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Lista de cine

Una selección de las mejores películas que puedes ver en Movistar+

Las plataformas de streaming son grandes contenedores que admiten multitud de películas. Pero ante tanto oferta es fácil perderse: uno se deja llevar por la pura novedad, o por lo que un algoritmo dice que nos va a gustar.Las plataformas de streaming son grandes contenedores que admiten multitud de películas. Pero ante tanto oferta es fácil perderse: uno se deja llevar por la pura novedad, o por lo que un algoritmo dice que nos va a gustar.

Por eso hemos rastreado entre las películas que a fecha 17 de marzo de 2020 ofrece Movistar+ (en esta plataforma algunos dejan de poder visualizarse rápidamente), y aquí te ofrecemos una selección variada con las mejores, donde tienes títulos recientes, pero también clásicos y cine de autor, algunas películas son muy asequibles, y otras te ayudarán a crecer en el aprecio por el cine. Una advertencia: Son filmes elegidos de entre los que vienen en la tarifa básica mensual Fusión, o sea, hemos obviado los títulos del paquete de cine, que incluyen novedades pero exigen un pago adicional.

¡Que los disfrutes!

Una selección de las mejores películas que puedes ver en Movistar+
(1957) | 98 min. | Drama
12 hombres sin piedad es un extraordinario drama judicial que se apoya fundamentalmente en la interpretación de unos grandes actores, dirigidos eficazmente por Sidney Lumet (Piel de Serpiente, Veredicto final, Network. Un mundo implacable...). La acción se desarrolla durante un juicio, en la sala de deliberaciones del Jurado. Todos los miembros del mismo, menos uno (Henry Fonda), están convencidos de la culpabilidad del reo, un hombre acusado del asesinato de su padre. Fonda debe usar toda clase de argumentos para convencer a los demás jurados de la inocencia del acusado, o al menos para sembrar entre ellos una duda razonable. Lumet da a esta historia de atmósfera teatral (la acción del film se desarrolla en un único lugar) un auténtico ritmo cinematográfico, y lo hace a través de un retrato minucioso de los personajes, unos esmerados diálogos y un uso perfecto de la cámara. La película recibió tres nominaciones al Oscar, entre ellos el de mejor película. Como curiosidad hay señalar que la película sigue siendo exhibida en muchas escuelas y facultades de derecho a los estudiantes de leyes, como ejemplo de la utilización de técnicas de persuasión, razonamiento y convicción.
8/10
(2009) | 96 min. | Romántico | Aventuras | Animación Tráiler
Carl Fredericksen es un anciano al que, desde que enviudó de su amada Ellie, los achaques le pesan más que nunca. Muy enamorado de su mujer, le quedó la espinita de no haber cumplido el sueño común, que se remontaba a la infancia, de hacer un viaje aventurero a las Cataratas del Paraíso en Sudamérica. Ahora ese sueño parece más lejos que nunca. Y por si fuera poco, la linda casita que Ellie y Carl convirtieron en hogar, se ha convertido en una especie de islote en medio de un montón de obras que pretenden levantar alrededor imponentes rascacielos. Cuando por mandato judicial, Carl está a punto de ser trasladado a una residencia de ancianos, pone en marcha un increíble plan, inspirado en su antiguo oficio de vendedor de globos: con una increíble nube de globos inflados con helio logra arrancar la casa de sus cimientos, y con pericia que envidiarían los mismísimos hermanos Montgolfier, emprende rumbo, volando, a Sudamérica. Lo que no sabe es que se le ha colado a bordo un polizón: Russell, un chico explorador, al que le falta la prueba de haber ayudado a una persona de la tercera edad para convertirse en Explorador Intrépido.Joya animada de Pixar. Obra maestra sin paliativos. Se superan en cada película, hasta poner cada vez más alto el cielo de la perfección. Toda alabanza es poca para las películas de animación que vienen llegando desde aquel año 1995 que alumbró Toy Story. John Lasseter y sus chicos han logrado el increíble milagro de acertar desde entonces con cada uno de los diez largometrajes que han entregado. La clave, por supuesto, es una buena historia, que se entrega con un maravilloso sentido artístico de la animación. En esta ocasión a dos veteranos de la casa, Pete Docter -director de Monstruos, S.A., y coguionista en los Toy Story, Buscando a Nemo y WALL·E- y Bob Peterson -coguionista en Buscando a Nemo y Ratatouille-, se suma como creador de la trama un tercer nombre inesperado, el actor y director de películas con actores de carne y hueso Thomas McCarthy -Vías cruzadas, The Visitor-. El resultado es una historia entrañable, humana, que atrapa. Sorprende, de entrada, poder ser testigos de la primera historia de amor potente en una película de Pixar. De acuerdo que hemos visto amor entre los robots WALL·E y Eve, o con los autos de Cars, o entre el pinche y la chef de Ratatouille, pero nada es comparable a la narración del amor de Carl y Ellie desde su más tierna infancia, cuando ambos sienten la llamada a la aventura, guiados por su común admiración de Charles Muntz, un explorador profesional que se diría un cruce de Errol Flynn y