dinosaurios de El mundo perdido: Parque Jurásico 2. Cabe la duda de dónde termina la obra personal de Abrams y empieza el homenaje a su mentor Spielberg. Hay elementos típicos de las series de Abrams, trabajos más personales que sus incursiones al cine de Misión imposible III y Star Trek, pero está claro que la mirada a la infancia y adolescencia es un tema novedoso, no le conocíamos esa veta de la nostalgia de la que Spielberg sí dio en su momento muestras sobradas. Donde sí hay señas reconocibles es en su habilidad para combinar historias trepidantes e intrigantes con la creación de personajes que arrastran como pueden sus dramas personales. El reparto, actores jóvenes y adultos bastante desconocidos, están muy bien en sus respectivos papeles.
6/10
(2007) | 114 min. | Drama
La pequeña Amanda ha desaparecido. Nadie conoce su paradero. Se produce un gran revuelo entre la opinión pública, la ola mediática no para de crecer. La ciudad de Boston está conmocionada. Una tía de la niña pide ayuda a una pareja de detectives para que investiguen en el barrio, con idea de aprovechar que son vecinos del barrio, por lo que la gente será menos reacia a hablar con ellos que con la policía. Al principio Patrick y Angie son reacios a aceptar el caso; temen cómo les puede afectar el acabar encontrando el cadáver de la niña o, peor aún, no averiguar nunca qué ocurrió y cargar con ello en su conciencia. Ben Affleck ganó un Oscar con su amigo Matt Damon en 1998 gracias a su guión de El indomable Will Hunting. Desde entonces ambos han optado por cultivar más su faceta de actores. Pero una década después Ben Affleck vuelve a coescribir un guión –esta vez con Aaron Stockard, a partir de la novela de Dennis Lehane–, y además debuta en la dirección, con su hermano Cassey como protagonista. Como el lector avezado habrá notado, la trama tiene puntos comunes con un caso real de rabiosa actualidad, el de la desaparición de la niña Madeleine McCann. De hecho, se retrasó el estreno del film en Gran Bretaña por no herir susceptibilidades. Y algo que se preguntaban todos los expertos era si el flujo continuo de noticias sobre el caso McCannn ayudaría o perjudicaría cara a la taquilla. La impresión es que no fue un apoyo, la gente no quería un caso de ficción después de desayunarse todos los días con un caso de verdad. Pero independientemente de esto, Ben Affleck logra entregar una historia desasosegante, que procura huir de lo convencional, y que depara alguna que otra sorpresa. Una de las cuestiones planteadas son los dilemas morales a que se enfrenta el protagonista, de formación católica, algo que se introduce desde el principio con una cita evangélica, la de los enviados como ovejas en medio de lobos: en efecto, en el desenlace, Patrick debe optar por lo que le dicta su conciencia o por una solución acomodaticia y pragmática; y su decisión final le deja un regusto amargo.