Clark Gable; el modo en que se cuenta en apenas unos minutos, en algunos momentos sin palabras, lo que ha sido su vida en común, su pena por no poder tener hijos, su felicidad en situaciones corrientes, que tiene un eco en el prólogo al clímax de la película, resulta simplemente conmovedor, y apuntala la idea de que no hay nada como las aventuras de la vida cotidiana, la mayor parte de las veces más valiosas que aquellas que llamamos extraordinarias. Además está esa preciosa relación entre Carl y Russell, donde ambos se enriquecen, pues el primero encuentra al hijo que nunca tuvo, mientras que el otro ve rellenado el hueco de la ausencia del padre, divorciado y al que le falta tiempo para estar con él. Además de estar muy bien perfiladas las relaciones entre los personajes, estamos ante un film repleto de sentido del humor, con gags memorables, en que no se para de reír, por supuesto con los personajes humanos, pero también con la presencia de divertidos animales, el “gamusino” y un puñado de perros entre los que sobresale Dug. Y hay además acción trepidante, casi terror con el villano, y emoción sin límites, todo propiciado por la casa volante y un dirigible, que se diría entrañable homenaje al maestro de la animación nipona Hayao Miyazaki, claramente a títulos como El castillo en el cielo y El castillo ambulante. También el original diseño de los “cabezones” personajes recuerda a algunos de los creados por el director japonés. La combinación de elementos de géneros variados convierten al film en un candidato a gustar a toda clase de públicos: los niños, claro está, pero también los abuelitos, la gente joven amante de las emociones fuertes, el público femenino con su corazoncito... Algo parecido a lo que logró Titanic.
9/10
(1999) | 141 min. | Drama | Thriller
Tom Ripley es un joven brillante, pero sin posición social. Le gusta aparentar más de lo que es. Una confusión le lleva a recibir un encarguito de un rico constructor: debe traer de vuelta a casa a su hijo Dickie, que lleva una vida de playboy en Italia junto con su novia Marge. Es el comienzo de un juego de fingimientos, donde Tom, en palabras del director Anthony Minghella, empieza a comportarse "como un niño que ha vertido jugo de tomate sobre el mantel y, en un intento por ocultar su error, vuelca una tetera, rompe un plato, araña la mesa, le pega fuego y acaba por prender la casa entera". El film recrea de modo maravilloso la Italia de los años 50, y la atmósfera de dolce vita de unos jóvenes desocupados. Desasosegadoras son las situaciones que conducen al crimen, y más de uno ha discutido la atracción homosexual entre Tom y Dickie sugerida por Minghella, que según el director está latente en la novela original de Patricia Highsmith. En cualquier caso, lo más fascinante del film es el planteamiento de que "esquivar la responsabilidad no es lo mismo que eludir la justicia. No se sale impune de nada. (...) El pacto con el diablo de Ripley consiste en preferir ser una falsa persona importante que un don nadie auténtico. (...) Se describe el precio implícito por abandonar la propia personalidad para convertirse en aquél que te gustaría ser". El film ha servido para confirmar lo buen actor que es Jude Law, candidato al Oscar por su papel. El resto está a la altura. Estupenda la música de Gabriel Yared.
6/10
(1999) | 129 min. | Thriller
Un joven sin nombre (Edward Norton) está harto de su vida anodina. Tiene un trabajo que no está mal, decora su apartamento según dictan las últimas líneas del diseño, no es feo... Pero todo eso no basta. Necesita algo más. Comienza entonces a asistir a sesiones de psicoterapia para enfermos terminales. Hacerse pasar por uno de ellos y sentir amor y compasión le devuelve la vida... por un poco de tiempo. Pronto conoce a Marla (Helena Bonham Carter), una joven que parece seguir un plan semejante al suyo. Y, sobre todo, a Tyler (Brad Pitt), un extrafalario fabricante de pastillas de jabón, que le introduce en el exclusivo y secreto Club de la Lucha: los integrantes de tal club, todos varones, se atizan de lo lindo, y ello parece que les hace sentirse más vivos. Nuestro protagonista caerá fascinado en las redes del Club de la Lucha. Este film se basa en la célebre novela del ‘moderno’ joven Chuck Palahniuk. David Fincher la asume y filma con una estructura moderna, repleta de símbolos y fantasías urbanas. Y da un aviso para navegantes del nuevo milenio: ojo al infierno moral en que se está convirtiendo la sociedad actual; ojo a males endémicos como la soledad y la falta de comunicación; ojo a un mundo consumista, competitivo, cruel, donde la preocupación por el otro baja por enteros. ¿Es pesimista Fincher? Que cada uno se asome a la ventana de su casa (o a la televisiva, o a la del ordenador) y juzgue. Edward Norton demuestra, por si cabía alguna duda, que es uno de los actores jóvenes con más porvenir en la profesión. La escena en que se pega a sí mismo es sencillamente memorable. Brad Pitt asume el papel de esa especie de gurú llamado Tyler, y aguanta el tipo. Mientras que Helena Bonham Carter da vida a una joven frágil y rota con adecuada sensibilidad.
8/10
(2015) | 113 min. | Drama Tráiler
Sentaro (Masatoshi Nagase) trabaja en un humilde negocio Tokio. Cada día acude a una pequeña caseta en donde prepara un dulce típico del país, el dorayaki, que sirve en silencio a los pocos clientes que lo solicitan. Un día una singular anciana llamada Tokue (Kirin Kiki) le pide trabajo y le asegura que podrá cocinarle muy bien el anko, las pasta de judías con que se rellenan los dorayakis. Sentaro se queda atónito ante tal petición, pero las palabras favorables de una jovencita (Kyara Uchida), cliente habitual, y el delicioso anko que prueba de manos de la anciana, le empujan a contratarla. Los clientes no tardarán en agradecer el cambio, y entre el hombre, la anciana y la jovencita se establecerá un vínculo especial. Delicada película japonesa de la directora Naomi Kawase (1969), de amplia trayectoria en su país y dada a conocer en occidente a raíz de su film Aguas tranquilas. Con parsimonia oriental va desplegando su historia Kawase, autora también del guión, escrito a partir de la novela de Durian Sukegawa. Presenta así a sus personajes con pocas palabras, con sugerencias más que con hechos, trozos de vida en donde apenas se incoan dolores del pasado, sufrimientos interiores. Porque los tres personajes guardan eso en común; el de haber sufrido el zarpazo de la soledad, de no encontrar su propio camino. Con un rodaje sin alardes técnicos, Kawase logra acercar su mundo al espectador, un mundo que habla a gritos de la injusticia y del dolor, y de cómo, paradójicamente, gracias a él las almas de los enfermos pueden captar la realidad, el mundo, su belleza, con una sensibilidad extraordinaria. Hay en el que sufre la capacidad de ofrecerse a los demás, un ojo especial para captar la tristeza ajena, para comprender y así acompañar, y poner alegría donde sólo hay desasosiego. “Lo importante en llenar de sentido la vida de los demás”, se dice en el film. Y no importa la edad para esa sabiduría. Aunque de modo sobrio, velado, de nuevo una película que toca el tema pecuniario sirve para conectar a las personas, para llenar los huecos que faltan y para mostrar la riqueza de la vida. La metáfora del sabor, del misterio, funciona. Y especialmente en Una pastelería en Tokio Kawase transmite sabiamente esa visión oriental acerca del respeto y la armonía con la naturaleza, la conexión misteriosa entre los seres vivos, donde la trascendencia tiene también su sitio.
6/10
(1977) | 91 min. | Comedia
Escrita y dirigida por Woody Allen, Annie Hall narra la relación que surge entre un neurótico escritor de comedias (Woody Allen) y una joven cantante (Diane Keaton). Excelente film, considerado por muchos como la mejor película del genio neoyorquino, ofrece unos elaborados diálogos en los que no faltan las referencias a los temas preferidos por Allen: sexo, religión, la influencia paterna y, por supuesto, psiquiatras. Todo ello interpretado por un envidiable reparto; así, la pareja protagonista está acompañada por Tony Roberts, Carol Kane, Paul Simon y Christopher Walken. Como anécdota que encantará a los admiradores de la heroína de la saga de Alien, el octavo pasajero hay que señalar una brevísima aparición de unos diez segundos de Sigourney Weaver. Annie Hall fue galardonada con cuatro Oscar en las categorías de mejor película, mejor director, mejor actriz y mejor guión original. El célebre director no acudió a la ceremonia para recibir la dorada estatuilla, alegando que tenía que tocar el clarinete en su club de jazz.
8/10
(1960) | 122 min. | Acción | Western Tráiler
Para defenderse de unos forajidos, unos campesinos mejicanos contratan a unos pistoleros. Chris Adams (Yul Brynner) será el encargado de ir formando el grupo de hombres que desafiarán al bandido extorsionador Calvera (Eli Wallach). Western mítico, es un remake de Los siete samuráis de Akira Kurosawa. Se trata, junto con La gran evasión, de la mejor película de John Sturges, quien contó con un reparto verdaderamente estelar, aunque es verdad que se echa en falta el elemento femenino. La genial banda sonora de Elmer Bernstein ha pasado a la posteridad.