6/10
Un futuro no muy lejano, en que se ha desarrollado una técnica que permite introducirse en los sueños ajenos. Y en su subconsciente la persona “asaltada” puede desvelar a sus “asaltantes” secretos ocultos, de valor lucrativo o que permiten su manipulación. Cobb lidera un grupo de “ladrones de sueños”, que desea dejar tal actividad. Pero acusado del asesinato de su mujer Mal, y alejado de sus dos hijitos en Estados Unidos, recibe de Saito, un hombre poderoso, una oferta que no puede rechazar: deberá sumergirse en la cabeza de Robert Fischer, heredero de un gran imperio económico, e implantar en su mente, como si fuera una idea propia -“origen”, o en inglés “inception”-, la liquidación del conglomerado que creó su padre; a cambio podrá reunirse con los suyos e iniciar una vida nueva. Con su equipo y la “arquitecta” de escenarios para los sueños Ariadne intentará una operación muy compleja, que podría dejar a todos en una especie de limbo.Christopher Nolan, guionista y director del film, prueba de nuevo -recuérdese que es el responsable de Memento, Insomnio (2002), El truco final y El caballero oscuro- que es uno de los cineastas más creativos de la actualidad. No necesita acudir al 3D -pero sí a los efectos visuales- para entregar una historia imaginativa, de increíbles cualidades hipnóticas, sólida en su compleja arquitectura narrativa, y, para qué negarlo, difícil de seguir. En tal sentido el mérito es lograr que el espectador no se pierda demasiado, entienda el meollo de la cuestión -la tentación de evitar la realidad entreteniéndose en otros mundos más atractivos pero no verdaderos, al estilo Matrix- y vibre con la inmersión en el mundo de los sueños en tres niveles, donde el riesgo de no despertar, y las soluciones improvisadas a los obstáculos que surgen, proporcionan muchas emociones. De modo que hasta los pasajes oscuros, más que indignar, animan debates sobre el significado de tal o cual pasaje, e invitan a revisar la cinta. O sea, hay decir que Nolan apela a la inteligencia del espectador, no subestima su capacidad de esforzarse por entender, algo muy agradecible en el mundo de filmes planos que habitualmente entrega Hollywood. Las imágenes son de gran belleza, los mundos que se pueden crear dentro de un sueño sencillamente deslumbran, verdaderamente se puede innovar y crear con los efectos especiales, véanse los momentos de no-gravedad, pura magia. Pero además Nolan acierta en la definición de personajes y conflictos, y en el atinadísimo reparto. El drama familiar de Cobb -Leonardo DiCaprio, en otra historia “mental” tras Shutter Island, con su trastornada esposa, Marion Cotillard, a la que no puede olvidar- se despliega con gran habilidad gracias al personaje de Ellen Page, una universitaria brillante que sabe adivinar lo que oculta a sus “compañeros de sueños”, o de su compañero de equipo interpretado por Joseph Gordon-Levitt. Hay espacio para la sorpresa, y el modo en que discurre el plan de “sembrar” en la cabeza de Fischer -bien, Cillian Murphy- conduce a un clímax espléndido, de inesperada poesía.
9/10
(2016) | 116 min. | Ciencia ficción Tráiler
La doctora Louise Banks. La mayor experta en lenguas del planeta. Que conoce lo que es el dolor, perdió a una hija en edad universitaria, seguramente por un cáncer. A punto de comenzar a impartir una clase en la facultad donde trabaja, se entera, como el resto del mundo, del aterrizaje de 12 naves espaciales en otros tantos puntos diferentes del planeta. Una de ellas está en montana, y Louise es requerida, junto a otros muchos expertos en distintos campos de la ciencia, como el matemático Ian, para tratar de comunicarse y entender cuáles son las intenciones de los visitantes extraterrestres. La situación es delicada, pues la población está asustada, se han producido disturbios y saqueos, reacciones violentas de todo tipo, más los planteamientos de distintos tipos de iluminados. Además, países como China y Rusia, se muestran más temerosos y podrían responder con un ataque militar preventivo. El canadiense Denis Villeneuve (Prisioneros, Sicario) sigue dando muestras de su poderío narrativo y visual a través de las películas. Aquí adapta un relato corto de Ted Chiang, convertido en guión por Eric Heisserer, que en el mismo año ha visto convertido en película otro de sus libretos, Nunca apagues la luz, lo que por comparación permite ver cómo las cosas cambian cuando hay detrás un director con claro peso específico. La película incide en la idea de la comunicación, hacerse entender, ponerse en el lugar del otro, no obrar precipitadamente, como fundamento para cualquier tipo de entendimiento, ya sea entre naciones, ya sea entre personas. Y la paradoja estriba en que una puede ser muy buena en conocimiento de teoría del lenguaje, y aplicar esto a la comunicación con otra civilización, y al mismo tiempo advertir que en el trato directo con personas no sabe expresarse exactamente como quisiera. Suerte de Encuentros en la tercera fase con personalidad propia –resulta curioso advertir cómo otros cineastas importantes, con mayor o menor fortuna, han intentado abordar este tipo de historias, además de Steven Spielberg, están Stanley Kubrick (2001, una odisea del espacio), Robert Zemeckis (Contact) y Christopher Nolan (Interstellar)–, la película estética y visualmente está muy bien resuelta, las escenas en que humanos y alienígenas se encuentran frente a frente son muy originales, así como el modo en que "hablan" entre ellos. La banda sonora de un Jóhann Jóhannsson en alza ayuda a crear la adecuada atmósfera que exige la historia. El reparto está muy bien, con una sobresaliente Amy Adams, que sabe entregar una combinación perfecta de fortaleza y fragilidad, sabiduría y ternura, miedo y confianza, lo que ayuda a que la complicada resolución del film con sorpresa funcione y deja al espectador dando vueltas y revueltas a lo que ha visto.