8/10
(1939) | 119 min. | Aventuras | Musical
Warner relanza en DVD, en edición supersuperespecial, uno de los grandes clásicos de todos los tiempos. 4 horas de contenido extra y una copia de calidad impoluta son razón más que suficiente para revisitar este inolvidable musical, que nos recuerda que no hay lugar mejor que el propio hogar, Kansas en el caso de la pequeña Dorothy ‘Judy Garland’. Adaptación de la novela infantil, también clásica, de L. Frank Baum, escrita en 1899, el film describe las andanzas de Dorothy, una niña que vive en una granja en un triste mundo en blanco y negro, donde el único que parece entenderle es su perro Totó. Un increíble tornado (ingeniosamente recreado con efectos especiales sencillos pero eficaces) la lleva a Oz, un mundo de relucientes colores, ‘más allá del arco iris’, pero que, pronto tendrá ocasión Dorothy de comprobarlo, de ningún modo puede reemplazar a su casa. En su estancia en Oz, Dorothy hace buenos amigos, el espantapájaros, el hombre de hojalata y el león cobarde, y gracias a la amistad con la pequeña cada uno obtendrá lo que le falta para ser mejor persona. No faltan los villanos –la malvada bruja del oeste– o el descubrimiento de que las apariciencias, con demasiada frecuencia, engañan –el mago de Oz no es quien aparenta ser–. En el film trabajó un batallón de guionistas –además de los tres acreditados, Noel Langley, Florence Ryerson y E.A. Woolf, echaron una mano Arthur Freed, Herman Mankiewicz, Sid Silvers, y Ogden Nash– y fue Langley quien sugirió que los personajes de Oz tuvieran una contrapartida en el mundo real, lo que hacía más plausible que la aventura hubiera sido un sueño. También en el capítulo de la dirección hubo varios nombres implicados. Victor Fleming fue el director oficial, pero también rodaron varias escenas Richard Thorpe, George Cukor y King Vidor. El delicioso technicolor, la ingenuidad en la que colabora decisivamente una inspiradísima Judy Garland, y las inolvidables canciones ("Over the Rainbow", "Follow the Yellow Brick Road", "Youre Off to See the Wizard"… con música de Harold Arlen, letras de E.Y. Harburg y la gran voz de Garland) convierten el film en una gozosa fantasía, que resiste impertérrita el paso del tiempo, y nos invita a recorrer el camino fantástico de ladrillos amarillos.
8/10
(1963) | 75 min. | Comedia
Amadeo es un verdugo que acaba de jubilarse. Su hija Carmen no encuentra novio por la macabra profesión de su padre. Finalmente se queda embarazada de José Luis, un empleado de pompas fúnebres que tampoco encontraba pareja por su trabajo. A Amadeo le van a conceder un piso por su condición de funcionario, pero sabe que cuando se lo entreguen ya estará jubilado. Tratará de convencer a José Luis para que acepte convertirse en su sustituto como verdugo, lo que les permitirá conservar el inmueble. Le promete que no tendrá que matar a nadie. Pero cuando se hace cargo del puesto, llega una orden de ejecución, lo que asusta terriblemente y se plantea dimitir aunque esto signifique que se quedará en la calle. Comedia negra que sin duda es una de las mejores películas de Luis García Berlanga, junto con Bienvenido Mister Marshall y Plácido. El realizador aprovecha un inspirado guión de Rafael Azcona que lanza una clara crítica contra la pena de muerte, pero también describe problemas de la España de la época, como la dificultad para acceder a una vivienda, la burocratización, etc. También describe fenómenos como el turismo emergente del momento. Según el propio Berlanga también quería tratar la dificultad del ciudadano para seguir su propio camino en libertad. "Lo importante en la historia es, a mi juicio, la facilidad con que el hombre contemporáneo acaba cediendo a los condicionamientos sociales, se trague inconscientemente -o quizá no- los elementales cebos que las circunstancias le tienden y quede así, sujeto a las garras de un estado de vida que no es el que íntimamente habría deseado", comentó el realizador. Como curiosidad, el director valenciano ha contado en más de una ocasión que la censura le hizo eliminar el sonido de los hierros del garrote vil, que el verdugo lleva en su maleta. Genial la escena de la cueva de Mallorca, con los guardias civiles gritando en las grutas el nombre "José-Luis-Rodríguez". En el reparto destaca especialmente el gran José Isbert, que imprime gran humanidad y humor a su peculiar personaje de Amadeo. Le acompañan unos correctos Nino Manfredi y Emma Penella, e inspirados secundarios como José Luis López Vázquez, María Luisa Ponte, Alfredo Landa y Chus Lampreave. A nivel técnico, destaca la inspirada fotografía del italiano Tonino delli Colli, operador habitual del cine de Pier Paolo Pasolini.
8/10
(1989) | 124 min. | Drama Tráiler
Existen pocas películas que hayan conseguido llegar hasta el público tanto como esta impresionante y profunda creación dirigida por el australiano Peter Weir (Gallipoli, El año que vivimos peligrosamente, El show de Truman). Otoño de 1959. La Academia Welton, un internado privado muy tradicional, situado en las montañas de Vermont, va a comenzar el año lectivo con un nuevo profesor de literatura llamado John Keating (Robin Williams). Éste, con métodos bastante heterodoxos, va a lograr poco a poco que sus alumnos comiencen a pensar por sí mismos y les descubrirá que cada uno tiene en sus manos hacer de su vida algo extraordinario. Su arriesgada propuesta es recibida de distinta manera por unos adolescentes todavía inmaduros e idealistas, hasta que desemboque la tragedia. Pero ninguno de ellos podrá olvidar jamás al profesor que les cambió para siempre. Película magníficamente rodada, que cuenta con un guión (Tom Schulman) realmente sobresaliente, que fue premiado con un Oscar. Robin Williams logró uno de los mejores papeles de su carrera y algunos de los alumnos se convirtieron en estrellas consagradas. La música de Maurice Jarre no tiene desperdicio. Una película sobre la educación, distinta, arriesgada e impresionante.
9/10
(1968) | 99 min. | Comedia
El guateque es la película más divertida del tándem Blake Edwards-Peter Sellers. Si alguien lo duda, no tiene más que acercarse al DVD del film, que viene surtidito de extras. Apostamos pincho de tortilla y caña a que es incapaz de reprimir más de una carcajada. La trama no puede ser más sencilla. Hrundi V. Bakshi, el ser más patoso que existe sobre la faz de la Tierra, se encuentra en Hollywood, dispuesto a triunfar en la pantalla. De origen hindú, está trabajando como extra en una cara película sobre la India colonial. Después de cargarse el rodaje de la explosión de un fortín, con pérdidas colosales, es puesto de patitas en la calle, y su nombre entregado a un productor para ser colocado en una lista bien negra, y así asegurar que no vuelve a trabajar en la meca del cine. Pero la secretaria, por un error, considera que es el último nombre que el jefe ha añadido a la lista de invitados a una fiesta que da en su casa. Así que allá va nuestro hombre, feliz de haber recibido una invitación, con su perfecta sonrisa de idiota y un fuerte acento capaz de sacar de quicio a cualquiera. Nada más atravesar el umbral de la puerta, Hrundi encadena meteduras de pata una tras otra. La película se rodó a partir de un guión de apenas 60 páginas, y el planteamiento se aproxima a las viejas películas de cine mudo, y concretamente al slapstick: el diálogo es el estrictamente necesario, y en cambio tiene muchísima importancia la fisicidad y lo visual. Valgan como botón de muestra los momentos de la pérdida del zapato de Hrundi, y sus denodados esfuerzos por recuperarlo, o el desastre que organiza en el cuarto de baño, con ese rollo de papel higiénico que no acaba nunca de desenrollarse. Edwards y Sellers jugaron mucho a la improvisación, con feliz fortuna. Para el film desarrollaron un sistema que ahora es de uso común en los rodajes: el combo, un sistema de grabación de vídeo unido a la cámara, que permite hacerse una idea de cómo quedará la escena en el celuloide. Gracias a su uso, se consiguió una perfecta sincronización interna de los gags, lo que hace que 35 años después del rodaje sigamos riendo con escenas apoteósicas, como la del elefante.
7/10
(1990) | 107 min. | Thriller
Antes de “matar” a un personaje, su creador debería pensárselo. Que se lo digan a Paul Sheldon, que harto de la heroína que ha protagonizado la mayoría de sus novelas, ha decidido cargársela y escribir por fin libros serios. Lo que no puede adivinar que tras un accidente de automóvil, le va a socorrer su fan más acérrima, que es un pelín susceptible. Rob Reiner, con guión de William Goldman, hizo una adaptación modélica del libro de Stephen King. Y Kathy Bates alzó su mano... con el Oscar.
6/10
(2006) | 110 min. | Thriller
Viena, a principios del siglo XX. Eisenheim, un prestigioso ilusionista, cautiva al público con números tan deslumbrantes que llaman la atención de Leopold, el príncipe heredero. Un día, éste acude a una de las representaciones de Eisenheim, acompañado de Sophie von Teschen, su prometida, que resulta ser el amor de la infancia del mago. Tras descubrir que Eisenheim se ha encontrado alguna vez con Sophie, el príncipe le encarga a un perspicaz inspector de policía que demuestre que los trucos de Eisenheim son un fraude. Este thriller de época, cercano al cine fantástico y a la literatura gótica, es tan original, que resulta difícil encontrar similitudes con otras películas. Habrá que tener en cuenta a partir de ahora al desconocido Neil Burger, que hasta ahora sólo había dirigido Interview with the Assassin, inédita en España. Burger, también guionista, adapta un cuento de Steven Milhauser, escritor premiado con el Pulitzer. El cineasta hace suyo el relato, añadiéndole personajes y giros inesperados, compone una sugerente atmósfera, subraya los elementos románticos y aprovecha la inquietante ambientación de la época. Como siempre, Edward Norton realiza una excelente interpretación, aunque se luce más Giamatti, en un papel difícil. Sus esfuerzos y los del resto del reparto, hacen creíble un rompecabezas en el que todas las piezas encajan, hasta componer una sorprendente historia romántica, sobre la obsesión, los celos y la decadencia de la aristocracia.