7/10
(2014) | 132 min. | Acción | Biográfico | Bélico | Drama Tráiler
La historia real de Chris Kyle, marine de elite destinado a Irak como francotirador, suya es la responsabilidad de disparar con precisión a blancos humanos que son una clara amenaza para sus compañeros combatientes. Tantos enemigos abate con su arma que se gana el apodo de Leyenda, y el enemigo pone precio a su cabeza. A pesar de la estima que le tienen sus compañeros de guerra, y de ser un hombre de familia, enamorado de su esposa Taya, e ilusionado con los hijos que van llegando, el precio de su trabajo es una progresiva deshumanización, le cuesta conectar con los demás: y Chris es consciente de que se trata de otra guerra, esa personal, tan importante como la que libra por su país, y que no puede permitirse el lujo de perderla. Clint Eastwood ha logrado la hazaña de rodar un clásico instantáneo, la película más popular sobre la intervención de Estados Unidos en Irak de todos los tiempos, más que En tierra hostil de Kathryn Bigelow, aun habiendo ganado ésta el Oscar a la mejor película. No deja de resultar curiosa tal hazaña, cuando los filmes presentan algunas similitudes, al menos en lo que a tensión se refiere –la desactivación de bombas es el equivalente al localizar, apuntar y disparar con la mira telescópica–, y en los altibajos de carácter del protagonista –grandísimo Bradley Cooper–, que afectan a su vida familiar. Quizá donde acierta de pleno el film de Eastwood –Jason Dean Hall adapta el libro con el testimonio de Kyle escrito por James DeFelice– es en la presentación de personajes cercanos, desde el cortejo de Chris a Taya –Sienna Miller saber ser discreta y está muy bien– que termina en boda, a la distancia que crea el servicio de las armas, pasando por la camaradería y ayuda mutua entre los soldados, y la percepción de que los veteranos mutilados, física o psíquicamente, necesitan tanta ayuda como los que están en primera línea de batalla. La clave podría estribar en que Eastwood adopta una mirada "fordiana".  La cinta está muy bien estructurada, se plantea desde el principio la terrible responsabilidad de quien tiene a la vista un objetivo potencialmente peligroso, que debe ser abatido, y las dudas que surgen en una guerra donde niños y mujeres, con apariencia de indefensos civiles, pueden ser una verdadera amenaza. Las cuatro estancias de Kyle en Irak y sus períodos entre medias en Estados Unidos, jalonan bien la narración, y sirven para hacer evolucionar a los personajes. Todo el reparto es fantástico, incluidos los numerosos secundarios. El film es además políticamente honrado, sin entrar en cuestiones propagandísticas que apoyen más o menos ciertas posiciones sobre lo que Estados Unidos ha hecho o dejado de hacer en Irak, se pinta con acierto el deseo del protagonista de servir a su país, pues considera en peligro el estilo de vida que defiende –más tras los ataques del 11-S–, y el background donde se ha desenvuelto, la Texas de la biblia y el rifle, la educación en virtudes y una férrea disciplina, el amor a la patria y a los de tu familia. No se ocultan datos como las numerosas bajas, la indiferencia de parte de los conciudadanos, o el decaimiento anímico de los combatientes, pero todo está bien trenzado, se ofrece una "foto" muy completa de los horrores de la guerra; lo que incluye también a los iraquíes que están en medio, entre los americanos y los insurgentes, recibiendo "tortas" de todas partes. También tiene fuerza esa suerte de duelo entre francotiradores, Chris versus Mustafá, que hace pensar en otra notable película, Enemigo a las puertas. Las escenas bélicas están rodadas con brío, y algunas son de gran belleza estética, piénsese en esa evacuación en medio de una tormenta de arena. Y el tema del regreso –o los regresos, cabría decir–, siempre difícil, está muy bien tratado.