7/10
(1973) | 107 min. | Drama
Temprano film de Martin Scorsese, situado en el barrio neoyorquino de Little Italy. Dos jóvenes, Charlie y el primo de su prometida, Johnny, se ven envueltos en los trapicheos del mundo gangsteril.
6/10
(1997) | 94 min. | Comedia
Cameron Drake es un joven convertido en estrella de cine que confiesa ante los medios, en plena gala de los Oscar, que todo su agradecimento se lo dedica a su querido profesor de instituto, el señor Howard Brackett, que es gay. La noticia se difunde enseguida por el pequeño pueblo donde vive, lo que supone un conflicto, sobre todo para Howard, un hombre sencillo que está a punto de casarse con Emily, su novia de toda la vida. Divertida comedia con un Kevin Kline (French Kiss) en todo su esplendor, el cual interpreta a un profesor que se las ve y se las desea para demostrar a todos su masculinidad. Aunque el guión de Paul Rudnick no es que sea una maravilla, el film tuvo enorme éxito debido en parte al elenco donde también destacan los secundarios Matt Dillon (Algo pasa con Mary) y Joan Cusack (Nueve meses). En definitiva, la película resulta ágil, entretenida y con momentos histriónicos como cuando Kline baila al ritmo de 'Macho man'.
5/10
(2006) | 142 min. | Drama
Un matrimonio estadounidense pasa unos días de vacaciones en Marruecos, una escapada para darse un respiro ante un amor que se ha enfriado. Una bala perdida alcanza a la mujer, y en su debate entre la vida y la muerte, quizá se produzca la deseada aproximación. Pero esa misma bala tendrá un efecto disgregador en la familia del chaval marroquí que, de modo insensato pero sin malicia, ha efectuado el disparo. Muy cerca de la frontera con México, en Estados Unidos, los dos hijos pequeños del mencionado matrimonio están al cuidado de su niñera mexicana. La llamada que anuncia una demora en su regreso supone un trastorno para la mujer, que debe asistir a la boda de su hijo en su país natal. Acabará yendo con los niños, lo que se traducirá en problemas en la frontera. Finalmente, tercer escenario, Japón. Una adolescente sordomuda tiene problemas afectivos, agravados por la muerte de su madre y el alejamiento del padre; éstos le empujan al exhibicionismo sexual, un reclamo en su busca del calor humano que le falta. Película caleidoscópica del tándem mexicano Alejandro González Iñárritu-Guillermo Arriaga (Amores perros, 21 gramos). Trenza cuatro historias que discurren en distintos puntos del globo, más o menos interconectadas, que quieren subrayar aquello de que “el mundo es un pañuelo”, y la respuesta de Mafalda en las tiras cómicas, “pues habrá que quejarse al lavadero”. Film complejo, gran parte del mérito lo constituye la ágil estructura, los saltos fluidos de uno a otro hilo narrativo, y la creación de personajes humanos con problemas, encarnados por un maravilloso reparto. Los cineastas insisten en su cosmovisión fatalista, donde las cosas ocurren por caprichoso azar. Las personas son libres, parecen decir, pero sólo hasta cierto punto, algo externo las condiciona. En realidad esto es cierto en la ficción pergeñada por ellos, pues con cierto cinismo convierten a los personajes del tercer mundo –la familia marroquí, la niñera– en las víctimas principales del destino, mientras que para los saludables representantes de la sociedad opulenta dejan abierta la puerta a la esperanza.
8/10
(2008) | 119 min. | Drama Tráiler
Frank y April se conocen al poco de terminar la Segunda Guerra Mundial. Aquello es un flechazo, amor a primera vista. Guapos, jóvenes y con talento, se diría que componen el matrimonio perfecto. Pero diez años después, y a pesar de que tienen dos hijos preciosos, su relación se ha anquilosado. Ella ha conocido el fracaso de su carrera como actriz, él tiene un trabajo gris de oficinista, con pocos alicientes. La felicidad perfecta que debía embargarles, el sueño americano hecho realidad, no existen. Discuten con frecuencia, no hablan, no escuchan, se gritan... Aquello está a punto de irse al garete. Hasta que April tiene la “gran idea”: ¿por qué no hacer la maletas, e irse a otra parte, a Europa, a París, oh, la France, e iniciar una nueva vida? April podría trabajar como secretaria, y Frank podría desarrollar sus aptitudes, leer, tal vez escribir algún libro. Aquello les devuelve la ilusión, les hace rejuvenecer. Hasta el punto de que sus amigos y conocidos, que les miraban inicialmente estupefactos, empiezan a alimentar algo parecido a la envidia.Adaptación de la novela homónima de Richard Yates, profesor universitario y guionista en Hollywood en los 60, cuando firmó el libreto del film bélico El puente de Remagen. Se trata de una crónica del desamor, una mirada tremendamente pesimista a los Estados Unidos de los años 50, donde tras una fachada de una vida ideal se ocultan la frustración y la parálisis a la hora de actuar. Temática que conecta con el film con que debutó Sam Mendes como director, American Beauty. La idea es bucear en las contradicciones de unos personajes egoístas, siempre lamentándose por su insatisfacción personal, anhelantes de fantasías quiméricas, que no saben reconocer los gozos de una vida corriente –"jugar a las casitas", llama despectivamente un personaje a esta distorsionada posibilidad– que podría ser plena... si quisieran. Resultan patéticas las infidelidades de la pareja, una especie de grito silencioso que ni da consuelo, ni despierta los remordimientos; o el modo estremecedor con que encaran la noticia de que podrían tener un tercer hijo. Para subrayar una situación cercana al colapso, el guionista Justin Haythe (La sombra de un secuestro, que también dibujaba un matrimonio en crisis) acentúa los momentos desgarrados de venenosos reproches, un poco a lo Tennessee Williams, sobre todo los que protagonizan marido y mujer, y aquellos en que interviene un desequilibrado que, sorprendentemente, muestra algo cercano a la lucidez al detectar lo que no va en la pareja.Aunque el film se centra en Frank y April -Leonardo DiCaprio y Kate Winslet que, diez años después de Titanic, protagonizan otro tipo de naufragio, existencial, y cuentan con intentos papeles para lucirse-, alrededor se mueven varios personajes, reflejo como ellos de una sociedad acomodaticia: un matrimonio amigo, los compañeros de oficina, y los arrendatarios de su casa, irónicamente situada en la zona residencial de Revolutionary Road, nombre al que no honran, para nada, sus habitantes. Historia deprimente, en que unos personajes instalados en su mediocridad no saben amar ni evolucionar hacia ninguna parte, Mendes parece haberla diseñado con escuadra y cartabón, sin dejar espacio a la catarsis. El cineasta se diría una especie de cerebral ingeniero de los sentimientos autocomplacientes, que sabe manejar bien, al estilo de otras películas sobre una sociedad occidental enferma, como Juegos secretos, también protagonizada por su esposa Kate Winslet; y denuncia todo eso, pero sin aportar soluciones. Mendes se apoya bien en los actores, y en unos técnicos excelentes, sobre todo en los apartados musical -magnífica partitura de Thomas Newman, que combina muy bien con un inteligente uso del sonido- y de fotografía -Roger Deakins, que juega a la perfección con la distancia focal para mantener nítido o desdibujado, según convenga, el rostro de uno u otro personaje-.
6/10
(2010) | 116 min. | Aventuras | Fantástico Tráiler
Continúa la Segunda Guerra Mundial, y Edmund Pevensie querría alistarse para emplear todo su valor adquirido en Narnia. No será así, pues es menor de edad, pero a cambio volverá con su hermana Lucy a este fantástico lugar. Les acompaña su insoportable primo Eustace, típico sabihondo que no cree en cuentos de hadas. Su entrada en Narnia por el mar les hace reencontrase con Caspian, ahora rey. Y aunque en sus dominios reina la paz, ha emprendido una expedición a unas misteriosas islas donde antaño desaparecieron siete nobles caballeros. Tercera entrega de “Las Crónicas de Narnia” del escritor británico C.S. Lewis, tras Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario y Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian. Cambia el director –Michael Apted reemplaza a Andrew Adamson, que retiene un crédito como productor–, y también la compañía asociada a la productora Walden Media –Fox ha reemplazado a Disney, que irónicamente para una saga donde la fe es tan importante, no ha creído en su continuidad tras la acogida algo fría de Caspian frente a su predecesora–. El resultado, servido también en 3D, es más que notable, gracias a un impresionante dinamismo, una asombrosa serie de escenas de acción y brillantes efectos visuales que no desdibujan los trazos de una trama sólida, con personajes y conflictos interesantes. El combate entre el dragón y la serpiente de mar es espectacular, pero también está muy conseguida la escena de entrada en Narnia, francamente original, y muy fiel al libro en que se basa. De algún modo Edmund y Lucy asumen los papeles de sus hermanos Peter y Susan, ya demasiado mayores para viajar a Narnia –aunque una simpática ocurrencia de guión permite recuperarlos en un par de secuencias–, los chicos han crecido y son más maduros. Lo que no quita para que ellos y Caspian sufran tentaciones en sus puntos más flacos, los complejos que les atenazan. Mientras, el neófito Eustace ocuparía un poco el papel que Edmund desempeñaba en el primer film, pero además es un excelente contrapunto cómico, propicia los momentos más graciosos, aparte de la ‘hermosa amistad’ que desarrolla con el ratón Reepicheep. El guión de Christopher Markus, Stephen McFeely y Michael Petroni es muy fiel al espíritu cristiano de su fuente, Lewis, algo que se constata en el majestuoso león Aslan, que guía a los chicos por el camino del bien, y asegura que en el mundo real pueden encontrarle con otro nombre.