7/10
(2012) | 122 min. | Comedia | Drama Tráiler
Se diría que David O. Russell –realizador y guionista que ha amasado un gran prestigio aunque se prodiga poco– va buscando cambiar de género en cada uno de sus títulos. Tras la hilarante Flirteando con el desastre, la bélica Tres Reyes, la surrealista Extrañas coincidencias, y la pugilística The Fighter, recupera el tono tragicómico de Spanking the Money, su prometedor debut, en El lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbook). Pat Solatano (Bradley Cooper) sale de una institución mental tras pasar ocho meses entre sus paredes, por haber perdido los estribos al sorprender a su esposa con otro hombre. Forzado por las circunstancias, puesto que perdió el trabajo y la casa, Pat se ve obligado a vivir con sus padres, y sigue estando alterado, pues habla sin parar y tiene reacciones extrañas. Con ayuda de Tiffany, una adicta al sexo con numerosos problemas pero clara voluntad de regenerarse, Pat tratará de recuperar a su esposa aunque pesa sobre él una orden de alejamiento. El lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbooks) adapta una novela de Matthew Quick. Retrata con frescura y una factura típica del cine indie americano el desconcierto que ha provocado la obsesión por el sexo en la sociedad. En un panorama actual bastante sombrío, resultan reconocibles unos personajes traumados, que sufren todo tipo de problemas psiquiátricos, como los protagonistas de este film. El guión del propio Russell huye de maniqueísmos y trata de acercar al público (que no de justificar) la postura del personaje de Bradley Cooper, que tuvo desafortunadamente una reacción violenta al enterarse de golpe de que su mujer le era infiel, y por eso ha perdido cualquier tipo de apoyo, pese a que él fue el engañado. El realizador equilibra muy bien comedia y drama, imprime un tono romántico que se agradece y se luce en secuencias tan logradas como la del baile amateur. Pero sobre todo acierta en el tono positivo y casi siempre elegante. No en vano, el título original alude a la frase de John Milton "cada nube tiene un revestimiento plateado", que vendría a significar "no hay mal que por bien no venga". David O. Russell ha convertido en su marca de fábrica las destacadas interpretaciones de sus actores. En El lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbook) sobresale especialmente Jennifer Lawrence. Como viuda problemática, promiscua sexualmente que encuentra a su media naranja, la joven actriz realiza una interpretación magistral que la consagra por completo tras sorprender al público en Winter's Bone, y realizar trabajos más convencionales pero efectivos en Los juegos del hambre y X-Men: Primera generación. Junto a ella, un eficaz Bradley Cooper aprovecha su capacidad para los gags divertidos que le hizo famoso tras Resacón en Las Vegas, pero también demuestra que vale para los momentos dramáticos. Cooper y Lawrence están arropados por secundarios de primera categoría, como Robert De Niro, que por una vez en los últimos años escoge la película indicada, y que le saca tajada al tipo obsesionado por el deporte, padre del personaje de Cooper. También llama la atención la madre del mismo, la excelente Jacki Weaver, candidata al Oscar a la mejor secundaria por Animal Kingdom. El resto del reparto no tiene fisuras, con actores como Chris Tucker y Julia Stiles esforzándose en papeles más episódicos.
7/10