7/10
(2011) | 109 min. | Comedia
Philippe, un millonario tetrapléjico, escoge contra pronóstico a Driss, un inmigrante negro de los suburbios parisinos que ha tenido problemas con la justicia, como asistente personal. El motivo de tan sorprendente elección reside en que Driss dice siempre lo que piensa, no se anda con tapujos ni se embosca en falsas compasiones, y su jefe piensa que alguien así es precisamente lo que necesita en esa etapa tan difícil de su vida. Olivier Nakache y Eric Toledano escriben y dirigen Intocable, una película basada en hechos reales, aunque tamizada por el humor, el tono de su trabajo es de comedia, aunque no falten los momentos dramáticos. Aciertan los autores en su dibujo de “la extraña pareja”, saben darnos en el momento justo la información que necesitamos de los personajes, la viudez de Philippe, su hija adolescente, su amor platónico, y la complicada familia de Driss y el modo en que llegó a Francia. Domina en la narración el tono ligero, estamos ante una película desengrasante. No es que se quite hierro a la difícil vida de alguien en el estado de Philippe, pero sí hay un intento de desdramatizar, con abundantes gags, donde la química entre François Cluzet y Omar Sy es perfecta, demostrando este último actor ser un auténtico “ganso”, algunos de los momentos que brinda son realmente desternillantes. Las bromas son en general elegantes, tienen estilo, aunque no falte alguna frivolidad acorde a la visión de la sexualidad dominante en la actualidad.
6/10
(2003) | 138 min. | Aventuras
Sotavento. Foque, trinquete, bauprés. Más de un amante de los libros de aventuras, se ha sentido perdido entre términos náuticos incomprensibles, al leer novelas que transcurren en el mar. Para los que son de tierra adentro, el inicio de Master and Commander puede producir temblores. Pero la sensación dura poco. La descripción de la vida a bordo del Surprise, espléndida nave de Su Majestad Británica que surca los mares en 1805 durante las guerras napoleónicas, es un paso necesario. Gracias a él nos hacemos idea de las penalidades y hermosura de la navegación. Y estamos listos para conocer a los personajes y su misión, inspirados en la décima novela de Patrick O'Brian sobre el capitán Jack Aubrey “el afortunado”, aunque con elementos de las otras. Aubrey, capitán del Surprise, tiene órdenes de capturar el Acheron, buque insignia de la Armada Francesa; su determinación para cumplir la misión, recuerdan a la obsesión del capitán Achab por Moby Dick, aunque Aubrey revela una humanidad superior. Contrapunto a su empeño militar lo ofrece el médico de a bordo, Stephen Maturin. Buen amigo de Aubrey, la razón de que esté en el barco no estriba en su sentido marcial. Cumple un papel y está dispuesto a luchar, pero su deseo es recabar en las Islas Galápagos para estudiar la naturaleza virgen y hacer avanzar la ciencia. Los intereses de Aubrey y Maturin no son necesariamente contrapuestos, pero el rico guión pergeñado por Peter Weir y John Collee sabe crear un conflicto donde colisionan patriotismo, lealtad, cumplimiento de la palabra. El film acierta, pues, donde más importa: en la historia y los personajes. Conocemos además a otros tripulantes y entendemos su valor y sus temores. Vemos a creíbles niños guardamarinas, que empiezan a saber lo que es el mando, y a los que no debe temblar la voz cuando dan órdenes a curtidos marineros. Todo el reparto, en el que sobresalen Russell Crowe y Paul Bettany, está soberbio. Master sorprende por su clasicismo. Cuenta una historia de aventuras, donde las virtudes son nítidas y atractivas. Acostumbrados en tanta película reciente a héroes que van por libre, aquí observamos cómo cada marinero tiene su papel, la importancia de la obediencia. No hay maniqueísmo, y sí una buena delimitación de los deberes y lealtades a los que uno está, necesariamente, sometido. En tal contexto, surgen con naturalidad las miradas a lo alto, la plegaria a Dios.
8/10